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24 enero 2022

La verbena de la paloma



Mi comunidad está en guerra con dos palomas calientes.
Y digo calientes no porque estén bien abrigadas, no. Lo digo porque se pasan el día dándole al parchís en la fachada. 
Concretamente, se ponían en el luminoso del negocio que hay en el bajo. Ahí, sin reparo. Que yo estoy a favor de la libertad sexual, sobre todo en cuanto a la cantidad, pero los vecinos del primero se quejaban de que hacían mucho ruido y los del bajo de que... ¿cómo decirlo? Al parecer a las palomas el sexo les resulta laxante. Muy laxante. Y por lo que sea, a la gente no le gusta salir o entrar de un negocio y que se le caguen encima. ¡Con la buena suerte que trae! La gente es que no tiene claras sus prioridades. 
Así que le pusieron espinitas al luminoso para que las palomas no pudieran ponerse.
Ahí. 
Para que no pudieran ponerse ahí. 
Porque como un metro a la derecha había un aparato de aire acondicionado de los grandes y nunca adivinaréis lo que pasó.
El fornicio. 
Ahora ya no era una pareja de palomas sino varias parejas, ahí todo el día, que de verdad que yo no sé qué comen esos bichos para tener tanto aguante. Las cacas ya no caían tanto al suelo porque el aire acondicionado tenía superficie de sobra para fornicio y estropicio, pero el ruido era peor, mucho peor. 
La comunidad tuvo que contratacar a toda velocidad, poniendo espinitas alrededor del aire acondicionado, pero el ardor, esto... guerrero de las palomas era más fuerte y conseguían colarse entre ellas. Así que además de las espinitas se puso una red de malla. Pero las palomas se enganchaban a la malla y le daban al tema en vertical. Así que la comunidad puso alambre de espino, minas antipersona, dos nidos de ametralladoras y a Ismael Serrano cantando en directo todo el día. 
Las palomas se rindieron. 
O eso creímos.
No debimos confiarnos, ni celebrar la victoria tan pronto. 
Porque medio metro a la derecha está la puerta de la comunidad. Encima no hay ningún luminoso, aire acondicionado, ni saledizo en el que pueda pararse una paloma. 
Lo que hay es un tubito diminuto de gas natural.
Y ese es el motivo por el que ahora siempre tengo que salir de casa con paraguas.


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05 abril 2021

Los filetes empanaos


 
No sé si os habéis dado cuenta pero ha sido semana santa, lo que no tengo claro es si la hemos salvado o no porque desde luego estoy como para pillarme otros cuatro días libres.
El caso es que vivo en Madrid, y Madrid es España pero el resto de España no lo sabe porque fue llegar semana santa y se cerraron perimetralmente en plan mira que os queremos mucho pero ya si eso os quedáis en vuestras casas.
El problema es que los madrileños lo de quedarse en su casa lo llevan regular tirando a mal, sobre todo cuando sale el sol un poquitillo. Y claro, Madrid en el fondo es muy pequeña. Y los madrileños son muchos. Y cuando se echan todos a la calle a la vez pues... bueno.
Desde el principio, ZaraJota y yo pensamos que nuestro plan para semana santa sería "Agáchense y cúbranse": vaya, que nos meteríamos en casa y aguantaríamos el tirón.
El problema era que le había prometido a los niños que si sacaban buenas notas les llevaría al zoo, pero no a dejarlos allí, ojo, y claro, se ve que las promesas a los hijos hay que cumplirlas, sobre todo si hay buenas notas de por medio, porque si no como que se desmotivan y eso.
-No pasa nada -le dije a ZaraJota-, vamos el lunes a primera hora, que habrá menos gente.
Así que el martes casi a la hora de comer nos montamos en el coche ZaraJota, los niños, el mantel de cuadros y los filetes empanaos y enfilamos al zoo.
Bueno, "enfilar" quizá sea un término un tanto exagerado porque ZaraJota sólo sabe ir a casa de la madre de Patch y la madre de Patch, dejémoslo claro, no vive en el zoo. Así que en vez de hacer el camino habitual, que es básicamente tirar toparriba hasta Oporto y luego a la derecha, ZaraJota decidió internarse en el mágico mundo de las inmediaciones de la pradera de San Isidro y dimos más vueltas que cuando cambian la disposición del súper y necesitas urgentemente papel higiénico.
Para cuando llegamos al zoo yo ya me estaba arrepintiendo de haber metido el tupper de los filetes empanaos en el maletero, con lo a gusto que me habría pimplado un par o veinticinco en ese momento. Hacía un día estupendo y la Casa de Campo estaba de bote en bote; yo no sé cuánta gente habría allí pero aquello era un no parar, y por supuesto no había aparcamiento ni en el fondo del lago.
-¿Volvemos otro día? -les pregunté a los niños.
-NOOO... 
-¡Nos lo prometiste!
ZaraJota, que estaba dando la enésima vuelta al aparcamiento, suspiró.
La alergia, supongo.
-Podemos ir a Faunia, que siempre está más vacío -dijo.
Para entonces los filetes empanaos llevaban una hora en el maletero a unos 20º y en el coche olía que aquello era un crimen y yo lo único que quería era ponerme a comer filetes como si no hubiera un mañana, pero una promesa es una promesa, sobre todo si hay buenas notas de por medio. 
-Vale. 
El problema es que la madre de Patch tampoco vive en Faunia y claro, así ZaraJota no puede llegar. Y eso que a estas alturas hasta yo sé que vas hasta plaza Elíptica, que es que casi se ve desde mi ventana, giras a la derecha y sigues hasta que ves los carteles.
El caso es que ZaraJota decidió ir a Faunia por la ruta pintoresca y dimos más vueltas que el que se perdió en la isla, que de verdad no sé si es que ese día había más rotondas de lo normal o es que las recorrimos todas varias veces; el caso es que para cuando por fin avistamos Faunia a lo lejos yo ya estaba que me hubiera comido los filetes empanaos, sin empanar, crudos y hasta el pollo sin sacrificar.
-Mira -dijo ZaraJota-, lo que te decía: hay sitio de sobra en el aparcamiento.
Estábamos a punto de cruzar la barrera y parecía que por fin iba a comerme mis filetes empanaos cuando oímos un ruidito como BRUUUUUUAGH en el asiento trasero.
Pensé que Nena-chan había gomitado, porque Nena-chan es muy de gomitar en el coche. Además, Nene-kun hacía rato que se había quedado dormido con la mascarilla puesta y todo. Pero cuando me volví para mirar resultó que me equivocaba en todo, bueno, en todo no: Nene-kun seguía con la mascarilla puesta. Eso sí, el gomito se le escapaba por los lados de una forma que me hizo sospechar que la susodicha ya no estaba cumpliendo su función higiénica reglamentaria.
-AAAAARGGG.
-¿Ha vomitado la nena? -preguntó ZaraJota.
-No. 
-¿Entonces qué?
Obsérvese que ni se le pasó por la cabeza que hubiera potado el niño porque en esta familia cada uno tiene una función: por ejemplo, yo quemo cosas. ZaraJota mira mal. Y Nena-chan gomita.
-¡El niño, el niño! -dije.
-¿Qué le pasa?
-Estoy susio -intervino Nene-kun, que tiene claras sus prioridades y se miraba las manos como si no se acabara de creer lo que veía. Yo no sabía ni qué hacer porque, al tener la mascarilla puesta y estar dormido con la boca abierta, todo aquello había salido a propulsión hacia abajo y hacia arriba. Que hacía abajo todavía tenía solución porque se le cambia la ropa y ya, pero por arriba el pelo se le había empapado hasta la nuca y eso ya como que era más complicado de arreglar.
-¿Aparco en un ladito? -preguntó ZaraJota.
-¿Para huir? 
-Para limpiarlo.
-PERO CÓMO VAMOS A LIMPIAR ESTO, QUE HE TRAÍDO FILETES EMPANAOS, NO UNA MANGUERA.
-¿Nos volvemos a casa?
-Sí -dijo Nene-kun, que en ese momento pareció pensar que las promesas están muy bien, sobe todo si hay buenas notas de por medio, pero no tener una costra de vómito en el pelo está mucho mejor. 
ZaraJota puso rumbo a casa. Más o menos porque, esto os va a sorprender, ZaraJota sólo sabe ir a casa de la madre de Patch y, esto os va a sorprender más aún, la madre de Patch no vive en mi casa. Que lo mismo no habría ido mejor si hubiéramos tirado directamente a la casa de la madre de Patch a bañar al niño y luego ya para nuestra casa si eso, no digo yo que no.
Así fue como, unas tres horas después de haber salido, volvimos a casa sin haber pisado el zoo ni haber tocado los filetes empanaos, que era lo que más me dolía, con una niña totalmente dormida, un niño empapado en fluidos corporales y un tupper de filetes empanados sin tocar.
Así que subimos a casa y metimos al niño con ropa y todo en la bañera y cuando lo saqué de allí, medio turulato todavía de la impresión, me encontré a la nena, que empezaba a reaccionar.
-Pero mamá -me dijo-, ¿no íbamos al zoo?
-Sí, pero ya no.
-Jooo, ¿por qué?
-Por la madre de Patch, que vive donde le da la gana. 




