17 septiembre 2018

Lo del wifi, 3

Previoulsy in Lorz...
¿Por qué las tuberías revientan a mi paso?


Pues ZaraJota, los niños y yo estuvimos en el pueblo estupendamente unos días, pero había una nube en el horizonte de nuestra felicidad: no teníamos wifi.
Mientras estaba tumbada al sol en el césped, escuchando el suave susurro del agua del río correr y los menos suaves berridos de los niños al jugar, con un refresco en una mano y algo ligerito para picar, yo qué sé, cochinillo o morcilla o churrasco en la otra, pensaba en el wifi y unos gruesos lagrimones resbalaban por mis mejillas.
-Se fuerte, Lorz -me decía a mí misma-. Tú puedes aguantar sin wifi.
Pero cuando ya llevaba tres o cuatro días la situación se hizo insoportable y ZaraJota llamó a mi familia.
-¡La he pillado subiéndose al tejado para lamer la parabólica del vecino! ¡LA PARABÓLICA! ¿Pero de dónde se ha sacado esta g*l*p*ll*s la idea de que puede pillar señal chupando una parabólica?
-Parecía una paellera -me defendí.
-¿Y DE DÓNDE HAS SACADO LA IDEA DE QUE SE PUEDE PILLAR SEÑAL DE INTERNET CHUPANDO UNA PAELLERA?
ZaraJota es que es así: siempre está cuestionando el método científico.
Total, que mis padres decidieron intervenir.
-Mañana mismo voy -me dijo mi padre- y te llevo el router portátil.
-Vale.
-Me llevaré a tu madre, claro. No me gusta conducir solo.
-Claro, a ver con quién discutes si no.
-Ahora que lo pienso, está aquí la Tita del Puerto. No podemos dejarla en Madrid, ya que ha venido a vernos.
-Claro, claro, que se venga.
-Y tendremos que llevarnos también a Hermano Mediano. Tiene 36 años y hace dos que no vive en casa, pero no vamos a dejarlo aquí solito, pobre.
-Claro, claro, lo que sea.
-Y a Hermano Pequeño. Tiene 33 años y hace casi diez que no vive en casa. De hecho ni siquiera quiere venir. Pero se viene.
-Claro, claro.
-Y bueno, ya que estamos allí no vamos a volvernos en el día. Estamos pensando en quedarnos una semana o así.
-LO QUE SEA PERO TRÁEME EL ROUTER YA.
Por desgracia, ZaraJota no era exactamente de la misma opinión.
-Lorz, si crees que voy a quedarme una semana en la casa de Norman Bates con toda tu familia estás muy equivocada.
-Pero...
-No me gusta tener que ponerte en esta situación, pero esta vez vas a tener que elegir: o tu familia o yo.
-ZaraJota -le dije con los ojos anegados en lágrimas-: sabes que yo siempre te elegiría a ti por encima de cualquiera, incluso de mi familia.
-Gracias.
-Pero es que ellos tienen wifi, así que arreando.

Continuará...







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10 septiembre 2018

Lo del wifi, 2

Previously in Lorz...
50%

Bueno, me están preguntando que por qué si soy de Córdoba la casa de mis abuelos está en Villanueva de la Vera, que no está ni en la misma provincia y yo casi diría que ni en la misma comunidad autónoma, y del país no digo nada porque seguro que ofendo a alguien tanto si digo que sí como si digo que no. 

Esta es la historia muy resumida: 

cuando mi abuelo (natural de Rute pero nacido en Iznájar, guardia civil en Blanes y otros puntos de Cataluña, después vivió muchos años en Madrid, donde falleció) tenía cerca de setenta años, se fue a pasar un fin de semana a la comarca de la Vera (Cáceres), donde no había estado en toda su vida, y aquello le gustó tanto que vendió la casita de la playa y se compró una casa semirruinosa en Villanueva con la idea de irla reformando poco a poco, lo que pasa es que en el entretanto le detectaron un cáncer y se murió y la casa se quedó así un poco de aquella manera. 

Para ser justos, el abuelo nos preguntó en su momento qué nos parecía todo el proyecto y le dijimos que era su casa y su dinero y que hiciera lo que le pareciera bien, pero a la hora de la verdad fue como si vendieran el único trozo de mi infancia que quedaba entero (la casa donde crecí se cae a cachos, la casa de mi bisabuela se echó abajo para hacer pisos, la casa de mis otros abuelos... bueno, esa es otra historia), cosa que me dejó muy j*d*d* y que hizo que le cogiera tanta manía al pueblo que empecé a llamarlo, nunca lo adivinaréis Villamatojo (del Arbustillo). 
Ahora que tengo hijos y veo cómo el pueblo se va convirtiendo en un trozo sin playa de su infancia empiezo a reconciliarme con la dichosa casa, y creo que ha llegado el momento de pedir disculpas al pueblo, que es muy bonito y os recomiendo visitar, a ser posible hablando en voz baja, que en esas calles retumba todo, j*d*r, un respeto.

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Que ZaraJota encontrara la llave de paso del agua nos vino muy bien porque así nos pudimos duchar, que es una cosa que no hacemos a menudo pero las vacaciones están para eso, para salirse de la rutina y tal.
ZaraJota se duchó el primero porque yo albergaba la esperanza de que se acabara todo el agua y no tuviera que ducharme, pero resulta que los veranos en esa zona no tienen NADA que ver con los veranos en Córdoba y hay agua para aburrir a un tonto, incluso si ese tonto soy yo, que no tengo hartura.
Por eso me extrañó mucho cuando ZaraJota salió de la ducha y me dijo:
-El agua tiene poquísima presión.
-Bueno, es que si está estresada en plenas vacaciones es para preocuparse.
-No, no: que sale muy floja.
-Bueno, tú también me has salido muy flojo y no te lo voy echando en cara todo el día.
-Que apenas sale agua, Lorz.
-Ah. Pues antes he llenado la regadera y ha salido perfectamente.
-Ya, pero en cuanto levantas un poco la alcachofa el agua deja de salir.
-Pues no levantes la alcachofa, que de verdad que no hace falta que limpies las verduras mientras te duchas, que hay agua de sobra.
-Es que si no levanto la alcachofa no me puedo mojar la cabeza.
Ahí me quedé un poco pillada, que lo mismo es que usa la alcachofa como tratamiento capilar y yo todo este tiempo comprándole champús anticaspa como una g*l*p*ll*s.
-Pues agáchate, yo qué sé, y de verdad deja de mojar las alcachofas que luego se ponen marrones y me dices que no te gustan.
Que tengo que estar yo a todo.
-Bueno, dúchate tú y verás.
Y eso hice: me metí en la bañera, cogí el duchatrón, abrí el grifo, y no salió ni una gota por arriba, porque toda salía por abajo.
-Creo que el tubo se ha pasado -le dije a ZaraJota-, vamos a tener que cambiarlo.
Obsérvese el plural mayestático, que se debe a que yo no tenía la menor intención de cambiar nada porque en casa tenemos las tareas perfectamente divididas: yo rompo las cosas y ZaraJota las repara.
ZaraJota no se alteró lo más mínimo porque está más que acostumbrado a las averías acuáticas y además no me estaba escuchando, pero al día siguiente, cuando volvió a ducharse (ahora que lo pienso, ZaraJota se ducha mucho cuando tiene que estar en casa conmigo) decidió por su cuenta que, efectivamente, había que cambiar el tubo, y lo cambió y con eso todos felices.
Casi.
El día siguiente me fui a duchar, que ahora que lo pienso yo también me estuve duchando mucho en el pueblo, que lo mismo va a ser un virus o algo, y cuando abrí el grifo no salió nada por arriba.
Me agaché para mirar la unión del tubo con el grifo y le hice toc-toc con el dedito Y DE PRONTO EMPEZÓ A SALIR AGUA POR TODAS PARTES, EN SERIO, AQUELLO ERA COMO EL TITANIC SOLO QUE EN VEZ DE LLEVAR UN VESTIDO CHULO ESTABA EN PELOTAS, Y ME CAÍ PARA ATRÁS, Y ME RESBALÉ PORQUE LA ALFOMBRILLA ANTIRESBALONES DE LA BAÑERA TIENE MÁS AÑOS QUE LLAMARSE ANGUSTIAS Y YA NO SE QUEDA PEGADA A LA BAÑERA, Y ME FUI A AGARRAR DE LA CORTINA Y NO SÉ CÓMO AGUANTÓ AQUELLO, Y ADEMÁS DIO IGUAL PORQUE ME PEGUÉ UNA TORTA QUE HE ESTADO TRES SEMANAS CON UN MORATÓN EN EL MUSLO TAN GRANDE COMO MI MANO.
Cerré el grifo como pude y lo estudié de cerca: corrosión generalizada. La unión grifo-tubo estaba totalmente podrida.
-¿Y ahora cómo solucionamos esto? -le pregunté a ZaraJota cuando conseguí cerrar el grifo y salir de allí.
-Pues habrá que esperar al lunes, porque un sábado por la tarde y en mitad del puente de agosto ya me dirás dónde encontramos un fontanero.
-¡Pero es que mañana viene mi familia al completo, acuérdate!
-Anda, Lorz, es verdad. Pues entonces ya sé lo que voy a hacer.
-¿Sí?
-Sí: volverme a Madrid.
Así entre nosotros, no estoy segura de que eso sea exactamente una solución.

Continuará...



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03 septiembre 2018

Lo del wifi, 1

Todo empezó cuando cogimos a los niños y unas setecientas maletas, tirando por lo bajo, los metimos en el coche, hicimos doscientos kilómetros y nos plantamos en un pueblo al que, para mantener su anonimato, llamaré Villanueva de la Vera.
El pueblo es muy bonito y la casa de mis abuelos es muy bonita pero más bonito aún era tener una casa en la playa y por más vueltas que le doy no sé qué parrús le entró a mi abuelo para venderla y cambiarla por esta y tiene una puerta muy bonita con una llave muy bonita que no abre. 
-Tu padre me ha dado una llave que no abre -me dijo ZaraJota. 
-Claro, claro, qué casualidad que cuando hace algo mal es mi padre. 
-Es que es tu padre. 
ZaraJota es que es así, muy de ensañarse con los que tenemos padre. 
-¿Y no te ha avisado?
-Sí, me dijo que tenía una llave que funcionaba y otra que no, pero que no sabía cuál era cuál, y que me daba esta porque total, tenía un 50% de posibilidades de ser la correcta. 
-¿Y no podía darte las dos?
-¿Para qué quiero dos llaves si solo hay una puerta? 
Me quedé mirando a ZaraJota con la boca abierta porque no es frecuente que me sienta más lista que él, pero en ese momento me estaba haciendo sentir como un premio Nobel, y no precisamente el de la paz.
Estábamos en estas cuando salió el vecino de delante, y obsérvese que no digo "enfrente"sino "delante", porque la calle tiene como un metro de ancho. 
-¿Que, a pasar unos días aquí?
-Sí, aquí. Literalmente aquí. No podemos abrir la puerta. 
-Ah, la puerta. Es que tiene truco. 
-Sí: traer la llave correcta. 
-Que no, que no, que tiene truco. 
ZaraJota hizo lo que le dijo el vecino y la puerta se abrió y entré con la desesperación de una madre: con la vejiga a punto de reventar, y sin atreverse a decirlo por si los niños se acuerdan de que ellos también. 
Estaba meando empolvándome la nariz cuando me llegó de nuevo la voz de ZaraJota. 
-Lorz, no encuentro la llave del agua. 
-¿No te la ha dado mi padre? 
-¿¡Cómo me va a dar la llave del agua!?
-Ay, no sé, como ahora estáis en plan súper compis, todo el día dándoos llaves...
-La llave del agua tiene que estar en la casa.
-Y la llave de la puerta tiene que ser capaz de abrir la puerta, y mira.  
-Voy a llamar a tu padre -me dijo ZaraJota. Y al rato-: Que dice tu padre que la llave de paso está fuera de la casa. 
-¿No me habías dicho que tenía que estar en la casa?
-Bueno, puede estar en la casa o fuera de la casa. Las posibilidades estaban al 50%.
Como las de recibir una colleja ahora mismo.


