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26 abril 2013

Gran reserva. Epílogo

Cuando ya estábamos de vuelta en Madrid, Bebé-chan volvió a la guardería.
-¿Qué tal os ha ido en el pueblo?-preguntó la seño. 
-Bueno...
Si tenéis o habéis tenido un bebé ya sabéis que la rutina es el P*T* AMO. 
Los bebés encuentran consuelo y seguridad en la repetición de los hábitos de la vida diaria: comer, dormir, bañarse... todo a la misma hora, en el mismo sitio y con los mismos instrumentos.
Cuando los sacas de la rutina se ponen más nerviosos que un hámster con la jaula limpia. 
Eso no quiere decir que no se lo pasen bien durante el día: sólo que se van a poner de los nervios por la noche, que es mejor momento. 
Yujú. 
Además los bebés absorben las emociones de su alrededor. Si estás estresada, ten por seguro que tu bebé lo va a estar. Si estás relajada, coges al bebé en brazos y se queda sobado mirándote. 
En el pueblo Bebé-chan estuvo muy bien, pero si mezclamos la salida de la rutina, que hizo poco ejercicio, y el estrés de la situación... digamos que el resultado fue lo que los mejores pediatras del mundo denominan "síndrome de cagada la hemos, Luke". Bueno, en realidad, no, pero molarían mucho más si lo hicieran.  
A la vuelta Bebé-chan y yo estábamos con los nervios tiesos. 
-Bueno -le dije a la seño-, si hoy la puedes dejar descansar un poco, mejor. 
La seño le ha preparado a Bebé-chan una Programación Didáctica que ríete tú de los entrenamientos del equipo nacional de natación sincronizada: hacen psicomotricidad, pilates, juegos... de todo. Y Bebé-chan, encantada. Para mí el único problema es que cuando no va a la guarde demanda el mismo ritmo de actividad  y yo no estoy para estos trotes.
-Haré lo que pueda. 
-Verás, es que se ha pasado los cuatro días casi sin poder jugar, y el ambiente no ha sido el más adecuado...
-Mujer, no pasa nada. Los niños se acostumbran a todo.
-Tú no conoces a mi familia: nadie se acostumbra a eso nunca, cómo mucho aprendes a sobrevivir como George en la Jungla. Y este viaje no ha sido de placer, teníamos que arreglar cosas. Cosas desagradables. Y Bebé-chan ha estado ahí, en medio de todo...
-Vaya, lo siento.
-La verdad es que ha sido todo un poco traumático.
-¿Para ella o para ti?
-¡NECESITO UN ABRACITOOOO!

19 abril 2013

Gran Reserva VIII y ya

Previously in Lorz...
Esto es más largo que el día ese del año en el que se atrasa la hora y tú ves que no anochece y piensas, "pues será temprano", y miras el reloj y no es temprano y encima mañana hay que ir a trabajar y te da una pereza que te mueres. 


Mi padre tiene un problema de puntualidad, en concreto, de exceso de la misma.
En realidad no, porque la puntualidad consiste en llegar justo a la hora acordada, mientras que lo que hace mi padre es llegar tres horas antes, y si puede se queda a dormir en la puerta toda la noche para estar el primero, bien tempranito.
Cuando estaba embarazada mi padre me llevaba a hacerme todas las ecografías, análisis y pruebas, y me llevaba tan pronto que a veces nos encontramos el centro médico cerrado, y nos íbamos a desayunar para hacer tiempo... sólo que por lo general yo no podía desayunar porque tenía que hacerme alguna prueba en ayunas, así que le miraba desayunar. Os podéis imaginar la ilusión que me hacía.
Este afán madrugador tiene algún sentido cuando vas al médico, pero lo tiene menos cuando vamos a comer a su casa. Si quedas a las dos, y a las dos menos un minuto no has llegado, te llama.
-¿Dónde andas? -pregunta.
-En el portal de tu casa.
-¿Y por qué no subes?
-Porque me estás llamando al móvil y en el ascensor no hay cobertura.
Después de muchas protestas, conseguimos que dejara de llamarnos. Ahora lo que hace es decirle a mi madre que nos llame.
-Llama a la niña, que son las dos menos veinte y no ha venido.
-Estará de camino.
-A ver si le ha pasado algo, llámala.
-Llámala tú, no ves...
Al final mi madre me llama.
-Filla -mi madre sólo me llama filla cuando sabe que va a decir algo que me va a tocar las narices-. ¿Venís o qué?
-Ya vamos, ya vamos, que hemos quedado a las dos y no son todavía.
-¡HA SIDO TU PADRE!
Con los viajes mi padre entra en punto crítico.
-¿A qué hora salimos? -le pregunto.
-Sobre las ocho.
-O sea: a las siete y media.
-No, mujer, no seas exagerada...sobre las ocho o así.
Al día siguiente a las siete y media está mi padre llamando al telefonillo.
-Pues ahora te esperas que no estoy preparada.
-¿Cómo que no? ¡Si te dije a las ocho!
-¡Pero es que son las siete y media!
-Ya, pero entre que salimos de Madrid y nos metemos en la autovía...
Ah, vale. Que a las ocho salimos del país, no de mi casa. Haberlo aclarado, hombre.
Para ser sincera, al principio mi padre se comportó muy bien.
Antes de irnos le expliqué que la niña tenía sus normas, sus rutinas y sus necesidades, que no entiende de horas ni de autovías y que la única forma de que mantenerla tranquila era manteniéndonos tranquilos los demás. Es decir: que una cosa es ir deprisa y otra ir con prisas, y con un bebé se tiene la una o la otra, pero ambas no porque son mutuamente excluyentes.
El viaje de ida fue muy tranquilo.Salimos muy bien. Cuando Bebé-chan tuvo hambre paramos a desayunar, y mi padre esperó pacientemente a que Bebé-chan se acabara el biberón, estuviera limpia, jugara un ratito para desentumecer el cuerpecillo. Mi padre se mantuvo impasible el ademán, aunque cualquiera que lo conozca se habría dado cuenta de que le picaba el asiento.
A la vuelta anunciaron nieve.
-Pues salimos inmediatamente después de comer, que no nos pille de noche y nevando -anunció mi padre.
Lo que en klingon significa: " a las siete de la mañana os estoy levantando".
Pues a las siete no, pero a las ocho me estaba preguntando si se podía llevar a Bebé-chan para enseñársela a unos amigos.
-¿A estas horas? ¿Esos amigos te caen mal o algo?
-Es que luego se hace tarde y va a nevar y...
Un par de horas más tarde, mi padre volvió a intentarlo.
-¿Está Bebé-chan vestida?
-Eh... sí.
-¡Pues me la llevo!
Antes de que me diera cuenta estaba corriendo pasillo adelante, con Bebé-chan sobre el hombro cual cochinillo mientras gritaba y agitaba los bracitos.
-¡El abrigo! ¡Los zapatos! ¡Que estoy en pijama!-gritaba yo, mientras intentaba alcanzarle.
-¿Tú también vienes?
Hombre, si te parece... que mi padre es capaz de coger a la nieta y volverse a Madrid, y a los demás que nos la pique un pollo. Yo mientras tenga a mi hija no le pierdo de vista ni para ir al baño.
Un par de horas más tarde, después de que mis padres llevaran a Bebé-chan a hacer el Simba por todo el pueblo, mi padre anunció que nos íbamos.
-Que han dicho que va a nevar -nos recordó.
-Pues es que Bebé-chan tiene que comer -le dije.
-¿Ahora?
-Cuando tiene hambre, es una costumbre tontísima que tiene.
-Es que como no me has avisado...
-Come cada tres horas. No sabía que tenía que anunciarlo en el BOE cada vez.
Para cuando Bebé-chan terminó de comer mi padre ya estaba dando saltitos de impaciencia. Mi yo interior, también, porque esto de dar pecho con tu padre intentando calcular mentalmente los centilitros que puede haber en cada teta y lo que puede tardar Bebé-chan en bebérselos, como que te corta el rollo.
-Bueno -dijo al final-. ¿Nos vamos ya o qué?
-Espera un momento, que tengo que cambiarle el pañal.
-¡No me has dicho que la tuvieras que cambiar!
Pues en esto estamos empatados, porque ella tampoco me ha dicho que tuviera que cagar.





