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23 diciembre 2024

2024



Bueno.
Ha sido un año.
No estoy segura del todo, porque creo que he estado enferma la mayor parte del tiempo. 
En verano, directamente, creía que me iba a morir. No porque tuviera nada grave, sino porque al parecer las mujeres gorditas de mediana edad con antecedentes de salud mental no tenemos derecho a recibir atención médica de verdad, solo ansiolíticos. 
Lo peor, peor que el dolor perpetuo y los médicos diciéndome que lo que me pasa es que estoy nerviosa/gorda, que deje de estar nerviosa/gorda y se me pasará, ha sido que he estado de un humor horrible. 
Pues que estuviera relacionado con el dolor perpetuo y los médicos diciéndome que lo que me pasa es que estoy nerviosa/gorda, no descartemos esa posibilidad.
Como soy mujer y estoy educada para agradar creo que más o menos seguía pasando por medio normal, pero de vez en cuando me escuchaba pensar a mí misma y me horrorizaba la persona en la que me estaba convirtiendo. 
Una persona triste, pesimista, enfadada con la vida.
Una persona que se levantaba cada mañana con el único objetivo de que llegara de nuevo la hora de meterse en la cama.
Sin esperar nada bueno porque, francamente, el dolor tampoco me permitía disfrutar de las cosas buenas.
Una persona que vivía en piloto automático, cumpliendo con sus obligaciones y ya.
Así, sin meterse en berenjenales ni nada.
Para agravar las cosas, resulta que estar enfermo a perpetuidad, sobre todo si eres autónomo, afecta un poco al trabajo, y cuando el trabajo sufre, la economía sufre también. Mucho. Pero mucho, mucho.
¿Has probado a dejar de estar nerviosa?
En fin. No tengo la menor idea de cómo, pero hemos salido adelante.  
No tengo la menor idea de cómo he hecho entrevistas, he convencido a gente de que soy un adulto funcional y lo he seguido demostrando día a día, al menos lo bastante para conservar un trabajo.
No tengo la menor idea de cómo he salido adelante.
Pero lo he hecho.
Ahora estoy mejor. 
En realidad, estoy completamente bien siempre y cuando evite la mayoría de los alimentos, el estrés, hacer esfuerzos, estar mucho rato de pie, estar mucho rato sentada, estar mucho rato tumbada,  inclinarme hacia delante o levantarme de manera brusca, comer, estar en ayunas, los olores fuertes, cualquier cosa que pueda darme el mínimo asco y los perretes.
No sé que me pasa con los perretes.
¡Estoy fenomenal!
Ahora creo que 2025 va a ser mejor.
Bueno, tampoco nos pasemos. 
No hemos tenido un año mejor que el anterior desde... ¿2007?
Ahora, al menos, tengo ganas de creer que 2025 va a ser mejor.
He vuelto a escribir.
He vuelto a meterme en berenjenales. 
He vuelto a reírme como una imbécil cada vez que alguien dice "cinco" porque rima con "por el culo te la hinco". 
¿Cómo no va a ser mejor 2025?
¡Si parte de una premisa estupenda!
Espero poder compartir muchas cosas, y espero que me acompañéis. 

01 enero 2024

2024

 No me puedo creer que sea 2024. 
¿Cómo ha ocurrido esto? Parece que fue ayer cuando estábamos preocupados por el efecto 2000.
Y con razón, lo que pasa es que el "efecto 2000" no fue exactamente el que esperábamos.
Menudo siglito llevamos...
Por supuesto que han pasado cosas buenas y ha habido momentos felices. O sea, me he casado y he tenido dos hijos en este siglo, así como para empezar a contar. Pero, a vista de pájaro, la sensación es de que todo a ido a peor; a veces muy despacio, como la tortuga que se cuece a fuego lento sin notarlo. Otras, muy rápido, de un día para otro. Un día sales de paseo y al siguiente estás confinado. Un día tienes trabajo y al siguiente no. Un día crees que tu tía se está dejando llevar por la hipocondría y al siguiente... no.
Sea como fuere, parece que cada año ha sido, simplemente, un poquito peor que el anterior.
Y sin embargo...
En 1984 empecé el colegio.
En 1994 empecé el instituto y conocí a una persona maravillosa que sigue en mi vida.
En 2004 acabé (supuestamente) de estudiar y empezó mi vida (supuestamente) adulta.
2014 fue mi primer año como editora.
Los años acabados en 4 han sido de grandes cambios para mí. Casi siempre a mejor; siempre emocionantes. Y encima, este año cumplo 44. 
Este año va a ir bien. Le obligaré si es necesario, a pura fuerza de voluntad.
Empezando por aquí.