Continuará...




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27 agosto 2018

Japiberdei tu Nene-kun

Hoy Bebé-kun cumple tres años y se convierte oficialmente en Nene-kun.
Ay, parece que fue ayer cuando me retuvieron a la fuerza en una instalación del gobierno por hacerme pis encima.
¡Y hace tres años ya!
Como a lo mejor recordaréis, cuando Nena-chan cumplió tres años lo celebramos con un concurso: el objetivo era adivinar el título correcto de las películas y series favoritas de Nena-chan a partir del nombre que le daba la niña por entonces.
Nos hubiera gustado hacer lo mismo con Bebé-kun, pero como es el segundo pasamos de él es hombre de pocas palabras inteligibles, y no muy aficionado a series y películas.*
A BebéNene-kun lo que de verdad le gusta son los vídeos musicales.
Y aunque realmente me hubiera gustado ver vuestras respuestas a qué canción es "eversi", "titi tiri", "bibisá", o, atención a esta que despierta furor, "vaso vaso", la verdad es que no soy tan cabrona.
Así que hemos decidido darle la vuelta a la cosa, y en vez de hacer un concurso vamos a cantarle sus canciones favoritas,** para que las tenga siempre a mano, como ya hicimos con su hermana.
Aquí las tenéis.
Atención a la señorita en primer plano, que nos acompaña de manera excepcional y por ser una fecha tan señalada.











* En las últimas semanas, como suele ocurrir en vacaciones, BebéNene-Kun se ha lanzado a hablar y al frikismo y ahora pide perfectamente "Lalabú" y "Esbalo en el sofá".
** Salvo "vaso, vaso", que necesita un poco más de ensayo. Y que compremos más vasos.

20 agosto 2018

MESAL

Bebé-kun se está haciendo mayor.
Iba a decir que muy rápido, pero la verdad es que estos tres años se me han hecho larguísimos.
No ha sido un niño fácil, no.
Guapo, lo que quieras, pero fácil no.
No se puede tener todo en la vida.
Lo cierto es que en los últimos meses lo hemos visto evolucionar muy rápido y hace unas semanas decidimos que por fin, por fin, estaba preparado para ir al cine.
Otra vez.
Porque cuando el gordo tenía como tres o cuatro meses o así nos lo llevamos a ver Star Wars: The Force Awakens, lo que pasa es que no se acuerda porque en vez de prestar atención a la pantalla se pasó todo el rato dormido con la teta en la boca.
Las nuevas generaciones son así: no tienen claras sus prioridades.
Antes de seguir, dejemos claro que fuimos (en las dos ocasiones) bastante respetuosos: elegimos una de las sesiones menos frecuentadas, miramos por internet que no hubiera demasiada gente, elegimos los asientos lo más lejos posible del resto de espectadores y al lado de la puerta y en todo momento tuvimos claro que si los niños empezaban a molestar nos saldríamos y punto.
Que luego me viene la masa niñofóbica con las antorchas en ristre y me da mucha pereza.
La cosa empezó bien porque nada más vernos aparecer con los niños a la señora que controlaba las entradas se le puso una sonrisa de oreja a oreja.
Nena-chan se tomó aquello como una invitación y le fue directa.
-HolavengoaverLosIncreíblesDos.
-Muy bien, muy bien. Pero sabes que la película es en inglés, ¿verdad?
-No lo sabía -le contestó Nena-chan sin inmutarse-, pero no pasaría nada porque a veces también veo películas en español.
Que de verdad que no la hemos entrenado para que vaya troleando a la gente, es que la niña es así.
Pasamos y ZaraJota y Nena-chan se fueron a por palomitas mientras que Bebé-kun y yo íbamos a buscar nuestros asientos.
Cuando entramos la sala ya estaba a oscuras y estaban poniendo anuncios de coches.
En español, claro, porque si eres un extranjero de vacaciones que ha decidido refugiarse del calor en el cine lo que necesitas es justamente enterarte de que tienes los audis de oferta.
El niño llegó medio desorientado hasta el asiento y de pronto se dio la vuelta y vio LA PANTALLA.
Si os digo que alucinó me quedo corta: se le descolgó la mandíbula.
Levantó un dedito, señaló a la pantalla y me dijo:
-MAMÁ MIRA.
-Shhhhh, lechoncillo, es el cine...
-PERO MIRA.
-Sí, ya lo veo, es chulo, ¿eh?
-TÍ. CHULO CHULO.
Y se quedó mirando con la boca abierta y el dedillo extendido.
Aproveché para soltar las innumerables bolsas que iba cargando, y luego sujeté con una mano el asiento abatible y con la otra subí a Bebé-kun.
Entonces fue cuando descubrí que el niño no pesa lo suficiente para mantener el asiento bajado: Bebé-kun se convirtió en la asombrosa empanadilla humana.
El pobre ni se quejó ni nada. Seguía con la boca abierta; entre la gomaespuma y el terciopelo falso asomaba un dedillo que apuntaba a la pantalla.
Bajé el asiento y coloqué al niño al borde del todo. Parecía que ahí aguantaba.
Entonces llegaron ZaraJota y Nena-chan con el cubo de palomitas más grande que ha existido jamás.
Las palomitas eran la pieza clave en la operación Mantén En Silencio Al Lechoncillo: en una de las innumerables bolsas llevaba incluso dos cuencos de plástico para que cada niño tuviera su ración de palomitas y no hubiera incidentes.
También llevaba agua, gominolas, tortitas de arroz, muñequitos de Peppa Pig, un yogur que metí tres días antes y olvidé sacar y una guirnalda de cumpleaños.
No preguntéis por qué: de verdad, no queréis saberlo.
La operación MESAL funcionó extraordinariamente bien y todos salimos muy contentos del cine. Bueno, contentos y aliviados.
-Qué bien se han portado -le dije a ZaraJota.
-Sí, y el personal del cine ha sido muy amable. Incluso se han ofrecido a darme un montón de revistas para el niño.
-¿Por si se aburría?
-Para que se sentara encima. Pero les he dicho que no hacía falta, que ya es lo bastante alto para ver.
Ciertamente, la altura nunca ha sido un problema.




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13 agosto 2018

Pelokiwi

Pues después del embarazo y con la lactancia y eso se me empezó a caer el pelo a saco.
Pero no sabéis cómo.
Era muy deprimente, sobre todo cuando me quedaba parada debajo de una lámpara, que se me veía el cartón cosa mala. Así que tomé una decisión muy loca, y me corté el pelo al estilo Mary Margaret.
Está feo que yo lo diga pero me quedaba fenomenal de la muerte y, lo que es más importante, los niños dejaron de llamarme "señora".
El problema es que como tengo el pelo de rata así como de rata fino y liso tal cual una rata todos los días se me levantaba con pelos de rata de loca. 
-¡Me voy a dejar el pelo largo otra vez! -anuncié.
Estaba sola en la ducha y quedó un poco raro, y eso me pareció una buena señal.
-Pero -dijo la voz de mi madre en mi cabeza- el problema de dejártelo largo es que te saldrán... RABILLOS.
Oh, los rabillos.
Hasta la mujer más empoderada tiempla al escuchar su nombre.
Rabillos.
Esa temida etapa en la que el pelo no es lo bastante corto para ser corto ni lo bastante largo para ser largo, y por detrás pareces un vendedor de coca de los años ochenta.
-No me importa -le grité a la voz de mi madre en mi cabeza- aprovecharé el verano para pasar la etapa de los rabillos. Me haré coletitas y moñitos y de todas formas estaré casi un mes sola en la oficina y otro de vacaciones. Puedo hacerlo. VOY A VENCER A LOS RABILLOS.

Veinticuatro horas más tarde...
-ZaraJota, rápame la cabeza.
-No.
-Por favor, por favor, por favor, no aguanto más...
-¿Por qué no vas a la peluquería y que te lo corten bien?
-Porque JURÉ por mi propia sangre que aguantaría la etapa de los rabillos.
-Estabas hablando sola en la ducha, Lorz.
-¡Por favor!
-Vale, mañana, si sigues estando loca, te cortaré el pelo.
-¡NO! ¡MAÑANA NO! ¡AHORA!
-Son las once de la noche, Lorz,
-¿Cuándo nos ha detenido eso?
-Si no te rapo la cabeza no me vas a dejar dormir, ¿verdad?
-Verdad.
ZaraJota suspiró. Ya sabéis que es asmático y eso.
Me encaramé en un taburete en mitad del baño mientras ZaraJota buscaba la maquinilla de cortar el pelo. En ese momento los niños, que en teoría, EN TEORÍA, estaban dormidos salieron de su habitación.
-¿Qué estáis sasiendo, mamá?
-Probablemente divorciarnos.
-Queremos verlo.
-¡TÍ! ¡QUEREMOS LERLO!
-Vale.
Los niños se sentaron en el pasillo para observar la operación. ZaraJota montó la maquinilla y la puso al nueve.
-¿Estás segura? -me preguntó.
-Sí.
-¿Segura, segura?
-¡Segura!
ZaraJota metió la maquinilla y empezó a caer pelo por todos lados y ahí lo mismo sí que tuve un momento en plan ay, ay, pero qué he hecho, pero cuando levanté la cabeza y me miré en el espejo descubrí que me estaba quedando sorprendentemente bien.
-ME GUSTA MOGOLLÓN -dije poniendo ojitos manga.
Y entonces la maquinilla se paró.
-¿Qué pasa?
-Parece que se ha quedado sin batería.
-¡ARG!
Llevaba aproximadamente la mitad de la cabeza y en lugar de un suave y sedoso kiwi parecía un caniche con tiña.
-No te preocupes, tiene cargador.
Pero resultó que el dichoso aparatito no funciona mientras carga.
Y tarda SIGLOS en cargar.
Y ya eran cerca de las doce de la noche.
-No puedo ir a trabajar así -le dije a ZaraJota.
-Puedes ponerte una bolsa de papel en la cabeza.
-No sé si es muy profesional.
-Tenemos una con el logo de la empresa.
-...
-Puedo intentar arreglártelo con las tijeras.
Así fue como descubrimos que no todas las tijeras sirven para cortar el pelo.
Muy mal, IKEA, muy mal.
Al final ZaraJota acabó dándome trasquilones con las tijeras del pescado.
El resultado, a la mañana siguiente fue exactamente este.

