09 octubre 2014

Música en movimiento

A Bebé-chan le gusta tocar la guitarra.
No, empecemos por el principio.
Zarajota tiene una guitarra.
La tiene aunque no sabe tocar la guitarra ni tiene intención de aprender nunca; y la conserva año tras año a pesar de que no sabe tocar la guitarra ni tiene intención de aprender nunca y vivimos en un piso muy pequeño que cada vez se nos queda más pequeño, lo que me ha obligado a tirar mis apuntes de la universidad y vender gran parte de mis libros pero no pasa nada, que tu p*t* guitarra la guardamos, ¿eh?
Sin rencores.
Hace unos meses bajé la guitarra del altillo para tirarla, la saqué de la funda para asegurarme de que estaba dentro cuando la tirara y Bebé-chan la vio.
Se le pusieron los ojos como bolillas, trepó a la cama, se agarró a la guitarra como pudo y rasgó las cuerdas mientras cantaba:
-¡Ooooooh! ¡La-la-laaaa!
Como Zarajota no toca la guitarra (no sé si lo he mencionado antes), solo pudimos encontrar una explicación: que hubiera visto tocar la dichosa guitarra en la guarde.
-No -contestó la seño sin inmutarse lo más mínimo-. Aunque a veces hacemos air guitar.
Me quedé pasmada. Eso es un contenido curricular básico, y lo demás son tonterías.
Así que, en vez de tirar la guitarra, la hemos dejado a la vista de Bebé-chan. Se la damos cuando la pide. Ella se pone muy seria y la aporrea con mucho entusiasmo. Cuando vamos por la calle no se le escapa un músico callejero ni una funda de instrumento, le da lo mismo que sea de violín que de contrabajo.
-¡UNA QUITARRA! ¡UNA QUITARRA! -grita mientras señala, con mucha discreción.
Y ya que Zarajota no sabe tocar (¿lo había dicho antes?), hemos intentado buscar un profesor para la nena, sin mucho éxito, hasta que al final nos recomendaron que nos apuntáramos a clases de música en movimiento, que son clases en las que... bueno, hay música y hay movimiento.
El primer día fui muy ilusionada. Por desgracia, también fui muy tarde: cuando entramos en la clase el resto de papás, mamás y bebés ya estaban sentados en el suelo formando un círculo y haciendo... bueno, música en movimiento.
Hay niños que, cuando están en un lugar desconocido rodeados de personas desconocidas haciendo cosas desconocidas (léase ridículas) se asustan y lloran o se aferran a sus madres. Bebé-chan no. Bebé-chan levanta una ceja. Y esa ceja levantada, en éste caso, significaba: "madre, estoy rodeada de imbéciles, y TÚ eres uno de ellos".
Nos quitamos los zapatos y nos unimos a la clase: yo llena de entusiasmo y Bebé-chan con su ceja levantada. No puedo decir que la nena se lo pasara mal, en realidad participó en todo, muy seria y con la ceja cada vez más arriba, echándome reojos de "mira lo que me estás obligando a hacer", "me avergüenzo de que seas mi madre", y así, hasta que casi al final de la clase, después de cantar, bailar y tocar las maracas, los padres nos volvimos a sentar en el suelo con los churumbeles en las rodillas.
-Y ahora, ¿queréis que hagamos un juego? -dijo la monitora.
Bebé-chan se levantó con gran dignidad y me miró a los ojos.
-NO. NO QUERO. MAMÁ, VAMOS CALLE.
Todavía no sé qué estaba intentando decirme.

01 octubre 2014

#Cumplechan

El asunto del termo era especialmente importante porque se acercaba el cumpleaños de Bebé-chan y los cumpleaños de Bebé-chan están en proceso de convertirse en macrofiestas.
El año pasado, la madre de ZaraJota™, que vive en Barcelona, dijo que venía "porque es el primer cumpleaños, y cumplir un año es muy importante". Pensamos que tenía razón, y organizamos un cumpleaños estilo boda gitana, que empezó el viernes con fiesta en la guarde, continuó el sábado con toda la familia en el musical de El rey león y cena, y rematamos con un día salvaje en Faunia.
-Nunca más -le dije a ZaraJota™-, nunca más.
Pero este año la madre de ZaraJota™ dijo que venía "porque es el segundo cumpleaños, y cumplir dos años es muy importante". 
Empiezo a ver una pauta aquí...
-Pero no esperes gran cosa, ¿eh? -le advertimos-, solo una merienda tranquila, en casa.
Con mi familia, claro, porque la familia de ZaraJota™ vive en Barcelona, que no es que lo hayamos hecho aposta ni nada.
-Vale, vale, si es solo por ver a la niña -contestó la buena mujer.
Una semana antes del mágico evento, llamó la hermana de ZaraJota™.
-Que yo también voy.
-Vale, vale, pero no esperes gran cosa, ¿eh? -le advertimos-, solo una merienda tranquila, en casa.
Lo que pasa es que no estaba tan claro que la merienda fuera a ser tranquila, porque para entonces ya teníamos doce invitados, dos de ellos a pernoctar, cinco sillas y cero agua caliente.
-Nos apañaremos -le dije a ZaraJota™.
Mis padres nos prestaron taburetes, compramos vajilla de plástico y convertimos la merienda en un buffet libre de cucharada y paso atrás.
Y cuando parecíamos tenerlo todo controlado, una tarde, cuando llegué a casa, me encontré a ZaraJota™ sonriendo como un maníaco.
-¿Qué te pasa?
-Nada, ¿tiene que pasarme algo?
-Estás... sonriendo.
-Es que tengo una buena noticia que darte. JA. JA. JA.
-ZaraJota™, me estás asustando.
-Es que ha llamado mi hermano. Que dice que también viene.
-Ay...
-Con su mujer, y las niñas.
-Ay...
Lo siguiente que recuerdo es que ZaraJota™ me estaba dando de bofetadas.
-¡Reacciona, Lorz, reacciona!
-¡Y UNA MIERDA VOY A REACCIONAR! ¡SI ME ESTÁS TOÑANDO POR NO HACER NADA IMAGINA SI VOY Y REACCIONO!
-Es que te has quedado pallá...
-De la impresión. Pero ya está, no pasa nada. Solo somos dieciséis, nos apañaremos.
-Sí, sí, además mi hermano dice que no quiere molestar.
-Si no es molestia.
Es física. En concreto, física espacial.
-Se van a ir a un hotel a dormir.
-Pues ya que están, podían llevarse a tu madre con ellos.
Que no es por quitármela de encima, es que tiene setenta años y no está para dormir en un sofá.
-No, no puede, porque mi madre no sabe que vienen. Mi hermano quiere darle una sorpresa.
-Bueno, pues ya veremos cómo quedamos con ellos.
-No, no, mi hermano dice que no quieren quedar con nosotros. Que quiere que sea una sorpresa.
-Pero hombre, al menos vendrán al cumpleaños de la nena, ¿no?
-Sí, sí, a última hora o así. Es que quieren que sea una sorpresa.
Ya, ya, sorpresa. ¡Este lo que quiere es esconderse! 

28 septiembre 2014

El termo

Cuando volvimos de vacaciones empezó a pasar una cosa muy extraña: todas las noches, ponía mi teléfono móvil a cargar en el enchufe de la cocina, y todas las mañanas, cuando iba a buscarlo, estaba exactamente en el mismo sitio, pero en medio de un charco de agua.
-Creo que mi teléfono ya no controla los esfínteres -le expliqué a ZaraJota™.
ZaraJota™ tenía otra teoría.
-Creo que el termo pierde agua.
Revisamos el termo milímetro y milímetro y descubrimos que sí, debía tener un porito abierto en alguna parte, y de vez en cuando se escapaba una gotita.
-No pasa nada -dijimos-, le ponemos un cubo debajo y ya está.
Al día siguiente el termo supuraba por todas las junturas.
Caía agua a chorros por el termostato.
Caía agua a chorros por los mandos.
Caía agua a chorros por los remaches.
Caía agua a chorros... os ahorraré los detalles. Caía mucha agua. Por doquier.
-Creo que vamos a tener que comprar otro termo -dijo ZaraJota™. Es que es así, le encanta regodearse en lo obvio.
En la tienda nos dijeron que éramos muy afortunados porque habíamos elegido un modelo del que todavía estaba en existencia.
-Tardará solo dos semanas -nos anunciaron.
-¿Dos semanas? ¡Mierda! ¡Teníamos que haber elegido que no existiera!
Mientras llegaba el nuevo termo seguimos usando el antiguo. Lo teníamos apagado todo el día, y cuando llegábamos a casa poníamos debajo un cubo y lo encendíamos lo justo para ducharnos, y lo apagábamos justo después.
Por desgracia, tanto ZaraJota™ como yo tenemos trazas de trastorno obsesivo compulsivo, así que todos los días, según nos montábamos en el metro, empezábamos a mandarnos mensajes.
"Mierda, mierda, mierda, creo que me he dejado el termo encendido, mierda", decía ZaraJota™.
"No te preocupes, lo he apagado yo"
"¿Estás segura, Lorz? ¿Estás del todo segura?"
"Mierda, no. Voy a volver a comprobarlo"
Por supuesto, cuando llegaba a casa el termo estaba perfectamente apagado, y llegaba tarde a trabajar, que no es que a nadie le importe, pero aún así.
Mañana, me prometía a mí misma, lo comprobaré tres veces antes de salir.
Y eso hacía, pero de todas formas en cuanto llegaba al metro empezaba a pensar si de verdad lo había comprobado correctamente, y qué pasaba si no, y si no debería volver y comprobarlo una cuarta...
Hasta que un día me planté.
"Mierda, mierda, mierda, creo que me he dejado el termo encendido, mierda", dijo ZaraJota™.
"No te preocupes, lo he apagado yo"
"¿Estás segura, Lorz? ¿Estás del todo segura?"
"No, no lo estoy. Pero esto no puede seguir así. Si hoy lo compruebo cuatro veces, mañana querré comprobarlo cinco, pasado seis, y antes de que me dé cuenta estaré llamando tres veces a la puerta antes de entrar y desinfectándome las manos cada vez que alguien me toque. Así que no, no estoy segura, pero voy a confiar en mí misma, voy a confiar en que lo he hecho bien, y aunque me pase el día pensando que no lo he apagado, voy a decirme a mí misma que sí. Y cuando volvamos a casa esta tarde, no habrá pasado nada, porque estas dudas son solo estrategias de nuestro cerebro psicótico intentando tomar el control".
Por supuesto, cuando volvimos a casa se nos había inundado el salón.
Mierda...
-Bueno, no parece que haya salido mucha agua, ¿no? -le dije a ZaraJota™, justo antes de descubrir que
1- sí había salido más agua
2- estaba toda dentro de los muebles de la cocina
3- necesitaba un cubo, con urgencia
Las dos semanas de espera se nos hicieron larguísimas...
El final, una mañana, vino el técnico a instalarnos el termo nuevo.
Primero, con gran satisfacción por nuestra parte, desmontó el antiguo.
-¿Y esto para qué lo tienen? -nos preguntó, sosteniendo una pieza en la mano.
-Es una válvula reductora de presión -explicó ZaraJota™-. Tuvimos que instalarla porque el agua entra con mucha fuerza y hacía saltar el antiguo termo continuamente.
-¡Tonterías! ¡Esto no sirve para nada!
Y la desmontó.Luego colocó el termo nuevo.
-¿Ves? ¡Perfecto!
-Eh... está perdiendo agua por ahí.
ZaraJota™ es que es así: siempre se centra en  los detalles sin importancia.
-Hombre, es muy poco... Lo único que tienes que hacer es poner un cubo.
No sé por qué, pero me da la impresión de que no hemos avanzado nada.