28 diciembre 2020

Nochevieja 2020



Mis propósitos para 2020 eran:
  • pasar más tiempo con mi familia
  • teletrabajar todo lo posible
  • comer menos fuera y cocinar más en casa
Si nos centramos en esos tres parámetros, el 2020 ha sido todo un éxito.
El que no se anima es porque no quiere. 
El año empezó con un #relorzfunding que, gracias a vuestro apoyo, salió tan bien que nos dio energía no sólo para sacar la segunda parte, sino también para la tercera.
Y me vine arriba, y monté mi propia editorial, porque el editor que se publica a sí mismo tiene a un idiota por cliente y a idiota no me gana nadie.
Y entonces vino la plaga con todas las Cosas Malas detrás. Como todos las tenemos muy presentes, no hablaré de ellas. 
En cambio, hablaré de estar en casa con ZaraJota y los niños, comer juntos todos los días, tenernos al alcance de la mano, tocarnos mucho. 
De los aplausos de las ocho, y de explicarle a Nena-chan que aplaudían por todos los niños, por lo valientes que estaban siendo.
De salir a la terraza a bailar para que a los niños les diera el sol y se les desentumecieran los músculos.
De amasar pan, y bollos, de las caras de satisfacción de los niños al probarlos. 
De cuando convertimos el salón en un jardín de flores de papel, y luego de hojas de otoño, y luego de pájaros, y luego lo decoramos para navidad. 
De todas las manualidades, dibujos, acuarelas, pintura de dedos purpurina y, sobre todo, cartones de papel higiénico (muchos cartones de papel higiénico).
De las tarde de UNO y Virus. 
De la primera vez que los niños pudieran salir a la calle, de cómo los vecinos les aplaudían desde los balcones.
De como un cachorrito se volvió absolutamente loco de alegría al ver a Nene-kun, y la señora que lo paseaba nos explicó que lo había adoptado durante el confinamiento y era la primera vez que veía a un niño. 
De cuando mis padres salieron de paseo por primera vez y nos avisaron para que nos asomáramos a la terraza a verlos, y mi padre gritó: "Nene-kun, qué alto te has puesto". A lo que el niño respondió, sin inmutarse: "Es que estoy en un quinto piso". 
De Nena-chan diciendo que quería ser científica YA para descubrir la vacuna (y, más tarde, experimentando con el gato). 
De pedir cita para ir a la piscina con los niños todos y cada uno de los días de verano, porque era la forma más segura de que les diera el sol e hicieran ejercicio... y de jugar al Pulporón Gigante Asesino (Lagarto Spock).  
De Ratoncito López comiéndose las plantas de mi abuela.
De las vacaciones más marcianas que hemos tenido jamás, en Villanueva de la Vera, donde pude ver por primera vez uno de mis libros en una biblioteca.
De que, poco después, empezaron a estar en una librería
De la vuelta al cole. De las lágrimas de alegría. De los niños con sus mascarillas, haciendo cola para ponerse gel hidroalcohólico antes de entrar, chocándose los coditos al verse (y luego compartiendo las meriendas porque bueno, son niños).
De las tardes de firmas y tarta en La Sombra, rezongándole a Sark porque no encuentro el boli que me gusta o por cualquier otra cosa, porque lo importante es rezongar. 
De los viernes en el Vips, los desayunos y meriendas en Motteau con señoras chachi, ellas ya saben quiénes son.
De Nene-kun, absolutamente convencido de que al lavarse las manos veía caer a los virus, que son "negros y con muchas patitas". 
De Nena-chan, en bici sin ruedines. De Nen-kun, montado por algo más grande que un triciclo por primera vez en su vida. 
De la pérdida, del triste consuelo que supone saber que una persona a la que quieres no ha muerto sola. 
De volver a la normalidad y ver cómo tu empresita empieza a despegar a pesar de la pandemia, la crisis, los meteoritos, las plagas de langosta, las erupciones volcánicas y la reina de los mares. De que la gente confíe en ti para sacar adelante sus proyectos. De publicar un libro tras otro y encontrar apoyo una y otra vez. 
De perder una tía, pero ganar un gato. Y qué gato.
De todos los bebés pandemial que este año ha traído (y lo que que están a medio traer). 
De poner el belén, el árbol de navidad y luces, luces, muchas luces.
De ir a comprar dulces de navidad con Nene-kun, al que no le gustan los dulces, y volver a casa con una bolsa de gusanitos con forma de estrella.
De meter regalos de contrabando en casa y hacer malabarismos para envolverlos y esconderlos.
De Nena-chan preocupada por los reyes magos, porque son muy mayores y además no son convivientes y cómo van a cruzar las fronteras, que están cerradas...
Del videoclub de lectura de La Sombra, que nos ha mantenido leyendo, con contacto humano y relativamente cuerdos durante los peores momentos. 
De todo lo bueno. 
Y de que en 2021 siga habiendo (algunas) cosas buenas para recordar.




 


30 diciembre 2019

Nochevieja 2019

Dicen por ahí que el año 2019 ha sido malo. No sé si puedo decir tanto.
Ha sido un año muy loco, eso sí.
Mi propósito de año nuevo había sido irme del trabajo.Estaba bastante decidida pero entonces nos pasó la cosa más loca: nos compraron el piso.
Así como de repente.
Entonces tuvimos que meter todas nuestras posesiones mundanas en un trastero (y los libros en otro) y nos fuimos a vivir con mis padres. Bueno, a vivir. En la agencia nos dijeron que la firma del piso nuevo tardaría unas dos semanas, así que como es lógico fueron tres meses.
Tres meses de auténtica locura, dicho sea de paso.
De nervios; de incomodidad; de estrecheces; de ir a buscar eso que necesitas urgentemente y recordar que está en algún punto indeterminado de uno de los trasteros, probablemente debajo del sofá; de hacer papeleos, este sí que es el último, pero ahora que lo pienso para hacer este necesitas otros cuatro más; de dormir en una cama de ochenta con un niño (o dos) y un gato (o dos), de llegar al piso nuevo con toda la ilusión y descubrir que no se han llevado los muebles, que no hay luz, que el calentador no funciona; y luego las cajas, los miles de millones de cajas...
Ahora bien: las risas que nos hemos echado.
Será porque he tenido una infancia... eh... diferente, pero me vengo arriba en el caos. Porque donde hay caos hay posibilidad de poner orden, y el orden es lo mío, maderfacas. No hay nada que me resulte más estimulante que tener delante un problema que se puede resolver con organización y esfuerzo, ponerme a ello y resolverlo.
Por eso, durante los tres meses del caos, me sentí maravillosamente bien. Activa, resolutiva, viva. Y, por supuesto, totalmente distraída de los problemas “de verdad”.
Hubo otras cosas, claro.
Por ejemplo, llevé a Nena-chan a su primera manifestación del 8 de marzo.
También me decidí por fin a abandonar del anonimato y participé en una charla Ignite:



Fue una experiencia muy loca y alucinante pero una cosa os voy a decir: a mí eso de que me dejen hablar solo cinco minutos, como que no. O sea, que en condiciones normales con cinco minutos no tengo ni para los buenos días. Además, la cámara engorda mogollón, que os diga ZaraJota, que yo en directo no aparento más allá de ochenta o noventa kilos. Cien, como mucho.
Como decía, la experiencia estuvo bien, pero mejor está limitarse a escribir guiones y que los nervios los pasen otros. Como Malva Disco. Por decir algo.
Una vez pasó la locura, tuve que tomar una decisión con respecto al tema del trabajo.
Y la decisión implicó un abogado.
Y no fue fácil, porque estoy y siempre estaré agradecida por la oportunidad que me dio esa empresa, y porque hay gente maravillosa trabajando en ella y, sobre todo, porque el mundo es pequeño, el mundillo más pequeño aún y, bueno, la gente que hace cosas con abogados se gana mala fama.
Cuando di el paso, sabía que era posible que no volviera a trabajar en el mundillo nunca más.
Por otra parte, si de verdad el mundillo es así, quizá sea yo la que no quiera volver a trabajar en él, no sé si me explico.
Los meses de verano fueron durísimos pero al fin pude entonar el libre soy y disfrutar de las probablemente mejores vacaciones de mi vida. Hasta ahora.
Luego... bueno, pasaron otras cosas.
Los niños volvieron al colegio. ZaraJota volvió al AMPA.
Yo empecé a hacer un curso que me está dando la vida.
La nena se partió los dientes y el nene se abrió la cabeza y hubo que ponerle grapas.
Se hacen mayores.
Vale, no muy mayores.
Son lo bastante mayores para ser relativamente autónomos. He vuelto a leer. He vuelto a ver series. He vuelto a escribir. He vuelto a pintarme la raya del ojo y he empezado a hacer cosas para sentirme bien conmigo misma, como apuntarme al gimnasio (queda pendiente la parte de ir) o depilarme el ciertositio.
Y, he vuelto al #lorzfunding, claro.
Que ya llevaba mucho tiempo sin hacer publicidad y eso. 
Sin duda, una de las cosas de 2019 de las que más me orgullosa me siento es de formar parte de Mocedades, en la librería La Sombra.
Mocedades es uno de los peores clubs de lectura de la historia: rara vez nos acordamos de inscribirnos, casi nunca nos compramos el libro en cuestión, no siempre nos lo leemos y solo a veces consideramos necesario hablar de él durante la sesión.
Sin embargo, una vez al mes nos reunimos en el sótano de la librería, merendamos cosas ricas, nos reímos muchísimo y salimos cargadas de libros. ¡Y algunos hasta los pagamos!
Lo más importante, nos lo pasamos fenomenal, porque una empieza a tener una edad las cosas o se hacen por las risas o no se hacen.
Quizá sea por eso, por la edad, que me siento optimista con respecto al 2020.
Que sí, que el mundo se ha vuelto loco, que se viene otra crisis, que voy a cumplir cuarenta y la vida ya no tendrá sentido para mí...
Pero me siento optimista.
Y eso es lo que os deseo a todos: que, pase lo que pase, en 2020 podáis seguir siendo optimistas.

