24 junio 2018

La fabulosa trapecista Lorzagirl

Mi espalda igual, gracias.
El fisio me dice que es porque tengo "trapecios" y yo le digo que me viene de familia porque mi bisabuelo trabajaba en un circo.
-¿De verdad? ¿Y qué hacía?
-Tocaba el clarinete en la orquesta.
-Ah.
He tenido la conversación del circo como medio millón de veces y todo el mundo se decepciona cuando digo lo del clarinete. ¿Qué esperaban que hiciera? ¿Tragar sables? ¿Vosotros sabéis lo indigestos que son? Y no quiero ni pensar en la hora de ir al baño.
Aunque, bien pensado, a lo mejor es así como se fabrican los cuchillos de postre.
Superado el chasco, el fisio me dijo que me mandaría por mail unos ejercicios para ponerme mejor.
En la siguiente sesión me preguntó si había hecho los ejercicios.
-¿Hacer? ¡Te entendí que me pondría mejor cuando me los mandaras!
-¡Y los hicieras!
-¡Nadie dijo nada de hacer!
-¡Estaba implícito!
-Claro, claro, qué casualidad que ahora hay un testigo sorpresa...
El caso es que no sé por qué no estoy mejorando tan rápido como esperaba.
Y luego están los niños.
Ahora que hace calor, Bebé-kun ha decidido que la ropa es de cobardes, y tengo que vestirlo por la fuerza todas las mañanas, que de verdad a veces pienso cómo es posible que haya gente que secuestre niños, si a veces necesitamos tres adultos para ponerle a Bebé-kun un calcetín.
Desgraciadamente, por las mañanas en casa solo hay un adulto. 
Más desgraciadamente aún, ese adulto soy yo.  
Mientras tanto Nena-chan ha decidido que hacerme caso es de cobardes, y simplemente hace lo que le da la gana.
Eso, o empieza a mostrar síntomas de TDA. 
Que le viene de familia, como lo de tener trapecio. 
Nena-chan hace cosas como:

  • Ponerse los dos calcetines en el mismo pie, "porque no me he dado cuenta".
  • Ponerse la ropa encima del pijama, "porque no me he dado cuenta". 
  • Quitarse el pijama, y volverse a poner el pijama sin braguitas, "porque no me he dado cuenta".
  • Quitarse el pijama, vestirse perfectamente, e irse al cole sin braguitas, "porque no me he dado cuenta". (De la impresión que te llevas cuando la niña sale del colegio sin bragas ya hablamos otro día). 
  • Quedarse dentro del ascensor "porque se me olvida salir". 
  • No subirse al autobús "porque no me he dado cuenta de que estaba ahí". POR EL AMOR DE DIOS QUE ES UN AUTOBÚS DOBLE CÓMO C*J*N*S PUEDE NO DARSE CUENTA DE QUE ESTÁ AHÍ SI ADEMÁS LA LLEVO COGIDA DE LA MANO ES QUE DE VERDAD NO ME LO EXPLICO. 

En fin.
A lo mejor estáis pensando que quizá debería yo estar más pendiente de ella. Seguramente sí. Pero todas estas cosas se producen MIENTRAS yo le voy recordando que se ponga los calcetines (uno en cada pie), que se quite el pijama, que POR DIOS BENDITO, hagas lo que hagas, ponte bragas.
En fin.
Prepararlos para el colegio, y encima con este dolor de espalda, es una p*t* tortura complicado.
A veces les digo que los voy a vender a un circo.
Otra veces pienso que es mejor que la que se vaya con el circo soy yo.
No sé tocar el clarinete pero al menos tengo trapecios. 
A veces pierdo los nervios y les meto el clásico bocinazo que ya sé yo que no hay que gritarles a los niños, pero mira, tampoco hay que llegar tarde al colegio y no se puede tener todo en la vida.
Total, que hace unos días nos cruzamos con una de las vecinas en el descansillo, una señora mayor que lleva toda la vida en el edificio.
-Ay, qué grandes están -me dice-, si parece que fue ayer cuando estabas con la tripa.
-A mí no me parece ayer -le dije, puede que llorando interiormente un poquito.
-Te dan mucha guerra, ¿eh?
-[Llorando interiomente] No.
Entonces la vecina se volvió a los niños.
-Anda, anda, menudos pillines. A ver, ¿quién es el que baja todas las mañanas las escaleras gritando?
A lo cual los dos pequeños traidores contestaron al unísono:
-Mamá.
Ya está, es definitivo, me voy al circo.



