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15 marzo 2021

Una semana

 


Es hecho universalmente conocido que en el preciso instante en que termina el tiempo para participar en una campaña de crowdfunding, el creador de la misma recibe media docena de correos electrónicos con asunto: QUIERO PARTICIPAR EN EL VERKAMI Y NO ME DEJA, o bien QUIERO PARTICIPAR EN EL VERKAMI Y SE ME HA PASADO EL PLAZO, o bien ME HUBIERA GUSTADO PARTICIPAR PERO NO AVISASTE. 
En serio. 
Llevo ya unos cuantos crowdfunding a mis espaldas (para mí o para otros) y pasa cada vez. Cada vez.
Y me he jurado que esta vez no.
NADIE SE QUEDA ATRÁS EN MI GUARDIA.
Así que os recuerdo: 

Que tengo en marcha un crowdfunding para financiar la publicación en papel de Crónicas Funestas.

Crónicas Funestas ya se publicó en digital y por partes en Lektu, y que ahora se trata de sacar un tochaco en papel. Según el último recuento tiene 822 páginas, algunas de ellas ilustradas por la maravillosa Gisselle Anderson, cuyos diseños podéis curiosear aquí
El libro narra las aventuras de Coso Abripio, un chaval que escapa de su pueblo después de que su familia sufra un accidente.
Bueno, en realidad mueren en un incendio.
Pero es un incendio accidental.
Vale, sí, lo provocó Coso. 
Lo importante es que Coso llega a la ciudad de Möho, que hace honor a su nombre, encuentra trabajo en un tugurio denominado Farolillo Rojo, y conoce a una persona que cambiará su vida para siempre. 
El destino de Coso acaba ligado al del reino. Si eso es algo bueno o malo todavía está por ver...

Crónicas Funestas tiene aventuras, humor, fantasía, romance y muchos incendios, todos ellos accidentales.
Nunca se puedo demostrar nada. 
Tarde o temprano estará el librerías (mejorando lo presente) pero las recompensas no. 
Y las recompensas son una gozada, con dibujos de Laura S. Maquilón, ganadora del concurso público convocado por las autoridades de Möho para diseñar el logo de la ciudad.
Dicho logo todavía no se ha hecho público debido a un incidente relacionado con un quítame allá ese incendio, pero sí os puedo enseñar el que realizó para el Farolillo Rojo, y que actualmente se usa en el menaje del, ejem, restaurante.


También hay delantales, cuadernos, bolsas, chapas y sugus, claro.

En resumen: queda una semana para participar en el crowdfunding de Crónicas Funestas y hacerse con un ejemplar de mi primera novela, la niña de mis ojos, la historia de Coso Abripio. 




28 diciembre 2020

Nochevieja 2020



Mis propósitos para 2020 eran:
  • pasar más tiempo con mi familia
  • teletrabajar todo lo posible
  • comer menos fuera y cocinar más en casa
Si nos centramos en esos tres parámetros, el 2020 ha sido todo un éxito.
El que no se anima es porque no quiere. 
El año empezó con un #relorzfunding que, gracias a vuestro apoyo, salió tan bien que nos dio energía no sólo para sacar la segunda parte, sino también para la tercera.
Y me vine arriba, y monté mi propia editorial, porque el editor que se publica a sí mismo tiene a un idiota por cliente y a idiota no me gana nadie.
Y entonces vino la plaga con todas las Cosas Malas detrás. Como todos las tenemos muy presentes, no hablaré de ellas. 
En cambio, hablaré de estar en casa con ZaraJota y los niños, comer juntos todos los días, tenernos al alcance de la mano, tocarnos mucho. 
De los aplausos de las ocho, y de explicarle a Nena-chan que aplaudían por todos los niños, por lo valientes que estaban siendo.
De salir a la terraza a bailar para que a los niños les diera el sol y se les desentumecieran los músculos.
De amasar pan, y bollos, de las caras de satisfacción de los niños al probarlos. 
De cuando convertimos el salón en un jardín de flores de papel, y luego de hojas de otoño, y luego de pájaros, y luego lo decoramos para navidad. 
De todas las manualidades, dibujos, acuarelas, pintura de dedos purpurina y, sobre todo, cartones de papel higiénico (muchos cartones de papel higiénico).
De las tarde de UNO y Virus. 
De la primera vez que los niños pudieran salir a la calle, de cómo los vecinos les aplaudían desde los balcones.
De como un cachorrito se volvió absolutamente loco de alegría al ver a Nene-kun, y la señora que lo paseaba nos explicó que lo había adoptado durante el confinamiento y era la primera vez que veía a un niño. 
De cuando mis padres salieron de paseo por primera vez y nos avisaron para que nos asomáramos a la terraza a verlos, y mi padre gritó: "Nene-kun, qué alto te has puesto". A lo que el niño respondió, sin inmutarse: "Es que estoy en un quinto piso". 
De Nena-chan diciendo que quería ser científica YA para descubrir la vacuna (y, más tarde, experimentando con el gato). 
De pedir cita para ir a la piscina con los niños todos y cada uno de los días de verano, porque era la forma más segura de que les diera el sol e hicieran ejercicio... y de jugar al Pulporón Gigante Asesino (Lagarto Spock).  
De Ratoncito López comiéndose las plantas de mi abuela.
De las vacaciones más marcianas que hemos tenido jamás, en Villanueva de la Vera, donde pude ver por primera vez uno de mis libros en una biblioteca.
De que, poco después, empezaron a estar en una librería
De la vuelta al cole. De las lágrimas de alegría. De los niños con sus mascarillas, haciendo cola para ponerse gel hidroalcohólico antes de entrar, chocándose los coditos al verse (y luego compartiendo las meriendas porque bueno, son niños).
De las tardes de firmas y tarta en La Sombra, rezongándole a Sark porque no encuentro el boli que me gusta o por cualquier otra cosa, porque lo importante es rezongar. 
De los viernes en el Vips, los desayunos y meriendas en Motteau con señoras chachi, ellas ya saben quiénes son.
De Nene-kun, absolutamente convencido de que al lavarse las manos veía caer a los virus, que son "negros y con muchas patitas". 
De Nena-chan, en bici sin ruedines. De Nen-kun, montado por algo más grande que un triciclo por primera vez en su vida. 
De la pérdida, del triste consuelo que supone saber que una persona a la que quieres no ha muerto sola. 
De volver a la normalidad y ver cómo tu empresita empieza a despegar a pesar de la pandemia, la crisis, los meteoritos, las plagas de langosta, las erupciones volcánicas y la reina de los mares. De que la gente confíe en ti para sacar adelante sus proyectos. De publicar un libro tras otro y encontrar apoyo una y otra vez. 
De perder una tía, pero ganar un gato. Y qué gato.
De todos los bebés pandemial que este año ha traído (y lo que que están a medio traer). 
De poner el belén, el árbol de navidad y luces, luces, muchas luces.
De ir a comprar dulces de navidad con Nene-kun, al que no le gustan los dulces, y volver a casa con una bolsa de gusanitos con forma de estrella.
De meter regalos de contrabando en casa y hacer malabarismos para envolverlos y esconderlos.
De Nena-chan preocupada por los reyes magos, porque son muy mayores y además no son convivientes y cómo van a cruzar las fronteras, que están cerradas...
Del videoclub de lectura de La Sombra, que nos ha mantenido leyendo, con contacto humano y relativamente cuerdos durante los peores momentos. 
De todo lo bueno. 
Y de que en 2021 siga habiendo (algunas) cosas buenas para recordar.