PD:
Orden 1234/2013, de 19 de abril, por la que se regula la ingesta y expulsión de alimentos por parte de Bebé-chan.
1.Los bebés en general, y Bebé-chan en particular, tienen la costumbre de comer para subsistir. Lo hacen aproximadamente cada tres o cuatro horas, según su edad, peso, estado de salud y otros condicionantes, entre los que destaca el hambre. 
2.Los bebés, una vez comen, tienden a hacer popó tarde o temprano, generalmente en el momento más inoportuno para la padre, madre, o tutor/es legal/es, sin previo aviso de ningún tipo, salvo en algún caso un ligero rubor facial provocado por el esfuerzo del bebé al apretar. 
3.Una vez el bebé ha hecho pipí o popó es recomendable cambiar el pañal, por el bien del bebé. Si te vas a meter en el coche con las ventanillas subidas y la calefacción puesta también es recomendable cambiar el pañal, por el bien de los demás. 


11 abril 2013

Gran Reserva VII

Previously in Lorz...
Estuve tres días en el pueblo y voy a tardar dos meses en contarlo. 
Creo que empiezo a chochear. A fin de cuentas, ser madre es el primer paso para ser abuela. 

Titapepi está hecha una pupa de arriba a abajo.
Literalmente.
Empezando por los pies (juanetes), pasando por la cadera (Robocop), los riñones (uno está en paro y el otro convocado a huelga), los ojos (ni torta), los oídos (ligera sordera) y además todo lo habitual cuando uno tiene más de setenta años: azúcar, colesterol, ácido úrico...
El estado de pupez es tal que si Terminator la mirara con su escáner ocular (que a pesar de su nombre está en el ojo, no en el culo), le saltarían todas las alarmas y en vez de dispararle le daría un par de palmaditas en la espalda y le diría "ea, ea".
Para mantener ese cuerpo puposo en funcionamiento Titapepi tiene que seguir una dieta estricta, baja en sal, baja en azúcar, baja en grasas... baja en todo lo bueno, vaya. La cosa es tan grave que si se hace una ensalada, no puede echarle tomate (ácido úrico), ni aceitunas (sal), ni maíz (azúcar). Así que se echa un poco de lechuga. Pero poca, ¿eh? Que la lechuga es muy indigesta y muy pesada.
Y así todo.
A pesar de la dificultad, Titapepi sigue su dieta a rajatabla. La idea es que si se porta bien todos los días, pero todos todos, en ocasiones especiales puede hacer un excesito, como chupar un grano de maíz o algo.
No creáis que los hace mucho. Normalmente se reserva para cuando tiene gente en casa.
Y claro, cuando estuvimos en su casa, tenía gente en casa.
Ha quedado claro, ¿no?
Que conste que ella planeaba portarse bien, y que fui yo la que provoqué.
-Niña, ¿tú que quieres cenar esta noche?
Eran las seis de la tarde, pero eso no importa. En mi familia sólo hay una cosa que nos guste más que comer: hablar de comida.
-Pues había pensado que podíamos pedir una pizza. Si no quieres, no, lo que tú digas.
No te vaya a dar un chungo, pensé, que las transaminasas son unas p*t*s traicioneras.
-No, mujer, si a mí me gusta la pizza, y por un día que coma no pasa nada.
-Pues nada, luego la pedimos.
Jo, pensé, pobre Titapepi, ella aquí haciendo esfuerzos heroicos para mantener los triglicéridos controlados y llegamos nosotros y se los descolocamos todos, desde luego... Me daba mucho apuro pensarlo, es que es muy fuerte... Que lo mismo a la pobre ni le apetece ni nada, y sólo se come la pizza por no hacernos el feo.

-Niña, ¿pedimos ya la pizza?-me preguntó más tarde.
-Eh... es que son las siete, igual es un poco pronto, ¿no?
-Sí, igual sí.

Y al rato...
-Niña, creo que voy a pedirla ya, que aquí se lo toman con calma.
-Espero que se lo tomen con mucha calma, porque son las siete y cinco.

Y al rato...
-Niña, ¿ tus padres dónde han ido?
-Creo que están de cañas.
-Tardan mucho, ¿no?
-No sé, se habrán encontrado a alguien.
-Oye, ¿no estarán cenando por ahí? ¡A ver si van a cenar y luego no quieren que pidamos la pizza!

Y al rato...
-Niña, yo he pedido ya la pizza. ¿Con cuatro tendremos bastante?
¡Halaaaaaa!
-Depende, ¿cuántos meses vamos a estar aislados por la nieve?

Y al rato...
-Niña, que la pizza ya está aquí. ¿Tus padres cuando vienen?
-Ni idea.
-¿Tanto se tarda en tomar una caña?
-No creo que se hayan tomado una caña...

Y al rato...
-Niña, que esto se va a enfriar. Yo voy a ir empezando.
Pero por no hacernos el feo, ¿eh? No os vayáis a creer.



Continuará (sólo uno más y ya)...

03 abril 2013

Gran Reserva VI

Previously in Lorz...
No seas vago y léelo tú mismo. Está justo debajo de este.
Que tengo que hacerlo yo todo, c*ñ*. 


