18 febrero 2012

I have a secret

Sí, yo tenía un secreto, uno de los gordos. Sólo lo sabían ZaraJota™ y la Tita del Puerto.
-Deberías decírselo a tu madre -me decía la Tita del Puerto.
-No, no, cuando vuelva.
Mi madre ha estado un mes en El Puerto con la Tita del Puerto, batiendo el record de la fiesta de pijamas más larga de la historia.
-¡Pero es que queda mucho!
-Ya, pero no quiero decírselo por teléfono.

Y al día siguiente...
-¿Es que no tienes ganas de contárselo?
-Claro que sí, pero quiero contárselo bien, a la cara.

Y al otro...
-A tu madre le haría mucha ilusión saberlo.
-Seguro. En cuanto lo sepa va a empezar a pensar que está allí contigo en vez de estar aquí conmiguito y va a estar sufriendo por volver, pensando que necesito que me cuide.
-¿Y no necesitas que te cuide?
-¡¡¡POR DIOS, NO!!!

Y al otro...
-¡¡¡ES QUE NO SÉ CÓMO AGUANTAS SIN CONTARLO!!!
-¡¡¡YO TAMPOCO!!!
-¡¡¡O SE LO CUENTAS TÚ O SE LO CUENTO YO!!!
-¡¡¡TE MATO!!!

Un mes más tarde...
-Deberías decírselo a tu madre.
-En serio, ¿no hemos tenido ya esta conversación? ¿Todos los días? ¿Durante un mes?
-Le haría mucha ilusión.
-Si eso es lo que más miedo me da...
-Le alegraría la carita. ¿Sabes? Está un poco deprimida.
-¿Y eso?
-Bueno, está aquí cuidándome, lejos de casa, y os echa mucho de menos.
-Es que quería decírselo a la cara...
-Si se lo dijeras se animaría mucho.
-Bueno, ahora la llamo y se lo digo.
-No, no la llames, que estamos en la peluquería y le están poniendo las mechas.

Y por eso acabé contándole a mi madre el gran secreto por mensaje de móvil. Llevaba una foto y decía así:

"La primera foto de tu nieto. ¡SORPRESA!"


Pensé que me llamaría ipso facto, pero los minutos pasaban y no me llamaba.
A que la he matao del susto, pensé.
Llamé a mi madre.
-¿Has visto un mensaje que te he mandado al móvil?
-No, me estaba poniendo las mechas.
-Míralo y me llamas, ¿vale?
-Vale.

Esta vez sí, mi madre me volvió a llamar en cuestión de nanosegundos.
-¡PERO QUE TONTA ES MI HIJA!
-Lo sabía...
-¡Mira que decirme una cosa así por sms!
-Te lo quería decir cuando volvieras, pero como estás un poco depre...
-¿Depre? Yo no estoy depre.
-Pásame a la Tita. AHORA.
-¡Hola gordi!
-Mi madre dice que no esta depre.
-No, ya.
-¿Entonces?
-¡Es que no aguantaba más!
Ya me la han vuelto a colar.

12 febrero 2012

Carta a un político español

Estimado señor

dos puntos.

He estado revisando un poquito por encima la reforma laboral, y creo que algunas de las medidas podrían generar un poco de confusión.
Por ejemplo, la reducción de la indemnización por despido, que pasa de 45 a 33 días por año trabajado en caso de despido improcedente, y se queda en 20 o menos en el procedente. Siento que es mi deber advertirle que ciertas personas insidiosas pueden llegar a pensar que abaratar el despido no conduce necesariamente al aumento de la contratación. Es más, ciertas personas insidiosas podrían argumentar que, incluso en el caso de que aumente la contratación, no sirve de nada si los despidos van a aumentar a la par.
También está ese detallito de que cualquier empresa puede acogerse a un ERE sin dar demasiadas explicaciones. No sé, ciertas personas insidiosas opinan que es necesario un control sobre los EREs, porque si no cualquier empresa podría ponerse a despedir gente a troche y moche sin indemnización mínima a la primera de cambio, y después contratar por la mitad de precio y seguir con su actividad tan pancha. La gente es que es muy mal pensada y tiende a desconfiar de los empresarios, ¿sabe usted?
Por otra parte, eso de que los contratos temporales sólo puedan prorrogarse durante un máximo de 24 meses me parece muy bien, pero debe haber un pequeño error, porque no pone que después sea obligatorio hacer un contrato indefinido. Tal y como está redactado ¡parece que pasados los dos años te despiden y ya está! Les ruego que modifiquen este pequeño error, antes de que ciertas personas insidiosas se atrevan a insinuar que esta medida beneficia la temporalidad en lugar de luchar contra ella.
Por último, hay algo que me tiene muy intrigada: según la nueva ley, las personas que estén cobrando la prestación por desempleo deberán "realizar servicios de interés general en beneficio de la comunidad". Seguro que es una idea estupenda, pero, ¿no sería mejor que dedicaran su tiempo a buscar empleo?
Otra cosa que no me queda clara, cuando dicen "servicios", ¿se refieren a "trabajos"? Por que si lo que van a a hacer son trabajos ya no están desempleados, ¿no? ¿No habría que hacerles un contrato y pagarles un salario acorde con el trabajo que están realizando?
Además, la prestación por desempleo no es algo que se reparte a cualquiera, como si fuera caridad. Es un dinero que cuando trabajamos ingresamos en la Seguridad Social a cuenta por si nos quedamos en paro, como un seguro de desempleo, ¿no? Si para cobrar este dinero que hemos ahorrado tenemos que realizar "servicios", ¿no es como si tuviéramos que pagar para trabajar gratis? Por no hablar de que ciertas personas insidiosas podrían llegar a pensar que lo único que están buscando es ahorrarse dinero en la contratación de funcionarios públicos, claro.
En resumen, la ley está muy bien aunque ciertas personas insidiosas digan lo contrario. Algunos se han atrevido incluso a insinuar que lo único que quieren es seguirle el juego a los empresarios reduciendo los derechos de los trabajadores para que los que paguen la crisis sean los españoles de a pie, y no los peces gordos que la han provocado. Ya se sabe: las personas insidiosas, siempre insidioseando.
Creo que una forma de acallar a estas personas es dar a la ley un respaldo. Que no parezca que esta ley se ha hecho sólo para que se beneficien unos pocos, sino que ustedes la han pensado así porque de verdad piensan que va a solucionar el problema del desempleo.
Un buen respaldo sería ofrecer una garantía personal, por ejemplo:
"Juro sholemnemente que shi en un año no he reducido el deshempleo a la mitad me cortaré la pilila con una cuchilla de afeitar oxidada".
Eso, señor, convencería a cualquier persona insidiosa de que está usted realmente comprometido con la lucha contra el desempleo y que cree firmemente en que esta ley es la solución.
Mientras tanto, me temo, las personas insidiosas seguirán insidiando libremente. De momento. Porque, ¿sabe usted?, ya que han tenido ustedes la valentía de validar por ley los trabajos forzados, les animo de manera ferviente y entusiasta a que se decidan de una vez a suprimir la libertad de opinión.

Atentamente,

Lorz

03 febrero 2012

Ante la duda IV

Previously in Lorz...
Nunca hagas cosquillas al dragón que duerme.


Lo peor de tener titas es que para ellas nunca creces.
El sábado nos dijeron que las acompañáramos al supermercado.
¡PLA-NA-ZO!
Les acompañamos. Pero cuando llegamos a la puerta, Titatrini se volvió a nosotros.
-Vosotros quedaros aquí.
Y señaló a un punto en el que había un banco y un montón de prepúberes aporreando una máquina de bolas.
-¿Por qué? ¿No podemos entrar?
-No mujer, si es por vosotros...
-¿Porque nos vamos a aburrir dentro? ¿Vamos a ponernos nerviosos y portarnos mal? ¿Quieres que nos quedemos aquí fuera jugando con los otros niños?
-Sí.
-¿O nos vas a atar a a la farola como las viejas a los perritos?
-Jijiji... habría que veros.
-¿Qué pasa, os molestamos?
-Eh...
Entonces, ¿para qué hemos venido?
-Para cargar con las bolsas.
Lo mejor de tener titas es que siempre puedes contar con su brutal sinceridad.