¡El colegio terminó y ahora solo tenemos que hacer equilibrios con los horarios  las ubicaciones de tres campamentos urbanos diferentes!
¿No es genial la conciliación? 




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18 junio 2018

Mi infancia son recuerdos

La telenovela era esta.
Gracias.
Ahora ya puedo dormir por las noches. 


Pues el otro día estaba hablando con Hermano Pequeño porque estaba sentado delante de mí y no me quedaba más remedio, y una cosa llevó a la otra y acabamos comentando lo raro que es ser de pueblo y vivir en Madrid, sobre todo cuando oímos a gente de nuestra edad hablando sobre sus infancias y nos damos cuenta de que no tenemos absolutamente nada en común con ellos, y nos sentimos como marcianos por dentro, pero marcianos no en plan Matt Damon, sino en plan Mars Attacks!.
Por ejemplo, hasta que entré en la universidad jamás había oído hablar de Parchís, ni visto ninguna de las películas, aunque sí había escuchado algunas canciones porque el concepto de tortura es universal. Lo mismo me pasaba con Enrique y Ana. No había visto Los Goonies ni El cristal oscuro, aunque sí otras porque teníamos videoclub. La primera vez que entré en un parque de bolas fue con mis hijos, y lo mismo me pasó con un cumpleaños en un Burger King. Y esto os va a flipar, pero el concepto de ir al parque con los niños es totalmente nuevo para mí. Cuando veníamos de visita, mi abuela nos llevaba a la plaza de Peñuelas hasta que la tomaron los yonquis, y luego a Gasómetro hasta que lo tomaron los yonquis. También íbamos a los toboganes del paseo marítimo de Blanes, cuando estábamos ahí. Ese no lo tomaron los yonquis, y sigue en el mismo sitio. Pero el concepto de "llevar a los niños al parque" en el pueblo simplemente no existía. Probablemente porque el parque estaba tomado por los yonquis, ahora que lo pienso. Y los columpios estaban rotos y llenos de óxido y basura y no había ni una puñetera sombra. Y, además, en general los padres no llevaban a los niños a ningún lado: los padres se iban al bar y los niños iban detrás. 
Me estoy yendo por las ramas. 
Pues eso, que estaba hablando con Hermano Pequeño sobre lo raros que somos y lo totalmente incomprensible que nos resulta la infancia de nuestros amigos, y entonces empecé a darle vueltas a cosas y he hecho una lista, y eso está bien, porque ya que no puedo ser una lista al menos puedo hacer una lista, y además a la gente le gustan las listas.
Estas son las cosas que hago diferente por ser de pueblo:
Y por estar loca de atar. 
Imposible saber cuál de las dos cosas pesa más. 


1. Siempre me lavo las manos con agua fría. 
El agua no tenía suficiente presión para hacer saltar el calentador cuando abríamos el grifo del lavabo, así que salía fría de todas formas. Veinte años después de dejar el pueblo, sigo abriendo siempre el agua fría porque para qué. 

2. Los cortes de agua me provocan pánico. 
Viví varios años de sequía en los que solo teníamos suministro de agua durante unas pocas horas al día, o incluso cada varios días. Si llego a casa y han cortado el agua, rápidamente pienso que vamos a morir todos. 

3. Me pone nerviosa oír el agua del grifo correr. 
¿No has leído el punto anterior? No malgastes el agua. Podríamos morir todos. 

4. Creo que la palabra "arroyo" tiene connotaciones negativas. 
La basura se tiraba al arroyo, las aguas fecales iban a parar al arroyo, los cachorritos no deseados se metían en una bolsa y al arroyo, y cuando nos portábamos mal nos decían que nos iban a tirar al arroyo. No entendía, y sigo sin entender, por qué meten tantos arroyos en los cuentos de hadas. Higiene, por favor. 

5. Me encantan las bolsas de basura, porque antes no había. 
La basura se metía en un cubo sin bolsa ni nada y de ahí iba directa a nunca-adivinaréis-dónde. 
Sí, al arroyo.

