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25 julio 2022

Echar un guante




La semana pasada fuimos a ver Thorcuatro.
No recuerdo la última vez que fui al cine, normalmente ZaraJota se lleva a los niños para que yo pueda trabajar. O dormir. Pero esta vez íbamos los cuatro, básicamente porque con el calor no se puede trabajar ni dormir y en el cine hay aire acondicionado.
Ir al cine con niños en una experiencia multisensorial que incluye refresco, palomitas, alzador, preguntar ochenta veces si han hecho pis, recordarles otras ochenta que tienen que estar callados...
Antes de que me salgan los niñofóbicos de siempre: por eso vamos cuando la película lleva un tiempo en cartel, siempre en matinal, siempre en sábado, para molestar lo menos posible. Que aún así molestamos, seguramente, pero tus amigos y tú haciendo aspavientos con todas las referencias para que toda la sala se entere de que sabéis de cómics más que nadie también, así que estamos empatados.
El caso es que al poco de empezar la peli (justo antes de que salgan las cabras del espacio, para que nos entendamos sin spoilers), Nene-kun me dice: 
-Mami, papá se ha ido.
Y yo: qué cabrón, que se ha pirado a dormir y me ha dejado aquí con los niños, ten marido para esto.
-Ya volverá. 
En cuanto pise la calle y vea el calor que hace.
-Es que Nena-chan también se ha ido.
-Habrán ido a hacer pis a pesar del medio millón de veces que se lo he dicho.
Mientras tanto, en el exterior, ZaraJota estaba en el baño intentando parar una hemorragia nasal de Nena-chan.
Yo no estaba delante porque estaba en el cine más feliz que una perdiz, así que para poder contároslo he hecho lo que haría cualquier buen periodista: me lo he inventado. 
El caso es que estaba en el baño gastando papel higiénico como si fuera 2019 y aquello seguía saliendo a chorro y sin parar. Ni con agua fría, ni presionando, ni con la madre que lo parió.
Cuando llevaban sus buenos diez minutos jugando al ascensor del Resplandor, a ZaraJota se le ocurrió ir al puesto de palomitas y pedir hielo.
Imaginaros la situación porque tiene mandanga: sábado de julio a las doce de la mañana, la chica de las palomitas aburrida nivel a ver si me muero, y de pronto aparece un señor, por llamarlo algo, sujetando una bola de papel higiénico en la nariz de una niña con un vestido como para estrujarlo un poco y darle el carnet de donante.
Por cierto, donad sangre si podéis que está la cosa muy mala. 
-Perdone -le dijo ZaraJota. Ante todo, educación-. ¿Me podrían dar un poco de hielo?
-Claro, claro, espera que...
La chica dudó porque claro, no le vas a dar hielo en la manorra, que queda como poco higiénico.
-¿Tienes una bolsita o algo, aunque sea de las chuches?
-Las bolsitas de las chuches son de papel. Por lo de contaminar y eso.
ZaraJota pensó que justo lo que necesitaba la niña, que no paraba de sangrar, era que se le deshiciera la bolsa de papel en la cara y se le quedara pegado un montón de pelotillas blancas.
-Mejor que no.
-Espera, ¿te vale un guante?
-Lo que sea, sí.
La chica de las palomitas, a la que mando desde aquí todo mi amor y agradecimiento, cogió uno de los guantes de plástico que usan para manipular alimentos, lo llenó de hielo y se lo dio a ZaraJota, que procedió a aplicárselo a la nena en la cara. Que menos mal que todas las películas estaban empezadas y no entraba nadie, porque yo llego al cine y me encuentro la niña gore con un guante de plástico pegado a la cara y me vuelvo a mi casa por mucho calor que haga.
El caso es que o bien el hielo hizo efecto o la niña se quedó sin sangre, que por la cara que llevaba me parece lo más probable.
Así que se vuelven a la sala. Para que os hagáis una idea, Thor ya le había encontrado utilidad a las cabras del espacio. ¿Se perdieron lo mejor de la película? Sin duda alguna.
-Mami -me dijo el nene-, papá ha vuelto. 
-¿Dónde estabas?
-En el baño, que la nena estaba sangrando por la nariz y no paraba.
-Ostras.
-Lo he intentado todo: he gastado el papel higiénico, los pañuelos, las toallitas húmedas... al final me he ido a donde las palomitas.
-¿Le has taponado la hemorragia con palomitas?
-No, no, ¿por quién me tomas? Ha sido con un guante de plástico.
Ah, claro, mucho más lógico, dónde va a parar.

- - - - - - - - - - - - - - - 
Esto es lo típico que te aburres y escribes otro libro.
De momento solo disponible en digital. Es un relato corto de realismo negro, ambientado en la Andalucía rural de los años 80. 
Espero que os guste.  






30 marzo 2020

Extrema necesidad

A ver, que yo entiendo que en estos momentos sólo hay que salir en casos de extrema necesidad.
Pero ¿qué es extrema necesidad?
Por que a ver, yo tengo NECESIDADES.
Y, en este momento, empiezan a ser bastante EXTREMAS.
O sea, tengo una niña que nunca se duerme antes de las doce de la noche y un niño que siempre se levanta antes de las siete de la mañana, y entremedias es habitual que se despierten.
Pero no nos llaman a gritos como los niños normales, noooooooooo....
Son como ninjas.
Nene-kun tiene la costumbre de quedarse en el quicio de la puerta de nuestro dormitorio hasta que sentimos el peso de su mirada y nos despertamos (si es que nos habíamos dormido), mientras que Nena-chan prefiere quedarse a los pies de nuestra cama, en silencio, hasta que abrimos un ojo (si es que lo habíamos llegado a cerrar) y la descubrimos ahí.
Esto pasa como media dos o tres veces por noche y desde ya os digo que el corazón lo tenemos fuerte, porque despertarse con el ruido de la respiración de una figura fantasmagórica a los pies de tu cama es como para pararle el pulso a cualquiera.
Ninguno de los dos duerme siesta, benditos sean.
Como comprenderéis, jugar al parchís conyugal en estas condiciones es dificilísimo.
Imposible, de hecho.
En los últimos años, ZaraJota y yo solo hemos conseguido intimar cuando dejamos a los niños con los abuelos para "ir al cine".
Os voy a ser sincera: los abuelos sospechan.
Seguramente os estáis preguntando por qué no les decimos directamente que queremos echar un casquete: pues porque nos corta el rollo que sepan lo que estamos haciendo.
Así que les decimos que nos vamos al cine, aunque en el fondo ellos saben lo que estamos haciendo, y nosotros sabemos que ellos lo saben, y ellos saben que nosotros sabemos que lo saben y nosotros...  espera, ¿por dónde iba?
Bueno, que no es lo mismo.
El caso es que con esto de la cuarentena, llevar a los niños a la casa de los abuelos nos resulta imposible. Nos hemos planteado varias alternativas, desde meter a los niños en el carro de la compra hasta disfrazarlos de perrito. La desesperación nos ha llevado a tal punto que la semana pasada Nena-chan se despertó con un ojo hinchado y lo primero que pensé fue:
ARREANDO PARA CASA DE LOS ABUELOS QUE SI ME PARA LA POLICÍA DIGO QUE VAMOS AL PEDIATRA.
Pero luego me di cuenta de que era absurdo.
Es decir, aunque consiguiéramos llegar con los niños a la casa de los abuelos, ¿cómo íbamos a decirles que nos vamos al cine?
¡Si no hay nada interesante en cartelera!