PD:Fue un fin de semana muy muy muy largo. Para darle más emoción, algo me había sentado mal y me lo pasé potando en diferentes arriates (en la puerta del supermercado, en la puerta del todo a cien, en la puerta de la joyería, en la puerta de la tienda de ropa, en la puerta de la cafetería y en la puerta de al menos tres zapaterías diferentes). Llegó un momento en que no podía andar por Avenida del Ejército sin tener que esquivar mis propias potas.
Para que os hagáis una idea de la experiencia, lo mejor fue el sábado por la noche, cuando unos desconocidos nos secuestraron y nos llevaron a un pinar de aspecto sospechoso.
¡Pero se negaron a descuartizarnos y acabar con nuestro sufrimiento!
Que mala gente...
En fin, lo importante es que la Tita del Puerto está bien, y que madre volverá pronto a casa.



PDII. Es muy posible que me vaya a mudar en breve (o quizá no) y esté unos días sin internet.
El horror el horror.


PDIII. El Apalabrados ha devorado la memoria de mi patatófono y hasta que no vaya cerrando partidas no puedo continuar con las más gordas ni aceptar nuevos retos. ¡Espero estar disponible en breve para proseguir con mi humillación pública!

sacabó!

27 enero 2012

Ante la duda III

Previously in Lorz…
El lecho del dolor ya no es lo que era.


El fin de semana nos juntamos en el Puerto la Tita, Titatrini (se dice así, tojunto), mi madre, ZaraJota™ y yo. Mi padre tuvo que irse porque le salió un compromiso urgente.
Claaaaaaro, claaaaaaaro…
Lo cierto es que mi madre y sus tres hermanas son muy especiales.
Pero mucho mucho.
Y cuando se juntan, digamos, su especialidad se multiplica por el número de elementos implicados, en este caso tres, porque la cuarta hermana está hecha una pupa y no pudo venir.
-Es como un dragón de tres cabezas que no paran de hablar a gritos–le explique a ZaraJota™.
Y lo peor es que no necesariamente están manteniendo la misma conversación. A veces hay tres, cuatro o doce conversaciones diferentes teniendo lugar al mismo tiempo, de manera aleatoria y discontinua. Seguir el hilo de todas las conversaciones es agotador, pero a ellas no les importa porque total, de todas maneras no se están escuchando las unas a las otras. A veces, alguna de las implicadas consigue llamar la atención del resto y vivir un breve momento de protagonismo en el que consigue unir de manera efímera todos los hilos de conversación, aunque estos momentos son escasos.
Y si entre ellas no se escuchan, a los elementos externos menos. Cuando “las hermanas” se juntan generan una especie de campo de fuerza a su alrededor que impide la entrada a cualquier elemento externo. La única forma de conseguir hablar con ellas es esperar agazapado en la oscuridad hasta que uno de los elementos se separa y es más fácil tenderle una emboscada. Y a veces ni así, porque siguen hablándose a gritos aunque haya una pared de por medio.
Como ZaraJota™ nunca había vivido la experiencia “las hermanas” nos fuimos a pasar la noche a un hotel para amortiguar el impacto. A la mañana siguiente, después de desayunar, nos fuimos al piso de la Tita. Llamamos al telefonillo para que nos abrieran la puerta y contestó Titatrini.
-¿Quién?
-Lorz y ZaraJota™.
-Ah, sí.
Nos abrió la puerta y subimos a pata porque el ascensor da miedito.
-No podéis pasar –nos dijo cuando abrió la puerta del piso.
-¿Qué?
-Es que acabo de fregar y todavía no se ha secado.
-¿Y no lo podías haber dicho cuando estábamos abajo?
-Noooo… jijijijii… ¿No podéis ir a dar una vueltecita?
Una vueltecita, un sábado a las diez de la mañana en pleno invierno, mi plan ideal.
-Si no queda más remedio…
-Podéis ir a por el pan.
-Vale, ¿cuánto traemos?
-No sé –se giró a la puerta del baño cerrada- ¿CUÁNTO PAN HAY QUE TRAER?
-¿QUÉ? –contestó una voz amortiguada por la puerta y lo que parecía ser un secador de pelo.
-¡QUE TU HIJA VA A COMPRAR EL PAN!
-¡VALE, ASÍ NOS DA TIEMPO A IR DE COMPRAS!
-¡QUE CUANTO PAN TRAEN!
-¡NO LO SÉ!
-¿CUÁNTO GASTAMOS AYER?
-¡DOS BARRAS!
-¡QUE SEAN YODADAS! –irrumpe la tercera voz desde detrás de la puerta cerrada del dormitorio, sin importarle que el esfuerzo pueda afectar a sus puntos de sutura.
-¡HABRÁ QUE TRAER MÁS!
-¡PERO ESAS SON EN OTRA TIENDA!
-¿A ZARAJOTA™ LE GUSTAN YODADAS?
-¡SÍ, EN LA DE MÁS ARRIBA!
-¡ES QUE LAS YODADAS ESTÁN MÁS RICAS!
-¿SABEN DONDE ESTÁ?
-¡TENÍAN UN SABOR ESTUPENDO!
-¡SALES POR AQUÍ, GIRAS A ESTE LADO… ! - empieza a explicar una de las voces, ajena al hecho de que no estoy viendo a dónde señala.
-Vale, vale…
Nos fuimos a por el pan.
-De lah yodah no quea niuna –dijo el panadero-¿Suh impohta pasahsen una miahita?
Volvimos al piso. Llamamos al telefonillo.
-¿No podéis daros otra vueltecita?
Volvimos al pan.
-Eh que nah veníol camión… a lah dose o así creo yo quehtará.
-¿Qué hacemos? –preguntó Zarajota™- ¿Compramos de las normales?
-Ni hablar. ¿Sabes lo que va a pasar si llevamos de las normales? “Bueno, las otras estaban más sabrosas, pero claro, sí no hay…”, dirá una. “El normal está bueno, pero no es lo mismo”, dirá la otra. “Yo prefería de las otras, pero claro, como habéis traído del normal”, dirá la tercera. Y entrarán en un bucle retroalimentado y estarán repitiéndolo toda la tarde hasta que cortocircuiten ellas o cortocircuite yo. Y yo paso. Nos esperamos lo que haga falta y llevamos las yodadas.
Pero el tiempo pasaba y pasaba y el camión del pan yodado no aparecía. Volvimos al piso y esta vez conseguimos permiso para subir.
-¿Y el pan? –preguntó Titatrini.
-Es que no habían traído las barras yodadas todavía.
-Pues traer del normal.
-¿No os importa?
-Bueno, las otras estaban más sabrosas, pero claro, sí no hay…
Ya está, la liamos, el dragón de tres cabezas ha despertado.

Continuará…

22 enero 2012

Ante la duda II

Previously in Lorz…
A partir de los 45 años revisiones ginecológicas a porrillo. Hombreyá.


A la Tita del Puerto le operaron para quitarle un tumor de un pecho. La operación salió bien, aunque no hay que perder de vista lo más importante: el pelo lo tenía estupendo.
Dos días más tarde le dieron el alta. El médico le recomendó que hiciera vida normal, que se distrajera y saliera de paseo. O eso me dijo mi madre. Cada vez que llamaba por teléfono me decían “la Tita está estupenda”, pero la verdad es que no me fiaba mucho debido a que mi familia tiene tendencia a no contarte las cosas graves “para que no te preocupes”, sin pensar que la gente se preocupa igual, que la única diferencia es preocuparse por la incertidumbre o preocuparse por la certeza.
Por eso ZaraJota™ y yo decidimos ir el fin de semana para consolar a la Tita mientras estaba postrada en el lecho del dolor, o acompañar a mi madre mientras acompañaba a la Tita mientras estaba postrada en el lecho del dolor. O algo.
Como el Puerto de Santa María está un poco lejos, no tenemos coche y nuestros horarios de trabajo son muy complicados, tuvimos que hacer malabarismos. En mi trabajo se portaron superbién y me hicieron un favor de los gordos, porque comprendieron que en esas circunstancias quería acompañar a la Tita mientras estaba postrada en el lecho del dolor.
Me levanté a las 6:00 para dejarlo todo preparado, cargué con la maleta al trabajo y después a la estación, donde me encontré con ZaraJota™, comimos a toda prisa, y nos subimos en el tren, deseando llegar. Estaba tan preocupada por llegar cuanto antes para acompañar a la Tita mientras estaba postrada en el lecho del dolor que sólo pude dormir dos horas de siesta en el tren.
Cuando por fin llegamos al Puerto llamé a mi madre.
-Ya estamos, cogemos un taxi y vamos para el piso de la Tita.
-¿Al piso? No, al piso no vengáis, que no hay nadie.
-¿Ha pasado algo? ¿Habéis tenido que ir a urgencias?
-No, no, hemos salido de compras.
Espero que al menos se hayan llevado con ellas el lecho del dolor.

