05 abril 2009
Joder, amor
Al poco tiempo de mudarme me quedé encerrada en el ascensor con dos vecinas.
Unos día más tarde el entonces portero me informó de que las chicas en cuestión no eran exactamente vecinas, porque no viven en el edificio, sólo trabajan aquí... Concretamente, como señoras que fuman y hablan de tú a los hombres, en una casa de citas que hay en el cuarto.
Todavía estoy esperando que alguien me explique cómo sabía el portero lo que hacen las chicas ahí dentro.
Unos días más tarde se mudó al piso de abajo una pareja joven con una niña pequeña.
A la cría le estaban saliendo los dientes.
Y lloraba.
Y lloraba.
Y lloraba.
Tol puñetero día llorando, la niña, hasta que echó todos los dientes y unos treinta más, porque si no no es posible llorar tanto.
A mí me gustaba mucho esa familia porque la madre nunca perdía los nervios nunca, por mucho que llorara la dichosa cría de los c#j#n#s.
La pareja joven se mudó en cuanto la niña terminó de echar los dientes, y entonces el piso de abajo se quedó vacío, pero vino un vecino nuevo para el de arriba.
El vecino de arriba es fan de Sabina: tiene un disco suyo y lo pone todas las tardes.
Una y otra vez.
Una y otra vez.
Una y otra vez.
Un día tuve que ir a hablar con él por unas goterillas que nos habían salido en el baño y me explicó que es gogó profesional, hecho que no explica la obsesión con "Hotel, dulce hotel" pero sí que no tenga más discos.
Luego está el rolero porculero.
El rolero porculero organizaba partidas de rol que empezaban todos los martes a las 12 de la noche y que se jugaban con las ventanas abiertas para que todos los vecinos pudieran disfrutar de la partida.
Que encanto de niño.
Por desgracia las partidas de rol terminaron el día en que el rolero porculero se compró un Singstar.
Creo que prefería las partidas de rol, al menos no atraen la lluvia.
Creía que el nivel de gente rara por metro cuadrado ya había llegado al máximo, pero no. Una noche oí maullidos de gato en el pasillo, y cuando salí vi a un gato gordo arañando la puerta de al lado. Llamé al timbre y me contestaron desde detrás de la puerta.
-¿Qué pasa?
-Creo que se ha dejado al gato fuera.
La vecina abrió la puerta... llevando sólo un sujetador y unas braguitas.
La verdad es que no entiendo porqué el gato tenía tanto interés por entrar.
Entretanto, al piso de abajo se mudaron los Joder Amor.
Los Joder Amor son una pareja que no debe tener tele y que se entretiene discutiendo a voz en grito. Lo interesante de esta pareja es que tienen un protocolo para las discusiones: todas empiezan con "joder, amor", por ejemplo: "joder, amor, has vuelto a dejarte la tapa levantada".
Eso está muy bien, porque como siempre se hablan a gritos si no tuvieran un código sería muy difícil diferenciar una discusión de una conversación normal.
Un día, tendiendo, a ZaraJota™ se le cayó una toalla, que en vez de caerse al patio como es su obligación se quedó enredada en el tendedero de los Joder Amor.
Como a los dos nos daba miedo ir a casa de los vecinos solos decidimos ir juntos.
Llamamos a la puerta y salió el señor Joder Amor.
-Hola -le dije poniendo cara de por favor no me mate-, se nos ha caído una toalla a su tendedero.
-Ah, sí. Toma.
-Gracias, muchas gracias.
-De nada.
El señor Joder Amor se nos quedó mirando, así que me sentí obligada a prolongar la conversación.
-Os habéis mudado hace poco, ¿verdad?
-Sí, es que me acabo de despertar de un coma después de cinco años.
Estupendo: soy la más normal de edificio.
Unos día más tarde el entonces portero me informó de que las chicas en cuestión no eran exactamente vecinas, porque no viven en el edificio, sólo trabajan aquí... Concretamente, como señoras que fuman y hablan de tú a los hombres, en una casa de citas que hay en el cuarto.
Todavía estoy esperando que alguien me explique cómo sabía el portero lo que hacen las chicas ahí dentro.
Unos días más tarde se mudó al piso de abajo una pareja joven con una niña pequeña.
A la cría le estaban saliendo los dientes.
Y lloraba.
Y lloraba.
Y lloraba.
Tol puñetero día llorando, la niña, hasta que echó todos los dientes y unos treinta más, porque si no no es posible llorar tanto.
A mí me gustaba mucho esa familia porque la madre nunca perdía los nervios nunca, por mucho que llorara la dichosa cría de los c#j#n#s.
La pareja joven se mudó en cuanto la niña terminó de echar los dientes, y entonces el piso de abajo se quedó vacío, pero vino un vecino nuevo para el de arriba.
El vecino de arriba es fan de Sabina: tiene un disco suyo y lo pone todas las tardes.
Una y otra vez.
Una y otra vez.
Una y otra vez.
Un día tuve que ir a hablar con él por unas goterillas que nos habían salido en el baño y me explicó que es gogó profesional, hecho que no explica la obsesión con "Hotel, dulce hotel" pero sí que no tenga más discos.
Luego está el rolero porculero.
El rolero porculero organizaba partidas de rol que empezaban todos los martes a las 12 de la noche y que se jugaban con las ventanas abiertas para que todos los vecinos pudieran disfrutar de la partida.
Que encanto de niño.
Por desgracia las partidas de rol terminaron el día en que el rolero porculero se compró un Singstar.
Creo que prefería las partidas de rol, al menos no atraen la lluvia.
Creía que el nivel de gente rara por metro cuadrado ya había llegado al máximo, pero no. Una noche oí maullidos de gato en el pasillo, y cuando salí vi a un gato gordo arañando la puerta de al lado. Llamé al timbre y me contestaron desde detrás de la puerta.
-¿Qué pasa?
-Creo que se ha dejado al gato fuera.
La vecina abrió la puerta... llevando sólo un sujetador y unas braguitas.
La verdad es que no entiendo porqué el gato tenía tanto interés por entrar.
Entretanto, al piso de abajo se mudaron los Joder Amor.
Los Joder Amor son una pareja que no debe tener tele y que se entretiene discutiendo a voz en grito. Lo interesante de esta pareja es que tienen un protocolo para las discusiones: todas empiezan con "joder, amor", por ejemplo: "joder, amor, has vuelto a dejarte la tapa levantada".
Eso está muy bien, porque como siempre se hablan a gritos si no tuvieran un código sería muy difícil diferenciar una discusión de una conversación normal.
Un día, tendiendo, a ZaraJota™ se le cayó una toalla, que en vez de caerse al patio como es su obligación se quedó enredada en el tendedero de los Joder Amor.
Como a los dos nos daba miedo ir a casa de los vecinos solos decidimos ir juntos.
Llamamos a la puerta y salió el señor Joder Amor.
-Hola -le dije poniendo cara de por favor no me mate-, se nos ha caído una toalla a su tendedero.
-Ah, sí. Toma.
-Gracias, muchas gracias.
-De nada.
El señor Joder Amor se nos quedó mirando, así que me sentí obligada a prolongar la conversación.
-Os habéis mudado hace poco, ¿verdad?
-Sí, es que me acabo de despertar de un coma después de cinco años.
Estupendo: soy la más normal de edificio.
31 marzo 2009
En la sala de espera
Esta semana he llevado a Arale-Chan al veterinario.
La llevo siempre en un trasportín adecuado a su tamaño y peso que se abre por arriba y que tiene la tapa transparente, y la gente suele echar miradillas de reojo cuando se cruza conmigo por la calle.
Arale-Chan se deja meter dentro sin protestar porque normalmente también la meto ahí mientras friego la jaula o después de su baño, así que no sospecha.
Tampoco le parece sospechoso que la saque a la calle, porque algunas veces la he llevado a casa de mis padres o a casa de Be de visita o para quedarse unos días.
Eso sí, cuando cruzamos la puerta del veterinario se le ponen los ojos de conguito gigante y se le acelera el corazoncito. Es como si pensara que el veterinario le va a hacer pupita.
De dónde habrá sacado esa idea, oyes.
La verdad es que esta vez no tenía motivo para preocuparse, porque sólo íbamos para que le cortaran las uñas. Así que llegamos al veterinario y nos sentamos en la sala de espera un rato, porque teníamos un par de pacientes delante.
Las salas de espera son horribles.
Es muy incómodo estar rodeada de animales enfermos. Cuando llevas un rato te empieza a picar todo. Pero lo peor no es eso: lo peor es que los seres humanos presentes se empezan en socializar, y como ellos están sanos la forma de socializar es hablar de las enfermedades de sus bichos.
-Le han operado de un bulto de la columna. Ahora no puede mover las patas traseras, y como está siempre tumbado se necrosa y entonces...
¡¡¡Demasiada información!!! ¡¡¡Demasiada información!!!
-A la mía le extirparon el útero, y desde entonces no quiere salir a la calle, no sé por qué.
Pues por si le quitan más partes de cuerpo, señora.
-El mío se hace pis encima continuamente, ¿ves? Se acaba de hacer pis.
¡¡¡Bieeeeeen!!!
Como ya habían acabado de contarse intimidades se me quedaron mirando.
-¿Y a tu cobaya que le pasa?
-Eh... nada. Tienen que cortarle las uñitas.
-¿Se araña con ellas?
-No.
-¿Se le clavan en la planta de las patitas?
-No.
-¿Te destroza los muebles?
-No. Sólo es incómodo y queda feo.
-Ah.
Jo, me siento como si hubiera perdido algún tipo de competición.
La llevo siempre en un trasportín adecuado a su tamaño y peso que se abre por arriba y que tiene la tapa transparente, y la gente suele echar miradillas de reojo cuando se cruza conmigo por la calle.
Arale-Chan se deja meter dentro sin protestar porque normalmente también la meto ahí mientras friego la jaula o después de su baño, así que no sospecha.
Tampoco le parece sospechoso que la saque a la calle, porque algunas veces la he llevado a casa de mis padres o a casa de Be de visita o para quedarse unos días.
Eso sí, cuando cruzamos la puerta del veterinario se le ponen los ojos de conguito gigante y se le acelera el corazoncito. Es como si pensara que el veterinario le va a hacer pupita.
De dónde habrá sacado esa idea, oyes.
La verdad es que esta vez no tenía motivo para preocuparse, porque sólo íbamos para que le cortaran las uñas. Así que llegamos al veterinario y nos sentamos en la sala de espera un rato, porque teníamos un par de pacientes delante.
Las salas de espera son horribles.
Es muy incómodo estar rodeada de animales enfermos. Cuando llevas un rato te empieza a picar todo. Pero lo peor no es eso: lo peor es que los seres humanos presentes se empezan en socializar, y como ellos están sanos la forma de socializar es hablar de las enfermedades de sus bichos.
-Le han operado de un bulto de la columna. Ahora no puede mover las patas traseras, y como está siempre tumbado se necrosa y entonces...
¡¡¡Demasiada información!!! ¡¡¡Demasiada información!!!
-A la mía le extirparon el útero, y desde entonces no quiere salir a la calle, no sé por qué.
Pues por si le quitan más partes de cuerpo, señora.
-El mío se hace pis encima continuamente, ¿ves? Se acaba de hacer pis.
¡¡¡Bieeeeeen!!!
Como ya habían acabado de contarse intimidades se me quedaron mirando.
-¿Y a tu cobaya que le pasa?
-Eh... nada. Tienen que cortarle las uñitas.
-¿Se araña con ellas?
-No.
-¿Se le clavan en la planta de las patitas?
-No.
-¿Te destroza los muebles?
-No. Sólo es incómodo y queda feo.
-Ah.
Jo, me siento como si hubiera perdido algún tipo de competición.
26 marzo 2009
Cosas de pies, otra vez
En capítulos anteriores...
Los pies son complicados.
El ecografiador me hizo una ecografía primero de un pie, y luego por el otro.
-Es para compararlas y ver si tu pie está bien.
Ante semejante revelación no pude evitar dos terribles pensamientos:
1.- Pues claro que no está bien. A ver si se cree que voy a hacerme ecografías por gusto.
2.- ¿Y que hacen con las mujeres embarazadas? ¿Les hacen una ecografía antes de que lo estén para poder comparar luego? ¿Debería hacerme ya una ecografía, por si acaso?
Después de ecografiar mis pies en todos los ángulos posibles el ecografiero me dejó irme, y unos días después fui a ver a mi médico de cabecera para que me diera los resultados.
-Hola Lorz -me dijo-, he estado hablando con el ecografista y me ha dicho que no vió nada.
-Que sorprendente.
-Y he mirado las ecografías y yo tampoco veo nada.
-Pues a mí me duele, oiga.
-Es normal. Has estado mucho tiempo de baja, y ahora vuelves a andar y se resiente. Lo más seguro es que el dolor se deba a la sobrecarga.
Claaaaaaro. Cualquier excusa es buena para llamarme gorda.
Los pies son complicados.
El ecografiador me hizo una ecografía primero de un pie, y luego por el otro.
-Es para compararlas y ver si tu pie está bien.
Ante semejante revelación no pude evitar dos terribles pensamientos:
1.- Pues claro que no está bien. A ver si se cree que voy a hacerme ecografías por gusto.
2.- ¿Y que hacen con las mujeres embarazadas? ¿Les hacen una ecografía antes de que lo estén para poder comparar luego? ¿Debería hacerme ya una ecografía, por si acaso?
Después de ecografiar mis pies en todos los ángulos posibles el ecografiero me dejó irme, y unos días después fui a ver a mi médico de cabecera para que me diera los resultados.
-Hola Lorz -me dijo-, he estado hablando con el ecografista y me ha dicho que no vió nada.
-Que sorprendente.
-Y he mirado las ecografías y yo tampoco veo nada.
-Pues a mí me duele, oiga.
-Es normal. Has estado mucho tiempo de baja, y ahora vuelves a andar y se resiente. Lo más seguro es que el dolor se deba a la sobrecarga.
Claaaaaaro. Cualquier excusa es buena para llamarme gorda.
24 marzo 2009
Cosas de pies
A veces exagero. A veces le tengo muy poco respeto a la realidad. Pero esto ocurrió tal y como voy a contarlo.
Palabra de persona-que-nunca-ha-sido-boy-scout.
Después de mucho, mucho tiempo mi esguince seguía igual, y mi médico decidió mandarme a que me hicieran una ecografía para ver qué estaba pasando por ahí abajo.
En el pie.
El día E (de ecografía) llegué a la consulta puntual por los pelillos, pero puntual. No había nadie en la sala de espera, así que me fui directa a la enfermera del mostrador y le dije que tenía cita para justo esa hora.
-Espera tu turno -me dijo, y me señaló una silla.
Me senté a esperar, pensando que habría alguien dentro todavía y que en cuanto saliera me llamarían, porque no había nadie más.
Así que esperé.
Y esperé.
Y esperé...
Menos mal que siguiendo mi lema personal* siempre llevo un libro encima.
Una hora y cuarto después el señor de las ecografías salió de su consulta y me dijo que pasara, y eso me mosqueó bastante porque no había visto salir a nadie, y eso sólo podía tener dos explicaciones:
-Había un paciente y se lo ha comido.
-No había ningún paciente y me ha hecho esperar baidefeis.
En cualquier caso el ecografista empezó a caerme bastante mal, pero pasé a la consulta y me senté. El ecografiante entró después de mí, se sentó y sin decirme ni una palabra empezó a teclear como un poseso.
Después estuvo ordenando sus libros.
Cambió de sitio algunos caramelos.
Abrió uno de los caramelos y se lo comió.
Paseó arriba y abajo por la consulta.
Comprobó el estado de uno de los botones de su bata.
Sacó un cepillo para zapatos de un cajón y le sacó brillo a sus zapatos.
Y luego me miró como si se acabara de acordar que estaba ahí.
-Así que tienes un esguince.
-Eso dicen.
-Quítate los zapatos y los calcetines y súbete a la camilla.
-¿Así, de pronto? ¿Sin anestesia ni nada?
-Esto no duele.
Doler no duele. Pero la crema pringosa y asquerosa estaba muy fría, y el cacharrito redondo del ecografitron hacía muchas cosquillas, y yo me reía, y el ecografiador me decía que le salían las fotos movidas y que no veía nada.
Nota mental: decir a los señores que hacen estos cacharros que los hagan cosquillas-free.
Después de mucho rato mirando y remirando el ecografineitor me dijo que seguía sin ver nada, y que me esperara un momento. Me dejó allí toda pringada y sin calcetines, volvió a su mesa y cogió un libro.
Jo, pensé, a que se olvida otra vez de mí. Así que para asegurarme de que estaba mirando algo relacionado con mi esquince me incliné un poco para ver el título del libro...
El manual de instrucciones del aparato de las ecografías.
Estuvo un rato consultándolo, y después cogió otro libro.
Uno grande.
Con dibujos.
Me volví a inclinar...
Un atlas del cuerpo humano.
Entonces se dió cuenta de que le estaba mirando.
-Los pies son complicados -me dijo.
Vale, ¿dónde está la cámara oculta?
*Mi lema:
"Lleva siempre un libro encima, porque no sabes cuándo te puedes quedar tres horas encerrada en un ascensor, y a ver en qué te entretienes tanto rato".
Palabra de persona-que-nunca-ha-sido-boy-scout.
Después de mucho, mucho tiempo mi esguince seguía igual, y mi médico decidió mandarme a que me hicieran una ecografía para ver qué estaba pasando por ahí abajo.
En el pie.
El día E (de ecografía) llegué a la consulta puntual por los pelillos, pero puntual. No había nadie en la sala de espera, así que me fui directa a la enfermera del mostrador y le dije que tenía cita para justo esa hora.
