14 octubre 2019

Todo el tiempo del mundo

–Hola, Lorz, ¡cuánto tiempo!
–Sí, tenemos que quedar más.
–Cuando tú quieras, ¡yo ahora estoy en paro y tengo todo el tiempo del mundo!
–Pues podemos quedar alguna mañana a tomar un café.
–No, por las mañanas imposible, estoy haciendo un curso de cosas.
–Pues por las tardes.
–Por las tardes cuando quieras.
–Genial, podíamos quedar el lunes que viene.
–¡Claro! Ay, espera, no, los niños tienen piscina.
–Oh, vaya. Pues el martes.
–Música.
–¿Miércoles?
–Catalán. No preguntes.
–¿Jueves?
–Zumba.
–No voy ni a preguntar por el viernes.
–Música.
–¿Y los findes?
–¡Totalmente libres!
–¡Genial! ¡Quedamos el finde!
–...
–Acabas de decir que totalmente libres...
–Este sábado tengo una cena con mi familia. ¡Pero el domingo lo tenemos libre!
–¿En serio?
–¡En serio!
–¡Quedemos el domingo!
–...espera, que justo este domingo tenemos un taller.
–Ah.
–Pero tenemos que quedar.
–Claro que sí, cuando te venga bien.
–Cuando tú quieras, ¡yo ahora estoy en paro y tengo todo el tiempo del mundo!

07 octubre 2019

La mascota

Enero
–Mamá, ¿cuándo podré tener una mascota?
–Cuando tengamos una casa más grande. 
A principios de año la posibilidad de mudarnos me parecía tan lejana que cada vez que Nena-chan me pedía algo le decía que cuando nos mudáramos. ¿Una mascota? Cuando nos mudemos. ¿Patines? Cuando nos mudemos. ¿La cura del cáncer? Cuando nos mudemos. 
A ZaraJota ese método pedagógico sin fisuras no le acababa de convencer.
–¡Lorz! –me decía–. ¡No le digas eso a la niña cuando sabes perfectamente que NO quiero que tengan una mascota porque odio a todos los seres vivos sobre la faz de la tierra incluyendo, sobre todo en estos momentos, a ti!
–Tranquilo, ZaraJota. ¡Jamás podremos mudarnos a una casa más grande!

Mayo
[Se mudan a una casa más grande]
–Mamá, me dijiste que cuando tuviéramos una casa más grande podría tener una mascota y ya nos hemos mudado a una casa más grande y todavía no tengo una mascota, ¿cuándo voy a tener una mascota? ¿Eh? ¿Mamá? ¿Eh? ¿EEEEH?
ZaraJota me miró con cara de "Te lo dije". Pero está claro que ZaraJota me subestima.
–Cuando terminemos de colocar las cosas de todas las cajas.
–¡Lorz!
–Tranquilo, ZaraJota: jamás terminaremos de colocar las cosas de todas las cajas. 

Junio
[Terminan de colocar las cosas de todas las cajas. Sí, lo sé, tengo un problema con el orden, debería hacérmelo mirar]
–Mamá, me dijiste que cuando terminaras de colorar las cosas de todas las cajas podría tener una mascota y ya hemos terminado de colocar las cosas de todas las cajas y todavía no tengo una mascota,  ¿cuándo voy a tener una mascota? ¿Eh? ¿Mamá? ¿Eh? ¿EEEEH?
–Mira, Nena-chan, ahora nos vamos a ir de vacaciones y no tiene sentido que compremos una mascota para luego dejarla solita un mes. Pero en cuanto termine el verano tendrás tu mascota. 
–¡Lorz!
–Tranquilo, ZaraJota, ¿no has oído hablar del calentamiento global? El verano no se va a acabar nunca. ¡¡¡NUNCA!!!

Septiembre
[Temporal de lluvia y viento en toda la península, se inunda hasta Murcia. MURCIA. Empiezo a sospechar que el universo está contra mí]
–Mamá, me dijiste que cuando terminara el verano podría tener una mascota y ya ha terminado el verano y todavía no tengo una mascota,  ¿cuándo voy a tener una mascota? ¿Eh? ¿Mamá? ¿Eh? ¿EEEEH?
–Mira, Nena-chan, se acerca tu cumpleaños y va a venir la llalli. Y ya sabes que a la llalli no le gustan los semovientes. Pero en cuanto se vaya la llalli...
–Lorz...
–YO QUÉ SÉ YA, ZARAJOTA.

Octubre
–Mamá, me dijiste que cuando se fuera la llalli podría tener una mascota y ya se ha ido la llalli y todavía no tengo una mascota,  ¿cuándo voy a tener una mascota? ¿Eh? ¿Mamá? ¿Eh? ¿EEEEH?
Había llegado el momento de confesar la verdad.
–Mira, Nena-chan, no creo que puedas tener nunca una mascota.
–¿Qué? ¿Por qué?
Miré a ZaraJota. ZaraJota me miró y me mandó un mensaje telepático: "Te dije que no le prometieras cosas que no ibas a cumplir. Ahora sé un adulto y asume tu responsabilidad". 
–Pues verás, Nena-chan... lo que pasa es que... yo... eh... lo que pasa es que... ¡¡¡TU PADRE ES MALO Y NO TE QUIERE!!!
Ya está, solucionado. 




30 septiembre 2019

Mira, mamá, sin dientes

Esta es la leyenda 
de Nena-chan la bella
que de la litera saltó 
y los dientes se rompió.


CANTO PRIMERO

Era Nena-chan la bella
la más hermosa doncella
que tenía un hermanito
y también una litera.

Tenía también una amiga
que un día vino a jugar. 
La amiguita estaba triste
y la querían animar.

Nena-chan, amiga y hermanito
hicieron plasti un ratito, 
jugaron a las muñecas 
y pintaron acuarelas.

Luego se fueron riendo
a subirse en la litera. 
Empezaron a saltar. 
Los padres dicen: "¡PAFUERA!".

"Que ya no saltamos más.
Haremos guerra de almohadas".
Pero solo había dos, 
así que cogieron el respaldo del sillón, que era más grande que ellos me da igual que no rime yo los mat*SE LA LLEVAN ENTRE CUATRO*

"Dejad eso en su sitio
y quedaos tranquilitos"
Dijeron "Vale" los tres.
Y acto seguido, un grito. 


CANTO SEGUNDO

Acudieron con premura
los padres de la criatura.
Estaba tirada en el suelo, 
sangraba por las costuras. 

Bueno, sangraba por la boca, es que no se me ocurre una rima mejor. 

La cogieron en volandas,
le pusieron los zapatos, 
le dieron una toalla 
para parar el sangrado...

y le miraron la boca
para valorar el daño:
se temieron lo peor, 
que no hubiera un diente sano.

Raudo fue el padre a urgencias
con la niña berreando
su madre se quedó en casa
en pleno shock postraumático. 

Llamó a la abuela y este vino
a cuidar a amiga y hermano
y rauda partió la madre
con el móvil del marido en la mano. 

Que ya le vale dejarse el teléfono en casa en semejantes circunstancias, digo yo, pero con el berrinche que llevaba suerte tuvo de no olvidarse a la niña. 

Llegó al hospital en pánico
sin saber qué encontraría
fue a recepción y temblando
le dijo al recepcionista:

"¿Han atendido a una niña
con la boquita sangrando?"
"Está dentro y está bien,
SEÑORA, SUÉLTEME EL BRAZO"


CANTO TERCERO

Así fue como Nena-chan
perdió dos dientes de leche...
De la leche que se dio,
pues los dientes de leche hace mucho los mudó. 

"Ha sido culpa de mi amiga
porque ella me empujó".
Su madre se puso muy seria
y muy seriamente le habló.

"Los niños no tienen culpa
de nada de lo que pase;  
si hay que buscar un culpable,
el adulto es responsable". 

"¿Entonces la culpa es tuya
porque me estabas mirando?"
"Mía y de tu papá...
vayamos relativizando"

A la mañana siguiente
cuando volvieron a verse
la abuela le preguntó
"¿Qué te pasado en los dientes?"

 [Toma aire]

"Se me han roto por culpa de mi papá y de mi mamá"
Y a los servicios sociales se sentaron a esperar. 

Fin. 