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31 agosto 2020

La tarta de la abuela


 


31 de diciembre de 2019: 
-Este año va a ser súper especial: cumplo cuarenta años de vida, quince de blog, diez años de matrimonio y uno desde que me metí en el último berenjenal y todo coincide con el cumpleaños de los niños así que voy a hacer UN VÍDEO y UNA FIESTA e invitaremos a TODOS nuestros amigos y haremos una FLASH MOB y luego ZaraJota y yo nos iremos de VIAJE solitos los dos y entonces...

10 de marzo de 2020:
-A LA MIERDA TODO.

Visto lo visto, pensé que a lo mejor era fijarme una meta más modesta, como por ejemplo, hacer la tarta de galletas que hacía mi abuela cuando éramos pequeños. 
Sólo había un pequeño problema: no me acordaba de cómo se hacía. 
Me puse a bichear por internet y encontré aproximadamente un millón de recetas de tartas de galletas. ¡Hasta yo he publicado una
Pero ninguna llevaba exactamente la crema que yo recordaba, y que llevaba, si mi memoria no me engaña: un chorrito de anís, huevos,un chorrito de anís, mantequilla, un chorrito de anís, azúcar, un chorrito de anís y, aunque no estoy segura del todo, un chorrito de anís.
Lo que no conseguía recordar era si tenía que echarle chocolate en polvo o en tableta de postres, las cantidades exactas y si el chorrito de anís había que echarlo con porrón o con manguera.
Así que recurrí a ese pozo de sabiduría insondable que es Twitter y fuimos cerrando el cerco. ¿Por qué la tarta de mi abuela es totalmente diferente a la que hacían mi madre y mis tías? Ah, porque ella tenía un librito de recetas, venía de regalo con su batidora Moulinex. Rápidamente alguien ató cabos y dijo: pues esta
Todo parecía indicar que la receta esa esa, pero después de leerla llegué a la conclusión de que no. Para empezar, sólo lleva 10 ml de licor. Además, no me sonaba nada lo de la harina de maíz. 
Todo apuntaba a que mi abuela había empezado siguiendo la receta de Moulinex pero que con el paso del tiempo la había ido adaptando según dios y Anís del Mono le iban dando a entender. 
Llegado este punto empezaba a estar desesperada. O sea, cumplir 40 años de vida y 10 de casada en plena pandemia, sin poder celebrarlo ni con tus amigos ni con tu familia es una caca de la Vaca Paca y no me quejaba porque es posible que este 2020 hayan pasado cosas peores, pero al menos, como mínimo, quería hacer la tarta de mi infancia, jo. 
Así que tomé una decisión desesperada: le pregunté a mi familia. Seguramente estáis pensando que podía haber empezado por ahí, pero es que mi familia es... complicada
"Todas las familias, son complicadas, Lorz". Bueno, cuando vuestra familia haya dado para, no sé, quince años de blog de anécdotas venís y me lo contáis, pero de momento voy a dar por hecho que mi familia es más complicada de lo habitual. Y la abuela de la tarta a la que me refiero está en, digamos, el epicentro de la complicación. Por eso al principio me daba un poco de miedo abrir la caja de los truenos pero luego pensé mira, tengo cuarenta años y si no me la empieza a sudar todo ya no sé a qué espero. 
Así que al final le pregunté a mi madre. Tenía grandes esperanzas puestas en ella porque mi madre tiene un archivador de recetas. No una libretita, no una carpetita. UN P*T* ARCHIVADOR. Porque recortaba las recetas de todas las revistas que pillaba y luego las escribía a máquina y les pegaba la foto y luego cuando tuvo ordenador las pasó a ordenador y cuando la tecnología avanzó incluso les puso una foto.
Pero mira tú por donde, justo la receta de mi abuela no la tiene.
-Esa receta no la tengo porque a mí esa tarta nunca me gustó.
Mi madre es que es así, sutil como una apisonadora.
-¿Y la Tita del Puerto?
-Tampoco.
-¿Le has preguntado o es la mente colmena la que habla?
-La mente colmena no sabe a qué te refieres, la mente colmena se reiniciará ahora.
Viendo que no iba a conseguir nada por esa parte, opté por preguntarle a mi otra tía a la que, dicho sea de paso, hacía como una semana que le habían abierto la cabeza, quitado una válvula de los años 80, puesto otra y vuelto a cerrar, así que lo mismo no estaba como para aguantar muchas gilipolleces, la mujer. 
-Oye, tú no tendrás la receta de la tarta de galleta de la abuela, ¿por casualidad?
-...
-¿Tita?
-Lorz, no necesitas receta para eso -me explicó, muy despacito para que lo asimilara bien-, pones una capa de galletas, luego otra de crema, luego otra de galletas...
"Que pareces tonta", le faltó decir. 
-Ya, ya, si lo que no me acuerdo es de cómo hacía la crema.
-Ah, no, eso ni idea.
Jo.
Me iba a rendir ya cuando recibí un mensaje de Bichejo:
una tarrina de mantequilla...
decía. 
Y yo: 
-¿Que si quiero o que si tengo?
-La receta de la tarta, Lorz.
Ah. 

Así que por fin tenía la receta de la crema, que no de la tarta porque, como sabiamente me dijo mi tía, eso es poner una capa de galletas y otra de crema:
una tarrina de mantequilla
un vaso de azúcar menos dos dedos
tres huevos
una tableta de chocolate para postres

Es tan fácil como:
Derrites el chocolate, esto tiene que ser lo primero para que se vaya enfriando.
Bates las claras a punto de nieve.
Mezclas el chocolate, la mantequilla, el azúcar y las yemas.
Añades las claras muy despacio. 

Luego mojas las galletas en anís, leche y anís y vas poniendo capas.

Como la tarta está mejor de un día para el otro, me puse a hacerla la víspera del cumpleaños. 
Lo que pasa es que cuando tuve los ingredientes delante, pensé que quizá no estuviera a la altura del paladar refinado de los niños del siglo XXI, así que empecé a hacer cambios; por ejemplo, en vez de chocolate para postres usé chocolate con leche y en vez de un vaso de azúcar le eché medio y en vez de remojar las galletas en leche con anís las remojé sólo en leche y en vez de...
-¿Estás intentando decirme -me preguntó ZaraJota- que después de estar buscando la receta durante meses, cuando por fin te has puesto a cocinar has hecho lo que te ha dado la gana?
-Hombre, si lo dices de esa manera...

El caso es que la tarta quedó bien, pero no era como yo la recordaba.
-A lo mejor es porque no has seguido la receta -sugirió ZaraJota, que es muy de regodearse en el sufrimiento ajeno.
-No es eso... creo que en el fondo yo lo que quería era volver a sentir lo mismo que cuando era pequeña y mi abuela me hacía la tarta. Pero supongo que eso es imposible, porque en realidad lo que me ponía tan contenta era ser niña, y que fuera mi cumpleaños, y que mi abuela me hiciera una tarta...
-...y que le echara una botella entera de anís.
Vale, sí, igual eso influía también.



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16 octubre 2013

La plancha y el planchazo

 Recientemente he cambiado de trabajo.
A mejor, creo.
Eso espero.
Ohdiosmíoquéhehechoquéhehechoquéhehecho...
El cambio de trabajo ha supuesto un cambio de horarios, el cambio de horarios un cambio de rutinas y el cambio de rutinas nos ha llevado al total y absoluto caos doméstico durante un par de semanas.
A la tercera semana me rendí.
-ZaraJota™ -le dije- yo no puedo seguir así.
-Pues baja la pierna izquierda, que ya te dije que ir a la pata coja a todas partes era una estupidez.
-¡Eso no! ¡La casa!
-¿Qué le pasa?
ZaraJota™ se perdió algunos capítulos de Barrio Sésamo y es incapaz de distinguir los conceptos limpio/sucio, ordenado/desordenado y planchado/arrugado.
A lo largo de los años he ido elaborando algunos trucos memotécnicos* como

si al suelo te quedas pegado
necesita un buen fregado

también

si no puedes caminar
las cosas hay que ordenar

y mi favorito

¿ES QUE ERES TONTO O QUÉ?**

-Es que llego tarde a casa y no me cunde.
-Ya, a mí tampoco.
-Tenemos que buscar a alguien que nos limpie -dije.
-¿Aquí? ¿En casa?
-No, en casa de otro. ¡Pues claro que en casa!
-Es que me da cosa que venga una extraña a limpiar a casa mientras no estamos.
-Pues que venga cuando estamos.
-Es que también me da cosa.
-Pues nada, ¿eh? Ya lo hago yo todo si eso.
-Vale.
-¡DE VALE NADA! Mira, si no quieres que venga nadie a limpiar nos apañamos nosotros, pero necesito ayuda con algo. Con lo que sea -y entonces se me ocurrió la genial idea-. ¿Qué te parece si buscamos a alguien que nos planche? Le llevamos la ropa a su casa, la recogemos allí, y nos ahorramos un montón de tiempo.
Para mí fue una decisión muy dolorosa porque me encanta planchar. Eso de tener algo arrugado y dejarlo todo lisito y dobladito... pero lo cierto es que desde que Bebé-chan se ha vuelto móvil planchar no sólo es más difícil (le gusta tirar del cable de la plancha) sino que además no sirve de nada (le gusta subirse a los montones de ropa recién planchada y, estooo, reinventarla).
Una vez que nos pusimos de acuerdo, el siguiente paso fue encontrar quien nos planchara. Para eso pedimos informes a la Vecina Redonda, a la que llamamos así porque:
a) es más ancha que alta
b) somos incapaces de recordar cómo se llama
La Vecina Redonda nos recomendó a la Vecina del Pelo Rizado a la que llamamos así porque:
a) tiene el pelo rizado
b) somos incapaces de recordar cómo se llama
-Se acaba de quedar en paro, la pobre, con un niño que tiene -nos dijo-, le hemos dado varios trabajillos para que limpie aquí y allí, porque toda la ayuda que le podamos dar es poca.
Y así fue como una tarde acabé llamando a la puerta de la Vecina del Pelo Rizado.
-Hola -le dije-, soy Lorz, del 4º.
-¿La que ha inundado todos los pisos de la otra escalera?
-¡No han sido todos, sólo los pares!
-...
-Bueno, que vengo a preguntarte si te viene bien plancharme un poco.
-¿Cómo? ¿A h*st**s?
-Eh... no, te traigo la ropa y... bueno, tú la planchas y... esteeeeee... claro... bueno, eh... yo te pagaría y...
-¿Pero tú te crees que yo estoy para plancharle a nadie?
-Eh... bueno... es que me han dicho que estabas en paro y...
-¿QUE TE HAN DICHO QUÉ?
-... que estabas en paro... 
-¿Quién te ha dicho eso?
¡La Vecina Redonda! M**rd*, no puedo decirle eso.
-Nadie.
-Pues dile a quien haya sido que yo tengo trabajo, y más del que necesito. Menuda la gracia, por una vez que le limpio a las vecinas por hacerles el favor y ahora me salen con estas. ¡En paro! ¡Yo no estoy en paro! ¿Te ha quedado claro?
No del todo: ¿me vas a planchar o no?




