03 octubre 2022

La llalli


 
Este fin de semana ha muerto la abuela de ZaraJota. No me pude despedir de ella, no puedo ir al entierro, pero hay algo que sí puedo hacer y es contar una de mis anécdotas favoritas. 
La cosa fue que el día de mi boda, cuando llegué toda emperifollada para casarme, un señor de la organización me dijo que no podía entrar porque les faltaban dos viej... ancianas.
La cosa no habría tenido más importancia si me hubiera casado en un sitio normal, pero es que me casé en Faunia y las dos viej... ancianas podían acabar devoradas por una rata topo desnuda o algo peor.
Así que esperé pacientemente hasta que las encontraron y hasta más tarde no me enteré de qué había ocurrido. 
A saber: 
Los invitados llegaron en autobús, todos juntos, a Faunia, donde les recibió un señor que les condujo hasta el lugar del enlace. Y la llalli María y su hija, ambas de tierna edad, llegaron sin problemas al lugar del enlace. El problema fue que no era nuestro enlace, sino el de otra pareja que se había casado el mismo día.
La llalli María no se dejó intimidar por un detalle tan insignificante. No reconocía a nadie, pero dio por hecho que serían todos de mi familia. No veía a ZaraJota, pero podía ser cualquiera de los chicos de traje que andaba bailando por allí. Y la novia le pareció guapísima, pero claro, es que todas las novias están guapísimas el día de su boda. Aparte de medio metro más altas y unos veinte kilos más delgadas, al parecer.
La otra boda había empezado a las doce de la mañana, eran las siete y los invitados ya llevaba encima las bebidas del cóctel, el vino de la comida y las copas, así que les pareció perfectamente normal que dos viej...ancianas con cardado aparecidas de la nada llegaran de pronto, se sentaran donde les pareció mejor y empezaran a dar vivas a los novios mientras se les humedecían los ojos de la emoción, y cito textualmente, de verme tan guapa.
Por si la situación no fuera lo bastante absurda, en mitad de la fiesta apareció un empleado del parque, desalojó a las dos viej...ancianas y se las llevó a toda velocidad en un carrito de golf porque, vuelvo a citar textualmente, llegaban tarde a otra boda.
Por supuesto yo de esto me enteré después, y la llalli me lo recontó varias veces porque era una gamberra encantadora. Siempre terminaba la historia igual:
-Ay, niña, pero qué guapa estabas.
-Si no era yo.
-Bueno, reina, pero eso es lo de menos.



- - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - -
Escribo libros. Algunos te dejan en cuerpo regular. Con otros te ríes. Encuentra el tuyo aquí.


19 septiembre 2022

La otra

Soy una persona a la que le pasan cosas. 
Yo suelo decir que me pasan cosas porque hago cosas. Es decir, que si tu vida es perfectamente normal es difícil que te pasen cosas que se salgan de lo normal. Pero claro, luego voy a poner la lavadora, que es algo así como lo más normal del mundo, me resbalo con una minúscula gotita de agua, me quedo suspendida en el aire mientras toda la ropa sucia que llevaba en brazos flota a mi alrededor, y acabo con el culo encajado en el cesto de la ropa sucia, que revienta bajo mi abundancia, y entonces ZaraJota me dice: "A ver si lo que no es normal eres tú". 
Me lo dice con cariño, eh. Que si no fuera por mi se aburriría muchísimo y además él no sabe cocinar así que más le vale aguantarse con lo que hay si quiere comer caliente.
Bueno, todo esto viene porque una vez fui a una bar, que es también una de las cosas más normales en esta nuestra capital del reino, tierra de la libertad y del mejor agua del mundo, que digo yo que si el agua es tan buena por qué tanto empeño en beber cerveza, pero bueno.
El bar se llama La Maripepa y lleva ahí toda la vida pero se ve que cerró en algún momento y luego reabrió o yo qué sé, las cosas de bares siempre me han parecido muy complicadas.
El caso es que una tarde de sábado fui a un bar, que es una de las cosas más normales del mundo, pero como no bebo cerveza fui a una feria de fanzines. Ahí a lo mejor lo de la normalidad se va un poco a tomar viento, las cosas como son.
Estaba yo con mis libritos en la feria de fanzines del sótano, y de pronto una señora cuya identidad no mencionaré para proteger su anonimato me dijo: 
-Tenemos una propuesta que hacerte.
Yo no estoy muy acostumbrada a salir pero no hay que ser muy listo para darse cuenta de que semejante  frase, dicha en el sótano de un bar, no puede augurar nada bueno. O sea, que soy una mujer casada y eso. 
-No te preocupes que no es nada malo.
Pues vaya. Debo estar perdiendo mi atractivo. Pero bueno, mejor, porque a mí rechazar impetuosos pretendientes se me da fatal, por eso llevo doce años casada con ZaraJota. 
Pensé que la persona anónima iba a proponerme que le vigilara el puesto mientras ella se iba al baño o subía a la barra a por cervezas, o que me iba a pedir que le cambiara la silla porque otra cosa no, pero tengo un don para fichar y apropiarme de la silla más cómoda que haya en varios kilómetros a la redonda. 
-Claro, lo que sea.
Menos lo de la silla, eh. Que te acabo de conocer.
-Pues nada, que te íbamos a proponer que nos escribieras un libro.
En esos tiempos lejanos (enero 2022) todavía llevábamos mascarilla, cosa que agradezco infinitamente porque me quedé con la boca abierta.
-¿Que qué?
-Que nos escribas un libro.
-¿Yo?
-Sí, tú-tú. No Lorzagirl. Tú con tu nombre.
Me quedé un poco de pasta boniato porque bueno, Lorzagirl ha escrito algunos libros, pero no es como si fueran libros de verdad, o sea, los publica FoscaNetworks. Y la otra... bueno, la otra no ha escrito ninguno. O sea, ¿a quién le importa lo que escriba la otra?
Y encima un libro por encargo para que lo publique una editorial así como las de verdad.
Me pareció una locura.
Así que dije que sí, claro. porque una cosa es tener miedo y otra muy distinta tener cabeza.
Y así es como hemos llegado a esta terrible situación en la que el día 28 de septiembre, Lorzagirl y la otra presentan un libro en la librería La Fabulosa de Madrid. 