Ya que estaba  en el pueblo aproveché le ocasión para quedar con Ephedro.
-¿Quién es Ephedro?-preguntó La Tita del Puerto.
-Un amigo.
-¿Un amigo especial?
-No lo sabes tú bien...
Ephedro nos llevó a Bebé-chan y a mí a comer a un sitio muy bonito. Cuando salimos, sacó una supercámara megamolona, de esas que tienen megapíxeles chorreando por todos lados.
-Ponte, que os hago una foto.
Y me puse, y me hizo una foto.
Y un borracho señor en riesgo de exclusión social que había en la puerta del bar de al lado lo vio con la cámara supermolona, lo confundió con Peter Parker, y le dijo:
- ¡Cucha! ¡Ahme una fotamí!
-¿...?
-¡Enga, mushashooo, ahme una fotooo!
-¿Tú quieréhuna fotooo? -dijo Ephedro, que aprovecha cualquier momento para alardear de que sabe idiomas y mimetizarse con los nativos-. Yo tagu-nafotoo.
Y le hizo una foto.
Y entonces el  borracho señor en riesgo de exclusión social se mosqueó.
-Ehpeeera... ¿tú paquéquiereh una fotoo mía?
-Eh... tú me has pedido que la hiciera -con el shock a Ephedro se le olvidó mimetizarse con los nativos y todo.
-¿Y quévasertú con mi fotoo?
-Nada.
-¿No la puedo veh?
-Si quieres yo te la mando -cara de pasmo del borracho señor en riesgo de exclusión social-. Me das tú dirección y yo te la mando. ¿Tienes correo?
-Claroquetengocorreoo...
-Pues yo te mando la foto a tu dirección.
-¿Túsabeh ondetá mi caasa?
-Dirección de correo electrónico.
-...
-De internet.
-...
-¿Whatsapp?
-...
-¿SMS?
-...
Mira que Ephedro tiene mundo y recursos para todo, ¿eh? Pues por un momento pensé que iba a colapsarse allí mismo.
-Está bien, vamos a hacer una cosa: yo te doy mi tarjeta, viene mi dirección de corre... de internet. Tú busca algún amigo, algún sobrino, alguien, que sepa de internet, y le dices que se ponga en contacto conmigo en esa dirección, ¿vale? Y yo le hago llegar la foto.
Admitámoslo: dicho así sonaba a timo. Y el señor estaba  borracho en riesgo de exclusión social, pero no era tonto.
-¿Quemevah cobrah?
Mientras Ephedro le explicaba al señor que no le iba a cobrar, que sólo quería hacerle llegar la p*t* foto, que encima que le hacía un favor le estaba tocando las narices, a mí y a Bebé-chan se nos acercó otro borracho señor en riesgo de exclusión social.
-¿Queh niñoniñaa?
-Niñaa -m**rd*, pues no se me está pegando el acento y todo.
-Tedi sinqueuroh por eella.
-¿Cinco euros? De eso nada.
-Dieh.
-¡Que no!
-¡Sivahtar mehó comigo que contigoo!
-¡Y UN C*J*N! ¡Ephedro, vámonos, que la niña se está poniendo nerviosa!
-Veh como conmigo ehtá mehó...
-Espera, Lorz, que le estoy explicando a este  borracho señor en riesgo de exclusión social cómo se inventó la imprenta.
-¡QUE NOS VAMOS!
Y nos fuimos. De camino a casa de Tita Pepi, le iba echado la bronca.
-Es que sólo se te ocurre a ti... blablabla... internet... blablabla... negra me tienes... blablabla.
Estábamos en esto cuando se nos cruzó un perrito y Ephedro que es que no aprende, el tío, le hizo una foto.
-¡Arg! -le dije-. ¿Qué no has tenido bastante o qué?
-Si es sólo un perrito -dijo.
No había acabado de decirlo, cuando apareció el dueño del perrito.
Miró a Ephedro.
Miró la supercamara megamolona con los megapíxeles chorreando por todos lados.
-Safotoo cajechoo, ¿pa que eh?
-Para nada -se apresuró a decir Ephedro-, para nada.
-¿No lavahseñáh?
-No, no.
-Hombre, enargún sitioo la pondráh que se veaa. ¿No tienehanquesea un bloh o un feihbu paponehla?
Desde luego, es que no tienen término medio.



Pd:
Cuando llegué a casa de Tita Pepi le conté a mi madre lo que me había pasado.
-Jo, mamá, que me han intentado comprar a Bebé-chan por cinco euros.
-¿Cinco euros? De eso nada. Mi nieta vale por lo menos cincuenta.
Por lo menos.


Continuará...

25 marzo 2013

Gran Reserva V

Previously in Lorz:
Yo tenía razón. Como siempre.


-Hay que ver la de cosas que necesitan los niños cuando viajan- dijo mi madre cuando empezamos a planear el viaje-. Y cuanto más pequeños, más cosas necesitan.
Pues no es verdad.
Los niños pequeños sólo necesitan una cosa: a su mamá.
A ser posible, con la teta presta, gracias por preguntar.
Los que necesitan muchas cosas cuando viajan son los padres. Especialmente las madres.
Mientras hacía la maleta, Bebé-chan me miraba escandalizada:
¡Pañales! ¡Ropa de cambio!
¡Con lo bien que se está en pelota picá!
¡Biberones! ¡Papillas!
¡Que manía con el destete!
¡Baberos! ¡Toallitas!
¡Que empeño en frotar la cara con cosas!
 Y así todo.
Si por mí fuera, habría llevado tres o cuatro maletas, pero el maletero del padremóvil no daba para tanto y la cosa quedó en un necesercito.
Y una bolsa.
Y mi bolso.
Y el bolso cambiador.
Y el carrito.
Aún así, hubo cosas ABSOLUTAMENTE IMPRESCINDIBLES que me dejé atrás, como la garrafa de agua mineral de cinco litros, pensando que ya la compraría cuando llegara.
Por eso cuando llegamos a casa de Titapepi y nos instalamos y todo, le dije:
- Me voy al supermercado a comprar agua mineral.
-¿Para la niña?
-Sí.
-¿Está malita?
-No.
-Pues dale agua de grifo, mujer.
-Siempre le damos mineral.
-¿Y eso? ¿Es mala el agua de Madrid?
-El agua de Madrid es muy buena. Lo que son malas son las tuberías.
En los edificios antiguos las tuberías son de plomo y con el tiempo aparece corrosión, que viene a ser que las tuberías se oxidan y se pudren. Esa podredumbre sale por el grifo y nos la bebemos alegremente y no nos morimos porque lo que no mata engorda.
-Bueno, mujer, pero eso en el agua del pueblo no pasa.
Mi pueblo está situado sobre una capa freática muy abundante. Por desgracia, gran parte de ella es salada porque procede de un mar que desapareció gracias al movimiento de placas. La otra parte tiene tanta cal que los cubitos de hielo siempre salen blancos. Gracias a eso, el agua de mi pueblo es más apta para deshacerse de un cadáver que para bebérsela. Y eso, en el mejor de los casos. En años de sequía se intenta suplir la falta de agua con exceso de productos químicos, y a veces se echa tanto, tanto, que una vez me salió sarpullido al lavarme la cara, no digo más. Desde entonces no he vuelto a lavarme, y me va estupendamente.
-Prefiero darle agua mineral, por si acaso.
-Desde luego, hoy en día se hacen unas cosas... yo les daba a mis hijos agua del grifo -y así se han quedado, pensé para mis adentros, pero no se lo dije porque soy muy educada-. Ni tampoco esterilicé los biberones. ¿Tú los esterilizas?
-Sí, claro.
-Pues eso es una tontería. Los esterilizas, y luego, ¿qué? Como no están en un ambiente estéril se desesterilizan en cuanto los sacas.
Titapepi se doctoró en farmacia en unos tiempos en los que las mujeres con aprender a escribir ya iban sobraditas. Así de lista es. Y claro, hablas con ella de cualquier cosa y tarde o temprano acabas sintiéndote bastante estúpida, por comparación.
-Algo le hará, ¿no? -pregunté.
-Perder el tiempo, eso hace.
-Bueno, pues si tú dices que no sirve de nada, mientras esté en tu casa le doy agua de grifo, no esterilizo, y que le pique un pollo a todo y ya está.
-Me parece lo más razonable.
-Ahora, si a la niña le da una cagalera, los pañales se los cambias tú.
Titapepi valoró sus opciones por un momento.
-Entonces -me dijo-. ¿De qué marca le compramos el agua mineral?
Ya os dije que era una chica lista.

