Y justo cuando el gobierno anuncia que rescatan a los bancos, yo cuento cómo me rescataron a mí.
Que guapa soy y que tino tengo.
La semana pasada ZaraJota™ y yo pedimos el coche a mis padres para ir a IKEA.
Desde que arrancamos, ZaraJota™ frunció el ceño. Y eso es muy raro. ZaraJota™ nunca frunce el ceño: él es más de levantar una ceja.
-¿Qué pasa?
-No sé, es como si la primera no entrara...
-¿Está mal?
-No, seguramente es cosa mía, que no estoy acostumbrado a coger este coche.
-Si este es el único coche que coges, piltrafilla. ¿No será una avería?
-No creo, acaba de salir del taller.
Hace un mes o así, mis padres llevaron el coche al taller para quitarle unos arañazos.
El coche salió como nuevo.
Una semana más tarde a un taxista le fallaron los frenos y se les empotró contra el lateral.
El coche volvió al taller y salió como nuevo... otra vez.
ZaraJota™ debía tener razón, porque llegamos a IKEA sanos y salvos, hicimos nuestras compras a toda velocidad y antes de que puedas decir CIRKUSTÄLT ya estábamos de nuevo en el coche.
-Por fin -dije. Y me quité los zapatos. El embarazo es así: todo el mundo te dice que tienes que andar, pero nadie te explica que si estás mucho tiempo de pie se te ponen los susodichos como barcas.
ZaraJota™ arrancó y volvió a fruncir el ceño.
-No sé que pasa con la primera, que se niega a entrar.
-¿Eso es grave?
-No, no pasa nada, de todas maneras la primera casi no se usa.
No tuvimos problemas en todo el camino, y apenas tres horas después de haber salido de casa nos metimos en el último túnel de la M30.
-¡Qué prontito vamos a llegar! -dije.
Y entonces, el atasco.
Por hablar.
Nos recorrimos todo el túnel avanzando tramos de un metro.
Un metro.
Parar.
Arrancar.
Un metro.
Parar.
ZaraJota™ fruncía el ceño cada vez.
-La primera... -decía. Así, sin palabrotas. ZaraJota™ nunca dice palabrotas: sólo las piensa, que es mucho peor.
Cuando ya llevábamos un rato, mi sentido arácnido de embarazada empezó a protestar.
-Que mal huele...¿somos nosotros?
-No, no.
Entonces empezó a salir humo del capó del coche.
-¡SÍ, SÍ!
Antes de que me diera cuenta, ZaraJota™ pulsó la luz de emergencia. Como si estar envueltos en una nube de humo no fuera ya una pista, vaya. Al menos el resto de los conductores parecían sospechar algo, porque a pesar de estar atascando el carril central de un túnel nadie pitó.
Y eso, para Madrid, es algo.
ZaraJota™ intentó arrancar de nuevo para apartar el coche y dejar paso, pero nada.
-Voy a poner el triángulo. ¿Sabes dónde está?
-En el maletero.
-Me lo temía.
Mis padres van mucho al campo, pero no a comer filetes rusos y tortilla de patatas, como la gente normal: ellos van en plan Simba, a otear las propiedades. Por eso el maletero de mis padres está siempre lleno de cosas: herramientas de diverso tipo, una linterna, recipientes variados con diferentes líquidos de sospechoso aspecto, y miles de bolsas biodegradables del Carrefour. Nadie sabe por qué, aunque la teoría más generalizada es que las guardan por si se pierden en el campo y tienen que sobrevivir comiendo fibra de fécula de patata.
ZaraJota™ se puso el chaleco reflectante y salió al exterior a rebuscar en el maletero.
Yo establecí mis prioridades:
1.-Ponerme los zapatos por si había que salir por patas. Después de un par de intentos tuve que renunciar, porque tenía los pies tan hinchados que no me cabían.
2.-Llamar a mi padre para avisar que íbamos a llegar un poco tarde. JA.
3.-Llamar al seguro.
Mientras tanto, en el carril de al lado se paró un autobús y vi como ZaraJota™ se subía.
Vienen a rescatarnos, pensé.
-En menudo sitio te has parado, claval -le dijo el busero a ZaraJota™.
-Yo no me he parado, ha sido el coche.
-Es que estás taponando el carril central.
-Y usted el carril izquierdo y no se lo echo en cara.
-¿Quieres que llame a la grúa?
-No, no, gracias, ya hemos llamando al seguro.
En el interior del coche, yo intentaba hablar con el seguro.
-¿Me puede indicar dónde se encuentra?
-En el túnel de la M30, en el carril central, justo en la salida de Pirámides.
-¿Me puede indicar el punto kilométrico?
-No...
-No se preocupe, mire a su alrededor y dígame lo que ve.
-¡HUMO NEGRO! ¡HUMO NEGRO POR TODAS PARTES! ¡ESTO ES COMO PERDIDOS, PERO SIN LOS P*T*S FLASHBACKS!
-Está bien, señora, no se preocupe, le mando la grúa.
Estaba intentando ponerme los zapatos otra vez cuando ZaraJota™ llamó a mi puerta.
-Deberías salir, por si algún psicópata no ve el triángulo y se lleva el coche por delante.
-¿Has encontrado el chaleco del acompañante?
-No.
-Pues entonces creo que estoy más a salvo aquí dentro.
Y me crucé de brazos, que es una forma sutil de decir "mi honra está en juego y de aquí no me muevo".
-Está bien, voy a ver si puedo quitar el coche de aquí.
ZaraJota™ volvió al coche y después de darle unas treinta patadas a la palanca de cambios consiguió ponernos en un lateral. Después salió, rescató el triángulo del carril central y lo puso detrás del coche a la distancia regalmentaria.
No le había dado tiempo casi ni a dejarlo en el suelo cuando nos rodeó la policia.
-En menudo sitio te has parado, chaval -le dijo el policía a ZaraJota™.
-Yo no me he parado, ha sido el coche.
-Ya, hemos visto el humo por las cámaras. Vamos a sacaros de aquí, que estáis taponando el carril izquierdo.
Y ustedes el central, pensó ZaraJota™, pero no lo dijo. Que una cosa es tocarle los güevos a un busero y otra a un policía, que ya sabemos cómo las gastan.
Detrás de la policía apareció entonces una grúa de la M30.
Dentro del coche, yo estaba terminando de abrocharme los zapatos cuando apareció un señor con casco en mi ventanilla.
-Señora, salga del vehículo.
-Es que no tengo chaleco reflectante.
-No pasa nada, salga.
-¡Y una m**rd*! ¡Seguro que es una trampa! ¡Seguro que salgo y me pone una multa por salir sin chaleco! ¡Yo de aquí no salgo hasta que no me den un chaleco!
-Señora, de verdad, que no pasa nada, ¿ve? En este lado hay acera. Puede salir sin chaleco.
Muy dignamente salí del coche, y el señor con casco me escoltó hacia una grúa.
-Puede esperar en el asiento de atrás.
El asiento de atrás me llegaba a la altura de la nariz. Miré al asiento. Miré a mi tripa. Miré al asiento.
-Señora, ¿la aupo?
-Porfi...
El señor me aupó.
-Tiene usted un poco de hollín en el brazo -me dijo antes de irse a enganchar el coche.
De todas las cosas que tengo en este momento, pensé.
Estaba limpiándome cuidadosamente la mancha con una toallita húmeda cuando apareció en la puerta un señor totalmente cubierto de hollín.
-¡¡¡ARG!!!
-Soy yo, ¿puedo sentarme contigo?
-Vale, pero no me toques.
Los señores de la M30 engancharon el coche a la grúa y lo sacaron al exterior.
-Os dejamos aquí, que hay un concierto en el Calderón y esto está imposible.
Y se fueron.
Volví a llamar al seguro.
-Que los señores de la M30 nos han sacado del túnel. Ahora estamos al principio de la calle Toledo, en el lado que da al Puente de Toledo, en el carril de subida, delante del colegio.
No he trabajado en seguros durante cinco años para no saber cómo llamar a uno, hombreyá.
Mientras la grúa venía, nos sentamos a esperar.
Y esperamos...
Esperamos...
Hasta que llamó el señor de la grúa.
-Señora, que estoy en el puente de Praga y no les veo.
-Que casualidad, nosotros estamos en el puente de Toledo y tampoco le vemos a usted.
-Eh... voy para alla.
-Vale.
-Eh... ¿dónde está eso?
En serio...
Al final el señor de la grúa nos encontró.