09 diciembre 2019

Qué cosas hacen...



Ya está disponible el #lorzfunding edición 2020.
Pero, por favor, no dejéis que eso os distraiga de lo verdaderamente importante: el pelazo que tengo en este vídeo.
No me lo creo ni yo.


11 noviembre 2019

Entrevista de trabajo

Durante los últimos meses he sido muy afortunada porque en vez de buscar trabajo ha sido el trabajo el que me ha ido buscando a mí.
Otra cosa es que luego llegáramos a consumar, pero bueno.
El caso es que hace ya bastante tiempo hice una entrevista para trabajar en una cosa que me molaba mogollón y no solo porque ofrecieran el triple de salario que en mi trabajo anterior por desempeñar aproximadamente un tercio de las funciones, sino porque consistía en hacer cosas buenas por la humanidad.
Y, seamos sinceros, eso rara vez pasa en un trabajo.
Estaba segura de que eso me daría como chorrocientos puntos de karma, y en aquel momento me habrían venido muy bien porque se me había roto el iPad.
El trabajo en cuestión solo tenía una pequeña pega: habría tenido que dejar de escribir. Pero, me dije a mí misma mientras dibujaba corazones alrededor de la cifra del sueldo, estoy a punto de cumplir cuarenta años. Quizá haya llegado el momento de reconocer que aunque nunca dejaré de ser una lorzas, ya no tengo edad de ser una Lorzagirl.
Así que dejé de lado mis tonterías por una vez y me preparé a fondo la entrevista, como corresponde a una persona obsesiva y con la autoestima de una cucaracha adulta. Como la entrevista era en inglés me pasé días hablando inglés con un lápiz atravesao en la boca. Como era para community manager me repasé todas las tendencias del momento (provocándome, probablemente, serias secuelas mentales de paso). Como era para... bueno, os hacéis a la idea.
Pero cuando llegué a la entrevista nada fue exactamente como había previsto.
En primer lugar, no querían saber nada de mi experiencia o de mi formación.
–No hace falta: te vamos a investigar.
–Eh...
–Debido a las peculiares características de nuestra organización tenemos que asegurarnos de que eres de fiar.
ESTOY J*D*D*, pensé. Pero en vez de eso dije:
–Claro, claro.
–De hecho, también vamos a investigar a tu familia, por supuesto.
ESTOY MUY J*D*D*.
–Claro, claro.
–Y nos gustaría que nos facilitaras tu redes sociales, para hacer una comprobación de rutina.
ESTOY SÚPER J*D*D*.
–Claro, aquí están.
Y les di mis redes sociales profesionales, ya sabéis. Esas en las que finjo ser normal.
–¿No tienes más?
Me mordí la lengua.
Decían que me iban a investigar, y de hecho yo había firmado una autorización para que me investigaran. Además, también había firmado una declaración en la que me comprometía a decir la verdad, toda la verdad y nada más que la verdad.
¿Era mejor callarme y cruzar los dedos para que no me descubrieran?
¿O era mejor ser sincera y cruzar los dedos para que valoraran la honestidad por encima de... bueno, por encima de Lorzagirl?
–Sí. Tengo otra. Lorzagirl.
A los entrevistadores se les escapó una risita.
ESTOY REALMENTE J*D*D*, pensé.
–¿Y cuánta gente puede relacionar esa cuenta contigo?
Hice cuentas mentalmente. Bueno, las hice con los dedos. Está bien, puede que usara la calculadora del móvil.
–Alguna –respondí finalmente, pensando en la gente que vio la charla, en los mecenas del Lorzfunding y en todas las personas a la que me he ido encontrando por la vida, muchas de las cuales tienen la costumbre de llamarme Lorz a gritos.
–Ya veo. ¿Y crees que en esa cuenta has podido decir algo inapropiado alguna vez?
Alguna vez, dice...
–Define "inapropiado" –respondí, intentando ganar tiempo, mientras me repetía a mí misma J*D*D*, J*D*D*, J*D*D*, J*D*D*, J*D*D*.
–Pues si alguna vez has dicho algo vergonzoso, humillante o políticamente incorrecto que haya podido perjudicar tu imagen y que, de entrar a trabajar con nosotros, pudiera perjudicar la nuestra.
–Pues... llevo quince años en redes sociales. No creo que haya dicho algo inapropiado solo alguna vez.
J*D*D* PERO SINCERA, OJO.

21 septiembre 2019

La youtuber

Adelantamos un par de días la actualización porque hoy es un día muy importante: Nena-chan cumple siete años.
Me resulta muy difícil explicar lo especial que es esta personita. A ella misma le resulta difícil de entender. A veces, cuando le digo que es guapa o lista o buena o genial, ella misma me dice: "Pero mamá, ¿de verdad lo soy o solo lo crees porque eres mi madre?".
Siete años tiene.
Es amable, simpática y alegre, aunque a veces se deja llevar por angustias que no son propias de su edad.
Quiere ser científica y está preocupada porque ya está todo inventado y a ella no se le ocurre nada nuevo. De vez en cuando pregunta si ella podrá inventar tal o cual cosa. O me hace preguntas tan difíciles que le tengo que contestar: "No lo sé, pero quizá tú lo descubras cuando seas científica". Otras veces no se conforma con eso. Después de "mamá", "¿por qué?" y "¿cómo?" son las palabras que más veces escucho al día.
Su padre y yo le hemos explicado que para ser científica hay que leer mucho y eso hace. Nunca tiene suficiente y si algún día le digo que he estado con el tío Sark lo primero que pregunta es qué libro le he traído. Ciertamente, lo de Nena-chan con los libros ya venía de antes: los tiene desparramados por toda la casa y cuando le decimos que solo se puede llevar uno a la cama, mete dos o tres más de contrabando. ¿Qué le vamos a hacer? No puedo criticarle justo eso.
Lo de la música también le viene de familia. Cuando creces con un micrófono y una caja de mezclas en casa, escapar resulta difícil. Le gusta disfrazarse e inventarse sus propias canciones, tocar el piano o maltratar mi ukelele, por no hablar de mis tímpanos. Reconozco que no siempre tengo la paciencia necesaria para esos recitales, ni para muchas otras cosas. Pero aunque en el momento me saque de mis casillas porque por favor, tenemos que ir al cole, quítate eso, bájate de ahí, presta atención, has vuelto a ponerte los dos calcetines en el mismo pie..., lo cierto es que me parto de risa por dentro. Casi todo el tiempo, vaya.
Últimamente, a Nena-chan le da dado porque quiere grabar "capítulos" (a.k.a. "vídeos de youtube") y que los vea "todo el mundo". Quiere tener un canal y ser famosa, quiere que la conozcan todos los niños porque con los niños que no conoce no puede jugar. Lo de ser tan sociable no sé de dónde le viene, debe ser un fallo genético o algo. Supongo que es un misterio que también tendrá que resolver ella cuando sea científica.
Su padre y yo, después de darle muchas vueltas, accedimos a que tuviera un canal. Lo de que lo vea todo el mundo lo llevamos un poco peor. Vaya, que le dijimos que no.
Pero hoy es su cumpleaños y, cito textualmente a la señorita, "en tu cumpleaños nadie puede decirte que no".
Así que hoy y solo hoy, vamos a desbloquear uno de los vídeos de Nena-chan... y de su hermanito.
Lo grabamos entre el verano de 2016 y el de 2017 para ponerlo en la fiesta de su 5º y 2º cumpleaños, respectivamente. Ni que decir tiene que se convirtió en un éxito inmediato de crítica y público.
El vídeo estará en abierto solo hoy y no tiene habilitados los comentarios, pero si dejáis alguno por aquí me aseguraré de que Nena-chan lo lea.
Espero que disfrutéis de esta obra maestra.

