14 octubre 2015

El bingo de la madre reciente

¿Eres madre y viajas con tus hijos en transporte público?
Está claro que te gustan las emociones fuertes.
¿Quieres añadir aún más emoción a tus trayectos?
Es muy fácil, solo necesitas acordarte de llevar siempre, además de los niños, los carritos si son necesarios, la mochila del cole, la bolsa de la merienda, el bolso cambiador, el abrigo por si hace frío, el gorrito por si hace calor, el paraguas por si llueve, tu bolso, las llaves de casa y la gallina, porque si algo te falta es una gallina... acuérdate, decía, de llevar siempre encima tu papeleta del bingo de la madre reciente, y una petaca con tequila.

  
El bingo de la madre reciente
¿Es niño o niña?
Como no lleva pendientes...
¿TODAVÍA LE DAS EL PECHO?
No lo cojas en brazos que se acostumbra.
¿TODAVÍA LE DAS EL PECHO?
¿TODAVÍA LE DAS EL PECHO?
Lo que tienes que hacer es darle un chupete.
¿TODAVÍA LE DAS EL PECHO?
¿Tan grande y con chupete?
Abrígalo que hace frío.
¿TODAVÍA LE DAS EL PECHO?
Llora porque tiene calor.

¿TODAVÍA LE DAS EL PECHO?
¿TODAVÍA LE DAS EL PECHO?
Yo tengo un nieto de la misma edad.
¿TODAVÍA LE DAS EL PECHO?

Sujétale la cabecita.
Solo llora para llamar la atención.
¿TODAVÍA LE DAS EL PECHO?
Si no le rapas el pelo no le va a crecer nunca.
¿TODAVÍA LE DAS EL PECHO?
¿TODAVÍA LE DAS EL PECHO?
Si lo llevas en la mochila se le deforman las piernas.
¿TODAVÍA LE DAS EL PECHO?
Si duerme en tu cama nunca querrá dormir solo.
Qué muñeca tan bonita, ¿me la das?
¿TODAVÍA LE DAS EL PECHO?
Toma este caramelo de menta de origen dudoso.
¿TODAVÍA LE DAS EL PECHO?
¿TODAVÍA LE DAS EL PECHO?
¿Tienes celos de tu hermanito? ¿No? ¡PUES ME LO LLEVO!
¿TODAVÍA LE DAS EL PECHO?
¿Te vienes a vivir conmigo? Tengo un perrito.
@lorzagirl



También sirve para reuniones familiares y charlas informales con otros papás en la puerta del colegio. Funciona así:
Cada vez que una viej... anciana (o pariente, o padre) diga una de las frases de la papeleta, le das un buchito a la petaca de tequila.
Si tu interlocutor procede al contacto físico no deseado con tu hijo, doble buchito. 
Si completas la tabla, te bajas del autobús con los niños, los carritos si son necesarios, la mochila del cole, la bolsa de la merienda, el bolso cambiador, el abrigo por si hace frío, el gorrito por si hace calor, el paraguas por si llueve, tu bolso, las llaves de casa y la gallina, porque si algo te falta es una gallina... y te compras otra botella de tequila, que te la has ganado. 
Recuerda que si estás amamantando a tu hijo no deberías beber alcohol. Claro que, bien pensado, si no te importa beber tequila a las ocho de la mañana, en el autobús, mientras llevas a tu otro hijo al colegio, lo de la lactancia tampoco debería ser un impedimento.



Pd: Creo que le voy a sacar el abono a Nena-chan y que se vaya en el bus ella sola. Ya tiene tres años y va siendo hora de que espabile, ¿no? 

Editado: echadle un ojo, en los comentarios, a las respuestas que propone AnaConda

08 octubre 2015

Precisión militar

Según Google Maps, vivimos a 170 metros de un colegio. En realidad no: esa sería la distancia a la puerta principal, y hay otra más cerca. Varios de los excompañeros de guarde de Nena-chan van a ese colegio, y sus madres están muy contentas. Tiene un huerto, una biblioteca muy activa y abierta a los padres, un hilo musical que eligen los niños, un comedor separado por edades y una zona infantil muy mona con macetitas.
Lo único que le falta es justo lo que una madre trabajadora necesita: clases extraescolares para niños de infantil. Y las que hay para niños mayores terminan alrededor de las cuatro. Como para una prisas.
Por eso en vez de llevar a la nena a un colegio que está a, literalmente, dos minutos andando, nos hemos ido a uno que está a unos dos kilómetros. En fin, al menos es cuesta abajo, en línea recta y bien comunicado. Llevar y recoger a Nena-chan de camino al trabajo va a ser relativamente sencillo.
La cuestión es que ahora estoy de baja por maternidad y claro, Bebé-kun no va todavía a la guardería, y además, estando yo todo el día en casa, ¿para qué tener a Nena-chan todo el día en el colegio?
A ZaraJota le preocupaba que no pudiera apañarme yo sola.
-¿Cómo vas a ir y volver en el autobús, tú sola, con los dos niños y las cosas del colegio?
-El autobús es la parte fácil: el niño en la mochila y la nena de la mano. Lo que me preocupa es que consigamos salir de casa... Pero no pasa nada, lo tengo todo previsto con precisión militar:
7:00, suena el despertador. Le doy a la nena el primer aviso, y me meto en la ducha mientras se despereza.
7:30, segundo aviso a la nena, acompañado de colacao. Mientras se lo toma le enchufo la teta a Bebé-kun.
8:00, tercer aviso. Es que le cuesta arrancar por las mañanas. Mientras se asea, visto al nene, luego visto a la nena.
8:30, salimos de casa a todo meter.
8:50, en la puerta del cole.
-¿Estás segura?
-Claro que sí, ¿qué puede salir mal?

DÍA 1
7:00, suena el despertador.
Todo sale a la perfección, según el horario previsto.
-¿Ves? -le dije a ZaraJota-. No era tan difícil.

DÍA 2
7:00, suena el despertador.
Me levanto, me asomo al moisés de Bebé-kun y descubro que ha echado un poquito durante la noche y que tiene una costra de pota seca pegada al pelo.
Ya me ducharé luego, pienso. Baño a Bebé-kun. Nena-chan se despierta sola y viene a ver qué hacemos. Gracias a eso nos adelantamos media hora.
-Pues al final nos ha ido hasta bien -le dije a ZaraJota-. Creo que voy a empezar a bañar siempre al nene por las mañanas.

DÍA 3
7:00, suena el despertador.
Abro el ojo y descubro que el nene ha vuelto a echar, solo que como me dormí antes de dejarlo en el moisés ha potado en mi cama, y luego ambos nos hemos remozado en la mancha.
Lo baño. La nena ya sabe de qué va el tema y ni se inmuta.
-Venga, pedorrilla, despierta -le digo.
Termino de vestir al nene y me meto en la ducha, que en esta ocasión es impostergable.
Salgo de la ducha, Nena-chan sigue dormida.
-Venga, hay que ir al cole.
Bebé-kun empieza a llorar y le enchufo una teta.
-¿Mamá?
La nena se ha despertado con el llanto.
-¡Un momento!
-Tengo pipí.
-Ve, corre.
-No puedoooo...
Voy al baño con el niño enganchado al pecho y me encuentro a la nena intentando bajarse las braguitas, que se le han enrollado por detrás y no bajan. Sin soltar al niño me pongo en cuclillas e intento ayudarle con una mano... tarde.
Suelto al niño y, mientras berrea, baño y visto a a Nena-chan. Me coloco la mochila, coloco al niño, me saco una teta y salimos de casa a toda mecha.


DÍA 4
7:00, suena el despertador. Lo apago.
7:30, suena el despertador.
Mierdaaaaaaaaaaaaa...
Salgo de la cama y voy a despertar a Nena-chan. Ni se inmuta. Le retiro las mantas para que el fresco la espabile. En lugar de eso, se hace pis en la cama.
Mientras la estoy bañando, Bebé-kun pide comida. Me pongo la mochila, coloco al niño y me saco una teta. Visto a la nena y le doy el desayuno con el niño colgado y sin parar de mamar.
Estamos terminando: solo me falta ponerle a Nena-chan la chaqueta y podremos salir de casa.
Me agacho a abrocharle los botones y Bebé-kun suelta la teta y me pota en el escote.
Premio a la puntería.
-Si esto sigue así -le digo a ZaraJota-, voy a empezar a dormir en el colegio para ahorrarme el mal rato.


DÍA 5
7:00, suena el despertador.
Todo vuelve a ir como la seda y llegamos a la puerta del colegio sin contratiempos.
Le estoy cogiendo el tranquillo, me digo, puedo hacerlo, puedo hacerlo, puedo hacerlo...
-Mamá -me dice la niña-, ¿dónde está la bolsa de mi merienda?
-Hoy no hay que traer merienda.
-¿Por qué?
-Porque ayer me diste un papel donde ponía que hoy es el cumpleaños de un amiguito y no hay que traer merienda.
-No.
-Claro que sí. ¿A que la seño te dio un papel ayer?
-Yo lo cojo del suelo.
Tu fruta madre.
Salgo corriendo con Bebé-kun colgado de la mochila y la niña a rastras. Por suerte hay un mercado cerca, y algunos puestos están abiertos. Compro dos mandarinas, las pelo, las meto en una bolsita.
A las 8:58 estamos de nuevo los tres en la puerta del colegio, pringosos de sudor y mandarina y oliendo a pota (nota mental: a Bebé-kun no le gusta que corra cuando lo llevo colgado).
Nos tropezamos con otra mamá, que lleva una bolsa enorme con zumos y galletas.
-Hoy es el cumple de mi nena -me dice-, ¿te has acordado de no traer merienda?
-Claro, claro -le digo mientras escondo las mandarinas en mi bolso-. Nos dieron un papelito ayer, ¿verdad, Nena-chan?
-Sí, la seño me da papel, y se cae, ¡pero no pasa nada porque yo lo cojo del suelo!
A este ritmo me vas a tener que recoger a mí también.


