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24 enero 2022

La verbena de la paloma



Mi comunidad está en guerra con dos palomas calientes.
Y digo calientes no porque estén bien abrigadas, no. Lo digo porque se pasan el día dándole al parchís en la fachada. 
Concretamente, se ponían en el luminoso del negocio que hay en el bajo. Ahí, sin reparo. Que yo estoy a favor de la libertad sexual, sobre todo en cuanto a la cantidad, pero los vecinos del primero se quejaban de que hacían mucho ruido y los del bajo de que... ¿cómo decirlo? Al parecer a las palomas el sexo les resulta laxante. Muy laxante. Y por lo que sea, a la gente no le gusta salir o entrar de un negocio y que se le caguen encima. ¡Con la buena suerte que trae! La gente es que no tiene claras sus prioridades. 
Así que le pusieron espinitas al luminoso para que las palomas no pudieran ponerse.
Ahí. 
Para que no pudieran ponerse ahí. 
Porque como un metro a la derecha había un aparato de aire acondicionado de los grandes y nunca adivinaréis lo que pasó.
El fornicio. 
Ahora ya no era una pareja de palomas sino varias parejas, ahí todo el día, que de verdad que yo no sé qué comen esos bichos para tener tanto aguante. Las cacas ya no caían tanto al suelo porque el aire acondicionado tenía superficie de sobra para fornicio y estropicio, pero el ruido era peor, mucho peor. 
La comunidad tuvo que contratacar a toda velocidad, poniendo espinitas alrededor del aire acondicionado, pero el ardor, esto... guerrero de las palomas era más fuerte y conseguían colarse entre ellas. Así que además de las espinitas se puso una red de malla. Pero las palomas se enganchaban a la malla y le daban al tema en vertical. Así que la comunidad puso alambre de espino, minas antipersona, dos nidos de ametralladoras y a Ismael Serrano cantando en directo todo el día. 
Las palomas se rindieron. 
O eso creímos.
No debimos confiarnos, ni celebrar la victoria tan pronto. 
Porque medio metro a la derecha está la puerta de la comunidad. Encima no hay ningún luminoso, aire acondicionado, ni saledizo en el que pueda pararse una paloma. 
Lo que hay es un tubito diminuto de gas natural.
Y ese es el motivo por el que ahora siempre tengo que salir de casa con paraguas.


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31 agosto 2020

La tarta de la abuela


 


31 de diciembre de 2019: 
-Este año va a ser súper especial: cumplo cuarenta años de vida, quince de blog, diez años de matrimonio y uno desde que me metí en el último berenjenal y todo coincide con el cumpleaños de los niños así que voy a hacer UN VÍDEO y UNA FIESTA e invitaremos a TODOS nuestros amigos y haremos una FLASH MOB y luego ZaraJota y yo nos iremos de VIAJE solitos los dos y entonces...

10 de marzo de 2020:
-A LA MIERDA TODO.

Visto lo visto, pensé que a lo mejor era fijarme una meta más modesta, como por ejemplo, hacer la tarta de galletas que hacía mi abuela cuando éramos pequeños. 
Sólo había un pequeño problema: no me acordaba de cómo se hacía. 
Me puse a bichear por internet y encontré aproximadamente un millón de recetas de tartas de galletas. ¡Hasta yo he publicado una
Pero ninguna llevaba exactamente la crema que yo recordaba, y que llevaba, si mi memoria no me engaña: un chorrito de anís, huevos,un chorrito de anís, mantequilla, un chorrito de anís, azúcar, un chorrito de anís y, aunque no estoy segura del todo, un chorrito de anís.
Lo que no conseguía recordar era si tenía que echarle chocolate en polvo o en tableta de postres, las cantidades exactas y si el chorrito de anís había que echarlo con porrón o con manguera.
Así que recurrí a ese pozo de sabiduría insondable que es Twitter y fuimos cerrando el cerco. ¿Por qué la tarta de mi abuela es totalmente diferente a la que hacían mi madre y mis tías? Ah, porque ella tenía un librito de recetas, venía de regalo con su batidora Moulinex. Rápidamente alguien ató cabos y dijo: pues esta
Todo parecía indicar que la receta esa esa, pero después de leerla llegué a la conclusión de que no. Para empezar, sólo lleva 10 ml de licor. Además, no me sonaba nada lo de la harina de maíz. 
Todo apuntaba a que mi abuela había empezado siguiendo la receta de Moulinex pero que con el paso del tiempo la había ido adaptando según dios y Anís del Mono le iban dando a entender. 
Llegado este punto empezaba a estar desesperada. O sea, cumplir 40 años de vida y 10 de casada en plena pandemia, sin poder celebrarlo ni con tus amigos ni con tu familia es una caca de la Vaca Paca y no me quejaba porque es posible que este 2020 hayan pasado cosas peores, pero al menos, como mínimo, quería hacer la tarta de mi infancia, jo. 
Así que tomé una decisión desesperada: le pregunté a mi familia. Seguramente estáis pensando que podía haber empezado por ahí, pero es que mi familia es... complicada
"Todas las familias, son complicadas, Lorz". Bueno, cuando vuestra familia haya dado para, no sé, quince años de blog de anécdotas venís y me lo contáis, pero de momento voy a dar por hecho que mi familia es más complicada de lo habitual. Y la abuela de la tarta a la que me refiero está en, digamos, el epicentro de la complicación. Por eso al principio me daba un poco de miedo abrir la caja de los truenos pero luego pensé mira, tengo cuarenta años y si no me la empieza a sudar todo ya no sé a qué espero. 
Así que al final le pregunté a mi madre. Tenía grandes esperanzas puestas en ella porque mi madre tiene un archivador de recetas. No una libretita, no una carpetita. UN P*T* ARCHIVADOR. Porque recortaba las recetas de todas las revistas que pillaba y luego las escribía a máquina y les pegaba la foto y luego cuando tuvo ordenador las pasó a ordenador y cuando la tecnología avanzó incluso les puso una foto.
Pero mira tú por donde, justo la receta de mi abuela no la tiene.
-Esa receta no la tengo porque a mí esa tarta nunca me gustó.
Mi madre es que es así, sutil como una apisonadora.
-¿Y la Tita del Puerto?
-Tampoco.
-¿Le has preguntado o es la mente colmena la que habla?
-La mente colmena no sabe a qué te refieres, la mente colmena se reiniciará ahora.
Viendo que no iba a conseguir nada por esa parte, opté por preguntarle a mi otra tía a la que, dicho sea de paso, hacía como una semana que le habían abierto la cabeza, quitado una válvula de los años 80, puesto otra y vuelto a cerrar, así que lo mismo no estaba como para aguantar muchas gilipolleces, la mujer. 
-Oye, tú no tendrás la receta de la tarta de galleta de la abuela, ¿por casualidad?
-...
-¿Tita?
-Lorz, no necesitas receta para eso -me explicó, muy despacito para que lo asimilara bien-, pones una capa de galletas, luego otra de crema, luego otra de galletas...
"Que pareces tonta", le faltó decir. 
-Ya, ya, si lo que no me acuerdo es de cómo hacía la crema.
-Ah, no, eso ni idea.
Jo.
Me iba a rendir ya cuando recibí un mensaje de Bichejo:
una tarrina de mantequilla...
decía. 
Y yo: 
-¿Que si quiero o que si tengo?
-La receta de la tarta, Lorz.
Ah. 

Así que por fin tenía la receta de la crema, que no de la tarta porque, como sabiamente me dijo mi tía, eso es poner una capa de galletas y otra de crema:
una tarrina de mantequilla
un vaso de azúcar menos dos dedos
tres huevos
una tableta de chocolate para postres

Es tan fácil como:
Derrites el chocolate, esto tiene que ser lo primero para que se vaya enfriando.
Bates las claras a punto de nieve.
Mezclas el chocolate, la mantequilla, el azúcar y las yemas.
Añades las claras muy despacio. 

Luego mojas las galletas en anís, leche y anís y vas poniendo capas.

Como la tarta está mejor de un día para el otro, me puse a hacerla la víspera del cumpleaños. 
Lo que pasa es que cuando tuve los ingredientes delante, pensé que quizá no estuviera a la altura del paladar refinado de los niños del siglo XXI, así que empecé a hacer cambios; por ejemplo, en vez de chocolate para postres usé chocolate con leche y en vez de un vaso de azúcar le eché medio y en vez de remojar las galletas en leche con anís las remojé sólo en leche y en vez de...
-¿Estás intentando decirme -me preguntó ZaraJota- que después de estar buscando la receta durante meses, cuando por fin te has puesto a cocinar has hecho lo que te ha dado la gana?
-Hombre, si lo dices de esa manera...

El caso es que la tarta quedó bien, pero no era como yo la recordaba.
-A lo mejor es porque no has seguido la receta -sugirió ZaraJota, que es muy de regodearse en el sufrimiento ajeno.
-No es eso... creo que en el fondo yo lo que quería era volver a sentir lo mismo que cuando era pequeña y mi abuela me hacía la tarta. Pero supongo que eso es imposible, porque en realidad lo que me ponía tan contenta era ser niña, y que fuera mi cumpleaños, y que mi abuela me hiciera una tarta...
-...y que le echara una botella entera de anís.
Vale, sí, igual eso influía también.