Es un libro muy bonito que me ha ayudado a reconciliar las dos partes de mí misma, así que solo por eso estoy contenta. Si además venís a verme, más contenta todavía. ¡Os espero! 






05 septiembre 2022

El momentito


Dedicado a todo el personal de pediatría del Gómez Ulla, por su profesionalidad, paciencia y humanidad.
Son la caña.



No hay forma suave de decir esto así que lo soltaré sin más: a Nena-chan le han quitado un bulto en la cabeza. Era un bulto exterior, como un lacasito, se lo notamos en navidad, en enero nos dijeron que no era maligno y desaparecería solo, en febrero nos dijeron que no era maligno y desaparecería solo, en junio nos dijeron que no era maligno y desaparecería solo y en julio aquello dejó de ser un lacasito para ser un chocobon.
-Si quieres, te lo quitamos -le dijo el cirujano a la nena, después de decidir que es una niña muy lista y perfectamente capaz de decidir por sí misma.
A la nena que le abrieran la cabeza le apetecía menos cuarenta y tres, sobre todo porque le advirtieron que tendrían que raparle un trozo, o sea, su pelo, pero aquello había empezado a molestarle. Si alguna vez habéis tenido un grano de regla en la barbilla ya sabéis lo que es tener la piel tirante contra hueso. Y aquello era como tres granos de regla, por lo menos. Así que dijo que sí.
Nos explicaron que era una operación sencilla, ambulatoria, entrar y salir, pim, pam.
La niña tenía que ir en ayunas, y por solidaridad y no meterme delante de ella un desayuno de tres platos, yo también. Ya desayunaríamos después si eso, si iba a ser un momento.
Empecé a sospechar que igual iba a tardar más cuando llegamos al hospital y nos dieron una habitación y un pijama de esos de dejar el culo al aire. A la niña le dijeron que tenía que tumbarse en la cama y taparse con las sábanas y la criatura me miraba como pero qué me van a hacer, con el hambre que yo tengo.
-Es por la anestesia general -le expliqué-, hay gente a la que le sienta mal.
Que es que en ayunas sienta todo mal, pienso yo, pero no se lo iba a decir a la niña.
-¿A mí me va a sentar mal?
Le va sentar mal, pensé, es que no lo puede evitar, si hay una ortiga en cien metros a la redonda es capaz de encontrarla y caerse en ella de cara, pobrecita, si es que es clavadita a mí. Pero ¿para qué estamos las madres si no es para mentir a nuestros hijos?
-Claro que no, a ti todo te sienta bien.
Al rato bajamos al quirófano. Bueno, ella. A mí no me dejaron entrar, con lo bien que me hubiera venido un poquito de anestesia general a mí también, con el hambre que tenía a esas horas.
Yo me quedé en la sala de espera. Me habían dicho que sería un momentito, así que no me atrevía a irme a la cafetería a comerme mi ansiedad en forma de ocho bocadillos de panceta, pero al menos en la sala de espera había máquinas con café y guarreridas varias. 
Corrí hacia una en concreto que acababan de rellenar con donuts, y la abracé hasta que una señora con cara de miedo llamó a seguridad. Entonces abrí el monedero y, bueno, me enfrenté al vacío absoluto. 
-Caca.
Nadie tenía para cambiarme, la máquina no admitía billetes ni tarjeta, y no me atrevía a irme a la cafetería porque la operación iba a ser un momentito, así que me quedé mirando la máquina con arrobo. Que rima con adobo. Como el cazón.
Llevaba una hora encadenando este tipo de pensamientos profundos cuando me avisaron de que la niña estaba en la sala de reanimación y podía entrar a verla.
No os voy a engañar: cuando la vi inconsciente, pálida, con las ojeras y los labios del mismo color morado, y con la cara llena de manchas como si hubiera estado abrazando a un pulpo porque le habían sujetado la máscara de la anestesia con esparadrapo y el pegamento le había dado reacción alérgica, porque es que es así de desgraciadita y con lo que no se golpea le provoca reacción, la verdad, es que no lo puede evitar, es clavadita a mí, se me cayó el alma a los pies. Junto al estómago, por lo menos.
Me dijeron que me sentara con ella, y me quedé ahí, viendo cómo intentaba despertarse de la anestesia, como medio dormida lloraba porque le dolía.
-Con todo lo que le hemos metido no le puede doler -me decía la enfermera-, es que a veces el despertar de la anestesia es así.
Su primera resaquilla, pensé, con los lagrimones que me caían para abajo, y me tiene que pillar con el estómago vacío, con lo malo que es eso. Me quedé ahí, cogiéndole la manita. Vale, de vez en cuando también le hacía cosquillas en diferentes partes del cuerpo para ver si reaccionaba. En los pies. No. En la barbilla. No. En el sobaquillo. Nada.
No lo hacía por mí y porque me aburriera, era por el bien de la ciencia y la experimentación.
Al final, la niña consiguió despertarse. Más o menos. 
-¿Cómo estás?
-Maaaal.
-¿Qué te pasa?
-Que tengo mucha hambre y quiero desayunar.
Si es que es clavadita a mí, no lo puede evitar.




