06 febrero 2006

Top-less

El bueno de Gianis ha organizado una cadena, pero en lugar de enviar un mail lleno de forwards a 200 conocidos so pena de sufrir una desgracia (que Bisbal saque otro disco, por ejemplo) se trata de escoger una cita de un libro, a ser posible una frase con la que nos sintamos identificados.
La que Gianis ha escogido me hizo pensar de inmediato en esta:
Seguro que la zoofilia es algo divertido
Pero te he de decir, para que estés advertido:
Con casi todos los animales se puede hacer
Pero al puercoespín jamás se le puede joder.
Que es una de las mil versiones que circulan de la Canción del Puercoespín, de Terry Pratchet, claro.
Luego me acordé de mi familia y de mi gato y pensé que era mejor no dar ideas.
Además, no estoy segura de querer reconocer públicamente que me siento identificada con, bueno, eso.
Mi segunda opción era:
Soy el mejor en lo que hago, y lo que hago no es agradable.
Que es lo que dice Lobezno una vez cada dos páginas, pero ya me veía a Nastyman preguntando que qué es lo que hago, y que si tiene que ver con el gato y lo de la zoofilia, y que si no es agradable que mejor me callo.
Esta es la que finalmente he escogido:
He principiado a componer un poema en versos de una sílaba, cosa a la verdad muy difícil; pero en lo difícil está el mérito de las cosas.
Está sacada de Los tres mosqueteros, de Alejandro Dumas (capítulo XVIII: El regreso), y es una prueba más de que el buen hombre tenía un sentido del humor negro y retorcido como pocos. Porque a ver: si cada verso tiene una sola sílaba, y además rima, en fin, tampoco es que haya muchas posibilidades.
Pues no contento con eso añade:
El asunto es muy galante: os leeré el primer canto, pues aunque tiene cuatrocientos versos, no dura arriba de un minuto.
Lo confieso: la primera vez que lo leí intenté componer un poema en versos monosilábicos.
El resultado fue:
Es
lo
más.
Tres versos y además no riman.
Si alguien puede superarlo, en el próximo post cuelgo mi foto en top-less.

03 febrero 2006

Exámen de diapositivas

Dedicado a 3,1416, mi cacharróloga favorita, y a Florecilla del Campo, que es mi como-sea-que-se-llame-lo-que-hace favorita.

Ya que estoy con las anecdotillas universitarias, podía contar la que le encanta a mi amiga Florecilla del Campo, la de cuando le dije al profesor que lo que tenía entre las manos era un hueso de pollo, a pesar de que:
a.- No me había preguntado.
b.-En la época y la zona que estábamos estudiando no había pollos.
c.-No era un hueso.

Más patética aún es la anécdota del exámen de diapositivas.
Yo había estudiado, de verdad que sí...
El exámen consistía en identificar diapositivas, y se suponía que era fácil, porque se suponía que las habíamos visto en clase. El problema era que yo no había ido a clase. Es decir; me habría encantado ir, pero es que en la cafetería había calefacción y no olía raro.
Total, que llego al exámen, y me apagan la luz.

Primera diapositiva. ¡Qué suerte, sé lo que es! Rauda y veloz escribo:
1ª: Vista aérea de Cádiz en época fenicia.
Claro porque, como todo el mundo sabe, los fenicios inventaron la fotografía aérea.



Vista aérea de Cádiz en época fenicia, tomada en Lisboa el verano pasado.

Segunda diapositiva: un meño con forma de animal confuso. La asignatura se limita a la península ibérica, luego...
2ª: Cerdo ibérico.
Que es como se dice en klingon "toro de guisando".

Tercera diapositiva: un montón de piedras. Literalmente.
3ª: Ruinas romanas.
Lo de romanas no lo tenía muy claro, pero ruinas eran seguro, esperaba que me dieran el menos medio punto.

Cuarta diapositiva: el plano de una ciudad. Es cuadrado, luego es romana. En el programa sólo venían tres: Tarragona, Mérida y Córdoba. Tarragona tiene mar. Córdoba tiene río. Luego sólo nos queda...
4ª: Mérida.
Había triunfado y lo sabía. Feliz como una perdiz me acerqué a la mesa del profesor para entregar el exámen, y sólo entonces pude ver la parte inferior de la diapositiva.
Bien grande.
Bien claro.

CORDUBA



Pd: Aprobé.

01 febrero 2006

Mono

Durante la semana pasada los chavales (es un decir) de ADLO! han participado en las celebraciones del Día Internacional del Traje del Gorila, y eso me ha traído a la memoria una bonita anécdota universitaria.
Teníamos un profesor que no había oído hablar de la tala de árboles en el Amazonas y nos daba todos los días unas tropecientas fotocopias.
Ya se sabe que la calidad de las fotocopias en la universidad es como la calefacción: inexistente.
Un día va y nos reparte algo parecido a esto:


No es la fotocopia en cuestión, pero se parece.
El original escaneado se convertía en una mancha gris.
·
-A ver -dijo el profesor, que por entonces todavía confiaba en nuestras posibilidades-, ¿quién me dice qué es esto?
-Eh... ¿un mono?
-¿Un mono? ¿Cómo va a ser un mono? ¡Es Felipe II!
-Ah...
-Pues sí.
-Y entonces...
-Dime.
-¿Por qué va disfrazado de mono?

30 enero 2006

Estímulos

Mi madre ha leído en una revista que cuando a un gato le da por agazaparse detrás de una esquina, saltar sobre el primero que pasa y engancharse a sus canillas con uñas y dientes no es porque sea un cabroncete redomado, noooooo, sino que necesita estímulos lúdicos que le permitan ejercitar sus instintos de cazador.
Por supuesto que mi madre decretó en el acto que había que estimular lúdicamente al gato, y por supuesto que nos negamos hasta que nos explicó que la cosa no tenía nada que ver con meter nada en ningún agujero, sino con darle juego.

El señor Garrison decidió probar con los agujeros de todas maneras.

Aclarado este punto nos pusimos a estimuludiquear al gato con todo nuestro entusiasmo que, como bien saben todos lo que lo sufren, es mucho, pero mucho, mucho.
Llevábamos dos semanas poniendo al gato de los nervios con gran éxito cuando mi madre decidió llevarlo al veterinario a ponerle sus vacunillas.
Lo que le faltaba al bicho.

En casa fueron necesarias dos personas y Hermano Mediano para meter al gato en el trasportín.

En la clínica fueron necesarias cuatro personas para que el gato las mutilara brutalmente y se escondiera a limpiarse la sangre ajena debajo de un mueble.

Llegado a este punto la veterinaria sugirió que le pusiéramos la vacuna en casa, y que no hacía falta que volviera, gracias.
Mi madre, la optimista de la vida, aceptó.
-A ver -dijo al volver a casa-. ¿Quién me ayuda a ponerle la vacuna al gato?
Con gato, por lo visto, se refería a esa cosa hiperestimuludiqueada, hiperdesconfiada e hipercabreada que se agitaba convulsamente en el trasportín.
Hermano Mediano y yo votamos por Hermano Pequeño.
-Jo, tía -manifestó de inmediato.
-Yo es que trabajo -dijo Hermano Mediano.
-Yo es que tengo que líar albóndigas -improvisé.
A mi padre ni le preguntamos, por motivos obvios.

En honor a la inteligencia de mi madre debo decir que lo de las albóndigas no coló.

27 enero 2006

La canción del gusanito

Toda persona humana tiene momentos en los que lo único que le apetece es hacerse una bolita y cantar compulsivamente la Canción del Gusanito*.
Por ejemplo, después de ver Inteligencia Artificial.
Vaya película, vaya trauma emocional.
Cuatro años después, todavía no sé qué me molestó más, si haber perdido 6 euros y tres horas de mi vida o descubrir que Spielberg también puede cometer errores. Y, como ya dijo Albus Percibal Wulfric Brian Dumbledore , "cuanto más grande es el hombre, mayores pueden ser sus equivocaciones".
O algo así.
Creo que si dejamos aparte el seminario sobre Zoología Aplicada (todavía no sé aplicada a qué) no ha habido horas que se me hayan hecho más largas que las que pasé en aquel cine. En un momento de desesperación incluso traté de coger la posturita para dar una cabezada, pero mi querido pero susceptible novio (que recientemente ha poke-evolucionado a exnovio) me pilló y me amenazó con obligarme a ver de nuevo Pearl Harbour.
Para esa habría necesitado la Canción de la Anaconda, por lo menos.


*
La Canción del Gusanito,
versión integra y corregida por el autor
(que por razones obvias se niega a dar su nombre)
Nadie me quiere
Todos me odian
Mejor me como un gusanito
Le arranco la cabeza
Me como lo de dentro
¡Mmm! Qué rico gusanito


Creo que la humanidad ha tocado fondo.

23 enero 2006

Una serie de catastróficas desdichas

Me gusta comprar libros.
Me gusta, incluso, ir a librerías sólo para mirar libros que me gustaría comprar.
Pero a veces, sufro.
El incidente más terrible tuvo lugar en una librería cuyo nombre no voy a mencionar porque con que me persiga el FBI ya tengo bastante. Estaba buscando Quiddich a través de los tiempos, y no había manera, así que me acerqué a una dependienta que se encargaba de apilar en pirámide unos 2.000 ejemplares de La órden del Fénix.
-Señorita, ¿dónde están los otros libros de J.K.Rowling?
-¿Jota Ca QUIÉN?
Jo, se me saltan las lágrimas de acordarme.
No importa, no importa, puedo superarlo...
-¿Y El ventanal, de Lemony Snicket?
-Lo voy a mirar... ¿Me deletrea Lemony?
En plena taquicardia friki trato de salir de la tienda y salta la alarma.
Mierda.
El segurata se acerca y me dice que vacíe el bolso.
Mierda, mierda.
Abro el bolso y empiezo a sacar cosas:
· La órden del Fénix, que era de Hermano Pequeño. Por un momento pensé que el segurata podía pensar que lo había robado, pero luego me acordé de que la noche de antes había derramado una coca-cola encima y que todavía estaba marrón y pringoso, así que no había problema. Bueno, no había problema mientras Hermano Pequeño no se enterara.
· El monedero de las Supernenas.
· Tres gominolas cubiertas de pelusa.
· El móvil.
· El cepillo de dientes, cubierto de pelusa.
· Un paquete clines que nunca uso (para eso ya tengo mangas), y que están despeluchadillos.
· Una libreta y un boli que no pinta porque se me cayó el capuchón hace meses y se ha encostrado.
· Un bote de colonia, que antes había sido un bote de champú, hasta que se acabó el champú y lo llené de colonia. Hay que ahorrar agua.
· Las medias del día anterior, que me había llevado a casa para lavarlas pero ahí seguían.
· Pasta de dientes fósil.
· El capuchón del boli. Qué bien.
· Un desodorante.
· Unas bragas.
Eh...
¿Qué hace esto aquí?
Y, lo más importante:
Si las bragas están en el bolso, ¿qué llevo puesto?

