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20 noviembre 2023

La aplicación


 

-Hola, le llamamos de la entidad que gestionó su hipoteca, le llamamos porque hemos notado que últimamente le ha subido mucho.
-Sí, nosotros también lo hemos notado, sí.
-Estamos llamando a todos nuestros clientes para hacerles una propuesta que podría mejorar su situación. 
-Pues ya me dirá.
-No, no, tienen que venir a la oficina.
Y así fue como acabamos en la oficina. Pero no en la de nuestro banco, sino de otro.
Eso ya nos tenía que haber dado una pista, pero no nos la dio porque estábamos en shock por haber tenido que ponernos pantalones para salir a la calle. Que llevamos casi cuatro años teletrabajando, por favor, un poco de consideración.
-Bueno, es que nosotros no somos su banco, somos la entidad que gestionó el préstamo para su banco -nos explicó la Entidad Humana que tuvo a bien atendernos tan solo media hora después de la hora a la que nos había citado.
-Ah, claro, lo normal del capitalismo.
-Antes de nada, nos gustaría hacer un estudio personalizado de su situación.
La Entidad Humana que nos estaba atendiendo sacó una tablet. La tablet tenía una aplicación. La aplicación era la cosa más tonta en la que jamás se ha gastado dinero un banco, y mira que todavía tengo en casa llaveros del osito de Caja Madrid.
La Entidad Humana seleccionaba la palabra "ingresos", se abría otra pantalla en la que ponía: ingresos de persona 1, ingresos de la persona 2. La siguiente pantalla los sumaba. Entonces pasábamos a la pantalla "gastos", que daba paso a "gastos fijos", "gastos de educación", "gastos variables"... os hacéis una idea. 
Después de 45 minutos de agonía en los que me hubiera dado tiempo a hacerle lo mismo en una hoja de excel, la aplicación, y con ella la Entidad Humana, llegaron a la conclusión de que ZaraJota y yo teníamos una capacidad de ahorro de setecientos euros al mes.
Yo acababa de cobrar una nómica mensual de 813 euros. Así que me dio la risa.
-No puede ser -le dije.
-Todo el mundo se sorprende cuando lo ve.
-Me pregunto por qué será -ZaraJota me dio una patada por debajo de la mesa. Se ve que él no se preguntaba nada. 
-¡Porque nuestra capacidad de ahorro es mucho mayor de lo que creemos! Lo que pasa es que las personas nos ajustamos a nuestro salario: cuanto más tenemos, más gastamos.
Estaba a punto de decir que qué casualidad, que con la subida de la hipoteca y la inflación había descubierto que cuanto menos tenemos menos gastamos, pero vi la pierna de ZaraJota temblar ligeramente y no me atreví. 
Que tengo las canillas muy sensibles. Así que opté por un discreto:
-Ja.
-La gente cree que no puede ahorrar, y lo que pasa es que no tiene disciplina de ahorro.
-Nosotros tenemos una cuenta de ahorro. Y una para cada niño. Y plan de pensiones.
-Uf, es que los planes de pensiones no sirven para nada.
-¿Perdón?
-Verás el palo que te van a dar cuando te jubiles y quieras cobrarlo, jajaja, es que la gente se cree que los planes de pensiones son la panacea, pero si supieran el pastón que tienen que pagar a hacienda después...
Teniendo en cuenta que el único motivo por el que tengo plan de pensiones es porque el banco me obligó a contratarlo para concedernos la hipoteca, creo que reaccioné bastante bien: solo me mordí la lengua hasta sangrar y perder la capacidad de pronunciar correctamente las fricativas durante una semana.
-El caso -dijo ZaraJota, fingiendo que no me veía convulsionar-, es que la subida de la hipoteca ha limitado considerablemente nuestra capacidad de ahorro.
Es que habla poco, pero cuando se pone habla que da gusto.
-Tenéis un tipo variable, ¿no?
-Eso es.
-Ya, es que ha  subido mucho.
-Mucho -asintió ZaraJota, creyendo en su inocencia que por fin, después de tan solo una hora de mirar la tablet como imbéciles, íbamos a abordar el tema para el que nos habían citado.
-Pero cuando estaba baja no te quejabas, ¿eh? Los dos o tres años que el tipo estaba bajo bien que los has disfrutado.
-Sí, pe-pero...
-Nada, hay que estar a las duras y a las maduras. Y ya has visto que de todas formas tienes una capacidad de ahorro considerable, ¡setecientos euros al mes!
-No estoy seguro de que eso...
-Por eso nuestra Entidad ha considera que es el momento de que penséis a largo plazo y contratéis en Los Niños Son El Futuro Dame Tu Dinero y Mira Como Huyo -vale, es posible que el plan no se llamara así. Es posible que me esté dejando llevar por el rencor. Que si me sobrara tiempo para mirar una tablet durante una hora lo dedicaría a ver La Promesa, no una aplicación diseñada por el primo tonto de alguien, no sé si me explico.
-Pero... vosotros no sois nuestro banco -atiné a decir-. Sería una cuenta nueva, una aplicación nueva... No sé si tengo el cuerpo para más aplicaciones.
-Bueno, si lo es por la aplicación, no te preocupes.
-¿Podré acceder desde la de mi banco?
-No, ¡pero la nuestra es del mismo color!
Bueno, pues ya está, hemos arreglado el capitalismo.

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24 septiembre 2012

A mi preciosa, no tan diminuta niña

Una vez alguien nos dijo a tu papá y a mí que nos queremos tanto, que en nuestro cuento no queda sitio para un dragón.
Pues no, no nos cabe.
Además, ¿qué hacemos nosotros con un dragón?
Son grandes, escupen fuego, comen carne humana... ¡y deben hacer unas cacas enormes! 
Que no, que no, que son muy poco prácticos.
Además, lo que papá y yo queríamos no era un dragón, sino un bebé.
Es lo que pasa cuando te sale el amor a borbotones, ¿sabes?
Nuestra pequeña familia se nos quedaba aún más pequeña por falta de gente a la que querer.

Entonces mamá tuvo un accidente. Ya hablaremos de eso cuando seas mayor. Ahora lo único que importa es que el médico le dijo a mamá que iba a tener muchas dificultades para tener hijos.
Eso dolió más que el accidente, mucho, mucho más.