21 septiembre 2014

Vacaciones 7 y ya

Previously...
Me duele la cabeza, ¿y a ti?


Cuando Bebé-chan tenía un año y medio o así empezó a hartarse de llevar "EL CACAS" (el pañal, en klingon) y a interesarse por cómo hacían pipí los mayores.
En concreto, cada vez que nos metíamos en el baño se ponía a aporrear la puerta gritando "MAMÁ CACA, MAMÁ CACA" hasta que no te quedaba más remedio que abrir, y luego se te quedaba mirando mientras hacías tus cosas, que no sé a vosotros, pero a mí me corta el rollo mogollón.
Después de estudiarnos durante una temporada, Bebé-chan puso en marcha su propia versión del proceso: ella seguía haciendo sus cosas en el pañal, y luego iba al baño, arrancaba trozos de papel higiénico que esparcía, convertidos en confeti, por toda la casa, y finalmente volvía al baño y tiraba de la cisterna.
Vaya, que más o menos entendía cómo funcionaba el asunto, pero no acababa de entender los detalles.
Le compramos un orinal de Ikea y lo pusimos con todos sus juguetes para que, bueno, para que jugara con él. A veces se sentaba, totalmente vestida, y hacía sus cosas. Como llevaba pañal no le lucía mucho, pero en estos casos la intención es lo que cuenta.
Un día, en la guarde, vio a otro nene hacer pipí en el orinal, le dijo a la seño que ella también quería, la despelotaron, se sentó e hizo su pipí.
Cuando me lo dijeron me entró un ataque de pánico.
-Pero esto es bueno, ¿no? -decía Zarajota.
-¡NOOOOO!
-No entiendo nada.
-¡Cuando no lleve pañal podrá hacerse sus cosas ENCIMA! ¡CUANDO MENOS NOS LOS ESPEREMOS! ¡EN CUALQUIER SITIO!
-Venga, Lorz, no será tan grave...
-¿Alguna vez has ido andando por la calle y has visto a una señora metida en el hueco entre dos coches, sosteniendo a un niño con el culo en pompa?
-Sí, claro.
-Cuando Bebé-chan no lleve pañal, ESA SEÑORA PODRÍAS SER TÚ.
Zarajota y yo decidimos que era mejor esperar un poco para quitarle el pañal. Por el bien de la niña. Por supuesto.
Pero el último día de curso, la seño se puso muy seria.
-Esta niña ya está preparada para quitarse el pañal. Para cuando vuelva de las vacaciones tiene que ir sola al baño perfectamente. Es el momento de dejarse de tonterías y empezar a madurar.
-Mujer, tanto como madurar... Tiene solo dos años.
-Lo digo por ti.
-Ah.
Después de esa sutil indirecta no nos quedó más remedio que empezar el potty training. Durante todas las vacaciones, mientras estábamos en casa, teníamos a la niña en pelota picá, para que cuando tuviera ganas pudiera ir corriendo al orinal y hacer sus cosas.
Y la niña iba y las hacía, no os vayáis a creer.
-¡Esa Bebé-chan, como mola, hace caca ella sola! -le cantábamos. Y Bebé-chan daba una vuelta triunfal alrededor del orinal.
Pero luego nos fuimos a Barcelona, y había demasiada gente y cosas que hacer, y luego a Blanes, y allí estábamos más tranquilos, pero el orinal no era el mismo que teníamos en casa y Bebé-chan se negó a usarlo en redondo, en cuadrado y en triángulo, y porque son las únicas formas geométricas que conoce, que si no se habría negado a más.
Cuando llegaron mi madre y mi tía me puse seria:
-Tu misión, si decides aceptarla -le dije a mi madre-, es conseguir que esta niña se siente en el orinal.
Mi madre se puso a ello con todo su empeño.
-Mira, Bebé-chan, ¡qué orinal más bonito!
-NO.
-¿Nos sentamos un poquito?
-NO.
-Venga, va, siéntate un poquito...
-NO. A PINTAR.
-Vale, vamos a hacer una cosa: tú te sientas en el orinal, haces un pipí, y la abuela te dibuja lo que tú quieras.
-NO. A PINTAR. TÚ.
-Sí, tú te sientas, y la abuela te pinta lo que tú quieras.
-¿GÜELA CACA PINTAR?
-Sí, eso es. La abuela te pinta lo que tú quieras.
Bebé-chan se sentó en el orinal e hizo un pipí.
-¡Qué bien! ¡Has hecho un pipí!
-ARA TÚ. A PINTAR.
-Claro, la abuela te pinta lo que tú quieras. ¿Qué quieres?
-FUEGUTOTUTE.
-Eh... ¿qué?
-FUEGUTOTUTE. ARA TÚ. FUEGUTOTUTE. PINTAR. GÜELA. FUEGUTOTUTE.
-Eh... Lorz, Bebé-chan quiere que le pinte un FUEGUTOTUTE y no sé lo que es.
-Yo tampoco.
-Eh... Es que le he prometido que le pintaría lo que ella quisiera.
-¿Y por qué le prometes cosas que no puedes cumplir?
-¡Porque no sabía que me iba a pedir un FUEGUTOTUTE!
Ya estamos con las excusitas.



Pd: Hoy Bebé-chan cumple dos años, y solo usa pañal para dormir. Y eso mola.


Fin...

17 septiembre 2014

Vacaciones 6

Previously in Lorz...
Ben y Holly, que son unos guarretes. 

Después de cuatro días de absoluta felicidad, Zarajota, de pronto y sin el menor aviso, hizo las maletas.
-Me voy -anunció.
-¡Nos abandonas!
-Lorz, no empecemos.
-¡Abandonas a tu mujer y a tu hija!
-Mañana tengo que trabajar.
-¡En una tierra extraña!
-Es la casa de tu tío.
-¡Solas!
-Tu madre y tu tía llegarán esta tarde.
-¡PEOR ME LO PONES!
Pero como es un ser sin sentimientos, Zarajota se fue, y poco después llegaron mi madre y mi tía.
Os pongo en antecedentes:
Mi madre tiene tres hermanas, que se refieren a sí mismas como "las hermanas" o, peor, un "nosotras" indefinido que da muchísimo miedo. Cuando están juntas, es como ver a un dragón de cuatro cabezas que no paran de hablar, no se escuchan las unas a las otras y, por tanto, están condenadas a repetir la misma conversación una y otra vez.
La conversación tipo de las hermanas tiene varias etapas, a saber:

Fase 1: la pregunta
-¿Te vas a comer la última croqueta?
Una pregunta fácil, sencilla, directa y cerrada, que cualquier ser humano podría responder con un sí o un no.

Fase 2: el debate
-Yo no quiero la croqueta. ¿Y tú?
-¿Yoooo? ¿Y por qué me tengo que comer yo la croqueta?
-No, por si la quieres, que te la comas.
-Yo no, ¿y tú?
-No, no, ¿tú la vas a a comer?
-No. ¿No la quieres tú?
Esta fase tiene una duración que varía entre el cuarto de hora, en el mejor de los casos, y varios días, en el peor.

Fase 3: la conclusión
-Nosotras™ es que no somos de comer mucho.
Y tú, que las ves cada día desayunar el cafecito y las tostaditas, comerse el cruasancito a media mañana, el aperitivito antes de comer, el almuercito, unas uvitas a media tarde, un bocadillito para merendar, unas patatillas un ratito antes de cenar, la cenita, un colacaíto y unas galletitas después y muchas pipas entre medias, te las quedas mirando con un mal disimulado estupor.

Fase 4: el rebote.
-Pues no la vamos a tirar. ¿La compartimos?
-Vale.
Y se zampan la croqueta en toda tu cara, justo cuando ya estabas pensando que te la ibas a poner comer tú, que el único consuelo que te queda es que con lo que han tardado seguro que está caducada y les sienta mal, aunque tampoco tienes mucha esperanza, porque además, se la zampan A MEDIAS. Que en este caso solo había dos, pero si llegan a estar las cuatro hermanas, a medias que se la comen también.

Pues así es todo.
Con el tiempo te acostumbras, y empiezas a oírlas de fondo como quien oye el ruido del mar.
-¿Te vas a arreglar para salir?
-Yo no, ¿y tú?
-No, no, yo no, ¿y tú?
Pero de vez en cuando se dirigen directamente a ti, y no te queda más remedio que escuchar, por ejemplo:
-Lorz, ¿sabes cómo se enciende la tele?
La tele del Tito solo tiene una entrada para euroconector, como la nuestra. Para poner el TDT o al DVD hay que andar poniendo y quitando cables.
-Zarajota la dejó preparada para que solo tuviéramos que darle el botón de encender.
-Pues le estoy dando y no se enciende.
-A ver -me levanto, miro los cables, toqueteo, y nada-. Pues yo no sé cómo va.
Y me vuelvo a sentar a leer, que total, si no veo la tele en casa no voy a irme a setecientos kilómetros para verla. Pero claro, el dragón de dos cabezas tenía otras ideas.
-¿No funciona?
-Lorz dice que sí, pero no puedo.
-¿No puedes?
-No puedo.
-Yo tampoco puedo. Mira tú.
-No, yo tampoco puedo, dile a Lorz.
-No, Lorz no ha podido, mira tú a ver si...
-No, si yo ya he probado y no puedo.
Y así durante un par de horas, hasta que...
-Las verdad es que nosotras™ no somos mucho de ver la tele.
-No, la verdad es que no.
-Yo no veo nada de tele.
-Ni yo. ¿Tú ves la tele?
-No, no, nada.
-Nada, nada.
-Pero claro, la novelita después de comer...
Atentos a la sutileza del argumento: ver la novelita de después de comer NO es VER LA TELE.
¿Sabéis por qué?
Porque se duermen antes de que empiece.
Por eso.
-Yo es que necesito mi novelita.
-Yo también.
-Que luego ni le hago caso ni nada.
-No, no.
-Y si por lo que sea no la veo tampoco pasa nada, porque nosotras™ no somos mucho de ver tele.
-No, no.
-Pero claro, la novelita...
-Es lo que nos gusta a nosotras™, sentarnos cinco minutitos a ver la novelita...
-Pero es que Lorz no puede ponerlo...
Obsérvese como de pronto era culpa mía.
-¿No puede?
-No, no puede. ¿Has probado tú?
-Yo no...
Cuando llevábamos aproximadamente seis o siete horas así, tirando por lo bajo, no pude más.
-¿Queréis que llame a Zarajota y le pregunte cómo se pone la tele?
-No, no le molestes.
-Pobrecito.
-Además, estará trabajando.
-No le vas a molestar en el trabajo.
-No, no, pobre.
-¿A qué hora sale?
-Eso, ¿a qué hora sale?
-A las tres, pero no podremos hablar con él hasta las cuatro y media -suspiré.
-Bueno, no pasa nada.
-Si nos da igual.
-Era por la novelita.
-Nosotras™ no somos mucho de ver tele.
-No, no. Era por la novelita.
-Nos gusta la novelita, pero no pasa nada.
-A nosotras™ la tele, ni fu ni fa.
-Vamos, que si hay tele la vemos, pero no la necesitamos.
-No, no.
-¿A qué hora has dicho que sale Zarajota?
Viendo que no iban a parar, le mandé un mensaje a Zarajota:
"La tele no funciona y mi madre y mi tía quieren ver la novelita. ¿Qué hago?"
La respuesta no se hizo esperar.
"Tómate un ibuprofeno"



Continuará (solo uno más, lo prometo)...