06 octubre 2015

Mi gran boda logia


8 de diciembre de 2014
-A ver: mis días fértiles son el 14 y el 15. Si me quedo embarazada este mes, saldré de cuentas para mediados de septiembre, ¿cómo nos va?
-Bueno, está el cole de Bebé-chan.
-No pasa nada, para entonces ya habrá empezado.
-Y el día 5 tenemos la boda.
-Uf... voy a salir gordísima en las fotos.
-¿Pero podremos ir?
-Claro, hay muchísimo margen.

8 de enero de 2015
-Lorz, estás embarazada.
-No, si ya.
-La fecha prevista de parto es el 7 de septiembre.
Su fruta madre.
-Es que el 5 tengo una boda.
-Pues yo de ti no me compraría el modelito.

Ir a una boda dos días antes de salir de cuentas no es imposible (a no ser que las puertas del recinto sean estrechas, claro), pero sí es incómodo. Especialmente si te pones de parto durante la ceremonia, porque es un momento en el que a las novias les da un pronto rarísimo y se empeñan en ser las protagonistas. Como si pensaran que la gente está allí por ellas o algo, no sé.
Por suerte Bebé-kun fue amablemente desalojado dos semanas antes de lo previsto, dejándonos vía libre para ir a la boda. O sea: una niña de tres años, un bebé de diez días, y una madre con un costurón en el piticlín, ¿qué podía fallar?
Lo primero en fallar fue que, unos días antes de la boda, Nena-chan se dió un trompazo contra el quicio de una puerta y le salió un morado en mitad de la frente. Parecía un unicornio.
-Para eso están los flequillos -dije.
Lo segundo fue el modelito de Bebé-kun, o, mejor dicho, la ausencia del mismo.
Por una parte, la ropa de 0-3 meses de su hermana sufrió un accidente en la secadora, por lo que había muy poco que heredar. Por otra, al estar yo de baja no había podido irme de compras. Y cuando intenté irme después me encontré con que ya estaban poniendo la ropa de invierno, y de verano solo quedaban los restos, es decir: lo que era tan feo que nadie lo había querido. Y encima eran tallas sueltas, y no encontrábamos nada de la suya.
-Pijamita y manta hasta las orejas -dije.
Luego estuvo el tema de los puntos.
La gracia de la episeotomía es que durante los primeros días no duele absolutamente nada. Al contrario: los cabrones de los puntos duelen más a medida que se van secando. Así fue como después de una semana de felicidad, de pronto, el día de la boda descubrí que no podía sentarme sin ver las estrellas, lo que, ahora que lo pienso, suena hasta romántico.
-Pues me llevo el flotador de la niña y me siento encima -dije.
-Sabes que tiene una cabeza de dinosaurio, ¿verdad?
-¡DETALLES!
Al final me llevé una toalla, que enrollé y enrosqué formando un donut. Glamour total.
Y cuando parecía que ya estaba todo dominado, plaf, la mancha.
No tengo ni idea de cómo fue, yo lo tenía todo cuidadosamente planeado.
-Para evitar accidentes, primero nos vestimos tú y yo -le dije a ZaraJota-, y en el último minuto vestimos a los niños.
Así lo hicimos. Y cuando ya íbamos a salir de casa me miré de reojo en el espejo, ya sabéis, la última miradita de soslayo antes de salir. Entonces fue cuando me vi LA MANCHA. En MI VESTIDO.
No sabía si era un escape de leche, un salpicón de caca de Bebé-kun, el lugar donde Nena-chan se había limpiado los churretes de zumo... Fuera lo que fuera, era tan grande y estaba tan estratégicamente situada que parecía como si alguien me hubiera pintado un pezón en... bueno, aproximadamente donde suelen estar.
Lo primero que hice fue frotar con toallitas húmedas, que por lo general lo limpian todo. Por lo general. En este caso en particular, no solo no limpiaron la mancha, sino que hicieron aparecer un cerco gigante a su alrededor. Ahora parecía un pezón... perfectamente enmarcado en su teta.
Genial.
Bien. Opciones:

  • Ponerme un broche. Por desgracia, no tenía a mano ningún broche de unos 30 centímetros de diámetro. 
  • Echarme un chal por encima. Pero tendría que haberlo colocado de tal manera que hubiera parecido la libertad guiando al pueblo hacia su brillante futuro. Teta fuera incluida.
  • Cambiarme de vestido. 

No sé vosotros, pero lo que es yo, vestidos de boda aptos para lactancia, capaces de disimular la braga pañal postparto, de verano y que me cupieran solo tenía uno: el que llevaba puesto. Presa del pánico empecé a revolver en el armario en busca de algo ponible.
Por el lado positivo, así descubrí que incluso recién parida todavía me caben vestidos que llevé a bodas de hace diez y quince años.
-Estoy superbuena -le dije a ZaraJota.
-La oxitocina te está afectando al cerebro.
Por el lado negativo, a medida que me iba probando cosas me iba dejando el maquillaje en el forro de los sucesivos vestidos (que al día siguiente tuve que lavar a pesar de no haberlos usado, porque parecían el modelito santo de Turín), y se me iba encrespando el pelo que me había secado y peinado con mucho amor.
Al final localicé un vestido que parecía cumplir todos los requisitos, a saber:

  • No se me marcaba la braga pañal. 
  • No se me notaba la tripa fofa postparto. 
  • Me cabía
  • Se abría por arriba para lactar. 

Perfecto. La única pega era que cuando me compré el vestido tenía un pecho normalito, mientras que ahora, con la subida de la leche y demás tenía, digamos, unas ubres que me rebosaban por encima del escote. Para evitar la sobreabundancia (sobreubrendancia) tetil y que no se me vieran las carnes turgentes me tuve que poner un imperdible, que me pasé perdiendo toda la noche, como su propio nombre indica.
Lo importante era que tenía vestido. Ya no me daba tiempo a peinarme y maquillarme otra vez, pero al menos no iba en bolas.
Con gran dificultad conseguimos salir de casa, meter a los niños en sus respectivas sillitas de coche, y arrancar.
Acto seguido, Bebé-kun empezó a llorar de hambre.
-Anda, para -le dije a ZaraJota.
ZaraJora volvió a aparcar.
-¿Qué pacha? ¿Ya hemos llegado?
Gracias por tu apoyo, Nena-chan.





Editado: Genín, he visto tu comentario en la entrada anterior demasiado tarde. ¿Estás mejor? ¡Cuídate, que no estoy para estos sustos!

28 septiembre 2015

Operación Timey Wimey, bonus track

No podía dejar esto sin contar.




La maravillosa y fascinante historia 
de por qué Lorz no podía parar de reír 
mientras paría,
para desconcierto de propios y extraños



Durante los cursos de preparación al parto nos dijeron que el dolor puede controlarse con una respiración adecuada, y nos enseñaron unos ejercicios para practicarla. Como soy muy obediente, estuve practicando todo el verano, por lo general con la ayuda de la niña entonces conocida como Bebé-chan.
A Bebé-chan le encantaban todos los ejercicios preparto: el gato, el ascensor, la campana... Pero por algún motivo desconocido no soportaba los ejercicios de respiración.
Así que cuando yo tomaba aire con fuerza:
-Uuuuuuuuuuuuf...
y luego lo soltaba a intervalos regulares:
-Fu... Fu... Fu...
la niña se cabreaba como una mona:
-¡FU NO! -gritaba-. ¡FU NO!
Y si yo insistía (el ejercicio dura un minuto), Bebé-chan acababa llorando.
-¡NOOOOOOOO! ¡FU NOOOOOOO! ¡POR FAVOOOOOOOR!
Tuve que empezar a hacerlo a escondidas.
Cuando llegó el momento de la verdad nada me impedía hacer Fu a gusto; en cuanto las contracciones empezaron a subir de intensidad yo empecé a tomar aire con fuerza... lo retenía un momento... y después lo soltaba, controlado y regular: Fu... Fu... Fu
-Lorz -me dijo ZaraJota, cuando ya llevaba un rato fufeando-. FU NO. FU NO.
Así fue como empezaron los ataques de risa, que son maravillosos, porque cuando te ríes las contracciones no duelen. Lo que pasa es que se te descoloca el cinturón del monitor, no quedan bien registradas, y las matronas se piensan que no están subiendo de intensidad, y cuando les explicas que sí, te dicen que si estuvieran subiendo no te reirías tanto, y a ver cómo les explicas que te ríes porque has hecho Fu. ¡Que lo mismo te quitan la custodia del niño antes de que nazca!
Después de varios incidentes con el Fu decidí cambiarlo por un gemidito.
Tomaba aire con fuerza... lo retenía un momento... y después lo soltaba, controlado y regular: Mmmmmf... Mmmmf... Mmmmmf...
El resultado era bastante pornográfico, para qué nos vamos a engañar.
-Ya no sabes qué hacer para provocarme -me dijo ZaraJota.
-Uy, pues si además te digo que no llevo bragas...
-¡Ya está, vamos a tener que jugar al parchís ahora mismo!
-¿Jugar al parchís? ¡Será jugar a los médicos!
Cuando la matrona volvió a entrar nos estábamos riendo otra vez.
-Me da que esto no está haciendo nada -dijo, mirando acusadoramente al gotero.
Entonces ZaraJota y yo dejamos de decir estupideces.
Bueno, un rato.
La cosa se estaba poniendo seria y empezaba a doler, y como no podía ni hacer Fu ni gemir empecé a sacar la lengua. Por entretenerme con algo, supongo.
-¿Qué puedo hacer? -me preguntó ZaraJota con su cara de preocupado.
-Distráeme. Dame conversación.
-Eh... -todo el que conoce a ZaraJota sabe que la conversación no es precisamente su punto fuerte-. Pues sí, pues sí...
-¡Pues no, pues no!
-Joooo... es que me cuesta mucho hablar.
-¿Más de lo que me va a costar a mí expulsar a tu hijo DE MÁS DE TRES KILOS por mi vagina?
-Probablemente.
-Si lo llego a saber te habría preparado una lista con temas de conversación. "El tiempo", "Belén Esteban", "Las tendencias alcistas de la producción de trigo en Polonia durante el siglo XIX"... Lo que sea.
-Bueno... yo me había preparado un par de cosas por si tenía que distraerte. Pero no creo que quieras verlas justo ahora.
-¿Por qué no? Sí que quiero. Enséñamelas.
-Pues por ejemplo tengo esto:



Cuando la matrona volvió a entrar no estábamos riendo otra vez.