-Espera tu turno -me dijo, y me señaló una silla.
Me senté a esperar, pensando que habría alguien dentro todavía y que en cuanto saliera me llamarían, porque no había nadie más.
Así que esperé.
Y esperé.
Y esperé...
Menos mal que siguiendo mi lema personal* siempre llevo un libro encima.
Una hora y cuarto después el señor de las ecografías salió de su consulta y me dijo que pasara, y eso me mosqueó bastante porque no había visto salir a nadie, y eso sólo podía tener dos explicaciones:
-Había un paciente y se lo ha comido.
-No había ningún paciente y me ha hecho esperar baidefeis.
En cualquier caso el ecografista empezó a caerme bastante mal, pero pasé a la consulta y me senté. El ecografiante entró después de mí, se sentó y sin decirme ni una palabra empezó a teclear como un poseso.
Después estuvo ordenando sus libros.
Cambió de sitio algunos caramelos.
Abrió uno de los caramelos y se lo comió.
Paseó arriba y abajo por la consulta.
Comprobó el estado de uno de los botones de su bata.
Sacó un cepillo para zapatos de un cajón y le sacó brillo a sus zapatos.
Y luego me miró como si se acabara de acordar que estaba ahí.
-Así que tienes un esguince.
-Eso dicen.
-Quítate los zapatos y los calcetines y súbete a la camilla.
-¿Así, de pronto? ¿Sin anestesia ni nada?
-Esto no duele.
Doler no duele. Pero la crema pringosa y asquerosa estaba muy fría, y el cacharrito redondo del ecografitron hacía muchas cosquillas, y yo me reía, y el ecografiador me decía que le salían las fotos movidas y que no veía nada.
Nota mental: decir a los señores que hacen estos cacharros que los hagan cosquillas-free.
Después de mucho rato mirando y remirando el ecografineitor me dijo que seguía sin ver nada, y que me esperara un momento. Me dejó allí toda pringada y sin calcetines, volvió a su mesa y cogió un libro.
Jo, pensé, a que se olvida otra vez de mí. Así que para asegurarme de que estaba mirando algo relacionado con mi esquince me incliné un poco para ver el título del libro...
El manual de instrucciones del aparato de las ecografías.
Estuvo un rato consultándolo, y después cogió otro libro.
Uno grande.
Con dibujos.
Me volví a inclinar...
Un atlas del cuerpo humano.
Entonces se dió cuenta de que le estaba mirando.
-Los pies son complicados -me dijo.
Vale, ¿dónde está la cámara oculta?
*Mi lema:
"Lleva siempre un libro encima, porque no sabes cuándo te puedes quedar tres horas encerrada en un ascensor, y a ver en qué te entretienes tanto rato".
19 marzo 2009
Día del padre 2009
Hoy es el día del padre...
Por última vez, ¿del padre de quién?
Y en algunos casos, de la madre.
Pero sólo si se llaman Josefa, Josefina, Pepa o similares.
El día del padre mola porque es fiesta.
¡¡¡Bieeeeeeeeeeeen!!!
Y también mola porque el día de antes oyes a todo el mundo comentar "mañana me voy a comer con mis padres", y por una vez todo el mundo se siente integrado y tiene algo de lo que hablar con todo el mundo.
Incluso yo, aunque como tengo una familia desestructurada y no hay manera de que coincidan los horarios no nos queda más remedio que juntarnos para desayunar.
Uuuuummmmmmmm... tortitas...
Este año no podía ser menos. La verdad es que nos ha resultado muy difícil conseguir encajar los horarios y encontrar un sitio que nos guste a todos y que nos venga bien, pero ha merecido la pena el esfuerzo porque sabemos que a mi padre le hace ilusión reunirnos a todos.
Después de ponernos todos de acuerdo nos decidimos a comunicárselo.
-Bueno, el día del padre nos vamos todos a desayunar, ¿no?
-Eh... estoooooo... yo es que tengo que irme a... trabajar. A Barcelona. Sí. Eso. Barcelona. ¿Hay algo que quede más lejos de Barcelona y que sea creíble como lugar de destino?
Pobre papá, que mala suerte tiene: siempre le surge algo que hacer cuando se reúne la familia.
Feliz día, padre.
Por última vez, ¿del padre de quién?
Y en algunos casos, de la madre.
Pero sólo si se llaman Josefa, Josefina, Pepa o similares.
El día del padre mola porque es fiesta.
¡¡¡Bieeeeeeeeeeeen!!!
Y también mola porque el día de antes oyes a todo el mundo comentar "mañana me voy a comer con mis padres", y por una vez todo el mundo se siente integrado y tiene algo de lo que hablar con todo el mundo.
Incluso yo, aunque como tengo una familia desestructurada y no hay manera de que coincidan los horarios no nos queda más remedio que juntarnos para desayunar.
Uuuuummmmmmmm... tortitas...
Este año no podía ser menos. La verdad es que nos ha resultado muy difícil conseguir encajar los horarios y encontrar un sitio que nos guste a todos y que nos venga bien, pero ha merecido la pena el esfuerzo porque sabemos que a mi padre le hace ilusión reunirnos a todos.
Después de ponernos todos de acuerdo nos decidimos a comunicárselo.
-Bueno, el día del padre nos vamos todos a desayunar, ¿no?
-Eh... estoooooo... yo es que tengo que irme a... trabajar. A Barcelona. Sí. Eso. Barcelona. ¿Hay algo que quede más lejos de Barcelona y que sea creíble como lugar de destino?
Pobre papá, que mala suerte tiene: siempre le surge algo que hacer cuando se reúne la familia.
Feliz día, padre.
16 marzo 2009
No hay nada como estar en casa
Hemos llegado a uno de esos tristes momentos para la economía mundial en el que es más barato pagar una hipoteca que pagar un alquiler.
De verdad que sí.
Si a eso le sumamos que la propietaria del piso en el que vivimos no lo incluyó en la declaración de la renta y que casi nos metemos en un lío por intentar desgravárnoslo, que no tiene seguro porque considera que las reparaciones de cualquier tipo corren por nuestra cuenta, que nos cortan el agua aproximadamente una vez por semana, y que queremos perpetuarnos y no tenemos sitio, es sorprendente que hayamos llegado a la conclusión de que lo mejor que podemos hacer es comprarnos un piso.
Pero que sea bonito. Y no muy caro.
Primero he buscado por internet, y cuando he visto alguno interesante he ido a verlo.
Y que conste que "interesante" no siempre es un adjetivo que exprese una cualidad positiva, y que cuando digo "verlo" habría que añadir después "para creerlo".
El primero que visité necesitaba, según el señor de la agencia, "una manita de pintura". Sin embargo a mí me hizo mucha ilusión verlo, ¡no sabía que Cuéntame se rodaba en una casa de verdad! Lo que no entiendo es que quieran venderla, pero supongo que a la serie no le debe quedar mucho.
El segundo era bonito. Creo.
-No te preocupes por la zona: la comisaría está a menos de cincuenta metros -me dijo el señor de la agencia, y yo, que hasta ese momento no me había preocupado, no sé por qué pero me empecé a preocupar.
La preocupación fue a mayores cuando vi, justo en mitad del felpudo de la entrada, el cadáver aún fresco de una cucaracha de aproximadamente diez kilos de peso.
El señor de la agencia saltó por encima sin inmutarse, y yo le seguí, pero bastante inmutada.
-El baño está reformado -empezó a explicarme-. La cocina necesita algún arreglo. El salón es pequeño, pero hace el apaño. Dos dormitorios. La terraza... Bueno, yo de ti le pondría rejas. Y a las ventanas. Aunque no tienes que preocuparte por nada, la comisaría está a menos de cincuenta metros. ¿Tienes alguna pregunta?
-Sí, ¿soy la única que ha visto la cucaracha?
-Bueno, es posible que haya algún bicho, pero nada que deba preocuparte.
-Lo sé: la comisaría está a menos de cincuenta metros.
Cuando llamé para el tercero me explicaron que le hacían falta "algunas reformas".
Al llegar me di cuenta de que mi concepto de "alguna" no es exactamente el mismo que el de los agentes inmobiliarios.
-Perdona, tendrás que entrar de lado, es que la puerta no abre del todo.
-Ni del todo ni la mitad, oiga.
-El propietario anterior empezó a reformar pero no terminó.
-Ah, eso explica los agujeros aleatorios de las paredes.
-Todos los dormitorios tienen ventanas.
-Eh... sí, pero dan al salón. Y no estoy muy segura de que un agujero se pueda llamar una ventana.
-Será mejor que pasemos al baño. Está bastante bien. Es una pena que no puedas verlo porque esta parte de la casa no tiene electricidad.
-Casi me alegro, de verdad.
-Y la cocina. Necesita una limpieza. El propietario anterior fue depositando aquí los cascotes de la reforma.
-¿Se refiere a los trozos de pared que fue arrancando a martillazos?
-Y los muebles, la basura, el gato muer...
-Vale, vale, me hago una idea.
Pero el peor piso, sin duda, fue el último que hemos visto.
Esta vez, en vez de ir yo sola, me llevé a ZaraJota™ y a mi madre.
-Vaya, cuántos habéis venido -nos dijo el agente-. Será mejor que yo me quede fuera, porque si no no vamos a caber.
Sin duda un comienzo prometedor.
De verdad que sí.
Si a eso le sumamos que la propietaria del piso en el que vivimos no lo incluyó en la declaración de la renta y que casi nos metemos en un lío por intentar desgravárnoslo, que no tiene seguro porque considera que las reparaciones de cualquier tipo corren por nuestra cuenta, que nos cortan el agua aproximadamente una vez por semana, y que queremos perpetuarnos y no tenemos sitio, es sorprendente que hayamos llegado a la conclusión de que lo mejor que podemos hacer es comprarnos un piso.
Pero que sea bonito. Y no muy caro.
Primero he buscado por internet, y cuando he visto alguno interesante he ido a verlo.
Y que conste que "interesante" no siempre es un adjetivo que exprese una cualidad positiva, y que cuando digo "verlo" habría que añadir después "para creerlo".
El primero que visité necesitaba, según el señor de la agencia, "una manita de pintura". Sin embargo a mí me hizo mucha ilusión verlo, ¡no sabía que Cuéntame se rodaba en una casa de verdad! Lo que no entiendo es que quieran venderla, pero supongo que a la serie no le debe quedar mucho.
El segundo era bonito. Creo.
-No te preocupes por la zona: la comisaría está a menos de cincuenta metros -me dijo el señor de la agencia, y yo, que hasta ese momento no me había preocupado, no sé por qué pero me empecé a preocupar.
La preocupación fue a mayores cuando vi, justo en mitad del felpudo de la entrada, el cadáver aún fresco de una cucaracha de aproximadamente diez kilos de peso.
El señor de la agencia saltó por encima sin inmutarse, y yo le seguí, pero bastante inmutada.
-El baño está reformado -empezó a explicarme-. La cocina necesita algún arreglo. El salón es pequeño, pero hace el apaño. Dos dormitorios. La terraza... Bueno, yo de ti le pondría rejas. Y a las ventanas. Aunque no tienes que preocuparte por nada, la comisaría está a menos de cincuenta metros. ¿Tienes alguna pregunta?
-Sí, ¿soy la única que ha visto la cucaracha?
-Bueno, es posible que haya algún bicho, pero nada que deba preocuparte.
-Lo sé: la comisaría está a menos de cincuenta metros.
Cuando llamé para el tercero me explicaron que le hacían falta "algunas reformas".
Al llegar me di cuenta de que mi concepto de "alguna" no es exactamente el mismo que el de los agentes inmobiliarios.
-Perdona, tendrás que entrar de lado, es que la puerta no abre del todo.
-Ni del todo ni la mitad, oiga.
-El propietario anterior empezó a reformar pero no terminó.
-Ah, eso explica los agujeros aleatorios de las paredes.
-Todos los dormitorios tienen ventanas.
-Eh... sí, pero dan al salón. Y no estoy muy segura de que un agujero se pueda llamar una ventana.
-Será mejor que pasemos al baño. Está bastante bien. Es una pena que no puedas verlo porque esta parte de la casa no tiene electricidad.
-Casi me alegro, de verdad.
-Y la cocina. Necesita una limpieza. El propietario anterior fue depositando aquí los cascotes de la reforma.
-¿Se refiere a los trozos de pared que fue arrancando a martillazos?
-Y los muebles, la basura, el gato muer...
-Vale, vale, me hago una idea.
Pero el peor piso, sin duda, fue el último que hemos visto.
Esta vez, en vez de ir yo sola, me llevé a ZaraJota™ y a mi madre.
-Vaya, cuántos habéis venido -nos dijo el agente-. Será mejor que yo me quede fuera, porque si no no vamos a caber.
Sin duda un comienzo prometedor.
11 marzo 2009
Guochmen
El último mes ha sido el infierno en la tierra.
Horas extra, madrugones, llegar tarde a casa, noches en las que dormía poco más de tres o cuatro horas, comer cualquier porquería de pie porque no tenía tiempo para sentarme y ZaraJota™ convertido en la mancha borrosa que veo justo antes de quedarme dormida, y justo después de despertarme para salir zumbando hacia alguna parte.
Pero ya se acabó.
Y para celebrarlo me fui con ZaraJota™, Hermano Mediano y Hermano Pequeño al cine, a ver Los Mirahombres.
Antes de nada, ZaraJota™ quiso asegurarse de que estaba preparada para la experiencia.
-¿Seguro que has leído el cómic?
-¡Por supuesto que sí!
-¿Y te acuerdas de que va?
-La duda ofende, ¿sabes?
La verdad es que de lo único que me acordaba es de que salía un tipo que llevaba un calcetín manchado tapándole la cara, pero me apetecía mucho ir al cine, y además no quería que ZaraJota™ sacara el cómic y se diera cuenta de que he borrado todas las manchas con tippex.
Queda mucho más limpito y mono, dónde va a parar.
No tenía ni idea de lo que me esperaba hasta que no llegamos a la cola de las palomitas.
-Espero que haya mejorado el estilo desde 300 -dijo alguno de mis acompañantes.
-¿Quién?
-El director. Es el mismo.
-¡¡¡¡%&$*Ç^@#~€!!!
-No te pongas así, Lorz. ¡Si siempre dices que 300 es tu comedia favorita!
-¡Hasta que me explicaste que no es una comedia!
-A lo mejor me equivocaba.
-Y además, ¡todavía no me has explicado la adivinanza! Si no es su látigo lo que temen, ¿que es, eh?
-Eh... a lo mejor lo explican en esta.
-Pues mira, si eso ya lo me lo cuentas tú, porque lo que es yo no entro.
-No seas boba. Ya tenemos las entradas.
-Me da igual.
-Hemos hecho una hora de cola.
-No me importa.
-No tienes nada mejor que hacer.
-¡¡¡PERO TENGO PRINCIPIOS!!!
-Te compro gominolas.
-Hecho.
Horas extra, madrugones, llegar tarde a casa, noches en las que dormía poco más de tres o cuatro horas, comer cualquier porquería de pie porque no tenía tiempo para sentarme y ZaraJota™ convertido en la mancha borrosa que veo justo antes de quedarme dormida, y justo después de despertarme para salir zumbando hacia alguna parte.
Pero ya se acabó.
Y para celebrarlo me fui con ZaraJota™, Hermano Mediano y Hermano Pequeño al cine, a ver Los Mirahombres.
Antes de nada, ZaraJota™ quiso asegurarse de que estaba preparada para la experiencia.
-¿Seguro que has leído el cómic?
-¡Por supuesto que sí!
-¿Y te acuerdas de que va?
-La duda ofende, ¿sabes?
La verdad es que de lo único que me acordaba es de que salía un tipo que llevaba un calcetín manchado tapándole la cara, pero me apetecía mucho ir al cine, y además no quería que ZaraJota™ sacara el cómic y se diera cuenta de que he borrado todas las manchas con tippex.
Queda mucho más limpito y mono, dónde va a parar.
No tenía ni idea de lo que me esperaba hasta que no llegamos a la cola de las palomitas.
-Espero que haya mejorado el estilo desde 300 -dijo alguno de mis acompañantes.
-¿Quién?
-El director. Es el mismo.
-¡¡¡¡%&$*Ç^@#~€!!!
-No te pongas así, Lorz. ¡Si siempre dices que 300 es tu comedia favorita!
-¡Hasta que me explicaste que no es una comedia!
-A lo mejor me equivocaba.
-Y además, ¡todavía no me has explicado la adivinanza! Si no es su látigo lo que temen, ¿que es, eh?
-Eh... a lo mejor lo explican en esta.
-Pues mira, si eso ya lo me lo cuentas tú, porque lo que es yo no entro.
-No seas boba. Ya tenemos las entradas.
-Me da igual.
-Hemos hecho una hora de cola.
-No me importa.
-No tienes nada mejor que hacer.
-¡¡¡PERO TENGO PRINCIPIOS!!!
-Te compro gominolas.
-Hecho.
07 marzo 2009
Busy little bee
Creo que esta es la última semana de estrés.
Bueno: no lo creo.
O se acaba el estrés o me acabo yo.
Que ya voy teniendo una edad y no estoy para estos trotes, oyes.
El lunes me dejé el tupper en casa y de camino a la rehabilitación paré en una tienda de barrio de las de toda la vida para comprar un bocadillo.
Como en todas las tiendas de barrio de las de toda la vida, atendía en el mostrador un señor regordete y tirando a calvo, con un delantal de rayas verdes y negras, que me hizo el bocadillo narrado.
-¿Un bocadillo? Espera un momento chata que te corto el embutido... una loncha, dos lonchas... así, recién cortadito y finito, que es como está bueno... te corto el pan... ¿te lo envuelvo? Claro que sí, te lo envuelvo... Toma. Verás que rico. Para chuparse los dedos, maja.-¿Cuánto es?