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11 mayo 2020

Las modas



El jueves pasado estaba yo tan tranquila intentando escribir un libro, corregir otro, maquetar un tercero; controlar que Nena-chan hiciera los deberes, que Nene-kun recogiera la habitación, que Ratoncito López no tirara más arena fuera de la jaula, que la lavadora terminara bien porque últimamente le ha dado por no centrifugar y, sobre todo, intentando que nadie molestara a ZaraJota, que estaba en otra habitación teletrabajando, cuando el susodicho ZaraJota salió de la susodicha habitación, se metió en el baño y empezó a devolver locamente y por doquier.
Vaya por dios, con lo tranquila y relajadita que yo estaba.
Se ve que a algunas personas el corona les empieza con diarrea y vómitos, y además ZaraJota llevaba días muy cansado, que se echaba hasta a dormir la siesta sin ser él del sur de Despeñaperros ni nada.
En fin, que por precaución y mientras conseguíamos contactar con su médico (o él con nosotros), lo mandé aislado a su habitación y, cada vez que salía para el baño, yo iba detrás con el sanitol y la bayeta en la mano porque total, tampoco es como si estuviera ocupada ni nada.
Además, les expliqué a los niños que tenían que mantenerse alejados de papá.
-¿Por qué? -preguntó Nena-chan.
-Porque está malito y como no sabemos si es coronavirus vamos a tomar todas las precauciones por si acaso.
-¿Papá tiene coronavirus?
-Podría tener coronavirus, pero no lo sab...
-¡YO NO QUIERO QUE PAPÁ SE MUERA! -Nena-chan empezó a llorar, o sea, LLORAR, locamente-. ¡NO QUIERO QUE SE MUERA!
-Eh... vamos a ver... No sabemos si tiene corona. Pero aunque tuviera corona, no se tiene por qué morir.
-¡PERO TODO EL MUNDO SE MUERE CON EL VIRUS!
-No es verdad, todo el mundo no. Y papá es joven, está sano y fuerte, seguro que a él no le pasa nada.
-¿Seguro?
-Seguro.
-Pero otra gente sí se muere.
-Sí, pero papá no.
-¡PERO YO NO QUIERO QUE SE MUERA NADIE!
En ese momento dramático estábamos cuando llamó el médico para hacer telediagnóstico que, perdonadme que os diga, del 1 al 10 me parece fiable en un -23.
ZaraJota la explicó los síntomas y el médico le dijo que tomara paracetamol y mucha agua, que perdonadme que os diga pero es lo mismo que te dicen para prácticamente todo desde un resfriado común hasta el ébola, pero bueno.
-Pregúntale si puede ser corona -le dije a ZaraJota-, que estoy gasta el piticlín de perseguirte con el sanitol en la mano.
ZaraJota le preguntó al médico si los síntomas que tenía podían ser de coronavirus.
-No -le contestó el médico-, probablemente no.
-¿Cómo que probablemente?
O sea, que primero nos dijeron que si no empezaba con fiebre no era corona, luego que si no empezaba con tos no era corona, y a estas alturas parece que hasta un padrastro podría ser un síntoma temprano.
-Que lo más probable es que no, hombre, que ahora parece que todo tenga que ser covid, como se ha puesto de moda...
Me pregunto por qué.




Pd: conseguí terminar el libro y ya está disponible en Lektu, con todos los demás.

29 enero 2018

Teletrabajo

Nena-chan está con gripe.
Gripa, que dice Necio Hutopo.
Cuando empezó a quejarse pensamos que sería un resfriadillo de un día o dos, pero ha estado en casa una semana.
Y diréis, pues vaya.
Y yo diré, pues vaya también, porque un niño que no va al cole es un adulto que tiene que faltar al trabajo gastando días de sus vacaciones (porque solo es ausencia justificada si el niño está ingresado, y aún así solo tres días, así que si tienes un niño con cáncer, por ejemplo, que por suerte NO es el caso, tu vida laboral está más jodida que Calamardo en El Brillante. "Conciliación", lo llaman).
Bueno.
Pues como resulta que soy una de las afortunadas de la vida que trabajan en un sitio donde lo único que les importa es que trabajes y les da igual si lo haces en la oficina, en casa, en un parque o colgando cabeza abajo del Dragon Kahn, cogí mis papelitos y mis cosas y me fui a casa dispuesta a teletrabajar.
Trabajar en casa con un niño enfermo es fácil: solo tienes que asegurarte de que el niño está lo bastante enfermo. Una buena fiebre que lo deje planchado en la cama es la mejor opción. La afonía también da buenos resultados.
El problema es cuando el niño está enfermo, pero no lo bastante como para dormir todo el día. Como cuando tiene conjuntivitis. O cuando tiene una gripe muy gorda, pero durante un par de horas al día la medicación le hace efecto y se anima.
Por si acaso, decidí preparar el terreno.
-Nena-chan -le dije-, hoy es un día especial porque estás malita y mamá tiene que trabajar... ¿quieres -suspiré- que te deje mi casita de muñecas?
A Nena-chan se le iluminaron los ojitos.
Mi casita lleva cinco años y medio escondida en un armario PARA QUE NI P*T* DIOS LA TOQUE, J*D*R, QUE ES MÍA, reservada para cuando la niña sea un poco más mayor.
-Vale.
-Pero la vas a tratar con cuidado, ¿verdad? Porque COMO LA ROMPAS O DAÑES DE ALGUNA FORMA O MANERA TE JURO POR TÓ LO QUE SE MUEVE QUE TE VOY A DESTROZAR LA VIDA ya eres una niña mayor.
-Claro que sí.
La casita con sus muebles y su conejo.

La niña se puso a jugar y yo me puse a trabajar y al rato apareció Hermano Pequeño, que venía a jugar con la niña un rato para asegurarse de que yo me podía concentrar.
-Anda -le dijo a Nena-chan-, qué casita tan bonita.
-Es de mamá, me la ha dejado porque hoy es un día espesial.
-Ah, vale. ¿Puedo jugar contigo?
-Es que solo hay una muñeca.
-Vaya, es que me gustaría mucho jugar contigo.
-Bueno, puedes ser esta vaca de goma.
-Pero esta vaca no es de Sylvanian...
-LO TOMAS O LO DEJAS.
-Vale, vale... 'Hola, soy una vaca'.
-Las vacas no hablan.
-¡Tú eres un conejo!
-Pero soy un conejo MAMÁ.
-¿Y las vacas qué son?
-Pues vacas -ojos en blanco de Nena-chan.
-Bueno, al menos déjame que entre en la casita.
-No, no...
-Ahora no me digas que las vacas no entran en la casa PORQUE MIRA, TÚ ERES UN CONEJO.
-¡Un conejo mamá!
-LOS CONEJOS SE COMEN LAS CORTINAS.
-¡No es verdad!
-Y hacen CACA.
Vale, me lo estoy inventando todo. Pero fue más o menos así, y me estaban poniendo la cabeza como un bombo.
-Bueno, se acabó -les dije-. Si bajo a la juguetería -vivimos muy cerca de una, es horrible- y subo otro conejito, ¿ME DEJARÉIS VIVIR?
-Vale.
Bajé a la juguetería.
Ya sé lo que me vais a decir: comprar el buen comportamiento de los hijos con juguetes está MAL.
Pero técnicamente no estaba comprando el buen comportamiento de mis hijos, sino el de Hermano Pequeño, así que no pasa nada.
La señora juguetera me enseñó el conejo un conejo, pero entonces vi esto:

Y pensé, mira, ya que voy a comprar el buen comportamiento de Hermano Pequeño, al menos lo quiero ver dándole a la escobilla con el conejo.
Pero cuando llegué a casa y abrimos la caja resultó que el baño no traía conejo incluido.
Hermano Pequeño se d*sp*ll*b*.
-¿No se te ha ocurrido mirar si el muñeco estaba incluido?
-¡No! ¡He visto la escobilla y he pensado que ya no se le podía pedir más a la vida!
-Pues sigo sin tener muñeco!
-Pero ahora puedes jugar a ser UN VÁTER.
-Lo has hecho aposta, ¿verdad?
A Hermano Pequeño intentó ser un váter durante un rato pero la experiencia debió ser una m**rd* (ja, ja) porque al rato se fue.
Eso o que tenía que trabajar, o un examen o una operación de cerebro, yo qué sé, si la mitad de las veces no le escucho cuando habla.
Nena-chan se quedó jugando con la casita tranquilamente, tan tranquilamente que estuve trabajando un par de horas en absoluto silencio, y de hecho habría seguido más si no llega a ser porque estiré la mano para coger el marcador amarillo y no estaba en el punto exacto donde suelo dejarlo QUE ES EXACTAMENTE SU SITIO Y NO ME VENGÁIS CON QUE TENGO MANÍAS PORQUE NO PODÉIS DEMOSTRARLO.
Miré entonces un poco más lejos y vi a Nena-chan con el rotulador en una mano y el conejo en la otra.
-¡Pero Nena-chan! 
-¿Qué?
-¿Qué le has hecho al conejo? 
-Nada. 
-¿Y por qué es fosforescente?
-Ah, lo he pintado con el rutulador. 
-¡Te dije que trataras la casita con cuidado!
-Por eso he pintado EL CONEJO.  
Bien pensado, tiene razón. 

