Este es mi ratón.

Es sinalámbrico, no tiene cable, por eso el gato lo tira cada vez que se aburre.
Esto es la cosa de apretar.

Se enchufa al ordenador para que el ratón sinalámbrico funcione.
Lo único que hay que hacer es acercarlos y apretar un momento el botón gris.

Entonces la luz roja del ratón se enciende, y puedes dejar caer la cosa de apretar detrás de la mesa, que ahí no estorba.

Jo, lo que me costó comprender todo esto...
El sábado pasado estaba tan feliz con mi ratón y de repente, ¡plaf!, tortazo with the flower... no, no era eso... y de repente, hala, la flechita blanca de la pantalla dejó de moverse, y ahí se quedó, parada en el centro, y por más que yo agitaba y sacudía el ratón ahí seguía, impasible.
Pensé que a lo mejor eran las pilas pero, bueno, como la tapa del ratón está muy dura y no tengo muy claro de dónde hay que tirar y eso pensé que lo mejor era sacar la cosa de apretar y apretar, que para eso sirve. Así que toda feliz apreté y apreté hasta que al ratón casi se le salieron los ojitos, pero la flecha blanca siguió ignorándome de la peor manera.
Entonces pensé que a lo mejor la cosa de apretar se había soltado de su agujero en el ordenador, y que con encajarla se solucionaba; lo único que tenía que hacer era apartar la mesa de la pared.
Casi nada.
Cuando tiré de la mesa los altavoces del ordenador, un lapicero con bolígrafos que no pintan y una caja de cds decidieron experimentar por su cuenta las tesis de Newton y se precipitaron en bloque tras la mesa, donde permanecerán para no levantarse nunca más.
Entonces, viendo que no tenía sitio para meterme detrás de la mesa, bordeé el obstáculo por arriba, esto es: me apoyé en el radiador, me encaramé sobre la mesa y en una postura cómoda y femenina a la par empecé a hurgar entre los cables, lo que me temo que provocó que el ordenador se apagara.
Como todo el mundo sabe, es mucho más seguro trastear con aparatos eléctricos cuando están escendidos, así que me aseguré de enchufarlo de nuevo, y de que la electricidad estuviera circulando correctamente antes de continuar. Debió ser más o menos entonces cuando, al estar en contacto con los cables y la pantalla del ordenador por un lado, y el radiador por otra, mi cuerpo decidió hacer de toma de tierra, y recibí una ligera descarga que hizo que me temblaran los empastes.
¿Iba a rendirme por eso, eh? Pues no. Seguí intentándolo hasta que conseguí apretar el cable de la cosa de apretar, pero la flecha blanca de la pantalla seguía sin moverse.
Jo.
El plan B (apagar y fingir que no había pasado nada) estaba empezando a tentarme cuando vi el minúsculo ratón del portátil de Hermano Mediano encima de la mesa, llamándome...
Volví a encaramarme sobre la mesa, enchufé el ratoncito... ¡Y la flecha blanca de la pantalla empezó a moverse!
Estaba deseando que llegara Hermano Mediano para contárselo y entonces (no podía creer mi suerte) llegó Hermano Mediano.
-¿Qué haces con mi ratón? -preguntó, con esa cara de "esperemos lo peor" que pone cuando me ve cerca de cualquier cosa eléctrica.
-Es que el otro no funciona y he puesto este -le expliqué, toda orgullosa de mí misma.
-¿Y no se te ha ocurrido, no sé, cambiarle las pilas?
Listillo.








