*"Memotécnico" significa "técnicas para memos" en klingon.
** ¡O qué! ¡O qué!

12 enero 2012

Zumochirri

Si Álex de la Iglesia conociera a mis vecinos, La Comunidad no habría sido una película sino un folletín de cien capítulos.
Por un lado tenemos al Vampiro, que tiene todas las ventnas cerradas y las persianas bajadas a tope durante todo el día, y que las abre de par en par y enciende todas las luces durante la noche.
Por otro están los Fiesteros Maquineros. Ruido, lo que se dice ruido, no hacen, pero el bajo del chunda-chunda de las narices hace que tiemble todo el edificio.
Luego están los Apartamento para Tres, tres estudiantes que comparten piso y que suelen tener broncas memorables los sábados sobre las ocho de la mañana, cuando llegan a casa pedo después de toda la noche de marcha.
Y por último, el más muy mejor de todos, el C*br*n del Reggaetón, que sólo tiene un disco, y lo pone una vez, y otra y otra... ahora que lo pienso, quizá sean distintos discos, a mí todas las canciones me parecen iguales. Hace tiempo que sospechaba que para soportar este tipo de música hay que estar colgado, y gracias al C*br*n del Reggaetón lo he confirmado: es poner el disco y liarse el porro. Y claro, para que no se le atufe la casa, abre la ventana del salón, que da justo debajo de mi tendedero.
Resumiento: cuando recojo la ropa del tendedero huele a porro.
Al principio me enfadaba mucho, pero he aprendido que si hundo la cara en un recién destendido y aspiro con fuerza de proooontooo pienshooo que en realidaaaad no tiene importansssshia.
Jijijijijiji....
Jijijijiiji...
Ji...
¿Por dónde iba?
Ah, sí.
El C*br*n del Reggaetón sólo está en casa los fines de semana, por eso la mejor manera de conseguir que la ropa limpia huela a limpio es tender entresemana.
Y ahí es donde interviene la vecina Zumochirri.
Un día tendí la ropa, me fuí a hacer los deberes, y cuando estaba toda concentrada mirando twitter estudiando empecé a oir llover.
Fui corriendo a destender la ropa, pero cuando llegué al tendedero y me asomé en la ventana vi que hacía un día estupendo, con su sol brillante y todo.
Volví a los deberes, y nada más sentarme, otra vez, ruido de lluvia.
Otra vez al tendedero...
Miré arriba: sol radiante.
Miré abajo: charco gigante en el suelo del patio.
Saqué la cabeza por la ventana, me contorsioné y miré a los tendederos de más arriba.
-¿Qué c*ñ...?
Gotas. Gotas de agua fría en la cabeza. Procedentes, al parecer, de un par de bragas tendidas un par de pisos más arriba.
Aquel día pensé que había sido un error, que la lavadora de la vecina no había centrifugado bien, que no se había dado cuenta... yo que sé.
Al día siguiente volvió a pasar...
Y al siguiente...
Y al siguiente...
Al final llegué a la conclusión de que se trataba de la típica viej...anciana mayor que vive sola, y que para no poner una lavadora para cuatro cosillas las lava a mano, las tiende tal cual y deja que el agua chorree.
El problema es que no sólo chorreaba agua.
Si usaba lejía, goteaba agua con lejía SOBRE MI ROPA.
Si era un trapo de cocina o una bayeta, lo que caía era agua con grasa o con suciedad SOBRE MI ROPA.
Pero eso no es todo.
Si la viej... anciana no es capaz de lavar a conciencia una bayeta, ¿quién me asegura que es capaz de lavar a conciencia sus bragas?
Es decir, ¿Cómo sé que cuando mete las bragas en remojo las limpia de verdad? ¿Cómo sé que lo que hace nos es, digamos, diluir sus fluidos corporales, sin eliminarlos? ¿Cómo sé que cuando tiende sus bragas están limpias? ¿Cómo sé que lo que cae sobre mi ropa, y ocasionamente sobre mi cabeza, es agua-agua?
No lo sé.
A medida que pasaban los días estaba cada vez más segura de que lo que caía no era agua-agua: era Eau de Chirri. Esencia de Chirri. Zumochirri, para los amigos.
Y claro, empecé a tomar medidas, porque una cosa es que la ropa te huela a porro, y otra que te huela a Eau de Chirri Añejo. París.
Al principio intenté usar sólo la parte del tendedero en la que no caía agua, pero claro, sólo podía tender un par de calcetines por vez.
Después intenté poner la lavadora de noche, y me levantaba de madrugada a destender.
Finalmente dejé de usar el tendedero "de fuera", y usaba sólo el tendedero plegable de emergencias.
Al final ZaraJota™ tomó cartas en el asunto.
-Creo que te estás obsesionando sin motivo.
-¡No es sin motivo! CAE. CONCENTRADO. DE CHIRRI. EN MI ROPA.
-Eso dices tú. El agua puede ser de cualquier cosa. Deberías ir a hablar con ella y aclararlo.
-¿Y por qué no subes tú?
-Porque me importa un colín que caiga agua en la ropa.
-Ah, claro.
-Venga, háblalo con ella, seguro que no es nada. Cuanto antes lo aclares mejor.
Y eso hice: subí al último piso, me asomé a la ventana del pasillo para asegurarme de que el tendedero chorreante correspondía a esa puerta y llamé al timbre.
-¿Quién?
-Soy la vecina.
Entonces me abrió la puerta una viej... anciana. No una cualquier, la más viej...anciana de las viej... ancianas.
-¿Qué quieres?
-Es que, verá, me está cayendo agua sobre el tendedero.
-Ah, debe ser de mis bragas.
ZaraJota™ tenía razón: no hay nada como dejar las cosas claras.


Pd. La vecina me prometió que iba a tender en otra zona que no coincide con mi tendedero. Al día siguiente volvió a tender exactamente en el mismo sitio. Ahora no sé si debería volver a aclarar las cosas con ella o es mejor vivir en la feliz ignorancia.

15 marzo 2011

Cucaracheitor III

En capítulos anteriores...
Tengo la cocina infestada de cucarachas porque
Arale-Chan es una guarra.

Según Cucaracheitor, una vez pusiera el veneno las cucarachas tardarían unos cinco días en morir. Por si acaso, además puso unas "cajas de registro", que son unas cajitas con un pegote de no-se-qué que a las cucarachas les encanta, entran en la cajita para comérselo y luego ya no pueden salir. De esa forma sabría cuáles son los "lugares de paso" y podría actuar con más eficacia.
Tres meses más tarde haría una visita de rutina para comprobar.
Cucaracheitor se fue, los tres meses pasaron, y hace unos días llegó la hora de la segunda visita.
Dada la experiencia anterior, le pedí a ZaraJota™ que se ocupara él de atender a Cucaracheitor o me diera permiso para escupirle en un ojo, porque en estos tres meses el veneno no parece que haya hecho ningún efecto.
Bueno, sí, hace bonito, porque es naranja y resalta sobre el amarillo de la pared.
ZaraJota™, sus razones tendrá, prefirió ocuparse él, y cuando llegué a casa por la noche me dió un informe pormenorizado.
-Dice que en la cocina y en el altillo no hay ninguna.
-¡Si dijo que el altillo estaba infestado!
-Cree que cuando se hizo la obra las espantaron.
-La obra fue seis meses antes de que él viniera...
-Ya lo sé, lo importante es que ahí no hay. Ha encontrado algunas en el baño, pero la cantidad no es significativa.
-¿Cuánto es significativa?
Que ya sabemos lo que pasa, que luego ves las noticias y según el Sindicato de Cucarachas Unidas hay trescientas, y según el gobierno sólo una.
-No lo sé. Dice que cree que el nido está en la habitación de Arale-Chan.
-¡Si dijo que la rata las espantaba porque las cucarachas les tienen miedo a los parásitos! ¡Será sinvergúenza! ¡Mi rata está muy limpia!
-Ya. Dice que el miedo irracional a los parásitos se ve compensado por el atractivo de una fuente de alimentación constante.
Estupendo: cucarachas con planteamientos estratégicos.