Y digo exactamente porque me levanté así, y no hubo manera de cambiarlo ni con la ducha, ni con gomina, ni con laca ni aplastándolo con una piedra: siempre volvía a la misma forma.
Lo reconozco: el aspecto no era exactamente el deseado. Pero era TAN suave que me tenía que contener para no pasarme el día acariciándome la cabecita a mí misma.
-¡Soy mi propia parcelita de césped! -le dije a ZaraJota.
ZaraJota no contestó y me metió la bolsa de papel en la mochila por si acaso.
Cuando volví de trabajar parecía ansioso.
-Quizá deberías acariciarme un poco la cabeza -le dije-: es muy relajante.
-¿Qué te han dicho en el trabajo?
-Ay, ¡les ha gustado muchísimo!
-¿En serio?
-Sí: ¡no paraban de reírse!





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06 agosto 2018

El único fruto del amor

El otro día experimenté un dejá vu de esos: discutí con una viej... anciana en el supermercado.
Estaba tan feliz pesando unos tomates en la báscula de la frutería cuando se me acerca una viej... anciana más arrugada que una pasa y que no me llegaba al hombro y me suelta:
-Tú, pésame los plátanos. Y pon que son BANANAS. No intentes engañarme.
Por el tono y las maneras la señora en su juventud debió ser atracadora de bancos, así que no me atreví a desobedecerle y le pesé las dichosas bananas.
-¿Qué precio ha salido? -me pregunta.
-1,13.
-¡Qué precio más feo!
-Bueno, señora, pues no haber cogido tantas bananas, a mí que me cuenta.
-¿Seguro que has marcado BANANAS?
-Sí.
-Mira que las bananas son más baratas que los plátanos.
-Sí, señora, pero lleva usted dos kilos, que vaya, me parece que están fenomenal de precio.
-Pues yo no entiendo por qué las bananas son más baratas que los plátanos, si los plátanos son más pequeños.
-Eh... bueno, el precio es POR KILO, el tamaño no importa.
O eso les decimos a ellos, ya sabe.
-Ya, pero es que además los plátanos vienen de Canarias, que está más cerca, tendrían que ser más baratos.
-De verdad, señora, que me da igual.
Que son las nueve de la mañana de un puñetero sábado y solo estoy aquí porque Bebé-kun lleva despierto desde las cuatro de la mañana y yo ya no aguantaba más.
-A no ser qué las bananas -seguía la señora- vengan de más cerca. Porque mira que es casualidad que nunca nos digan de dónde vienen las bananas.
-En la pegatina pone que de Costa de Marfil.
En la pegatina, en las cajas, en los carteles de la oferta...
-Claro, eso PONE. Pero podrían venir de cualquier lado. De Zaragoza, por ejemplo.
O de Móstoles, o de Cuenta, o de Alpedrete. Toda España está llena de plantaciones secretas de bananas que luego llevan al puerto más cercano (probablemente BARCELONA o algún sitio peor) donde les ponen pegatinas FALSAS antes de reenviarlas a Mercamadrid. ¡Por eso se ponen malas tan pronto! ¡Porque ya llevan por lo menos una semana dando vueltas de contrabando!
-Señora, estoy razonablemente segura de que vienen de Costa de Marfil.
-Bueno -insiste las señora-, si las bananas DE VERDAD vienen de Costa de Marfil tendrían que ser más caras, porque el marfil siempre ha sido carísimo.
-...
Sin palabras. La viej... anciana me dejó sin palabras. A MÍ.
-Además, Costa de Marfil está más lejos, y mira cómo está el precio del combustible.
Ahí ya sí que reconozco que se me cruzaron los cables.
-Señora, esto es el siglo XXI: lo que más encarece un producto siempre es la mano de obra. Por poco que cobre un recolector de plátanos en Canarias, seguro que cobra infinitamente más que un recolector de bananas en Costa de Marfil.
Pero a la señora el convenio colectivo de los recolectores de bananas se la sudaba mogollón.
-Pues el otro día oí en las noticias que va a subir el precio de gasoil -me dice.
Ahí fue cuando (tarde, lo admito) me di cuenta de que no merecía la pena seguir hablando. Le di a la viej... anciana las dichosas bananas, le di la espalda y seguí con mi compra.
Según me alejaba, la viej... anciana seguía gritando:
-¡LOS JÓVENES DE HOY EN DÍA, TANTO COCHE TANTO COCHE! ¡Y CLARO, ASÍ ESTÁ EL PRECIO DE LAS BANANAS!
Total, que llego a casa y ZaraJota empieza a sacar la compra del carrito, y de pronto me dice:
-Lorz, has comprado dos kilos de plátanos.
-Sí.
-¿Y eso?
-Es que va a subir el gasoil.




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30 julio 2018

El bichopollo

Ay, que no he contado por aquí lo del bichopollo...

Un día de estos en los que me dolía la espalda un horror e iba (tarde) camino al colegio con los dos niños, las dos mochilas, mi bolsaco y dios sabe qué más nos encontramos un bichopollo perdido en Valle de Oro (la calle se llama así, creo que en sentido irónico porque debe de ser una de las calles más sucias de todo Madrid).
El bichopollo iba dando saltitos por el suelo y se acercaba a todo el que pasaba en plan "¿eres mi madre? ¿no? Pues te pareces".
La madre estaba en un árbol y lo llamaba, pero el bichopollo estaba a por uvas totalmente, y supongo que con tanta gente alrededor no se atrevía a bajar a por él.
Me paré con los niños para ver si el pobre bichopollo estaba bien, y entonces se empezó a parar más gente, y una chica consiguió atraparlo, pero el bichopollo debió sospechar que aquello no era su madre y le soltó un picotazo que no veas, de pronto tenía más pico que cuerpo, el j*d** bicho.
Entonces llegó un viej... anciano y nos dijo que lo que había que hacer era lanzarlo al aire y que el bichopollo volaría solo.
Debo decir que en aquel momento nos pareció que aquello tenía todo el sentido del mundo.
La chica, que todavía estaba intentando defenderse de los picotazos, dijo que no se atrevía, así que el viej... anciano le quitó al bichopollo y lo lanzó al aire con tanta energía que si lo ven en Estados Unidos me lo fichan para un equipo de béisbol.
El bichopollo ascendió...
abrió las alas...
y luego cayó a plomo, dando lo que podríamos denominar un buen pollazo.
Por suerte cayó en un parterre y en blando, y digo por suerte porque algún degenerao se ha dedicado a tirar escombros ahí, escondiéndolos entre la vegetación, y a mí no me gusta criticar pero los escombros llevan meses ahí y el servicio de limpieza del ayuntamiento no los retira.
Volviendo al bichopollo, se quedó ahí protegido por la vegetación, y es de esperar que la madre bajara a buscarlo tarde o temprano.
Nos hubiera gustado quedarnos para ver el desenlace pero ya llegábamos tarde al colegio... y no descarto que fueran los gritos de los niños los que estuvieran asustando a la madre, para empezar.
Total, que unos días más tarde volvemos a pasar por el mismo parterre, y Bebé-kun se empieza a meter entre los arbustos (y los escombros).
-¿Qué haces?
-USCANDO ICHOPOLLO.
Verás si al final se convertirá en el nombre oficial de la especie.




Gracias a esta historia y a Otro Ser Humano descubrí qué hacer si te encuentras un bichopollo en el suelo. 


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23 julio 2018

Frozen Superstar

Esto no lo sabéis porque apenas lo he dicho, pero estoy muy jodida de la espalda.
Hace muchos meses que me duele el pecho, y he ido al médico varias veces (una de ellas, con dolor en pecho y brazo izquierdo, estaba convencida de que me estaba dando un infarto) y siempre me decían que era ansiedad.
-Pero no puede ser -les decía yo-, he tenido ataques de ansiedad antes y no se parecían nada a esto.
-Bueno, es que la ansiedad se manifiesta de muchas formas.
-Y es que además me pongo peor los fines de semana y en vacaciones, cuando estoy con los niños.
-...
-Mis hijos NO me producen ansiedad.
-Bueno, es que la ansiedad es muy puñetera, a veces se manifiesta cuando empiezas a relajarte.
Pues vaya m**rd*.
Al final llegó el día en que no podía andar recto. Ni levantar los brazos. Ni girar el cuello. Era prácticamente un ent. Y el médico reconoció que, efectivamente, tengo la espalda muy j*d*d*.
Llevo desde entonces yendo al fisio y me va fenomenal, calculo que en cien o doscientas sesiones más podré moverme como una persona normal.
Mientras tanto estamos abusando de mis padres más de lo que es habitual, tanto para ocuparse de los niños como para prestarnos el coche.
La última vez fue la semana pasada, cuando tuvimos la ocurrencia de pasar el día en el zoo.
Debo decir que los niños no están acostumbrados al coche y por lo general o se aburren y se ponen tontísimos o, cito a Nena-chan, "gomitan". Los trayectos más o menos largos en coche suelen ser una pesadilla, por eso le dije a ZaraJota que se acordara de coger algo de música para el camino.
-Sí -contestó él con la verborrea que le caracteriza.
Así que llegamos al coche y como es de esos mágicos que funcionan por proximidad nada más subirnos empezó a sonar la música.
CHA CHA CHAAAA
CHA CHA CHAAAA
CHA CHA CHACHA CHA
CHA CHAA CHA CHAA
Y le digo a ZaraJota:
-Esto es Jesucristo Superstar.
Y locuaz como siempre, me contesta:
-Sí.
Total, que termina de atar a los niños, se sienta, se pone el cinturón y arranca. Yo estaba esperando que cambiara la música, porque todavía no entiendo cómo funciona el aparato mágico de reproducir cds, pero él seguía conduciendo como si tal cosa, y yo no quería decirle nada porque se pone muy tenso cuando conduce (a veces se crispa tanto que incluso dice palabrotas, como "Em c*g* en sant Pere beneït").
Mientras tanto yo me iba mordiendo la lengua y pensando ya está, mi padre está pitopáusico perdido, ¡pues no se va a trabajar todos los días con un disco de Camilo Sesto!
Total que ahí estamos, mirando al infinito, ZaraJota con cara de concentración y yo pensando que a ver si pone el cd de Frozen antes de que los niños se aburran y/o gomiten, cuando de pronto va María Magdalena y canta "No sé como QUERER-LEEEE".
Y le dijo a ZaraJota:
-Esta no es la versión de Camino Sesto, esta es la que fuimos a ver tú y yo.
Y ZaraJota, impertérrito:
-Sí.
-¿Y cómo ha llegado esto al coche de mi padre?
Que no es que me importe, pero mi padre es de la generación "Yo no sé cómo AMARLO" y cuando escuchó la versión de "No sé cómo QUERERLE" casi le dio una embolia en el mismo teatro, de la impresión.
-Lo he traído yo -me explicó ZaraJota.
-¿Y eso?
-Me dijiste que trajera música.
-¡Para los niños!
-A los niños les gusta.
Efectivamente, los niños estaban ojipláticos en el asiento de atrás.
Y entonces empieza a sonar:
CHA CHA CHARARÁ
CHA CHA CHARARÁ
Y pienso: verás como ahora se lía.
CHA CHA CHARARÁ
CHA CHA CHARARÁ
UNO