31 diciembre 2017

La cocina del infierno. Epílogo: el horno al fin

Me voy a adelantar a la programación habitual porque no quiero que se acabe 2017 dejando una trama argumental abierta, a saber,

¿qué pasó con el p*t* horno?

Previously in Lorz: 
a ZaraJota y a mí nos dio un pronto y reformamos la cocina. 
Enterita.
Nuevecita. 
Pero cuando encendimos el horno para estrenarlo con una pizza inaugural, empezó a oler a quemado que no veas, ¡y eso que la pizza ni siquiera estaba dentro! 
Resultó que el instalador se había dejado puesta una pegatina, y para quitarla tuvimos que sacar el horno del mueble. Entonces descubrimos que estaba totalmente machacado por detrás. 
Estuvimos un mes llamando al instalador para reclamar que nos lo cambiara (siempre decía que la semana siguiente, y la semana pasaba, y volvíamos a reclamar...) y finalmente fuimos directamente a la tienda, pero resultó que habían cerrado todo el mes de agosto por vacaciones. 
La historia completa aquí.

La primera semana de septiembre me puse en contacto con la tienda. 
-Hola, les llamo por lo del horno. 
-¿Qué horno?
-El horno que instalaron defectuoso. 
-Aquí no sabemos nada de ningún horno. 
-Se lo hemos reclamando al instalador varias veces. 
-Pues no nos ha dicho nada. 
-Bueno, el caso es que hace dos meses nos instalaron un horno defectuoso. 
-¿Dos meses? ¡No pretenderán que se lo cambiemos a estas alturas!
-Pues sí, porque se lo hemos reclamando al instalador media docena de veces.
-Bueno, se lo podríamos cambiar si no lo hubieran usado. 
-Si no lo hubiéramos usado nunca nos habríamos dado cuenta de que está defectuoso, ¿entiende? 
-Claro, pero esto nos lo tenían que haber dicho en el momento. 
-Es que se lo dijimos EN EL MOMENTO al instalador. 
-Bueno, voy a comprobarlo y les vuelvo a llamar. 

Una semana más tarde no nos habían llamado, así que llamamos nosotros. 
-Hola, les llamo por lo del horno.
-¿Qué horno? 
-El defectuoso.
-Ah, sí. ¿No lo habrán usado?
-Claro que lo hemos usado, si no lo hubiéramos usado nunca nos habríamos dado cuenta de que estaba defectuoso. 
De hecho en los cinco meses que estuvimos esperando lo usamos varias veces pensando que bueno, si funcionaba correctamente nos lo quedábamos y ya está, pero incluso después de quitar las pegatinas seguía oliendo mucho a quemado cada vez que lo encendíamos, probablemente porque con el golpe se había dañado alguna de las resistencias. 
-Ah. Bueno, lo que pasa es que ya no me quedan más. 
-Entiendo: se han agotado todos los hornos del mundo mundial. Pero el caso es que ustedes me han instalado un horno defectuoso, y quiero un horno nuevo. 
-Hombre, si se pone así le pediré uno, pero que sepa que va a tardar. 

Dos meses más tarde, a las once de la mañana, el responsable de la tienda se decidió por fin a llamarnos.
-Hola, les llamo para decir que el técnico va camino de su casa con el horno. 
-Pues no estamos en casa. 
-¿Como que no están en casa? 
-Que hemos salido.
-¿Y no pueden volver? 
-¿Y no podían ustedes haber llamado antes? Les hemos advertido una y otra vez que nos tienen que avisar como mínimo el día de antes. Pero cada vez que han venido ha sido avisando en el último minuto y sin avisar. Y como comprenderán DESPUÉS DE CUATRO P*T*S MESES no estamos sentados en casa esperando a que ustedes les dé la P*T* GANA de venir a traernos el horno. 
-Señora, no se ponga así. 
-ME PONGO COMO ME DA LA P*T* GANA, PORQUE TENGO DOS NIÑOS PEQUEÑOS, MUCHA NECESIDAD DE PIZZA Y NINGÚN HORNO. 
-Bueno, ya le he dicho que va el técnico de camino. 
-PUES ESPERO QUE ESTÉ LLEVANDO EL P*T* HORNO A CUESTAS Y SE ENCUENTRE LA P*T* PUERTA CERRADA Y TENGA QUE VOLVERSE A SU P*T* CASA CARGANDO CON ÉL.
Bueno, no sé si os habéis dado cuenta porque tengo una capacidad de autocontrol muy grande, pero es posible que perdiera la calma durante unos breves instantes. Por suerte el responsable de la tienda era bastante perceptivo, y rápidamente entendió lo que estaba pasando. 
-Entonces, ¿no podemos llevarles hoy el horno? 
-No. 
-Bueno, si no les importa esperar... ¿No estarán usando el otro?
-¡¡¡QUE NO!!! 
-Vale, vale, no se ponga así... Voy a mirar la agenda del instalador y mañana les vuelvo a llamar para darle otra fecha. 

Un mes más tarde todavía no nos había llamado, así que volví a llamar yo. 
-Hola, les llamo por lo del horno. 
-¿Qué horno?
Respira, Lorz, tú puedes. 
-El defectuoso. 
-Ah. 
-Me dijeron que me iban a llamar hace un mes. 
-Bueno, señora, es que la última vez que la llamé fue usted muy desagradable conmigo. 
Respira, Lorz, RESPIRA. 
-Lamento mucho si fui desagradable con usted -me disculpé-. Me pilló en un mal momento y perdí la paciencia. 
-Pues debe usted tener bien poca si la pierde tan pronto. 
Ay, me dije. El horno no lo conseguiré, pero el cielo me lo estoy ganando. 

Una semana más tarde nos llamó el responsable para decirnos que el técnico pasaría a las cinco en punto a dejar el horno. 
-¿No puede ser un poco más tarde?
-No, tiene que ser a las cinco porque luego se va a un trabajo. 
-Vale, vale, pues no se preocupe que a las cinco en punto estaremos allí, pero por favor QUE VAYA. 
Nos venía muy mal, pero nos apañamos: ZaraJota salió antes del trabajo, buscó un sustituto para su turno del AMPA, sacó a los niños antes de sus respectivas extraescolares y a las cinco en punto estaba en casa. 
Pero a las siete de la tarde el técnico todavía no había aparecido, y volvimos a llamar a la tienda.  
-Hola, es que nos dijeron que el técnico pasaría a las cinco en punto y no ha aparecido. 
-Bueno, pues ya pasará, ¿tanta prisa tienen? 
Pues francamente: después de cinco meses, como que no. 