 


21 septiembre 2020

El sello de aprobación


Como seguramente sepáis todos los que me hayáis visto llorar en Twitter, Correos no ha estado funcionando demasiado bien. 
A ver, partimos de la base de que Correos no ha funcionado demasiado bien nunca. O sea, se supone que el servicio que ofrecen es enviar cosas, pero cuando vas a enviar algo y te dicen "si no quieres que se pierda por el camino es mejor que lo envíes certificado" llega un momento en el que más que un servicio parece una extorsión.
Pero bueno, en condiciones normales sabes que pagas el impuesto revolucionario certificado y las cosas llegan.
El problema es que este año no está siendo muy normal, no sé sí lo habéis notado. 
La madre que lo parió. 
Así que cuando llegó el momento de enviar las recompensas del #relorzfunding, allá por febrero, las cosas no salieron exactamente como esperaba.
Primero, todo lo que envié a finales de febrero y principios de marzo vino devuelto. 
¿Por qué?
"Ausente de domicilio".
Es decir: según Correos, durante el mes de marzo de 2020, en pleno estado de alarma y con el confinamiento más estricto, no pudo entregar los paquetes porque los mecenas no estaban en su puñetera casa. 
Que a ver, pongamos por caso que los mecenas son un poco sinvergüenzas, no digo yo que no, y que alguno estuviera bailando la conga en la calle cuando estaba prohibido, pero ¿todos? Pues no sé, me cuesta un poco creerlo, la verdad.
Visto lo visto, detuve el envío de recompensas y esperé a tiempos mejores.
Los tiempos mejores todavía no han llegado porque sigue siendo 2020 y eso, pero al menos pasados unos meses nos desconfinaron y retomamos los envíos.
Y ojo, que algunos llegaron. Pero aproximadamente el 20% no. Esta vez, el motivo no era "ausente de domicilio" sino, en la mayoría de los casos, "no recogido en oficina". 
Después de hablar con varios mecenas, llegué a la conclusión de que no habían recogido los paquetes porque Correos no les había dejado aviso en el buzón de que tuvieran que recoger nada y como resulta que no son adivinos pues no se les había ocurrido pasar por la oficina a ver si tenían algo. 
(Y si lo hubieran hecho, les habrían dicho que no podían darles nada sin el aviso).
Entonces llegó agosto y alcanzamos una nueva fase en la que los paquetes ni llegaban ni volvían y no teníamos ni idea de lo que había pasado. 
Os cuento todo esto para poneros en antecedentes de lo que ocurrió a continuación.
En septiembre, y cuando yo empezaba a estar un poco hasta las narices de Correos, del #relorzfunding y de la rana cantando debajo del agua, empecé a encontrarme avisos en el buzón porque al parecer, el destinatario no estaba en casa cuando le fueron a llevar el paquete pero yo tampoco cuando vinieron a devolvérmelo, a pesar de que mi marido trabaja en casa y sólo sale a tirar la basura, y yo sólo salgo a llevar a los niños al colegio y hacer la compra y además normalmente la que le abre la puerta al cartero soy yo. 
Pero bueno, supongo que, ciertamente, si estoy abajo abriéndole la puerta al cartero no estoy en mi casa para que me entreguen el paquete: un punto para ti, Correos.
En fin. 
El caso es que acumulé avisos de correos y cuando ya tenía un taco que era como el tomo de la A de la enciclopedia me fui a la oficina feliz como una lombriz. 
-No podemos darte estos paquetes-me dijeron-: están a nombre de FoscaNetworks.
En aquel momento maldije muy mucho y por lo bajo la idea de usar pegatinas para ahorrarme poner el nombre del remitente.
Por suerte iba preparada.
Yo siempre voy preparada.
O sea: tengo hijos y son un poco trolls.
Más me vale ir preparada.
-Ah, claro, pero he traído toda esta documentación que demuestra que puedo operar en su nombre.
-Eso no me sirve.
Ahí reconozco que bufé un poco por lo bajo porque si la documentación le sirve a Hacienda, a la Seguridad Social e incluso a Correos para hacerme la tarjeta Correos que usé para enviar por Correos los mismos paquetes que ahora estaba intentando recuperar en Correos, no entendía por qué no le podía servir a Correos. 
Pero bueno.
-Está bien: ¿qué necesitaría para demostrar que puedo operar en nombre de FoscaNetworks?
-Un sello.
-¿Cómo?
-Un sello de caucho. 
-Tiene que ser una broma.
-Ya sabes, con el mando de madera y las letritas; lo mojas en tinta y...
Salí de la oficina que no sabía si reírme o si llorar o qué. 
Después de toda la documentación que había llevado... ¿les parecía más fiable un sello?
Pero si se pueden hacer hasta con una patata...
De hecho, hace meses que compuse un sello para mandarlo a hacer, pero todavía no lo había encargado porque me parecía que en el siglo XXI ya lo teníamos superado.
En fin. Salí de la oficina de Correos y ya que estaba al lado me metí en el Lidl a comprar patatas para hacer un sello porque había visto que tenían cosas para la vuelta al cole y pensé que dadas las circunstancias por todos conocidas serían lexatines o algo así.
Resultó que lexatines no había, en cambio tenían sellos para marcar la ropa.
Nada más verlos me entró la risa floja.
Puedo, pensé, ir a casa, donde tengo unos iguales para marcar la ropa de mis hijos, componer un sello y volver a Correos mañana. 
Ooo, puedo comprar otro, componerlo aquí mismo y llevarme los dichosos paquetes del #relorzfunding hoy.
Así que compré el sello, lo compuse sobre la marcha, sellé los avisos de correos y volví a la oficina. 
Reconozco que me sentía un poco estafadora de la vida. Me sudaban las palmas de las manos y un sudor frío recorría mi espina dorsal porque he leído mucho Stephen King. Le enseñé los avisos sellados a la señorita de la ventanilla y le dirigí mi mejor sonrisa inocente, aunque ella jamás lo supo porque llevaba la mascarilla puesta, claro.
-Pero esto... 
ES UN SELLO DEL LIDL PARA MARCAR LA ROPA DE LOS NIÑOS Y LO ACABO DE MONTAR YO MISMA EN UN BANCO DE LA CALLE ESTÁ BIEN LO CONFIESO POR FAVOR NO LLAME A LA POLICÍA...
-¿Sí?
-Se han olvidado de autorizarte. ¿Ves? Además de poner el sello, la empresa tiene que rellenar el campo de "Autorizo a...".
Está bien, Lorz, tranquilízate: todo está bien. Te han pedido un sello de la empresa y tú has hecho un sello para la empresa, por fin. No hay que ponerse nervioso. Es perfectamente válido ya que, entre otras cosas, en cualquier caso tendrías que ser tú la que encargara el puñetero sello.
Compórtate con naturalidad y todo irá bien.
-Entonces, ¿la empresa sólo tiene que rellenar ese campo?
Muy bien, Lorz. Disimula.
-Eso es.
-Estupendo. ¿Me presta ese boli un momento?
Adiós al disimulo.


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¿Problemas de espacio? 
Todos mis libros en formato digital en Lektu.