CHA CHA CHARARÁ
CHA CHA CHARARÁ
DOS

CHA CHA CHARARÁ
CHA CHA CHARARÁ
TRES
-Mamá -pregunta Nena-chan-, ¿qué están saciendo?
CHA CHA CHARARÁ
CHA CHA CHARARÁ
CUATRO
-Nada, hija, aprendiendo a contar.
CHA CHA CHARARÁ
CHA CHA CHARARÁ
CINCO
-¿Van a contar hasta ciento cien?
CHA CHA CHARARÁ
CHA CHA CHARARÁ
SEIS
-No, no, solo hasta el cuarenta.
CHA CHA CHARARÁ
CHA CHA CHARARÁ
SIETE
Y entonces salta ZaraJota.
-¡Spoilers!
Y yo:
-MEJOR TE CALLAS QUE YA HABLAREMOS LUEGO TÚ Y YO.
En fin, que cuentan hasta cuarenta. Nenachan se queda un poco plof porque cuarenta es un número como muy tonto, no sé, redondea hasta cincuenta o algo. Y yo me quedo tranquila porque, bueno, lo peor ya ha pasado.
Es que a veces parezco tonta. ¡Será que no he visto procesiones ni nada!
De pronto y sin la menor provocación aquello empieza a todo volumen:
CLAVADLO EN UNA CRUZ
CLAVADLO EN UNA CRUZ
CLAVADLO EN UNA CRUZ
Y yo mirando a los niños de reojo, pensando que a lo mejor había suerte y se aburrían y/o gomitaban.
Pero los niños estaban absolutamente ojipláticos, cada uno en su sillita.
Total, que llegamos al zoo, desatamos a las criaturas, nos bajamos del coche, y le digo a ZaraJota:
-Desde luego ya te vale, ¡mira que ponerles Jesucristo Superstar a los niños!
Y me contesta con toda la calma:
-Bueno, han estado tranquilos todo el viaje, ¿no?
Ahora encima tendré que darle la razón.




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16 julio 2018

El monstruo de Frankenstein

El otro día me fui al cine a ver Mary Shelley con ZaraJota.
Me gustaría daros mi opinión al respecto pero no puedo porque me fui del cine a la mitad cabreada como una mona.
Y mira que últimamente voy tan poco al cine que todo me parece bien.
Que me gustan hasta los anuncios de restaurantes para bodas que ponen antes de los trailers, no os digo más.
Pero aquello era absolutamente insufrible.
Al principio pensé que el problema era yo, que había leído demasiado sobre Mary madre, Mary hija y el resto de la parentela. Pero entonces miré a ZaraJota y le vi la cara de espanto y me dije mira, esta vez el problema no soy yo, es la película.
Y la película es un horror.
Como dicen en No Submarines, lo que nos están intentando vender como una historia feminista sobre la formación de una escritora es, en realidad, la biografía de Mary Shelley contada por la vieja del visillo. Uy, uy, uy, que la madre era una guarrilla que se murió cuando ella tenía diez días. Uy, uy, uy, que el padre se volvió a casar, y la madrastra no veas el carácter que tiene. Uy, uy, uy, que me han dicho que a la chica le ha dado por leer novelas de misterio. Uy, uy, uy, los acreedores. Uy, uy, uy, que se ha fugado con el novio. Uy, uy, uy, que el novio ya estaba casado. Uy, uy, uy, que tiene una hija y todo. Uy, uy, uy, la hermana. Uy, uy, uy, más acreedores. Uy, uy, uy, BYRON (con el rabillo del ojo pintao).
Y claro, después de todo a la chiquilla no le queda más remedio que escribir Frankenstein.
Porque los lexatines no se habían inventado y eso.
Yo miraba la pantalla con la boca abierta porque a ratos no sabía si estaba viendo Blancanieves o Juana la Loca.

¡¡¡Mi madre ha muertoooooooo!!!
¡¡¡Mi marido me engañaaaaa!!!

Desde luego, no estaba viendo nada feminista. Al contrario, lo que estaba viendo era como el talento de una mujer excepcional iba quedando en segundo plano porque el cotilleo era más importante que ella.
Los actores parecen estar pensando lo mismo, o, al menos, preguntándose qué hacen allí. Muy fuerte. Todavía no tengo claro qué pinta el personaje de Maisie Williams, aparte de justificar que se trata de una película feminista. Porque ¿cómo no va a ser feminista una película con Maisie Williams?
Pero lo peor es la pobre Elle, que con cada mirada al infinito parece estar viendo un Oscar que se aleja.
Bueno, lo peor no. Lo peor es que está todo mal. Desde el número de hijos de Shelley hasta la línea temporal, pasando por un vestuario en el que parecen haber asaltado el armario de la BBC al grito de "¡cualquier cosa con corte imperio nos vale!".
Ahora bien, lo que me terminó de cabrear es que pintan a Claire de tontita. Tontita guarrilla, eso sí, pero tontita. Porque igual si pones a dos mujeres inteligentes en la misma película el universo implota o algo.
En fin. Que cuando solo le quedaba media hora para acabar decidimos que no podíamos más, nos levantamos y nos fuimos.
Así al menos podremos fingir que mejoraba al final.



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09 julio 2018

La vida maternosexual

Lo que nadie te dice cuando vas a ser madre es lo mucho que cambia tu vida sexual..
Sí, se hacen muchas bromas con que "se acabó el sexo y dormir" (cuando nació Nena-chan nos regalaron una caja con chocolates que llevaban exactamente ese texto). Pero eso no es exactamente cierto.
El sexo no se acaba, como demuestran las familias numerosas.
Ciertamente, la cantidad se reduce.
Pero lo que de verdad cambia no es la cantidad, sino la calidad.
Me explico.

1. Cambia la relación con tu cuerpo. 
Sobre todo en los primeros meses después del parto, todo era "no aprietes ahí que se me escapa la leche", "no toques ahí que tengo la cicatriz muy sensible", "cuidado con esa postura, que todavía estoy muy chunga de la ciática". Al final ZaraJota le pilló el tranquillo y directamente preguntaba "a ver, ¿dónde puedo tocar hoy?".

2. No puedes hacer ruido. 
Que se despiertan los niños.
No os voy a negar que lo del sexo silencioso tiene su morbo las primeras quinientas veces. A partir de ahí uno empieza a echar de menos un gemidito de vez en cuando.

3. Desarrollas superoído. 
Deriva del punto anterior: estás con la oreja puesta por si oyes levantarse a algún niño.
Porque crees que vas a oír si se levanta algún niño. La triste realidad es que los niños descalzos hacen poquísimo ruido.

4. De pronto el sexo es como en las películas.
Esto es: tapados hasta las orejas. Porque no sabes cuándo va a aparecer un niño por la puerta. Y la verdad es que yo no soy excesivamente pudorosa y los niños están acostumbrados a verme en pelotas, pero no a verme en pelotas haciendo según que cosas. El resultado es sexo con sábana sobaquera, o sexo con camiseta puesta. Me siento generosa y os dejo elegir.

5. De pronto ya no decides cuándo acaba. 
Ya no es solo que te pillen, es que pueden pedir agua, pis, que les enciendas la luz o, horror de los horrores, irse a la cama contigo.
Pero hay algo peor: que uno de los participantes se quede dormido a la mitad.
Las noches sin dormir siempre acaban pasando factura.

6. Le das un nuevo significado a la palabra "juguete sexual".
Cuando eres padres, "juguete sexual" significa que lo mismo estás f*ll*nd* encima de un playmobil, pero no te atreves a parar para quitarlo de ahí porque cada segundo cuenta.

7. Niños aparte, pase lo que pase, no paras. 
Me da igual que sea un tirón, que llamen al timbre o que la casa esté en llamas. Otra vez.
Niños aparte, pase lo que pase, sigues.
Me voy a citar a mí misma en un bonito ejemplo ilustrativo.


Iniciamos la conversación a un ritmo estupendo y antes de darnos cuenta se convirtió en un debate animadísimo, réplica va, contrarréplica viene, y en una de estas de pronto VI UN PIOJO CORRETEANDO POR EL PECHO MUSCULOSO Y PELUDO DE ZARAJOTA.

LO VI CLARAMENTE A PESAR DE QUE TENGO SEIS P*T*S DIOPTRÍAS Y EN ESE MOMENTO NO LLEVABA GAFAS. ASÍ DE GRANDE ERA EL P*T* PIOJO.
Pero, jo, ¡llevábamos tanto tiempo sin conversar! ¡Y estaba resultando una conversaciónMUY interesante! ZaraJota, desde luego, parecía estar, digamos, disfrutando del intercambio de opiniones, y no me parecía educado interrumpir. Además, no había forma de saber cuándo podríamos hablar otra vez. Y estábamos REALMENTE necesitados de conversación.
Por eso en vez de avisar a ZaraJota agarré el piojo entre el pulgar y el índice, lo crují a conciencia y seguí como si no hubiera pasado nada.
El problema era que sí había pasado. Ahora tenía un piojo (fenecido) en la mano y no sabía qué hacer con él. Mantuve la mano en alto mientras pensaba a la desesperada. ¿Lo dejo caer? De eso nada, que acabamos de barrer el suelo. ¿Lo pego en la almohada? Total, vamos a tener que lavarla otra vez de todas formas. Pero, ¿y si sigue vivo y vuelve mientras acabamos la conversación? ¡Son muy rápidos estos bichos! Será mejor que lo deje en la mano... la mantendré en alto por si acaso... que ZaraJota no sospeche nada, no vaya a perder la concentración...


-Lorz...

...quizá si canto unas sevillanas...
-Lorz...
...no le parezca tan raro que esté con el brazo en alto mientras hablamos...
-¡LORZ!
-¿Qué?
-¿Qué te pasa? Pareces distraída.
-Nada, que tengo un piojo en la mano, pero no te preocupes, podemos seguir charlando.
-Pe-pero... ¡Yo no puedo concentrarme si estás pensando en el piojo!
Claaaro, ahora será culpa del piojo.


(Mamá en Bulgaria acuñó el término piojus interruptus para esta ocasión).

8. En realidad no estás a lo que estás
Sorprendente pero cierto. Por si todo lo anterior no os ha dado una idea del nivel de concentración necesario, añado: Bebé-kun nació con un poder mutante inesperado. El nene se echaba a llorar cada vez que su padre me tocaba. No hacía falta ni que nos estuviera mirando, ni que estuviera en la misma habitación, a veces no estaba ni en la misma casa: solo con que nos rozáramos se echaba a llorar. A veces ZaraJota me rozaba una teta solo para ver cómo de sensible era el sentido arácnido de Bebé-kun.
Bueno, puede que también le apeteciera tocarme una teta y eso fuera todo lo que podía conseguir.
"Alarma de castidad", lo llamábamos.
Durante los primeros meses de Bebé-kun, la única forma de que ZaraJota y yo mantuviéramos relaciones sexuales era que uno de los dos meciera la cuna de Bebé-kun durante todo el proceso.
No voy a entrar en detalles pero sí os diré que una vez que te acostumbras no distrae tanto como pudiera parecer.