21 septiembre 2019

La youtuber

Adelantamos un par de días la actualización porque hoy es un día muy importante: Nena-chan cumple siete años.
Me resulta muy difícil explicar lo especial que es esta personita. A ella misma le resulta difícil de entender. A veces, cuando le digo que es guapa o lista o buena o genial, ella misma me dice: "Pero mamá, ¿de verdad lo soy o solo lo crees porque eres mi madre?".
Siete años tiene.
Es amable, simpática y alegre, aunque a veces se deja llevar por angustias que no son propias de su edad.
Quiere ser científica y está preocupada porque ya está todo inventado y a ella no se le ocurre nada nuevo. De vez en cuando pregunta si ella podrá inventar tal o cual cosa. O me hace preguntas tan difíciles que le tengo que contestar: "No lo sé, pero quizá tú lo descubras cuando seas científica". Otras veces no se conforma con eso. Después de "mamá", "¿por qué?" y "¿cómo?" son las palabras que más veces escucho al día.
Su padre y yo le hemos explicado que para ser científica hay que leer mucho y eso hace. Nunca tiene suficiente y si algún día le digo que he estado con el tío Sark lo primero que pregunta es qué libro le he traído. Ciertamente, lo de Nena-chan con los libros ya venía de antes: los tiene desparramados por toda la casa y cuando le decimos que solo se puede llevar uno a la cama, mete dos o tres más de contrabando. ¿Qué le vamos a hacer? No puedo criticarle justo eso.
Lo de la música también le viene de familia. Cuando creces con un micrófono y una caja de mezclas en casa, escapar resulta difícil. Le gusta disfrazarse e inventarse sus propias canciones, tocar el piano o maltratar mi ukelele, por no hablar de mis tímpanos. Reconozco que no siempre tengo la paciencia necesaria para esos recitales, ni para muchas otras cosas. Pero aunque en el momento me saque de mis casillas porque por favor, tenemos que ir al cole, quítate eso, bájate de ahí, presta atención, has vuelto a ponerte los dos calcetines en el mismo pie..., lo cierto es que me parto de risa por dentro. Casi todo el tiempo, vaya.
Últimamente, a Nena-chan le da dado porque quiere grabar "capítulos" (a.k.a. "vídeos de youtube") y que los vea "todo el mundo". Quiere tener un canal y ser famosa, quiere que la conozcan todos los niños porque con los niños que no conoce no puede jugar. Lo de ser tan sociable no sé de dónde le viene, debe ser un fallo genético o algo. Supongo que es un misterio que también tendrá que resolver ella cuando sea científica.
Su padre y yo, después de darle muchas vueltas, accedimos a que tuviera un canal. Lo de que lo vea todo el mundo lo llevamos un poco peor. Vaya, que le dijimos que no.
Pero hoy es su cumpleaños y, cito textualmente a la señorita, "en tu cumpleaños nadie puede decirte que no".
Así que hoy y solo hoy, vamos a desbloquear uno de los vídeos de Nena-chan... y de su hermanito.
Lo grabamos entre el verano de 2016 y el de 2017 para ponerlo en la fiesta de su 5º y 2º cumpleaños, respectivamente. Ni que decir tiene que se convirtió en un éxito inmediato de crítica y público.
El vídeo estará en abierto solo hoy y no tiene habilitados los comentarios, pero si dejáis alguno por aquí me aseguraré de que Nena-chan lo lea.
Espero que disfrutéis de esta obra maestra.

Editado: 22/09/2019
Retiro el vídeo, gracias a todos por vuestros comentarios, Nena-chan está muy contenta : )

16 septiembre 2019

Zumbando

Desde que nos mudamos a la casa nueva no han parado de ocurrirnos desgracias: sin ir más lejos, la semana pasada nos apuntamos al gimnasio.
La decisión tiene una cierta lógica, porque resulta que apuntar solo a los niños a la piscina costaba más o menos lo mismo que apuntarnos los cuatro a todo, pero, como le dije a ZaraJota, a veces en la vida hay cosas más importantes que el dinero. Como, por ejemplo, pasar la tarde en el sofá viendo Netflix, por decir lo primero que se me ha venido a la cabeza. Pero todos mis argumentos cayeron en saco roto y, contra mi expresa voluntad, ZaraJota, los niños y yo acabamos apuntados al gimnasio.
–No pienso ir –declaré.
–Pero Lorz –dijo la recepcionista, que para mí que las entrenan en la CIA o algo así–, ya que estás pagando aprovecha y vente a alguna actividad. Mira, tenemos yoga, pilates...
–No, no, no y NO.
–También tenemos actividades en familia –insistió la recepcionista, que es que huelen la debilidad porque si no es que no me lo explico–, podrías venir con los niños.
–¡¡¡Sí, mamá, yo quiero ir contigo!!!
–Pero Nena-chan, si no sabes ni a qué...
–Pero yo QUIEROOOO...
Así fue como, sin haberle hecho yo nada malo a nadie en la vida, acabé en una clase de zumba en familia.
Bueno, acabamos.
Se ve que ZaraJota no se atrevía a dejarme sola zumbando.
–Que conste que solo he venido para hacer control de daños –me dijo–. Sabes perfectamente que no me gusta bailar, ni la gimnasia, ni estar con otras personas, ni que me vean en público contigo. Y a la primera broma que hagas con el nombre de la clase aquí te quedas porque lo que es yo me voy.
–¿Pero te irías... zumbando?
–¡¡¡LORZ!!!
–Vale, vale, ya paro.
Lo cierto es que ZaraJota no se tendría que haber preocupado porque yo hiciera chistes: en el momento en el que empezó la clase se me quitaron las ganas de bromear. Y de hablar. Y de seguir viviendo. Lo único que me preocupaba era no sufrir un triple infarto coronario-cerebral mientras intentaba seguir los pasos de la profesora.
Cuando terminó la primera canción me dolían hasta los dientes de leche, que se me debieron caer allá por 1986.
Y no exagero: de verdad se me empezaron a caer en 1986.
Me dolían las piernas.
Me dolían los brazos.
Me dolían los párpados.
Pero lo que más me dolía era la traición de ZaraJota, que estaba dándolo absolutamente todo en la clase.
ZaraJota haciendo zumba. Dramatización. 

–¡Me dijiste que no te gustaba bailar! –le dije.
–Y no me gusta.
–¿ENTONCES QUÉ C*Ñ* ESTÁS HACIENDO?
–¿Esto? No lo puedo evitar: llevo el ritmo en el cuerpo.
–¿Se podría decir que estás... zumbado?
Y encima va y se enfada.

09 septiembre 2019

Linneo

Después de pasar un mes en el pueblo correteando salvajes y prácticamente desnudos, la vuelta al piso en Madrid fue un poco el infierno, sobre todo porque además había que hacer gestiones y papeleos y limpieza y cambio de armarios y compra de libros y cosas.
Aún así me propuse que todas las mañanas me llevaría a los niños de excursión; solo les puse una condición: que consiguiéramos salir de casa razonablemente limpios y vestidos antes de las once de la mañana.
El resultado de esta política es que un día, UNO, nos fuimos de excursión al Jardín Botánico. Y porque a los niños se les cruzaron los cables y se despertaron ambos a las seis de la mañana. Y porque les informé, muy diplomática y pedagógicamente, de que nos iríamos a hacer una p*t* excursión aunque tuviera que agarrarles de las p*t*s orejas y arrastrar sus p*t*s cuerpos inanes por el suelo. Con un palo.
Así fue como, de manera voluntaria y sin mediar presión externa, los niños y yo acabamos en el Jardín Botánico, que es un sitio maravilloso para ir llueva, nueve o brille el sol, a cualquier hora del día y en cualquier momento del año.
Y así fue como, no sé muy bien cómo, una cosa llevó a la otra y acabé explicándole a Nena-chan el sistema de clasificación de Linneo.
Nena-chan me miraba a mí y miraba las etiquetas de las flores con la boca abierta y alternativamente como si no se acabara de creer las extensiones a las que puede llegar la estupidez humana.
–¿Y por qué no llaman a las plantas por su nombre y ya está? Por ejemplo, una rosa es una rosa.
–Es una rosa es una rosa es una rosa es una rosa es una rosa es una rosa es una rosa es una rosa es una... –Nena-chan me dio un par de golpecitos. Es que sabe que a veces me atasco–. Bueno, es que hay muchos tipos de rosa, necesitan nombres distintos para distinguirlas.
–Pues que las distingan por el colooooor.
Nena-chan puso los ojos en blanco. Desde luego es que los adultos no nos enteramos de nada.
–Es que hay que tener en cuenta otras cosas.
–¿Qué cosas?
–Pues otras cosas, no sé.
–¿Por qué no lo sabes?
–Porque no soy científica.
–¿Por qué?
–Porque a mí me iban más las letras.
–¿Por qué? ¿No preferías hacer algo interesante con tu vida?
Me quedé mirando la niña con la boca abierta mientras pensaba en vidas interesantes como, por ejemplo, la de Herodes.
–Bueno –conseguí articular–, las letras también son interesantes.
–¿Para quién?
Para Herodes.
–Bueno, pues... para mí, por ejemplo.
–Ya, yo decía gente importante.
Como Herodes.
–Bu-bueno. Los científicos necesitan las letras para contar sus descubrimientos.
–Pero pueden pedirle a otros que lo hagan.
Anda, mira: como Herodes.

02 septiembre 2019

No te preocupes, Nena-chan

Hay dos verdades inmutables en la vida:
que cuando te quedas sin trabajo tienes que ir al INEM
y
que cuando eres madre tienes que ir a todas partes con los niños colgando.

De la combinación de ambas resulta que la semana pasada tuve que ir al INEM con los niños colgando. Los dos. Íbamos de camino en el metro cuando me di cuenta de que todavía no les había contado nada.
Bueno, alguna cosa sí.
Les había dicho que a partir de ahora mamá iba a pasar más tiempo con ellos y que iba a intentar trabajar más desde casa. Pero no les había dicho por qué.
Así que pensé que era mejor prevenir porque ya me veía en la oficina del INEM diciendo que no tengo trabajo y a Nena-chan replicando que sí tengo trabajo, que le dije que iba a trabajar en casa, que siempre que estoy con el ordenador le digo que estoy trabajando (si se os ocurre otra forma de ver series me lo contáis) y lo mismo en vez de con una prestación acababa con una sanción, qué se yo.
Así que se lo dije claramente.
–Nena-chan, ahora vamos a un sitio muy importante donde me van a hacer muchas preguntas.
–¿Por qué?
–Porque mamá ya no tiene trabajo.
Creo que si le hubiera dicho que es adoptada se lo hubiera tomado mejor.
–¿POR QUÉ YA NO TIENES TRABAJO, MAMÁ?
–Es un poco largo de contar...
–Pero mamá, ¿QUÉ VAMOS A HACER AHORA? ¡¡¡NO TIENES TRABAJO!!!
La nena estaba llorando como una magdalena en mitad del metro y yo la miraba en plan si lo sé no le digo nada, y al mismo tiempo me arrepentía de no llevar gorra porque entre los gritos, los lloros y el "mi mamá no tiene trabajo" lo mismo la pasamos y nos sacamos unas perrillas.
–No pasa nada, Nena-chan, mamá está muy contenta porque así podremos vernos más y además seguro que encuentro otro trabajo en seguida.
–¡Pero ya no verás a tus amigas del trabajo!
–Bueno, seguro que podemos quedar algún día a merendar.
Lemon pie. En Living in London. Sin presiones.
–¡Pero a mí me gustaba mucho ir a tu oficina!
De hecho, Nena-chan apenas iba últimamente a mi oficina, que en poco tiempo ha pasado de "oficina children friendly" a "la conciliación es una enfermedad tropical".
–Bueno, iremos de visita algún día.
–Pero ya no podremos colarnos en la caseta de la feria.
Lo que le gusta a esta niña ser casetera de la Feria del Libro no es ni medio normal.
–Bueno, se me ocurre mucha gente que nos dejaría entrar en la suya.
–¡Pero ya no podrás hacer libros!
–¡¡¡JA!!! De eso nada, en 2020 hay #Lorzfunding sí o sí.
[Busca desesperadamente un sitio para tocar madera].
–Pero, pero... ¡ES QUE YO QUERÍA TRABAJAR CONTIGO CUANDO FUERA MAYOR!
–Bueno, Nena-chan, no te preocupes por eso.
–¿No?
–Claro que no. No se espera que cuando tú seas mayor HAYA trabajo para nadie.
Ya está, arreglado.