Miro al segurata.

El segurata me mira.

Ahora los libros me los compro por internet.

20 enero 2006

Marcianos comunistas

Cojo los apuntes y leo:


Jo, que pequeñín.
Lo repito para mi papá, que no ve un pavo a dos metros:

"En Italia, de acuerdo con los postulados de Gramsci, surgió una de las corrientes historiográficas marcianas más vivas y abiertas. Octavio Cecchi, Renato Zangheri, Sandro Zaninelli nos ponen sobre la pista de los importantes trabajos realizados para repensar, desde una óptica marxista, el proceso de unificación italiano, así como las relaciones que se establecieron entre el Norte y el Sur".

Nuestros peores temores se confirman: los marcianos y los comunistas están aliados... Sólo faltan los rusos y Bin Laden y venga, a destruir América.

Ahora que sé la verdad, van a intentar deshacerse de mí... Y si no, mira a Fox Mulder, que después de Expediente X no se le ha vuelto a ver por la tele.
O peor: me borrarán la memoria, ¡y se me olvidará lo que he estudiado!

Caramba, que excusa más buena...

18 enero 2006

Disco lleno

Mi misión era la siguiente:
Descargarme los apuntes de la página web de la asignatura, grabarlos en cualquier tipo de soporte, y llevarlos a la tienda para que me los impriman.
Facilísimo.
Así que entro en la página, me descargo el archivo, y luego le doy a menú, archivo, guardar como, disco de tres y medio, guardar.
Pip.
Su disco está lleno.
¿Qué?
Que su disco está lleno.No importa, sé como solucionarlo:
-¡Hermano Pequeñooooooooo!
Desde donde estoy le oigo suspirar resignadamente.
-¿Qué te pasa ahora?
-¡Este ordenador está mal! ¡No me deja grabar!
-A veeeeeeer...
Repite la operación.
Pip.
Su disco está lleno.

-¿Ves?
-¿No tienes nada dentro?
-Nada.
-¿Lo has abierto para comprobarlo?
-Sí.
-¿Y no había nada?
-Eh... sí. Había una cosa negra, redonda y plana, pero ya la he sacado.
Un grueso lagrimón resbala por la mejilla izquierda de Hermano Pequeño. Creo que está orgulloso de mí.
-¿Tienes otro?
-¡Tengo una caja llena!
-Vamos a probar con otro.
Su disco está lleno.
Su disco está lleno.
Su disco está lleno.
Su disco está lleno.
¡Que está llenooooo!
-Exactamente -pregunta Hermano Pequeño, hablando muy, muy despacio, como si se estuviera conteniendo para no estrangular a alguien-, ¿cuánto ocupan los apuntes?
-233 páginas.
Suspira otra vez. No sé que le pasa. Estará enamorado.
-En megas. Cuánto ocupa en megas.
-¡Y yo que sé!
Hermano Pequeño, con un tic en el ojo, trastea por la página web hasta dar con los apuntes.
-¡3,5 megas! -grita de pronto-, ¿Estás intentando meter 3,5 megas en un disco de tres y medio?

Bueno, a mí me parece lógico.

16 enero 2006

El dominio y la reina: la respuesta

Dicen por ahí que en 1959 un grupo de amigos apostó a ver quién escribía la canción más cursi. Se ve que todos eran compositores, porque si no la apuesta para qué. Lo que si es seguro es que normales, lo que se dice normales, no debían ser. ¿No se podían apostar a ver quien escupía más lejos? Pues no.

El ganador de la apuesta fue Jacques Brel, con Ne me quitte pas.

Cursi, lo que se dice cursi, no sé, pero deprimente, seguro. La cosa va de un tipo con problemas de autoestima que pide a su pareja que no le abandone, y lo dice con un entusiasmo y una seguridad en sí mismo que no sé como la chavala en cuestión no cae rendida a sus pies.

Pensé que Nastyman adivinaría cual era la canción en cuanto leyera el post anterior, porque la hemos oído unas mil veces, en clase de francés (sí, Nastyman habla francés). La profesora decía que era para que se nos quedara grabada la estructura de la negación, pero yo creo que su objetivo era librarse de nosotros vía suicidio.
Bueno, pues al final se nos quedó la estructura de la negación.
Y el resto de la canción, también.

En fin, que podría escribir la letra entera, pero está en francés y nadie se la iba a leer de todas maneras, así que me limito al trozo del dominio y la reina:


Je ferai un domaine
Où l'amour sera roi
Où l'amour sera loi
Où tu seras reine
Ne me quitte pas
Ne me quitte pas
Ne me quitte pas
Ne me quitte pas

Que en normal quiere decir: construiré un dominio/donde el amor será rey/donde el amor será ley/y tú serás reina/no me abandones/no me abandones/no me abandones/no me abandones...

Y así sigue hasta que le ofrece convertirse en la sombra de su perro, que como poder mutante no es muy práctico, pero molar, mola un huevo.



Pd: Me voy a poner tibia con las piruletas...

13 enero 2006

Dominio

Este post está dedicado a Peter Pan, el niño que creció a su pesar, que hoy, como dice la canción*, me hecho reina de mi propio dominio.
Ahora puedo seguir perpetrando desde www.lorzagirl.es. De momento lo único que pasa al entrar es que redirecciona de vuelta aquí, pero espero que con el tiempo se transforme en una página de verdad.
Va para largo porque, en lo que a mí respecta, la informática se reduce a tres pasos:

1.- Voy a pinchar aquí, a ver que pasa.

2.- Espero que papá sepa arreglar esto.

3.- Comprar un ordenador nuevo.

Pero lo conseguiré.
O no.

Un besote, nen.



*Al primero que adivine la canción le regalo una piruleta.

11 enero 2006

Una preposición indecente

-¿Cuánto es?
-Dos euros con sesenta céntimos.
-¿Con?
-Con sesenta céntimos.
-¿Qué es eso de con?
¿Una preposición?
-Eh...
-No se dice con. Eso es una horterada.
La leche.
-¿Y qué digo?
-Dos euros y sesenta céntimos.
Piensa en un lugar feliz, piensa en un lugar feliz.
-Dos euros y sesenta céntimos -repito.
-Mejor.
El siguiente no puede decirme ni buenos días porque está intentando contener la risa.
-Cinco con veinte -le digo.
-¿Como ha dicho? -empieza, a voz en grito, mientras mira de reojo al experto en léxico-. ¿Cinco CON veinte?
Encima provocando.

09 enero 2006

Centimitos

Y con esto doy por finalizado el periplo navideño.

En un determinado momento de su vida el abuelo llegó a la conclusión de que sus nietos eran muy raros, que él no estaba para esos trotes, y que lo mejor era regalarnos dinero por reyes y que nos buscáramos la vida. Así fue como empezamos a recibir un sobrecito personalizado, que nunca sabíamos si era un regalo o un soborno para que no le dijéramos a nadie que estábamos emparentados.
La costumbre se mantuvo inalterable hasta la llegada del euro, año en el que el abuelo se enfrentó a una terrible desición: ¿iba a dejarse avasallar por algo tan nimio como un cambio de moneda a nivel continental?
Ni hablar.
Él tenía previstas, pongamos por caso, 5.000 pesetas por cabeza, y no iba a modificar sus planes. Calculadora en mano sacó el equivalente: 30,05 €. Y eso fue lo que metió en cada sobre: 30 euros, y 5 centimitos...
La idea le hizo tanta gracia que el año siguiente la repitió, con un añadido: a los 30,05 les sumó la subida del I.P.C. de ese año. Más centimitos para regocijo general.
Yo es que me lo imagino en el banco:
-Señorita, deme un euro en céntimos, que es para los reyes de mis nietos...
Y la señorita pensando, caramba, y yo que me quejaba porque todos los años me regalan colonia...
En fin, este año, que el abuelo no está, la abuela ha mantenido la costumbre del sobre.
Pero faltaban los centimitos.

07 enero 2006

Pikmin II

Una vez más el detector de niños buenos de los Reyes Majos ha sido burlado: tengo un montón de regalos.
JA.
Así que este año paso de ser buena, total, de todas formas no se enteran...
Aunque estoy un poco mosqueada, porque entre otras cosas me han traído el Pikmin II. No es que no me guste, pero es que todavía no me he pasado el monstruo final del Pikmin I y me da la impresión de que se están burlando de mí. Eso, y que mis hermanos tienen una cara que se la pisan, porque el regalo me lo han hecho ellos y la game cube es suya.
Bien, pues se ve que cuando te pasas el Pikmin I el capitán Olimar vuelve a su planeta en la carraca esa que llama nave espacial. No se pasa ni a ver a su familia, sino que llega directamente a su empresa y se entera de que ha quebrado, y que les han expropiado la nave Dolphin que con tanto esfuerzo de otros había reconstruído.
La vida es cruel.
Resulta que como Olimar era el empleado más competente (madre mía, ¿cómo serán los otros?), sin él todo va mal; así que es culpa suya, por estrellar la nave y pasarse un mes haciendo el moñas con los pikmins. Al pobre, de la pura impresión, se le cae una chapa de La Casera que le había traído a su hijo de recuerdo, que ya hay que ser roñica, caramba. La chapa llega a los pies de la tasadora del banco, ¡y resulta que vale una fortuna!
La leche. Y yo toda la vida echándolas a la basura como si tal cosa... ¡ya me podía haber comprado un piso!
Total, que el jefe le manda de vuelta al planeta ese a recoger más basura para pagar al banco.
Olimar, que no sólo no ha ido a ver a su familia sino que tampoco se ha duchado, se mete en una nave nueva con Luis, el otro empleado de la empresa.
Y la estrella.
Hay cosas que nunca cambian.

05 enero 2006

Roscón de reyes

-Señorita, ¿tienen roscones?
-Sí, allí.
-¿Dónde?
-Allí, donde hay una pirámide hecha con cajas de roscones...
-¿Dónde?
-Justo debajo del cartel de 10 metros de largo en el que pone ROSCONES DE REYES...
-No sé... no lo veo...
Al final, hay que acompañar a la viej... anciana.
-Hay de trufa, de nata y sin nada -le explico.
-¿Y de crema?
-No, de crema no. Sólo de trufa, de nata y sin nada.
-El año pasado había.
Ni de coña.
-Pues este año no han traído -espero que los Reyes Majos no me estén viendo mentirle a la viej... anciana, porque si no voy lista.
-¿No?
-No.
-¿Sin crema?
-Sólo de trufa, de nata y sin nada.
-Bueno, uno de nata.
-¿Este?
-No, que es muy grande, ¿no lo tienen más pequeño?
-Sí, allí hay más pequeños.
-¡Qué bién! Me llevo uno de crema.
A la mierda los Reyes Majos.