Continuará…

18 enero 2012

ANTE LA DUDA I

Este domingo, cuando me despedí de mi madre y de la Tita del Puerto en la estación de tren, mi madre agitó ante mí su Dedo de Amenazar.
-A ver lo que cuentas de este fin de semana.
-Madre, yo siempre digo la verdad.
-¡Pero la distorsionas como te da la gana!
Todo empezó cuando a la Tita del Puerto le detectaron un tumor en el pecho. Como es una buena chica y se hace revisiones muy a menudo, el tumor fue descubierto cuando todavía era chiquitín y manejable.

Lorzconsejo: a partir de los 45 años revisiones a porrillo.

Lo primero que hizo la Tita fue reducir considerablemente el consumo de tabaco, que fue de manera inmediata sustituido por un roijo continuo.
Llegó un momento en que cada vez que le llamaba por teléfono en lugar de saludarle con un “hola” le saludaba con un “¿qué estás comiendo ahora?”
-Pipas –contestaba.
Y al día siguiente:
-Gominolas.
Y al otro:
-UD PODVODÓN.
Apenas un mes más tarde citaron a la Tita para la operación y mis padres se plantaron allí.
¿Para apoyarle? ¿Para ayudarle? ¿Para darle consuelo?
Bueno, sí, pero sobre todo porque en esta familia se tiene que hacer todo así, en comandita.
Como yo no estaba allí esos días sólo puedo contar lo que oía por teléfono. Y el resto me lo invento, que para eso escribo yo.

Dos días antes de la operación llamé a mi madre para tantear el panorama.
-Mañana por la tarde tenemos que ir a que le hagan la última prueba y después la ingresan.
-Jo, vaya rollo, ¿no? Toda la mañana esperando, con los nervios…
-No, mejor, así aprovechamos para ir a la peluquería.
-¿A la peluquería?
-Claro.
-¿No podéis dejarlo para otro día?
-Claro que no. ¡No vamos a ir al hospital con estos pelos!
El día de antes de la operación volví a llamar a mi madre.
-¿Qué tal?
-Fatal, porque le han dicho que vaya a hacerse la prueba por la mañana y que luego le ingresan por la tarde.
-Mejor, ¿no?
-Que no, que no, que no nos da tiempo a ir a la peluquería.
-Nomelopueodocreer… ¿y la Tita cómo está?
-Pues te puedes imaginar…
-Ya, preocupada por la operación.
-No, lavándose el pelo a toda velocidad, la pobre, es que hay que ver, ¿no se dan cuenta de que no podemos ir con esos pelos?


Ese mismo día, un poco más tarde, volví a hablar con mi madre.
-¿Qué tal?
-Muy bien, muy bien; hemos acabado muy pronto y nos ha dado tiempo a ir a la peluquería.
-¿Y la Tita está bien?
-Sí, sí, tendrías que haberla visto en la peluquería con las gafas de sol puestas.
-¿No estaría llorando? Por los nervios y eso.
-No, no, es que se ha quedado dormida y se ha puesto las gafas para que no se le notara.
-Anda ya.
-Ya, ya, es una tontería, total, si se le nota porque tiene la boca abierta y babea…


El día de la operación recibí un sms de mi padre:
“TITA TETA FUERA”
Es que hay veces que no hace falta ni distorsionar.

Continuará…

12 enero 2012

Zumochirri

Si Álex de la Iglesia conociera a mis vecinos, La Comunidad no habría sido una película sino un folletín de cien capítulos.
Por un lado tenemos al Vampiro, que tiene todas las ventnas cerradas y las persianas bajadas a tope durante todo el día, y que las abre de par en par y enciende todas las luces durante la noche.
Por otro están los Fiesteros Maquineros. Ruido, lo que se dice ruido, no hacen, pero el bajo del chunda-chunda de las narices hace que tiemble todo el edificio.
Luego están los Apartamento para Tres, tres estudiantes que comparten piso y que suelen tener broncas memorables los sábados sobre las ocho de la mañana, cuando llegan a casa pedo después de toda la noche de marcha.
Y por último, el más muy mejor de todos, el C*br*n del Reggaetón, que sólo tiene un disco, y lo pone una vez, y otra y otra... ahora que lo pienso, quizá sean distintos discos, a mí todas las canciones me parecen iguales. Hace tiempo que sospechaba que para soportar este tipo de música hay que estar colgado, y gracias al C*br*n del Reggaetón lo he confirmado: es poner el disco y liarse el porro. Y claro, para que no se le atufe la casa, abre la ventana del salón, que da justo debajo de mi tendedero.
Resumiento: cuando recojo la ropa del tendedero huele a porro.
Al principio me enfadaba mucho, pero he aprendido que si hundo la cara en un recién destendido y aspiro con fuerza de proooontooo pienshooo que en realidaaaad no tiene importansssshia.
Jijijijijiji....
Jijijijiiji...
Ji...
¿Por dónde iba?
Ah, sí.
El C*br*n del Reggaetón sólo está en casa los fines de semana, por eso la mejor manera de conseguir que la ropa limpia huela a limpio es tender entresemana.
Y ahí es donde interviene la vecina Zumochirri.
Un día tendí la ropa, me fuí a hacer los deberes, y cuando estaba toda concentrada mirando twitter estudiando empecé a oir llover.
Fui corriendo a destender la ropa, pero cuando llegué al tendedero y me asomé en la ventana vi que hacía un día estupendo, con su sol brillante y todo.
Volví a los deberes, y nada más sentarme, otra vez, ruido de lluvia.
Otra vez al tendedero...
Miré arriba: sol radiante.
Miré abajo: charco gigante en el suelo del patio.
Saqué la cabeza por la ventana, me contorsioné y miré a los tendederos de más arriba.
-¿Qué c*ñ...?
Gotas. Gotas de agua fría en la cabeza. Procedentes, al parecer, de un par de bragas tendidas un par de pisos más arriba.
Aquel día pensé que había sido un error, que la lavadora de la vecina no había centrifugado bien, que no se había dado cuenta... yo que sé.
Al día siguiente volvió a pasar...
Y al siguiente...
Y al siguiente...
Al final llegué a la conclusión de que se trataba de la típica viej...anciana mayor que vive sola, y que para no poner una lavadora para cuatro cosillas las lava a mano, las tiende tal cual y deja que el agua chorree.
El problema es que no sólo chorreaba agua.
Si usaba lejía, goteaba agua con lejía SOBRE MI ROPA.
Si era un trapo de cocina o una bayeta, lo que caía era agua con grasa o con suciedad SOBRE MI ROPA.
Pero eso no es todo.
Si la viej... anciana no es capaz de lavar a conciencia una bayeta, ¿quién me asegura que es capaz de lavar a conciencia sus bragas?
Es decir, ¿Cómo sé que cuando mete las bragas en remojo las limpia de verdad? ¿Cómo sé que lo que hace nos es, digamos, diluir sus fluidos corporales, sin eliminarlos? ¿Cómo sé que cuando tiende sus bragas están limpias? ¿Cómo sé que lo que cae sobre mi ropa, y ocasionamente sobre mi cabeza, es agua-agua?
No lo sé.
A medida que pasaban los días estaba cada vez más segura de que lo que caía no era agua-agua: era Eau de Chirri. Esencia de Chirri. Zumochirri, para los amigos.
Y claro, empecé a tomar medidas, porque una cosa es que la ropa te huela a porro, y otra que te huela a Eau de Chirri Añejo. París.
Al principio intenté usar sólo la parte del tendedero en la que no caía agua, pero claro, sólo podía tender un par de calcetines por vez.
Después intenté poner la lavadora de noche, y me levantaba de madrugada a destender.
Finalmente dejé de usar el tendedero "de fuera", y usaba sólo el tendedero plegable de emergencias.
Al final ZaraJota™ tomó cartas en el asunto.
-Creo que te estás obsesionando sin motivo.
-¡No es sin motivo! CAE. CONCENTRADO. DE CHIRRI. EN MI ROPA.
-Eso dices tú. El agua puede ser de cualquier cosa. Deberías ir a hablar con ella y aclararlo.
-¿Y por qué no subes tú?
-Porque me importa un colín que caiga agua en la ropa.
-Ah, claro.
-Venga, háblalo con ella, seguro que no es nada. Cuanto antes lo aclares mejor.
Y eso hice: subí al último piso, me asomé a la ventana del pasillo para asegurarme de que el tendedero chorreante correspondía a esa puerta y llamé al timbre.
-¿Quién?
-Soy la vecina.
Entonces me abrió la puerta una viej... anciana. No una cualquier, la más viej...anciana de las viej... ancianas.
-¿Qué quieres?
-Es que, verá, me está cayendo agua sobre el tendedero.
-Ah, debe ser de mis bragas.
ZaraJota™ tenía razón: no hay nada como dejar las cosas claras.