Editado: 22/09/2019
Retiro el vídeo, gracias a todos por vuestros comentarios, Nena-chan está muy contenta : )

05 agosto 2019

Campamentos de verano

1.-La primera norma del campamento de verano es no hablar del campamento de verano. 
Todos los días, cuando voy a recoger a los niños:
–Nena-chan, ¿qué habéis hecho hoy en el campamento?
–Nada.
–¿Qué habéis comido?
–No me acuerdo.
–¿Has jugado con tus amigas?
–No lo sé.

Una vez al mes, cuando consigo cinco minutos para sentarme tranquilamente en el baño para hacer cierta función fisiológica:
–¡MAMÁ! –aporrea la puerta–. ¿SABES QUE EN EL CAMPAMENTO DE VERANO HAY UNA NIÑA DE MI COLE Y TENGO MUCHAS AMIGAS Y UN DÍA COMIMOS MACARRONES Y AYER FUIMOS A LA PISCINA Y HOY HEMOS APRENDIDO UNA CANCIÓN QUIERES QUE TE LA CANTE EH MAMÁ TE LA CANTO EH MAMÁ POR QUÉ NO CONTESTAS QUÉ HACES AHÍ DENTRO MAMÁ?

2.-Lo que va al campamento se queda en el campamento. 
Ya puedes marcarlo con su nombre o con sangre: cualquier objeto personal que vaya al campamento es susceptible de no volver o de volver irreconocible o de desaparecer durante meses, hasta el momento exacto en que te rindas y compres otro, que entonces aparece mágicamente.

3.-La vida se abre paso.
Solo diré una palabra: piojos. Muchos piojos.

4.-Hay un amigo en mí.
Qué bonito es ir de campamento y hacer amigos que pueden enseñarnos nuevas habilidades como eructar, tocar la lambada con pedos o todo un nuevo surtido de palabras malsonantes. Este año el megahit del recreo ha sido contar historias de miedo sobre Annabelle a los pequeños.

5.-La vida es una caja de bombones.
Hagan lo que hagan, coman los que coman, los niños siempre salen del campamento cubiertos de una mugre pringosa y marrón.

6.-Mi tesoro.
En todos los campamentos hay al menos un taller de manualidades en el que los niños hacen un robot con bricks de zumo, un catalejo con un rollo de papel higiénico, una flor con cápsulas de café... Sea lo que sea e independientemente del estado de integridad e higiene en el que se encuentre, el niño querrá comer con eso en la mesa y dormir con eso en la cama durante los siguientes seis meses... y dios no quiera que se rompa o se pierda.

7.-Hakuna matata.
La primera vez que Nena-chan estuvo en un campamento urbano tenía tres años, y cuando me dijeron que se iban en autobús de excursión a la piscina me hice un poco pipí encima de la impresión.
La monitora me dijo: "La niña se lo va a pasar muy bien".
O lo que es lo mismo: no me seas agonías, hazmelfavor, que ya tienes una edad.

8.-Tócala otra vez, Sam.
Sí, en el campamento aprenden exactamente las mismas canciones que se cantaron en el primer campamento urbano, allá por la prehistoria. Los niños llegan a casa muy contentos porque han aprendido una canción "nueva" y te dicen:
–Mamá, ¿tú te sabes la canción de los tres alpinos que venían de la guerra?
–Claro.
–¿La cantamos?
Y entonces la empiezas a cantar y así como a mitad te das cuenta de que no te acuerdas de la letra porque la última vez que la cantaste fue en el Pleistoceno o así. Milenio arriba, milenio abajo.

9.-Madre de dragones
Si estás esperando para recoger a tus hijos y oyes decir algo como "pues hoy un niño le ha pegado a otro/ha vomitado/se ha metido una canica en la nariz/etc" no te apresures a juzgar: lo más seguro es que haya sido el tuyo.

10.-Luke, yo soy tu padre.
No importa cuánto papeleo rellenes: el único día que vaya su padre a buscarlos resultará que te olvidaste de autorizarlo para las recogidas. Entonces la monitora te llama:
–Oye, que hay aquí un señor que quiere llevarse a tus hijos.
A lo que tú, con toda tranquilidad, le contestas:
–¡QUE SE LOS LLEVE! ¡SEA QUIEN SEA, QUE SE LOS LLEVE!

24 marzo 2019

Un poco de publicidad al año no hace daño

Sigo sin poder contar lo que me está pasando en la vida, que es mucho y muy interesante, sobre todo para el que lo ve desde fuera, porque yo lo estoy penando como si me hubieran condenado a torturas en el infierno aunque es todo para ir a mejor, el problema es que hasta que lleguemos a mejor hay que marearse mucho por el camino. 
Así que os voy a dejar por aquí el club de lectura de una amiga, GUIÑO GUIÑO CODAZO CODAZO, que es en mi librería de ir a incordiar favorita y además el cartel lo ha hecho Hermano Pequeño siguiendo mis instrucciones, que se reducían a dos: no uses cursivas ni el color amarillo. 


Me aseguran que al resto de sus clientes les hace hasta caso, a mí es que me da un trato especial porque me conoce desde hace muchos años. 
La madre que nos parió. 
Hermano Pequeño es un diseñista de esos y acepta encargos y además hoy es su cumpleaños así que date por regalado, a ver si te piensas que la publicidad es gratis, majo. 


03 diciembre 2018

El pequeño Spider-error

Cometí un error, ¿vale?
Eran las ocho de la mañana, iba en el autobús con los dos niños, las mochilas, los paraguas, de pie, intentando a la vez que los críos no acabaran incrustados contra el parabrisas o contra un culo, no perder ninguna pieza, que no me robaran el móvil (otra vez) y sonarle los mocos a Nene-kun, todo a la vez. 
Entonces pasó a nuestro lado un autobús con publicidad de Billy Elliot
-Mamá -preguntó Nena-chan, que desde que aprendió a leer tiene más peligro que un pirómano en una gasolinera-, ¿quién es Billy Elliot?
¿Os he dicho ya que eran las ocho de la mañana?
Tenedlo en cuenta. 
Porque sin pensarlo le contesté: 
-Spiderman de pequeño. 
Seguramente estáis pensando que sí, que fue un error, porque el niño de Billy Elliot era Jamie Bell, mientras que el nuevo Spiderman, Tom Holland, era el niño de Lo imposible.
Pues no. Porque no estábamos hablando de la película, sino del musical, así que...




-¿Billy Elliot ES Spiderman?
-No, Spiderman ERA Billy Elliot, cuando era pequeño y eso. Venga, que es nuestra parada y nos tenemos que bajar.
Y me olvidé totalmente del asunto.
Pero Nena-chan no.
Pasados unos días ZaraJota Me dijo que Nena-chan quería ver Billy Elliot.
-Está emperrada con ir a ver Billy Elliot. Se ve que alguien le ha dicho que Billy Elliot es Spiderman de pequeño.
-...
-Has sido tú, ¿verdad?
-...
-¡Lorz! ¡No le digas tonterías a la niña!
-¡No son tonterías! -le dije-. Es... ¡frikismo básico!
-Ay, Lorz. A ver cómo lo arreglo.
ZaraJota es que es así: se cree supermaduro y superresponsable solo porque es él quien recoge a los niños del colegio, les da de merendar, los lleva a extraescolares, les ayuda con los deberes, los baña, les da la cena, se asegura de que se laven los dientes y los acuesta.
-Nena-chan, Billy Elliot no es Spiderman de pequeño.
-¿No?
-No. Mamá te ha dicho eso porque el actor que hace de Spiderman también hacía de Billy Elliot cuando era pequeño.
-¿El actor?
-Eso es.
-Entonces... ¿Spiderman no existe de verdad?
Arregla eso ahora, señor supermaduro.




