Hay un proverbio que dice que para educar a un niño hace falta la tribu entera.
Lo que no te dice es que tribu es, ni si va la tribu a tu casa o tienes que buscarla tú, ni si lo cubre la seguridad social o qué.
Bien pensado, es una m**rd* de proverbio, olvidadlo.
La cuestión es que estás tan ricamente en el hospital, donde te lo dan todo hecho, hasta que un día de pronto te dan a tu bebé y te mandan a casa.
Y cuando llegas a casa, el bebé, que se ha pasado los tres días de ingreso hospitalario durmiendo y comiendo como un bendito, empieza a llorar de pronto. A ser posible, a las tres de la mañana, que es una hora muy buena para estas cosas.
Entonces es cuándo te haces La Gran Pregunta:
¿ahora qué hago yo con esto?
Cuando llega el momento de la verdad ni los libros, ni las clases de preparación al parto, ni todos los consejos no solicitados que has ido recibiendo contra tu voluntad durante el embarazo te sirven de nada.
Entonces es cuando recurres a la tribu.
En las tribus se suele considerar a los viej.. ancianos como a los más sabios. Por eso la primera opción debería ser consultar con las matriarcas de la familia. Pero no lo es. Porque cuando consultas con las matriarcas de la familia te encuentras cosas como esta:
-En mis tiempos teníamos un remedio buenísimo para los cólicos de los bebés -te dice la bisabuela de la criatura un día.
-¿De verdad? -preguntas con lágrimas de emoción en los ojos, porque llevas tres días sin dormir por culpa de los p*t*s cólicos.
-Sí, pruébalo que es infalible. Necesitas tres plumas de dodo, pelos de mamut, puntas de flecha...
...Y una máquina del tiempo, aparentemente.
Por eso cuando tienes un problema lo normal no es acudir a los viej... ancianos de la familia, sino a tu madre.
Algo sabrá la mujer, te dices, a fin de cuentas me ha criado a mí y mira como he salido.
El problema es que luego lo piensas con más calma y cambias el tono de la frase:
¿Algo sabrá la mujer? Sí, sí. Me ha criado a mí... ¡y mira como he salido!
Así que un día te llega tu pobre madre y te dice:
-¿Sabes lo que es buenísimo para los cólicos?
Y ni corta ni perezosa le contestas:
-¡¡¡NI LO SÉ NI ME IMPORTA!!!
Y se lo toma a mal. Las madres son así, se enfadan por cualquier tontería.
Espera, ahora yo también soy una madre... Creo que voy a tener que empezar a replantearme algunos conceptos.
Aparte de la madre propia, también está la madre del padre de la criatura, por lo general denominada suegra. Las suegras también pueden dar buenos consejos.
A fin de cuentas, ellas también han tenido hijos, ¿no?
Y tan mal no han debido salir, cuando te has casado con uno de ellos, ¿no?
El problema es que a las suegras hay que llevarles la contraria por cuestión de principios. Llevar la contraria a la suegra es una costumbre universal que existe desde el principio de los tiempos y cambiarla podría suponer el fin de la civilización tal y como la conocemos.
De todas formas, los consejos de mi suegra tampoco me convencían demasiado.
-En mis tiempos -explicó una vez-, cuando un niño estaba estreñido se le introducía por el ano un tallo de geranio engrasado con aceite de oliva.
-¿Y daba resultado?-pregunté.
-De inmediato.
No me extraña: me imagino al pobre bebé de turno, mirando de reojo al geranio y pensando "será mejor que haga caca pronto, que es el último tallo del geranio y en el resto de las macetas hay cactus".
La costumbre del geranio rectal me pareció tan bestia que un par de días más tarde se la conté a mi madre.
-¡Que barbaridad! -dijo.
-Ya, ya, es que antes se hacían unas cosas...
-Desde luego... ¡si eso se ha hecho toda la vida con perejil!
Nota mental: no volver a comprar perejil, nunca se sabe en que culo puede haber estado.
Editado por alusiones (otra vez):
Vamos a dejarlo claro, que luego vienen los servicios sociales y pasa lo que pasa.
A Bebe-chan NO le hemos metido nada por el c*l*.
Durante las clases de preparación al parto, la enfermera nos dijo que si el bebé estaba estreñido se le podía introducir por el recto un bastoncillo de los oídos lubricado con vaselina. Aunque es más higiénico que el perejil tampoco lo hago porque me da mucho repelús; prefiero hacer los ejercicios y los masajitos que nos enseñó una enfermera maravillosa llamada Charo.
(¡Hola Charo!)
En cualquier caso, Bebé-chan no tiene problemas de estreñimiento, sino de "cólicos", que es como los pediatras dicen "no tengo ni idea, ya se le pasará".
Los cólicos consisten en que el bebé se pone histérico durante un rato todas las tardes. Como nadie sabe ni lo que son ni por qué, no hay un remedio universal: depende de cada niño. En el caso de Bebé-chan, el remedio consiste en sentarla en el regazo mirando al frente y mecernos en la butaca mientras le canto "Susanita tiene un ratón" en bucle.
Es la única canción que funciona, probablemente porque lleva anís, que es muy bueno para los gases.
Sea por lo que sea, Miliki tiene mi agradecimiento eterno.