- - - - - - - - - - - - -
Ya está disponible un nuevo cuentito corto de esos que te dejan el cuerpo regular. 
Solo en digital, en Lektu.









19 agosto 2022

Vacaciones



Desde este momento estoy oficialmente de vacaciones. 

Si me echáis de menos, podéis encontrar todos mis libros en estas librerías y en digital, en Lektu.

Y a mí, desbarrando en directo, en Twitter.

Nos vemos a la vuelta.


08 agosto 2022

La sopera

En capítulos anteriores...
No hay nada que no se solucione con un buen guantazo.



La cosa es que Nena-chan estuvo casi una semana con unas hemorragias nasales bastante explosivas, del tipo que a estas alturas todavía me voy encontrando salpicaduras en las paredes, que a veces pienso que como entre aquí el equipo del CSI con luminol me enchironan aunque no haya muerto nadie.
Al parecer, cuando un niño pierde, no sé, así sin exagerar, varios cientos de litros de sangre en una semana, luego está como débil.
Pero la nena parecía estar bien, así que una mañana nos fuimos a la casa de mi abuela jugándonos el tipo porque mi padre dice, cito textualmente, que "eso que tu llamas casa de la abuela es también mi casa", y al parecer no somos bienvenidos, pero los niños querían ver a su bisabuela y no íbamos a quedar en un banco en el parque en plena ola de calor, no sé.
La verdad es que igual hubiéramos estado mejor en un banco en el parque porque en casa de mi abuela hace siempre un calor que te mueres. Mi teoría es que en invierno ponen la calefacción central tan fuerte que ya les dura todo el año y a mi abuela no le gusta el aire acondicionado porque dice que le sienta mal.
No me extraña, cuando estás acostumbrado a vivir cual cochinillo en el horno, te bajan la temperatura a 30 grados y te da como repeluco.
Bueno, el caso es que hacía mucho calor, y estuvimos bastante rato porque mi abuela decidió por lo que sea que me tenía que dar mi herencia en vida porque "cuando yo me muera, a saber", cosa que interpreté como que, por lo que sea, no se fía mucho de que mi padre me dé nada, y por lo que sea hay cosas que a ella le hace ilusión que tenga yo en concreto.
Así que salimos de allí con una sopera y un montón de bolsos de ganchillo que hace mi abuela a mano y de los que ya tengo chorrocientos pero creedme: nunca se tienen suficientes bolsos de ganchillo.
En la casa que yo llamo de mi abuela hacía calor, pero lo de la calle ya no tenía nombre. Además la acera en la que daba la sombra estaba entera levantada por obras de esas de quitar aparcamientos sin motivo aparente. Que yo muy a favor de peatonalizar las calles, pero me da la impresión de que más que peatonalizar, terracificamos, y eso ya me parece un poco peor.
Bueno, el caso es que nos tuvimos que ir por la acera del sol, cuesta arriba, en plena ola de calor, a las doce de la mañana, con una sopera, una bolsa de bolsos, una niña y un niño.
Que a lo mejor pensáis que se llevaban a sí mismos pero tienen la costumbre de agarrarse de mi mochila para que les arrastre como si hicieran ski acuático, y empiezan a pesar lo suyo. 
En esas estábamos cuando la niña empezó a decir que tenía mucho calor, mucho calor, mucho calor, no veo, CATAPÚN.
En aquel momento pensé que le había dado un golpe de calor porque era lo que estaba de moda en las noticias. Ahora más bien pienso que fue una bajada de tensión, más que nada porque yo también empecé a tenerlas a su edad y de casta le viene al galgo, sobre todo si además lleva una semana perdiendo sangre a chorro.
