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10 mayo 2021

Saldremos mejores


Una de las cosas que echo de menos del confinamiento era que las viej...ancianas estaban escondidas en posición fetal debajo de sus viejicamas.
Ahora entre que las están vacunando y que se ve la luz al final del túnel han vuelto a las calles y tienen  como una alegría de vivir que da escalofríos. 
Sin ir más lejos, el otro día estaba en la cola de la charcutería cuando se me acercó una viej...anciana muy sonriente. Bueno, con la mascarilla no sé si sonreía o no, pero tenía un brillo aciago en la mirada, eso seguro.
-Niña, ¿te importa que pase delante, que tengo cita para la vacuna y voy a llegar tarde?
Una persona inteligente habría respondido:
-Señora, si tiene cita para vacunarse qué hace aquí comprando chóped.
El problema es que a mí en la vida se me puede acusar de muchas cosas, pero de inteligente todavía no.
-Claro, pase usted primero, que vacunarse es lo más importante -dije, sintiéndome a tope de-esta-saldremos-mejores.
-Yo también tengo cita para la vacuna -dijo otra viej...anciana.
-Y yo -dijo otra.
Aquello ya me empezó a escamar porque bueno, me parecía como mucha casualidad.
-¿Para hoy? -pregunté.
-No, para hoy no -dijo una.
-Yo para la semana pasada -dijo la otra.
-¿Y qué tal? -le pregunté-. ¿Algún efecto secundario?
-Nada, un poco de dolor en el brazo y ya.
-A mi madre le dio como un gripazo, pero le duró veinticuatro horas y ya.
-¿Cuál le pusieron?
-Creo que la...
-¡EJEM!
El charcutero nos miraba de brazos cruzados, y con una expresión que parecía decir que ojalá se hubiera hecho taxista, que era lo que quería su padre.
-Yo sólo quiero un cuarto de pavo -dijo una de las viej...ancianas.
-Venga -dije-, usted primero. 
A la viej...anciana se le iluminó la mirada como si el Eko estuviera en oferta 2x1. 
-¡NIÑA! QUE NOS TOCA -le gritó a su hija, que estaba esperando en otra parada-. Yo sólo quiero cuarto de pavo. Y mi hija quiere un cuarto DE TODO.
Pues no sé si de esta saldremos mejores, lo que es seguro es que saldremos a las mil.



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12 abril 2021

Somos la leche

Ser cajera de supermercado es como ser marine: puede que dejes el cuerpo, pero el cuerpo no te deja a ti.
Hace casi quince años qué barbaridad, qué vieja soy que dejé de ser cajera y es que no falla: cada vez que que voy al súper me viene algún viej... anciano a preguntarme alguna cosa. Que a veces hasta tiene que ver con la compra que está haciendo, no digo que no. 
Pues hace unos días estaba yo tan tranquila haciendo la compra cuando se me acercó un viej... anciano y me dijo:
-Niña, ¿dónde está la leche?
La leche estaba ahí mismo. En plan, AHÍ MISMO.
O sea, que aunque seas ZaraJota, que sólo sabe llegar a casa de la madre de Patch, serías capaz de ver la leche. Por que es que además la leche es... bueno, grande. Tipo: ocupar dos o tres palés alegremente, así de grande. 
-¿Ahí? -le dije. 
El señor miró hacia donde yo señalaba, es decir, miró los tres palés de leche y me volvió a mirar, muy enfadado.
-¡No! ¡La leche!
-Eh... está ahí mismo.
-No la veo.
Iba a coger al señor de la manita y acompañarlo tres pasos más allá, dónde estaba mismamente la leche, pero con esto del coronavirus no me pareció adecuado. Así que volví a señalar y dije, muy despacio: 
-Está ahí mismo.
-¡Cómo que está ahí mismo! Señorita, ¿me está tomando el pelo?
A mí no me pasó desapercibido que en cuestión de minutos había pasado de "niña" a "señorita" y empecé a plantearme cuánto tiempo tenía que pasar para que acabara llamándome "señoría" o incluso "su majestad". 
-Pero es que está ahí...
El señor empezó a gritarme toda clase de cosas. Para mi decepción, ninguna de ellas era "su majestad". Con tanto escándalo, el seguridad del supermercado no tardó en aparecer. 
-¿Qué está pasando aquí?
Vi que el viej... anciano tomaba aire y pensé: como no intervenga pronto ya no voy a poder intervenir. Así que puse la mejor de mis sonrisas (que se perdió detrás de la mascarilla, claro), y dije: 
-Aquí el señor, que no ve una leche -y me entró la risa floja. Es que no lo puedo evitar, me hago mucha gracia a mí misma. Probablemente a nadie más, ojo, pero por algún lado hay que empezar.
-La señorita, que le he preguntado dónde está la leche y se ha puesto a tomarme el pelo.
El seguridad me miró y yo intenté poner cara de inocente pero las cosas como son: después de haberme descojonado en su cara por la chorrada que yo misma había dicho había perdido toda la credibilidad.
Me miró de arriba abajo, probablemente decidiendo si merecía la pena llamar a la policía del humor o qué, y se volvió al viej... anciano.
-Yo le acompaño. 
Acompañó el señor hasta que prácticamente podía tocar la leche con la nariz (bueno, con la mascarilla).
-Aquí está.
El señor miró los palés de leche, miró al seguridad, miró a la leche, miró al de seguridad, y cuando ya parecía que se le iba a desenroscar la cabeza con tanto giro dijo:
-Oiga, es que lo que yo estoy buscando son los huevos.
El seguridad me miró desde lejos en plan: hasta los huevos es como me tenéis los dos y yo me apresuré a poner cara de que no conocía al viej... anciano de nada, que la verdad es que con la mascarilla puesta y las gafas empañadas me quedó tirando a regular. 
Le explicó al viej... anciano dónde podía encontrar los huevos, y el anciano partió en esa dirección.
Entonces se acercó una de las cajeras. 
-¿Que ha pasado? -le preguntó al seguridad.
-El viejo ese, que tenía ganas de tocar los huevos. 
Claro, si hago chistes yo mal, pero el seguridad que haga los que quiera.