04 enero 2006

Mi pasado punto com

-Señorita, ¿tienen vim?
Me doy la vuelta y ¿a quién me encuentro? A un antiguo compañero del instituto.
Genial.
Lo primero que pienso es si me habré acordado de subirme la cremallera hoy, y me dan unas ganas tremendas de comprobarlo, pero me contengo. Lo segundo que pienso es que menos mal que mi uniforme no es feo. Es horroroso.
-Eh, sí, en ese pasillo... eh... ¿Tú no ibas a mi instituto?
Nada más decirlo me doy cuenta de que habría sido mejor no decir nada. Parece que le va a dar un colapso sólo de pensar que pueda estar lejanamente relacionado con una cajera de supermercado.
-Sí... anda... -dice al final- ¿Qué es de tu vida?
-Pues nada, hice la carrera, y ahora trabajo aquí mientras me saco las oposiciones, je, je-je-je, je... ¿qué tal tú?
La mirada Malfoy que me ha echado, el tío.
-Yo solo soy ingeniero de telecomunicaciones.
-...
-...
Jo.
-Pues que sepas que con eso no vas a ningún lado -le digo, y salgo corriendo a toda prisa.

El vim que lo busque él solito, ya que es tan listo.

02 enero 2006

2006

Pues sí, ya es 2006, así que

!!!APAGA ESE CIGARRO AHORA MISMO, CRIMINAL SANITARIO!!!

Ya me siento mejor aunque, por otra parte, no me hace ni un pelín de gracia esto de las restricciones fumatorias.
Yo no fumo. Mis compañeras sí, en el baño, en el almacén, en las zonas de personal, en fin, en cualquier sitio pequeño y carente de ventilación que encuentran. Llevo años tragándome su humo, y sufriendo en silencio....
Um...
Estooooo...
Vale, puede que no en silencio.
Llevo años sufriendo sin parar de hablar de cualquier cosa que se me pase por la cabeza en ese momento, andá, una mosca, caramba, con el frío que hace, jijiji, ¿de dónde habrá salido? Una vez vi una mosca verde. En serio. Era enooooorme, y hacía un ruido como el de gato cuando ronca, jijiji, ¿has visto como babea? Debe ser cosa de familia, por que mi mad... Ups, tema peligroso, tema peligroso...
Bueno, que llevo años sufriendo mi condición de fumadora pasiva, que es como ser fumador, pero gratis y sin problemas de conciencia.
Ahora que mis compañeras ya no pueden fumarse un cigarro en el trabajo, ¿qué voy a hacer yo? ¿Qué pasa con mis derechos de fumadora pasiva? ¿Dónde voy a encontrar mi apestoso, espeso y siempre relajante humo?
Sólo hay una solución.
Voy a tener que empezar a fumar.

30 diciembre 2005

Cava catalán

-Señorita, este cava, ¿de dónde es?
¡Qué bien, adivinanzas! Eh... ¡Plátano! No, espera, ¡Esteban!
-A ver... Catalán, claro.
-¿Y no lo tienen de otro sitio?
-Sí, creo que hay uno... este.
Le saco un cava extremeño que está haciendo furor estas navidades.
-Es que yo lo quería de la misma marca.
-De la misma marca -digo.
-Sí.
-Que sea de la misma marca, pero que no sea catalán -repito, por si he entendido mal.
-Sí. ¿No hay?
-Je, je-je-je, je... No.
-¿Y como es eso?
Pues porque si la marca es catalana... Olvídalo.
-No nos queda, pero puede llevarse este, está bueno.
-Es que es catalán y los catalanes están destruyendo España.
Deben haber empezado por Almería, porque lo que es en Madrid yo no he notado nada. Es decir, nada aparte de Gallardón.
Eso sí, lo de Buenafuente debería ser delito ecológico, por lo menos.
-Ah...
Bueno, no se me ocurría nada que decir. Me estaba imaginando a cientos de catalanes marchando sobre el desierto de Almería al son de Els Segadors, y se me ponían los pelos de punta.
Jo, teniendo a Serrat y a Estopa ya podían marchar al son de otra cosa, digo yo.
-Hay que hacerles boicot -me dice el señor todo decidido, y yo le digo que sí, aunque no entiendo nada.
¿Qué tiene que ver el cava extremeño con la defensa de España? ¿Es que las botellas son más duras?
Media hora después un cliente llega sonriendo hasta la caja.
-Un señor acaba de comprar un cava riojano siguiendo mi consejo -le dice a su mujer mientras ella empaqueta-. Se van a enterar esos cabrones -sentencia.
Pero a ver: ¿qué daño le han hecho los riojanos a nadie? ¿Es que también están destruyendo España?

A este paso en España nos vamos a quedar los madrileños solos.
Eso sí, el saludo oficial será "qué pasa nen".

28 diciembre 2005

28 de diciembre

Iba a colgar algo hoy, pero como era una historia extremadamente rocambolesca y es 28 de diciembre nadie me iba a creer.
Jo.
Y cuando digo "jo", no es un "jo" de contrariedad, sino un sutil homenaje a Holden Caulfield.

26 diciembre 2005

El pulpo

-Señorita, ¿tienen pulpo?
-Sí, en la pescadería.
-No, en la pescadería dicen que no tienen.
-Entonces no hay.
-¿No tendrán en otra parte?
Ahora que lo pienso, sí, tengo uno... Ah, no, me lo he dejado en el otro bolso...
-Quizá en congelados.
-Es que yo lo quería fresco.
Pues está de suerte, señora, el congelado está fresquísimo... a menos 5 grados, diría yo.
-Pues no, fresco no hay.
-¿Está segura?
De lo único de lo que estoy segura es de que usted sería una mortífaga estupenda.
-Bueno, eso es lo que le ha dicho el pescadero, ¿no?
Ahí estuve hábil, mandando balones fuera.
-O sea que no hay pulpo.
Brillante, la señora.
-No.
-Y, ¿cómo es eso?
-¿Qué tengo que decir para que me deje en paz?
-¿Qué?
-Que se habrá acabado.
Bueno, había dos opciones: o nunca hubo o se acabó. Digamos que la cosa estaba en un 50%.
-¿Van a traer más?
-Eh... ¿sí?
-¿Cuándo?
Pensando a toda prisa, pensando a toda prisa...
-Eh... ¿mañana?
-Es que yo lo quería para hoy.
Y yo quería ser cantante, y ya ve usted.

23 diciembre 2005

Navidad V

Cada año, por navidad, a mi padre le regalaban un pavo.

Vivo.

Nos lo traían unos días antes y el pavo se quedaba en el patio, comiéndose las plantas.
-Bueno, así no tendré que echarle perejil -decía mi madre, que es una optimista de la vida.
Cuando se acababan las plantas el pavo empezaba a mirar al gato con ojillos golosos.
-Bueno, así no tendré que ponerle relleno -decía mi madre, con menos entusiasmo.
Cuando quedaba claro que o nos comíamos al pavo o nos comía él, mi padre se decidía a matarlo.
Bien.
Digamos que mi padre no es precisamente el tipo de persona que mata bichos. Es decir, si hay que matar al pavo, se mata, pero sin hacerle daño, y con tan poca motivación la cosa no podía prosperar. La ejecución siempre llegaba a un punto muerto: el pavo decapitado corriendo los 100 metros/patio con la sangre saliendo a chorro por el cuello.
-Ya parará cuando se desangre -decía mi padre, que a veces también es un optimista de la vida, pero el pavo seguía dando vueltas al patio hasta que venía la vecina y lo remataba.

Retrato robot del pavo mutante, antes de perder la cabeza.
Ji, ji; ¿lo pillas? Perder la cabeza. Ji, ji-ji-ji, ji.
Creo que lo que me he comido no era una peladilla.


Gracias a esta tradición navideña aprendí las tres lecciones más importantes de la vida:
1. Que si quieres criar un pavo de carreras lo mejor es alimentarlo con geranios.
2. Que para matar la cena lo mejor es usar una maza, una estaca y una ristra de ajos ("Bueno, así no tendré que ponerle ajos", diría mi madre, la optimista de la vida).
3. Que los percebes son mucho más sanos. Para empezar no tienen patas y no pueden correr. Y vete tú a saber dónde tienen el cuello.

Ahora que soy mayor me doy cuenta de que el donante no nos regalaba el pavo: se deshacía de él.

Jo.

Podía deshacerse de unos percebes.
--------------------------------------------
2-1-2006:
Mi padre dice que algunos años tuvimos correteando por el patio hasta dos pavos. Jo. Yo creía que era uno, y se teletransportaba.

21 diciembre 2005

Navidad IV

En navidad todas las empresas hacen una fiesta. ¡Qué original!
La fiesta de la empresa sólo sirve para que te des cuenta de que trabajas con un montón de impresentables, pero no queda más remedio que ir, por eso de la confraternización entre compañeros y todo lo demás.

De entrada, el primer problema es que sin el uniforme no conozco a nadie. De pronto un tío me da dos besos y me quedo mirando como una idiota.
-No tienes ni idea de quién soy, ¿verdad? -me dice, y me doy cuenta de que él si me debe conocer, porque me tiene calada. Jo. Soy tan despistada que una vez se me acercó Hermano Mediano por la calle y salí corriendo porque pensé que era un atracador.
-No.
-¡Soy el carnicero!
Caramba. ¡El carnicero tiene un cuerpo! Yo creía que debajo de la bata blanca no había nada, como los dementores ...

El otro problema es que el alcohol es gratis.
Y esto es un problema por que... a la gente la da por hacer cosas raras cuando bebe. Por ejemplo, se ponen cariñosos. Muy cariñosos.
Para las dos de la mañana mis amigas estaban, um... confraternizando con el frutero, el charcutero y el carnicero, respectivamente, y yo estaba bailando sola en medio.
Grave error.
Se ve que algunos hombres consideran sola sinónimo de desesperada.
Así que hay estaba yo, dando saltos como una loca, y de pronto me encuentro una mano en el culo. Vaya. Estoy segura de que no es mía, porque lleva un tío pegado al otro extremo.
-¿Perdona? -le digo, con la remota esperanza de que retire la mano y se la meta donde le quepa.
-¡Baila conmigo, morena!
Vamos a ver:
Primero, ¿desde cuándo Estopa se baila agarrao?
Y segundo, ¿morena? ¿Yo? Pero... este tío, ¿dónde tiene los ojos?

En mis bufas.

Jo.

18 diciembre 2005

King Kong

Peter Jackson es un genio.