Continuará...

17 marzo 2013

Gran Reserva IV

Previously in Lorz...
Va a hacer mucho frío, pero no pasa nada porque el saquito es sueco.


Como mañana es el día del padre y, en algunos casos, de la madre, voy a aprovechar para hablar de mi padre y de mi madre, que además es lo que toca. 
La c*g*st* burlancaster. 

Mis padres llevan 33 años casados y a pesar de eso se quieren y todo. 
Yo aún diría más: según ciertos y muy dramáticos testimonios, se quieren demasiado.
En concreto, demasiado a menudo, demasiado alto, y con la puerta demasiado abierta, y no voy a dar más detalles porque esto luego esto lo leen los niños. 
Después de tantos años han creado una relación simbiótica cuya manifestación más característica es lo que yo llamo "el rezongue", Hermano Mediano llama "festival del humor", y Hermano Pequeño no lo llama porque él es más de borrar los recuerdos traumáticos.
El rezongue consiste en hablar solo. 
Todos hablamos solos cuando estamos solos, ¿no?
La diferencia es que mis padres hablan solos el uno con el otro
Continuamente. 
Sin parar.
Sin escucharse y, lo que es peor, sin darse cuenta de que lo hacen. 
El rezongue es una conversación en piloto automático que se desarrolla en círculo, dando vueltas y vueltas sobre sí misma hasta alcanzar un punto crítico, en el que es necesario desbloquearla preguntándole a un tercero "¿a que YO tengo razón?".
Los terceros en cuestión, que somos sus hijos, huimos del rezongue como de la peste porque:
a) Es un c*ñ*z* oírles.
b) La mayor parte de las veces no tenemos ni idea de qué están hablando.
c) Digas lo que digas, al final la culpa es tuya. 
Por eso, una de las cosas que más miedo me daba de irme con mis padres al pueblo era estar cuatro horas ATRAPADA en el asiento de atrás mientras ellos rezongaban. 
-Prometemos portarnos bien y estar calladitos -dijo mi madre.
-No me lo creo. 
-Que sí, que sí. 
Cuando llegó el día F (de "frío que vamos a pasar, y Bebé-chan tan pequeña, aunque el saquito es sueco y abriga mucho, ¿eh? que a veces pasa calor y todo"), mis padres vinieron a buscarnos, y nos montamos en el coche. Apenas acabábamos de arrancar cuando sonó el móvil de mi padre.
-¡Un guasap! ¡Me ha llegado un guasap!
Mi padre no quería ponerse guasap porque decía que era una tontería y un c*ñ*z*.
Ahora que lo tiene sigue diciendo que es una tontería y un c*ñ*z*... y no para de usarlo.
-Pues luego lo lees -contestó mi madre.
-Es que puede ser del trabajo...
-Bueno, pues si es del trabajo que se aguanten, que estás conduciendo.
-¿No me lo puedes leer tú?
-¿Y si es del trabajo qué les digo?
-No sé, tú léemelo y ya te diré.
-Es que no entiendo tu móvil.
Después de forcejear un rato con la pantalla táctil, mi madre lee el guasap y contesta siguiendo las instrucciones de mi padre.
Acto seguido, el móvil vuelve a pitar.
-¡Un guasap!
-¿OTROOO? -dice mi madre, como si ella no recibiera unos trescientos diarios.
-Míralo, anda.
-A ver si ahora me voy a pasar todo el viaje leyéndote guasaps...
-¿Qué pasa, tienes algo mejor que hacer?
-No, pero esto es un no parar.
-Sólo han sido dos.
-De momento, que eres mupesao todo el día con el guasap.
-Mira quién fue a hablar. Todo el día mandándote cosas con Lorz -sabía que me iba a salpicar tarde o temprano, lo sabía-. Venga a mandaros fotitos de Bebé-chan. Y a mí no me mandáis ninguna. Como a mí nadie me quiere...
A mi padre no le mando guasaps porque dice que son una tontería y un c*ñ*z*. A no ser que los mande él, que entonces son lo mejor que hay en el mundo mundial y siempre llegan exactamente en el momento oportuno.
-¿Me lo vas a leer o qué?
-Ya lo leo, ya lo leo, es que no entiendo tu móvil.
A la tercera vez que se repitió la conversación le requisé el móvil a mi padre, lo apagué y me senté encima.
Por si acaso.
Entonces mi madre se empezó a rebullir en el asiento y a rebuscar en el bolso.
-¿Te quieres estar quieta? -le preguntó mi padre. Creo que era una pregunta retórica, porque a estas alturas ya debe saber que mi madre y lo de estar quieta, como que no es lo suyo. Además mi madre tiene una habilidad especial: cuando ella se mueve, lo mueve todo a su alrededor.
Si la realidad fuera un flan, mi madre sería el platito temblón.
-Es que no encuentro mi móvil.
-¿Y para qué quieres el móvil ahora?
-No sé, para mirar si tengo un guasap.
-Yo no he oído nada.
-¿Y si me lo he dejado en casa? -dijo, y siguió dando bolsazos a diestro y siniestro-. A ver si quiere salir...
¿Salir?, pensé. Ese no sale. Viendo lo que le estás haciendo al bolso yo tampoco saldría.
-¿Cómo te lo vas a dejar en casa, si has llamado a Lorz cuando veníamos?
-Pues no sé, se me habrá caído.
-¿Y no lo puedes buscar luego?
-¡Que quiero ver si tengo un guasap!
-¿Tan urgente es?
-Claro, si es TU guasap es urgente, si es MI guasap puede esperar...
-A mí me da igual lo que hagas con el guasap, pero deja de darme bolsazos ya, que estoy intentando conducir.
-Que te molestará a ti mucho lo que yo haga con el bolso...
-Pues sí, porque estoy conduciendo y me distraes.
-¿Yo te distraigo? Te distraes tú solo, que tienes que estar a todo.
-Ya estamos, al final siempre es culpa mía.
-Hombre, culpa mía no va a ser. Además, has empezado tú.
-No es verdad -el rezongue había alcanzado el punto crítico. Podía sentir el cerebro de mis padres encendiendo el radar en busca de apoyos para el desempate... y lo único que había a mano era yo-. Lorz -m**rd*, me pilló- ¿a que siempre empieza ella?
-¡A mí no me metáis en vuestras discusiones!
-Pero...
-¡Y dejarme tranquila, que estoy ocupada!
-¿Sí? ¿Qué haces?
Intentar desinstalaros el p*t* guasap.



Bonus track.
Esto es lo que va a pasar ahora.
Mi padre leerá el post y llamará a mi madre.
-¿Has visto como yo tenía razón?- le preguntará.
-De eso nada, está clarísimo que me está dando la razón a mí...
Cinco minutos de rezongue más tarde le preguntarán a Hermano Mediano.
Hermano Mediano huirá corriendo y agitando los bracitos hasta ponerse a salvo, y luego me mandará un guasap.
"No les provoques que luego los tengo que aguantar yo".
Entonces le enviaré un guasap a mis padres.
"Dejad tranquilo a Hermano Mediano, que bastante tiene ya".
"¿Qué pasa? ¿Ya os estáis riendo de nosotros a nuestras espaldas?", contestará mi madre.
"Sí".
Mi madre lo rumiará un rato, y al final llegará un guasap al grupo familiar que dirá, simplemente:
"Sois todos mutontos".
Bien pensado, creo que yo también voy a desinstalarme el guasap.


