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27 febrero 2006

Diario de Pitágoras, día 7

Hoy vuelven mis padres de sus vacaciones/fuga.
Espero que lleguen a tiempo para el almuerzo.
Y que les apetezca comer macarrones.


fin de la Saga del Macarrón-

26 febrero 2006

Diario de Pitágoras, día 6

El Pitufo Porculero mira el plato que le pongo delante.
-¿Hoy también pitufamos macarrones? -pregunta.
-Sí, hoy también -contesta Hermano Pequeño con resignación.
-¿Y no estais hasta los pitufigüevos?

continuará...

25 febrero 2006

Diario de Pitágoras, día 5

Los zapatos se me empezaban a quedar pegados al suelo y pensé que era hora de hacer limpieza en casa.
-A ver -les dije a mis hermanos-: hay que limpiar. Este es el plan: yo friego, y vosotros molestais lo menos posible.
Debo ser una oradora cojonuda, porque no han opuesto la menor resistencia; todo lo contrario, se han ido al cine felices como perdices mientras yo me quedaba en casa limpi...


Oh, mierda.


Bueno.
Para no equivocarme decidí seguir uno por uno los pasos de mi madre.
Número uno: poner Kiss fm a toda leche.
Número dos: abrir todas las ventanas de par en par.
Número tres: emprenderla con todo.

Algo falló en la táctica.
Para empezar, hacía un frío horroroso y un aire aún más horroroso, y entre el vaho y las pelusas que revoloteaban por todas partes como en una película de Ang Lee no veía nada.

Luego recibí la colaboración del gato. Estaba toda feliz barriendo la terraza cuando el gato llegó, se aposentó sobre el cajón de arena y empezó su ritual de rasca-huele-escarba-defeca-escarba-disimula. Volví a barrer. Repitió la operación. Volví a barrer. Repitió...
No, pensé, si se me va a deshidratar, y verás mi madre cuando vuelva.
-Tú ganas -le dije.
En cuanto abandoné la escoba la diarrea del gato cesó por completo.

Estaba acabando con el baño y creía que ya lo tenía todo resuelto cuando sonó el teléfono. Abrí la puerta de golpe sin apartar la cabeza de enmedio, me di la leche de mi vida, y al caerme hacia atrás derramé el cubo de la fregona que estaba hasta arriba de agua fría porque no tenía previsto ducharme con ella.
Menos mal que no lo ha visto nadie, pensé, justo antes de encontrarme a gato en el pasillo, vigilando.
Nadie me creerá, pero el muy malvado sonreía.

Pues eso no es todo. Cuando terminé de fregar, limpiar, y me duché, y mis hermanos volvieron del cine quejándose de que la peli era una chufla (encima eso) surgió un último problema.
-Hoy no puedo comerme los macarrones -dijo Hermano Pequeño.
-¿Por qué? ¿Están fríos?
-No. Es por el socarrat.
Mierda, pensé. Me ha pillado.
-¿Qué le pasa?
-Que ha crecido.
-Bueno, si no te gusta, lo apartas.
-Lo he intentado, pero el pitufo de dentro se ha defendido.


continuará...

24 febrero 2006

Diario de Pitágoras, día 4

A los macarrones les ha salido una capa verde por encima.
-¿Qué es esto? -ha preguntado Hermano Pequeño.
-Es el socarrat -le digo, y con la mano a la espalda cruzo los dedos.
Hermano Pequeño me mira como intentando recordar si en el gimnasio me dan clases de kick boxing, y si hace mucho tiempo que empecé, y si en algún momento me he manifestado en contra de la violencia física.
-Vale -dice al final.
Sabía que el kick boxing acabaría sirviéndome para algo.


continuará...