El horno llegó a última hora del día siguiente. : ) 



No os voy a desear un feliz 2018 porque un año que rima con ch... vulva tiene que ser bueno por fuerza. 

04 enero 2017

El regalo de reyes

Sí, el vecino tenía una fuga en la bajante de fecales.
Pero nosotros teníamos algo peor: un atasco en la bajante de la ducha.
Nos dimos cuenta en la tarde del día 31 de diciembre, cuando ZaraJota quiso ducharse y el desagüe, en vez de tragar agua como es su obligación, empezó a escupirla.
A chorro.
En grandes cantidades.
ZaraJota reaccionó rápidamente: salió de la ducha, agarró la fregona y empezó a dar fregonazos full power.
Yo oí ruidos, me asomé al pasillo, y me lo encontré en pelota picada, con todo colgando, fregona en ristre e impasible el ademán.
-¡¡¡ARRRGH!!! ¿¿¿QUÉ HACES???
-¡¡¡RECOGER AGUA!!!
-¡¡¡PERO ESTÁS EN PELOTA PICADA!!!
-¿¿¿YA NO TE GUSTO O QUÉ???
-¡¡¡ME GUSTAS MUCHO, PERO SI NENA-CHAN CUENTA EN EL COLEGIO QUE SU PADRE ES UN PORNOCHACHO A LA REUNIÓN CON LA DIRECTORA VAS TÚ!!!

Flashback.
Hace unos días mi padre dijo "bueno, me voy ya a trabajar, que tengo que echar gasolina al coche". 
Lógicamente, mi padre se refería a que salía de casa un poco antes de lo normal porque tenía que parar en la gasolinera de camino al trabajo. Obvio, ¿no? 
Bueno, pues no debe ser tan obvio, porque ahora nena-chan está convencida de que el abuelo trabaja en una gasolinera, en concreto en la de la calle Antonio López (no me preguntéis por qué). 
Ahora cada vez que pasamos por delante pregunta si puede ir a ver al abuelo, y cuando le decimos que el abuelo no trabaja ahí se echa a llorar porque el abuelo no tiene trabajo.  
Con esto de las profesiones hay que tener mucho cuidado. 
Flashforward.

ZaraJota abandonó la pornolimpieza y se fue a vestirse.
-¡Ahora sigo! -me gritó. No sé por qué no podía seguir limpiando yo. Ah, sí, tenía a Bebé-kun enganchado al pecho. Y cuándo no.
Al rato ZaraJota salió perfectamente vestido, y me dijo con mucha satisfacción que ya había recogido el agua.
-Genial, Bebé-kun ya ha soltado la teta. Voy a arreglarme.
Me levanté, crucé el pasillo, pisé un charco de agua, resbalé y, durante lo que parecieron horas, floté ingrávida mientras mi vida pasaba ante mis ojos: preparando el desayuno, dando teta, trabajando, dando teta, haciendo la comida, dando teta, duchándome, dando teta...
Muchas, muchas tetas más tarde, aterricé de nuevo en el suelo. Pero no vayáis a pensar que caí de cualquier manera, ¿eh? Que una tiene una gracia y un saber estar que no es ni normal.
La pierna derecha se dobló en su sentido natural, de manera que frené la caída con la rodilla derecha, mientras que la pierna izquierda se retorció varias veces sobre sí misma antes de aterrizar sobre la rodilla izquierda. Y luego me caí de culo.
ZaraJota oyó los numerosos crujidos, vino a buscarme y me encontró de rodillas en el suelo, con los lagrimones cayendo, que solo me faltaba el cirio pascual para quedar estupenda en una procesión.
-Losientolosientolosientolosiento... me he debido dejar un poco de agua... ¿Te has hecho daño?
-Solo en los músculos y en los huesos...
ZaraJota no ha visto Los Simpsons, así que puedo soltarle frases de Homer cuando quiero y siempre piensa que soy muy ocurrente. Y un poco lerda.
Las cosas como son: me dolía mucho el cuerpo entero. Pero era nochevieja, era algo así como el décimo aniversario de cuando no empezamos a estar juntos, y, lo más importante de todo, tenía que estrenar mis zapatos nuevos:

Yo tengo claras mis prioridades. 

-Seguro que si me quedo sentadita un rato se me pasa -le dije.
Como era de esperar, al día siguiente me dolía todo, y especialmente el tobillo izquierdo.
-Bueno, seguro que si me quedo todo el día estiradita se me pasa.
-Claro.
-Pero primero voy a hacer la comida.
-Ajá...
-Y luego tengo que planchar.
-Ajá...
-¿Me ayudas a quitar las cortinas?
Al día siguiente del siguiente tenía el tobillo izquierdo como el culo de un elefante.
-Creo que voy a ir a urgencias -le dije a ZaraJota.
-De inmediato.
-Sí, sí, en cuanto acabe de hacer las camas, fregar el baño y hacer la comida.
-Lorz, DE INMEDIATO.
ZaraJota es que es así, no tiene claras sus prioridades.
Me fui a urgencias donde, por cierto, me estaban echando de menos.
-Hola, Lorz, ¡cuánto tiempo! No te vemos desde el año pasado.
-Estuve el viernes.
-¡Pero todavía era 2016!
-Ah, claro, jo, el tiempo vuela.
-A ver, ¿qué te ha pasado ahora?
-¡Mi marido ha intentado asesinarme con un charco de agua! Sin duda pretendía que pareciera un accidente. ¡Desde que se hizo pornochacho no ha vuelto a ser el mismo! Ese trabajo te cambia... 
-...
-Me he resbalado.
-Ya veo... Te has hecho un esguince.
-Ah, genial. Pensaba que sería algo chungo y que no podría ir a la cabalgata de Reyes.
-Lorz, no vas a poder ir a la cabalgata.
-Jo.
Nada más salir de la consulta llamé a ZaraJota.
-Bueno, la mala noticia es que no voy a poder ir a la cabalgata.
-¿Y la buena?
-Que ya estoy envuelta para regalo.




30 diciembre 2016

Nochevieja 2017

Ya que dicen que pisar m**rd* trae buena suerte, os traigo una gran noticia: estamos dando nuestros últimos pasos sobre 2016. 

Y por si eso no fuera suficiente, a continuación os ofrezco una reciente anécdota, que me he permitido poner en verso para sumarme al espíritu festivo de estas fechas (también le he puesto música, lo que pasa es que me he levantado un poco afónica hoy). 