Al final, Bebé-kun nació casi doce horas antes de lo previsto. Las matronas nos dijeron que era porque habíamos tenido una actitud "positiva". Para que luego digan que los ejercicios de preparación al parto no sirven de nada.





Pd: no hemos encontrado la fuente de la foto; es una penita porque me encanta y creo que merece todo el crédito del mundo.






24 septiembre 2015

Operación Timey Wimey, 5 y ya

Previously in Lorz...
Lo del culo. Sí, otra vez. Las historias de partos es lo que tienen.


Es una verdad universalmente reconocida que las mujeres solo se dejan fecundar con un objetivo: para poder pasar el resto de su vida contando batallitas del parto. Esta entrada está dedicada a las mías.
Avisado estáis.




Pues la cosa fue más o menos así:
A las nueve de la mañana me colocaron en el brazo un gotero con oxitocina, que es una hormona (creo) que tiene la gracia de provocar contracciones, aumentar su potencia, y acelerar el parto.
Resumiendo: la oxitocina es redbull para el útero.
Pero la matrona no era tan optimista.
-Esto va para largo -dijo.
-¿Puedo irme a desayunar? -le preguntó ZaraJota.
-Claro, vete, tienes tiempo de sobra.
-¿Yo también puedo? -pregunté.
-No, tú no.
Mierda, casi cuela...
-No te preocupes, Lorz, me tomo un cafelito rápido y vengo.
ZaraJota tiene la costumbre de desayunar un colacao o un café sin nada más y a media mañana se le pone una cara de mustio que no puede con ella.
-Haz el favor de desayunar bien -le dije-, que luego te quedas con hambre.
-Pues si me da hambre salgo luego.
-De eso nada, que no sabemos luego cómo va a estar la cosa. ¿Y si a la hora de comer estamos en plena faena, qué? ¿Te vas a ir a comer?
-No, claro.
-Pues haz el favor de comer, que con este calor y en ayunas eres capaz de marearte. Y que sepas que si te desmayas durante el parto ahí te quedas hasta que acabemos. ¿verdad, señora matrona?
-Nosotras estamos a lo que estamos -confirmó la matrona.
-Está bien.
ZaraJota se fue a desayunar y al rato volvió afirmando que se había tomado un café y un bikini, porque lleva diez años en Madrid y todavía lo no lo hemos civilizado lo suficiente como para que diga "sangüish mijto".
Entonces fue cuando ocurrió el incidente de las camisetas. Y a continuación mi familia llegó al hospital y ZaraJota salió a verles para que no sospecharan que estábamos de parto, y de paso recoger la camiseta limpia que mi madre le había traído.
Mi madre, muy sensata ella, había escogido una camiseta azul marino, muy discretita, muy limpia y muy planchadita. Desgraciadamente, su gato la había escogido también, pero para dormir la siesta, porque las camisetas recién lavaditas y planchaditas son las más cómodas. Y ya se sabe lo que pasa con los gatos: si son negros, toda la ropa clara va siempre cubierta de pelos negros, y si son blancos, toda la ropa oscura va siempre cubierta de pelos blancos. Mis padres, que son muy previsores, se buscaron un gato gris: así los pelos se ven perfectamente sobre todos los colores.
Resumiendo: la camiseta azul marino estaba cubierta por completo de pelos de gato.
En serio.
Era como un kiwi hecho camiseta.
Intenté quitar los pelos con la mano, pero lo único que conseguí fue cargarlos de electricidad estática y que fueran más difíciles de quitar.
Su fruta madre...
-Bueno, no pasa nada, luego me pondrán una de esas batas verdes, ¿no?
-Eso espero.
Para entones ya tenía unas contracciones de lo más interesantes. Pero no me servían de nada porque... a ver cómo lo explico. Soy de risa fácil. Lo soy en condiciones normales, pero también en condiciones anormales. Para mi desgracia, cuando estoy tensa, nerviosa, asustada o dolorida también me entra la risa. No lo puedo evitar. Esto tiene su lado bueno: en las entrevistas y exámenes orales siempre parezco tranquila y a mis anchas. También tiene su lado malo: algunas personas se lo toman como desinterés o falta de respeto. Y la matrona no se lo tomó precisamente por el lado bueno.
-Mucho te ríes tú para que te esté doliendo -me decía.
Y el mensaje era: si no te duele es que no tienes contracciones, si no tienes contracciones es que la oxitocina no te está haciendo efecto, y si la oxitocina no te hace efecto tenemos un problema.
Uno de los gordos.
Entonces se acercaba al gotero, le metía un meneo, empezaba a caer más y yo veía las estrellas, me reía más y no avanzábamos nada, hasta que decidió "echarme un vistazo" y cambió bruscamente de opinión.
-Si quieres la epidural hay que ponértela YA -anunció.
-¡Quiero! ¡Quiero!
Entonces hicieron salir a ZaraJota de la habitación, entró el anestesista, y empezamos con la acrobacia cirquense.
Resulta que para ponerte la epidural tienes que sentarte muy recta, encorvarte sobre ti misma para que las vértebras se marquen claramente en tu espalda, y después mantenerte inmóvil mientras te pinchan.
Fácil, ¿eh?
Ahora imagina que estás en bolas, con tubos por todas partes, una compresa que debes sujetar entre las piernas, una barriga el tamaño de Júpiter y contracciones. Y, por si esto no fuera poco, añade ciertos... problemas personales.
-No te encuentro la columna -me dijo el anestesista.
-¿No estoy bien colocada?
-No, no, es por la grasa.
-Eh... gracias.
-A ver, inclínate más... Ay... es que tienes una escoliosis tremenda. A ver... no . Y ahora... no. Voy a intentarlo una vez más...
El anestesista se disculpó. Me dijo que tenía tal escoliosis que la única forma era ir probando hasta atinar con el punto.
-Tú pincha todo lo que haga falta, pero la epidural me la pones cueste lo que cueste.
Y eso hizo.