Si algún día ruedan mi biopic espero que lo diriga él, aunque las probabilidades son pocas porque estoy en contra de los biopics. Es decir, las películas sirven para que sepas qué quieres ser de mayor. A mí hoy me ha dado por ser un mono gigante zoófilo, y eso es normal. Pero, ¿dónde se ha visto a nadie salir del cine gritando "mamá, mamá, quiero ser Lutero"? Rebelde. Genio. Liberador. ¡Parece el anuncio de una colonia!
Lo único malo que le veo a eso de ser mono gigante zoófilo es que solo hay uno, claro, y eso reduce mucho su vida íntima. Estaba pensando en eso (y en que tenía ganas de ir al baño) cuando unas filas más abajo se encendió una luz azul: la pantalla de un móvil. Jo. ¿Es que la gente no sabe que en el cine hay que apagar el móvil? Se ve que no. No contento con eso el engendro (de ahora en adelante, Movilerdo) se puso a sacar fotos a la pantalla con el móvil. Ya hay que ser idiota, como si no estuvieran todas en internet.
Empecé a rebullirme en el asiento mientras el tío seguía haciendo fotos.
-Voy a tirarle una gominola -le dije a Hermano Pequeño.
Pero no me atrevía. ¿Y si le daba a otro? ¿Y si se cabreaba? ¿Y si se me acababan las gominolas? Así que hice eso que siempre dicen que hay que hacer: me levanté ("perdone, ¿me deja pasar? perdone"), salí de la sala y se lo dije al acomodador, pero para cuando vino el Movilerdo había apagado el móvil para que no le pillaran.
Mierda.
Volví a mi asiento ("perdone, ¿me deja pasar? perdone") rezongando. Me senté. Cogí las gominolas...
-¿Vas a tirársela? -preguntó Hermano Pequeño.
-No puedo... Está con un niño.
Sí, tenía un rehén, y yo no podía arriesgarme a hacerle daño.
Entonces el Movilerdo sacó el móvil e hizo otra foto.
¡Zas! Toma gominola roja.
-¿Le has dado?
Así es mi puntería: una vez me partí con un martillo la uña del dedo que no estaba sujetando el clavo que era mi objetivo. De forma que no, no le había dado.
-Casi -mentí, por conservar una cierta dignidad.
-Tira otra.
-No.
Es que me quedaban pocas.
-Vale.
Entonces Hermano Pequeño hizo algo que pasará a los anales de la historia. Se levantó ("perdone, ¿me deja pasar? perdone"), fue hasta Movilerdo, se inclinó, le dijo algo, el tipo apagó el móvil, y Hermano Pequeño volvió ("perdone, ¿me deja pasar? perdone") a su asiento.
-¿Qué pasa? ¿Qué le has dicho?
-"Perdone, señor, disculpe, o apaga el móvil o llamo a la policía".
-¿Y qué te ha dicho?
-Nada, me he ido antes de que reaccionara.
Para que luego digan que no nos parecemos.

16 diciembre 2005

Calcetín

Mi última composición poética:



Calcetín disparejo
Gira en el lavadora
Buscando un amiguito
Para hacerse una bola




Lo que opina la crítica:

"¿Qué debo hacer para cambiar de apellido?"
Hermano Pequeño
·
"Una mierda, una mierda"
Hermano Mediano
·
"Qué tontos son mis hijos"
Madre
·
"Lo mejor que he escrito, después de aquel haiku sobre el cólico mañanero* que hizo llorar a mi familia"
Lorzagirl

Y el final feliz:











*
El día empieza
Cólico mañanero
Tú me despiertas

14 diciembre 2005

Héroes urbanos

Nunca le he dicho, pero Hermano Pequeño trabaja en un Pizzaleches.
No es de los que van en moto, como Mot. Se entera mi madre de que su niño está dando vueltas en moto por la noche, con lo peligroso que es, y le hincha a collejas de la preocupación.
Hermano Pequeño está en la tienda. Lo llaman tienda porque llamarlo restaurante sería publicidad engañosa. El pobre suda como un pollo, tanto que cuando sale puedes estrujar el pizzapolo y hacer un charco (como Pizzaleches se entere reclama el charco y lo vende como sopa, seguro). A veces reparte por la zona, a pie, pobrecito mío, de noche y por esas calles de mala muerte. La mía, por ejemplo.
Una vez un tío le atracó y le quitó el dinero, el móvil y las pizzas, así que Hermano Pequeño se tuvo que volver a la tienda con un mal rato que para qué.
Debía ir por su tercer calmante cuando unos chicos entraron en la tienda.
Al parecer habían visto el atraco, habían corrido detrás del caco, le habían quitado el botín y ahora venían a devolverle sus cosas a Hermano Pequeño.
-Toma: tu dinero, tus pizzas, tu móvil y tu tabaco -le dijeron.
Hermano Pequeño se quedó de pasta boniato.
-Si yo no fumo...
Los héroes urbanos se miraron uno al otro con cara de ups, que nos hemos pasao...
-Pues ahora sí.
La verdad es que casi me daba pena el atracador, que después del disgusto no iba ni a poder fumarse un piti.



Que se joda, que se joda, y que le den por culo.

12 diciembre 2005

Navidad III

El belén sufre el mismo proceso que el árbol.
Lo pongo, no lo pongo, lo pongo... Cuando éramos pequeños íbamos al campo y volvíamos a casa con musgo, ramitas y barro, mucho barro, y montábamos un belén enorme. Ahora ponemos un belén chiquito, pero no importa, porque el gato se sube y remueve la arena y tira las figuritas y al final hay belén por todo el piso, así que podría decirse que tenemos el único belén expansivo del mundo. Y un gato super jodón, pero eso es otra historia.
Como todos los belenes, eso sí, tiene problemas con la apreciación del tamaño. El gallo es ligeramente más alto que los camellos, el castillo de Herodes cabe dentro del portal, y la mula es tan grande como el buey, y lo mira con ojillos viciosos. Mi madre dice que así se consigue perspectiva. Por lo que he podido deducir la perspectiva consiste en que mis hermanos y yo nos reímos hasta que mi madre nos encolleja y salimos zumbando.


El gallo inicia el ritual de apareamiento con el cerdo.

A mi madre le encanta el belén; es una artistaza y con cuatro ramas, celo y un poco de arena hace maravillas, y entonces se da cuenta de que no ha puesto las luces y tiene que quitarlo todo, poner las luces y volver a colocarlo todo encima, todo esto mientras el resto de la familia "colabora", que en este contexto quiere decir "se burla cruelmente de sus esfuerzos porque saben de antemano que lo de las luces no tiene remedio". Porque a ver, ¿dónde se ha visto que haya una luz roja en mitad del pesebre? ¿Por qué la castañera tiene un aura verde, que parece que vaya a volver a su planeta de un momento a otro? Y sobre todo, ¿quién decidió que las luces del belén debían ser intermitentes? ¿Tan malo era el suministro eléctrico en época romana?

El pato gigante se agazapa tras un meño, esperando que la lavandera se despiste para saltar sobre su yugular. Que le den, que hubiera salido a lavar de día, caramba. Al fondo, un milagro navideño: el cielo fosforescente se arruga.

Volviendo al tema, el problema, al final, siempre es el ángel.
El papelón que hace el pobre, en pleno desierto, encaramado a un abeto, con una pancarta en latín y vestido de moñas. No me extraña que los pastores le miren. Y eso que los pobres ya están curados de espanto, a fin de cuentas llevan a pastorear a las ovejas de noche y al desierto, con la cantidad de hierba que hay alrededor del pueblo.
El caso es que el ángel no para de caerse. Miedo escénico, por lo que se ve.
El primer día confías en que mantenga el equilibrio entre las ramas del abeto que ha surgido milagrosamente en mitad del desierto.
Y se cae.
El segundo día lo atas con un cordel.
Y se cae.
El tercer día pones un poco de pegamento en la base.
Y se cae.
El cuarto día le pones celo.
Y se cae.
Para cuando llega el 24 de diciembre el ángel es una bola de cinta americana que rodea el árbol.
Y el árbol se cae.
Ya sabía yo que un abeto no podía durar mucho en el desierto.

10 diciembre 2005

Navidad II

Todos los años la misma historia.
-Este año no pongo el árbol -dice mi madre.
-Vale -respondemos a coro Hermano Pequeño, Hermano Mediano y yo.
-Es que ocupa mucho -insiste.
Todas las madres hacen lo mismo. Ya le has dado la razón, pero nada, insisten e insisten hasta que ellas mismas se dan la razón.
-Vale.
-Y suelta hojas -lo que suelta es plástico verde, pero bueno.
-Vale.
-Y el gato se las come y hace caca verde.
-Vale.
-Y coge polvo, y papá se congestiona.
Congestionarse es poco. Se le pone la nariz como un pimiento y en las escasas ocasiones en las que alcanza a respirar hace más ruido que Darth Vader en pleno ataque de asma. Sin embargo, obsérvese que como argumento figura en cuarto lugar.
-Vale.
-Y las bolas están en el altillo, pero no me acuerdo en qué caja, y habría que sacarlas todas.
-Vale.
-¿Me estais escuchando?
-Vale.

Una hora después...
-Definitivamente, no voy a poner el árbol.
La concurrencia intercambia miradas de pánico.
-Vale.
-No nos queda ni un enchufe para las lucecitas.
-Vale.
-A no ser que pongamos el ordenador en el enchufe de la tele, la tele en el del ordenador, y alquilemos un generador para la lámpara.
-Vale.
-De todas formas, tampoco tenemos lucecitas.
-Vale.
-Y no las pienso comprar. Luego se funden enseguida.
-Vale.
-Y el gato las muerde y se le riza el pelo.
-Vale.
-No me estais escuchando, ¿verdad?
-Vale.

Dos horas después...
-Además, ¿para qué?
-Vale.
-Es decir, en una casa grande, todavía, pero aquí...
-Vale.
-Es que no hay sitio.
-Vale.
-Imposible. Tendríamos que quitar la lámpara, mover el sofá, tirar el muro...
-Vale.
-No piendo hacerlo. Estoy harta.
-Vale.
-Mis hijos son tontos.
-Vale.

Tres horas después...
-A ver, ¿es que nadie va a ayudarme a poner el árbol?

Para qué vamos a discutir.

06 diciembre 2005

Nastyman, el pequeño y paliza

Este post está dedicado a Nastyman, el pequeño y paliza.



Nastyman, perpetrando.

¿Por qué, oh, por qué de todos los frikifans del mundo me tuvo que tocar a mí este?
¿Es que no hay más blogs en el planeta?
¿Es que no tiene nada mejor que hacer?
Y la respuesta es no.

05 diciembre 2005

Civilization IV

-¡Me he comprado el Civilization IV!
Así es Hermano Pequeño: cualquier cosilla le hace feliz.
-¿Locualo?
-Es un juego de estrategia en el que creas tu propio imperio.
Una lucecita diminuta brilla en mi cerebro.
-¡El juego de las casitas!
-No ese es el Sims -que listillo, el niño.
-¡El Sims no, el juego de las casitas! Uno en el que pones casitas y luego granjas y luego caminos y cuando ya lo tienes todo arde hasta los cimientos.
-Vale, es ese.
Bien. Me encanta el juego de las casitas. Sobre todo porque cuando están empezando a encabronarte con tu pueblo ("tenemos hambre", "faltan colegios"...), ¡ellos mismos se mueren de peste y puedes empezar de nuevo!
Así que toda emocionada me puse a jugar al Civilization IV.

Definitivamente, este no es el juego de las casitas que yo conocía.

Nada más empezar, lo único que tenía era a tres tíos con palos en un círculo azul. Como no sabía qué hacer con ellos le dí al botón de automatizar, y se pasaron el resto del tiempo bandeando por ahí.