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Arreglado. 
El sábado pasado fuimos a ver Spider-Man: Un nuevo universo, que es una maravilla y recomiendo 100% (aunque quizá no para niños tan pequeños). Ahora sabemos que hay muchos universos paralelos con muchos Spiderman diferentes. 
¿Hay un universo en el que a Billy Elliot le picara una araña y se transformara en Spiderman? No veo por qué no. 





27 agosto 2018

Japiberdei tu Nene-kun

Hoy Bebé-kun cumple tres años y se convierte oficialmente en Nene-kun.
Ay, parece que fue ayer cuando me retuvieron a la fuerza en una instalación del gobierno por hacerme pis encima.
¡Y hace tres años ya!
Como a lo mejor recordaréis, cuando Nena-chan cumplió tres años lo celebramos con un concurso: el objetivo era adivinar el título correcto de las películas y series favoritas de Nena-chan a partir del nombre que le daba la niña por entonces.
Nos hubiera gustado hacer lo mismo con Bebé-kun, pero como es el segundo pasamos de él es hombre de pocas palabras inteligibles, y no muy aficionado a series y películas.*
A BebéNene-kun lo que de verdad le gusta son los vídeos musicales.
Y aunque realmente me hubiera gustado ver vuestras respuestas a qué canción es "eversi", "titi tiri", "bibisá", o, atención a esta que despierta furor, "vaso vaso", la verdad es que no soy tan cabrona.
Así que hemos decidido darle la vuelta a la cosa, y en vez de hacer un concurso vamos a cantarle sus canciones favoritas,** para que las tenga siempre a mano, como ya hicimos con su hermana.
Aquí las tenéis.
Atención a la señorita en primer plano, que nos acompaña de manera excepcional y por ser una fecha tan señalada.











* En las últimas semanas, como suele ocurrir en vacaciones, BebéNene-Kun se ha lanzado a hablar y al frikismo y ahora pide perfectamente "Lalabú" y "Esbalo en el sofá".
** Salvo "vaso, vaso", que necesita un poco más de ensayo. Y que compremos más vasos.

20 agosto 2018

MESAL

Bebé-kun se está haciendo mayor.
Iba a decir que muy rápido, pero la verdad es que estos tres años se me han hecho larguísimos.
No ha sido un niño fácil, no.
Guapo, lo que quieras, pero fácil no.
No se puede tener todo en la vida.
Lo cierto es que en los últimos meses lo hemos visto evolucionar muy rápido y hace unas semanas decidimos que por fin, por fin, estaba preparado para ir al cine.
Otra vez.
Porque cuando el gordo tenía como tres o cuatro meses o así nos lo llevamos a ver Star Wars: The Force Awakens, lo que pasa es que no se acuerda porque en vez de prestar atención a la pantalla se pasó todo el rato dormido con la teta en la boca.
Las nuevas generaciones son así: no tienen claras sus prioridades.
Antes de seguir, dejemos claro que fuimos (en las dos ocasiones) bastante respetuosos: elegimos una de las sesiones menos frecuentadas, miramos por internet que no hubiera demasiada gente, elegimos los asientos lo más lejos posible del resto de espectadores y al lado de la puerta y en todo momento tuvimos claro que si los niños empezaban a molestar nos saldríamos y punto.
Que luego me viene la masa niñofóbica con las antorchas en ristre y me da mucha pereza.
La cosa empezó bien porque nada más vernos aparecer con los niños a la señora que controlaba las entradas se le puso una sonrisa de oreja a oreja.
Nena-chan se tomó aquello como una invitación y le fue directa.
-HolavengoaverLosIncreíblesDos.
-Muy bien, muy bien. Pero sabes que la película es en inglés, ¿verdad?
-No lo sabía -le contestó Nena-chan sin inmutarse-, pero no pasaría nada porque a veces también veo películas en español.
Que de verdad que no la hemos entrenado para que vaya troleando a la gente, es que la niña es así.
Pasamos y ZaraJota y Nena-chan se fueron a por palomitas mientras que Bebé-kun y yo íbamos a buscar nuestros asientos.
Cuando entramos la sala ya estaba a oscuras y estaban poniendo anuncios de coches.
En español, claro, porque si eres un extranjero de vacaciones que ha decidido refugiarse del calor en el cine lo que necesitas es justamente enterarte de que tienes los audis de oferta.
El niño llegó medio desorientado hasta el asiento y de pronto se dio la vuelta y vio LA PANTALLA.
Si os digo que alucinó me quedo corta: se le descolgó la mandíbula.
Levantó un dedito, señaló a la pantalla y me dijo:
-MAMÁ MIRA.
-Shhhhh, lechoncillo, es el cine...
-PERO MIRA.
-Sí, ya lo veo, es chulo, ¿eh?
-TÍ. CHULO CHULO.
Y se quedó mirando con la boca abierta y el dedillo extendido.
Aproveché para soltar las innumerables bolsas que iba cargando, y luego sujeté con una mano el asiento abatible y con la otra subí a Bebé-kun.
Entonces fue cuando descubrí que el niño no pesa lo suficiente para mantener el asiento bajado: Bebé-kun se convirtió en la asombrosa empanadilla humana.
El pobre ni se quejó ni nada. Seguía con la boca abierta; entre la gomaespuma y el terciopelo falso asomaba un dedillo que apuntaba a la pantalla.
Bajé el asiento y coloqué al niño al borde del todo. Parecía que ahí aguantaba.
Entonces llegaron ZaraJota y Nena-chan con el cubo de palomitas más grande que ha existido jamás.
Las palomitas eran la pieza clave en la operación Mantén En Silencio Al Lechoncillo: en una de las innumerables bolsas llevaba incluso dos cuencos de plástico para que cada niño tuviera su ración de palomitas y no hubiera incidentes.
También llevaba agua, gominolas, tortitas de arroz, muñequitos de Peppa Pig, un yogur que metí tres días antes y olvidé sacar y una guirnalda de cumpleaños.
No preguntéis por qué: de verdad, no queréis saberlo.
La operación MESAL funcionó extraordinariamente bien y todos salimos muy contentos del cine. Bueno, contentos y aliviados.
-Qué bien se han portado -le dije a ZaraJota.
-Sí, y el personal del cine ha sido muy amable. Incluso se han ofrecido a darme un montón de revistas para el niño.
-¿Por si se aburría?
-Para que se sentara encima. Pero les he dicho que no hacía falta, que ya es lo bastante alto para ver.
Ciertamente, la altura nunca ha sido un problema.




¿Te ha gustado? Ayúdame a seguir escribiendo.