Hasta que de pronto noté que se incorporaba.
-Estoooo... tú no tendrás sida, ¿verdad?
-No, ¿por?
-Nada, nada. Que me he pinchado yo.
-¡De eso nada! ¡Que la epidural es para mí!
-Voy a llamar a mi compañera a ver si ella puede.
-¿Y si no puede?
-No te preocupes: esto es como abrir un bote de mayonesa: te tiras horas intentándolo, y luego el primero que pasa lo abre sin esfuerzo.
Y así fue. Entre tanto, yo había conseguido perder la compresa y que se me soltara la vía. Entre eso y el autopinchazo del anestesista, cuando ZaraJota entró a la habitación las sábanas estaban llenas de sangre.
-¿PERO QUÉ HA PASADO AQUÍ?
-No te preocupes, no es toda mía.
-¿Y se supone que eso me tiene que tranquilizar?
Me cambiaron toda la ropa de cama y me dijeron que me echara la siesta.
-Y tú aprovecha para irte a comer -le dijeron a ZaraJota.
-¡Pero no puedo dejarla así!
-Si quieres puedes comprarte un bocadillo y comértelo aquí.
Yo estaba alucinando.
-Y UN GÜEVO VAS A COMERTE UN BOCADILLO EN MI CARA MIENTRAS ESTOY DE PARTO.
Que llevo en ayunas desde ayer, coñoyá.
ZaraJota se fue a comer. Cuando volvió, yo estaba sudando como un pollo. Hacía muchísimo calor.
-¿Me abanicas?
ZaraJota sacó el abanico de mi abuela y empezó a darme airecito con tan poco gracia que le acabé quitando el abanico. ¿Por qué los hombres no saben abanicar? En serio, no es tan complicado. Mira Locomía.
Visto el éxito, cambiamos el abanico por un trapito empapado en agua que me ponía en la frente de vez en cuando. Cuando volvió la matrona, le pedí permiso para beber agua.
-¡Solo sorbitos pequeños! -me advirtió.
-Sí, sí. Es que tengo calor.
La matrona me miró de arriba a abajo.
-¿Y por qué estás tapada con la colcha?
-Eh...
La parte positiva es que así me di cuenta de que, efectivamente, la epidural había empezado a hacerme efecto.
Al rato la matrona volvió para explorarme. Otra vez.  A esas alturas yo ya me sentía como el puto río Congo.
-Todo va bien, pero el niño no ha entrado en el canal de parto. Vamos a tener que sacarlo con unas ventosas. Voy a prepararlo todo y ahora vengo.
-¿Y yo qué hago? -pregunté. Que lo mismo podía ayudar dándome golpecitos en la cabeza, tipo bote de ketchup.
-Nada.
-Es que tengo ganas de empujar.
-Bueno, pues empuja, que mal no te puede hacer.
Se fue a por las ventosas y cuando volvió a asomarse a mis bajos se le cambió la cara.
-¡QUE YA ESTÁ AQUÍ! ¡QUE LE VEO EL PELITO!
-No puede ser -le dije-. Nadie en mi familia ha parido un niño con pelo desde que el mundo es mundo.
Pero ya no me hacían caso. De pronto había un montón de gente desmontando partes de la cama y montando otras. Una señora me bañó en un líquido rosa.
-Es desinfectamente -me dijo.
Otra me colocó una especie de manta verde en las piernas.
-Es aséptica -me dijo.
ZaraJota me agarró la mano, y yo miré la camiseta llena de pelos de gato.
Ay, dios... Tiene pelos como para rellenar un colchón.
¿No le van a poner una bata verde ni nada?
¿Será que lo van a echar?
ZaraJota se aferró a mi mano y se concentró en poner cara de "yo no llevo una camiseta cubierta de pelos de gato". Lo debía estar haciendo muy bien: nadie parecía fijarse en él.
-Bueno -dijo la matrona-, a ver si podemos hacer esto nosotras y no hace falta meter a "los hombres".
Los hombres, ya lo sabía yo, eran los ginecólogos, y yo era la última interesada en que intervinieran, así que cuando me dijeron que agarrara la barra la agarré, cuando me dijeron que intentara arrancarla lo intenté, y cuando me dijeron que me metiera los dedos en la vagina para tocar la cabeza del niño... me negué en redondo. Que una tiene un límite.
-¡Que sí, boba, verás lo cerca que está!
Ay, lo que tiene que hacer una poco los hijos...
Y obedecí.
Ostras.
Que está ahí mismo. ¡Esto está hecho!
Entonces la matrona se volvió a ZaraJota.
-¿Quieres tocar tú? -le preguntó.
Yo miré de reojo la camiseta llena de pelos.
"Que diga que no, que diga que no..."
-No, gracias. Quizá en otra ocasión.
Volví a mirarle de reojo y le mandé un mensaje telepático.
"¿En otra ocasión? ¿EN OTRA OCASIÓN?"
"¡Que me he liao! ¡Que estoy muy nervioso!"
La matrona interrumpió nuestra conversación telepática para anunciarnos que iba a tener que recurrir a la episeotomía, que es un cortecito que se hace en una parte muy delicada del organismo para evitar que se rompa accidentalmente y sea peor.
-Claro, claro, lo que haga falta -le dije.
Entonces fue cuando me di cuenta de que la epidural no había quedado bien puesta, y solo tenía dormidas algunas partes del cuerpo, y no precisamente la más importantes para el proceso.
En fin. No voy a entrar en detalles. Lo importante es que Bebé-kun salió rápido y bien.
Me lo pusieron encima, con su olor a barquillos de vainilla y los ojitos muy abiertos, y las enfermeras le colocaron un gorrito sospechosamente parecido a las redes para los garbanzos del puchero.
Con el hambre que yo tenía, ya son ganas de provocar.
Nos dijeron que teníamos que estar dos horas "en observación", y nos dejaron solos para que descansáramos.
Aprovechamos para llamar a mis padres, lo que, ahora que lo pienso, igual era un poco incoherente.
-Hola -les dije-. ¿Está por ahí Bebé-chan?
Obsérvese que todavía era Bebé-chan por entonces.
-Sí.
-Que se ponga.
-Espera, que le pongo el manos libres... Dile hola a mamá.
-HOLA MAMÁ.
-Hola piojito. Soy mamá. ¿Y sabes quién está conmigo? El hermanito, que ya ha salido.
Entonces oí de fondo la voz de mi padre.
-¿Y CUÁNDO NOS LO PENSABAS DECIR?
Uy, uy, que para mí que mis padres empiezan a sospechar algo.




Fin.





21 septiembre 2015

Japiberdei tu bebechan

Interrumpimos la emisión porque hoy, 21 de septiembre de 2015, Bebé-chan cumple tres añazos y es oficialmente ascendida a Nena-chan.
Para celebrarlo, vamos a hacer un concurso.
¿Preparados?

Como sabéis, los estudios de cine y televisión tienen expertos en publicidad, márketing y estudios de mercado que les ayudan a decidir qué títulos poner a sus producciones.
A Bebé-chan Nena-chan estas decisiones le importan un pimiento: ella llama a las cosas como le da la gana, y a veces adivinar lo que está pidiendo es bastante complicadito.
Y de eso va el concurso:
 Bebé-chan Nena-chan regala un libro del #Lorzfunding a la primera persona o persono que envíe un mail a lorzagirl@gmail.com con los títulos oficiales de las siguientes películas, series y programas de la tele:


1. Letigó

2. El papá de la princhesita

3. Angüisin (antes conocida como Cacabebes)

4. La película de la rana

5. Tele-Dudo

6. Tetera café

7. Señorita tiene pie grande, tiene pie pequeño

8. Bajo del mar

9. Los banana

10. Niños cochina

11. Epidermán

12. Pingüinos cantan

13. Llora Llora

14. Perro que corre

En caso de que nadie acierte todos, el ganador será el primero que acierte más.
Y si el ganador lo prefiere, en lugar de libro le enviaremos una camiseta.
¿Está claro?

¡Mucha suerte y que gane el más rápido!


Pd: Hemos deshabilitado temporalmente los comentarios para evitar trampucias. Los volveremos a activar en cuanto tengamos un ganador. Para cualquier duda os podéis dirigir a lorzagirl@gmail.com




EDITADO 22/09/2015
El plazo para participar ha finalizado. 
En breve nos pondremos en contacto con el ganador y haremos públicas las respuestas. 


EDITADO 22/09/2015, UN PAR DE CAMBIOS DE PAÑALES MÁS TARDE

Lo primero, las respuestas correctas.


1. Letigó
Si tienes que ver Frozen unas quinientas veces al día, al menos que sea en la versión de Idina Menzel.


2. El papá de la princesita
Cualquiera de Star Wars en la que salga Darth Vader, el papá de la princesita.

3. Angüisin (antes conocida como Bancabebés)
Lo de Nena-chan con Blancanieves fue amor a primera vista, y aunque después hemos pasado rachas de Frozen o de Enredados, siempre acabamos volviendo al clásico, que empezó llamando Cacabebés, luego Bancabebés, y ahora ha evolucionado a Angüisin.
Blancanieves, por la primera canción que canta la susodicha mientras la acosa el príncipe stalker.


4. La película de la rana
Enredados. Ya no sabemos cómo explicarle que es un puñetero camaleón.



5. Teledudo
El centro del universo es un lugar excavado en la roca y llamado Fraggle Rock. Y Dudo es el fraggle que más mola de todos, aunque solo sea porque es el único del que tenemos peluche.


6. Tetera café
La bella y la bestia. La nena tiene claro dónde estaba el talento en esa película.


7. Señorita tiene pie grande, tiene pie pequeño
Cenicienta.


8. Bajo del mar
La Sirenita, a pesar de que jamás ha oído la canción en castellano.


9. Los banana
Cualquiera en la que salgan minions, por razones obvias.  



10. Niños cochina
Masterchef en cualquiera de sus ediciones, incluida la junior y el espanto de Cocineros al volante.


11. Epidermán
Spíderman. Cualquiera de ellas. no creo que haya visto más de cinco minutos de ninguna, pero eso es lo de menos. Le encanta Spiderman: tiene uno tamaño Gi-Joe y otro tamaño pinipón: dice que son Epidermán Mamá y Epidermán Bebé. Por suerte para mi salud mental, Epidermán Mamá no ha oído hablar de los beneficios de la lactancia materna y alimenta a su vástago con biberón.


12. Pingüinos cantan
Happy feet, aunque técnicamente va de un pingüino que no puede cantar.


13. Llora llora 
Dora, Dora, Dora 
La exploradoooora...

Pero Nena-chan prefiere cantar

Llora, llora, llora
la exploradoooooora...

y es raro, porque cada vez que sale en la tele la que llora soy yo.


14. Perro que corre
Bolt.
¿Por qué? Ni idea.  Como bien ha dicho uno de los participantes, "hay muchas películas de perros que corren". De hecho, los perros no pueden hacer mucho más que correr, ladrar y olerse el trasero unos a otros. Pero para Nena-chan el perro que corre es solo Bolt.




Gracias a todos por participar.
Vuestras respuestas han sido muy... interesantes. Sí. Eso.
Preocupantes, también, en algún caso. Pero bueno, yo no soy nadie para criticar: a fin de cuentas soy la que le ponía Spiderman a una niña de dos años.

En fin.

No ha habido ningún participante que acertara las 14 películas (ahí si que me habría empezado a preocupar de verdad por vuestra salud mental).
En cambio, sí que tenemos una acertante de 12. Asegura que ha sido por casualidad, y por tanto su estado mental no supone ningún peligro para las personas que le rodean...
En cualquier caso, enhorabuena, ¡en breve nos pondremos en contacto contigo para hacerte llegar el premio!



PD. vuelvo a activar los comentarios, aunque me dais un miedo...

17 septiembre 2015

Operación Timey Wimey, 4

Previously in Lorz...
Lo del culo.