Pd. La vecina me prometió que iba a tender en otra zona que no coincide con mi tendedero. Al día siguiente volvió a tender exactamente en el mismo sitio. Ahora no sé si debería volver a aclarar las cosas con ella o es mejor vivir en la feliz ignorancia.

04 enero 2012

Reyes Majos 2012

Estimado Santa Claus,

Soy usuaria de los Reyes Majos de Oriente desde hace muchos años. Bueno, no tantos. Quiero decir, que una todavía es joven, ¿eh? Hoy me han llamado señora en una tienda, sí, pero no era porque me haya visto mayor, es porque se ha dado cuenta de que era una señora casada. Sí, eso. Se ha dado cuenta por la alianza. Por supuesto. La verdad es que no la llevaba puesta... ¡Ha debido notar la imperceptible marca que deja en el dedo cuando me la quito! ¡Es eso! Porque no tengo aspecto de señora, ¿eh? ¡Ni se te ocurra insinuarlo!
¡QUE TE HINCHO A COLLEJAS AQUÍ MISMO!
¡A TI Y AL MOÑAS DEL RENO!
Eh... ¿por dónde iba?
Ah, sí.

He sido usuaria de los Reyes Majos de Oriente toda la vida.
Eso está mejor, no des detalles que luego ya sabemos lo que pasa.
Y la verdad es que no estoy nada satisfecha con el servicio.
Nada en absoluto.
Para empezar, nunca me traen lo que les pido. Y mira que les doy a elegir: me da igual que sea Orlando Bloom, Johnny Depp o Russell Crowe (el de Gladiator, el de ahora no que está lorzón).
Además, los plazos de entrega son larguísimos: he estado echando cuentas, y sólo hacen entregas una vez al año. Dicen que sólo trabajan en navidad. No es cierto: generalmente los regalos me llegan, como mínimo, una semana pasada la nochebuena.
Y por si eso fuera poco, los gastos de envío no son gratis. ¡Sólo consigo que me lleguen los regalos después de un rato de aguantar a mi familia! Ya sé que no es como pagar en dinero... ¡pago en daños psicológicos, que es peor!
Por todos estos motivos estoy estudiando realizar un cambio de proveedor, y antes de tomar una decisión en firme me gustaría conocer la oferta del mercado.
Siendo la competencia más directa, me dirijo a usted para preguntarle:
si solicito la portabilidad, ¿me va a traer un iphone o qué?


Gracias de antemano y, si eso me va a garantizar el iphone, de antepie.

31 diciembre 2011

Nochevieja 2011

Todos los 31 de diciembre aprovecho para hacer un repaso de lo que he hecho a lo largo del año y ya que estoy le deseo feliz año nuevo al mundo.
¿Y para qué?
PARA NADA.
Porque los últimos años, por más que me he esforzado en desear feliz año,
EL MUNDO NI P*T* CASO.

Más bien al contrario, sigue igual. O peor. Que si desastres naturales. Que si enfermedades. Que si paro. Que si crisis. Que si prima de riesgo. Que si "os dije que no iba a subir los impuestos pero nadie me preguntó sobre inventarme impuestos nuevos"...
En fin, una Caca de la Vaca Paca. Big Time.
Pues este año paso.
Me niego a desear Feliz Año a nadie.
¿Para qué?
¿Para que hagáis lo que os da la gana?
Ah, no. A mí no me vuelven a pillar deseando en vano...
Estas fiestas, en vez de desearos cosas, os voy a dar un consejillo práctico.
Tomad nota.


¡HUID!
¡HUID, INSENSATOS!







Son apenas las cinco y twitter ya está "over capacity".
En 2012 llega el fin del mundo, que lo sé yo.

27 diciembre 2011

Ya llegó la navidad, la familia alegre está

Un día, hablando con mi madre, le pregunté qué iba a hacer de cenar para Navidad.
-¡Mira, un elefante volando justo detrás tuya!
Ostras, ¡un elefante volando! Me di la vuelta, pero no debí ser lo bastante rápida, porque cuando me giré el elefante ya no estaba.
-No veo na...-dije, volviendo a mirar a mi madre. Pero mi madre había desaparecido.
Me pareció oirla a lo lejos, gritando mientras bajaba a toda velocidad los cinco pisos hasta la calle agitando los bracitos...
Desde entonces no la hemos vuelto a ver, ni a ella ni a mi padre. Se rumorea que se han ido a la playa a atiborrarse de marisco y jamondelgüeno.
Falacias.
¿Por qué iban a huir de la cena de Navidad en familia?
Tampoco es que sea tan malo, ¿verdad?
Y cocinar para toda la parentela, cada uno con una manía diferente, no debe ser ni tan duro ni tan difícil, ¿no?
Cualquier idiota podría hacerlo... ¡y tengo la prueba gráfica de que así es!




ZaraJota™ ha censurado el resto del vídeo. Para ser sinceros, lo que hizo fue quitarme la cámara por la fuerza en cuanto llegó a casa.
-Eso es censura-le dije.
-No, es abuso de autoridad.
Ah, bueno, si es eso vale.

22 diciembre 2011

La tarta Towsend

Una mañana al teacher se le ocurrió darnos para leer un texto sobre la historia de la tarta Sacher™.
Para que luego digan que no se tortura en las escuelas. ¡Hablar de tartas de chocolate a las 11 de la mañana cuando no has desayunado debería ser delito!
Después de aquello me entró un antojo tremendo de tarta Sacher™. Es lo que tiene. Pero, tal y como habíamos leído en clase, la receta es secreta y sólo se puede conseguir una porción de auténtica tarta Sacher™ en Viena.
Jo...
Claro que, siempre hay imitaciones. En internet hay un montón de recetas, y como tenía un antojo enorme decidí crear mi propia versión, usando esta como base.
Ante todo, que quede claro que lo he hecho NO es una tarta Sacher™, no sea que venga la SGAE ahora a crujirme por cocinar.

Por eso lo primero es darle un nombre diferente:

LA TARTA TOWSEND

Porque la primera vez que la hice llevé un trozo a casa de Towsend y Sheena para que lo probaran, pero Sheena no llegó a probar ni un trocito.
Nadie sabrá nunca lo ocurrido, pero la mayoría de los expertos opinan que Towsend olió el chocolate y se escondió dentro de la lavadora para comérselo él solo, mientras repetía "mi tesoro, mi tesoro".
O algo así.
Más tarde me dijo que la tarta "estaba hecha del material con el que se fabrican los sueños", pero ya no sé si lo decía en serio o había tragado suavizante sin querer y le estaba afectando al cerebro.

Allá vamos:

Para la base necesitas, por orden de aparición:
1 tableta de chocolate para fundir
100 gramos de mantequilla, con margarina también queda estupenda
6 huevos
100 gramos de azúcar
un puñao de almendras (decir "puñao" es correcto si se usa como unidad de medida)
100 gramos de harina
un sobre de levadura
una cucharada de canela
un poco de sal



Ave Cesar, morituri te salutan.