Bueno, miré alrededor buscando un banco pero claro, con toda la calle en obras ni banco ni banca, y cuando terminen las obras tampoco porque para qué poner bancos pudiendo poner bares. Solo que en ese tramo de la calle tampoco hay bares, así que arrastré a la niña hasta un escalón mientras cargaba con la sopera, los bolsos y su hermano, que seguía haciendo ski acuático con mi mochila, que una cosa os voy a decir: esa mochila ha salido buenísima. Qué resistencia. 
La nena estaba más blanca de lo habitual, con los labios morados, no conseguía sostener la cabeza y no decía más que incoherencias.
Yo estaba totalmente bloqueada, menos mal que Nene-kun me recordó que mi abuela nos había dado una botella de agua "para el camino". Cogí la botella de agua y se la eché a la niña por encima a ver si le bajaba un poco la temperatura corporal un poco, yo qué sé, yo no paraba de pensar en qué coño iba a hacer con una niña, un niño, una sopera y los bolsos, y ya me veía en una ambulancia con todo aquello, dando soperazos por la M30.
Miré alrededor y vi una tienda de alimentación a unos 20 metros. A todo esto, la casa que yo llamo de mi abuela estaba como a 50, pero había que ir por el sol. Que también podía haber llamado a mi abuela para que viniera, pero a ver qué hago yo con la octogenaria, probablemente con perro incorporado, la niña, el niño, la sopera y los bolsos.
Así que le dije al nene: 
-Cuida de tu hermana. Y de la sopera. Y de los bolsos. 
Y me fui a la tienda de alimentación, donde procedí a comprar un aquarius sin dejar de mirar a todos lados por si venía el de los terrones de azúcar a decirme que soy una mala madre.
Cuando salí de la tienda con el aquarius y una bolsa de chuches, porque si va a venir el de los terrones ya que aproveche el viaje, lo primero que vi fue a un chico hablando con los niños.
Lo primero que pensé es que los pederastas de hoy en día cada vez son más rápidos y me fui para allá en modo madre vengadora, dispuesta a arrancarle los ojos o, como mínimo, darle las chuches para que cuando viniera el de los terrones le pegara a él.
Pero cuando me acerqué vi que solo estaba intentando ayudar (¡o eso quería que creyéramos!) porque por lo visto cuando una persona va al cajero y se encuentra en el escalón una niña inconsciente, un niño acojonado, una sopera y un montón de bolsos por lo que sea se preocupa.
-La niña está devolviendo -me dijo.
Que no haya sido dentro de la sopera, pensé, que tiene muchos recovecos y pinta de limpiarse fatal.
A esas alturas, la niña estaba como para el remake de Casper.
El niño solo nos miraba en plan "y yo para qué habré nacido".
La sopera y los bolsos no decían nada. 
La niña se tomó el aquarius sin que nadie apareciera para pegarnos con un palo, y luego algunas chuches, y conseguimos arrastrarnos hasta un banco a la sombra, la niña, el niño, la sopera, los bolsos y yo.
Cuando se encontró un poco mejor, conseguimos arrastrarnos hasta un bar, la niña, el niño, la sopera, los bolsos y yo.
Y luego hasta casa, la niña, el niño, la sopera, los bolsos y yo.
Y según entramos en casa me dice ZaraJota: 
-¿Dónde vas con esa sopera?
Pues a todas partes, por lo visto. A TODAS PARTES.