16 octubre 2013

La plancha y el planchazo

 Recientemente he cambiado de trabajo.
A mejor, creo.
Eso espero.
Ohdiosmíoquéhehechoquéhehechoquéhehecho...
El cambio de trabajo ha supuesto un cambio de horarios, el cambio de horarios un cambio de rutinas y el cambio de rutinas nos ha llevado al total y absoluto caos doméstico durante un par de semanas.
A la tercera semana me rendí.
-ZaraJota™ -le dije- yo no puedo seguir así.
-Pues baja la pierna izquierda, que ya te dije que ir a la pata coja a todas partes era una estupidez.
-¡Eso no! ¡La casa!
-¿Qué le pasa?
ZaraJota™ se perdió algunos capítulos de Barrio Sésamo y es incapaz de distinguir los conceptos limpio/sucio, ordenado/desordenado y planchado/arrugado.
A lo largo de los años he ido elaborando algunos trucos memotécnicos* como

si al suelo te quedas pegado
necesita un buen fregado

también

si no puedes caminar
las cosas hay que ordenar

y mi favorito

¿ES QUE ERES TONTO O QUÉ?**

-Es que llego tarde a casa y no me cunde.
-Ya, a mí tampoco.
-Tenemos que buscar a alguien que nos limpie -dije.
-¿Aquí? ¿En casa?
-No, en casa de otro. ¡Pues claro que en casa!
-Es que me da cosa que venga una extraña a limpiar a casa mientras no estamos.
-Pues que venga cuando estamos.
-Es que también me da cosa.
-Pues nada, ¿eh? Ya lo hago yo todo si eso.
-Vale.
-¡DE VALE NADA! Mira, si no quieres que venga nadie a limpiar nos apañamos nosotros, pero necesito ayuda con algo. Con lo que sea -y entonces se me ocurrió la genial idea-. ¿Qué te parece si buscamos a alguien que nos planche? Le llevamos la ropa a su casa, la recogemos allí, y nos ahorramos un montón de tiempo.
Para mí fue una decisión muy dolorosa porque me encanta planchar. Eso de tener algo arrugado y dejarlo todo lisito y dobladito... pero lo cierto es que desde que Bebé-chan se ha vuelto móvil planchar no sólo es más difícil (le gusta tirar del cable de la plancha) sino que además no sirve de nada (le gusta subirse a los montones de ropa recién planchada y, estooo, reinventarla).
Una vez que nos pusimos de acuerdo, el siguiente paso fue encontrar quien nos planchara. Para eso pedimos informes a la Vecina Redonda, a la que llamamos así porque:
a) es más ancha que alta
b) somos incapaces de recordar cómo se llama
La Vecina Redonda nos recomendó a la Vecina del Pelo Rizado a la que llamamos así porque:
a) tiene el pelo rizado
b) somos incapaces de recordar cómo se llama
-Se acaba de quedar en paro, la pobre, con un niño que tiene -nos dijo-, le hemos dado varios trabajillos para que limpie aquí y allí, porque toda la ayuda que le podamos dar es poca.
Y así fue como una tarde acabé llamando a la puerta de la Vecina del Pelo Rizado.
-Hola -le dije-, soy Lorz, del 4º.
-¿La que ha inundado todos los pisos de la otra escalera?
-¡No han sido todos, sólo los pares!
-...
-Bueno, que vengo a preguntarte si te viene bien plancharme un poco.
-¿Cómo? ¿A h*st**s?
-Eh... no, te traigo la ropa y... bueno, tú la planchas y... esteeeeee... claro... bueno, eh... yo te pagaría y...
-¿Pero tú te crees que yo estoy para plancharle a nadie?
-Eh... bueno... es que me han dicho que estabas en paro y...
-¿QUE TE HAN DICHO QUÉ?
-... que estabas en paro... 
-¿Quién te ha dicho eso?
¡La Vecina Redonda! M**rd*, no puedo decirle eso.
-Nadie.
-Pues dile a quien haya sido que yo tengo trabajo, y más del que necesito. Menuda la gracia, por una vez que le limpio a las vecinas por hacerles el favor y ahora me salen con estas. ¡En paro! ¡Yo no estoy en paro! ¿Te ha quedado claro?
No del todo: ¿me vas a planchar o no?




*"Memotécnico" significa "técnicas para memos" en klingon.
** ¡O qué! ¡O qué!

15 octubre 2012

Poner a parir VI

Previously in Lorz...
¡Que sí! ¡Que sí! Que me queda poquito, c*ñ*!

Llegamos al síndrome del nido.
Esta es la descripción del síndrome del nido que más me ha gustado de todas las que he leído.
Ahora voy a intentar explicarlo con mis palabras:

Cuando llegas al último mes de embarazo te vuelves loca.

En mi caso, pasé todo el mes de agosto de la cama al sofá, del sofá a la cama, porque todo me dolía, estaba muy cansada, me mareaba, devolvía...
En septiembre, tres semanas antes de salir de cuentas, me levanté un día de pronto con tanta energía que si llego a tener a mano una cuchara y permiso municipal habría cavado otro lago en la Casa de Campo.

Lo primero que hice fue una limpieza general de toda la casa, de arriba a abajo.
La limpieza general es como la limpieza semanal a lo bestia: incluye lo que se hace de manera cotidiana y además lavar todas las cortinas, las fundas de los sofás y los cojines, las colchas, vaciar, limpiar y ordenar  cajones y armarios...

Luego puse patas arriba la habitación de Bebé-chan, que parece perfectamente limpia y ordenada, pero ya se sabe que las que tienen cara de buena son las peores.

Después saqué todos los álbumes de fotos, saqué todas las fotos, la reordené y puse pegatinas con los nombres y las fechas.

Más tarde, decidí que el blog estaba muy desarreglado, y lo miré de arriba a abajo poniendo etiquetas a los post. De paso guardé en un archivo aparte todas las entradas, ordenadas por fecha.

Y así.

En la última semana de embarazo, el síndrome del nido alcanzó su máximo esplendor.
Un día hice venir a casa Hermano Pequeño DE MANERA URGENTE porque necesitaba que me acompañara al supermercado a comprar leche.
-¿Y no puedes ir esta tarde con ZaraJota™?
-No, imposible, tiene que ser AHORA.
Hermano Pequeño aguantó estoicamente una hora en el supermercado mientras me veía llenar el carro con botes de conservas y leche, mucha leche.
Cuando ZaraJota™ llegó a casa esa tarde intentó sin éxito comprender por qué era tan necesario comprar leche cuando teníamos tres botellas de litro y medio en casa.

Esa noche ya no pude dormir.
Bueno, no es que no pudiera dormir. Habría podido, de haber querido.
Pero lo que realmente me apetecía era fregar la cocina. Por dentro y por fuera. Había ordenado los trapos de cocina por orden alfabético la semana anterior, pero no me acababa de convencer, quizá si los ordenaba por metros cuadrados de superficie...
Dejé a ZaraJota™ roncando felizmente en la cama y me levanté para fregar la cocina, aunque cambié de idea cuando me di cuenta de que eran las dos de la mañana y estaba haciendo mucho ruido.
Pensé en qué podía hacer de manera más silenciosa... ¡ordenar (OTRA VEZ) el armario de Bebé-chan!
A eso me puse.
En cuanto acabe me acuesto, me dije a mí misma.
Para cuando acabé con el armario de Bebé-chan me había dado cuenta de que los peluches de la cuna no estaban correctamente colocados. Intenté colocarlos por colores, por tamaños, por orden alfabético...
Al final tuve que parar porque sonó el despertador de ZaraJota™.
¡Bien!, me dije, ¡ya puedo fregar la cocina sin despertarle!
ZaraJota™ se levantó con el ojillo pegao, vino a la cocina, me vio fregando y se pellizcó varias veces. A veces hace cosas así, espero que no sea un síntoma temprano de trastorno obsesivo compulsivo.
Terminé de arreglar la cocina, y me fui al médico de cabecera para que me renovara la baja.
-Tienes contracciones -dijo el médico nada más verme.
-No.
El médico me puso las manos en la tripa.
-Sí que tienes... ¿no notas nada?
-Bueno, sí, como unos calambres... como cuando vas a tener la regla.
-Vale, pues ahora te vas a ir y te vas a dar un buen paseo, ¿vale? 
-¿Tengo que volver la semana que viene?
-Jajaja, no, no. 
El médico me dejó un poco mosqueada, aunque no le di importancia porque tenía mucho que hacer.
Cogí el autobús hasta la Plaza Mayor, me fui andando hasta Gran Vía, para hacer recaditos, luego bajé andando hasta la Cibeles. Después lo he mirado y son sólo dos kilómetros. Además no andaba todo el rato: de vez en cuando también entraba en tiendas, incluso me compré algunas cositas.
En Cibeles cogí el autobús de vuelta.
Estaba en el autobús cuando me llamó mi madre.
-¿Que tal has dormido?
-¿Dormir? ¡Todavía no me he acostado!
-¡LORZ! ¡No puedes hacer eso! ¡Tienes que dormir!
Gracias por el consejo, mamá, si no me lo dices no me doy cuenta...
Me bajé del autobús, compré el pan y volví a casa con la intención de meterme en la cama.
Pero al entrar me llegó como un tufillo y decidí que la jaula de Arale necesitaba un cambio.
Fregué la jaula, y de paso bañé a Rata-chan, porque me pareció que estaba muy pringosa.
Como llegó agua a todas partes, después de eso no me quedó más remedio que fregar el baño.
Y después de eso, no me costaba nada pasar el mocho por el resto de la casa, ¿no?
Con todo el suelo mojado no podía hacer nada más que quedarme sentadita un rato... y planchar; durante el embarazo es mejor planchar sentada porque si no la tripa empuja la tabla y la tira al suelo.
Estaba planchando y empecé a pensar en la maleta del hospital, que llevaba preparada dos meses y debía estar todo arrugadísimo.
No me quedó más remedio que sacarlo todo, plancharlo y volverlo a colocar.
Para entonces empezaba a ser consciente de que puede que quizá a lo mejor no me estuviera comportando con normallidad, y busqué consejo en twitter.



Jajaja...
La mansión de pinypon, dice.
Que exagerá.
¿Cómo voy a montar la mansión de pinypon?



La granja de pinypon, en cambio...


Continuará...


13 mayo 2012

La herencia Urodini 2 (B, para Gordipé)

Previously in Lorz ...
¡Mi cuñada me lleva a Eurodisney!


Dos semanas AE (antes de Eurodisney):
De pronto tenemos una mancha en el pasillo. Concretando un poco más: tenemos una mancha en la recién pintada pared de nuestro recién pintado pasillo de nuestro recién pintado piso.

ZaraJota™ y yo la miramos con cara de pasmo un rato.
-Fuga comunitaria -decimos los dos a la vez.
Luego se hace un silencio incómodo.
-Está bien, ya hablo yo con el administrador -le digo.