6. Las bolsas usadas me ponen nerviosa.
Cuando por fin empezamos a poner bolsas en el cubo, eran bolsas de la compra usadas. Ahora veo una bolsa de plástico usada y pienso en basura. No me acerquéis bolsas de plástico usadas. No metáis mi comida en bolsas de plástico usadas. No me la comeré. Pero al menos ya estará metida en una bolsa que podré tirar al arroyo, algo llevamos adelantado. 

7. Ya que estamos hablando de comida, todos los domingos me sorprendo porque se pueda comprar pan. 
Los domingos las panaderías del pueblo cerraban; los sábados se compraba pan doble. Podías ir a la fábrica de pan directamente o podías esperar a que el panadero pasara por tu calle y tocara el claxon; entonces todas las mujeres salían como quiera que estuvieran a comprar pan de una furgoneta que debía violar como media docena de leyes municipales y de sanidad pública, que a ver si os creéis que el panadero cogía el pan con guantes de plástico o algo. 
Volviendo al tema, los domingo no había ni fábrica ni furgoneta. 
Había varías panaderías y se podrían haber turnado para abrir los domingos, pero eso habría implicado diálogo y probablemente el fin de universo tal y como lo conocemos. 
Lo que sí abría los domingos era la pastelería. Con el tiempo, pensaron que ya que estaban podían vender pan. Bueno, pan no. Que lo mismo los panaderos se enfadaban. Vendían baguettes. Eran más pequeñas y finas que una barra normal, costaban más y se vendían como pan caliente. 
¿Lo pilláis? Porque era pan, y estaba recién hecho. EN DOMINGO. Un locurón. 

8. He tardado años en comprender que El País Semanal se publicaba los domingos.
En el pueblo lo comprábamos los sábados porque, una vez más, la papelería cerraba los domingos. 
Pero eso no significa que los domingos no hubiera prensa: el periódico de los domingos se compraba directamente en la casa de la propietaria de la papelería, que estaba justo encima de la tienda. ¿Tiene todo esto algún sentido? Seguramente sí. Pero no me preguntéis cuál. 

9. No entiendo el clima de Madrid. 
En Córdoba puede llegar a hacer mucho frío. MUCHO. Pero si sale el sol, la temperatura sube, aunque sea un poco. Esto de que en Madrid pueda hacer sol y frío intenso al mismo tiempo, os lo digo claramente, NO ME PARECE NORMAL. 
Tampoco entiendo el tema este de la lluvia. Puedo entender una tormenta salvaje que en una hora deje inundado medio pueblo y se lleve por delante yo qué sé, toda la cosecha. Una cosa razonable, cada cuatro o cinco años o así. Esto de que llueva en otoño y primavera, incluso más de un día seguido, ¿es normal? ¿Es sano? ¿Es por eso que todos tenéis botas de agua y paraguas? ¿Por que esperáis, ya sabéis, usarlos de verdad? 

10. Cada vez que llueve cierro las ventanas porque las corrientes de aire atraen a los rayos. 
Estoy razonablemente segura de que en Madrid hay instalados al menos un par de pararrayos. Pues nada, yo sigo cerrando las ventanas. Lo que ya no hago es desenchufar todos los aparatos eléctricos para evitar subidas de tensión porque, francamente, sería un no parar. Y mira, si sube la tensión que suba; de todas formas yo siempre la tengo bajísima.






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11 junio 2018

El tratamiento homeopático

Lo primero es lo primero, y perdonadme porque sigo sin poder comentar en mi propio blog QUE DE VERDAD LO DE GOOGLE ES DE TRACA. 
Bueno. 
Pues en la entrada anterior hablaba de una telenovela y me decía anónimo que si era esta. Me temo que no. 
La telenovela que yo digo estaba ambientada en el siglo XIX, y lo único que recuerdo era que empezaba siempre con una señora atándose unas botas de cordones que le llegaban a la rodilla, y que en algún momento cruzaba el charco y pasaba varias temporadas en Madrid, donde los presuntos madrileños seguían teniendo el mismo acento (no recuerdo de qué país) pero hablaban a toda velocidad porque eso es lo que hacemos los españoles, al parecer.
¿Alguna idea? 

