17 septiembre 2018

Lo del wifi, 3

Previoulsy in Lorz...
¿Por qué las tuberías revientan a mi paso?


Pues ZaraJota, los niños y yo estuvimos en el pueblo estupendamente unos días, pero había una nube en el horizonte de nuestra felicidad: no teníamos wifi.
Mientras estaba tumbada al sol en el césped, escuchando el suave susurro del agua del río correr y los menos suaves berridos de los niños al jugar, con un refresco en una mano y algo ligerito para picar, yo qué sé, cochinillo o morcilla o churrasco en la otra, pensaba en el wifi y unos gruesos lagrimones resbalaban por mis mejillas.
-Se fuerte, Lorz -me decía a mí misma-. Tú puedes aguantar sin wifi.
Pero cuando ya llevaba tres o cuatro días la situación se hizo insoportable y ZaraJota llamó a mi familia.
-¡La he pillado subiéndose al tejado para lamer la parabólica del vecino! ¡LA PARABÓLICA! ¿Pero de dónde se ha sacado esta g*l*p*ll*s la idea de que puede pillar señal chupando una parabólica?
-Parecía una paellera -me defendí.
-¿Y DE DÓNDE HAS SACADO LA IDEA DE QUE SE PUEDE PILLAR SEÑAL DE INTERNET CHUPANDO UNA PAELLERA?
ZaraJota es que es así: siempre está cuestionando el método científico.
Total, que mis padres decidieron intervenir.
-Mañana mismo voy -me dijo mi padre- y te llevo el router portátil.
-Vale.
-Me llevaré a tu madre, claro. No me gusta conducir solo.
-Claro, a ver con quién discutes si no.
-Ahora que lo pienso, está aquí la Tita del Puerto. No podemos dejarla en Madrid, ya que ha venido a vernos.
-Claro, claro, que se venga.
-Y tendremos que llevarnos también a Hermano Mediano. Tiene 36 años y hace dos que no vive en casa, pero no vamos a dejarlo aquí solito, pobre.
-Claro, claro, lo que sea.
-Y a Hermano Pequeño. Tiene 33 años y hace casi diez que no vive en casa. De hecho ni siquiera quiere venir. Pero se viene.
-Claro, claro.
-Y bueno, ya que estamos allí no vamos a volvernos en el día. Estamos pensando en quedarnos una semana o así.
-LO QUE SEA PERO TRÁEME EL ROUTER YA.
Por desgracia, ZaraJota no era exactamente de la misma opinión.
-Lorz, si crees que voy a quedarme una semana en la casa de Norman Bates con toda tu familia estás muy equivocada.
-Pero...
-No me gusta tener que ponerte en esta situación, pero esta vez vas a tener que elegir: o tu familia o yo.
-ZaraJota -le dije con los ojos anegados en lágrimas-: sabes que yo siempre te elegiría a ti por encima de cualquiera, incluso de mi familia.
-Gracias.
-Pero es que ellos tienen wifi, así que arreando.

Continuará...







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10 septiembre 2018

Lo del wifi, 2

Previously in Lorz...
50%

Bueno, me están preguntando que por qué si soy de Córdoba la casa de mis abuelos está en Villanueva de la Vera, que no está ni en la misma provincia y yo casi diría que ni en la misma comunidad autónoma, y del país no digo nada porque seguro que ofendo a alguien tanto si digo que sí como si digo que no. 

Esta es la historia muy resumida: 

cuando mi abuelo (natural de Rute pero nacido en Iznájar, guardia civil en Blanes y otros puntos de Cataluña, después vivió muchos años en Madrid, donde falleció) tenía cerca de setenta años, se fue a pasar un fin de semana a la comarca de la Vera (Cáceres), donde no había estado en toda su vida, y aquello le gustó tanto que vendió la casita de la playa y se compró una casa semirruinosa en Villanueva con la idea de irla reformando poco a poco, lo que pasa es que en el entretanto le detectaron un cáncer y se murió y la casa se quedó así un poco de aquella manera. 