12 septiembre 2014

Vacaciones 5

Previously in Lorz...
Juraría que las vacaciones fueron mucho más breves que su crónica.

La casa del Tito no solo está en lo más alto de la más alta montaña, sino que además está construida sobre una superficie muy pequeña, y para ganar espacio hubo que hacerla hacia arriba. Muy hacia arriba.En plan torre.
Y claro, la casa es toda recovecos de escaleras estrechitas con escalones diminutos en los que apenas cabe un pie.
A Bebe-chan le encantó.
-¿Uno-dos-tres? -preguntaba, señalando las escaleras porque, debido a mi manía de contar en voz alta los escalones que subo y bajo con el carrito a cuestas, Bebé-chan ha llegado a la conclusión de que las escaleras se llaman "el uno", y subir y bajar se dice "uno-dos-tres".
Cada vez que nos despistábamos se ponía a uno-dos-tres, y el problema era que nos temíamos que acabara en uno-dos-tres-PUM, sobretodo porque la niña es un poco sonámbula y a veces le da por correr cuando estamos dormidos, y así no se puede.
-Va a tener que dormir con nosotros -le dije a Zarajota.
Y así fue como Bebé-chan acabó durmiendo en un colchón en el suelo al lado de nuestra cama, habiendo dos habitaciones vacías, una de ellas con dos camas y un sofá.
El problema es, por decirlo finamente, que Zarajota y yo queríamos sexo.  El uno con el otro, que ya os veo venir. Teníamos muchísima fe en la capacidad de la playa para agotar a Bebechan y habíamos llevado la friolera de cuatro preservativos (4) para nuestra estancia de cuatro días (4).
Nuestro error fue que no contamos con la capacidad de la playa para agotarnos a nosotros también.
En fin, los comienzos fueron poco prometedores.
Y los finales.
Y los medios.
La verdad es que es sorprendente lo mucho que puede llegar a cansar levantarse a las ocho, ordenar un poco, bajar a la playa, subir para comer, ir de excursión, subir para cenar, bajar un par de horas más al parque y volver a subir y todo sin parar de pasártelo en grande.
Al fin, uno de los días Bebé-chan se quedó dormida después de comer y, lo que es más importante, en su colchón y, más importante aún, de cara a la pared.
Por si acaso.
Zarajota y yo comprobamos todas sus constantes vitales para asegurarnos de que estaba total, absoluta y profundamente dormida.
Y lo estaba.
¡JijijijijijijijooooooJOMUAJAJA!
En fin.
Esa misma tarde, ya con los deberes conyugales cumplidos, estábamos haciendo el vago en el sofá mientras Bebé-chan jugaba con sus muñequitos de Ben y Holly.
-¿Juegas con Ben y Holly? -le pregunté.
-TI -contestó educadamente la nena, en vez de mandarme al peo por preguntar obviedades-. MUAC.
-¡Ohhh! ¿Se quieren mucho, verdad?
-¡MUAC! ¡MUAC! ¡MUAC!
-Cuántos besos! Se nota que son muy amigos.
Y que tienen la cabeza de plástico y no les duelen los cabezazos que les estás dando, eso también.
-¡MUAC! ¡MUAC! ¡MUAC!
-Muy muy amig...
No pude terminar la frase porque Ben y Holly habían abandonado la posición vertical. Ahora Ben estaba encima de Holly...
-¡MUAC! ¡MUAC! ¡MUAC! ¡MUAC!
Y así fue como los otros tres preservativos (3) se quedaron sin usar.



¿Continuará?
¿En serio?
Pero, ¿cuánto va a durar estoooo?

04 septiembre 2014

Vacaciones 4

Previously in Lorz...
¿Yo me fui de vacaciones? ¿Cuándo? ¿Y por qué volví?



Cualquier parecido con la realidad es una mera coincidencia.


Estuvimos dos días en casa de mi suegra, luego cargamos con toooooodo el equipaje hasta la casa del hermano de ZaraJota™, donde queríamos pasar el día para que Bebé-chan estuviera un poco con sus dos únicas primas a las que solo ha visto cuatro veces en la vida, y siempre con demasiada gente, demasiado ruido y demasiadas prisas.
Bebé-chan aceptó a sus primas de inmediato. En concreto aceptó sus juguetes, aceptó su piscina y, sobre todo, aceptó su guitarra (las sobrinas de ZaraJota™ tienen mucho talento musical, especialmente en comparación con él).
Y después volvimos a cargar con todo el equipaje y nos fuimos a Blanes, que es un pueblo muy bonito que ya estáis tardando en visitar.
Parte de mi familia vive allí, aunque ellos lo ocultan (que son mi familia, no que vivan allí), y el tito nos había ofrecido su casa voluntariamente y sin recibir apenas presión externa y/o amenazas.
Le dijimos que llegaríamos a la hora de comer, y que le invitábamos a un sitio bonito.
-No, mejor que no -dijo.
-Bueno, pues a uno feo.
-Que no.
Jo.
-Es que es muy independiente -le expliqué a ZaraJota™.
-Es que no quiere que le vean en público contigo, que ya tendrías que estar acostumbrada porque le pasa a todo el mundo.
Jo.
Así que fuimos hasta Blanes en cercanías, y luego cogimos un autobús hasta el centro, lo cual, visto en retrospectiva, fue una estupidez, porque Blanes es muy grande, la casa del tito está en una punta, la que nos iba a prestar, en otra, y el centro está, como su propio nombre indica, en el medio.
Nos bajamos del autobús y ZaraJota™ se me quedó mirando.
-Sigo siendo sexi, ¿eh? -le dije.
-Ay... No sé dónde tenemos que ir ahora, Lorz.
-Ah, pues tenemos que ir a que el tito nos dé la llave del piso.
Obviamente.
-¿Y dónde está?
-Pues estará en su casa.
Obviamente.
-¿En la que nos va a prestar o en la otra?
Mierda...
-Anda, mándale un whatsapp...
-Eh...
El tito no tiene móvil. Solo tiene teléfono fijo, y cuando llamé al fijo no contestó.
Mi cerebro me decía que el tito no nos dejaría tirados de esa manera. Por desgracia mi cerebro habla muy, muy bajito.Además llevábamos cuatro días cargando maletas de casa en casa, eran las dos de la tarde, hacía muchísimo calor y Bebé-chan estaba empezando a ponerse nerviosa (léase "levantaba una ceja y me miraba, juzgándome"), y en lugar de pararme a escuchar la voz de mi cerebro me dejé llevar por La Voz Interior Que Toda Madre Oye, y La Voz Interior Que Toda Madre Oye estaba histérica y no paraba de pensar en que el tito corre maratones, y que lo mismo se había ido a uno, y le había llevado más tiempo del que esperaba, y que lo mismo no volvía hasta la noche o hasta mañana o hasta la semana que viene o dios sabe cuando y nosotros estábamos allí con todas las maletas y una niña y yo me hacía pipí y oh dios mío dios mío vamos a morir aquí y esto es muy bonito pero no como para llegar y morirse, por lo menos me gustaría que me diera el sol un poco antes de morirme, que luego la familia viene al entierro y con lo blanca que estoy voy a parecer un cadáver.
Entonces se me ocurrió llamar a Hermano Mediano, que había estado de visita la semana anterior, y que quizá podría darnos algún consejo de utilidad.
-Sí: pulsa siempre "retirar dispositivo de forma segura" antes de quitar un pendrive.
-¡Me refiero a la situación actual!
-Ah, eso. La tita tiene llave.
La tita vive justo al lado de la casa que nos iban a prestar.
-Vamos para allá a ver si está y nos puede dejar la llave.
-Vale. Total, si no está, tampoco perdemos nada -dijo ZaraJota™.
Lo que ZaraJota™ no sabía, porque yo se lo había ocultado hábilmente, es que la casa está en lo más alto de la más alta y empinada cuesta. Tan empinada que puedes subirla a gatas sin doblar la espalda, y bajar dando santos sobre el culete sin sentarte. Arriba del todo. Le llega una brisita estupenda, oye.
Y nosotros llevábamos dos maletas, un macuto, una mochila y a Bebé-chan.
Para cuando llegamos arriba del todo, ZaraJota™ estaba un poco tenso.
-Si tuviera aliento te escupiría -declaró.
-No te preocupes, le pedimos la llave a la tita y descansamos un poco.
Pero la tita no estaba.
En serio, ¿qué le pasa a esta familia?
Teníamos tres posibilidades:

1-Esperar a que volviera la tita.
Por suerte no lo hicimos, porque luego nos enteramos que se había ido fuera unos días.

2-Echar la puerta abajo.
ZaraJota™ se negó.
-Es que igual los vecinos nos ven y llaman a la policía, y además no me siento las piernas desde hace un rato.

3- Rendirnos y dejarnos morir allí mismo.

Pero ZaraJota™, que se cree muy listo, tenía otras ideas.
-Eh... Lorz, también puedes probar a llamar otra vez al tito, a ver si está.
-Vale, pero que sepas que no va a servir de nada, porque seguro que no va a estar, que se ha ido a correr la maratón de Gotinga, que no sé ni qué es ni dónde está, pero siempre he querido escribir una frase en la que salga.
Pero cuando llamé el tito contestó a la primera, lo que demuestra que en esta familia con tal de llevar la contraria somos capaces hasta de no ir a la maratón de Gotinga, donde quiera que esté eso.
-¿Dónde estáis?
-En la casa, pero no tenemos llave y no podemos entrar.
-¿Y por qué no habéis venido para aquí?
Y yo que sé...


Continuará...

28 agosto 2014

Vacaciones 3

Previously in Lorz...
¡¡¡UN PALOOO!!! ¡¡¡UN PALOOO!!!