- - - - - - - - - - - - - - -
Todos mis libros aquí

25 julio 2022

Echar un guante




La semana pasada fuimos a ver Thorcuatro.
No recuerdo la última vez que fui al cine, normalmente ZaraJota se lleva a los niños para que yo pueda trabajar. O dormir. Pero esta vez íbamos los cuatro, básicamente porque con el calor no se puede trabajar ni dormir y en el cine hay aire acondicionado.
Ir al cine con niños en una experiencia multisensorial que incluye refresco, palomitas, alzador, preguntar ochenta veces si han hecho pis, recordarles otras ochenta que tienen que estar callados...
Antes de que me salgan los niñofóbicos de siempre: por eso vamos cuando la película lleva un tiempo en cartel, siempre en matinal, siempre en sábado, para molestar lo menos posible. Que aún así molestamos, seguramente, pero tus amigos y tú haciendo aspavientos con todas las referencias para que toda la sala se entere de que sabéis de cómics más que nadie también, así que estamos empatados.
El caso es que al poco de empezar la peli (justo antes de que salgan las cabras del espacio, para que nos entendamos sin spoilers), Nene-kun me dice: 
-Mami, papá se ha ido.
Y yo: qué cabrón, que se ha pirado a dormir y me ha dejado aquí con los niños, ten marido para esto.
-Ya volverá. 
En cuanto pise la calle y vea el calor que hace.
-Es que Nena-chan también se ha ido.
-Habrán ido a hacer pis a pesar del medio millón de veces que se lo he dicho.
Mientras tanto, en el exterior, ZaraJota estaba en el baño intentando parar una hemorragia nasal de Nena-chan.
Yo no estaba delante porque estaba en el cine más feliz que una perdiz, así que para poder contároslo he hecho lo que haría cualquier buen periodista: me lo he inventado. 
El caso es que estaba en el baño gastando papel higiénico como si fuera 2019 y aquello seguía saliendo a chorro y sin parar. Ni con agua fría, ni presionando, ni con la madre que lo parió.
Cuando llevaban sus buenos diez minutos jugando al ascensor del Resplandor, a ZaraJota se le ocurrió ir al puesto de palomitas y pedir hielo.
Imaginaros la situación porque tiene mandanga: sábado de julio a las doce de la mañana, la chica de las palomitas aburrida nivel a ver si me muero, y de pronto aparece un señor, por llamarlo algo, sujetando una bola de papel higiénico en la nariz de una niña con un vestido como para estrujarlo un poco y darle el carnet de donante.
Por cierto, donad sangre si podéis que está la cosa muy mala. 
-Perdone -le dijo ZaraJota. Ante todo, educación-. ¿Me podrían dar un poco de hielo?
-Claro, claro, espera que...
La chica dudó porque claro, no le vas a dar hielo en la manorra, que queda como poco higiénico.
-¿Tienes una bolsita o algo, aunque sea de las chuches?
-Las bolsitas de las chuches son de papel. Por lo de contaminar y eso.
ZaraJota pensó que justo lo que necesitaba la niña, que no paraba de sangrar, era que se le deshiciera la bolsa de papel en la cara y se le quedara pegado un montón de pelotillas blancas.
-Mejor que no.
-Espera, ¿te vale un guante?
-Lo que sea, sí.
La chica de las palomitas, a la que mando desde aquí todo mi amor y agradecimiento, cogió uno de los guantes de plástico que usan para manipular alimentos, lo llenó de hielo y se lo dio a ZaraJota, que procedió a aplicárselo a la nena en la cara. Que menos mal que todas las películas estaban empezadas y no entraba nadie, porque yo llego al cine y me encuentro la niña gore con un guante de plástico pegado a la cara y me vuelvo a mi casa por mucho calor que haga.
El caso es que o bien el hielo hizo efecto o la niña se quedó sin sangre, que por la cara que llevaba me parece lo más probable.
Así que se vuelven a la sala. Para que os hagáis una idea, Thor ya le había encontrado utilidad a las cabras del espacio. ¿Se perdieron lo mejor de la película? Sin duda alguna.
-Mami -me dijo el nene-, papá ha vuelto. 
-¿Dónde estabas?
-En el baño, que la nena estaba sangrando por la nariz y no paraba.
-Ostras.
-Lo he intentado todo: he gastado el papel higiénico, los pañuelos, las toallitas húmedas... al final me he ido a donde las palomitas.
-¿Le has taponado la hemorragia con palomitas?
-No, no, ¿por quién me tomas? Ha sido con un guante de plástico.
Ah, claro, mucho más lógico, dónde va a parar.

- - - - - - - - - - - - - - - 
Esto es lo típico que te aburres y escribes otro libro.
De momento solo disponible en digital. Es un relato corto de realismo negro, ambientado en la Andalucía rural de los años 80. 
Espero que os guste.  