Para ser justos, el abuelo nos preguntó en su momento qué nos parecía todo el proyecto y le dijimos que era su casa y su dinero y que hiciera lo que le pareciera bien, pero a la hora de la verdad fue como si vendieran el único trozo de mi infancia que quedaba entero (la casa donde crecí se cae a cachos, la casa de mi bisabuela se echó abajo para hacer pisos, la casa de mis otros abuelos... bueno, esa es otra historia), cosa que me dejó muy j*d*d* y que hizo que le cogiera tanta manía al pueblo que empecé a llamarlo, nunca lo adivinaréis Villamatojo (del Arbustillo). 
Ahora que tengo hijos y veo cómo el pueblo se va convirtiendo en un trozo sin playa de su infancia empiezo a reconciliarme con la dichosa casa, y creo que ha llegado el momento de pedir disculpas al pueblo, que es muy bonito y os recomiendo visitar, a ser posible hablando en voz baja, que en esas calles retumba todo, j*d*r, un respeto.

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Que ZaraJota encontrara la llave de paso del agua nos vino muy bien porque así nos pudimos duchar, que es una cosa que no hacemos a menudo pero las vacaciones están para eso, para salirse de la rutina y tal.
ZaraJota se duchó el primero porque yo albergaba la esperanza de que se acabara todo el agua y no tuviera que ducharme, pero resulta que los veranos en esa zona no tienen NADA que ver con los veranos en Córdoba y hay agua para aburrir a un tonto, incluso si ese tonto soy yo, que no tengo hartura.
Por eso me extrañó mucho cuando ZaraJota salió de la ducha y me dijo:
-El agua tiene poquísima presión.
-Bueno, es que si está estresada en plenas vacaciones es para preocuparse.
-No, no: que sale muy floja.
-Bueno, tú también me has salido muy flojo y no te lo voy echando en cara todo el día.
-Que apenas sale agua, Lorz.
-Ah. Pues antes he llenado la regadera y ha salido perfectamente.
-Ya, pero en cuanto levantas un poco la alcachofa el agua deja de salir.
-Pues no levantes la alcachofa, que de verdad que no hace falta que limpies las verduras mientras te duchas, que hay agua de sobra.
-Es que si no levanto la alcachofa no me puedo mojar la cabeza.
Ahí me quedé un poco pillada, que lo mismo es que usa la alcachofa como tratamiento capilar y yo todo este tiempo comprándole champús anticaspa como una g*l*p*ll*s.
-Pues agáchate, yo qué sé, y de verdad deja de mojar las alcachofas que luego se ponen marrones y me dices que no te gustan.
Que tengo que estar yo a todo.
-Bueno, dúchate tú y verás.
Y eso hice: me metí en la bañera, cogí el duchatrón, abrí el grifo, y no salió ni una gota por arriba, porque toda salía por abajo.
-Creo que el tubo se ha pasado -le dije a ZaraJota-, vamos a tener que cambiarlo.
Obsérvese el plural mayestático, que se debe a que yo no tenía la menor intención de cambiar nada porque en casa tenemos las tareas perfectamente divididas: yo rompo las cosas y ZaraJota las repara.
ZaraJota no se alteró lo más mínimo porque está más que acostumbrado a las averías acuáticas y además no me estaba escuchando, pero al día siguiente, cuando volvió a ducharse (ahora que lo pienso, ZaraJota se ducha mucho cuando tiene que estar en casa conmigo) decidió por su cuenta que, efectivamente, había que cambiar el tubo, y lo cambió y con eso todos felices.
Casi.
El día siguiente me fui a duchar, que ahora que lo pienso yo también me estuve duchando mucho en el pueblo, que lo mismo va a ser un virus o algo, y cuando abrí el grifo no salió nada por arriba.
Me agaché para mirar la unión del tubo con el grifo y le hice toc-toc con el dedito Y DE PRONTO EMPEZÓ A SALIR AGUA POR TODAS PARTES, EN SERIO, AQUELLO ERA COMO EL TITANIC SOLO QUE EN VEZ DE LLEVAR UN VESTIDO CHULO ESTABA EN PELOTAS, Y ME CAÍ PARA ATRÁS, Y ME RESBALÉ PORQUE LA ALFOMBRILLA ANTIRESBALONES DE LA BAÑERA TIENE MÁS AÑOS QUE LLAMARSE ANGUSTIAS Y YA NO SE QUEDA PEGADA A LA BAÑERA, Y ME FUI A AGARRAR DE LA CORTINA Y NO SÉ CÓMO AGUANTÓ AQUELLO, Y ADEMÁS DIO IGUAL PORQUE ME PEGUÉ UNA TORTA QUE HE ESTADO TRES SEMANAS CON UN MORATÓN EN EL MUSLO TAN GRANDE COMO MI MANO.
Cerré el grifo como pude y lo estudié de cerca: corrosión generalizada. La unión grifo-tubo estaba totalmente podrida.
-¿Y ahora cómo solucionamos esto? -le pregunté a ZaraJota cuando conseguí cerrar el grifo y salir de allí.
-Pues habrá que esperar al lunes, porque un sábado por la tarde y en mitad del puente de agosto ya me dirás dónde encontramos un fontanero.
-¡Pero es que mañana viene mi familia al completo, acuérdate!
-Anda, Lorz, es verdad. Pues entonces ya sé lo que voy a hacer.
-¿Sí?
-Sí: volverme a Madrid.
Así entre nosotros, no estoy segura de que eso sea exactamente una solución.