Sí, esto también lo habéis leído antes en twitter. Me temo que no tengo vida suficiente como para llenar dos redes sociales.

El principal objetivo de las vacaciones era visitar a mi suegra, en el sentido de que iríamos a su casa y nos acoplaríamos allí. Pero, una vez acoplados, no teníamos muy claro qué hacer, así que hicimos lo que cualquier persona sensata haría cuando está de visita en una de las ciudades más cosmopolitas, inquietas e interesantes de España: irnos a un centro comercial a pasar el día.
Por suerte para mí, y desgracia para el resto, en el centro comercial había no una, no, sino dos librerías.
Tomaaa...
-¿Te importa si entro ahí un momento? -le pregunté a ZaraJota™.
-Solo si a ti no te importa que cuando salgas yo no esté.
-TÚ. ENTRAS. CONMIGO.-le dije, y por si acaso saqué los pañales de Bebé-chan, los rompí en tiras, los trencé hasta convertirlos en una cuerda de unos diez o quince metros y los usé para atarnos juntos a ZaraJota™ y a mí.
-Estás enferma -me dijo ZaraJota™ mientras entrábamos los dos en la tienda dando saltitos.
-No te preocupes -le contesté-: mientras no haga ningún esfuerzo creo que puedo controlar los esfínteres.
-¡ARG!
ZaraJota™ es que es así, se agobia por nada.
Total, que entramos en la librería, y ZaraJota™ usó su sentido arácnido para detectar un libro en concreto.
-Mira, mare, estos son los libros que hace Lorz.
-Ah, no, ah, no -protesté-. Ahora no me cargues con las culpas, que yo cumplía órdenes y serví en el metro toda la guerra y además no puedes demostrar nada y lo más seguro es que estuviera bajo la maldición imperio.
Por suerte la madre de ZaraJota™ está como una tapia requetesorda sordísima sorda bastante sorda ligeramente sorda (y lo digo como un cumplido, ¿eh?, que a mí me viene muy bien que lo sea y estoy encantada) y no me oyó. Pero sí había oído a ZaraJota™, y no tardó en coger el libro.
-Qué bonito.
-Sí, mucho.
Es un libro muy bonito. Y muy grande: se sostiene tanto de lomo como de canto.
-¿Lo has escrito tú?
-Jaja, no.
Por dios, no.
-¿Lo has traducido?
-No.
Por suerte para mí, no.
-¿Lo imprimes?
-No.
Aunque si me van a dejar esnifar la cola, me apunto.
-Pues lo vendes.
-Jaja, tampoco.
-Entonces Lorz, perdóname, pero no entiendo qué has hecho tú.
-No me extraña: yo tampoco.

Continuará...

26 agosto 2014

Vacaciones 2

Previously in Lorz
Sí, llevo los billetes. 
¿He cortado el agua? 


Cuando llegamos a Barcelona hacía un calor de la leche.
-Pues no ha hecho nada de calor en todo el verano -nos informó mi suegra, aparentemente para consolarnos.
Hacía tanto calor, y tanta humedad, que a Bebé-chan se le rizaron los pelos. Los dos.
Además nos juntamos doce personas para cenar y el aire acondicionado estaba roto, como suele pasar en tales ocasiones, casa suegra se recalentó y para cuando nos fuimos a dormir se había convertido en un horno. Y para rematar, ZaraJota™, Bebé-chan y yo nos acostamos en la misma cama, que el calor humano es muy bueno y tal.
Después de toda la noche sudando como el Pollo Pepe en el Asador Paco, me desperté a las siete de la mañana, justo cuando empezaba a refrescar. Todo el mundo estaba dormido, y no me atrevía a moverme.
ZaraJota™ roncaba.
Bebé-chan roncaba.
La suegra no roncaba, para que nos vamos a engañar, aunque hubiera molado que sí.
Y yo me aburría.
Pensé en formas de entretenerme, como, por ejemplo, meterle cosas por la nariz a ZaraJota™, pero enseguida se dio la vuelta y ya no llegaba. Entonces vi que mi libro estaba en la mesilla, pero en la del lado de ZaraJota™. No quería tener que pasarle por encima, pobrecito, no se fuera a despertar, así que probé a alcanzar el libro usando un palo.
Por desgracia ni mi pulso ni mi puntería han sido nunca demasiado buenos, así que terminé dándole a ZaraJota™ unos veinte o treinta palazos en la cara.
-¿PERO QUÉ HACES?
ZaraJota™ es así, tiene un despertar malísimo.
-Perdona, ha sido un accidente.
-¡Pues claro! ¡Solo faltaría que lo hubieras hecho a propósito!
Eso me confundió un poco. ¿Hubiera querido que lo hiciera a propósito? ¿Tendría que hacerlo a propósito? ¿Me está pidiendo que lo haga a propósito?
-Estaba intentando coger el libro de la mesilla.
-¡Joder, pues levántate y lo coges!
-Es que ya me he levantado a buscar el palo, no iba a levantarme para coger el libro también.
Que me canso, coño.
-Toma el dichoso libro.
ZaraJota™ me dio el libro. La verdad, podía haber empezado por ahí y haberse ahorrado la charla, que era muy temprano y corríamos el peligro de que Bebé-chan se despertase. Después se dio la vuelta y se volvió a dormir.
Ya con el libro en la mano me di cuenta de que había muy poca luz y no conseguía ver las letritas.
No quería encender la luz porque la lámpara de mi suegra se parece a un dalek bailando ballet y me da un poco de miedo interrumpir, pero por las horas que eran ya debía ser de día, así que podía simplemente subir la persiana.
Por desgracia la ventana estaba también del lado de ZaraJota™.
No quería pasarle por encima para no despertarlo, pero a lo mejor con un palo...

Continuará...

22 agosto 2014

Vacaciones 1

Las vacaciones empezaron mal, pero fueron a mejor.
Uy, spoiler.
Antes de irnos organizamos una cena en casa con los amigos.
-Así vaciamos la nevera -le dije a ZaraJota™.
-¿Y para qué quieres vaciar la nevera ahora?
-Hombre, porque me voy dos semanas y se va a estropear todo.
-¡Pero yo solo me voy una semana!
-¿Y?
-¡Pues que cuando vuelva también tendré que comer!
-"Tendré que comer, tendré que comer"... mira, ZaraJota™, a ver si empiezas a madurar, que todo no puede ser "yo, yo, yo".
-Pero...
-Además es tarde: ya he invitado a todo el mundo.
-Eh... ¿Te acuerdas de cuando tiramos toooooodas las sillas, y dijiste que solo compráramos cuatro porque así tendríamos una excusa para no invitar a nadie?
-Uy...
Las sillas fueron el primer problema.
El segundo fue el postre.
Todas las personas a las que invité me preguntaron si traían algo.
-No hace falta -les respondí.
-¿Ni postre?
-No, tenemos una tarta helada de mercadona, pero si no te gusta puedes traer algo para ti.
El resultado fue que nos juntamos con dos tartas, una especie de brownie y doce donuts.
Esto me ha enseñado una valiosa lección: tengo que comprar más tarta del mercadona. A no ser que me vaya de viaje al día siguiente:
-A ver, ¿qué parte de "vaciar la nevera" no habéis entendido?
El siguiente incidente es que me bajó la regla. Full power big time. Que en sí mismo no es un problema (habría sido mayor problema si no hubiera llegado, la pobre) pero un poco incordio, sí. Sobre todo cuando te vas a la playa, y no estás acostumbrada a usar tampones.
-Necesito un ratito a solas en el baño -informé a ZaraJota™.
-Ya te dije que no mezclaras la nocilla con las anchoas.
-¡Que no es eso! ¡Que necesito ponerme el corcho!
Me metí en el baño con el artilugio y me leí cuidadosamente las instrucciones (que, por cierto, tenían una errata).
Lo importante es relajarse, me dije a mí misma, colocándome en posición, y entonces oí unos gritos:
-¡MAMÁ CACA! ¡MAMÁ CACA! ¡MAMÁ CACA! ¡MAMÁ CACA! -decía Bebé-chan mientras aporreaba la puerta.
-¡Que no estoy haciendo cacaaaa!
-¿NO?
-No.
-¿MAMÁ CACA NO CACA MAMÁ?
En algún momento conseguí relajarme lo bastante como para incrustar un tampón, pero no debí hacerlo bien porque me molestaba e iba andando como si fuera John Wayne cabalgando en un caballo invisible.
Entre tanto tuvimos que hacer tiempo, porque en lugar de comprar los billetes para el ave de las siete de la mañana, como siempre, los habíamos comprado para las cuatro de la tarde, así que como soy un poco... previsora, me levante igualmente a las seis para asegurarme de que todo estaba preparado, y luego me dediqué a comprobar compulsivamente los billetes.
Voy a mirar si los he metido en el bolso.
Mierda, cuando he mirado si estaba en el bolso, ¿los he vuelto a dejar en el bolso?
Será mejor que lo mire.
Creo que cuando he mirado estaban, pero ¿de verdad estaban o me he creído que estaban?
Sí, estaban. Espera, ¿y si lo que he visto no eran los billetes?
Sí, lo eran. Qué alivio.
Espera, ¿seguro que eran para hoy? Será mejor que compruebe la hora.
Vale, sí, todo bien. Pero bueno, tampoco pasa nada si lo vuelvo a mirar...
Esto de ser tan previsora es agotador, y para cuando salí de casa estaba exhausta. Era tarde, hacía calor, llevábamos muchísimo equipaje y, como siempre, nos movíamos en transporte público. Cuando conseguimos llegar a la estación de tren, resoplando, sudorosos y, en mi caso, combando las patas como un vaquero a pie, ZaraJota™ me dijo:
-Oye, ¿te has acordado de coger los billetes?
Anda y calla, so neurótico.

Continuará...

08 agosto 2014

Vacaciones

El año pasado tuvimos algunas... eh... dificultades para organizar las vacaciones.
Ejemplo gráfico:
.

Este año, por suerte, nos hemos organizado mejor.
Más o menos.

Nos vemos a la vuelta.

Los dibujitos, como siempre, de Planearium.

31 julio 2014

Dinópolis 7 y ya

Previously in Lorz...
Cayeron cuatro gotas. Lo que pasa es que se perdieron entre el aguacero. 