9. El final siempre es insatisfactorio.
Porque el final tendría que ser dormirse plácidamente en pelotas.
Pero no.
Porque tienes niños y tus niños tienen la costumbre de levantarse de madrugada y meterse en tu cama, además de la costumbre de hablar muy alto y decir cosas como "MAMÁ, ¿PORQUÉ PAPÁ Y TÚ ESTÁIS DESNUDOS EN LA CAMAAAA?".
Así que cuando terminas te levantas, te vistes y, según lo que hayas hecho, te lavas las manos por si hay que atender a un niño durante la noche.
Si eso no es cortar el rollo ya me diréis lo que es.

10. De pronto no importa si te apetece tener sexo o no. 
Si habéis prestado atención a los 9 puntos anteriores quizá habréis llegado a la conclusión de que no siempre se puede tener sexo cuando se quiere: hay que tener sexo cuando se puede.
A veces es en plan: llevamos levantados desde las seis de la mañana, hemos pintado todo el piso, tenemos un virus intestinal y nos duele la vida... PERO LOS NIÑOS ESTÁN CON LOS ABUELOS Y HOY SE MOJA SÍ O SÍ.



PD: Ya sabéis que no puedo contestar a vuestros comentarios, pero os agradecería que me contarais si vuestra vida materno-sexual es igual de penosa que la mía, por aquello del mal de muchos...



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02 julio 2018

Haciendo el g*l*p*ll*s

Esta semana no puedo actualizar porque he estado muy ocupada haciendo el g*l*p*ll*s.







(Más vídeos recientes haciendo el g*l*p*ll*s aquí)




24 junio 2018

La fabulosa trapecista Lorzagirl

Mi espalda igual, gracias.
El fisio me dice que es porque tengo "trapecios" y yo le digo que me viene de familia porque mi bisabuelo trabajaba en un circo.
-¿De verdad? ¿Y qué hacía?
-Tocaba el clarinete en la orquesta.
-Ah.
He tenido la conversación del circo como medio millón de veces y todo el mundo se decepciona cuando digo lo del clarinete. ¿Qué esperaban que hiciera? ¿Tragar sables? ¿Vosotros sabéis lo indigestos que son? Y no quiero ni pensar en la hora de ir al baño.
Aunque, bien pensado, a lo mejor es así como se fabrican los cuchillos de postre.
Superado el chasco, el fisio me dijo que me mandaría por mail unos ejercicios para ponerme mejor.
En la siguiente sesión me preguntó si había hecho los ejercicios.
-¿Hacer? ¡Te entendí que me pondría mejor cuando me los mandaras!
-¡Y los hicieras!
-¡Nadie dijo nada de hacer!
-¡Estaba implícito!
-Claro, claro, qué casualidad que ahora hay un testigo sorpresa...
El caso es que no sé por qué no estoy mejorando tan rápido como esperaba.
Y luego están los niños.
Ahora que hace calor, Bebé-kun ha decidido que la ropa es de cobardes, y tengo que vestirlo por la fuerza todas las mañanas, que de verdad a veces pienso cómo es posible que haya gente que secuestre niños, si a veces necesitamos tres adultos para ponerle a Bebé-kun un calcetín.
Desgraciadamente, por las mañanas en casa solo hay un adulto. 
Más desgraciadamente aún, ese adulto soy yo.  
Mientras tanto Nena-chan ha decidido que hacerme caso es de cobardes, y simplemente hace lo que le da la gana.
Eso, o empieza a mostrar síntomas de TDA. 
Que le viene de familia, como lo de tener trapecio. 
Nena-chan hace cosas como:

  • Ponerse los dos calcetines en el mismo pie, "porque no me he dado cuenta".
  • Ponerse la ropa encima del pijama, "porque no me he dado cuenta". 
  • Quitarse el pijama, y volverse a poner el pijama sin braguitas, "porque no me he dado cuenta".
  • Quitarse el pijama, vestirse perfectamente, e irse al cole sin braguitas, "porque no me he dado cuenta". (De la impresión que te llevas cuando la niña sale del colegio sin bragas ya hablamos otro día). 
  • Quedarse dentro del ascensor "porque se me olvida salir". 
  • No subirse al autobús "porque no me he dado cuenta de que estaba ahí". POR EL AMOR DE DIOS QUE ES UN AUTOBÚS DOBLE CÓMO C*J*N*S PUEDE NO DARSE CUENTA DE QUE ESTÁ AHÍ SI ADEMÁS LA LLEVO COGIDA DE LA MANO ES QUE DE VERDAD NO ME LO EXPLICO. 

En fin.
A lo mejor estáis pensando que quizá debería yo estar más pendiente de ella. Seguramente sí. Pero todas estas cosas se producen MIENTRAS yo le voy recordando que se ponga los calcetines (uno en cada pie), que se quite el pijama, que POR DIOS BENDITO, hagas lo que hagas, ponte bragas.
En fin.
Prepararlos para el colegio, y encima con este dolor de espalda, es una p*t* tortura complicado.
A veces les digo que los voy a vender a un circo.
Otra veces pienso que es mejor que la que se vaya con el circo soy yo.
No sé tocar el clarinete pero al menos tengo trapecios. 
A veces pierdo los nervios y les meto el clásico bocinazo que ya sé yo que no hay que gritarles a los niños, pero mira, tampoco hay que llegar tarde al colegio y no se puede tener todo en la vida.
Total, que hace unos días nos cruzamos con una de las vecinas en el descansillo, una señora mayor que lleva toda la vida en el edificio.
-Ay, qué grandes están -me dice-, si parece que fue ayer cuando estabas con la tripa.
-A mí no me parece ayer -le dije, puede que llorando interiormente un poquito.
-Te dan mucha guerra, ¿eh?
-[Llorando interiomente] No.
Entonces la vecina se volvió a los niños.
-Anda, anda, menudos pillines. A ver, ¿quién es el que baja todas las mañanas las escaleras gritando?
A lo cual los dos pequeños traidores contestaron al unísono:
-Mamá.
Ya está, es definitivo, me voy al circo.



¡El colegio terminó y ahora solo tenemos que hacer equilibrios con los horarios  las ubicaciones de tres campamentos urbanos diferentes!
¿No es genial la conciliación? 




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18 junio 2018

Mi infancia son recuerdos

La telenovela era esta.
Gracias.
Ahora ya puedo dormir por las noches. 


Pues el otro día estaba hablando con Hermano Pequeño porque estaba sentado delante de mí y no me quedaba más remedio, y una cosa llevó a la otra y acabamos comentando lo raro que es ser de pueblo y vivir en Madrid, sobre todo cuando oímos a gente de nuestra edad hablando sobre sus infancias y nos damos cuenta de que no tenemos absolutamente nada en común con ellos, y nos sentimos como marcianos por dentro, pero marcianos no en plan Matt Damon, sino en plan Mars Attacks!.
Por ejemplo, hasta que entré en la universidad jamás había oído hablar de Parchís, ni visto ninguna de las películas, aunque sí había escuchado algunas canciones porque el concepto de tortura es universal. Lo mismo me pasaba con Enrique y Ana. No había visto Los Goonies ni El cristal oscuro, aunque sí otras porque teníamos videoclub. La primera vez que entré en un parque de bolas fue con mis hijos, y lo mismo me pasó con un cumpleaños en un Burger King. Y esto os va a flipar, pero el concepto de ir al parque con los niños es totalmente nuevo para mí. Cuando veníamos de visita, mi abuela nos llevaba a la plaza de Peñuelas hasta que la tomaron los yonquis, y luego a Gasómetro hasta que lo tomaron los yonquis. También íbamos a los toboganes del paseo marítimo de Blanes, cuando estábamos ahí. Ese no lo tomaron los yonquis, y sigue en el mismo sitio. Pero el concepto de "llevar a los niños al parque" en el pueblo simplemente no existía. Probablemente porque el parque estaba tomado por los yonquis, ahora que lo pienso. Y los columpios estaban rotos y llenos de óxido y basura y no había ni una puñetera sombra. Y, además, en general los padres no llevaban a los niños a ningún lado: los padres se iban al bar y los niños iban detrás. 
Me estoy yendo por las ramas. 
Pues eso, que estaba hablando con Hermano Pequeño sobre lo raros que somos y lo totalmente incomprensible que nos resulta la infancia de nuestros amigos, y entonces empecé a darle vueltas a cosas y he hecho una lista, y eso está bien, porque ya que no puedo ser una lista al menos puedo hacer una lista, y además a la gente le gustan las listas.
Estas son las cosas que hago diferente por ser de pueblo:
Y por estar loca de atar. 
Imposible saber cuál de las dos cosas pesa más. 


1. Siempre me lavo las manos con agua fría. 
El agua no tenía suficiente presión para hacer saltar el calentador cuando abríamos el grifo del lavabo, así que salía fría de todas formas. Veinte años después de dejar el pueblo, sigo abriendo siempre el agua fría porque para qué. 

2. Los cortes de agua me provocan pánico. 
Viví varios años de sequía en los que solo teníamos suministro de agua durante unas pocas horas al día, o incluso cada varios días. Si llego a casa y han cortado el agua, rápidamente pienso que vamos a morir todos. 

3. Me pone nerviosa oír el agua del grifo correr. 
¿No has leído el punto anterior? No malgastes el agua. Podríamos morir todos. 

4. Creo que la palabra "arroyo" tiene connotaciones negativas. 
La basura se tiraba al arroyo, las aguas fecales iban a parar al arroyo, los cachorritos no deseados se metían en una bolsa y al arroyo, y cuando nos portábamos mal nos decían que nos iban a tirar al arroyo. No entendía, y sigo sin entender, por qué meten tantos arroyos en los cuentos de hadas. Higiene, por favor. 

5. Me encantan las bolsas de basura, porque antes no había. 
La basura se metía en un cubo sin bolsa ni nada y de ahí iba directa a nunca-adivinaréis-dónde. 
Sí, al arroyo.

6. Las bolsas usadas me ponen nerviosa.
Cuando por fin empezamos a poner bolsas en el cubo, eran bolsas de la compra usadas. Ahora veo una bolsa de plástico usada y pienso en basura. No me acerquéis bolsas de plástico usadas. No metáis mi comida en bolsas de plástico usadas. No me la comeré. Pero al menos ya estará metida en una bolsa que podré tirar al arroyo, algo llevamos adelantado. 

7. Ya que estamos hablando de comida, todos los domingos me sorprendo porque se pueda comprar pan. 
Los domingos las panaderías del pueblo cerraban; los sábados se compraba pan doble. Podías ir a la fábrica de pan directamente o podías esperar a que el panadero pasara por tu calle y tocara el claxon; entonces todas las mujeres salían como quiera que estuvieran a comprar pan de una furgoneta que debía violar como media docena de leyes municipales y de sanidad pública, que a ver si os creéis que el panadero cogía el pan con guantes de plástico o algo. 
Volviendo al tema, los domingo no había ni fábrica ni furgoneta. 
Había varías panaderías y se podrían haber turnado para abrir los domingos, pero eso habría implicado diálogo y probablemente el fin de universo tal y como lo conocemos. 
Lo que sí abría los domingos era la pastelería. Con el tiempo, pensaron que ya que estaban podían vender pan. Bueno, pan no. Que lo mismo los panaderos se enfadaban. Vendían baguettes. Eran más pequeñas y finas que una barra normal, costaban más y se vendían como pan caliente. 
¿Lo pilláis? Porque era pan, y estaba recién hecho. EN DOMINGO. Un locurón. 