-Perdone que haya tardado, señora, es que esto está imposible hoy.
-Ya.
-¿Tiene un cigarro?
Me miré a la tripa. Miré al señor.
-No.
-¿Y tú, chaval? -le preguntó a ZaraJota™.
-No.
-Jo.
El señor de la grúa enganchó el coche, y entonces vivimos el momento más humillante del día:
ZaraJota™ y yo, sentado en la parada del autobús, esperando el 23 para ir a casa de mis padres, mientras delante nuestra pasaba la grúa con el coche encima.
-Jo, que mal. Ha sido la peor experiencia de mi vida -le dije a ZaraJota™.
-Ya está, Lorz, tampoco ha sido para tanto.
-Claro, chaval, a ti no te ha paracido para tanto, ¡como se nota que a la que han estado llamando señora es a mí!
Cuando llegamos a casa de mis padres, apestando a humo, cubiertos de hollín y agotados, mi padre le quító importancia al asunto.
-No, si la primera ya lleva fallando un tiempecillo.
-¿Sí? -preguntó ZaraJota™, que se sentía un poco culpable.
-Unos seis meses o así.
-¿QUÉ? Quiero decir... y con la cantidad de tiempo que ha pasado en el taller últimamente, ¿no lo podrían haber mirado?
-No, pensé que bueno, tarde o temprano ya reventaría.
Y tenía razón, mira tú que cosas.
09 junio 2012
05 junio 2012
La herencia Urodini 8 y ya
Previously in Lorz...
Bebé-chán tiene derecho a elegir el equipo de fútbol con el que quiere amargarse la vida.
Decíamos ayer que después de muchas peripecias conseguimos llegar a Eurodisney, Urodini para los amigos.
Como no me pagan por hacer publicidad (pero pueden, si quieren) no os voy a cansar con lo bonito que es todo, lo bien que me lo pasé, y lo mucho que quiero a mi cuñada por haberme llevado.
A pesar de todo tengo que admitir que me lo hubiera pasado aún mejor si cabe de no haber sido por mi lamentable estado. Porque resulta que Eurodisney no está preparado para mujeres embarazadas y cojas.
Y el problema no son las atracciones, como pensaba mi familia política, sino que hay que andar muchísimo, y las colas son eternas, de pie y muchas veces al sol. En fin, que si hay que hacer cola se hace, pero hacerla a la sombra o tener un banquito de vez en cuando no estaría mal.
Luego está el problema de la comida: es el tipo de comida que a todo el mundo le gusta. Ahora, si no eres como todo el mundo, vas frito. Ya no sólo las embarazadas: las personas con alergias alimentarias o diabetes es mejor que se lleven un tupper de casa.
Yo misma, algunos días, tuve dificultades para encontrar algo que comer:
Malditas pruebas gráficas...
Bueno, con la comida no, pero sí que tuve otras dificultades.
Por ejemplo, las toallas del hotel no estaban preparadas para mis necesidades específicas:
Nota mental: necesito toallas premamá.
Y es raro. Porque si hay algo que se puede decir de Eurodisney es que está todo perfectamente organizado.
Nos dimos cuenta nada más llegar al aeropuerto.
Un ejemplo:
Imagínate que eres uno de esos señores a los que les gusta dar caramelos a los niños. Pero ya sabes cómo son los padres hoy en día: se ponen muy nerviosos si un extraño intenta que sus hijos le coman su piruleta. Por eso muchos señores a los que les gusta dar caramelos a los niños tienen que esperar a que los niños se separen de sus papás para enseñarles la piruleta. Es un rollo y se pierde mucho tiempo. Por eso los franceses han optimizado el proceso y te avisan de dónde puedes encontrar niños sin sus padres:
Está muy bien pensado.
Ya en el hotel, descubrimos que las habitaciones tienen anticonceptivo incorporado.
-¿Las niñas van a dormir con nosotros? -le pregunté a mi cuñada.
-No, en vuestra habitación sólo dormís vosotros -me explicó-. Privilegios de embarazada.
Claro, a mí no hace falta que me anticonceptiven.
Y luego, en Eurodisney, descubrimos el Baldosas Rosa Memorial:
Después de mucho pensarlo llegamos a la conclusión de que es el listado de los menores no acompañados disponibles para darles piruletas.
Si alguien tiene una teoría mejor que la diga.
Pero donde realmente se ve lo bien organizado que está todo es en los carteles.
Los hay por todas partes y para todo:
De este había en todas las atracciones:

"Mantenga brazos y piernas dentro del vehículo"
Que ya sabemos la gente como es, venga a tirar miembros fuera de la atracción y lo ponen todo perdido.
ZaraJota™ dedicó una cantidad insana de tiempo a estudiar este, en parte porque había uno fuera de cada cuarto de baño y yo pasé mucho tiempo en el baño:
Al final conseguimos descifrar su significado:
1.- Llamar 112 veces.
2.- Dejar inconsciente a un señor calvo sin brazos y arrancarle el corazón.
3.- Escupir en el corazón. No es estrictamente necesario, es para darle brillito.
4.- Clavar un palo en el cuello del señor calvo sin brazos. Colgar un embudo al extremo del palo, de manera que la sangre que suba por el palo vuelva a caer por el embudo directa al corazón del señor calvo sin brazos. Este sistema se llama autotransfusión y puede ahorrar millones a la salud pública, que no está para ir gastando sangre así como así.
Pero el favorito de ZaraJota™ es este:

Él lo tradujo como: "Mantén limpia la puerta: vigila tus manos".
Haiku
En Eurodisney
es todo muy bonito
volvamos pronto
Bebé-chán tiene derecho a elegir el equipo de fútbol con el que quiere amargarse la vida.
Decíamos ayer que después de muchas peripecias conseguimos llegar a Eurodisney, Urodini para los amigos.
Como no me pagan por hacer publicidad (pero pueden, si quieren) no os voy a cansar con lo bonito que es todo, lo bien que me lo pasé, y lo mucho que quiero a mi cuñada por haberme llevado.
A pesar de todo tengo que admitir que me lo hubiera pasado aún mejor si cabe de no haber sido por mi lamentable estado. Porque resulta que Eurodisney no está preparado para mujeres embarazadas y cojas.
Y el problema no son las atracciones, como pensaba mi familia política, sino que hay que andar muchísimo, y las colas son eternas, de pie y muchas veces al sol. En fin, que si hay que hacer cola se hace, pero hacerla a la sombra o tener un banquito de vez en cuando no estaría mal.
Luego está el problema de la comida: es el tipo de comida que a todo el mundo le gusta. Ahora, si no eres como todo el mundo, vas frito. Ya no sólo las embarazadas: las personas con alergias alimentarias o diabetes es mejor que se lleven un tupper de casa.
Yo misma, algunos días, tuve dificultades para encontrar algo que comer:
Bueno, con la comida no, pero sí que tuve otras dificultades.
Por ejemplo, las toallas del hotel no estaban preparadas para mis necesidades específicas:
Nota mental: necesito toallas premamá.
Y es raro. Porque si hay algo que se puede decir de Eurodisney es que está todo perfectamente organizado.
Nos dimos cuenta nada más llegar al aeropuerto.
Un ejemplo:
Imagínate que eres uno de esos señores a los que les gusta dar caramelos a los niños. Pero ya sabes cómo son los padres hoy en día: se ponen muy nerviosos si un extraño intenta que sus hijos le coman su piruleta. Por eso muchos señores a los que les gusta dar caramelos a los niños tienen que esperar a que los niños se separen de sus papás para enseñarles la piruleta. Es un rollo y se pierde mucho tiempo. Por eso los franceses han optimizado el proceso y te avisan de dónde puedes encontrar niños sin sus padres:
Está muy bien pensado.
Ya en el hotel, descubrimos que las habitaciones tienen anticonceptivo incorporado.
-¿Las niñas van a dormir con nosotros? -le pregunté a mi cuñada.
-No, en vuestra habitación sólo dormís vosotros -me explicó-. Privilegios de embarazada.
Claro, a mí no hace falta que me anticonceptiven.
Y luego, en Eurodisney, descubrimos el Baldosas Rosa Memorial:
Después de mucho pensarlo llegamos a la conclusión de que es el listado de los menores no acompañados disponibles para darles piruletas.
Si alguien tiene una teoría mejor que la diga.
Pero donde realmente se ve lo bien organizado que está todo es en los carteles.