Como no tengo báscula, ni falta que me hace, tengo dos opciones: usar la Wii Balance Board o uno de esos cacharritos de medir.

Para la mantequilla uso un sistema de aproximación matemática: si la tarrina es de 500 gramos, la mitad son 250, y la mitad 125, y así sucesivamente.

Creo que he perdido un par de fotos. En algún punto hay que triturar las almendas... Es posible que estuviera tan emocionada triturando que se me haya olvidado hacer las fotos.
Jo, un maravilloso recuerdo que nunca volverá.

Bueno, lo primero es lo primero:
Se parte el chocolate en trozos y se pone a derretir en una perolita a fuego lento. Mira que mono.

A mí me gusta echarle un chorrito de leche, queda más cremoso y tarda más en pegarse.

Aún así, a la que te descuides se pega. Hay que remover y remover...
Cuando esté todo derretido añadimos la mantequilla y seguimos removiendo.


Hasta que quede una pasta cremosa y uniforme. O algo.
Apagamos el fuego y, haciendo uso de una gran fuerza de voluntad, dejamos el chocolate aparte para que se enfríe.
Mientras tanto, cogemos los huevos, los casca... eh... mientras tanto separamos las claras y las yemas.

Anda mira, el gueto de los huevos.

Ahora hay que montar las claras a punto de nieve. Se puede hacer a manita o con un cacharrito de montar claras, que es mucho más rápido.

Al mío lo llamo Dalek Chef.

¡AMASAAAR! ¡AMASAAAR!

Las claras tienes que quedar así. Si les echas un poquitito diminuto de sal es más rápido.
Todos los demás ingredientes se mezclan con las claras. Así, a mogollón.

Bueno, para ser sinceros, es mejor batir primero las yemas, después añadir el azúcar, y poco a poco todo lo demás, porque si no en lugar de una "masa uniforme" te quedan "ñoscos de dudoso aspecto".

Cuando me pasa esto (o sea, cada vez que hago la tarta), añado mantequilla derretida hasta que la masa tiene aspecto de masa:

Mucho mejor.
Ahora añadimos el chocolate.

Y cuando todo está bien mezclado, añadimos las claras.

Muy despacito, y usando una espátula para remover...

...porque si lo haces deprisa o con brusquedad todo el trabajo de Dalek Chef se deshace, y Dalek Chef se enfada, y, creedme, no queréis ver a Dalek Chef enfadado: una vez me pillé un dedito con las varillas en movimiento y no veas lo que duele.
El resultado es una especie de cerveza de lodo.
Y ahora lo de siempre, embardurnamos un molde con alguna sustancia pringosa para que la tarta no se pegue...


Llegado este punto es cuando me doy cuenta de que se me ha olvidado precalentar el horno.
En mi horno de la Srta. Pepis bastan 20 minutos a 180 grados.
Metemos el molde con cuidado de no tirarnos la masa encima.
No es que me haya pasado nunca. No. Que va. ¡Malditos moldes de silicona flácida!
Eso sí, después se te queda un brillito en el pelo monísimo.

Y ahora mucho ojito. Esta tarta cuece rapidísimamente. En este horno de juguete está lista en 30 minutos a 180 grados, de los hornos de los demás no me atrevo a opinar.
Mientras se hace, aprovechamos para recoger la cocina.
No sé muy bien cómo, pero el chocolate suele llegar a lugares insospechados:


Cuando la tarta esté lista, la sacamos del horno y esperamos a que se enfríe.



Y cuando esté bien fria la cortamos por la mitad con un cuchillo y evitando los deditos para que quede así.


Ahora embadurnamos las mitades con mermelada. Este es el paso más importante porque la mermelada es fruta, así que cuenta para las cinco porciones de fruta al día, y además es light,
¡así que TODA la tarta es light!
Para que luego digan que la comida sana no está rica.


Cuando está todo bien empapado de mermelada unimos las dos mitades como si fuera un bocadillo.

Y ahora cubrimos de chocolate; repitiendo los pasos del principio: calentamos en una perolita una tableta de chocolate, una bola de mantequilla y un poco de leche y... TA-DÁ!!!

Seguramente os estáis preguntando para qué he puesto la tarta sobre un andamio...
Para que el chocolate chorree libremente en vez de rebosar por el plato.


Dejamos que el chocolate chorree bien y cuando esté un poco más consistente pasamos la tarta a un plato.

Llegado a este punto la tarta se puede comer, pero no sé, como que le falta algo...
Lleva huevos, mantequilla, chocolate, harina, azúcar, sí... pero lleva muy poca mermelada. No conseguiremos una dieta auténticamente sana y equilibrada sin alcanzar las cinco piezas de fruta al día.
Pues a ver como meto yo cinco piezas de fruta en una tarta tan pequeña...

¡Ah, pues ya está!

Decimos que es un pino que da manzanas de colores y ya está.









¡FELIZ NAVIDAD PARA QUIENES CREAN EN ELLO
Y GRAN PITANZA PARA LOS QUE NO!

18 diciembre 2011

Es la historia de un amor como no hay otro igual 3

En capítulos anteriores...
Me dieron a escoger entre dinero o mis principios y me quedé con mis principios.
¡Seré lela!

Después de poner la reclamación recibí una llamada de la academia.
-Estamos muy sorprendidos porque es la primera vez que nos ponen una reclamación.
-Pues a mí no me sorprende, si a todo el mundo le ofrecen dinero para que no la pongan.
-No creo que sea eso.
-¿No?
-Lo que pasa es que la gente normal no le da importancia a las faltas de ortografía.
Espero, ¿me está diciendo que no soy normal? ¡Si ni siquiera me conoce! ¿He llegado al punto en que la gente no tiene ni que verme para darse cuenta? Es el olor, ¿verdad?
-Verá, es que no estamos hablando de cualquier tipo de gente. Ustedes ofrecen cursos para profesores. ¿De verdad pretende que me crea que no les importan las faltas de ortografía?
-Sí. Quiero decir, ¡nuestros libros no tienen faltas de ortografía!
-¡Claro que tienen y es vergonzoso!
-Está bien. Le ofrecemos nuestras disculpas. Lamentamos mucho los transtornos que le hayamos podido causar. Haremos que nuestros mejores expertos revisen los materiales y le enviaremos una copia corregida.
Claaaaaro, claaaaaaaro, y voy yo y me lo creo.
Pues bien, aproximadamente una semana más tarde recibí por correo certificado una copia del libro del curso teóricamente corregido.
Y digo teóricamente porque una semana me parecía poco para corregir, imprimir y enviar, por no hablar de que los veía capaces de decir "vamos a enviarle la misma copia, total, no creo que sea tan rara como para leerse el mismo libro DOS veces".
Durante unos días he tenido el libro encima del escritorio, sin atreverme a abrirlo, por miedo a que siguiera teniendo faltas de ortografía.
Además, ayer Sark salió en su defensa. Que por cierto, ya le vale. Si en un cómic hay una errata es el fin del mundo, en cambio le parece bien que un libro de texto las tenga a porrillo...
-Todos tenemos faltas de ortografía.
-Ya, ya... A veces no sé que haría yo sin Efe.
-Sobretodo cuando escribimos rápido y no lo leemos después.
-Hombre, lo normal es leerlo después. Sobre todo si te están pagando por ello.
-Además, ser corrector es muy difícil. Llega un punto en que no ves lo que lees.
-No creo que hayan usado un corrector. De hecho, creo que no han usado ni el corrector de word.
-Bueno, a lo mejor sí lo han usado, y han creído que las líneas rojas y verdes eran para resaltar lo más interesante.
-De todas formas, no son sólo las faltas de ortografía.
Escribir es muy difícil. No me refiero a escribir bien, o cosas buenas, o cosas interesantes. Me refiero al simple hecho de escribir cualquier cosa: a las normas gramaticales, al orden de las palabras, al uso de las comas. Son cosas que puedes intentar aprender de memoria, pero, por lo general, sólo se aprenden bien leyendo mucho, mucho, mucho, hasta que interiorizas el ritmo.
Aunque por supuesto, yo no soy nadie para dar lecciones: ¡precisamente por eso no me dedico a escribir libros para formar a profesores!
Total, que hoy me he levantado dando un salto mortal, he cogido un boli rojo y me he puesto a leer el libro, marcando todo lo que estaba mal. No he sido muy estricta, les he perdonado el mal uso de las comas si a pesar de ello se entendía el sentido de la frase.
Por suerte para mi salud mental, tengo que admitir que han pasado el autocorrector de word. Y sé que ha sido el autocorrector de word, y no una persona humana que se haya leído el texto porque las palabras que se pueden escribir de dos maneras diferentes no han sido corregidas, como aparte, sino, cuánto...