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13 abril 2020

La mascarilla

Hace unos días, en el supermercado, una viej... anciana me llamó inconsciente por no llevar mascarilla. Aquello me sentó muy mal porque es verdad que soy una inconsciente, pero de toda la vida, mucho antes de que llevar mascarilla se pusiera de moda.
Además, lo de no llevar mascarilla no era culpa mía: no se encuentran ni por todo el oro del mundo, y se supone que debemos reservarlas para las personas que realmente las necesitan, como, yo qué sé, la viej... anciana que se encaró conmigo.
El caso es que entonces me di cuenta de que yo era la única clienta del supermercado que no llevaba una mascarilla puesta. En serio. Las había de todo tipo: de chichinabo, de runner, de pintor, profesionales, hechas con retales o incluso de ganchillo. DE GANCHILLO. Que si no sirve para hacer preservativos ya me diréis para parar un virus mortal, pero bueno.
Me quedé en plan: o sois todos enfermos y/o grupos de riesgo, que entonces tendríais que estar en vuestra casa, o tenéis encima más tontería que la sonaja de una pandereta, pero bueno.
El problema es que se estaba produciendo el efecto playa nudista: cuando todos van desnudos, el que más llama la atención es el que va vestido. En mi caso, cuando todos van con mascarillas ridículas, el que más llama la atención es el que no la lleva. O lo que es lo mismo, yo.
Por primera vez desde que empezó toda la movida, pasé miedo en la calle. Pero no por el virus, sino por la gente. Que el confinamiento es muy malo para las cabezas y un día te gritan por no llevar mascarilla y al siguiente te llevan a la plaza del pueblo y te tiran al pilón.
Con el frío que está haciendo esta semana santa.
Entonces vino en mi rescate Ca_ín, que me recomendó este tutorial.
Lo que pasa es que ¿para qué seguir un tutorial cuando puedes quemar crear tu propia mascarilla?
Pensé que podía hacer mi propia mascarilla basándome en una que tenemos por casa:
Seguramente estáis pensando: ¿y por qué no usas directamente esa mascarilla?
Bueno, el dentista se la regaló a los niños la primera vez que fueron a consulta, hará como tres años, y la han estado usando para jugar desde entonces. No solo no protege del coronavirus sino que, probablemente, sea el origen.
El caso es que después de relativamente poco esfuerzo tenía mi propia mascarilla.



Lo que es proteger no protege ni del polvo, pero me queda monísima y me realza mucho los ojos, que es lo importante.


Entonces intervino mi madre, que ya ha hecho unas cuantas mascarillas para que le peguen con todo:
-Le puedes poner algo por dentro.
-Ay, qué bien, pues voy a meter el móvil.
-No, Lorz, para que te haga de filtro.
-Ah. ¿Cómo una artesa?
-...quizá algo más pequeño y, bueno, cómodo y... ¿cómo diría? Realista. Hay gente que está usando compresas.
Vaya.
La verdad es que la idea era buenísima, porque las compresas tienen una capa de plástico, muchas de celulosa, se quedan fijas con el pegatrón y se pueden cambiar cada vez que se quiera.
El problema es que no tengo compresas en casa porque yo soy más de copa menstrual.
Pero bueno... supongo que al final lo mismo da una cosa que otra.


06 agosto 2018

El único fruto del amor

El otro día experimenté un dejá vu de esos: discutí con una viej... anciana en el supermercado.
Estaba tan feliz pesando unos tomates en la báscula de la frutería cuando se me acerca una viej... anciana más arrugada que una pasa y que no me llegaba al hombro y me suelta:
-Tú, pésame los plátanos. Y pon que son BANANAS. No intentes engañarme.
Por el tono y las maneras la señora en su juventud debió ser atracadora de bancos, así que no me atreví a desobedecerle y le pesé las dichosas bananas.
-¿Qué precio ha salido? -me pregunta.
-1,13.
-¡Qué precio más feo!
-Bueno, señora, pues no haber cogido tantas bananas, a mí que me cuenta.
-¿Seguro que has marcado BANANAS?
-Sí.
-Mira que las bananas son más baratas que los plátanos.
-Sí, señora, pero lleva usted dos kilos, que vaya, me parece que están fenomenal de precio.
-Pues yo no entiendo por qué las bananas son más baratas que los plátanos, si los plátanos son más pequeños.
-Eh... bueno, el precio es POR KILO, el tamaño no importa.
O eso les decimos a ellos, ya sabe.
-Ya, pero es que además los plátanos vienen de Canarias, que está más cerca, tendrían que ser más baratos.
-De verdad, señora, que me da igual.
Que son las nueve de la mañana de un puñetero sábado y solo estoy aquí porque Bebé-kun lleva despierto desde las cuatro de la mañana y yo ya no aguantaba más.
-A no ser qué las bananas -seguía la señora- vengan de más cerca. Porque mira que es casualidad que nunca nos digan de dónde vienen las bananas.
-En la pegatina pone que de Costa de Marfil.
En la pegatina, en las cajas, en los carteles de la oferta...
-Claro, eso PONE. Pero podrían venir de cualquier lado. De Zaragoza, por ejemplo.
O de Móstoles, o de Cuenta, o de Alpedrete. Toda España está llena de plantaciones secretas de bananas que luego llevan al puerto más cercano (probablemente BARCELONA o algún sitio peor) donde les ponen pegatinas FALSAS antes de reenviarlas a Mercamadrid. ¡Por eso se ponen malas tan pronto! ¡Porque ya llevan por lo menos una semana dando vueltas de contrabando!
-Señora, estoy razonablemente segura de que vienen de Costa de Marfil.
-Bueno -insiste las señora-, si las bananas DE VERDAD vienen de Costa de Marfil tendrían que ser más caras, porque el marfil siempre ha sido carísimo.
-...
Sin palabras. La viej... anciana me dejó sin palabras. A MÍ.
-Además, Costa de Marfil está más lejos, y mira cómo está el precio del combustible.
Ahí ya sí que reconozco que se me cruzaron los cables.
-Señora, esto es el siglo XXI: lo que más encarece un producto siempre es la mano de obra. Por poco que cobre un recolector de plátanos en Canarias, seguro que cobra infinitamente más que un recolector de bananas en Costa de Marfil.
Pero a la señora el convenio colectivo de los recolectores de bananas se la sudaba mogollón.
-Pues el otro día oí en las noticias que va a subir el precio de gasoil -me dice.
Ahí fue cuando (tarde, lo admito) me di cuenta de que no merecía la pena seguir hablando. Le di a la viej... anciana las dichosas bananas, le di la espalda y seguí con mi compra.
Según me alejaba, la viej... anciana seguía gritando:
-¡LOS JÓVENES DE HOY EN DÍA, TANTO COCHE TANTO COCHE! ¡Y CLARO, ASÍ ESTÁ EL PRECIO DE LAS BANANAS!
Total, que llego a casa y ZaraJota empieza a sacar la compra del carrito, y de pronto me dice:
-Lorz, has comprado dos kilos de plátanos.
-Sí.
-¿Y eso?
-Es que va a subir el gasoil.




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15 junio 2014

Habilidades asociales

Le prometí a mi jefa que no contaría aquí cosas de la ofi, y técnicamente esto no es una cosa de la ofi porque técnicamente ocurrió fuera de la ofi y técnicamente estaba en mi tiempo libre.
Así que supongo que ahora pueden pasar dos cosas: que mi jefa aprecie la sutil diferencia o que me mande al paro para que la aprecie yo.