Los hay por todas partes y para todo:
De este había en todas las atracciones:
"Mantenga brazos y piernas dentro del vehículo"
Que ya sabemos la gente como es, venga a tirar miembros fuera de la atracción y lo ponen todo perdido.
ZaraJota™ dedicó una cantidad insana de tiempo a estudiar este, en parte porque había uno fuera de cada cuarto de baño y yo pasé mucho tiempo en el baño:
Al final conseguimos descifrar su significado:
1.- Llamar 112 veces.
2.- Dejar inconsciente a un señor calvo sin brazos y arrancarle el corazón.
3.- Escupir en el corazón. No es estrictamente necesario, es para darle brillito.
4.- Clavar un palo en el cuello del señor calvo sin brazos. Colgar un embudo al extremo del palo, de manera que la sangre que suba por el palo vuelva a caer por el embudo directa al corazón del señor calvo sin brazos. Este sistema se llama autotransfusión y puede ahorrar millones a la salud pública, que no está para ir gastando sangre así como así.
Pero el favorito de ZaraJota™ es este:
Él lo tradujo como: "Mantén limpia la puerta: vigila tus manos".
Haiku
En Eurodisney
es todo muy bonito
volvamos pronto
02 junio 2012
La herencia Urodini 7
Previously in Lorz...
Todo es una m**rd*.
Desde el aeropuerto de Orly hasta Eurodisney hay aproximadamente 40 kilómetros. Nosotros tardamos tres horas en hacer el recorrido.
-Puesssss a mí no se me ha hecho laaaaaaaargo... -dijo ZaraJota™.
-Porque estás colgado.
-Ah, claaaaaaaaaaro...
Al fin llegamos, encontramos a la familia y por fin, por fin, entramos al parque.
-Oooooohhh... que bonitoooo...
-Es el aparcamiento.
-Es como viviiiiiir es un cuento de hadassss...
-Porque sigues colgado.
-Ah, claaaaaaaaaaro...
ZaraJota™ tardó bastante en limpiar el ansiolítico de su sistema. Para ilustrar cómo fue ese día con un marido drogado contaré sólo un ejemplo:
Por la tarde, cuando llegamos al hotel, me dijo que se iba a duchar y me preguntó donde estaba el champú.
-En mi neceser. Hay dos botes iguales; el que pone “champú” es champú, el que no pone nada es mi crema hidratante.
Adivinad con cuál se lavó el pelo.
-Mira que ssssssuaaaaave esssssstá mi peeeeeeeelo... y como briiiiiiiillaaaa...
Exacto.
Una vez nos vieron llegar sanos y salvos, la familia de ZaraJota™ empezó a preocuparse por una cosa.
Bueno, por dos cosas.
Por aquel entonces todavía no sabíamos que Bebé-chan es una niña, y se admitían apuestas.
La mayoría de la familia quería una niña.
-Pues yo quiero que sea niño -dijo el hermano de ZaraJota™.
El hermano de ZaraJota™ es muy futbolero y siempre quiso tener un niño. Como suele ocurrir en estos casos, tuvo dos niñas, y encima, les gusta el baloncesto.
El mundo es así de injusto.
-Lo que pasa es que si es niño seguramente será del Real Madrid -le dije, por hacerle rabiar un poco.
Por la cara que puso supe que le había dado el equivalente mental a una patada en las pelotas.
-Entonces que sea niña y del Barça.
La segunda preocupación de la familia es que no me iba a poder montar en nada.
Sí, Eurodisney tiene muchas atracciones de riesgo en las que no me podía montar, pero lo cierto es que no me habría montado de todas maneras, porque me dan mucha cosita.
Además, Eurodisney está pensado para todos los públicos, y como consecuencia tiene atracciones para todos los públicos. Y como está todo muy bien organizado, en el plano te marcan cada atracción, con un resumen de lo que te puedes encontrar, y simbolitos con sus características: “no apto para cardíacos”, “podrían asustar a los niños”, “se requiere altura mínima de 1,40 metros”, y así.
Al final, no sólo me pude montar en un montón de atracciones, sino que les superé en número, porque las que tienen más cola son las atracciones de riesgo, y las “aburricosas” tenían minicolitas.
Nada de eso impidió a la familia de Zarajota preocuparse por el bienestrar de mi tripita.
Cada vez que nos encontrábamos, nos daban un resumen:
-Nos hemos montado en el Nemo. Lorz, tú no te montes.
O bien...
-Nos hemos montado en el carrusel, te puedes montar.
En una de las veces, el hermano de ZaraJota™ nos recomendó Phantom Manor.
-¿No es una casa del terror? A ver si me va a dar un infartito.
-No, no, ya verás, móntate que te va a encantar.
Y nos montamos. Hicimos la cola de rigor, a través de un cementerio, entramos a una casa que daba miedito, y nos hicieron subir en un ascensor gigante.
Las puertas se cerraron, el ascensor empezó a bajar y de pronto... dio una sacudida, las luces se apagaron, y todo el mundo empezó a gritar y a empujarse.
Me entró el pánico.
-Tu hermano nos ha engañado -le dije a ZaraJota™.
-Claro que no...
-¡Tu hermano quiere que tenga un infartito! ¡TU HERMANO QUIERE MATAR A NUESTRO BEBÉ!
-¿Por qué iba a querer hacerle daño?
-¡PORQUE LE HE DICHO QUE ES DEL REAL MADRID!
-Si no ha nacido todavía...
-¡A TU HERMANO LE DA IGUAL!
-A ver, Lorz, tranquilízate, mi hermano nunca le haría daño a nuestro bebé.
-¿Ni... sob... aunque sea del Madrid?
-Ni aunque sea del Madrid.
-¿Y si... sob... es del Atlético de Madrid?
-Bueno, en ese caso, quizá, para aliviar su sufrimiento, ya sabes, quizá podría planteárselo, con fines humanitarios y tal.
Para cuando llegamos a la atracción propiamente dicha ya me había tranquilizado. La terrible atracción asesina resultó ser un trenecito que pasea por una casa decorada como una casa encantada. Decorada, y ya. No hay saltos, ni sustos sorpresa, ni nada intenta tocarte. Salí de allí bastante relajadita, en realidad.
Bien, pues esta es la cuestión:
Cuando llevas un ser humano dentro pronto aprendes que todo lo que te pase le afecta.
Si tomas azúcar no notas nada al momento, pero cuando la digieres y llega a su sistemita le da un subidón de azúcar y se pone a bailar la Macarena.
Si tomas cafeína, tarde o temprano la absorbe, le da un subidón, y se pone a bailar, pero ya no la Macarena: los Pitufos Makineros, por los menos.
Y si sufres una descarga de adrenalina no notas nada al momento... hasta que le llega.
ZaraJota™ y yo andábamos por Main Street felices como lombrices cuando Bebé-chan recibió toda la adrenalina que su mamá había producido y se defendió arreando la patada del siglo contra mi órganos internos.
De pronto sentí un dolor intenso en un riñón, dejé de respirar y me doblé sobre mí misma abrazándome la barriga.
-¿Qué te pasa?
-Tu hermano no quiere matar al bebé.
-Ya te he dicho que no.
-¡Quiere matarme a mí!
Continuará...
Haiku:
Las pataditas
son monas siempre que
no acierten blanco
Todo es una m**rd*.
Desde el aeropuerto de Orly hasta Eurodisney hay aproximadamente 40 kilómetros. Nosotros tardamos tres horas en hacer el recorrido.
-Puesssss a mí no se me ha hecho laaaaaaaargo... -dijo ZaraJota™.
-Porque estás colgado.
-Ah, claaaaaaaaaaro...
Al fin llegamos, encontramos a la familia y por fin, por fin, entramos al parque.
-Oooooohhh... que bonitoooo...
-Es el aparcamiento.
-Es como viviiiiiir es un cuento de hadassss...
-Porque sigues colgado.
-Ah, claaaaaaaaaaro...
ZaraJota™ tardó bastante en limpiar el ansiolítico de su sistema. Para ilustrar cómo fue ese día con un marido drogado contaré sólo un ejemplo:
Por la tarde, cuando llegamos al hotel, me dijo que se iba a duchar y me preguntó donde estaba el champú.
-En mi neceser. Hay dos botes iguales; el que pone “champú” es champú, el que no pone nada es mi crema hidratante.
Adivinad con cuál se lavó el pelo.
-Mira que ssssssuaaaaave esssssstá mi peeeeeeeelo... y como briiiiiiiillaaaa...
Exacto.
Una vez nos vieron llegar sanos y salvos, la familia de ZaraJota™ empezó a preocuparse por una cosa.