23 noviembre 2010

Cucaracheitor II

En capítulos anteriores...
¡Nos han invadido!

Después de varios días de incertidumbre, Cucaracheitor ha venido hoy a llenarme la casa de veneno.
-Muy bien, ¿dónde suelen estar las cucarachas?
-Pues aquí, en el pasillo.
-No puede ser.
-¿No?
-Lo normal es que estén en la cocina.
Estupendo, no sólo me han tocado de un color que no me gusta: también me han tocado las tontas.
-Pues le aseguro que he matado una aquí esta misma mañana.
-Claro, claro... ¿dónde está la cocina?
-Por allí.
Cucaracheitor entra en la cocina.
-¿La basura está siempre aquí?-me pregunta, señalando los cubos.
-No, cuando la bolsa se llena la tiramos y ponemos otra.
-... ya. ¿Le importa que abra los muebles?
-Como si estuviera en su casa.
El señor me mira mal.
-En mi casa no hay bichos.
-Ah.
Cucaracheitor empieza a abrir todos los muebles y a mirar dentro con una linterna.
-Pues aquí no hay nada.
-Ya. Aquí NUNCA vemos ninguna.
-Ni huevos, ni nido, ni heces...
-¿Heces? ¿Las cucarachas hacen caca? ¿Y cómo es?
-Tiene aspecto de café molido.
Nota mental: no volver a tomar café jamás.
-¿Y no hay?
-No, en la cocina no hay nada. Además, sería raro que hubiera, está todo muy limpio.
-¡CHÚPATE ESO, PORTERA!
-¿Perdón?
-Nada, nada.
-¿Eso de ahí arriba es un altillo?
-Sí. ¿Quiere mirar?
El señor se sube a la escalera, abre la puerta del altillo y se asoma dentro.
-¡ARG!
-¿Qué?
-¡ESTÁN AQUÍ! ¡DIOS MÍO! ¡ES HORRIBLE! ¡ARG!
-¡NO QUIERO SABERLO! ¡HAGA LO QUE TENGA QUE HACER, PERO NO QUIERO SABERLO!
-¡LAS HAY A MILLONES! ¡ES EL INFIERNO! ¡SALDRÁN Y NOS DEVORARÁN A TODOOOOOOOOOOOOS!
-¡QUE NO QUIERO SABERLO!
-¡DEBE HABER AL MENOS SOPOCIENTAS! ¡Y CADA TRES MESES PONEN CUARENTA HUEVOS! ¡ESTÁN A PUNTO DE SER SOPOCIENTAS ELEVADO AL CUARENTA!
-¡ARG! ¡NO ME DIGA QUE TENGO QUE MUDARME OTRA VEZ!
-No, no. Pongo un poco de veneno y en cinco días mueren.
-¿Qué?
-Está chupado, no es nada grave.
-Usted quiere que me de un infarto, ¿verdad?
-Bueno, pues ya está.
-¿Le importaría revisar el resto de la casa por si acaso?
-Claro.
El señor, muy amable, me llena la casa de veneno: el salón, el baño... y al final llegamos a la habitación de Arale-Chan.
-Mire bien aquí, que como está la cobaya igual atrae bichos.
-Al contrario: las cobayas las espantan.
-¿Porqué? ¿Tienen miedo de esta m**d* de depredador?
-No, es que donde hay pulgas no hay cucarachas.
-¡Mi cobaya no tiene pulgas!
-Todos los animales tienen parásitos.
Al final va a resultar que la guarra era Arale-Chan.

16 noviembre 2010

Cucaracheitor

A medida que han ido pasando días y semanas, nos hemos ido dando cuenta de que los bichos habían llegado para quedarse.
No voy a entrar en detalles, que acabo de comer.
Teníamos dos opciones: o irnos nosotros o que se fueran ellas.
Y bueno, ya que somos nosotros los que pagamos el alquiler, pensamos que lo justo es que se fueran ellas.
Ahora que lo pienso, a lo mejor es que somos un poco egoistas.
Lo primero que hicimos fue informarles de nuestra decisión.
Ni caso.
Se lo comunicamos por escrito.
Ni caso.
Se lo cantamos.
Ni caso.
Y cuando nos hartamos de ser educados decidimos llamar a Cucaracheitor.
Algunas personas lo llaman "exterminador" o "fumigador", pero eso es porque no se enteran.
Cucaracheitor llegó un día a casa y me dijo:
-A ver, ¿dónde están las cucarachas?
-Aquí, en el pasillo.
-...
-De verdad, suelen estar aquí.
-...
-Ejem... ¡SALID, C*BR*N*S!
-...
-Le juro que tengo millones de cucarachas...
-No se preocupe, esto es como cuando vas al mecánico porque oyes un ruidito y cuando llegas allí no suena nada.
-Ya, jijiji. Os vais a enterar cuando este señor se vaya, traidoras.
-¿Puedo ver el resto de la casa?
-Claro, mire, esta es la primera habitación, pero aquí nunca hemos visto ningún bicho.
-Ya.
-Y esta es la otra habitación... Aquí tamp...
-¡ARG!
-¿Qué pasa? ¿Se han decidido a salir?
-¡HAY UN BICHO MUERTO!

-Ah, esa es Arale-Chan.
-¿Está muerta?
-No. Bueno, a lo mejor por dentro. Es que es un poco emo.
-¿Qué es? ¿Un conejo enano?
-No, una cobaya gigante.
-Ah. ¿Y sale de ahí?
-No, nunca. Bueno, sí. La sacamos cuando friego la jaula. Una vez por semana. Con lejía. Y cal viva. ¡Y luego le prendo fuego! ¡No se vaya a pensar que soy una guarra! ¡Eh! ¡Eh! ¡EH!
-Claaaaro, claaaaaro...
-Bueno, ¿cómo funciona esto?
-Lo que hacemos es poner veneno por toda la casa, las cucarachas se lo comen y mueren.
-¡BIEN! Pero... ¿es peligroso para los demás?
-No, no.
-Es que a lo mejor me prestan un gato.
-No, no. La cantidad de veneno es proporcional al peso de los bichos, no es peligroso para las personas ni para las mascotas.
-¿Seguro?
-Seguro... eh... bueno... Me ha dicho que el conejo no sale de la jaula, ¿verdad?

25 octubre 2010

El comité de bienvenida III y ya

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Me han tocado las cucarachas marrones. Las rosas están cogidas y las moradas están reservadas por si 3,14 decide mudarse algún día al edificio.

Varios días más tarde llamó la casera, pero no a ZaraJota, sino a mí.
-Hola, soy la casera, es que ZaraJota me dijo que teníais un problema.
-Pues sí, es que en la facul me han pedido que haga un trabajo sobre un edificio de mi entorno, y no sé si es entorno de alfarero o entorno familiar.
-Eh... no, lo de los bichos.
-Ah, sí. Eso.
-He hablado con el administrador. Dice que cada vez que algún vecino hace obra pasa lo mismo y que este verano ha habido varias obras.
-Sí, ya. Una ha sido justo en el baño de abajo.
-Dice que tapes bien los desagües para que no entre ninguna.
-Hecho.
-Y que pongas trampitas por toda la casa.
-Hecho.
-Dice que no te recomienda fumigar, que si son pocas no merece la pena.
-¿Y si son muchas?
-Tampoco es buena idea fumigar, por que pueden pasar dos cosas: o que huyan en desbandada y se expandan por todo el edificio o que se unan y te lleven ante el Tribunal de la Haya acusada de genocidio, limpieza étnica y discriminación.
Bueno, mientras no me critiquen por no tener la casa limpia.


PD. Al final nos hemos librado de las cucarachas (toco madera), y no han hecho falta trampas, ni fumigaciones, ni bombas atómicas. Ha sido la calefacción central, o mejor dicho, la carencia de ella.
Los pobres bichos han muerto de frio.
MUA-JA-JA!
Es posible que nosotros seamos los próximos, pero ha merecido la pena.

20 octubre 2010

El comité de bienvenida II

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escamondar, según la
RAE:
(Del
lat. ex y caput mundāre, podar lo somero).
1. tr. Limpiar los árboles quitándoles las ramas inútiles y las hojas secas.
2. tr. Limpiar algo quitándole lo superfluo y dañoso.


ehcamondá/ehcamondao, según mi pueblo:

1. adj. Objeto o superficie que está tan limpio que duele mirarlo.
2. adj. Persona o parte del cuerpo de la misma que está está tan limpia que tiene la piel en carne viva.