Lorzconsejo memotécnico: todo junto se escribe separado, y aparte se escribe todo junto.
Por Rowling, que si tengo que leer un "esto lo pondremos a parte" más me arranco los ojos.
También me gustaría recordar que se puede escribir "si no" y "sino", y que a pesar de lo que se pueda pensar NO son SINÓNIMOS. Sorprendente pero cierto.


Total, que después de leerme las primeras treinta páginas del libro he llegado a la conclusión de que realmente habían hecho el esfuerzo, lo que pasa es que, simplemente, no dan más de sí.
La conciencia me dice que debería volver a reclamar, pero realmente no es culpa suya no poder hacerlo mejor. Y además es Navidad. Y ayer me atiborré de chocolate y me siento muy en paz conmigo misma.
Resumiento, que en vez de protestar he decidido colaborar, y voy a ponérselo fácil dándoles la solución:

Ahí vamos.


¿Preparados?


¿Listos?


CONTRATAD A ALGUIEN QUE SEPA HACER SU TRABAJO.




Si es que más sencillo imposible.

13 diciembre 2011

Es la historia de un amor como no hay otro igual 2

En capítulos anteriores...
La educación privada te da un título a cambio de dinero, cuando lo que debería hacer es darte conocimientos a cambio de dinero.


Dada la dificultad de los exámenes los hice todos seguidos, todos del tirón, sin leer los apuntes para nada y en un tiempo aproximado de una hora.
Acto seguido recibí un correo de mi tutor diciéndome que ya había aprobado y dónde y cuándo podría recoger mi título.
Como había hecho el curso en una hora y se suponía que era de 130 me sentí un poco culpable y decidí leerme los apuntes a pesar de todo, a ver si por casualidad aprendía algo.
Pues no. Aprender, lo que se dice aprender, no aprendí nada. Pero los apuntes me trajeron muchos recuerdos de juventud, concretamente de cuando me compré mis primeros apuntes de Magister: faltas de ortografía y erratas de todo tipo, información incorrecta o directamente errónea, párrafos sin ningún tipo de sentido...
Esto me tocó mucho la moral.
Pero mucho mucho.
Porque veréis, Magister tiene mucho prestigio en el mundillo. Al menos, entre lo que nunca han sido alumnos suyos.
Parte de este prestigio se debe a que la propia academia difunde el rumor de que:
a) los miembros del tribunal que examina, cuando no conoce un tema, utiliza el manual para corregir
b) los propios profesores de la academia son, en muchas ocasiones, miembros del tribunal examinador
Se supone que esto habla a favor de la academia, pero, aplicando la lógica: ,si lo

Si los miembros del tribunal no tienen ni idea de la materia
Y
los miembros del tribunal son profesores de Magister
SE DEDUCE QUE
los profesores de Magister no tienen ni idea de la materia

No lo digo yo, lo dice la Filosofía de 3º de BUP.
Pero no debe estar tan claro, porque con la velada amenaza de que Magister controla los tribunales de oposición consiguen que no haya nadie que les chiste.
Eso no puede ser. Los alumnos no somos clientes de una mafia, somos clientes de una empresa a la que pagamos porque preste un servicio, y no lo está prestando correctamente. Por ello, en lugar de agachar la cabeza y hacer la pelota al tutor ante la remota posibilidad de que esté en el tribunal que nos examine, deberíamos quejarnos.
Y en consecuencia, fui a poner una reclamación.
Mala, mala idea.
Vivo a escasos 100 metros de la academia y hago todas mis gestiones por internet porque cuando voy me tratan como a ganado. Puedo estar más de media hora esperando a que me atiendan mientras las chicas charlan entre ellas, y cuando por fin me hacen caso es con desgana y sin educación.
Tuve que ir tres veces hasta conseguir que alguna de las chicas me dirigiera la palabra.
A la tercera, muy educadamente, les pedí por favor una hoja de reclamaciones.
-¿Por qué?
-Porque quiero poner una reclamación.
-Espera.
La chica se fue y volvió con un señor con bigote. El señor con bigote traía la (y digo la porque luego me enteré de que no tenían más) hoja de reclamaciones cogida de una esquinita, como si fuera tóxica.
-¿Eres tú la que ha pedido una hoja de reclamación?
A punto estuve de decir que no, pero como no había nadie más me pareció que sería estúpido negarlo.
-Sí.
-¿Por qué?
Porque quiero escribir un haiku y me he quedado sin papel, ¿usted qué cree?
-Porque quiero poner una reclamación.
-¿Por qué?
Me hace ilusión. Es una apuesta. Me han dicho que si pongo una reclamación me dan una piruleta...
-Porque no estoy contenta con el curso que he hecho.
-¿No?
-Está lleno de faltas de ortografía.
-Eso no es cierto.
-¿Lo ha leído usted?
-Eh... Nuestro curso está hecho por grandes profesionales.
Francamente, que sean obesos no aporta nada a esta conversación. No sé por qué lo sacó a relucir.
-¿Me va a dar la hoja de reclamaciones?
-Te la doy si me explicas para qué la quieres.
-Para poner una reclamación.
-No tienes ningún motivo para poner una reclamación.
-¡El curso es infecto!
-¿Cómo te atreves a venir a MI casa a insultarme?
-No le insulto a usted, es al curso, y no es un insulto, es la cruel realidad.
-¿Ah, sí? Entonces, ¿por qué hasta ahora no ha venido aquí nadie a quejarse?
-No sé, ¿porque es un curso a distancia? ¿Me va a dar la reclamación o no?
-Te la doy, si quieres te la doy, pero no puedes ponerla. ¡Hasta ahora nunca nos han puesto ninguna!
-Pues mira que me extraña. ¿Me va a dar la hoja de reclamaciones o no?
-¡Está bien! ¡Te devuelvo el dinero del curso!
-No quiero dinero. Quiero la hoja de reclamaciones.
Esto, para mí, no era una cuestión de dinero. Era una cuestión de moral, de que quedara constancia de que esta gente no está haciendo bien su trabajo, y que no formo parte de la masa que se resigna y permite que el sistema se perpetue.
Entonces se giró a las chicas.
-¿Estáis oyendo? ¡Le estoy ofreciendo devolverle el dinero! ¡Y no lo quiere! ¡Sois todos testigos! ¡Le ofrezco dinero en lugar de la hoja de reclamaciones y no lo quiere! ¡Que quede claro que tengo testigos!
-Muy bien, ya tiene usted cuatro testigos de que ha intentado sobornarme. Ahora, ¿me puede dar la hoja de reclamaciones?
-Te la doy, si quieres te la doy, pero no puedes ponerla. ¡Hasta ahora nunca nos han puesto ninguna!
Me da la impresión de que no estamos avanzando.



Como sé que no os gusta esperar para saber el final, os lo cuento ya y me ahorro unos cuantos twits.
No conseguí que me diera la hoja de reclamaciones, y, como se puso muy violento, me fui sin conseguir rellenarla.
Una vez en la calle me di cuenta: ¡se había salido con la suya!
Volví, y con muchísima dificultad y después de llamar a la policía conseguí que me diera la hoja. La rellené, se la entregué, se retiró a su despacho y me la devolvió con un añadido: "se le ofrece el dinero y no lo quiere".
Estupendo, señor, ahora también ha dejado constancia por escrito.

Continuará...