26 agosto 2019

En mi casa

Nene-kun todavía no ha superado la etapa del gatito (en la que decía que era un gatito, andaba a cuatro patas y maullaba continuamente, para nuestra desesperación) y ya está entrando en la etapa de la casita imaginaria.
No, no un amigo imaginario: una casa imaginaria.
Es que a Nene-kun no le gusta mucho la gente, yo qué sé.
La cosa empezó con un coche.
–¿Sabes qué, mamá? Tengo un coche.
–Muy bien.
–El coche mío es muy bonito.
–¿Sí? ¿Y de qué color es?
–De todos los colores.
–Muy bien.
–Hoy es rojo y mañana verde.
–Ah.
Yo no le dije nada porque me gusta que se sienta apoyado, pero la verdad es que los coches que cambian de color son muy poco prácticos, sobre todo cuando no te acuerdas donde los has aparcado.
Supongo que como vio que le seguía la corriente, Nene-kun se vino arriba y cada día me daba un dato nuevo del coche:
–¿Sabes qué, mamá? Mi coche vuela.
–¿Sabes qué, mamá? Mi coche tiene un paraguas gigante.
–¿Sabes qué, mamá? Mi coche tiene cinco ruedas y ocho puertas.
Yo iba tomando nota mental de todo, lo que, teniendo en cuenta que lo único que soy capaz de recordar del coche familiar es que es gris y en la matrícula hay una Y, tiene muchísimo mérito.
Con el tiempo y de manera natural, pasamos a la casa (supongo que cuando terminó de pagar el crédito imaginario para el coche imaginario y pudo meterse en una hipoteca imaginaria para una casa imaginaria, yo qué sé).
–¿Sabes qué, mamá? Yo tengo una casa.
–Qué bien.
–Tiene un tolobán.
–Muy práctico, sí señor.
Y al día siguiente:
–¿Sabes qué, mamá? Mi casa tiene una pichina de bolas.
Y al otro:
–¿Sabes qué, mamá? En mi casa tengo muchos lelelales y chuches y polatao.
Y al otro... Bueno, os hacéis una idea.
El caso es que a mí me estaba empezando a preocupar el tema, porque todo lo que el niño se imaginaba eran cosas, y hasta donde yo sé los niños suelen imaginarse personas, amigos imaginarios, animales imaginarios, yo qué sé.
Hasta que un día Nene-kun me pilló por banda.
–¿Sabes qué, mamá? En mi casa no tengo bebés.
Nene-kun parecía muy preocupado, así que yo intenté ponerme muy seria también, aunque por dentro estaba dando palmas con las orejas porque el niño por fin estaba pensando en seres humanos imaginarios.
–Vaya...
–¿En mi casa yo puedo tener bebés?
–Claro –estaba tan contenta que incluso se apoderó de mí el espíritu de la madre de Caillou–: no veo por qué no.
–Vale, pues luego papá y tú me hacéis uno.
Si lo sé no digo nada.


05 agosto 2019

Campamentos de verano

1.-La primera norma del campamento de verano es no hablar del campamento de verano. 
Todos los días, cuando voy a recoger a los niños:
–Nena-chan, ¿qué habéis hecho hoy en el campamento?
–Nada.
–¿Qué habéis comido?
–No me acuerdo.
–¿Has jugado con tus amigas?
–No lo sé.

Una vez al mes, cuando consigo cinco minutos para sentarme tranquilamente en el baño para hacer cierta función fisiológica:
–¡MAMÁ! –aporrea la puerta–. ¿SABES QUE EN EL CAMPAMENTO DE VERANO HAY UNA NIÑA DE MI COLE Y TENGO MUCHAS AMIGAS Y UN DÍA COMIMOS MACARRONES Y AYER FUIMOS A LA PISCINA Y HOY HEMOS APRENDIDO UNA CANCIÓN QUIERES QUE TE LA CANTE EH MAMÁ TE LA CANTO EH MAMÁ POR QUÉ NO CONTESTAS QUÉ HACES AHÍ DENTRO MAMÁ?

2.-Lo que va al campamento se queda en el campamento. 
Ya puedes marcarlo con su nombre o con sangre: cualquier objeto personal que vaya al campamento es susceptible de no volver o de volver irreconocible o de desaparecer durante meses, hasta el momento exacto en que te rindas y compres otro, que entonces aparece mágicamente.

3.-La vida se abre paso.
Solo diré una palabra: piojos. Muchos piojos.

4.-Hay un amigo en mí.
Qué bonito es ir de campamento y hacer amigos que pueden enseñarnos nuevas habilidades como eructar, tocar la lambada con pedos o todo un nuevo surtido de palabras malsonantes. Este año el megahit del recreo ha sido contar historias de miedo sobre Annabelle a los pequeños.

5.-La vida es una caja de bombones.
Hagan lo que hagan, coman los que coman, los niños siempre salen del campamento cubiertos de una mugre pringosa y marrón.

6.-Mi tesoro.
En todos los campamentos hay al menos un taller de manualidades en el que los niños hacen un robot con bricks de zumo, un catalejo con un rollo de papel higiénico, una flor con cápsulas de café... Sea lo que sea e independientemente del estado de integridad e higiene en el que se encuentre, el niño querrá comer con eso en la mesa y dormir con eso en la cama durante los siguientes seis meses... y dios no quiera que se rompa o se pierda.

7.-Hakuna matata.
La primera vez que Nena-chan estuvo en un campamento urbano tenía tres años, y cuando me dijeron que se iban en autobús de excursión a la piscina me hice un poco pipí encima de la impresión.
La monitora me dijo: "La niña se lo va a pasar muy bien".
O lo que es lo mismo: no me seas agonías, hazmelfavor, que ya tienes una edad.

8.-Tócala otra vez, Sam.
Sí, en el campamento aprenden exactamente las mismas canciones que se cantaron en el primer campamento urbano, allá por la prehistoria. Los niños llegan a casa muy contentos porque han aprendido una canción "nueva" y te dicen:
–Mamá, ¿tú te sabes la canción de los tres alpinos que venían de la guerra?
–Claro.
–¿La cantamos?
Y entonces la empiezas a cantar y así como a mitad te das cuenta de que no te acuerdas de la letra porque la última vez que la cantaste fue en el Pleistoceno o así. Milenio arriba, milenio abajo.

9.-Madre de dragones
Si estás esperando para recoger a tus hijos y oyes decir algo como "pues hoy un niño le ha pegado a otro/ha vomitado/se ha metido una canica en la nariz/etc" no te apresures a juzgar: lo más seguro es que haya sido el tuyo.

10.-Luke, yo soy tu padre.
No importa cuánto papeleo rellenes: el único día que vaya su padre a buscarlos resultará que te olvidaste de autorizarlo para las recogidas. Entonces la monitora te llama:
–Oye, que hay aquí un señor que quiere llevarse a tus hijos.
A lo que tú, con toda tranquilidad, le contestas:
–¡QUE SE LOS LLEVE! ¡SEA QUIEN SEA, QUE SE LOS LLEVE!

29 julio 2019

Mi abuela y el calippo

Pues cuando la casa estuvo compuesta invité a cenar a toda mi familia, que aceptó estoicamente a venirse uno de los días más calurosos de este verano, a sabiendas de que no tengo aire acondicionado y de que les iba a poner pizza en platos de plástico, pero es que mi familia es así, inasequible al desaliento.
Total que se comieron las pizzas y después les saqué helado por aquello de bajar la temperatura corporal. Ahí me había estirado mogollón y había comprado unos magnum premium golden whatevers para los adultos y un surtido de polos para los niños, que realmente a mí me da igual lo que se coma cada uno, lo que pasa es que me daba la impresión de que a los niños el salted caramel magnum premium golden whatever no les iba a emocionar demasiado.
El caso es que solté los helados, me fui a la cocina y cuando volví mi abuela se estaba comiendo un minicalippo de cola y partiéndose el culo, y lo siento por usar esta expresión que es muy poco respetuosa para una abuela, pero que conste que ella empezó.
Que se hubiera comido el salted caramel magnum premium golden whatever, que era lo que tenía que hacer.
Como decía, mi abuela estaba comiéndose el minicalippo de cola y riéndose como una loca, que se había puesto colorada y todo, y eso es mucho decir de la persona a la que su marido esposó al cabecero de cama y luego perdió las llaves y tuvo que salir a pedir una sierra a los vecinos. En un cuartel. En los años cincuenta. No sé si me explico.
Por otra parte también es cierto que ella había pedido una clara para beber y, como la fanta de limón estaba caliente, le habíamos acabado poniendo la cerveza tal cual, apostando a que con el calor que hacía lo más seguro es que se bebiera la cerveza fresquita y no se diera ni cuenta.
Viendo las risas que se traía, parece que acertamos.
–Niña, ¿qué es esto? –me preguntó.
–Es un calippo de toda la vida, abuela.
–Uy, yo nunca había visto esto. ¡Verás cuando se lo cuente a mis amigas!
Mi abuela tiene un grupo de amigas. Iba a decir de su edad pero la verdad es que ella es la más viej...anciana, para qué nos vamos a engañar. Mi abuela y sus amigas se van a merendar o quedan en el parque y se sientan en el banco a darle a la sin hueso en plan Sálvame Deluxe pero con más pastill... olvidadlo, no he dicho nada.
–Si llego a saber que te haría tan feliz te habría comprado tres cajas...
–Mujer, ¿cómo no me va a hacer feliz? Es una cosita alargada, que la coges entre las mano y sube y sube y sube, y entonces te la metes en la boca, ¡jajajajaja! ¡Verás cuando se lo cuente a mis amigas!
Bien pensado, quizá lo mejor habría sido que mi abuela no descubriera los calippos jamás. Vaya, que si ha podido vivir sin ellos 85 años seguramente es que no los necesitaba.
–Ay, abuela...
–¿Y dónde dices que se compra esto?
–Pues en los supermercados, no sé... En los quioscos de helado de la calle también.
–¿En los quioscos?
–Sí.
–¡Me voy a llevar a mis amigas a comer calippos al parque!
Verás como al final me las detienen por escándalo púbico.

