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01 julio 2024

La secretaría virtual



 Un día estás embarazada y al siguiente estás matriculando a tu hija en el instituto, eso es así.

Ay, me acuerdo de cuándo yo misma me matriculé en el instituto, allí de cuerpo presente, con mi triple formulario y el libro de familia y la fotocopia del libro de familia y el carnet de identidad y la fotocopia del carnet de identidad y el graduado escolar y la fotocopia del graduado escolar y mi padre y la fotocopia de mi pad... no, espera, eso no. 

Que a lo mejor estáis pensando "ay, los jóvenes de hoy en día [del siglo pasado] que van a matricularse con sus padres". Bueno, probad a vivir a 15 kilómetros de carretera comarcal de nivel tres del instituto y luego me lo contáis.

Que como sería la carretera que un par de año más tarde llovió (ese año tocaba) y se la llevó enterita por delante, nos pusieron una nueva, pero cuatro años más tarde volvió a llover y se la volvió a llevar. 

Entonces fue cuando se plantearon la solución más lógica: poner el instituto en el mismo pueblo.

Y yo sé que no os lo vais a creer, pero cuatro años más tarde volvió a llover y el agua se llevó por delante el instituto.

Pero volviendo a lo que iba, había que matricular a la niña en el instituto. Que ha sido difícil de elegir porque entre lo que está haciendo el ayusismo ilustrado con los recortes y lo que está haciendo el ayusismo ilustrado con la ideología está el patio regular tirando a mal, y encima hay pocas plazas.

Yo recordaba vagamente que la matrícula del colegio la tuvimos que hacer presencial un martes de 11:15 a 12:30 o algo así, lo que en la consejería de educación consideran conciliación familiar. 

(No me digáis que "es que las personas que trabajan en secretaría también tienen derecho a conciliar", que eso ya lo sé yo, por eso me alegra tanto que trabajen de 8 a 15. Un horario en el que podrían atenderte alegremente a primera hora, por ejemplo, sin necesidad de que te ausentes del trabajo a mitad de jornada o te tengas que pedir el día completo, no sé).

Pero pensaba que era una cosa de los colegios, no sé, una tradición ancestral como la de mandar una circular un domingo a las nueve de la noche pidiendo que al día siguiente vayan todos con una camiseta verde de topos fucsia "como las que todos tenemos en casa". Sobre todo que quede claro que no están pidiendo nada que se salga de lo común.

Pensaba que los institutos serían más como la universidad que, a ver, hace muchos años que no piso ninguna, pero recuerdo LA REVOLUCIÓN cuando en el año 2000 hicimos la matrícula por primera vez directamente por ordenador. En un ordenador de la sala de informática de la propia facultad, no nos flipemos con el tema, pero ya por ordenador. Puede que tardáramos horas en hacer cada matrícula. Puede que tardáramos aún más en recibir la confirmación por correo electrónico. Puede que luego imprimiéramos el comprobante en papel continuo. No fue bonito. Hubo víctimas en ambos bandos. Pero lo hicimos.

Como han pasado más de veinte años de eso, llegué a la conclusión, quizá precipitada, de que las cosas habrían mejorado bastante. Por ejemplo, ahora no hay que conectarse a internet con un cable, marcar y esperar mientras el módem hace ÑIIIIIIIIIIIIIIIIIIUÑIÑIÑIIIIIIIIIIIIIIUUUUUUÑIIIIIII y deja sin teléfono a tus padres. 

Reforzó mi idea el hecho de que el propio instituto recomendara realizar la matrícula online para evitar aglomeraciones. Y que en su propia web tuviera un enlace a la secretaría virtual para hacer la matrícula online.

Pero empecé a sospechar cuando me descargué el formulario de matrícula y me encontré con estas instrucciones: 



¿Fotocopias? ¿Reverso? ¿UNA FOTOGRAFÍA A TAMANO CARNET?

Bueno, vamos a mantener la calma. Seguramente está ahí para las pocas, poquísimas personas que todavía entreguen la matrícula en papel. Vaya, habría que ser tonto para ir en persona, pudiendo hacerlo online.

Seguro que más adelante me pide que suba esos documentos en pdf o algo así.

Y, efectivamente, había un pdf. Pero los campos no eran rellenables.


Que yo cogí y de todas maneras lo rellené con el botoncito de la cajita, pero vaya, sin saber yo nada de eso, luego esas respuestas no se pueden descargar, ¿no? O sea que yo relleno el pdf, y luego en el instituto se tienen que poner a copiar campo por campo en el programa que ellos tengan. Porque tendrán algún programa, ¿verdad? ¿VERDAD?

Bueno, en cualquier caso, eso no era problema mío, yo con subirlo a la secretaría virtual ya está...

Estupendo.
La otra alternativa que daba el centro era enviar la documentación por correo electrónico. 
Me parecía que mandar documentación y toda la información relativa a un menor por correo electrónico y sin encriptar era, como mínimo, peligroso, pero desde luego cualquier cosa mejor que ir a hacer la matrícula presencialmente, o sea, habiendo posibilidad de hacerla online, tendría que ser tonta perdida.
Así que lo mandé por correo. Pero luego me puse a pensar: ¿y si no sirve?
La web dice que se puede hacer por correo electrónico así que con eso tendría que valer. Pero es que la misma web que dice que se puede gestionar por la secretaría virtual, no sé, a lo mejor no es la fuente más fiable del mundo. 
Todavía me quedaba una tercera vía: el teléfono. También estaba en la web del instituto, como la sugerencia de usar la secretaría virtual o la de mandar la documentación por correo, pero al menos la respuesta sería inmediata.
-Hola, estamos intentando hacer la matrícula online y...
-A mí que me cuenta, yo soy el conserje.
Y así fue como acabé acudiendo presencialmente a secretaría.


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¿Sabéis quién tiene también problemas no resueltos con la informática? Baddo.








28 septiembre 2020

La vuelta al cole

 


La vuelta al cole bien, gracias. 
Os voy a ahorrar mi opinión sobre Lord Vetinari la presidenta de la comunidad de Madrid y su gestión, que básicamente ha consistido en decir "que se haga la luz" y a esperar que la luz se haga mágicamente, sin plantearse por un momento cómo, ni facilitar medios, ni proponer ideas, ni dar tiempo a ponerlas en práctica porque todo se hace a última hora, mal y, por motivos que no acabo de entender, ofendiendo al mayor número de madrileños posible.
Bueno, al mayor número no. Solo a los que no les votan.
Por si habéis estado viviendo en Marte durante el último mes y os habéis perdido el sainete, aquí os dejo el resumen de Polònia:





Si ya estáis al tanto de que Madrid es España, porque qué es Madrid sino España dentro de España, y España es Madrid, y Madrid es Madrid... y Barajas... paso directamente a contaros mi peripecia. 
Septiembre suele ser el peor mes para la carga maternomental: se junta el cambio de temporada (probar la ropa del año pasado, disponer de la que se ha quedado pequeña, adquirir nueva), la vuelta al cole (no voy a abrir ese melón, pero la cantidad de minitareas asociadas a la vuelta al cole es infinita) y, en nuestro caso, los cumpleaños de los niños (fiesta, regalos, familia, amiguitos) y de dos sobrinos (que no hacen nada malo, las criaturas, pero están lejos y requiere un poco de organización).
Y este año, además, el coronavirus. 
La madre que lo parió. 
El colegio, que ha solucionado con mucha imaginación todos los problemas que Lord Vetinari la comunidad no ha tenido a bien considerar, convocó una reunión informativa por tandas, al aire libre y manteniendo las distancias.
-Los niños -nos dijeron- entrarán a diferentes horas según el curso en el que estén, y saldrán también a diferentes horas.
Eso nos pareció muy sensato, aunque los primeros días se me olvidó más de una vez que Nene-kun salía antes y el pobre se quedó más tirado que una loncha de chóped en un recreo de los ochenta. 
-Les tomaremos la temperatura a la entrada. Salvo que la comunidad todavía no nos ha facilitado los termómetros. Y no sabemos cuándo nos los van a dar. Así que de momento, tomarles la temperatura en casa.
Eso también nos pareció muy sensato, lo que pasa es que el que tenga hijos ya sabe cómo son las mañanas y que lo último que necesitas es, además, pararte a poner termómetros. Además, y os aseguro que yo no lo creía posible, se nos acabó la pila del termómetro después de tan solo quince años de uso. Debe ser la obsolescencia programada esa. Y bueno, ya sabéis lo que pasa con las pilas: que no te acuerdas de comprarlas nunca.
Así que yo si veía que los niños se levantaban con ganas de hablar daba por hecho que estaban estupendamente y para el cole.
Además, los termómetros de la comunidad llegaron antes de lo esperado (teniendo en cuenta que yo apostaba por que no llegarían nunca) y empezaron a tomarles la temperatura en la puerta enseguida, así que una cosa menos. 
-A la hora de entrar, cada curso formará una cola junto a la puerta, manteniendo el acceso despejado y la distancia de seguridad en todo momento.
Ahí me entró la risa floja, porque ya me conozco yo cómo funciona el tema de mantener el acceso despejado: los primeros que llegan se colocan a un ladito ordenadamente, y los que vienen tarde ven la puerta despejada y se colocan ahí porque "no hay nadie" o "es que como estabas lejos no sabía si estabas esperando" o porque patatas, directamente.
La distancia de seguridad entre padres ya si eso.
-Después de tomarles la temperatura, los niños se limpiarán los zapatos en una alfombrilla desinfectante y luego en una zona de secado. 
Eso me pareció muy bien. Además, mis hijos ya están acostumbrados porque en la piscina tienen el mismo sistema. El primer día que fuimos, el monitor les dijo que se pusieran en la alfombra e hicieran el Michael Jackson. Nena-chan le miró de arriba a abajo y me preguntó quién era Michael Jackson, y creo que el monitor todavía está llorando debajo de una mesa, pero aparte de eso todo bien.
-Se limpiarán las manos con gel hidroalcohólico y subirán a su clase.
Creo que ahí iba un "ordenadamente" pero la seño no fue capaz de decirlo y mantener la seriedad.
-En la clase habrá siempre una ventana y una puerta abierta.
Teniendo en cuenta dónde está el colegio y que alguna mañana hemos visto temperaturas de -5º en la glorieta, este último punto me parece una burda estratagema para poner de moda los fachalecos, pero bueno. 
-Los niños se lavarán las manos mínimo cinco veces al día. 
En septiembre hay jornada intensiva y sólo van cuatro horas. Echad la cuenta vosotros mismos.
La seño ya la debe tener echada, porque añadió: "Y si queda tiempo entremedias ya intentaremos dar clase si eso".
-Los niños deberán traer una mascarilla puesta y otra de recambio, además de una bolsita de tela para guardar la mascarilla (la puesta, no la de recambio) mientras se toman la merienda.
Ostras, que además de todo tienen que merendar. Calculo cinco minutos de clase diaria, y eso si ninguno se hace pis.
-La merienda tiene que venir de tal forma que la puedan abrir sin ayuda, ya que las seños tenemos que intentar, dentro de lo posible, no tocarla.
Adiós, yogur. Adiós, batido. Adiós, tuppers que cierran perfecta y herméticamente. Hola, liquidillos misteriosos y migas en el fondo de la mochila. 
-Los niños deberán traer sus propios pañuelos, toallitas, gel y jabón.
Bueno, como no van a necesitar libros porque no les va a quedar tiempo para la clase, tendrán sitio de sobra en la mochila.
-No se puede compartir. No se puede prestar. No se puede ser afectuoso.
A la mierda los tres pilares básicos de la educación infantil. No lo digo yo, lo dijo la seño, pero más educadamente.  
Bueno, no os aburro con más detalles. 
El caso es que las seños nos dejaron con la tranquilidad de que el cole era un espacio seguro (física y, lo más importante, psicológicamente, dadas las circunstancias), de que intentarían hacer su trabajo lo mejor posible y que si todos poníamos un poquito de nuestra parte todo iría razonablemente bien.
Las mamás nos volvimos a casa, preparamos toda la impedimenta de mascarillas, bolsitas, geles, jabones y la madre que no trajo a todos y también preparamos a nuestros hijos, o al menos yo lo hice. 
Les expliqué que el cole iba a ser un poco diferente este año, que tenían que seguir nuevas normas, que no se preocuparan porque si hacían caso a la seño todo iría bien.
Los niños fueron al cole el primer día y salieron encantados de la vida porque tenemos unos profesionales de la docencia que no nos los merecemos.
-Mamá, mamá, ¡lo he hecho todo súper bien!
Nena-chan es así, de autoestima generosa.
-¿De verdad?
-¡Sí! 
-No me he quitado la mascarilla, no he tocada nada, me he quedado en mi sitio y me he lavado las manos.
-¿Con gel o con jabón?
-Una vez con gel y las demás con jabón.
-¿En el baño?
-Sí.
-Anda, qué bien -entonces me acordé de que todavía no habíamos llevado el material, que suele incluir rollos de papel de cocina para estos menesteres-. Oye, ¿y cómo te las has secado?
-¡En la sudadera!
Vale, vamos a morir todos. 


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Si estás convencido de que todo va a salir bien (pero poco) necesitas una de estas

03 agosto 2020

Vacaciones mentales

He tenido un año movidito. 
Vaya, como todos. 
Primero tuve un #relorzfunding que, ocho meses después, estoy a punto de dar por terminado.
Luego monté una empresa. La primera semana de marzo parecía un momento estupendo para hacerlo. SPOILER: no lo fue. No, definitivamente no lo fue.
Con todo, me he apañado para escribir, corregir, maquetar y publicar una docena de libros, y para colaborar en otros tantos.
Viendo como avanzaba la cosa también conocida como coronavirus, hice lo mismo que media España: mascarillas. Y ya que estaba, camisetas y otras cosas. 
Como todos, también he aprendido a llevar la logística de la casa saliendo lo menos posible. Por primera vez en mi vida, he planificado menús completos con una semana de antelación, me he ido a la compra con una lista detalladísima y he aprendido a calcular el uso medio de papel higiénico por persona y día.
Por supuestísimo, he hecho pan todos los días.
Me he acostumbrado a las videollamadas en todo tipo de plataformas, al #videoclub de lectura, a las clases online y vía youtube.
Todo esto, por supuesto, con los niños en casa. Dos niños acostumbrados a estar de un lado para otro de 9 a 21 horas de lunes a viernes porque cuando no hay piscina hay música y cuando no hay música hay el cumple de algún amiguito, de pronto, encerrados en casa día tras día.
Como todas las madres y algún padre, he tenido que ser maestra, jefa de estudios, monitora de tiempo libre, psicóloga, animadora sociocultural, logopeda, cocinera, limpiadora, sargento, ordeno y mando. Las veinticuatro horas del día y sin dejar de trabajar ni un momento. 
Y aunque he descubierto, también como mucha gente, que estar en casa es maravilloso (quién nos lo iba a decir...) lo cierto es que también estoy mentalmente agotada.
Necesito unas vacacioncillas.

Por supuesto, seguiré en Twitter porque soy una adicta.
Además, mis libros siguen a la venta en papel en la librería La Sombra de Madrid, que durante todo el mes de agosto envía gratis a toda la península los pedidos superiores a 25 €. 
También los podéis encontrar en formato electrónico en Lektu

Nos vemos de nuevo el 31 de agosto, si el mundo no se acaba antes. 
Y recordad: 

05 enero 2018

El servicio prime de los Reyes Magos

Voy a contar otra vez la historia de las gafas de la piscina, que tengo a la chiquilla entusiasmada con el tema.