Mi espalda peor, gracias por preguntar.
El médico me dice que repose, y la verdad es que yo reposo muchísimo después de llevar a los niños al colegio, trabajar, hacer la compra, preparar la cena, acostar a los niños en sus camas y ver cómo vuelven a la mía en cuanto creen que me he dormido.
Pero no estoy mejorando, y ya he llegado a un punto que ni las pastillas me quitan el dolor y solo me las sigo tomando porque me va el vicio.
Así que he tomado una decisión desesperada y he empezado a ir al fisio.






Perdón, estaba llorando.
Entre que poseo unas habilidades sociales mermaditas y que el contacto físico me pone muy nerviosa, la idea de ir al fisio se me hacía muy cuesta arriba.
Además, estaba el médico de cabecera animando:
-Lorz -me decía-, después de las primeras sesiones te va a doler más que ahora.
Y yo le miraba en plan pero a ver, ¿tú quieres que vaya o no?
Total que me fui al fisio y he decir que el médico de cabecera tenía razón y que después de la primera sesión no es que me quisiera morir, es que quería matar, pero para eso tendría que moverme y no podía.
Así que ZaraJota se quedó en el salón cuidando a los niños y yo me metí en la cama a llorar en bajito.
Pero a media tarde o así ZaraJota apareció en la habitación y pensé ya está, este quiere tema.
Y quería tema, lo que pasa que no el tema que yo pensaba.
-Lorz, voy a bajar a comprar el pan, ¿te importa que los niños se vengan contigo un ratito? No tardo nada en volver.
-Vale.
ZaraJota desapareció y volvió con un niño colgado de cada brazo.
-Me voy a comprar el pan y os tenéis que quedar aquí con mamá un rato. Pero mamá está malita, así que tenéis que cuidarla mucho.
-Vale -contestaron a la vez. Y acto seguido se subieron a la cama y empezaron a saltar.
-No... tardes... mucho... -le dije a ZaraJota, pero no me oyó: ya había salido corriendo mientras agitaba los bracitos.
Los niños seguían saltando y golpeándose salvajemente con la almohada que hasta segundos antes había estado debajo de mi cabeza.
-Por... favor... -no terminé la frase porque uno de ellos se cayó, clavándome dolorosamente un codo en un órgano interno que no soy capaz de identificar, pero todo apunta a que no está preparado para recibir semejante trato. Instintivamente me encogí, con lo que me hice más daño en la espalda, y me quedé en posición fetal mientras se me escapaban unos lagrimones como puños.
-¿QUÉ LE PACHA MAMÁ? -preguntó Bebé-kun.
Pues que me has reventado el bazo, la madre que te parió, pensé.
Pero en vez de eso dije:
-Qué mamá está malita.
Quizá hubiera sido mejor no decir nada porque Nena-chan, que ahora que lo pienso quizá vea demasiada tele, decidió que lo que yo necesitaba en ese preciso instante era que me mullera la almohada. El problema era que en ese momento yo no tenía, así que la recuperó del suelo (por supuesto), me agarró de los pelos, me levantó la cabeza y me incrustó la almohada doblada debajo.
-¿Mejor?
-No, Nena-chan.
-¿Dónde te duele?
-En todas partes.
Nena-chan asintió y se fue.
Bebé-kun sintió entonces que caía sobre él toda la responsabilidad y aplicó su propio tratamiento.
-CHANA CHANA, CURITO E RANA, CHI NO CHANAS HOY, CHANARÁS AÑAÑA...
Y se me quedó mirando como pensando dónde dar el beso.
Entonces apareció Nena-chan con un vaso de agua.
-Toma, mamá, bebe agua, verás como te sientes mejor.
-Espera un momento que me incorpore.
-Vale.
Pero el doctor Bebé-kun consideró que era urgente que me tomara el agua. También debió considerar que necesitaba ayuda para tomármela. Así que, bueno, resumiendo mucho porque no sé ni cómo describir lo que sucedió a continuación, me derramó todo el contenido en la cara.
-¿MEJÓ?
-...
Viendo que el tratamiento homeopático no había funcionado, Nena-chan hizo lo que se suele hacer en estos casos: recurrió a la siensia, o en concreto, a su maletín de médico que, una cosa os voy a decir, maldito sea el maletín, maldita la hora en que decidí comprárselo, y maldita la hora en la que entré en Imaginarium por primera vez.
Nena-chan me incrustó el otoscopio en la oreja izquierda y después me auscultó el ombligo.
-Ya veo... -dijo, y se fue, dejándome con Bebé-kun, que me estaba arrancando pelos a puñados con unas tijeras de plástico que no cortan nada pero se enganchan en todas partes que da gusto.
Más o menos en ese momento volvió ZaraJota, que se había ido a comprar el pan a China, porque si no no me explico cómo pudo tardar tanto.
-Lorz -me dijo-, Nena-chan está sola en la cocina intentando vaciar el tarro de miel con una cuchara.
-Ah, sí. Debe ser para curarme la garganta.
-¿Te duele la garganta?
-¿Importa eso?







