La mancha de mora con mora se quita.
Resumiendo mucho, fuimos de Madrid a Salou en transporte público con dos niños (uno de ellos permanentemente enganchado al pecho), un carrito de bebé, una maleta, una mochila y un bolso.
Resumiendo nada, fuimos de Madrid a Sants en ave; de Sants a Paral-lel, de Paral-lel a la Trinidad y de la Trinidad a Sants en metro; de Sants a la estación de trenes de Tarragona en cercanías; de la estación de trenes de Tarragona a la estación de autobuses de Tarragona andando; y de la estación de autobuses de Tarragona a Salou en autobús con dos niños (uno de ellos permanentemente enganchado al pecho), un carrito de bebé, una maleta, una mochila y un bolso.
Tardamos tres días.
Cuando por fin llegamos al camping y vi las tres piscinas suspiré muy hondo muy hondo muy hondo y me relajé.
Quizá me pasé relajándome, porque acto seguido me vino el periodo.
-¡Me c*g*nt* lo que se menea! Pues yo no me quedo sin piscina, con lo que nos ha costado llegar hasta aquí.
Y me puse un tampón.
Y los tampones me dan alergia.
Y puede que con la hinchazón se quedara atascado, y puede que me costara sacarlo y puede que me hiciera todavía más daño en el proceso.
No voy a entrar en detalles. Además, Alicia Keys lo cuenta mejor que yo.
Total.
Cuando volvimos al bungalow me hice una bolita (de fuego) en la cama mientras ZaraJota preparaba a los niños para dormir. Entonces apareció Nena-chan.
-Mamá, papá ha rompido el sofá.
-No lo ha rompi... roto. Lo ha abierto.
-¿Para romperlo?
-No, no. Es así.
-¿Y por qué tenemos un sofá rompido?
-Es un sofá cama. Se abre para dormir. Verás que bien vas a dormir esta noche ahí.
-¡Yo no quiero dormir en un sofá rompidooooo!
-¡Si es muy chulo! Ven, vamos a llamar a la abuela.
A ver si me dice qué puedo hacer con mi angustia interior.
-¿Para disirle que papá ha rompido el sofá?
O no.
Al día siguiente me encontraba muy mal.
Fui incapaz de ponerme otro tampón. Ahora que lo pienso, quizá fue mala idea intentarlo.
Acompañé a ZaraJota y a los niños a la piscina con la idea de quedarme en una tumbona hecha una bolita (de fuego). Pero de camino me empecé a marear y empecé a sentir una necesidad imperiosa.
Volvimos al bungalow corriendo.
Bueno, corriendo, lo que se dice corriendo... Yo volví a gatas, mientras ZaraJota se arrastraba con los dos niños y todos los arreos de la piscina.
Llegué a tiempo al baño (¡bieeeeen!).
-Quédate en la cama -me dijo ZaraJota cuando salí-, yo me llevo a los niños a la piscina para que descanses.
Y se fue.
Acababa de salir cuando vi su móvil encima de la mesa y pensé que era mejor que se lo llevara, por si me ponía peor y tenía que llamarle.
Cogí el móvil y grité "¡ZaraJotaaaa!". Y poté en el sofá.
Bueno, no fue exactamente así. El bungalow era muy pequeño. Poté sobre las paredes, el suelo, la cocina, la mesa Y el sofá. Pero así mayormente, en el sofá.
Ay.
Limpiar aquello fue una odisea, sobre todo porque yo seguía... interesante.
Tardé casi toda la mañana, pero al final lo conseguí; todo limpio y seco, menos el sofá: tuve que desmontarlo entero para limpiarlo, y dejé las piezas desperdigadas para que de secaran.
Acababa de meterme por fin en la cama para hacerme una bolita (de fuego) cuando oí de nuevo la vocecita de Nena-chan, muy cerca de mi oreja.
-Mamá, ¿por qué has rompido el sofá?
Continuará...