Tratad bien a vuestro profe, que es majo y simpático y me lleva a comer donuts.
También se lo dedico a la degenerá que me ha llamado a las 10 de la mañana para preguntarme por qué no había post nuevo todavía. Pues porque me acosté a las 6, coñe, que hay que decirlo todo.
Una semana para el Expocómic.
-Looooooorz, jo, consígueme entradas para el Expocómic...
-¿Para qué?
-Para entrar.
-¿Para qué?
-Looooooorz, venga, va, y te escribo un post.
-¿De verdad?
-Sí.
-Vale. Pero que sea bonito.
Tres días para el Expocómic.
-Ha sido un infierno. He tenido que pedir ayuda a Eme A, y ya sabeis cómo se hace pagar los favores. He mandado un mail a la organización y he tenido que ser simpática. ¡Simpática! Pero he conseguido tus entradas.
-...
-Oh, no.
-Sí, es que he pensado que mejor no voy.
-Lomatolomatolomatolomatoooooooo...
-Es que estoy harto de que Sark haga chistes sobre mi orientación sexual, así que he pensado dar una prueba definitiva de mi virilidad y me he hecho decorador de interiores.
-...
Expocómic
Ante la la deserción de mi corresponsal decido plantarme en el Expocómic.
Problema:
La entrada está a nombre de Hermano Pequeño.
Yo no soy Hermano Pequeño.
-¡Pero yo soy la auténtica Lorzagirl! -le digo a taquillera.
Y nada, oyes.
Me quedo un rato mirando a la gente que entra por la puerta de acreditados y me doy cuenta de que a las chicas guapas y ligeritas de ropa y a sus acompañantes no les piden la entrada.
Jo.
Qué injusto.
¡Entrada gratis para los chicos monos y ligeritos de ropa YA!
En fin, no me iba a quedar más remedio que buscar una chica mona y ligerita de ropa para que me acompañara, pero a ver quién encuentra una en la Casa de Campo.
Después de dar una vuelta por la zona no di con ninguna, pero varios señores de mirada turbia me preguntaron cuánto cobro. Pues nada, hombre. Es más, no sólo vengo sin cobrar sino que como no encuentre a una chica mona y ligerita de ropa me a a tocar pagar a mí.
Por algún motivo esto puso muy contentos a los señores de mirada turbia.
Jo.
Es que hay gente que no tiene sentimientos.
Por suerte de tanto pasear di con una puerta:

Me parece que no se podía pasar por ahí, pero como no estaba segura y fuera hacía frío y los señores de mirada turbia empezaban a comportarse de una forma extraña entré.
Jo. Estaba todo lleno de frikis.
Y la cosa es que cuando los ves así todos juntos te das cuentas de que hay muchos tipos de friki diferente.
Que fuerte.Estuve un buen rato mirando a ver si encontraba algún punto en común entre ellos, la característica básica friki definitiva...





Pero no, así a simple vista no vi nada que destacara.
Bueno, sí, que Yoda es un degenerao que acosa jovencitas:
Al final, de manera inevitable, acabé pasando por el stand de ADLO!
Error.
En el stand había un tipo emperrado en que le comprara cosas.
No, cosas no: cómics.
Al parecer le pagaban por ello, o eso le habían dicho, pobre.
Sospecho que su agresiva técnica de venta era en realidad una técnica de distracción, porque de alguna forma consiguió hacerse con mis donuts (los tenía en copropiedad con el profe de Lengua) y acabar con ellos, y más tarde acabó también con el resto de mis provisiones, a saber: un paquete de tortitas de arroz recubiertas de yogur que llevo siempre en el bolso porque como arma arrojadiza funcionan mejor que el spray de pimienta, y además rebotan.
Después de privarme de mi sustento el siguiente paso fue ponerme a trabajar.
Jo.
Despegar posters es muy duro, y más con el estómago vacío, pero el peor momento de la tarde fue cuando uno de los compradores del stand pidió ayuda para llevarse sus cómics.
-No te preocupes -dijo el tipo emperrado en que le comprara algo-. Mis lacayos te lo llevan.
Bien, pues el problema del sentido arácnido es que te avisa de que hay peligro pero no te dice cual es.
De esta forma en un momento dado yo estaba ahí pensando "¿lacayos? ¿qué lacayos?" y al siguiente tenía una caja en las manos y me preguntaba por qué no habría escapado de allí cuando tuve la oportunidad.
Así que después de todo esto he llegado a la conclusión de que el año póximo mejor me quedo con los señores de mirada turbia, que parecían majos y simpáticos y seguro que no esperaban nada a cambio del dinero que me ofrecían.
Epílogo...
El tipo emperrado en que le comprara cómics consiguió deshacerse de casi todos los que tenía en el stand.
Los posters fueron despegados, enrollados, empaquetados y enviados al País de los Posters, probablemente pagando por el transporte más de lo que costaron.
Los señores de mirada turbia perdieron todo interés súbitamente cuando pasó a nuestro lado un coche patrulla. Sospecho que tenían fobia a las luces azules brillantes.
Pd: Cualquier parecido con la realidad es una mera coincidencia.