Continuará... 

11 marzo 2013

Gran Reserva III


Previously in Lorz...
Ya van dos, y todavía no hemos llegado al pueblo. 
Se nota que soy chica, porque voy a estar más rato con los preliminares que con el asunto. 


Dos días antes de ir al pueblo, estaba toda la familia reunida celebrando el cumpleaños de mi abuela y hablando del sexo de los ángeles* cuando de pronto mi padre dijo:
-Pues a mí no me parece bien que vengas con la niña al pueblo, pero claro, como te has empeñado en venir...
La cara tonta que se me quedó.
-¡Si ha sido madre!
-¡No es verdad! -saltó mi madre, que siempre me ha apoyado mucho.
-¿Tú sabes el frío que hace en el pueblo?
¿Que si lo sé? Como si hubiera vivido allí 16 años con sus inviernos incluidos. Y recuerdo con claridad meridiana cuando me decían “hay que ver esta niña, tapada hasta las orejas está, ni que hiciera tanto frío”. Pero claaaro, si su hija tiene frío que le pique un pollo, ahora a la nietísima ni tocarla.
-¡Claro que lo sé! ¡Y más en casa de Titapepi!
Titapepi es una señora muy pequeña que vive en una casa muy grande, por lo que existe un desequilibrio matemático evidente entre el calor que emite su cuerpecillo y el calor que necesita esa casaza. 
Para los que no sean tan expertos en matemáticas como yo: hace un frío de morirse.
-No deberías venir -repitió mi padre, ignorando las miradas asesinas de mi madre-. La niña es muy pequeña.
-¡Si la niña es la única que no va a pasar frío! ¡Llevo pijamas de forro polar, todos los jerséis que tiene, y el saquito del coche es noruego! ¡Deberías preocuparte por los demás, que se nos va a quedar el chirri como las cuevas de Altamira!
-La verdad es que ese saquito abriga mucho -concedió mi padre-. Como es noruego...
El saquito del carro abriga tanto que tengo que meter a la niña en camiseta porque si no llora de calor. A veces me planteo si no me a más rentable sacar a la niña del carro y usar el saco para criar pollos.
-Los demás sí que vamos a pasar frío. No ella -repetí, para dejar claro que la nietísima estaba a salvo.
-Es que va a hacer mucho frío para llevar a la niña.
-En el saquito va bien -repetí-. Es noruego.
-Sí, la verdad es que sí... A veces llora del calor que pasa dentro...
-¿Ves?
-Pero es que va a hacer mucho frío para llevar a la niña.
-¡CALLARSE YA C*Ñ*!-gritó de pronto Latita, que llevaba un rato siguiendo la conversación como quién ve un partido de tenis-. ¡ QUE LLEVÁIS MEDIA HORA EN BUCLE CON EL FRÍO QUE HACE EN EL PUEBLO Y EL CALOR QUE HACE EN EL SACO SUIZO DE LAS NARICES! ¡VAMOS A CAMBIAR DE TEMA, J*D*R! Ejem... ¿Lorz, fuiste ayer a la manifestación?
-No.
-¿Y eso?
-Es que hacía mucho frío para llevar a la niña.





Continuará...


*Los ángeles no tienen sexo porque no están casados


06 marzo 2013

Gran Reserva II

Previosly in Lorz...
Mi madre quiere coger a Bebé-chan y salir corriendo mientras grita y agita los bracitos.

El siguiente paso fue decírselo a ZaraJota™, que estaba totalmente de acuerdo.
-No me hace ninguna gracia -me dijo-. ¿Y si le pasa algo?
-Pues como si le pasa algo estando en casa. Si va a ser lo mismo, pero en vez de estar las dos solas en casa todo el día estaremos en otra casa y con mi familia.
-Esa es la parte que me preocupa.
-Son sólo dos días.
-Con tu familia, dos días son como el brillo de la luna reflejándose sobre el infinito de las olas.
-Jo, con la ilusión que le hace a mi madre llevarla al pueblo para hacerle un Simba...
-Que he dicho que no, y es que no, y no hay más que hablar.
-Jooooo... Pobre Bebé-chan, que no conoce a la mitad de su familia. ¿No te da pena?
-Pues si te digo la verdad, más que pena me da una envidia que no veas.
Finalmente ZaraJota™ me dio permiso para llevarme a Bebé-chan.
-Con algunas condiciones -me advirtió.
-Vale.
-Primero: no subas escaleras con la niña en brazos, que las escaleras de Titapepi son muy malas y tienen pinta de escurrir.
-Vale.
-Segundo: no subas cuestas con la niña en brazos. Mejor pensado: no salgas de casa, que ese pueblo no tiene más que cuestas, y todas son para arriba, que parece un cuadro de Escher.
-Jo...
-Tercero. nada de animales lamiendo a la niña. Ni perros, ni gatos, ni canarios, ni nada. Y nada de “si mi perro está limpísimo” ni “si está muy vacunado”, que de un bicho que saluda a sus amigos lamiéndoles el culo se puede esperar cualquier cosa.
-Vale.
-Cuarto: nada de ir al campo, que la última vez casi me pegan un tiro.
-¡Porque de lejos pareces un jugoso conejo silvestre!
Media hora más tarde, ZaraJota™ seguía.
-Quincuagésimo tercero, Artículo II, Sección 1º, párrafo B...
-Ya me he olvidado del primero.
-Me lo temía. Da igual: todo se resume en una:
no pierdas NUNCA de vista a la niña.
-¿Y si me tengo que duchar?
-¡DE DUCHA NADA! Son tres días, y con el frío que va a hacer ni se huele ni nada.
-Bueno, pero en algún momento tendré que hacer pipí.
-Pues dejas a la niña en el bidet.
-Jo... es que si me miran no me sale el chorrito...
-¡PUES LA PONES BOCA ABAJO!

Continuará...

01 marzo 2013

Gran Reserva I


La semana que viene padre y yo tenemos que ir al pueblo -me dijo mi madre un día.
-Uf, que pereza.
-Ya, y encima va a hacer un frío horrible.
-Eso dicen... ¿vais mucho tiempo?
-Sólo un par de días, vamos a casa de Titapepi y no queremos darle mucho trabajo, que ya está mayor.
-Al menos es poco tiempo.
-Sí, sí, poco, pero no veas la de equipaje que llevamos... vamos hasta arriba, como siempre.
-Pues yo estaba pensando apuntarme a ir con vosotros para que Bebé-chan conozca a la familia, pero va a ser mejor que no.
El tono de mi madre cambió al momento.
-¿Por qué no, mujer?
-Es que va a hacer mucho frío.
-Que exagerada eres, no será para tanto. Allí de día sube muchísimo la temperatura. Prácticamente en manga corta, vamos a estar. Yo estoy pensando echar el bikini y todo, no te digo más.
-Bueno, tampoco quiero causarle molestias a Titapepi, que está mayor.
-Andá ya, si sólo tiene 76 años, está en la flor de la vida. Tendrías que verla, una vitalidad, una alegría, un caminar brioso...
-Y luego está el maletero, que no van a caber nuestras cosas, el carrito y toda la parafernalia de Bebé-chan.
-¿Cómo no va a caber? Ordenándolo bien cabe todo, mujer.
-Ya, y si no cabe eres capaz de hacer 400 km corriendo detrás del coche con el equipaje a cuestas, con tal llevarte a tu nieta, ¿no?
-Porfiporfiporfiporfiiiiiiii...