ZaraJota™ le da miedo volar.
Por eso cuando íbamos a coger el avión con destino a Londres le ofrecí un ansiolítico.
-Lorz, automedicarse es malo.
-Si yo te doy la pastilla a ti no es automedicarse, como mucho será heteromedicarse.
Ante semejante argumento ZaraJota™ no pudo discutir.
-¿Esto me ayudará a relajarme?
-Sí.
-¿Aunque tenga que estar sentado a tu lado durante dos horas?
-Hombre, no sé, es muy suave, para tanto no sé si dará.
-Trae, trae, que algo hará.
Y se lo tomó.
Cuando llegamos a destino le pregunté qué tal le había ido el vuelo.
-Pues bastante bien. Creo que ya tengo superado el miedo a volar.
-Eso es por la pastilla -le dije.
-No, no. Es porque esta vez he estado más tranquilo y relajado.
-Por la pastilla.
-¡Que no ha sido por la pastilla!
-Vale, vale.
Los apenas dos días en Londres cundieron mucho.
Vimos The book of Mormon, lamimos una Tardis, paseamos por los festejos del Orgullo Gay, recorrimos los lugares típicos, nos hicimos una foto en el andén 9 y 3/4, compramos en Forbidden Planet y comimos como cerdos unas ochenta veces.
Lo normal.
Cuando llegó el momento de volver le pregunté a ZaraJota™ si quería una pastillita.
-No, no -dijo-. Ya no me hace falta. Ayer...
-¡FUE POR LA PASTILLA!
-¡QUE NO!
Entonces empezaron los problemas.
Nuestro vuelo se retrasó.
Mucho.
De hecho, todos los vuelos procedentes o con destino a cualquier parte de España se retrasaron.
Mucho.
Fuimos a informarnos a información y nos encontramos que no había nadie para informarmos, solo un cartel que decía que si la persona encargada de atendernos no estaba allí, sería porque estaba en otro sitio.

Siempre estoy aquí,
nunca estoy allí.
Yo nunca, nunca,
estoy en ningún lugar
excepto aquí...
porque aquí es donde estoy.
Y cuando voy de
aquí a allí,
mi aquí me sigue
por donde voy, 
hasta que allí,
se transforma en aquí...
y aquí es donde estoy.

¿Queda claro?

Solo teníamos la información de los paneles, que retrasaban la hora de salida cada vez más hasta que de pronto nos avisaron que teníamos diez minutos para embarcar en la otra punta.
Salimos corriendo solo para encontrar una cola kilométrica. La hora prevista de partida volvió a retrasarse. Conseguimos pasar por el control previo al embarque, solo para que nos dejaran a todos en una habitación, donde pudimos ver que el vuelo volvía a retrasarse, luego conseguimos entrar en el avión, solo para esperar más...
ZaraJota™ estaba lívido.
-¿Quieres una past...?
-¡QUE NO!
Cuando el piloto se decidió a despegar, descubrimos que estábamos encima del ala, donde dios sabrá por qué más ruidos raros se oyen. Y, para mayor desgracia, detrás de ZaraJota™ iba sentada la madre del anticristo.
-¡COÑO, QUE RUIDO HACE ESTO! -gritaba al mínimo sonido- ¡A MÍ NO ME DIGAS QUE ES NORMAL! -decía a su acompañante, que, dicho sea de paso, no había abierto la boca- ¡QUE ESTO ESTÁ ROTOOOOO!
Y se reía porque, al parecer, era una broma.
-Ay... -suspiraba ZaraJota™.
-¿Quieres u...?
-¡NO! Es que me está poniendo nervioso la mujer esta, que debe ser de pueblo...
-Yo también soy de pueblo y no estoy dando gritos -todavía. Ojo, que la noche es joven.
-¡QUE VA A SER NORMAL, EL RUIDO QUE HACEEEEESTOOOOO! ¡YA VERÁS COMO NOS LA PEGUEMOS, YA VERÁS! -seguía la buena mujer mientras íbamos hacia la pista de despegue.
-¿QUE NO? A VER, ¿Y POR QUÉ VA TODO EL MUNDO TAN CALLADO, EH?
Porque llevamos seis horas en el aeropuerto y estamos que nos caemos, señora.
-¡QUE PARECE ESTO UN ENTIERRO Y NO NOS HEMOS ESTRELLADO TODAVÍA!
Y así todo el vuelo, alcanzando momentos de gran brillantez, como cuando le contó a su acompañante el viaje que habían hecho en día anterior... en el que él también había estado.
-¡Y EL CONDUCTOR CON ESE GORRO TAN RARO PORQUE ERA UN JINDIO DE ESOS! ¡VAYA CON EL JINDIO! ¡QUE NOS DICE QUE TIENE QUE PARAR A DESCANSAR...Y EN VEZ DE DESCANSAR VA Y SE TOMA UN ZUMO! ¡UN ZUMO! ¡CUANDO LO VEO APARECER, CON EL ZUMO Y LA PAJITA, JAJAJA! 
En uno de los rarísimos momentos en los que la señora se veía obligada a parar de hablar para respirar, le pregunté a ZaraJota™ como estaba.
-Mejor, ya no tengo miedo de que nos estrellemos.
-¿No?
-No: ahora empiezo a anhelarlo.
Yuju.

Fin.





24 julio 2014

Dinopolis 6

Previously in Lorz...
Misis Rabit no se entera.


Cuando llegamos a Londres estaba lloviendo.
-No os preocupéis -anuncié a mis acompañantes-. He mirado el tiempo para el fin de semana, y solo van a caer cuatro gotas.
Cuando salimos del metro estaba lloviendo.
-¡No pasa nada! -grité a través de una cortina de agua-. Cuatro gotas.
Entonces nos perdimos. No fue culpa nuestra: Londres está mal hecho. Tardamos casi una hora en darnos cuenta de que la acera izquierda tenía un nombre y la derecha otro, y luego otra hora más en darnos cuenta de que estábamos en la calle, no en la avenida y luego, ejem, en darnos cuenta de que yo había mirado mal la dirección del hotel, que estábamos desde el principio en la calle correcta y que ya habíamos pasado por delante del hotel tres veces.
Para cuando entramos en la recepción estábamos empapados hasta los pelos del sobaco.
Cuando quisimos salir, seguía diluviando.
-Sed bienvenidos -nos dijo Misis Rabit, la recepcionista, con una sonrisa de oreja a oreja- y disfrutad del maravilloso clima de Londres.
-¡Cuatro gotas! ¡Cuatro gotas!
Llovía mientras íbamos de camino al metro.
Llovía mientras buscábamos el teatro.
Llovía durante la representación (creo).
Llovía mientras buscábamos un sitio para cenar.
Y al final, mientras estábamos cenando, exploté.
-¡No lo entiendo! ¡Lo miré en internet y ponía que solo iban a caer cuatro gotas!
-No puede ser, lo has tenido que entender mal. ¿Qué ponía exactamente?
-Bueno, poner, lo que se dice poner... era un dibujito.
-Ay... Y ese dibujito, ¿cómo era exactamente?
-Espera, que tengo aquí las ceras de Bebé-chan y te lo hago en un momento... ¿Mira, ves?:
Cuatro gotas.

17 julio 2014

Dinópolis 5

Previously in Lorz...
Que parezca un accidente.


El problema de Londres es que todo está en inglés; hasta las personas.
Por suerte yo ya había previsto esa posibilidad, y me había pasado los tres meses anteriores viendo Peppa Pig en versión original.
Y tan original.

-Yo me ocupo de hablar con los indígenas -les dije a mis hermanos.
-Vale, pero no les digas que vienes con nosotros.
Mi primera misión al llegar a Londres fue ir a comprar bagels para desayunar.
-JELOU, MISIS RABIT -le dije a la tendera- AI GUANT FOR BEICON AN CHIQUEN BEIGUELS, PLIIIIIIIIS?
-¿Pan normal o integral?
-AI AM PEPA PIG AN DIS IS MAI LIDEL BRODER YORCH.
-Eh... ¿Te acompaña algún adulto responsable?
Luego fui a comprar los billetes de autobús.
-JELOU, MISIS RABIT -le dije al busero-. AI GUANT FOR BAS TIQUETS TU LONDON, PLIIIIIIIS?
-¿Ida y vuelta?
-NOU.
-Aquí tienes: cuatro billetes solo ida a Londres.
-CENQUIUUUU!!! GÜER IS DE BAS?
-Sigue recto, cuando veas las escaleras baja un piso y luego a la derecha. ¿Lo has entendido?
-GRANPAS LIDEL TREIN GOUS CHU-CHU-CHU.
-Eh... ¿Te acompaña algún adulto responsable?
Cuando llegamos a Londres nuestro primer paso fue ir al albergue a soltar nuestras cosas.
-JELOU, MISIS RABIT -le dije al recepcionista-. GÜI GUANT A RUM, PLIIIIIS?
-Tenéis reserva?
-BONG BING BUM, BUM BONG BING, BING BONG BINGLI BANGLI BUM.
-Eh... ¿Te acompaña algún adulto responsable?
Me encantan los ingleses: todos me ven cara de niña.

Continuará...

12 julio 2014

Dinópolis 4

Previously in Lorz...
¿Llevas los billetes? ¿Y ahora? ¿Seguro? ¿Te importa volverlo a mirar?


Gracias a los esfuerzos de Hermano Mediano y un taxista sin miedo a la muerte (ni a los semáforos en rojo, ni a los ceda el paso, ni a viajar a la velocidad de la luz) estábamos en el Aeropuerto Adolfo Suárez Madrid Barajas De Todos Los Santos Dubi Dubi Patán a las 5 de la mañana.
A las 5:20 ya habíamos pasado los controles y estábamos sentados en la única cafetería abierta, twiteando.
Llegar tan pronto tiene sus ventajas como, por ejemplo, que llegas pronto.
Pero también tiene sus desventajas, especialmente si te da miedo volar y tienes todo el tiempo del mundo para pensar en ello. Y ZaraJota™ tiene MUCHO miedo a volar.
Vale, yo también, pero ese día tenía tanto sueño que ni sentía ni padecía.ZaraJota™, en cambio, se estaba angustiando mucho y cada vez tenía peor cara. Por suerte yo ya había previsto esa posibilidad, y me había guardado un as en la manga.
-No te preocupes -le dije-, lo tengo todo controlado.
-Por favor, no me digas que vas a pilotar tú, que es lo único que podría hacerme sentir peor que ahora.
-No, no -malditos controles de seguridad-. Es algo mucho mejor: he escrito una carta para Bebé-chan. Una carta de despedida. Así, si nos pasa algo, la podrá leer y sabrá que la queríamos mogollón.
-¿QUÉ HAS HECHO QUÉ?
-No te preocupes, he firmado por ti.
ZaraJota™ y yo tenemos la firma idéntica. ¿Casualidad? ¿Destino? ¿Una motricidad fina deplorable? Nunca lo sabremos. Lo que sí sabemos es que es practiquísimo.
-Lorz, ¿dónde está esa carta?
-En casa, encima de la mesa, para que cualquiera pueda encontrarla si nos pas...
-¡LORZ!
-¿QUÉ?
-¿Te das cuenta de que si alguien va a casa y se encuentra una nota en la que le decimos a Bebé-chan que la queremos mucho y nos despedimos de ella VA A CREER QUE PLANEAMOS SUICIDARNOS?


Uy...



Continuará...

08 julio 2014

Dinópolis 3

Previously in Lorz...
ZaraJota™ lee el pensamiento.