Al vecino se le rompió 
la bajante de fecales
que es el tubo que evacua
el agua sucia del váter. 
[Resumiendo mucho]

El agua salió y salió
mucho tiempo y el hueco
del ascensor inundó
con mucha caca. 
[MUCHA caca]

Muy pegadito al ascensor
hay un local comunitario 
alquilado a un asador
que ruste pollos. 
[Y cochinillo por encargo]

Y quiso la suerte 
que el horno del asador
estuviera pegado 
al hueco del ascensor. 
[Lleno de caca]

Y si calientas líquidos
se tienden a evaporar
y el aire caliente
se tiende a elevar. 
[Eso me han dicho]

Y el hueco del ascensor 
es una chimenea natural 
que ayuda al aire a subir
y el olor evacuar. 
[Jaja, "caca", "evacuar". ¿Lo pilláis?]

Salvo que una vez que sube
todo el aire
solo hay una salida 
que sea viable. 
[Pausa dramática]

Las ventanas del último piso 
que resulta ser mi casa 
y desde hace muchos días
huele horriblemente a caca. 
[Aquí me vendría bien un coro griego que repitiera "huele a caca"]

Ay, ay, mi casa huele a caca. 
[Mucha caca]
Ay, ay, mi casa huele a caca. 
[MUCHA caca]

Por suerte tengo hijos
y estoy acostumbrada
a toda clase de olores 
y de sustancias. 
[Y he tenido piojos hace poco. No es como si pudiera criticar la higiene de los demás]

Pero espero con ansia
que llegue el día
en que el seguro repare
la dichosa avería. 
[De hecho la avería ya está reparada, es una licencia poética]

Mientras tanto os deseo
feliz 2017
y si no es feliz 
siempre nos queda el siguiente. 
[Chan]






De vez en cuando me entran unas ganas como de mudarme...

03 enero 2016

El chantaje del rey

Esta es la primera navidad que Nena-chan es realmente consciente de lo que pasa a su alrededor.
Aunque en casa no hemos hablado mucho del tema, sus amigas del colegio se han encargado de explicarle lo esencial de estas fiestas, a saber:

Los Reyes Magos traen regalos en camello.

La niña no tiene idea de lo que es un rey, un mago o un camello, pero sí tiene bastante claro lo que es un regalo.
Más o menos.
Durante las semanas previas a navidad nos pasamos días haciéndole la misma pregunta:
-Y tú, ¿qué le vas a pedir a los reyes magos?
-Regalos.
-Eh... Ya. ¿Qué regalos?
-Muchos.
-Por supuesto, pero ¿muchos qué?
-Regalos -ojos en blanco.
-Claro, pero DENTRO del regalo, ¿qué hay?
-...
-Los Reyes Magos traen REGALOS, y los dejan debajo del ÁRBOL, y entonces los ABRIMOS y...
-No se abren.
-Claro que sí, rompemos el papel y...
-¿Rompemos?
-Claro, rompemos el papel de regalo y...
-¡NOOOO! ¡NO QUERO ROMPER MI REGALOOO!
Ay.
Mi madre lo intentó también, recurriendo a sutiles técnicas de manipulación mental.
-Nena-chan, ¿qué le vas a pedir a los reyes?
-Regalos.
-Eh... ya. Y esos regalos, ¿cómo son?
-De juguetes.
-¿Y qué juguetes son?
-De regalos.
Llegado este punto, mi madre renunció a la sutileza y le colocó a la niña delante el catálogo de Playmobil.
Coñoyá.
-Mira, Nena-chan, mira cuántos juguetes.
-Sí.
-¿Cuál le pedimos a los Reyes Magos?
-Este -mi madre sonrió triunfal, anotando mentalmente el juguete señalado-. Y este. Y este. Y este. Y este. Y este. Y este. Y este...
Para intentar explicarle que la navidad es algo más la llevamos a una exposición de belenes del mundo que hay en Matadero. La niña iba de belén en belén buscando a los Reyes Magos, hasta que de pronto se volvió hacia mí y me dijo:
-Mamá, mira, ahí hay un bebé.
-Sí, suele ocurrir.
Y en el siguiente belén:
-¡Otro bebé!
-Ya.
-Y aquí otro también.
-Lo sé.
-¡Hay bebé en todos!
Ya ves, debe ser la moda ahora.
Por suerte o por desgracia, en mi familia el asunto reyes dura poco, porque los regalos se entregan religiosamente el 31 de diciembre.
No preguntéis, es mejor no saber.
Antes los regalos los repartíamos nosotros mismos, pero casualmente desde que nació Nena-chan todas las navidades vienen los Reyes Magos en persona.
Bueno, en realidad es solo un Rey Mago.
Bueno, en realidad es Hermano Pequeño disfrazado.
No tenemos tanto caché como para que vengan los de verdad.
El año pasado se disfrazó de Melchor, pero este año pensó que Nena-chan podía reconocerlo, así que se disfrazó de Baltasar: se puso la misma túnica, la misma barba blanca, se pintó la cara de negro y se pegó unas cejas blancas a lo Gandalf. Y luego se escondió en el descansillo de la escalera a esperarnos. Con esas pintas. Yo porque me lo esperaba, pero la vecina del sexto se lo encontró a oscuras y se le reinició el marcapasos de la impresión.
Nena-chan se quedó extasiada.
Un Auténtico Rey Mago.
En el descansillo de casa de los abuelos.
Qué. Fuerte.
El Rey Mago le dio a la niña sus regalos y antes de irse, le dijo que si se portaba bien el año que viene le daría más.
Puto chantajista de mierda... quiero decir... mira qué majo.
-Seguro que te traigo muchos, porque te vas a portar muy bien, ¿verdad?
-...
Unos días más tarde estábamos en una tienda de disfraces y Nena-chan vio una diadema con unas antenitas azules. Nena-chan rara vez pide algo cuando estamos de tiendas, pero esa vez me las pidió. Es que eran MONÍSIMAS.
-Mamá, quero esto.
-¿Se lo pedimos a los Reyes Magos?
-No, mejor las paga mamá.
Por si acaso.

31 diciembre 2015

Estimado 2016

Estimado 2016

dos puntos.

Aunque todavía no nos conocemos, tengo la impresión de que vamos a pasar mucho tiempo juntos.
Como un año o así.
Mi madre suele decir que más vale una colorá que cien amarillas, y por eso he pensado que es mejor dejar las cosas claras desde el principio:

No nos toques los cojones, 2016.

Llevamos ¿siete? ¿ocho? años de crisis y estamos un poco jarticos ya. "Refugiado" es la palabra del año. Y hemos descubierto que "cambio climático" significa "cocerse a 50º C durante dos meses" en klingon.
Por poner unos ejemplillos nada más.
Y eso que a mí en 2015 me ha ido bastante bien, hasta me ha tocado la lotería y todo. Bueno, cien euros. Y ya me los he gastado. A lo que voy es que cada cosa estupenda que me ha pasado ha quedado empañada por alguna circunstancia mierder de mi entorno.
Y así no hay manera.

En fin, que tú verás lo que haces. Luego no digas que no te avisé.