23 julio 2018

Frozen Superstar

Esto no lo sabéis porque apenas lo he dicho, pero estoy muy jodida de la espalda.
Hace muchos meses que me duele el pecho, y he ido al médico varias veces (una de ellas, con dolor en pecho y brazo izquierdo, estaba convencida de que me estaba dando un infarto) y siempre me decían que era ansiedad.
-Pero no puede ser -les decía yo-, he tenido ataques de ansiedad antes y no se parecían nada a esto.
-Bueno, es que la ansiedad se manifiesta de muchas formas.
-Y es que además me pongo peor los fines de semana y en vacaciones, cuando estoy con los niños.
-...
-Mis hijos NO me producen ansiedad.
-Bueno, es que la ansiedad es muy puñetera, a veces se manifiesta cuando empiezas a relajarte.
Pues vaya m**rd*.
Al final llegó el día en que no podía andar recto. Ni levantar los brazos. Ni girar el cuello. Era prácticamente un ent. Y el médico reconoció que, efectivamente, tengo la espalda muy j*d*d*.
Llevo desde entonces yendo al fisio y me va fenomenal, calculo que en cien o doscientas sesiones más podré moverme como una persona normal.
Mientras tanto estamos abusando de mis padres más de lo que es habitual, tanto para ocuparse de los niños como para prestarnos el coche.
La última vez fue la semana pasada, cuando tuvimos la ocurrencia de pasar el día en el zoo.
Debo decir que los niños no están acostumbrados al coche y por lo general o se aburren y se ponen tontísimos o, cito a Nena-chan, "gomitan". Los trayectos más o menos largos en coche suelen ser una pesadilla, por eso le dije a ZaraJota que se acordara de coger algo de música para el camino.
-Sí -contestó él con la verborrea que le caracteriza.
Así que llegamos al coche y como es de esos mágicos que funcionan por proximidad nada más subirnos empezó a sonar la música.
CHA CHA CHAAAA
CHA CHA CHAAAA
CHA CHA CHACHA CHA
CHA CHAA CHA CHAA
Y le digo a ZaraJota:
-Esto es Jesucristo Superstar.
Y locuaz como siempre, me contesta:
-Sí.
Total, que termina de atar a los niños, se sienta, se pone el cinturón y arranca. Yo estaba esperando que cambiara la música, porque todavía no entiendo cómo funciona el aparato mágico de reproducir cds, pero él seguía conduciendo como si tal cosa, y yo no quería decirle nada porque se pone muy tenso cuando conduce (a veces se crispa tanto que incluso dice palabrotas, como "Em c*g* en sant Pere beneït").
Mientras tanto yo me iba mordiendo la lengua y pensando ya está, mi padre está pitopáusico perdido, ¡pues no se va a trabajar todos los días con un disco de Camilo Sesto!
Total que ahí estamos, mirando al infinito, ZaraJota con cara de concentración y yo pensando que a ver si pone el cd de Frozen antes de que los niños se aburran y/o gomiten, cuando de pronto va María Magdalena y canta "No sé como QUERER-LEEEE".
Y le dijo a ZaraJota:
-Esta no es la versión de Camino Sesto, esta es la que fuimos a ver tú y yo.
Y ZaraJota, impertérrito:
-Sí.
-¿Y cómo ha llegado esto al coche de mi padre?
Que no es que me importe, pero mi padre es de la generación "Yo no sé cómo AMARLO" y cuando escuchó la versión de "No sé cómo QUERERLE" casi le dio una embolia en el mismo teatro, de la impresión.
-Lo he traído yo -me explicó ZaraJota.
-¿Y eso?
-Me dijiste que trajera música.
-¡Para los niños!
-A los niños les gusta.
Efectivamente, los niños estaban ojipláticos en el asiento de atrás.
Y entonces empieza a sonar:
CHA CHA CHARARÁ
CHA CHA CHARARÁ
Y pienso: verás como ahora se lía.
CHA CHA CHARARÁ
CHA CHA CHARARÁ
UNO

CHA CHA CHARARÁ
CHA CHA CHARARÁ
DOS

CHA CHA CHARARÁ
CHA CHA CHARARÁ
TRES
-Mamá -pregunta Nena-chan-, ¿qué están saciendo?
CHA CHA CHARARÁ
CHA CHA CHARARÁ
CUATRO
-Nada, hija, aprendiendo a contar.
CHA CHA CHARARÁ
CHA CHA CHARARÁ
CINCO
-¿Van a contar hasta ciento cien?
CHA CHA CHARARÁ
CHA CHA CHARARÁ
SEIS
-No, no, solo hasta el cuarenta.
CHA CHA CHARARÁ
CHA CHA CHARARÁ
SIETE
Y entonces salta ZaraJota.
-¡Spoilers!
Y yo:
-MEJOR TE CALLAS QUE YA HABLAREMOS LUEGO TÚ Y YO.
En fin, que cuentan hasta cuarenta. Nenachan se queda un poco plof porque cuarenta es un número como muy tonto, no sé, redondea hasta cincuenta o algo. Y yo me quedo tranquila porque, bueno, lo peor ya ha pasado.
Es que a veces parezco tonta. ¡Será que no he visto procesiones ni nada!
De pronto y sin la menor provocación aquello empieza a todo volumen:
CLAVADLO EN UNA CRUZ
CLAVADLO EN UNA CRUZ
CLAVADLO EN UNA CRUZ
Y yo mirando a los niños de reojo, pensando que a lo mejor había suerte y se aburrían y/o gomitaban.
Pero los niños estaban absolutamente ojipláticos, cada uno en su sillita.
Total, que llegamos al zoo, desatamos a las criaturas, nos bajamos del coche, y le digo a ZaraJota:
-Desde luego ya te vale, ¡mira que ponerles Jesucristo Superstar a los niños!
Y me contesta con toda la calma:
-Bueno, han estado tranquilos todo el viaje, ¿no?
Ahora encima tendré que darle la razón.




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16 julio 2018

El monstruo de Frankenstein

El otro día me fui al cine a ver Mary Shelley con ZaraJota.
Me gustaría daros mi opinión al respecto pero no puedo porque me fui del cine a la mitad cabreada como una mona.
Y mira que últimamente voy tan poco al cine que todo me parece bien.
Que me gustan hasta los anuncios de restaurantes para bodas que ponen antes de los trailers, no os digo más.
Pero aquello era absolutamente insufrible.
Al principio pensé que el problema era yo, que había leído demasiado sobre Mary madre, Mary hija y el resto de la parentela. Pero entonces miré a ZaraJota y le vi la cara de espanto y me dije mira, esta vez el problema no soy yo, es la película.
Y la película es un horror.
Como dicen en No Submarines, lo que nos están intentando vender como una historia feminista sobre la formación de una escritora es, en realidad, la biografía de Mary Shelley contada por la vieja del visillo. Uy, uy, uy, que la madre era una guarrilla que se murió cuando ella tenía diez días. Uy, uy, uy, que el padre se volvió a casar, y la madrastra no veas el carácter que tiene. Uy, uy, uy, que me han dicho que a la chica le ha dado por leer novelas de misterio. Uy, uy, uy, los acreedores. Uy, uy, uy, que se ha fugado con el novio. Uy, uy, uy, que el novio ya estaba casado. Uy, uy, uy, que tiene una hija y todo. Uy, uy, uy, la hermana. Uy, uy, uy, más acreedores. Uy, uy, uy, BYRON (con el rabillo del ojo pintao).
Y claro, después de todo a la chiquilla no le queda más remedio que escribir Frankenstein.
Porque los lexatines no se habían inventado y eso.
Yo miraba la pantalla con la boca abierta porque a ratos no sabía si estaba viendo Blancanieves o Juana la Loca.

¡¡¡Mi madre ha muertoooooooo!!!
¡¡¡Mi marido me engañaaaaa!!!