Una vez comprobado que la casera no estaba por la labor decidí atacar el frente de la portera.
No era tarea fácil.
La portera se pasa el día en la portería chateando o viendo películas en su ordenador portátil con modem inalámbrico.
No es broma.
No sólo no ve quien entra y sale, sino que por lo general tiene puestos los auriculares y tampoco oye.
Hablar con la portera requiere hablar muy alto, agitar los brazos delante de la pantalla y/o golpearle, y como no le gustan ni los sustos ni las sorpresas ni que la interrumpan suele responder de forma violenta.
-Oigausted -le dije a una prudente distancia-. ¿Algún vecino se ha quejado de bichos?
-¿Bichos? ¿Qué bichos? ¿Cucarachas?
Otra que adivina el bicho antes de que se lo diga. O son videntes o me ocultan algo.
-Sí.
-En este edificio no hay cucarachas.
Debe ser que tienen un censo, o algo, si no no me explico que lo dijera tan convencida.
-Pues tiene que haber, porque en mi casa hay.
-Si están en tu casa serán tuyas.
-Ah, no, mías no son, porque cuando firmamos el contrato nos dieron un inventario y no venían.
-Es que la suciedad las atrae.
-¿LO QUÉ?
-Que son tuyas.
-Mire, estoy segura de que no. La casa está limpia como una patena. La hemos revuelto de arriba a abajo y no hay ni una, ni entre los libros, ni entre la ropa, ni detrás de los muebles. Salen de los putos desagües, y estamos seguros de eso porque las vemos salir, y ni nos dicen hola ni nada.
-Salen de los desagües porque les gusta más y se esconden ahí para pasar el día, pero son de tu casa.
-¿Me está diciendo que no sólo son de mi casa, sino que encima no están a gusto?
-A ver, ¿de qué color son?
-Marrones.
-Pues entonces son tuyas.
No sabía que a cada vecino le asignaban un color...
¿Estará disponible el rosa?




18 octubre 2010

El comité de bienvenida I

Creo que ya lo he dicho alguna vez: odio las cucarachas.
Las odio, las odio, las odio y las odio.
He vivido muchos años en el campo y estoy relativamente acostumbrada a encontrarme bichos en sitios insospechados. No hago aspavientos ante arañas, hormigas o moscas.
Pero mi pueblo está en mitad de un secarral, y no había visto ni una cucaracha hasta que me mudé a Madrid, y aún así, de lejos, porque en casa de mis padres rara vez aparecía alguna despistada.
En mi primera casa de amancebada no había tampoco. Sólo una vez tuvimos un desagradable accidente, cuando cambiaron los desagües de la comunidad y todos los bichos del edificio decidieron aparecer en mi fregadero de pronto.
Después de verlas corretear por mi encimera recién lavada y por la comida que acababa de preparar les cogí un poco de manía. Totalmente injustificada, por supuesto.
Cuando nos mudamos a esta casa escribí un post en el que decía que una de las habitaciones estaba ocupada por la República Independiente del Cuchitril de Joe.
Era broma, claro: si hubiera visto aunque fuera un triste cadáver de cucaracha en diez kilómetros a la redonda no me habría mudado jamás.
Cuando hicimos la limpieza, no apareció tampoco ninguna, ni siquiera en el altillo.
Cuando sacamos las cosas de las cajas aparecieron un par, pero venían de la otra casa, se ve que nos habían cogido aprecio.
Pusimos trampas, y desaparecieron y no volvimos a ver ninguna...
hasta que volvimos de Grecia.
A nuestro regreso, la casa estaba invadida. Revolvimos la casa de arriba a abajo limpiando, pusimos miles de trampas (ahora mismo hay 36, toca a 0'65 trampas por metro), y nada: cada noche volvían, las cabronas.
Después de mucho investigar, llegamos a la conclusión de que salían por el desague de la bañera.
Bueno, en realidad no investigamos, es que las veíamos salir.
Tapamos el desagüe de la bañera y empezaron a salir por el desague del lavabo.
Tapamos el desagüe del lavabo y empezaron a salir por el desagüe del fregadero.
Tapamos el desagüe del fregadero y empezaron a salir por los rebosaderos.
Un día, después de encontrarme una pareja en un sitio particularmente sensible, obligué a Zarajota a llamar a la casera.
-Hola, soy ZaraJota... Sí, es que estamos teniendo un problema con bichos.
-¿Cucarachas?
-Sí... En los últimos días nos están invadiendo. Mi mujer está alterada. A mí no me importa mucho, pero es que cogen el mando de la tele y no dejan ver nada a los demás.
-Entiendo. No sé cómo decirlo... ¿hay restos?
-No señora, nos deshacemos de todos los cadáveres.
-Quiero decir, si la casa está limpia.
Por desgracia para él, ZaraJota tiene muy alto el volumen del teléfono, y lo oí.
-¿Te ha preguntado si la casa está limpia?
-Eh... sí.
-No me lo puedo creer. Dile a esa meseteña que mientras en su villa no se atrevían a tocar el jabón ni con la punta un palo, en mi ciudad teníamos baños públicos en cada esquina, y era obligatorio lavarse para rezar. Dile que en mi tierra se pintan las paredes con cal viva, y las señoras no están contentas con fregar su casa, y cuando terminan friegan su parte de acera. Dile que mi casa no está limpia, no, porque limpia no es la palabra. En su vocabulario no existe una palabra para definir cómo está mi casa. Mi casa, señora, no está limpia, ¡mi casa está ehcamondá!
-Disculpe -le dijo ZaraJota a la casera-, tengo que colgar. Mi mujer está a punto de reclamar Al-Andalus para el Islam.




continuará...



*No estoy en mi ordenador y no atino a poner el enlace. El post de la mudanza es el del 26 de mayo, no que quites el sayo.

10 junio 2010

Me gusta el mueve mueve V (lo del culo) y ya

Previously in Lorz...
Los lectores silenciosos decidieron salir del armario y dejar su primer comentario. ¡Bienvenidos!

Cada vez que quedábamos para conocer "en directo" a alguien que habíamos conocido por internet, ZaraJota™ decía "el próximo, Necio Hutopo", y nos reíamos, porque dada la distancia las posibilidades eran remotas.
¡Nos creíamos a salvo gracias al océano!
¡Ilusos!
Estábamos en plena mudanza cuando recibí un correo del susodicho diciendo que iba a pasar por Madrid.
-¿Adivina quién viene? -le dije a ZaraJota™.
-¿La nave nodriza? ¿Por fin? Te llevará de vuelta a tu planeta y no volveré a verte jamás?
-Noooooo... Necio Hutopo.
-¡...! Admite que lo de la nave nodriza tenía más posibilidades.
-¡Que bien!
-¿Cuándo?
-Este domingo.
-¡Si el sábado vamos a hacer la mudanza!
-No es nada, nos va a ayudar mucha gente, acabaremos en seguida.
-Estarás agotada, y todavía quedarán millones de cajas por colocar.
-¡QUE NO!
-Haz lo que quieras.
No estaba dispuesta a reconocerlo, pero la verdad es que ZaraJota™ tenía un poco de razón. Todo el que vino nos ayudó muchísimo, pero hay cosas que los demás no pueden hacer por ti, como ordenar el cajón de la ropa interior.
Además me daba cosa irme de pingo y dejar a ZaraJota™ para que lo hiciera todo.
A la mañana siguiente, cuando llamó Necio Hutopo, estaba decidida a darle plantón.
-Hola, te va a sonar raro, pero quiero hablar con Lorz.
Todavía no sé porqué me tenía que sonar raro, ¡si lo pronuncia perfectamente!
-Hola, soy yo, pero es que verás, estamos de mudanza y...

...el cuarto de Arale-Chan...

...el comedor...
...mi ropa...
...el domitorio...

-...¡SÁCAME DE AQUÍ! ¡LLÉVAME CONTIGO!

Pd.: Ahora tengo que convencer a ZaraJota™ para que me lleve a conocer a los de Chile.

08 junio 2010

Me gusta el mueve-mueve IV

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El mueve-mueve está empezando a no gustarme.


Al final conseguimos hacer la solicitud telefónica del traslado de línea, y poco después el técnico pasó por casa para hacer lo que quiera que tuviera que hacer.
-¿Dónde está la roseta? -me preguntó.
-En el pasillo.



-No la veo.
-Detrás de la estantería.
Es que hay que explicarlo todo, leche.
-¿Y el PTR?
-No, no, estamos en contra.
-¿No tienes PTR?
-Depende. ¿Qué es?
-Es como una cajita de plástico que se parece a la roseta.
-Pues no, creo que no hay ninguno.
-Te tengo que poner uno. No puedo ponerte el teléfono sin el PTR.
-Ah. Entonces creo que paso. Póngame sólo internet y ya está.
-Tampoco puedo poner internet.
-¡PONGA EL PTR! ¡AHORA MISMO! ¡LLEVO TRES DÍAS SIN CONECTARME Y ESTOY MUY NERVIOSA! ¡HE ESTADO A PUNTO DE MUDARME DE VUELTA SÓLO PORQUE NO HAY NINGÚN VECINO GENEROSO!*
-Está bien, no se preocupe, lo pongo ahora mismo. ¿Sabes por dónde pasa el cable?
-Nop.
-Es que yo no lo encuentro. Aparentemente no pasa por el interior de la casa.
Creo que fue la tensión de estar sin internet tres días, pero de pronto todo pasó ante mis ojos a cámara lenta: cuando hice la limpieza me asomé para fregar el poyo de la ventana del dormitorio y vi un cable roto colgando.
Jijiji, le dije a las pelusas, quién será el pringao que se ha quedado sin el cable de lo que sea.
-Eh, ¿puede ser un cable que cuelga por el patio? -le dije al técnico.
-No sé, a ver... Sí, es esto.
Estupendo: la pringá era yo.



*Léase "lo bastante bobo para tener wi-fi sin contraseña".




GRAN EXCLUSIVA: MATERIAL GRÁFICO INÉDITO
El cable colgando por la ventana, con el PTR ya pegado (después me hizo una instalación superbonita, con el cable del mismo color que la pared y todo, un primor).

Espero que el teléfono no se estropee, porque después de verme haciendo fotos al cable no sé si el técnico va a querer volver.