-Tres escaños.
Ya está, pensé. Ya me han vuelto a cambiar la unidad monetaria y me han pillado con el monedero lleno de euros (es un decir) como una imbécil.
-¿Tres qué?
-Escaños. Es que tal y como está ahora la cosa, si junto unos cuantos podría ser lehendakari.
Me he estado informando y ahora sé las elecciones vascas no funcionan así, pero en aquel momento no estaba muy segura, y no me atreví a llevarle la contraria.
-¿Le puedo pagar con euros? Es que no llevo ningún escaño encima.
-Ya, todo el mundo me dice lo mismo.Jo, pues que alivio.
El martes trabajé 14 horas.
Prefiero no profundizar en el tema, que me pongo muy nerviosa.
El miércoles llegué a la estación justo a tiempo para oir por megafonía que el servicio estaba experimentanto retrasos de entre 15 y 30 minutos.
La verdad es que podían concretar más, porque si son 15 me espero y si son 30 me voy a tomar un café.
Con leche.
Y un donut.
Pero como no concretan me quedé esperando, y el tren llegó en 15 minutos, y yo pensé jo, menos mal que no me he ido a tomar el café. A partir de ahí los acontecimientos se sucedieron con gran rapidez:
-Me subí en el tren.
-Se cerraron las puertas.
-Empezó a oler a quemado.
-Se abrieron las puertas.
-Avisaron por megafonía que debíamos abandonar el tren.
-Los pasajeros abandonamos el tren con un mosqueo de dimensiones ciclópeas (sea lo que sea eso).
-Obserbamos con gran interés el humo que salía del primer vagón.
-Avisaron por megafonía que el tren no iba a continuar su recorrido.
Eso me pasa por no comerme el donut, seguro.
El jueves llamé a la autoescuela para que me dijeran el horario de las clases de la semana que viene y me comentaron que me iban a cambiar de profesor.
-Jo, ¿por qué? Si me gusta el que tengo.
-Pero tú a él n... Es que se ha mudado. A Camboya.
No sé qué tendrá Camboya, pero es el segundo profesor que se va allí desde que estoy en la autoescuela
Por fin llegó el viernes.
Promesas de paz, alegría y felicidad.
Y entonces llamó mi madre.
-Oye pedorrilla, que vamos a quedar con toda la familia este fin de semana. Vienes, ¿no?
Cagada la hemos Lorz, cagada la hemos.
Bueno: no lo creo.
O se acaba el estrés o me acabo yo.
Que ya voy teniendo una edad y no estoy para estos trotes, oyes.
El lunes me dejé el tupper en casa y de camino a la rehabilitación paré en una tienda de barrio de las de toda la vida para comprar un bocadillo.
Como en todas las tiendas de barrio de las de toda la vida, atendía en el mostrador un señor regordete y tirando a calvo, con un delantal de rayas verdes y negras, que me hizo el bocadillo narrado.
-¿Un bocadillo? Espera un momento chata que te corto el embutido... una loncha, dos lonchas... así, recién cortadito y finito, que es como está bueno... te corto el pan... ¿te lo envuelvo? Claro que sí, te lo envuelvo... Toma. Verás que rico. Para chuparse los dedos, maja.-¿Cuánto es?
-Tres escaños.
Ya está, pensé. Ya me han vuelto a cambiar la unidad monetaria y me han pillado con el monedero lleno de euros (es un decir) como una imbécil.
-¿Tres qué?
-Escaños. Es que tal y como está ahora la cosa, si junto unos cuantos podría ser lehendakari.
Me he estado informando y ahora sé las elecciones vascas no funcionan así, pero en aquel momento no estaba muy segura, y no me atreví a llevarle la contraria.
-¿Le puedo pagar con euros? Es que no llevo ningún escaño encima.
-Ya, todo el mundo me dice lo mismo.Jo, pues que alivio.
El martes trabajé 14 horas.
Prefiero no profundizar en el tema, que me pongo muy nerviosa.
El miércoles llegué a la estación justo a tiempo para oir por megafonía que el servicio estaba experimentanto retrasos de entre 15 y 30 minutos.
La verdad es que podían concretar más, porque si son 15 me espero y si son 30 me voy a tomar un café.
Con leche.
Y un donut.
Pero como no concretan me quedé esperando, y el tren llegó en 15 minutos, y yo pensé jo, menos mal que no me he ido a tomar el café. A partir de ahí los acontecimientos se sucedieron con gran rapidez:
-Me subí en el tren.
-Se cerraron las puertas.
-Empezó a oler a quemado.
-Se abrieron las puertas.
-Avisaron por megafonía que debíamos abandonar el tren.
-Los pasajeros abandonamos el tren con un mosqueo de dimensiones ciclópeas (sea lo que sea eso).
-Obserbamos con gran interés el humo que salía del primer vagón.
-Avisaron por megafonía que el tren no iba a continuar su recorrido.
Eso me pasa por no comerme el donut, seguro.
El jueves llamé a la autoescuela para que me dijeran el horario de las clases de la semana que viene y me comentaron que me iban a cambiar de profesor.
-Jo, ¿por qué? Si me gusta el que tengo.
-Pero tú a él n... Es que se ha mudado. A Camboya.
No sé qué tendrá Camboya, pero es el segundo profesor que se va allí desde que estoy en la autoescuela
Por fin llegó el viernes.
Promesas de paz, alegría y felicidad.
Y entonces llamó mi madre.
-Oye pedorrilla, que vamos a quedar con toda la familia este fin de semana. Vienes, ¿no?
Cagada la hemos Lorz, cagada la hemos.
28 febrero 2009
Cabreo universal
Esta semana ha sido la del cabreo universal.
No sé por qué, pero me levanté el lunes enfadada con el mundo y con ganas de dar de tortas al cosmos.
Por un lado sigo trabajando mucho. No me da tiempo a escribir, ni a hacer cosas en casa, ni a acosar sexualmente a ZaraJota™, ni nada, y aunque llego a casa muy cansada pienso que al menos tengo un trabajo, y cobro todos los meses, y que tengo mucha suerte.
Eso es precisamente una de las cosas que me mosquea: tener un trabajo no debería ser cuestión de suerte, sino lo normal para todo el mundo.
Bueno, menos para los niños.
Y los ancianos.
Y la gente que sale en las revistas del corazón.
Por otro lado sigo teniendo mermada la funcionalidad de mis extremidades. Llevo más de un mes así, y todo el mundo sabe que estar cojo estropea el caracter.
Después de luna larga, laaaaaaaaaarga rehabilitación sin observar mejoría aparente volví al médico.
-Mira, el músculo está bien, lo que pasa es que te ha salido un bulto.
-No puede ser. Mi pareja se negó a fecundarme.
-Está aquí, ¿lo ves? Justo debajo del músculo. Eso hace que te duela, pero ya estás recuperada.
-Pues vaya mierda de recuperación, oiga.
-De todas formas vamos a sacártelo.
Al oirle se me pusieron los ojitos golosos de la emoción. ¡Me van a sacar un bulto, como a Florecilla del Campo! ¡Y en sólo un mes! ¡A ella tardaron casi nueve en quitárselo!
-¿Me lo podré llevar a casa, y ponerle esos calcetincitos tan pequeñitos y monos?
-Eh... No, nos lo quedamos nosotros.Yo no creo que eso sea legal, pero lo consulté con ZaraJota™ y me explicó que tengo razón, que el bulto es mío y que tengo derecho a quedármelo, pero que no entiende para qué lo quiero, porque no es un bulto rosadito y mono como el de Florecilla, sino una masa gelatinosa amarillenta y semejante al pus.
La verdad, no sé si le van a quedar bien los calcetincitos.
Entretanto me llamó Ephedro para decirme que venía a Madrid y que me invitaba a una fiesta EsPopMamá.
-Pero Lorz, ten en cuenta que es una fiesta Pop. La gente va a venir muy mona y arreglada.-No sé si voy a poder. Voy directa desde el trabajo y tengo que dar una imagen.
Jo, que si el guardia de seguridad me ve llegar mona y arreglada lo mismo no me reconoce y no me deja entrar.
Llegado este punto de la semana, el jueves por la noche se acabó la comida de Arale-Chan.
Bueno, no exactamente.
Tiene heno.
Toneladas de heno.
Tiene pienso.
Toneladas de pienso.Y tiene una especie de donuts diminutos hechos con alfalfa prensada que le encantan.
Nibble Rings, de Vitakraft. No me pagan por hacer publicidad pero me gustaría.
Lo que se acabó fue la verdura. Los tomates en rama, las espinacas frescas, las manzanas, las peras, los pimientos verdes y las uvas.
Sólo quedaban naranjas y kiwis, y quedaban precisamente porque cuando se las doy me dice que si tanto me gustan que me las meta por el c%l%, porque lo que es ella no se las va a comer.
Maldita rata gourmet.
El jueves por la noche el bicho se conformó con las tres hojas mustias que encontró esparcidas por la jaula.
El viernes por la mañana empezó a gritar. Toda la mañana piyupiyuando como una loca.
El viernes a medio día estaba exhausta y se tumbó a mirarme con el ceño fruncido.
Para cuando nos fuimos a la fiesta ya no me hablaba.
De camino a la fiesta el metro nos dejó tirados en Ciudad Universitaria, y cuando salimos al exterior nos encontramos en medio de un megabotellón universitario.
Mientras tratábamos de salir del mogollón, un chico muy amable nos dijo que tenía hierba.
-Oye -le dije a ZaraJota™-, ¿le pedimos un poco para Arale-Chan?
No sé por qué, pero la idea no le gustó nada.
No sé por qué, pero me levanté el lunes enfadada con el mundo y con ganas de dar de tortas al cosmos.
Por un lado sigo trabajando mucho. No me da tiempo a escribir, ni a hacer cosas en casa, ni a acosar sexualmente a ZaraJota™, ni nada, y aunque llego a casa muy cansada pienso que al menos tengo un trabajo, y cobro todos los meses, y que tengo mucha suerte.
Eso es precisamente una de las cosas que me mosquea: tener un trabajo no debería ser cuestión de suerte, sino lo normal para todo el mundo.
Bueno, menos para los niños.
Y los ancianos.
Y la gente que sale en las revistas del corazón.
Por otro lado sigo teniendo mermada la funcionalidad de mis extremidades. Llevo más de un mes así, y todo el mundo sabe que estar cojo estropea el caracter.
Después de luna larga, laaaaaaaaaarga rehabilitación sin observar mejoría aparente volví al médico.
-Mira, el músculo está bien, lo que pasa es que te ha salido un bulto.
-No puede ser. Mi pareja se negó a fecundarme.
-Está aquí, ¿lo ves? Justo debajo del músculo. Eso hace que te duela, pero ya estás recuperada.
-Pues vaya mierda de recuperación, oiga.
-De todas formas vamos a sacártelo.
Al oirle se me pusieron los ojitos golosos de la emoción. ¡Me van a sacar un bulto, como a Florecilla del Campo! ¡Y en sólo un mes! ¡A ella tardaron casi nueve en quitárselo!
-¿Me lo podré llevar a casa, y ponerle esos calcetincitos tan pequeñitos y monos?
-Eh... No, nos lo quedamos nosotros.Yo no creo que eso sea legal, pero lo consulté con ZaraJota™ y me explicó que tengo razón, que el bulto es mío y que tengo derecho a quedármelo, pero que no entiende para qué lo quiero, porque no es un bulto rosadito y mono como el de Florecilla, sino una masa gelatinosa amarillenta y semejante al pus.
La verdad, no sé si le van a quedar bien los calcetincitos.
Entretanto me llamó Ephedro para decirme que venía a Madrid y que me invitaba a una fiesta EsPopMamá.
-Pero Lorz, ten en cuenta que es una fiesta Pop. La gente va a venir muy mona y arreglada.-No sé si voy a poder. Voy directa desde el trabajo y tengo que dar una imagen.
Jo, que si el guardia de seguridad me ve llegar mona y arreglada lo mismo no me reconoce y no me deja entrar.
Llegado este punto de la semana, el jueves por la noche se acabó la comida de Arale-Chan.
Bueno, no exactamente.
Tiene heno.
Toneladas de heno.
Tiene pienso.
Toneladas de pienso.Y tiene una especie de donuts diminutos hechos con alfalfa prensada que le encantan.
Nibble Rings, de Vitakraft. No me pagan por hacer publicidad pero me gustaría.
Lo que se acabó fue la verdura. Los tomates en rama, las espinacas frescas, las manzanas, las peras, los pimientos verdes y las uvas.
Sólo quedaban naranjas y kiwis, y quedaban precisamente porque cuando se las doy me dice que si tanto me gustan que me las meta por el c%l%, porque lo que es ella no se las va a comer.
Maldita rata gourmet.
El jueves por la noche el bicho se conformó con las tres hojas mustias que encontró esparcidas por la jaula.
El viernes por la mañana empezó a gritar. Toda la mañana piyupiyuando como una loca.
El viernes a medio día estaba exhausta y se tumbó a mirarme con el ceño fruncido.
Para cuando nos fuimos a la fiesta ya no me hablaba.
De camino a la fiesta el metro nos dejó tirados en Ciudad Universitaria, y cuando salimos al exterior nos encontramos en medio de un megabotellón universitario.
Mientras tratábamos de salir del mogollón, un chico muy amable nos dijo que tenía hierba.
-Oye -le dije a ZaraJota™-, ¿le pedimos un poco para Arale-Chan?
No sé por qué, pero la idea no le gustó nada.
21 febrero 2009
Y más estrés
Jo.
Vaya semanita.
Por una parte me he librado de la autoescuela, porque el profesor se niega a meterse conmigo en el coche hasta que no recupere la movilidad en los pies.
Estoy muy enfadada, porque me parece injusto que no me deje conducir sólo porque no puedo darle a los pedales, pero el barrio ha salido ganando: han quitado los sacos de arena, los niños salen a jugar a la acera...
En el supermercado seguimos teniendo mucho trabajo.
Mucho, mucho, mucho, pero mucho mucho.
Resulta que aunque haya crisis la gente tiene que seguir comiendo; la única diferencia es que en vez de jamón serrano comen chopped.
Todavía no puedo afirmar nada con certeza, pero estoy trabajando en la hipótesis de que realmente la crisis la han provocado los fabricantes de chopped a propósito.
Por otra parte sigo con la rehabilitación.
La primera semana, según llegaba a la clínica, una chica me metía en una habitación y me aplicaba láser en la zona afectada.
La segunda semana la chica no estaba, pero me atendió otra.
-Vengo al láser -le dije.
-Pasa y te lo pongo.
-Vale.
En cuanto me vio entrar empezó a gritar y a hacer aspavientos.
-¡NO! ¡SAL! ¡INSENSATA! ¡Tienes que ponerte las gafas!-Ya llevo unas, oiga.
-No, las tuyas no. Las gafas protectoras. El láser es muy peligroso, si entras sin gafas puedes quedarte ciega.-Pues llevo una semana y no me he puesto las gafas ningún día.
Creo que la chica se quedó convencida, porque no me dijo nada más.
Eso sí, se santiguó.
Dos veces.
Además esta semana hemos estado pendientes de Florecilla del Campo porque tenían que ingresarla en el hospital para extirparle un bulto.
El bulto le salió hace unos meses, y empezó a crecer y a crecer hasta alcanzar un tamaño considerable. Ella estaba muy ilusionada con la idea de que lo sacaran, pero creo que ha cometido un error. Resulta que se trata de un tipo de bulto que cuando te lo extirpan te lo tienes que llevar a casa, y tienes que darle de comer, cambiarle los pañales, sacarlo de paseo...
Y hacerle cucamonas, y ver cómo sonríe, y ponerle esos calcetincitos tan pequeñitos y tan monos...
Todo muy incómodo.
A mí, desde luego, no me gustaría, y no le tengo ni un poquito de envidia.
No.
Que va.
Apenas nada.
Ni un poquito.
Por eso llamé a ZaraJota™, para decirle la poca envidia que me da:
-¡¡¡FECÚNDAME!!! ¡¡¡Fecúndame AHORA!!!
-Ahora no es el momento, Lorz, que estoy trabajando.
-No pasa nada. Tú ve despejando la mesa que voy para allá.
-Sabes perfectamente que no podemos. El piso es pequeño, trabajamos muchas horas, y corremos el riesgo de que se parezca a ti.
-¡¡¡Pues si no me fecundas tú me fecundaré yo sola!!!
-Eso no es posible.-Claro que sí, las ranas pueden. Lo vi en un documental.
-Lorz, te lo he dicho muchas veces: Parque Jurásico NO es un documental.La cosa es quitarme la ilusión.
Vaya semanita.
Por una parte me he librado de la autoescuela, porque el profesor se niega a meterse conmigo en el coche hasta que no recupere la movilidad en los pies.
Estoy muy enfadada, porque me parece injusto que no me deje conducir sólo porque no puedo darle a los pedales, pero el barrio ha salido ganando: han quitado los sacos de arena, los niños salen a jugar a la acera...
En el supermercado seguimos teniendo mucho trabajo.
Mucho, mucho, mucho, pero mucho mucho.
Resulta que aunque haya crisis la gente tiene que seguir comiendo; la única diferencia es que en vez de jamón serrano comen chopped.
Todavía no puedo afirmar nada con certeza, pero estoy trabajando en la hipótesis de que realmente la crisis la han provocado los fabricantes de chopped a propósito.
Por otra parte sigo con la rehabilitación.
La primera semana, según llegaba a la clínica, una chica me metía en una habitación y me aplicaba láser en la zona afectada.
La segunda semana la chica no estaba, pero me atendió otra.