31 diciembre 2012

Nochevieja 2012

Normalmente en nochevieja siempre aprovecho para hacer balance de año.
Este año ya lo hice cuando nació Bebé-chan, y desde entonces no es que no haya hecho nada interesante, es que lo único que me interesa es Bebé-chan.
La pequeña lo llena todo, porque cuando no estoy directamente cuidando de ella, estoy preparando cosas para ella, o intentando comportarme mejor por ella, porque se ve que los niños hacen lo que hacemos, no lo que les decimos, y ahora me toca dar ejemplo y esas m**rd*s.
No puedo decir que lo esté consiguiendo, pero lo importante es participar, ¿no?
Bueno, eso espero. Creo que será mejor que vaya ahorrando para un buen psiquiatra por si acaso...
Espero que tengáis un feliz año 2013. Salud, dinero y amor y todo eso.
Nos vemos de nuevo el año que viene, con el esperado regreso de los lorzañecos

31 diciembre 2011

Nochevieja 2011

Todos los 31 de diciembre aprovecho para hacer un repaso de lo que he hecho a lo largo del año y ya que estoy le deseo feliz año nuevo al mundo.
¿Y para qué?
PARA NADA.
Porque los últimos años, por más que me he esforzado en desear feliz año,
EL MUNDO NI P*T* CASO.

Más bien al contrario, sigue igual. O peor. Que si desastres naturales. Que si enfermedades. Que si paro. Que si crisis. Que si prima de riesgo. Que si "os dije que no iba a subir los impuestos pero nadie me preguntó sobre inventarme impuestos nuevos"...
En fin, una Caca de la Vaca Paca. Big Time.
Pues este año paso.
Me niego a desear Feliz Año a nadie.
¿Para qué?
¿Para que hagáis lo que os da la gana?
Ah, no. A mí no me vuelven a pillar deseando en vano...
Estas fiestas, en vez de desearos cosas, os voy a dar un consejillo práctico.
Tomad nota.


¡HUID!
¡HUID, INSENSATOS!







Son apenas las cinco y twitter ya está "over capacity".
En 2012 llega el fin del mundo, que lo sé yo.

29 diciembre 2010

Nochevieja 2010

Hace exactamente un año escribí:


El año pasado, más o menos por estas fechas, estaba apretando los dientes porque sabía que, debido a una serie de circunstancias personales que no vienen al caso, el 2009 iba a ser un año laaaaaaaargo y difííííííícil.
Lo que no me podía ni imaginar era que el 2009 sería un año de mierda el puto infierno el hermano gemelo de 1997 ¡¡¡¡el apocalipsis ha llegado!!! ¡¡¡el fin del mundo se acerca!!! tan largo y difícil.
Es que se ha juntado todo, oyes.
Además parece que no ha sido sólo cosa mía; no suelo estar al tanto de las noticias del mundo, pero me da la impresión de que ha sido un año de mierda en general.
Pero todo acaba, y el 2009 no iba aser una excepción: también se acaba.
¡¡¡Bieeeeeeeeeeen!!! ¡¡¡Fiestaaaaaaaaaa!!!
Y tengo el presentimiento de que el 2010 va a ser un año estupendo.
Aunque sólo sea por comparación con el anterior...


Pues es una suerte que no me gane la vida como vidente, oyes, porque el 2010... en fin.

Menuda m*****************rd* de año ha sido.

Al menos, para mí:

Me he pasado la mitad del año queriendo morirme, y lo peor es que casi lo consigo.

Encima, Hermano Pequeño, que siempre tiene que ser el centro de atención, decidió quitarme protagonismo sacándose un tumor de la manga.
Bueno, de la cabeza.
Y tampoco era un tumor.
Vaya, que no sé por que mi familia montó tanto escándalo.

Entretanto, me volví a presentar a las oposiciones.
Y aprobé.
Qué fuerte.
Así va la educación en este país.
Peeeeeero no conseguí plaza, y me he quedado a la espera de que algún funcionario se ponga enfermo y me llamen para sustituirle.
He esperado varios meses, y al final me he tenido que buscar otro trabajo.
Las malas lenguas dicen que como no hay dinero, cuando un profesor se pone enfermo le piden a otro que haga horas extras no remuneradas para cubrirle, aunque no sea la misma asignatura ni nada, y poco sepa el profesor de matemáticas de como medir los versos en latín.
La gente es que no se entera: lo que pasa es que la campaña de vacunación de gripe A del año pasado tuvo tanto éxito que este año los funcionarios están sanos sanotes puro machotes y ni se ponen enfermos ni nada.
¿No?

Además, debido a la acumulación de tareas, la falta de tiempo y las enfermedades propias y ajenas tuve que dejar el asunto del carnet de conducir.
Con lo bien que se me daba, oyes; había pillado la posturita y me quedaba dormida en el volante en cuanto empezaba la clase.
¡Si no fuera por que el profesor se empeñaba en despertarme a gritos me lo habría sacado en un tiempo record!


Para ser justos, también me han pasado cosas buenas:

Dos sobrinitos por parte de amigos, y el aviso de dos más que vienen en camino.

La casa nueva.

Las visitas de Naaru y mi sobrino político.

Las vacaciones en El Puerto con la Tita del Puerto.

La aparición de los lorzañecos.

Y La boda, aunque a estas alturas todo el mundo sabe que fue una sucia treta para irme de vacaciones a Grecia, que por no visto NO está en el Caribe.


Bueno, supongo que al final el balance es positivo.

Y el 2011, que venga bueno, malo, o como le salga de los c*j*n*s porque, como sabiamente dijo ZaraJota™: estamos juntos, y podemos con ello.


Feliz (cruzo los dedos) 2011.


01 enero 2010

Nochevieja 2009 la precuela

Jo, como pasa el tiempo, parece que ayer mismo fuera 2009 el Año Que No Debe Ser Nombrado...

En la tarde del 30 de diciembre del Año Que No Debe Ser Nombrado, ZaraJota™ y yo íbamos paseando por la calle Bravo Murillo (sí, llovía a cántaros) cuando pasamos por delante de una tienda de lencería con todo el escaparate forrado de bragas rojas.
-Anda, tengo que comprarme braguitas rojas.
-¿Y eso?
-Para mañana.
-¿Ya han vuelto a desaparecer de pronto todas tus braguitas?
-¡No desaparecieron, estaban en el cesto de la ropa sucia! No sé por qué, pero desde ahí no se teletransportan solas y limpias al cajón de la ropa interior, como pasaba en casa de mis padres. Todavía estoy investigando a ver qué falla...Pero no es eso, ¡necesito unas braguitas rojas para nochevieja!
-Ni siquiera te gusta la ropa interior roja...
-Lo sé, pero ponerse braguitas rojas en nochevieja trae suerte.
-¿Suerte?
-¡¡¡SÍ!!!
-Y si no te las pones no tendrás suerte, ¿no?
-Exacto.
-Dime, Lorz, ¿el año pasado te pusiste braguitas rojas en nochevieja?
-Claro. Las braguitas rojas de pilingui del Far West.