22 julio 2019

Los sin techo, epílogo

¿Pensabais que se acababa ya?


Pues todavía no estábamos instalados en la casa nueva cuando nos convocaron a la primera reunión de vecinos y allí me fui yo, que es que me va la marcha.
Voy a intentar reconstruir los hechos como buenamente pueda, ordenadamente y con colorines, a ver si puedo daros una idea aproximada de lo que ocurrió.
–Buenas tardes a todos, iniciamos esta reunión de vecinos con el punto número uno, que es el listado de morosos.
–¡ESO, ESO!
–Como ya sabéis, los del piso 1 no pagan la comunidad desde la operación policial contra el narcopiso.
–¿Perdón? –esta soy yo.
–¿Y no les podemos denunciar?
–A ver, por poder... pero están en la cárcel por una operación antidroga a gran escala, no creo yo que la deuda con nuestra comunidad sea la primera de sus preocupaciones.
–Ya.
–Siguiente. Los del piso 2 no pagan porque son okupas. 
–¿Perdón? –sigo siendo yo.
–¡Pero si siempre han pagado sin problemas!
–Ya, lo que pasa es que como el propietario les intentó desalojar pues dijeron que entonces pasaban de pagar la comunidad, claro. 
–Claro.
–Y el dueño dice que mientras el piso esté okupado pues que no paga.
–Claro.
–Otro. El piso 3...
–¡Presente!
–El piso 3 no paga hasta que no se arregle el problema de la arqueta.
–¡Exacto!
–Pero el problema de la arqueta no se podía resolver porque había que acceder por el piso 1 y los del narcopiso no nos dejaban entrar.
–¡Pero los del narcopiso ya no están!
–Claro, y entonces entró un fontanero, y nos dio presupuesto, pero como no ha habido reunión de vecinos hasta ahora no lo hemos podido aprobar.
–¿Y a qué estamos esperando?
–A acabar con el listado de morosos.
–Ah.
–Los del piso 4...
–¡Presente!
–...no pagan hasta que no se arregle el problema del muro que se desplomó el año pasado.
–¿PERDÓN?
–¿Y por qué no se arregla?
–Pues porque cuando votamos si se arreglaba el piso 3 votó en contra.
–¡Porque primero hay que arreglar lo de la arqueta!
–Pero lo de la arqueta no se podía arreglar porque los del narcopiso no nos dejaban entrar.
–¡PERO LOS DEL NARCOPISO YA NO ESTÁN!
–¡YA LO SABEMOS! ¡EL FONTANERO ESTUVO Y NOS DIO PRESUPUESTO! ¡PERO TODAVÍA NO ESTÁ APROBADO! 
–¿Y A QUÉ ESTAMOS ESPERANDO?
–A ACABAR CON EL LISTADO DE MOROSOS. 
–¡PUES HASTA QUE NO SE ARREGLE LO DE LA ARQUETA YO NO VOTO A FAVOR DE ARREGLAR EL MURO!
–¡PUES HASTA QUE NO SE ARREGLE EL MURO YO NO VOTO A FAVOR DE ARREGLAR LA ARQUETA!
–¿Y si todos votamos a favor de todo?
–Bueno, vale.
–Venga.
–Los del piso 5... anda los del piso 5 no están... Bueno, mejor. Los del piso 5 no pagan hasta que no se arregle el problema de la fachada.
–¿PERDÓN?
–¿Qué le pasa a la fachada?
–Eso, eso, ¿qué le pasa?
–Nada, no se sí habéis notado que cuando rozas la fachadas aunque sea así con el dedillo los ladrillos se caen a trozos.
–aire, necesito aire...
–Anda, pues ahora que lo dices sí...
–Pues nada, que a los del piso 5 se ve que les están saliendo humedades por eso y claro, hasta que no lo arreglemos...
–¿Pero de verdad es culpa de la comunidad?
–El caso es que averiguarlo cuesta más o menos lo mismo que repararlo.
–¡Pues arreglémoslo también!
–Eso, arreglémoslo todo.
–Habrá que subir la comunidad.
–¡Pues la subimos!
–¡Venga!
–A ver, ¿cuánto la subimos?
–Espera, que calculo los gastos...
–¡No te olvides de contar también con los extintores!
–¿Qué le pasa a los extintores?
–Pues que no hay.
–Anda, pues ahora que lo dices...
–Pero había, ¿no? ¿Qué les ha pasado?
–Nada, que el verano anterior, cuando se incendió la escalera... uy, la nueva está muy pálida.
–¿Estás bien, bonita?
–donde me he metidooooo... dónde me he metidoooooo...
–¿Te estamos asustando?
–Pobrecilla...
–Pero mujer, no te preocupes, si esta es una comunidad muy tranquila... Llevamos aquí toda la vida, nos conocemos muy bien, somos como una familia...
–Sí, no te asustes, somos todos del barrio de siempre.
–Bueno, en el piso 6 hay negros. ¡Pero siempre saludan al entrar!
Visto lo visto, lo sorprendente es que se atrevan a entrar.

15 julio 2019

Los sin techo, 12 y ya

Previously in Lorz...
Que se ocupe mi yo del futuro

ZaraJota y yo, con la ayuda de un par de chavales que nos envió la agencia, tardamos tres días en sacar las posesiones del antiguo propietario. 
Tres días. 
Luego tocó pintar, limpiar, traerse las cosas del trastero y colocarlas, comprar los muebles y los electrodomésticos que nos faltaban, en fin, os hacéis una idea. 
Y cuando por fin estaba todo terminado, llamé a la agencia. 
–Hola, es que hace un mes nos dijisteis que nos ibais a tramitar el alta del gas y seguimos sin gas, y es que llevamos tres meses en la casa de mis padres, ¿sabes? Y yo a mis padres los aprecio como si fueran de la familia, pero si te digo la verdad los aprecio mucho más cuando solo los veo una vez a la semana. 
–Entiendo.
–Entonces, ¿qué? ¿Cómo va lo del gas?
–Bueno, pues íbamos a ponernos con eso justo ahora.
–Mira, déjalo, ya nos ocupamos nosotros si eso.
ZaraJota se enganchó al teléfono y después de hablar solo veinte o treinta veces con la compañía del gas y la compañía suministradora del gas (¡¡¡que no son lo mismo!!!) consiguió por fin desenredar el caos administrativo y que viniera un técnico a revisarnos la instalación.
La visita empezó bien porque nada más ver el calentador al técnico le entró la risa. 
–Señora, ¿de qué año es esto?
–¿Por qué? ¿Está mal?
–No, no, seguro que es perfectamente adecuado para la normativa de la época. Ya sabe, cuando vivía Franco. Lo que pasa es que esa normativa cambió cuando España entró en la Comunidad Económica Europea.
–Bueno, tampoco hace tanto de eso, ¿no?
–La CEE ya ni siquiera existe, señora.
–...
–El manual de instrucciones está en latín. 
–...
–Detrás del calentador me he encontrado una inscripción en sumerio. Dice que el calentador ya era viejo para entonces.
–...
–Cuando lo instalaron el fuego no se había inventado todavía, señora. La gente los tomó por locos. "¡BRUJA, BRUJA!", les gritaban por la calle.
–¿Intenta decirme que hay que cambiarlo?
–Sí. 
–Al menos es solo el calentador, ¿eh?
–Sí, solo el calentador y toda la instalación de gas. Y probablemente la cocina.
–Ah. ¿Y lo puede cambiar así en plan como hoy?
Al técnico le volvió a entrar la risa, lo que pasa es que para entonces yo ya estaba como resabiá y no me lo tomé como una buena señal.
–No.
Caca. 
Por suerte yo... ¿cómo decirlo? Yo... YO SOY DE PUEBLO. 
Ya está, ya lo he dicho. 
Y como soy de pueblo yo... yo... ¡NO NECESITO DUCHARME!
Es broma. 
Lo que no necesito es una ducha. Ni una cocina. Ni una casa. De hecho, puedo sobrevivir en la jungla con un palillo de dientes y un chicle. Siempre y cuando tenga internet, claro. 
El que me ha salido como más blandito es ZaraJota, que de verdad yo no sé para qué hizo la mili si ni se hizo un tatuaje, ni aprendió a jugar al mus ni se acostumbró a ducharse con agua fría ni nada.
Lo que pasa es que yo estaba hasta el potorro de estar en casa de mis padres porque, como he dicho, yo los aprecio mucho pero francamente, hay un límite al zumo de naranja recién exprimido que puede beber una persona. Por no hablar de lo de dormir en una cama de ochenta, en habitaciones separadas, cada uno con un niño, claro. TRES PUÑETEROS MESES. 
Así que nos mudamos, ¡con dos c*j*n*s! Y cada mañana, antes de irme a trabajar, me calentaba tres litros de agua en el microondas (si la calientas al máximo y luego la mezclas con fría, tres litros dan hasta para lavarse el pelo), y luego por la noche repetía el proceso para que se duchara ZaraJota. Y de vez en cuando hasta bañábamos a los niños. Y aprendimos a cocinar usando solo el horno (es chachi). Y colocamos todas las cajas (para ser sinceros, todavía quedan tres). Y no faltamos a ni una extraescolar. Ni al trabajo. Y encima los niños sacaron unas notas estupendas. 
Porque así somos nosotros: NOS VENIMOS ARRIBA EN EL CAOS. 
Y un día, por fin, nos instalaron un calentador de última generación y un técnico superamable nos dio suministro de gas. 
En cuanto se fue me metí en el baño para darme una ducha calentita. Que estábamos como a treinta y cinco grados, pero ahora que por fin tenía calentador pensaba usarlo aunque se me cayera la piel a tiras. Estaba yo tan ricamente debajo del agua calentita cuando de pronto el agua calentita se acabó y empezó a salir agua fría en plan si se choca con el Titanic me lo desgracia. 
–¡¡¡AAAAAAAAAAAAAHHHHHH!!!
El calentador estaba fallando. Llamé al técnico, el técnico vino, lo revisó y determinó:
–Es que tiene un sistema de seguridad para detectar que el extractor de humos funciona correctamente y evitar accidentes; es un sistema de última generación tan sensible que detecta hasta la más mínima alteración en el sistema de evacuación de gases residuales.
–¿Perdón?
–Que el calentador no funciona cuando le da el viento de cara.
¿Sabéis lo que os digo? Que esto con Franco no pasaba. 