El equipo médico al completo me había dejado claro que lo mejor que podía hacer para acelerar el parto era relajarme y disfrutar. Me dieron incluso una explicación médica, pero como no me acuerdo he pensado que mejor me invento una:
Resulta que si el embarazo empieza exactamente como comenzó, te dan puntos de feng shui y luego puedes cambiarlos por un ipad.
Por ejemplo.
Para garantizar que nadie venía a aturdirnos con su amor, ZaraJota y yo pusimos en marcha la Operación Timey Wimey, que se basaba en tres puntos:

1. NEGACIÓN PAUSIBLE
En realidad, más que negación pausible era negación sin pausa.
-¿Cuánto tiempo estarás ingresada? -me preguntaban.
-No lo sé.
-¿Cuándo podrás recibir visitas?
-No nos lo han dicho.
-¿Van a provocarte el parto?
-No nos han informado.
-¿Estás tonta o qué?
-No tenemos confirmación.
Y todo así.
-Pues vaya con la seguridad social -me dijo mi madre por teléfono al segundo día de ingreso-, que no te dan explicaciones de nada.
Entonces empezó a preocuparme que mi madre se plantara en el hospital, con los brazos en jarras y los dientes apretaos, a montar el pollo porque no nos daban explicaciones, y cambiamos de táctica: en lugar de negación pausible optamos por "según evolución".
-¿Cuánto tiempo estarás ingresada? -me preguntaban.
-Según evolución.
-¿Cuándo podrás recibir visitas?
-Según evolución.
-¿Van a provocarte el parto?
-Según evolución.
-¿Estás tonta o qué?
-Según evolución.

2. CORTINA DE HUMO
El personal me dejó llevarme el teléfono móvil a todas partes, incluido el paritorio, y lo pude seguir usando hasta que necesité las dos manos libres (la matrona, que se empeñó en que arrancara una barra de la cama, dios sabrá para qué).
Así pude estar pendiente de Bebé-chan, contestar mensajes, y twittear con mucho cuidado para que nadie sospechara.



Bueno, más o menos.

3. ESCÓNDETE DETRÁS DEL MORENO
Cuando fuimos a urgencias pensábamos que seguramente no sería nada y que nos mandarían de vuelta a casa, así que en vez de ir al hospital que teníamos previsto, nos fuimos al que nos pillaba más cerca, que casualmente es un hospital militar. Eso nos vino muy bien porque cada vez que alguien detectaba algún agujero en nuestra historia, simplemente decíamos "es que es un hospital militar".
Y a todo el mundo le parecía de lo más razonable. Gracias, Expediente X, por convencer a la humanidad de que los militares son raros.

En fin.
A pesar de que ZaraJota miente de p*t* pena, la Operación Timey Wimey funcionó perfectamente:
durante dos días, nuestras familias estuvieron convencidas de que estábamos en el hospital "en observación", por "una cuestión de puro procedimiento" y porque "los militares son así". Y no era mentira: estaba de lo más observada y procedimentada.

El primer día me pusieron la dichosa prostaglandina y no me hizo nada, así que el segundo día directamente me llevaron a la sala de dilatación y me pusieron un gotero con oxitocina que, por lo que he oído, es algo así como polvos pica-pica para el piticlín.
-Y ahora, a esperar -dijo la matrona.
Como teníamos mucho tiempo por delante, ZaraJota y yo nos dedicamos mirar los piquitos de las contracciones en el monitor. Nos habíamos inventado un juego, "adivina cuánto duele": ZaraJota intentaba adivinar, solo mirándome a la cara, a que número de la gráfica llegaríamos. Se le daba muy bien hasta que llegamos al ocho y empecé a poner la misma cara en todas (más tarde descubriría, con gran felicidad, que a partir del doce saco la lengua).
Estábamos en esas cuando mi madre envió un mensaje al GRUPO FAMILIA.
"Bebé-chan no tiene camisetas de manga corta"
Dejé de mirar el monitor para contestar.
"Tiene que haber, metí dos mudas completas en su mochila"
"Pues no hay. y es que hemos pensado ir al parque, y justo hoy hace calor, y solo hay camisetas de manga larga, y se va a cocer"
Esperé a un hueco entre contracciones y la llamé.
-¿Qué pasa?
-Que estoy mirando la maleta de la niña, y solo tiene camisetas de manga larga.
-No puede ser, metí dos mudas completas, mira a ver...
-No, no hay.
-A ver, dime lo que hay.
-¡Viene otra! -me avisó ZaraJota, que parecía creer que si no me avisaba no me iba a dar cuenta o algo-. Esta va a ser un ocho, por lo menos.
-Hay unos leggins, una camiseta de Frozen de manga larga, ¿ves? Es de manga larga.
-¿Y... no hay... una blanca de manga corta?
-No.
-¿No?
-Ah, sí, aquí está.
-Pues... ponle... esa -por dios, ponle esa, ponle un saco, ponle un tanga de leopardo, me importa un pedo de gamba.
-Es que es interior.
-No... es... interior -es una p*t* camiseta blanca, es interior, es exterior, es lo que te dé la gana.
-Es que no lleva dibujo, Y tú siempre le pones camisetas con dibujo.
-La cami... seta de Frozen se transparenta... por eso debajo... le pongo camiseta... sin... dibujo -maldita sea la camiseta de Frozen, maldita sea Frozen, maldita sea la madre del guionista de Frozen por toda la eternidad.
-Ah, pues le pongo esta.
-Eso... -esa, otra, la de más allá, no me importa, de verdad, si no me voy a enterar, y si no, en vez de ir al parque te quedas en casa y le soplas en la cara para que parezca que le da el aire.
-Es que la he visto y como tú siempre le pones camisetas con dibujo pues he pensado, esta va a ser interior, y la otra era de manga larga, y he pensado, esto va a ser que hizo la maleta esos días que refrescó, ¿te acuerdas la semana pasada que refrescó?, y luego se ha olvidado de meter cosas así como más de veranito, y es que hoy hace mucho calor, y queremos ir al parque y he pensado que como le ponga la camiseta de manga larga se va a cocer, pobrecita mía, con esa piel que tiene, y claro, como solo había camisetas de manga larga y la otra no tenía dibujo y yo creía que era interior...
-Uy, que cara estás poniendo -me dijo ZaraJota-. Eso es que va a ser un nueve por los menos.
-BUENO MAMÁ PUES NADA RESUELTO YA SI ESO HABLAMOS LUEGO.
Al rato recibí otro mensaje de mi madre.




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Aprovecho para hacer un inciso:
Dios, si existes y de verdad te gusta mandar gente al infierno, hazme el favor: no envíes a los homosexuales, que no le han hecho nunca nada malo a nadie. Envía en su lugar al hijo de la gran p*t* que inventó los grupos de whatsapp. Anda. Hazlo por mí.
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Y el mensaje de mi madre decía:
"Vamos para el hospital a recoger los justificantes para el trabajo"
Como yo estaba ingresada, mi madre se había cogido tres días por "ingreso hospitalario de familiar en primer grado" para quedarse con Bebé-chan.
"¿Y lo necesitas YA-YA-YA?", pregunté. O sea, que estoy pariendo y tal.
"Yo no, pero tu padre sí"
"Creía que había ido a trabajar"
"Y ha ido"
Me rindo. Prefiero no saberlo. Venid a por el p*t* justificante si os hace tan felices.
"Vale, avisad cuando lleguéis para que salga ZaraJota a ver a Bebé-chan"
Y entonces miré a ZaraJota y por primera vez me fijé en su camiseta.
-¿Esa no es la misma camiseta que llevabas ayer? -le pregunté.
-Sí, es la que me puse para venir al hospital.
-¡Hace dos días de eso!
-Ya, es que no me acordé de coger una muda para mí.
-¡Pero estuviste en casa recogiendo cosas! ¡Dos veces!
-Ya, es que se me olvidó coger otra camiseta.
-POR LOS CLAVOS DE MI BILLY, ¿QUÉ COJONES OS PASA HOY A TODOS CON LAS CAMISETAS?
Bueno. Pensé. Vamos a calmarnos. Ya que mis padres van a venir al hospital podían traerle una camiseta limpia. Hermano Mediano, que vive con ellos, tiene millones de camisetas, y no sería la primera vez que le presta alguna a ZaraJota. Así que mandé un mensaje al GRUPO FAMILIA.
"Ya que vais a venir, ¿podéis traerle a ZaraJota una camiseta?"
Mi madre, siempre solícita, no tardó en contestar.
"Claro, ¿cuál?"
Miré a ZaraJota con desesperación. ¿Cómo que cual?
"Una camiseta, la que sea. La que quiera prestarle Hermano Mediano"
"Ok", contestó, "¿de manga larga o de manga corta?"
¿Sabéis lo que os digo? Que os metáis la camiseta por el culo.

Continuará...




14 septiembre 2015

Operación Timey Wimey, 3

Previously in Lorz...
Sin pase no se pasa.