Después hubo otro accidente. Sí, también hablaremos de eso cuando seas mayor. Esta vez el médico dijo que mamá iba a tener muchas dificultades para tener hijos, y que de todas maneras quizá era lo mejor para todos.
Ni que decir que no estaba de acuerdo, no lo estaba en absoluto.

Hizo falta otro médico diferente, mucho tiempo después.
-Tienes un útero precioso -dijo.
-¿Y eso que significa?
-Que eres tan fértil que te puedes quedar embarazada bebiendo del mismo vaso que tu marido.
El médico exageraba, no es así como se tienen los bebés... ya te lo explicaré cuando seas mayor. Muy mayor. Unos cincuenta o sesenta o así.

Papá y mamá empezaron a beber del mismo vaso en noviembre del 2011, pero no te fabricaron hasta la navidad de ese mismo año, una de las más tristes que hemos tenido.
A la tita del Puerto le acababan de detectar un cáncer de pecho, y no se podía mover de su casa porque iban llamar para que se operara en cualquier momento. Los abuelos se fueron al Puerto con ella, para que no pasaran la navidad sola. A cambio dejaron a sus hijos solos en Madrid. Que es verdad que ya éramos mayorcitos, pero, ¿te imaginas una cena de navidad sin los abuelos?
Sin los gorritos absurdos de la abuela, sin el abuelo de los nervios porque alguien llega cinco minutos tarde, sin las toneladas de comida, sin el cabreo porque ha salido una botella de cocacola en la foto, sin las velitas y el “mira que mono me ha quedado el árbol”.
No es lo mismo, ¿verdad?

Al final a la tita del Puerto la operaron el mismo día que supimos que venías de camino.
Papá y mamá acordaron no decirle nada a nadie, ¡eras tan pequeñita, tan frágil! Pensábamos que con sólo nombrarte el viento se te llevaría.

Aunque ocultarlo era difícil. Mamá estaba hecha una pupa. Devolvía, se mareaba, le dolía todo, a veces se quedaba dormida de pie... lo que pasa cuando tienes un bichillo inquieto creciendo dentro de ti.
A pesar de todo, ese segundo fin de semana de enero nos fuimos al Puerto a ver a la tita. Nada más verme, me cogió del brazo y me llevó aparte; la tita era la única que sabía que te andábamos buscando.
-¿Que tal?
-¡Creo que estoy embarazada!
A la tita se le cambió la cara.
-¿Seguro?
-El palito dice que no, pero yo lo sé, estoy tan malita...
Y mamá, tan malita como estaba, sonreía.
-¿Se lo vas a decir a tu madre?
-No, no se lo digas, es muy pronto...
Papá y mamá pasaron el fin de semana en el Puerto haciendo equilibrios para que nadie notara nada. La tita, recién operada como estaba, se dedicó a cubrirnos. Creo que en el fondo se lo estaba pasando hasta bien. Y entre unas cosas y otras, nadie notó las escapadas para devolver, o que mamá esquivaba ciertas comidas y luego comía frutos secos y manzanas todo el día, o que apenas tocaba a los gatitos.

Volver a Madrid sólo fue un alivio en parte.
Porque verás, mi niña, cuando estás embarazada (y prométeme que tú tardarás mucho, mucho en estarlo) necesitas mucho a tu mamá. No sé si es el instinto, o que necesitas mimitos, o qué, el caso es que así es. 
Y justo, justo cuando mamá necesitaba a su mamá, la abuela estaba en el Puerto. Un mes entero, y que largo que fue.
Todos los días hablábamos por teléfono, y cuando colgaba me sentía más frustrada que antes, porque no se lo podía decir; la abuela ya lo estaba pasando bastante mal: 
Estaba preocupada por la tita, porque un cáncer no es cosa de broma.
Estaba preocupada por su trabajo, porque para cuidar de la tita había tenido que pedir una excedencia; una suspensión de empleo y sueldo durante un mes, y no sabía si a la vuelta seguiría teniendo trabajo, tal y como estaban las cosas.
Estaba preocupada por el dinero, claro, porque un mes sin sueldo no es algo que una familia pueda asumir así como así.
Estaba preocupada por sus hijos, porque estaban solos en Madrid. Por aquel entonces el más pequeño tenía 26 años y vivía con su pareja, pero los hijos son siempre niños.
Estaba preocupada por el abuelo, porque ya sabes que los abuelos se pasan el día rezongándose, y luego no pueden estar el uno sin el otro.
Y además, “¡a saber cómo me está dejando la casa! Porque ya sabes cómo son los hombres, que limpian, pero no afinan. Le temo, le temo a lo que me voy a encontrar cuando vuelva”. Las cosas de la abuela.

Al final, la tita me convenció para que se lo contara.
Me dijo que la abuela estaba muy triste. Me dijo que eso la animaría. Me dijo que le haría sonreír. Y sobre todo, me dijo que o se lo contaba yo, o se lo contaba ella, que no podía guardarse un secreto tan gordo ni un día más.
Ya sabes cómo son los abuelos. Si se lo hubiera dicho antes a la abuela, el abuelo se habría enfurruñado, “nadie me quiere”, “nadie me cuenta nada”, “no pinto nada en esta casa” y todo lo demás. Si se lo hubiera dicho antes al abuelo, la abuela no me habría vuelto a hablar en la vida. Que ahora que lo pienso, así a largo plazo, igual era una ventaja.
La solución fue mandar un mensaje al móvil, a los dos a la vez, y si uno lo leía antes que el otro era su problema, ¿no?
Ellos no lo vieron así. Sobre todo la abuela. “Mira que decirme una cosa así por mensaje”, decía. El cabreo le duró poco: iba a ser abuela, y estaba muy ocupada anunciándolo a gritos por la calle.

Por aquel entonces eras tan pequeña que papá y yo te llamábamos Cigotito: medías 9 milímetros. Nos parecía mentira que aquella manchita diminuta fuera a convertirse en un bebé, y aún así, empezamos a prepararnos para tu llegada.
Conseguimos una hipoteca, todavía no sabemos muy bien cómo, y nos compramos un piso con una habitación grande y ventilada para ti.
Peleamos con pintores, albañiles, técnicos y papeleos de diverso tipo.
Y luego nos mudamos.

Hija, si puedes, no te mudes nunca, o mejor, múdate mil veces, pero ve ligera de equipaje. Una mudanza es como el infierno, con cajas y pelusas en vez de llamas y diablillos.
La mudanza fue especialmente traumática para Arale-Chan, durante un tiempo pensamos que no lo superaría. 

