Estos últimos días le he cedido mi cama a mi tía (la que tiene un hijo guapo, una hija atractiva, y un hijo buena persona, que está de visita) y me he trasladado al sofá.
El sofá es comodísimo y maravilloso.
En serio.
En único problema que tiene es Hermano Mediano, que al parecer todavía no ha comprendido para qué sirve un módem sinalámbrico, y se empeña en quedarse cerquita del módem-módem como si la conexión a internet dependiera del contacto visual.
Que plasta, oyes.
Ayer conseguí echar... invitarlo a que abandonara la habitación a la una de la mañana.
Luego me tumbé en el sofá y me tapé con mi mantita (ñam, ñam, mantita bueeeeeena).
Y entonces vi lucecitas en el techo.
Coñes.
Un montón de lucecitas.
En línea recta.
Justo sobre mí.
¡ACECHANDO!
Llamé a Novio de inmediato.
-¿Mmmmmf? -contestó.
-¿Estabas dormido?
-No, que va. ¿Que te pasa
ahora, Lorz?
-¡Hay luces en mi techo!
-Se llaman lámparas. Las hay por todas partes, pero es fácil librarse de ellas, sólo hay que pulsar el interruptor.
-¡No es eso! Son luces pequeñas, muy pequeñas, en el techo, justo encima del sofá. ¡Y cuando enciendo la luz desaparecen!
-Lorz, te dije que tiraras la acetona.
-¡Que son de verdad! Se parecen a las que puse en mi habitación.
-Aquello eran pegatinas, Lorz, ¿quién va a sar tan tonto como para pe...? Oye, no les darías las que sobraron a tus hermanos, ¿no?
-Es posible.
-Y las debieron pegar ahí.
-¡Pues yo no puedo dormir con eso encima mía, que parece que me van a abducir!
-Pues despégalas.
Colgó y me dejó a solas con mis lucecitas.
Intenté dormir con ellas, pero no pude. Me miraban desde lo alto, como burlándose.
Al final ya no lo aguanté más; me subí a la mesa para despegarlas.
Y allí no había nada.
Ya era la una y media, pero sé que a Novio no le importa que le llame tan tarde.
-¿Qué @#€%!! te pasa
ahora, Lorz?
-¡No hay pegatinas! ¡Son luces fantasma!
-¿No será el reflejo de algo?
-No, seguro, son un montón, redonditas, y van en línea recta...
-Lorz...
-Sí.
-¿Es posible que sea la luz que se filtra a través de los agujeritos de la persiana?
Andá, pues sí.