A la mañana siguiente no me había puesto de parto. Es más: no había sentido ni la más mínima contracción, y eso tiene mucho mérito, porque llevaba meses con contracciones, y meses de baja y haciendo reposo para no ponerme de parto antes de tiempo. 
-A ver si me he pasado reposando y ahora no me voy a poner de parto nunca. 
-No te preocupes -me dijo la matrona-. De una forma u otra lo sacaremos. 
Entonces me explicaron que iban a suministrarme prostaglandina para ver si así me ponía de parto o qué. La prostaglandina es una hormona que... a ver cómo lo explico... digamos que es una hormona que segregan los señores cuando juegan al parchís. 
A mí aquello me mosqueó muchísimo. 
Primero, ¿no era precisamente jugar al parchís con un señor que segregaba cosas lo que me había metido en este lío?
Segundo, ¿de dónde había salido la prostaglandina que me estaban poniendo? 
Y tercero, ¿no irán a suministrármela por vía oral, verdad? Porque en un momento de pasión, todavía, pero así a palo seco, sin unos preliminares de nada, la prostaglandina de un desconocido y tal como que me daba palo. Que soy una mujer CASADA, en fin.
Bueno, os ahorraré los detalles y voy a ir al grano, que además Bebé-kun está haciendo ruiditos y para mí que vuelve a tener hambre.
La prostaglandina se suministra por vía vaginal (piticlinar) en la forma de una especie de tampón rosa. Si intentan poneros uno de otro color, negaos: ya que os van a tocar el piticlín, al menos que sea con estilo.
Después la matrona se puso muy seria:
-No te vamos a engañar: esto va a ser difícil y largo, muy largo: seguramente el niño no nacerá hasta la madrugada del día 28 -dijo-. La buena noticia es que puedes contribuir a acortar el proceso estando tranquila y relajada. Te vamos a llevar a tu habitación, te estaremos controlando con monitores, también vamos a darte antibióticos para prevenir la infección y suero para esa tensioncita que tienes...
-¿Y yo qué puedo hacer?
-Descansa. Lee. Habla con tu pareja de lo que estáis viviendo. Dedicaos tiempo a vosotros y al bebé. Relajaos. Tenéis un mínimo de tres días de hospital por delante, lo mejor es que lo toméis con calma.

Tres días.
Tres frutos días.
Yo ya me veía tres días en la cama, con la parentela circulando, con toda la buena intención del mundo, para aturdirnos con su amor, o peor, mandando mensajes cada cinco minutos: "¿HAS PARIDO YA? ¿Y AHORA? ¿Y AHORA?".
Estaba segura de que así no iba a ponerme de parto nunca.
Y aunque me pusiera, no iba a ser NUESTRO parto, no sé si me explico.
Así que miré a ZaraJota, ZaraJota me miró, y sin necesidad de decirnos nada tomamos la decisión suicida de no avisar a nadie. A la familia de ZaraJota ni le dijimos que estaba en el hospital, pero mis padres tenían que quedarse con Bebé-chan y algo les teníamos que contar. 
-Diles que estoy en observación. 
-¿Y por qué tengo que ser yo? 
-Porque yo miento fatal, y además así si se enfadan siempre puedo echarte la culpa a ti. 
-Ah, vale. 
Así que fue ZaraJota el que dio la noticia. 
-Lorz y el niño están bien -anunció por teléfono-, pero se van a tener que quedar unos días en observación.
-¿Y eso? 

-Eh... Para observar.
-¿El qué?
-Bueno... -ZaraJota me miró con desesperación y yo me encogí de hombros: "invéntate algo"-. Tienen que observar lo observable de la observación observacional del observatoide observatrónico. Del culo.
Estupendo: seguro que así no sospechan nada.


Continuará...

10 septiembre 2015

Operación Timey Wimey, 2

Previously in Lorz...
Yo no he roto nada, no podéis demostrarlo.


El siguiente paso fue informar a ZaraJota, que estaba en la sala de espera, bueno, esperando. 
-Que no me dejan irme porque he roto no sé qué -le dije. 
ZaraJota me cogió las manos y me miró a los ojos.
-Sabía que esto tenía que pasar tarde o temprano -suspiró-. No te preocupes: te buscaré un buen abogado.
-Mejor ve a casa y busca la maleta que preparé para el hospital, y rapidito que está la cosa muy tonta. 
ZaraJota se fue a buscar la maleta mientras a mí me instalaban en la habitación y me contaban Todo lo que Usted Necesita Saber Cuando Está a Punto de Explotar. 
-Aquí tienes compresas, una toalla y un camisón -me explicaron-; y eso es un pase para que tu marido pueda entrar y salir por la noche sin problemas.
-Ah, no creo que lo necesitemos -dije, y lo guardé en un cajón.
Me puse el camisón, que por supuesto era de los que te dejan todo el pompis al relente, así que no sé por qué lo llaman camisón, pudiéndolo llamar delantal, que sería más adecuado y no alimentaría falsas esperanzas. Y luego me metí en la cama a esperar a ZaraJota.
Y esperé.
Y esperé.
Y esperé.
Empezaba a pensar que me había abandonado a mi suerte cuando, al filo de la media noche, apareció, pálido y sudoroso.
-¿Dónde estabas? 
-Prefiero no entrar en detalles... solo te voy a decir una cosa: nunca intentes entrar en un hospital militar por la puerta que no es, fuera del horario de visita y llevando una maleta llena de camisones. 
-Oh. 
-No paraban de decirme que para entrar necesito un pase. ¿Qué pase? ¡A nosotros nadie nos ha dado ningún pase!
-...
-Nadie nos ha dado ningún pase, ¿verdad?
Uy, uy, mira que tarde se nos ha hecho, deberíamos dormir.

Continuará...

07 septiembre 2015

Operación Timey Wimey, 1

Como sabéis, hicimos una porra para adivinar cuándo nacería Bebé-kun, y ZaraJota intentó amañarla haciéndome bailar el día que él había elegido, sin éxito. 
Mientras tanto, en el último control del embarazo, el médico me había dicho que pensaba que tal y como iban las cosas era muy probable que me plantara en la semana 42 de embarazo y que me lo tomara con calma. 
Ese era el estado de la cuestión cuando el 25 de agosto, que es mi cumpleaños, y tras dos meses de lenta agonía, me desperté sintiéndome muy bien. Tan bien, que en lugar de dedicar el día a arrastrarme agónicamente de la cama al  sofá me fui de paseo con Bebé-chan, y como no me cansé, nos fuimos al  supermercado para comprar cuatro cosillas y hacer una merienda un poco especial, solo para nosotras, y luego pensé qué coño, que se venga toda mi familia, que treinta y cinco (lo del culo) no se cumplen todos los días. 
Esa tarde, cuando llegó mi familia, yo estaba en la cama, y al ir a incorporarme FUF, se me escapó un poco el pipí.
-Anda -le dije a ZaraJota-, entretén a mi familia un rato, que estoy fatal de lo mío y se me ha ido el punto. 
Estaba cambiándome de braguitas cuando me agaché y FUF, se me escapó otra vez.
-Jijiji -le dije a ZaraJota-, qué lerda soy, se me ha vuelto a escapar. 
Y justo cuando me estaba ajustando las braguitas por segunda vez FUF. O, mejor dicho, FUUUUUUUUUF.
-Estoy gilipollas -le dije a ZaraJota-. Pues no voy y me meo encima.
ZaraJota me acercó una toalla y se abstuvo de hacer comentarios.
Me duché y cuando estaba poniéndome de nuevo las braguitas, FUF, otro escape. 
Para entonces había llegado a tres conclusiones:
1 me estaba quedando sin bragas limpias
2 lo más sensato era que me pusiera una compresa también
3 estaba batiendo el récord mundial de producción de orina, y mi esfínter no estaba colaborando en retenerla
-Esto no es normal -le dije a ZaraJota-. Creo que mi vejiga ha perdido por fin las ganas de vivir. 
-A ver si vas a tener infección otra vez.
-Pues no te digo yo que no, que tengo como un picor de bajo sospechosísimo. 
Y entonces me acordé de que el médico me había advertido de que a veces las infecciones de orina provocan pequeñas roturas en la bolsa y que debía estar atenta.
-¿Has notado pérdidas de líquido? -me había preguntado. 
-Hombre, estamos a 50° y peso unos 100 Kilos -le había dicho-. Pierdo líquido continuamente, sobre todo por los sobacos.
El médico me tranquilizó explicándome que es físicamente imposible perder líquido amniótico por los sobacos, pero me insistió en que a la menor señal de infección de orina saliera corriendo a urgencias. 
Así que consulté con mi familia, que para eso la tenía a toda de cuerpo presente y llegamos a la conclusión de que lo mejor es que fuera a urgencias. 
-Deberías ir -dijo Hermano Pequeño-. Así te quedas más tranquila tú. 
-Deberías ir -dijo ZaraJota-. Así me quedo más tranquilo yo. 
-Deberías ir -dijeron mis padres-. Así nos quedamos con la niña nosotros.
Y acto seguido cogieron a Bebé-chan en brazos y salieron corriendo y agitando los bracitos. 
-Eh...
A mí lo de pasar la tarde de mi cumpleaños en urgencias por haberme hecho pis encima no me hacía demasiada ilusión, para qué nos vamos a engañar. Pero eran cuatro votos contra uno, y seguía haciéndome pis encima, y no me quedó más remedio que ir. 
Eso sí, con calma.
Primero me depilé y me duché y me puse bragas limpias, otra vez; luego me comí mi merienda de cumpleaños con tarta incluida, y después ZaraJota y yo nos fuimos al hospital en autobús y con lo puesto. 
Cuando llegamos al hospital empecé a sentirme realmente estúpida, y más cuando me tocó explicar por qué estaba allí. Y encima me exploraron; ya sabéis a qué me refiero. Estaba subida al potro de tortura y con una mano ajena en mi interior cuando la matrona me dijo que había roto aguas. 
-Lo que estás perdiendo no es orina, es líquido amniótico. 
-Entiendo, cómo lo recupero?
-Eh... ya no lo recuperas.
-Entonces me voy a casa y hago reposo absoluto hasta que...
-No, no: si no te pones de parto esta noche hay que provocártelo.
-Entonces me voy a casa y mañana...
-No, no. A ver cómo te lo explico... La única forma de que te vayas a casa es con un bebé en brazos.
Pues a ver de dónde saco yo un bebé a estas horas.

