23 julio 2018

Frozen Superstar

Esto no lo sabéis porque apenas lo he dicho, pero estoy muy jodida de la espalda.
Hace muchos meses que me duele el pecho, y he ido al médico varias veces (una de ellas, con dolor en pecho y brazo izquierdo, estaba convencida de que me estaba dando un infarto) y siempre me decían que era ansiedad.
-Pero no puede ser -les decía yo-, he tenido ataques de ansiedad antes y no se parecían nada a esto.
-Bueno, es que la ansiedad se manifiesta de muchas formas.
-Y es que además me pongo peor los fines de semana y en vacaciones, cuando estoy con los niños.
-...
-Mis hijos NO me producen ansiedad.
-Bueno, es que la ansiedad es muy puñetera, a veces se manifiesta cuando empiezas a relajarte.
Pues vaya m**rd*.
Al final llegó el día en que no podía andar recto. Ni levantar los brazos. Ni girar el cuello. Era prácticamente un ent. Y el médico reconoció que, efectivamente, tengo la espalda muy j*d*d*.
Llevo desde entonces yendo al fisio y me va fenomenal, calculo que en cien o doscientas sesiones más podré moverme como una persona normal.
Mientras tanto estamos abusando de mis padres más de lo que es habitual, tanto para ocuparse de los niños como para prestarnos el coche.
La última vez fue la semana pasada, cuando tuvimos la ocurrencia de pasar el día en el zoo.
Debo decir que los niños no están acostumbrados al coche y por lo general o se aburren y se ponen tontísimos o, cito a Nena-chan, "gomitan". Los trayectos más o menos largos en coche suelen ser una pesadilla, por eso le dije a ZaraJota que se acordara de coger algo de música para el camino.
-Sí -contestó él con la verborrea que le caracteriza.
Así que llegamos al coche y como es de esos mágicos que funcionan por proximidad nada más subirnos empezó a sonar la música.
CHA CHA CHAAAA
CHA CHA CHAAAA
CHA CHA CHACHA CHA
CHA CHAA CHA CHAA
Y le digo a ZaraJota:
-Esto es Jesucristo Superstar.
Y locuaz como siempre, me contesta:
-Sí.
Total, que termina de atar a los niños, se sienta, se pone el cinturón y arranca. Yo estaba esperando que cambiara la música, porque todavía no entiendo cómo funciona el aparato mágico de reproducir cds, pero él seguía conduciendo como si tal cosa, y yo no quería decirle nada porque se pone muy tenso cuando conduce (a veces se crispa tanto que incluso dice palabrotas, como "Em c*g* en sant Pere beneït").
Mientras tanto yo me iba mordiendo la lengua y pensando ya está, mi padre está pitopáusico perdido, ¡pues no se va a trabajar todos los días con un disco de Camilo Sesto!
Total que ahí estamos, mirando al infinito, ZaraJota con cara de concentración y yo pensando que a ver si pone el cd de Frozen antes de que los niños se aburran y/o gomiten, cuando de pronto va María Magdalena y canta "No sé como QUERER-LEEEE".
Y le dijo a ZaraJota:
-Esta no es la versión de Camino Sesto, esta es la que fuimos a ver tú y yo.
Y ZaraJota, impertérrito:
-Sí.
-¿Y cómo ha llegado esto al coche de mi padre?
Que no es que me importe, pero mi padre es de la generación "Yo no sé cómo AMARLO" y cuando escuchó la versión de "No sé cómo QUERERLE" casi le dio una embolia en el mismo teatro, de la impresión.
-Lo he traído yo -me explicó ZaraJota.
-¿Y eso?
-Me dijiste que trajera música.
-¡Para los niños!
-A los niños les gusta.
Efectivamente, los niños estaban ojipláticos en el asiento de atrás.
Y entonces empieza a sonar:
CHA CHA CHARARÁ
CHA CHA CHARARÁ
Y pienso: verás como ahora se lía.
CHA CHA CHARARÁ
CHA CHA CHARARÁ
UNO

CHA CHA CHARARÁ
CHA CHA CHARARÁ
DOS

CHA CHA CHARARÁ
CHA CHA CHARARÁ
TRES
-Mamá -pregunta Nena-chan-, ¿qué están saciendo?
CHA CHA CHARARÁ
CHA CHA CHARARÁ
CUATRO
-Nada, hija, aprendiendo a contar.
CHA CHA CHARARÁ
CHA CHA CHARARÁ
CINCO
-¿Van a contar hasta ciento cien?
CHA CHA CHARARÁ
CHA CHA CHARARÁ
SEIS
-No, no, solo hasta el cuarenta.
CHA CHA CHARARÁ
CHA CHA CHARARÁ
SIETE
Y entonces salta ZaraJota.
-¡Spoilers!
Y yo:
-MEJOR TE CALLAS QUE YA HABLAREMOS LUEGO TÚ Y YO.
En fin, que cuentan hasta cuarenta. Nenachan se queda un poco plof porque cuarenta es un número como muy tonto, no sé, redondea hasta cincuenta o algo. Y yo me quedo tranquila porque, bueno, lo peor ya ha pasado.
Es que a veces parezco tonta. ¡Será que no he visto procesiones ni nada!
De pronto y sin la menor provocación aquello empieza a todo volumen:
CLAVADLO EN UNA CRUZ
CLAVADLO EN UNA CRUZ
CLAVADLO EN UNA CRUZ
Y yo mirando a los niños de reojo, pensando que a lo mejor había suerte y se aburrían y/o gomitaban.
Pero los niños estaban absolutamente ojipláticos, cada uno en su sillita.
Total, que llegamos al zoo, desatamos a las criaturas, nos bajamos del coche, y le digo a ZaraJota:
-Desde luego ya te vale, ¡mira que ponerles Jesucristo Superstar a los niños!
Y me contesta con toda la calma:
-Bueno, han estado tranquilos todo el viaje, ¿no?
Ahora encima tendré que darle la razón.




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8 comentarios:

viñu dijo...

jajajajjaja

Necio Hutopo dijo...

Zarajota conoce a sus hijos... Y tus hijos te conocen a ti.

Genín dijo...

No, no es que le tengas que dar la razón...
¡Es que la tiene! jajajaja
Besos y salud

Bettie Jander dijo...

A efectos prácticos, funcionó, eso eh asín. XD

Mi Álter Ego dijo...

Oye, si ha funcionado, cualquier cosa es buena. Jajajaja. Besotes!!!

Maribel dijo...

Este fin de semana nos toca hacer un viaje de 800 kms con una niña de ocho años que se marea en el coche... cosas de ir a comprar los billetes de tren a Astorga una semana antes del viaje.

Me apunto Jesucristo Superestar para distraernos durante el viaje. Probaremos con Hair (y su glorioso Aquarius) y Cats también, a ver si el tema musicales setenteros es el truco definitivo para viajar en coche con niños.

Besos!

pseudosocióloga dijo...

Juas, juas, juas, juas...

Vicente Carrasco dijo...

Nosotros hicimos un viaje hasta Salamanca desde Alicante con mi hija de tres años y mis suegros (el cielo tengo ganao...). Era pleno Agosto, sin aire acondicionado en el coche y las ventanillas cerradas porque a mi suegro
le habían operado de la vista y el aire le molestaba. La única música que mantenía tranquila a la cria eran VILLANCICOS.

No olvidaré ese viaje jamás.