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04 junio 2018

Tienes algo en la espalda

Pues resulta que un día me fui a urgencias porque tenía mareos, dolor en el pecho y en la espalda y pensé: Lorz, esto va a ser un infarto, y mucho que estaba tardando.
So gorda.
Pero resultó que no era un infarto sino que tenía cervicales, y le dije al médico que si me las podía quitar, y me dijo que no, y en vez de eso me dio unas pautas, y me mandó reposo, y me dio drogas, y la verdad es que no le hice ni caso, así que no entiendo por qué no me encuentro mejor.
Encima no para de llover, y la humedad es muy mala para estas cosas, así que el lunes de pronto estaba que no podía con la vida, o, más concretamente, no podía mover la espalda, que es mucho peor, porque si lo piensas la espalda es como la mitad del cuerpo.
La de atrás, para ser más específica.
Así que me fui al médico, que hacía mucho que no iba, y el médico me dijo:
-Hola, Lorz, ¿cómo estás?
Y yo le dije:
-Bien, gracias.
Y me volvió a explicar que es una pregunta retórica, y yo le dije ya lo sé, pero es una broma recurrente, y el médico me dijo "pues yo voy a hacer la broma recurrente de no recetarte nada" y ahí pensé que mira, tampoco es una broma tan graciosa y lo mismo ha llegado el momento de parar. 
Pues nada, le dije al médico que me dolía mucho el cuerpo, y el médico me aparpó por todas partes y luego movió la cabeza así como ominosamente, que es una palabra que no sé lo que significa pero siempre me ha gustado para ponérsela de nombre a un hijo que tenga.
-¿Qué me pasa?
-Qué estás hecha una m**rd*, Lorz -me dijo, y así que quede entre nosotros pero la verdad es que no me parece un diagnóstico muy serio, que digamos.
-¿Y más concretamente?
-Que tienes contracturado... pues... a ver... así a ojo... todo menos el párpado izquierdo.
-¿El izquierdo no? Pues me lleva picando todo el día.
-Porque tienes conjuntivitis. Pero contractura no.
-¡Chúpate esa, contractura!
-Te voy a dar un folleto con una tabla de ejercicios. Nos los han dado para los pacientes de la tercera edad, pero ellos no los usan porque están mejor que tú.
-Así va la hucha de las pensiones.
El médico también me recetó cosas. Porque desde que no doy teta puedo tomar cafeína, y alcohol y drogas. Lo que pasa es que la cafeína y el alcohol, me sientan fatal, así que le estoy dando a las drogas a saco para compensar.
Así que llego a casa y le digo a ZaraJota:
-Jo, estoy fatal. Me duele mogollón la espalda.
Y me dice:
-Pues a mí me duele un huevo.
-¿La espalda?
Que no es por dudar de su testimonio, pero para dolerle la espalda lo veía muy suelto.
Y me dice:
-No, Lorz. Un huevo. Céntrate, por favor.
-Será broma.
-No, no. Yo nunca bromeo con mis huevos. No tienen sentido del humor, y además nunca me contestan.
-Eh... vale.
Puede que esto no ocurriera exactamente así porque me había tomado un cóctel de pastillas que si lo ve Mólotov llora y suplica que le pongan su nombre a eso, que las bombas incendiarias son como poca cosa en comparación.
-He mirado en internet -dijo ZaraJota-, y podrían ser paperas.
-Jaja, hombre, cómo van a ser paperas, a estas alturas.
-Bueno, los hijos de mis compañeras de trabajo tuvieron paperas hace un par de semanas.
J*d*r, j*d*r, j*d*r...
QUE NO ME ACUERDO SI AL FINAL LE PUSIMOS LA VACUNA A BEBÉ-KUN O NO.*
Y lo mismo fue porque estaba muy drogada, pero entonces me acordé de una telenovela** de época en la que El Galán de turno era estéril porque había tenido paperas de pequeño y se le habían quedado los testículos arrugados como pasas, y por eso no quería casarse con La Protagonista, y se pasaba el día de putas, El Galán, no la protagonista, que ahora bien pensado no entiendo que tiene que ver una cosa con la otra, pero de verdad que era así y todos sufrían mucho, y yo me empecé a agobiar pensando que a mi niño se le quedarían los testículos arrugados como pasas y no le quedaría más remedio que ponerse a explotar a mujeres como un machirulo heteropatriarcal cualquiera.
Ya os he dicho que estaba muy drogada.
Así que convencí a ZaraJota para que fuera al médico, y en cuanto volvió me lancé a sus brazos llorando a lágrima viva, por favor, por favor, qué te ha dicho el médico.
-Ah, nada, dice que es un dolor de cabeza.
-¿Lo del huevo?
-¿Qué huevo?
-El testículo que te dolía hace un par de días.
-Ah, eso se me pasó. He ido a preguntarle por el dolor de cabeza.
Parece que Bebé-kun estará bien.