11 julio 2022

La caja asesina


Esto os va a sorprender pero los libros ya no me caben en casa, en concreto en mi despacho casero de unos 4 metros cuadrados, y me he pillado un trastero, lo que pasa que lo llamo "almacén" porque suena como a más profesional.
Cada dos por tres lo tengo  que reordenar porque los libros entran y salen y lo mismo tengo un hueco que media docena de cajas apiladas.
En la última reorganización, le pedí a ZaraJota que subiera a lo más alto de la estantería más alta de la parte más alta del almacén.
-¿Estás segura?
-Sí, sí, esos libros no tienen salida, ya no me van a hacer falta.
-¿No quieres revisar la caja antes de que la suba?
-No, no, si ya sé lo que hay, son libros defectuosos, machacados por correos, cosas así.
-Esto no parecen...
-En serio, sube la dichosa caja.
-Vale, pero si en algún momento la necesitas me avisas para que la baje.
-Sí, sí.
ZaraJota se fue y yo me quedé en el almacén ordenando cajas: Vayamos por partes I, aquí. Vayamos por partes II, allí. Vayamos por partes III... 
-Uy. 
Vayamos por partes, tercera parte, no aparecía por ninguna parte, valga la redundancia. Abrí todas las cajas una a una, y son muchas cajas. Vaya, que ya llevo unos cuantos libros. No apareció ni un solo ejemplar. Lo que sí apareció, después de revolver todo el almacén y ponerlo patas arriba, fue una caja de libros defectuosos.
-Uy.
Como poseo una inteligencia privilegiada, llegué rápidamente a la conclusión de que la caja que ZaraJota había subido a lo más alto de la más alta estantería no estaba llena de libros defectuosos, sino de ejemplares nuevecitos de Vayamos por partes III.
Caca.
Lo sensato había sido avisar a ZaraJota para que me ayudara a bajar la caja, pero entonces se enteraría de que no estaba llena de libros defectuosos. 
Así que hice lo más maduro y sensato posible: intentar bajarla yo.
O sea, ¿cómo de difícil podía ser?
Después de varios intentos subiéndome a diferentes cajas, estanterías y muebles, descubrí que si me subía a un taburete y estiraba los dedos, rozaba con las yemas el borde de la caja. Me pegué a la estantería como si llevara intenciones deshonestas con ella, me estiré todo lo pude, y con las puntitas de los dedos fui atrayendo la caja hacia el borde.
Seguramente ya os habéis dado cuenta de que mi plan tenía un pequeño fallo. Yo también me di cuenta, enseguida. Concretamente, cuando la caja llegó al borde, lo superó, se me escurrió de entre los dedos y fue a parar de canto sobre mi cara.
Eso dolió.
Por suerte reaccioné rápidamente y conseguí sujetarla antes de que cayera al suelo. El problema fue que entre lo que pesaba y la velocidad de 9,8 m/s que había adquirido según bajaba, casi no pude con ella y me tambaleé en el taburete. Aferré con fuerza la caja entre un brazo y mi barbilla (nunca subestimes la utilidad de una barbilla, sobre todo si tiene papada) y usé la mano libre para aferrarme a una estantería que en ese momento estaba vacía y sin fijar a la pared.
Lo que sucedió a continuación les sorprenderá. 
Salí del almacén a cuatro patas y examiné los datos. Se me estaba hinchando la frente ahí donde había aterrizado la caja, pero por lo demás parecía estar bien.
¡Y ZaraJota no me creía capaz de coger la caja yo sola!
¡Ja!
¡No necesito su ayuda para nada!
Al día siguiente me dolía la vida, sobre todo el cuello, la espalda y el brazo, aunque no el que se había llevado el golpe sino el otro, por llevar la contraria.
Por suerte, por esos días tenía cita telefónica con mi médico de cabecera, que me tenía que dar los resultados de una citología.
-Ya que me llamas -le dije-, ayer tuve un pequeño accidente con una caja...
-¿Y eso?
Le conté al médico toda la peripecia. Cualquier otra persona no se lo habría creído, lo que pasa es que mi médico me conoce.
-Lo raro es -le dije, como si todo lo demás fuera normalísimo- que lo que más me duele es el lado que no es.
-Eso es porque tu cuerpo instintivamente intenta proteger la cabeza.
-Claro, es donde está el cerebro.
-Sí, normalmente sí.
Eh... ¿normalmente?



- - - - - - - - - - - - - -
El viernes 15 a las 19:00, Sergio Morán, Diego Núñez y una servidora estaremos en Libros de Arena hablando de cosas.
Entrada libre hasta completar aforo. ¡Venirse! 

 

27 junio 2022

Museos gratis en Madrid

Los niños están de vacaciones hasta septiembre, y salvo que los hayas empaquetado debidamente para un campamento, nos esperan dos meses de convivencia y "me aburros".
¿Y qué haces? Con el calor, salir al parque o de paseo es prácticamente imposible, y cualquier otra forma de ocio cuesta dinero. Y no estamos como para ir gastando mucho, las cosas como son.
Por eso, Lorzagirl Servicios a la Comunidad ha elaborado una lista de planes gratis para hacer en Madrid.
Que es donde vivo y eso. 
Si alguien se anima a hacer una lista completa de su ciudad, podéis enviármela a lorzagirl@gmail.com y la añado. Una de Barcelona estaría bien. Que voy mucho y eso.
Vaya por delante que en Madrid nada es gratis, especialmente los traslados. Si vas en coche, además de la gasolina tendrás que pagar por aparcar, si es que encuentras donde. Por lo general es preferible el transporte público. Si no tienes abono, cada trayecto puede salirte por 1,50 €, aunque hay tarjetas de 10 viajes, o por días, con las que te puede salir más barato.
Una cosa importante: algunos museos requieren reserva previa, o tienen horarios reservados para determinadas actividades. Antes de ir, recomiendo siempre consultar la información oficial en la web de cada museo.
Vamos pallá.