Continuará...



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03 septiembre 2018

Lo del wifi, 1

Todo empezó cuando cogimos a los niños y unas setecientas maletas, tirando por lo bajo, los metimos en el coche, hicimos doscientos kilómetros y nos plantamos en un pueblo al que, para mantener su anonimato, llamaré Villanueva de la Vera.
El pueblo es muy bonito y la casa de mis abuelos es muy bonita pero más bonito aún era tener una casa en la playa y por más vueltas que le doy no sé qué parrús le entró a mi abuelo para venderla y cambiarla por esta y tiene una puerta muy bonita con una llave muy bonita que no abre. 
-Tu padre me ha dado una llave que no abre -me dijo ZaraJota. 
-Claro, claro, qué casualidad que cuando hace algo mal es mi padre. 
-Es que es tu padre. 
ZaraJota es que es así, muy de ensañarse con los que tenemos padre. 
-¿Y no te ha avisado?
-Sí, me dijo que tenía una llave que funcionaba y otra que no, pero que no sabía cuál era cuál, y que me daba esta porque total, tenía un 50% de posibilidades de ser la correcta. 
-¿Y no podía darte las dos?
-¿Para qué quiero dos llaves si solo hay una puerta? 
Me quedé mirando a ZaraJota con la boca abierta porque no es frecuente que me sienta más lista que él, pero en ese momento me estaba haciendo sentir como un premio Nobel, y no precisamente el de la paz.
Estábamos en estas cuando salió el vecino de delante, y obsérvese que no digo "enfrente"sino "delante", porque la calle tiene como un metro de ancho. 
-¿Que, a pasar unos días aquí?
-Sí, aquí. Literalmente aquí. No podemos abrir la puerta. 
-Ah, la puerta. Es que tiene truco. 
-Sí: traer la llave correcta. 
-Que no, que no, que tiene truco. 
ZaraJota hizo lo que le dijo el vecino y la puerta se abrió y entré con la desesperación de una madre: con la vejiga a punto de reventar, y sin atreverse a decirlo por si los niños se acuerdan de que ellos también. 
Estaba meando empolvándome la nariz cuando me llegó de nuevo la voz de ZaraJota. 
-Lorz, no encuentro la llave del agua. 
-¿No te la ha dado mi padre? 
-¿¡Cómo me va a dar la llave del agua!?
-Ay, no sé, como ahora estáis en plan súper compis, todo el día dándoos llaves...
-La llave del agua tiene que estar en la casa.
-Y la llave de la puerta tiene que ser capaz de abrir la puerta, y mira.  
-Voy a llamar a tu padre -me dijo ZaraJota. Y al rato-: Que dice tu padre que la llave de paso está fuera de la casa. 
-¿No me habías dicho que tenía que estar en la casa?
-Bueno, puede estar en la casa o fuera de la casa. Las posibilidades estaban al 50%.
Como las de recibir una colleja ahora mismo.