-Vengo al láser -le dije.
-Pasa y te lo pongo.
-Vale.
En cuanto me vio entrar empezó a gritar y a hacer aspavientos.
-¡NO! ¡SAL! ¡INSENSATA! ¡Tienes que ponerte las gafas!-Ya llevo unas, oiga.
-No, las tuyas no. Las gafas protectoras. El láser es muy peligroso, si entras sin gafas puedes quedarte ciega.-Pues llevo una semana y no me he puesto las gafas ningún día.
Creo que la chica se quedó convencida, porque no me dijo nada más.
Eso sí, se santiguó.
Dos veces.
Además esta semana hemos estado pendientes de Florecilla del Campo porque tenían que ingresarla en el hospital para extirparle un bulto.
El bulto le salió hace unos meses, y empezó a crecer y a crecer hasta alcanzar un tamaño considerable. Ella estaba muy ilusionada con la idea de que lo sacaran, pero creo que ha cometido un error. Resulta que se trata de un tipo de bulto que cuando te lo extirpan te lo tienes que llevar a casa, y tienes que darle de comer, cambiarle los pañales, sacarlo de paseo...
Y hacerle cucamonas, y ver cómo sonríe, y ponerle esos calcetincitos tan pequeñitos y tan monos...
Todo muy incómodo.
A mí, desde luego, no me gustaría, y no le tengo ni un poquito de envidia.
No.
Que va.
Apenas nada.
Ni un poquito.
Por eso llamé a ZaraJota™, para decirle la poca envidia que me da:
-¡¡¡FECÚNDAME!!! ¡¡¡Fecúndame AHORA!!!
-Ahora no es el momento, Lorz, que estoy trabajando.
-No pasa nada. Tú ve despejando la mesa que voy para allá.
-Sabes perfectamente que no podemos. El piso es pequeño, trabajamos muchas horas, y corremos el riesgo de que se parezca a ti.
-¡¡¡Pues si no me fecundas tú me fecundaré yo sola!!!
-Eso no es posible.-Claro que sí, las ranas pueden. Lo vi en un documental.
-Lorz, te lo he dicho muchas veces: Parque Jurásico NO es un documental.La cosa es quitarme la ilusión.
14 febrero 2009
Estrés post-traumático
Cuando le supliqué al médico que me diera el alta no tenía ni idea de lo que se me venía encima.
Lo primero fue volver a la autoescuela.
Después de tanto tiempo sin coger el coche estaba un poco torpe.
No, no, lo he escrito mal, lo que quería decir es:
Después de tanto tiempo sin coger el coche seguía estando igual de torpe.
Eso me animó mucho, pero el profe no estaba de acuerdo conmigo.
-Vas muy despacio.-Llevo una velocidad "adecuada a las circunstancias".
-Es la Castellana, Lorz. Es una línea recta de seis kilómetros de largo, seis carriles de ancho, no hay tráfico, los semáforos están en verde y la situación atmósferica es perfecta, ¿me puedes decir exactamente a que circunstancia te estás adecuando?
-Pues así, concretamente hablando, a la circunstancia de que me da mucho miedito.
-Se te veo tocar el freno sin que yo te lo diga te pegaré con un periódico enrollado.-Jo.
Además, claro, tuve que volver al trabajo.
Y, por si lo había echado de menos, me esperaba mucho, mucho, mucho, mucho, pero que mucho mucho trabajo. Me he pasado toda la semana entrando antes de mi hora, saliendo después, y llevándome trabajo a casa cuando eso no era suficiente, o lo que es lo mismo, todos los días.
Por favor que nadie me pregunte si me lo van a pagar, porque estoy muy sensible con ese tema.
Mierda de mileurismo de los cojones.
Entretanto intentaba hacer cosas en casa, pero no me ha dado tiempo a casi nada. Ahora mismo la ventana del dormitorio está bloqueada por la cantidad de ropa para planchar, el suelo de la cocina es adherente y ZaraJota™ lleva una semana alimentándose de cuscurros de pan.
Jo, está tan mono cuando frota con tomate sus cuscurrillos.
Cuando llevaba unos cuantos días con este ritmo, de pronto y sin venir a cuento empecé a cojear de nuevo.
Aguante todo lo que pude, pero al final no me quedó más remedio que volver al médico.
-Esto no se ha curado bien -me dijo-, ¿has hecho reposo?-Claaaaaaaro.
-Te dije que te daba el alta si no lo forzabas.-¡Y no lo he forzado! ¡De casa a la autoescuela voy en autobús!
-...-Y sólo estoy de pie en el trabajo, pero no siempre: algunos días puedo tomarme un café y me siento un rato.
-Voy a mandarte a rehabilitación.
-Jo.
Lo último que me hacía falta era añadir otra actividad a mi agenda, pero el médico me amenazó con análisis y tuve que aceptar.
Cuando llegué a casa me desahogué con ZaraJota™.
-¡¡¡NO QUIERO REHABILITARMEEEEEEE!!!
-No te pongas así, Lorz. El primer paso es reconocer que tienes un problema.
-¡¡¡NO TENGO NINGÚN PROBLEMAAAAAA!!!
-Ya, claro, lo que pasa es que las muletas son el complemento de moda de este invierno.
-¡¡¡ME DA IGUAL!!!
A veces ZaraJota™ se pone muy cabezota, y a pesar de la validez de mis argumentos fui incapaz de convencerle: tuve que empezar la rehabilitación.
Y esa ha sido mi semana: corriendo de aquí para allá, haciendo dos o tres cosas a la vez y sin parar.
La verdad es que me ha cundido mucho: creo que no me he dejado nada.
Sin embargo de unos días a esta parte tengo la impresión de que se me olvida algo.
Algo importante.
Le he dado mil vueltas y no tengo ni idea de lo que puede ser, pero bueno, ya se me ocurrirá.
Lo primero fue volver a la autoescuela.
Después de tanto tiempo sin coger el coche estaba un poco torpe.
No, no, lo he escrito mal, lo que quería decir es:
Después de tanto tiempo sin coger el coche seguía estando igual de torpe.
Eso me animó mucho, pero el profe no estaba de acuerdo conmigo.
-Vas muy despacio.-Llevo una velocidad "adecuada a las circunstancias".
-Es la Castellana, Lorz. Es una línea recta de seis kilómetros de largo, seis carriles de ancho, no hay tráfico, los semáforos están en verde y la situación atmósferica es perfecta, ¿me puedes decir exactamente a que circunstancia te estás adecuando?
-Pues así, concretamente hablando, a la circunstancia de que me da mucho miedito.
-Se te veo tocar el freno sin que yo te lo diga te pegaré con un periódico enrollado.-Jo.
Además, claro, tuve que volver al trabajo.
Y, por si lo había echado de menos, me esperaba mucho, mucho, mucho, mucho, pero que mucho mucho trabajo. Me he pasado toda la semana entrando antes de mi hora, saliendo después, y llevándome trabajo a casa cuando eso no era suficiente, o lo que es lo mismo, todos los días.
Por favor que nadie me pregunte si me lo van a pagar, porque estoy muy sensible con ese tema.
Mierda de mileurismo de los cojones.
Entretanto intentaba hacer cosas en casa, pero no me ha dado tiempo a casi nada. Ahora mismo la ventana del dormitorio está bloqueada por la cantidad de ropa para planchar, el suelo de la cocina es adherente y ZaraJota™ lleva una semana alimentándose de cuscurros de pan.
Jo, está tan mono cuando frota con tomate sus cuscurrillos.
Cuando llevaba unos cuantos días con este ritmo, de pronto y sin venir a cuento empecé a cojear de nuevo.
Aguante todo lo que pude, pero al final no me quedó más remedio que volver al médico.
-Esto no se ha curado bien -me dijo-, ¿has hecho reposo?-Claaaaaaaro.
-Te dije que te daba el alta si no lo forzabas.-¡Y no lo he forzado! ¡De casa a la autoescuela voy en autobús!
-...-Y sólo estoy de pie en el trabajo, pero no siempre: algunos días puedo tomarme un café y me siento un rato.
-Voy a mandarte a rehabilitación.
-Jo.
Lo último que me hacía falta era añadir otra actividad a mi agenda, pero el médico me amenazó con análisis y tuve que aceptar.
Cuando llegué a casa me desahogué con ZaraJota™.
-¡¡¡NO QUIERO REHABILITARMEEEEEEE!!!
-No te pongas así, Lorz. El primer paso es reconocer que tienes un problema.
-¡¡¡NO TENGO NINGÚN PROBLEMAAAAAA!!!
-Ya, claro, lo que pasa es que las muletas son el complemento de moda de este invierno.
-¡¡¡ME DA IGUAL!!!
A veces ZaraJota™ se pone muy cabezota, y a pesar de la validez de mis argumentos fui incapaz de convencerle: tuve que empezar la rehabilitación.
Y esa ha sido mi semana: corriendo de aquí para allá, haciendo dos o tres cosas a la vez y sin parar.
La verdad es que me ha cundido mucho: creo que no me he dejado nada.
Sin embargo de unos días a esta parte tengo la impresión de que se me olvida algo.
Algo importante.
Le he dado mil vueltas y no tengo ni idea de lo que puede ser, pero bueno, ya se me ocurrirá.
PD: La semana que viene promete ser igual. Nos vemos por aquí.
05 febrero 2009
Life is painless for the brainless 4 y ya.
En capítulos anteriores...
No puedo mover el culo.
Estar de baja no es tan divertido como parece.
Para empezar no podía salir a la calle.
Bueno, en realidad no podía ni ir al baño sin ayuda, y como la puerta de la calle está medio metro más lejos del sofá que el baño se convirtió en misión imposible.
Además el resto del universo está ocupado, y me tuve que entretener yo solita.
El primer día me levanté, me arrastré sobre el vientre escamoso hasta el sofá, y decidí dedicarme a internet.
Entonces me di cuenta de que mi ordenador estaba en la otra habitación.
Mierdaaaaaa...
Media hora más tarde estaba de vuelta en el sofá con el ordenador, decidida a dedicarme a internet, pero la mesa quedaba muy lejos.
Un cuarto de hora más tarde conseguí colocarme el ordenador en las rodillas sin que apenas me causara dolor, pero entonces no tenía dónde apoyar el ratón.
Después de tratar de deslizarlo, sin éxito, por:
a) la pared de gotelet
b) la funda del sofá
c) la cobaya
d) mi propio brazo
Decidí que lo mejor era dejar de lado el ordenador y encender ese misterioso electrodoméstico que hay en todo hogar: la televisión.
Al principio me costó un poco, porque tenemos tres mandos a distancia, cada uno estaba en una punta del salón, y hasta que dí con el apropiado me llevó un rato, pero al final lo conseguí.
Durante aproximadamente una hora todo fue bien, hasta que de pronto se oyó un "piiiiiiiif" y la pantalla se puso negra.
Se acabó la tele.
Mi tercera opción fue la lectura.
Hermano Mediano y Hermano Pequeño me han regalado por navidad un montón de tomos de Jane Austen en versión original, así que tenía material de sobra.
Al leerlas así, de seguido, me dí cuenta de que todas tenían una cosa en común: el shrubbery.
No hay capítulo en el que los personajes no paseen por el shrubbery, hablen en el shrubbery, se encuentren en el shrubbery, decidan que el shrubbery estará lleno de barro, o salgan a dibujar en el shrubbery.
Y yo no tenía ni idea de lo que podría ser el dichoso shrubbery.
Al final ya no aguanté más y decidí mirarlo en el diccionario:
shrubbery: n arbustos mpl
Jo. Debían ser unos arbustos enormes.
Pd: Una semana más tarde le supliqué al médico que me diera el alta.
No puedo mover el culo.
Estar de baja no es tan divertido como parece.
Para empezar no podía salir a la calle.
Bueno, en realidad no podía ni ir al baño sin ayuda, y como la puerta de la calle está medio metro más lejos del sofá que el baño se convirtió en misión imposible.
Además el resto del universo está ocupado, y me tuve que entretener yo solita.
El primer día me levanté, me arrastré sobre el vientre escamoso hasta el sofá, y decidí dedicarme a internet.
Entonces me di cuenta de que mi ordenador estaba en la otra habitación.
Mierdaaaaaa...
Media hora más tarde estaba de vuelta en el sofá con el ordenador, decidida a dedicarme a internet, pero la mesa quedaba muy lejos.
Un cuarto de hora más tarde conseguí colocarme el ordenador en las rodillas sin que apenas me causara dolor, pero entonces no tenía dónde apoyar el ratón.
Después de tratar de deslizarlo, sin éxito, por:
a) la pared de gotelet
b) la funda del sofá
c) la cobaya
d) mi propio brazo
Decidí que lo mejor era dejar de lado el ordenador y encender ese misterioso electrodoméstico que hay en todo hogar: la televisión.
Al principio me costó un poco, porque tenemos tres mandos a distancia, cada uno estaba en una punta del salón, y hasta que dí con el apropiado me llevó un rato, pero al final lo conseguí.
Durante aproximadamente una hora todo fue bien, hasta que de pronto se oyó un "piiiiiiiif" y la pantalla se puso negra.
Se acabó la tele.
Mi tercera opción fue la lectura.
Hermano Mediano y Hermano Pequeño me han regalado por navidad un montón de tomos de Jane Austen en versión original, así que tenía material de sobra.
Al leerlas así, de seguido, me dí cuenta de que todas tenían una cosa en común: el shrubbery.
No hay capítulo en el que los personajes no paseen por el shrubbery, hablen en el shrubbery, se encuentren en el shrubbery, decidan que el shrubbery estará lleno de barro, o salgan a dibujar en el shrubbery.
Y yo no tenía ni idea de lo que podría ser el dichoso shrubbery.
Al final ya no aguanté más y decidí mirarlo en el diccionario:
shrubbery: n arbustos mpl
Jo. Debían ser unos arbustos enormes.
Pd: Una semana más tarde le supliqué al médico que me diera el alta.
03 febrero 2009
Life is painless for the brainless 3
En capítulos anteriores...
A mí me duele mucho, al feto de momento no.
Después de hacerme varias fotos en blanco y negro y estudiarlas detenidamente en médico me dijo lo que me pasaba.
-Lo que tienes es sólo un esguince.
-¿SÓLO?
-Vas a tener que quedarte en casa unos días.
-Estupendo, quiero fregar la cocina y nunca encuentro tiempo.
-En reposo, Lorz, vas a tener que estar en reposo.
-Está bien: fregaré muuuuuuuuuuy despaaaaaaacio.
-Si me entero de que has movido el culo del sofá iré a buscarte y te mataré.
-Jo, si lo que querías es que no me moviera haberlo dicho desde el principio.
A mí me duele mucho, al feto de momento no.
Después de hacerme varias fotos en blanco y negro y estudiarlas detenidamente en médico me dijo lo que me pasaba.
-Lo que tienes es sólo un esguince.
-¿SÓLO?
-Vas a tener que quedarte en casa unos días.
-Estupendo, quiero fregar la cocina y nunca encuentro tiempo.
-En reposo, Lorz, vas a tener que estar en reposo.
-Está bien: fregaré muuuuuuuuuuy despaaaaaaacio.
-Si me entero de que has movido el culo del sofá iré a buscarte y te mataré.
-Jo, si lo que querías es que no me moviera haberlo dicho desde el principio.
30 enero 2009
Life is painless for the brainless 2
En capítulos anteriores...
Pupita, pupita, mucha pupita.
Cuando te tropiezas en la calle y te esmorras de la peor manera lo primero que piensas, incluso antes de levantarte, es si te habrá visto alguien.
Desgraciadamente, si te caes en mitad de la calle en un día laborable en una ciudad atestada como Madrid SIEMPRE te ha visto alguien.
Una vez que te das cuenta de este desgraciado hecho lo siguiente que piensas es en fingir que te has muerto para no tener que afrontar la vergüenza, pero siempre hay un listo que se te acerca y te pregunta si
A) Te has caído.
B) Te has hecho daño.
La respuesta a ambas debería ser “¿Tú que crees tontonculo? ¿Qué me lanzo sobre los charcos aposta? ¿Qué soy el único ser humano del mundo al que no le duele caerse de morros en mitad del adoquinado de la calle?”, pero como están intentando ayudar no te queda más remedio que sonreír como una idiota y decir “Sí, gracias, estoy bien, gracias, de verdad, es sólo una cuarta parte de la sangre de mi cuerpo, de verdad, no pasa nada”.
En cuanto la gente se dispersó y dejé de sentir en todo su esplendor la vergüenza me di cuenta de que no, no estaba bien, y que seguramente necesitaba ir al médico.
Como soy digna nieta de mi abuela, no podía ir sin hacerme a mí misma una serie de preguntas:
1.- ¿Llevo la ropa interior limpia y sin agujeros?
2.- ¿Estoy depilada?
3- ¿Me he cortado las uñas de los pies?
4.- ¿Me he lavado los dientes?
Y así hasta unas 36 preguntas, que se resumen en una:
¿Tengo un aspecto presentable?
La verdad es que casi todo lo tenía correcto, pero de aspecto presentable nada, porque estaba llena de barro, tenía el pelo empapado y gravilla entre los dedos.
Además creo que habría que actualizar las preguntas, porque las braguitas de Hello Kitty pueden estar limpias y sin agujeros, pero cuando tienes que enseñarlas en la consulta pasas vergüenza de todas formas.
Cuando llegué al médico y le enseñé mis zarpa toda deforme y amoratada no pareció nada contento.
-¿Te duele?
-Un poco.
-¿Y aquí?
-¡Ay! Sí.
-¿Y aquí?
-¡Ay!
-¿Y si mueves los dedos?
-¡Ay! ¡Ay! ¡Ay! ¡Ay! ¡Ay!