Bueno, por dos cosas.
Por aquel entonces todavía no sabíamos que Bebé-chan es una niña, y se admitían apuestas.
La mayoría de la familia quería una niña.
-Pues yo quiero que sea niño -dijo el hermano de ZaraJota™.
El hermano de ZaraJota™ es muy futbolero y siempre quiso tener un niño. Como suele ocurrir en estos casos, tuvo dos niñas, y encima, les gusta el baloncesto.
El mundo es así de injusto.
-Lo que pasa es que si es niño seguramente será del Real Madrid -le dije, por hacerle rabiar un poco.
Por la cara que puso supe que le había dado el equivalente mental a una patada en las pelotas.
-Entonces que sea niña y del Barça.
La segunda preocupación de la familia es que no me iba a poder montar en nada.
Sí, Eurodisney tiene muchas atracciones de riesgo en las que no me podía montar, pero lo cierto es que no me habría montado de todas maneras, porque me dan mucha cosita.
Además, Eurodisney está pensado para todos los públicos, y como consecuencia tiene atracciones para todos los públicos. Y como está todo muy bien organizado, en el plano te marcan cada atracción, con un resumen de lo que te puedes encontrar, y simbolitos con sus características: “no apto para cardíacos”, “podrían asustar a los niños”, “se requiere altura mínima de 1,40 metros”, y así.
Al final, no sólo me pude montar en un montón de atracciones, sino que les superé en número, porque las que tienen más cola son las atracciones de riesgo, y las “aburricosas” tenían minicolitas.
Nada de eso impidió a la familia de Zarajota preocuparse por el bienestrar de mi tripita.
Cada vez que nos encontrábamos, nos daban un resumen:
-Nos hemos montado en el Nemo. Lorz, tú no te montes.
O bien...
-Nos hemos montado en el carrusel, te puedes montar.
En una de las veces, el hermano de ZaraJota™ nos recomendó Phantom Manor.
-¿No es una casa del terror? A ver si me va a dar un infartito.
-No, no, ya verás, móntate que te va a encantar.
Y nos montamos. Hicimos la cola de rigor, a través de un cementerio, entramos a una casa que daba miedito, y nos hicieron subir en un ascensor gigante.
Las puertas se cerraron, el ascensor empezó a bajar y de pronto... dio una sacudida, las luces se apagaron, y todo el mundo empezó a gritar y a empujarse.
Me entró el pánico.
-Tu hermano nos ha engañado -le dije a ZaraJota™.
-Claro que no...
-¡Tu hermano quiere que tenga un infartito! ¡TU HERMANO QUIERE MATAR A NUESTRO BEBÉ!
-¿Por qué iba a querer hacerle daño?
-¡PORQUE LE HE DICHO QUE ES DEL REAL MADRID!
-Si no ha nacido todavía...
-¡A TU HERMANO LE DA IGUAL!
-A ver, Lorz, tranquilízate, mi hermano nunca le haría daño a nuestro bebé.
-¿Ni... sob... aunque sea del Madrid?
-Ni aunque sea del Madrid.
-¿Y si... sob... es del Atlético de Madrid?
-Bueno, en ese caso, quizá, para aliviar su sufrimiento, ya sabes, quizá podría planteárselo, con fines humanitarios y tal.
Para cuando llegamos a la atracción propiamente dicha ya me había tranquilizado. La terrible atracción asesina resultó ser un trenecito que pasea por una casa decorada como una casa encantada. Decorada, y ya. No hay saltos, ni sustos sorpresa, ni nada intenta tocarte. Salí de allí bastante relajadita, en realidad.
Bien, pues esta es la cuestión:
Cuando llevas un ser humano dentro pronto aprendes que todo lo que te pase le afecta.
Si tomas azúcar no notas nada al momento, pero cuando la digieres y llega a su sistemita le da un subidón de azúcar y se pone a bailar la Macarena.
Si tomas cafeína, tarde o temprano la absorbe, le da un subidón, y se pone a bailar, pero ya no la Macarena: los Pitufos Makineros, por los menos.
Y si sufres una descarga de adrenalina no notas nada al momento... hasta que le llega.
ZaraJota™ y yo andábamos por Main Street felices como lombrices cuando Bebé-chan recibió toda la adrenalina que su mamá había producido y se defendió arreando la patada del siglo contra mi órganos internos.
De pronto sentí un dolor intenso en un riñón, dejé de respirar y me doblé sobre mí misma abrazándome la barriga.
-¿Qué te pasa?
-Tu hermano no quiere matar al bebé.
-Ya te he dicho que no.
-¡Quiere matarme a mí!
Continuará...
Haiku:
Las pataditas
son monas siempre que
no acierten blanco
30 mayo 2012
La herencia Urodini 6
Previously in Lorz...
Los franceses te cobran por destruir tus cosas.
Después de mucho, mucho tiempo, todos los viajeros consiguieron recuperar sus maletas.
-Bueno, ya nos vamos -dijo el chófer.
Recordemos el retrato robot del chófer:
Entonces fue cuando a uno de los miembros de nuestro grupo se le ocurrió hacer una foto a los militares.
Vamos a morir aquí, me dije.
Media hora y un reconocimiento rectal más tarde dejaron ir al listo de las fotos y por fin salimos del aeropuerto.
Y entonces fue cuándo empezó el auténtico espectáculo.
-Bueno, cuidado con la puerta de la furgoneta -explicó el chófer mientras subíamos-. Se ha roto y se cierra sola.
Dos aterrorizados turistas sujetaron la puerta mientras los demás nos subíamos. Después tuvieron que hacer un Indiana Jones para subir. Nadie sufrió la amputación de ningún miembro, aunque estuvimos cerca, y ZaraJota™ tuvo que hacer de escudo humano para que mi tripa no sufriera daños.
Una vez dentro, descubrimos que la puerta no sólo se cerraba sola: también se abría sola.
-No pasa nada, tengo una cuerda por aquí -dijo el chófer, y ató la puerta a un asiento para que no se abriera.
-¿Cuánto tardamos en llegar a Eurodisney? -preguntó una señora.
-¿A Eurodisney? Una hora, más o menos. Pero no vamos a Eurodisney, vamos a la estación de Austerlitz.
-¿QUÉ?
-Es que se me ha perdido uno del grupo y ha aparecido allí.
Todos nos hicimos la misma pregunta: si pasan cinco minutos y nadie lo reclama, ¿lo harán detonar?
-¡Vamos a llegar tardísimo!
-¿Y yo que quiere que le haga, si esto está fatal organizado?
-Pero lo organiza su empresa...
-¡Yo soy un mandao! ¡A mí me dicen que vaya y voy! ¿Cree que a mí me gusta? ¡Yo por mí me volvía a mi pueblo mañana! ¡Villamatojo de Arriba, lo más bonito que hay! ¡Estoy de los p*t*s franceses hasta los c*j*n*s!
La señora tenía razón para enfadarse, porque habíamos pagado un plus para tener transporte privado y directo y con la tontería íbamos a tardar más que cogiendo el cercanías o un autobús público, y encima con un chófer psicópata y una puerta que no se cerraba.
-Pero...
-J*d*r, es que... que asco de país... todo funciona así: te dan una orden y tienes que cumplirla... Y los franceses... son lo peor.
-Bueno -dije, para aliviar la tensión-, al menos veremos algo de París, ¿no es genial?
-Es una m**rd* de ciudad.
-Eh...
-No tiene nada bonito. ¿La torre Eiffel? Una m**rd*. ¿El Sagrado Corazón? Lleno de moros carteristas. ¿El Louvre? Un timo. Y no me hagas hablar de la comida... ¡Una m**rd*!
-Eh... ¿Usted no vive del turismo?
-¡No me hagas hablar!
En medio de tan animado ambiente llegamos a París.
Vimos la Torre Eiffel de lejos y el grupo de empezó a animar y a señalar las cosas bonitas que veía.
-Oiga -preguntó de nuevo la señora-. ¿Qué es aquello?
-Vete tú a saber. Estos p*t*s franceses le ponen banderitas a cualquier m**rd* de edificio.
-Jo.
Por fin llegamos a la estación. El chófer desató la puerta, el viajero perdido se subió a la furgoneta, el chófer ató de nuevo la puerta y, ahora sí, pusimos rumbo a Eurodisney.
-Ese que estaba contigo en la estación -le dijo al recién llegado- era mi jefe.
-Parecía majo.