Desde luego, no estaba viendo nada feminista. Al contrario, lo que estaba viendo era como el talento de una mujer excepcional iba quedando en segundo plano porque el cotilleo era más importante que ella.
Los actores parecen estar pensando lo mismo, o, al menos, preguntándose qué hacen allí. Muy fuerte. Todavía no tengo claro qué pinta el personaje de Maisie Williams, aparte de justificar que se trata de una película feminista. Porque ¿cómo no va a ser feminista una película con Maisie Williams?
Pero lo peor es la pobre Elle, que con cada mirada al infinito parece estar viendo un Oscar que se aleja.
Bueno, lo peor no. Lo peor es que está todo mal. Desde el número de hijos de Shelley hasta la línea temporal, pasando por un vestuario en el que parecen haber asaltado el armario de la BBC al grito de "¡cualquier cosa con corte imperio nos vale!".
Ahora bien, lo que me terminó de cabrear es que pintan a Claire de tontita. Tontita guarrilla, eso sí, pero tontita. Porque igual si pones a dos mujeres inteligentes en la misma película el universo implota o algo.
En fin. Que cuando solo le quedaba media hora para acabar decidimos que no podíamos más, nos levantamos y nos fuimos.
Así al menos podremos fingir que mejoraba al final.



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02 julio 2018

Haciendo el g*l*p*ll*s

Esta semana no puedo actualizar porque he estado muy ocupada haciendo el g*l*p*ll*s.







(Más vídeos recientes haciendo el g*l*p*ll*s aquí)




12 marzo 2018

Pantera Negra

Fue más o menos así:
-Oye, ZaraJota, podíamos ir a ver Pantera Negra.
Acto seguido sonó el teléfono.
-¡YO ME PUEDO QUEDAR CON LOS NIÑOS! -dijo mi madre en cuanto cogí el auricular, sin darme tiempo a decir ni hola ni nada.
-Madre, ¿cómo has sabido de lo que estábamos hablando?
-¡¡¡NO TENGO MICRÓFONOS EN VUESTRA CASA NI HE DESARROLLADO UNA APP PARA QUE ME SALTE UNA ALARMA CUANDO DECÍS DE SALIR Y GOOGLE TODAVÍA NO ME LA HA COMPRADO, ESTAMOS NEGOCIANDO LAS CONDICIONES!!!
-...
-¡¡¡Y NO HE TENIDO NADA QUE VER CON QUE ADELANTARAN LA FECHA DE ESTRENO DE VENGADORES: INFINITY WAR!!!
-...
-Me puedo quedar con los niños el sábado. Por si queréis ir al cine. Que no sé si queréis. Es una idea que se me ha ocurrido así, de pronto.
-Valeee, sí, queremos ir al cine el sábado.
-Pues nada que se vengan a casa. ¿Vais por la mañana o por la tarde?
-Por la tarde.
-Ah, entonces se tendrán que quedar todo el fin de semana.
-¿Perdón?
-Son las normas, no me las estoy inventando.
-¿Seguro?

Este era el plan:
1. El sábado por la mañana me depilaría. Que no es que tener pelos me importe demasiado, pero es que ya no me cerraban las camisas.
2. Después iríamos a comer con mis padres.
3. Dejaríamos a los niños allí.
4. Iríamos al cine.
5. Cena en pareja.
6. Jugar al parchís.

Y entonces empezaron los vértigos. Leeros el post anterior, que no me apetece poner el enlace.
-Niña -me dijo mi madre, que volvió a llamar por teléfono sin razón aparente mientras ZaraJota y yo hablábamos de anular el cine-. Que he pensado que ya que te encuentras mal lo mejor es que los recoja directamente en el colegio el viernes y que se vengan a casa y ya que se queden a vivir aquí y eso...
-¿PERDÓN?
-Nada.
Así que llegamos a la conclusión NO ME PREGUNTÉIS CÓMO de que ya que yo me encontraba muy mal lo más lógico y sentato era que ZaraJota y yo fuéramos al cine un día antes.
-Pero no podemos ir al cine el viernes -protestaba yo-. Que no me da tiempo a depilarme.
-¿Y por qué ibas a depilarte para ir al cine?
-Sin comentarios al respecto. 
No pasa nada. Soy una mujer flexible. Podía cambiar de planes:
1. No depilarme.
2. Ir a trabajar.
3. Quedar con ZaraJota.
4. Ir al cine.
5. Cena en pareja.
6. Jugar al parchís. A oscuras, preferiblemente.

Habíamos completado con éxito el paso 5 y estábamos volviendo a casa en autobús así todo acaramelados y cogidos de la manita y eso, sin parar de mirar alrededor porque continuamente pensábamos que se nos habían perdido los niños.
-Jo -le dije a ZaraJota-, ¿cuánto tiempo hacía que no salíamos así, de noche? Me siento súper joven ahora mismo. Salir a cenar... Volver a las mil...
-Lorz...
-Acostarse al amanecer y levantarse con resaca...
-Lorz, acabamos de pasar por el mercadona y está abierto.
-No pretenderás ir a la compra ahora, cuando me estoy sintiendo joven y alocada.
-No son ni las nueve de la noche, Lorz.
De verdad que son ganas de cortarme el rollo. 

16 octubre 2017

Publicidad

Hoy toca hacerme autobombo.