Hace unos días estaba paseando por la feria del libro y pasé por delante de una caseta donde estaba firmando [SUPRIMIDO POR RESPETO]. Más que firmando estaba esperando para firmar, porque no tenía a nadie esperando, y no me extraña, porque en la misma caseta firmaba también [SUPRIMIDO POR FALTA DE RESPETO] que como escritor no sé cómo será, pero que sale mucho en la tele y por eso tenía bastante gente alrededor. Y digo alrededor porque [SUPRIMIDO POR FALTA DE RESPETO] no estaba discretamente sentado firmando detrás del mostrador, sino que se había plantado delante de la caseta y estaba abrazando ancianas, besando bebés y en general montando un circo que impedía ver, reconocer o acercarse al resto de autores en un radio de unos cien kilómetros (así, sin exagerar) a su alrededor.
Me dio vergüenza ajena, y penita y rabia, y pensé, pues voy a acercarme a saludar a este señor, pobrecillo mío. Lo que demuestra que soy tontalculo profunda, porque seguramente el buen hombre estaba pensando que mira que bien, un ratito para descansar y pensar en mis cosas.
El problema aquí es que mis habilidades sociales, por decirlo finamente, son una mierda.
Aunque nadie se lo cree cuando lo digo, la verdad es que soy muy tímida, súper tímida, lo más tímida que hay. Lo que pasa es que hay dos tipos de tímidos: los que se ponen tan nerviosos que se bloquean, se encogen y son incapaces de decir ni mu, y los que se ponen tan nerviosos que empiezan a hablar sin parar y a decir tonterías y cuantas más tonterías dicen más nerviosos se ponen y más hablan y más tonterías dicen.
Yo pertenezco al segundo grupo. Es una pena, porque si perteneces al primero la gente se da cuenta enseguida de que eres tímido, mientras que si perteneces al segundo la gente se da cuenta enseguida de que eres tontolculo.
Que no digo que no sea el caso, pero vamos, podían esperar un poco antes de juzgar a los demás, digo yo.
¿A qué venía todo esto?
Sí, a que mis habilidades sociales son una mierda.
Así que me acerqué al pobre señor, que estaba tan tranquilo sin meterse con nadie, y le dije:
-Hola, no me conoces, pero trabajo con [SUPRIMIDO POR AMOR A MI INTEGRIDAD FÍSICA].
-¿Sí? ¿Dónde?
-En su misma oficina.
-No te he visto nunca.
-Jajaja, es que me tiene escondida, jajaja.
Para que no meta la pata, principalmente.
-¿Y qué haces?
Pues así, resumiendo mucho, meter la pata. A jornada completa.A veces hago horas extra y todo; es que cuando me pongo no tengo freno.
-Un poco de todo. Por ejemplo, hice el [SUPRIMIDO POR... YA NO ESTOY MUY SEGURA DE POR QUÉ, ESPERO QUE FUERA IMPORTANTE] de tu libro.
-Vaya, lo siento. Creía que eso lo hacía un robot.
Anda que no molaría que hubiera un robot que hiciera mi trabajo.
Eh... Espera un momento...
-Hombre, no, que me quedo sin trabajo, jajaja...
-¿Haces eso todo el día?
-No, también hago otras cosas...
Hace años, cuando aún tenía turno de noche, fui a una entrevista de trabajo. La parte buena es que estaba citada a media mañana y me dio tiempo a dormir un par de horas. La parte mala es que me levanté con una contractura en el cuello y me tuve que tomar no-sé-qué. Para cuando llegué a la entrevista la mezcla noche-en-vela/mandanga-de-la-buena había hecho un maravilloso efecto. Creo que me pasé gran parte de la presentación de la empresa cabeceando (me daba el sol en la espalda y era muy agradable) y del resto solo recuerdo que me preguntaron qué programas informáticos manejaba y contesté algo así como "ese que lo pulsas y se abre". Digo que algo así porque realmente no recuerdo apenas nada, salvo que tuve que decir algo sumamente lamentable, porque no me dieron el trabajo A PESAR DE QUE MI TÍA ERA LA DIRECTORA DEL DEPARTAMENTO. No digo más.
Bien, pues ese día en la feria del libro había dormido bien y no había tomado drogas, así que no sé por qué he contado esto, salvo porque me he acordado y me ha hecho mucha gracia.
El caso es que me atasqué en
-Hago otras cosas...
Y no fui capaz de dar con nada más. Empecé a sentirme realmente estúpida, que tiene su mérito, porque cualquiera diría que a estas alturas ya me tendría que haber acostumbrado, y pensé en salir por la vía de en medio.
-¿Te importa que te haga una foto? Es para twitter.
-No, claro.
Me puse a revolver el bolso buscando el móvil, hasta que me acordé de que le había dado el móvil a Bebé-chan para que lo usara de mordedor.
-Eh...
Mirando el lado positivo, ahora debe entender por qué suelo estar escondida.






Pd: Es el último día de la Feria del Libro de Madrid. Acercaos, que es gratis, leche. No hace falta que compréis un libro. Y si por un desgraciado accidente os veis obligados a comprar alguno, tampoco es obligatorio leerlo. Eso sí, si os vais a empeñar en comprar, al menos que sea en la caseta 298, que llevo comisión.


Pd a la Pd: ¿Cómo que no llevo comisión? ¿Qué quieres decir con eso?







03 enero 2013

Carta a los Reyes Majos 2013




Bonus track:

Ufff, que triste está este post, sólo con el vídeo y ni una mísera línea de texto ni nada.
Vamos a meterle algo de mondongo.

Ayer vino a traerme la compra el señor de siempre, que es muy majo y muy simpático y siempre me echa una manilla con las cosas que pesan.
Entre las cosas de la compra venía un rollo de papel de regalo.
-Acuérdate que tienes "esto" -me dice, señalando el rollo-. Aunque claro, tu niña todavía es muy pequeña para darse cuenta de todo el tema de los reyes.
-Sí, de momento sí.
-Al mío se lo hemos tenido que contar esta navidad.
-Pobrecillo... ¿cómo se lo ha tomado?
-Fenomenal. Para él ha sido un alivio saberlo.
-¿Sí?
-Por eso se lo hemos contado, porque el pobre estaba asustadísimo.
-¿De los Reyes Majos?
-Sí, claro, imagínate, el pobre decía "estos tipos se esperan a que esté dormido, se meten en mi habitación, y ahora si me muerde un camello qué hago, ¿eh?"
Así visto tenía razón el niño.

¡Que los Reyes Majos os traigan muchas cosas y que no os muerda un camello!

04 agosto 2012

El momento Memento parte III

Previously in Lorz...
Mi suegra ha venido a verme unos días y ya no sé por dónde iba con la historia... Ah, sí...