Hermano Mediano es un poco maniático para ciertas cosas como, por ejemplo, casi todo.
Una de sus manías es la puntualidad.
Extrema.
Si vamos a comer a casapadres y hemos quedado a las dos ES A LAS DOS, o, mejor aún, a la una menos cinco. Y si llegamos aunque solo sea dos minutos tarde más nos vale llevar justificante médico, parte de urgencias y una nota firmada por nuestro tutor o representante legal.
Por triplicado.
Cuando vamos al cine nos obliga a estar allí con una hora de antelación, aunque hayamos comprado las entradas por internet, y cuando tenemos que viajar...
-¿A qué hora pido que venga el taxi? -le pregunté la víspera del día D (de Dinópolis).
-Pues... tenemos que salir de casa como mínimo dos horas antes de que salga el avión.
-Vale, pido que venga a las 4:30.
-Mejor a las 4:15.
-¡¿TUSTASTONTOOOO?!
-Y bajamos a esperar a las 4:00.
-Ay... Nos tendremos que levantar a las 3:30.
-No, no, yo no pienso dormir. ¿Y si no suena el despertador? ¿Y si suena y no lo oigo? ¿Y si lo oigo pero no le hago caso y sigo durmiendo?
-Bueno, tú haz lo que quieras, yo pido el taxi y me voy a dormir.
Y me fui a dormir, pero no me dormí, porque estaba compartiendo una cama de 90 con ZaraJota™, que lo ocupaba todo y además le dio por roncar, y en la habitación de al lado estaba Bebé-chan con mis padres y los oía.
-Bebé-chan -decía mi madre-, ¿vamos a dormir?
-NO.
-¡Jajaja, qué graciosa que es mi nieta!
-NO.
-Venga, ahora a dormir.
-... NO.
-¡Jajaja! ¡Es que eres muy bonita!
Cuando por fin se durmieron me acordé de que me había olvidado la crema de las purulencias, y solo de pensarlo me empezó a picar mucho. Me rascaba y me picaba y me rascaba y me picaba y me rascaba y me picaba y al final no aguanté mas: me levanté y me puse crema hidratante de la de la cara.
Que gustitooooooo...
Me volví a acostar y justo entonces sonó el despertador.
Mierdaaaaaaaaa...
Cuando salí al pasillo Hermano Mediano ya estaba allí, mochila en ristre, acechando.
-¿Te has acordado de coger los billetes?
Porque Hermano Mediano tiene otra manía: comprobar compulsivamente que lleva encima los billetes.
Por desgracia yo también tengo la misma manía.
-Creo que sí, lo acabo de mirar, lo miro otra vez.
-Sí, sí.
-Sí, aquí están.
-¿Están los cuatro?
-No lo sé, espera, lo miro otra vez.
-Sí, sí.
-Sí, los cuatro.
-¿Y los de vuelta?
-Creo que sí. Espera, lo vuelvo a mirar.
Por suerte ZaraJota™ tiene mucha paciencia con nosotros.
-¿QUERÉIS DEJAR DE HACER EL IMBÉCIL QUE SON LAS TRES DE LA MAÑANA Y NO TENGO GANAS DE GILIPOLLECES?
-Sí, sí. Espera, que lo compruebo una vez más y...
-¡DAME LOS BILLETES!
Y entonces aprovechó su superioridad física y mental para quitarme la mochila.
Jo.
Sin los billetes para distraerse, Hermano Mediano empezó a ponerse nervioso. Más.
-¿Bajamos ya? ¿Bajamos ya? ¿Bajamos ya? ¿Bajamos ya?
-¡Es que falta todavía media hora! -protestó ZaraJota™.
-¿Y?
Nos bajamos a esperar el taxi.Y esperamos. Esperamos. Esperamos.
Hermano Mediano me miraba de reojo.
"¿Llevas los billetes?", decía su mirada.
"No lo sé, ZaraJota™ me ha confiscado la mochila", contestaba la mía.
"¿Y si se los ha olvidado en casa? ¿Y si se le han caído? ¿Y sí...?"
Nuestra angustia crecía a la vez que la velocidad de nuestro diálogo mental, hasta que ya no pude aguantarme más.
-ZaraJota™...
-¡Como se te ocurra preguntarme si llevo los billetes te los meto por el [SUPRIMIDO POR DESAGRADABLE, SOEZ Y MALAGENTE]! ¡Que me tenéis harto!
-¿Eso es que los llevas o que no?

Continuará....





02 julio 2014

Dinópolis 2

Previously in Lorz...
ZaraJota™ cree que nos vamos un fin de semana a Dinópolis. 
Pues no. 

Una vez que convencí a ZaraJota™ de que íbamos a Dinópolis empezamos a poder hablar abiertamente del tema.
-Ya tengo las entradas para Dinópolis -decíamos en toda su cara.
O:
-Necesito vuestro dni para hacer la reserva del albergue en Teruel.
O:
-Necesito vuestro pasaporte para... eh... el autobús a Teruel. Sí. Eso.
La respuesta de ZaraJota™ siempre era la misma:
-Imbéciles. Todos imbéciles.
Por su parte mi madre, que sabía toda la historia desde el principio, no paraba de meter el dedito en el ojito.
-Entonces -decía siempre que tenía a ZaraJota™ a tiro-, ¿vais a compartir habitación? ¿Los cuatro? ¿En un albergue? ¡Qué romántico! ¿Verdad que sí, ZaraJota™?
-¡IMBÉCILES! ¡TODOS IMBÉCILES!
Gracias al camuflaje de Dinópolis conseguimos guardar el secreto durante casi tres meses, hasta que alguien metió la pata.
Ese alguien era yo.
Estaba muy cansada, y eso debería ser un atenuante. Además mientras hablaba estaba intentando cambiarle el pañal a una Bebé-chan en plena rabieta full power sin que se hiciera daño. Y al mismo tiempo estaba intentado explicarle a ZaraJota™ todas las tareas domésticas que teníamos pendientes en ese momento, que eran toscas y se metían por doquier. Y en mitad de la lista, le dije:
-...porque cuando vayamos a Londres...
-Teruel -corrigió ZaraJota™.
-Eso, a Teruel.
-Has dicho Londres.
-Nooo, nooo, que va.
-Vamos a Londres, ¿verdad?
-Un poco bastante, sí.
Visto lo visto, pensé que lo mejor era avisar a mis hermanos de que ZaraJota™, estooo... sospechaba algo.
-El pájaro ha volado del nido -le dije a Hermano Mediano-. Repito: el pájaro ha volado del nido.
-Si te refieres a Bebé-chan, ya era hora. Mucho ha aguantado la criatura.
-No, no.
-Que si canciones, que si disfraces... Lo raro no es que haya volado del nido, lo raro es que no aproveche para soltaros una cagada en la cabeza.
-¡QUE NO! ¡QUE ZARAJOTA™ HA DESCUBIERTO LO DE LONDRES!
-¡No puede ser! ¿Cómo?
-Es más listo de lo que parece. Usa ingeniosos trucos y hábiles trampas mentales. Te confunde. A veces es casi como si te leyera el pensamiento...
-Se te ha escapado, ¿verdad?
-¡NO VALE! ¡TODOS PUEDEN LEER EL PENSAMIENTO MENOS YO!

Continuará...

24 junio 2014

Dinópolis

-Estoy pensando en irme un fin de semana a Londres a ver The Book of Mormon -dijo Hermano Mediano.
Cuando Hermano Mediano era adolescente mi madre estaba preocupada porque salía poco. Desde que nos mudamos a Madrid mi hermano ha estado, si no recuerdo mal, en Finlandia, Fráncfurt, Londres y China, aparte de hacer el camino de Santiago en todas las direcciones posibles, siempre buscándose la vida y por su cuenta. A estas alturas mi madre ya ha debido darse cuenta de que lo que a Hermano Mediano no es que no le gustara salir, es que lo que quería era salir del pueblo.
-Pues yo me apunto -dijo Hermano Pequeño.
-¡Anda! ¡Yo también quiero! -dije yo-. Podíamos ir un fin de semana los cuatro.
-¿A Bebé-chan le gustan los musicales?
-Eh, no. Bebé-chan tendría que quedarse aquí. Estaba pensando en que viniera ZaraJota™.
-Ah.
Solo había un pequeño problema: a ZaraJota™ le da pánico volar. Yo, en cambio, soy mucho más lista: a mí lo que me da pánico es estrellarme. El problema no es que nos muramos y tal, aunque sería un inconveniente; lo que nos preocupa es qué pasaría entonces con Bebé-chan.
-Pues que se quedaría con mis padres -le digo a ZaraJota™.
-¡Eso, tú empeóralo!
-Oye, que me han criado a mí. Tan malo no puede ser. ¿Verdad? ¿Verdad? ¿VERDAD?
En el fondo ambos sabemos que Bebé-chan estaría muy bien con mis padres:
Mi madre adora a Bebé-chan.
Bebé-chan adora a mi madre.
Mi padre adora a Bebé-chan.
Bebé-chan le perdona la vida a mi padre porque sabe que puede manipularlo a voluntad y convertirlo en un mero juguete en sus manos.
Y todo así.
Supongo que lo que nos pasa es una forma extraña, morbosa y enfermiza de celos con anticipación: si algo nos pasa, no seremos nosotros quienes cuidemos de Bebé-chan. Y como la queremos mucho, la idea nos toca los güevos a dos manos.
Volviendo a ZaraJota™, pensé que lo mejor para evitarle meses de angustia era que no supiera donde íbamos hasta el último minuto. Pero tenía que contarle algo. Y, como cuando miento me da la risa floja, tenía que ser lo bastante absurdo como para que la risa floja estuviera justificada, ¿me seguís?
-Mis hermanos están planeando un Viaje de Hermanos Marca Registrada -le dije.
-Estupendo, que lo paséis bien.
-No, hombre, tú también vienes...
-Qué rápido se troca en la vida del hombre el gozo en pesar.
ZaraJota™, es así, le dan como prontos poéticos que no vienen a cuento.
-Hemos pensado en ir un fin de semana a Teruel -informé.
-Anda ya. ¡Si en Teruel no hay nada que ver!
-Ya sabes cómo son mis hermanos: les encanta el camino de Santiago.
-¡Pero Teruel está en la otra punta!
-Tanto como en la otra punta... Lo he mirado en mapa y está como a cinco centímetros o así. Además, podemos ir a Dinópolis.
-...
-Ya sabes cómo son mis hermanos: les encantan los dinosaurios.
-Bueno -suspitó ZaraJota™-, al menos Bebé-chan se lo pasará bien.
-No, no, la nena no viene, se queda con mis padres.
 -Bueno -suspiró ZaraJota™-, entonces al menos podremos aprovechar que estamos solitos en una habitación de hotel para jugar al parchís.
-Estoooo...
Creo que no lo he dicho todavía: nuestro presupuesto era muy limitado, y teníamos que alojarnos en un albergue.
Concretamente, en una habitación compartida con mis hermanos.
-Ya sabes cómo son mis hermanos -le dije a ZaraJota™-. Están siempre pelados.
-...
-Podemos hacer edredoning -sugerí.
Pero ZaraJota™ no estaba por la labor.
-Bueno -suspiró-, al menos podremos descansar.
-Estoooo...
Como he dicho, nuestro presupuesto era limitado. Por eso teníamos que volar con Ryanair. Concretamente, en el vuelo de las 6:30.
-Tenemos que levantarnos a las 4.
-¿A las cuatrooo?
-Para coger el autobús.
-¿Es que no hay más autobuses?
-Ya sabes cómo son mis hermanos: quieren estar en la puerta de Dinópolis antes de que abran.
-Bueno -suspiró ZaraJota™-, al menos saldrá barato.
-Sí, sí. Eso sí. Solo son 300 euros por cabeza.
-¿600 EUROS? ¿POR UN FIN DE SEMANA EN TERUEL? ¿EN AUTOBÚS? ¿COMPARTIENDO HABITACIÓN? ¿LEVANTÁNDONOS A LAS 4 DE LA MAÑANA? ¿Y SIN SEXO? ¿PARA VER EL P*T* DINÓPOLIS?
-Ya sabes cómo son mis hermanos...
-¡IMBÉCILES! ¡TODOS IMBÉCILES!
Bueno, sí, eso también.