No te preocupes,  lo superó.


Cuando acabamos las reformas, la mudanza y nos asentamos, ¡pluf! Reventó una tubería que nos inundó la casa. Por suerte el fontanero, no te lo creerás, estaba en el edificio, y actuó rápido. Bueno, actuamos: el fontanero, papá, tú en la tripa y yo, recogiendo agua, apartando muebles, construyendo pequeños diques con toallas... En medio del desbarajuste, mamá se hizo daño en la rodilla, y por eso se pasó los siguientes meses cayéndose de todas partes: de las escaleras, del autobús, andando en llano por la calle... Cada caída era un susto, porque te podías haber hecho daño tú también.


Apenas nos habíamos recuperado de la emoción de tener un parque acuático en casa cuando la tía Noli nos llevó a Eurodisney. Tú ya eras un bichillo de tamaño considerable, empezabas a dar patadas y con ellas jugábamos a imaginar lo que te gustaba y lo que no.

Por entonces, cuando parecía que todo estaba perfecto y listo para la llegada de nuestra pequeña, mamá se quedó sin trabajo. Económicamente no suponía ningún problema, mamá llevaba muchos años trabajando, y tenía derecho a su prestación. El problema era, precisamente, que mamá llevaba muchos años trabajando, y no sabe estar parada. Y por mucho que buscó trabajo, con cinco millones de parados como había, a ver quién contrataba a una embarazada.
Al final mamá se resignó y se dedicó a estudiar. La de horas que habremos pasado, tú y yo, recitando lecciones de inglés, de historia, de arte. La de exámenes que hemos hecho juntas, escritos y orales, y lo que nos hemos reído cuando los examinadores veían a esa opositora de tripa enorme acercándose a la tarima...

Nada más acabar los exámenes, cuando ya me saboreaba un mes de paz, tranquilidad y piscina, la tita del Puerto tuvo un accidente de coche. El coche quedó como un acordeón. Por suerte la tita llevaba el cinturón puesto, así que en vez de quedar hecha mermelada y que la tuvieran que recoger del asfalto con una palita, sólo se hizo un magullón en el pecho que durante unos días le impidió moverse con normalidad. Para que veas lo importante que es el cinturón, hija, hay que ponérselo siempre. Y si alguna ves no te apetece, piensa si prefieres moratón o mermelada, porque de eso se trata.
Lo peor para la tita fue el bajón, porque acabar un tratamiento de cáncer y justo tener un accidente es como para deprimir a cualquiera. Por eso le dije que me iba con ella unos días.
Eso me costó una bronca con tu padre. Ya sabes que tu padre y yo no discutimos, y no es por que yo no lo intente, que va, es culpa suya, que lo único que hace es levantar una ceja y así no hay manera de discutir con nadie, que poca consideración.
Esta vez, en cambio, tu padre no tuvo bastante con levantar una ceja.
-Es que no entiendo que tengas que ir tú.
-Porque mi madre no puede pedirse más días en el trabajo.
-¿Y no hay nadie más?
-Sí, pero...
-Que no es porque vayas, que ya sabes que no... Es que estás de siete meses, tienes una rodilla inútil, anemia, nauseas casi todas las mañanas y contracciones casi todas las tardes... Que no estás para ayudar a nadie, estás para que te ayuden.
-Bueno, no sé, al menos le haré compañía, ¿no?
Tu padre accedió al fin a regañadientes.
Luego, cuando llegué al Puerto y la tita me vio puso cara de espanto.
-¡Yo no sabía que estabas así!
Que tampoco era para tanto, es que ya sabes lo exageradas que son.


Después de pasar cuatro días con la tita, contracción va, contracción viene, la tenía tan asustada que me acompañó a Madrid porque tenía miedo de lo que me pudiera pasar si me venía sola.
Ya ves, como si no hubiera ido yo sola, para empezar.
Porque había una cosa que tuve clara desde el principio: estar embaraza no es estar enferma.
Bueno, a veces lo es. No en mi caso, no en nuestro caso.
Es verdad que tenía días en los que se encontraba muy mal, y tenía que quedarme en la cama abrazándome la tripita y repitiendo “es por mi bebé, es por mi bebé” como forma de consuelo.
En cambio, la mayoría de los días, hemos hecho de todo juntas, tú y yo.
Hemos hecho exámenes, hemos ido en avión, nos hemos montado en atracciones de Eurodisney. Hemos estado en la playa, y en el cine, y en una obra de teatro en la que mamá se rió tanto que papá dijo que al final nos ibas a salir centrifugada.
Hemos ido a la piscina y nadado largos a un lado y al otro como si nos fuera la vida en ello. Hemos hecho pilates, y ejercicios para embarazadas, y otro tipo de ejercicios de los que te hablaré cuando seas mayor. 
Hemos hecho vida normal, la limpieza de los viernes, la intensiva premudanza y la general de otoño (un poco adelantada), ido a la compra, cargado con el carrito hasta los topes, cocinado cosas ricas para papá, incluso cuando a veces mamá no era capaz de comer nada después.
Hasta el último día, hemos ido a todas partes en autobús y en metro, salvo cuando el abuelo nos hacía de taxista. Una vez hicimos la croqueta en el suelo de un interurbano. Otra, el abuelo nos prestó el coche, se nos rompió en un túnel de la M30 y nos tuvo que sacar la grúa. Hemos viajado en ave, y en un ascensor con sorpresa.
Hemos subido y bajado miles de escaleras, a veces a pie, y a veces dando saltitos sobre el culo de mamá. Ya pasados los ocho meses de embarazo, subimos tres pisos a pie para secuestrar un gato.

Hemos reído hasta llorar, y hemos llorado hasta que papá nos ha hecho reír contándonos chistes de pollos.
Hemos puesto el hombro para que lloraran otras personas, y no quiero señalar a nadie.

Hemos oído miles de horas de música clásica, cantado, escuchado los cuentos que leía papá para que te acostumbraras al sonido de su voz.
Todas las noches le hemos dado el beso de buenas noches a papá, y todas las mañanas hemos recibido los suyos de buenos días, uno para mí y otro en el ombligo para ti.

Y todo eso, mi pequeña, cuando no eras más que un bultito dentro de la tripa de mamá.
Estoy deseando ver todo lo que somos capaces de hacer los tres juntos ahora que estás fuera.








Pd: Un post moñas al año no hace daño, ¿no?