04 junio 2010

Me gusta el mueve-mueve III

Previously in Lorz...
Para ser instalador de calentadores no hay que saber como funcionan: sólo como se ponen.


Lo peor de mudarse no son las cajas, ni los millones de libros, ni el calor, ni salir de la ducha y acordarte de que tus últimas braguitas limpias están en una caja y no sabes en cual.
No.
Lo peor es tooooooodo el papeleo: los cambios de dirección, las notificaciones de cambio de domicilio, las altas y bajas de los diferentes servicios.
Y por supuesto lo peor es el teléfono.
Como le había prometido a ZaraJota™ que yo me iba a encargar de todo, fue a mí a la que le tocó lidiar con nuestra compañía.
Lo primero que hice fue llamar par informarme.
-Hola, quiero dar de baja la línea.
-Por supuesto, ¿me puede decir su nombre para dirigirme a usted?
-Sí que puedo.
-...
-Ah, que se lo diga. Lorz.
-¿Es usted el titular de la línea?
-No.
-Tiene que llamar el títular de la línea.
-Ah, vale.
Colgué y volví a llamar.
-Hola, quiero dar de baja la línea.
-Por supuesto, ¿me puede decir su nombre para dirigirme a usted?
-ZaraJota™, jijijiji.
-¿Es usted el titular de la línea?
-Sí, jijiji...
-Pues yo soy el operador que le ha atendido antes, Lorz.
¡Mierda! ¿Es que sólo tienen a uno o qué?
Una vez más, ZaraJota™ tuvo que intervenir.
-Hola, quiero dar de baja la línea.
-Por supuesto, ¿me puede decir su nombre para dirigirme a usted?
-ZaraJota™
-¿Es usted el titular de la línea?
-Sí.
-¿Cuál es el motivo de la baja?
El motivo de la baja era, a grandes rasgos, que nuestro número pertenecía antes a una empresa, en la que trabaja una tal Yolanda, a la que llaman a todas horas, y que por la noche recibe fax, sólo que nosotros no tenemos fax, así que el teléfono suena y cuando te levantas a las tres de la mañana para responderlo sólo oyes un -pip-. Y son insistentes, los fax: o dejas el teléfono descolgado o sigue llamando a intervalos regulares toda la p*t* noche. Para añadirle un poco más de diversión, el número se parece asombrosamente al del centro de salud, y recibimos puñaos de llamadas pidiendo cita, en su mayoría gente mayor que no entiende porqué no les puedes dar cita tú.
Por eso habíamos decidido que ya que nos mudábamos nos cargábamos la línea, el fax y a la madre de la tal Yolanda.
Lamentablemente ZaraJota™ prefirió no entrar en el tema.
-Nos mudamos.
-¿Sabe que puede pedir el traslado de la línea?
-No me intere...
-De esta forma conservará su número de teléfono, y no tendrá que cambiarlo en millones de documentos.
-De acuerdo.
-Le paso con el departamento correspondiente.
-Lorz, no es verdad que tengan sólo uno: me van a pasar con otro...
-Departamento correspondiente digame.
-Hola, quiero trasladar la línea.
-¿Por qué motivo?
-Cambio de domicilio.
-¿Sabe que el traslado tiene coste?
-Eh, no.
-Pues lo tiene.
-Bueno, en ese caso quiero darme de baja.
-Le transfiero con el departamento correspondiente.
-Departamento correspondiente digame.
-Hola, quiero darme de baja.
-¿Me puede decir el motivo?
-Cambio de domicilio.
-Si lo desea le podemos hacer el traslado de la línea de forma totalmente gratuita.
Estupendo: sólo tienen dos, y encima no se ponen de acuerdo.

31 mayo 2010

Me gusta el mueve-mueve II

Previously in Lorz...
Se me ha metido un armario empotrado en el ojo.

Convencer a ZaraJota™ de que nos mudáramos no fue difícil: a fin de cuentas peso el doble que él y tengo un bate de beisbol.
-Pero tú te encargas de todo, ¿vale?-me dijo- Yo no quiero saber nada del asunto.
-Vale.
-De empaquetar, de limpiar, de desempaquetar, de ordenar, del papeleo...
-Sí.
-Entonces está bien, nos mudamos.
-¡Yujú!
-Y la próxima vez no esperes a las tres de la mañana para decírmelo. Y si me tienes que despertar, que no sea saltando sobre mí con un bate.
-Jo.

Al día siguiente firmamos el contrato y nos dieron las llaves, y en cuanto las tuve en la mano me fui a la casa nueva a mirar los armarios empotrados con ojitos de arrobo y la boca abierta a limpiar.
En cuanto entré en el piso lo primero que hice fue abrir todas las ventanas porque no se puede limpiar con las ventanas cerradas. Es imposible. Como que sea lunes y mi madre no ponga lentejas para comer: el universo implotaría sobre sí mismo y se autoaniquilaría.
Con todas las ventanas abiertas corría una brisilla matinal de las que te quitan las arrugas de golpe.
Cogí un barreño y lo puse debajo del grifo del fregadero.
Abrí el grifo del agua caliente y ¡pluf!, el calentador, situado justo encima del fregadero, se puso en marcha, y empezó a salir agua caliente.
Cuando el barreño estuvo razonablemente lleno le eché limpiador cocina-baño con olor a pino antibacterias y me puse a enjabonar la cocina a estropajazo limpio.
-En la montaña habíaun pas-toooooooooooooooor/que can-ta-bau na cancióóóóóóóóóóóóóóóóóóóón/ yen el marunasirena...eh... dice... *
Enjabonado el primer sector, agarro la bayeta, la pongo bajo el grifo, abro el agua caliente... y el calentador ni pluf ni nada.
Vuelvo a intentarlo y nada.
Llamo a ZaraJota™.
-Que el calentador no funciona.
-Algo habrás hecho mal. Seguro.
-Que no, se ha encendido una vez, y después nada.
-Llama a la casera y pregúntale, a lo mejor es que hay que darle a algún botón.
-Entonces, ¿por qué antes se ha encendido?
-No sé, tendrá un modo prueba, como Spiderman Canta y Baila. Llama a la casera.
Llamé a la casera.
-Oigaustéd, que no consigo que el calentador funcione.
-Ah, sí, es que tenía truco, pero no sé cómo explicarte. ¿Vas a estar allí esta tarde?
-Sí.
-Pues me paso y te lo explico.

Esa tarde la casera pasó por mi casa, que es la suya.
-A ver, a ver cómo era estoooo -dijo, toqueteando cables-. Así... No. Pues no atino. Espera que llamo al técnico -cogió el móvil-. A ver si me coge... ¿Sí? Hola, soy yo. Es que estoy aquí con la inquilina, y no conseguimos encender el calentador... sí, ya sé que tenía truco, pero por más que le doy no... no así tampoco... nada... Oye, ¿no podrías pasarte por aquí? ¿Mañana? -empecé a afirmar con la cabeza como una loca-. Sí, la chica va a estar aquí. Muy bien, pues mañana.

A la mañana siguiente me fui a la casa vacía a esperar al técnico, que apareció tan sólo tres horas más tarde de lo previsto.** Cuando sonó el timbre... bueno, cuando oí que apretaban el timbre, que no sonó porque no funciona, corrí a abrir la puerta y me encontré a un tipo con las gafas de sol puestas en la nuca, camiseta cuicsilver negra y blanca, pantalones ajustados de cuerto y zapatos blancos acabados en punta.
-¡¡¡ARG!!!
-Vengo a arreglar el calentador.
-Ah, entonces pase, es al fondo.
-Ya. Yo hice toda la reforma de la casa.
-Sí, ya me lo ha dicho la casera***.
-Y es que el calentador tenía un truco para encenderlo. A ver si puedo...
Media hora más tarde...
-Pues no puedo. Creo que está roto.
-¿Y se puede arreglar?
-Ni idea.
-...
-Yo no entiendo de esto.
-Pero... la reforma...
-Cuando hicimos la reforma acababan de poner el calentador nuevo, así que lo quitamos, alicatamos la pared y lo volvimos a poner tal cual. Tendrás que llamar a un técnico.

Informada la casera, nos autorizó a llamar a un técnico a su costa.
-Pero que sea del servicio oficial, que no quiero perder la garantía.

El técnico del servicio oficial se presentó en casa al día siguiente, seguido de tres adolescentes con cara de aburrimiento.
-Hola, soy el técnico del calentador -me dijo cuando abrí la puerta.
-¿Y ellos?
-Están aprendiendo.
-Ah, bueno, vale. Es al fondo.
El técnico desplegó todas sus herramientas sobre mi recién enfregotada encimera y desmontó el calentador.
-Está estropeado el #%&$.
-¿El qué?
-El #%&$. Es como la toma de tierra para la electricidad. Si detecta que hay alguna fuga bloquea el sistema de encendido. Como está estropeado, si tratas de encenderlo se bloquea.
-Vale. ¿Tiene arreglo?
-Claaaaaaaaro... pero te va a salir taaaaaaaaaaan caro... No merece la pena. Lo mejor que puedes hacer es comprarte el nuevo Super Calentador Ultra Chachi Piruli Juan Pelotillas, que además de calentar el agua te plancha la ropa y te pasea al perro.
-Creo que prefiero reparar. Es que me gusta planchar, y no tengo perro, ¿sabe?
-Vale, pues mañana vendré con la pieza de repuesto.
El reparador y su séquito salieron y llamé a ZaraJota™.
-Más te vale estar mañana aquí, porque este se cree que por ser mujer soy estúpida.
-Menudo idiota... ¡como si ser mujer tuviera la culpa de lo tuyo! No te preocupes que ahí estaré.