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19 noviembre 2012
16 enero 2008
A tomar fresco, segunda parte
Resumen del capítulo anterior: la única planta del mundo que ha sobrevivido a mis cuidados se me cayó (¡¡¡no se pudo demostrar que yo la empujara!!! ¡¡¡Me exculparon de todos los cargos!!!) desde un tercer piso.
Nos asomamos a la ventana y vimos al potho, o lo que quedaba de él, esparcido por el patio de vecinos como si hubieran echado confeti de potho.
Rápidamente bajamos a pedirle al portero las llaves del patio, pero en vez de un portero nos encontramos a una portera.
-Se nos ha caído una planta al patio, ¿nos puede abrir la puerta para que la recojamos?
-¿Qué puerta?
-La... la del patio.
-¿Hay una puerta para entrar al patio?
-Creemos que sí.
-¿Y yo tengo la llave?
-Bueno, no sé, pero el portero suele salir a limpiar.
-¡Pues yo no pienso limpiar nada!
-Eh, vale, pero ese no es el tema...
-Con la mierda que me pagan, va a limpiar su madre...
-El caso es que nos gustaría entrar...
-¡Se han creído que soy su esclava!
-Bueno, ya se lo preguntaremos al portero cuando vuelva.
-¿El otro portero? No va a volver.
Jo.
No sé por qué pero me sentí superculpable de pronto. La portera me debió ver la cara de pena y se ofreció a preguntarle a la presidenta, pero no sacó nada en claro, y ZaraJota™ y yo nos recorrimos la planta baja en busca de una puerta en la que pusiera "Pothos suicidas por aquí" sin ningún resultado.
Yo me asomaba a la ventana y lo veía ahí abajo, triste y solo, y me daba mucha penita.
Días después a ZaraJota™ se le ocurrió que podría saltar desde una ventana. Yo le dije que la convivencia conmigo no es tan horrible como para eso, pero me explicó que no era por mí, que era por el potho. Le expliqué que el potho tampoco le había hecho nada malo, y me contestó que es una suerte que no me quiera por mi inteligencia.
No entiendo lo que habrá querido decir.
En fin, bajó al primer piso, convenció a la vecina de que le dejara saltar por su ventana, rescató al potho y me lo trajo a casa sano y salvo.
Bueno, lo de sano y salvo es un decir: está hecho una mierda.
ZaraJota™ le compró una maceta nueva, y le hemos puesto tierra y lo hemos regado, pero sigue sin mejorar.
Yo creo que le sentaría bien un poco de aire fresco, pero cada vez que intento sacarlo me muerde.
Jo, que desagradecido.
Nos asomamos a la ventana y vimos al potho, o lo que quedaba de él, esparcido por el patio de vecinos como si hubieran echado confeti de potho.
Rápidamente bajamos a pedirle al portero las llaves del patio, pero en vez de un portero nos encontramos a una portera.
-Se nos ha caído una planta al patio, ¿nos puede abrir la puerta para que la recojamos?
-¿Qué puerta?
-La... la del patio.
-¿Hay una puerta para entrar al patio?
-Creemos que sí.
-¿Y yo tengo la llave?
-Bueno, no sé, pero el portero suele salir a limpiar.
-¡Pues yo no pienso limpiar nada!
-Eh, vale, pero ese no es el tema...
-Con la mierda que me pagan, va a limpiar su madre...
-El caso es que nos gustaría entrar...
-¡Se han creído que soy su esclava!
-Bueno, ya se lo preguntaremos al portero cuando vuelva.
-¿El otro portero? No va a volver.
Jo.
No sé por qué pero me sentí superculpable de pronto. La portera me debió ver la cara de pena y se ofreció a preguntarle a la presidenta, pero no sacó nada en claro, y ZaraJota™ y yo nos recorrimos la planta baja en busca de una puerta en la que pusiera "Pothos suicidas por aquí" sin ningún resultado.
Yo me asomaba a la ventana y lo veía ahí abajo, triste y solo, y me daba mucha penita.
Días después a ZaraJota™ se le ocurrió que podría saltar desde una ventana. Yo le dije que la convivencia conmigo no es tan horrible como para eso, pero me explicó que no era por mí, que era por el potho. Le expliqué que el potho tampoco le había hecho nada malo, y me contestó que es una suerte que no me quiera por mi inteligencia.
No entiendo lo que habrá querido decir.
En fin, bajó al primer piso, convenció a la vecina de que le dejara saltar por su ventana, rescató al potho y me lo trajo a casa sano y salvo.
Bueno, lo de sano y salvo es un decir: está hecho una mierda.
ZaraJota™ le compró una maceta nueva, y le hemos puesto tierra y lo hemos regado, pero sigue sin mejorar.
Yo creo que le sentaría bien un poco de aire fresco, pero cada vez que intento sacarlo me muerde.
Jo, que desagradecido.
14 enero 2008
A tomar fresco, primera parte
Esta es mi ventana.
Ya que estaba saqué también el cactus que me regaló mi tía. Cuando me lo trajo tenía un montón de flores a punto de abrir, y a las 24 horas de estar en mi casa se le cayeron todas.
-Es que es un cactus de invierno -me explicó mi tía-, florece con el frío.
Jo, pues me lo podía haber dicho antes de que lo pusiera encima del radiador para que estuviera cómodo.
En fin, era el momento de corregir mi error, así que lo saqué al fresco.
A las 16:00 empezó a llover.