Pd2: Ya está cambiada la errata, quejicas. Así, tecleando con el índice de la mano derecha y sujetando a Bebé-chan con la izquierda.
Gracias a todos por vuestros comentarios (los de este post y los del anterior). Me gustaría responderlos uno a uno, aunque creo que no voy a tener tiempo para hacerlo hasta dentro de unos 18 años o así.

28 abril 2012

La hipoteca que surgió del frío 8


Previously in Lorz...
4 8 15 16 23 42

Al día siguiente de protestar en la compañía suministradora, el electricista llamó a mi telefonillo.
-¿Sí?
En el telefonillo siempre contesto “¿sí?” con la esperanza de que alguien me conteste alguna vez “¡NO!”. Pero no hay manera, no. La gente no tiene sentido del humor ni del ritmo narrativo.
-Soy el electricista.
-Estupendo, pues aquí estamos para lo que necesite.
-Ya, señora, yo también estoy aquí.
-Lo que quiero decir es que estamos esperándole aquí arriba, cuando quiera.
-Y yo estoy esperando aquí abajo.
Hombre, pensé, tanto como esperando... acaba de llamar. No le dije nada porque el señor parecía muy cabreado.
-¿Necesita que baje?
-No, señora, usted quédese ahí arriba cómodamente, que ya hago yo todo el trabajo.
-Ah, estupendo.
-Señora, o baja o me voy.
Ahí ya me empecé a mosquear.
No pasa nada, me dije, tú sólo tienes que seguirle un ratito la corriente. Jijiji. La corriente. Jijiji. Al electricista. Jijiji. ¿Lo pilláis?
Baje al descansillo y me encontré al electricista en el cuarto de contadores.
-Muy bien señora, ¿cual es su contador?
-Ah, pues ni idea.
-¿Cómo no lo va a saber?
-Como que no lo sé.
-Jodeeeeeeer con la peña...
Ahí ya estaba muy mosqueada.
-Vamos a ver, ¿cómo quiere que lo sepa si (1) me acabo de mudar, (2) no tengo suministro y (3) LA ÚNICA LLAVE QUE EXISTE DEL CUARTO DE CONTADORES LA TIENE USTED?
-Sí, claro, entonces lo tendré que buscar yo.
-Si me necesita, estaré en mi piso.
Y me fui muy dignamente. O, lo que es lo mismo, corriendo y agitando los bracitos porque tenía muchas ganas de potar.
Al rato, el electricista encontró el contador y empecé a tener suministro de luz.
Y hubo gran regocijo.
Esa misma tarde vino el pintor a terminar unas chapucillas.
Como el pobre hombre llevaba un mes pintando con linterna, lavándose con agua fría y haciendo pis a oscuras, le comuniqué la gran noticia en cuanto entró:
-¡Ya tenemos luz!
Aunque lo cierto es que no se lo podía demostrar porque seguíamos sin tener los casquillos de las lámparas, pero eso es un detalle sin importancia. Al menos nos funcionaban los enchufes, y se podía cargar el móvil.
-Anda, pues si lo llevo a saber me traigo la radial.
-¿No se ha traído la radial? ¿Y cómo piensa cortar las baldosas?
-...
-...
-Mañana vuelvo.

Continuará... (ya queda poco, lo prometo)

19 abril 2012

La hipoteca que surgió del frío 7

Previously in Lorz...
Personas desconocidas pintal mal el techo de la habitación.

Decíamos ayer que la anterior propietaria se llevó todo. Y cuando digo todo, digo que se llevó parte de las baldosas, los casquillos de las lámparas y (esto se me olvidó mencionarlo la vez anterior) el contador de la luz.
Por eso lo de los casquillos nos nos importó demasiado. Total, aunque los tuviéramos nos iba a dar lo mismo, ¿no?
-Pero no os preocupéis por eso -nos dijo la de la agencia-. La expropietaria ya ha dado la orden para que la vuelvan a poner.
Dos semanas después de firmar la hipoteca seguíamos sin luz.
-Pues no entiendo porqué, si yo he dado el parte ya -nos dijo la expropietaria por teléfono-. Hasta tengo el número de incidencia:  4.8.15.16.23.42
La señora me explicó además que estaba de vacaciones y no se podía ocupar personalmente de esto, pero que con el número de incidencia podía llamar yo misma a la compañía a reclamar.
Y claro, llamé a la compañía.
-Hola, estoy esperando que vengan a ponerme el contador y no viene nadie.
-¿Tiene el número de incidencia?
-Claro: 4.8.15.16.23.42
-Ese número de incidencia no es nuestro -me dijeron.
-¿Qué?
-Que no hay ninguna incidencia abierta.
-¿Y si busca por direccîón?
-No.
-¿DNI del titular?
-Señora, que no hay nada.
-Bien... eh... si no hay nada abierto, ¿podemos tramitar un alta nueva a mi nombre?
-Claro, señora.
Tramitamos el alta a mi nombre y me dijeron que alguien se pondría en contacto conmigo en 24 horas.

Tres días más tarde nadie se había puesto en contacto conmigo, así que llamé yo.
-Sí, hola, es que hace tres días llamé para dar un alta, y no se han puesto en contacto conmigo.
-Sí, ya, no se puede tramitar el alta.
-¿Y eso?
-Porque ya hay una incidencia abierta a nombre de otra persona.
-Espere, ¿no será la 4.8.15.16.23.42?
-Señora, si ya lo sabe, ¿para qué llama?
-Eh... ¿me puede decir el estado de la incidencia?
-Está bloqueada.
-¿Por qué?
-Porque usted ha intentado dar un alta nueva, claro. Eso no se puede hacer, ¿sabe?
-Está bien, está bien, ¿pueden anular la petición de alta nueva y reactivar la incidencia?
-Claro. En 24 horas la llaman.