07 septiembre 2020

La siesta

 Pues estaba yo tan tranquila sin meterme con nadie un sábado por la tarde, durmiendo la siesta en bragas cuando de pronto mi abuela me llamó por teléfono. 
Al principio no me alarmé demasiado porque mi tía (la que vive con mi abuela) y yo nos llamamos igual y mi abuela se confunde a menudo cuando marca.
Lo que pasa es que cuando respondí a la llamada me encontré con que mi abuela estaba llorando. Eso me alarmó un poco más porque mi abuela sólo llora en navidad cuando se toma una copita de vino blanco y se le sube a la cabeza, y la verdad es que me parecía un poco pronto para empezar a celebrar la navidad pero bueno, los supermercados cada vez traen antes los turrones así que por qué no va mi abuela a celebrar la navidad en pleno agosto si le da la gana.
-Niña -me dijo-, que estoy en el hospital.
Ahí ya sí que me empecé a preocupar un poco, porque mi abuela es la típica que siempre está muy mala pero nunca está muy mal, y al hospital va de visita si eso.
-¿Que te ha pasado?
-Naaa... un mareíllo.
Y tenía que ser justo cuando mi padre está a 700 kilómetros, mi tía está a 700 kilómetros (pero no con mi padre) y yo estoy durmiendo la siesta en bragas, claro.
-Voy.
-No hace falta.
¿Entonces para qué me llamas cuando estoy durmiendo la siesta en bragas?, pensé, pero no lo dije porque no quiero que mi abuela sepa que duermo la siesta en ropa interior, a ver si se va a pensar que soy una pervertida o algo.
-Que voy.
-Niña, si con el coronavirus no te van a dejar pasar.
-Mira, se entera mi padre de que me has llamado desde el hospital y no he ido de inmediato y no tengo campo para correr. Voy ahora mismo y si hace falta espero en un banco en la calle.
Llegado este punto empecé a correr por toda mi casa corriendo y agitando los bracitos porque claro, normalmente la que llama desde el hospital a los demás soy yo y nunca me he encontrado en la situación contraria así que no tenía muy claro qué hacer.
Y luego, claro, estaba el covid. De lo primero que me acordé es de que al principio de los tiempos pandémicos se habían pedido donaciones de cepillos y pasta de dientes, "kits de higiene", para los pacientes. Luego me acordé de David Ramírez, que le hizo a su churrings un paquete con calzoncillos y pensé: eso es, tengo que llevarle a mi abuela bragas limpias.
-Pero vamos a ver -me dijo ZaraJota-. ¿Cuánto rato lleva tu abuela en el hospital?
-Me ha dicho que acaba de llegar.
-Entonces a lo mejor es un poco pronto para empezar a pensar en kits de higiene y bragas limpias, ¿no crees?
A mí me parecía que ZaraJota no estaba entendiendo la gravedad del problema, pero decidí seguirle la corriente porque cuando se pone en plan sensato está supersexi.
En ese momento fue cuando me di cuenta de que a lo mejor la que no tenía bragas limpias era yo.
O sea, tenerlas tenía. Lo que pasaba era que llevaba unas dos semanas sin atender la colada y toda la ropa limpia estaba amontonada de cualquier manera y encontrar unas bragas podía llevarme un buen rato.
-Vamos a ver -volvió a intervenir ZaraJota-, ¿qué tienen de malo las bragas que llevas? ¡Te las has puesto esta misma mañana!
-¡Pues que cuando uno va al hospital tiene que ponerse bragas limpias!
-Estoy razonablemente seguro de que la regla, estrictamente, solo se refiere al paciente.
-Oh.
Así fue como acabé en el hospital donde me aseguraron que, efectivamente, mi abuela estaba bien, que solo había sido un mareo, que le darían el alta enseguida y que, aunque por supuesto no podía pasar a verla por el covid, podía quedarme en la sala de espera hasta que la liberaran.
Rápidamente llamé a ZaraJota para darle la buena nueva.
-De todas formas -le dije- creo que debería quedarme esta noche con ella.
-Claro, no hay problema.
-Hombre, tanto como que no hay problema...
-¿Por qué lo dices? ¿Qué ha pasado?
-Pues nada, que no me he traído bragas limpias.


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Ya podéis encontrar Vayamos por partes 1 y 2 tanto en La Sombra como en Lektu.





03 agosto 2020

Vacaciones mentales

He tenido un año movidito. 
Vaya, como todos. 
Primero tuve un #relorzfunding que, ocho meses después, estoy a punto de dar por terminado.
Luego monté una empresa. La primera semana de marzo parecía un momento estupendo para hacerlo. SPOILER: no lo fue. No, definitivamente no lo fue.
Con todo, me he apañado para escribir, corregir, maquetar y publicar una docena de libros, y para colaborar en otros tantos.
Viendo como avanzaba la cosa también conocida como coronavirus, hice lo mismo que media España: mascarillas. Y ya que estaba, camisetas y otras cosas. 
Como todos, también he aprendido a llevar la logística de la casa saliendo lo menos posible. Por primera vez en mi vida, he planificado menús completos con una semana de antelación, me he ido a la compra con una lista detalladísima y he aprendido a calcular el uso medio de papel higiénico por persona y día.
Por supuestísimo, he hecho pan todos los días.
Me he acostumbrado a las videollamadas en todo tipo de plataformas, al #videoclub de lectura, a las clases online y vía youtube.
Todo esto, por supuesto, con los niños en casa. Dos niños acostumbrados a estar de un lado para otro de 9 a 21 horas de lunes a viernes porque cuando no hay piscina hay música y cuando no hay música hay el cumple de algún amiguito, de pronto, encerrados en casa día tras día.
Como todas las madres y algún padre, he tenido que ser maestra, jefa de estudios, monitora de tiempo libre, psicóloga, animadora sociocultural, logopeda, cocinera, limpiadora, sargento, ordeno y mando. Las veinticuatro horas del día y sin dejar de trabajar ni un momento. 
Y aunque he descubierto, también como mucha gente, que estar en casa es maravilloso (quién nos lo iba a decir...) lo cierto es que también estoy mentalmente agotada.
Necesito unas vacacioncillas.

Por supuesto, seguiré en Twitter porque soy una adicta.
Además, mis libros siguen a la venta en papel en la librería La Sombra de Madrid, que durante todo el mes de agosto envía gratis a toda la península los pedidos superiores a 25 €. 
También los podéis encontrar en formato electrónico en Lektu

Nos vemos de nuevo el 31 de agosto, si el mundo no se acaba antes. 
Y recordad: 

27 julio 2020

La casa de las cajas

Lunes
-Mamá, ¿hoy vamos a la pisina?
-No, Nene-kun, hoy no podemos ir a la piscina, mamá tiene que esperar a que le traigan unas cajas de libros.
-¿De Villamatojo?
-No, los de Vayamos por partes.
-Oh. ¿Y por qué no los recoge papá cuando vengan?
-Porque son muchos libros. ¡Cientos de libros! ¡Miles de libros!
Media hora más tarde, un mensajero apareció con dos cajitas de libros.
Nene-kun me mira con rencor.
-¿E-esto es todo? -pregunto. 
-Sí.
El mensajero parece totalmente convencido. 
-Vaaale -le dijo. 
El mensajero se va y yo abro la caja: 
-Vaaaale, se ve que me han mandado por un lado la primera parte y por otro la segunda... ¡Lo han mandado por partes, Nene-kun! ¡JAJAJAJA! ¡Me mondo yo sola!
A Nene-kun, sin embargo, no le hacía gracia.
-Entonces, ¿ya podemos ir a la pisina?
-No, pedorrillo, tenemos que esperar a que lleguen el resto de las cajas.

Martes
-Mamá, ¿hoy podemos ir a la pisina?
-No, lechoncillo, tenemos que esperar a que lleguen las cajas.
-¿Y cuándo van a venir?
-Pues espero que hoy, la verdad...
Justo en ese momento suena el teléfono.
-Hola, soy el mensajero, que tengo aquí unas cajas...
-Gracias a dios...
-Lo que pasa es que pesan mucho. 
-...ya, son libros. 
-¿Van a estar ustedes en casa?
-Sí, claro. 
O sea, ¿dónde vamos a ir? ¿A la piscina? ¿En julio? ¿Estamos locos o qué?
-Bueno, yo les llevo las cajas pero me tienen que ayudar ustedes porque pesan mucho.
-...
Creo que no lo he contado nunca: mi cuñado tiene una empresa de portes y mudanzas. Una grande, con su flotilla de camiones, incluso de los que tienen una plataforma elevadora para meter y sacar cosas por los balcones.
En aquel momento me di cuenta de que mi cuñado tiene el negocio muy mal planteado, o sea: ¿para qué necesitas una plataforma elevadora cuando puedes decirle al cliente que el sofá pesa y que ya lo suba él si eso?
-¿Señora?
-Está bien, no se preocupe, yo le ayudo. 
Que hace mucho que no me rompo y en urgencias me deben estar echando de menos. 
-¿Tienen ascensor, no?
-Sí, pero está en la entreplanta.
-[&%*%$]
-Hombre, son seis escalones, tampoco es para ponerse así...
-Bueno, yo le dejo las cajas en el portal y ustedes las suben. 
Bueno, son sólo unos doscientos libros y pesan sólo medio kilo cada uno, ¿qué puede salir mal?