8. He tardado años en comprender que El País Semanal se publicaba los domingos.
En el pueblo lo comprábamos los sábados porque, una vez más, la papelería cerraba los domingos. 
Pero eso no significa que los domingos no hubiera prensa: el periódico de los domingos se compraba directamente en la casa de la propietaria de la papelería, que estaba justo encima de la tienda. ¿Tiene todo esto algún sentido? Seguramente sí. Pero no me preguntéis cuál. 

9. No entiendo el clima de Madrid. 
En Córdoba puede llegar a hacer mucho frío. MUCHO. Pero si sale el sol, la temperatura sube, aunque sea un poco. Esto de que en Madrid pueda hacer sol y frío intenso al mismo tiempo, os lo digo claramente, NO ME PARECE NORMAL. 
Tampoco entiendo el tema este de la lluvia. Puedo entender una tormenta salvaje que en una hora deje inundado medio pueblo y se lleve por delante yo qué sé, toda la cosecha. Una cosa razonable, cada cuatro o cinco años o así. Esto de que llueva en otoño y primavera, incluso más de un día seguido, ¿es normal? ¿Es sano? ¿Es por eso que todos tenéis botas de agua y paraguas? ¿Por que esperáis, ya sabéis, usarlos de verdad? 

10. Cada vez que llueve cierro las ventanas porque las corrientes de aire atraen a los rayos. 
Estoy razonablemente segura de que en Madrid hay instalados al menos un par de pararrayos. Pues nada, yo sigo cerrando las ventanas. Lo que ya no hago es desenchufar todos los aparatos eléctricos para evitar subidas de tensión porque, francamente, sería un no parar. Y mira, si sube la tensión que suba; de todas formas yo siempre la tengo bajísima.






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11 junio 2018

El tratamiento homeopático

Lo primero es lo primero, y perdonadme porque sigo sin poder comentar en mi propio blog QUE DE VERDAD LO DE GOOGLE ES DE TRACA. 
Bueno. 
Pues en la entrada anterior hablaba de una telenovela y me decía anónimo que si era esta. Me temo que no. 
La telenovela que yo digo estaba ambientada en el siglo XIX, y lo único que recuerdo era que empezaba siempre con una señora atándose unas botas de cordones que le llegaban a la rodilla, y que en algún momento cruzaba el charco y pasaba varias temporadas en Madrid, donde los presuntos madrileños seguían teniendo el mismo acento (no recuerdo de qué país) pero hablaban a toda velocidad porque eso es lo que hacemos los españoles, al parecer.
¿Alguna idea? 

Mi espalda peor, gracias por preguntar.
El médico me dice que repose, y la verdad es que yo reposo muchísimo después de llevar a los niños al colegio, trabajar, hacer la compra, preparar la cena, acostar a los niños en sus camas y ver cómo vuelven a la mía en cuanto creen que me he dormido.
Pero no estoy mejorando, y ya he llegado a un punto que ni las pastillas me quitan el dolor y solo me las sigo tomando porque me va el vicio.
Así que he tomado una decisión desesperada y he empezado a ir al fisio.






Perdón, estaba llorando.
Entre que poseo unas habilidades sociales mermaditas y que el contacto físico me pone muy nerviosa, la idea de ir al fisio se me hacía muy cuesta arriba.
Además, estaba el médico de cabecera animando:
-Lorz -me decía-, después de las primeras sesiones te va a doler más que ahora.
Y yo le miraba en plan pero a ver, ¿tú quieres que vaya o no?
Total que me fui al fisio y he decir que el médico de cabecera tenía razón y que después de la primera sesión no es que me quisiera morir, es que quería matar, pero para eso tendría que moverme y no podía.
Así que ZaraJota se quedó en el salón cuidando a los niños y yo me metí en la cama a llorar en bajito.
Pero a media tarde o así ZaraJota apareció en la habitación y pensé ya está, este quiere tema.
Y quería tema, lo que pasa que no el tema que yo pensaba.
-Lorz, voy a bajar a comprar el pan, ¿te importa que los niños se vengan contigo un ratito? No tardo nada en volver.
-Vale.
ZaraJota desapareció y volvió con un niño colgado de cada brazo.
-Me voy a comprar el pan y os tenéis que quedar aquí con mamá un rato. Pero mamá está malita, así que tenéis que cuidarla mucho.
-Vale -contestaron a la vez. Y acto seguido se subieron a la cama y empezaron a saltar.
-No... tardes... mucho... -le dije a ZaraJota, pero no me oyó: ya había salido corriendo mientras agitaba los bracitos.
Los niños seguían saltando y golpeándose salvajemente con la almohada que hasta segundos antes había estado debajo de mi cabeza.
-Por... favor... -no terminé la frase porque uno de ellos se cayó, clavándome dolorosamente un codo en un órgano interno que no soy capaz de identificar, pero todo apunta a que no está preparado para recibir semejante trato. Instintivamente me encogí, con lo que me hice más daño en la espalda, y me quedé en posición fetal mientras se me escapaban unos lagrimones como puños.
-¿QUÉ LE PACHA MAMÁ? -preguntó Bebé-kun.
Pues que me has reventado el bazo, la madre que te parió, pensé.
Pero en vez de eso dije:
-Qué mamá está malita.
Quizá hubiera sido mejor no decir nada porque Nena-chan, que ahora que lo pienso quizá vea demasiada tele, decidió que lo que yo necesitaba en ese preciso instante era que me mullera la almohada. El problema era que en ese momento yo no tenía, así que la recuperó del suelo (por supuesto), me agarró de los pelos, me levantó la cabeza y me incrustó la almohada doblada debajo.
-¿Mejor?
-No, Nena-chan.
-¿Dónde te duele?
-En todas partes.
Nena-chan asintió y se fue.
Bebé-kun sintió entonces que caía sobre él toda la responsabilidad y aplicó su propio tratamiento.
-CHANA CHANA, CURITO E RANA, CHI NO CHANAS HOY, CHANARÁS AÑAÑA...
Y se me quedó mirando como pensando dónde dar el beso.
Entonces apareció Nena-chan con un vaso de agua.
-Toma, mamá, bebe agua, verás como te sientes mejor.
-Espera un momento que me incorpore.
-Vale.
Pero el doctor Bebé-kun consideró que era urgente que me tomara el agua. También debió considerar que necesitaba ayuda para tomármela. Así que, bueno, resumiendo mucho porque no sé ni cómo describir lo que sucedió a continuación, me derramó todo el contenido en la cara.
-¿MEJÓ?
-...
Viendo que el tratamiento homeopático no había funcionado, Nena-chan hizo lo que se suele hacer en estos casos: recurrió a la siensia, o en concreto, a su maletín de médico que, una cosa os voy a decir, maldito sea el maletín, maldita la hora en que decidí comprárselo, y maldita la hora en la que entré en Imaginarium por primera vez.
Nena-chan me incrustó el otoscopio en la oreja izquierda y después me auscultó el ombligo.
-Ya veo... -dijo, y se fue, dejándome con Bebé-kun, que me estaba arrancando pelos a puñados con unas tijeras de plástico que no cortan nada pero se enganchan en todas partes que da gusto.
Más o menos en ese momento volvió ZaraJota, que se había ido a comprar el pan a China, porque si no no me explico cómo pudo tardar tanto.
-Lorz -me dijo-, Nena-chan está sola en la cocina intentando vaciar el tarro de miel con una cuchara.
-Ah, sí. Debe ser para curarme la garganta.
-¿Te duele la garganta?
-¿Importa eso?







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04 junio 2018

Tienes algo en la espalda

Pues resulta que un día me fui a urgencias porque tenía mareos, dolor en el pecho y en la espalda y pensé: Lorz, esto va a ser un infarto, y mucho que estaba tardando.
So gorda.
Pero resultó que no era un infarto sino que tenía cervicales, y le dije al médico que si me las podía quitar, y me dijo que no, y en vez de eso me dio unas pautas, y me mandó reposo, y me dio drogas, y la verdad es que no le hice ni caso, así que no entiendo por qué no me encuentro mejor.
Encima no para de llover, y la humedad es muy mala para estas cosas, así que el lunes de pronto estaba que no podía con la vida, o, más concretamente, no podía mover la espalda, que es mucho peor, porque si lo piensas la espalda es como la mitad del cuerpo.
La de atrás, para ser más específica.
Así que me fui al médico, que hacía mucho que no iba, y el médico me dijo:
-Hola, Lorz, ¿cómo estás?
Y yo le dije:
-Bien, gracias.
Y me volvió a explicar que es una pregunta retórica, y yo le dije ya lo sé, pero es una broma recurrente, y el médico me dijo "pues yo voy a hacer la broma recurrente de no recetarte nada" y ahí pensé que mira, tampoco es una broma tan graciosa y lo mismo ha llegado el momento de parar. 
Pues nada, le dije al médico que me dolía mucho el cuerpo, y el médico me aparpó por todas partes y luego movió la cabeza así como ominosamente, que es una palabra que no sé lo que significa pero siempre me ha gustado para ponérsela de nombre a un hijo que tenga.
-¿Qué me pasa?
-Qué estás hecha una m**rd*, Lorz -me dijo, y así que quede entre nosotros pero la verdad es que no me parece un diagnóstico muy serio, que digamos.
-¿Y más concretamente?
-Que tienes contracturado... pues... a ver... así a ojo... todo menos el párpado izquierdo.
-¿El izquierdo no? Pues me lleva picando todo el día.
-Porque tienes conjuntivitis. Pero contractura no.
-¡Chúpate esa, contractura!
-Te voy a dar un folleto con una tabla de ejercicios. Nos los han dado para los pacientes de la tercera edad, pero ellos no los usan porque están mejor que tú.
-Así va la hucha de las pensiones.
El médico también me recetó cosas. Porque desde que no doy teta puedo tomar cafeína, y alcohol y drogas. Lo que pasa es que la cafeína y el alcohol, me sientan fatal, así que le estoy dando a las drogas a saco para compensar.
Así que llego a casa y le digo a ZaraJota:
-Jo, estoy fatal. Me duele mogollón la espalda.
Y me dice:
-Pues a mí me duele un huevo.
-¿La espalda?
Que no es por dudar de su testimonio, pero para dolerle la espalda lo veía muy suelto.
Y me dice:
-No, Lorz. Un huevo. Céntrate, por favor.
-Será broma.
-No, no. Yo nunca bromeo con mis huevos. No tienen sentido del humor, y además nunca me contestan.
-Eh... vale.
Puede que esto no ocurriera exactamente así porque me había tomado un cóctel de pastillas que si lo ve Mólotov llora y suplica que le pongan su nombre a eso, que las bombas incendiarias son como poca cosa en comparación.
-He mirado en internet -dijo ZaraJota-, y podrían ser paperas.
-Jaja, hombre, cómo van a ser paperas, a estas alturas.
-Bueno, los hijos de mis compañeras de trabajo tuvieron paperas hace un par de semanas.
J*d*r, j*d*r, j*d*r...
QUE NO ME ACUERDO SI AL FINAL LE PUSIMOS LA VACUNA A BEBÉ-KUN O NO.*
Y lo mismo fue porque estaba muy drogada, pero entonces me acordé de una telenovela** de época en la que El Galán de turno era estéril porque había tenido paperas de pequeño y se le habían quedado los testículos arrugados como pasas, y por eso no quería casarse con La Protagonista, y se pasaba el día de putas, El Galán, no la protagonista, que ahora bien pensado no entiendo que tiene que ver una cosa con la otra, pero de verdad que era así y todos sufrían mucho, y yo me empecé a agobiar pensando que a mi niño se le quedarían los testículos arrugados como pasas y no le quedaría más remedio que ponerse a explotar a mujeres como un machirulo heteropatriarcal cualquiera.
Ya os he dicho que estaba muy drogada.
Así que convencí a ZaraJota para que fuera al médico, y en cuanto volvió me lancé a sus brazos llorando a lágrima viva, por favor, por favor, qué te ha dicho el médico.
-Ah, nada, dice que es un dolor de cabeza.
-¿Lo del huevo?
-¿Qué huevo?
-El testículo que te dolía hace un par de días.
-Ah, eso se me pasó. He ido a preguntarle por el dolor de cabeza.
Parece que Bebé-kun estará bien.