A partir de ahora, y mientras me aguanten, también podréis encontrarme aquí


02 octubre 2017

Un mes con HBO

La culpa fue de mi madre, que me dio dinero para mi cumpleaños, y pensé, ¿qué hago yo ahora con esto?
Y luego pensé, bueno, pues me lo voy a gastar en suscribirme a HBO.
Más o menos.
Porque mi madre me había dado el dinero en efectivo y HBO se paga con tarjeta y además el primer mes es gratis y para cuando pasó el primer mes ya me había gastado en libros así que qué más da.
Lo que pasa es que quiero hacerme escritora de verdad y he leído una entrada de facebook que dice que poner personajes secundarios añade profundidad a la trama, que digo yo que más que profundidad lo que añadirá será cantidad, pero bueno, que tampoco voy a ir yo de que sé más que facebook, y además alguna excusa le tenía que poner a ZaraJota.
Resumiendo: que me apunté a HBO, y luego me puse a buscar la app en la tele, pero no aparecía por ninguna parte y tuve que recurrir a una medida desesperada, o lo que es lo mismo, preguntarle a Sark, porque todo el mundo dice que sabe mucho de tele y además es prácticamente la única persona del mundo que todavía me contesta los whatsapp, probablemente porque se los suelo mandar de madrugada y siempre le pillo desprevenido.
-No hay app para las teles samsung -me dijo.
Entonces me acordé de que al principio de los tiempos de Netflix me pasó lo mismo, y me pude conectar a través de la play.
Pero eso fue ANTES.
Porque ahora no sé qué pasa, que cada vez que enciendo la play se empieza a reproducir Frozen automáticamente, tanto si está el disco dentro como si no. De hecho no hace falta ni tener la tele encendida: en cuando Nena-chan dice "Quiero ver..." la película se reproduce sola.
Es que ya se la sabe de memoria.
En esta ocasión, por si acaso, optamos por sacar el disco. Al principio nos costó, pero una vez que le apliqué KH7, un martillo hidráulico y un lanzallamas salió sin mayor problema.
Entonces descubrí que hace algo así como mil años quitamos el cable de la play porque total, solo la usábamos para ver Frozen, para qué tener un cable por ahí colgando.
-No te preocupes -me dijo ZaraJota-creo que sé dónde está.
-¿Ah, sí? ¿Dónde?
-En una de las cajas de detrás del sofá.
-¿Hay CAJAS detrás del sofá?
-Sí, todas las que no hemos abierto desde la mudanza.
-¿Y sabes en cuál está el cable?
-Uy, ni idea.
Varias cajas más tarde, ZaraJota consiguió conectar la play a internet.
-M**r* -dijo.
-¿Qué pasa?
-Que hay que actualizarla.
-Anda ya. ¿Eso no se actualiza solo?
-¿Para qué se va a actualizar, si solo la usamos para ver Frozen?
-Pues también es verdad. Pues nada, actualiza, actualiza.
Un par de horas más tarde la play terminó de actualizarse y le pidió a ZaraJota una contraseña.
-M**rd*.
-¿Qué pasa ahora?
-Que no me acuerdo de la contraseña de la play.
-¿Has probado con "Frozen"?
-Estoy bastante seguro de que no usé "Frozen" como contraseña.
-Tú prueba.
-¡Anda, funciona!
-Pues claro que funciona. Este cacharro tiene el síndrome de Estocolmo.
-Lorz, ahora tienes que poner la contraseña de HBO.
-...
-Has creado la cuenta hace menos de media hora.
-... ¿algo con "culo"?
No os voy a decir la contraseña porque la uso mucho, pero efectivamente era algo con culo.
Es lo bueno de conocerme de toda la vida, que ya me veo venir.
Entonces me pidió la contraseña del control parental.
-Lorz, ¿has puesto control parental?
-Sí.
-¡Si los niños no saben poner la smart tv!
-Bueno, por si algún día viene mi hermano.
-¡Que tu hermano tiene cerca de cuarenta años, por el amor de dios!
-¡Bueno, pues a mi casa que no venga a ver guarrerías!
-Vale, mantengamos la calma. ¿Te acuerdas de la clave?
-¿Asterisco, asterisco, asterisco, asterisco?*
Una vez más os ahorraré los detalles porque ZaraJota se pone muy tenso cuando me río de él en público, porque es un intolerante que no respeta mi libertad de expresión aunque yo tenga razón y él no.
En fin, ya que solo habíamos tardado dos o tres horas en entrar a HBO y los niños estaban con los abuelos, pensamos estrenar la plataforma viendo Juego de tronos, una serie que llevábamos sin vez desde aproximadamente 2014 y que retomamos en 2017 sin mayor dificultad, que lo mismo es para plantearse si no han estado mareando la perdiz más de la cuenta en estos tres años.
Primer problema (aparte de los anteriores): queremos ver la serie en inglés porque somos de esos.**
También queremos subtítulos para poder indignarnos cuando la traducción está mal.
Ya os he dicho que somos de esos.
La aplicación tenía subtítulos en castellano pero no dejaba seleccionarlos, lo que está muy bien pensado para las personas sordas: si quieren ver películas que aprendan idiomas, que todo se les va en poner peguitas.
Pusimos los subtítulos en inglés. O eso creemos. Porque los subtítulos era muy pequeños. Muy, muy, pequeños. En plan así de pequeños. Y además eran blancos, una gran elección en una serie que transcurre así como el 50% en la nieve.
Y cuando ya pensaba que no podía ir a peor, se ponen a cantar y de pronto... ¡aparecen los subtítulos en castellano! ¡ENCIMA de los subtítulos en inglés! ¡Y no coinciden en absoluto con lo que están diciendo!**

Ahora bien, el auténtico problema llegó cuando nos quisimos ir a dormir, porque nos habían dicho que HBO no recuerda dónde te has quedado.***
Obviamente nosotros somos incapaces de recordarlo, y tuvimos que buscar otras soluciones,
Lo primero que se nos ocurrió fue dejar la tele encendida toda la noche, lo que pasa es que tenemos programada para que se apague cuando lleve dos horas seguidas sin tocar ningún botón del mando, y no lo sabemos quitar.
Por supuesto solo había una solución lógica: ponernos el despertador cada hora y cincuenta y nueve minutos para levantarnos y tocar un botón del mando. Por el lado positivo, así como a media noche nos dimos cuenta de que no hacía falta que nos levantáramos, porque desde la cama podíamos apuntar el mando al espejo del baño y se reflejaba hasta la tele. Por el lado negativo, como el botón que estábamos apretando era el del volumen al final la tele estaba tan alta que apenas podíamos dormir entre alarma y alarma.
A la mañana siguiente estábamos hechos polvo, y encima todo nuestro esfuerzo no había servido de nada porque nos teníamos que ir a trabajar, y necesitábamos que alguien le diera al botón en nuestra ausencia.
Por suerte nos acordamos que nuestra vecina trabaja en turno de noche, y ¿para qué están los vecinos si no es para ayudarse?
Pues se ve que para otra cosa.
A la vecina le molestó mucho que la despertáramos para, cito textualmente, "semejante estupidez". También dijo algo que no entendí muy bien, aunque me pareció entender que no estaba muy impresionada por nuestro nivel intelectual. Con todo, aceptó ayudarnos a cambio de que le prometiéramos no volver a dirigirle la palabra nunca más en la vida.
Aceptamos. Total, seguro que se muda enseguida.
Es que los vecinos no nos duran mucho, no sé por qué.
Y bueno, casi mejor, porque menuda irresponsable, la tía: cuando volví a casa, la tele estaba apagada.
Llamé a la vecina, indignada.
-¡NO LE HAS DADO AL BOTÓN!
-Lo sé, lo siento, es que me han llamado del hospital porque mi madre...
"¡Mi midri, mi midri!". Desde luego es que la gente no tiene claras sus prioridades.









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* Era 1234.
**En realidad es porque cuando los niños están despiertos es imposible oír nada, y cuando están dormidos quitamos directamente todo el sonido, por si acaso. Gracias a esto cada día estamos más sensibilizados hacia las dificultades de las personas sordas.
*** Esto me pasó en todas las series que vi, incluido en Girls, donde al menos dos protagonistas son cantantes y la letra de las canciones es importante para la trama.
**** Suele recordarlo, pero no siempre. Por ejemplo, si hoy ves medio capítulo 1, mañana recordará que estabas ahí y podrás ver la segunda mitad del 1 y el 2 completo. Cuando pasado intentes ver el 3, se empeñará en que te quedaste a mitad del 1 y tendrás que ir manualmente. Otras veces, por el contrario, recuerda el último capítulo completo que hayas visto, pero no el que te hayas dejado a medias. Y cuando se siente realmente gracioso, recuerda el capítulo que te dejaste a medias, pero no lo reanuda en el mismo punto, sino quince minutos antes, diez minutos después o donde le parezca. Aparte la aplicación tiene otros problemillas como que no permite descargar nada, así que es imposible ver nada sin conexión a internet (adiós a ver series en el transporte público) y aunque estés conectado a la red de casa, los capítulos tardan mucho en iniciarse, se quedan colgados continuamente, y de vez en cuando decide que ya has visto mucho tele por hoy y te echa. Os sorprenderá saber que me di de baja antes de completar el mes de prueba.



12 mayo 2017

Eurodisney, parte 5 (lo del culo)

Previously in Lorz...

Mierdaseca me llaman.
Es una expresión que usan en mi pueblo. Ni idea de lo que significa, pero me gusta porque tiene un aire como de haiku.