Continuará...




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27 agosto 2018

Japiberdei tu Nene-kun

Hoy Bebé-kun cumple tres años y se convierte oficialmente en Nene-kun.
Ay, parece que fue ayer cuando me retuvieron a la fuerza en una instalación del gobierno por hacerme pis encima.
¡Y hace tres años ya!
Como a lo mejor recordaréis, cuando Nena-chan cumplió tres años lo celebramos con un concurso: el objetivo era adivinar el título correcto de las películas y series favoritas de Nena-chan a partir del nombre que le daba la niña por entonces.
Nos hubiera gustado hacer lo mismo con Bebé-kun, pero como es el segundo pasamos de él es hombre de pocas palabras inteligibles, y no muy aficionado a series y películas.*
A BebéNene-kun lo que de verdad le gusta son los vídeos musicales.
Y aunque realmente me hubiera gustado ver vuestras respuestas a qué canción es "eversi", "titi tiri", "bibisá", o, atención a esta que despierta furor, "vaso vaso", la verdad es que no soy tan cabrona.
Así que hemos decidido darle la vuelta a la cosa, y en vez de hacer un concurso vamos a cantarle sus canciones favoritas,** para que las tenga siempre a mano, como ya hicimos con su hermana.
Aquí las tenéis.
Atención a la señorita en primer plano, que nos acompaña de manera excepcional y por ser una fecha tan señalada.











* En las últimas semanas, como suele ocurrir en vacaciones, BebéNene-Kun se ha lanzado a hablar y al frikismo y ahora pide perfectamente "Lalabú" y "Esbalo en el sofá".
** Salvo "vaso, vaso", que necesita un poco más de ensayo. Y que compremos más vasos.