Este curso, cuando apuntamos a Nena-chan a la piscina, se empeñó en que quería unas gafas de bucear.
-Pero vamos a ver, petardilla: si no metéis la cabeza debajo del agua.
-¡Pues lo otros niños tienen!
Que no era por no comprarle las gafas, era solo porque ya llevamos bastantes trastos a la piscina, porque estamos en el mismo horario la niña, el niño y yo, y cada vez que nos ven entrar por la puerta nos preguntan si vamos a mudarnos para siempre o a pasar el invierno aprovechando que tienen la calefacción fuertecita.
Además, por esa época lo único que hacía Nena-chan en clase era forrarse con porexpán (dos manguitos, una tablita en el culete, otra en las manos... que entre eso y el gorro y los escarpines yo no sé si la chiquilla llegaba realmente a tocar el agua) y chapotear llevando bolitas de colores de un lado para el otro.
-Bueno, pues vamos a hacer una cosa: lo anotamos en la carta a los Reyes Magos.
Sí, en septiembre.
Porque estamos mu locos y ya en septiembre pusimos un papel detrás de la puerta para ir apuntando cosas que nos hacían falta pero no urgentemente, de forma que se las podíamos pedir a los Reyes.
(La lista incluía cosas como trapos de cocina, una alfombrilla para la ducha, tuppers o imanes de nevera, que los Reyes han ido recopilando durante los últimos meses. Lo digo más que nada porque luego subo fotos de los regalos debajo del árbol y siempre hay quién me dice que son muchos. Pues es que no veas lo que lucen los trapos de cocina cuando los empaquetas uno por uno, jo).
A la niña le pareció muy bien, y apuntó en la lista "gafas para la piscina" con mucha alegría, seguramente porque sabe que si las compro yo me voy a las más baratas mientras que los Reyes tienen tarjeta black y se pueden permitir algo más lustroso.
El problema es que después de unas clases de adaptación el monitor decidió que los niños ya estaban listos para quitarse la media tonelada de corcho y nadar libremente.
De pronto.
En plan: estoy recogiendo pelotitas de colores con manguitos de colores y de pronto estoy tirándome de cabeza y haciendo largos en la piscina olímpica a pecho descubierto.
Y claro a Nena-chan, que nació para princhecha del guisante, se le pusieron los ojos como los testículos de un alien. Verdes. Purulentos. Palpitantes.
Ay... Voy a adelantar el tema gafas, me dije. De hecho, lo adelanté tanto que las pedí por internet en plan urgente.
Al día siguiente apareció el mensajero, a las ocho de la mañana, con tanto tino que nos estábamos poniendo los abrigos para salir de casa.
-Mamá, ¿qué es eso? -me preguntó Nena-chan cuando vio el paquete.
-Las gafas para la piscina.
-Pero mamá, se las habíamos pidido a los Reyes.
M**rd*, m**rd*, m**rd*... Estaba tan agobiada con los abrigos, las mochilas y llegar tarde que no me había acordado de que las gafas estaban apuntadas para los Reyes Magos.
-Bueno -improvisé-, lo que pasa es que los Reyes Magos se han dado cuenta de que te hacen falta ya y por eso te las han mandado con un mensajero urgente.
-¿DE VERDAD?
-Claro. Los Reyes Magos lo saben TODO.
Nena-chan estaba alucinada.
Tan alucinada que se lo contó a todo el mundo que se cruzó por la calle. Y a los viajeros en el bus. Y a las seños de la guarde de Bebé-kun.
Bendita inocencia, me dije.
Pero cuando llegamos a su colegio la emoción dejó paso a la inquietud.
-Oye -le dijo a una de sus amiguitas-, los Reyes Magos de verdad lo ven todo. Todo TODO.
Verás si al final vamos a tener que devolver las gafas por incumplimiento de contrato...

11 junio 2016

Vuelta gato, vuelta perro

Lo mejor que he hecho en la vida es apuntar a Nena-chan a baile: llega a casa tan cansada que a veces se duerme sobre el plato de la cena. Y eso que cenamos a las ocho.
El primer día le preguntamos qué había bailado.
-Aldesingel leidis.
-Muy bien, muy bien.

Aldesingel leidis, aldesingel leidis.
Jandsap. Ap indaclab...

 Pasado un tiempo, anunció que habían empezado con "Maruja Milón".

Atención al decorado, Maruja Milón. 
Es lo último en diseño, Maruja Milón.

También nos pareció muy bien, aunque con Nena-chan es peligroso mezclar música y limones: durante un tiempo estuvo cantando "parese un limón" y nos llevó meses descubrir a qué se refería.

¿Qué es? ¿Qué es? 
Parece un limón. 

Luego empezó con "la cansión de los números". Y yo:
-El uno es un sol da doooo
Haciendo lains truc ción...

No es por nada pero yo la canto mejor. 

 -¡Nooooo! ¡Esa no!
-¿Cuál?
-¡La de los números!
-Pues no sé... ¿cómo es? A ver, cántala tú.
-¡Ya están aquí los números, ya están aquí!

¡Pin, pon fuera, se me sale la chamiseta fuera!

Nuestro último reto ha sido la canción "vuelta gato, vuelta perro".
-Mamá, ¿me cantas la canción de vuelta gato, vuelta perro?
Y yo:
-Son
Ochenta días son
Ochenta nada más...

La única canción de Mocedades que me sé. 

 -¡Noooo! ¡Esa no es!
Es verdad, esa sería "vuelta gato, vuelta león".
-Pues no sé, ¿me la cantas tú a ver?
-No, mamá la canta.
-Es que mamá no se la sabe.
-¡Sí se la sabe!
-No me la sé.
-¡Sí se la sabe! ¡BUAAAAAAA!
-Vale, me la sé, ¿empiezas tú?
-¡Sa! ¡Sa! ¡Sa!
-Estooo... Dame más pistas... ¿quien la canta?
-Un señor.
-Genial. ¿Dónde?
-En la tele.
Os sorprenderá saber que con esas pistas fui incapaz de adivinar la canción. No hubo forma. Me falló google. Me falló siri. Me falló la red tuitera. Y al final le pregunté a la seño. Por favor, seño. Pon fin a esta intriga que me devora por dentro. ¿Cuál esa canción de vuelta gato vuelta perro?
-"Suavemente".
Ah, claro. ¿Cómo no se me habrá ocurrido?

¡SuAve! ¡SuAve! ¡SuAve! 
Estaba clarísimo. 

 -Es que cuando hacemos parejas en vez de asignar rol de chica o chico los dividimos en perros y gatos, y les vamos diciendo"ahora vuelta gato, ahora vuelta perro".
Como dijo alguien por ahí, a los profesores habría que pagarles un plus por la imaginación. Y por la paciencia. Y por existir.
Así que esa noche estaba acordándome de la historia y empecé a canturrear: "suavemente, be-sa-mé..." y la nena arrugó el ceño.
-¿Ves como si se la sabe mamá?
-Claro, es que mamá sabe mucho.
Lo que no hace todavía es adivinar.

01 marzo 2015

Carta a un político español. O a varios.

En septiembre mi hija empezará a asistir al colegio, y estos últimos días he estado visitando diversos centros para "elegir" el que más nos guste; y digo "elegir" porque la impresión que da es que lo que se dice elegir puedo elegir poco.
Lo que más me ha sorprendido de los colegios públicos es el profesorado. Esta gente, a la que han recortado la nómina (cuando no suprimido) varias veces, y que trabaja en unas condiciones a veces muy difíciles, desprende un entusiasmo, una dedicación, una profesionalidad que deja boquiabierto. Deberían ustedes subirles el sueldo. O, al menos, pagárselo íntegro. Vamos, como sugerencia y tal.
Pero eso no ha sido lo único que me ha sorprendido.
Va aquí una selección de lo que he estado oyendo estos días.