Adivinad qué: no me llamaron. Y volví a llamar.
-Hola, tengo abierta la incidencia 4.8.15.16.23.42 y no me han llamado.
-Sí, ya, está bloqueada.
-¿Y ahora por qué?
-Le hemos enviado documentación por carta y no podemos continuar hasta que nos la devuelva firmada.
-Pero esa incidencia la abrió la expropietaria...
-Sí, bueno, pues se la hemos enviado a ella.
-Verá, es que esa señora va a estar en casa de su hija una temporada, no va a recibir el correo.
-Bueno, pues que nos la mande cuando regrese.
-¿No podrían mandarla a la dirección de su hija?
-No, no, no. Sólo a la dirección que nos especificó el titular para el envío de cartas.
-¿Y no pueden anular esta incidencia y hacer una alta nueva?
-Bueno, le tendría que mandar una solicitud de anulación de incidencia por correo, nos la tendría que devolver firmada y entonces...
-¡Pero entonces estaría en la misma situación!
-Sí, ya.
-¿Y no le parece un poco kafkiano?
-¿Le importaría repetir la pregunta? 
-Bien, escúcheme: hace un mes me compré un piso. No tengo luz. Mi termo es eléctrico, así que tampoco tengo agua caliente. Mi cocina tiene vitrocerámica, así que tampoco puedo cocinar. Me han traido una nevera y una lavadora que no sé si funcionan porque no tengo luz. Me tienen que poner el suelo y no pueden porque se tienen que enchufar la radial en el culo y sorprendentemente no funciona. ¿Y sabe que es lo peor? ¡¡¡QUE TENGO P*T*S NAÚSEAS MATUTINAS TODO EL P*T* DÍA Y CADA VEZ QUE QUIERO POTAR TENGO QUE IR AL P*T* BAÑO CON UNA P*T* LINTERNA PARA QUE NO ACABE TODO EN EL P*T* SUELO!!!
-Lo lamento, pero la Ley de Protección de Datos no nos permite tramitar su solicitud.
-Entiendo. En cambio, la Ley de Protección de Datos sí permite dejar al propietario de la vivienda sin suministro durante un mes porque un tercero que no reside en la misma ha abierto una incidencia.
-Eh...
Al día siguiente me llamó el electricista para colocar el contador.
Adoro la Ley de Protección de Datos.

Pd.: Lo malo de que las compañías españolas se lleven sus plataformas de atención al cliente al tercer mundo para ahorrarse dinero pagando sueldos tercermundistas es que se consigue una atención al cliente tercermundista.

Continuará...

11 abril 2012

La hipoteca que surgió del frío 6

Previously in Lorz..
El grifo del baño gotea.

Ya teníamos el piso, o lo que quedaba de él.
Después de meditarlo cuidadosamente, decidimos que los primero que teníamos que hacer era echarnos a llorar.
Completado el primer paso con éxito, el segundo encontrar un pintor que arreglara parte del desaguisado.
Como no conocíamos a ninguno (jijiji) contactamos con una empresa se servicios que nos dijo que le pasaría el encargo a cinco pintores diferentes para que nos dieran prespuesto.
De esos presuntos cinco pintores sólo nos llamaron tres, que insistieron en que tenían que ver el piso.
-¿No me pueden dar el presupuesto con la descripción que les estoy dando? -pregunté.
-Sí, pero si lo que cuenta es verdad no nos lo queremos perder.
Para no liarla parda, cité a los pintores a diferentes horas para que vieran el piso.
Y se presentaron todos a la vez.
Fiestaaaaa...
Y se cabrearon.
Fiestaaaa...
Y no tuvieron ningún reparo en decírmelo.
Fiestaaaa...
Y uno de ellos, además, llamó a ZaraJota™ para quejarse.
-Que sepa usted -le dijo-, que no es ético llamar a más de un reparador para hacer el mismo trabajo.
-Hombre, si le pido presupuesto es para compararlo con otros presupuestos, ¿no?
Curiosamente, este señor pintor fue el que nos ofreció mejores condiciones.
-Me da igual -le dije a ZaraJota™-. Si nos grita sin tener el trabajo asegurado, ¿qué hará cuando empiece a pintar? Que no, que no, que este es el típico que empieza a encontrar faltas en todas partes y el final acabamos pagando el doble porque la junta de las canaletas no estaba bien hecha.
ZaraJota™ estuvo de acuerdo, y contratamos a otro señor que nos prometió que podía hacer el trabajo entre el jueves y el viernes de esa misma semana.
-Pero, ¿seguro que terminarán a tiempo? Que nos traen los muebles de cocina el sábado...
-Claro señora.
ZaraJota™ se pidió libre el jueves y el viernes para ayudar en lo que hiciera falta.
El jueves los trabajos avanzaron MUY despacio.
El viernes por la mañana los trabajos avanzaron MUY despacio.
El viernes a la hora de comer el pintor habló con ZaraJota™.
-Es una tontería que esté usted aquí perdiendo el tiempo con nosotros. ¿Qué le parece si nos deja llave, nosotros terminamos de pintar esta tarde, y le devolvemos las llaves cuando quedemos para que nos pague? Así puede irse a casa y descansar un poco.
ZaraJota™ les dejó las llaves.
El viernes por la tarde ZaraJota™ y yo, incapaces de descansar, fuimos a ver cómo avanzaba la cosa... y los pintores no estaban.
-Pero... me dijeron que se quedarían hasta tarde y que acabarían hoy... por eso les he dejado las llaves.
-Te han tangao.
-A lo mejor es que van a volver mañana. ¿No?
-Claro, claro, se han escaqueado un viernes por la tarde y van a venir un sábado.
-Pero...
-Asúmelo: te han tangao.
El sábado nos trajeron los muebles de la cocina, pero no los pudieron montar porque todavía estaba todo a medio pintar y con los arreos de los pintores de por medio.
El lunes, después del trabajo, fui al piso a ver si podía hacer algo útil, y allí estaban los pintores, como si no hubiera ocurrido nada.
-¿Creen que podrán terminar hoy?
-Claro, señora.
Un par de horas más tarde entré en el salón y ahí estaban los dos pintores con los pantalones bajados.
-¡QUÉ C*Ñ*! -grité.
Salí corriendo y me encerré en el baño. Un par de minutos más tarde llamaron a la puerta del baño.
-¡¡¡NO ME VIOLEN, QUE ESTOY MUY SENSIBLE!!!
-Señora, ya nos vamos.
-Vale. ¿Han acabado?
-No, mañana.
Ay...
Al día siguiente les estaba esperando con los brazos en jarras.
-¿Le hemos hecho esperar?
-No, no, si no me importa estar tres horas de pie en un piso vacío que huele a pintura. A fin de cuentas, no es como si estuviera embazaraza. Ah, que sí lo estoy. Embarazada y de los nervios. ¿Creen que podrán acabar hoy o qué?
-Claro, señora.
-Bien. Y si se van a cambiar de ropa, o cierran la puerta de la habitación o me avisan para que yo no entre, pero intenten no bajarse los pantalones delante mía sin previo aviso, que estoy muy sensible.
-Claro que no, señora, que cosas tiene...
El martes, por fin, terminaron de pintar.
El miércoles la pintura empezó a caerse.
El jueves conseguí que uno de los pintores viniera a casa, lo cogí de una oreja y le froté los morros contra la pintura descascarillada.
-¡PINTURA CACA! ¡PINTURA CACA!
-Señora, pare ya, que no soy un caniche...
-¡La pintura se está cayendo!
-Eso es porque alguien ha pintado encima de pintura plástica sin sanear antes.
Bien, bien, bien... ¿y quién cree usted que ha podido ser ese alguien?