20 agosto 2018

MESAL

Bebé-kun se está haciendo mayor.
Iba a decir que muy rápido, pero la verdad es que estos tres años se me han hecho larguísimos.
No ha sido un niño fácil, no.
Guapo, lo que quieras, pero fácil no.
No se puede tener todo en la vida.
Lo cierto es que en los últimos meses lo hemos visto evolucionar muy rápido y hace unas semanas decidimos que por fin, por fin, estaba preparado para ir al cine.
Otra vez.
Porque cuando el gordo tenía como tres o cuatro meses o así nos lo llevamos a ver Star Wars: The Force Awakens, lo que pasa es que no se acuerda porque en vez de prestar atención a la pantalla se pasó todo el rato dormido con la teta en la boca.
Las nuevas generaciones son así: no tienen claras sus prioridades.
Antes de seguir, dejemos claro que fuimos (en las dos ocasiones) bastante respetuosos: elegimos una de las sesiones menos frecuentadas, miramos por internet que no hubiera demasiada gente, elegimos los asientos lo más lejos posible del resto de espectadores y al lado de la puerta y en todo momento tuvimos claro que si los niños empezaban a molestar nos saldríamos y punto.
Que luego me viene la masa niñofóbica con las antorchas en ristre y me da mucha pereza.
La cosa empezó bien porque nada más vernos aparecer con los niños a la señora que controlaba las entradas se le puso una sonrisa de oreja a oreja.
Nena-chan se tomó aquello como una invitación y le fue directa.
-HolavengoaverLosIncreíblesDos.
-Muy bien, muy bien. Pero sabes que la película es en inglés, ¿verdad?
-No lo sabía -le contestó Nena-chan sin inmutarse-, pero no pasaría nada porque a veces también veo películas en español.
Que de verdad que no la hemos entrenado para que vaya troleando a la gente, es que la niña es así.
Pasamos y ZaraJota y Nena-chan se fueron a por palomitas mientras que Bebé-kun y yo íbamos a buscar nuestros asientos.
Cuando entramos la sala ya estaba a oscuras y estaban poniendo anuncios de coches.
En español, claro, porque si eres un extranjero de vacaciones que ha decidido refugiarse del calor en el cine lo que necesitas es justamente enterarte de que tienes los audis de oferta.
El niño llegó medio desorientado hasta el asiento y de pronto se dio la vuelta y vio LA PANTALLA.
Si os digo que alucinó me quedo corta: se le descolgó la mandíbula.
Levantó un dedito, señaló a la pantalla y me dijo:
-MAMÁ MIRA.
-Shhhhh, lechoncillo, es el cine...
-PERO MIRA.
-Sí, ya lo veo, es chulo, ¿eh?
-TÍ. CHULO CHULO.
Y se quedó mirando con la boca abierta y el dedillo extendido.
Aproveché para soltar las innumerables bolsas que iba cargando, y luego sujeté con una mano el asiento abatible y con la otra subí a Bebé-kun.
Entonces fue cuando descubrí que el niño no pesa lo suficiente para mantener el asiento bajado: Bebé-kun se convirtió en la asombrosa empanadilla humana.
El pobre ni se quejó ni nada. Seguía con la boca abierta; entre la gomaespuma y el terciopelo falso asomaba un dedillo que apuntaba a la pantalla.
Bajé el asiento y coloqué al niño al borde del todo. Parecía que ahí aguantaba.
Entonces llegaron ZaraJota y Nena-chan con el cubo de palomitas más grande que ha existido jamás.
Las palomitas eran la pieza clave en la operación Mantén En Silencio Al Lechoncillo: en una de las innumerables bolsas llevaba incluso dos cuencos de plástico para que cada niño tuviera su ración de palomitas y no hubiera incidentes.
También llevaba agua, gominolas, tortitas de arroz, muñequitos de Peppa Pig, un yogur que metí tres días antes y olvidé sacar y una guirnalda de cumpleaños.
No preguntéis por qué: de verdad, no queréis saberlo.
La operación MESAL funcionó extraordinariamente bien y todos salimos muy contentos del cine. Bueno, contentos y aliviados.
-Qué bien se han portado -le dije a ZaraJota.
-Sí, y el personal del cine ha sido muy amable. Incluso se han ofrecido a darme un montón de revistas para el niño.
-¿Por si se aburría?
-Para que se sentara encima. Pero les he dicho que no hacía falta, que ya es lo bastante alto para ver.
Ciertamente, la altura nunca ha sido un problema.




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13 agosto 2018

Pelokiwi

Pues después del embarazo y con la lactancia y eso se me empezó a caer el pelo a saco.
Pero no sabéis cómo.
Era muy deprimente, sobre todo cuando me quedaba parada debajo de una lámpara, que se me veía el cartón cosa mala. Así que tomé una decisión muy loca, y me corté el pelo al estilo Mary Margaret.
Está feo que yo lo diga pero me quedaba fenomenal de la muerte y, lo que es más importante, los niños dejaron de llamarme "señora".
El problema es que como tengo el pelo de rata así como de rata fino y liso tal cual una rata todos los días se me levantaba con pelos de rata de loca. 
-¡Me voy a dejar el pelo largo otra vez! -anuncié.
Estaba sola en la ducha y quedó un poco raro, y eso me pareció una buena señal.
-Pero -dijo la voz de mi madre en mi cabeza- el problema de dejártelo largo es que te saldrán... RABILLOS.
Oh, los rabillos.
Hasta la mujer más empoderada tiempla al escuchar su nombre.
Rabillos.
Esa temida etapa en la que el pelo no es lo bastante corto para ser corto ni lo bastante largo para ser largo, y por detrás pareces un vendedor de coca de los años ochenta.
-No me importa -le grité a la voz de mi madre en mi cabeza- aprovecharé el verano para pasar la etapa de los rabillos. Me haré coletitas y moñitos y de todas formas estaré casi un mes sola en la oficina y otro de vacaciones. Puedo hacerlo. VOY A VENCER A LOS RABILLOS.