-¿Y si levantas el...?
-¡Está bien! ¡Lo admito! ¡Me duele MUCHO! ¡Por lo que más quiera, deje de torturarme!
-Vamos a hacerte una radiografía. ¿Estás embarazada?
-No.
-¿Seguro?
-Que no.
-¿De verdad?
-Joder, no.
-Porque si lo estás y te hacemos la radiografía podría hacerle daño al feto.
Claaaaaro, al feto no quieren hacerle daño, pero a mí que me den.
Pupita, pupita, mucha pupita.
Cuando te tropiezas en la calle y te esmorras de la peor manera lo primero que piensas, incluso antes de levantarte, es si te habrá visto alguien.
Desgraciadamente, si te caes en mitad de la calle en un día laborable en una ciudad atestada como Madrid SIEMPRE te ha visto alguien.
Una vez que te das cuenta de este desgraciado hecho lo siguiente que piensas es en fingir que te has muerto para no tener que afrontar la vergüenza, pero siempre hay un listo que se te acerca y te pregunta si
A) Te has caído.
B) Te has hecho daño.
La respuesta a ambas debería ser “¿Tú que crees tontonculo? ¿Qué me lanzo sobre los charcos aposta? ¿Qué soy el único ser humano del mundo al que no le duele caerse de morros en mitad del adoquinado de la calle?”, pero como están intentando ayudar no te queda más remedio que sonreír como una idiota y decir “Sí, gracias, estoy bien, gracias, de verdad, es sólo una cuarta parte de la sangre de mi cuerpo, de verdad, no pasa nada”.
En cuanto la gente se dispersó y dejé de sentir en todo su esplendor la vergüenza me di cuenta de que no, no estaba bien, y que seguramente necesitaba ir al médico.
Como soy digna nieta de mi abuela, no podía ir sin hacerme a mí misma una serie de preguntas:
1.- ¿Llevo la ropa interior limpia y sin agujeros?
2.- ¿Estoy depilada?
3- ¿Me he cortado las uñas de los pies?
4.- ¿Me he lavado los dientes?
Y así hasta unas 36 preguntas, que se resumen en una:
¿Tengo un aspecto presentable?
La verdad es que casi todo lo tenía correcto, pero de aspecto presentable nada, porque estaba llena de barro, tenía el pelo empapado y gravilla entre los dedos.
Además creo que habría que actualizar las preguntas, porque las braguitas de Hello Kitty pueden estar limpias y sin agujeros, pero cuando tienes que enseñarlas en la consulta pasas vergüenza de todas formas.
Cuando llegué al médico y le enseñé mis zarpa toda deforme y amoratada no pareció nada contento.
-¿Te duele?
-Un poco.
-¿Y aquí?
-¡Ay! Sí.
-¿Y aquí?
-¡Ay!
-¿Y si mueves los dedos?
-¡Ay! ¡Ay! ¡Ay! ¡Ay! ¡Ay!
-¿Y si levantas el...?
-¡Está bien! ¡Lo admito! ¡Me duele MUCHO! ¡Por lo que más quiera, deje de torturarme!
-Vamos a hacerte una radiografía. ¿Estás embarazada?
-No.
-¿Seguro?
-Que no.
-¿De verdad?
-Joder, no.
-Porque si lo estás y te hacemos la radiografía podría hacerle daño al feto.
Claaaaaro, al feto no quieren hacerle daño, pero a mí que me den.
28 enero 2009
Life is painless for the brainless 1
Me he lesionado una extremidad.
Ha sido un trágico accidente. Estaba en el banco con mi tía pidiendo una ampliación para la hipoteca de su casa cuando de pronto un tío con cuatro brazos mecánicos hizo saltar la puerta de la caja de seguridad. Fui corriendo a detenerle, pero empezó a lanzarme bolsas de calderilla, me caí y empezó a sacudirme.
Conseguí golpearle con una mesa y echarle del banco, pero entonces cogió a mi tía de rehén y empezó a subir por la pared del edificio.
No me quedó más remedio que ir a salvarla, aunque la prima del seguro de vida me habría venido muy bien, todo hay que decirlo.
El tipo de los ocho brazos la tiró y se quedó colgad en un alfeizar, y es una suerte porque el tipo seguía dándome con todo. Conseguí librarme de él y utilicé mis redes para salvar a mi tía, pero creo que calculé mal; debió ser ahí cuando me hice pupita, pero no me importa porque gracias a eso salvé a la humanidad.
Claro que ZaraJota™ lo cuenta de otra manera.

Maldito delator.
Ha sido un trágico accidente. Estaba en el banco con mi tía pidiendo una ampliación para la hipoteca de su casa cuando de pronto un tío con cuatro brazos mecánicos hizo saltar la puerta de la caja de seguridad. Fui corriendo a detenerle, pero empezó a lanzarme bolsas de calderilla, me caí y empezó a sacudirme.
Conseguí golpearle con una mesa y echarle del banco, pero entonces cogió a mi tía de rehén y empezó a subir por la pared del edificio.
No me quedó más remedio que ir a salvarla, aunque la prima del seguro de vida me habría venido muy bien, todo hay que decirlo.
El tipo de los ocho brazos la tiró y se quedó colgad en un alfeizar, y es una suerte porque el tipo seguía dándome con todo. Conseguí librarme de él y utilicé mis redes para salvar a mi tía, pero creo que calculé mal; debió ser ahí cuando me hice pupita, pero no me importa porque gracias a eso salvé a la humanidad.
Claro que ZaraJota™ lo cuenta de otra manera.

Maldito delator.
22 enero 2009
Pues mira tú que bien
Dedicado a Carol, ella ya sabe por qué.
Hace mucho tiempo, en una galaxia muy lejana, Misia y Be, entonces conocidas como Misia y Candy Girl, escribieron una serie de post para Cosas de Frikis contando sus experiencias como parejas de frikis, a saber:
Pon un friki en tu vida (31 de octubre de 2005)
Los musos frikis (24 de diciembre de 2005)
Siempre nos quedará la tierra media (6 de febrero de 2006)
"¡Bésame friki!" (29 de abril de 2006)
Toda mujer-unida-a-un-friki debería leerlos, porque son reales como la vida misma, y tan buenos que más de un listo ha intentado apropiárselos.
----nota mental----
¿Dónde está la SGAE cuándo se la necesita, eh?
¿Por que me obliga a ver el horroroso anuncio contra la piratería en todos los dvd que compro de forma totalmente legal?
¿Por qué presuponen que no robaría un bolso?
¿Por qué no nos cuentan de una vez cuánto cuesta una idea, que me tienen intrigada?
----fin de la nota mental----
Yo lo fuí leyendo a medida que salían, y me parecieron muy divertidos, pero no supe ver que detrás de la broma se escondía una sería advertencia.
No mucho después de aquello conocí a un chico.
Bueno, conocí a un montón, a cual más raro, pero eso es algo que estoy tratando de superar con terapia.
Este chico en concreto parecía casi normal; para asegurarme del todo le pregunté si era friki.
-No soy friki -contestó, con bastante indignación-. Soy aficionado.
Jo, que bien, pensé, y empecé a hacer conjeturas al respecto.
Podía ser:
-Aficionado al bel canto.
-Aficionado a hacer abdominales.
-Aficionado a las compras.
-Aficionado al sexo salvaje...
El Hombre Malo trató de advertirme:
-No es que sea normal, es que como no habla la rareza no se le nota.
Pero yo no quise escucharle, una cosa llevó a la otra y cuando me quise dar cuenta estaba viviendo con el aficionado. Y entonces descubrí lo que era realmente:
-Aficionado a los cómics.
-Aficionado a los muñequitos (si mi Mariquita Pérez no es una "figurita de acción", tu Spiderman tampoco).
-Aficionado a las películas raras.
-Aficionado a intertet.
Es decir: un friki.
Pero no un friki cualquiera, no; un friki que vive con su pareja, es decir: un friki doméstico.
¿Si la especie la he descubierto yo le puedo poner el nombre que quiera? Le voy a poner frikus domesticus zaraiotensis.
El friki doméstico es más difícil de soportar que el friki salvaje, porque el friki salvaje disimula para llevarte al huerto, mientras que el friki doméstico sabe que te tiene dominada y además dónde hay confianza da asco.
En principio la convivencia con un friki es muy fácil, porque según llega a casa se pone delante del ordenador a ver series en versión original y es como si no estuviera, oyes, un gusto. Además el friki hace regalos que molan: es capaz de dejarse los ojos en internet para encontrar una caricatura de peluche de tu escritora favorita, de llenarte la casa de DVDs, de buscarte accesorios para el ordenador de color rosa...
Lo que le falla al friki es el punto romántico. Bueno, el punto, la coma, los signos de exclamación...
- No te va a regalar ropa interior sexi porque "estás guapa con todo lo que te pones", que en klingon significa "para lo que te va a durar puesto".
-Le da igual que te maquilles, que te pongas minifalda o tacones, porque "tú estás siempre guapa", que en klingon significa "para lo que te va a durar puesto".
-Si le dices que los diamantes son los mejores amigos de una chica te dice que "tú no eres ese tipo de chica", que en klingon significa "para lo que te va a durar puesto". Y tú te quedas toda la noche en vela pensando en qué tipo de chica eres, qué tipo de chica cree él que eres, qué tipo de chico crees que es él, y si no será mejor empezar a escupirle en la comida.
Y luego está el tema de las flores.
Una vez mi pequeño aficionado se decidió a comprarme flores.
Era pleno agosto en Madrid y yo no llegaba a casa hasta las once de la noche.
El interfecto en cuestión salió a la calle alrededor a las seis, y, probablemente debido al golpe de calor, decidió comprarme un ramo de rosas blancas.
Luego estuvo toda la tarde de un lado a otro, con las flores en ristre.
Para cuando llegó a casa las rosas blancas eran rosas pochas, así que las puso en agua, y decidió venir a buscarme al metro llevando sólo una, la que a él le pareció que estaba más presentable.
Yo le ví aparecer en el andén con una rosa fláccida y presuntamente blanca.
Jo, pensé, que bonito: mi chico ha estado expoliando tumbas y se ha acordado de mí.
PD: A una novia sólo se le regalan rosas blancas si el mensaje que pretendes dar es "me recuerdas a mi abuela".
PD2: Feliz penúltimo falso aniversario, niño.
Hace mucho tiempo, en una galaxia muy lejana, Misia y Be, entonces conocidas como Misia y Candy Girl, escribieron una serie de post para Cosas de Frikis contando sus experiencias como parejas de frikis, a saber:
Pon un friki en tu vida (31 de octubre de 2005)
Los musos frikis (24 de diciembre de 2005)
Siempre nos quedará la tierra media (6 de febrero de 2006)
"¡Bésame friki!" (29 de abril de 2006)
Toda mujer-unida-a-un-friki debería leerlos, porque son reales como la vida misma, y tan buenos que más de un listo ha intentado apropiárselos.
----nota mental----
¿Dónde está la SGAE cuándo se la necesita, eh?
¿Por que me obliga a ver el horroroso anuncio contra la piratería en todos los dvd que compro de forma totalmente legal?
¿Por qué presuponen que no robaría un bolso?
¿Por qué no nos cuentan de una vez cuánto cuesta una idea, que me tienen intrigada?
----fin de la nota mental----
Yo lo fuí leyendo a medida que salían, y me parecieron muy divertidos, pero no supe ver que detrás de la broma se escondía una sería advertencia.
No mucho después de aquello conocí a un chico.
Bueno, conocí a un montón, a cual más raro, pero eso es algo que estoy tratando de superar con terapia.
Este chico en concreto parecía casi normal; para asegurarme del todo le pregunté si era friki.
-No soy friki -contestó, con bastante indignación-. Soy aficionado.
Jo, que bien, pensé, y empecé a hacer conjeturas al respecto.
Podía ser:
-Aficionado al bel canto.
-Aficionado a hacer abdominales.
-Aficionado a las compras.
-Aficionado al sexo salvaje...
El Hombre Malo trató de advertirme:
-No es que sea normal, es que como no habla la rareza no se le nota.
Pero yo no quise escucharle, una cosa llevó a la otra y cuando me quise dar cuenta estaba viviendo con el aficionado. Y entonces descubrí lo que era realmente:
-Aficionado a los cómics.
-Aficionado a los muñequitos (si mi Mariquita Pérez no es una "figurita de acción", tu Spiderman tampoco).
-Aficionado a las películas raras.
-Aficionado a intertet.
Es decir: un friki.
Pero no un friki cualquiera, no; un friki que vive con su pareja, es decir: un friki doméstico.
¿Si la especie la he descubierto yo le puedo poner el nombre que quiera? Le voy a poner frikus domesticus zaraiotensis.
El friki doméstico es más difícil de soportar que el friki salvaje, porque el friki salvaje disimula para llevarte al huerto, mientras que el friki doméstico sabe que te tiene dominada y además dónde hay confianza da asco.
En principio la convivencia con un friki es muy fácil, porque según llega a casa se pone delante del ordenador a ver series en versión original y es como si no estuviera, oyes, un gusto. Además el friki hace regalos que molan: es capaz de dejarse los ojos en internet para encontrar una caricatura de peluche de tu escritora favorita, de llenarte la casa de DVDs, de buscarte accesorios para el ordenador de color rosa...
Lo que le falla al friki es el punto romántico. Bueno, el punto, la coma, los signos de exclamación...
- No te va a regalar ropa interior sexi porque "estás guapa con todo lo que te pones", que en klingon significa "para lo que te va a durar puesto".
-Le da igual que te maquilles, que te pongas minifalda o tacones, porque "tú estás siempre guapa", que en klingon significa "para lo que te va a durar puesto".
-Si le dices que los diamantes son los mejores amigos de una chica te dice que "tú no eres ese tipo de chica", que en klingon significa "para lo que te va a durar puesto". Y tú te quedas toda la noche en vela pensando en qué tipo de chica eres, qué tipo de chica cree él que eres, qué tipo de chico crees que es él, y si no será mejor empezar a escupirle en la comida.
Y luego está el tema de las flores.
Una vez mi pequeño aficionado se decidió a comprarme flores.
Era pleno agosto en Madrid y yo no llegaba a casa hasta las once de la noche.
El interfecto en cuestión salió a la calle alrededor a las seis, y, probablemente debido al golpe de calor, decidió comprarme un ramo de rosas blancas.
Luego estuvo toda la tarde de un lado a otro, con las flores en ristre.
Para cuando llegó a casa las rosas blancas eran rosas pochas, así que las puso en agua, y decidió venir a buscarme al metro llevando sólo una, la que a él le pareció que estaba más presentable.
Yo le ví aparecer en el andén con una rosa fláccida y presuntamente blanca.
Jo, pensé, que bonito: mi chico ha estado expoliando tumbas y se ha acordado de mí.
PD: A una novia sólo se le regalan rosas blancas si el mensaje que pretendes dar es "me recuerdas a mi abuela".
PD2: Feliz penúltimo falso aniversario, niño.
18 enero 2009
¡¡¡Mirad bien antes de cruzar la calle!!!
Las clases prácticas de la autoescuela no son tan divertidas como esperaba.
El primer día lo único que hicimos fue "familiarizarnos con el vehículo": una hora subiendo y bajando ventanillas, encendiendo y apagando luces, poniendo y quitando intermitentes...
Lo que se me daba peor es lo de los espejos. El profe me dijo que girara el botón y yo lo giré pero nada.
-Anda quita, que pareces de pueblo.
-Es que soy de pueblo.
-Todos los torpes tienen una excusa.
Al día siguiente pensé que iba a empezar la diversión pero tampoco, porque poco a poco me fui enterando de que:
Correr mucho está prohibido.
Ir por la acera está prohibido.
Llevar las luces apagadas de noche está prohibido.
Sacar la cabeza por la ventanilla está prohibido, incluso si llevas la lengua fuera.
Atropellar gente está prohibido.
Una mierda.
Además, para hacer cualquier maniobra hay que girar, apretar, empujar y pulsar palancas, botones, volantes, pedales y de todo, y todo a la vez, y encima hay que estar atento a los demás coches, en vez de estar ellos atentos a mí, que es lo que deberían hacer si de verdad apreciaran su vida.
La primera vez que el profesor me explicó como cambiar de marcha me di cuenta claramente de que los coches están mal diseñados, así que se lo dije.
-El diseño del coche es una mierda. Una Wii es tecnológicamente más compleja que un coche, pero cualquier idiota es capaz de encenderla y jugar, ¡incluso yo! En cambio un coche, una reliquia del siglo pasado, no. ¿Por qué? Porque el diseño es una mierda.
-Lorz, lo que es una mierda es que seas capaz de calarlo treinta y seis veces en diez minutos.
Pues yo creo que tiene su mérito.
El primer día lo único que hicimos fue "familiarizarnos con el vehículo": una hora subiendo y bajando ventanillas, encendiendo y apagando luces, poniendo y quitando intermitentes...
Lo que se me daba peor es lo de los espejos. El profe me dijo que girara el botón y yo lo giré pero nada.
-Anda quita, que pareces de pueblo.
-Es que soy de pueblo.
-Todos los torpes tienen una excusa.
Al día siguiente pensé que iba a empezar la diversión pero tampoco, porque poco a poco me fui enterando de que:
Correr mucho está prohibido.
Ir por la acera está prohibido.
Llevar las luces apagadas de noche está prohibido.
Sacar la cabeza por la ventanilla está prohibido, incluso si llevas la lengua fuera.
Atropellar gente está prohibido.
Una mierda.
Además, para hacer cualquier maniobra hay que girar, apretar, empujar y pulsar palancas, botones, volantes, pedales y de todo, y todo a la vez, y encima hay que estar atento a los demás coches, en vez de estar ellos atentos a mí, que es lo que deberían hacer si de verdad apreciaran su vida.