Miércoles
-Me... muero...
-Mamá, ¿hoy podemos ir a la pisina?
-No... yo... espalda... cajas...
-¿Hoy también tienen que traer cajas?
-Sí, de ibuprofeno. En vena.


Jueves
-Mamá, ¿hoy podemos ir la pisina?
-No, mi amor, hoy me tienen que traer más libros.
-¿De Villamatojo?
Cuando Nene-kun dice Villamatojo con su vocecilla me imagino a los zombis como peluches de colores pastel que lanzan arcoiris por el culete.
-Sí, de Villamatojo.
Media hora más tarde, tenemos en la puerta a la mensajera. Una señora. Que pudo subir la caja con los libros ella solita y todo (eran muchos menos, esto también es verdad).
Mientras firmo la entrega, Nene-kun asoma la cabeza.
-Mamá, ¿quién es?
-Una señora que ha venido a traernos los libros.
-¿Los de Villamatojo?
-Sí.
-Pues pregúntale si ya nos podemos ir a la pisina.


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¿Quién dijo que quería Villamatojo en papel?


15 junio 2020

Las recompensas del #relorzfunding

Por si a alguien no le ha llegado el mail, o le ha ido directo a spam, o ha pasado de leerlo:

como quizá hayáis visto, hemos reanudado el envío de recompensas del #relorzfunding.

Todavía no tenemos el libro impreso por no sé qué de una pandemia, pero tenemos todo lo demás desde finales de febrero y el peso de las cajas estaba empezando a afectar a la estructura del edificio. Y que me tropiezo con ellas cada vez que paso porque tengo el sentido espacial un poco j*d*d*.
Por eso hemos dicho: vamos a enviar ahora lo que tengamos y el libro ya llegará si eso.
Algún día.
Preferiblemente, antes que el meteorito.
Así que, por favor, si en estos meses os habéis mudado, o estáis temporalmente fuera de casa, o nos pusisteis la dirección de una oficina a la que actualmente no vais, o de una tienda que en estos momentos está cerrada, os agradecemos que lo comuniquéis en lorzagirl@gmail.com.
Si os quedasteis con ganas de alguna recompensa (pedisteis el libro pero después habéis comprendido que vuestra vida no merece la pena sin el imán, por ejemplo) todavía estáis a tiempo de decirlo.
Por último, a los amigos y residentes en Madrid: no hemos perdido la esperanza de entregaros las recompensas en mano; probablemente empezaremos a repartirlas en un par de semanas; si alguien prefiere que se las mandamos ya y/o por correo, sólo tiene que decirlo.
Como siempre, podéis contactar con nosotros en lorzagirl@gmail.com
Gracias por vuestra colaboración.

EDITADO 16/6/2020
Acabamos de enviar por mail el libro electrónico de Vayamos por partes. Segunda parte.
Los mecenas del #relorzfunding lo habrán recibido en el mail que dieron al participar.
Si alguien no lo ha recibido, o no puede descargarlo, o cualquier otra cosa, que contacte con nosotros en lorzagirl@gmail.com







09 marzo 2020

Haciendo el #lorzfunding

Mis hijos el #lorzfunding lo llevan regular.
Nena-chan no acaba de entender el concepto.
-Mamá ha puesto una tienda -le dije.
-¿De qué?
-De libros y cosas.
-¿Y cuándo vamos a ir a verla?
-¿Ir? No, la tienda está en internet.
-Ah.
Es el problema de la juventud, que como no vivió la burbuja de las punto com no se emociona con nada.
Empezó a entenderlo mejor a medida que la casa se nos llenaba de cajas.
-¿Y esto?
-Para la tienda de mamá.
-¿Y la gente cómo lo compra?
-Por internet.
-¿Te mandan un whatsapp?
-Algo así.
-Ah.
Pero fue cuando empecé a hacer paquetes cuando lo vio clarísimo. Sobre todo, cuando los paquetes desbordaron mi mesa de trabajo, la mesa del comedor, la mesa de centro y empezaron a apilarse en el pasillo.
-¿Y esto?
-Son cosas que ha comprado la gente en mi tienda.
-¿Se las vas a mandar?
-Sí, por correo.
-Entonces, ¿la gente compra las cosas que tenemos en casa y tú se las mandas?
-Eso es.
-Aaahhh.
Nene-kun, en cambio, vive en un mundo maravilloso en el que le parece perfectamente normal que aparezcan mensajeros con cajas gigantes a cualquier hora, o que todas las superficies de la casa estén invadidas por merchandising, sobres o listas.
No se dio cuenta de que algo raro pasaba hasta que un día me vio haciendo un paquetito.
-Mamá, ¿estás haciendo un regalo?
-Sí, muchos.
En ese momento #Nenekun miró a su alrededor y comprobó que, efectivamente, mi mesa de trabajo había desaparecido debajo de una montaña de paquetes.
-¿Y por qué haces tantos regalos y ninguno es para mi?
Ahí estamos, centrándonos en lo importante.

30 diciembre 2019

Nochevieja 2019

Dicen por ahí que el año 2019 ha sido malo. No sé si puedo decir tanto.
Ha sido un año muy loco, eso sí.
Mi propósito de año nuevo había sido irme del trabajo.Estaba bastante decidida pero entonces nos pasó la cosa más loca: nos compraron el piso.
Así como de repente.
Entonces tuvimos que meter todas nuestras posesiones mundanas en un trastero (y los libros en otro) y nos fuimos a vivir con mis padres. Bueno, a vivir. En la agencia nos dijeron que la firma del piso nuevo tardaría unas dos semanas, así que como es lógico fueron tres meses.
Tres meses de auténtica locura, dicho sea de paso.
De nervios; de incomodidad; de estrecheces; de ir a buscar eso que necesitas urgentemente y recordar que está en algún punto indeterminado de uno de los trasteros, probablemente debajo del sofá; de hacer papeleos, este sí que es el último, pero ahora que lo pienso para hacer este necesitas otros cuatro más; de dormir en una cama de ochenta con un niño (o dos) y un gato (o dos), de llegar al piso nuevo con toda la ilusión y descubrir que no se han llevado los muebles, que no hay luz, que el calentador no funciona; y luego las cajas, los miles de millones de cajas...
Ahora bien: las risas que nos hemos echado.
Será porque he tenido una infancia... eh... diferente, pero me vengo arriba en el caos. Porque donde hay caos hay posibilidad de poner orden, y el orden es lo mío, maderfacas. No hay nada que me resulte más estimulante que tener delante un problema que se puede resolver con organización y esfuerzo, ponerme a ello y resolverlo.
Por eso, durante los tres meses del caos, me sentí maravillosamente bien. Activa, resolutiva, viva. Y, por supuesto, totalmente distraída de los problemas “de verdad”.
Hubo otras cosas, claro.
Por ejemplo, llevé a Nena-chan a su primera manifestación del 8 de marzo.
También me decidí por fin a abandonar del anonimato y participé en una charla Ignite:



Fue una experiencia muy loca y alucinante pero una cosa os voy a decir: a mí eso de que me dejen hablar solo cinco minutos, como que no. O sea, que en condiciones normales con cinco minutos no tengo ni para los buenos días. Además, la cámara engorda mogollón, que os diga ZaraJota, que yo en directo no aparento más allá de ochenta o noventa kilos. Cien, como mucho.
Como decía, la experiencia estuvo bien, pero mejor está limitarse a escribir guiones y que los nervios los pasen otros. Como Malva Disco. Por decir algo.
Una vez pasó la locura, tuve que tomar una decisión con respecto al tema del trabajo.
Y la decisión implicó un abogado.
Y no fue fácil, porque estoy y siempre estaré agradecida por la oportunidad que me dio esa empresa, y porque hay gente maravillosa trabajando en ella y, sobre todo, porque el mundo es pequeño, el mundillo más pequeño aún y, bueno, la gente que hace cosas con abogados se gana mala fama.
Cuando di el paso, sabía que era posible que no volviera a trabajar en el mundillo nunca más.
Por otra parte, si de verdad el mundillo es así, quizá sea yo la que no quiera volver a trabajar en él, no sé si me explico.
Los meses de verano fueron durísimos pero al fin pude entonar el libre soy y disfrutar de las probablemente mejores vacaciones de mi vida. Hasta ahora.
Luego... bueno, pasaron otras cosas.
Los niños volvieron al colegio. ZaraJota volvió al AMPA.
Yo empecé a hacer un curso que me está dando la vida.
La nena se partió los dientes y el nene se abrió la cabeza y hubo que ponerle grapas.
Se hacen mayores.
Vale, no muy mayores.
Son lo bastante mayores para ser relativamente autónomos. He vuelto a leer. He vuelto a ver series. He vuelto a escribir. He vuelto a pintarme la raya del ojo y he empezado a hacer cosas para sentirme bien conmigo misma, como apuntarme al gimnasio (queda pendiente la parte de ir) o depilarme el ciertositio.
Y, he vuelto al #lorzfunding, claro.
Que ya llevaba mucho tiempo sin hacer publicidad y eso. 
Sin duda, una de las cosas de 2019 de las que más me orgullosa me siento es de formar parte de Mocedades, en la librería La Sombra.
Mocedades es uno de los peores clubs de lectura de la historia: rara vez nos acordamos de inscribirnos, casi nunca nos compramos el libro en cuestión, no siempre nos lo leemos y solo a veces consideramos necesario hablar de él durante la sesión.
Sin embargo, una vez al mes nos reunimos en el sótano de la librería, merendamos cosas ricas, nos reímos muchísimo y salimos cargadas de libros. ¡Y algunos hasta los pagamos!
Lo más importante, nos lo pasamos fenomenal, porque una empieza a tener una edad las cosas o se hacen por las risas o no se hacen.
Quizá sea por eso, por la edad, que me siento optimista con respecto al 2020.
Que sí, que el mundo se ha vuelto loco, que se viene otra crisis, que voy a cumplir cuarenta y la vida ya no tendrá sentido para mí...
Pero me siento optimista.
Y eso es lo que os deseo a todos: que, pase lo que pase, en 2020 podáis seguir siendo optimistas.

15 diciembre 2019

Sugus no...

Seguimos con la campaña del #lorzfunding o, como dicen ahora los modernos, #relorzfunding.
La tentación de incluir sugus entre las recompensas es cada día más fuerte...

09 diciembre 2019

Qué cosas hacen...



Ya está disponible el #lorzfunding edición 2020.
Pero, por favor, no dejéis que eso os distraiga de lo verdaderamente importante: el pelazo que tengo en este vídeo.
No me lo creo ni yo.


09 abril 2018

Me han robado el móvil

Hace unos días me robaron el móvil mientras iba en el autobús de pie (por supuesto) cargando con dos niños, dos mochilas, un bolso tamaño cabina, el paraguas y el abrigo de Bebé-kun, que había manifestado amablemente su disconformidad cuando intenté ponérselo.
-¡¡¡NOOOOOO!!! ¡¡¡NO QUEROOOO!!! ¡¡¡MAMÁÁÁ!!!*
*reconstrucción dramática.
La verdad es que no sé con qué me pude distraer.
El caso es que me bajé del autobús y las dos cremalleras del bolso (la general y la del bolsillo interior) estaban abiertas y el móvil había desaparecido y solo quedaba la cartera, porque alguna ventaja debía de tener el ir por la vida con cara de pobre, digo yo.
Como consuelo era un poco escaso. 
-¿Tenías algo importante en el móvil? -me preguntó mi padre en cuanto se lo conté.
-TODO.
Las fotos de los niños, pensé en el primer momento de pánico.
Pero luego me acordé de que había hecho una copia de seguridad justo la semana anterior.
Chúpate esa, ladrón de móviles.
¿Qué más podía tener ahí metido?
Villamatojo III.
J*d*r, j*d*r, j*d*r...
Bueno, quizá pueda recuperar una parte...
Vale, solo he recuperado un párrafo.
J*d*r, j*d*r, j*d*r...
Bueno, Lorz. Respira.
Has perdido un cuento entero.
Pero, PERO, lo había dejado en un cliffhanger muy difícil de resolver, así que...
Chúpate esa, ladrón de móviles.
A ver, a ver... ¿Qué más he podido perder?
Nada importante. Solo la segunda parte del #Lorfunding.
JODER, JODER, JODER, CAGONLALECHE CON TOAS SUS LETRAS.
Lo estábamos montando para septiembre, pero en las últimas semanas me había animado para lanzarlo en julio. Ahora tendrá que esperar a diciembre.
No pasa nada, lo sacaremos adelante de todas formas.
Chúpate esa, ladrón de móviles. 
Esa misma tarde le estaba contando toda esta movida al policía que me estaba tomando la denuncia, cuando me preguntó si no me daba pena el terminal.
-Ja, ja. No.
-¿Era muy viejo?
-No, pero la pantalla me estaba dando problemas.
-Anda, ¿y no probaste a hablar con el servicio técnico?
-Sí, pero no podían hacer nada porque técnicamente no estaba rota.
De hecho, el problema de la pantalla era que funcionaba bien. 
Demasiado bien.
Tan bien, que se activaba con la luz. Ella solita. Los días que hacía bueno se volvía loca, empezaba a recibir como ocho mil estímulos al mismo tiempo, hasta el punto de que atinaba a quitar el bloqueo por su cuenta y riesgo.
Yo ya le había pillado el truco y la postura y me medio apañaba, pero la verdad es que era un p*t* engorro.
Y en casa era peor,  porque el único sitio donde lo podía enchufar era en la cocina, justo debajo del plafón del techo.
Y la luz del fluorescente lo volvía LOCO de verdad.
Pero en plan SUPERLOCO.
Se desbloqueaba solo y empezaba a llamar a todos mis contactos, uno por uno.
Y, desgraciadamente, el primero de la lista de contactos es mi ex, porque su nombre empieza por A.
Os podéis imaginar la conversación.
-Lorz, ¿te encuentras bien?
-Sí, claro. ¿Por?
-Me has llamado tres veces.
-Ah, no he sido yo, ha sido el plafón de la cocina.
-Eh... clarooo, clarooo.
-De verdad, el móvil se activa con la luz del plafón.
-Ya veo. ¿No habrás estado haciendo manualidades con pegamento otra vez, verdad?
Pues le conté esto al policía y estuvo de acuerdo conmigo en que quizá lo mejor para todos era que tuviera que comprarme un móvil nuevo, porque según él ningún juez, en ningún caso, habría aceptado "yo no fui, fue el plafón de la cocina" como defensa válida en un caso de acoso.
Mucho prejuicio es lo que hay, me parece a mí.
-Volviendo al robo -siguió el policía-. ¿Sabes quién ha podido ser?  
-Pues ni idea... Pero ojalá que tenga un ex cuyo nombre empiece por A.







PD. Lo que sí me ha j*d*d* viva es que en la carcasa del móvil llevaba este dibujo de Ana. 

26 febrero 2018

Villamatojo II

Lo he vuelto a hacer: he escrito otra historia de zombis que, según su único lector beta (el otro estaba "ocupado" porque, según él, tenía que "trabajar" y "déjame en paz que son las tres de la mañana") está muy bien.
Bueno, en realidad lo que ha dicho es que "da mucho repelús" y que "va a peor", lo que, ahora que lo pienso, es más o menos lo mismo que dice de mí.
No importa.
Seguro que Mary Shelley oía lo mismo todos los días: su marido también tenía pinta de quejica.
"Is qui siy in piiti rimíntico, is qui siy in piiti rimíntico". Anda y calla, mediatorta.
El caso es que Villamatojo II está o estará disponible en breve (Amazon y sus cosas), junto con Villamatojo I, aquí.
Espero que os guste: he tardado en escribirlo por lo menos siete viajes en metro.






Pd: ¿He dicho ya por aquí que ZaraJota ha empezado a dibujar para la segunda parte del #Lorzfunding?