- "Cuando un niño se hace pipí encima, no lo cambiamos. Llamamos a sus papás para que vengan a cambiarlo, y el pobre se queda mojado lo que tarden en venir. No nos queda más remedio. El ministerio ha metido en los colegios a niños de tres años sin pensar en sus necesidades, como, por ejemplo, que todavía no controlan del todo los esfínteres. A las maestras nos les importaría cambiarles la ropa, pero para eso tendrían que dejar desatendidos a los otros niños de la clase. Es imposible". Pongamos que Bebé-chan se hace pipí encima, nos llaman para que vayamos a cambiarla, y solo localizan a ZaraJota, que gracias a Cercanías y Metro de Madrid tarda como mínimo una hora y media en llegar al colegio. Pues nada, Bebe-chan se espera una hora y media con la ropa empapada. En fin. La idea me molesta, como se puede usted imaginar, pero lo que realmente me saca un poco de quicio es que si el ministerio no ha sido capaz de entender una necesidad tan básica y universal como la de hacer pipí, vaya usted a saber qué otras necesidades menos evidentes pueden estar pasando por alto. Lo que me lleva al siguiente comentario.

-"Nos gustaría tener un sitio más cómodo para que los niños durmieran, pero los inspectores consideran que los niños de tres años no necesitan dormir siesta, y tenemos que hacerlo así, medio a escondidas". Estoy plenamente de acuerdo con los inspectores: dormir está sobrevalorado, como, no sé, la asistencia médica universal gratuita o tener trabajo.

-"Este año, como hay elecciones, es más fácil que nos concedan todo el personal que necesitamos. El año que viene, ya veremos". Es muy tranquilizador pensar que la calidad en la educación de nuestros hijos, e incluso el trato que reciben, depende de si hay elecciones o no. A lo mejor deberíamos tener elecciones todos los años, mira tú.

-"El uniforme de las niñas es una falda de tablas y una camisa blanca. El de los niños un chándal, nos da igual el modelo, pero que no sea de pantalón corto, que luego se caen y se destrozan las rodillas". Ya me parece grave que en un colegio público se segregue por sexos, pero lo que no tiene nombre es que los niños lleven las rodillas protegidas y las niñas no. ¿Qué pasa, las niñas de este cole no se caen? ¿Es os que si se hacen daño no importa? Oye, que igual se lo merecen y todo, por querer correr como los niños y tal.

-"Hemos estado intentando mantener los mismos libros de curso en curso, y favorecer el intercambio entre familias. Además de por ahorrar, lo hacemos porque creemos que bueno para los niños: les enseña a cuidar más el material. Pero ahora, con la nueva ley, vuelven a cambiar todos. Intentaremos elegir los que sean más baratos. Y bueno. si alguien viene con fotocopias... ¿qué le vamos a hacer?". Vamos a ver, señores, en medio de una crisis como esta, ¿de verdad era tan urgente cambiar la ley, sabiendo lo que implica para las familias? ¿No se dan cuenta de que los niños que no puedan tener los libros nuevos parten con desventaja con respecto al resto? ¿No se supone que la escuela pública está para garantizar la igualdad de oportunidades?

-"Este año solo usamos la mitad del comedor. Cada vez vienen menos niños". Qué bien, ¿no? Cada vez más niños comen con sus papás y sus mamás. Debe ser por los extraordinarios avances en conciliación laboral que ha hecho este gobierno. O, o, igual es los papás y las mamás están en paro. Que también podría ser.

Y lo que me parece más grave.

-"Hemos tenido que anular las excursiones. Cada vez había más niños que no podían ir, y nos parecía injusto que se tuvieran que quedar atrás". La excursión en cuestión costaba 20 €. Esto significa que un número significativo de padres no pueden pagar 20 € una vez al año para que sus hijos pasen un día en la granja escuela.
Lo voy a repetir.

HAY FAMILIAS QUE NO SE PUEDEN PERMITIR PAGAR 20 EUROS UNA VEZ AL AÑO.
SON LO BASTANTE NUMEROSAS COMO PARA QUE LOS CENTROS LO NOTEN.
Y ESTO AFECTA AL DESARROLLO DE LAS ACTIVIDADES EDUCATIVAS HABITUALES.
Por no hablar de como afecta al desarrollo de los propios niños y sus padres.
Porque, si los padres no pueden permitirse estos miserables 20 €, a saber qué otras cosas tampoco pueden pagar. Como vacunas. Medicinas. Dentista. Gafas. Alimentos de calidad, sanos y equilibrados.
En fin, esas bobadas.

Yo no me voy a meter en cuestiones educativas.
No voy a decir lo que opino de que en algunos centros haya dos o tres profesores de religión y ninguna enfermera.
O de que una sola maestra tenga que ocuparse de veinticinco niños de tres años, la mayoría de ellos con escaso control de esfínteres, y algunos con discapacidades físicas o mentales.
O de que parece haber más centros bilingües concertados que públicos.
O de que haya clases de danza "para las niñas".
O de que los niños que no dan religión católica tengan que meterse en cualquier zulillo a matar el tiempo mientras el resto se quedan en clase.
O de que sean las ampas las que cubran las necesidades de actividades extraescolares.
O de que todos los comedores los lleven subcontratas, y que el personal que atiende a los niños no tenga que saber nada de nutrición, pediatría, pedagogía o cualquier otra cosa relacionada.

Pero lo que están haciéndole a las familias no tiene nombre.
Espero que algún día se lo pongamos.
Y que estén ustedes delante para verlo.

09 octubre 2014

Música en movimiento

A Bebé-chan le gusta tocar la guitarra.
No, empecemos por el principio.
Zarajota tiene una guitarra.
La tiene aunque no sabe tocar la guitarra ni tiene intención de aprender nunca; y la conserva año tras año a pesar de que no sabe tocar la guitarra ni tiene intención de aprender nunca y vivimos en un piso muy pequeño que cada vez se nos queda más pequeño, lo que me ha obligado a tirar mis apuntes de la universidad y vender gran parte de mis libros pero no pasa nada, que tu p*t* guitarra la guardamos, ¿eh?
Sin rencores.
Hace unos meses bajé la guitarra del altillo para tirarla, la saqué de la funda para asegurarme de que estaba dentro cuando la tirara y Bebé-chan la vio.
Se le pusieron los ojos como bolillas, trepó a la cama, se agarró a la guitarra como pudo y rasgó las cuerdas mientras cantaba:
-¡Ooooooh! ¡La-la-laaaa!
Como Zarajota no toca la guitarra (no sé si lo he mencionado antes), solo pudimos encontrar una explicación: que hubiera visto tocar la dichosa guitarra en la guarde.
-No -contestó la seño sin inmutarse lo más mínimo-. Aunque a veces hacemos air guitar.
Me quedé pasmada. Eso es un contenido curricular básico, y lo demás son tonterías.
Así que, en vez de tirar la guitarra, la hemos dejado a la vista de Bebé-chan. Se la damos cuando la pide. Ella se pone muy seria y la aporrea con mucho entusiasmo. Cuando vamos por la calle no se le escapa un músico callejero ni una funda de instrumento, le da lo mismo que sea de violín que de contrabajo.
-¡UNA QUITARRA! ¡UNA QUITARRA! -grita mientras señala, con mucha discreción.
Y ya que Zarajota no sabe tocar (¿lo había dicho antes?), hemos intentado buscar un profesor para la nena, sin mucho éxito, hasta que al final nos recomendaron que nos apuntáramos a clases de música en movimiento, que son clases en las que... bueno, hay música y hay movimiento.
El primer día fui muy ilusionada. Por desgracia, también fui muy tarde: cuando entramos en la clase el resto de papás, mamás y bebés ya estaban sentados en el suelo formando un círculo y haciendo... bueno, música en movimiento.
Hay niños que, cuando están en un lugar desconocido rodeados de personas desconocidas haciendo cosas desconocidas (léase ridículas) se asustan y lloran o se aferran a sus madres. Bebé-chan no. Bebé-chan levanta una ceja. Y esa ceja levantada, en éste caso, significaba: "madre, estoy rodeada de imbéciles, y TÚ eres uno de ellos".
Nos quitamos los zapatos y nos unimos a la clase: yo llena de entusiasmo y Bebé-chan con su ceja levantada. No puedo decir que la nena se lo pasara mal, en realidad participó en todo, muy seria y con la ceja cada vez más arriba, echándome reojos de "mira lo que me estás obligando a hacer", "me avergüenzo de que seas mi madre", y así, hasta que casi al final de la clase, después de cantar, bailar y tocar las maracas, los padres nos volvimos a sentar en el suelo con los churumbeles en las rodillas.
-Y ahora, ¿queréis que hagamos un juego? -dijo la monitora.
Bebé-chan se levantó con gran dignidad y me miró a los ojos.
-NO. NO QUERO. MAMÁ, VAMOS CALLE.
Todavía no sé qué estaba intentando decirme.