Diez días AE:
Suena el teléfono.
-Hola, que soy el fontanero. ¿Cuándo puedo pasar a ver la mancha?
-Cuando quiera.
-Vale, pues esta tarde me paso.

Nueve días AE, o sea, al día siguiente:
Suena el telefonillo.
-Hola, que soy el fontanero, que le dije que me iba a pasar.
-Sí, ayer.
-Sí, la llamé ayer, sí.
-No, que dijo que se iba a pasar ayer.
-...
-Suba.
Mientras el fontanero sube me quito la batamanta y el pijama y me pongo ropa presentable, sin dejar de acordarme de su madre ni un minuto porque acabo de hacer la limpieza semanal y no he dejado el piso ehcamondao para que me lo llenen de barro y yeso.
-Bueno, ¿dónde está la mancha?
-En mi alma inmortal.
-La mancha de humedad.
-Sí, aquí.
-Que sitio más raro... Por ahí no pasa ninguna de tus tuberías.
-Ya, por eso pensamos que era comunitario.
-Bueno, pues le voy a abrir una cala a ver de dónde viene.
Abrir una cala es el término técnico para "abrir un agujero en la pared a martillazos".
Terminado el proceso, el fontanero me llama.
-Señora, toque.
-Mire, es que soy una mujer casada, y además no es usted mi tipo.
-...la tubería...
-¿Es obligatorio? Agacharme me hace potar. El olor a humedad me hace potar. Tocar cosas pringosas me hace potar. Resumiendo: si hay que tocar se toca, pero es que acabo de fregar.
-Ah, bueno, no... Es sólo para que vea que aquí no hay fuga.
-¿Y la mancha de qué es?
-La tubería está húmeda, pero creo que viene de más arriba. ¿Le importa que le haga un agujero en el techo?
-¿El recién pintado techo de mi recién pintado pasillo de mi recién pintado piso? Sí, abra, abra.
El fontanero abre el agujero. En su honor diré que era muy pequeño. Y que después cogió dos trocitos de cartón blanco y tapó los agujeros de la pared y casi no parecía que estuvieran ahí.
-Pues aquí tampoco está. Este trozo también está humedo, pero no veo correr nada...
-¿Y qué hacemos?
-Voy a envolver la tubería con papel. En un par de días vuelvo a venir y la miro: si está mojado es que hay una fuga más arriba, y tendremos que hablar con el vecino.
El fontanero se va.

Dos días AE:
ZaraJota™ y yo estamos jugando al parchís (sí, es un eufemismo para sexo) cuando suena el telefonillo.
Mierda.
Entre las potas, el dolor de espalda, los madrugones y los examenes últimamente jugamos poco al parchís. A veces no llegamos ni a cinco veces por semana.
-¿Es tu madre? -pregunta ZaraJota™.
Mi familia ha quedado en venir esta tarde a merendar para ver lo bonito que nos ha quedado el piso.
-No hace falta que parezcas TAN aterrorizado... ¿quién es?
-Hola, que soy el fontanero.
-¿El que iba a venir hace una semana?
-Eh... ¿subo?
-Será mejor que llames a tu madre.
Llamo a mi madre y le digo que el fontanero está aquí y que vengan un poquito más tarde.
Mientras, el fontanero sube y se pone a palpar las tuberías.
-Pues esto sigue mojado, pero fuga no hay. Voy a subir a casa del vecino de arriba a ver si se le ha derramado algo.
El fontanero sube al piso de arriba.
Oimos un martillazo.
Y de pronto...
-Creo que voy a coger la ropa del tendedero -le digo a ZaraJota™-. Parece que oigo llover.
-No hace falta. En la terraza no llueve. Es en el pasillo. 
Nos asomamos al pasillo y no lo vemos porque hay una cortina de agua en medio.
-Avisa al fontanero -le digo a ZaraJota™.
ZaraJota™ sale corriendo a buscar al fontanero.
Yo salgo corriendo a buscar la fregona. Intento empapar un poco, pero el agua, sin ninguna consideración por su parte, todo hay que decirlo, cae más rápido de lo que yo recojo.
P*t* violencia estructural.
ZaraJota™ vuelve con el fontanero.
-Anda... -dice, y se va corriendo a cerrar la llave de paso comunitaria.
Mientras vuelve ZaraJota™ y yo alejamos los muebles, localizamos un montón de toallas y empiezamos a formar un dique de contención para que el agua no se extienda por todo el piso... más.
El fontanero cierra la llave de paso de la comunidad y poco a poco deja de salir agua. En mi casa y en la de todos los grifos del edificio, claro.
Es viernes por la tarde antes del puente de mayo y hemos dejado a toda la comunidad sin agua.
-No sé qué ha podido pasar.
¡¡¡PUES QUE SE HA ROTO LA P*T* TUBERÍA!!!, pienso. Pero no lo digo. En vez de eso miro a ZaraJota™. ZaraJota™  me mira. Y nos da un ataque de risa.
-Por lo menos se lo toman ustedes bien.
-Jijiji, es que verá, nos vamos a Eurodisney a pasar el puente, ¿sabe?
-Pues han tenido suerte de que reventara la tubería hoy, revienta mañana y no hay nadie aquí para enterarse.
-Y es que además... jijiji... esta tarde viene a merendar toda mi familia... jijiji... para ver lo bonito que nos ha quedado el piso... jijiji...
-...
-jijiji... está todo inundado... jijiji...
El fontanero no tiene ningún sentido del humor. Se sube a la escalera y empieza a hacer cosas de fontaneros.
Entonces es cuando el bar de abajo se da cuenta de que no tiene agua. El camarero va a portal.
-Quién habrá sido el *mb*c*l que ha cerrado la llave de paso... -se pregunta retóricamente a sí mismo.
Y la abre.
De nuevo en mi piso, el fontanero, está feliz como una lombriz.
-Señora, ya casi lo tengo.
Y de pronto empieza de nuevo a caerle agua encima. A todo chorro.
Hay tanta agua que la pared se empapa y empieza a salir por los enchufes. De pronto salta la luz.
-Voy a cerrar el agua -dice ZaraJota™-. Y a avisar a los vecinos de que está cerrada. Y a quedarme montando guardia para que nadie la vuelva a abrir.
Y se va.
El fontanero se pone a trabajar a toda velocidad, ahora con una linterna.
Y yo empiezo de nuevo: retiro los muebles, formo un dique de contención con las toallas, empapo con la fregona...
Cuando parece que está todo controlado, llamo otra vez a mi madre.
-Hola pedorra.
-Hola, filla meva.
-Que nos ha reventado una tubería, ha saltado la luz y todo. El fontanero está aquí todavía, creo que es mejor que no vengáis.
-Vale, pues vamos para allá.
-¿QUÉ? ¡¡¡NO...!!!
Tarde, ya ha cortado.
Me da la risa histérica. Sin motivo aparente, ojo. Las mujeres embarazadas somos así, nos alteramos por cualquier insignificancia.
-¿Se encuentra bien?
A ver... ¿usted que cree? ¿Eh? ¿EH?
-Sí, sí, necesitaba sentarme, es que he estado todo el día con un poco de dolor de espalda.
-¿Le duele ahora?
¿DOLERME? ¿Cómo me va a doler nada, si tengo encima más adrenalina que ajolote cabreao?
-No, no me duele nada, es lo que estaba pensando: la próxima vez que me duela la espalda reviento una tubería y ya está, mano de santo.
El fontanero me mira mal.
-Pues conmigo no cuente.
Jo, que poquita colaboración.



Continuará...


Otro haiku:

En mi pasillo
cae agua como lluvia
todo lo llena

Estoy que me salgo.

06 mayo 2012

La hipoteca que surgió del frío 9 y ya

Previously in Lorz...
Lo más sensato que puedes hacer es quedarte en casa de tus padres hasta los sesenta o setenta años.

Piso recién pintado, baldosas colocadas, suministro de luz facilitado...
Sólo faltaba la cocina.
Decíamos ayer que la expropietaria del piso se llevó todos los muebles de cocina.
Bueno, pues en realidad no se llevó todos-todos, se dejó uno, una cajonera de IKEA bastante mona y totalmente nueva, que no se pudo llevar porque tendría que haber desmontado todas las tuberías del fregadero. Ahora que lo pienso, lo raro es que no desmontara las tuberías y se las llevara también.
Nosotros decidimos aprovechar el mueble y compramos el resto a juego.
A mí me hubiera gustado que nos lo montaran los señores de IKEA, pero no pudo ser porque los pintores no acabaron a tiempo.
Visto en retrospectiva, me parece un milagro que acabaran.
Los señores de IKEA nos dejaron los muebles amontonados en mitad del salón (para que los señores pintores pudieran seguir trabajando en las paredes) y se fueron.
-No pasa nada -dijo ZaraJota™-, yo me ocupo de montarlos.
A fin de cuentas, montar los muebles de IKEA es facilísimo, ¡hasta un niño de cinco años podría hacerlo!
Con lo que no contábamos es con que la cocina-cocina, que era esta...