La primera vez que el profesor me explicó como cambiar de marcha me di cuenta claramente de que los coches están mal diseñados, así que se lo dije.
-El diseño del coche es una mierda. Una Wii es tecnológicamente más compleja que un coche, pero cualquier idiota es capaz de encenderla y jugar, ¡incluso yo! En cambio un coche, una reliquia del siglo pasado, no. ¿Por qué? Porque el diseño es una mierda.
-Lorz, lo que es una mierda es que seas capaz de calarlo treinta y seis veces en diez minutos.
Pues yo creo que tiene su mérito.
14 enero 2009
De oca a oca
Decíamos ayer que la familia de ZaraJota™ tiene en su haber varios ejemplares de cachorros humanos hembras.
Son pequeñitas y monas y es muy divertido tenerlas alrededor y ver como interactúan con los demás, pero de vez en cuando quieren jugar contigo y la cosa deja de tener gracia, oyes.
Un día uno de los cachorros se empeñó en jugar con nosotros a la oca de toda la vida.
Yo intenté explicarle que es mucho más divertido jugar con la nintendo, ver la tele o esnifar pegamento, pero no hubo forma, y ZaraJota™ y yo tuvimos que ponernos a jugar con ella.
La primera partida fue bien, pero a partir de la segunda empezó a dar la casualidad de que en todas las casillas en las que caía tocaba volver a tirar:
-¡He caído en el perro! ¡De perro a perro y tiro porque quierro!
Como queríamos acabar con aquello cuanto antes, ZaraJota™ la animó.
-¡Bien, que suerte tienes!
-¡He caído en la casa! ¡De casa a casa y tiro porque pasa!
-¡Bieeeeeeeen!
-¡He caído en la posada! ¡De posada a posada y tiro por las hadas!
Por supuesto, yo también quise colaborar.
-¡Mirad, he caído en el pollo! ¡De pollo a pollo y tiro porque f...!
-¡LORZ!
Claro, si la niña hace trampas estupendo, pero si las hago yo no vale.
Son pequeñitas y monas y es muy divertido tenerlas alrededor y ver como interactúan con los demás, pero de vez en cuando quieren jugar contigo y la cosa deja de tener gracia, oyes.
Un día uno de los cachorros se empeñó en jugar con nosotros a la oca de toda la vida.
Yo intenté explicarle que es mucho más divertido jugar con la nintendo, ver la tele o esnifar pegamento, pero no hubo forma, y ZaraJota™ y yo tuvimos que ponernos a jugar con ella.
La primera partida fue bien, pero a partir de la segunda empezó a dar la casualidad de que en todas las casillas en las que caía tocaba volver a tirar:
-¡He caído en el perro! ¡De perro a perro y tiro porque quierro!
Como queríamos acabar con aquello cuanto antes, ZaraJota™ la animó.
-¡Bien, que suerte tienes!
-¡He caído en la casa! ¡De casa a casa y tiro porque pasa!
-¡Bieeeeeeeen!
-¡He caído en la posada! ¡De posada a posada y tiro por las hadas!
Por supuesto, yo también quise colaborar.
-¡Mirad, he caído en el pollo! ¡De pollo a pollo y tiro porque f...!
-¡LORZ!
Claro, si la niña hace trampas estupendo, pero si las hago yo no vale.
10 enero 2009
"Está nevando!"
El viernes por la mañana recibí un sms de mi madre:
"Está nevando!"
Fui corriendo a mirar por la ventana y dije el "OoOh" de rigor.

Jo.
Que bonito.
Que pena que en Madrid la nieve nunca cuaje, y de aquí a diez minutos no vaya a quedar nada...
Y con esto me fui a hacer la limpieza de los viernes (no confundir con la limpieza de equinocio, que es cuando me ducho y me corto las uñas).
La limpieza de los viernes consiste en:
A-Abrir todas las ventanas (las dos) de par en par.
B-Fegar la cocina de arriba a abajo.
C-Bañar a Arale-Chan.
D-Fregar la jaula de Arale-Chan.
E-Fregar el baño de arriba a abajo.
Lo hago todos los viernes, y un detalle insignificante como un par de copos de nieve no me iba a detener, así que:
A-Abrí todas las ventanas (las dos) de par en par, para que se ventilara la casa, que olía a cachorrito, si el cochorrito pesara 300 kilos y llevara un mes sin ducharse.
De pronto empezó a hacer una rasca tremenda. Me entraba una corriente por los bajos del camisón que por un momento pensé que iba a estar el resto de mi vida haciendo pis en cubitos.
B-Fregué la cocina de arriba a abajo.
C-Llené un cubo de agua caliente, le eché champú para ratas y lo removí para que hiciera espumita.
D-Intenté meter a Arale-Chan en el cubo.
E-Arale-Chan no está por la labor.
F-Arale-Chan sugiere que si tanto me gusta el agua que salga al patio en pelota picada y me duche con agua fría de la manguera.
G-Arale-Chan añade que no estaría mal que al mismo tiempo metiera los dedos en un enchufe, pero en uno de casa no, que está a punto de empezar Saber vivir y no se lo quiere perder.
H-Decido libremente y por mi propia voluntad cerrar las ventanas.
I-Arale-Chan se deja bañar.
J-La envuelvo en una toalla y la dejo en el rincón más calentito de la casa.
K-Friego la jaula.
L-Friego el baño.
LL-Intento sacar a Arale-Chan de la maraña que ha hecho con la toalla.
M-Arale-Chan no está por la labor.
N-Arale-Chan sugiere que si tanto me gusta la toalla me la cambia por mi edredón y un chocolate calentito, sin churros que le sientan fatal.
Ñ-Arale-Chan añade que no estaría mal que al mismo tiempo metiera los dedos en un enchufe, pero en uno de casa no, que está a punto de empezar Saber vivir y no se lo quiere perder.
O-Empiezo a sospechar que -Arale-Chan está enfadada por algo, pero no entiendo por qué.
Cuando por fin terminé con la limpieza de los viernes me asomé de nuevo a la ventana y seguía nevando.
A puñaos.

Pero aún así decidí salir a la compra, porque total, en Madrid la nieve nunca cuaja.

Es por el tráfico y eso, se derrite.

Como mucho en cinco minutos, desaparece.

Yo diría que es imposible que dure más.

Sobre todo en las zonas abiertas, ahí no dura nada.
Y en las calles transitadas, aún menos.
Y donde hay vegetación, porque lo verde protege del frío.
Por eso se plantan tantos árboles.
Iba por la calle, a veces hundiéndome en la nieve que no cuaja, a veces resbalando en el hielo que tampoco cuaja, y mirando caer los copitos, cuando me di cuenta de lo que le pasaba al bicho:
¡Quiere que le ponga champú anticaspa!
"Está nevando!"
Fui corriendo a mirar por la ventana y dije el "OoOh" de rigor.
Jo.
Que bonito.
Que pena que en Madrid la nieve nunca cuaje, y de aquí a diez minutos no vaya a quedar nada...
Y con esto me fui a hacer la limpieza de los viernes (no confundir con la limpieza de equinocio, que es cuando me ducho y me corto las uñas).
La limpieza de los viernes consiste en:
A-Abrir todas las ventanas (las dos) de par en par.
B-Fegar la cocina de arriba a abajo.
C-Bañar a Arale-Chan.
D-Fregar la jaula de Arale-Chan.
E-Fregar el baño de arriba a abajo.
Lo hago todos los viernes, y un detalle insignificante como un par de copos de nieve no me iba a detener, así que:
A-Abrí todas las ventanas (las dos) de par en par, para que se ventilara la casa, que olía a cachorrito, si el cochorrito pesara 300 kilos y llevara un mes sin ducharse.
De pronto empezó a hacer una rasca tremenda. Me entraba una corriente por los bajos del camisón que por un momento pensé que iba a estar el resto de mi vida haciendo pis en cubitos.
B-Fregué la cocina de arriba a abajo.
C-Llené un cubo de agua caliente, le eché champú para ratas y lo removí para que hiciera espumita.
D-Intenté meter a Arale-Chan en el cubo.
E-Arale-Chan no está por la labor.
F-Arale-Chan sugiere que si tanto me gusta el agua que salga al patio en pelota picada y me duche con agua fría de la manguera.
G-Arale-Chan añade que no estaría mal que al mismo tiempo metiera los dedos en un enchufe, pero en uno de casa no, que está a punto de empezar Saber vivir y no se lo quiere perder.
H-Decido libremente y por mi propia voluntad cerrar las ventanas.
I-Arale-Chan se deja bañar.
J-La envuelvo en una toalla y la dejo en el rincón más calentito de la casa.
K-Friego la jaula.
L-Friego el baño.
LL-Intento sacar a Arale-Chan de la maraña que ha hecho con la toalla.
M-Arale-Chan no está por la labor.
N-Arale-Chan sugiere que si tanto me gusta la toalla me la cambia por mi edredón y un chocolate calentito, sin churros que le sientan fatal.
Ñ-Arale-Chan añade que no estaría mal que al mismo tiempo metiera los dedos en un enchufe, pero en uno de casa no, que está a punto de empezar Saber vivir y no se lo quiere perder.
O-Empiezo a sospechar que -Arale-Chan está enfadada por algo, pero no entiendo por qué.
Cuando por fin terminé con la limpieza de los viernes me asomé de nuevo a la ventana y seguía nevando.
A puñaos.
Pero aún así decidí salir a la compra, porque total, en Madrid la nieve nunca cuaja.
Es por el tráfico y eso, se derrite.
Como mucho en cinco minutos, desaparece.
Yo diría que es imposible que dure más.
Sobre todo en las zonas abiertas, ahí no dura nada.
¡Quiere que le ponga champú anticaspa!
08 enero 2009
Cachorros humanos
Después de navidad no soportábamos la idea de pasar más fiestas con mi familia, y decidimos irnos a pasar unos días con la de ZaraJota™.
Su familia es bastante normal, sólo tiene un pequeño defecto: incluye varios ejemplares de cachorro humano hembra.
Como son pequeñitas y monas cada vez que vamos les llevamos juguetes con una excusa u otra. Esta vez la excusa han sido los Reyes Majos, claro.
-¡¡¡Mirad lo que os han dejado los Reyes en nuestra casa!!! -les dijimos, con toda la ilusión.
-Los reyes no vienen hasta el día 6 de enero.-Bueno, es que como este año no daba tiempo a que vinieran, se los hemos pedido a Santa Claus.
-Tía Lorz, el año pasado nos dijiste que Santa Claus es un alcohólico esclavizador de elfos y que no le pedirías un regalo ni aunque fuera el último ser humano sobre la faz de la tierra.-Eh... bueno... estoooo...¡¡¡LOS REYES SON LOS PADRES!!!
Su familia es bastante normal, sólo tiene un pequeño defecto: incluye varios ejemplares de cachorro humano hembra.
Como son pequeñitas y monas cada vez que vamos les llevamos juguetes con una excusa u otra. Esta vez la excusa han sido los Reyes Majos, claro.
-¡¡¡Mirad lo que os han dejado los Reyes en nuestra casa!!! -les dijimos, con toda la ilusión.
-Los reyes no vienen hasta el día 6 de enero.-Bueno, es que como este año no daba tiempo a que vinieran, se los hemos pedido a Santa Claus.
-Tía Lorz, el año pasado nos dijiste que Santa Claus es un alcohólico esclavizador de elfos y que no le pedirías un regalo ni aunque fuera el último ser humano sobre la faz de la tierra.-Eh... bueno... estoooo...¡¡¡LOS REYES SON LOS PADRES!!!
05 enero 2009
Carta a los Reyes Majos 2009
Queridos (es un decir) Reyes Majos
dos puntos
Este año estoy dispuesta a conseguir un regalo, aunque sea a costa de mis principios.
Para empezar entre las oposiciones, el trabajo, la casa, el curso, los viajes, la autoescuela y demás nimiedades apenas he tenido tiempo para ser mala.
Jo.
Además, para tener más puntos, he hecho todo lo posible por fingir que estas fiestas no me dan repelús:
-He puesto un belén proporcionado a mis creencias religiosas:
-He comprado un árbol que ni siquiera yo podría matar:

-Le he colgado los adornos más moñas que he encontrado:
-Y he convencido a Arale-Chan para que si se deciden a venir le ofrezca parte de su comida a los camellos.

Además, después de una larga charla, ZaraJota™ me ha convencido de que pedirme a Johnny Depp es egoista, inmaduro e infantil.
Así que por favor os pido que este año me traigáis a Orlando Bloom, que es más joven y tendrá más aguante.
Atentamente,
Lorz
dos puntos
Este año estoy dispuesta a conseguir un regalo, aunque sea a costa de mis principios.
Para empezar entre las oposiciones, el trabajo, la casa, el curso, los viajes, la autoescuela y demás nimiedades apenas he tenido tiempo para ser mala.
Jo.
Además, para tener más puntos, he hecho todo lo posible por fingir que estas fiestas no me dan repelús:
-He puesto un belén proporcionado a mis creencias religiosas:
Diminuto.
-He comprado un árbol que ni siquiera yo podría matar:
Genial, ¡un reto!
-Le he colgado los adornos más moñas que he encontrado:
Los bomberos del barrio no me dejan poner lucecitas.
-Y he convencido a Arale-Chan para que si se deciden a venir le ofrezca parte de su comida a los camellos.
"Y un c#j#n".
Además, después de una larga charla, ZaraJota™ me ha convencido de que pedirme a Johnny Depp es egoista, inmaduro e infantil.
Así que por favor os pido que este año me traigáis a Orlando Bloom, que es más joven y tendrá más aguante.
Atentamente,
Lorz
31 diciembre 2008
Balance de año 2008
Esta noche se acaba el 2008 (lo del culo, jijiji) y empieza el 2009 (lo otro del culo, jijiji).
El 2008 ha sido un año muy completito para mí:
-Me han ascendido dos veces, y subido el sueldo ninguna.
-He luchado contra las hordas de cuquis que invadieron mi cocina a consecuencia de las obras, y digamos que lo he superado, siempre que no vuelva a ver ninguna.
-He adoptado a Arale-Chan. La he alimentado, la he bañado, la he alimentado, la he llevado al veterinario, la he alimentado, he jugado con ella, la he alimentado, le he limpiado la jaula, la he alimentado...
A veces finge que siente un cierto afecto por mí.
-Volví a presentarme a oposiciones. De verdad, si algún día llego a aprobar no sé con qué voy a llenar mi tiempo.
-He estado en Londres, he visto Wicked y he duplicado mi vocabulario en inglés: antes sólo sabía decir "my name is gladiator", y ahora también "life is painless for the brainless". Sólo me falta saber qué significa y ya podré poner en mi curriculum que soy bilingüe.
-Me he hecho pareja de hecho de ZaraJota™. Él todavía no lo sabe, se lo tendré que decir un día de estos.
-Me he sacado el teórico. El práctico tendrá que esperar a que el ayuntamiento ponga sacos de arena para proteger los edificios.
Y en el 2009, más.
¡¡¡FELIZ AÑO!!!
El 2008 ha sido un año muy completito para mí:
-Me han ascendido dos veces, y subido el sueldo ninguna.
-He luchado contra las hordas de cuquis que invadieron mi cocina a consecuencia de las obras, y digamos que lo he superado, siempre que no vuelva a ver ninguna.
-He adoptado a Arale-Chan. La he alimentado, la he bañado, la he alimentado, la he llevado al veterinario, la he alimentado, he jugado con ella, la he alimentado, le he limpiado la jaula, la he alimentado...
A veces finge que siente un cierto afecto por mí.
-Volví a presentarme a oposiciones. De verdad, si algún día llego a aprobar no sé con qué voy a llenar mi tiempo.
-He estado en Londres, he visto Wicked y he duplicado mi vocabulario en inglés: antes sólo sabía decir "my name is gladiator", y ahora también "life is painless for the brainless". Sólo me falta saber qué significa y ya podré poner en mi curriculum que soy bilingüe.
-Me he hecho pareja de hecho de ZaraJota™. Él todavía no lo sabe, se lo tendré que decir un día de estos.
-Me he sacado el teórico. El práctico tendrá que esperar a que el ayuntamiento ponga sacos de arena para proteger los edificios.
Y en el 2009, más.
¡¡¡FELIZ AÑO!!!
27 diciembre 2008
I'm dreaming with a no christmas
La cena de navidad no fue tan mal como pensaba.
Cuando llegamos a casa de mis padres llamamos al timbre y mi madre abrió la puerta.
Al vernos puso cara de espanto.
-¡¡¡NO!!! ¡¡¡NO PODÉIS VENIR TODAVÍA!!! -gritó, y salió corriendo hacia las profundidades de la casa.
Al rato volvió con un gorrito de Papá Noel puesto.
-Ya está, ya podéis.
-Llevas un... gorro.
-Es que no esta año no he encontrado nada que brille.
Y lo decía con lástima de verdad. Casi estuve a punto de que me diera penita y todo.
Madre no se quitó el gorro hasta pasadas muchas, muchas, muchas horas, a pesar de que hacía mucho calor, y que la tela de alta calidad producía electricidad estática.
Por otra parte, alguien le sugirió a mi abuela que yo iba contando por ahí que todos los años se pilla un pedo y canta villancicos guarros.
-¡Yo no canto villancicos guarros!
Obsérvese que lo del pedo no lo negó.
-¡Claro que sí!
-¿Sí? Pues a ver, dime alguno.
-¡El que San José se pilla los santísimos con los alicates!
-No me suena de nada.
-Claro que sí:
San José benditooo
como ta apañahteee
pa pillarte el pitooo
con loh alicateeeh.