*Sigo sin saberlo, pero según la cartilla le hemos puesto todas las que tocan, así que entre esas supongo que una fue la de paperas.  
**Lo único que recuerdo de la serie es lo de las paperas y las putas, y os sorprenderá pero con esos datos no he sido capaz de localizarla. 


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27 mayo 2018

Feria del libro 2018

Me adelanto a mí misma para deciros que este año la Feria del Libro de Madrid le ha dado un especial protagonismo a las mujeres, no solo por el preciosísimo cartel de Paula Bonet...

...sino también porque incluye en su programación tres charlas de las Mujeres del Libro...


 ...cuyo cartel, casualmente, también es de Paula Bonet.
Las entrada a las charlas es no solo libre, sino muy recomendable. Tenéis el programa aquí. Yo intentaré ir como público a todas y, quién sabe, quizá incluso me atreva a hablar en alguna.

Y ya que estamos con los libros y demás, iba a recuperar un hilo, pero mejor os cuento otra cosa.
Aunque no lo parezca, soy tímida patológica.
Muy, muy tímida.
Y muy patológica.
Sobre todo lo segundo.
Cuando era pequeña me daba pánico salir sola a la calle porque, ¿y si me encontraba a alguien y tenía que saludar?
EL HORROR.
Ahora no me pasa tanto porque no veo casi nada a media distancia así que ya pueden saludarme los demás, porque lo que es yo no les voy a ver.
Pero sigo siendo muy tímida.
Siempre hago bromas con que soy asocial, pero no es verdad.
A mí me gusta la gente y relacionarme con la gente.
Es solo que no sé cómo.
Siempre pienso que estoy haciendo algo incorrecto, o diciendo tonterías, y me pongo nerviosa y digo más tonterías y me pongo más nerviosa y digo más tonterías, y al final me voy pensando que soy estúpida y que he quedado como una estúpida, y todo el mundo se ha dado cuenta, y que mejor me escondo en un agujero bien profundo y no salgo más.
Y creo que no soy la única a la que le pasa, ¿por qué tienen las redes sociales tanto éxito, si no?
Para los infraseres como yo, que somos legión, entrar en una librería, o en cualquier pequeño comercio, ya que estamos, es un reto. Preferimos las grandes superficies, donde podemos mezclarnos con la multitud y pasar inadvertidos, sin que nadie nos observe. O, mejor aún, comprar por internet, y no porque sea más cómodo o más barato: es porque no tenemos que interactuar con nadie.
¡Menos oportunidades de incomodidad social!
Quizá por eso (por lo de estar loca y tal) me gusta tanto la Feria del Libro.
Me puedo mezclar con la muchedumbre, como si estuviera en una gran superficie, pero al mismo tiempo tengo acceso a muchísimas librerías, casi todas las que quiera, con una interacción mínima.
Y los libros están ahí, por cientos, caseta por caseta, y todo el mundo entiende que los toques y les des vueltas y curiosees, y encima si te da por comprártelos te hacen un descuento.
Y es en el Retiro, y es primavera, y no se me ocurre un lugar más genial en el que estar.