18 diciembre 2017

Más publicidad

Una vez más me toca hacer publicidad, pero es por una buena causa.
Se acerca la navidad y seguro que tenéis que hacer mogollón de regalos para gente especial. 
Ya sabéis, para gente que no os cae bien y eso. 
Hacer un regalo a una persona que odiáis, o, peor, que os da totalmente igual es una tortura, y aquí vengo yo a recomendaros mis libros: de todas formas, a esa persona no le va a gustar nada que le regaléis, y a mí me hacéis un favor.
Tenéis tres a vuestra disposición. 

Este ya lo conocéis, es el que sacamos adelante con vuestra ayuda en el #Lorzfunding. 
Es una recopilación de entradas del blog, mejoradas, ampliadas y con dibujos de ZaraJota. 
Lo podéis encontrar en ebook; también me queda alguna copia impresa en casa, podéis escribirme a lorzagirl@gmail.com si queréis una.



Tan breve es esta historia que solo tiene 12 páginas. 
Por eso solo está disponible en ebook
Villamatojo cuenta la historia de una familia que está de vacaciones en el pueblo cuando de pronto aparecen los zombis. 
Me temo que cuando la escribí se me había agotado el sentido del humor, y me ha quedado bastante oscura. 



Está tanto en ebook como en papel
Llevo casi treinta años dándole vueltas a esta historia, y ahora que por fin la he publicado la echo de menos: me había acostumbrado a que me rondara, y me arrepiento un poco de haberla soltado. 
¡Todavía podía haberle dado más vueltas! 
Es la historia de una niña que va a una fiesta y es testigo de un intento de asesinato. A partir de ahí la vida se le complica. Un poco. Tampoco es que le quedara demasiado margen para complicar. 
Yo la considero juvenil, aunque tiene palabrotas y se menciona la palabra "sexo" al menos una vez. 


Ya que me pongo con esto de la publicidad, os animo a seguirme en la otras redes sociales: FaceBook, Instagram, Twitter. En Twitter me paso la vida, y contesto al segundo.


Como siempre, también estoy disponible en lorzagirl@gmail.com.

¡Nos vemos! 






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Ruegos y preguntas. 

¿Puedo encontrar tus libros en librerías?
No. En ninguna. A no ser que el librero se haya comprado alguno y se lo haya dejado por ahí. 

¡Muy mal, Lorz! 
Para poner un libro en librerías se necesitan, entre otras cosas, imprimir una cantidad mínima que garantice que habrá libros en las librerías, aunque luego no se vayan a vender. 
Y lo más probable es que la mayoría no se vendan y acaben en una incineradora.
Hasta que no esté segura de que mis libros van a encontrar un hogar, prefiero no matar más árboles de los necesarios.

¡Pero hay que apoyar a las librerías! 
Yo las apoyo. Comprando. Aunque no mis libros. Hay libros de sobra en todas. 

Vale, pero ¿por qué los libros solo están disponibles en amazon, que es El Mal Encarnado?
Porque llega a todo el mundo y así me aseguro que mis tres seguidores en Brasil (por ejemplo) pueden tener el libro si lo quieren. De hecho me proporciona herramientas para saber que en Brasil hay tres personas que compran mis libros. Y así puedo decirles hola. ¡Hola! 

Pues yo conozco una plataforma maravillosa que...
En estos momentos no dispongo de tiempo para adaptar, subir y gestionar mis libros en todas las plataformas maravillosas que hay.
Además, muchas plataformas tienen mínimos de ventas, es decir, que si subo mi libro a diez plataformas y vendo cinco en cada una, lo más probable es que no cobre absolutamente nada por ninguno. 
Mis cifras de ventas son tan bajas que, de momento, necesito centralizar. 

¿Y qué más da vender? ¡La escritura no es un negocio, es una pasión! 
Es una pasión a la que hay que dedicarle tiempo. MUCHO tiempo. Cuanto menos tiempo deba dedicar a ganarme la vida, más tiempo tendré para escribir. Luego el dinero es importante, aunque solo sea para poder seguir escribiendo.
En ese sentido, somos los lectores los que decidimos quién se convierte en escritor profesional y quién no. 

Pues yo me lo pienso bajar pirata. 
Vale. Menos probabilidades hay que escriba otro. Como he dicho, son los lectores los que deciden. 
Aunque si crees que mi trabajo no vale nada, quizá no deberías perder tu valioso tiempo leyéndolo.  

Pues mira, tienes razón: paso de leerlo. De todas formas no me gusta como escribes.
¿Y qué haces aquí, entonces?

No puedo irme. Soy tu voz interior. 
M**rd*.

FRACASAAAAAAAADA....
Si crees que a estas alturas voy a picar con el síndrome del impostor...

¡ERES TONTA Y FEA Y TUS PADRES NO TE QUIEREN!
Me parece que lo que le he echado al pollo no era tomillo. 

25 noviembre 2016

Atención...

noticias breves
aquí viene
mister quitanieves...

No, espera, no era eso.

Dada la creciente demanda, estamos pensando en imprimir más libros del #Lorzfunding. 

Si alguien está interesado en conseguir uno que se ponga en contacto con lorzagirl@gmail.com

Gracias por vuestra colaboración.

Editado 26/11/2016
A ver, a ver, que estoy recibiendo mensajes muy raros.
Lo que vamos a imprimir es EL MISMO libro del #Lorzfunding, a.k.a. 'Vayamos por partes, primera parte'.
La segunda parte no está lista todavía.

21 septiembre 2015

Japiberdei tu bebechan

Interrumpimos la emisión porque hoy, 21 de septiembre de 2015, Bebé-chan cumple tres añazos y es oficialmente ascendida a Nena-chan.
Para celebrarlo, vamos a hacer un concurso.
¿Preparados?

Como sabéis, los estudios de cine y televisión tienen expertos en publicidad, márketing y estudios de mercado que les ayudan a decidir qué títulos poner a sus producciones.
A Bebé-chan Nena-chan estas decisiones le importan un pimiento: ella llama a las cosas como le da la gana, y a veces adivinar lo que está pidiendo es bastante complicadito.
Y de eso va el concurso:
 Bebé-chan Nena-chan regala un libro del #Lorzfunding a la primera persona o persono que envíe un mail a lorzagirl@gmail.com con los títulos oficiales de las siguientes películas, series y programas de la tele:


1. Letigó

2. El papá de la princhesita

3. Angüisin (antes conocida como Cacabebes)

4. La película de la rana

5. Tele-Dudo

6. Tetera café

7. Señorita tiene pie grande, tiene pie pequeño

8. Bajo del mar

9. Los banana

10. Niños cochina

11. Epidermán

12. Pingüinos cantan

13. Llora Llora

14. Perro que corre

En caso de que nadie acierte todos, el ganador será el primero que acierte más.
Y si el ganador lo prefiere, en lugar de libro le enviaremos una camiseta.
¿Está claro?

¡Mucha suerte y que gane el más rápido!


Pd: Hemos deshabilitado temporalmente los comentarios para evitar trampucias. Los volveremos a activar en cuanto tengamos un ganador. Para cualquier duda os podéis dirigir a lorzagirl@gmail.com




EDITADO 22/09/2015
El plazo para participar ha finalizado. 
En breve nos pondremos en contacto con el ganador y haremos públicas las respuestas. 


EDITADO 22/09/2015, UN PAR DE CAMBIOS DE PAÑALES MÁS TARDE

Lo primero, las respuestas correctas.


1. Letigó
Si tienes que ver Frozen unas quinientas veces al día, al menos que sea en la versión de Idina Menzel.


2. El papá de la princesita
Cualquiera de Star Wars en la que salga Darth Vader, el papá de la princesita.

3. Angüisin (antes conocida como Bancabebés)
Lo de Nena-chan con Blancanieves fue amor a primera vista, y aunque después hemos pasado rachas de Frozen o de Enredados, siempre acabamos volviendo al clásico, que empezó llamando Cacabebés, luego Bancabebés, y ahora ha evolucionado a Angüisin.
Blancanieves, por la primera canción que canta la susodicha mientras la acosa el príncipe stalker.