Después de las contracciones y el encuentro interdimensional ZaraJota™ y yo pensamos que ya habíamos montado el número como para toda la semana y que nos podíamos arriesgar a salir a la calle sin mayor riesgo.
Errooooooor...
El sábado por la mañana nos fuimos al hiper más cercano a comprar comida para Arale-Chan. No estoy segura de si llegué a entrar en el hiper por mi propio pie. De pronto tenía calor y no veía nada y los oídos me hacían el mismo ruido que hacían las teles antiguas después de la carta de ajuste.
Oía a ZaraJota™ como si estuviera muy lejos.
-¡Ayuda! ¡Alguien! ¡Una silla o algo! 
Una chica con uniforme se le acercó.
-¿Y de dónde quieres que saque yo una silla?
Yo quería explicarle que detrás de la consigna hay un despacho y en el despacho hay dos sillas y un botiquín, pero no me salía la voz.
-¡Está embarazada y se va a caer al suelo! -gritaba ZaraJota™.
De alguna parte salió una silla, ZaraJota™ me dejó caer y empezó a abanicarme. En los últimos meses se ha vuelto un experto con el abanico, no veas el arte que tiene; a veces hasta me planteo comprarle una peineta.
Al rato empecé a darme cuenta de lo que había alrededor.
ZaraJota™ con el abanico...
Una dependienta con un puñado de caramelos...
El prosegur...
Media docena de viej...ancianas mirando...
Por suerte me encontraba demasiado mal para sentir vergüenza.
-Ya estoy bien, ya estoy bien.
-No estás bien, no hay más que ver la cara tan descompuesta que tienes -dijo el prosegur.
-Siempre tiene esa cara- explicó ZaraJota™. Ten maridos para esto.
-Yo voy a llamar al médico. 
Ese hiper es tan grande que tiene su propio médico en plantilla. Lo sé porque estuve trabajando en ese mismo hiper hace años, y el médico tuvo que remendarme más de una vez.
-No me coge el teléfono. 
He dicho que tienen un médico en plantilla, no que tenga que hacer nada útil.
-Voy a llamar al samur. 
-Ya estoy bien.
-Puede que tú estés bien -me dijo el prosegur-, pero, ¿y tu hijo?
¡¡¡CHA-CHA CHA CHAAAAAAAN!!!
El prosegur llamó al samur.
-Que ya vienen -y según lo estaba diciendo, apareció una pareja del samur por la puerta- ¡Ya están aquí!.
La pareja del samur pasó de largo.
-Eh! ¡Que es aquí! -gritó el prosegur, y salió corriendo detrás de ellos.
Al rato volvió, sólo.
-Que dicen que han venido a comprar, y que de todas formas no nos podrían atender porque no han recibido el aviso. 
Al parecer el samur no actúa sin aviso, así que si alguna vez vais a tener un infarto aseguraos de llamar con antelación, porque si no aunque te vean agonizando no hacen nada.
¿A que da mucha tranquilidad saberlo?
Seguimos esperando... yo ya me encontraba mejor, y estaba casi segura de que estaría bien del todo si en vez de estar en mitad del hiper en una silla con todo el mundo mirando estuviera en una cafetería bebiendo algo frío y zampándome una tapita o dos, pero el prosegur no me dejaba irme.
Entonces apareció el jefe del hiper, que no me reconoció, pero yo a él sí, porque era el mismo que había cuando yo trabajaba allí, y me ha debido firmar permisos de examen, cambios de turno y vacaciones como para aburrir a un tonto.
-¿Qué ha pasado?
-Una mujer embarazada, que se ha mareado. 
-Estoy delante, y estoy bien.
-He llamado al samur. 
-Lo único que necesito es comer algo...
-No podemos dejar que te levantes hasta estar seguros de que te encuentras bien. 
Me estaba empezando a encabronar de verdad.
Porque como ya he dicho, había trabajado en el este hiper antes.
Y porque una vez, años ha, me hice un corte en la pierna mientras trabajaba. Me dieron permiso para subir a la enfermería, a condición de que luego me quedara un rato más hasta terminar lo que estuviera haciendo. El médico me dio cuatro puntos, y me mandó de vuelta al trabajo, con las medias rotas y un zapato inundado de sangre, y encima tuve que quedarme media hora más para compensar el tiempo perdido.
-Sigues teniendo mala cara. ¿De cuánto estás?
-De siete meses.
-Ah, bueno, a esas alturas todas tenéis mala cara. 
-Gracias.
-Yo es que tengo tres hijos, ya sé cómo va esto. 
-Aix...
-Deberías inclinarte hacia un lado. 
-No voy a inclinarme a un lado, todavía soy capaz de caerme.
-Que sí, que sí, que las embarazadas tenéis una vena que se aprieta y os da mareos, pero te tumbas de lado y se te pasa. 
Bueno, más o menos. La vena cava la tenemos todos. Es verdad que durante el embarazo a veces recibe más presión de la que debe, la presión no deja pasar la sangre y eso provoca mareos, que se pasan enseguida si te tumbas sobre el costado izquierdo.
-Mi vena cava está bien, ha sido un mareo por el calor, sólo necesito desayunar.
-Que sí, que sí, que te inclines, ya verás que bien.
Así que allí estaba, en una silla en mitad del hiper, torcida como una vespa, rodeada de viej... ancianas mientras ZaraJota™ me abanicaba, cuando llegó la pareja del samur que sí había recibido el aviso.
La pareja del samur me tomó la tensión, el pulso y el pelo. Sobre todo me tomó el pelo, porque para entonces ya estaba perfectamente bien, y seguramente pensaron que era una loca histérica que les había llamado para nada.
-Todo está bien -me dijeron al final-. Lo único que necesitas es desayunar.
-Es lo que llevo diciendo una hora.
Me levanté, devolví la silla, di las gracias a todo el mundo y ya nos íbamos cuando volvió a aparecer el jefe.
-¿Dónde vas?
-A la cafetería.
-No, no puedes. 
Eso fue lo que me terminó de cabrear.
-¿Cómo que no puedo? ¿Que es esto, un secuestro? El samur dice que estoy bien y que sólo necesito desayunar. Estoy harta, tengo hambre, me voy a a ir a la cafetería y no me importa lo que me digáis.
-Está cerrada por reformas.  
Ya empezamos con la excusitas.



Continuará...







07 marzo 2009

Busy little bee

Creo que esta es la última semana de estrés.
Bueno: no lo creo.
O se acaba el estrés o me acabo yo.
Que ya voy teniendo una edad y no estoy para estos trotes, oyes.