Fin. 


08 julio 2019

Los sin techo, 11

Previously...
¿A quién vas a llamar?


Hace unos meses, yo diría que en febrero o así, Maiko tuiteó algo como: "Shiquillo-oh, apuntarse-e a ehto del Ignite, que eh mu grassio-so".
Bueno, puede que no fuera exactamente así, pero como no encuentro el tuit exacto pues me lo invento y ya está.
El caso es que mandé un mail a la cosa esa y ZaraJota, que es como de pensar mucho, me advirtió:
–Mira, Lorz, piénsate muy bien lo que haces, que esto va de hablar en público y ya sabes que tú y lo de hablar en público como que no.
–No pasa nada –le contesté–. Ya lo resolverá mi yo del futuro.
–Tú verás, pero luego no me vengas con quejas.
Bien.
Os presento a mi yo del futuro.
Bueno, en realidad ahora es mi yo del pasado, lo que pasa es que el día del Ignite era mi yo del presente.
¿Se entiende?
Aprovecho la ocasión para presentaros también las cajas del futuro, en las que presuntamente había ropa limpia para cambiarme.

Presuntamente también andaba por ahí la plancha, por si la ropa no estaba planchada como por arte de magia cuando saliera de la caja:

Os presento también a mi rotulación del futuro, porque mi yo del pasado pensó que averiguar qué había dentro de cada caja sería... ¿lo adivináis? Un problema para mi yo del futuro. 
Y ya que estamos con las presentaciones, os presento a mi mano del futuro, que mi yo del futuro se desgració abriendo una caja del futuro. 
Obsérvense mis uñas del futuro con restos de color naranja mandarina número seis incrustados.

Y no por último menos importante, os presento mi charla Ignite del futuro. 




Bien pensado, el tema de hablar en público quizá fuera lo de menos.

Continuará...

01 julio 2019

Los sin techo, 10

Previously in Lorz...
Entrevistamos a la nueva promesa del fútbol, Diego Armando Maradona.

Pues ZaraJota se fue a trabajar porque es un cobarde.
Así que allí estaba yo, tan tranquila, mirando el caos y sufriendo microinfartos recurrentes cuando llamaron al timbre.
¡Mi primera visita en la casa nueva!
Abrí la puerta superemocionada y me encontré a una viej... anciana con su cardadito y todo.
–Hola, soy la vecina de abajo.
–Hola –dije, mientras pensaba que qué maravilla de edificio, que los vecinos venían a darte la bienvenida y todo según llegabas.
–Que vengo a decirte que hacéis mucho ruido todas las noches.
–¿Perdón?
–Que hacéis mucho ruido todas las noches. Y a mí no me gusta quejarme, lo que pasa es mi madre está enferma, mi marido madruga, mi nieto tiene el sueño ligero, mi hámster...
–¡Señora, señora! Voy a pedirle que se detenga justo ahí. El piso lleva diez años vacío. La señora que vivía aquí murió en una residencia hace muchísimo tiempo. Yo me lo acabo de comprar en plan hoy mismo y acabo de cruzar la puerta, ¿ve? Todavía tengo las llaves en la mano, no les he puesto ni el llavero.
–Ah.
–...
–Bueno, pues nada, encantada de conocerte.
La señora se fue y yo, todavía en shock, llamé a ZaraJota.
–Oye, que ha venido a vernos la vecina de abajo.
–¿Y qué quería?
–Avisarnos de que en la casa hay fantasmas, creo.

Continuará...

24 junio 2019

Los sin techo, 9

Parece que esta mañana ha habido algún problema técnico: por favor, que no cunda el pánico.
Y si cunde que sea  en dirección a la panadería, que se me ha olvidado comprar el pan. 
  

Previously in Lorz...
Tal y como le dijimos al de la agencia. 

Cuando por fin conseguimos entrar en nuestro piso recién comprado era de día y sin embargo llovía. 
Y, por supuesto, todas las cosas del antiguo propietario (excepto el sofá, los muebles del dormitorio, la lavadora y la nevera).
Seguían allí. 
De verdad. 
Este es el aspecto que tenía el piso cuando llegamos: 

La entrada. La planta es de plástico. Lo otro, también. 

El salón. Donde, por supuesto, faltaba el sofá. El mueble bar, para mi desgracia, estaba vacío. 


El futuro dormitorio de Nene-kun. Con orla incluida para que no tengamos ni que pagar la universidad.


Aspiradora de mano y mesa con lámpara integrada pero poco porque se caía.

El futuro dormitorio de Nena-chan. Lo del fondo parece ser aquello en tiempos llamado "televisión de tubo".

Mi futuro despacho. 

El dormitorio principal. Sin los muebles, claro. 

En la mayoría de las habitaciones no había luz.
No teníamos gas... y por supuesto la cocina era de gas. 
La mitad de las llaves de paso goteaban / no se abrían / no se cerraban /ambas. 
ZaraJota y yo miramos aquel estropicio con total control sobre nosotros mismos, es decir, que se nos caían unos lagrimones como puños. 
–Todo mal, todo mal... –decía yo por lo bajini mientras recogía periódicos del suelo. 
Por suerte ZaraJota es un optimista de la vida. 
–No, Lorz, todo mal no. Mira: a Maradona parece irle perfectamente. 



Continuará...

PD: Para los ansiosos, fotos del antes y el después.

17 junio 2019

Los sin techo, 8

Previously in Lorz...
¿Voy a seguir con esta saga hasta que termine de pagar mi hipoteca a cuarenta y cinco años? 
Yo digo SÍ.

Para entonces llevábamos ya dos meses en la casa de mis padres y a mí se me estaba agotando la paciencia: mi padre se levantaba contento por la mañana, mi madre se dedicaba a cebarnos por las noches, y entre los dos no nos dejaban hacer una sola tarea doméstica ni pagar una triste cebolla (a veces comprábamos el pan, pero así como quien no quiere la cosa).
Horrible, era horrible. 
Así que cuando el de la agencia me llamó para preguntar por qué se estaba retrasando el tema de la hipoteca, simplemente le contesté que el de la financiera no quería dárnosla hasta que le pagáramos sus honorarios por adelantado y en billetes pequeños y sin marcar.
El de la agencia, que no iba a cobrar sus honorarios hasta que se consumara la venta, no se lo tomó demasiado bien y algo debió de hacer porque en media hora teníamos la tasación por mail, qué cosas, sin tener que desplazarnos a por ella con un maletín lleno de billetes pequeños y sin marcar...
–Bueno, pues ya está todo listo –nos dijo el de la agencia poco después–. Por cierto, me ha dicho el propietario que va a vaciar el piso y que me digáis si queréis quedaros con algo antes de que lo mande todo a Villarratón.
ZaraJota y yo habíamos vendido prácticamente todos nuestros muebles por Gualapop, después de comprar la casa nos íbamos a quedar prácticamente sin ahorros y además somos muy aficionados a frotar cosas con lejía, así que ni nos lo pensamos:
–Queremos el sofá, los muebles del dormitorio (excepto los colchones), la lavadora y la nevera.
–Perfecto –dijo el de la agencia–. Pues le digo al propietario que se lleve todo menos eso.
Con la firma a la vuelta de la esquina, por fin pude dedicarme a una de las cosas que más me gustan en la vida: organizar tareas por prioridades, calcular tiempos y agendarlas en una tablita con muchos colorines.
Lo sé, tengo un problema.
Bueno, en realidad, dos.
Porque cuando llegó el día de la firma y nosotros llegamos a la notaría y el vendedor llegó a la notaría pasó lo que tenía que pasar: que los de la agencia no llegaron. Otra vez.
Así que ZaraJota y yo nos pusimos a charlar con el vendedor de lo normal en estos casos, que si mira cómo llueve, que si la llave de paso está en el baño, que si intenta no fumar cerca del calentador, que si no te preocupes que ya me he llevado el sofá, los muebles del dormitorio (excepto los colchones), la lavadora y la nevera... espera, ¿QUÉ?
–Que ya me he llevado el sofá, los muebles del dormitorio (excepto los colchones), la lavadora y la nevera.
–¡Pero eso era justamente lo que nos queríamos quedar!
–Imposible, le dije al de la agencia que eso me lo llevaba a la casa del pueblo...
–Bueno, qué le vamos a hacer –le dijimos ZaraJota y yo mientras calculando mentalmente cuánto nos iba a costar comprar todo aquello.
Pista: mucho.
El vendedor nos vio cariacontecidos y se ve que quiso animarnos.
O algo.
–Pero no os preocupéis –nos dijo–: todo lo demás lo he dejado en la casa, tal y como le pedisteis al de la agencia.
Mira, yo me rindo ya.