Entonces empezó a salirme un mensajito: "Para pasar turno pulse intro".
Pulsé intro. Me volvió a salir. Pulsé intro. Me volvió a salir. Pulsé intro. Me volvió a salir. Pulsé intro. Me volvió a salir. Pulsé intro. Me volvió a salir. Pulsé intro. Me volvió a salir. Pulsé intro. Me volvió a salir. Pulsé intro. Me volvió a salir. Pulsé intro. Me volvió a salir. Basta.

Luego había una ciudad, que se pasaba el rato investigando y mandándome mensajitos...
-Que ya hemos acabado, oye, ¿qué investigamos ahora?
-Lo que os de la gana, leche, a mi dejarme en paz que todavía estoy buscando las casitas.

Cuando llevaban un rato investigando me salieron tres colonos en un círculo azul. Los mandé al bosque y nada. Los mandé al prado y nada. Los mandé entre los árboles y nada. Al final decidí que no servían para nada y los abandoné en la frontera (una raya azul), por si eran de ese tipo de colonos que hacen una escalera con palos y saltan la valla y se convierten en el problema de otro.

Luego empezaron a salirme mensajes de jefes de otros imperios. "Saludos... bla, bla, bla... me gustaría ver tu cabeza clavada en una pica". ¿Qué? En una pica. Todos me decían lo mismo. Estaba supermosqueada con el tema.
Entonces llegó Hermano Pequeño y me explicó que eso era lo que yo les estaba diciendo a ellos... Bien, no pasa nada. Ahora tenía a Hermano Pequeño para ayudarme.
-En este juego aprenderás...
-Intro, intro, intro...
-La sutil ciencia y el arte exacto...
-Intro, intro, intro...
-De la política. Voy a...
-Intro, intro, intro...
-Enseñarte a embotellar...
-Intro, intro, intro...
-La fama, preparar la gloria...
-Intro, intro, intro...
-Hasta detener... ¿Quieres dejar de darle al puto intro?
-No. Voy la primera.
A la mierda el sutil arte de la política.


PD: El juego de las casitas era el Caesar III. Hermano Pequeño lo ha rescatado del baúl de los recuerdos y lo ha instalado en mi ordenador porque dice que verme jugar al Civilization IV le produce ardor de estómago. También dice que si vuelve a verme darle al puto intro se encargará personalmente de que a mí me dé ardor de apuntes.
Jo.
Qué borde.

03 diciembre 2005

Los ppancartistas

Como es sábado y hace bueno he pensado que podía irme de compras a Preciados toda la mañana.
Mala idea.
Se ve que había alguna movida del PP en la Puerta del Sol; había un montón de viej... ancianos con banderitas moviéndose al ritmo de la musiquita trompetera: ta-ta, ta-tá, ta-ta-ta ta-tá. Peligrosísimo: se cae uno, y doscientas fracturas de cadera por el efecto dominó. Yo estaba flipando. ¡Si el aniversario de la muerte de Franco fue hace dos semanas!
He intentado dar un rodeo por la plaza de Pontejos, pero una chica me ha asaltado en una esquina.
-¿Quieres lotería de el partido?
-¿De qué partido?
Jo, la cara que ha puesto. He tenido que abandonar mi atajo y meterme de lleno en la masa; casi una hora, de Carretas a Preciados, porque de vez en cuando alguien gritaba "viva España" y me daban espasmos en el brazo derecho.
Jo.
Además me empujaban por todas partes, las viej.. ancianas, frágiles ellas. Y un viej... anciano me estaba "empujando" de cintura para abajo, el muy guarro.
-¡Luego direis que somos cinco o seis! -se puso a gritar una señora de pronto.
-Cinco o seis no, señora. Es uno, pero me está poniendo el culo tonto...







PD:
Dicen que han llenado la Puerta del Sol. Un sábado de diciembre y con buen tiempo. La mitad estábamos de compras... Desde luego yo lo estaba, así que cuando den las cifras oficiales hay que quitarle uno.
Es que esto de convocar manifas al lado de un centro comercial es un poco problemático. ¿Por qué nunca convocan manifas en el Pozo del Tío Raimundo? Con lo bien comunicado que está, y el espacio que hay. Se iba a poner aquello de bote en bote.

30 noviembre 2005

73 céntimos

-¿Ya está?
-Sí.
-Son setent...
-¿Cuánto es?
Suspiro.
-Setenta y tres céntimos.
-¿Cuánto?
-¡Setenta y tres céntimos!
-¿Siete con diez?
-No... ¡Setenta y tres !
-¿Veintiseis?
-No... ¡Setenta y tres...! ¡Setenta y tres céntimos!
-No me entero, señorita...
Setenta y tres
miserables céntimooooooos!
-¿Setenta y tres?
-¡Sí! Setenta y tres putos céntimos de mierda...
-¿Tiene cambio de cincuenta?

28 noviembre 2005

Navidad I

Ya es navidad. Y no lo digo yo, lo dicen los anuncios de la tele, las ofertas del Día y un folleto de Ikea que me he encontrado en el buzón.
Y lo dice el hilo musical, claro. Ya hemos empezado con los villancicos, aunque no les hago mucho caso desde que el año pasado sufrí una de las más tremendas decepciones de mi vida.
Fue por una alegre composición en que la Coral de Niños Repelentes canta:

Me levanté esta mañana...
¡ANA! -berrea el coro con todo su entusiasmo.

He cogido mi trompeta...
¡ETA! -esto es apología de la violencia, pero al coro le da igual.

He salido muy temprano...
Llegado a este punto, contengo el aliento. Que nervios. ¿Lo harán? ¿Se atreveran a gritar ANO a través de los altavoces del supermercado?
Tempranoooo -berrean los niños, a los que sin duda alguna hinchan a collejas en el recreo, merecidamente, por cursis.

Jo. Cada vez que lo ponen me llevo un disgusto. Con lo feliz que me harían...

Y, a todo esto, ¿para qué querrían la trompeta? ¿Para tocarle el Himno de Riego a la Sagrada Familia? Vete tú a saber. Los milagros atraen a cada pirado que para qué; como ese tipo que como era pobre no se le ocurrió otra cosa que ponerse a tocar el tambor. Pobre, y además tocapelotas. Es que me lo imagino:

El tamborilero: Y ahora les voy a tocar Aserejé.
San José: Hombre no, que no hace falta, de verdad.
El tamborilero: Si no es molestia. Y luego, El camaleón.

Y así toda la noche. Porque en los belenes siempre es de noche, lo que no impide que estén de bote en bote; la cantarera de paseo en mitad del desierto (dónde irá a buscar agua, la infeliz), las cabras con los ojos rojos de no dormir, el pollo gigante cacareando seis horas antes de lo normal, un tipo pescando que nunca pesca nada... Y la Virgen y San José mirando el reloj de soslayo, a ver si el petardo del tamborilero pilla la indirecta y se vuelve a su casa.

Pero no la pilla, no.


25 noviembre 2005

GoF#

Me he ido a ver El Cáliz de Fuego a la primera sesión, con un cubo de hielo (para cuando salga Ianevski) y un spray de pimienta para controlar a la masa enfervorizada (que soy yo), y estas son mis conclusiones:

El Cáliz de Fuego es la mejor película de Harry Potter hecha hasta ahora.

No lo digo por decir. Lo digo porque en las anteriores no salía Stanislav Ianevski (haciendo de Krum).
Qué buenorr... digo, que joven tan interesante. Tiene un p... un talento natural tremendo, ese chico.
Qué manera de volar en escoba.
Qué manera de fruncir el ceño.
Qué manera de mover la, ejem, varita.

Luego está Alan Rickman. Ya está, um, interesante de por sí, y haciendo de don't-call-me-coward*-Snape se sale.

Y la guinda: Ralph Fiennes. He visto El dragón rojo unas dos mil veces sólo porque hace un desnudo integral... eh, no, esteeeeee, porque es una peli super interesante, con un contenido cultural muy... muy...
Bueno, en algún momento va a un museo, ¿no?

Necesito otro cubo de hielo...

En fin.
Del resto de la peli (es decir, cuando no salían ni Snape ni Krum ni Voldemort) no puedo decir nada porque desconecté, pero puedo hacer un breve resumen por lo que me han contado:


-WARNING SPOILERS-
Trailers.
Tenía que haber ido al baño.
Escenita en casa de los Riddle.
No voy a aguantar...
El equipo de Bulgaria es como el Real Madrid: se supone que tiene a los mejores jugadores del mundo pero pierde. Esto no sale en la película porque si no duraría diez horas.
Quizá si me quito una bota pueda hacerlo ahí.
Torneo de los Tres Magos, bla, bla, bla, que bien que bien.
¿Por qué tiene que llover, por qué?
Primera prueba.
A lo mejor encuentro un vaso vacío en el suelo...
Genial: una bañera. No podía resolver el dichoso enigma mirándolo en internet, no. Tenía que salir agua.
Venga, solo dos horas más...
Segunda prueba: el lago. Si es que lo hacen a propósito.
Piensa en un lugar feliz, piensa en un lugar feliz...
Tercera prueba: el movidón. Voldemort se parece a Kif, pero con el cuerpazo de Ralph Fiennes.
Ji, ji-ji-ji, ji.
Cosas sin importancia alguna para la trama.
Por favor, necesito ir al baño ya...
Dumbledore en el dormitorio con Harry. En fin. Un hombre maduro, mundialmente conocido por no llevar pantalones y un adolescente con, ejem, varita en el dormitorio de un internado británico. Ahora entiendo que la película sea para mayores de 13 años.

El final. Por fin. Creí que no se acabaría nunca. Que tostón. Por favor, la próxima vez que diga "vamos a ver esta peli, el libro es genial" encerradme en la alacena bajo la escalera y tirad la llave.
Es más: encerradme ya.
Necesito una experiencia traumática para olvidar lo que he visto.
--------------------------------------------------
# GoF: como saben todos los frikifans del mundo, son las iniciales de Goblet of Fire (El Cáliz de Fuego). Los frikifans ya perdemos suficiente tiempo hablando de tonterías que solo nos importan a nosotros como para encima tener que decir los títulos completos. Con El Señor de los Anillos (LotR) se hace lo mismo. Yo estoy empezando a hacerlo también con los objetos cotidianos, por ejemplo, el mando a distancia es CcPqSpCdC (Cosa con Pilas que Sirve para Cambiar de Canal), y el gato es CPyJqsCmGdByLHlCE (Cosa Peluda y Jodona que se Come mi Goma de Borrar y Luego Hace la Caca Elástica). Es mucho más práctico.
* Don't call me coward= no me llames cobarde. Es algo que dice Snape en uno de los libros, cabreado como una mona. Y hasta aquí puedo leer.
& Esto de las notas al pie es un tostón.
$ Tiene que hacer una forma más sencilla de hacerlo...
@ El que no entienda algo que lo busque en google, jolín.
+ Y si no, que le pregunte al listillo de Nastyman. Sólo hay que pulsar aquí debajo, donde pone comments y teclear en el espacio en blanco.