El lunes me dejé el tupper en casa y de camino a la rehabilitación paré en una tienda de barrio de las de toda la vida para comprar un bocadillo.
Como en todas las tiendas de barrio de las de toda la vida, atendía en el mostrador un señor regordete y tirando a calvo, con un delantal de rayas verdes y negras, que me hizo el bocadillo narrado.
-¿Un bocadillo? Espera un momento chata que te corto el embutido... una loncha, dos lonchas... así, recién cortadito y finito, que es como está bueno... te corto el pan... ¿te lo envuelvo? Claro que sí, te lo envuelvo... Toma. Verás que rico. Para chuparse los dedos, maja.-¿Cuánto es?
-Tres escaños.
Ya está, pensé. Ya me han vuelto a cambiar la unidad monetaria y me han pillado con el monedero lleno de euros (es un decir) como una imbécil.
-¿Tres qué?
-Escaños. Es que tal y como está ahora la cosa, si junto unos cuantos podría ser lehendakari.
Me he estado informando y ahora sé las elecciones vascas no funcionan así, pero en aquel momento no estaba muy segura, y no me atreví a llevarle la contraria.
-¿Le puedo pagar con euros? Es que no llevo ningún escaño encima.
-Ya, todo el mundo me dice lo mismo.Jo, pues que alivio.

El martes trabajé 14 horas.
Prefiero no profundizar en el tema, que me pongo muy nerviosa.

El miércoles llegué a la estación justo a tiempo para oir por megafonía que el servicio estaba experimentanto retrasos de entre 15 y 30 minutos.
La verdad es que podían concretar más, porque si son 15 me espero y si son 30 me voy a tomar un café.
Con leche.
Y un donut.
Pero como no concretan me quedé esperando, y el tren llegó en 15 minutos, y yo pensé jo, menos mal que no me he ido a tomar el café. A partir de ahí los acontecimientos se sucedieron con gran rapidez:
-Me subí en el tren.
-Se cerraron las puertas.
-Empezó a oler a quemado.
-Se abrieron las puertas.
-Avisaron por megafonía que debíamos abandonar el tren.
-Los pasajeros abandonamos el tren con un mosqueo de dimensiones ciclópeas (sea lo que sea eso).
-Obserbamos con gran interés el humo que salía del primer vagón.
-Avisaron por megafonía que el tren no iba a continuar su recorrido.
Eso me pasa por no comerme el donut, seguro.

El jueves llamé a la autoescuela para que me dijeran el horario de las clases de la semana que viene y me comentaron que me iban a cambiar de profesor.
-Jo, ¿por qué? Si me gusta el que tengo.
-Pero tú a él n... Es que se ha mudado. A Camboya.
No sé qué tendrá Camboya, pero es el segundo profesor que se va allí desde que estoy en la autoescuela

Por fin llegó el viernes.
Promesas de paz, alegría y felicidad.
Y entonces llamó mi madre.
-Oye pedorrilla, que vamos a quedar con toda la familia este fin de semana. Vienes, ¿no?
Cagada la hemos Lorz, cagada la hemos.

28 febrero 2009

Cabreo universal

Esta semana ha sido la del cabreo universal.
No sé por qué, pero me levanté el lunes enfadada con el mundo y con ganas de dar de tortas al cosmos.

Por un lado sigo trabajando mucho. No me da tiempo a escribir, ni a hacer cosas en casa, ni a acosar sexualmente a ZaraJota™, ni nada, y aunque llego a casa muy cansada pienso que al menos tengo un trabajo, y cobro todos los meses, y que tengo mucha suerte.
Eso es precisamente una de las cosas que me mosquea: tener un trabajo no debería ser cuestión de suerte, sino lo normal para todo el mundo.

Bueno, menos para los niños.

Y los ancianos.

Y la gente que sale en las revistas del corazón.

Por otro lado sigo teniendo mermada la funcionalidad de mis extremidades. Llevo más de un mes así, y todo el mundo sabe que estar cojo estropea el caracter.
Después de luna larga, laaaaaaaaaarga rehabilitación sin observar mejoría aparente volví al médico.
-Mira, el músculo está bien, lo que pasa es que te ha salido un bulto.
-No puede ser. Mi pareja se negó a fecundarme.
-Está aquí, ¿lo ves? Justo debajo del músculo. Eso hace que te duela, pero ya estás recuperada.
-Pues vaya mierda de recuperación, oiga.
-De todas formas vamos a sacártelo.
Al oirle se me pusieron los ojitos golosos de la emoción. ¡Me van a sacar un bulto, como a Florecilla del Campo! ¡Y en sólo un mes! ¡A ella tardaron casi nueve en quitárselo!
-¿Me lo podré llevar a casa, y ponerle esos calcetincitos tan pequeñitos y monos?
-Eh... No, nos lo quedamos nosotros.Yo no creo que eso sea legal, pero lo consulté con ZaraJota™ y me explicó que tengo razón, que el bulto es mío y que tengo derecho a quedármelo, pero que no entiende para qué lo quiero, porque no es un bulto rosadito y mono como el de Florecilla, sino una masa gelatinosa amarillenta y semejante al pus.
La verdad, no sé si le van a quedar bien los calcetincitos.

Entretanto me llamó Ephedro para decirme que venía a Madrid y que me invitaba a una fiesta EsPopMamá.
-Pero Lorz, ten en cuenta que es una fiesta Pop. La gente va a venir muy mona y arreglada.-No sé si voy a poder. Voy directa desde el trabajo y tengo que dar una imagen.
Jo, que si el guardia de seguridad me ve llegar mona y arreglada lo mismo no me reconoce y no me deja entrar.

Llegado este punto de la semana, el jueves por la noche se acabó la comida de Arale-Chan.
Bueno, no exactamente.
Tiene heno.
Toneladas de heno.
Tiene pienso.
Toneladas de pienso.Y tiene una especie de donuts diminutos hechos con alfalfa prensada que le encantan.
Nibble Rings, de Vitakraft. No me pagan por hacer publicidad pero me gustaría.
Lo que se acabó fue la verdura. Los tomates en rama, las espinacas frescas, las manzanas, las peras, los pimientos verdes y las uvas.
Sólo quedaban naranjas y kiwis, y quedaban precisamente porque cuando se las doy me dice que si tanto me gustan que me las meta por el c%l%, porque lo que es ella no se las va a comer.
Maldita rata gourmet.

El jueves por la noche el bicho se conformó con las tres hojas mustias que encontró esparcidas por la jaula.

El viernes por la mañana empezó a gritar. Toda la mañana piyupiyuando como una loca.

El viernes a medio día estaba exhausta y se tumbó a mirarme con el ceño fruncido.

Para cuando nos fuimos a la fiesta ya no me hablaba.

De camino a la fiesta el metro nos dejó tirados en Ciudad Universitaria, y cuando salimos al exterior nos encontramos en medio de un megabotellón universitario.
Mientras tratábamos de salir del mogollón, un chico muy amable nos dijo que tenía hierba.
-Oye -le dije a ZaraJota™-, ¿le pedimos un poco para Arale-Chan?
No sé por qué, pero la idea no le gustó nada.


21 febrero 2009

Y más estrés

Jo.
Vaya semanita.