25 mayo 2013

HAVER K ASEMO AORA

Las últimas semanas han sido un despiporre.
Por una parte, he tenido un montón de entrevistas para el puesto "ya te llamaremos", y creo que he debido conseguir el trabajo en todas porque aquí estoy, esperando que me llamen.
Por otra, es época de preinscripciones, solicitudes y becas, y me he pasado varios días corriendo de un lado a otro para entregar impresos por triplicado y fotocopias.
Además he tenido exámenes. Un montón. Las notas todavía no han salido, y teniendo en cuenta lo mal que me ha ido más les vale no salir.
También hemos pasado por un "virus", que en klingon significa "irse por la patilla a saco a la vez que devuelves a saco y no sabes qué parte del cuerpo acercar al retrete hasta que al final decides que da lo mismo y que ya te ducharás cuando pase, si es que pasa, y si es que sobrevives".
Entre medias hemos estado en Barcelona. A ese tema tengo que dedicarle más tiempo, creo.
Y por si eso no fuera poco, el INEM ha decidido que si no encuentro trabajo es porque no quiero, y me ha metido en un programa de búsqueda de empleo activo que consiste en que cada vez que voy a una entrevista tengo que pedir un justificante y llevarlo al INEM.
-Pero, ¿las entrevistas me las buscáis vosotros o qué?
-No, no, las entrevistas las buscas tú.
-A ver si lo entiendo... Tengo que encontrar ofertas de empleo, que ya de por sí hay pocas. Tengo que conseguir que me llamen para hacer una entrevista entrevista. Y una vez que estoy allí, en lugar de centrarme en conseguir el empleo, tengo que pedir un justificante para el INEM.
-Eso es.
-¿Y no creéis que andar tocándole las narices al entrevistador puede limitar mis posibilidades de conseguir el puesto?
-Lo que pasa es que no tienes iniciativa para el empleo, espíritu proactivo y afán emprendedor.
-No, no, por suerte estoy al día de todas mis vacunas.
Pero lo que más tiempo me ha robado ha sido un curso que estoy haciendo. Tenía varias posibilidades, pero lo hice online porque odio a la gente y pensé que así no tendría que relacionarme con nadie no tengo tiempo para ir a clase, y es una pena, con los sociable que yo soy.
Por suerte, existe el wahtsapp.
Yujú.
Y las chicas del curso pensaron que sería una buena idea crear un grupo de whatsapp.
Yujú.
De esta forma podríamos hablar entre nosotras y socializar.
Yujú.
Ahora recibo unos cincuenta mensajes diarios sólo de ese grupo, pero no me importa, porque son superinteresantes, por ejemplo:

"XIKAS, SABEIS N LA PREGUNTA 9 SI AI K PONERLO TODO LO K PREGUNTA O K?"

Yo no lo sé. Lo que sí sé es que al final del tema están las soluciones para que resuelvas todas las dudas que te puedan surgir.

"NO LO SE, LE AS PREGUNTAO A LA TUTORA"

"SI, LE MANDAO UN MENSAGE PERO NO CONTESTA"

A lo mejor es porque son las doce de la noche y está durmiendo. Los profesores es que son todos unos vagos, todo el mundo lo sabe.

"PUES NO SE, HAVER SI MAÑANA T DISE ALGO"

Os lo juro, era todo así. Continuamente. Y a medida que se acercaban los exámenes fue a peor.

"XIKAS, K ME AN DIXO QUE LOS EXAMENES SON MUY DIFICILES", decía una.

"KIEN T A DIXO ESO"

"UNA AMIGA K TIENE UNA AMIGA QUE TIENE UNA AMIGA K UNA VEZ SE CRUSO POR LA CAYE CON UNA XICA K SE AVIA PRESENTAO"

"K FUERTE, VAN A PIYAR, K ME LO HAN DIXO UN DIA QUE FUI A SECRETARIA A PREGUNTAR, K TODOS LOS AÑOS VAN A PIYAR"

Yo me imagino a la chica en cuestión, en la secretaría.
-Hola, ¿tienen hora?
-¡Van a pillar! ¡Que lo sepas! ¡Todos los años van a pillar!

"SON UNOS SINVERGENZAS, VAN A SAKARNOS EL DINERO NA MAS"

Cada asignatura cuesta 9 euros. Esto es robo a gran escala y lo demás son tonterías.

"K SI K ME LO HA DIXO MI PRIMA K TODO EL MUNDO SUSPENDE"

Y así todo.
Yo normalmente ignoraba todos los mensajes, hasta que un día no pude aguantar el ambiente de conspiranoia y decidí intervenir.

"Vamos a ver, no os dejéis llevar por el pánico. Esa gente que dice que los exámenes son muy difíciles ¿te ha explicado por qué? ¿Las preguntas son muy rebuscadas? ¿Preguntan cosas que no están en temario? ¿Puntúan a la baja?"

Después de una larga espera, recibí la respuesta.

"K SON UNOS CABRONES Y KITAN PUNTOS X LAS FALTAS DE ORTOGRAFIA"

Vale, sí, dejaos llevar por el pánico.

03 enero 2013

Carta a los Reyes Majos 2013




Bonus track:

Ufff, que triste está este post, sólo con el vídeo y ni una mísera línea de texto ni nada.
Vamos a meterle algo de mondongo.

Ayer vino a traerme la compra el señor de siempre, que es muy majo y muy simpático y siempre me echa una manilla con las cosas que pesan.
Entre las cosas de la compra venía un rollo de papel de regalo.
-Acuérdate que tienes "esto" -me dice, señalando el rollo-. Aunque claro, tu niña todavía es muy pequeña para darse cuenta de todo el tema de los reyes.
-Sí, de momento sí.
-Al mío se lo hemos tenido que contar esta navidad.
-Pobrecillo... ¿cómo se lo ha tomado?
-Fenomenal. Para él ha sido un alivio saberlo.
-¿Sí?
-Por eso se lo hemos contado, porque el pobre estaba asustadísimo.
-¿De los Reyes Majos?
-Sí, claro, imagínate, el pobre decía "estos tipos se esperan a que esté dormido, se meten en mi habitación, y ahora si me muerde un camello qué hago, ¿eh?"
Así visto tenía razón el niño.

¡Que los Reyes Majos os traigan muchas cosas y que no os muerda un camello!

16 junio 2012

La mesa camilla de Skynet

Esta es la versión extendida/edición del director de una historia que conté en facebook.