A la tarde siguiente, ZaraJota™ recibió al técnico, esta vez en solitario, y yo me encerré en el baño a fingir que fregaba para no tener que asistir al encuentro, así que a partir de aquí he tenido que reconstruir los hechos basándome en su testimonio.
El técnico volvió a esparramar el instrumental por MI encimera limpia, desmontó el calentador y se puso a mirarlo por todos lados.
-Um...
-¿Qué pasa?
-La pieza que he traído no es igual que la que tenéis.
Encerrada en el baño, decidí que lo mejor para mi salud mentar era no oir el resto de la conversación y me puse a cantar a gritos:
-EN LA MONTAÑA HABÍAUN PAS-TOOOOOOOOOOOOOOOR...
-¿No es igual?
-...QUE CAN-TA-BAU NA CANCIÓÓÓÓÓÓÓÓÓN...
-Le faltan cables. Mira.
-...YEN EL MARUNASIRENA... eh... dice...
-Es verdad. ¿Se puede arreglar?
El técnico se saca una fotocopia con el esquema de la instalación y la mira y remira un rato antes de contestar.
-No lo sé. Voy a llamar al jefe a preguntarle.
-..MI RA QUE BUENA ESTOY/CARAY CARAY PASTOR/QUE BORDESTÁS...
-Hola jefe, es que estoy viendo esto del calentador y... sí, déjame hablar, déjame hablar...
-...SI BA-JA-RAS PARAQUÍ/ME-JOR SUBE TU PA-CÁ...
-Si te llamo es porque tengo un problema, hombre, y necesito que me ayudes, déjame hablar... sí... es que le faltan cables...
-...ESTA SIEMPRE SE ME OLVIDA/NO SÉ QUÉ NO SE CUANTO DE POSTAAAAAAAAAAAAL...
-No, no he traído... ¿que vaya a buscarlos DÓNDE? ¿Pero tú sabes qué hora es?
-...PUM-PUM-PUM/PUM-PUM-PUM/VENGA, VENGA, VENGA A CAMP ROCK...
-¡¡¡ESO ES LAS CINCO DE LA TARDE!!! ¿A que tú has comido? ¿A que tienes la barriga llena? Pues yo no... no pienso ir a ningún sitio... ¡¡¡PUES PREPÁRAME LA CUENTA!!!
Llegado a este punto empecé a preocuparme un poco por la integridad física de ZaraJota™ y me asomé a la ventana del baño (desde la que se ve la ventana de la cocina) para ver si estaba bien. Al parecer en los últimos minutos había desarrollado un extraordinario interés por los folletos de comida china que había pegado en la puerta de la nevara, y los estaba examinado como si su vida dependiera de ello.
-¡PERO YO NO PIENSO IRME AL ALMACÉN Y DESPUÉS VOLVER! ¡UN VIERNES POR LA TARDE A ESTAS HORAS!
Y con esto dio por terminada la conversación y se volvió a ZaraJota™.
-No puedo arreglarlo.
-No sé por qué, pero ya me lo había imaginado.
-Necesito algunas piezas, y que venga mi jefe a montarlo. Yo es que no soy reparador.
Entonces sentí de nuevo la imperiosa necesidad de dejar de escuchar la conversación.
-EN LA MONTAÑA HABÍAUN PAS-TOOOOOOOOOOOOOOOR...
-¿No es reparador?- preguntó ZaraJota™ al borde del colapso mental.
-No. Hice un cursito de un par de horas para instalar calentadores, pero yo llego, los coloco y ya está. No tengo ni idea de lo que pasa por dentro.

Siempre es agradable saber qué estas en buenas manos.


Pd: Al día siguiente llamamos a otro técnico, que nos explicó que efectivamente faltaban piezas; al parecer el artista de la reforma desmontó el calentador, y cuando lo volvió a montar le sobraron unas cuantas piezas, de las que se deshizo astutamente. Esa misma tarde estaba arreglado y volvía a tener agua caliente y era feliz como una perdiz, pero ZaraJota™ no parece nada contento: cada vez que oye encenderse el calentador se pone en posición fetal y llora. Me pregunto si es alérgico al gas.





*Cualquier parecido con el original es mera coincidencia.
**Y así fue como me leí The girl with the dragon tatoo en una tarde.
***Y de paso me dio su opinión al respecto, que no pensaba repetir delante del objeto de tales lindezas.

26 mayo 2010

Me gusta el mueve-mueve I

Dedicado a todas aquellas personas humanas que colaboraron heroicamente con la mudanza, ya sea subiendo a pulso los muebles, haciendo acrobacias para que entraran en las habitaciones, cargando los cienes y cienes de cajas, haciendo guardia, pagando las rondas, proporcionando apoyo moral o simplemente llamando para lamentar no haber podido estar allí.
Gracias a todos.


Después de un par de docenas de experiencias traumáticas, ZaraJota™ y yo acordamos dejar de buscar piso y quedarnos donde estábamos, y esta vez incluso planeaba respetar el acuerdo, pero pocos días después de salir del hospital (ups, spoiler, esto no lo he contado todavía) estaba en casa, sin poder estudiar porque la medicación me desorientaba, y sin otra cosa que hacer más que esperar el inminente burofax con mi despido (m**rd*, otro spoiler...) y me puse a mirar pisos por internet.
Como siempre hice dos listas: una de "jijiji, que feo es, esto tengo que verlo en vivo y en directo", y otra de posibles candidados serios.
Los primeros en llamar eran de un piso serio, y como me pillaba cerca de casa (según google maps a 450 metros) quedé para ese mismo día.
Nada más empezar ya supe que aquello no iba a prosperar.
-La cerradura está un poco dura -dijo el agente, luchando con todas sus fuerzas contra la puerta de entrada.
-Ya veo, ya.
-Pero es cuestión de empujar un poco -continuó, con las venillas del cuello a punto de reventar-. ¿Ves? Ya está abierta.
-Ajá... ¿Hay portero?
-Sí, sí. Es bastante majo si lo tienes contento.
-¿Cómo?
-Ya sabes, dejándole un regalito de vez en cuando.
-¿Tengo que hacer caca en la portería?
-Eh... no, espero que no. Me refiero a darle algo de vez en cuando, ya sabes, un detallito.
-¿Flores?
-No. Veinte o treinta euros de vez en cuando.
-!!!
-Para coger el ascensor hay que subir al primer piso.
-Entonces casi mejor subimos andando del todo, ¿no? Es un segundo.
-No, no... El primer piso está numerado como bajo, así que el segundo es en realidad un tercero.
-Me estás vacilando, ¿verdad?
-Por favor, mete tripa para que quepamos en el ascensor.
-[Inspirando como una loca para meter tripa].
-Ya estamos. El ascensor se tuvo que adaptar al hueco, y es un poco... eh...
-¿Diminuto?
-Acogedor. Ya estamos. ¿Puedes salir?
-Creo que me he quedado atorada.
Diez minutos y muchos tirones más tarde...
-¡Ya estás fuera! Por aquí... Esta es la puerta. Ha sido un poco vandalizada por los vecinos...
-Pone "aquí vive un..." no entiendo lo que sigue...
-No es importante. ¿Espera recibir muchas visitas? Por que el timbre no funciona.
-Jijiji... Sabía que merecía la pena venir, esto tiene un post fijo...
-¿Decías algo?
-No, nada, nada.
-Bueno, espera que enciendo la luz... Pasa, pasa.
-Es un poco... acogedor, ¿no?
-Sí, por suerte, porque no tiene calefacción.
-Ya veo.
-Todo el piso es interior. De esta forma se pueden aprovechar las paredes para poner estanterías, sin perder espacio por culpa de las ventanas.
-Muy práctico, sí.
-En esta habitación no podemos entrar sin pasaporte.
-¿QUÉ?
-Las cucarachas la han proclamado república independiente. La República Independiente de El Cuchitril de Joe. Este es un edificio de categoría, las cucarachas son cinéfilas.
-Claro, claro.
-El baño. La lavadora no funciona, tendrías que cambiarla. Aquí está la cocina. Tiene un altillo, pero no te recomiendo abrirlo.
-¿Cucarachas?
-Están en negociaciones. Un asunto delicado... las ratas están implicadas... es mejor no mencionar el tema.
-Ah.
-Y la habitación. Cabe una cama de ochenta. Si la pones en vertical y no te importa que sobresalga parte del colchón al pasillo, claro. En cambio tiene un buen armario empotrado.




-Bien, ¿que te parece?



P.d.: Cualquier parecido con la realidad es pura coincidencia.