08 diciembre 2011

Es la historia de un amor como no hay otro igual 1

Bueno, una historia de amor, de odio, de lo que sea.
Esta es la fantástica historia de mi relación con una academia de formación para el profesorado cuyo nombre no voy a mencionar para que preservar su anonimato.
Sí, es Magister.
A la m**rd* el anonimato.
Hace años me compré el temario de Magister (ya no le pongo más links, a ver si encima voy a acabar haciéndoles publicidad) para presentarme a las oposiciones de Profesores de Enseñanza Secundaria (especialidad Geografía, Historia y Arte).
Aquel temario pesaba once kilos, de lo cuales sólo me fueron de provecho los 100 gramos de las tapas, que usé para hacer manualidades. Las mandíbulas de las marionetas, para ser más exactos.
El resto lo acabé tirando. Después hice mis propios apuntes, con los que, casualmente, conseguí a aprobar.
Parte del problema eran las faltas de ortografía. A ver, en todos los libros hay errores ortotipográficos, pero ¿tantos? Lo peor era que a veces o estaba claro si era un error ortotipográfico o no, (como muestra un botón) por lo que había que revisarlo todo y corregirlo, y claro, una vez que dudas de las palabras empiezas a dudar también de las cifras: ¿será verdad que Colón llegó a América en 1942? Al final resulta que tienes que revisar cada dato para asegurarte que es correcto y, francamente, así no se avanza mucho.
Después de 72 temas llegas a la conclusión de que el autor de semejante horror no sólo no sabe de su materia, es que no sabe escribir, y, lo que es peor, ¡no sabe usar el autocorrector de word!
Además estaban las cuestiones "de estilo", las que ni con word se arreglan: parrafos sin ningún signo de puntuación, o con signos de puntuación aleatorios a porrillo, casi entre palabra y palabra. Frases que se quedaban a medias, así, por que sí, sin que nunca llegues a saber cómo acababan. Frases sin sujeto. Frases sin verbo. Párrafos copiados y pegados de otros libros que contradecían al párrafo anterior, o que directamente no tenían nada que ver.
Y los errores ortotipográficos no eran el único problema. Los apuntes que te daban (a cambio de la friolera de 350 €) eran fotocopias de las fotocopias de las fotocopias de los originales. Las imágenes, que en cualquier caso eran robadas de cualquier otra publicación, apenas se veían, y te las tenías que imaginar por lo que decía el pie de página. El tema de la Revolución Francesa no hablaba de la Revolución Francesa, Napoleón nunca existió y, a pesar de que alardean de que los temarios son actualizados, la Unión Europea nunca superó los 12 miembros, aunque debo reconocer que sí habían actualizado el título del tema, lo que resultaba aún más desconcertante.
Después de aquello me juré a mi misma que no volvería a Magister.
Peeeeeeero hace poco empezaron a anunciar unos cursos de formación para profesorado.
Mi voz interior me dijo "¡no lo hagas, insensata!".
Mi voz exterior me contestó "bueno, está avalada por la Universidad Francisco de Vitoria, que aunque no sea gran cosa no habrá dejado que usen su nombre para cualquier bodrio de curso, ¿no?".
Ejem...
Me apunté.
Error. De los gordos.
Porque yo de verdad quería aprender, y este curso no está pensado para eso: está pensado para que pagues, te den un título, y punto.
Por que si de verdad quisieran que aprendieras algo, las tareas de evaluación no serían estas:








"TAREA 2
A continuación vamos a realizar una participación en un foro. Para la realización de esta práctica se puede utilizar cualquier foro que esté disponible en la web, o bien el foro proporcionado por el curso [...].
En el foro se tendrán que valorar las ventajas que supone utilizar plataformas E-learning en la educación virtual, qué ventajas e inconvenientes puedes suponer ante la enseñanza tradicional."


No sé ahora, pero cuando yo hice el curso el "foro proporcionado por el curso" no pirulaba, por lo que la única opción que tenía era "utilizar cualquier foro que esté disponible en la red".
Muy bien, me dije, lo único que tengo que hacer es entrar en el El Focoforo y soltarles una filípica sobre las ventajas del E-learning... y después correr a esconderme.
Porque se me cae la cara de vergüenza hacer una tarea tan estúpida, pero sobre todo se me cae por haber pagado para hacer un curso diseñado por alguien capaz de idear una tarea tan estúpida.

Por suerte, había más tareas.


"TAREA 4
En esta tarea vamos a hacer una intervención en el chat (se podrá utilizar cualquier chat que se conozca). No hace falta que se hable con ningún usuario, basta con hacer un monólogo"
A ver si lo he entendido: me meto en cualquier chat, suelto cualquier parida y me dan un título de profesor de e-learning.
Por favor, por favor, por favor, decidme que lo he entendido mal...

Por si las tareas te resultan demasiado difíciles, o si te parece que conseguir un título sin haber aprendido nada es vergonzoso, tienes la opción de hacer algunos exámenes.
Los exámenes son tipo test, puedes repetirlos las veces que quieras y te dan las preguntas por adelantado en el libro de texto.
Menos mal, porque las preguntas son así de difíciles:







Yo no digo que esta pregunta sea tonta. Al menos no en un curso presencial. En un curso online en el que te informas por mail y te apuntas por internet igual ya podemos presuponer que los alumnos saben usar su correo.









Depende de qué docente. El que ha planeado este curso se podía haber quedado en casa. De hecho, es lo que hizo. Cuando le mandé dudas por correo electrónico me dijo que no sabía, y que lo buscara por internet.




Y mi favorita:





"¿Cuando no hay grupos separados significa que todos los alumnos trabajan juntos?"




No sé si decir que sí, que no, o pedir el comodín del público.





Continuará...

01 diciembre 2011

Día del sida

Hoy es el día mundial del sida.
¡Bien, bien!
No tengo muy claro el protocolo en estos casos, si hay que cantar feliz cumpleaños o qué. Lo que sí sé es que el sida es una enfermedad muy seria, fácil de prevenir y difícil de curar.
Aprovechando la coyuntura, voy a contar una anecdotilla reciente.
Hace un par de semanas mi riñoncito volvió a darle la lata y fui al médico, pero al médico de verdad, no a urgencias. Bueno, sí, los médicos de urgencias también son médicos de verdad, pero sólo parchean, y yo estoy harta de que me pongan parches, lo que quiero es que me arreglen el riñón pero ya.
Por eso, antes de que la cosa fuera a más y me retorciera de dolor gritando "¡dadme mi buscapina, c*br*n*s!" fui al médico de cabecera y le expliqué la situación.
-Voy a hacerte una analítica completa.
-Vale. Espera, ¿"analítica completa" implica sacarme sangre?
-No, un equipo de elfos vulcanianos te imponen las manos y detectan cualquier anormalidad.
-...
-Pues claro que hay que sacarte sangre.
-Jo.
-Ya que estamos, ¿quieres que te pida también las pruebas de enfermedades de transmisión sexual?
-No sé, ¿hace falta?
-Bueno, eso depende de si perteneces a un grupo de riesgo.
-No, no, no me gustan los deportes extremos. En realidad, ningún deporte.
-Me refiero a si consumes drogas, o si eres, ejem, promiscua.
-Drogas no, promiscua tampoco, porque mi nombre no se lee igual del derecho que del revés.
-Ya veo... ¿cuántas parejas sexuales tienes?
-Eh... sólo una.
-¿Estás segura?
Aquí ya me empecé a mosquear. Una cosa es que me llamen promiscua, y otra que insinuen que voy por ahí acostándome con cualquiera. Como si tuviera tiempo.
-Sí, sólo mi marido -le dije, y luego me di cuenta de que me había pasado de borde, y pensé en hacer una broma para aligerar el ambiente-. Aunque claro, no sé qué irá haciendo él por ahí, jejeje...
Por desgracia, parece que mi médico carece de sentido del humor.
-Te voy a pedir las pruebas del sida.
-¡Oiga, que mi marido no me engaña!
-Claro que no querida, claro que no.
No sé por qué, pero me dio la impresión de que no me creía.
Unos días más tarde le conté la anecdota a mi padre, y le hizo una gracia tremenda.
-¿Se puede saber de qué te ríes?
-Jajaja..."mi marido no me engaña"... jajaja... eso es lo mismo que decís TODAS... jajaja...
Llegado este punto ya estabas más que mosqueada.
-Mira -le dije a ZaraJota™-. Que me engañes con otra tiene un pase, pero que me peges guarrerías de otra pelandrusca no te lo consiento.
-¡Que yo no te engaño con nadie!
-Claro, claro, pero mira como lo de las guarrerías no lo niegas...
Ha sido una semana muy larga.
Al fin, ayer fui al médico a recoger los resultado, y me recibió con una sonrisa gigante.
-Te alegrará saber que no tienes ni sida ni sífilis -me dijo-. El resto de tu cuerpo está hecho una m**rd*, pero, ¡lo del sida es una buena noticia!
Después de aquello tuve que disculparme con ZaraJota™ por haber dudado de su fidelidad.
Ayer por la tarde conté toda la historia a una compañera de trabajo.
-Pero oye -me dijo-. ¿Tú no usas preservativo?
-Sí, ¿por qué?
-Porque si usas preservativo aunque ZaraJota™ te engañe y coja el sida no te lo puede pegar.
-No te sigo.
-Que el hecho de que tú no tengas sida no implica necesariamente que ZaraJota™ no te sea infiel.
M**rd*, creo que la única forma de solucionar esto va a ser cortándosela.