-Es un c*br*n. P*t*s franceses... Nos odian a todos los españoles. Nos miran por encima del hombro, ¿sabéis?
-Yo también soy de Villamatojo -se atrevió a decir un señor. Por cambiar de tema, supongo.
-Somos buena gente los de Villamatojo... ¡No como estos p*t*s franceses!
No funcionó.
Por fin llegamos a Eurodisney. Para añadir diversión al asunto, resultó que no íbamos todos al mismo hotel.
Así que el chófer paraba delante de un hotel.
Desataba la puerta.
Se bajaban una o dos personas.
Volvía a atar la puerta.
Siguiente hotel.
Desataba la puerta...
A la tercera parada, el chófer perdió la paciencia.
-Mira -le dijo al señor de Villamatojo-, estamos perdiendo el tiempo con esto de atar y desatar. Mejor sujetas tú la puerta y ya está.
-Eh...
Y arrancó de nuevo.
Estábamos en la carretera cuando el señor de Villamatojo, sin soltar la puerta, se giró hacia nosotros.
-¿Esto es parte de la experiencia Disney?
Ahora le digo que no y le hundo el día.
Continuará...
Haiku:
Nuestro chófer
odia a los franceses
y a todo el mundo
Los franceses te cobran por destruir tus cosas.
Después de mucho, mucho tiempo, todos los viajeros consiguieron recuperar sus maletas.
-Bueno, ya nos vamos -dijo el chófer.
Recordemos el retrato robot del chófer:
Entonces fue cuando a uno de los miembros de nuestro grupo se le ocurrió hacer una foto a los militares.
Vamos a morir aquí, me dije.
Media hora y un reconocimiento rectal más tarde dejaron ir al listo de las fotos y por fin salimos del aeropuerto.
Y entonces fue cuándo empezó el auténtico espectáculo.
-Bueno, cuidado con la puerta de la furgoneta -explicó el chófer mientras subíamos-. Se ha roto y se cierra sola.
Dos aterrorizados turistas sujetaron la puerta mientras los demás nos subíamos. Después tuvieron que hacer un Indiana Jones para subir. Nadie sufrió la amputación de ningún miembro, aunque estuvimos cerca, y ZaraJota™ tuvo que hacer de escudo humano para que mi tripa no sufriera daños.
Una vez dentro, descubrimos que la puerta no sólo se cerraba sola: también se abría sola.
-No pasa nada, tengo una cuerda por aquí -dijo el chófer, y ató la puerta a un asiento para que no se abriera.
-¿Cuánto tardamos en llegar a Eurodisney? -preguntó una señora.
-¿A Eurodisney? Una hora, más o menos. Pero no vamos a Eurodisney, vamos a la estación de Austerlitz.
-¿QUÉ?
-Es que se me ha perdido uno del grupo y ha aparecido allí.
Todos nos hicimos la misma pregunta: si pasan cinco minutos y nadie lo reclama, ¿lo harán detonar?
-¡Vamos a llegar tardísimo!
-¿Y yo que quiere que le haga, si esto está fatal organizado?
-Pero lo organiza su empresa...
-¡Yo soy un mandao! ¡A mí me dicen que vaya y voy! ¿Cree que a mí me gusta? ¡Yo por mí me volvía a mi pueblo mañana! ¡Villamatojo de Arriba, lo más bonito que hay! ¡Estoy de los p*t*s franceses hasta los c*j*n*s!
La señora tenía razón para enfadarse, porque habíamos pagado un plus para tener transporte privado y directo y con la tontería íbamos a tardar más que cogiendo el cercanías o un autobús público, y encima con un chófer psicópata y una puerta que no se cerraba.
-Pero...
-J*d*r, es que... que asco de país... todo funciona así: te dan una orden y tienes que cumplirla... Y los franceses... son lo peor.
-Bueno -dije, para aliviar la tensión-, al menos veremos algo de París, ¿no es genial?
-Es una m**rd* de ciudad.
-Eh...
-No tiene nada bonito. ¿La torre Eiffel? Una m**rd*. ¿El Sagrado Corazón? Lleno de moros carteristas. ¿El Louvre? Un timo. Y no me hagas hablar de la comida... ¡Una m**rd*!
-Eh... ¿Usted no vive del turismo?
-¡No me hagas hablar!
En medio de tan animado ambiente llegamos a París.
Vimos la Torre Eiffel de lejos y el grupo de empezó a animar y a señalar las cosas bonitas que veía.
-Oiga -preguntó de nuevo la señora-. ¿Qué es aquello?
-Vete tú a saber. Estos p*t*s franceses le ponen banderitas a cualquier m**rd* de edificio.
-Jo.
Por fin llegamos a la estación. El chófer desató la puerta, el viajero perdido se subió a la furgoneta, el chófer ató de nuevo la puerta y, ahora sí, pusimos rumbo a Eurodisney.
-Ese que estaba contigo en la estación -le dijo al recién llegado- era mi jefe.
-Parecía majo.
-Es un c*br*n. P*t*s franceses... Nos odian a todos los españoles. Nos miran por encima del hombro, ¿sabéis?
-Yo también soy de Villamatojo -se atrevió a decir un señor. Por cambiar de tema, supongo.
-Somos buena gente los de Villamatojo... ¡No como estos p*t*s franceses!
No funcionó.
Por fin llegamos a Eurodisney. Para añadir diversión al asunto, resultó que no íbamos todos al mismo hotel.
Así que el chófer paraba delante de un hotel.
Desataba la puerta.
Se bajaban una o dos personas.
Volvía a atar la puerta.
Siguiente hotel.
Desataba la puerta...
A la tercera parada, el chófer perdió la paciencia.
-Mira -le dijo al señor de Villamatojo-, estamos perdiendo el tiempo con esto de atar y desatar. Mejor sujetas tú la puerta y ya está.
-Eh...
Y arrancó de nuevo.
Estábamos en la carretera cuando el señor de Villamatojo, sin soltar la puerta, se giró hacia nosotros.
-¿Esto es parte de la experiencia Disney?
Ahora le digo que no y le hundo el día.
Continuará...
Haiku:
Nuestro chófer
odia a los franceses
y a todo el mundo
27 mayo 2012
La herencia Urodini 5
Previously in Lorz...
ZaraJota™ no le tiene miedo a nada, salvo a lo que le asusta.
El ansiolítico que se había tomado ZaraJota™ no le hizo nada de efecto. Estaba tan nervioso que si hubieran apagado el motor y le hubieran dejado pedalear habríamos llegado antes y contaminado menos.
Como era de esperar, en el avión sufrimos muchísimas turbulencias.
Aproximadamente la mitad de los pasajeros eran niños de menos de diez años, y uno de los adultos que les acompañaban decidió que sería buena idea plantearlo como un juego. Cada vez que el avión se bamboleaba, descendía en picado o saltaba en el aire aplaudían, gritaban y jaleaban al piloto.
Con cada grito, mi señor marido daba un respingo.
Cada vez estaba más verde, y, para complicar más las cosas, ni en su asiento ni en el mío nos habían dejado pukebag. Si nos daba por potar, iba a tener que ser en el pukesuelo.
-No te preocupes -le dije, para intentar tranquilizarle-. Sólo gritan porque no tienen miedo a morir.
-No pasa nada... No tengo miedo... Llevo mi camiseta de la suerte.
-¿Y esa cuál es?
Mierda.
A pesar de todo, llegamos sanos y salvos al aeropuerto de Orly. Recogimos nuestro equipaje de mano, salimos y localizamos a nuestro chófer.
El chófer era un señor bajito, calvo, con unas orejas y una nariz desproporcionadamente grandes.
Retrato robot.
-¿Van para Eurodisney? -preguntó.
-Sí.
-Esperen por aquí mientras los demás recogen su equipaje.
Nos sentamos en un banco a esperar. A Zarajota empezaba a hacerle efecto el ansiolítico (a buenas horas) y tenía la mirada difusa.
-Rogamos al propietario de una mochila negra que pase a recogerla en el punto de información -oímos de pronto por megafonía.
-Oshtrash, que bieeeeen que endiendo el franceshhh...
-Pequeño, creo que están hablando en castellano.
-Rogamos al propietario de una mochila negra que pase a recogerla en el punto de información -repitió la voz.
-Jijiji, pueeeeeesh que bien entiendo cashtellanooo...
Estábamos en esas cuando de pronto empezaron a aparecer señores militares con metralleta.
-¡TODO EL MUNDO FUERA! ¡TODO EL MUNDO FUERA!