Continuará...

10 junio 2019

Los sin techo, 7

Previously en Lorz...
En trocitos.

Voy a ponerme un poco seria.

El mercado inmobiliario en Madrid es una cosa alucinante, pero el mercado hipotecario en general es una cosa más alucinante aún.
A ver si me explico.

Primero, cuando compras el piso no pagas solo el piso: también tienes que pagar una serie de gastos muy bestias. El notario, el seguro de la casa (y a veces también de vida), papeleos, yo qué sé. Si quieres comprar un piso de 100.000 (si es que lo encuentras, claro), debes calcular que necesitas al menos otros 20.000 euros más para los papeleos.
Segundo, apenas ningún banco te concede el 100% de la hipoteca; la mayoría se quedan en el 80%, y eso si cumples requisitos tan locos como tener un trabajo indefinido con sueldo decente a jornada completa, preferiblemente dos. Eso significa que para comprar un piso de 100.000 euros (suerte encontrando uno) necesitas, de entrada, 20.000 euros para darlos de entrada y otros 20.000 para afrontar los gastos.
No me pongáis caras. Hoy en día, ¿quién no tiene un contrato indefinido con sueldo decente a jornada completa, preferiblemente dos y 40.000 eurillos sueltos?
Me parto yo sola...
Entonces, ¿cómo hace la gente para comprarse casas?
Bueno, pues hay gente que realmente tiene dinero.
Creo.
O sea, por una mera cuestión estadística, alguno habrá.
El resto... bueno, es resto puede recurrir a una inmobiliaria.
Con la mala fama que tienen, ¿por qué creéis que sobreviven? Porque entre sus servicios ofrecen contacto con una financiera que a su vez tiene contacto con un banco y te puede conseguir la financiación de la vivienda al 100%, a veces incluso con los gastos incluidos.
La única pega es que tanto la inmobiliaria como la financiera se llevan comisión (por un piso de 100.000 euros, unos 6.000 euros cada una; la inmobiliaria, aparte, le cobra una comisión similar al vendedor del piso) que, por suerte, también te financiará el banco, o encima tendrás que pagarla a tocateja.
Si esto no es un negocio redondo, que venga dios y lo vea.*
Después de vender nuestro piso y de vivir by the face en casa de mis padres durante tres meses, que es que no nos dejaban ni pagar el pan y encima nos compraban croasanes todos los días nosotros teníamos un pellizquito que apenas llegaba para cubrir los gastos, así que necesitábamos que nos concedieran una hipoteca al 100%.
Y eso implica necesariamente pasar por el aro de la inmobiliaria y su financiera "independiente" correspondiente. Y por supuesto, pagarles una pasta a ambas por sus presuntos servicios.
Al principio estábamos muy contentos.
El de la financiera nos citó en la oficina y nos dijo:
–Bueno, por vuestra situación yo creo que puedo conseguiros el 100% en casi cualquier banco. Desde luego, seguro que os lo dan en Tal y Pascual. Pero yo creo que quienes os darían mejores condiciones son Pepinillos en Vinagre. ¿Qué os parece?
–Muy bien, muy bien.
Pepinillos en Vinagre es el banco en el que solemos meter nuestros ahorrillos, así que nos parecía fenomenal.
–La única pega es que tardan en concederla un poco más que los otros, porque no se conforman con lo que les contamos sino que estudian si de verdad sois solventes.
–Espera, ¿me estás diciendo que el resto hacen la vista gorda con los clientes que les mandáis?
–Jajaja, no, mujer, qué cosas tienes. Lo que digo es que MIRA, UN ELEFANTE VOLANDO.
–¡Hola, Dumboooooo! Ay, lo que lloré con tu película, la madre que te trajo...
–Lo único que tenemos que hacer es asegurarnos de que el tasador que va sea colega mío para que dé el precio de tasación que nos conviene.
–Espera, ¿estás insinuando que el tasador?
–No, lo que digo es que el tasador HOLA, DUMBOOOOOO.
–¡Holaaaaaaaa! Yo es que me parto con Dumbo.
Bueno, pues nada.
La financiera nos pidió dinero para enviar a un tasador y nosotros se lo dimos y el tasador fue a la casa a tasar y ahí quedó la cosa.
Mientras tanto el de la financiera nos dijo que si queríamos la hipoteca con Pepinillo en Vinagre que mejor que hiciéramos el papeleo nosotros, ya si eso, así que ZaraJota se encargó de ir haciendo todas las gestiones.
Poco a poco. Dolorosamente poco a poco. En eso tengo que reconocer que el de la financiera fue honrado: las hipotecas de Pepinillos en Vinagre no destacan por la velocidad con la que las conceden.
Finalmente Pepinillos en Vinagre nos dijo que la hipoteca estaba lista a falta únicamente de la dichosa tasación. Y nosotros se la pedimos a los de la financiera. Y el de la financiera nos dijo algo así como "MIRA, MIRA, UN ELEFANTE VOLANDO".
Pero ZaraJota no se dejaba distraer tan fácilmente como yo.
–Oigausté, quiero mi tasación y la quiero rait nau.
–Bueno, pues pásate esta tarde por la oficina y te la doy.
–Pero si el tasador os la han mandado por mail, me la reenvías y..
–MIRA, MIRA, ES DUMBO, EL ASOMBROSO ELEFANTE VOLADOR.
ZaraJota fue a la oficina a recoger la dichosa tasación, pero no se lo iban a poner tan fácil.
La cosa fue más o menos así:
–Hola, vengo a recoger mi tasación.
–Uy, sí, aquí la tengo. Lo que pasa es que no te la puedo dar si no me pagas mi comisión por adelantado.
–¿Perdón?
–Preferiblemente en efectivo.
–¿CÓMO?
–Y no te voy a dar factura, claro.
Esto me pasa a mí y me da un ataque de risa que acaban llamando al SAMUR para que me recoloque la mandíbula. Lo que pasa es que ZaraJota es así como más meditado. Además, ZaraJota se había estudiado el contrato en el que ponía que la comisión
a) estaba condicionada a la concesión de la hipoteca (que todavía no estaba concedida, precisamente, porque no nos habían dado la tasación)
b) debía entregarse en el momento de firmar la hipoteca (esa hipoteca que todavía no nos habían concedido porque, bueno, ya sabéis)
y
c) ni de c*ñ* iba a pagar 6.000 euros en efectivo y sin factura.
Así que ZaraJota respiró hondo e hizo lo único que podía hacer.
–MIRA, MIRA –le dijo al de la financiera–: UN ELEFANTE VOLADOR.

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Pd: Llamé a los de la agencia y les dije que toda la operación estaba parada porque al de la financiera no le salía de ahí darnos la tasación. En menos de media hora teníamos el PDF y unas disculpas. 
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*Por si alguien está pensando "bueno, pues alquila", diré que bueno, ya me gustaría. Los precios de los alquileres en Madrid están así. En muchos casos piden, como para hacerte una hipoteca, contrato indefinido con sueldo decente a jornada completa, varios meses de aval aparte de la fianza y además se revisan cada año para ajustarlos a los precios del mercado. Eso, contando con que encuentres un piso decente. Que alguno hay: mis padres llevan veinte años de alquiler y tan felices... de momento. 
Así que la cosa está así: necesitas tener dinero para pedir un préstamo, o necesitas tener dinero para pagar un alquiler abusivo, o te quedas en la casa de tus padres porque los jóvenes de hoy en día son todos unos vagos, ya se sabe, o compartes piso y desde luego es que los jóvenes de hoy en día no quieren tener hijos porque son unos egoístas que van a lo suyo. 

03 junio 2019

Los sin techo, 6

Previously in Lorz...
Que nos quedamos sin casa.

La agencia nos había dicho que se encargaría de todo el papeleo posterior a la venta, que es mucho y muy diverso, pero una vez firmada la venta del piso (a la que llegaron por los pelos) nos dijeron que bueno, que ya lo hiciéramos nosotros si eso, que seguro que lo hacíamos fenomenal.
Ciertamente, lo hicimos fenomenal y sin romper ningún papel importante en un millón de trocitos, que es una cosa que da como mucha alegría.
Lo que también nos daba mucha alegría es que de pronto éramos riquísimos. Éramos unos sin techo, teníamos que dormir en la casa de mis padres compartiendo con los niños camas de ochenta y no sabíamos cuándo volveríamos a tener casa propia, pero la cuenta del banco daba alegría verla.
Aún así, empezamos con la búsqueda de piso.
Estuvimos mirando en varios portales de internet pero la verdad, con nuestros horarios y miles de actividades era simplemente imposible concertar citas, así que cometimos un error táctico: la agencia nos dijo que podía ayudarnos a buscar piso, y nosotros aceptamos.
Así que un día nos sentaron en un despacho y, os aseguro que esto fue exactamente así, nos enseñaron páginas de Idealista impresas.
–Pero que coñ...
–Este tiene sesenta metros, baño reformado... –nos iban leyendo directamente de la fotocopia.
–Sí, sí, si ya lo hemos visto nosotros. Ya sabes, en internet y eso.
–Entonces, ¿os gusta?
–Mucho.
–Pues nada, toma la fotocopia y llama para concertar cita.
–¿Perdón?
–Que concertéis cita con la agencia que lo lleva y vayáis a verlo.
–Pe-pero... ¿esto no lo ibais a hacer vosotros?
–No.
"ZaraJota –le dije telepáticamente–, hemos perdido una hora de nuestra vida para que nos enseñen fotocopias de pisos que ya hemos visto por internet"
"Míralo por el lado positivo –me contestó–. Al menos estas fotocopias no están hechas trocitos"

Continuará...