23 noviembre 2005

Despedida!!!

-¿Le importaría enseñarme la bolsa?
Lo sé: no escarmiento.
-¿Qué?
-La bolsa, que si le importaría enseñár...
-Te van a despedir.
Coño, si lee el futuro...
-¿Qué? -ya lo sé, no se dice qué, se dice perdón. Es que los poderes paranormales de la señora me habían dejado flipada.
-Que te van a despedir.
-¿Ah, sí?
-Sí. Si tus jefes se enteran de que me has pedido la bolsa, te despiden.
La leche... Que me despidan por hacer lo que me han dicho... Seguro que bato algún tipo de record.
-Je, je-je-je, je -se me escapa. Ya me estoy viendo en una tribuna, recogiendo lo que quiera que te den cuando bates un record.
-¡Jefe, jefe! -se pone a gritar la señora, entretanto, agitando los brazos para llamar la atención. No es que haga falta, a estas alturas nos mira medio supermercado.
-¡Señora, por favor! -le digo. Si se rompe la cadera entre que viene la ambulancia y la ensambla de nuevo nos dan aquí las uvas.
-¿Sabe usted quién es mi marido? -me dice, viendo que no le hacen caso.
Eh... ¿un santo?
-No, no lo sé.
-Mi marido es un señor muy importante.
-Ah.
-A mí no me importa enseñarte la bolsa -pues no se nota, oiga-. Es por él.
Que no está presente, claro. Creo que empiezo a comprender a qué se refiere, señora Nash.
-Bueno, pues si no le importa...
-Pero sepa que si me mira las bolsas la despiden fijo.
-Qué bien -se me escapa, sin poder evitarlo y sonriendo de oreja a oreja. Se queda tan desconcertada que me paga y se van sin chistar.
La señora siguiente está como a diez metros; se ve que ha fijado un perímetro de seguridad.
-Pase -le digo, y se me acerca con un güevo de bolsas en la mano.
-Mi marido no es nada importante -dice-, así que puede mirar las bolsas si quiere, que no la van a despedir.

Pues ahora no quiero, jo.

21 noviembre 2005

Se vende III

Está bien, ya lo pillo.

Pago a quién se lo lleve:




Es broma.
No tengo dinero suficiente.

19 noviembre 2005

Se vende II

En estos tres días he tenido mucho tiempo para recapacitar.
Vender el gato es no es buena idea.
Para empezar, ni siquiera es mío.
Y de todas formas no he tenido ninguna oferta.
Así que corrijo.

Se regala:




-Casi sin usar. Todavía no le hemos encontrado utilidad.

-Extensible. Cabe en una caja de zapatos (con los zapatos dentro, y si son nuevos mejor), pero si se tumba en la cama la ocupa toda.

-Inteligente. Su vida consiste en comer, dormir y lamerse los genitales. El sueño de todo hombre, hecho realidad.

-Casi no molesta. A la mayoría de ls habitantes del planeta no les molesta en absoluto. Es más de lo que puede decir Bush.

-Paladar gourmet. Sabe apreciar en todos sus matices el agua de la fregona, y es único a la hora de escoger los brotes más tiernos de las macetas.

-Limpio. Suele remozarse en la ropa sucia, pero si le tocas se lava.

16 noviembre 2005

Se vende



-Seminuevo, 7 años.

-Casi sin usar. Al menos la mayoría de sus orificios lo están. Creo. Ha convivido con adolescentes durante bastante tiempo, así que no hay forma de asegurarlo.

-Silencioso. Es decir, el gato en sí no hace ruido. Lo que hace ruido es todo lo que rompe al caer al suelo y estallar en un millón de trocitos diminutos que se esparcen por toda la casa y siguen apareciendo debajo de los muebles durante meses y meses.

-Tranquilo. Duerme la mayor parte del día. Claro que está hiperactivo la mayor parte de la noche, para compensar.

-Sólo come cosas que apestan (y las convierte en cosas que apestan aún más).

-Autolimpiable. Se lava solo y en cualquier momento y lugar, preferiblemente sobre apuntes pasados a limpio.

-Muy cariñoso. Cariñoso con los jerseis, cariñoso con las medias, cariñoso con la ropa limpia en general, y la ropa negra en particular.

-Sueve y peludo. No tiene bastante carne para venderlo a un restaurante chino, pero un gorrito de piel sí que sale.



13 noviembre 2005

Quedada II: el desastre

'coz the show must go on...


De todos los plantones que me han dado en la vida, el de hoy ha sido sin duda el peor. Bueno, no. el peor fue aquella vez que un viej... anciano barbudo me convenció para que fuera con él a llevar un anillo. Quedamos en el Pony Pisador, y el tío no apareció, así que me tragué el anillo y le dejé un post-it en el baño en el que ponía "entregado".
O sea que el de hoy ha sido el segundo peor. Por no venir, no ha aparecido ni la chica cuyo cumpleaños íbamos a celebrar; es cierto que ella no lo sabía porque era una sorpresa, pero aún así podía haber venido. O, al menos, podía haber venido alguien, aunque fuera por equivocación.
La cara que hemos puesto mi novio, las bolitas de queso y yo cuando han empezado a llegar mensajes:

"No puedo"

"Tengo deberes"

"Estoy enferma"

"Mi hermana ha venido por sorpresa de Lituania"
Sin duda, la mejor. Si hubiera unos Premios Tony a la Mejor Excusa, esta se los llevaría todos. Y lo más increible es que es verdad... Jo, Lituania. ¿Qué leches hay en Lituania? ¿Para qué querría ir nadie allí? Y, sobre todo, ¿qué hay de sorprendente en que vuelva?

En fin, que ha sido como si después de juntar tierra, fuego, aire, agua y corazón en vez de salir el Capitán Planeta se oyera una voz en off: me he ido a tomar unas cañas... el planeta que lo salve su madre...
Así que mi novio y yo hemos decidido coger las bolitas de queso y plantarnos en la casa de la única que no podía escapar: la malqueda que no había venido porque tenía gripe.
Sí, eso es acoso, con premeditación, nocturnidad y alevosía. Nos hemos montado en el coche, hechos hecho unos trescientos kilómetros (3 hasta su casa y 297 buscando aparcamiento) y nos hemos plantado en su puerta.

Y no estaba.

Jo.

Empiezo a pensar que debería cambiar de desodorante.

06 noviembre 2005

La caja rápida

Al listo que inventó las cajas rápidas habría que regalarle un billete para la isla Nubla.
La caja rápida consiste básicamente en una caja exactamente igual que el resto, con una cajera exactamente igual que el resto. Vaya, que es una caja normal a la que le han puesto un cartel: "caja rápida: máximo 10 unidades"
El resultado es el mismo que si cojes un spray y escribes en la puerta de tu armario "Narnia this way". Vamos, que sigue siendo el mismo armario, y si te metes dentro y llegas al claro nevado en el bosque va a ser de pura casualidad.
Eso es algo que a los clientes no les sienta nada bien. A la cajera tampoco, pero esa es la mínima de sus preocupaciones.
Lo peor que te puede pasar en una caja rápida es que te toque el cliente rainman.
El cliente rainman suele ser una viej... anciana que llega la última y se pone a bufar, mirar el reloj y murmurar cosas como "con la prisa que tengo", "qué cajera más lenta", "aquí siempre es lo mismo". Si alguien le sigue el rollo, estupendo: forman el Pongamos Verde a la Cajera Viejas Club y se entretienen un ratito. Pero si el cliente rainman no encuentra apoyo se entretiene en contar cuántas cosas llevan los demás.
Y, a veces, tiene suerte.
-Señorita, ese señor tiene más cosas -grita desde el final de la cola, para que todo el mundo lo oiga bien.
-¿Umf?
Sí, a veces desconecto. Según los cálculos de mi querido pero susceptible novio, aproximadamente nueve de cada diez minutos estoy out. El otro minuto lo dedico a despiojarme, es muy relajante.
-¡Que lleva más de diez cosas! -ruge la viej... anciana.
-A ver... -digo, y me pongo a contar: uno, dos, muchos, montón, uno, dos, muchos, montón, uno, dos, muchos-. Pues sí, lleva once.
-¿Ve?
-Sí, pero por uno más tampoco nos vamos a pelear, ¿verdad?
De ilusión también se vive.
-Sí hombre, con la prisa que tengo, estoy yo como para que la gente venga con más cosas de las que debe.
-Sólo es una más...
-Pues le haces dos cuentas.
¿He dicho ya que la tipa está al final de la cola y que nos gritamos de un lado a otro mientras la cola está parada porque no puedo gritar y cobrar a la vez?
-Tardaremos más si hago dos cuentas -empiezo a explicar, muy, muy despacio.
-Pues le está bien empleado, por traer más cosas de las que debe.
Me pregunto si pagarán bien por ser cobaya humana.

03 noviembre 2005

Ready for you!!!

El "río" Manzanares.
Como el cauce se ha reducido a la mitad parece que tiene más caudal.








Las pistas de deporte del parque de la Arganzuela.
Perdón, ex-pistas de deporte.








El parque de la Arganzuela, desde el puente de Praga.









Parece una imagen de Terminator II pero no, es el parque de la Arganzuela. No sé por qué ha salido con ese aspecto, aunque tengo una teoría: Madrid fue construído sobre un cementerio indio.
Si seguimos cavando tarde o temprano aparecerá.






Arboleda entre la M-30 y los edificios de viviendas, que protegían del ruido y la contaminación. Perdón, ex-arboleda.







Admitámoslo: las Olimpiadas no nos las van a dar jamás.



¡¡¡Para el Record Guinness 2007 todavía estamos a tiempo!!!