Pensé en guardar las plantas, pero me dio perez... quiero decir, que pensé que el agua de lluvia les sentaría bien.
Sí. Eso.
Así que las dejé fuera, pero no quedé tranquila, y de vez en cuando miraba de reojo por la ventana.
16:05

16:15

16:30

17:00

Mierdaaaaaaaaaaa...
Continuará...
El sábado me di cuenta de que el pinito estaba un poco mustio, así que lo saqué al alfeizar a que le diera un poco el aire.
-Es que es un cactus de invierno -me explicó mi tía-, florece con el frío.
Jo, pues me lo podía haber dicho antes de que lo pusiera encima del radiador para que estuviera cómodo.
En fin, era el momento de corregir mi error, así que lo saqué al fresco.
Luego le tocó al potho.
El potho me lo regaló mi madre cuando me mudé. Yo pensé que no iba a sobrevivir, pero Towsend me tranquilizó. "Eso no hay quien lo mate", dijo, y la verdad es que no sólo no se ha muerto, sino que ha crecido y está cada día más bonito.
Cualquiera podría pensar que si estaba a gusto en su sitio era mejor dejarlo ahí, pero pensé que a lo mejor se sentía un podo discriminado, así que lo saqué también.
Y de paso saqué refrescos, porque en la nevera no tenía sitio y en la ventana están más a mano.
Pensé en guardar las plantas, pero me dio perez... quiero decir, que pensé que el agua de lluvia les sentaría bien.
Sí. Eso.
Así que las dejé fuera, pero no quedé tranquila, y de vez en cuando miraba de reojo por la ventana.
16:05
16:15
16:30
17:00
Mierdaaaaaaaaaaa...
Continuará...
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