27 mayo 2019

Los sin techo, 5

Previously in Lorz...
Hecha trocitos. 

Por fin la agencia tenía copias de toda la documentación, incluido el dni de ZaraJota que hubo que fotocopiar tres veces: una porque hacía falta, otra después de darnos cuenta de que estaba caducado y renovarlo in extremis y otra porque la fotocopia anterior se perdió y/o se quedó atascada en la fotocopiadora, yo es que ya prefería no preguntar.
Pero la tarde anterior de la firma, algo así como a las ocho de la tarde, la agencia se puso en contacto con nosotros para decirnos que les faltaba el recibo de haber pagado el IBI.
–Os lo hemos mandado por mail.
–Es que no nos vale el pdf, tiene que ser el documento original.
–¡Pero si luego lo que hacéis es una fotocopia!
–Ya, pero tiene que ser una fotocopia del original.
Ocho de la tarde, en casa de mis padres, con todas nuestras cosas en el trastero y nosotros buscando el recibo original del IBI como si nos fuera el alma en ello hasta que llegamos a una conclusión:
el recibo de pago original en papel del IBI simplemente no existe.
Porque lo tenemos domiciliado y online.
Así que optamos por, sin hacer el menor comentario, volver a enviar el mismo pdf a la agencia.
–Es una copia del original –le dijimos.
–Perfecto.
–¿Ya está todo?
–Sí.
–¿Tenemos que llevar algo mañana?
–No, no. Ya tenemos nosotros copia de todo.
ZaraJota y yo nos fuimos a dormir muy tranquilos. Bueno, bastante tranquilos. Bueno, razonablemente tranquilos. Vale, que no dormimos.
–Yo me voy a llevar los originales de todo por si acaso –dijo ZaraJota.
A la mañana siguiente nos plantamos en el notario a la hora prevista. Los de la agencia no estaban, así que entre la compradora y nosotros nos entretuvimos contándonos cosas, no sé, dándole los manuales de instrucciones de los electrodomésticos, explicándole truquis, contándole cosas de los vecinos, en fin, lo normal.
Al final el notario se hartó de esperar a los de la agencia.
–Bueno, si tenéis la documentación vosotros podemos empezar ya.
–Sí –dijo ZaraJota–, creo que lo tengo todo.
–Estupendo, necesito ver los originales de todo menos el recibo del IBI, que ya lo he consultado yo online.
Mira que me lo veía venir.

Continuará...

20 mayo 2019

Los sin techo, 4

Previously in Lorz...
La señora nos está robando los juguetes.

Bueno, ahora empieza lo movidito, agarraos que vienen curvas.
Pues nada, la señora nos dijo que le gustaba nuestro piso y empezamos a preparar el papeleo para la venta. Francamente, tampoco era mucho papeleo. Además lo teníamos relativamente a mano porque, bueno, el piso lo compramos hace solo siete años y, bueno, puede que yo tenga un problema con el orden. Y con las carpetas. Y con ponerle etiquetas a las carpetas. Ordenadamente.
Vaya, que básicamente le dimos a la agencia toda la documentación en el acto, se la fotocopiaron y nos la devolvieron, que ahora que lo pienso no entiendo para qué tanta fotocopia, porque el notario nos acabó pidiendo toda la documentación original, pero esa es otra historia.
–Si falta algo nos avisáis –les dije, bastante segura de que no faltaba nada.
Pero a la semana o así nos llamaron para decir que habían fotocopiado las escrituras solo por una cara y que al parecer al notario le gusta ver las dos, que también los notarios es que tienen unos caprichitos...
Les volvimos a llevar las escrituras para que hicieran una copia y a la semana o así nos volvieron a llamar para decirnos que al fotocopiar se habían saltado una hoja, así, en mitad del taco, a traición.
Se las volvimos a llevar y volvieron a fotocopiar todo el taco, pero no en la oficina, porque al parecer se les había estropeado la fotocopiadora, a ver si pensáis que eso solo pasa en vuestro trabajo, que va, las fotocopiadoras son así en todas partes.
Pero al poco se pusieron de nuevo en contacto con nosotros.
–Lorz, te vas a reír.
Bueno, la verdad es que siempre me da por reírme cuando estoy atacada de la vida y todo el mundo me dice que tomarse las cosas así es muy sano cuando en realidad lo que me pasa es que estoy en la fase de negación, así que el de la agencia podía haber apostado a que sí, me iba a reír.
Pues resulta que el técnico había ido a arreglar la fotocopiadora y se había encontrado con que no estaba rota, solo atascada. En concreto, atascada con la página desaparecida de nuestras escrituras, que habían tenido que sacar a trocitos con unas pinzas y ahora era un puzzle de tres mil piezas, hasta el punto de que en la agencia habían tenido que pegarla con celo pedacito a pedacito para averiguar de qué piso era.
Ciertamente, me reí.
–El problema –me dijo el de la agencia– es que necesitamos las escrituras para la venta del piso.
Para entonces ya llevábamos una semana en la casa de mis padres porque la mía estaba totalmente vacía y alargar la situación no me apetecía nada. Así que simplemente le dije:
–Caca.
–Tenéis que ir al notario a pedirle una copia de las escrituras, es muy fácil, solo tardará una semana.
–Doble caca.
O lo que es lo mismo, cacacaca. O KK... mejor lo olvidamos.
Cuando se lo conté a ZaraJota se me caían unos lagrimones para abajo que ni yo sabía si eran de risa o de pena o de que había vuelto a confundir el colirio con el colutorio.
–Así que ahora –le dije– necesitamos una copia de las escrituras.
ZaraJota puso de pronto cara de pensar, que es más o menos la misma que pone cuando se golpea el dedo gordo del pie con la pata de la cama.
–Tenemos dos copias de las escrituras –dijo.
–Creo que ya tenemos tres, pero a todas les falta una hoja.
–No, no. Como hicimos separación de bienes nos dieron dos copias de las escrituras.
¡Para que luego digan que la separación de bienes no sirve para nada!
De inmediato llamé a la agencia.
–¡Tenemos otra copia de las escrituras!
–Pero tiene que ser original.
–¡Como todo lo nuestro!
–...
–Hicimos separación de bienes, así que nos dieron dos copias de las escrituras.
–Estupendo. Espera, ¿tenéis separación de bienes?
–¡Sí!
–Pues entonces necesito esas capitulaciones también. ¿Te importa que les haga una fotocopia?
–Hazles lo que quieras menos trocitos.

Continuará...

12 mayo 2019

Los sin techo, 3

Previously, in Lorz...
Que me quedo sin casa.

Teníamos quince días para vaciar toda la casa e irnos a la de mis padres con lo imprescindible.
Parece fácil, así que lo voy a reformular.
Teníamos quince días, de los cuales diez no llegábamos a casa antes de las ocho de la tarde, para vaciar toda la casa, en la que había más de quinientos libros y aproximadamente la misma cantidad de dvds, e irnos a la casa de mis padres, sin comentarios ahí, con lo imprescindible, que cuando uno tiene niños pequeños es prácticamente todo lo que tienen. Sin dejar de trabajar, sin faltar a una sola extraescolar, dedicando a los niños todo el tiempo de parque, museos, cine y zoo habitual y con el añadido extra de los varios berenjenales en los que me voy metiendo yo sola.
(Aprovecho la ocasión para recordar que el próximo 24 de mayo hay nueva sesión del club de lectura. #venirse.)
Así que optamos por una mudanza kamikaze: pusimos todos los muebles a la venta en esa aplicación de la que usted me habla y a la que para mantener su anonimato llamaremos Gualapop.
Además, la simpática nueva propietaria dijo que a lo mejor le interesaban algunos muebles, así que una tarde se vino a nuestrasu casa con un metro y una madre suya, que siempre vienen muy bien para estas cosas.
Les di a los niños el mando de la tele y un cubo de palomitas y la chica y yo recorrimos la casa en plan oye, ¿y este armario? Pues está un poco baqueteado, pero mira, te da un apaño hasta que te compres otro. ¿Y esta cómoda? Está nuevecita. Toda tuya. ¿Y la nevera? Le quedan dos telediarios, pero mira, después de comprar el piso vas a estar pelada, lo que aguante aguantó, y todo así.
Al final volvimos al salón, donde los niños parecían estar hipnotizados por La Patrulla Canina (a la que Nene-kun empezó llamando "La Polla Camina", pero recientemente ha rebautizado como "La Capulla Camina"), y la nueva propietaria me dijo: Muy bien, me quedo esto, esto y esto.
Francamente, pensé que los niños no estaban escuchando.
A partir de ahí, ZaraJota y yo nos dividimos la tarea: él se llevaba a los niños a las extraescolares y yo me quedaba en casa haciendo cajas y vendiendo nuestras pertenencias, de manera que un día volvieron de la casa de los abuelos y no había estanterías, al siguiente volvieron de música y no había butacas, al otro volvieron de piscina y no había ni un solo libro, al otro... bueno, os hacéis una idea.
–Mamá, ¿dónde están las cosas? –me decían.
Y yo les iba diciendo: nos las hemos llevado al trastero, o se las ha llevado una persona a la que le hacía falta, o las hemos tirado, o lo que tocara.
Hasta que una noche los pillé cuchicheando.
–Ha sido la señora –decía Nena-chan–. ¿Te acuerdas de la señora que vino el otro día?
–Sí.
–Dijo que se iba a quedar con cosas. Se está quedando con nuestras cosas.
Intervine y les expliqué por enésima vez que habíamos vendido la casa para comprar una más grande, más bonita y más cerca del colegio, que nos estábamos llevando todo al trastero, que la señora y los amables usuarios de Gualapop solo se iban a quedar algunos "muebles rollo" y que por favor, POR FAVOR, no les contaran a sus amigos del colegio que una señora se iba a quedar nuestra casa y que estábamos vendiendo todas nuestras cosas, que así dicho suena fatal.
Pero claro, las cosas siguieron desapareciendo y todos sabemos que los niños de tres y cinco años tienen memoria de pez (para todo lo que no sea la melodía de La Capulla Canina, por supuesto).
Pasados unos días, la nueva propietaria vino a medir el baño porque estaba pidiendo presupuestos o no sé qué. En esta ocasión los niños pasaron de la tele y las palomitas y se dedicaron a mirarla con odio.
–¿Qué les pasa?
–Creen que te vas a quedar con sus juguetes.
–Ay, pero bonitos, yo no quiero vuestros juguetes para nada.
–Eso es exactamente lo que diría un ladrón de juguetes.
 Cuando la nueva propietaria se fue, volví a tener una conversación con los niños.
–Vuestros juguetes están a salvo, nos los estamos llevando al trastero. Nadie os va a quitar vuestras cosas, ¿vale?
–Vale.
Quizá hubiera sido preferible definir "vuestras cosas", porque lo siguiente que vendimos en Gualapop fue la trona.
O sea, LA TRONA. Que Nena-chan no llegó a usar porque tenía otra, Nene-kun llevaba un año sin usar porque ya se sienta en silla, y que anteriormente usó poquísimo porque prefería cenar en mis rodillas. Esa trona.
Nena-chan estaba en música, inglés, piscina, malabares o yo qué sé, que tiene la agenda como una folclórica en los años cincuenta, y Nene-kun me observó en silencio durante toda la operación, pero cuando volví a casa después de ayudar a meter la trona en el ascensor me encontré al niño abrazado a su teléfono de juguete.
–Mamá, dile a la señora que esto no, ¡ESTO NO!
Esto va a ser más difícil de lo que yo pensaba.