4. La película de la rana
Enredados. Ya no sabemos cómo explicarle que es un puñetero camaleón.



5. Teledudo
El centro del universo es un lugar excavado en la roca y llamado Fraggle Rock. Y Dudo es el fraggle que más mola de todos, aunque solo sea porque es el único del que tenemos peluche.


6. Tetera café
La bella y la bestia. La nena tiene claro dónde estaba el talento en esa película.


7. Señorita tiene pie grande, tiene pie pequeño
Cenicienta.


8. Bajo del mar
La Sirenita, a pesar de que jamás ha oído la canción en castellano.


9. Los banana
Cualquiera en la que salgan minions, por razones obvias.  



10. Niños cochina
Masterchef en cualquiera de sus ediciones, incluida la junior y el espanto de Cocineros al volante.


11. Epidermán
Spíderman. Cualquiera de ellas. no creo que haya visto más de cinco minutos de ninguna, pero eso es lo de menos. Le encanta Spiderman: tiene uno tamaño Gi-Joe y otro tamaño pinipón: dice que son Epidermán Mamá y Epidermán Bebé. Por suerte para mi salud mental, Epidermán Mamá no ha oído hablar de los beneficios de la lactancia materna y alimenta a su vástago con biberón.


12. Pingüinos cantan
Happy feet, aunque técnicamente va de un pingüino que no puede cantar.


13. Llora llora 
Dora, Dora, Dora 
La exploradoooora...

Pero Nena-chan prefiere cantar

Llora, llora, llora
la exploradoooooora...

y es raro, porque cada vez que sale en la tele la que llora soy yo.


14. Perro que corre
Bolt.
¿Por qué? Ni idea.  Como bien ha dicho uno de los participantes, "hay muchas películas de perros que corren". De hecho, los perros no pueden hacer mucho más que correr, ladrar y olerse el trasero unos a otros. Pero para Nena-chan el perro que corre es solo Bolt.




Gracias a todos por participar.
Vuestras respuestas han sido muy... interesantes. Sí. Eso.
Preocupantes, también, en algún caso. Pero bueno, yo no soy nadie para criticar: a fin de cuentas soy la que le ponía Spiderman a una niña de dos años.

En fin.

No ha habido ningún participante que acertara las 14 películas (ahí si que me habría empezado a preocupar de verdad por vuestra salud mental).
En cambio, sí que tenemos una acertante de 12. Asegura que ha sido por casualidad, y por tanto su estado mental no supone ningún peligro para las personas que le rodean...
En cualquier caso, enhorabuena, ¡en breve nos pondremos en contacto contigo para hacerte llegar el premio!



PD. vuelvo a activar los comentarios, aunque me dais un miedo...

17 agosto 2015

#Lorzfunding: el making of definitivo

Para todos los "que es que yo no tengo twitter", "que es que a mí no me ha llegado nada al correo", y los "que es que qués": el vídeo del #Lorzfunding.






Pd: según mi app, hoy mi embarazo ha llegado a término y #bebekun puede llegar en cualquier momento. A ver si es verdad, que tengo los bajos como cacharritos de feria.

30 junio 2015

Crowdfunding para torpes, explicado por la mayor torpe de todas

Ahora que el #Lorzfunding ha acabado y parece que ha acabado bien, me siento capaz de compartir con los demás todo lo que he aprendido en el proceso, a saber:

1. ¿Qué es un crowdfunding? 
Dice la Wikipedia: 
Micromecenazgo (en inglés crowdfunding), también denominado mecenazgofinanciación masivafinanciación en masa o por suscripcióncuestación popularfinanciación colectiva microfinanciación colectiva, es la cooperación colectiva llevada a cabo por personas que realizan una red para conseguir dinero u otros recursos.
Después de leer esto seguro que os habéis quedado con las patas colgando. Yo también.
A ver si lo aclaramos:
Un crowdfunding consiste en financiar un proyecto gracias a pequeñas aportaciones de terceros.
Como tiene un nombre muy largo, muy raro, y con muy pocas vocales nos puede parecer algo muy moderno. Pues no.
¿Alguna vez has vendido o comprado papeletas para pagar un viaje de fin de curso?
Enhorabuena: ya has participado en un crowdfunding.
¿Has oído de algún monumento "erigido por suscripción popular"?
Crowdfunding.
¿Le has pedido a tu familia que en vez de regalarte 16 bufandas por navidad, se ponga de acuerdo para comprarte una bici?
Crowdfunding.
¿Te han invitado a una boda, y has calculado el regalo para "pagar el cubierto"?
Crowdfunding.
La diferencia es que ahora se organizan a través de internet, y pueden llegar a tener una gran proyección gracias a la redes sociales.

2. Un crowfunding no sirve para ganar dinero. 
Un crowdfunding sirve para financiar un proyecto. Quizá, una vez desarrollado, ese proyecto se pueda comercializar y obtener beneficios, eso sí. Pero el crowfunding, en sí mismo, no está pensado para lucrarse.

3. Es más, lo más probable es que con el crowfunding pierdas dinero. 
Un crowdfunding consiste en pedir ayuda a los demás para sacar adelante un proyecto. Pedir ayuda significa que tú ya estás poniendo de tu parte todo lo que puedes.
En nuestro caso, pusimos nuestra casa, luz e internet, por supuesto, pero sobre todo pusimos mano de obra, horas y horas de trabajo (que disfrutamos a tope, no penséis que me quejo). A veces se nos echaba el tiempo encima y teníamos que pedir comida para cenar. O necesitábamos paz, y llevábamos a Bebé-chan al parque de bolas para poder escribir. O, simplemente, se nos acababan las pegatinas y bajábamos al chino a por más, y no íbamos a andar descontando un mísero euro del #Lozfunding... Todo eso son gastos que vas acumulando de la manera más tonta.
Repito: no me quejo. Éramos conscientes de que esto iba a pasar, y lo hicimos con todo el placer del mundo. Solo lo digo porque si estáis pensando en montar vuestro propio crowdfunding os interesa tenerlo en cuenta.
Dicho lo cual...

4. El crowdfunding es una actividad económica. 
Y toda actividad económica tiene repercusiones legales y administrativas.
Me refiero, sobre todo, a HACIENDA.
Recordad que hacienda somos todos, y que si de uno en uno ya somos porculeros, todos juntos y en forma de institución no os quiero ni contar.
Informaos muy bien de todas las normas, regulaciones, obligaciones y demás morondangas, y cumplidlas a rajatabla. Lo más seguro es que para cuando hayáis terminado hacienda ya haya encontrado nuevas maneras de tocaros las narices, pero bueno, lo importante es minimizar el daño.

5. Búscate un gestor que te guíe por el laberinto. 
En internet podéis encontrar muchos anuncios de supuestos asesores especializados en crowdfunding. Estos asesores te cobran entre 150 y 200 € por una hora de aleccionamiento vía Skype, y luego si te he visto no me acuerdo: todo el papeleo lo tendréis que hacer vosotros, y las consultas adicionales (que habrá, porque en cada paso surgen nuevas dudas) se tienen que pagar aparte.
Mi consejo no solicitado es que os busquéis a un gestor de los de toda la vida, alguien que no piense que puede cobrar más solo porque la palabra crowdfunding está de moda.
Nosotros tuvimos dos, a Carmelo Medina, de Wacowebs, como guía espiritual (también nos regaló vino, no necesariamente relacionado con lo anterior), y a Kinema, que se encargó de todo el papeleo.
Si antes de llegar a este paso queréis haceros una idea del berenjenal en el que os estáis metiendo, os recomiendo la Guía del Autónomo, de Blackie Books.

6. Elige dónde quieres alojar tu proyecto. 
Hay muchas (cada vez más) páginas web dedicadas a alojar crowdfundings. Ya sabéis que yo estoy encantada con Verkami, pero se trata de que encontréis una que se adapte a vuestras necesidades.
Todas se llevan una comisión por la gestión que realizan.
Si queréis ahorraros esta comisión, también podéis montar vuestra propia página. Wordpress, por ejemplo, tiene una plantilla para que lo hagáis vosotros mismos. Eso sí, va a implicar mucho más trabajo por vuestra parte, y, si queréis que quede algo molón, también de parte de algún colega que sepa de diseño web. A la larga, puede que os compense pagar la comisión y dedicar este tiempo a mejorar y promocionar vuestro proyecto.