Por una parte me he librado de la autoescuela, porque el profesor se niega a meterse conmigo en el coche hasta que no recupere la movilidad en los pies.
Estoy muy enfadada, porque me parece injusto que no me deje conducir sólo porque no puedo darle a los pedales, pero el barrio ha salido ganando: han quitado los sacos de arena, los niños salen a jugar a la acera...

En el supermercado seguimos teniendo mucho trabajo.
Mucho, mucho, mucho, pero mucho mucho.
Resulta que aunque haya crisis la gente tiene que seguir comiendo; la única diferencia es que en vez de jamón serrano comen chopped.
Todavía no puedo afirmar nada con certeza, pero estoy trabajando en la hipótesis de que realmente la crisis la han provocado los fabricantes de chopped a propósito.

Por otra parte sigo con la rehabilitación.
La primera semana, según llegaba a la clínica, una chica me metía en una habitación y me aplicaba láser en la zona afectada.
La segunda semana la chica no estaba, pero me atendió otra.
-Vengo al láser -le dije.
-Pasa y te lo pongo.
-Vale.
En cuanto me vio entrar empezó a gritar y a hacer aspavientos.
-¡NO! ¡SAL! ¡INSENSATA! ¡Tienes que ponerte las gafas!-Ya llevo unas, oiga.
-No, las tuyas no. Las gafas protectoras. El láser es muy peligroso, si entras sin gafas puedes quedarte ciega.-Pues llevo una semana y no me he puesto las gafas ningún día.
Creo que la chica se quedó convencida, porque no me dijo nada más.
Eso sí, se santiguó.
Dos veces.

Además esta semana hemos estado pendientes de Florecilla del Campo porque tenían que ingresarla en el hospital para extirparle un bulto.
El bulto le salió hace unos meses, y empezó a crecer y a crecer hasta alcanzar un tamaño considerable. Ella estaba muy ilusionada con la idea de que lo sacaran, pero creo que ha cometido un error. Resulta que se trata de un tipo de bulto que cuando te lo extirpan te lo tienes que llevar a casa, y tienes que darle de comer, cambiarle los pañales, sacarlo de paseo...
Y hacerle cucamonas, y ver cómo sonríe, y ponerle esos calcetincitos tan pequeñitos y tan monos...

Todo muy incómodo.
A mí, desde luego, no me gustaría, y no le tengo ni un poquito de envidia.
No.
Que va.
Apenas nada.
Ni un poquito.

Por eso llamé a ZaraJota™, para decirle la poca envidia que me da:
-¡¡¡FECÚNDAME!!! ¡¡¡Fecúndame AHORA!!!
-Ahora no es el momento, Lorz, que estoy trabajando.
-No pasa nada. Tú ve despejando la mesa que voy para allá.
-Sabes perfectamente que no podemos. El piso es pequeño, trabajamos muchas horas, y corremos el riesgo de que se parezca a ti.
-¡¡¡Pues si no me fecundas tú me fecundaré yo sola!!!
-Eso no es posible.-Claro que sí, las ranas pueden. Lo vi en un documental.
-Lorz, te lo he dicho muchas veces: Parque Jurásico NO es un documental.La cosa es quitarme la ilusión.

14 febrero 2009

Estrés post-traumático

Cuando le supliqué al médico que me diera el alta no tenía ni idea de lo que se me venía encima.

Lo primero fue volver a la autoescuela.
Después de tanto tiempo sin coger el coche estaba un poco torpe.
No, no, lo he escrito mal, lo que quería decir es:
Después de tanto tiempo sin coger el coche seguía estando igual de torpe.
Eso me animó mucho, pero el profe no estaba de acuerdo conmigo.
-Vas muy despacio.-Llevo una velocidad "adecuada a las circunstancias".
-Es la Castellana, Lorz. Es una línea recta de seis kilómetros de largo, seis carriles de ancho, no hay tráfico, los semáforos están en verde y la situación atmósferica es perfecta, ¿me puedes decir exactamente a que circunstancia te estás adecuando?
-Pues así, concretamente hablando, a la circunstancia de que me da mucho miedito.
-Se te veo tocar el freno sin que yo te lo diga te pegaré con un periódico enrollado.-Jo.

Además, claro, tuve que volver al trabajo.
Y, por si lo había echado de menos, me esperaba mucho, mucho, mucho, mucho, pero que mucho mucho trabajo. Me he pasado toda la semana entrando antes de mi hora, saliendo después, y llevándome trabajo a casa cuando eso no era suficiente, o lo que es lo mismo, todos los días.
Por favor que nadie me pregunte si me lo van a pagar, porque estoy muy sensible con ese tema.
Mierda de mileurismo de los cojones.
Entretanto intentaba hacer cosas en casa, pero no me ha dado tiempo a casi nada. Ahora mismo la ventana del dormitorio está bloqueada por la cantidad de ropa para planchar, el suelo de la cocina es adherente y ZaraJota™ lleva una semana alimentándose de cuscurros de pan.
Jo, está tan mono cuando frota con tomate sus cuscurrillos.

Cuando llevaba unos cuantos días con este ritmo, de pronto y sin venir a cuento empecé a cojear de nuevo.
Aguante todo lo que pude, pero al final no me quedó más remedio que volver al médico.
-Esto no se ha curado bien -me dijo-, ¿has hecho reposo?-Claaaaaaaro.
-Te dije que te daba el alta si no lo forzabas.-¡Y no lo he forzado! ¡De casa a la autoescuela voy en autobús!
-...-Y sólo estoy de pie en el trabajo, pero no siempre: algunos días puedo tomarme un café y me siento un rato.
-Voy a mandarte a rehabilitación.
-Jo.
Lo último que me hacía falta era añadir otra actividad a mi agenda, pero el médico me amenazó con análisis y tuve que aceptar.
Cuando llegué a casa me desahogué con ZaraJota™.
-¡¡¡NO QUIERO REHABILITARMEEEEEEE!!!
-No te pongas así, Lorz. El primer paso es reconocer que tienes un problema.
-¡¡¡NO TENGO NINGÚN PROBLEMAAAAAA!!!
-Ya, claro, lo que pasa es que las muletas son el complemento de moda de este invierno.
-¡¡¡ME DA IGUAL!!!
A veces ZaraJota™ se pone muy cabezota, y a pesar de la validez de mis argumentos fui incapaz de convencerle: tuve que empezar la rehabilitación.

Y esa ha sido mi semana: corriendo de aquí para allá, haciendo dos o tres cosas a la vez y sin parar.
La verdad es que me ha cundido mucho: creo que no me he dejado nada.
Sin embargo de unos días a esta parte tengo la impresión de que se me olvida algo.
Algo importante.
Le he dado mil vueltas y no tengo ni idea de lo que puede ser, pero bueno, ya se me ocurrirá.