Continuará...  

07 diciembre 2010

Retorno a la tierra: el documental

He pasado tres días en el pueblo.

Ha sido de lo más estresante: comer, dormir, comer, intentar intimar, ser interrumpidos por algún miembro de la familia, comer, dormir, comer.

Es más, podría decir que ahora mismo estoy tan estresada que no encuentro palabras para describir la experiencia.

Por suerte cuento con un documento gráfico de inestimable valor.



Lo que yo decía, inestimable: que no merece estima alguna.

22 diciembre 2009

Retorno a retorno a la tierra 5 y ya

Previously, in Lorz...
La cerveza no engorda.

El sábado Titapepi nos puso cocido para comer.
El domingo nos puso lentejas.
El resto de la familia se quedaba lunes y martes, pero ZaraJota™ y yo nos teníamos que ir el domingo por la tarde.
Mientras recogíamos trastes por el salón Titapepi sacó solomillo y gambas para descongelar, y Atractiva se puso a cortar jamondelgüeno.

-¿Y eso?-pregunté.
-Para la cena del domingo.

Nos han tangao.

17 diciembre 2009

Retorno a retorno a la tierra 4

Previously, in Lorz...
Julio Romero de Torres
Pintó a la mujer morena
con los ojos de misterio
el alma llena de pena...
y arresía.


Para no complicarle más la vida a Titapepi decidimos comprar pizza para cenar.
En el pueblo no hay cadenas de pizzerías, ni te hacen reparto a domicilio, pero hay un bar que hace pizzas y te las mete en una caja para que te las lleves a casa.
-Son caseras-caseras -nos dijo mi madre-, totalmente artesanas.
Para entonces la casa de Titapepi empezaba a estar caldeadita, y en la calle hacía un frío que congelaba hasta los fluidos corporales.
Estuve dos días haciendo pis en cubitos, no digo más.
Decidir quién tenía que salir a la calle para comprar las pizzas fue muy duro, pero al final mis padres, ZaraJota™ y yo nos ofrecimos voluntarios.
Buenos, los demás no se movían, o salíamos a la calle o nos íbamos a tener que comer unos a otros como en ¡Viven!
Llegamos al bar arresíos, cogimos una carta y empezamos a decidir qué íbamos a pedir.
-Novio de Atractiva no come carne, ZaraJota™ no come marisco, Hermano Mediano no come queso, Lorz no toma salsa barbacoa, Guapo está a dieta y Buena Persona va a protestar de todas maneras -dijo mi madre mirando la lista de pizzas-. ¿Qué podemos pedir?
-Un vaso de agua. Y aún así alguien protestará.
Mi madre decidió que lo mejor iba a ser innovar.
-¿Nos pueden hacer la pizza vegetal sin jamón york?-preguntó.
-La vegetal no lleva jamón york. No sería vegetal.
-Pero pone que lo lleva.
-Sí. Es una errata.
-Entonces queremos de esa. Y varias docenas más.
-Ok.
-¿Me da tiempo a tomarme una cerveza? -preguntó mi padre.
-Sí, claro.
Una hora más tarde seguíamos esperando las pizzas.
-¿Me ponen otra cerveza? -preguntó mi padre, dejándose llevar por la desesperación.
-Ah, ¿no quieres las pizzas?
-¿Es que ya están?
-Claro, pero como te estabas tomando la cerveza...
Para que luego digan que la cerveza engorda.

15 diciembre 2009

Retorno a retorno a la tierra 3

Previously, in Lorz...
Ñogui-ñogui.

La gente cree que en Andalucía siempre hace calor.
Y un c#j#n.
En Andalucía hace mucho calor en verano, y en primavera, algunos días sueltos que se alternan cuidadosamente con los de frío mortal, para que no sepas que c#ñ# ponerte y acabes con un trancazo de la leche.
En invierno hace frío.
Mucho frío.
Pero mucho, mucho frío.
La diferencia es que mientras el resto de la península ha desarrollado un complejo mecanismo llamado calefacción, en los pueblos del sur consideran que para calentarse con un braserito van sobraos.


La chiquita piconera, ni ojos de misterio ni alma llena de pena:

la chiquilla estaba arresía.

El resultado es que no sólo hace frío en la calle: en las casas también, y da igual cuántas capas de ropa te pongas, porque el frío sale de las paredes y del suelo y se te mete por todas partes.
Titapepi sí que tenía calefacción, pero al ser una casa grande que por lo general está vacía tardaba mucho en hacerle efecto, así que la primera noche nos agrupamos en torno al brasero con desesperación: Guapo, Atractiva y su pareja, Buena Persona y su pareja, Hermano Mediano, ZaraJota™ y yo, todos más o menos amoratados y con tanta ropa encima que no podíamos doblar los brazos.
En estas llegó Titapepi.
-¿Estáis todos aquí? Pues voy a apagar un poquito el brasero, que se está recalentando esto mucho.
Esta mujer no quiere celebrar su cumpleaños: ¡¡¡nos ha reunido para matarnos!!!




* Arresía: dícese de la persona que está pelá de frío.

10 diciembre 2009

Retorno a retorno a la tierra 2

Previously, in Lorz...
Si vas a la campiña, el traje de buzo es imprescindible.

Cuando llegamos a casa de Titapepi nos dijo que ZaraJota™ dormíamos juntos en la habitación del fondo.
Mi familia siempre ha sido muy permisiva, y cuando he ido de visita siempre me han dejado dormir con mi pareja.
Mis padres tienen la teoría de que si quiero echar un kiki lo voy a echar de todas maneras, y si no es en mi habitación será en cualquier parte: siempre será mejor que lo eche discretamente en mi habitación a que lo eche en un armario de la cocina.
Mucho más higiénico, dónde va a parar.
Además mis padres tienen un método mucho más eficaz que el confinamiento en habitaciones separadas: la Técnica de la Cama que Cruje.
La Técnica de la Cama de Cruje consiste en hacer que la pareja en cuestión (ZaraJota™ y yo, en este caso), duerma en una cama que hace ñogui-ñogui con solo mirarla.
El resultado es que la infeliz pareja se pasa toda la noche conteniendo la respiración para que la cama no ñogui-ñoguiee y la familia no se piense que están haciendo vete a saber qué.
La Técnica de la Cama que Cruje, combinada con la Téctica del Suelo Helado, es más efectiva que la castración, y mucho menos dolorosa.

Volviendo al tema:
ZaraJota™ y yo somos una pareja saludable y en edad de merecer, así que cuanto Titapepi salió los dos pensamos lo mismo.
-¿Hará ñogui-ñogui?- preguntó ZaraJota™.
-Ñogui-ñogui- respondió la cama.
-¡Te ha oido! ¡Sabe que estás hablando de ella!
-Ñogui-ñogui.
-No puede ser... prueba a sentarte.
-Vale.
-ÑOOOOGUI-ÑOOOOGUI.
-Mierdaaaaaaaa.
-¿Y el suelo?
-Helado.
-Bueno, ya pensaremos en algo.