...vendría también totalmente desmontada, es decir, la estructura por una parte, las patitas por otra, el horno por otra, la vitrocerámica por otra, y sin enchufe.
-No pasa nada -dijo ZaraJota™-, no puede ser tan difícil.
Seis horas más tarde, las piezas seguían desperdigadas por todo el salón.
-¿Busco un niño de cinco años para que termine?
-¡No vienen las instrucciones!-gritó ZaraJota™-. ¡Hago lo que puedo!
-¿Has probado a descargarlas de la web?
-¡No están!
-¿Y si...?
-¡No! ¡Voy a montar esta cocina aunque sea la último que haga! ¡ES UNA CUESTIÓN PERSONAL!
Varios días más tarde, por fin. ZaraJota™ apretó el último tornillo y me llamó para que admirara su obra.
-¡Hala! ¡Que bonita! -le dije. Que ni bonita ni nada, era por animar.
-Mira que grande es el horno -dijo, abriendo la puerta.
-Anda, si tiene dos bandejas... ¿y esos papelotes qué son?
A ZaraJota™ le cambió la cara.
Las instrucciones.
O, mejor dicho, las p*t*s instrucciones.
-¿Estaban dentro del horno?
Durante una par de días ZaraJota™ estuvo en estado de shock, balanceándose y repitiendo "dentro del horno, dentro del horno" mientras le caía la babilla por un lateral de la boca.
Para entonces yo ya había descubierto la aterradora realidad: la vitrocerámica no funcionaba.
ZaraJota™ desmontó y volvió a montar todo, esta vez siguiendo las instrucciones, cambió el cable, cambió el enchufe... y nada.
Al final llamé al servicio técnico.
-Eso es que está mal montado -me dijo el técnico por teléfono.
-Me quedaría más tranquila si viniera a verlo.
Y vino. Por suerte, vino un día que ZaraJota™ no estaba. No sé qué habría sido de su pobre cerebrito.
El técnico desmontó la vitro y empezó a resoplar.
-Menuda chapuza le han hecho, señora...
-¿Sí?
-Lo mejor que puede hacer es llamar a IKEA y poner una reclamación.
-Es que no lo han montado los de IKEA...
-Pues tendría que haber llamado a un electricista.
-Oiga, que ha sido un electricista titulado.
Sí, el terrible secreto de ZaraJota™ sale por fin a la luz: ZaraJota™ estudió para ser técnico electricista. Que no quiere decir que se convirtiera en uno, por suerte para la humanidad.
-Señora, el que haya hecho esto no tiene ni idea de electricidad.
-Pues claro que no. Yo he dicho que tiene el título, no que le haya servido para algo.
-...
-Es mi marido, ¿sabe?
-Ya.
El técnico se dio cuenta entonces de que yo era una víctima, me dio un par de palmaditas en la cabeza, arregló la cocina y se fue.
Unos días más tarde los señores de la mudanza nos trajeron todas las cajas, nos instalamos y empezamos a vivir felices como perdices en nuestra casita nueva.
Un domingo por la tarde, mientras estábamos perreando en el sofá medio atontados por el olor a pintura y a muebles nuevos, la vecina de abajo llamó al timbre.
-Hola, es que me ha salido una mancha de humedad en el techo.
-¿Sí? ¿De dónde?
-Es el techo del salón. Creo que viene de vuestro baño.
-No puede ser... el grifo del baño goteaba, pero justo hace un rato lo ha arreglado mi marid... está bien, es culpa nuestra.





Pd para los amantes de los finales felices: cuando ZaraJota™  apretó el grifo para que dejara de gotear, aflojó sin querer la tubería de alimentación del lavabo, que empezó a gotear por la junta y le hizo a la vecina de abajo una imitación muy bonita de las caras de Bélmez. El seguro se hizo cargo de todo, y vivimos felices y comimos perdices hasta que se nos inundó el piso... pero esa es otra historia y tendrá que ser contada en la nueva saga. ¡No se pierdan La Herencia Urodini, próximamente en sus pantallas!

28 abril 2012

La hipoteca que surgió del frío 8


Previously in Lorz...
4 8 15 16 23 42

Al día siguiente de protestar en la compañía suministradora, el electricista llamó a mi telefonillo.
-¿Sí?
En el telefonillo siempre contesto “¿sí?” con la esperanza de que alguien me conteste alguna vez “¡NO!”. Pero no hay manera, no. La gente no tiene sentido del humor ni del ritmo narrativo.
-Soy el electricista.
-Estupendo, pues aquí estamos para lo que necesite.
-Ya, señora, yo también estoy aquí.
-Lo que quiero decir es que estamos esperándole aquí arriba, cuando quiera.
-Y yo estoy esperando aquí abajo.
Hombre, pensé, tanto como esperando... acaba de llamar. No le dije nada porque el señor parecía muy cabreado.
-¿Necesita que baje?
-No, señora, usted quédese ahí arriba cómodamente, que ya hago yo todo el trabajo.
-Ah, estupendo.
-Señora, o baja o me voy.
Ahí ya me empecé a mosquear.
No pasa nada, me dije, tú sólo tienes que seguirle un ratito la corriente. Jijiji. La corriente. Jijiji. Al electricista. Jijiji. ¿Lo pilláis?
Baje al descansillo y me encontré al electricista en el cuarto de contadores.
-Muy bien señora, ¿cual es su contador?
-Ah, pues ni idea.
-¿Cómo no lo va a saber?
-Como que no lo sé.
-Jodeeeeeeer con la peña...
Ahí ya estaba muy mosqueada.
-Vamos a ver, ¿cómo quiere que lo sepa si (1) me acabo de mudar, (2) no tengo suministro y (3) LA ÚNICA LLAVE QUE EXISTE DEL CUARTO DE CONTADORES LA TIENE USTED?
-Sí, claro, entonces lo tendré que buscar yo.
-Si me necesita, estaré en mi piso.
Y me fui muy dignamente. O, lo que es lo mismo, corriendo y agitando los bracitos porque tenía muchas ganas de potar.
Al rato, el electricista encontró el contador y empecé a tener suministro de luz.
Y hubo gran regocijo.
Esa misma tarde vino el pintor a terminar unas chapucillas.
Como el pobre hombre llevaba un mes pintando con linterna, lavándose con agua fría y haciendo pis a oscuras, le comuniqué la gran noticia en cuanto entró:
-¡Ya tenemos luz!
Aunque lo cierto es que no se lo podía demostrar porque seguíamos sin tener los casquillos de las lámparas, pero eso es un detalle sin importancia. Al menos nos funcionaban los enchufes, y se podía cargar el móvil.
-Anda, pues si lo llevo a saber me traigo la radial.
-¿No se ha traído la radial? ¿Y cómo piensa cortar las baldosas?
-...
-...
-Mañana vuelvo.

Continuará... (ya queda poco, lo prometo)

19 abril 2012

La hipoteca que surgió del frío 7

Previously in Lorz...
Personas desconocidas pintal mal el techo de la habitación.

Decíamos ayer que la anterior propietaria se llevó todo. Y cuando digo todo, digo que se llevó parte de las baldosas, los casquillos de las lámparas y (esto se me olvidó mencionarlo la vez anterior) el contador de la luz.
Por eso lo de los casquillos nos nos importó demasiado. Total, aunque los tuviéramos nos iba a dar lo mismo, ¿no?
-Pero no os preocupéis por eso -nos dijo la de la agencia-. La expropietaria ya ha dado la orden para que la vuelvan a poner.
Dos semanas después de firmar la hipoteca seguíamos sin luz.
-Pues no entiendo porqué, si yo he dado el parte ya -nos dijo la expropietaria por teléfono-. Hasta tengo el número de incidencia:  4.8.15.16.23.42
La señora me explicó además que estaba de vacaciones y no se podía ocupar personalmente de esto, pero que con el número de incidencia podía llamar yo misma a la compañía a reclamar.
Y claro, llamé a la compañía.
-Hola, estoy esperando que vengan a ponerme el contador y no viene nadie.
-¿Tiene el número de incidencia?
-Claro: 4.8.15.16.23.42
-Ese número de incidencia no es nuestro -me dijeron.
-¿Qué?
-Que no hay ninguna incidencia abierta.
-¿Y si busca por direccîón?
-No.
-¿DNI del titular?
-Señora, que no hay nada.
-Bien... eh... si no hay nada abierto, ¿podemos tramitar un alta nueva a mi nombre?
-Claro, señora.
Tramitamos el alta a mi nombre y me dijeron que alguien se pondría en contacto conmigo en 24 horas.

Tres días más tarde nadie se había puesto en contacto conmigo, así que llamé yo.
-Sí, hola, es que hace tres días llamé para dar un alta, y no se han puesto en contacto conmigo.
-Sí, ya, no se puede tramitar el alta.
-¿Y eso?
-Porque ya hay una incidencia abierta a nombre de otra persona.
-Espere, ¿no será la 4.8.15.16.23.42?
-Señora, si ya lo sabe, ¿para qué llama?
-Eh... ¿me puede decir el estado de la incidencia?
-Está bloqueada.
-¿Por qué?
-Porque usted ha intentado dar un alta nueva, claro. Eso no se puede hacer, ¿sabe?
-Está bien, está bien, ¿pueden anular la petición de alta nueva y reactivar la incidencia?
-Claro. En 24 horas la llaman.

Adivinad qué: no me llamaron. Y volví a llamar.
-Hola, tengo abierta la incidencia 4.8.15.16.23.42 y no me han llamado.
-Sí, ya, está bloqueada.
-¿Y ahora por qué?
-Le hemos enviado documentación por carta y no podemos continuar hasta que nos la devuelva firmada.
-Pero esa incidencia la abrió la expropietaria...
-Sí, bueno, pues se la hemos enviado a ella.
-Verá, es que esa señora va a estar en casa de su hija una temporada, no va a recibir el correo.
-Bueno, pues que nos la mande cuando regrese.
-¿No podrían mandarla a la dirección de su hija?
-No, no, no. Sólo a la dirección que nos especificó el titular para el envío de cartas.
-¿Y no pueden anular esta incidencia y hacer una alta nueva?
-Bueno, le tendría que mandar una solicitud de anulación de incidencia por correo, nos la tendría que devolver firmada y entonces...
-¡Pero entonces estaría en la misma situación!
-Sí, ya.
-¿Y no le parece un poco kafkiano?
-¿Le importaría repetir la pregunta? 
-Bien, escúcheme: hace un mes me compré un piso. No tengo luz. Mi termo es eléctrico, así que tampoco tengo agua caliente. Mi cocina tiene vitrocerámica, así que tampoco puedo cocinar. Me han traido una nevera y una lavadora que no sé si funcionan porque no tengo luz. Me tienen que poner el suelo y no pueden porque se tienen que enchufar la radial en el culo y sorprendentemente no funciona. ¿Y sabe que es lo peor? ¡¡¡QUE TENGO P*T*S NAÚSEAS MATUTINAS TODO EL P*T* DÍA Y CADA VEZ QUE QUIERO POTAR TENGO QUE IR AL P*T* BAÑO CON UNA P*T* LINTERNA PARA QUE NO ACABE TODO EN EL P*T* SUELO!!!
-Lo lamento, pero la Ley de Protección de Datos no nos permite tramitar su solicitud.
-Entiendo. En cambio, la Ley de Protección de Datos sí permite dejar al propietario de la vivienda sin suministro durante un mes porque un tercero que no reside en la misma ha abierto una incidencia.
-Eh...
Al día siguiente me llamó el electricista para colocar el contador.
Adoro la Ley de Protección de Datos.