"¿Es que nadie me va a poner de comer?"
PD: La semana que viene promete ser igual. Nos vemos por aquí.

16 diciembre 2008

Sustancia no permitida

Sigo con los viajes de trabajo.
Es un rollo, porque paso mucho tiempo lejos de ZaraJota™ y lo paso muy mal.
Por suerte él parece que lo está llevando muy bien. Incluso dice que mis viajes le relajan mucho, aunque no entiendo porqué.
Por otro lado, estoy aprovechando para ver cosas nuevas, y las últimas semanas también para hacer compras de navidad, aconsejada por los indígenas. En el último sitio me recomendaron que comprara bisutería y queso de cabrales, y aunque no me lo recomendaron también compré ropa de abrigo porque se me estaban congelando hasta las pelusas ombligueras.
A la hora de volver me las vi y las deseé para meterlo todo en la maletita-diminuta-pensada-para-llevarla-en-el-avión-sin-tener-que-facturarla.
Temí que me obligaran a facturarla de todos modos, por el peso, pero el chico del chequín me dijo que la podía pasar, así que me fui con ella a pasar los controles de seguridad.
Los controles del aeropuerto son un rollo.
Imagina que con una mano tiras de la maleta, con la otra sujetas una bandeja con el abrigo, el bolso, una bolsita con las cremas y todo lo metálico que cuelga de un cuerpo humano, y cuando llegas al arco te dicen que te quites los zapatos.
Pos como no me los quite con los dientes, oiga...
En fin, que pasé el control y cuando fui a recoger mis cosas al otro lado había un señor con traje caqui y gorra negra esperándome.
-Hola -le dije. Si a alguien se le ocurre algo mejor que decir en un caso así por favor que me informe.
-¿Es esto suyo?
Di que no, Lorz, por lo que más quieras di que no...
-Sí.
-Lleva usted una sustancia no permitida.
Presa del pánico hice una lista mental: crema para la cara, las manos y el cuerpo, un bote de colonia, pasta de dientes, champú... y todo en recipientes de 100 ml y dentro de la bolsita correspondiente.
-No se me ocurre qué puede ser.
-Es cilíndrico, con los lados planos, y del tamaño de un plato de café.
-¿El cabrales?
-Es una sustancia no permitida a bordo.
-Pues no huele tan mal, y además lo he metido en tres bolsas.
-Le acompañaré a la salida para que lo facture.
Salir del control del aeropuerto acompañada por un guardia civil es una experiencia que le recomiendo a todo el mundo. ¡Están tan guapos con el uniforme!
Y además la gente que hacía cola me miraba. Se morían de envidia, seguro.
Pero yo no podía pararme a pensar en eso, porque estaba dándole vueltas a lo del cabrales, porque bueno, es verdad que apesta un poco, pero prohibirlo me parece un poco exagerado.
De vuelta al chequín, el mismo señor que me había dicho que no hacía falta que facturarla la maleta me miró estupefacto.
-Tengo que facturar porque llevo un cabrales -le dije.
-Entiendo.
Jo. Pues yo no.
Cuando llegué a casa saqué el cabrales y lo guardé como un tesoro en la despensa.
Quizá fue por los cambios de presión.
Quizá fue por la temperatura.
El caso es que un par de días más tarde el cabrales explotó, llenando la despensa de apestosos grumos blancos.
Creo que ya entiendo por qué hay que facturarlo.

12 noviembre 2008

Vacaciones en noviembre para mí I

Ups, tengo esto abandonadísimo...
Hay polvo hasta en la bandeja de entrada...
Bueno, al tema.


Lo peor que le puede pasar a un cruasán es que lo asciendan en el trabajo.
En serio.
De pronto el horario se convierte en una especie de límite difuso: siempre entra antes de su hora, "para ir adelantando y eso", y siempre sale después "porque si no esto mañana seguirá aquí, acumulándose".
Y a veces va por la mañana, y a veces por la tarde, y a veces todo el día y a veces directamente no va, porque lo han mandado a otra ciudad a hacer lo mismo, pero más lejos.
Pues así estoy yo ahora, como el pobre cruasán.
Con mi mantequita y todo rebasando por encima de la cinturilla de los vaqueros, jo.
Por eso me he ido reservando una semanita de vacaciones, y ya me estaba saboreando mis siete días en casita, de la cama al sofá y del sofá a la cama, sin prisas, sin nada que hacer, y sin salir de casa más que para comprar el pan.
Que gustitooo...
Por desgracia ZaraJota™ tenía otros planes.
-Podíamos ir a [parque temático nacional situado en el quinto arbusto].-Claro. Y depilarnos los genitales con un soplete.
-En serio, será divertido.-¿Insinúas que lo del soplete no lo es?
-Te encantará. ¡Me hace mucha ilusión llevarte!
-¿Y si a mí no me hace ilusión que me lleves?
Entonces puso ojitos.
Maldito manipulador rastrero... ¡¡¡esa es mi técnica!!!
Jo.
Bueno.
Habrá que sabotear el plan, pero sin que se note.
-Niño, me encantaría ir -¡Y UNA MIERDA!- pero estamos mal de dinero. Si pudiéramos ir por menos de 100 €... Pero no vas conseguir una oferta así.
-¡CONSEGUIDO!Las agencias de viajes por internet deberían estar prohibidas.

Continuará...

25 septiembre 2008

El gran hermano te observa

Ahora que estoy aislada en medio de la planta tengo mucha libertad.
Casi nunca se acerca a verme nadie, y he empezado a hacer un poco lo que me parece.
Hace unos días, sin previo aviso, se me acercó el director general.
Jo, que susto.
Por mi mente pasaron a toda velocidad un millón de posibilidades.
Seguro que me han visto merendando aquí.
Seguro que se han dado cuenta de que a veces cabeceo.
Seguro que han notado que hablo con mi móvil.
Seguro que han visto la jelouquiti antiestrés.
Seguro que saben que llevo un agujero en las medias.
¡¡¡Lo saben!!!
¡¡¡Hace semanas que lo saben!!!
Me han estado vigilando, seguro, atentos a todos mis movimientos, acechando el momento...
Para cuando el director llegó a mi mesa, yo ya estaba redactando mentalmente mi curriculum para buscar otro trabajo.
-Disculpa, ¿te importa que te haga una pregunta? -me dijo.
-Por supuesto.
-¿Quién eres?
Una paranoica.