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21 mayo 2018

Día internacional de la lavadora, parte II y ya

Previously in Lorz...
Dos niños pequeños y una lavadora rota.
EL APOCALIPSIS.

Pues resulta que los vendedores de lavadoras todavía no han oído hablar de la incorporación de la mujer al mundo laboral, y solo reparten por la mañana, dando por hecho que algún ama de casa con rulos y bata de boatiné les abrirá la puerta.
Como en mi casa no hay de eso pues me tocó pedirme un día de vacaciones, porque el señor repartidor tampoco parecía dispuesto a concretar.
-Esa misma mañana le llamo y le digo cuándo voy a ir.
-¿Esa misma mañana a qué hora? Que yo también me tengo que organizar...
-De ocho a nueve la llamo sin falta y le concreto la hora de la entrega.
-Vale.
Como era de esperar no me llamó hasta las nueve y media.
Menos mal.
El universo colapsaría si un señor tuviera que adaptarse a los horarios de una mujer, por mucho que los horarios los haya puesto él.
El señor repartidor me dijo que vendrían a casa de 15 a 17, y pensé, jolín, pues me podía haber ido a trabajar, porque visto lo visto no van a aparecer hasta las siete de la tarde, y me habría dado tiempo a llegar a casa, pero bueno, ya que estoy aquí me quedo.
Pues os vais a quedar con las patas temblando, porque el instalador apareció a las 16:30.
¿Qué cuerpo se os queda?
A mí cuerpo de botijo, aunque la verdad es que ya tenía cuerpo de botijo de antes, para qué nos vamos a engañar.
Total, que aparece el instalador hinchado como un pavo porque venía con un chavalín al que estaba enseñando y se debía creer Obi-Wan. COMO MÍNIMO.
Así que traen la lavadora y empieza a conectar cosas dándose muchas ínfulas, "Mira, ves esto de aquí", decía, y en otro asentía como un loco, y luego los dos negaban con la cabeza, y yo pensaba, ES EL P*T* DESAGÜE DEL FREGADERO, QUÉ MIRÁIS TANTO.
-Lo siento, señora, pero no le puedo dejar la lavadora instalada.
-¿Que QUÉ?
-Es que el desagüe está mal.
-¡Si la lavadora vieja estaba enganchada ahí!
-Ya, pero es que esta es lavadora Y secadora.
-La vieja también.
-¡Que el desagüe está mal!
-Pero... pero... ¿no la puedo usar? ¿hasta cuando?
-Ay... Bueno, si quiere puede poner un cubo debajo del desagüe, y la puede ir usando mientras traemos la pieza que falta.
-Vale.
-Muy bien, pues se la dejo puesta y ahora vengo.
Y entonces, por razones que se me escapan, el técnico puso en marcha la lavadora VACÍA sin esperar a que yo pusiera el cubo debajo.
ADIVINAD QUÉ.
Empezó a salir agua por el desagüe.
Investigaciones posteriores demostraron que el único problema que tenía el desagüe era que el propio instalador lo había aflojado. Supongo que pretendía sacarse un extra "arreglándomelo" después. 
Salí corriendo a buscar el palo de la fregona.
Lo puse debajo del desagüe.
Agarré el manual de instrucciones.
Descubrí cómo se pausaba la lavadora.
Pausé la lavadora.
Saqué el cubo de debajo del desagüe.
Recogí el agua.
Volví a poner el cubo debajo del desagüe.
Despausé la lavadora.
EMPEZÓ A SALIR AGUA A CHORRO POR LA PUERTA DE LA LAVADORA PERO QUÉ C*Ñ* PASA SI YO LA PUERTA DE LA LAVADORA NO LA HE TOCADO EL TÉCNICO SE LA HA DEBIDO DEJAR MAL CERRADA.
Necesito pausar la la lavadora dónde está el manual de instrucciones dónde está no lo encuentro j*d*r j*d*r a la m**rd* todo, Lorz, pon el cubo.
NO ENCUENTRO EL CUBO NO ESTÁ POR NINGUNA PARTE NO PUEDE SER ES VERDE FOSFORITO CÓMO SE HA PODIDO PERDER EL CUBO.
No puede ser: creo que los técnicos me han robado el cubo. La madre que los... ya podían haberse llevado el p*t* ipad, que no vale para nada.
SIGUE SALIENDO AGUA, LORZ, PON TOALLAS.
¡¡¡NO QUEDAN TOALLAS!!!
¡¡¡CORTA EL AGUA!!!
¡¡¡NO PUEDO CORTAR EL AGUA, NO ME DEJAN JUGAR CON TIJERAS!!!
¡¡¡CON LA LLAVE DE PASO, QUE PARECES TONTA!!!
¿DÓNDE ESTÁ LA LLAVE DE PASO?
¡Ya lo sé! Debajo del fregad...