23 febrero 2006

Diario de Pitágoras, día 3

Hoy sale por fin a la venta la versión en español del sexto y penúltimo libro de la serie Harry Potter, al que le han puesto de título Harry Potter y el misterio del Príncipe. Ya les vale, cuando nos habíamos acostumbrado a llamarlo El Príncipe mestizo...
Entre el disgusto por el cambio de título, y que me lo leí cuando salió en inglés (hace ya siete meses, no se sabe si han estado traduciéndolo o fermentándolo) y ya sé quién mata a quien, quién se enrolla con quién, y que el nuevo ministro no ha visto ni un solo capítulo de El ala oeste en su vida, mi entusiasmo es escaso.
Además, estoy preocupada por el gato.
Ayer se le acabó el pienso que mi madre le había dejado en el comedero, y como no tengo órdenes al respecto no me atrevía a ponerle más.
Luego he pensado que, si al gato le pasaba algo, en cuanto mi madre volviera a la que le iba a pasar algo iba a ser a mí, así que he aprovechado el vacío legal y en vez de pienso le he puesto macarrones, que quedan un montón.
Bueno, pues creo que no le han sentado bien. Se comporta de manera extraña.
Esta mañana me lo he encontrado delante de la pantalla del ordenador, comprando pienso en e-bay. Será inocente, ¡si no se sabe el número secreto de la tarjeta!
Pues no contento con eso ahora, cuando he vuelto del gimnasio, estaba haciendo un agujero en la puerta con una horquilla del pelo y un chicle.
A lo mejor es que tiene hambre.

Voy a ponerle más macarrones.


continuará...

22 febrero 2006

Diario de Pitágoras, día 2

Hermano Mediano, hoy sí, ha venido a comer.
-Todavía tenemos macarrones -le digo.
La cara de asco de Hermano Mediano es digna de que la inmortalicen.
-No me gustan los macarrones.
-¿Cómo que no? ¿Por qué?
-¿Sabes la mierda que llevan los macarrones?
-¿Huevo, harina, agua y sal? -improviso.
-...
-...
-Eso.

Continuará...

21 febrero 2006

Diario de Pitágoras, día 1

Mis padres se han ido de vacaciones por primera vez en ni se sabe el tiempo.
Estaban muy contentos, aunque no tengo muy claro si era por el viaje en sí o porque nos perdían de vista una semana. No sé, esa manera de sonreir que tenían cada vez que decían "ya no nos vemos hasta el lunes"... Luego, cuando encontré mi pasaporte a trocitos no parecían nada sorprendidos. Y eso de que la legislación internacional no permite que las familias viajen al extranjero juntas no me lo acabo de creer.
Aparte de eso, la principal preocupación de mi madre era que nos acordáramos de cambiarle la arena al gato. De darle de comer no ha dicho nada, así que antes de meter la pata mejor nos abstenemos.
Mi padre, como siempre, insistía en la comida. Que he comprado carne. Que hay patatas. Que hay que ir a por leche, que queda poca. Es normal que se preocupe, a fin de cuentas Hermano Pequeño todavía tiene veinte añitos.
Total, que después de expresar reiteradamente su desconfianza en nuestra capacidad personal, hicieron las maletas y huye... digoooo, se fueron.
Bien, yo, personalmente, podría sobrevivir toda la semana a base de madalenas, pero como el niño (Hermano Pequeño) está en edad de crecer, he decidido que tiene que alimentarse debidamente aunque no esté madre.
Para hoy voy a hacer macarrones.
Un puñaito para mí.
Un puñaito para Hermano Mediano, que siempre dice que no viene a comer pero al final aparece.
Dos puñaitos, mejor.
Un puñaito para Hermano Pequeño.
Otro puñaito por si Russell Crowe descubre que soy el amor de su vida y decide venir por sorpresa a pedirme que me fugue con él.
Otro puñaito por si alguien repite.
Otro porque seguro que se me achicharra la capa de arriba y hay que quitarla.
Otro para la de abajo.
Que leches, el paquete entero...

-Plof-

Cuando los macarrones empezaron a pujarse y a rebasar la perola sembrando un mar de pasta por toda la cocina empecé a sospechar que me había pasado.
Yo no sabía que eso podía llegar a crecer tanto.

Bueno, así tenemos para varios días.


Continuará...