MUSEOS GRATUITOS

MUSEO GEOMINERO
De lunes a domingo: 9:00-14:00
Gratis todos los días.
 
IMPRENTA MUNICIPAL
Lunes cerrado.
Del 15 de junio al 15 de septiembre:
Martes a viernes: 10:00-19:00
Sábados y domingos:10:00-14:00
Gratis todos los días.
 
MUSEO BOMBEROS
Con reserva previa.
Periodo escolar:
Martes cerrado.
Lunes, miércoles, jueves y viernes: 12:00
A partir del 20 de junio:
Lunes y miércoles: 10:00, 11:15 y 12:30
Viernes: 11:00
Gratuito.
 
MUSEO DE SAN ISIDRO
Lunes cerrado.
De martes a domingo: 10:00-20:00
Del 16 de junio al 15 de septiembre: de martes a domingo 10:00-19:00
Gratuito.
 
MUSEO TIFLOLÓGICO
Lunes y domingos cerrado.
Martes a viernes: 10:00-15:00, 16:00-19:00
Sábados: 10:00-14:00
Lunes, domingos y festivos: cerrado. 
Gratuito.

 
ERMITA DE SAN ANTONIO
Lunes cerrado.
Martes a domingo: 9:30-20:00
Gratuito.

MUSEO FUNDACIÓN TELEFÓNICA
Lunes cerrado.
Martes a domingo: 10:00-20:00
Gratuito.
 
 
CASA MUSEO LOPE DEVEGA
Lunes cerrado.
Martes a domingo: 10:00-18:00, con visitas cada 30 minutos.
Último pase 17:00.
Entrada gratuita. Imprescindible reserva previa
 
MUSEO DE HISTORIA DE MADRID
Horario de verano
Lunes cerrado.
Martes a domingo de 10:00-19:00
Gratuito.
 
MUSEO AFRICANO
Domingos a las 11:30
Las visitas siempre son guiadas y gratuitas, con cita previa.

 ANDÉN CERO
No entiendo nada de la web.
 
MUSEO EMT
Entrada gratuita con reserva.

 MUSEO CASA DE LA MONEDA
Lunes cerrado.
Martes a viernes: 10:00-22:00
Sábados, domingos y festivos: 10:00-14:00
Gratuito presentando dni.
 

MUSEOS GRATIS PARA AMIGOS DE LOS MUSEOS Y CON HORARIO GRATIS PARA PÚBLICO GENERAL

MUSEO ARQUEOLÓGICO
Lunes Cerrado
Martes a sábado: 9:30-20:00
Domingos y festivos: 9:30-15:00
Gratis: amigos de los museos, sábados desde las 14:00 horas y domingos por la mañana.
 
MUSEO CERRALBO
Lunes cerrado.
De martes a domingo: 10:00-15:00
Jueves: 10:00-15:00 y 17:00-20:00
Gratis: amigos de los museos, domingos por la mañana y jueves por la tarde
 
MUSEO DE AMÉRICA
Lunes cerrado
De martes a sábado: 9:30-15:00
Jueves: 9:30-19:00
Domingos: 10:00-15:00
Gratis: amigos de los museos,  jueves a partir de las 14:00 y domingos.

 MUSEO DEL ROMANTICISMO
Lunes cerrado.
Horario de invierno (de noviembre a abril)
Martes a sábado: 9:30-18:30
Domingos y festivos: 10:00-15:00
Horario de verano (de mayo a octubre)
Martes a sábado: 9:30-20:30
Domingos y festivos: 10:00-15:00
Gratis: amigos de los museos, sábados a partir de las 14:00, domingos
 
MUSEO DEL TRAJE
Lunes cerrado.
De martes a sábado: 9:30-19:00.
Domingos y festivos: 10:00-15:00
Los jueves de julio y agosto:9:30-22:30
Gratis: amidos Prado, sábados a partir de las 14:30 y domingos.
 
MUSEO ANTROPOLÓGICO
Lunes cerrado.
Martes a sábado: 9:30-20:00
Domingos: 10:00-15:00
Gratis: amigos de los museos, sábados a partir de las 14:00, domingos.
 