A ZaraJota le gusta mucho la peli de Aladdin, verbigracia, y total, como estábamos en Eurodisney y Nena-chan ya se había montado en todo lo montable y vimos que había un Meet Aladdin and Friends y pensamos pues venga, vamos.
Luego llegamos allí y resultó que el que estaba era Jafar, que ni es Aladdin ni es Friends, pero mola mucho también, y además había muy poca cola, y nos quedamos.
Lo que pasa es que cuando estaba a punto de tocarnos, el asistente de Jafar nos dijo que iban a hacer un descanso para tomar el té, que perdonadme que os diga que el té será muy de Arabia y lo que tú quieras, pero para un malo queda un poco como de blandurrio, no sé si me explico.
-Jafar volverá en cinco minutos -dijo el asistente. Y pensamos pues venga, esperamos. Y esperamos. Y esperamos. Y esperamos. Más de cinco minutos y más de diez y más de quince y si os digo la verdad yo me había ido, pero teníamos detrás a un grupito de preadolescentes que no paraban de empujarnos, intentar colarse, gritar palabrotas y arrancar plantas, y, francamente, irnos era un poco como ceder ante el chantaje terrorista.
En fin.
Llevábamos como una hora o así cuando volvió el asistente y nos dijo que Jafar se había tenido que quedar peleando con Aladdin, y que no sabían cuándo iba a volver.
-Vaya, que al tío del disfraz le ha dao un chungo -dijo una de las madres de los adolescentes, que llevaban todo el rato ahí, pero no habían podido controlar a sus retoños porque estaban muy ocupadas poniendo verde a otra mamá de su grupo que en ese momento no estaba presente.
-Pues que me traigan el disfraz, que para una mierda de foto lo mismo da.
Ahí ya no pude más y les lancé una mirada furibunda, porque vaya, los adolescentes son adolescentes y no lo pueden evitar los pobres, pero cuando ya tienes una edad se supone que eres capaz de comportarte en público, sobre todo si hay niños delante, en concreto los míos, que no creen que Jafar sea un tío disfrazado sino... bueno, Jafar.
El asistente las ignoró por completo y se fue derecho a Nena-chan.
-Jafar no puede venir -le dijo.
-Pero es que yo quería verlo -pucherito.
-Bueno, ¿qué te parece si en vez de esperar a Jafar te vas a tomar un helado?
Y le dio un cheque regalo de 25 euros.
Nos quedamos mirando aquello con cara de pasmo mientras las señoras de los adolescentes recordaban de pronto que a ellas les hacía muchísima ilusión hacerse una foto con el auténtico Jafar y saltaban sobre el asistente (y su chequera) en plan Walking Dead.
-Darle un cheque a un niño para que no llore -le dije a ZaraJota-: esto es lo más estadounidense que me ha pasado jamás.
Pues nada, que ese día estábamos a 5 ºC y en vez canjear el cheque por helados lo canjeamos por una figurita de acción.
Vale, no, era una muñeca de Frozen. Pero una monísima.
Bien, pues al día siguiente sí que hacía calor y nos animamos a tomarnos el helado.
O, más bien, ZaraJota y yo nos animamos a tomarnos el helado, porque Nena-chan decidió tropezar con absolutamente nada, flotar grácilmente durante unos segundos y caer en toda su longitud, desparramando el helado intacto por las aceras impolutas de Main Street.
-¡¡¡BUAAAAAAAAA!!!
De pronto se materializó a nuestro lado un señor con uniforme de Eurodisney.
-¿Te has hecho daño, bonita?
-¡¡¡BUAAAAAAAAA!!!
-Se te ha caído el helado, pobrecita... Espera, que te doy un cheque para que te den otro.
ZaraJota y yo rechazamos el cheque.
Teníamos nuestros motivos.
Por ejemplo, que somos rematadamente idiotas.
Pero de camino al hotel ZaraJota iba aún más callado de lo habitual.
-Lorz -me dijo al final-, si alguna vez volvemos a Eurodisney... ¿te importaría mucho si empujo a Nena-chan cada vez que nos crucemos con algún empleado?
-Pues a 25 euros el empujón, probablemente no.





Fin





28 febrero 2017

Carnaval

Educar niños frikis es un deporte de riesgo, aunque uno muy satisfactorio, eso sí.
Cada vez que Nena-chan ve una camiseta/póster/muñeco/lo que sea de Darth Vader y se pone a gritar "¡MIRA, MAMÁ! ¡ES EL PAPÁ DE LA PRINSESA!" se nos caen los lagrimones, y no solo por el pedazo de spoiler, también por el orgullo paterno desaforao que nos entra.
Y cuando se pone el disfraz de Epiriman y va por la calle agitándole a la gente la manita con el índice y el meñique levantados, además de temer por nuestra integridad física, nos llenamos de orgullo y satisfacción.
Tiene sus desventajas, sin embargo.
Por ejemplo, los otros niños del colegio no entienden ni una palabra de lo que la chiquilla les cuenta, lo que en el fondo es un alivio, no digo yo que no. Por ejemplo:
-Mamá-á, hoy le he disido a mis amigos del cole de mayores que mis papás son marionetas que salen por la tele y cantan.
Ay, ay, ay...
-¿Y qué te han disi... dicho?
-Que es MENTIRA.
Alabado sea el señor.
Otras veces, en cambio, nos sale peor.
-Mamá-á, le he disido a mis amigos del cole de mayores que hemos ido al CARNAVAL.
-Muy bien, muy bien.
-Y que yo me he disfrasao de Lerigó...
-De ELSA...
-Y mi hermano de Yoga...
-De YODA
-Y mi mamá de ruja.
-De BRUJA.
-Y mi papá...
-Ay, ay, ay, dime que no lo has dicho...
-Mi papá se ha disfrasao de PAPÁ PRINSESA.
-Iba de jedi.
-¡Como papá prinsesa!
Ay, ay, ay... No me lo puedo creer...
Que sí, que es verdad que a veces ZaraJota se pone mi ropa interior. "Por accidente", según él. Pero no quiero ni imaginar lo que habrán pensado en el colegio cuando hayan oído lo de "papá prinsesa". En Darth Vader seguro que no.
-¿Y qué te han dicho? -le pregunté.
-Que eso no puede ser...
-Ay...
-Porque si mi papá se viste de prinsesa, mi mamá se tiene que vestir de prínsipe.
Visto así tiene su lógica.

11 diciembre 2016

Liados

No tengo palabras para disculparme por esto.
Nena-chan, Bebé-kun, no os preocupéis: ya estamos ahorrando para cuando necesitéis un psiquiatra.





30 noviembre 2016

La abuela tragó

-Nena-chan, ¿quieres que le demos una sorpresa a papá?
-No especialmente, pero bueno, vale.
-Pues te voy a enseñar una canción y se la cantas, ¿vale?
-Vale.
-Dice: Vamos con afán.
-...
-Venga, repite conmigo: vamos con afán...
-Vamos corasón.
-Todos a la vez...
-Toros otra ves.
-A buscar con ahínco...
-A buscar con ahínco.
-¿En serio? ¿Justo esa la dices bien? Bueno: La bola dragón.
-La abuela tragó.
-¡Genial! Ahora la repetimos hasta que te la aprendas.

Media hora más tarde...
-¡Estupendo, Nena-chan! ¡Ya te la sabes muy bien! Ahora, del tirón.
-Vale: Pinpón es un muñeeeeco
de trapo y de cartón
¡de cartón!
se lava la cariiiiiiita...
-Pero... ¡esa no es la que hemos ensayado!
-Ya, pero esta me la sé del tirón.
Visto así, adelante.