No digo que continuará porque tengo que coger un avión y no quiero ser gafe.

17 junio 2014

Canciones para Bebé-chan cuando sus papás no están

Que se ve que hay gente que no tiene twitter y no se entera de lo que pongo ahí.


-Me tenéis que enseñar las canciones que le gustan a Bebé-chan para que se las cante cuando se quede en mi casa -dijo mi madre.
-Vale, hacemos un vídeo y te lo mandamos por mensaje.
-Uf -dijo ZaraJota™-, eso va a pesar mucho para que lo mandemos por mensaje.
-Pues lo hacemos con los Lorzañecos y lo subimos a youtube -propuse.
No me acordaba entonces de que una de los Lorzañecos había perdido un ojo. Literalmente. Tuve que buscar otro, pero no los encontré del mismo tamaño.
-No pasa nada -dije-, quito el que tiene y pongo dos nuevos.
Ja.
No hay manera de quitar ese ojo. Está pegao como si le fuera la vida en ello,
-Vamos a tener que encontrar otra solución -le dije a ZaraJota™.
Y esta es la solución que encontramos:




Y ahora las letras para que hagáis la versión karaoke en casa:

Soy el pony Penny,
soy el pony Penny,
soy el pony Penny
y tú no lo eres

El pony Penny nos lo regalaron mis primas.
La canción no tengo ni idea de dónde ha salido, probablemente de algún golpe en la cabeza que me di de pequeña.

*
Five little monkeys
Jumping on the bed
One fell off
and bumped his head
Mama call the doctor
And the doctor said
"No more monkeys
Jumping on the bed!"

Luego sigue con "four little monkeys...", "three little monkeys" y así hasta que no queda ninguno. Es un poco sádica, la cancioncilla.
Nosotros la aprendimos con Agnitus. A Bebé-chan le encanta: es la única coreografía que se digna a hacer completa.

*
La Abeja Pelleja te toca la nariz
te toca la nariz
te toca la nariz
La Mariposa Golosa te toca la nariz
te toca la nariz
te toca la nariz
La Libélula Crédula te toca la nariz
te toca la nariz
te toca la nariz
La Araña Ramón te toca la nariz
te toca la nariz
te toca la nariz
La Flor Amor te toca la nariz
te toca la nariz
te toca la nariz

La historia de esta canción la conté en su día aquí.

*
Twinkle twinkle
little Star
how I wonder
what you are
up above the word
so high
like a diamond in the sky
twinkle twinkle
little Star
how I wonder
what you are

A Bebé-chan le costó mucho arrancar a hablar, probablemente porque en casa lo mismo oye castellano, que inglés, que gilipolleces y así no hay manera. En algún momento de la nebulosa temporal del embarazo había leído que algunos padres se apañan para comunicarse con los niños mediante signos, y nos compramos My First Signs, de Annie Kubler. Bebé-chan aprendió muy rápido a decir "hambre" y "biberón", mientras que mostró menos interés por "dormir" o "limpiar". Después empezamos a practicar Twinkle twinkle. A la nena le encanta hacer el símbolo del diamante: no se puede negar que sabe lo que quiere.

*
Es nuestro amigo Pato
el más molón que hay
mamá lo quiere mucho
porque él es el más guay
laralará
laralará
lara lará
la la lará lara la

No estoy muy segura, creo que la canción es de un capítulo de Pocoyó.
La marioneta la regalaban con un libro infantil. No estoy segura porque a mí me llegó solo la marioneta, sin libro. A lo mejor debería hacerle una radiografía al dichoso pato.

*
Cargol treu banya
puja a la muntanya
cargol treu vi
puja al muntanyí
Cargol treu banya
puja a la muntanya
cargol bové
jo també vindré

Esta es por si con el castellano, el inglés y la lengua de signos Bebé-chan no tuviera suficiente.

*
Tu mamá te quiere
tu mamá te adora
tu mamá te quiere
tu mamá te adora
tu mamá te quiere
tu mamá te adora
tu mamá te quiere y te adora
Tu mamá te quiere mil
tu mamá te quiere mil
tu mamá te quiere mil
tu mamá te quiere mil
Tu papá te quiere
tu papá te adora...
Y así seguimos con el resto de la familia hasta que Bebé-chan se duerme.
Cuando Bebé-chan tiene mala noche llega un momento en el que se nos acaba la parentela; no pasa nada, el mundo está lleno de gente, por ejemplo:
El vecino del 1° A te quiere
El vecino del 1° A te adora...
La música es una versión de it's a small world.

*
El bebé es pequeño
tiene mucho sueño
y un grillo de la suerte
que ni trae suerte ni nada
*
Tu collar de perlas
toma en prenda noble
y un grillo de la suerte
que ni da suerte ni nada
Estas son versiones muy, pero que muy libres de esto.





15 junio 2014

Habilidades asociales

Le prometí a mi jefa que no contaría aquí cosas de la ofi, y técnicamente esto no es una cosa de la ofi porque técnicamente ocurrió fuera de la ofi y técnicamente estaba en mi tiempo libre.
Así que supongo que ahora pueden pasar dos cosas: que mi jefa aprecie la sutil diferencia o que me mande al paro para que la aprecie yo.



Hace unos días estaba paseando por la feria del libro y pasé por delante de una caseta donde estaba firmando [SUPRIMIDO POR RESPETO]. Más que firmando estaba esperando para firmar, porque no tenía a nadie esperando, y no me extraña, porque en la misma caseta firmaba también [SUPRIMIDO POR FALTA DE RESPETO] que como escritor no sé cómo será, pero que sale mucho en la tele y por eso tenía bastante gente alrededor. Y digo alrededor porque [SUPRIMIDO POR FALTA DE RESPETO] no estaba discretamente sentado firmando detrás del mostrador, sino que se había plantado delante de la caseta y estaba abrazando ancianas, besando bebés y en general montando un circo que impedía ver, reconocer o acercarse al resto de autores en un radio de unos cien kilómetros (así, sin exagerar) a su alrededor.
Me dio vergüenza ajena, y penita y rabia, y pensé, pues voy a acercarme a saludar a este señor, pobrecillo mío. Lo que demuestra que soy tontalculo profunda, porque seguramente el buen hombre estaba pensando que mira que bien, un ratito para descansar y pensar en mis cosas.
El problema aquí es que mis habilidades sociales, por decirlo finamente, son una mierda.
Aunque nadie se lo cree cuando lo digo, la verdad es que soy muy tímida, súper tímida, lo más tímida que hay. Lo que pasa es que hay dos tipos de tímidos: los que se ponen tan nerviosos que se bloquean, se encogen y son incapaces de decir ni mu, y los que se ponen tan nerviosos que empiezan a hablar sin parar y a decir tonterías y cuantas más tonterías dicen más nerviosos se ponen y más hablan y más tonterías dicen.
Yo pertenezco al segundo grupo. Es una pena, porque si perteneces al primero la gente se da cuenta enseguida de que eres tímido, mientras que si perteneces al segundo la gente se da cuenta enseguida de que eres tontolculo.
Que no digo que no sea el caso, pero vamos, podían esperar un poco antes de juzgar a los demás, digo yo.
¿A qué venía todo esto?
Sí, a que mis habilidades sociales son una mierda.
Así que me acerqué al pobre señor, que estaba tan tranquilo sin meterse con nadie, y le dije:
-Hola, no me conoces, pero trabajo con [SUPRIMIDO POR AMOR A MI INTEGRIDAD FÍSICA].
-¿Sí? ¿Dónde?
-En su misma oficina.
-No te he visto nunca.
-Jajaja, es que me tiene escondida, jajaja.
Para que no meta la pata, principalmente.
-¿Y qué haces?
Pues así, resumiendo mucho, meter la pata. A jornada completa.A veces hago horas extra y todo; es que cuando me pongo no tengo freno.
-Un poco de todo. Por ejemplo, hice el [SUPRIMIDO POR... YA NO ESTOY MUY SEGURA DE POR QUÉ, ESPERO QUE FUERA IMPORTANTE] de tu libro.
-Vaya, lo siento. Creía que eso lo hacía un robot.
Anda que no molaría que hubiera un robot que hiciera mi trabajo.
Eh... Espera un momento...
-Hombre, no, que me quedo sin trabajo, jajaja...
-¿Haces eso todo el día?
-No, también hago otras cosas...
Hace años, cuando aún tenía turno de noche, fui a una entrevista de trabajo. La parte buena es que estaba citada a media mañana y me dio tiempo a dormir un par de horas. La parte mala es que me levanté con una contractura en el cuello y me tuve que tomar no-sé-qué. Para cuando llegué a la entrevista la mezcla noche-en-vela/mandanga-de-la-buena había hecho un maravilloso efecto. Creo que me pasé gran parte de la presentación de la empresa cabeceando (me daba el sol en la espalda y era muy agradable) y del resto solo recuerdo que me preguntaron qué programas informáticos manejaba y contesté algo así como "ese que lo pulsas y se abre". Digo que algo así porque realmente no recuerdo apenas nada, salvo que tuve que decir algo sumamente lamentable, porque no me dieron el trabajo A PESAR DE QUE MI TÍA ERA LA DIRECTORA DEL DEPARTAMENTO. No digo más.
Bien, pues ese día en la feria del libro había dormido bien y no había tomado drogas, así que no sé por qué he contado esto, salvo porque me he acordado y me ha hecho mucha gracia.
El caso es que me atasqué en
-Hago otras cosas...
Y no fui capaz de dar con nada más. Empecé a sentirme realmente estúpida, que tiene su mérito, porque cualquiera diría que a estas alturas ya me tendría que haber acostumbrado, y pensé en salir por la vía de en medio.
-¿Te importa que te haga una foto? Es para twitter.
-No, claro.
Me puse a revolver el bolso buscando el móvil, hasta que me acordé de que le había dado el móvil a Bebé-chan para que lo usara de mordedor.
-Eh...
Mirando el lado positivo, ahora debe entender por qué suelo estar escondida.