-¿Y cómo te ha ido el año?
-Fatal.
-¿Qué conclusión sacamos de ello?
-Pueeeeeeeeeeeeees... ¡¡¡imagina cómo habría sido si no me hubiera puesto las braguitas rojas!!!

Pd.: Me ha explicado despacio la conclusión que tengo que sacar, y creo que este año iré en plan comando.

Pd.2: Cambio de planes, no voy en plan comando. Un consejo, nunca os pongáis medias sin bragas debajo. Pica.

30 diciembre 2009

Nochevieja 2009

El año pasado, más o menos por estas fechas, estaba apretando los dientes porque sabía que, debido a una serie de circunstancias personales que no vienen al caso, el 2009 iba a ser un año laaaaaaaargo y difííííííícil.
Lo que no me podía ni imaginar era que el 2009 sería un año de mierda el puto infierno el hermano gemelo de 1997 ¡¡¡¡el apocalipsis ha llegado!!! ¡¡¡el fin del mundo se acerca!!! tan largo y difícil.
Es que se ha juntado todo, oyes.
Además parece que no ha sido sólo cosa mía; no suelo estar al tanto de las noticias del mundo, pero me da la impresión de que ha sido un año de mierda en general.
Pero todo acaba, y el 2009 no iba aser una excepción: también se acaba.
¡¡¡Bieeeeeeeeeeen!!! ¡¡¡Fiestaaaaaaaaaa!!!
Y tengo el presentimiento de que el 2010 va a ser un año estupendo.
Aunque sólo sea por comparación con el anterior...
¡¡¡Feliz año a todos!!!
















*** *** *** *** *** *** *** *** *** *** *** *** ***

Dicen que el año será como haya sido la nochevieja.
Es mentira, claro, como lo de que la familia es lo mejor que hay o que la belleza está en el interior.
¿En el interior de qué, si se puede saber?
Peeeeeeeero por si acaso, vamos a hacer que el 2010 sea dulce empezándolo con una tarta.

Necesitamos:
3 huevos
2 yogures naturales
1 tarrina de queso para untar
2 cucharadas de maizena
8 cucharadas de azúcar
3 cucharadas de mantequilla
1/2 bote de mermelada de fresa, frambuesa u otro fruto rojo, lo mismo da

En esta ocasión la hice doblando las cantidades porque éramos muchos y todos de buen tragar.

La elaboración es muy compleja, y consiste básicamente en echar todos los ingredientes juntos en un recipiente...
y mezclarlos a mano o con la batidora.

Es muy importante que el recipiente sea lo bastante grande, porque si no cuando metes la batidora y le das al botón de encendido pasa esto:
Eh... vamos a buscar otro recipiente para mezclar, ¿vale?
Cuando todo está mezclado el resultado es un mejunge repugnante que se parece al batido de vainilla y por algún motivo desconocido huele salvajemente a limón.
Cuando esté listo engrasamos con mantequilla un molde apto para microondas.

Este recipiente tiene que ser lo bastante grande como para que quepa todo el mejunge y sobren un par de centímetros por encima, porque el mejunje tiende a hincharse y rebosar.
Vertemos el mejunge repugnante con cuidadito.
El mejunge repugnante se mezcla un poco con la mantequilla, pero no pasa nada.


Lo metemos en el microondas durante un tiempo indeterminado que depende de la potencia del aparato.
Jijiji, lo que he dicho.
En el mío tarda media hora, calculo que en uno normal tarda unos diez minutos.
Ante la duda, poner a intervalos cortos e ir comprobando.
No hace falta quedarse mirando el microondas.
Sabremos que está hecho porque el mejunge es repugnante pero no es tonto. Cuando está listo se separa él solito de los laterales del recipiente.

Ante la duda, comprobamos el estado con un cuchillo, como se ha hecho toda la vida.

El resultado es este. Sí, parece una tortilla.

Lo dejamos enfriar y después desmoldamos y cubrimos con una capa de mermelada, o no desmoldamos y le ponemos la capa de mermelada así, a lo bruto.

También podemos desmoldarlo antes de que se enfríe, pero quema.
A zampar!!!

31 diciembre 2008

Balance de año 2008

Esta noche se acaba el 2008 (lo del culo, jijiji) y empieza el 2009 (lo otro del culo, jijiji).

El 2008 ha sido un año muy completito para mí:

-Me han ascendido dos veces, y subido el sueldo ninguna.

-He luchado contra las hordas de cuquis que invadieron mi cocina a consecuencia de las obras, y digamos que lo he superado, siempre que no vuelva a ver ninguna.

-He adoptado a Arale-Chan. La he alimentado, la he bañado, la he alimentado, la he llevado al veterinario, la he alimentado, he jugado con ella, la he alimentado, le he limpiado la jaula, la he alimentado...
A veces finge que siente un cierto afecto por mí.

-Volví a presentarme a oposiciones. De verdad, si algún día llego a aprobar no sé con qué voy a llenar mi tiempo.

-He estado en Londres, he visto Wicked y he duplicado mi vocabulario en inglés: antes sólo sabía decir "my name is gladiator", y ahora también "life is painless for the brainless". Sólo me falta saber qué significa y ya podré poner en mi curriculum que soy bilingüe.

-Me he hecho pareja de hecho de ZaraJota™. Él todavía no lo sabe, se lo tendré que decir un día de estos.

-Me he sacado el teórico. El práctico tendrá que esperar a que el ayuntamiento ponga sacos de arena para proteger los edificios.

Y en el 2009, más.

¡¡¡FELIZ AÑO!!!

26 febrero 2007

Nochevieja VI

¡No ocurrió nada!

¿Entendido?


¡NADA!


Nadie estuvo allí.

Nadie cogió caramelos.

Y desde luego a nadie le entraron unas ganas repentinas de cantar esto:






Se acabó, hombreyá.





Fin.

23 febrero 2007

Nochevieja V

La mía es una familia desestructurada de esas.
Mi padre trabaja por la mañana y a veces por la tarde y a veces por la noche y a veces los fines de semana, que jode más.
Mi madre trabaja por la mañana y a veces por la tarde.
Hermano Mediano va a clase de lunes a viernes por la mañana, y trabaja los fines de semana por la tarde.
Hermano Pequeño no va a clase nunca (ups, se me escapó) y trabaja por las tardes de lunes a viernes y los sábados por la mañana.
Yo voy a clase por la mañana y trabajo por la tarde, y los fines de semana desaparezco.

Así que en mi casa los Reyes Majos no vienen el 5 o el 6 de enero como en el resto de las casas, sino que los tenemos el día en que podemos reunirnos todos o al menos un porcentaje razonable.

Este año tocó en nochevieja.
Menuda nochecita.