Pd.: Lo malo de que las compañías españolas se lleven sus plataformas de atención al cliente al tercer mundo para ahorrarse dinero pagando sueldos tercermundistas es que se consigue una atención al cliente tercermundista.

Continuará...

11 abril 2012

La hipoteca que surgió del frío 6

Previously in Lorz..
El grifo del baño gotea.

Ya teníamos el piso, o lo que quedaba de él.
Después de meditarlo cuidadosamente, decidimos que los primero que teníamos que hacer era echarnos a llorar.
Completado el primer paso con éxito, el segundo encontrar un pintor que arreglara parte del desaguisado.
Como no conocíamos a ninguno (jijiji) contactamos con una empresa se servicios que nos dijo que le pasaría el encargo a cinco pintores diferentes para que nos dieran prespuesto.
De esos presuntos cinco pintores sólo nos llamaron tres, que insistieron en que tenían que ver el piso.
-¿No me pueden dar el presupuesto con la descripción que les estoy dando? -pregunté.
-Sí, pero si lo que cuenta es verdad no nos lo queremos perder.
Para no liarla parda, cité a los pintores a diferentes horas para que vieran el piso.
Y se presentaron todos a la vez.
Fiestaaaaa...
Y se cabrearon.
Fiestaaaa...
Y no tuvieron ningún reparo en decírmelo.
Fiestaaaa...
Y uno de ellos, además, llamó a ZaraJota™ para quejarse.
-Que sepa usted -le dijo-, que no es ético llamar a más de un reparador para hacer el mismo trabajo.
-Hombre, si le pido presupuesto es para compararlo con otros presupuestos, ¿no?
Curiosamente, este señor pintor fue el que nos ofreció mejores condiciones.
-Me da igual -le dije a ZaraJota™-. Si nos grita sin tener el trabajo asegurado, ¿qué hará cuando empiece a pintar? Que no, que no, que este es el típico que empieza a encontrar faltas en todas partes y el final acabamos pagando el doble porque la junta de las canaletas no estaba bien hecha.
ZaraJota™ estuvo de acuerdo, y contratamos a otro señor que nos prometió que podía hacer el trabajo entre el jueves y el viernes de esa misma semana.
-Pero, ¿seguro que terminarán a tiempo? Que nos traen los muebles de cocina el sábado...
-Claro señora.
ZaraJota™ se pidió libre el jueves y el viernes para ayudar en lo que hiciera falta.
El jueves los trabajos avanzaron MUY despacio.
El viernes por la mañana los trabajos avanzaron MUY despacio.
El viernes a la hora de comer el pintor habló con ZaraJota™.
-Es una tontería que esté usted aquí perdiendo el tiempo con nosotros. ¿Qué le parece si nos deja llave, nosotros terminamos de pintar esta tarde, y le devolvemos las llaves cuando quedemos para que nos pague? Así puede irse a casa y descansar un poco.
ZaraJota™ les dejó las llaves.
El viernes por la tarde ZaraJota™ y yo, incapaces de descansar, fuimos a ver cómo avanzaba la cosa... y los pintores no estaban.
-Pero... me dijeron que se quedarían hasta tarde y que acabarían hoy... por eso les he dejado las llaves.
-Te han tangao.
-A lo mejor es que van a volver mañana. ¿No?
-Claro, claro, se han escaqueado un viernes por la tarde y van a venir un sábado.
-Pero...
-Asúmelo: te han tangao.
El sábado nos trajeron los muebles de la cocina, pero no los pudieron montar porque todavía estaba todo a medio pintar y con los arreos de los pintores de por medio.
El lunes, después del trabajo, fui al piso a ver si podía hacer algo útil, y allí estaban los pintores, como si no hubiera ocurrido nada.
-¿Creen que podrán terminar hoy?
-Claro, señora.
Un par de horas más tarde entré en el salón y ahí estaban los dos pintores con los pantalones bajados.
-¡QUÉ C*Ñ*! -grité.
Salí corriendo y me encerré en el baño. Un par de minutos más tarde llamaron a la puerta del baño.
-¡¡¡NO ME VIOLEN, QUE ESTOY MUY SENSIBLE!!!
-Señora, ya nos vamos.
-Vale. ¿Han acabado?
-No, mañana.
Ay...
Al día siguiente les estaba esperando con los brazos en jarras.
-¿Le hemos hecho esperar?
-No, no, si no me importa estar tres horas de pie en un piso vacío que huele a pintura. A fin de cuentas, no es como si estuviera embazaraza. Ah, que sí lo estoy. Embarazada y de los nervios. ¿Creen que podrán acabar hoy o qué?
-Claro, señora.
-Bien. Y si se van a cambiar de ropa, o cierran la puerta de la habitación o me avisan para que yo no entre, pero intenten no bajarse los pantalones delante mía sin previo aviso, que estoy muy sensible.
-Claro que no, señora, que cosas tiene...
El martes, por fin, terminaron de pintar.
El miércoles la pintura empezó a caerse.
El jueves conseguí que uno de los pintores viniera a casa, lo cogí de una oreja y le froté los morros contra la pintura descascarillada.
-¡PINTURA CACA! ¡PINTURA CACA!
-Señora, pare ya, que no soy un caniche...
-¡La pintura se está cayendo!
-Eso es porque alguien ha pintado encima de pintura plástica sin sanear antes.
Bien, bien, bien... ¿y quién cree usted que ha podido ser ese alguien?

Continuará...

07 abril 2012

La hipoteca que surgió del frío 5

Previously in Lorz...

La vendedora me quiere tangar
y yo le sigo, le sigo la corriente
porque no quiero que diga la gente
que la vendedora me quiere tangar

Después de una semana de intenso sufrimiento, la chica de la agencia nos volvió a llamar.
-¿QUÉ C*Ñ* PASA AHORA?
-Nada, que la señora ha aceptado la oferta, ahora sólo nos queda ir al notario, ¡y el piso será vuestro!
-¡Por fin! ¿Cuándo podemos firmar? ¿Mañana? ¿Pasado?
-Bueno... es que ahora se ha roto una mano.
-Pues que firme con la otra.
-No, si ese no es el problema. Es que se ve que desde que visitamos el piso por última vez lo ha estado usando de trastero, ¿sabes? Está lleno de muebles y m**rd*s diversas.
-Pero se lo llevará, ¿no?
-Pues ahí está, que con la mano rota no puede, y su hija está de viaje y hasta que no vuelva no le puede ayudar.
-Ya.
-Y luego está el tema de la pintura.
-Sorpréndeme...
-Bueno, ella quiere que tengáis el piso bonito cuando entréis a vivir, y está pensando en dejarlo recién pintado, pero no puede porque su hija no está.
-Pero, ¿no pensaría hacer que su hija lo pintara?
-No, no, pero como es mayor tiene miedo de hablar con los pintores ella sola y que la engañen.
-Ya.
-Además está el tema de la cocina.
-¿Que le pasa a la cocina?
-Nada, nada... que no hay.
-¿QUÉ?
-Se la ha llevado. Ha desmontado los muebles de madera, y se los ha llevado.
-A ver si lo entiendo: ¿la frágil ancianita que tiene miedo de hablar con los pintores ha cogido un martillo pilón, ha desmontado los muebles de la cocina, se los ha echado a la espalda y se los ha llevado?
-Más o menos...
-Mira, me da igual.
Bueno, eso pensé en el momento. Lo único que quería era acabar con la tortura psicológica de una vez, y me daba igual que el piso estuviera en ruinas.
Una semana más tarde, después de mucho sufrimiento, la suegra vino desde Barcelona con cientos de documentos de diversa índole para avalarnos, perdimos una mañana de nuestras vidas esperando a que el notario se dignara a presentarse, firmamos millones de papeles y finalmente nos entregaron las llaves del piso.
Lo primero que hicimos al sair de la notaría fue bailar el bailecito de la victoria.
Después salimos corriendo a ver nuestro recién adquirido piso.
Antes de entrar, pensamos que sería buena idea advertir a la suegra.
-Los de la agencia nos han avisado que la expropietaria ha estado usando el piso de trastero durante las últimas semanas, y no sabemos qué nos podemos encontrar. Por favor, no te asustes. El piso es precioso, no te dejes engañar por las circunstancias.
La suegra asintió, y los tres entramos.
Bien, en honor a la verdad, tengo que admitir que la expropietaria se había llevado todos los trastos.
De paso se había llevado también todos los muebles de la cocina, salvo uno, aunque al principio no nos dimos cuenta porque estaba debajo de varios estratos de roña.
Y ya que estaba, se había llevado las lámparas.
Y las bombillas.
Y los casquillos.
En realidad, era como si no hubiera podido desmontar las lámparas y hubiera dedidido cortarlas de raiz, dejando un par de centímetros de cable que sobresalía del techo.
Las paredes estaban llenas de bultos, y, encima, unas estaban pintadas de morado, otras de granate, y una, sólo una, tenía aplicado gotelé, y el suelo... bien, en el suelo se podían plantar patatas, salvo en un trozo en el que alguien había arrancado varias baldosas sin motivo aparente.
Se me vino el mundo encima. En fin, yo sabía que podía hacer de aquello un lugar habitable, pero en aquel momento no vi cómo. De todas formas, lo que más me preocupaba era mi suegra. La pobre mujer había hipotecado su piso para que pudiéramos comprar... eso.
Por un momento pensé que se enfadaría, o que al menos nos diría algo, pero no dijo nada... entonces.
-Lorz, tengo que decirte algo sobre el piso nuevo -dijo horas más tarde, cuando estábamos intentando recuperarnos del shock.
Ya está, ahí viene...
-¿Qué ha pasado?
-No sé cómo decirte esto... en tu estado... no quisiera agobiarte.
-El piso no te ha gustado, ¿verdad? -pregunté.
-No, no es eso...
-Ya.
-Es que creo que no te has dado cuenta de que tiene un problemilla.
¿Un problemilla? ¿UN PROBLEMILLA? ¡El piso es zona catastrófica!
-¿Sí? ¿Cuál?
-Verás... por favor no te lo tomes a mal, ¿vale?... no es bueno alterarse en tu estado... es que sé que estás muy ilusionada con el piso y no quiero pincharte la burbuja... pero... la cuestión es... no sé si te has dado cuenta... el grifo del baño gotea.
Pues no, la verdad es que no me había dado cuenta.