31 octubre 2005

La vieja y malvada bruja

Érase una vez que se era una bruja muy muy malvada que vivía en la cabaña más destartalada de lo más profundo del bosque, rodeada de arañas, serpientes y números atrasados de Muy Interesante. Un anochecer la bruja se despertó y, rascándose el trasero, se acercó al hogar para hacerse el desayuno. Encendió el fuego, que de inmediato empezó a desprender un humo verde y maloliente, llenó el caldero de ojos de rana, alas de cuervo y pez y alargó la mano de largas uñas negras para coger el cucharón.
Y el cucharón no estaba.
Su viejo cucharón de hierro, rojo de óxido y encostrado de mugre, su amado cucharón con el que había removido tantos potajes de murciélago, sopas de babosa y gachas amargas, el mismo cucharón con el que acogotaba a las alimañas que se colaban en el armario para roer sus ropas, el viejo y familiar cucharón, simplemente, había desaparecido.
De nada sirvió mirar bajo los muebles, los dos, entre las sábanas amarillas, y bajo el colchón de pelo de rata lleno de bultos, algunos de los cuales, bien orgullosa estaba de ello, aún se movían. El cucharón no aparecía en ninguna parte, ni siquiera en sus bolsillos, ni en las profundidades de su bolso de telaraña, ni en la maraña gris y sucia que era su pelo.
La vieja y malvada bruja se echó a llorar. ¿Qué iba a hacer sin su cucharón? Sin un cucharón no podía remover su caldero, y una bruja, sin su caldero, no es nada, bien lo saben tantas brujas sin puchero que acabaron sus días vencidas por asquerosos niños repelentes de cabellos sonrosados y mejillas rubias. O al revés; la bruja, afortunada ella, no había visto nunca a uno de esos monstruos, y se le ponían los pelos de la verruga de punta sólo de pensar en encontrarse con uno.
Pero si quería seguir removiendo su caldero iba a tener que ir a la aldea más cercana a comprar un cucharón, y la vieja bruja creía recordar que en las aldeas (tocó madera para alejar el miedo) había niños.
Si no fuera por el cucharón...
Decidida a todo la bruja se envolvió en su negra capa picuda y partió rumbo a la aldea. Tardó varias horas, porque tuvo que dar unos cuantos rodeos para esquivar a algunos conejitos esponjosos y cervatillos de dulces ojos, que le daban un asco tremendo. Para cuando llegó a la aldea era casi medianoche, y en las calles reinaba la oscuridad y el silencio.
La vieja y malvada bruja tragó saliva, se acercó a la primera puerta y llamó con sus nudillos huesudos. La puerta se abrió apenas unos centímetros, y volvió a cerrarse bruscamente.
-¡Una bruja! ¡Es una bruja! -se oyó a través de la madera, y luego el ruido de pesados muebles que eran arrastrados y amontonados detrás de la puerta, por si acaso. La bruja se quedó de pasta boniato. No sabía si eso era normal.
-Sólo quiero comprar un cucharón -gimoteó, pero no obtuvo respuesta.
Un poco asustada llamó a la siguiente puerta, pero volvió a ocurrir lo mismo, y también en la siguiente, y la siguiente.
La vieja y malvada bruja empezó a temer que no podría comprar un cucharón, pero no estaba dispuesta a rendirse. En la siguente casa no llamó a la puerta: musitó un conjuro y la echó abajo. El ruido, en la aldea dormida, sonó como un cañonazo, y pronto la bruja oyó el sonido de los pies descalzos bajando a la carrera por la escalera.
-¡Una bruja! -exclamó el primero en llegar, un hombre que sostenía una vela en la mano.
-¡Una bruja! -exclamó una mujer, que le seguía de cerca.
-¡Una bruja! -exclamó, por último, un niño, que corrió a abrazarse a su madre.
-Sólo quiero comprar un cucharón -explicó la bruja muy despacio, para que la comprendieran-. Tengo dinero.
Y para demostrarlo metió la mano derecha en el bolsillo, en busca del dinero.
-¡Tiene un arma! -gritó la mujer. En este tipo de situaciones siempre hay alguien que grita "tiene un arma", es obligatorio.
-¡Sólo quiero un cuch... -empezó la bruja, pero no acabó; el aldeano cogió un taburete y se lo partió a la bruja en la cabeza.
La bruja cayó al suelo. No le dolía, porque el pelo había amortiguado el golpe, pero se sentía tan triste que empezó a llorar, tapándose la cara con la falda remendada, y lloró y lloró hasta que sintió que le tironeaban de la manga. Soltó la falda y miró a su izquierda. Había un niño, y la estaba tocando. La bruja miró espantada los sedosos rizos dorados, las mejillas sonrosadas y los hoyuelos, y se estremeció. Esperaba que no fuera un huerfanito de esos: por lo que había oído, eran los más peligrosos. El niño, además, sonreía espantosamente mientras le tendía un cucharón, nuevo y brillante.
La vieja y malvada bruja miró al niño y al cucharón. Dudaba; batallaba contra sus instintos. Al fin, cogió el cucharón y sonrió al niño. El niño empezó a reir, entrecerrando los ojos... Era lo que la bruja esperaba. Con un golpe certero la vieja y malvada bruja le arreó un cucharonazo al niño en la cabeza, que le dejó inconsciente de inmediato. Lo cogió en brazos y, antes de que los padres reaccionaran, echó a correr.
Aquella noche la vieja y malvada bruja comió rosbif de niño para celebrar que volvía a tener un cucharón.

Moraleja: si no puedes vencer tus miedos, cómetelos.

¡¡¡Terrible Halloween para todos!!!

26 octubre 2005

La quedada

Debería rendirme.
Cuando estábamos todos en la universidad era más fácil, porque todos teníamos más o menos el mismo horario. Alguien decía "¿quedamos el viernes?" y quedábamos.
Ahora las cosas son más complejas. Unos trabajan por la mañana, otros por la tarde, otros los fines de semana o en días alternos, unos viven en Madrid y otros no, unos tienen coche y otros se mueven en metro... Vaya, que para recordar cuando está disponible cada uno se necesita al profesor Nash en un día bueno.
Y luego, en el hipotético caso de que consigas llegar a un acuerdo, y descubras, por ejemplo, que los lunes a las 3 de la mañana todos están libres, siempre hay alguien que protesta por el plan.
Esto es lo que sufro por e-mail, móvil y cara a cara:

"Yo sólo veo películas en versión original."
Hay que joderse. Y con las películas en español, ¿qué hace? ¿Se va a Gibraltar y las ve dobladas?

"Es que ahí no hay quien aparque."
Como en todo Madrid...

"¿Esa mierda de película quereis ver?"
Hermano Mediano, no falla. Para él, todas las películas son una mierda. Habría sido un gran crítico si no fuera porque cree que la crítica de cine es una mierda.

"¿Y no podemos ir a otro sitio?"
En una vida anterior fui Hitler, y este es mi castigo, lo sé.

"Si vienes tú, paso."
Es recíproco.

"Uf, no sé, porque por la mañana trabajo, y por la tarde quiero hacer albóndigas."
Mi madre. No, no, es broma. No es mi madre, es... la madre de alguien que conozco. Sí, eso es. Y yo no soy yo.
Je, je-je-je, je.
En fin.
Será mejor que me vaya inscribiendo en el Programa de Protección de Testigos.

"Jennifer López me cae mal."
¿De verdad crees que nos la vamos a encontrar?

"No como queso."
Hermano Mediano, otra vez.

"Jo, tía, no sé (suspiro)... Mi vida es tan complicada (meneo de melena), tengo tantos compromisos con gente que no me comprende (gran suspiro)... No sé, tía (gesto indefinido con la mano)... Rellena una solicitud y, con un poco de suerte, quizá la tenga en cuenta."
Hermano Pequeño.


Cargante, ¿verdad? En las películas nunca pasa. El Concilio de Elrond, por ejemplo.
-¿Quién llevará el anillo? -dice Elrond, todo serio.
-Pfff... No sé, yo es que ya he quedado.
-Conmigo no conteis hasta enero del 2015.
-¿Que tal se aparca en Mordor?
-Esas lembas no llevarán queso...
-Nadie me comprende, tía.
-Estoy muy ocupado con mi máquina de escribir invisible.
-Pues anda que yo, que tengo que liar albóndigas...



25 octubre 2005

PG Potter y el Cáliz Sexualmente Insinuante

Harry Potter y el Cáliz de Fuego ha sido calificada como PG-13 (parents strongly cautioned) debido a que incluye:
"Arañas espeluznantes que se arrastran sobre alumnos, dragones que respiran fuego, sirenas monstruosas y un personaje próximo al colapso por el vino. La película también contiene blasfemia suave, insinuación sexual y la muerte de un personaje principal", según informa Usa Today.

Jo.

Caramba.

La franquicia Potter cada vez se parece más a los clásicos de Disney.

23 octubre 2005

The O-Files

Estudiar para las oposiciones es un rollo y tengo pruebas que lo demuestran:

1.- Hay que estudiar toooodos los días. Jo. Eso no es normal. Sí, ya sé que en el colegio, el instituto y la universidad los profesores te machacan con que hay que estudiar todos los días y tal, pero eso es como leer el Quijote: realmente no lo ha hecho nadie jamás.

2.- Todo el mundo te pregunta cómo lo llevas. Tal cual. Te miran con compasión y lo sueltan. "¿Cómo lo llevas?". Pues a ver: tengo que estudiar todos los días y estoy aquí de charla, tú me dirás.

3.- Te duele el culo. Te duele la espalda, también, pero eso todo el mundo lo comprende. En cambio no puedes ir por ahí diciendo que te duele el culo. Si mi novio, que se supone que me quiere, se burla cada vez que lo digo, no sé qué harán los demás.

4.- Pierdes la noción del tiempo. No sabes si es lunes o sábado, porque el plan es el mismo: levantarte y ponerte a estudiar. Eso sí, siempre sabes que hora es: hora de estudiar.

5.- Te salen callos en las manos porque, en tu afán por reducir la materia, te pones a subrayar como una loca. Yo no sé lo que pasa en las familias normales, pero sí sé lo que va a decir la mía en cuanto alguien descubra el callo que tengo en el dedo índice de la mano izquierda. Sobre todo si mi novio les cuenta que, además, me duele el culo.

6.- Te obsesionas. Te pones a ver una peli, y, al acabar, haces un esquema, un resumen y un comentario crítico en el que señalas sus aplicaciones didácticas. ¿A alguien le interesan las aplicaciones didácticas de Glitter? Sospecho que no.

7.- Descubres que tu novio confía ciegamente en tí. La leche. Este tío no es normal. La parte buena es que eso demuestra que estamos hechos el uno para el otro.

8.- Al final, no estudias nada. Estás demasiado ocupada quejándote de lo mucho que tienes que estudiar.

18 octubre 2005

Huelga de transportistas

10:00
-Señorita, ¿que pasa con los transportistas?
Pasmo total. No sé si es una adivinanza, un chiste o, peor, una pregunta.
-¿Perdón?
-Que si les afecta.
Bueno, teniendo en cuenta que no tengo ni idea de lo que me habla, supongo yo que no.
-No.
Espero.

10:05
-Señorita, ¿ya se nota lo de los transportistas?
-¿Eh?
-Que si se nota.
-¿En qué?
-No sé, en algo.
-No, de momento no estamos notando nada.
Yo, desde luego, lo único que noto es que me están tocando las narices.

10:07
-Señorita, ¿cuanto va a durar lo de los transportistas?
Suspiro. Esto tiene que ser una broma, seguro. ¿Dónde está la cámara oculta?
-Espero que no mucho -le digo, con total sinceridad.
-Pero, de momento, con ustedes siguen.
¿Siguen qué? ¡Por favor, que alguien me explique qué está pasando!
-Sí, sí, claaaaro...

10:08
-Señorita, no hay lechugas. ¿Será por los transportistas?
Está bien. He sido yo. Confieso. ¡Pero por lo que más quieran, dejen de torturarme!
-¿No quedan lechugas?
-No.
-Pues se habrán acabado.
-¿No están teniendo problemas con los transportistas?
-Francamente, yo empiezo a tenerlos.
-La entiendo perfectamente, señorita.
Lo dudo.