Veinticuatro horas más tarde...
-ZaraJota, rápame la cabeza.
-No.
-Por favor, por favor, por favor, no aguanto más...
-¿Por qué no vas a la peluquería y que te lo corten bien?
-Porque JURÉ por mi propia sangre que aguantaría la etapa de los rabillos.
-Estabas hablando sola en la ducha, Lorz.
-¡Por favor!
-Vale, mañana, si sigues estando loca, te cortaré el pelo.
-¡NO! ¡MAÑANA NO! ¡AHORA!
-Son las once de la noche, Lorz,
-¿Cuándo nos ha detenido eso?
-Si no te rapo la cabeza no me vas a dejar dormir, ¿verdad?
-Verdad.
ZaraJota suspiró. Ya sabéis que es asmático y eso.
Me encaramé en un taburete en mitad del baño mientras ZaraJota buscaba la maquinilla de cortar el pelo. En ese momento los niños, que en teoría, EN TEORÍA, estaban dormidos salieron de su habitación.
-¿Qué estáis sasiendo, mamá?
-Probablemente divorciarnos.
-Queremos verlo.
-¡TÍ! ¡QUEREMOS LERLO!
-Vale.
Los niños se sentaron en el pasillo para observar la operación. ZaraJota montó la maquinilla y la puso al nueve.
-¿Estás segura? -me preguntó.
-Sí.
-¿Segura, segura?
-¡Segura!
ZaraJota metió la maquinilla y empezó a caer pelo por todos lados y ahí lo mismo sí que tuve un momento en plan ay, ay, pero qué he hecho, pero cuando levanté la cabeza y me miré en el espejo descubrí que me estaba quedando sorprendentemente bien.
-ME GUSTA MOGOLLÓN -dije poniendo ojitos manga.
Y entonces la maquinilla se paró.
-¿Qué pasa?
-Parece que se ha quedado sin batería.
-¡ARG!
Llevaba aproximadamente la mitad de la cabeza y en lugar de un suave y sedoso kiwi parecía un caniche con tiña.
-No te preocupes, tiene cargador.
Pero resultó que el dichoso aparatito no funciona mientras carga.
Y tarda SIGLOS en cargar.
Y ya eran cerca de las doce de la noche.
-No puedo ir a trabajar así -le dije a ZaraJota.
-Puedes ponerte una bolsa de papel en la cabeza.
-No sé si es muy profesional.
-Tenemos una con el logo de la empresa.
-...
-Puedo intentar arreglártelo con las tijeras.
Así fue como descubrimos que no todas las tijeras sirven para cortar el pelo.
Muy mal, IKEA, muy mal.
Al final ZaraJota acabó dándome trasquilones con las tijeras del pescado.
El resultado, a la mañana siguiente fue exactamente este.

Y digo exactamente porque me levanté así, y no hubo manera de cambiarlo ni con la ducha, ni con gomina, ni con laca ni aplastándolo con una piedra: siempre volvía a la misma forma.
Lo reconozco: el aspecto no era exactamente el deseado. Pero era TAN suave que me tenía que contener para no pasarme el día acariciándome la cabecita a mí misma.
-¡Soy mi propia parcelita de césped! -le dije a ZaraJota.
ZaraJota no contestó y me metió la bolsa de papel en la mochila por si acaso.
Cuando volví de trabajar parecía ansioso.
-Quizá deberías acariciarme un poco la cabeza -le dije-: es muy relajante.
-¿Qué te han dicho en el trabajo?
-Ay, ¡les ha gustado muchísimo!
-¿En serio?
-Sí: ¡no paraban de reírse!