Continuará...

06 mayo 2019

Los sin techo, 2

Previously in Lorz...
Mi compañía de electricidad ha fallado.

Pues nada, que puse a la venta el piso.
Fue fácil y divertido y no ardió nada, que siempre es un plus.
Si he de ser sincera, era el peor momento posible, porque tenía un montón de movidas propias y personales y no podía ni pensar en hacer una mudanza. Pero el de la agencia me tranquilizó.
–No te preocupes, en esta zona los pisos tardan en venderse una media de 72 días.
Aquello me pareció muy bien, porque a mí las medias nunca me duran más de un día y solo de pensar en unas que me duraran más de dos meses me pongo contenta. Además, tendríamos muchísimo tiempo para hacer cajas, encontrar un alojamiento temporal y buscar otro piso.
–Menos mal –le dije al de la agencia–, porque ahora mismo estoy hasta arriba de trabajo y no puedo ponerme a hacer cajas.
Todo bien.
El piso se puso a la venta oficialmente un miércoles y el viernes ya recibimos las primeras visitas. El piso estaba razonablemente limpio, los niños estaban razonablemente sobornados con un cubo de palomitas y yo estaba razonablemente nerviosa, porque al final enseñar tu casa es como enseñar las bragas: que si no están decentes luego la gente te juzga.
Los primeros en ver el piso fueron un chaval joven y su padre. El chaval no abrió la boca pero el padre se dedicó a criticar absolutamente todo y a hablarnos de malos modos. Supongo que pensaba que así bajaríamos el precio del piso. Eso, o que era un maleducado de m**rd*, que también puede ser. Al parecer lo que más le ofendía era que lo tuviéramos "todo" eléctrico.
–Es que la luz está muy cara.
–Bueno –le dije–, sí, pero cuando contratas un servicio siempre pagas un mínimo que es fijo: un fijo para el gas, un fijo para la luz, un fijo para el agua caliente... Con todo eléctrico, te ahorras el fijo y solo pagas lo que consumes.
–...
–Además se prevé que las reservas de gas natural se agoten en los próximos veinte años, junto con las de petróleo, los principales metales, los recursos marinos y las principales fuentes de alimento... bien pensado es posible que la raza humana se enfrente a la aniquilación completa, así que...
Por razones que no acabo de entender no volvimos a saber nada del padre y del hijo.
–Menos mal –le dije a ZaraJota–, porque ahora mismo estoy hasta arriba de trabajo y no puedo ponerme a hacer cajas.
A continuación vino una chica muy maja y simpática, pero que no paraba de hacer preguntas. A ver, que yo lo entiendo, que si te vas a hipotecar de por vida más te vale estar seguro y eso. Una de las principales absurdeces del siglo XXI es que para comprarte unos zapatos puedes ir a la tienda y probártelos todas las veces que quieras, mientras que para comprarte una casa la ves una vez diez minutos y arreando.
Pero esta chica preguntaba MUCHO, y con un nivel de detalle tremendo.
ZaraJota y yo llegamos a la misma conclusión: no le gusta y está buscando una forma educada de decírselo al de la agencia.
–Menos mal –le dije a ZaraJota–, porque ahora mismo estoy hasta arriba de trabajo y no puedo ponerme a hacer cajas.
Pero el lunes siguiente nos llamaron de la agencia: la chica quería volver a ver el piso.
–Que lo vea todas las veces que quiera –le dije al de la agencia–. Cuantas más mejor, porque ahora mismo estoy hasta arriba de trabajo y no puedo ponerme a hacer cajas.
Esa misma tarde el de la agencia y la chica volvieron a visitarnos.
Pero poco.
Porque nada más abrir la puerta, la chica me soltó, con una alegría inusitada:
–¡QUE ME HE COMPRADO TU PISO!
Me parece que voy a tener que ponerme a hacer cajas.

Continuará...

29 abril 2019

Los sin techo, 1

Ya llevamos casi dos meses viviendo en casa de mis padres por un asunto que NO tiene nada que ver con que "alguien" haya quemado la cocina.
En serio.
Entre otras cosas, porque hace casi dos meses que no tenemos cocina. Ni ninguna otra habitación. Resumiendo mucho, hace dos meses que no tenemos casa.
La cosa fue más o menos así.
Estaba una tarde en casa así yo tan tranquila sin meterme con nadie cuando de pronto llamaron al timbre.
A mi casa solo llaman al timbre tres tipos de individuos:
1. Vecinos para avisar de que nos están echando agua / les estamos echando agua.
2. Comerciales de "su compañía de electricidad".
3. El padre de la vecina de al lado, que cuando viene borracho siempre llama a mi timbre y encima se enfada conmigo porque no soy su hija.
Ni que fuera Julio Iglesias, el hombre.
Abrí la puerta con la esperanza de que fueran comerciales de "su compañía de electricidad", que son mis favoritos porque para su desgracia tengo muy poco tolerancia hacia la gente que se dedica a timar viej... ancianas tarde sí tarde también, jo, que ya te he dicho que no vengas más, un poco de retentiva, por favor.
Pero lo que había en la puerta no eran comerciales de "su compañía de electricidad", eran comerciales de una inmobiliaria.
Estos tampoco es que me caigan especialmente bien, entre otras cosas porque una me rompieron el burlete de la puerta intentando incrustar un catálogo, pero yo qué sé. Se ve que me pillaron en un día bueno o me estoy ablandando con la edad, yo qué sé.
–Hola, venimos a saludarte y a traerte un catálogo.
–Pero este catálogo no es de Ikea.
–Eh... no, es de la inmobiliaria.
–Pues vaya.
En verdad os digo los únicos catálogos que merecen existir son los de Ikea y los de juguetes de reyes.
–¿Has pensado en vender tu piso?
–Sí, lo que pasa es que no nos salen las cuentas.
–¿Te queda mucha hipoteca?
–No, solo una.
–...
–Lo que pasa es que los gastos de amortización son de un 0'25% y claro, es muchísimo, ¡la hipoteca entera más una cuarta parte!
–¿Perdón?
–El 0'25% es la cuarta parte –repetí, poniendo los ojos en blanco y todo. Los jóvenes de hoy en día, que ya no saben ni matemáticas.
–No. El 25% ES la cuarta parte. El 0'25% es... bueno, muchísimo menos.
–No puede ser.
Los comerciales me hicieron la cuenta a mano, luego en la calculadora de un móvil y finalmente en la del otro. Siempre daba el mismo resultado.
–¿Ves?
–Pero entonces, ¿cuánto tendría que pagar si cancelara mi hipoteca?
Los comerciales hicieron la cuenta a mano, luego en la calculadora de un móvil y finalmente en la del otro.
–Mira.
Cuando ZaraJota llegó a casa yo seguía ojiplática perdida.
–¿Qué has hecho hoy? –me preguntó, que para mí que sospechaba algo. Ahora que lo pienso, es posible que siempre sospeche algo, porque suele entrar a casa con el móvil en la mano y el 112 marcado.
–Bueno, nada especial –le contesté–. Ah, sí, he puesto a la venta el piso.
–¿QUÉ HAS HECHO QUÉ?
–He puesto a la venta el piso.
–¿Cómo es posible?
–Pues verás, ¿sabes los comerciales de "su compañía de electricidad" que vienen todas las tardes?
–Sí.
–Pues hoy no han venido.


Continuará.