Anda, mira, el cubo.
Bien pensado, habría sido un poco raro que los técnicos me robaran el cubo.
Ya no sale agua por la portezuela de la lavadora, pero tengo la cocina encharcada. Cojo la fregona, saco el cubo. El desagüe empieza a gotear dentro del armario. Vuelvo a poner el cubo.
Miro la fregona. Miro el cubo. Miro el desagüe.
Llamo a ZaraJota, llorando a todo llorar.
-¿Qué te pasa ahora?
-Que necesito el cubo para recoger el agua pero si cojo el cubo cae más agua y no la puedo recoger...



-Lorz, no entiendo lo que te pasa.
-¡PUES TE LO ESTOY DICIENDO BIEN CLARO!
Cuelgo el teléfono.
A la m**rd*, Lorz. Toallas. Pon muchas toallas.
Y a la m**rd* todo.

*

Cuando ZaraJota volvió a casa, tres horas más tarde, el agua está recogida, el cubo debajo del fregadero, la lavadora funcionando...
-No entiendo el pronto que te ha dado antes -me dice- si todo está perfectamente.
-AHORA.
-¿Has metido calcetines en la lavadora? Me estoy quedando sin.
-No, he puesto una lavadora de toallas.
-¿Toallas? ¡Si estaban todas limpias!
Mira, cállate.



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14 mayo 2018

Día internacional de la lavadora 2018, parte I

El día 17 de mayo es el Día Internacional de la Lavadora, pero fiel a mi promesa de actualizar los lunes AUNQUE SEA PUENTE en Madrid aquí estamos. 



Pues hace un par de semanas o así la lavadora dejó de funcionar.
¡Así, de pronto! 
Yo es que no me lo explico. ¡Si solo tiene seis años! ¡Y dos reparaciones previas! 
Y sí, es verdad que el técnico que nos hizo la segunda reparación nos dijo que eso no iba a aguantar más de seis meses... ¡Pero solo habían pasado dos años desde entonces! 
¡Y además esa tarde solo la había puesto tres veces seguidas! 
Desde luego, ya no hacen lavadoras como las de antes. Ya sabéis, de esas que eran una señora que se iba al río con el cesto en la cabeza. 
En fin. 
-Al menos ya no nos queda ropa sucia -le dije a ZaraJota-. Podemos aguantar un par de días sin lavadora. 
-Eh... -contestó ZaraJota. 
-¿QUÉ?
-Nada, que Bebé-kun ha hecho caca. 
-Ah, muy bien, Bebé-kun, muy bien, ¿has hecho una caca muy grande en el orinal? 
-Estooo... -insistió ZaraJota-, no la ha hecho en el orinal. 
-Ay.. bueno, dame los calzoncillos que los lavo a mano y ya está.
-Es que... también se ha manchado el pantalón.
-Vale, vale, dame el pantalón también, que te pones muy tonto cuando quieres...
-Es que... bueno, ya sabes lo mucho que le gustan a tu hijo los toboganes. Y hacer toboganes con cojines. Y lanzarse desde desde el sofá. Hasta la alfombra.
-...
-Lorz, dime algo, que te estás poniendo muy blanca. 
-...
-¿Lorz?
-...
-¿Quieres que vayamos a comprar otra lavadora?
-Por favor...

Continuará...