20 octubre 2009

La hermana de Joder Amor

Mis vecinos, los señores Joder Amor, no sólo hablan a gritos entre ellos sino también con la familia... y creedme, hablan MUCHO con la familia.
Con quien más hablan es con Ana. Después de un año de conversaciones a gritos hemos deducido que Ana es la hermana de la señora Joder Amor, y que está metida en una relación tormentosa que la está enemistando con toda la familia.
Ana llama a la señora Joder Amor varias veces por semana, y la conversación es cada vez más tensa.
Una noche, por fin, estalló el drama:
-¿ES QUE NO TE HAS DADO CUENTA DE LO QUE LE HAS HECHO A TU FAMILIA? -gritaba la señora Joder Amor.
-...
-¿AMOR? ¿AMOR? JODER, ¿NO TE DAS CUENTA DE QUE TIENES UNA EDAD?En ese momento ZaraJota™ y yo nos dimos cuenta de que la cosa iba para largo y decidimos apagar la tele. Ya que no nos dejaban oir la película por lo menos íbamos a escuchar la radionovela.
-Y ADEMÁS, SI ESA PERSONA MERECIERA LA PENA... ¡PERO POR UNA MUJER ASÍ!
ZaraJota™ y yo nos miramos con los ojos como platos.
¡Ana es lesbiana!
¡Que fuerte!
-¡ENGAÑABA A SU MARIDO CONTIGO!
¡Ana es lesbiana y está liada con una mujer casada!
-¿ES QUE NO TE DAS CUENTA DE QUE ES UNA PROS-TI-TU-TA?
¡Ana es lesbiana, está liada con una mujer casada que además se pros-ti-tu-ye!
-¡POR DIOS, ANA, QUE YA ERES UN HOMBRE HECHO Y DERECHO!
¡Ana es lesbiana, está liada con una mujer casa que además se pros-ti-tu-ye, y se ha cambiado el sexo!
-¡QUE NO, ANASTASIO, QUE NO!
Aquí me perdí.
-Eh... ZaraJota™, ¿quién es Anastasio?
-Ana.-Ah, claro, como se ha cambiado de sexo se ha cambiado de nombre.
-Lorz, no creo que Ana se haya cambiado de sexo.
-¿Sigue siendo una mujer?
-Es un hombre. Ha sido un hombre desde el principio: Ana es el diminutivo de Anastasio.
Jo, que complicadas son las radionovelas modernas.

19 agosto 2009

El mercado inmobiliario está en declive

ZaraJota™ y yo seguimos buscando piso.
Al principio nos lo tomamos muy en serio, pero después de varias experiencias, estoooo... interesantes, empezamos a desanimarnos.
Ahora seguimos mirando pisos, pero ya no es con la intención de comprar, sino más bien algo así como:
-¿Qué hacemos esta tarde?
-No sé, ¿buscas un piso espantoso y vamos a verlo?
-Pos vale. Pero esta vez llevamos repelente de insectos.
La verdad es que era divertidísimo.
Estuvimos en un piso con el techo verde. Más concretamente, verde y con pelusa.
Estuvimos en otro que sólo tenía un domitorio en la cocina, para el servicio.
Vimos otro, de lejos, eso sí, en el que olía tanto a cucarachicida que me empezaron a dar lástima los pobres bichos.
Lo de ver pisos horrorosos se convirtió en una adicción.
Heike nos advirtió:
-Ya verás como encontréis uno que os guste.
Mierda, que lista es la jodía...
Poco después fuimos a ver un piso, y resultó que era perfecto.
- Tenía una terraza para que Arale-Chan pudiera corretear.
- Tenía un armario empotrado enorme para mí.
- Tenía una habitación más de la que necesitamos, para que ZaraJota™ se esconda de mi exuberancia mental.
Perfecto.
El precio también era perfecto.
Le dijimos al señor de la agencia que nos interesaba.
-Bien, pues antes de nada lo que tenéis que hacer es hablar con vuestro banco, y si os dicen que os pueden dar la hipoteca volvéis y lo miramos todo.
Al día siguiente fuimos al banco y nos dijeron que nos concedían la hipoteca; todo quedó preparado, sólo a falta de nuestra firma.
Esa tarde fuimos a la agencia.
-Nos lo quedamos.
-Bien, ahora sólo tenéis que hacer una oferta, con el precio que estáis dispuestos a pagar.
-El precio que tiene nos parece bien.
-Ah, pero es que lo hemos cambiado.
-¿Y cuál es?
-No podemos dar información sobre nuestros pisos si no nos adelantáis la señal.
-Bueno, es que antes de dar la señal nos gustaría saber el precio del piso, porque es posible que el nuevo precio no nos interese.
-No os puedo dar el precio si no nos dáis la señal.
-Bueno, entonces haremos la oferta.
-Estupendo, sólo tenéis que rellenar este impreso. Nosotros le haremos llegar la oferta al propietario, y si está conforme sellamos el trato.
-Bien.
-Pero no os puedo dar el impreso si no entregáis señal.
-De acuerdo. Y si el propietario no acepta la oferta, ¿nos devolvéis la señal?
-Claro que no.
-Verá, no vamos a darle la señal por hacer una propuesta de un piso cuyo precio no sabemos y cuyo propietario se puede negar a venderlo.
-Pues si no hay señal no hay propuesta.
-Pongamos que damos la señal. Nuestro banco nos pide los datos del catastro para darnos la hipoteca.
-¿Banco?
-Para la hipoteca.
-No, no, tenéis que hacerlo con nuestra financiera.
-¡Pero usted nos dijo que fuéramos a nuestro banco!
-Seguramente no te enteraste, maja.
-Ya veo. Bueno, da igual, nos parece bien.
-Bien, primero voy a recoger todos vuestros datos... le sumo el IPC... le quito el PVC... lo multiplico por el TCP/IP... Bien, ya está.
-¿Somos viables?
-No puedo decírtelo...
-Si no te damos antes la señal.
-¡Exacto!
Llegado a este punto le dijimos al señor que teníamos que mirarlo y que ya diríamos algo.
Al cabo de unos días nos llamaron por teléfono.
-Hola, llamo para preguntar si han pensado lo del piso.
-Ah, sí.
-¿Qué van a hacer?
-Pues verá, me encantaría decírselo... ¡pero antes tiene que darme una señal!




Pd: Pensaba decir qué inmobiliaria es, pero al final he decidido no ponerlo. Si quieren publicidad gratuita que me den una señal.

26/08/2009. Dadas las circunstancias voy a eliminar todos los comentarios en los que se ha mencionado a alguna inmobiliaria concreta. Por favor en adelante absteneos de nombrar a ninguna, o tendré que deshabilitar los comentarios y no tengo ni idea de cómo se hace.

21 mayo 2009

El señor de la llave y el guardián de la puerta

Cuando nos mudamos, la propietaria del piso sólo nos dió una llave del buzón.
ZaraJota™ y yo lo estuvimos pensando... bueno, ZaraJota™ lo estuvo pensando, y llegó a la conclusión de que se la quedaba él, porque por aquella época recibía muchos cómics por correo y a mí me daba pereza recogerlos, que pesan un montón.
Además, a mí me sigue llegando toda la correspondencia a casa de mis padres.
El caso es que de pronto ZaraJota™ empezó a llegar a casa a las mil, y a veces teníamos en el buzón cosas que sabíamos que eran importantes (el aviso para ir a recoger el Spike de peluche, por ejemplo), y yo me pasaba la tarde comiéndome las uñitas hasta que ZaraJota™ llegaba con la llave mágica.
Así que le dije que eso no podía seguir así, y que teníamos que encontrar una solución.
-Como te caben las pezuñas por el agujero, sólo tienes que meter una por el hueco del buzón, tirar del pestillo hacia arriba, y empujar la puertecita -propuso ZaraJota™. Jo. Y yo que pensaba que con hacer una copia de la llave era suficiente...
Total, que ayer llegué a casa, me asomé al buzón y vi una carta de Hacienda, y pensé en sacarla lo antes posible para ver si las noticias eran malas o peores.
Metí la zarpilla por el agujero del buzón.
¡Bieeeeeeeen!
Agarré el pestillo.
¡Muy bieeeeen!Tiré hacia arriba.
¡Superbieeeeeeen!
Llegó el portero.
Cagontoooooooooo...
-¿Que haces?-Intento sacar el correo.
Ante todo, naturalidad.
Que no se dé cuenta de que se te ha quedado encajada la mano con el susto.
-Verás, te sería más fácil con una llave.
-Es que no tengo llave.
-Pues así no conseguirás abrirlo. Están hechos para que sólo los pueda abrir la persona que tiene que abrirlos. Generalmente, con una llave.
¡Está insinuando que robo el correo ajeno!
Mierda, Lorz, di algo que deje clara tu inocencia.
-Pues yo los abro todos así.
Ya está: aclarado.

17 abril 2009

Y yo con estos pelos

Hace unos días, mientras me estaba duchando, descubrí que mi vello corporal había crecido tan descontroladamente que en vez de depilarme lo mejor que podía hacer era esquilarme y donar el pelo para que hicieran jerseys.
Como soy una chica pudorosa y recatada, se lo comuniqué a ZaraJota™ con discreción.
-¡¡¡CARIÑOOOOOOOOOOO!!!-grité desde el interior de la ducha- ¡¡¡VOY A QUITARME LOS PELOS, QUE PAREZCO EL PRIMO ESO!!!
-¿Qué? -contestó una voz que, por un extraño efecto acústico no parecía venir de la habitación de al lado, sino de abajo.
-¡¡¡QUE ME VOY A QUITAR LOS PELOOOOOOOOOOOS!!! ¡¡¡QUE TENGO LAS PIERNAS MÁS TUPIDAS QUE UNA ALFOMBRA DE VERSALLEEEEEEEEEEEEES!!!
Entonces ZaraJota™ entró al baño. Sin llamar a la puerta ni nada, ojo. Es que la confianza da asco.
-Lorz, ¿hablas con alguien?
Con el vecino de abajo, creo.



PD:
Un haiku dedicado a Lulu, que lo pidió en los comentarios del post anterior al anterior:

En primavera
la operación bikini
siempre regresa.