Eso es bueno porque haces las compras antes de que a todo el mundo le de el siroco consumista compulsivo, y luego puedes pasear tranquilamente mientras ves a los demás cargados de bolsas y paquetes.
Jijijijiji, he dicho paquetes, jiji.También es bueno porque no hay que esperar.
La parte mala es que llega el día 5 y todo el mundo está superilusionado y superfeliz esperando regalos, y yo no.
Jo.
Además este año mis padres se fueron a pasar esos días fuera, así que tampoco hicimos el numerito de todos los años, a saber:

Mi madre compra roscón.
"Niños, niños, hay roscón, ¿quién quiere?
"Madre, que no nos gusta el roscón"
"Que tontos son mis hijos" dice mi madre, y desayuna roscón durante las siguientes dos semanas.

Así que pensé eh, podía hacer algo realmente típico de la noche de reyes, e irme a la cabalgata.
Debí pensarlo en voz alta, porque enseguida intervino ZaraJota.
-Jo, snif, que divertido, snif, cabalgata de reyes. Yo nunca he estado en una, snif. Ojalá alguien me llevara, snif -decía, con cabeza gacha y mirando hacia un lado, como como dice Chache.
Menos mal que yo ya había aprendido la lección.
-Vale, vente.
Ya está, me ha vuelto a engañar.

Continuará...

22 febrero 2007

Nochevieja IV

El 31 de diciembre por la noche, de camino a mi casa, ZaraJota me suplicó que no le dejara solo.
-Jiji, que tonto. Si mi familia no da miedo.
Mi madre, para llevarme la contraria, nos abrió la puerta con una Cosa Verde con Luces Brillantes y Parpadeantes colgando del pelo.
Mi padre vio que se estaba quedando atrás en el concurso "Aterrorizar a Zarajota" y ensayó una maniobra arriesgada: cuando nos montábamos en el coche para ir a casa de Latita, arrancó antes de que se hubiera subido del todo.
Desde la acera, mi madre, a la que no le había dado tiempo a montarse, nos miraba con cara de "Él no lo haría".
En casa de Latita la cosa fue bien durante los tres primeros minutos: lo que tardamos en encontrarnos con F.
F. es un señor que vive con Latita sin estar legalmente obligado a ello, cosa que nunca ha dejado de sorprenderme.
F. acababa de ver las noticias.
-¿Habeis visto? ¡Es que los catalanes están destruyendo España! ¡Había que ir a Cataluña con un lanzallamas y hacer una hoguera blaugrana...!
-¿F.? Mira, este es Zarajota.
-Hombre, hola. Curioso nombre, ¿de dónde eres?
-De Barcelona.
-...
-...
No sé por qué, pero de pronto se hizo un silencio incómodo. Por suerte F. encontró un nuevo tema de conversación.
-Bueno, y esta noche ¿qué? ¿Vais a salir?
-Sí.
-¿Por dónde?
-Por Tribunal.
-¡TRIBUNAL! ¿Ese barrio de putas, drogadictos y maricas?
ZaraJota tragó saliva con dificultad.
-Yo vivo allí.
Esto no puede acabar bien.

Continuará...

20 febrero 2007

Nochevieja III

Madrid, 1 de enero de 2007

7:00
Hace sueño y frío y estoy lejos de casa, así que me autoinvito a quedarme a dormir en el sofá de Be.
ZaraJota nos acompaña y se queda dormido, así que Be le pone un colchón en el suelo con sus mantitas y todo.

7:30
A Be le da un ataque de anfitrionitis.
-¿Quereis un colacao? ¿Un zumo? ¿Un poco de whisky, tal vez? ¿Algo?
-¿Dormir?
-Jo.

7:35
Be me ha dejado un pijama, pero yo siempre duermo en camiseta, y me siento incómoda.
Echo un vistazo de reojo a ZaraJota: parece dormido.
Me quito el pantalón del pijama.

7:45
Llega R., el compañero de piso de Be. Be le sale al paso.
-Oye, no te asustes, Lorz y ZaraJota se han quedado a dormir.
-¿ZaraJota no vive a dos manzanas de aquí?
-...
-Da igual, sólo voy a abrir la puerta de la terraza para que el perro pueda salir a hacer sus cosas.
-¡De eso nada!
-¿Por qué?
-¡Los niños están durmiendo! ¡Va a entrar frío! Si el perro tiene que hacer cosas le bajas a la calle a hacer cosas, hombre!

7:50
El Santo Varón R., después de toda la noche de fiesta, baja al perro a la calle a hacer cosas.

8:00
Parece ser que el perro es el mejor en lo que hace (y lo que hace no es agradable): R. vuelve en menos de 10 minutos.

8:30
Empieza a sonar el telefonillo.
Me pregunto quién será, y por qué mi familia no contesta.
Al final decido ir yo.
Aparto las sábanas, me levanto y en vez de pisar el suelo de mi habitación piso un colchón blandito.
¿Qué?

No estoy en mi casa.
No es mi habitación.
Y lo más importante...

¡NO LLEVO PANTALONES!

Por suerte ZaraJota está dormido y nunca nadie sabrá lo que ha pasado.

A no ser que lo cuente yo, claro.

Oh, mierda...


Continuará...

19 febrero 2007

Nochevieja II

Todo empezó en una cena con Be, Sark, El Hombre Malo y ZaraJota, cuando hablábamos de nuestros planes para nochevieja.
-Pues mi familia se junta con unos amigos...
-Nosotros hacemos un sacrificio ritual y luego devoramos vivos bebés no bautizados...
-Mi abuela...
-Cantamos villancicos guarros y luego...
Zarajota no decía nada.
-¿Y tú qué haces?
-Estoy triste y solo en Madrid, así que me quedaré en posición fetal dentro del armario lamentando mi desdicha, y cuando tenga hambre lameré las pelusas que se acumulan en los bosillos de los abrigos.
Se ve que los demás ya se conocen las sucias tretas de este chico, porque fingieron que no habían oído nada.
Yo piqué.
-Jooooo.... ¡No puedes estar solo en nochevieja!
-No, snif, no me importa, snif, estoy acostumbrado.
-¡Vente a cenar a mi casa!
-No, no.
Lo educado es insistir dos veces.
-¡Venga, va, vente!
Lo educado es rechazar el ofrecimiento dos veces, pero nada, oyes.
-Vale.
Oh, mierda.
Ahora tenía que decírselo a mi familia.
-¿Mamá, puedo invitar a alguien a cenar en nochevieja?
-Sí, claro...
-Menos mal...
-Pero vamos a cenar a casa de Latita.
Latita es la hermana de mi padre, o al menos eso le dijeron a él.
Es una persona capaz de llevar a su cándida e inocente sobrinita (yo) a una playa nudista y luego ponerse a cantar el cuplé de la pulga.
Snif.
No me quedó más remedio que llamarla por teléfono.
-Latita, ¿puedo llevar a un chico a cenar en nochevieja?
-¿Un chico?
-¡NO ES LO QUE PARECE! ¡ES PEQUEÑO! ¡NO ME INTERESA NI ME INTERESARÁ NUNCA!
-Bueno, vale.
-Mmmmm, ¿Latita?
-¿Qué?
-Os comportareis, ¿verdad?
-Lorz, Lorz, Lorz... Los milagros navideños tienen un límite.

Continuará...