23 septiembre 2008

La mudanza

Creo que cambiarme de departamento no ha sido buena idea.
Echo de menos a mis viej... ancianas, jo.
Además mis compañeras cajeras ya se habían acostumbrado a las particularidades de mi caracter, y últimamente ni se santiguaban al verme ni nada.
Ahora estoy con gente nueva, y creo que no acaban de entenderme muy bien, porque cuando hago bromas ponen cara de espanto y corren agitando los brazos.
Jo.
Hace poco nos anunciaron que iban a remodelar nuestra planta, y pensé que con la mudanza y eso tendría oportunidades de confraternizar con mis compañeras, así que me alegré mucho.
-¿Cuándo nos mudamos? -pregunté a la primera que vi.
-¿"Mudamos"?
Que mal rollo me entró de pronto, oyes.
-Sí, al otro lado de la planta.
-Ah, sí, pero no es "mudamos", es "mudáis".
-¿Tú no vienes?
-No, Lorz, la que no viene eres tú.
No me lo acababa de creer, así que fui a ver el mapa con la nueva ubicación de cada uno.

Me parece que me están segregando.

04 septiembre 2008

De hecho, pareja (aún)

Una vez decidido hacernos pareja de hecho, tuve que comunicarlo en el trabajo para ver si colaba y me daban quince días de vacaciones.

-Tengo que anunciar con pompa y ceremonia que me hago pareja de hecho sin pompa ni ceremonia.
-Vaya, Lorz, que bonito.-Sí, me hace mucha ilusión, y a mi pareja también.
-Me parece muy bien. La gente que se quiere tiene que poder estar junta, independientemente de su sexo.
-¡Sobretodo si es abundante!
-Pues nada, enhorabuena, que seas muy feliz con tu, eh... pareja. ¿Cómo se llama?-Mi chico se llama ZaraJota™.
-¿CHICO? ¿Cómo que chico?-Bueno, supongo que "hombre" es la palabra más apropiada...
-¿Te vas a hacer pareja de hecho con un HOMBRE?
Ups.
Me parece que esto de la pareja de hecho está creando un poco de confusión sobre mi orientación sexual.

09 julio 2008

El burdo rumor

Hace poco mi empresa decidió hacerse el harakiri dándome un puesto de mayor responsabilidad.
Yo creía que todo el mundo se alegraba por mí, porque casi toda la plantilla se acercó a mí para darme la enhorabuena con mucha alegría y felicidad, incluso gente cuyo nombre y función todavía no conozco.
Sin embargo hace poco una de mis compañeras me dijo que ella creía en mí y que no tenía que hacer caso de lo que dijera la gente.
Yo le dije que sí, y unas 24 horas más tarde me dije, eh, espera un segundo Lorz... ¿qué es lo que dice la gente y por qué me tendría que importar?
Decidí averiguarlo interrogando sutilmente a otra compañera.
-Oyes -le dije-, ¿qué van diciendo de mí?
Mi compañera no pudo resistirse una técnica de manipulación mental tan sofisticada.
-Bueeeeeno... Hay quien dice que no estás capacitada para el puesto.
-¿Por qué?
-Al parecer consideran que no tienes caracter, que te van a comer, y que vives en los mundos de Yupi.
Jo.
No estoy para nada de acuerdo.
Carácter sí que tengo. Me lo he debido dejar en el otro bolso o algo, pero tengo seguro.
No me van a comer. No he tenido tiempo de depilarme todavía, y a nadie le gusta encontrarse pelos en la comida.
Y desde luego no vivo en los mundos de Yupi, jo, ¡si vivo en Madrid, lo sabe todo el mundo!
De todas formas no me dejé influir por los comentarios.
-Me da igual lo que digan -le dije a mi compañera-, creen eso porque no me conocen, como nunca he estado en el turno de la mañana...
-No Lorz, si las de la tarde también lo dicen.
Ya me siento mejor.

23 abril 2008

Día del libro 2008

Hoy es el día del libro, otra vez, y mi plan inicial era poner las citas que más me han gustado de los libros que he leído este año, pero al final me he dado cuenta de una cosa:
La sabiduría no está sólo en los libros. Puede aparecer en cualquier parte, en una canción, en un anuncio malo, en el manual de instrucciones del dvd...
Incluso en las cajeras de supermercado.
Por eso hoy voy a pasar de todos esos pedantorros que se creen muy importantes porque son escritores y voy a compartir con el mundo una perla de sabiduría fruto del cerebro privilegiado de una de mis compañeras.

¿Preparados para leer algo que cambiará vuestra forma de vida para siempre?

Pos ahí va:


"A mí me encanta leer, lo que pasa es que los libros me aburren"


Si alguien me necesita estaré en posición fetal llorando por el futuro de la humanidad.

19 abril 2008

El ascenso

De pronto me volvieron a llamar de Recursos Humanos.
Por si eso no fuera suficiente para dar miedo, cuando entré en el despacho me sonrieron.
-Lorz, ya llevas bastante tiempo con nosotros...-¡Si acabo de entrar!
-En la empresa, Lorz, en la empresa.-Ah.
Jo, que susto. Pensé que habían perdido la capacidad pasa situarse espacio-temporalmente.
-Hemos pensado en llevarte a un lugar mejor.
-Sí Lorz, un sitio muy bonito.
-Donde todos tus pesares quedarán atrás.
Jo.
Nunca pensé que llegaríamos a esto.
-¿Va... vais a matarme?
-¡Claro que no! Vamos a promocionarte.
-¡Yu-jú!
Pero de yu-jú nada.
En mi imaginación yo creía que eso de promocionarme consistiría en poner fotos mías en las paradas de autobús, y pegarme una pegatina en la espalda que pusiera "20% gratis" o algo así, pero me equivoqué: en realidad la promoción consiste en que dejo las cajas y me dedico a responder las dudas de las cajeras.
Es superchungo, porque me he dado cuenta de que cuando me preguntan creen que yo sé la respuesta y esperan que se la de.
No sé de dónde han sacado la idea, oyes.
Por lo general suelo salir del paso con una de estas respuestas:
a) Y yo qué sé.
b) A mí qué me cuentas
c) Quiero irme con mi mamá
Pero claro, a veces las chicas son más grandes y más fuertes que yo y no me queda más remedio que ayudarles, y para eso no me queda más remedio que pensar.
Jo.
Hay días que pienso tanto que creo que el cerebro se me va a derretir y se me va a escapar por la nariz (no es coña, cada vez que estornudo reviso después el clines, por si acaso, pero de momento todo lo que sale es verde).
Llego a casa por las noches hecha puré, y todavía tengo que estudiar, recoger un poco la casa, fingir que ZaraJota™ me interesa sexualmente...
Así que he decidido que durante una temporada voy a escribir menos (y a dormir más).

3,1416, porfi, no me lo tengas muy en cuenta.

10 abril 2008

Supermercado Bros. Parte Seis

(y última)

Cuando Hermano Pequeño empezó a trabajar en mi supermercado me llamaron de Recursos Humanos.

-Lorz, hemos pensado que hoy vas a trabajar en otra sección.-Pero esta es mi sección...
-Lo sé Lorz, pero creemos que es mejor que te vayas a otra.
-¿A dónde?
-A la más lejana que encontremos.
-¡Pero mi hermanito está en esta!
-Por eso, Lorz. Por eso.