Un domingo, en una de esas reuniones familiares, mi abuela dijo que quería ponerse intehné.
Mi abuela tiene setenta y ocho años y si alguna vez ha tocado un ordenador ha sido para quitarle el polvo, por lo que hubo cachondeo generalizado.
-¿Y para qué quieres tú internet?
-Para abrirme una cuenta de feisbu.
El cachondeo generalizado se paró en seco y fue rápidamente sustituido por caras de pasmo.
-¿Y eso?
-Porque todas mis amigas tienen. 
Si esto fuera una serie de televisión, alguien habría dicho "y si todas tus amigas se tiran de un puente, ¿tú también te tiras?", y el capítulo habría acabado con la moraleja de que hay que ser uno mismo y no dejarse influir por las decisiones de los demás y tal.
Como no era una serie de televisíón, intentamos ir a lo práctico.
-Te das cuenta de que todas tus amigas tienen como mínimo veinte años menos que tú, ¿verdad?
-Oye, un respeto a la abuela...
-Es que igual te resulta un poco difícil.
-Ya... bueno. Da igual. De todas maneras no tengo ordenador. 
Y ahí se acabó el tema.
Ah, no...
-Creo que yo tengo uno de sobra en casa -le dije.
Unos días más tarde, mi Hermano Mediano llevó el ordenador a casa de la abuela, un portátil patata que me compré en 2005 y que dejé de usar porque su pobre corazoncito no me seguía el ritmo.
-Total, para lo que va a hacer la abuela... -le dije.
Le quitó programas, le puso otros y, armándose de paciencia, enseñó a mi abuela cómo moverse por la pantalla, a pulsar la E azul para entrar en internet, dónde hay que poner la dirección, y las normas básicas de seguridad y protección de datos.
En muy poco tiempo la abuela tenía correo electrónico, cuenta de facebook, y estaba buscando a sus amigas del colegio.
-Pero no las encuentro, no sé por qué.
-Porque tienen ochenta años, abuela, si es que han vivido hasta esa feliz edad.
-Bueno, da igual, porque me he hecho amiga de las nietas de mis amigas de colegio.
De hombres no, ¿eh? Que mi abuela es una viuda decente, no de esas que en cuanto entierran al marido están todo el día de juerga y que se van a los viajes del inserso a bailar agarrao.
-Muy bien, muy bien.
-También me he hecho de un grupo de alzheimer.
-Anda, que interesante. ¿Y de qué habláis?
-Ni idea, no puedo entrar porque se me ha olvidado la contraseña.
A día de hoy seguimos sin saber si estaba de broma o no.
Pues bien, ya que se ponía a escribir, mi abuela se dio cuenta de que tenía muchas faltas de ortografía.
Mi abuela no tuvo una educación muy boyante: como a mucha gente de su generación, en cuanto aprendió las cuatro reglas básicas la sacaron del colegio para que se pusiera a trabajar. Las cuentecillas se le dan muy bien, la escritura en cambio...
La familia está acostumbrada a leer las notas que se deja a sí misma pegadas en la nevera y más o menos la entendemos. Al parecer sus amigas de facebook estaban teniendo más dificultades.
Esa vez le tocó el turno a Latita, que fue a lo práctico: le enseñó a usar el autocorrector de word.
-Ahora lo escribo todo primero en el guó -explicaba mi abuela- le doy al botón que me dijo Latita, y se me pone todo bien. 
-¿En serio?
-Bueno, todo no. Creo que estoy haciendo algo mal: a veces me corrige cosas que no me tiene que corregir, y otras veces hay cosas que están mal y no me las cambia.
-No eres tú, es Microsoft.
-¿El QUÉ?
Para entonces mi abuela mantenía una fluida vida social en facebook, leía las noticias por internet y se metía en blogs. Latita le estaba enseñando a usar un pendrive para almacenar fotos, pasarlas al ordenador, comprimirlas para que pesaran menos y a subirlas al perfil de facebook.
Toda la familia estaba aterrorizada; era como cuando en Terminator Skynet toma conciencia de sí misma. Sólo que en vez de Skynet era mi abuela, que se estaba preparando para dominar el mundo desde la mesa camilla de su casa, con el programa de Ana Rosa de fondo.
-Pues ahora quiero ponerme tuiter -anunció un día-. A ver si me enseñáis.  
-Lo de facebook lo puedo entender -le dije a Hermano Mediano-. Lo de tuiter no. ¿Para qué lo quiere?
-Para seguir a las famosas. Dice que todos los programas del corazón tienen, y que si no se hace uno no se va a enterar de nada.
En estas estábamos cuando fui al médico a hacerme la ecografía de las 24 semanas.
-Oye -me dijo mi abuela por teléfono-. Que dice tu padre que tienes una foto nueva de la niña, pero me meto en tu bloh y no la veo.
-No la ha puesto en el blog, sólo en tuiter.
-Ah, hija, es que todavía no tengo tuiter, a ver si alguien me lo pone. Anda, súbela a feisbu que la vea.
-¿Quieres que te la mande al móvil?
 -No, niña, no, que ya sabes que a mí las tecnologías no me van. 
Ah, bueno, pues la subo a internet, que es mucho menos tecnológico, dónde va a parar.

25 mayo 2011

A copiar!

Seguro que lo he dicho alguna vez: tengo la teoría de que la edad del alumno es directamente proporcional al descaro con el que copia.
Es decir: a mayor edad, mayor descaro.
Si quieres comprobarlo, ve a cualquier examen de la UNED, siéntate en la última fila, y para mitad del examen, cuando el profesor de turno está relajadamente leyendo el periódico, mira hacia delante: abuelas sacando papelitos misteriosos de la funda de las gafas de ver de cerca, señores mirando con extremo interés debajo del puño de su camisa, y señoras mirando de reojo el examen del de al lado.
Los examenes de inglés no son una excepción. Es más, son peores, porque a ver quién vuelve a casa diciendo que ha suspendido inglés, después de haber castigado al nene tres semanas sin videojuegos porque le quedó el inglés en primer trimestre.
En mi primer examen escrito en la EOI, una señora se abrió el libro sobre la mesa y estuvo pasando páginas hasta que la profesora, con edad para ser su hija, le dijo que lo cerrara.
-Perdona -le constestó la señora-, no me había dado cuenta.
Ni cuenta, ni vergüenza, ni nada, por lo visto.
Este trimestre me ha tocado hacer el examen oral a la vez que esta señora en concreto.
Cuando llegué a clase me la encontré sentada en un pupitre escribiéndose cosas en un brazo.
-¿Te estás haciendo una chuleta? -le preguntó otra compañera.
-¡Es que se me olvidan las cosas!
-¡No puedes hacer eso!
-¿Por qué?
A mí se me ocurrieron de inmediato tres respuestas:
1) Escribirse una chuleta en el antebrazo cuando estamos a 35º no sirve de nada, porque se convierte en un borrón automáticamente.
2) Escribirse una chuleta en el antebrazo cuando llevas manga corta es, digamos, poco sutil, a no ser que tu estrategia sea que la profe decida que no hay nadie tan estúpido como para escribirse una chuleta tan a la vista y que lo que está viendo es producto de su imaginación.
3) Es un examen oral. ¿Cuándo vas a mirar la chuleta? ¿Cuando la profesora parpadee? ¿Le dices "mira allí" y esperar que cuele?
Pero había una cuarta respuesta que no había contemplada.
-¡Eres directora de instituto! ¡Vas a perder toda la credibilidad!
Sí, ese también es un buen motivo.

09 febrero 2011

El exámen de inglés

Mi profesora de francés creía que la mejor forma de aprender el idioma era a través de canciones.
Su idea era que, al ser más divertido que una clase tradicional, prestábamos más atención, y todas las palabras, estructuras y sonidos que escuchábamos quedaban grabados en nuestro subsconciente sin que nos diéramos cuenta, listos para aflorar en el momento preciso.
Por algún extraño motivo, después del examen cambió de opinión.
La culpa es suya por ponernos canciones con palabrotas.

Estos días, cuando me he estado preparando para el examen de inglés, he seguido el mismo método: en lugar de estudiar me he dedicado a ver series y películas en versión original, con la esperanza de que el día del examen un manantial de conocimiento brotara de mi interior.

A llegar al exámen, nada más leer la hoja con las preguntas, me di cuenta que de mi estrategia había sido un éxito, porque me sabía la respuesta de todas:

1.-What's your name?
My name is Gladiator.

2.-How are you?
I'm not insane! My mother had me tested!

3.-How old are you?
I'm ten, and I think your dress is the ugliest one I ever saw!

4.-Where do you live?
I live in a pineapple under the sea

5.- Where do you come from?
Somewhere over the rainbow

6.-What time is it?
It's clobbering time!

7.-What do you do?
EXTERMINATE! EXTERMINATE!

El resto de las preguntas no las contesté, porque con esto ya tenía nota suficiente para aprobar y no quería parecer que iba de sobrada.