Continuará...

07 abril 2012

La hipoteca que surgió del frío 5

Previously in Lorz...

La vendedora me quiere tangar
y yo le sigo, le sigo la corriente
porque no quiero que diga la gente
que la vendedora me quiere tangar

Después de una semana de intenso sufrimiento, la chica de la agencia nos volvió a llamar.
-¿QUÉ C*Ñ* PASA AHORA?
-Nada, que la señora ha aceptado la oferta, ahora sólo nos queda ir al notario, ¡y el piso será vuestro!
-¡Por fin! ¿Cuándo podemos firmar? ¿Mañana? ¿Pasado?
-Bueno... es que ahora se ha roto una mano.
-Pues que firme con la otra.
-No, si ese no es el problema. Es que se ve que desde que visitamos el piso por última vez lo ha estado usando de trastero, ¿sabes? Está lleno de muebles y m**rd*s diversas.
-Pero se lo llevará, ¿no?
-Pues ahí está, que con la mano rota no puede, y su hija está de viaje y hasta que no vuelva no le puede ayudar.
-Ya.
-Y luego está el tema de la pintura.
-Sorpréndeme...
-Bueno, ella quiere que tengáis el piso bonito cuando entréis a vivir, y está pensando en dejarlo recién pintado, pero no puede porque su hija no está.
-Pero, ¿no pensaría hacer que su hija lo pintara?
-No, no, pero como es mayor tiene miedo de hablar con los pintores ella sola y que la engañen.
-Ya.
-Además está el tema de la cocina.
-¿Que le pasa a la cocina?
-Nada, nada... que no hay.
-¿QUÉ?
-Se la ha llevado. Ha desmontado los muebles de madera, y se los ha llevado.
-A ver si lo entiendo: ¿la frágil ancianita que tiene miedo de hablar con los pintores ha cogido un martillo pilón, ha desmontado los muebles de la cocina, se los ha echado a la espalda y se los ha llevado?
-Más o menos...
-Mira, me da igual.
Bueno, eso pensé en el momento. Lo único que quería era acabar con la tortura psicológica de una vez, y me daba igual que el piso estuviera en ruinas.
Una semana más tarde, después de mucho sufrimiento, la suegra vino desde Barcelona con cientos de documentos de diversa índole para avalarnos, perdimos una mañana de nuestras vidas esperando a que el notario se dignara a presentarse, firmamos millones de papeles y finalmente nos entregaron las llaves del piso.
Lo primero que hicimos al sair de la notaría fue bailar el bailecito de la victoria.
Después salimos corriendo a ver nuestro recién adquirido piso.
Antes de entrar, pensamos que sería buena idea advertir a la suegra.
-Los de la agencia nos han avisado que la expropietaria ha estado usando el piso de trastero durante las últimas semanas, y no sabemos qué nos podemos encontrar. Por favor, no te asustes. El piso es precioso, no te dejes engañar por las circunstancias.
La suegra asintió, y los tres entramos.
Bien, en honor a la verdad, tengo que admitir que la expropietaria se había llevado todos los trastos.
De paso se había llevado también todos los muebles de la cocina, salvo uno, aunque al principio no nos dimos cuenta porque estaba debajo de varios estratos de roña.
Y ya que estaba, se había llevado las lámparas.
Y las bombillas.
Y los casquillos.
En realidad, era como si no hubiera podido desmontar las lámparas y hubiera dedidido cortarlas de raiz, dejando un par de centímetros de cable que sobresalía del techo.
Las paredes estaban llenas de bultos, y, encima, unas estaban pintadas de morado, otras de granate, y una, sólo una, tenía aplicado gotelé, y el suelo... bien, en el suelo se podían plantar patatas, salvo en un trozo en el que alguien había arrancado varias baldosas sin motivo aparente.
Se me vino el mundo encima. En fin, yo sabía que podía hacer de aquello un lugar habitable, pero en aquel momento no vi cómo. De todas formas, lo que más me preocupaba era mi suegra. La pobre mujer había hipotecado su piso para que pudiéramos comprar... eso.
Por un momento pensé que se enfadaría, o que al menos nos diría algo, pero no dijo nada... entonces.
-Lorz, tengo que decirte algo sobre el piso nuevo -dijo horas más tarde, cuando estábamos intentando recuperarnos del shock.
Ya está, ahí viene...
-¿Qué ha pasado?
-No sé cómo decirte esto... en tu estado... no quisiera agobiarte.
-El piso no te ha gustado, ¿verdad? -pregunté.
-No, no es eso...
-Ya.
-Es que creo que no te has dado cuenta de que tiene un problemilla.
¿Un problemilla? ¿UN PROBLEMILLA? ¡El piso es zona catastrófica!
-¿Sí? ¿Cuál?
-Verás... por favor no te lo tomes a mal, ¿vale?... no es bueno alterarse en tu estado... es que sé que estás muy ilusionada con el piso y no quiero pincharte la burbuja... pero... la cuestión es... no sé si te has dado cuenta... el grifo del baño gotea.
Pues no, la verdad es que no me había dado cuenta.



Continuará...

30 marzo 2012

La hipoteca que surgió del frío 4

Previously in Lonz...
El banco quiere esclavizarme a mí y quedarse con mi hijo.

No nos lo podiamos creer: ¡el banco nos había concedido la hipoteca!
-Ahora sólo necesitamos que la propietaria del piso acepte la oferta de compra -dijo la agente.
-¿Y eso tarda mucho?
-No, no... tiene que dar respuesta en 10 días o se anula la oferta.
-¿Y si dice que no?
-Si dice que no, ¡tendrá que devolver el DOBLE de la señal que le habéis dado!
-Ah.
-Pero no os preocupéis, ¡sería muy estúpida si rechazara una oferta así!
-Sí, además es más fácil que pasen los 10 días sin decir ni mu y quedarse con nuestra señal -intervino ZaraJota™
-Bueno, sí, eso también.Al día siguiente...
-La propietaria ha venido hoy a la agencia, le hemos dado la señal y ha firmado la oferta. Ahora se lo tiene que pensar, pero no os preocupéis, parecía entusiasmada.
-No me extraña, le acabas de dar 3000 € en mano, en billetes pequeños y sin marcar.
-Bueno, sí, eso también.