Continuará...

30 marzo 2012

La hipoteca que surgió del frío 4

Previously in Lonz...
El banco quiere esclavizarme a mí y quedarse con mi hijo.

No nos lo podiamos creer: ¡el banco nos había concedido la hipoteca!
-Ahora sólo necesitamos que la propietaria del piso acepte la oferta de compra -dijo la agente.
-¿Y eso tarda mucho?
-No, no... tiene que dar respuesta en 10 días o se anula la oferta.
-¿Y si dice que no?
-Si dice que no, ¡tendrá que devolver el DOBLE de la señal que le habéis dado!
-Ah.
-Pero no os preocupéis, ¡sería muy estúpida si rechazara una oferta así!
-Sí, además es más fácil que pasen los 10 días sin decir ni mu y quedarse con nuestra señal -intervino ZaraJota™
-Bueno, sí, eso también.Al día siguiente...
-La propietaria ha venido hoy a la agencia, le hemos dado la señal y ha firmado la oferta. Ahora se lo tiene que pensar, pero no os preocupéis, parecía entusiasmada.
-No me extraña, le acabas de dar 3000 € en mano, en billetes pequeños y sin marcar.
-Bueno, sí, eso también.

Al día siguiente...
-He hablado con la propietaria. Dice que tiene que hablarlo con su hija, que no puede tomar la decisión sóla. Es que es una persona mayor, y ya sabéis los frágiles que se sienten las señoras mayores, tiene miedo de equivocarse.
-Eso o quiere ganar tiempo para quedarse con nuestra señal.
-Bueno, sí, eso también.

Al día siguiente...
-He hablado con la propietaria. Dice que sí, que lo quiere vender, pero que le da mucha pena porque el piso lo reformó su difunto marido y le trae muchos recuerdos.
-Por favor, dile que el piso es PERFECTO y lo voy a cuidar a adorar como si lo hubiera reformado mi propio difunto marido. Es más, si es necesario, obligaré a ZaraJota™ a poner una alcayata y suicidarse después, para que nos una el sentimiento.
-Mujer, no seas así, tienes que reconocer que debe ser muy duro.
-Lo que debe ser duro es tener que devolvernos la señal una vez que has tenido el dinero fresquito en la mano.
-Bueno, sí, eso también.

Al día siguiente...
-He hablado con la propietaria.
-Y yo con mi farmacéutico. Dice que las embarazadas no pueden tomar tranquimacines.
-¿Perdón?
-Nada, nada, ¿qué pasa esta vez?
-Dice que le da pena vender el piso por tan poco, cuando a ella le costó el doble.
-Claro, seguro que lo compró pensando en especular y ahora la crisis le ha dado en el pandero... Mire, ese no es mi problema. A ella le puede parecer que lo está regalando, pero el precio está dentro de lo normal tal y como están las cosas, y además, ¡lo puso ella!
-Ya, bueeeeeeno, es que ella estaba conforme con venderlo por 90.000, pero como habéis pedido una rebaja...
-¡Yo no he pedido ninguna rebaja!
-Ejem... ya, la he pedido yo. Pensaba que os gustaría que os saliera más barato.
-¡Claro que me gusta! ¡Lo que no me gusta es arriesgarme a que no la acepte y perder mi señal!
-Bueno, sí, eso también.

Al día siguiente...
-Eh... Lorz...
-¿QUÉ C*Ñ* QUIERE LA PROPIETARIA AHORA?
-Eh... es que ha tenido un accidente y está en el hospital.
-¿QUÉ?
-Ya sabes lo que son las personas mayores... son torpes, se caen...
-¡ESA LO QUE QUIERE ES FINGIR SU PROPIA MUERTE Y LARGARSE CON MI DINERO!
-Bueno, sí, eso también.

Continuará...

19 marzo 2012

La hipoteca que surgió del frío 3

Previously in Lorz...
No puedo comer jamón. O sí. O sólo los días pares de luna llena. Pero no me importa, ¡porque tengo un llaverito!

-Bien -dijo la agente inmobiliaria-, para tramitar la hipoteca sólo necesitamos la fotocopia de los DNIs de los solicitantes, los contratos de trabajo y las tres últimas nóminas.
-¿Sólo?
Que bien, que fácil, no sé porqué la gente se queja tanto de los papeleos de la hipoteca, la verdad...

Al día siguiente...
-Lorz, tu contrato de trabajo no es indefinido.
-Sí que lo es.
-¿Sí?
-Claro: me pueden echar hoy, me pueden echar mañana... ¡no se puede ser más indefinido!
-Ya veo... vamos a necesitar también una copia de tu vida laboral.

Al día siguiente...
-Una copia actualizada de tu vida laboral, Lorz...

Al día siguiente...
-Lorz, necesitamos los movimientos de cartilla bancaria de los últimos seis meses.
-Ah, eso es fácil: normalmente está en el cajón, una vez al mes la cojo, la llevo al salón, pago el alquiler por internet y la devuelvo al cajón.
-Los movimientos son las entradas y salidas de dinero de la cuenta.

Al día siguiente...
-Hemos visto que hacéis transferencias periódicas a un tercero.
-Sí, el alquiler.
-Necesitamos el contrato de alquiler y los últimos recibos de las transferencias de pago del alquiler.
-Anda ya...
-El banco quiere saber que sois solventes antes de daros la hipoteca.

Al día siguiente...
-El banco no os considera solventes.
-Me lo imaginaba: me ducho todos los días y no me he disuelto ni una sola vez.
-Vais a necesitar un aval.
-¿Y eso dónde se compra?

Al día siguiente...
-Bien, pues si os va a avalar tu suegra, sólo necesitamos su DNI y la copia de las escrituras de su casa.

Al día siguiente...
-Estas escrituras están a nombre de dos personas.
-Sí, el piso lo compraron mis suegros, pero mi suegro falleció. Necesitas el certificado de defunción, ¿verdad?
-Ajá...

Al día siguiente...
-Lorz...
-Te pongas como te pongas, NO vamos a exhumar el cadáver de mi suegro.
-No, pero necesitamos el permiso de todos los herederos.
-No, no, porque los herederos renunciaron a favor de su madre.
-Entonces...
-Sí, vale, encontraremos el papel.

Al día siguiente...
-Oye, ¿tu suegra está al día del pago de la escalera?
-Más le vale, es la presidenta... También quieres el recibo, ¿no?

Al día siguiente...
-Necesitamos que mandéis de nuevo toda la documentación. Es que en las fotocopias no se ve el sellito.

Al día siguiente...
-Lorz, necesitamos...
-¿QUÉ? ¿QUÉ OS FALTA AHORA? ¿ANÁLISIS DE SANGRE? ¿PRUEBAS DE ADN DE TODA LA FAMILIA? ¿EL RECIBO DE PAGO DE MI PRIMER CHUPETE? ¿EL CORDÓN UMBILICAL DE MI PRIMER HIJO VARÓN? ¿EH? ¿QUÉ C*Ñ* NECESITAS AHORA?
-Eh... necesitamos que vengáis a firmar la hipoteca.
Claro, claro, ahora disimula.

Continuará...