-¿Qué?
-Todo el mundo fuera -nos dijo el chófer-. Va a haber una explosión.
-¿Qué?
Salimos al exterior del aeropuerto.
-Es que aquí si te dejas el equipaje abandonado y no lo reclamas en cinco minutos vienen los artificieros y lo detonan.
-¿Qué?
-Por si hay una bomba dentro.
-A ver... se encuentran una mochila, ¿no? y entonces la cojen y la explotan por si acaso es explosiva.
-Bueno, antes avisan por si alguien la reclama, pero nadie reclama nunca porque la multa por dejar equipaje abandonado es de 750 €.
-¡Es absurdo!
-No, es Sarkozy™.
Allí estábamos, esperando que los artificieros detonaran una mochila que no era explosiva hasta que llegaron ellos, sin podernos ir porque el resto del grupo no había conseguido recoger su equipaje.
Y de pronto me empecé a encontrar mal.
Ya sabéis lo que es. Bueno, con suerte no lo sabéis. De pronto sólo veía puntitos brillantes y sólo oía un zumbido y el cuerpo no me sostenía más.
-Me voy a desmayar -le dije a Zarajota.
-¿Qué te passsssha?
-Ne..cesito... aire...
-¿Te encuentrasssssh maaaaaaal?
-A... i... re...
-¿Qué pueeeeeeeedo haceeeeeeer?
-A... i... re...
-¿Quieressssh que vaya a bushcar ayudaaaaa?
-¡NO ME DEJES SOLA! SON CAPACES DE PENSAR QUE ESTOY ABANDONADA Y HACERME EXPLOTAR!
-¿Qué necesshitash?
-¡AIRE! ¡NECESITO AIRE! ¡POR DIOS! ¡QUÉ SÓLO TE HAS TOMADO MEDIA PASTILLA!
-¿Te abanicooooo?
Después de abanicarme a mí misma un rato porque Zarajota se distraía que los dibujitos del abanico, nos reunimos de nuevo con el chófer.
-Ya nos vamos -dijo-. Están terminando de recoger sus cosas.
-Mi mujer se ha desssssmayado. Essssshtá embarazaaaaada.
-Sí, ya lo he visto.
Gracias por venir a ayudar, majete.
Continuará...
Haiku.
Si te abandonan
Te hacen explotar
y santas pascuas
ZaraJota™ no le tiene miedo a nada, salvo a lo que le asusta.
El ansiolítico que se había tomado ZaraJota™ no le hizo nada de efecto. Estaba tan nervioso que si hubieran apagado el motor y le hubieran dejado pedalear habríamos llegado antes y contaminado menos.
Como era de esperar, en el avión sufrimos muchísimas turbulencias.
Aproximadamente la mitad de los pasajeros eran niños de menos de diez años, y uno de los adultos que les acompañaban decidió que sería buena idea plantearlo como un juego. Cada vez que el avión se bamboleaba, descendía en picado o saltaba en el aire aplaudían, gritaban y jaleaban al piloto.
Con cada grito, mi señor marido daba un respingo.
Cada vez estaba más verde, y, para complicar más las cosas, ni en su asiento ni en el mío nos habían dejado pukebag. Si nos daba por potar, iba a tener que ser en el pukesuelo.
-No te preocupes -le dije, para intentar tranquilizarle-. Sólo gritan porque no tienen miedo a morir.
-No pasa nada... No tengo miedo... Llevo mi camiseta de la suerte.
-¿Y esa cuál es?
Mierda.
A pesar de todo, llegamos sanos y salvos al aeropuerto de Orly. Recogimos nuestro equipaje de mano, salimos y localizamos a nuestro chófer.
El chófer era un señor bajito, calvo, con unas orejas y una nariz desproporcionadamente grandes.
Retrato robot.
-¿Van para Eurodisney? -preguntó.
-Sí.
-Esperen por aquí mientras los demás recogen su equipaje.
Nos sentamos en un banco a esperar. A Zarajota empezaba a hacerle efecto el ansiolítico (a buenas horas) y tenía la mirada difusa.
-Rogamos al propietario de una mochila negra que pase a recogerla en el punto de información -oímos de pronto por megafonía.
-Oshtrash, que bieeeeen que endiendo el franceshhh...
-Pequeño, creo que están hablando en castellano.
-Rogamos al propietario de una mochila negra que pase a recogerla en el punto de información -repitió la voz.
-Jijiji, pueeeeeesh que bien entiendo cashtellanooo...
Estábamos en esas cuando de pronto empezaron a aparecer señores militares con metralleta.
-¡TODO EL MUNDO FUERA! ¡TODO EL MUNDO FUERA!
-¿Qué?
-Todo el mundo fuera -nos dijo el chófer-. Va a haber una explosión.
-¿Qué?
Salimos al exterior del aeropuerto.
-Es que aquí si te dejas el equipaje abandonado y no lo reclamas en cinco minutos vienen los artificieros y lo detonan.
-¿Qué?
-Por si hay una bomba dentro.
-A ver... se encuentran una mochila, ¿no? y entonces la cojen y la explotan por si acaso es explosiva.
-Bueno, antes avisan por si alguien la reclama, pero nadie reclama nunca porque la multa por dejar equipaje abandonado es de 750 €.
-¡Es absurdo!
-No, es Sarkozy™.
Allí estábamos, esperando que los artificieros detonaran una mochila que no era explosiva hasta que llegaron ellos, sin podernos ir porque el resto del grupo no había conseguido recoger su equipaje.
Y de pronto me empecé a encontrar mal.
Ya sabéis lo que es. Bueno, con suerte no lo sabéis. De pronto sólo veía puntitos brillantes y sólo oía un zumbido y el cuerpo no me sostenía más.
-Me voy a desmayar -le dije a Zarajota.
-¿Qué te passsssha?
-Ne..cesito... aire...
-¿Te encuentrasssssh maaaaaaal?
-A... i... re...
-¿Qué pueeeeeeeedo haceeeeeeer?
-A... i... re...
-¿Quieressssh que vaya a bushcar ayudaaaaa?
-¡NO ME DEJES SOLA! SON CAPACES DE PENSAR QUE ESTOY ABANDONADA Y HACERME EXPLOTAR!
-¿Qué necesshitash?
-¡AIRE! ¡NECESITO AIRE! ¡POR DIOS! ¡QUÉ SÓLO TE HAS TOMADO MEDIA PASTILLA!
-¿Te abanicooooo?
Después de abanicarme a mí misma un rato porque Zarajota se distraía que los dibujitos del abanico, nos reunimos de nuevo con el chófer.
-Ya nos vamos -dijo-. Están terminando de recoger sus cosas.
-Mi mujer se ha desssssmayado. Essssshtá embarazaaaaada.
-Sí, ya lo he visto.
Gracias por venir a ayudar, majete.
Continuará...
Haiku.
Si te abandonan
Te hacen explotar
y santas pascuas
23 mayo 2012
La herencia Urodini 4
Previously in Lorz...
Mi bebé será un koala si no me tiro en paracaídas.
Después de hablar con ZaraJota™ muy seriamente llegamos a la siguiente conclusión:
Con toda la familia desperdigada es imposible evitar el avión para siempre.
La mejor forma de superar los miedos es afrontarlos.
Cuando antes supere su miedo, mejor.
Retrasarlo solo hará que la próxima vez sea peor.
Y esas m**rd*s que habitualmente decimos a los demás y que nadie se cree.
ZaraJota™ dijo que sería valiente y que se montaría en avión como un hombre... si antes podía tomarse un ansiolítico, gracias.
El día E (de Eurodisney) nos levantamos a las tres de la mañana, cogimos un taxi y nos plantamos en el aeropuerto muy tempranito.
Me aseguré de que ZaraJota™ comiera algo y le di su ansiolótico.
Bueno, como no me fiaba mucho y automedicarse es malo le di sólo medio.
-Y si vemos que no te mueres te doy la otra mitad -le dije.
Nos sentamos a esperar que nos llamaran para embarcar, y antes de que me diera cuenta ZaraJota™ estaba encaramado en el asiento abrazándose las rodillas.
-Estoy bien, estoy bien -repetía.
-¿Te notas más tranquilo?
-Sí, mucho.
No he había fijado nunca, pero al parecer a Zarajota se le pone la cara de color verde y tiembla como una hoja cuando está tranquilo.
-Creo que deberías tomarte la otra mitad...
Nos llamaron para embarcar, y antes de que nos diéramos cuenta estábamos en el finger.
