Estos son mi piso y el de al lado.
Vale, sí, es una mierda de cuadrado coloreado con el paint. ¿Qué pasa?
¿Me voy un par de semanas y ya os creéis todos arquitectos?
Durante los últimos cincuenta años han pertenecido a la misma señora, que los ha ido modificando según le venía bien: primero estuvieron separados, luego juntos, luego juntos pero separados por una puerta cerrada con llave, luego separados pero no siguiendo la disposición original y finalmente separados de nuevo.
Para añadir más confusión, el marido de la antigua propietaria decidió reformar la parte de mi piso para alquilarlo, pero murió durante la reforma.
Bueno, en realidad lo que la señora nos dijo es que murió antes de terminar la reforma, no tenemos pruebas de que muriera mientras hacía la reforma en nuestro piso. Por lo que sabemos, el pobre hombre pudo morirse en cualquier parte.
Mejor.
A pesar de que estaba a medio arreglar, la buena mujer decidió alquilar el piso de todas formas, con tan buena suerte que el nuevo inquilino lo destrozó. Bueno, tampoco hay que exagerar: un par de baldosas arrancadas por aquí, un agujero por allá, las paredes a medio pintar de colores, la pintura sobrante tirada por el inodoro (todavía no he conseguido quitarla)...
Después de aquello y sin motivo aparente, la propietaria le cogió manía al piso y decidió venderlo.
Entonces fue cuando lo compramos Zarajota y yo.
Jo, ya era hora. O sea, que la protagonista soy yo, no la antigua propietaria. Si quiere que hablen de ella que se abra su propio blog o algo.
Nosotros sabíamos que el piso necesitaba reformas. Para empezar, no tenía persianas. Ni una. Pronto descubrimos que las persianas son muy importantes, sobre todo si la ventana de tu dormitorio mide dos metros y medio de ancho y otros dos de alto, y has tenido la grandiosa idea de poner unas cortinas blancas de muselina. A veces pienso que los vecinos acabaron tan hartos de verme en bolas que se vieron abocados al homoerotismo.
Tampoco tenía cocina (siendo estrictos, sigue sin tener).
En algunas partes faltaban baldosas, y en una pared había un agujero del tipo "cañonazo en fachada de catedral". Además, en el dormitorio, tenemos una toma de luz que no se correspondía con ningún interruptor (después nos han confirmado que el piso de al lado tiene un interruptor que no se corresponde con ninguna toma de luz). Y alguien había metido los cables por la preinstalación del aire acondicionado. Para que estuvieran fresquitos, sin duda.
De hecho, al señor que mediohizo la reforma le debía preocupar mucho el fresquito, porque también dejó la instalación de fontanería llena de piezas mal encajadas y agujeritos por los que salía el agua tan ricamente. Era como tener nuestro propio parque acuático.
Por desgracia a ZaraJota lo de tener agua cayendo sobre sus cómics no le hacía ninguna gracia, y cada vez que reventaba una tubería por aquí o por allá me obligaba a llamar a un fontanero. El pobre hombre me decía lo mismo cada vez que venía.
-Me cagontó...
-Yo también, pero lo mío es porque he vuelto a confundir los laxantes con caramelos.
-Este piso ¿no estaría antes unido con el de al lado?
-Uy, no, que va... ¿de dónde saca semejante conclusión?
-Pues... bueno, he estado mirando su instalación, y sus tuberías tienen este recorrido:
-Oh, ah, gran sorpresa.
-Puedo arreglar esta avería, pero que sepa que mientras esto siga así va a seguir reventando por todos lados, y el seguro no te va a cubrir nada porque se debe a un defecto de construcción.
-¿Y no se puede arreglar del todo en vez de hacer otra ñapa?
-Claro. Solo habría que tirar abajo todo tu piso y el de al lado.
-¡Ñapa! ¡Ñapa! ¡ÑAPA!
Continuará...
PD. He leído (y seguiré leyendo) todos los comentarios y mails, aunque la vida no me cunde lo bastante para responderlos todos. Gracias por vuestro apoyo.