----------
Sí, ya sé que no todo el mundo tiene un conocimiento de idiomas como el mío (por suerte para la diplomacia mundial).
Haciendo un esfuerzo sobrehumano voy a traducir las preguntas del examen.

1.-¿Cómo te llamas?
Mi nombre es Gladiador.

2.-¿Cómo estás?
¡No estoy loca! ¡Mi madre hizo que lo comprobaran!

3.-¿Cuántos años tienes?
Tengo diez, y creo que tu vestido es el más feo que he visto nunca.

4.-¿Dónde vives?
Vivo en una piña en el fondo del mar.
(Ahora es cuando tenéis que decir "!Bob Esponja, Bob Esponja!" Así me gusta.)

5.-¿De dónde eres?
Algún lugar más allá del arcoiris.

6.-¿Qué hora es?
¡Es la hora de las tortas!

7.- ¿A qué te dedicas?
¡EXTERMINAR! ¡EXTERMINAR!


08 noviembre 2010

La vida cambia, la universidad no

Llevo algo así como siete años matriculada en la UNED y nunca había ido a clase.
A ver, se supone que es a distancia, ¿no?
Sólo en una ocasión tuve que ir para hablar con un profesor... y mandé a Hermano Mediano.
Pero tenía una buena excusa: era sólo para entregar un trabajo, y el trabajo consistía en colorear un mapa.
De verdad.
Sólo tenía que coger un mapa de España, y colorear las provincias con diferentes colores según la densidad de población.
Me daba mucha vergüenza entregarlo.
¡Imagina que el profe me regaña por haberme salido!
Pero no sólo no me regañó (a través de Hermano Mediano), sino que además me puso muy buena nota.
Más que la que me puso la seño en 5º de EGB* cuando le entregué exactamente el mismo mapa.
¡Y eso que con el tiempo se había puesto un poco amarillo!
Bueno, volviendo al tema.
Este año, como no tengo nada mejor que hacer, he decidido que voy a ir a todas y cada una de las clases.
Y que en el bajo de mi centro haya una tienda de donuts no tiene nada que ver.
El primer día llegué a clase con mi libro nuevo, mis cuadernos nuevos y mis bolígrafos nuevos llena de alegría, ilusión y buenas intenciones y me senté en primera fila.
Eh...
Bueno, en realidad me senté algo así como en la sexta fila, justo al lado de la puerta para poder escapar discretamente si la clase era un rollo repollo.
La clase se llenó de alumnos y un cuarto de hora más tarde llegó la profesora.
Lo primero que hizo fue explicarnos el funcionamiento de las clases.
-Y las dudas -explicó después-, me las podéis preguntar en clase o, los que no puedan venir, por correo electrónico... pero os advierto que tardaré en contestarlo.
-¿Todavía hay problemas con la aplicación?-preguntó una alumna.
-No, es que no voy a mirarlo hasta dentro de dos semanas. Eso me recuerda que el x de noviembre no habrá clase.
-¿Es fiesta?
-No, es el día que dedico a leer el correo.
Bien, imaginad que trabajas en una pastelería y tu jefe te dice que tienes que vender pasteles y ser agradable con los clientes. Un día tu jefe te pregunta por qué no has vendido ningún pastel, y tú le contestas "porque hoy tocaba ser agradable".
Pues esto es igual: en lugar de tener tutorías y correo teníamos tutorías o correo.
-Es posible-continuó- que tarde un poco en contestar, porque hasta el día x no voy a leer ningún correo y seguramente no me dé tiempo a leerlos todos en la hora que corresponde a la clase. Además os recuerdo que hay que entregar el primer trabajo antes del día x+2.
-Pero, si no va a contestar el correo hasta el día X, no podremos ver la respuesta a nuestras dudas, como mínimo, hasta el día X+1, y si el trabajo hay que entregarlo antes del X+2...
-Bueno, podéis preguntarme en clase.
Aquellos que no puedan venir a clase por vivir, digamos, en Nueva Zelanda siéntanse libres de enviar su presencia astral. Graciaaaaaas.
Para cuando volví a prestar atención, la profesora ya estaba con otro tema.
-Os voy a repartir unas fotocopias -dijo, y le soltó el taco de fotocopias a un infeliz de la primera fila para que las fuera pasando-. Tened cuidado: hay tres de cada modelo.
El primero cogió cuidadosamente una copia de cada, y pasó el taco al siguiente, que cogió una de cada y pasó al siguiente... y así. Al llegar a mi altura, las fotocopias se acabaron.
-Disculpe, ya no quedan fotocopias -le dije a la profesora.
-¿Cómo que no? ¡Si había un montón!
-A mí me sobran: he cogido dos de la tercera -ofreció una chica.
-¿Cómo que "dos de la tercera"? ¿Habéis cogido una de cada tipo?
-Sí.
-No, no. Tenéis que coger una, sea del tipo que sea.
-Pero eso no tiene sentido. ¿No necesitamos las tres?
-¿Para qué?
-Pues no sé, para estudiar, para hacer el trabajo, para lo que sea que nos las haya dado.
-No, no, estas fotocopias no son para que las uséis.
-¿Entonces?
-Son fotocopias que sobraron de otro curso y que tenía rondando por el despacho.
Y a esto, niños y niñas, es a lo que llamamos reciclar.








*5º de EGB se hacía con 11 años.
Me siento taaaaaaaaaaan vieja explicando esto.

02 septiembre 2007

La vuelta al cole

Este es un mensaje para mis lectores en edad escolar de San Se (y de todas partes):
¡¡¡apagad el ordenador ahora mismo y poneos a estudiar, hombreyá!!!


Nocon troles, miformadecantar porque es to-tal yatodoel mundo gusta...

-¿Umf?
-¿Profe?
-Creo que sí.
-¿Estabas dormida?
-No. Por supuesto que no. Para nada.
-Es que quería saber a dónde vamos mañana.
-¿Ma...mañana?
-Sí... que qué museo nos vas a enseñar, es que he perdido el papel... ¿dónde vamos?
Mierda, mierda, mierdaaaaaaaaa...
No he preparado nada para mañana, y a estas alturas no voy a conseguir que me den cita en ningún museo.
Y aunque lo consiga, no me dará tiempo a estudiar lo suficiente como para poder dar la clase.
No puedo creer que me haya pasado esto, ¡si yo siempre me preparo las clases con antelación!
En año pasado me planeé todo el curso en septiembre y...

un momento...

aquí hay algo que no encaja...

-¡Si las clases no empiezan hasta octubre!
-¡¡¡JA JA JA!!! Es que quería llamar a mi madre, pero me he equivocado al marcar y te he llamado a ti... ¿A que ha tenido gracia?
-Sí. Mucho.

Eh... ¿se puede suspender a un alumno con caracter retroactivo?

08 junio 2007

Winnie The Poo

-Y este es uno de los famosos frescos de Goya.
-Ooooooooooh...
-Profe, profe, yo una vez pinté un fresco.
-¿En serio?
-Sí, me pagaron y todo.
-Que bien.
-No, si me pagaron una mierda.
-Ah, jijiji, estooo, bueno, te serviría para aprender, al menos.
-Lo único que aprendí yo es que Winnie The Poo es un hijo de puta.
Llegado a este punto decidí que era mejor no seguir preguntando.
Por si acaso.



Pd: Chungo

05 junio 2007

Parque del Retiro

Era por la mañana, estaba en el parque del Retiro, y en vez de de torcer a la izquierda torcí a la derecha así que me perdí.
La parte buena es que no iba sola.
La parte mala es que la que guiaba era yo.
-Seguidme -dije con toda la seguridad que pude-, es por aquí.
-Profe, por aquí no se va al Palacio de Cristal.
-Claro que sí, lo que pasa es que es un atajo.
-Eh... Profe, los atajos son, por definición, caminos alternativos más cortos que el camino habitual.
-...
-Y llevamos un cuarto de hora dando vueltas, profe.
-Sí, bueno. Es que eso es lo que significa atajo ahora. En el siglo XVII, cuando se diseñó el parque, "atajo" significaba, estooo... "barrizal pedregoso y escarpado que lleva a destino dando un enorme pero encantador rodeo".
-Que te has perdido, ¿no?
-Jo.