10:08 y medio.
-Señorita, ¿cuanto va a durar lo de los transportistas?
Matadme. Acabad con mi sufrimiento.
-¿Perdón?
-Hay huelga de transportistas -me sopla un señor por lo bajo, probablemente porque se da cuenta de que estoy a punto de suicidarme con el boli.
-Ah, sí, esperamos que se llegue a un acuerdo en breve.
Yo desde luego lo deseo del todo.

10:09
-Señorita, ¿están teniendo problemas con el suministro?
-Con el suministro, no.
Pero al primer transportista que me cruce, lo escamocho.

16 octubre 2005

Frikifans anónimos

-Me llamo Lorza Girl y soy... soy...
Me atraganto. No puedo.
-¡Venga, Lorza Girl! -me animan.
-Soy... soy una frikifan idhunita.
-¡Bien, bien!
Hay aplausos. El primer paso, admitirlo, es el más difícil. Luego superarlo... eso ya es otra historia.
Al final mi novio no fue a comprar Tríada a las doce de la noche.
Esperó hasta las diez de la mañana.
Luego tuvo que irse a trabajar, y aunque no lo leyó en el trabajo, las malas lenguas aseguran que de vez en cuando lo sacaba de la bolsa y lo abrazaba. Eso lo aprendió de mí; de vez en cuando todavía abrazo a mi Half-Blood Prince. Es decir, al libro, no al auténtico Half-Blood Prince, aunque la verdad es que tendría su morbo. No soy tan bocas como para decir quién es, pero creedme: tendría un buen montón de morbo.

Ji-ji, ji-ji...

Céntrate, Lorza Girl, que eres una mujer comprometida...

El caso es que mi novio se pasó toooooooda la noche leyendo. Sí, el tío friki se pasó toda la noche leyendo. No es que lea despacio, es que Tríada tiene aproximadamente el mismo calibre que La orden del Fénix; algo así como leerse la trilogía de El señor de los anillos del tirón.
Luego tuvimos la siguiente conversación:
-Me muero. He leído toda la noche.
-¡Friki!
-Es que es taaaaan bonito...
-¡Friki!
-No podía parar...
-¡Friki! ¡Friki! ¡Friki! ¡Friki! ¡Friki!
-¡A que no te lo dejo!
-Sabes que te quiero, ¿verdad?
Eso es lo mejor que soy capaz de hacer en lo que a chantaje psicológico se refiere. Nunca cuela. La segunda opción es "pues no pillas", y él responde "pues tú tampoco". Se las sabe todas, el tío.
Supongo que al final le dí lastima, porque me lo prestó.
Y estuve leyendo hasta las seis de la mañana.
Jo. Como me duele el cuerpo, los músculos y los huesos.



Tríada es un libro de Laura Gallego.

13 octubre 2005

Mi novio es un friki

Hace seis años, seis meses y diez días mi novio era un chico normal.
Le gustaban los coches, las motos, las bufas y las novelas de John Grisham (pobrecito).
Luego empezó a cambiar, al principio tan despacio que apenas era perceptible.
Sé que es culpa mía; debí darme cuenta, debí evitarlo...

Nunca debí llevarle a ver El señor de los anillos, y menos a ver la primera sesión, que había tantos frikis por metro cuadrado que daba miedo.

Nunca debí dejar que se acercara a menos de 10 metros de mis hermanos y de la fabulosa frikoteca que han ido acumulando en su diminuto cuchitril. Qué coño, debí decirle que no tengo hermanos, que es lo que hago con todo el mundo.

Nunca debí dejar que leyera manga, sobre todo Inuyasha, Kimagure y, por supuesto, Ranma 1/2. Sobre todo Ranma. Y lo mismo se aplica al comic. Sin City, X-Men, Lobezno, Astro City, Lobo Solitario, Akira y una larga lista que ni siquiera yo he he sido capaz de leer completa.

Nunca debimos ver Rocky Horror Picture Show.

Y nunca, nunca, nunca debí recomendarle Misfile ni A-L-P, cuya lectura sin duda ha acabado de achicharrarle la materia gris, ya de por sí escasita, para qué nos vamos a engañar.


Empecé a sospechar que algo iba mal cuando vimos El verano de Kikujiro empezada y en versión original y le gustó... Pero no le di importancia.
Luego hizo de Serious Black. Fue una interpretación memorable que debió quitarme la venda de los ojos, pero no. Yo tampoco es que sea muy lista.
Fue mucho tiempo después, al verle arrancar el primer ejemplar de Harry Potter and the Half-Blood Prince de las frías manos mortecinas de una niña inocente, cuando me di cuenta al fin de que había creado un monstruo (detalles aquí).

Ahora no hay marcha atrás.
En estos momentos mi novio culmina su transformación en friki de tomo y lomo.

Mañana día 14 sale a la venta el último libro de Laura Gallego, Tríada.
¿Adivinais quién va a estar esta noche a las doce en el Vips para comprarlo?



Exacto.






PD: En cuanto mi novio lea esto mi vida sexual estará condenada. ¡AAADA!

12 octubre 2005

12 octubre, día de la hispanidad

Nación: conjunto de habitantes de un país regido por el mismo gobierno.

País: nación, región, provincia o territorio.

Curiosamente, si hacemos caso de la Real Academia de la Lengua Española, Cataluña es un país y una nación.

¿Significa eso que la RAE está en contra de la unidad de España (unagrandelibre)?

¿O sólo que los defensores de la unidad de España (unagrandelibre) no saben lo que es un diccionario?

09 octubre 2005

Trailer

No sé cuantas veces he visto el trailer de El cáliz de fuego.
En inglés, en mexicano, subtitulado, sin subtitular, con calidad de imagen óptima y penosa, a veces con la pantalla en negro, a veces sepia, con grumitos, a toda velocidad, avanzando a saltos, fotograma a fotograma, en quicktime, windows media, real player, en pantalla enorme, gigante y tamaño sello, con y sin música, con Hermano Pequeño entusiasmado, con Hermano Mediano refunfuñando (vaya mierda, seguro que apesta, estoy deseando que la estrenen para votar en Rotten Tomatoes, sin verla, claro, para qué...), sola, con el gato paseándose por todas las teclas, con mi novio protestando porque, joder, cuantas veces tengo que decirte que no me gusta ver trailers, que eso es de frikis...
Y cada vez que lo he visto he llegado a la misma conclusión.
Qué bueno está Stanislav Ianevski.
Y con bueno, mi querido pero susceptible novio, me refiero a que es muy... que tiene un... que parece bastante...
Que está como un queso, el chaval.
Por suerte es mayor de edad, aunque, ejem... sigue siendo más joven que Hermano Pequeño.
Jo.
Bueno.
Por lo menos a mí no me gusta Emma Watson.
So pervertidos.

05 octubre 2005

Pupita

He vuelto al gimnasio después de una larga ausencia (exámenes, trabajo, familia, vagancia) y ahora empiezo a comprender como se sentía Anakin después de que Obi-Wan le diera una paliza, le cortara las piernas, le arrojara a la lava y matara a su conejito.
Mucha pupita.
Es un gimnasio estupendo, solo para chicas, y especializado en... ejem... lorzas. Concretamente en la eliminación de las lorzas. La verdad es que por fuera más que un gimnasio parece la sede de una secta, porque está llena de rótulos: "entrena con nosotras", "sé tu misma", "haremos que te sientas satisfecha con tu cuerpo".
No estoy muy segura de ser yo misma, pero lo otro es verdad. Es decir, cuando llevas un cuarto de hora arrastrándote sobre el step empiezas a pensar que la verdad es que tu cuerpo tampoco está tan mal, y que para qué vas a esforzarte en cambiarlo. Sobre todo después de descubrir que además de resistencia, careces de ritmo, habilidad, flexibilidad, capacidad pulmonar y, en breve, de conciencia.
Además todo el mundo sabe que el gimnasio sólo se va a ligar y, si no hay suerte, mirar los bíceps de los tíos, y en este sólo veo un montón de chicas resoplando y escupiendo sangre. Yo entre ellas. Hay un espejo enooooooorme que cubre toda una pared. Cuando estás trotando o haciendo flexiones o abdominales o pesas o fingiendo que te has muerto para que el trainer te deje en paz miras al frente y piensas, jo, esa tía está como una foca... lleva el mismo chandal que yo, pero le queda de pena... mira como le asoman las bragas cuando se agacha... jo, si también son como las mías... y encima no para de mirarme, la gorda copiona...

Andá, que soy yo...
Total, que me duele tó, y estoy pensando en rendirme y dejarlo.
Pero me da pereza.

03 octubre 2005

La fiesta

Cuando una cajera termina su jornada laboral pone una cadenita para que los clientes no pasen y ella se pueda ir a casa.
Yo ya tenía puesta mi cadenita, pero el cliente no pilló la indirecta.
-¿Por aquí tampoco se puede pasar?
Ese tampoco debió ponerme sobre aviso, pero yo ni flores.
-No, lo siento.
-Hay que joderse...
No, que luego me critican porque digo muchos tacos.
-Hay que <practicar el coito>... la hija de <mujer que mantiene relaciones sexuales con hombres a cambio de dinero>... este supermercado es una <excremento>... Con la prisa que tengo, <parte externa del aparato reproductor femenino>...
Yo me concentré en dejar ordenadas mi cosas mientras el tipo se iba a la siguiente caja, todavía rezongando. Entonces se me acerca una compañera.
-Porfi, cobrame esto...
Y yo, que soy tonta, se lo cobro, a pesar de que ya me tenía que haber ido. El tipo, que por lo visto no me había quitado ojo de encima, no se lo tomó muy bien, que digamos.
-¡Hija de la gran <mujer que mantiene relaciones sexuales con hombres a cambio de dinero>! ¡<Cabra grande>! ¡Me ha dicho que ya no cobraba, y mira, está cobrando! ¡So <mujer que mantiene relaciones sexuales con hombres a cambio de dinero>! ¡Como te pille te voy a inflar a <hoja redonda y delgada de pan ázimo que el sacerdote consagra en la misa>!
Jo, aquello era como ver a Terrence y Philip haciendo la compra.
La chica que le estaba atendiendo seguía imperturbable, super profesional... Yo en cambio decidí que había algo sumamente interesante en el suelo.
Mala idea.
-¡Lo digo por tí, so <mujer que mantiene relaciones sexuales con hombres a cambio de dinero>! Si, tú, la de las gafas -siempre he sospechado que las gafas eran las causantes de todos mis males, y ya ves-. Hay que <practicar el coito>, la muy <hembra del perro>...
¿No tenía tanta prisa? Parecía que no se iba a largar nunca y yo no me podía ir, porque tenía la compra de mi compañera allí mismo. La compañera en cuestión no estaba: se había escondido, con otras dos, que ya conocían al elemento de una performance anterior y no querían ver la segunda parte.
En fin, al final el tipo se largó.
En cuanto salió por la puerta vinieron los prosegures.
-¿Que pasa? Hemos oído gritos...
Por un momento pensé que iban a añadir "pero no queríamos interrumpir la fiesta".