Al día siguiente...
-He hablado con la propietaria. Dice que tiene que hablarlo con su hija, que no puede tomar la decisión sóla. Es que es una persona mayor, y ya sabéis los frágiles que se sienten las señoras mayores, tiene miedo de equivocarse.
-Eso o quiere ganar tiempo para quedarse con nuestra señal.
-Bueno, sí, eso también.

Al día siguiente...
-He hablado con la propietaria. Dice que sí, que lo quiere vender, pero que le da mucha pena porque el piso lo reformó su difunto marido y le trae muchos recuerdos.
-Por favor, dile que el piso es PERFECTO y lo voy a cuidar a adorar como si lo hubiera reformado mi propio difunto marido. Es más, si es necesario, obligaré a ZaraJota™ a poner una alcayata y suicidarse después, para que nos una el sentimiento.
-Mujer, no seas así, tienes que reconocer que debe ser muy duro.
-Lo que debe ser duro es tener que devolvernos la señal una vez que has tenido el dinero fresquito en la mano.
-Bueno, sí, eso también.

Al día siguiente...
-He hablado con la propietaria.
-Y yo con mi farmacéutico. Dice que las embarazadas no pueden tomar tranquimacines.
-¿Perdón?
-Nada, nada, ¿qué pasa esta vez?
-Dice que le da pena vender el piso por tan poco, cuando a ella le costó el doble.
-Claro, seguro que lo compró pensando en especular y ahora la crisis le ha dado en el pandero... Mire, ese no es mi problema. A ella le puede parecer que lo está regalando, pero el precio está dentro de lo normal tal y como están las cosas, y además, ¡lo puso ella!
-Ya, bueeeeeeno, es que ella estaba conforme con venderlo por 90.000, pero como habéis pedido una rebaja...
-¡Yo no he pedido ninguna rebaja!
-Ejem... ya, la he pedido yo. Pensaba que os gustaría que os saliera más barato.
-¡Claro que me gusta! ¡Lo que no me gusta es arriesgarme a que no la acepte y perder mi señal!
-Bueno, sí, eso también.

Al día siguiente...
-Eh... Lorz...
-¿QUÉ C*Ñ* QUIERE LA PROPIETARIA AHORA?
-Eh... es que ha tenido un accidente y está en el hospital.
-¿QUÉ?
-Ya sabes lo que son las personas mayores... son torpes, se caen...
-¡ESA LO QUE QUIERE ES FINGIR SU PROPIA MUERTE Y LARGARSE CON MI DINERO!
-Bueno, sí, eso también.

Continuará...

19 marzo 2012

La hipoteca que surgió del frío 3

Previously in Lorz...
No puedo comer jamón. O sí. O sólo los días pares de luna llena. Pero no me importa, ¡porque tengo un llaverito!

-Bien -dijo la agente inmobiliaria-, para tramitar la hipoteca sólo necesitamos la fotocopia de los DNIs de los solicitantes, los contratos de trabajo y las tres últimas nóminas.
-¿Sólo?
Que bien, que fácil, no sé porqué la gente se queja tanto de los papeleos de la hipoteca, la verdad...

Al día siguiente...
-Lorz, tu contrato de trabajo no es indefinido.
-Sí que lo es.
-¿Sí?
-Claro: me pueden echar hoy, me pueden echar mañana... ¡no se puede ser más indefinido!
-Ya veo... vamos a necesitar también una copia de tu vida laboral.

Al día siguiente...
-Una copia actualizada de tu vida laboral, Lorz...

Al día siguiente...
-Lorz, necesitamos los movimientos de cartilla bancaria de los últimos seis meses.
-Ah, eso es fácil: normalmente está en el cajón, una vez al mes la cojo, la llevo al salón, pago el alquiler por internet y la devuelvo al cajón.
-Los movimientos son las entradas y salidas de dinero de la cuenta.

Al día siguiente...
-Hemos visto que hacéis transferencias periódicas a un tercero.
-Sí, el alquiler.
-Necesitamos el contrato de alquiler y los últimos recibos de las transferencias de pago del alquiler.
-Anda ya...
-El banco quiere saber que sois solventes antes de daros la hipoteca.

Al día siguiente...
-El banco no os considera solventes.
-Me lo imaginaba: me ducho todos los días y no me he disuelto ni una sola vez.
-Vais a necesitar un aval.
-¿Y eso dónde se compra?

Al día siguiente...
-Bien, pues si os va a avalar tu suegra, sólo necesitamos su DNI y la copia de las escrituras de su casa.

Al día siguiente...
-Estas escrituras están a nombre de dos personas.
-Sí, el piso lo compraron mis suegros, pero mi suegro falleció. Necesitas el certificado de defunción, ¿verdad?
-Ajá...

Al día siguiente...
-Lorz...
-Te pongas como te pongas, NO vamos a exhumar el cadáver de mi suegro.
-No, pero necesitamos el permiso de todos los herederos.
-No, no, porque los herederos renunciaron a favor de su madre.
-Entonces...
-Sí, vale, encontraremos el papel.

Al día siguiente...
-Oye, ¿tu suegra está al día del pago de la escalera?
-Más le vale, es la presidenta... También quieres el recibo, ¿no?

Al día siguiente...
-Necesitamos que mandéis de nuevo toda la documentación. Es que en las fotocopias no se ve el sellito.

Al día siguiente...
-Lorz, necesitamos...
-¿QUÉ? ¿QUÉ OS FALTA AHORA? ¿ANÁLISIS DE SANGRE? ¿PRUEBAS DE ADN DE TODA LA FAMILIA? ¿EL RECIBO DE PAGO DE MI PRIMER CHUPETE? ¿EL CORDÓN UMBILICAL DE MI PRIMER HIJO VARÓN? ¿EH? ¿QUÉ C*Ñ* NECESITAS AHORA?
-Eh... necesitamos que vengáis a firmar la hipoteca.
Claro, claro, ahora disimula.

Continuará...

