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08 octubre 2016

Las vacaciones del horror, 6

Previously in Lorz...
This olla is on fireeeeee!!!

Un día me fui al ambulatorio a ver los resultados de las pruebas de Bebé-kun y ya no estaba su pediatra ni el pediatra suplente sino otro (¿el suplente del suplente? voy a tener que empezar a ponerles códigos de barras).
-El niño está bajo de hierro -me dijo-. ¿Sabes lo que significa eso?
-Que es inmune a los poderes de Magneto.
-No. Significa que no es celiaco -o celíaco. Todavía no he decidido si quiero decirlo con acento o no. CeliAAAAAco. CeLÍÍÍÍÍÍÍÍaco... No sé, no lo acabo de ver-. A este niño lo que le pasa es que le das mucha teta.
-¿Per-do-naaa?
-Te lo explico. El hierro es lo único que la leche materna no es capaz de suministrar, luego si está bajo de hierro, el problema es que le estás dando demasiada teta.
En este momento tendría que haber dicho otra vez
-¿Per-do-naaa?
Pero en vez de eso dije
-Ya, es que no le gusta la leche normal.
Siendo "normal" un polvo con aroma a vainilla fabricado a partir de presunta leche de vaca. De cualquier vaca. Lo mismo es una vaca que ni conocemos ni nada, vete a saber.
-No, no, no. Leche no. Lo que tiene que hacer es comer. Y claro, como le das el pecho no come.
-Sí come.
-Aquí tengo una anotación que dice que no come, y luego pide pecho cada dos horas.
-Porque A VECES se tira días sin comer. Por el estreñimiento.
El niño tiene dificultades para evacuar. Y, por decirlo finamente, la capacidad de almacenamiento de un cuerpo tan pequeño es muy limitada.
-Claro, no come porque le das mucho pecho. Y luego que si no engorda.
-A veces no come y ENTONCES le doy mucho pecho. Pero el verdadero problema es que otras veces come perfectamente y ADEMÁS sigue pidiendo pecho y A PESAR DE ESO no hace peso.
-Por que no deberías darle el pecho.
-¡Que si no le doy el pecho se me muere!
-Pues entonces lo que tienes que hacer es darle PRIMERO de comer y DESPUÉS ofrecerle el pecho.
-¡QUE ESO ES LO QUE HAGOOOO!
-¡PUES AQUÍ PONE QUE LE DAS EL PECHO CADA DOS HORAAAAAS!
-A ver. El niño va a la guardería de 9 a 17. En ese tiempo, hace tres comidas completas. Sin teta. Nada de teta. ¡NO HAY TETA! Para ser justos, las cuidadoras SÍ tienen tetas. Pero no las comparten, así que es como si no las tuvieran. Y en cuanto yo llego se me aferra, y pide teta. Y la vuelve a pedir cada dos horas. Día y noche. Desde hace seis meses. Y aún así no hace peso.
-Claro, porque la teta no le nutre...
El asombroso caso de la teta light.
-... y además le quita las ganas de comer...
No como tener atravesado un ñordo de dos semanas, que eso abre el apetito de toda la vida.
-...lo que tienes que hacer es darle leche de fórmula...
Una vez más tenía que haberle dicho
-¿Per-do-naaa?
Así que la leche materna le llena y le quita el apetito, y la leche de fórmula no. Será de fórmula multiplícate por cero y divídete por dos...
Pero antes de que pudiera protestar, el pediatra dijo:
-...justo aquí tengo unos folletos de una marca buenísima...
Ajá. Qué casualidad, ¿eh?, que alguien, de forma totalmente desinteresada, le hubiera dado al pediatra esos folletos, y que el pediatra a su vez, y también de forma totalmente desinteresada, pudiera recomendarme esa marca a mí cómo la única solución a lo que sea que le esté pasando a Bebé-kun, que no lo tenemos claro.
Menuda suerte la mía.
Me sentía tan agradecida por ese regalo del destino que le dije que sí a todo y me fui.
Por la noche llamé a mi madre.
-¿Qué te ha dicho el pediatra? -preguntó.
-Que tengo que destetar al niño porque tiene los niveles de hierro bajos.
-Menuda tontería. Eso le viene de familia. Tu hermano, por ejemplo, ha tenido anemia toda su vida.
Uy, uy, que me da que voy a tener que destetarlo también.