7. Haz las cuentas. Y luego, hazlas otra vez.
Que no se te olvide nada, especialmente las comisiones de la página de proyecto, paypal y los bancos, además de los gastos administrativos, las recompensas y el propio proyecto, claro.
Mucho ojo con los gastos de envío que son muy traicioneros (otro día os cuento esa historia).
Si queréis haceros una idea de con qué gastos os podéis encontrar, las cuentas del #Lorzfunding están aquí. 


8. Calcula tu capital social.
Esto va a sonar muy interesado, pero es lo que hay.
Vuestro capital social es la gente a la que sois capaces de llegar: familia, amigos (los de verdad y los de facebook), seguidores en otras redes sociales, los lectores de vuestro blog... Pero también compañeros de trabajo, miembros de club de petanca, la panadera que puede pegar un cartel en la puerta de la tienda...
Toda esa es gente a la que podéis informar de manera directa sobre vuestro proyecto. Eso no significa que vayan a participar, pero al menos van a saber que existe e igual se lo cuentan a sus colegas, dándole difusión.
Una de las razones por las que nosotros nos llevamos una agradable sorpresa con el #Lorzfunding fue porque calculamos mal nuestro capital social. En lugar de mirar las visitas al blog o el número de seguidores, nuestra cuenta fue la siguiente:

A nuestra boda vinieron 100 personas.
Eso significa que en el mundo hay 100 personas que nos quieren lo suficiente como para ponerse traje y torrarse a 35º durante una hora.
Luego nuestro capital social es de 100 personas.

Pero esto nos podía haber salido rematadamente mal.
Así que calculad bien vuestro capital social, porque si sois ermitaños que viven en una cueva aislada de las montañas rodeados de cabras (que molan mucho, pero no suelen tener paypal) y solo tenéis tres seguidores en twitter y encima dos de ellos son bots... bueno, es posible que vuestro proyecto no reciba demasiado apoyo.

9. Aprende de los grandes. 
La mejor forma de aprender cómo funciona un crowdfunding es participar en uno.
ZaraJota, que es muy minucioso, ha participado en muchos: el primero, el de Veronica Mars, y luego otros muchos, entre ellos un disco de Un Pingüino en mi Ascensor y un documental de Lolo Rico; aunque creo que el que le inspiró para que montáramos el nuestro fue el de Murfila.
Ser mecenas te permite estar informado a tiempo real de cómo se organizan otros proyectos, cómo responden a los problemas que les surgen, y conocer el final feliz. Además, te mandan a casa cosas chulas.
Otra forma de aprender es leer sobre el tema. Y, ya que vamos a aprender de los grandes, os recomiendo El arte de pedir, de Amanda Palmer, cuyo nombre no os sonará de nada, pero es la tía que va a traer al mundo otro hijo de Neil Gaiman y solo por perpetuar esos genes merece adoración eterna (la primera mujer de Neil Gaiman también, pero como no ha hecho un crowdfunding no viene al caso). Amanda montó un crowdfunding para financiar un disco: pedía 100.000 €, y consiguió 1.000.000. ¿Cómo? Leed el libro. Bueno, os doy una pista: está como una regadera. Pero, por otra parte, está casada con Neil Gaiman, así que supongo que va un poco en el trabajo.

10. Subid vuestro proyecto, compartidlo en redes, y luego a la cama. 
O al cine o al gimnasio o a dar un paseo. Y no os llevéis el móvil, que ya os veo venir.
Los primeros minutos (u horas) con el contador a cero pueden ser muy angustiosos y quedaros frente a la pantalla dándole a F5 solo servirá para que os salga una úlcera antes de tiempo.
Nosotros, ya lo sabéis, nos fuimos a la cama y nos juramos mutuamente que NO miraríamos la página del proyecto hasta el día siguiente. Pero de madrugada Bebé-chan empezó a potar y cuando cogimos el móvil para ver cuántas horas de sueño nos quedaban y autocompadecernos nos encontramos sopocientas notificaciones de twitter, y el objetivo ya cumplido.
Nos quedamos de pasta boniato, como os podéis imaginar.

11. Planifica una campaña de promoción. 
Ponte en lo peor y prepárate para convencer a los mecenas uno a uno y luchar por cada euro.
Aquí no puedo dar ningún consejo: nuestra campaña de promoción no llegó a usarse nunca, porque una vez alcanzado el objetivo nos daba vergüenza seguir pidiendo más. Así que no sé si habría funcionado o no (supongo que lo averiguaré cuando escriba el siguiente).
Piensa también qué harás si se supera el objetivo antes de tiempo: ¿ampliarás el proyecto? ¿ofrecerás nuevas recompensas? ¿cogerás la pasta y huirás al Caribe?
Lo que sea.
Nosotros jamás pensamos que lo conseguiríamos tan pronto (de hecho, estábamos preparados para poner los últimos 100 o 200 € si hacía falta) y cuando lo vimos nos quedamos a cuadros. Tardamos un poco en reaccionar, y seguramente podíamos haberlo hecho mejor.
Así que pensad en todo, porque nunca se sabe.

12. El fracaso no existe. 
Una de las cosas que más nos echaba para atrás cuando empezamos en esto era el miedo al fracaso. O lo que es lo mismo: lo que nos daba miedo era que NADIE participara y que TODO el mundo lo supiera.
Qué vergüenza.
Luego nos dimos cuenta de que la verdadera vergüenza estaba en no intentarlo.
Es importante recordar que si no conseguís el objetivo económico en el plazo marcado por la plataforma elegida, NO PASA NADA.
Bueno, sí; habéis perdido el tiempo empleado en planificarlo, y encima no habéis sacado adelante el proyecto y eso siempre es un poco plof. Pero nada os impide volver a intentarlo, ni modificar lo que sea necesario hasta que deis con la tecla.

12. Comunícate con tus mecenas. 
Hay dos estupendas razones:
La primera es que tú tenías un sueño, que a cualquiera le hubiera parecido una locura, y estas personas que no te conocen de nada decidieron apoyarte y darte su dinero para que lo hicieras realidad. Les debes, como mínimo, mantenerles informados de lo que haces, y pedirles su opinión sobre lo que vas a hacer.
La segunda es que tú tenías un sueño, que a cualquiera le hubiera parecido una locura, y estas personas que no te conocen de nada decidieron apoyarte y darte su dinero para que lo hicieras realidad. Y eso solo puede significar una cosa: están aún más locos que tú. Mantenlos vigilados. Por tu propio bien.

13. Intenta no quedarte embarazada hasta que lo termines. 
Me explico. El embarazo es perfectamente compatible con un crowdfunding... al menos hasta que el carboncete de tu médico te pone a dieta y una de las recompensas que ofreces a tus mecenas consiste en sugus y además como vas un poco sobrada de presupuesto has decidido enviar chocolatinas también y toda tu fruta casa huele a vainilla mientras tú desayunas un fruto kiwi y un fruto yogur desnatado que ni es de coco ni nada.
Que no lo digo por mí, lo digo por una amiga que le ha pasado.

14. Disfruta del proceso. 
Es agotador, es estresante, es como tener 310 voces dentro de tu cabeza e intentar agradar a todas a la vez... Y a pesar de eso, o precisamente gracias a todo eso, es una experiencia maravillosa, que te pone en contacto con personas maravillosas, y con la que sacas adelante un proyecto que no puedo llamar maravilloso porque sería poco modesto, así que lo vamos a dejar en apañadito.
Así que si tenéis una idea y no podéis hacerla realidad vosotros solos, os animo a probar este gran salto al vacío que es el crowdfunding.
Y luego venid a contármelo, que nunca se sabe en qué locura estoy dispuesta a participar.