04 septiembre 2015

Cinco años se pasan bailando

Parece que fue ayer, pero no.









Ninguna embarazada rompió aguas durante el rodaje de este vídeo.
Al día siguiente, en cambio... (continuará)

29 agosto 2015

A mi querido, no tan diminuto niño

Dicen que al segundo embarazo se le hace menos caso que al primero, y puedo que algo de verdad haya en ello: resulta un poco difícil concentrarse en el milagro de la vida que se desarrolla silenciosamente en tu interior cuando tienes una fuerza desatada de la naturaleza gritando "QUERO FRANFUR KECHU" en tu exterior.
Con todo, ser el segundo tiene sus ventajas. Mamá ya conocía las señales y en seguida supo que estabas ahí. Notó tu movimiento cuando apenas era un temblor y te sintió crecer paso a paso. Mamá sabía lo que quería, tenía más experiencia, y cometió menos errores... o eso espera.
La verdad es que habría sido difícil ignorarte. Menudo embarazo hemos pasado, majete. Sin tener nada grave, sin haber realmente ningún problema, mamá ha sufrido todas las pequeñas miserias del manual de la perfecta embarazada. Algunas eran dolorosas, otras solo frustrantes o agotadoras. Las peores: el cansancio, la falta de concentración y la irritabilidad. Afectaban a la familia y al trabajo, y requerían de mamá una gran fuerza de voluntad que no siempre ha estado a la altura.
Por eso, aunque me hubiera gustado llevarte a correr grandes aventuras, al final nuestras correrías han sido más de estar por casa.
Por ejemplo, hemos sacado adelante un #Lorzfunding, que no es poco. Un fin de semana de ventisca nos fuimos a la nieve y casi nos quedamos sepultados allí. Recorrimos medio Madrid buscando el colegio perfecto para tu hermana. Libramos grandes batallas para que nos cedieran el asiento en el metro, y ganamos algunas. Sacamos un armario de un rincón, pintamos todo el piso y movimos muebles para hacerte un sitio. Una noche, nos colamos en una fiesta en la embajada italiana. Hicimos pilates y ejercicio moderado. Hemos inundado un bungalow, porque si no hacemos reventar una tubería de vez en cuando no somos nosotros, y hemos sobrevivido, a duras penas, al verano más caluroso de la historia.
Me hubiera gustado hacer mucho, mucho más por ti.
Por suerte, toda la energía que le faltaba a mamá le sobraba a tu hermana.
Y eso que al principio, cuando le dijimos que había un bebé dentro de la barriga de mamá, levantó la Ceja del Escepticismo. Después, en la guarde, le explicaron que iba a tener un hermanito, como una de sus amigas. El hermanito en cuestión tenía alrededor de un año y debía pesar unos diez kilos: cada vez que mamá oía "MI MANITO VA A SER ASÍ" se le ponían los pelos de punta.
-Mamá hará lo que pueda -contestaba-. Pero va a necesitar MUCHA epidural.
Con el tiempo, tu hermana acabó entendiendo que de verdad había un niño dentro de la tripa de mamá, y aprendió a identificar a los bebés recién nacidos. Iba por la calle señalando y gritando "MIRA, MAMÁ, UN BEBE. COMO MANITO CUANDO SALGA TRIPA MAMÁ". Un día se asomó a un cochecito y dijo "QUERO ESTE BEBÉ". Los padres de la criatura se lo tomaron sorprendentemente bien,y ni llamaron a la policía ni nada.
Tu hermanita te ha querido con locura desde que entendió que estabas ahí. Te ha hecho dibujos, a veces pintando directamente sobre la piel estirada de mamá, te ha cantado canciones y leído cuentos. Percutía en la tripa al ritmo de una canción que nos inventamos para ti. Te daba besos de buenos días y buenas noches y de porque sí. Nos ayudaba a escoger tu ropa y guardaba con mimo los juguetes que te iban regalando. Si había chuches, las repartía: "UNA PARA MÍ, UNA PARA PAPÁ, UNA PARA MAMÁ Y UNA PARA MANITO". Mamá estaba encantada porque siempre pillaba doble, claro. Y tú... pronto nos dimos cuenta de que reaccionabas a su voz más que a cualquier otra cosa. Te desperezabas y te movías como si no pudieras esperar a salir para jugar con ella.
Nosotros tampoco podíamos esperar. Teníamos muchísimas ganas de conocerte, de estrujarte y de que te unieras a nuestro circo ambulante de tres pistas, ahora cuatro.
Y ahora que estás aquí... va a ser una gran aventura, y aún más grande gracias a ti, mi pequeño.



23 agosto 2015

Más frases de madre para no decir

En los últimos días me he dado cuenta de que Bebé-chan ha crecido mucho, nuestra relación madre-hija ha evolucionado en proporción, y ha llegado el momento de actualizar mi lista de frases de madre que pensé que nunca llegaría a decir.



¿En la cama con los zapatos?

Esto ni siquiera es una frase de verdad. O sea: no tiene ni verbo. Pero es que las madres somos así, muy del ablativo absoluto.
La verdad es que nunca he tenido nada en contra de que se subiera a la cama con zapatos... hasta que he estado un mes en reposo y me he encontrado en la cama y a merced de esos mismos zapatos. 
Después de varias dolorosas experiencias, la niña ha captado la esencia del mensaje estupendamente: sigue subiéndose a la cama con los zapatos, y mientras da saltos en mis sábanas limpias, me grita "¡CAMA CHAPATOS NO! ¡CAMA CHAPATOS NO!", para después quitárselos y tirarlos contra la pared, donde habitualmente rebotan y me golpean en la cara.
Me estoy empezando a plantear dejarle subir a la cama con los zapatos puestos, que es mucho más rápido y total, mis sábanas tienen un color muy sufridito. 


Tiene un color muy sufridito.
El color sufridito es un color que disimula las manchas. Así puedes llevar la ropa puesta más tiempo. 
Si no eres madre, cuando oyes hablar por primera vez del color sufridito lo primero que piensas es "será cerda la tía... ¿es que no lava la ropa cuando se ensucia o qué?". 
Pues bien: claro que lavo la ropa cuando está sucia. O sea: soy madre. Mi mayor aspiración en la vida es que la ropa se ensucie para lavarla. Va en mis genes. Pero cuando eres madre descubres también que la ropa puede tener manchas sin estar sucia. Por ejemplo: los calcetines de bebé. El bebé no anda. No suda. Ni siquiera le pones zapatos. ¿Cómo es posible que a los cinco minutos de ponerle los calcetines blancos de perlé, ya estén negros de mierdé? Es un misterio.¿Cómo se soluciona? Le compras calcetines de colores, que son más sufriditos. 
Cuando el bebé crece descubres que algún genio de la vida ha decidido que los chandals para niña deben ser rosa. A ser posible, rosa pastel. El chándal rosa solo está 100% limpio los primeros cinco minutos del día que se estrena. A partir de ahí ya no es que lo laves y se ensucie: es que sale directamente sucio de la lavadora, para ahorrar tiempo. 
Entonces te ves obligada a elegir: o sufre el color, o sufres tú. Y empiezas a comprar los chandals de niño, que tienen un color más sufridito. 


¿Dónde vas con todo el pepe al aire?
Esta es una expresión muy fina de mi tierra, cuya pronunciación correcta es
¿Onde vah con torpepe alaireeeee?
Los niños son nudistas por naturaleza, incluso en pleno invierno. Cuando son pequeños a lo más que alcanzan es a quitarse el gorro o los zapatos, pero llega un momento en que adquieren plena autonomía y pueden desnudarse cada vez que les apetece. La verdad es que Bebé-chan nunca ha sido muy exhibicionista (aunque, si le dices que le vas a poner unas braguitas de Hello kitty que molan mucho, se asegurará de enseñárselas a todo el que la salude por la calle, pero vaya, culpa tuya por darle ideas).
Nuestros problemas con el exhibicionismo han empezado este verano, porque en septiembre empezará a ir al cole de mayores (siendo "mayor" un niño de tres años) y en la charla que nos dieron a los padres nos pidieron que durante el verano enseñáramos a los niños a usar el baño y subirse y bajarse la ropita solos.
Nosotros lo de ir al baño ya lo teníamos conseguido, pero Bebé-chan todavía no atina a volver a colocarse la ropa después. Así que hemos dedicado el verano a entrenarla en la difícil tarea de subirse las braguitas.
Y de verdad que es difícil, ¿eh? No os vayáis a creer.
Después de un mes de prácticas, hemos conseguido que lo haga sola en un 90% de las veces. En el 10% restante, estás tan tranquila haciendo tus cosas cuando de pronto ves por el rabillo del ojo a tu hija correteando con las bragas por los tobillos.
Entonces es el momento de decir la frase:
-¿Onde vah con torpepe alaireeeee?
Que sale de las profundidades de tu ser, donde no sabías que llevaba treinta años acechando.


Si no recoges los juguetes van a la basura. 
Cada vez que digo esta frase me sonrojo de vergüenza, porque aunque no recuerdo que mi madre la dijera nunca, sí recuerdo haber jurado que yo no la diría (supongo que se la oiría a otras mamás, no lo sé, ni idea).
La cuestión es que si nunca has dicho esta frase es que no eres una madre de verdad y es posible que los servicios sociales estén estudiando retirarte la custodia de tus hijos. O sea,  háztelo mirar.
En realidad, las posibilidades de que  mamá tire un juguete rondan el 0%. Para empezar, la mayoría de los juguetes que tenemos rondando por casa son de papá. Además, mamá se ha convertido en una experta en lavar, restaurar, remendar y reparar todo lo que se rompe: la prueba está en el libro del Pollo Pepe, cuya composición actual incluye más cinta adhesiva que libro propiamente dicho. La cuestión es que cuando le digo "si no recoges los juguetes mamá se tropieza y se esmoña" no parece que le afecte mucho.