Advertencia legal: si padece usted anemia o alguna otra carencia de hierro es posible que esté siendo amamantado inadvertidamente. 
Si usted NO solicitó el mencionado servicio, o SÍ lo solicitó pero desea cancelar su suscripción, envíe un correo a lorzagirl@gmail.com
indicando claramente en el asunto "soy un mamón y no lo sabía". 






Pd: Como sé que os gustan los finales felices, pasados unos días volví al pediatra suplente del suplente del suplente del suplente del suplente del suplen... ¿me he pasado con los suplentes? y me dijo que había cambiado de opinión.
-¿Y eso?
-Es que me he leído el expediente.
Ah, sí, a veces eso ayuda.

06 septiembre 2016

Las vacaciones del horror, 2

Previously in Lorz...
Bebé-kun es un intolerante.


-Lo primero que tenemos que hacer -dijo el pediatra suplente- es averiguar si el niño es celíaco. Te voy a dar un volante para que le hagan análisis de orina y sangre.
-¿Y no sería más fácil si le preguntáramos directamente?
-Tiene once meses.
-"No soy celíaco". ¿Ves? Dice que no es celíaco.
-El niño no ha dicho nada. Has sido tú poniendo vocecitas.
Jo. Siempre me pillan. No sé cómo lo hacen, deben tener telepatía o algo.
-¡Pero soy su representante legal y puedo hablar en su nombre!
-A ver, ¿sabes cómo se recoge la orina de un bebé?
-Pues si tienes suerte, con un pañal. Si no, con la fregona.
-Eh... no.
-Pues entonces llevo cuatro años haciéndolo mal.
-Mira, te voy a dar una bolsita -dijo el pediatra, y me dio esto:

 -Uy, qué bonita.
-Tienes que lavarte muy bien las manos, sacarla de ahí con mucho cuidado e introducir los genitales del niño por el agujero con más cuidado aún...
-¿Este agujero?


-Sí, Lorz, ese agujero...
-¿Y esto amarillo qué es?
-Es una pegatina. 
-Parece un marco. Como para un retrato o así.
-Pues es una pegatina. Cuando hayas metido los genitales del niño por el agujero CON MUCHO CUIDADO LORZ QUE TE ESTÁS VENTILANDO EL PRESUPUESTO DE URGENCIAS TÚ SOLA, le pegas esa pegatina a la piel para que el pipí no se salga.
-Ajá. 
-Lorz, ¿me estás prestando atención?
-Claro, claro...


Continuará...