12 marzo 2012

La hipoteca que surgió del frío 2

Previously in Lorz...ZaraJota™ hace más caso de un palo lleno de pis que de mí.
Pocos días después de haber visto el piso nos llamaron de la agencia.
-¿Habéis tomado alguna decisión?-Sí, una carbonara con extra de queso, gracias.
-Eh... una decisión con respecto al piso que os enseñamos.
-Ah, sí. A mí me encanta, pero mi marido se niega porque es un plasta.
A ZaraJota™ le molestaban dos cosas:
La primera es que el baño del piso era tan pequeño que cuando si se sentaba en el inodoro le topaban las rodillas contra la pared.
-Yo creía que los hombres hacían sus cosas de pie.
-Bueno, también hacemos otras cosas sentados.
-¿Cuáles? -pregunté, pero se negó a darme más explicaciones. Me quedé intrigadísima. De hecho estoy pensando en poner una webcam. ¡Quiero saber qué son esas cosas secretas que hacen los hombres cuando se encierran en el baño!
La segunda cosa que molestaba a ZaraJota™ era que el piso no tenía tendedero. A primera vista no parece un problema tan grave, ¿no? El problema surge porque ZaraJota™ tenemos las labores de la casa repartidas a la mitad, a saber:
Yo cocino, él friega los platos.
Yo hago la compra, él tira del carrito.
Yo plancho, él dobla calcetines.
Yo pongo la lavadora, el tiende.
ZaraJota™ se toma muy en serio sus funciones domésticas y por eso para él la ausencia de tendedero no era una pequeña molestia: era una afrenta personal.
-No puedo trabajar en estas condiciones -declaró.
-¿Sigues ahí? -preguntó la de la agencia.
-Sí, sí, es que estaba explicándole a la gente porqué a mi marido no le gusta el piso.
-Ya. ¿y sería mucha molestia que me lo explicaras a mí?
-Bueno, no tiene tendedero.
-Podéis poner secadora.
-¿Sí?
-Es más: todos los vecinos del edificio la tienen.
-¿En serio? ¿Y por qué tienden la ropa en la terraza?
-Eh...
-Además, no le gusta el baño.
-¡Si está recién reformado!
-Ya, pero dice que no puede hacer a gusto las cosas cuando que hace cuando se encierra en el baño a solas mucho rato.
-¿QUÉ?
-No tengo ni idea, no me lo quiere decir, pero tarde o temprano me voy a enterar porque se está grabando con una webcam.
-Eh... está bien... Está claro que hay pequeños contras, pero luego hay muchas ventajas.
-No sé, no sé...
-Os haremos un descuento de 3000 €.
-No sé, no sé...
-Os financiamos el 100%.
-No sé, no sé...
-Incluiremos en el precio las tasas del notario, el seguro de la casa y de vida, y la comisíón de la agencia.
-No sé, no sé...
-Nos ocuparemos de todas las gestiones.
-No sé, no sé...
-Y os regalaremos un llaverito.
-¡NOS LO QUEDAMOS!

continuará...

02 marzo 2012

La hipoteca que surgió del frío 1

He estado dos semanas sin internet.
¿Eso es lo que llaman "molestias del embarazo"?

Así fue cómo pasó.
A principios de enero tenía que empezar mi momento ketchup del mes.
Tenía todos los síntomas habituales: malestar premenstrual, hinchazón premenstrual, senos premenstruales, antojos premenstruales, naúseas mañaneras premenstruales...
Bueno, a decir verdad nunca antes había tenido naúseas mañaneras premenstruales.
-Nunca es tarde para probar cosas nuevas -me dije a mí misma, y no le di más vueltas. Estaba muy ocupada potando y además las vueltas me provocaban más naúseas.
Una semana más tarde seguía teniendo todos los síndromes premenstruales y me empecé a mosquear.
-¿Todavía estás igual? -preguntaba ZaraJota™- ¿No te tenía que haber venido ya?
-Sí...
-¿Y cuánto crees que tardará?
-No sé... ¿unos nueve meses?
Entonces fue cuando me hice la primera prueba.
Resultado: no sabe/no contesta.
-¡Pero qué coñ...!
Entonces fue cuando me hice la segunda prueba.
Resultado: negativo.
Eh...

Lorzconsejo: si quieres saber si estás embarazada cómprate una rana. Es más fiable que un test de embarazo, no tienes que hacer equilibrios en el inodoro para que funcione y luego te la puedes quedar como mascota.

Para entonces el síndrome premenstrual se había convertido en un superpoder mutante: podía olerlo TODO.
Sí, como superpoder mutante quizá sea un poco chapucero. No sirve para nada. Bueno, sí: provoca más naúseas premenstruales.
Yuju.
Entretanto empecé a sentir un síndrome premenstrual nuevo y rarísimo: empecé a obsesionarme con mudarme. A una casa más grande. Mejor dicho, a una casa con una habitación extra más grande. Y ventilada. Y con más luz. Un lugar sano y bonito para criar a mi beb... a mi síndrome premenstrual. Sí, eso.
Después de varios intentos vimos uno que me gustó muchísimo.
-Quiero este -le dije a ZaraJota™ en cuanto salimos de la agencia.
-Será broma...
-No. Quiero este.
-Lorz, no tiene cocina, no tiene calefacción, no tiene tarima, no está orientado al este...
-Nadie es perfecto.
-Está lejos de nuestros trabajos, el baño es tan pequeño que si te tiras un pedo rebotas contra las paredes y lo que es peor, ¡está al lado de casa de tus padres!
-Pero tiene una habitación perfecta para el bebé.
-Lorz, seamos serios: no estás embarazada.
-Tengo todos los síntomas: naúseas, hinchazón... Estoy embarazada, lo sé. Lo siento en mi cuerpo. Lo siento en el aire. Lo siento en el viento. Lo siento en...
-Vale, vale, peeeero esos síntomas pueden ser de cualquier otra cosa. Algo que te ha sentado mal, nervios... El test salió negativo.
-¡Te fías más de un palo lleno de pis que de mí!
-No es eso, es que...
-¡¡¡YA NO ME QUIERES!!! ¡¡¡HAS DEJADO DE QUERERME PORQUE ESTOY MUY GORDA!!! ¡¡¡BUAAAAAAA!!!
-Está bien, me has convencido.
-¿Sí?
-No, pero me estás dando mucho miedo ahora mismo.
¡Bien! ¡Por fin tengo un poder mutante premenstrual que mola!


Continuará...