En el finger, ojo.
No en el avión.
No volando.
No en medio de una tormenta con el avión agitándose en un torbellino de turbulencias.
En el puñetero finger.
-Voy a devolver -anunció ZaraJota™.
-¡Ni se te ocurra! ¡Si tu potas yo poto!
-¿Llevas alguna bolsa de plástico encima?
-¡Claro, pero es para MIS potas! ¡Haber cogido una para ti!
-¡Si no te hace falta!
-¡Si potas tú yo también la voy a necesitar!
Después de un breve enfrentamiento ZaraJota™ se hizo con la bolsa y empezó a potar como si no hubiera un mañana. Probablemente porque, desde su aterrorizado punto de vista, no lo había.
Al verle empecé a tener nauseas, claro. Como si necesitara una excusa. Y empecé a hacer ruiditos que no voy a describir. Tampoco podía hacer nada más porque estaba coja (ver capítulos anteriores) y sin ayuda no podía ir a ninguna parte.
La gente que se iba subiendo al avión nos miraba.
Por un momento pensé que algún alma caritativa se pararía a ayudarnos o al menos avisaría a una azafata o algo, pero nada, la gente con mirar tenía bastante.
-Circulen -le grité a un señor que se paró a mirar más de lo normal-. Son nauseas matutinas -le dije señalando mi tripa-. No es nada contagioso.
-¿Y por qué el que pota es ÉL?
-Hombre, no esperará que lo haga yo todo sola, ¿no? ¿Es que usted no colabora en casa o qué?
Cerdo machista...
Cuando ya casi estaba todo el mundo embarcado ZaraJota™ dio por finalizada su función.
Le hizo un nudito a su bolsa apestosa y se subió en la avión muy digno.
Bastante digno.
Relativamente digo.
Bueno, se subió en el avión.
-Bienvenido a bordo -dijo la azafata.
-Hola -dijo Zarajota, y le soltó la bolsa apestosa y calentita en la mano-. Yo estoy embarazado y mi mujer tiene miedo a volar. Creo que deberían vigilarnos.
¿Vigilarnos? A este paso lo que vamos a conseguir es que nos encierren.
Continuará...
Otro haiku:
Ir en avión
es siempre muy seguro
no pasa nada.
Pd que no tiene nada que ver:
-Creo que voy a retomar mi vocación musical -anunció un día ZaraJota™.
-Pero cieliamor, el médico dijo que oirnos cantar podría traumatizar al bebé.
Al bebé, a los vecinos, a la humanidad en general... en realidad el médico no especificó.
-Bueno, pues me hago un blog de música.
Mi bebé será un koala si no me tiro en paracaídas.
Después de hablar con ZaraJota™ muy seriamente llegamos a la siguiente conclusión:
Con toda la familia desperdigada es imposible evitar el avión para siempre.
La mejor forma de superar los miedos es afrontarlos.
Cuando antes supere su miedo, mejor.
Retrasarlo solo hará que la próxima vez sea peor.
Y esas m**rd*s que habitualmente decimos a los demás y que nadie se cree.
ZaraJota™ dijo que sería valiente y que se montaría en avión como un hombre... si antes podía tomarse un ansiolítico, gracias.
El día E (de Eurodisney) nos levantamos a las tres de la mañana, cogimos un taxi y nos plantamos en el aeropuerto muy tempranito.
Me aseguré de que ZaraJota™ comiera algo y le di su ansiolótico.
Bueno, como no me fiaba mucho y automedicarse es malo le di sólo medio.
-Y si vemos que no te mueres te doy la otra mitad -le dije.
Nos sentamos a esperar que nos llamaran para embarcar, y antes de que me diera cuenta ZaraJota™ estaba encaramado en el asiento abrazándose las rodillas.
-Estoy bien, estoy bien -repetía.
-¿Te notas más tranquilo?
-Sí, mucho.
No he había fijado nunca, pero al parecer a Zarajota se le pone la cara de color verde y tiembla como una hoja cuando está tranquilo.
-Creo que deberías tomarte la otra mitad...
Nos llamaron para embarcar, y antes de que nos diéramos cuenta estábamos en el finger.
En el finger, ojo.
No en el avión.
No volando.
No en medio de una tormenta con el avión agitándose en un torbellino de turbulencias.
En el puñetero finger.
-Voy a devolver -anunció ZaraJota™.
-¡Ni se te ocurra! ¡Si tu potas yo poto!
-¿Llevas alguna bolsa de plástico encima?
-¡Claro, pero es para MIS potas! ¡Haber cogido una para ti!
-¡Si no te hace falta!
-¡Si potas tú yo también la voy a necesitar!
Después de un breve enfrentamiento ZaraJota™ se hizo con la bolsa y empezó a potar como si no hubiera un mañana. Probablemente porque, desde su aterrorizado punto de vista, no lo había.
Al verle empecé a tener nauseas, claro. Como si necesitara una excusa. Y empecé a hacer ruiditos que no voy a describir. Tampoco podía hacer nada más porque estaba coja (ver capítulos anteriores) y sin ayuda no podía ir a ninguna parte.
La gente que se iba subiendo al avión nos miraba.
Por un momento pensé que algún alma caritativa se pararía a ayudarnos o al menos avisaría a una azafata o algo, pero nada, la gente con mirar tenía bastante.
-Circulen -le grité a un señor que se paró a mirar más de lo normal-. Son nauseas matutinas -le dije señalando mi tripa-. No es nada contagioso.
-¿Y por qué el que pota es ÉL?
-Hombre, no esperará que lo haga yo todo sola, ¿no? ¿Es que usted no colabora en casa o qué?
Cerdo machista...
Cuando ya casi estaba todo el mundo embarcado ZaraJota™ dio por finalizada su función.
Le hizo un nudito a su bolsa apestosa y se subió en la avión muy digno.
Bastante digno.
Relativamente digo.
Bueno, se subió en el avión.
-Bienvenido a bordo -dijo la azafata.
-Hola -dijo Zarajota, y le soltó la bolsa apestosa y calentita en la mano-. Yo estoy embarazado y mi mujer tiene miedo a volar. Creo que deberían vigilarnos.
¿Vigilarnos? A este paso lo que vamos a conseguir es que nos encierren.
Continuará...
Otro haiku:
Ir en avión
es siempre muy seguro
no pasa nada.
Pd que no tiene nada que ver:
-Creo que voy a retomar mi vocación musical -anunció un día ZaraJota™.
-Pero cieliamor, el médico dijo que oirnos cantar podría traumatizar al bebé.
Al bebé, a los vecinos, a la humanidad en general... en realidad el médico no especificó.
-Bueno, pues me hago un blog de música.
19 mayo 2012
La Herencia Urodini 3
Previously in Lorz...
La lluvia de pasillo es un puro maravillo.
Seguramente os estáis preguntando qué tiene que ver que se me inunde el piso con Eusodisney.
Pues nada.
Bueno, sí.
Mientras recogía agua, movía muebles y tenía ataques histéricos, en algún momento una de mis rodillas experimentó un ligero crujimiento.
Al día siguiente tenía agujetas en todo el cuerpo, la rodilla hinchada cual blanquecina morcilla, y serias dificultades para andar.
-Pues yo pienso irme a Eurodisney aunque sea arrastrándome -anuncié.
Además, yo no era la única que estaba experimentando dificultades técnicas...
Venga, otro flashback.
Un par de semanas AE (antes de Eurodisney) ZaraJota™ y yo nos fuimos a ver Titanic 3D.
-Jo, casi lloro -le dije a la salida.
-...
-¿Estás llorando?
-Noooo...
-¡Estás llorando!
-¡Es que me da mucha pena cuando Rose se muere y vuelve al Titanic y todos la están esperando y son felices para siempre!
Eso es un spoiler. Que no diga nadie que no avisé.
-No me lo puedo creer... ¡si has visto la película mil veces!
-¡Y siempre lloro!
Eso es verdad. ZaraJota™ llora en todas las películas con final feliz. Y con final triste. Y sin final. A veces llora hasta con los trailers.
Ahora, si lo que quieres es que se deshidrate de verdad, ponle El Rey León.
-Ea, ea, ya está... tampoco hay que ponerse así por una peli.
-¡¡¡ES QUE NO QUIERO MONTAR EN AVIÓN!!!
Eso me pilló un poco descolocada.
-¿Qué?
-¡¡¡QUE ME DA MIEDO!!!
-Pero si estas harto de montar el avión...