*Sigo sin saberlo, pero según la cartilla le hemos puesto todas las que tocan, así que entre esas supongo que una fue la de paperas.  
**Lo único que recuerdo de la serie es lo de las paperas y las putas, y os sorprenderá pero con esos datos no he sido capaz de localizarla. 


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27 mayo 2018

Feria del libro 2018

Me adelanto a mí misma para deciros que este año la Feria del Libro de Madrid le ha dado un especial protagonismo a las mujeres, no solo por el preciosísimo cartel de Paula Bonet...

...sino también porque incluye en su programación tres charlas de las Mujeres del Libro...


 ...cuyo cartel, casualmente, también es de Paula Bonet.
Las entrada a las charlas es no solo libre, sino muy recomendable. Tenéis el programa aquí. Yo intentaré ir como público a todas y, quién sabe, quizá incluso me atreva a hablar en alguna.

Y ya que estamos con los libros y demás, iba a recuperar un hilo, pero mejor os cuento otra cosa.
Aunque no lo parezca, soy tímida patológica.
Muy, muy tímida.
Y muy patológica.
Sobre todo lo segundo.
Cuando era pequeña me daba pánico salir sola a la calle porque, ¿y si me encontraba a alguien y tenía que saludar?
EL HORROR.
Ahora no me pasa tanto porque no veo casi nada a media distancia así que ya pueden saludarme los demás, porque lo que es yo no les voy a ver.
Pero sigo siendo muy tímida.
Siempre hago bromas con que soy asocial, pero no es verdad.
A mí me gusta la gente y relacionarme con la gente.
Es solo que no sé cómo.
Siempre pienso que estoy haciendo algo incorrecto, o diciendo tonterías, y me pongo nerviosa y digo más tonterías y me pongo más nerviosa y digo más tonterías, y al final me voy pensando que soy estúpida y que he quedado como una estúpida, y todo el mundo se ha dado cuenta, y que mejor me escondo en un agujero bien profundo y no salgo más.
Y creo que no soy la única a la que le pasa, ¿por qué tienen las redes sociales tanto éxito, si no?
Para los infraseres como yo, que somos legión, entrar en una librería, o en cualquier pequeño comercio, ya que estamos, es un reto. Preferimos las grandes superficies, donde podemos mezclarnos con la multitud y pasar inadvertidos, sin que nadie nos observe. O, mejor aún, comprar por internet, y no porque sea más cómodo o más barato: es porque no tenemos que interactuar con nadie.
¡Menos oportunidades de incomodidad social!
Quizá por eso (por lo de estar loca y tal) me gusta tanto la Feria del Libro.
Me puedo mezclar con la muchedumbre, como si estuviera en una gran superficie, pero al mismo tiempo tengo acceso a muchísimas librerías, casi todas las que quiera, con una interacción mínima.
Y los libros están ahí, por cientos, caseta por caseta, y todo el mundo entiende que los toques y les des vueltas y curiosees, y encima si te da por comprártelos te hacen un descuento.
Y es en el Retiro, y es primavera, y no se me ocurre un lugar más genial en el que estar.





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21 mayo 2018

Día internacional de la lavadora, parte II y ya

Previously in Lorz...
Dos niños pequeños y una lavadora rota.
EL APOCALIPSIS.

Pues resulta que los vendedores de lavadoras todavía no han oído hablar de la incorporación de la mujer al mundo laboral, y solo reparten por la mañana, dando por hecho que algún ama de casa con rulos y bata de boatiné les abrirá la puerta.
Como en mi casa no hay de eso pues me tocó pedirme un día de vacaciones, porque el señor repartidor tampoco parecía dispuesto a concretar.
-Esa misma mañana le llamo y le digo cuándo voy a ir.
-¿Esa misma mañana a qué hora? Que yo también me tengo que organizar...
-De ocho a nueve la llamo sin falta y le concreto la hora de la entrega.
-Vale.
Como era de esperar no me llamó hasta las nueve y media.
Menos mal.
El universo colapsaría si un señor tuviera que adaptarse a los horarios de una mujer, por mucho que los horarios los haya puesto él.
El señor repartidor me dijo que vendrían a casa de 15 a 17, y pensé, jolín, pues me podía haber ido a trabajar, porque visto lo visto no van a aparecer hasta las siete de la tarde, y me habría dado tiempo a llegar a casa, pero bueno, ya que estoy aquí me quedo.
Pues os vais a quedar con las patas temblando, porque el instalador apareció a las 16:30.
¿Qué cuerpo se os queda?
A mí cuerpo de botijo, aunque la verdad es que ya tenía cuerpo de botijo de antes, para qué nos vamos a engañar.
Total, que aparece el instalador hinchado como un pavo porque venía con un chavalín al que estaba enseñando y se debía creer Obi-Wan. COMO MÍNIMO.
Así que traen la lavadora y empieza a conectar cosas dándose muchas ínfulas, "Mira, ves esto de aquí", decía, y en otro asentía como un loco, y luego los dos negaban con la cabeza, y yo pensaba, ES EL P*T* DESAGÜE DEL FREGADERO, QUÉ MIRÁIS TANTO.
-Lo siento, señora, pero no le puedo dejar la lavadora instalada.
-¿Que QUÉ?
-Es que el desagüe está mal.
-¡Si la lavadora vieja estaba enganchada ahí!
-Ya, pero es que esta es lavadora Y secadora.
-La vieja también.
-¡Que el desagüe está mal!
-Pero... pero... ¿no la puedo usar? ¿hasta cuando?
-Ay... Bueno, si quiere puede poner un cubo debajo del desagüe, y la puede ir usando mientras traemos la pieza que falta.
-Vale.
-Muy bien, pues se la dejo puesta y ahora vengo.
Y entonces, por razones que se me escapan, el técnico puso en marcha la lavadora VACÍA sin esperar a que yo pusiera el cubo debajo.
ADIVINAD QUÉ.
Empezó a salir agua por el desagüe.
Investigaciones posteriores demostraron que el único problema que tenía el desagüe era que el propio instalador lo había aflojado. Supongo que pretendía sacarse un extra "arreglándomelo" después. 
Salí corriendo a buscar el palo de la fregona.
Lo puse debajo del desagüe.
Agarré el manual de instrucciones.
Descubrí cómo se pausaba la lavadora.
Pausé la lavadora.
Saqué el cubo de debajo del desagüe.
Recogí el agua.
Volví a poner el cubo debajo del desagüe.
Despausé la lavadora.
EMPEZÓ A SALIR AGUA A CHORRO POR LA PUERTA DE LA LAVADORA PERO QUÉ C*Ñ* PASA SI YO LA PUERTA DE LA LAVADORA NO LA HE TOCADO EL TÉCNICO SE LA HA DEBIDO DEJAR MAL CERRADA.
Necesito pausar la la lavadora dónde está el manual de instrucciones dónde está no lo encuentro j*d*r j*d*r a la m**rd* todo, Lorz, pon el cubo.
NO ENCUENTRO EL CUBO NO ESTÁ POR NINGUNA PARTE NO PUEDE SER ES VERDE FOSFORITO CÓMO SE HA PODIDO PERDER EL CUBO.
No puede ser: creo que los técnicos me han robado el cubo. La madre que los... ya podían haberse llevado el p*t* ipad, que no vale para nada.
SIGUE SALIENDO AGUA, LORZ, PON TOALLAS.
¡¡¡NO QUEDAN TOALLAS!!!
¡¡¡CORTA EL AGUA!!!
¡¡¡NO PUEDO CORTAR EL AGUA, NO ME DEJAN JUGAR CON TIJERAS!!!
¡¡¡CON LA LLAVE DE PASO, QUE PARECES TONTA!!!
¿DÓNDE ESTÁ LA LLAVE DE PASO?
¡Ya lo sé! Debajo del fregad...

Anda, mira, el cubo.
Bien pensado, habría sido un poco raro que los técnicos me robaran el cubo.
Ya no sale agua por la portezuela de la lavadora, pero tengo la cocina encharcada. Cojo la fregona, saco el cubo. El desagüe empieza a gotear dentro del armario. Vuelvo a poner el cubo.
Miro la fregona. Miro el cubo. Miro el desagüe.
Llamo a ZaraJota, llorando a todo llorar.
-¿Qué te pasa ahora?
-Que necesito el cubo para recoger el agua pero si cojo el cubo cae más agua y no la puedo recoger...



-Lorz, no entiendo lo que te pasa.
-¡PUES TE LO ESTOY DICIENDO BIEN CLARO!
Cuelgo el teléfono.
A la m**rd*, Lorz. Toallas. Pon muchas toallas.
Y a la m**rd* todo.

*

Cuando ZaraJota volvió a casa, tres horas más tarde, el agua está recogida, el cubo debajo del fregadero, la lavadora funcionando...
-No entiendo el pronto que te ha dado antes -me dice- si todo está perfectamente.
-AHORA.
-¿Has metido calcetines en la lavadora? Me estoy quedando sin.
-No, he puesto una lavadora de toallas.
-¿Toallas? ¡Si estaban todas limpias!
Mira, cállate.



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14 mayo 2018

Día internacional de la lavadora 2018, parte I

El día 17 de mayo es el Día Internacional de la Lavadora, pero fiel a mi promesa de actualizar los lunes AUNQUE SEA PUENTE en Madrid aquí estamos. 