-¿Ves? Eres tú la que canta, no yo.
Mierdaaaaa...
Padre se quedó dormido en el sofá.
La cosa tiene un mérito enorme, porque el salón es pequeño y el sofá, una vez que abres la mesa extensible, queda como a veinte centímetros de la misma.
Hermano Mediano se empeñó en demostrarle a Latita que los chakras no existen.
Qué le habrán hecho los chakras esos, oyes.
Hermano Pequeño contribuyó a la discusión con aportaciones de alto nivel filosófico:
-¡¡¡ERES UN EMPIRISTA DE MIERDAAAAAAAAAA!!!
ZaraJota™ se limitó a mirar el marisco con cara de espanto.
Cuando le preguntaba si le pasaba algo me decía que es alérgico.
Me hubiera gustado preguntarle a qué, pero acto seguido empezó a hacer una imitación bastante buena de la niña de El exorcista y no quise interrumpir.
La verdad es que se pasó un poco, porque estuvo toda la noche haciendo la misma imitación, pero como lo nuestro es amor verdadero yo no le hice ningún reproche, sino que me limité a ver cómo se ponía cada vez más verde y se retorcía de forma espasmódica en el suelo, e incluso me reí de vez en cuando, por educación.
¿Creéis que me lo ha agradecido?
Pues no. Al contrario, está muy enfadado conmigo, vete a saber porqué...
Y esa fue mi navidad.
¿Alguien se anima a contar la suya?
Cuando llegamos a casa de mis padres llamamos al timbre y mi madre abrió la puerta.
Al vernos puso cara de espanto.
-¡¡¡NO!!! ¡¡¡NO PODÉIS VENIR TODAVÍA!!! -gritó, y salió corriendo hacia las profundidades de la casa.
Al rato volvió con un gorrito de Papá Noel puesto.
-Ya está, ya podéis.
-Llevas un... gorro.
-Es que no esta año no he encontrado nada que brille.
Y lo decía con lástima de verdad. Casi estuve a punto de que me diera penita y todo.
Madre no se quitó el gorro hasta pasadas muchas, muchas, muchas horas, a pesar de que hacía mucho calor, y que la tela de alta calidad producía electricidad estática.
Por otra parte, alguien le sugirió a mi abuela que yo iba contando por ahí que todos los años se pilla un pedo y canta villancicos guarros.
-¡Yo no canto villancicos guarros!
Obsérvese que lo del pedo no lo negó.
-¡Claro que sí!
-¿Sí? Pues a ver, dime alguno.
-¡El que San José se pilla los santísimos con los alicates!
-No me suena de nada.
-Claro que sí:
San José benditooo
como ta apañahteee
pa pillarte el pitooo
con loh alicateeeh.
-¿Ves? Eres tú la que canta, no yo.
Mierdaaaaa...
Padre se quedó dormido en el sofá.
La cosa tiene un mérito enorme, porque el salón es pequeño y el sofá, una vez que abres la mesa extensible, queda como a veinte centímetros de la misma.
Hermano Mediano se empeñó en demostrarle a Latita que los chakras no existen.
Qué le habrán hecho los chakras esos, oyes.
Hermano Pequeño contribuyó a la discusión con aportaciones de alto nivel filosófico:
-¡¡¡ERES UN EMPIRISTA DE MIERDAAAAAAAAAA!!!
ZaraJota™ se limitó a mirar el marisco con cara de espanto.
Cuando le preguntaba si le pasaba algo me decía que es alérgico.
Me hubiera gustado preguntarle a qué, pero acto seguido empezó a hacer una imitación bastante buena de la niña de El exorcista y no quise interrumpir.
La verdad es que se pasó un poco, porque estuvo toda la noche haciendo la misma imitación, pero como lo nuestro es amor verdadero yo no le hice ningún reproche, sino que me limité a ver cómo se ponía cada vez más verde y se retorcía de forma espasmódica en el suelo, e incluso me reí de vez en cuando, por educación.
¿Creéis que me lo ha agradecido?
Pues no. Al contrario, está muy enfadado conmigo, vete a saber porqué...
Y esa fue mi navidad.
¿Alguien se anima a contar la suya?
23 diciembre 2008
Navidad 2008
Muy bien, ¿a alguien le ha tocado el gordo de la lotería?
¿No?
A mí tampoco.
Ni un p%t% reintegro, oyes.
A este ritmo no me voy a hacer rica nunca.
En fin.
Mañana es nochebuena y pasado navidad.
Saca la bota María que me voy a emborracha-ar
Ande, ande, ande, la marimorena
Ande, ande, ande que es la no-che-buena.
Dejando aparte el tema religioso, hay que reconocer que la navidad es un invento estupendo:
Te dan una cesta enorme.
¡¡¡Bieeeeeeen!!!
No hay que trabajar.
¡¡¡Bieeeeeeen!!!
Hay dulces y comida especial.
¡¡¡Bieeeeeeen!!!
Luces pequeñas y brillantes por todas partes.
¡¡¡Bieeeeeeen!!!
La familia se reúne.
Estoooo... bien.
Mi madre se pone cosas brillantes en el pelo.
De hecho, creo que voy a estar ocupada por esas fechas.
La abuela bebe medio vaso de vino, se pilla una pea y empieza a cantar villancicos picantes.
Sí, tengo asuntos importantes que resolver en China. Sí. Eso. China.
Padre empieza a repetir "¡qué familia esta, que familia!"
No sé cuándo voy a volver. Nunca probablemente.
ZaraJota se pasa la noche escondido debajo de la mesa en posición fetal.
Y el año que viene también estaré fuera. Y el otro. Y el otro. Y el otro...
Resumiendo:
Os deseo a todos la mejor navidad posible.
¿No?
A mí tampoco.
Ni un p%t% reintegro, oyes.
A este ritmo no me voy a hacer rica nunca.
En fin.
Mañana es nochebuena y pasado navidad.
Saca la bota María que me voy a emborracha-ar
Ande, ande, ande, la marimorena
Ande, ande, ande que es la no-che-buena.
Dejando aparte el tema religioso, hay que reconocer que la navidad es un invento estupendo:
Te dan una cesta enorme.
¡¡¡Bieeeeeeen!!!
No hay que trabajar.
¡¡¡Bieeeeeeen!!!
Hay dulces y comida especial.
¡¡¡Bieeeeeeen!!!
Luces pequeñas y brillantes por todas partes.
¡¡¡Bieeeeeeen!!!
La familia se reúne.
Estoooo... bien.
Mi madre se pone cosas brillantes en el pelo.
De hecho, creo que voy a estar ocupada por esas fechas.
La abuela bebe medio vaso de vino, se pilla una pea y empieza a cantar villancicos picantes.
Sí, tengo asuntos importantes que resolver en China. Sí. Eso. China.
Padre empieza a repetir "¡qué familia esta, que familia!"
No sé cuándo voy a volver. Nunca probablemente.
ZaraJota se pasa la noche escondido debajo de la mesa en posición fetal.
Y el año que viene también estaré fuera. Y el otro. Y el otro. Y el otro...
Resumiendo:
Os deseo a todos la mejor navidad posible.
18 diciembre 2008
Navidad, navidad, peligro mortal
Las compras navideñas pueden llegar a convertirse en un peligro mortal.
Que me lo digan a mí...
Hace poco tuve la desgraciada idea de quedar con mi madre para ir a comprar su regalo de reyes.
Sí es verdad que eso elimina la sorpresa pero ¿y el trabajo que se van a ahorrar los Reyes Majos? ¿Y lo agradecidos que van a estar?
¡¡¡Este año seguro que me traen a Johnny Depp!!!
El día en cuestión hacía un frío que pelaba. Cuando llegué a casa de mis padres tenía toda la cara congelada.
-Hace mucho frío -le dije a mi madre.
-Entonces espera, que me cambio de abrigo.
No sé cómo lo hizo, pero acto seguido noté un golpe en mitad de la frente que hizo que mi neurona rebotara al menos treinta veces dentro de la cavidad craneal.
Mi madre me vió tambalearme e intuyó que me pasaba algo.
-¿Te he dado? -preguntó.
Yo intenté contestarle, pero no paraba de oir una voz en off que decía "conmoción cerebraaaaaal, conmoción cerebraaaaaal".
-Ha debido ser con la hebilla del cinturón.
Mi madre siempre va superconjuntada y a la última. No es culpa suya que se lleven las hebillas de tamaño de ruedas de carro fundidas en hierro macizo.
-¿Te duele?
-Conmoción cerebraaaaaal, conmoción cerebraaaaaal...
-Espera, que te pongo agua fría. Niña, si tienes la cara helada. No me extraña que te haya dolido.
-¡Encima será culpa mía!
-No, no... Oye, no irás a contarlo.
-Pues claro.
-Pero cuéntalo bien, que tu eres capaz de decir "nada más verme mi madre me atizó en la cara con la hebilla del cinturón".
-¿No ha sido así?
-¡POR SUPUESTO QUE NO!
Lo sabía: primero viene la agresión, y luego la manipulación mental.
Que me lo digan a mí...
Hace poco tuve la desgraciada idea de quedar con mi madre para ir a comprar su regalo de reyes.
Sí es verdad que eso elimina la sorpresa pero ¿y el trabajo que se van a ahorrar los Reyes Majos? ¿Y lo agradecidos que van a estar?
¡¡¡Este año seguro que me traen a Johnny Depp!!!
El día en cuestión hacía un frío que pelaba. Cuando llegué a casa de mis padres tenía toda la cara congelada.
-Hace mucho frío -le dije a mi madre.
-Entonces espera, que me cambio de abrigo.
No sé cómo lo hizo, pero acto seguido noté un golpe en mitad de la frente que hizo que mi neurona rebotara al menos treinta veces dentro de la cavidad craneal.
Mi madre me vió tambalearme e intuyó que me pasaba algo.
-¿Te he dado? -preguntó.
Yo intenté contestarle, pero no paraba de oir una voz en off que decía "conmoción cerebraaaaaal, conmoción cerebraaaaaal".
-Ha debido ser con la hebilla del cinturón.
Mi madre siempre va superconjuntada y a la última. No es culpa suya que se lleven las hebillas de tamaño de ruedas de carro fundidas en hierro macizo.
-¿Te duele?
-Conmoción cerebraaaaaal, conmoción cerebraaaaaal...
-Espera, que te pongo agua fría. Niña, si tienes la cara helada. No me extraña que te haya dolido.
-¡Encima será culpa mía!
-No, no... Oye, no irás a contarlo.
-Pues claro.
-Pero cuéntalo bien, que tu eres capaz de decir "nada más verme mi madre me atizó en la cara con la hebilla del cinturón".
-¿No ha sido así?
-¡POR SUPUESTO QUE NO!
Lo sabía: primero viene la agresión, y luego la manipulación mental.
16 diciembre 2008
Sustancia no permitida
Sigo con los viajes de trabajo.
Es un rollo, porque paso mucho tiempo lejos de ZaraJota™ y lo paso muy mal.
Por suerte él parece que lo está llevando muy bien. Incluso dice que mis viajes le relajan mucho, aunque no entiendo porqué.
Por otro lado, estoy aprovechando para ver cosas nuevas, y las últimas semanas también para hacer compras de navidad, aconsejada por los indígenas. En el último sitio me recomendaron que comprara bisutería y queso de cabrales, y aunque no me lo recomendaron también compré ropa de abrigo porque se me estaban congelando hasta las pelusas ombligueras.
A la hora de volver me las vi y las deseé para meterlo todo en la maletita-diminuta-pensada-para-llevarla-en-el-avión-sin-tener-que-facturarla.
Temí que me obligaran a facturarla de todos modos, por el peso, pero el chico del chequín me dijo que la podía pasar, así que me fui con ella a pasar los controles de seguridad.
Los controles del aeropuerto son un rollo.
Imagina que con una mano tiras de la maleta, con la otra sujetas una bandeja con el abrigo, el bolso, una bolsita con las cremas y todo lo metálico que cuelga de un cuerpo humano, y cuando llegas al arco te dicen que te quites los zapatos.
Pos como no me los quite con los dientes, oiga...
En fin, que pasé el control y cuando fui a recoger mis cosas al otro lado había un señor con traje caqui y gorra negra esperándome.
-Hola -le dije. Si a alguien se le ocurre algo mejor que decir en un caso así por favor que me informe.
-¿Es esto suyo?
Di que no, Lorz, por lo que más quieras di que no...
-Sí.
-Lleva usted una sustancia no permitida.
Presa del pánico hice una lista mental: crema para la cara, las manos y el cuerpo, un bote de colonia, pasta de dientes, champú... y todo en recipientes de 100 ml y dentro de la bolsita correspondiente.
-No se me ocurre qué puede ser.
-Es cilíndrico, con los lados planos, y del tamaño de un plato de café.
-¿El cabrales?
-Es una sustancia no permitida a bordo.
-Pues no huele tan mal, y además lo he metido en tres bolsas.
-Le acompañaré a la salida para que lo facture.
Salir del control del aeropuerto acompañada por un guardia civil es una experiencia que le recomiendo a todo el mundo. ¡Están tan guapos con el uniforme!
Y además la gente que hacía cola me miraba. Se morían de envidia, seguro.
Pero yo no podía pararme a pensar en eso, porque estaba dándole vueltas a lo del cabrales, porque bueno, es verdad que apesta un poco, pero prohibirlo me parece un poco exagerado.
De vuelta al chequín, el mismo señor que me había dicho que no hacía falta que facturarla la maleta me miró estupefacto.
-Tengo que facturar porque llevo un cabrales -le dije.
-Entiendo.
Jo. Pues yo no.
Cuando llegué a casa saqué el cabrales y lo guardé como un tesoro en la despensa.
Quizá fue por los cambios de presión.
Quizá fue por la temperatura.
El caso es que un par de días más tarde el cabrales explotó, llenando la despensa de apestosos grumos blancos.
Creo que ya entiendo por qué hay que facturarlo.
Es un rollo, porque paso mucho tiempo lejos de ZaraJota™ y lo paso muy mal.
Por suerte él parece que lo está llevando muy bien. Incluso dice que mis viajes le relajan mucho, aunque no entiendo porqué.
Por otro lado, estoy aprovechando para ver cosas nuevas, y las últimas semanas también para hacer compras de navidad, aconsejada por los indígenas. En el último sitio me recomendaron que comprara bisutería y queso de cabrales, y aunque no me lo recomendaron también compré ropa de abrigo porque se me estaban congelando hasta las pelusas ombligueras.
A la hora de volver me las vi y las deseé para meterlo todo en la maletita-diminuta-pensada-para-llevarla-en-el-avión-sin-tener-que-facturarla.
Temí que me obligaran a facturarla de todos modos, por el peso, pero el chico del chequín me dijo que la podía pasar, así que me fui con ella a pasar los controles de seguridad.
Los controles del aeropuerto son un rollo.
Imagina que con una mano tiras de la maleta, con la otra sujetas una bandeja con el abrigo, el bolso, una bolsita con las cremas y todo lo metálico que cuelga de un cuerpo humano, y cuando llegas al arco te dicen que te quites los zapatos.
Pos como no me los quite con los dientes, oiga...
En fin, que pasé el control y cuando fui a recoger mis cosas al otro lado había un señor con traje caqui y gorra negra esperándome.
-Hola -le dije. Si a alguien se le ocurre algo mejor que decir en un caso así por favor que me informe.
-¿Es esto suyo?
Di que no, Lorz, por lo que más quieras di que no...
-Sí.
-Lleva usted una sustancia no permitida.
Presa del pánico hice una lista mental: crema para la cara, las manos y el cuerpo, un bote de colonia, pasta de dientes, champú... y todo en recipientes de 100 ml y dentro de la bolsita correspondiente.
-No se me ocurre qué puede ser.
-Es cilíndrico, con los lados planos, y del tamaño de un plato de café.
-¿El cabrales?
-Es una sustancia no permitida a bordo.
-Pues no huele tan mal, y además lo he metido en tres bolsas.
-Le acompañaré a la salida para que lo facture.
Salir del control del aeropuerto acompañada por un guardia civil es una experiencia que le recomiendo a todo el mundo. ¡Están tan guapos con el uniforme!
Y además la gente que hacía cola me miraba. Se morían de envidia, seguro.
Pero yo no podía pararme a pensar en eso, porque estaba dándole vueltas a lo del cabrales, porque bueno, es verdad que apesta un poco, pero prohibirlo me parece un poco exagerado.
De vuelta al chequín, el mismo señor que me había dicho que no hacía falta que facturarla la maleta me miró estupefacto.
-Tengo que facturar porque llevo un cabrales -le dije.
-Entiendo.
Jo. Pues yo no.
Cuando llegué a casa saqué el cabrales y lo guardé como un tesoro en la despensa.
Quizá fue por los cambios de presión.
Quizá fue por la temperatura.
El caso es que un par de días más tarde el cabrales explotó, llenando la despensa de apestosos grumos blancos.
Creo que ya entiendo por qué hay que facturarlo.
11 diciembre 2008
La mazmorra
Internet es malo.
Un día, mirando internet, ZaraJota™ vió un piso en venta, grande, recién reformado, en pleno centro, y asequible a nuestros bolsillos.
Fue a verlo y le encantó.
-Sólo tiene una pega: es un semisótano.-Jo.
-Pero tiene patio.A mí se me pusieron los ojitos manga de la emoción: ya me imaginaba a Rata-Chan correteando por el patio bajo la luz del sol...
Concerté una cita para verlo yo también, y como quiería que viniera alguien imparcial le pedí a Hermano Pequeño que me acompañara.
Las cosas fueron mal desde el principio.
Para entrar al edificio tuvimos que saltar un agujero ENORME.
-La comunidad está de obras -explicó el agente.