¿A que voy yo y lo encuentro?
Antes de ser madres o padres seguro qué habéis sido hijas o hijos, y os habéis preguntado cómo es posible que vuestra madre lo encontrara todo a la primera, después de que vosotros hayáis mirado POR TODAS PARTES sin éxito.
Hoy, en exclusiva mundial, voy a desvelar este misterio que ha quitado el sueño a cientos de generaciones de niños desde que el mundo es mundo:

Tu madre sabe dónde están las cosas PORQUE ES ELLA QUIEN LAS HA COLOCADO AHÍ. Porque después de repetirte unas cien veces que si no recoges los juguetes van a la basura, tú has seguido sin recogerlos, entonces ella ha hecho como que los tiraba a la basura cuando realmente lo que ha hecho ha sido PONERLOS EN SU PUTO SITIO. Cuya ubicación exacta desconoces, como demuestra el hecho de que seas incapaz de ponerlos ahí tú mismo.

Pd: queridas madres, usad esta frase con muchísima cautela, y solo cuando esteis seguras de que vais a encontrar lo que sea, porque si no se os queda una cara de gilipollas que no veas.


Deja de darme arrollones, por favor. 
"Arrollón" es una de esos conceptos que solo las madres conocen y entienden, como maxicosi, arrullito o vitaminas. La palabra ha pasado de madre a madre desde que, en tiempos inmemoriales, un Australopithecus Maternalis descubrió que, al alcanzar la edad de dos años, todas sus crías desarrollaban un número desproporcionado de codos, rodillas y pies cuyo único objetivo era clavarse en el cuerpo de su madre de forma continúa, sistemática y dolorosa. Los arrollones aumentaron su impacto a medida que los seres humanos perdían vello corporal, y alcanzaron su punto máximo con el último gran hito de la evolución humana: la invención de las zapatillas de deporte.
El arrollón es una experiencia única y extremadamente dolorosa que solo las madres podemos experimentar en su plenitud, pero si te apetece probarlo puedes hacer un simulacro de forma sencilla y económica: túmbate en el suelo, y pídele al equipo de fútbol del barrio que se ponga las botas de clavos y corra por encima tuyo durante toda una tarde.


¿A mamá se le pega?
Bebé-chan tiene un carácter pacífico y dulce, pero de vez en cuando se le cruzan los
cables y nos da unos bofetones que se nos quedan las retinas temblando. 
-¿A mamá se le pega? -le pregunto. 
-... NO. 
-Muy bien: a mamá no se le pega. 
Entonces suele intervenir ZaraJota. 
-Dile que a papá tampoco. 
Ah, no: aquí cada uno que defienda lo suyo. 


Si no duermes la siesta no podemos ir al parque. 
Esta es, técnicamente, una mentira por omisión.
La frase completa sería "si TÚ no duermes la siesta, YO no puedo dormir la siesta y no podremos ir al parque porque seguro que me duermo en un banco y se me cagan encima las palomas".


¿Cuántas veces te lo tengo que repetir? 
Si has dicho esta frase alguna vez, enhorabuena: ya eres una madre de verdad.
Esta es la única, la definitiva, la que de verdad te asciende al grado de madre, especialmente si eres capaz de decirla con los dientes apretados y los brazos en jarras, irradiando una velada amenaza.
Porque en realidad cuando dices "¿cuántas veces lo tengo que repetir?", lo que estás diciendo es "si lo tengo que repetir una sola vez más se abrirán las puertas del infierno y descenderán sobre ti todos los terrores reservados para el día del apocalipsis".
Porque eres madre y en el fondo como que quieres a tu progenie, pero a la quinta vez que la pillas usando la mosquitera de la terraza como si fuera una cama elástica horizontal (con el consiguiente peligro de que la tela se venza y la nena se de un moñazo épico contra los barrotes de la baranda) mientras grita "EPIDERMÁN, EPIDERMÁN", como que empiezas a perder la paciencia.
Y entonces aprietas los dientes, pones los brazos en jarras y sueltas:
-Eso no es para jugar, ¿cuántas veces te lo tengo que repetir?
A pesar de que sabes que la respuesta es:
-Las que haga falta, porque en eso consiste ser madre. 

19 agosto 2015

#porrabebekun

Me dicen los tuiteros que Bebé-kun está a punto de nacer (ojalá), que todavía no he organizado la porra, y que estoy perdiendo las buenas costumbres

Por tanto, se hace saber, que se abre el periodo de participación en la #porrabebekun.
Para participar, solo tenéis que dejar un comentario en esta entrada anotando la fecha en la que creéis que nacerá el enano.
Quien acierte ganará un sugus de limón, que me comeré yo a su salud, que no estoy como para compartir con nadie.

Antes de hacer vuestras apuestas, hay cierta información que debéis saber.

No salgo de cuentas el 7 de septiembre, pero hay diversos factores que pueden favorecer un parto antes de esa fecha:

  • Por diversas cuestiones administrativas, si me pongo de parto antes del lunes 24 no me pondrán la epidural. Si eso no es tentar a la suerte, que venga dios y lo vea. 
  • E 25 de agosto es mi cumpleaños.Si Bebé-kun nace el mismo día que yo nadie se volverá a acordar de mi cumpleaños en la vida. Es capaz de nacer ese día aposta, el pequeño opresor falocéntrico. 
  • El 4 y el 5 de septiembre tengo una boda. La misma boda, de hecho. Es una de estas cosas modernas. Ya tengo el modelito comprado, por supuesto. Además, imaginaos que gran historia sería. 


Por otra parte, el 8 de septiembre tengo una reunión en el colegio de Bebé-chan a la que no puedo faltar bajo ningún concepto. Y todos sabemos lo que eso significa.


Dicho lo cual, ¡que gane el mejor!
Bueno, el que acierte.
Yo qué sé, lo que sea.



Editado 20/08/2015
El estado de la cuestión en este momento:

21 de agosto: Scarlett (para hoy parece que ya no da tiempo)

23 de agosto: Nora, Bichejo y ZaraJota.
ZaraJota se cree muy listo porque dispone de cierta información privilegiada, pero lo siento, no va a ser. 

24 de agosto: Cigi, Pseudosocióloga, Trivinena, Genin

25 de agosto: Lautiara, Pilar, Pétalo, Julie y yo misma. Es mi cumpleaños y no se me ocurre mejor regalo que un Bebe-kun bien gordito. Además mi madre me ha prometido que si mi cumpleaños me pilla en el hospital me traerá tarta. 

26 de agosto: JF, Brizna, Clara, Anónimo

27 de agosto: Er-Murazor Asegura que los nacidos en esta fecha salen güenos, güenos. No sé yo. 

28 de agosto: Bettie Jander, Anónimo que quiere que vaya a la boda, Mamá en Bulgaria, Una gata en Jerusalem

29 de agosto: Nialir, Niniel, Jud, Anonimo que tiene una hija que cumple el 29. 

30 de agosto: África González, Anónimo de la luna., Marujaenlaindia

31 de agosto: Brujitastur, Obi-Wan, Donyaflor, Filofóbica

1 de septiembre: Ángela, B.B., Fle

A partir de aquí van todos los que no quieren que vaya a la boda del año:

2 de septiembre: Anónimo que quiere que me compre otro modelo, Mang Zanón, Ana Princesa del Guisante

3 de septiembre: Coccinellidae, Paloma, Anónimo del número de la suerte, Bitxera

4 de septiembre: Ares, Kurai, DarkDrago, Estrella, Vicente Carrasco

5 de septiembre: PGS

6 de septiembre: Lautiara, Olga Arg, Lawilla

7 de septiembre: Anónima que lee entre las sombras, Mi Álter Ego, Troyana, Rapapapel. 

A partir de aquí empieza la gente a la que le debo caer muy mal, porque si no yo no me lo explico.

8 de septiembre: Holden, Carolina Calvo, Pinkycadiz
En plena reunión del cole, ¿eh? Molaría. Además, como es año de elecciones durante este curso el centro cuenta con enfermera. Todo arreglado. 

9 de septiembre: Inés, Wendeling

10 de septiembre: Anónimo que quiere que llevemos sugus al colegio

11 de septiembre: Nils, Lauryncorr, Bluelines, Dibujos de Nube, Necio Hutopo

12 de septiembre: Uma

13 de septiembre: Lauryncorr

14 de septiembre: Mi padre. MI PROPIO PADRE, que es probablemente de mi misma sangre e incluso de mi misma especie, me desea 42 de semanas de embarazo, durante el verano más caluroso de la historia, y sabiendo que en la semana 36 su primer nieto varón ya pesaba cerca de 3 kilos. 
Yo no digo nada, pero seguro que hay leyes internacionales contra esto.



EDITADO 29/8/2015
Como muchos ya sabéis, Bebé-kun se dignó a asomar la cabeza, por fin, el 27 de agosto a las 19:00.
Ahora mismo no puedo ver cuántos acertasteis, pero en cuanto llegue a casa os contaré para saber cuántos sugus de limón tengo que comerme. : ) 

17 agosto 2015

#Lorzfunding: el making of definitivo

Para todos los "que es que yo no tengo twitter", "que es que a mí no me ha llegado nada al correo", y los "que es que qués": el vídeo del #Lorzfunding.






Pd: según mi app, hoy mi embarazo ha llegado a término y #bebekun puede llegar en cualquier momento. A ver si es verdad, que tengo los bajos como cacharritos de feria.