12 marzo 2012

La hipoteca que surgió del frío 2

Previously in Lorz...ZaraJota™ hace más caso de un palo lleno de pis que de mí.
Pocos días después de haber visto el piso nos llamaron de la agencia.
-¿Habéis tomado alguna decisión?-Sí, una carbonara con extra de queso, gracias.
-Eh... una decisión con respecto al piso que os enseñamos.
-Ah, sí. A mí me encanta, pero mi marido se niega porque es un plasta.
A ZaraJota™ le molestaban dos cosas:
La primera es que el baño del piso era tan pequeño que cuando si se sentaba en el inodoro le topaban las rodillas contra la pared.
-Yo creía que los hombres hacían sus cosas de pie.
-Bueno, también hacemos otras cosas sentados.
-¿Cuáles? -pregunté, pero se negó a darme más explicaciones. Me quedé intrigadísima. De hecho estoy pensando en poner una webcam. ¡Quiero saber qué son esas cosas secretas que hacen los hombres cuando se encierran en el baño!
La segunda cosa que molestaba a ZaraJota™ era que el piso no tenía tendedero. A primera vista no parece un problema tan grave, ¿no? El problema surge porque ZaraJota™ tenemos las labores de la casa repartidas a la mitad, a saber:
Yo cocino, él friega los platos.
Yo hago la compra, él tira del carrito.
Yo plancho, él dobla calcetines.
Yo pongo la lavadora, el tiende.
ZaraJota™ se toma muy en serio sus funciones domésticas y por eso para él la ausencia de tendedero no era una pequeña molestia: era una afrenta personal.
-No puedo trabajar en estas condiciones -declaró.
-¿Sigues ahí? -preguntó la de la agencia.
-Sí, sí, es que estaba explicándole a la gente porqué a mi marido no le gusta el piso.
-Ya. ¿y sería mucha molestia que me lo explicaras a mí?
-Bueno, no tiene tendedero.
-Podéis poner secadora.
-¿Sí?
-Es más: todos los vecinos del edificio la tienen.
-¿En serio? ¿Y por qué tienden la ropa en la terraza?
-Eh...
-Además, no le gusta el baño.
-¡Si está recién reformado!
-Ya, pero dice que no puede hacer a gusto las cosas cuando que hace cuando se encierra en el baño a solas mucho rato.
-¿QUÉ?
-No tengo ni idea, no me lo quiere decir, pero tarde o temprano me voy a enterar porque se está grabando con una webcam.
-Eh... está bien... Está claro que hay pequeños contras, pero luego hay muchas ventajas.
-No sé, no sé...
-Os haremos un descuento de 3000 €.
-No sé, no sé...
-Os financiamos el 100%.
-No sé, no sé...
-Incluiremos en el precio las tasas del notario, el seguro de la casa y de vida, y la comisíón de la agencia.
-No sé, no sé...
-Nos ocuparemos de todas las gestiones.
-No sé, no sé...
-Y os regalaremos un llaverito.
-¡NOS LO QUEDAMOS!

continuará...

02 marzo 2012

La hipoteca que surgió del frío 1

He estado dos semanas sin internet.
¿Eso es lo que llaman "molestias del embarazo"?

Así fue cómo pasó.
A principios de enero tenía que empezar mi momento ketchup del mes.
Tenía todos los síntomas habituales: malestar premenstrual, hinchazón premenstrual, senos premenstruales, antojos premenstruales, naúseas mañaneras premenstruales...
Bueno, a decir verdad nunca antes había tenido naúseas mañaneras premenstruales.
-Nunca es tarde para probar cosas nuevas -me dije a mí misma, y no le di más vueltas. Estaba muy ocupada potando y además las vueltas me provocaban más naúseas.
Una semana más tarde seguía teniendo todos los síndromes premenstruales y me empecé a mosquear.
-¿Todavía estás igual? -preguntaba ZaraJota™- ¿No te tenía que haber venido ya?
-Sí...
-¿Y cuánto crees que tardará?
-No sé... ¿unos nueve meses?
Entonces fue cuando me hice la primera prueba.
Resultado: no sabe/no contesta.
-¡Pero qué coñ...!
Entonces fue cuando me hice la segunda prueba.
Resultado: negativo.
Eh...

Lorzconsejo: si quieres saber si estás embarazada cómprate una rana. Es más fiable que un test de embarazo, no tienes que hacer equilibrios en el inodoro para que funcione y luego te la puedes quedar como mascota.

Para entonces el síndrome premenstrual se había convertido en un superpoder mutante: podía olerlo TODO.
Sí, como superpoder mutante quizá sea un poco chapucero. No sirve para nada. Bueno, sí: provoca más naúseas premenstruales.
Yuju.
Entretanto empecé a sentir un síndrome premenstrual nuevo y rarísimo: empecé a obsesionarme con mudarme. A una casa más grande. Mejor dicho, a una casa con una habitación extra más grande. Y ventilada. Y con más luz. Un lugar sano y bonito para criar a mi beb... a mi síndrome premenstrual. Sí, eso.
Después de varios intentos vimos uno que me gustó muchísimo.
-Quiero este -le dije a ZaraJota™ en cuanto salimos de la agencia.
-Será broma...
-No. Quiero este.
-Lorz, no tiene cocina, no tiene calefacción, no tiene tarima, no está orientado al este...
-Nadie es perfecto.
-Está lejos de nuestros trabajos, el baño es tan pequeño que si te tiras un pedo rebotas contra las paredes y lo que es peor, ¡está al lado de casa de tus padres!
-Pero tiene una habitación perfecta para el bebé.
-Lorz, seamos serios: no estás embarazada.
-Tengo todos los síntomas: naúseas, hinchazón... Estoy embarazada, lo sé. Lo siento en mi cuerpo. Lo siento en el aire. Lo siento en el viento. Lo siento en...
-Vale, vale, peeeero esos síntomas pueden ser de cualquier otra cosa. Algo que te ha sentado mal, nervios... El test salió negativo.
-¡Te fías más de un palo lleno de pis que de mí!
-No es eso, es que...
-¡¡¡YA NO ME QUIERES!!! ¡¡¡HAS DEJADO DE QUERERME PORQUE ESTOY MUY GORDA!!! ¡¡¡BUAAAAAAA!!!
-Está bien, me has convencido.
-¿Sí?
-No, pero me estás dando mucho miedo ahora mismo.
¡Bien! ¡Por fin tengo un poder mutante premenstrual que mola!


Continuará...

01 julio 2011

La voz de mi conciencia

El viernes pasado ZaraJota™ se fue de viaje al extranjero.
Al principio me dio mucha pena que se fuera, porque tener un marido es muy práctico: mata bichos, abre botes de mayonesa y alcanza los estantes altos.
Pero mientras volvía a casa en metro me di cuenta de que era mi primer fin de semana sola en casa en cuatro años, y dejó de darme pena de pronto.
-¡Voy a pasarme todo el fin de semana leyendo novelas de highlanders y comiendo helado! -exclamé.
-Lo que usted quiera, señorita, pero si vuelve a gritar llamo a seguridad -dijo uno de los pasajeros. Jo, la gente es superborde.
Esa misma noche empecé mi novela de highlanders, me enganché, me dieron las tres de la mañana leyendo, y cuando me quise ir a dormir toda la casa estaba oscura y silenciosa.
Me metí en la cama, y los minutos pasaron... y no me podía dormir. Al final tuve que levantarme e irme a la habitación de Arale-chan.
-Rata-chan, creo que hay un monstruo debajo de mi cama.
-No te preocupes, si te conoce en lo más mínimo no se atreverá a salir.
-Creo que quiere matarme.
-Si no me dejas dormir yo también querré.
-¿No se supone que eres un animal nocturno?
-¿No se supone que eres un animal inteligente?
Cabizbaja, volví a la cama y me tapé la cabeza con las sábanas, porque todo el mundo sabe que los monstruos salvajes y asesinos con las patas llenas de garras y la boca llena de dientes no son capaces de atravesar una sábana de algodón.
A la mañana siguiente me levanté sin ganar de leer novelas de highlanders.
En cambio, mientras desayunaba llegué a la conclusión de que era totalmente necesario e indispensable que cambiara los muebles de salón de sitio, tarea que calculaba que me llevaría aproximadamente media hora.
Doce horas más tarde seguía colocando dvds, libros y figuritas de Picolo, me dolía la espalda, me picaban los ojos, y estaba tan cansada que no me quedaban ganas ni de comer helado.
En estas, recibí varios mensajes de "oh, pobrecita, estarás sóla en casa triste y aburrida, podíamos quedar".
Agradecida y emocionada por el interés de mis amigos, les envié una respuesta que expresaba mis sentimientos:
"mi no hablo su idiomo, tú equivocar persona"
Esa noche estaba tan cansada que no podía dormir, y para hacer un poco de sueño abrí un rato mi novela de highlanders.
A la mañana siguiente, después de desincrustarme el e-book de la espalda, me levanté, fui al baño a empolvarme la nariz, y una vez allí me di cuenta de que tenía plancha pendiente.
Estuve toda la mañana planchando, luego estudié un rato, y cuando llegó la tarde me di cuenta de que me había pasado todo el fin de semana trabajando en casa en lugar de leyendo helado y comiendo novelas de highlanders, o lo que fuera que hubiera planeado al principio.
-Se acabó. Voy a hacerme palomitas, ponerme algo fresquito de beber, y tirarme en el sofá a leer mi novela.
-No lo hagas. ZaraJota™ se enfadará -dijo la voz de mi conciencia, o sea, la rata.
-ZaraJota™ no tiene por qué enterarse.
-Acuérdate de lo que pasó la última vez -insistió la muy petarda.
-¡Por una vez que quemé un microondas me pusieron matamicroondas!
-Han sido tres veces.
-Que te la pique un pollo.
-A ti otro, y el perrito piloto.
Metí las palomitas en el microondas, lo programé siguiendo cuidadosamente las instrucciones y me fui a leer mi novela de highlanders.
Al rato me empezó a llegar un tufillo a quemado.
-Mierdaaaaaa...
-Te lo dije.
Abrí el microondas, saqué las palomitas churrascadas y humeantes, y las metí en una bolsa para impedir que saliera más humo y se atufara todo.
La bolsa de plástico se derritió.
Intenté meterla en otra, que sufrió el mismo destino, y de paso me quemé un didet.
Toda la cocina olía a palomitas quemadas, a plástico quemado y a carne quemada.
Abrí todas las ventanas para que ventilara, con el resultado de la lógica expansión del humo y el tufo al resto de las habitaciones y de paso, al patio de vecinos.
-¿No huele como a quemado? -oí decir a un vecino.
-Yo no huelo nada -le contestó la mujer-, pero me están entrando unas ganas de comer palomitas...
Todo olía a palomitas quemadas: los muebles, la ropa recién planchada la comida, mi pelo, el pelo de la rata...
-Espero que hayas aprendido la lección -dijo Arale-chan.
-Sí: las novelas de highlanders son malas