MUSEO ARTESDECORATIVAS
Lunes cerrado.
Martes a sábado: de 9.30 a 15:00 h
Domingos y festivos: de 10 a 15:00 h / Festivos 2022 de apertura: 14 de abril (festivo local -jueves santo-), 15 de abril (viernes santo), 12 de octubre (Día de la Hispanidad), 1 de noviembre (festivo nacional), 9 de noviembre (festivo local) y 6 y 8 de diciembre (Día de la Constitución y de la Inmaculada).
Tardes: jueves (excepto julio y agosto), de 17:00-20:00
Gratis: amigos de los museos, domingos, y jueves de 17:00-20:00 y sábados de 14:00-15:00
 
MUSEO DE CIENCIAS
Lunes cerrado
Martes a viernes: 10:00-17:00
Sábados y domingos: 10:00-20:00
Agosto: 10:00-15:00
Gratis; amigos de los museos, domingos de 17:00-20:00

 
MUSEO SOROLLA
Lunes cerrado.
Martes a sábados: 9:30-20:00
Domingos y festivos: 10:00-15:00
Gratis: amigos de los museos, sábados 14:00-20:00 y domingos 10:00-15:00.
 
PALACIO DE LIRIA
Lunes:
Mañanas: 10:15, 10:45, 11:00, 11:15,11:30, 11:45,
12:00, 12:15, 12:30
Tardes: cerrado
Martes a viernes:
Mañanas: 10:15, 10:45, 11:00, 11:15, 11:30, 11:45,
12:00, 12:15, 12:30h
Tardes: 16:15, 16:45, 17:00, 17:15, 17:30, 17:45, 18:00
Sábados, domingos y festivos:
Mañanas: 9:45, 10:00, 10:15,10:30, 10:45, 11:00, 11:15,
11:30, 11:45, 12:00h
Tardes: 15:45,16:00, 16:15, 16:30, 16:45, 17:00, 17:15, 17:30h
Gratis: amigos de los museos, lunes no festivos en las sesiones de 9:15 y 9:45, con reserva previa.
 
ACADEMIA DE BELLAS ARTES DE SAN FERNANDO
Lunes cerrado.
Martes a domingo: 10:00-15:00.
Gratis: amigos de los museos, miércoles no festivos.

 MUSEOS CON HORARIO GRATIS

 

MUSEO CERRALBO
Lunes cerrado.
Martes a sábado: 9:30-15:00
Jueves, también por la tarde de 17:00-20:00
Domingos: 10:00-15:00
Gratuito: jueves por la tarde y domingo.

 
REINA SOFÍA
Martes cerrado.
Lunes y de miércoles a sábado: 10:00-21:00
Domingo: 10:00-14:30
Gratis: de 19:00-21:00, domingo de 12:30-14:30
 
Reina Sofía: SEDES RETIRO
Lunes a domingo: 10:00-22-00
Gratis todos los días.

 
MUSEO DEL FERROCARRIL
De junio a septiembre:
Lunes a domingo: 10:00-15:00
De octubre a mayo:
Lunes a viernes: 09:30-15:00
Sábados y festivos: 10:00-19:00
Domingo: 10:00-15:00
No tiene entrada gratuita, aunque los días de mercados de motores se puede entrar gratis a la nave central.
 
MUSEO ANTROPOLOGÍA
Lunes cerrado.
Martes a sábado: 9:30-20:00
Domingos: 10:00-15:00
Gratuito sábados a partir de las 14:00 y domingos.
 
MUSEO CATEDRAL DE LA ALMUDENA
Lunes a sábado: 10:00-14:30
No es gratis nunca.
 
MUSEO LÁZARO GALDIANO
Lunes cerrado.
De martes a domingo de 9:30-15:00
Gratuito desde los 14:00
 
MONASTERIO DE LA ENCARNACIÓN
Lunes cerrado.
Martes a sábado: 10:00-14:00, 16:00-18:30
Domingos: 10:00-15:00
Gratuita: miércoles y jueves 16:00-18:30
 
MONASTERIO DE LAS DESCALZAS
Lunes cerrado.
Martes a sábado: 10:00-14:00, 16:00-18:30
Domingos: 10:00-15:00
Gratuita: miércoles y jueves 16:00-18:30
 
PALACIO REAL
Lunes a sábado: 10:00-19:00
Domingos: 10:00-16:00
Gratuito: de lunes a jueves 17:00-19:00, sin acceso a la real cocina

Espero que os sea de utilidad y que me contéis vuestras aventuras por el Madrid gratuito.


- - - - - - - - - - - - - - - - - - - 
Ya que estamos hablando de cosas gratis: el 5 de julio a las 21:30 hay club de lectura sobre Pequeño Alce. Gratuito y por zoom, para apuntarse solo hay que escribir a hola@foscanetworks.net.