Pd: Es el último día de la Feria del Libro de Madrid. Acercaos, que es gratis, leche. No hace falta que compréis un libro. Y si por un desgraciado accidente os veis obligados a comprar alguno, tampoco es obligatorio leerlo. Eso sí, si os vais a empeñar en comprar, al menos que sea en la caseta 298, que llevo comisión.


Pd a la Pd: ¿Cómo que no llevo comisión? ¿Qué quieres decir con eso?







08 junio 2014

Neil Gaiman trae cola

Sigo sin poder usar mi ordenador. La batería se le ha acabado y no puedo cargarlo de nuevo porque se me ha roto el cable. He intentado comprar uno nuevo, sin mucho éxito, porque lo que tengo es un Eee (lo que mi madre llama un "mierdi") y no es compatible con los cargadores universales.
Vaya mierda de universalidad.
Cuando quiero escribir tengo que usar el ordenador de Zarajota, que me resulta muy incómodo. El ordenador, no Zarajota. Bueno, Zarajota también.
Usar el ordenador de otra persona es como llevar puestas las bragas de otra persona: puede que sean de tu talla, puede que sean el modelo que te gusta, puede incluso que tengas unas idénticas en casa. Pero no son las tuyas y eso, al final, se acaba notando.
Ayer, en un arranque de desesperación, posteé vía Twitter. Como la cosa quedó un poco reducida, voy a hacer ahora la versión extendida.
La cosa empezaba así:


Nosotros habíamos ido a la Feria del Libro a que Neil Gaiman nos firmara un libro. Neil Gaiman estaba por labor, pero las 300 (no exagero, los de seguridad acababan de contarlas) personas que había delante nuestra, no. Miento: hubo una persona que nos vio llegar con Bebé-chan, que en aquel momento estaba en plena grastroenteritis, se apiadó de nosotros y se ofreció a colarnos. En aquel momento sufrimos un espantoso ataque de honradez y le dijimos que no, gracias. Además, Gaiman firmaba otra vez por la tarde, siempre podíamos volver... y que nos pasara exactamente lo mismo. Pero esa ya es otra historia.
Ya que estábamos allí, nos acercamos a visitar a Jonatan Sark y de paso invitarle a desayunar unos croasancillos. Pero Jonatan Sark no estaba solo: estaba con Mr. Fanshawe, a quien no conocíamos, pero fingimos que nos parecía bien que se comiera también algún croasán. Cada vez se nos da mejor relacionarnos con personas normales, pensé, pero me equivocaba: algo habíamos hecho mal, porque Fanshawe empezó a decir que me tenía que hacer una foto, porque si no su novia no se lo iba a creer (señora novia, ese chico necesita comer más croasanes, como entrenamiento, hasta que consiga reaccionar de manera normal cuando le den uno).
El problema es que si te pones a hacer fotos a alguien delante de una caseta de la Feria del Libro la gente se para a ver si eres un famoso, y se empezó a formar un grupito. Y encima yo decía "no, no...", porque llevaba unas pintas horrososas, y él me contestaba "no te preocupes que no va a salir publicado en ningún sitio", con lo cual el grupito vio confirmadas sus sospechas.
El autor que estaba en ese momento firmando en la caseta, que ya estaba mosqueado de antes porque firmar, lo que se dice firmar, no estaba firmando nada, empezó a mosquearse mogollón con el circo que estábamos montando, así que pensé en distraer la atención comprando un libro, pero el petardo de Jonatan Sark se empeñó en regalármelo, haciendo grandes aspavientos, con lo cual creció el interés del grupito y el cabreo del autor, así que le dije a Zarajota:

-Bueno, si me regalan este me compro otro.
Entonces me acerqué al autor firmante (le dije hola y le sonreí y todo), alargué la mano y cogí un libro.
Ejem...
Uno de Peppa Pig que había por allí encima.
Creo que no le sentó muy bien.
Si alguna vez me lo vuelvo a encontrar intentaré explicarle que la culpa de todo la tiene Neil Gaiman por tener la cola tan larga.

01 junio 2014

Gilipuertas, parte 2

Espero que os guste esta entrada, porque no sé cuándo será la siguiente. Previously in Lorz...
La Asociación Española de Pediatría recomienda tener un destornillador siempre a mano.

Visto lo visto, Zarajota intentó desmontar la puerta con un cuchillo. El problema es que nuestros cuchillos son de los de Ikea, modelo Chūrrên, y se deformaban, mientras que los tornillos, que son modelo Kålïdådêndêlågūênên, no se movían ni un milímetro.
Zarajota se puso a buscar como un loco otra cosa que pudiera usar para desmontar la puerta, mientras tanto, yo intentaba convencer a Bebe-chan para que se estuviera quieta, porque no paraba de retorcerse y se estaba haciendo más daño (si es que cabe).
-Tienes que estarte muy quietecita -le dije- para que papá te pueda sacar.
Entonces Bebé-chan respiró hondo y se quedó muy quieta, mientras le caían cara abajo unos lagrimones como puños.
Y de pronto la mano salió sola.
Hay varias teorías al respecto:
1.-La mano habría salido desde el principio si no hubiéramos estado histéricos.
2.-La puerta se movió imperceptiblemente hasta quedar en la posición adecuada
3.-Al no llegar riego a los dedos su tamaño se redujo hasta permitirles salir.
4.-El propio sudor de la nena actuó como lubricante.
5.-Ninguna de las anteriores.
Lo importante es que la mano estaba fuera y en perfectas condiciones.

Vale, no, parecía una ruffles de matutano. Esperad, que os hago un zoom. 

-¡Hielo! ¡Hielo!
Lorzconsejo: nunca, NUNCA, y en ningún caso, NINGUNO, hay que aplicar hielo directamente sobre la piel. EXCEPTO que te encuentres en pleno ataque de histeria y no estés pensando con claridad, en cuyo caso todo vale.
A pesar del hielo, en pocos minutos la mano de Bebé-chan estaba así:
-¡Urgencias! ¡Urgencias!
Una de las cosas que más me gusta de mi calle es que puedes salir a cualquier hora del día o la noche y no esperas más de cinco minutos antes de ver pasar un taxi.
Otro de las cosas que más me gustan es que tengo un hospital a cuatro manzanas.
El hospital en concreto es un ejemplo de lo que debería ser la sanidad pública (y por desgracia no siempre es).
Nos atendieron muy rápido y muy bien.
-A ver, guapo... -dijo el señor doctor.
-Guapa -corregí. A ver si luego tenían que desnudar a Bebé-chan para algo y se llevaban un susto. 
-...guapa, enséñame la manita.
-NO.
-Venga, va, que no pasa nada.
-NO.
-A ver esa mamá, si puede ayudar.
-Y un güevo, que no veas como muerde...
-Ay... Vamos a hacer una radiografía.
El señor ¿radiografista? ¿radiografero? ¿radiografante? ¿radiogratrón? también nos atendió muy rápido.
-Pasen, pasen... Señora, ¿hay riesgo de que esté usted embarazada?
-No. ¿No? No lo sé. ¿Lo hay? Dios mío, no. ¡NO PUEDO ESTAR EMBARAZADA! ¡¡¡POR FAVOR, DÍGAME QUE NO ESTOY EMBARAZADA!!!
-Ay...
La verdad es que en este hospital son muy eficientes, pero suspiran mucho. Deben ser todos asmáticos.
-A ver, ese niño...
-Niña...
-... que ponga la mano aquí.
-NO.
Todo aquello había empezado porque Bebé-chan había puesto la mano ahí, y la nena no estaba dispuesta a cometer ese error otra vez.
-A ver, esa mamá, que ayude.
 -Ay -suspiré. No, si al final iba a ser contagioso-. Mira, Bebé-chan, mamá pone la mano, ¿ves? ¡Que divertido!
Bebé-chan puso su cara de "si tu eres imbécil me parece bien, pero a mí no me metas".
-Mira, papá también pone la mano, ¿ves? ¡Mola mucho!
Bebé-chan subió a "sí, papá también es imbécil, ninguna sorpresa en ese aspecto".
-Mira, y el ¿radiografista? ¿radiografero? ¿radiografante? ¿radiogratrón? este señor tan simpático también. ¡Es genial!
-NO.
-Piojito, si no nos ayudas va a tener que ser por la fuerza, ¿entiendes?
-NO.
Pues por la fuerza. Tres adultos contra un bebé.
-¡NO, NO, NO, NO, NO, NO, NO, NO, NO, NO, NO, NO! -decía Bebé-chan. Que no sé por qué gritaba tanto, si iba ganando ella.
-Será mejor que les deje solos, dijo el ¿radiografista? ¿radiografero? ¿radiografante? ¿radiogratrón?, el muy cobarde. Entonces tomé una medida desesperada. Hice algo que yo sabía  que no debía hacer, pero esperaba que nadie se diera cuenta.
-¡Ya estamos! -grité.
 Y el ¿radiografista? ¿radiografero? ¿radiografante? ¿radiogratrón? hizo lo que quiera que haga, y después nos dijo que esperáramos fuera. En apenas cinco minutos nos llamó de nuevo el señor doctor, que ya tenía la radiografía.
-¿Qué tal? ¿Soy una mala madre? ¿Cómo ha salido? ¿Me odiará cuando sea mayor? ¿Se pondrá bien? ¿Le quedará un trauma para siempre? ¿Está la mano rota? -pregunté, así, sosegadamente.
-Bueno, la mano de la niña no sé... -contestó el señor doctor- pero usted tiene la suya perfectamente.
Pues si se dieron cuenta, sí.





 Epílogo
Bebé-chan estuvo un par de días con la mano así. Como es la nena más buena del planeta ni intentaba quitarse las vendas ni nada. A todo el que se encontraba le enseñaba la mano y le decía "pupa". Cuando llevaba un par de días empezó a moverla libremente, le quitamos las vendas y hasta hoy. Todavía tiene moratones, pero mueve la mano perfectamente.

El presunto padre de la criatura durmió, en la noche de autos, unas tres horas, y cuando se levantó al día siguiente tenía un derrame en el ojo. "Esto va a ser del estrés", dijo el médico. Actualmente se encuentra bien.

 La madre de la criatura fue más afortunada: esa noche pudo dormir casi cuatro horas. Se levantó con un ojo muy rojo, y pensó que era de la falta de sueño. Tres días más tarde el ojo estaba on fire. El médico le dijo que era conjuntivitis, del estrés, y le recomendó descansar la vista. La madre de la criatura se cogió un día de vacaciones con ese fin. A la mañana siguiente se levantó con fiebre. "Esto va a ser del estrés", dijo el médico. Para mí que el médico empieza a repetirse.




 Fin