Jo, menos mal, por un momento había pensado que la estaban bombardeando.
La portería estaba bien, pero en el pasillo y las escaleras habían rascado trozos de pintura y se veía el cemento.
-La comunidad está de obras -volvió a decir el agente.
Cuando abrió la puerta del piso nos dijo que pasáramos sin encender la luz para que apreciáramos la luminosidad.
Yo lo intenté, pero estaba demasiado oscuro para apreciar nada, así que le pedíque encendiera la luz.
El piso estaba recién reformado, pero la pintura estaba empezando a abombarse.
-Eso es que hay humedad -le dije al agente.
-No, no, eso es que los de la reforma son unos chapuzas.-Eh... ¿los de las reformas no habrán tocado las vigas de carga, por casualidad? -pregunté, mientras un sudor frío me recorría la espina dorsal como en las novelas de Stephen King.
A continuación vimos la despensa. Bueno, en realidad lo que vimos fue un montón de basura y chatarra acumulada del suelo al techo.
-¿Y esto?
-Son cosillas que ha dejado aquí la propietaria.
-¿Y se las piensa llevar?
-Claaaaaaaro, claaaaaaaro... ¿Vemos el patio?
En el patio los vecimos colindantes habían tapado las ventanas con cartones. No quise preguntar por qué.
Después vimos las cucarachas. Todas ellas en estado cadáver. Eso confirmó mis peores sospechas: ¡¡¡nada sobrevive aquí!!!
Aún así decidí darle una oportunidad a las habitaciones.
La de matrimonio estaba muy bien.
La pequeña era muy pequeña. Hermano Pequeño tuvo que encorvarse para entrar, y la puerta de espejo del armario ocupaba toda una pared. A pesar de eso era muy luminosa, porque además de la ventana tenía un ENORME AGUJERO EN EL TECHO.
Por su ubicación y dimensiones me imaginé que sería el mismo que había saltado para entrar, y mis sospechas se confirmaron cuando vi a una vecina sobrevolarlo grácilmente cargada con las bolsas de la compra.
-¿Y eso? -pregunté, apretando los dientes.
-La comunidad está de obras -contestó el agente, y luego añadió-: no debes darle importancia.
-¿No?
-El resto del piso está muy bien, y el precio es muy bueno.
-Eso no me sirve de nada si cada vez que llueve entra agua en el dormitorio.
-Creo que estás siendo muy negativa. Es un semisótano, pero está muy bien. Lo único que pasa es que tienes prejucios.
-¡¡¡LO QUE TENGO ES UN PUTO AGUJERO EN EL TECHO DEL DORMITORIO DE MI FUTURO VÁSTAGO!!!
-Olvídate de eso y mira el resto de las ventajas.Y miré. Y lo que vi fue una viga de hierro que cruzaba la habitación de lado a lado, justo por la mitad, y a la altura de mis ojos.
Se me saltaron las lagrimitas.
-Míralo por el lado positivo -dijo Hermano Pequeño-, tu futuro vástago podrá mirarse en el espejo mientras se ahorca.
Un día, mirando internet, ZaraJota™ vió un piso en venta, grande, recién reformado, en pleno centro, y asequible a nuestros bolsillos.
Fue a verlo y le encantó.
-Sólo tiene una pega: es un semisótano.-Jo.
-Pero tiene patio.A mí se me pusieron los ojitos manga de la emoción: ya me imaginaba a Rata-Chan correteando por el patio bajo la luz del sol...
Concerté una cita para verlo yo también, y como quiería que viniera alguien imparcial le pedí a Hermano Pequeño que me acompañara.
Las cosas fueron mal desde el principio.
Para entrar al edificio tuvimos que saltar un agujero ENORME.
-La comunidad está de obras -explicó el agente.
Jo, menos mal, por un momento había pensado que la estaban bombardeando.
La portería estaba bien, pero en el pasillo y las escaleras habían rascado trozos de pintura y se veía el cemento.
-La comunidad está de obras -volvió a decir el agente.
Cuando abrió la puerta del piso nos dijo que pasáramos sin encender la luz para que apreciáramos la luminosidad.
Yo lo intenté, pero estaba demasiado oscuro para apreciar nada, así que le pedíque encendiera la luz.
El piso estaba recién reformado, pero la pintura estaba empezando a abombarse.
-Eso es que hay humedad -le dije al agente.
-No, no, eso es que los de la reforma son unos chapuzas.-Eh... ¿los de las reformas no habrán tocado las vigas de carga, por casualidad? -pregunté, mientras un sudor frío me recorría la espina dorsal como en las novelas de Stephen King.
A continuación vimos la despensa. Bueno, en realidad lo que vimos fue un montón de basura y chatarra acumulada del suelo al techo.
-¿Y esto?
-Son cosillas que ha dejado aquí la propietaria.
-¿Y se las piensa llevar?
-Claaaaaaaro, claaaaaaaro... ¿Vemos el patio?
En el patio los vecimos colindantes habían tapado las ventanas con cartones. No quise preguntar por qué.
Después vimos las cucarachas. Todas ellas en estado cadáver. Eso confirmó mis peores sospechas: ¡¡¡nada sobrevive aquí!!!
Aún así decidí darle una oportunidad a las habitaciones.
La de matrimonio estaba muy bien.
La pequeña era muy pequeña. Hermano Pequeño tuvo que encorvarse para entrar, y la puerta de espejo del armario ocupaba toda una pared. A pesar de eso era muy luminosa, porque además de la ventana tenía un ENORME AGUJERO EN EL TECHO.
Por su ubicación y dimensiones me imaginé que sería el mismo que había saltado para entrar, y mis sospechas se confirmaron cuando vi a una vecina sobrevolarlo grácilmente cargada con las bolsas de la compra.
-¿Y eso? -pregunté, apretando los dientes.
-La comunidad está de obras -contestó el agente, y luego añadió-: no debes darle importancia.
-¿No?
-El resto del piso está muy bien, y el precio es muy bueno.
-Eso no me sirve de nada si cada vez que llueve entra agua en el dormitorio.
-Creo que estás siendo muy negativa. Es un semisótano, pero está muy bien. Lo único que pasa es que tienes prejucios.
-¡¡¡LO QUE TENGO ES UN PUTO AGUJERO EN EL TECHO DEL DORMITORIO DE MI FUTURO VÁSTAGO!!!
-Olvídate de eso y mira el resto de las ventajas.Y miré. Y lo que vi fue una viga de hierro que cruzaba la habitación de lado a lado, justo por la mitad, y a la altura de mis ojos.
Se me saltaron las lagrimitas.
-Míralo por el lado positivo -dijo Hermano Pequeño-, tu futuro vástago podrá mirarse en el espejo mientras se ahorca.
03 diciembre 2008
6 de diciembre de 1978
El día 6 de diciembre la Constitución española cumple 30 años.
Japi birzdei tu Cons
Japi birzdei tu Cons
O algo así, porque la verdad es que ni se escribió un 6 de diciembre, ni se publicó un 6 de diciembre, ni entró en vigor un 6 de diciembre, ni nada.
Jo, me siento engañada...
Antes de esta Constitución lo que había eran unas Leyes Fundamentales que configuraban un estado democrático estilo Ankh-Morpork: un hombre, un voto.
Concretamente, Franco era el hombre, y sólo contaba su voto.
El voto de Franco dejó de contar el 20 de noviembre de 1975, aparentemente porque murió.
Le sucedió en la jefatura de estado Juan de Borbón, que se convirtió en el rey Juan Carlos I.
Tiene que ser incomodísimo. Ponte tú ahora a cambiar tu información personal en todas las cuentas de correo, en el msn, en facebook... Un rollo.
Juan Carlos se enfrentaba a un bonito marrón: decidir qué hacer con el sistema político español.
Porque el franquismo sin Franco, como que le faltaba algo.
Y hacer borrón y cuenta nueva y montar una democracia de la noche a la mañana, lo mismo era demasiado brusco.
La opción que quedaba era partir de las Leyes Fundamentales para crear otras leyes que hicieran posible crear otras leyes que hicieran posible crear otras leyes que hicieran pos... creo que me he perdido.
El punto clave de este proceso fue la Ley para la Reforma Política.
No tengo muy claro para qué sirve, pero mi profe de Historia Contemporánea decía que al aprobarla las cortes franquistas se hicieron el harakiri.
Por suerte ese tipo de tradiciones no se han mantenido, porque si cada vez que se aprobara una ley las cortes se suicidaran en masa no íbamos a ganar para pagar la limpieza de las alfombras.
Lo del harakiri debió facilitar mucho las cosas, porque de pronto empezaron a aparecer partidos políticos y se celebraron las primeras elecciones democráticas desde hacía un porrón de años.
Las elecciones las ganó UCD, pero por los pelos.
Antes que nada, se escogió un grupo de siete diputados, que se encargaron de redactar un anteproyecto, o lo que es lo mismo, un borrador.
Esto fue bastante difícil porque si hay algo que nos defina a los españoles es que no nos ponemos de acuerdo ni en como queremos el café del desayuno, pero se consiguió, oyes.
El congreso y el senado también se pusieron de acuerdo para aprobar el texto definitivo.
Esto tiene que ser un error, ¿no se habían hecho las cortes un harakiri?
A lo mejor es que no se hicieron un harakiri, sino un haiku, y yo lo entendí mal...
Ya me los veo a todos:
Somos las cortes
y aprobamos leyes
fundamentales.
Parece que el proyecto de Constitución estaba en racha, porque el día 6 de diciembre se sometió a referéndum y los españoles de entonces votaron que bueno, que vale.
Que emoción, que emoción.
Después de eso todavía había que echar unas cuantas firmas para que la cosa echara a andar pero lo difícil estaba hecho.
Hay un montón de estudios sobre este tema.
Algunos pueden incluso leerse sin sufrir narcolepsia.
O eso me han dicho.
Cada uno de ellos tiene una opinión diferente, pero creo que al margen de las valoraciones personales no hay que perder de vista lo realmente importante:
Gracias a ese referéndum casi todos los años tenemos un maravilloso puente!!!
Japi birzdei tu Cons
Japi birzdei tu Cons
O algo así, porque la verdad es que ni se escribió un 6 de diciembre, ni se publicó un 6 de diciembre, ni entró en vigor un 6 de diciembre, ni nada.
Jo, me siento engañada...
Antes de esta Constitución lo que había eran unas Leyes Fundamentales que configuraban un estado democrático estilo Ankh-Morpork: un hombre, un voto.
Concretamente, Franco era el hombre, y sólo contaba su voto.
El voto de Franco dejó de contar el 20 de noviembre de 1975, aparentemente porque murió.
Le sucedió en la jefatura de estado Juan de Borbón, que se convirtió en el rey Juan Carlos I.
Tiene que ser incomodísimo. Ponte tú ahora a cambiar tu información personal en todas las cuentas de correo, en el msn, en facebook... Un rollo.
Juan Carlos se enfrentaba a un bonito marrón: decidir qué hacer con el sistema político español.
Porque el franquismo sin Franco, como que le faltaba algo.
Y hacer borrón y cuenta nueva y montar una democracia de la noche a la mañana, lo mismo era demasiado brusco.
La opción que quedaba era partir de las Leyes Fundamentales para crear otras leyes que hicieran posible crear otras leyes que hicieran posible crear otras leyes que hicieran pos... creo que me he perdido.
El punto clave de este proceso fue la Ley para la Reforma Política.
No tengo muy claro para qué sirve, pero mi profe de Historia Contemporánea decía que al aprobarla las cortes franquistas se hicieron el harakiri.
Por suerte ese tipo de tradiciones no se han mantenido, porque si cada vez que se aprobara una ley las cortes se suicidaran en masa no íbamos a ganar para pagar la limpieza de las alfombras.
Lo del harakiri debió facilitar mucho las cosas, porque de pronto empezaron a aparecer partidos políticos y se celebraron las primeras elecciones democráticas desde hacía un porrón de años.
Las elecciones las ganó UCD, pero por los pelos.
Antes que nada, se escogió un grupo de siete diputados, que se encargaron de redactar un anteproyecto, o lo que es lo mismo, un borrador.
Esto fue bastante difícil porque si hay algo que nos defina a los españoles es que no nos ponemos de acuerdo ni en como queremos el café del desayuno, pero se consiguió, oyes.
El congreso y el senado también se pusieron de acuerdo para aprobar el texto definitivo.
Esto tiene que ser un error, ¿no se habían hecho las cortes un harakiri?
A lo mejor es que no se hicieron un harakiri, sino un haiku, y yo lo entendí mal...
Ya me los veo a todos:
Somos las cortes
y aprobamos leyes
fundamentales.
Parece que el proyecto de Constitución estaba en racha, porque el día 6 de diciembre se sometió a referéndum y los españoles de entonces votaron que bueno, que vale.
Que emoción, que emoción.
Después de eso todavía había que echar unas cuantas firmas para que la cosa echara a andar pero lo difícil estaba hecho.
Hay un montón de estudios sobre este tema.
Algunos pueden incluso leerse sin sufrir narcolepsia.
O eso me han dicho.
Cada uno de ellos tiene una opinión diferente, pero creo que al margen de las valoraciones personales no hay que perder de vista lo realmente importante:
Gracias a ese referéndum casi todos los años tenemos un maravilloso puente!!!
01 diciembre 2008
Expifriki 2008
Éstoy muy decepcionada.
Ya está, ya lo he dicho.
¡Cuatro días de Expocómic y el chico de la camisa hawaiana sigue soltero y entero...!
En fin.
Este año sólo he podido estar un rato, y esto es lo que he visto:
Además de dejarme entrar bai-de-feis, me dieron una pulsera.
Al principio me hico mucha ilusión, pero luego me dí cuenta de que se la dan a cualquiera.
Jo.
El año que viene, más.
Ya está, ya lo he dicho.
¡Cuatro días de Expocómic y el chico de la camisa hawaiana sigue soltero y entero...!
En fin.
Este año sólo he podido estar un rato, y esto es lo que he visto:
Además de dejarme entrar bai-de-feis, me dieron una pulsera.
Al principio me hico mucha ilusión, pero luego me dí cuenta de que se la dan a cualquiera.
Jo.
Además había muchísima gente:
Pero mucha mucha.
Sobre todo adolescentes.
Y yo me pregunto, ¿es que los jóvenes de hoy no respetan los valores tradicionales?
¿No deberían dedicar la tarde del viernes a irse de botellón, en vez de irse a comprar cómics?
Para colmo de males, no llegué a tiempo para ver todo el cosplay, que es lo que más me gusta. Sólo vi a los últimos participantes, y espero que ganaran, porque su imitación de La última cena era buenísima:
De todas formas lo que más me ha llamado la atención este año es la cantidad de gente con carteles de "abrazos gratis" que pululaba por ahí.
Parece ser que no sólo hay crisis económica sino también afectiva: hasta Yoda le ponía ojitos a R2D2. Y esto ha sido todo para mí.
El año que viene, más.
27 noviembre 2008
Hotel California
Este fin de semana se celebra Expocómic, un lugar tan bueno como cualquier otro para empezar a hacer la lista a los Reyes Majos.
Si esta no os parece razón suficiente para ir, os recuerdo que el joven de la camisa hawaiana que hay en el stand de Dolmen sigue disponible.
---------------------------------------------------------------------
Me gustan los hoteles.
No tengo que hacer la cama, ni fregar el baño, ni hacerme el desayuno, y todo el mundo te sonríe y te llama "señora Lorz", y te dan caramelos.
Y además como siempre lo contrato todo antes por internet sólo tengo que llegar y firmar... casi siempre.
En el último hotel en el que estuve me pidieron mi tarjeta de crédito.
Eso me mosqueó mucho porque desde que me la dieron en el banco no la he sacado de su envoltorio original con la esperanza de venderla dentro de treinta años como objeto de coleccionista.
-¿Por qué? -pregunté muy sonriente, que una cosa es estar mosqueada yo y otra diferente es mosquear a la recepcionista y que me escupan en los cereales del desayuno.
-Es política del hotel.
-Pero ya lo hice todo por internet.
-Sí, no se preocupe. No le vamos a hacer ningún cargo. Simplemente anotamos el número.
-¿Por si me levanto un día creyendo que soy una estrella de rock y destrozo la habitación?
-Ja, ja, ja, que graciosa... Ja, ja. Sí, por eso.
No sé que clase de gente se suele alojar aquí, pero creo echaré todos los cerrojos, por si acaso.
Si esta no os parece razón suficiente para ir, os recuerdo que el joven de la camisa hawaiana que hay en el stand de Dolmen sigue disponible.
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Me gustan los hoteles.
No tengo que hacer la cama, ni fregar el baño, ni hacerme el desayuno, y todo el mundo te sonríe y te llama "señora Lorz", y te dan caramelos.
Y además como siempre lo contrato todo antes por internet sólo tengo que llegar y firmar... casi siempre.
En el último hotel en el que estuve me pidieron mi tarjeta de crédito.
Eso me mosqueó mucho porque desde que me la dieron en el banco no la he sacado de su envoltorio original con la esperanza de venderla dentro de treinta años como objeto de coleccionista.
-¿Por qué? -pregunté muy sonriente, que una cosa es estar mosqueada yo y otra diferente es mosquear a la recepcionista y que me escupan en los cereales del desayuno.
-Es política del hotel.
-Pero ya lo hice todo por internet.
-Sí, no se preocupe. No le vamos a hacer ningún cargo. Simplemente anotamos el número.
-¿Por si me levanto un día creyendo que soy una estrella de rock y destrozo la habitación?
-Ja, ja, ja, que graciosa... Ja, ja. Sí, por eso.
No sé que clase de gente se suele alojar aquí, pero creo echaré todos los cerrojos, por si acaso.
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