Al día siguiente, a media mañana, desperté a ZaraJota™.
-Mis padres se han ido al campo, Titapepi a la compra, los primos no han llegado todavía y Hermano Mediano está durmiendo.
-Ñogui-ñogui.
-¿Al tema?
-¡Al tema!
-Ñogui-ñogui.
-Espera, oigo un ruido.
-Ñogui-ñogui.
-Ya, por eso no hicimos nada anoche.
-Ñogui-ñogui.
-No, otro... creo que Hermano Mediano se ha levantado.
-Ñogui-ñogui.
-¿Y ha descubierto que de pronto es sordo?
-Ñogui-ñogui.
-No lo creo, no.
-Ñogui-ñogui.
-Mierdaaaaaaaa...
-Ñogui-ñogui.

Esa misma noche, ZaraJota™ y yo nos acostamos temprano, mientras que mi familia seguía de charla en el salón.
-Que alto habla tu familia.
-Ñogui-ñogui.
-Sí, ya.
-Ñogui-ñogui.
-¿Tú crees que se oyen los unos a los otros?
-Ñogui-ñogui.
-Oirse no sé, pero escucharse seguro que no.
-Ñogui-ñogui.
-Y si no se oyen ellos, ¿crees que oirán algo más?
-Ñogui-ñogui.
-Jijiji...
Entonces alguien abrió la puerta, encendió la luz y entró a la habitación.
-¿¿¿QUÉ COJO....???
-Ñogui-ñogui.
-Soy yo -dijo Hermano Mediano, parado en mitad de la habitación.
-¿ES QUE NO SABES LLAMAR A LA PUERTA?
-Ñogui-ñogui.
-Es que no quería despertaros.
-Y si no quieres despertarnos, ¿POR QUÉ C*J*N*S ENCIENDES LA LUZ?
-Ñogui-ñogui.
-Creo que mis sentidos ninja no funcionan.
Menos mal que el sentido de la oportunidad le funciona estupendamente.

07 diciembre 2009

Retorno a retorno a la tierra 1

Titapepi es la madre de Guapo, Atractiva y Buena Persona, y además es mi tía abuela y la matriarca de la familia.
Vaya, que es la más viej... ancian... añej... es la mayor.
Cada año Titapepi celebra su cumpleaños reuniendo a toda la familia.
La celebración suele consistir en una cena a la que la familia acude vestida de gala, se sienta a una mesa espectacular, y se pone morada de, entre otras cosas, algo que todos llaman "rollo" y que está tremendo.
La cena se celebra en casa de Titapepi, la casa de Titapepi está en el pueblo, el pueblo está en atomalpolculo y eso implica que no vale con ir y volver en el día: hay que ir un fin de semana.
El resultado es que durante un fin de semana completo gran parte de la familia se apelotona* en casa de Titapepi.
Durante los últimos cinco años no he podido asistir al evento. Una veces por trabajo, otras por estudios, y otras porque mi propia casa era invadida por la familia, pero la de ZaraJota™**.
Este año tampoco podía ir, pero unas semanas antes del evento Titapepi estuvo de visita en Madrid.
-Me gustaría que viniérais -me dijo-, pero entiendo que tenéis mejores cosas que hacer que venir a mi cumpleaños. Snif. Snif.
-ZaraJota™ -dije en cuanto nos quedamos solos- tenemos que ir.
-No sé de qué estás hablando, pero por si acaso mi respuesta es no.
-¡Al pueblo! ¡Al cumpleaños de Titapepi!
-Pero Lorz, ¿qué te ha hecho esa señora para que tengas que arruinarle el cumpleaños con tu presencia?
-¿Invitarme?
-Tienes razón, se lo merece. Por imprudente, y por ir por ahí invitando a cualquiera.
El viaje de ida lo íbamos a hacer con mis padres, y mi padre insistió en salir lo antes posible. ZaraJota™ y yo decidimos de mutuo acuerdo que yo me llevaría la maleta al trabajo, para irnos directamente desde allí.
-Jooooooo... ¿por qué tengo que cargar yo con la maleta todo el día?
-Por que yo sólo llevo una muda, y tú llevas treinta pares de calcetines, doscientas setenta y tres braguitas, dos sujetadores, veintitrés vestiditos, seis vaqueros, cuatro camisetas y un traje de buzo.
-¡Es que me estiliza mucho!
El viaje de ida al trabajo no fue del todo mal: es todo cuesta abajo.
El viaje del trabajo a casa de mis padres fue más especial
La estación de origen está perfectamente preparada para minusválidos, sí: para que no se cuele ni uno. Tres tramos de escaleras, cero rampas, cero ascensores. El tren era de esos altos, y para subir la maleta tuve que auparla a patadas. Cuando llegué a la estación de destino las escaleras mecánicas no funcionaban. Subí la maleta a pulso hasta la salida, salí del la estación del tren y me tendría que haber metido en la de metro, pero la idea de bajar más escaleras no me entusiasmaba. En lugar de eso subí escaleras para coger el autobús, pero en la parada ponía que el próximo no pasaba hasta dentro de veinte minutos, y había ya tanta gente esperando que no me iba a poder subir de todas formas.
Decidí irme andando, con la maleta a cuestas.
Son sólo quince minutos.
A pie.
Bajo el sol.
Saltando entre las obras.
Con un hambre que da calambre.
Cuando llegué a casa de mis padres me preguntaron por qué había tardado tanto.
-Metro... escaleras... autobús maaaaaaaaaaaaaaaaaalo.
-¿Y por qué no bajaste al andén en ascensor?
Siempre tiene que salir un listo.


Continuará...



*La casa es enorme, pero es que si no nos apelotonamos no tiene gracia.
**ZaraJota™ tiene la estúpida creencia de que a su familia hay que aguantarla lo mismo que a la mía.

28 julio 2009

Retorno a la tierra 11 y ya

En capítulos anteriores...
Sólo estuve 26 horas en el pueblo, pero hay que ver lo que han cundido.

La guinda del pastel de mi fin de semana rural era la barbacoa con los amigos de mis padres.
Estábamos en el campo.
¡BIEEEEEEEEEN!
Hacía brisita.
¡BIEEEEEEEEEN!
Olía a carne rica haciéndose a la brasa.
¡BIEEEEEEEEEN!
Tenían piscina.
¡BIEEEEEEEEEN!
Mi padre apareció de pronto en bañador.
¡ARGH!
Se me debió poner mala cara y todo, y se dió cuenta de que me pasaba algo.
-¿Se puede saber qué te pasa? -me preguntó, pero creo que era una pregunta retórica de esas.
-Jo, es que hace por lo menos diez años que no te veía en bañador.
-¿Y qué?
-Nada, nada, que de pronto creo que tengo un trauma.
-¡Lorzamadre, tu hija se está metiendo conmigo!
Entonces el amigo de mis padres intentó poner paz.
-No te preocupes hombre... Si esto no es nada comparado con lo que debe estar planeando escribir.
Así me gusta, ayudando.



Pd.: Hoy es el cumpleaños de La Rana Enmascarada y, probablemente, de su hermana melliza. Felicidades a ambas.

23 julio 2009

Retorno a la tierra 10

En capítulos anteriores...
Nos han tangao.