21 noviembre 2011

El accidente de Eowyn

Ya que ZaraJota™ no ha sido capaz de solucionarnos la vida ganando las elecciones, tendré que seguir escribiendo chorradas en esta m**rd* de blog a ver si esto nos saca de pobres.


Hace un par de semanas mi madre me llamó mientras estaba en el trabajo. Respondí al teléfono muy preocupada. Mi madre nunca me llama mientras estoy trabajando.
-¿Qué pasa, pedorra? -le pregunté.
-¿Te ... mal? ¿Estás ...jando?
-Sí, pero ya salgo, dime.
-No te ... nada...
-Sí, es que aquí hay poca cobertura. ¿Ha pasado algo?
-... llamado Eowyn. ... en un paso de peatones y ... daño.... Está muy nerviosa, ... atropella un coche que pasaba, ¿te ... creer que no ha parado ...? Está en la calle ..., y no ... mover. Y tu padre y yo ... en el Puerto, y su madre ... contesta, y tu hermano no ... el móvil encima, ¿Puedes ir a buscarla? ... en O'Donnell.
-Ahora mismo.
Un coche malvado había atropellado a Eowyn y se había dado a la fuga. Tenía que llegar allí antes de que se desangrara en el paso de peatones o, peor, alguien la grabara con el móvil y subiera a internet el vídeo de su muerte dramática y prematura.
En aquel momento no pensé que era absurdo que me cruzara todo Madrid para ir a recoger a Eowyn del suelo. Ni que si Eowyn, en lugar de llamar a mi madre, hubiera llamado directamente al Samur, ya estaría en un hospital. Ni que aunque Hermano Mediano no tenga su teléfono encima, donde trabaja hay teléfono, y se puede ver por internet.
Simplemente salí corriendo del trabajo, salté sobre el primer taxi que vi, y le grité que fuera la calle O'Donnell cagando leches. Metafóricamente.
Una vez en el taxi, llamé a Eowyn.
-¡Voy para allá! ¿Dónde estás?
-En O'Donnell... me han ayudado a sentarme en un banco.
La gente tiene muy buena intención, pero es un poco tonta, ¿cómo se les ocurre mover a la víctima de un accidente? ¡Podría tener una lesión permanente!
-No te muevas, ¿vale? Voy para allá y te llevo al hospital.
-¿Al hospital? No, sólo necesito que me acompañes a la mutua del trabajo.
Pobre Eowyn. El golpe en la cabeza ha debido ser muy fuerte... a la mutua, dice. Me dieron ganas de gritarle que se dejara de mutuas, que lo que tenía que hacer es llamar a una ambulancia. Pero no quería alterarla, en su estado. Y además, era posible que Eowyn tuviera oscuros motivos para evitar las ambulancias. Igual es una fugitiva de la justicia. Igual no tiene seguridad social. Igual le tiene fobia a las ambulancias, como la pobre es tan rarita...
-No te preocupes, te recojo y vamos a la mutua.
Cuando colgué, el taxista, que había estado todo el rato con la oreja puesta, aprovechó para preguntar.
-¿Tu amiga ha tenido un accidente?
-Sí, vamos a recogerla y a llevarla al hospital, ¿vale?
-Bueno... ¿está sangrando mucho?
Ya estamos con la manía de los taxistas de mantener limpia su tapicería...
-No -mentí-. Ha sido poca cosa. Pero dese prisa, por favor, me gustaría llegar a tiempo de evitar su dramática y prematura muerte.
El taxista se metió en la M-30. Era lunes por la tarde y llovía, así que sí, se metió en la M-30, avanzó diez metros y se paró, atrapado en un atasco.
-Espero que de verdad lo de tu amiga no sea grave.
Entonces llamó de nuevo Eowyn.
-Oye, que ya no hace falta que vengas.
-¡No me jodas! ¿Te has muerto sin darme tiempo a llegar?
Menuda falta de consideración.
-No, no, es que ya está aquí tu hermano.
Juro que podía oir la música de violines de fondo. Y los pajaritos. Y los corazoncitos flotando.
-Pero... ¿no necesitas ayuda?
-No, él es todo lo que necesito en esta vida...
-Está bien, me voy a casa.
Bueno, más o menos. Porque la M-30 no se movía. El taxista, aburrido, encendió la COPE, Radio Olé o Intereconomía Radio, lo que fuera aquel horror. Dos semanas antes de las elecciones, os podéis imaginar. Tenía miedo hasta de respirar por si el taxista detectaba a una Internauta Inshidiosa Dishidente Peligrosha y me golpeaba con un palo, o peor, me obligaba a bajar del taxi en mitad de la M-30 y bajo la lluvia.
Fue la media hora más larga de mi vida.
Cuando por fin conseguimos salir de ahí pensé que si me iba a casa todos los nervios que había acumulado explotarían dentro de mí y me reventaría la cabeza y pondría el techo perdido de sesitos, y en vez de encerrame en casa me acerqué a una de las tiendas del barrio.
Y allí me encontré a una amiga de Hermano Pequeño.
-No te lo vas a creer, pero justo esta tarde han atropellado a Eowyn.
Se le cambió la cara. Concretamente se le cambió al emoticono "¿han atropellado a tu cuñada y tú estás aquí de compras?". Así que le conté toda la historia.
Cuando me fui, esta chica llamó a Hermano Pequeño. Hermano Pequeño llamó a mi madre. Y mi madre me llamó a mí.
-¿SE PUEDE SABER QUÉ VAS CONTANDO POR AHÍ?
-Lo que tú me dijiste, que han atropellado a Eowyn.
-¡Yo no he dicho eso!
-Claro que sí. Espera, que lo tengo escrito más arriba en el post, te lo copioypego: -... llamado Eowyn. ... en un paso de peatones y ... daño.... Está muy nerviosa, ... atropella un coche que pasaba, ¿te ... creer que no ha parado ...? Está en la calle ..., y no ... mover. ¿Ves?
-¡Yo no he dicho eso! Lo que dije fue: "me ha llamado Eowyn. Ha resbalado en un paso de peatones y se ha hecho daño en el tobillo. Está muy nerviosa, casi la atropella un coche que pasaba, ¿te puedes creer que no ha parado nadie? Está en la calle ahora, y no se puede mover."
Para que luego digan que los móviles facilitan la comunicación.

16 noviembre 2011

Zarajota Presidente 5 y ya

Por último os presentamos el último punto de nuestro programa.
Hemos dejado lo mejor para el final porque sabemos que lo que más preocupa a los españoles, después del sexo, es la economía
Bueno, algunos españoles tienen que pensar en el dinero antes para poder conseguir sexo, pero son los menos.
Eso creo.
Eh... política económica, sí, eso.




Y con esto acabamos la campaña electoral. Tengo un par de anecdotillas en la reserva y no voy a atrasarlas más por esta tonter... quiero decir, que ZaraJota™ tiene todo mi apoyo, y espero que el vuestro.





Para consultar nuestro programa electoral completo pulsa aquí. ¡Con el ratón, no con el dedorro!