30 agosto 2016

Las vacaciones del horror, 1

Parecía que estaba todo controlado y que nos podríamos ir de vacaciones cuando...
eh...
no sé cómo decir esto suavemente...
mejor lo suelto y ya está...
pues veréis, a Bebé-kun empezó a salirle sangre por el culete.
-¡Nooooooo! -exclamé-. ¡Ahora noooo! ¡Esto se hace en periodo lectivo, para que yo pueda darme importancia delante de las otras mamás! ¡Deja de sangrar ahora mismo!
Pero Bebé-kun siguió ahí, a lo suyo. Los niños es que son muy egoístas.
Llamé a ZaraJota y echamos un piedra-papel-tijeras mental para decidir quién se iba al hospital con el nene y quién se quedaba en casa con la nena.
-Tú vas al hospital -dijo ZaraJota después de unos segundos de furiosa batalla.
-¿Eso es que he ganado o que he perdido?
-No estoy seguro -dijo ZaraJota, mirando de reojo la tele con Word Party a todo volumen, el suelo prácticamente cubierto de juguetes y churretes de zumo y la niña hiperactiva saltando en el sofá.
Me fui a urgencias. Por supuesto, de camino (y son CINCO frutos minutos, el hospital está literalmente al final de la calle) el niño no solo dejó de sangrar, sino que empezó a reírse más feliz que una perdiz. Para cuando llegamos a la sala de espera estaba haciendo los cinco lobitos y cantando teee-ta tetiiita, teee-ta tetiiita... Yo empecé a pensar en autolesionarme, al menos que pareciera que teníamos algún motivo razonable para estar allí. Y tuve MUCHO tiempo para pensar, ¿eh?, porque resultó que solo había un pediatra de guardia y se había ido a atender a una mujer de parto, que digo yo que si no podía atendernos a nosotros antes y que esperara la parturienta, que a fin de cuentas estaba tumbada y le daba igual, pero bueno.
En fin. Porque en el fondo os tengo así como cariño, os voy a ahorrar lo que pasó en el hospital y voy a ir directa a la "revisión en una semana con su pediatra habitual".
Pues para empezar, su pediatra habitual no estaba, y casi me alegré porque no me acaba de convencer*.
El pediatra suplente me vio entrar con los dos niños y se echó las manos en la cabeza.
-Pero, pero... ¡esta niña está fatal! ¿No se ha dado cuenta usted de que está llena de eccema?
-Eh... sí, pero su pediatra dice que no es nada y ya se le pasará.
-Pero mujer, ¿cómo se le va a pasar solo...? Y eso son picaduras que se han enquistado por no tratarlas.
-Es que el pediatra dijo que no las tocáramos, que se irían solas.
-... y esto es costra lactea! ¡TODAVÍA tiene costra lactea!
-El pediatra...**
-Bueno, toma: esto para el eccema, esto para las picaduras, esto para la costra, esto para renunciar a la custodia de la niña a favor de los servicios sociales...
-Estooo... Gracias, gracias, pero yo venía por el nene.
El pediatra suplente me miró mal.
-Desnúdelo que lo voy a pesar.
-¡Está bajo de peso! -le dije, mecánicamente. Cada vez que acudimos a consulta el pediatra lo pesa, y cada vez que lo pesa me dice que está bajo de peso, y al final me ha creado un condicionamiento y cada vez que veo una báscula tengo que decir "¡está bajo de peso!" o reviento. Hace meses que el mercado me ha prohibido la entrada, no digo más.
-A ver, ¿qué es bajo de peso, según tú...? ¡UUUUUH! ¡ESTE NIÑO ESTÁ BAJO DE PESOOO!
-Ya.
-A ver el expediente... Pero, pero, ¿usted no había notado nada?
-Claro que sí, ¿por qué cree que lleva los pantalones grapados al pañal? ¡Porque veo que se le caen! Pero su pediatra dice que la felicidad no se mide en kilos, sino en sonrisas.***
-¡Una cosa es que no haya que obsesionarse, y otra que no se observe la evolución!
-¡SI YO OBSERVO! ¡PERO LUEGO NADIE ME HACE CASO! ¡NI EL PEDIATRA, NI LA MATRONA, NI LA ASESORA DE LACTANCIA NI MARÍA LA CANTAORA!
Entonces el pediatra suplente empezó a preguntarme cosas, y a hacer una cosa rarísima. Mientras yo hablaba, no se puso a teclear en el ordenador y a decir "ajaaaaa" a intervalos regulares. En vez de eso se quedó mirándome y asintiendo. Era como... no sé... como si me escuchara a mí de verdad, en vez de oír solo las cosas que confirmaran sus ideas previas. Y cuando acabé, no me dijo que no importara, ni que las madres somos todas unas locas, ni hizo ningún comentario sobre si doy el pecho o no o cómo o cuánto, ni le quitó importancia a lo que le acababa de contar.
En vez de eso me dijo lo que yo llevo repitiendo ya ocho meses: a este niño le pasa algo. Seguramente no es ni grave ni malo ni importante, pero algo le pasa.
-Vamos a hacerle pruebas -me -dijo-, pero tiene toda la pinta de ser celíaco.
-No, no -le dije-. Es Virgo, como su hermana y como yo.
ZaraJota es Acuario. Si sois aficionados a la astrología, ya habréis deducido que su vida es un fruto infierno.
-Me refiero a que es intolerante al gluten.****
No lo pude evitar, se me saltaron los lagrimones del disgusto. Así que yo aquí como una idiota explicándole que los niños pueden tener dos papás o dos mamás, que la belleza está en el interior, y que todos somos iguales hasta que abrimos la boca y metemos la pata, intentando educarle en la diversidad y el respeto... ¡y va el niño y se me hace intolerante de todas formas!




Continuará....







* En teoría en la comunidad de Madrid hay libre elección de médicos, así que una vez intentamos cambiarnos. Obsérvese el "intentamos". En el ambulatorio nos dijeron que sí, incluso nos pegaron la pegatina nueva detrás de la tarjeta. Pero la primera vez que  intentamos pedir cita, descubrimos que el cambio no se había autorizado porque "el médico de nuestra elección" (no habíamos elegido ninguno, solo pedimos que NO fuera el que teníamos) ya tenía demasiados pacientes. La carta informándonos la recibimos meses después. Seguimos con el mismo pediatra.
**¿Veis por qué no me gusta nuestro pediatra habitual?
***Sonreír engorda, no hay más que verme a mí.
****La versión seria del asunto, aquí. (solo para amigos de FaceBook, me temo).