De pronto teníamos el fin de semana libre, y mis padres propusieron acercarnos a ver a unos amigotes que acababan de abrir una tienda.
-¿Queréis verla? -nos preguntaron.
-Vale.
-Es un sex-shop -explicó mi madre.
A la mierda la sorpresa.
-¡¡¡Bieeeeeeeen!!! -dije yo.
-¡¡¡Que alguien me mateeeeeeeeeeeee!!! -dijo ZaraJota™, dejándose llevar por el entusiasmo.
-Yo no voy -dijo mi madre-. Que a lo mejor queréis comprar algo, y os da corte.-¡Veeeeeeeen! ¡No nos da corte!
-Habla por ti, aspirante a ex-novia.
Total, que nos fuimos a sex-shop, la propietaria, mi madre, ZaraJota™ y yo. Una vez allí nos hicieron una reunión tuppersex para grupos reducidos.
-Esto son cremitas. Esta sabe a chocolate. Tenemos moldes para tartas... Las muñecas hinchables las tengo de oferta, están a 18 euros. Cositas para despedidas de soltera... Vibradores, con luz, sin luz, con movimiento. Esto tuvo mucho éxito en la última reunión... Ah, ¡tenéis que ver esto!
-Parece un pene enorme.
-Lo es, pero además tiene la ventaja de que tiene tacto real. Tocadlo.-¡Hala! ¡Parece de verdad! -decíamos mi madre y yo, tocando aquello a la par.
-¿A que sí?
-Sí... ZaraJota™, ¡tócalo, verás que tacto tiene!
Entonces fue cuando salió corriendo mientras gritaba y agitaba los brazos.
Le ha debido sentar mal la comida, seguro.



Pd.: Si algún indígena de la campiña cordobesa está interesado en visitar una tienda erótica buena, bonita, barata y discreta que avise.

continuará (ya sólo queda uno, de verdad)...

21 julio 2009

Retorno a la tierra 9

En capituloh anterioreeh...Sarahotaa™ y yoo interactuamooh con loh indigenaah.

Decíamos aye... decíamos hace un par de semanas que íbamos al pueblo para ayudar a mi madre a mover unos muebles, hacer limpieza y no se sabe cuántas cosas más. Pensaba que nos pasaríamos todo el fin de semana sudando, revolviendo entre porquería y ganándonos unas agujetas de aquí te espero, pero al final las cosas salieron de otra manera.

Sábado, 12:00
Llegamos al pueblo y soltamos las maletas en casa de mi tía.

Sábado, 12:05
Mis padres deciden que es muy tarde para empezar, y que mejor nos vamos a tomar una cervecita.

Sábado, 15:00
Acabamos con las cervecitas y nos vamos a comer.

Sábado, 16:00
Mis padres deciden que hace mucho calor y que mejor lo dejamos para después de la siesta.

Sábado, 18:00
Acabamos la siesta.

Sábado, 18:30
Entramos a la casa. El panorama es desolador. Hay muebles por todas partes, amontonados de cualquier manera, cubiertos de polvo y, en algunos casos, enterrados en el polvillo de madera que crea la carcoma.

Sábado, 18:31
Me da un patatús.

Sábado, 18:35
Cogemos un cabecero del zaguán y lo llevamos al salón.

Sábado, 18:36
Mi madre anuncia que ya hemos terminado.
-¿Qué? ¿Cómo que ya hemos terminado?
-Que ya está.-¿Intentas decirme que después de todo el chantaje emocional, de levantarme a las 7 de la mañana un sábado, hacer 400 kilómetros y pasar el día en el culo del mundo, en un pueblo donde estar a 45ºC a la sombra se considera algo normal, lo único que había que hacer es mover un cabecero hueco que hasta un niño puede levantar?
-Es que si lo movemos todo vamos a tardar mucho.
Bueno, visto así tiene su lógica.

continuará...

16 julio 2009

Retorno a la tierra 8

En capítulos anteriores...
Los olivos de mi madre (los tres) se están quedando calvos.


Después inspeccionar las vastas posesiones de los Lorz (es decir, cinco minutos más tarde) llegamos por fin al pueblo.
La gente de mi pueblo habla muy alto, y además tiene un acento muy particular. Yo nunca he tenido mucho, pero lo poco que tenía lo he perdido a lo largo del tiempo, así que ZaraJota™ no estaba preparado para la experiencia antropológica que vivimos cuando nos cruzamos con la primera persona conocida.
-¡Hombree, Lorh! ¡Cuaanto tiempoo! ¿Que hah venioo, a passah er fin de semanaa? ¿Y tuh padreeh? ¿Ehtee eh Sarahotaa™? Encantaa. Lorh y yoo íbamooh huntah aal colehio, ¿sabeh? Buenoo, me alegrovertee. Dalee recuerdoh a laa familia.
Cuando la excompañera de colegio se fue, ZaraJota™ me miró espantado.
-Lorz, menos mal que tú no hablas así.
-Pooh claro que no, shiquilloo. Yo no hee hablao así en toa la viaa.

A la mierda diez años de dicción.

continuará...

14 julio 2009

Retorno a la tierra 7

En capítulos anteriores...
Mi madre lee el pensamiento.

Después de regar abundantemente el níspero ecológico, que falta le hacía al pobre, salimos del cortijo, pero no para irnos al pueblo, donde la tita nos esperaba con el aire acondicionado encendido y cosas fresquitas en la nevera, no, sino a recorrer las propiedades y comprobar el estado de los olivos.
Nos subimos el coche, padre arrancó, y para espanto del tomtom abandonamos el camino para meternos en mitad del olivar.
-Por favor, vuelva a la vía -decía el tomtom.
-Mira -decía mi padre-. Tienen un montón de aceitunas.
Mi madre estaba muy callada, pero la final no aguantó más.
-¿Has visto las hojas? ¡Están amarillas!
-Por favor, vuelva a la vía.-Anda, es verdad.-Por favor, vuelva a la vía.
-¿Por qué están amarillas?
-Por favor, vuelva a la vía.
-Les ha debido faltar agua.-Nadie me está escuchando, ¿verdad?
-Si este año ha llovido mucho.
-Lo suponía.
-O abono.
-Muy bien, haced lo que os de la gana.
-¿No han puesto abono?
-No creo. Han abonado bien, y además está todo lleno de cacas de conejos.-Espero que os perdáis y os devoren los conejos.
-Entonces, ¿porqué están amarillas?-Luego a mí no me vengáis llorando.
-Vamos a ver los otros.-Me voy a hacer un curso CCC de báscula electrónica.
-¡Los olivos de los demás no tienen hojas amarillas!
-Sí que tienen.-¡Pero menos!
-Claro que no...-Claro que sí. ¡¡¡MIS OLIVOS SE MUEEEEEEEEEEEEEEEEREN!!!
-No te preocupes, luego preguntamos...
-¡¡¡PARA ENTONCES SERÁ TARDE!!!

Aquella noche mis padres se encontraron con unos amigos.
-Hemos venido a ver a la familia y darle una vuelta a los olivos -les explicó mi padre.
-Hombre, esta no es buena época, ahora tienen que perder hoja y se ponen todos amarillos.

A ver quién es el valiente que le dice a mi madre que además de ponerse amarillos se les tienen que caer las hojas.

Continuará...