23 mayo 2007

Emancipación de la mujer

-Hola, ¿está María?
-Pues no, no está.
-¿Cuándo puedo volver a llamarla?
-Ya me gustaría a mí saberlo.
-¿Qué?
-Se fue la semana pasada de vacaciones con una amiga, y todavía no ha vuelto, ni me ha dicho cuando volverá.
-Que bien, ¿no?
-¿Bien? ¿BIEN? Siempre está igual; ahora de vacaciones, ahora de puente... ¡Estoy de la emancipación de la mujer hasta los güevos!
-Hombre, no se ponga así, que todo el mundo tiene derecho a desconectar unos días...
-Es que cuando está en Madrid es peor; que si ahora me voy de compras, que si he quedado con mis amigas, que si me voy a ver no sé qué museo... Desde que se apuntó a esas clases no le veo el pelo...
-Glups...
-Y las dichosas llamaditas de teléfono... Por cierto, ¿quién eres?
-Soy la profesora.
-¿Y qué quieres?
Irme con mi mamá.

24 abril 2007

El pequeño tintorero

Pi, siento haberme retrasado escribiendo.
Jo.
Es que este fin de semana ha sido horrible, no te lo puedes ni imaginar: todo el día en la playa atiborrándome de helado...
No sé como he podido soportar tantísimo sufrimiento.


Estos días en el Museo del Prado hay una exposición dedicada a Tintoretto que era un señor que era pintor y pintaba cuadros.
La exposición está muy bien, el único problema que tiene es que a los grupos les obliga a electrificarse para entrar, esto es: a la guía le dan un micrófono para que hable y a los alumnillos unos auriculares para que escuchen o por lo menos para que oigan.
A mí me daba un no sé qué eso de electrificar a mis alumnas, pero decidí intentarlo de todas maneras.
Al principio fue un poco caótico porque a algunas no se les ocurrió encenderlo y a otras sí se les ocurrió pero en vez de al botón de encendido le dieron al dial y no me escuchaban a mí sino la Cadena Ser.
Cuando por fin todas estuvieron sintonizadas entramos a la exposición y me dispuse a deslumbrarles con mis amplios conocimientos sobre Tintoretto:
-Y este es Tintoretto, que era un señor que pintaba cuadros, y que era pintor, y que vivía en Venecia, y pintaba cuadros...
Mis alumnillas empezaron a mirarme muy fijamente y muy serias y yo empecé a pensar ya está, ya me he vuelto a equivocar de cuadro, como aquella vez que me planté delante de este...



y les dije que era un retrato de la última amante de Goya.

Este se lo hizo después de que se depilara.



Miré al cuadro y sí que era.
Miré a mis alumnas, todas serias y con los ojos muy abiertos.
-¿Os pasa algo?
-No profe.
-¿Seguro? Estais muy raras.
-Es que hoy te estamos escuchando.
Um...
Bien...
¿HOY?

26 enero 2007

Niños tontos

Es el último de museos, de verdad, y se lo dedico a Be porque me acordé mucho de ella ese día infame.

A veces, cuando voy a visitar un museo con mis alumnillas, el museo nos pone un guía.
Normalmente eso supone que la calidad de la explicación aumenta en un 1000%.
Normalmente, ojo.
Porque como tiene que haber de todo, una vez nos tocó un guía especial.
Saber de lo suyo sí que sabía. Muchísimo. Y lo explicaba de maravilla. Y se notaba que disfrutaba.
El problema era que para amenizar la charla incorporaba añadidos personales.
A lo largo de la visita tuvimos que oir cosas como:

"Los cristianos siempre hemos sido superiores a los musulmanes."

Haciendo amigos.
Bueno, sí, puede ser. Lo que pasa es que los cristianos se dejaban dar de toñas por educación.


"Fernando el Católico no pintaba nada. Isabel inventó lo del tanto monta para que no se sintiera desplazado."

Uf... Habría que preguntarle a Isabel, que lo mismo ella nos dice que Fernando lo que es montar, montaba más de la cuenta.


"Los ingleses ganaron en Trafalgar porque los franceses huyeron."

Pues mira, sí, suele ocurrir que el que huye pierde.


"Nelson no tenía ni idea, lo que pasa es que tenía mucha suerte."

Ahí mi corazoncito empezó a llorar lágrimas de sangre como poco. A Nelson no me lo toca nadie. Pero bueno, más o menos aguanté, toda educada, sin decir ni pío.

Y entonces soltó esto:

"Antes el que era fuerte sobrevivía, y el débil moría: así se lograban las hazañas. Y no como ahora, que cuando nace un niño tonto el estado le da una pensión y hay que mantenerlo hasta que se muera."

Llegado este punto me metí un puño en la boca y me dije a mí misma "soy la profe, tengo que comportarme". Bueno, en realidad fue más bien un "doy da frofe, dengo gue gorbordarme", que hablar con un puño en la boca no es fácil y se te pone el jersey lleno de babas.

El caso es que mis alumnas no tienen la, ejem, serenidad interior y capacidad de autocontrol que yo tengo, así que antes de que me diera cuenta una ya se me había desmadrado:

-Y a los que no pueden darles pensión, ¿les ponen de guías?

Jo. Me temo que las estoy llevando por el Reverso Tenebroso.

21 enero 2007

Lluvia dorada

Hermano Pequeño me ha pedido que cuente una anécdota que le gusta mucho (sus oscuros motivos tendrá), así que continuamos con historias de museos.

En este museo concreto tenían cuentacuentos los domingos por la mañana: se escogía un objeto, y se contaba una historia relacionada con él.
El objeto de aquel día era una lucerna griega.
Una lucerna es como la lámpara de Aladdín pero más corta, más plana, de cerámica y con dibujos. Vaya, que se parece a la lámpara de Aladdín en que tiene asa, tapita y salen cosas por el pitorro.
El cuentacuentos tenía un público nutrido, compuesto de críos y padres de críos, y estaba triunfando:

-Acrisio, rey de Argos, estaba muy preocupado porque no tenía hijos varones, así que decidió consultar a un oráculo para ver si iba a tener alguno. El oráculo se salió por la tangente y le dijo que su hija Dánae tendría un hijo que lo mataría -a Acrisio, no al oráculo, que sospecho que al rey lo que le hagan al oráculo se la pela-, así que Acrisio decidió encerrar a Dánae en una torre para que no tuviera hijos. Por desgracia Zeus se enamoró de Dánae -debía tener internet en la torre-, consiguió llegar hasta ella en forma de lluvia dorada y la dejó embarazada. Dánae tuvo un hijo, Perseo, y a Acrisio le entró el pánico -de corbata se le pusieron, oyes-. No se atrevía a matar a un hijo de Zeus, así que lo que hizo fue encerrar a Dánae y a Perseo en un cofre de madera y arrojarlos al mar, y así si se ahogan yo no he sido. Se salvaron, y Perseo creció y creció. Como conocía la profecía, trató de evitar el reino de Argos a toda costa, pero coincidió con Acrisio en unos juegos atléticos. Estaba Perseo jugando a lanzar la jabalina, la lanzó y ¡zas!: la jabalina alcanzó acidentalmente a Acrisio y lo mató. Y así fue como se cumplió la profecía.

Jo.
Yo estaba superemocionada de ver allí a todos los críos tan pequeñitos, escuchando sin perder palabra y en silencio total.
Llegado a este punto el cuentacuentos decidió convertir el cuento en una actividad interactiva.

-A ver, niños -dijo-. ¿Quién creeis que tiene la culpa de que Perseo matara a su abuelo?

Entonces uno de los niños, pequeñito y mono, de esos que sólo se ven en los anuncios, levantó la mano.

-¿Mi papá?

Curiosamente, la que se puso colorada fue la madre.