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06 agosto 2018

El único fruto del amor

El otro día experimenté un dejá vu de esos: discutí con una viej... anciana en el supermercado.
Estaba tan feliz pesando unos tomates en la báscula de la frutería cuando se me acerca una viej... anciana más arrugada que una pasa y que no me llegaba al hombro y me suelta:
-Tú, pésame los plátanos. Y pon que son BANANAS. No intentes engañarme.
Por el tono y las maneras la señora en su juventud debió ser atracadora de bancos, así que no me atreví a desobedecerle y le pesé las dichosas bananas.
-¿Qué precio ha salido? -me pregunta.
-1,13.
-¡Qué precio más feo!
-Bueno, señora, pues no haber cogido tantas bananas, a mí que me cuenta.
-¿Seguro que has marcado BANANAS?
-Sí.
-Mira que las bananas son más baratas que los plátanos.
-Sí, señora, pero lleva usted dos kilos, que vaya, me parece que están fenomenal de precio.
-Pues yo no entiendo por qué las bananas son más baratas que los plátanos, si los plátanos son más pequeños.
-Eh... bueno, el precio es POR KILO, el tamaño no importa.
O eso les decimos a ellos, ya sabe.
-Ya, pero es que además los plátanos vienen de Canarias, que está más cerca, tendrían que ser más baratos.
-De verdad, señora, que me da igual.
Que son las nueve de la mañana de un puñetero sábado y solo estoy aquí porque Bebé-kun lleva despierto desde las cuatro de la mañana y yo ya no aguantaba más.
-A no ser qué las bananas -seguía la señora- vengan de más cerca. Porque mira que es casualidad que nunca nos digan de dónde vienen las bananas.
-En la pegatina pone que de Costa de Marfil.
En la pegatina, en las cajas, en los carteles de la oferta...
-Claro, eso PONE. Pero podrían venir de cualquier lado. De Zaragoza, por ejemplo.
O de Móstoles, o de Cuenta, o de Alpedrete. Toda España está llena de plantaciones secretas de bananas que luego llevan al puerto más cercano (probablemente BARCELONA o algún sitio peor) donde les ponen pegatinas FALSAS antes de reenviarlas a Mercamadrid. ¡Por eso se ponen malas tan pronto! ¡Porque ya llevan por lo menos una semana dando vueltas de contrabando!
-Señora, estoy razonablemente segura de que vienen de Costa de Marfil.
-Bueno -insiste las señora-, si las bananas DE VERDAD vienen de Costa de Marfil tendrían que ser más caras, porque el marfil siempre ha sido carísimo.
-...
Sin palabras. La viej... anciana me dejó sin palabras. A MÍ.
-Además, Costa de Marfil está más lejos, y mira cómo está el precio del combustible.
Ahí ya sí que reconozco que se me cruzaron los cables.
-Señora, esto es el siglo XXI: lo que más encarece un producto siempre es la mano de obra. Por poco que cobre un recolector de plátanos en Canarias, seguro que cobra infinitamente más que un recolector de bananas en Costa de Marfil.
Pero a la señora el convenio colectivo de los recolectores de bananas se la sudaba mogollón.
-Pues el otro día oí en las noticias que va a subir el precio de gasoil -me dice.
Ahí fue cuando (tarde, lo admito) me di cuenta de que no merecía la pena seguir hablando. Le di a la viej... anciana las dichosas bananas, le di la espalda y seguí con mi compra.
Según me alejaba, la viej... anciana seguía gritando:
-¡LOS JÓVENES DE HOY EN DÍA, TANTO COCHE TANTO COCHE! ¡Y CLARO, ASÍ ESTÁ EL PRECIO DE LAS BANANAS!
Total, que llego a casa y ZaraJota empieza a sacar la compra del carrito, y de pronto me dice:
-Lorz, has comprado dos kilos de plátanos.
-Sí.
-¿Y eso?
-Es que va a subir el gasoil.




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