Pues hace un par de semanas o así la lavadora dejó de funcionar.
¡Así, de pronto! 
Yo es que no me lo explico. ¡Si solo tiene seis años! ¡Y dos reparaciones previas! 
Y sí, es verdad que el técnico que nos hizo la segunda reparación nos dijo que eso no iba a aguantar más de seis meses... ¡Pero solo habían pasado dos años desde entonces! 
¡Y además esa tarde solo la había puesto tres veces seguidas! 
Desde luego, ya no hacen lavadoras como las de antes. Ya sabéis, de esas que eran una señora que se iba al río con el cesto en la cabeza. 
En fin. 
-Al menos ya no nos queda ropa sucia -le dije a ZaraJota-. Podemos aguantar un par de días sin lavadora. 
-Eh... -contestó ZaraJota. 
-¿QUÉ?
-Nada, que Bebé-kun ha hecho caca. 
-Ah, muy bien, Bebé-kun, muy bien, ¿has hecho una caca muy grande en el orinal? 
-Estooo... -insistió ZaraJota-, no la ha hecho en el orinal. 
-Ay.. bueno, dame los calzoncillos que los lavo a mano y ya está.
-Es que... también se ha manchado el pantalón.
-Vale, vale, dame el pantalón también, que te pones muy tonto cuando quieres...
-Es que... bueno, ya sabes lo mucho que le gustan a tu hijo los toboganes. Y hacer toboganes con cojines. Y lanzarse desde desde el sofá. Hasta la alfombra.
-...
-Lorz, dime algo, que te estás poniendo muy blanca. 
-...
-¿Lorz?
-...
-¿Quieres que vayamos a comprar otra lavadora?
-Por favor...

Continuará...

06 mayo 2018

Día de la madre 2018

Hoy,

los mismos políticos que  impidieron la ampliación de la baja por maternidad (y paternidad);
que aprobaron una ley que permite despedir a mujeres embarazadas siempre y cuando en el motivo de despido no ponga "te echamos por estar embarazada";
que permiten que en las entrevistas de trabajo se siga preguntando, aunque sea veladamente, si tienes hijos o planeas tenerlos;
que perpetúan la existencia de trabajos precarios, impidiendo que las familias ofrezcan una mínima seguridad y estabilidad a sus hijos, si es que se pueden permitir tenerlos;
que no han aprendido nada, y vuelven a apostar por la especulación inmobiliaria;
que boicotean hasta el intento más nimio de conciliación;
que son ciegos ante la brecha salarial y el techo de cristal;
que convirtieron las ayudas a la dependencia en un proceso kafkiano, tan lento y farragoso que muchos de los solicitantes mueren antes de haber recibido ni un solo euro;
que incluyen o eliminan ciertas vacunas del calendario según lo cerca que estén las elecciones;
que no dan cobertura ni a dentista ni a oculista, salvo para mirar al niño y decir "pues mira, sí, necesita un empaste/gafas";
que subieron los precios de las guarderías públicas hasta hacerlos prohibitivos para las familias con rentas medias;
que están desmantelando la sanidad y la educación públicas, y encima se atreven a insultar a los profesionales de ambos sectores;
que reducen más y más las becas y que han convertido la palabra "becario" en una forma bonita de decir "esclavo";
que, en definitiva, convierten la maternidad en algo mucho más difícil de lo que tendría que ser, y que solo se preocupan de los niños para usarlos como arma arrojadiza en sus debates;

hoy,

esos políticos y, no lo olvidemos, políticas,
llamarán por teléfono a sus mamás,
o se presentarán en su puerta un ramo de flores.
Y como el amor de madre es ciego sus madres pensarán:

"siempre fue un chico estupendo".

30 abril 2018

La hipotética historia de mi hipotética amiga, hipotéticamente hablando

Esta historia la tuiteé en su día, pero no estaba segura de si debía de contarla por aquí.
La culpa es de google que hace las estadísticas de tráfico de tal forma que hasta un idiota puede entenderlas y claro, voy yo y las entiendo. 
Y las estadísticas me dicen que aquí me lee más gente que en twitter. También me dicen que aquí me lee más gente que me conoce en persona. Y más gente de mi pueblo (¿QUIÉN COJONES HA SOLTADO LA DIRECCIÓN DE ESTO EN MI PUEBLO?, me pregunto retóricamente). Y no quiero que me partan las piernas si algún día se me ocurre pasar por ahí, yo qué sé, porque sea el último lugar del mundo donde venden turrolate o algo así. 
Pero si me resistía a contarlo no era solo por las estadísticas: también porque me doy cuenta de que esto está mal. 
No debemos reírnos de los demás. Sé que parece que es lo único que hago, pero por lo general intento reírme solo de mí. En este caso voy directa a reírme de otros. 
En mi defensa debo decir que durante la eternidad que duró mi vida en el pueblo ellos nunca tuvieron reparos en reírse de mí. Y eso, en los días buenos. 


Os voy a contar una historia hipotética que no le pasó a una amiga, porque es hipotética, que os lo acabo de decir.
A ver si prestamos atención. 
Pues un día estaba el hipotético padre de una hipotética amiga tomándose una hipotética caña en el hipotético bar de su hipotético pueblo.
Con lo a gusto que se está en casa viendo la tele, desde luego es que hay gente para todo. 
Entonces se le acercó un hipotético chaval y le dijo:
-Cucha, ¿me dah eh teléfonoo de tu niñaa?
Quizá penséis que me he saltado el "Hola, don fulanito, ¿cómo está usted?" por agilizar el ritmo narrativo. Pues no. Es que no dijo ni hola. Los pueblos pequeños es lo que tienen, que como se están viendo todo el rato llega un momento en que la gente no se saluda porque sería un no parar. 
El hipotético padre le dio un sorbo a la caña y le dijo con toda la tranquilidad:
-Antes de dártelo le tendré que pedir permiso, ¿no?
Porque el padre de mi amiga cree que las mujeres tienen derecho a darle su teléfono a quién les dé la gana a ellas, una cosa muy loca. Pero el hipotético chaval no iba a dejarse arredrar por una cosa tan tonta como la Ley Orgánica de Protección de Datos.
-Eh que noh vamoh a huntá tó loh del coleguio quentramoh er mihmo añoo, y ella eh lúnica que fartaa.
El hipotético padre no echó la cerveza por la nariz porque ya tiene una edad y no es plan de ir haciendo el guarro en la plaza del pueblo, pero casi infarta allí mismo de la risa.
-Pues si es para eso me parece que vais a seguir sin tener el teléfono.
El hipotético padre no le dio el teléfono de mi hipotética amiga.
No es la primera persona del pueblo que le pide el teléfono y la respuesta ha sido la misma cada vez:

"Padre, tengo el mismo número de móvil desde hace casi veinte años. Un fijo a mi nombre desde hace diez. El mismo mail desde hace quizá quince. Tres cuentas de facebook, dos de twitter, instagram, linkedin. Y un apellido lo bastante peculiar como para que si lo pones mi nombre en google mis datos de contacto aparezcan entre los diez primeros resultados. Si a estas alturas todavía tienen que pedirte a ti el teléfono es que o por falta de interés o de un hervor, y en cualquiera de los dos casos sin duda se trata de alguien con quien no quiero hablar".

O sea, que lo tiene clarísimo. Pero le contó la historia a mi hipotética amiga, por si ella quería ponerse en contacto con esta persona. Mi hipo...
Mira, esto es muy largo así.
Vamos a dejarlo en Hamiga: como la Hamiga Atómica.
A mi Hamiga le entró un poco de risa, para qué nos vamos a engañar. Para que nos hagamos una idea de la situación, cuando su hija le pregunta que dónde fue al colegio, mi Hamiga responde: "En el infierno". Y si la niña pregunta  si algún día irán a verlo, responde: "No, si puedo evitarlo". Así que la idea de reunirse en una habitación con todos sus excompañeros de colegio le daba como risa.
Mi Hamiga tiende a reírse cuando está estresada, es un tic nervioso, no la juzguéis por ello. 
Pero de todas formas decidió investigar el asunto, porque le parecía muy raro. ¡No era el aniversario "redondo" de nada! Ni de la entrada al colegio, ni de la salida, ni, yo qué sé, del año que hicieron la comunión, ni de nada que ella pudiera pensar. La elección de la fecha era especialmente ridícula porque están cerca de cumplir 40 años, que habría sido una fecha bonita para celebrar. ¡Aquello no tenía ningún sentido!
Entonces usó sus poderes google y descubrió que a una de las promociones del colegio se le había ocurrido montar una cena de estas, y todas las demás habían decidido hacerla también. TODAS EL MISMO AÑO. UNA DETRÁS DE OTRA.
Tres hurras por el propietario del único restaurante del pueblo con capacidad para montar estos saraos. 
Mi Hamiga tiene una especie de sexto sentido para el absurdo y además es una blanda. Pensó: "Mira, alguien se ha acordado de ti y ha tenido el valor para preguntarle a tu padre, con el carácter tan dulce que tiene. Lo mínimo que puedes hacer es contactar, agradecer y rechazar la invitación".
¡Si tan solo alguien hubiera inventado algo que nos permitiera mantener el contacto con la gente a través de internet!
Pues aunque nos cueste creerlo, mantener el contacto con tus amigos era uno de los primeros objetivos de facebook; justo detrás de robarnos el alma y alcanzar la dominación mundial. Mi Hamiga se metió en facebook y le mandó un mensaje al único compañero de clase con el que mantiene el contacto porque, sorprendente pero cierto, le cae bien.
Y le lleva cayendo bien desde que tenían cuatro años. 
Y han pasado casi 34 de eso. 
O sea, una pasada. 
Total, que le mandó un mensaje para preguntarle qué sabía del tema, y le contó que, efectivamente, se estaba montando una reunión de toda la quinta.
Como si se hubieran separado mucho unos de otros, para empezar.
Y que incluso han montado un grupo de whatsapp con "todos", unas cien personas redondeando por lo bajo, calculo yo.
Mi Hamiga se tomó un momento ahí para redefinir su idea de "infierno". 
Y que sí, que era donde le habían dicho. ¿Cuándo?
Pues, como todo esto es muy hipotético y muy presunto, y solo por mantener el ritmo narrativo, que es una cosa que no sé lo que significa pero me gusta mucho decir, digamos que la reunión era mañana.
Para ser justos con el primer hipotético chaval, debo decir que él pidió el teléfono con al menos cuatro días de antelación. 
A mi Hamiga le entró la risa, y esta vez no fue por estrés. Mi amiga entendía que a las personas que viven en un ambiente limitado y reducido les cuesta mucho más ponerse en lugar del "Otro". Por ejemplo, no se les ocurre que quizá no puedan desplazarse 500 kilómetros con un preaviso de un par de días, solo para cenar con unas personas que ya hace treinta años no le caían demasiado bien.
Mi Hamiga también entendía que debía disculpar la falta absoluta de modales que supone invitar a alguien a un evento con tan poca antelación. A fin de cuentas, tampoco deben estar acostumbrados a la idea de tener la agenda llena.
O agenda. 
Pero sobre todo mi Hamiga entendió una cosa: en ningún momento habían tenido la menor intención de invitarla. Seguramente alguien vio a su padre tomando cañas y se dijo:
-Hohtia, ¿suh acordaih de la chiquilla aquella que siempre ehcohiamoh la úrtima cuando había caser equipoh? ¡POH LEMOS GÜERTO HASER!