-¡¡¡PUES AHORA ME DA MIEDO Y NO QUIERO!!!
-A ver... si sabes que no pasa nada...
-¡¡¡YA LO SÉ!!!
-¿Entonces?
-Es que... es que... ¿qué va a ser del bebé si nos pasa algo?
-Bueno, eh, no es por desanimarte, pero ahora mismo lo llevo algo así como incorporado... si nos matamos también se mata.
-¡¡¡BUAAAAAAA!!!
-Vale, vale, no va a pasar, tranquilo...
-¿Y si nos pasa algo más adelante?
-Bueno, tampoco sería el fin del mundo, tenemos mucha familia. Seguro que mi madre estaría encantada de cuidarlo.
Mi madre está tan emocionada con su primer nieto que es posible que lo arrance de mis manos mortecinas antes de que el médico certifique mi defunción, pero eso no se lo dije a ZaraJota™.
-¡¡¡BUAAAAAAAA!!!
-Oye, ¿pero qué te pasa a ti con mi madre? Ni que fuera el Anticristo. Al contrario, todo el mundo dice que nos parecemos mucho...
-Pues eso...
-Vale, a ver, si te digo que no vamos a ir en avión, ¿te calmarías? ¿Quieres que llamemos a tu hermana y le pidamos que cambie los billetes?
-Sí.
Entonces llamé a su hermana.
-Hola, soy Lorz.
-Hola...
-¿Estás bien? Suenas rara...
-Estaba dormida.
-Anda ya, ¿tan pronto?
-Bueno, son las doce de la noche, y me levanto a las cuatro de la mañana para ir a trabajar.
-Eh... claro, será mejor que te llame en otro momento.
No sé por qué, pero me daba la impresión de que mi cuñada no iba a estar muy receptiva a la propuesta.
-No, no. Ya que me has despertado me lo cuentas.
-Es que... ¿sería muy difícil cambiar los billetes?
-¿QUÉ? ¿POR QUÉ?
-Es que a ZaraJota™ le da miedo el avión.
-Ja.Ja. Muy graciosa. Me vuelvo a la cama.
-No, no, espera, que va en serio.
-¿Y me lo dices ahora?
-Es que yo no lo sabía... mira, está muy nervioso, y dice que si tiene que ir en avión no va.
-Es broma. Sé que es broma porque te estás riendo.
-¡PORQUE TU HERMANO ESTÁ TENIENDO UN ATAQUE DE HISTERIA EN MITAD DE LA CALLE Y PUEDE QUE ME LO HAYA CONTAGIADO UN POCO, J*D*R!
-Vale, vale... Mira, va a ser muy difícil que nos cambien los billetes así porque sí... Igual si el médico te dijera que no puedes volar...
-Hecho.
-Pero tiene que ser mañana mismo.
-Sí.
-Y por escrito.
Ahora vamos a dejar clara una cosa.
A veces soy un poco mala con ZaraJota™.
No siempre soy la mejor esposa del mundo, es más, no siempre soy la mejor persona del mundo.
Realmente, según la definición de persona que uses, es posible que no sea ni una persona.
Sé que no hago todo lo que está en mi mano para que sea feliz como una perdiz, incluso puede que no pueda aspirar a más que a hacerle feliz como una lombriz.
Pobre.
Pero lo cierto es que no dejaría que nada ni nadie le hiciera daño, y desde luego no iba a dejar que se llevara otro berrinche como ese.
Haría lo que fuera por mi mudito maligno.
Lo que fuera.
Al día siguiente me fui al médico y puse cara lánguida.
-Verá, es que me preguntaba... tengo que coger un avión... y una oye taaaaaaaantas cosas... ¿seguro que es sano para mí bebé? No quisiera que le pasara nada, es tan frágil...
-¿Frágil? Tiene una corazón como una máquina, está más sano que yo y agarrado al útero como un koala a un árbol. No le pasaría nada ni aunque te tiraras en paracaídas.
Está bien, me rindo, ZaraJota™ que se busque la vida.
Continuará...
Ah, sí, el haiku...
Mi ZaraJota™
llora en todas las pelis
menudo moñas
La lluvia de pasillo es un puro maravillo.
Seguramente os estáis preguntando qué tiene que ver que se me inunde el piso con Eusodisney.
Pues nada.
Bueno, sí.
Mientras recogía agua, movía muebles y tenía ataques histéricos, en algún momento una de mis rodillas experimentó un ligero crujimiento.
Al día siguiente tenía agujetas en todo el cuerpo, la rodilla hinchada cual blanquecina morcilla, y serias dificultades para andar.
-Pues yo pienso irme a Eurodisney aunque sea arrastrándome -anuncié.
Además, yo no era la única que estaba experimentando dificultades técnicas...
Venga, otro flashback.
Un par de semanas AE (antes de Eurodisney) ZaraJota™ y yo nos fuimos a ver Titanic 3D.
-Jo, casi lloro -le dije a la salida.
-...
-¿Estás llorando?
-Noooo...
-¡Estás llorando!
-¡Es que me da mucha pena cuando Rose se muere y vuelve al Titanic y todos la están esperando y son felices para siempre!
Eso es un spoiler. Que no diga nadie que no avisé.
-No me lo puedo creer... ¡si has visto la película mil veces!
-¡Y siempre lloro!
Eso es verdad. ZaraJota™ llora en todas las películas con final feliz. Y con final triste. Y sin final. A veces llora hasta con los trailers.
Ahora, si lo que quieres es que se deshidrate de verdad, ponle El Rey León.
-Ea, ea, ya está... tampoco hay que ponerse así por una peli.
-¡¡¡ES QUE NO QUIERO MONTAR EN AVIÓN!!!
Eso me pilló un poco descolocada.
-¿Qué?
-¡¡¡QUE ME DA MIEDO!!!
-Pero si estas harto de montar el avión...
-¡¡¡PUES AHORA ME DA MIEDO Y NO QUIERO!!!
-A ver... si sabes que no pasa nada...
-¡¡¡YA LO SÉ!!!
-¿Entonces?
-Es que... es que... ¿qué va a ser del bebé si nos pasa algo?
-Bueno, eh, no es por desanimarte, pero ahora mismo lo llevo algo así como incorporado... si nos matamos también se mata.
-¡¡¡BUAAAAAAA!!!
-Vale, vale, no va a pasar, tranquilo...
-¿Y si nos pasa algo más adelante?
-Bueno, tampoco sería el fin del mundo, tenemos mucha familia. Seguro que mi madre estaría encantada de cuidarlo.
Mi madre está tan emocionada con su primer nieto que es posible que lo arrance de mis manos mortecinas antes de que el médico certifique mi defunción, pero eso no se lo dije a ZaraJota™.
-¡¡¡BUAAAAAAAA!!!
-Oye, ¿pero qué te pasa a ti con mi madre? Ni que fuera el Anticristo. Al contrario, todo el mundo dice que nos parecemos mucho...
-Pues eso...
-Vale, a ver, si te digo que no vamos a ir en avión, ¿te calmarías? ¿Quieres que llamemos a tu hermana y le pidamos que cambie los billetes?
-Sí.
Entonces llamé a su hermana.
-Hola, soy Lorz.
-Hola...
-¿Estás bien? Suenas rara...
-Estaba dormida.
-Anda ya, ¿tan pronto?
-Bueno, son las doce de la noche, y me levanto a las cuatro de la mañana para ir a trabajar.
-Eh... claro, será mejor que te llame en otro momento.
No sé por qué, pero me daba la impresión de que mi cuñada no iba a estar muy receptiva a la propuesta.
-No, no. Ya que me has despertado me lo cuentas.
-Es que... ¿sería muy difícil cambiar los billetes?
-¿QUÉ? ¿POR QUÉ?
-Es que a ZaraJota™ le da miedo el avión.
-Ja.Ja. Muy graciosa. Me vuelvo a la cama.
-No, no, espera, que va en serio.
-¿Y me lo dices ahora?
-Es que yo no lo sabía... mira, está muy nervioso, y dice que si tiene que ir en avión no va.
-Es broma. Sé que es broma porque te estás riendo.
-¡PORQUE TU HERMANO ESTÁ TENIENDO UN ATAQUE DE HISTERIA EN MITAD DE LA CALLE Y PUEDE QUE ME LO HAYA CONTAGIADO UN POCO, J*D*R!
-Vale, vale... Mira, va a ser muy difícil que nos cambien los billetes así porque sí... Igual si el médico te dijera que no puedes volar...
-Hecho.
-Pero tiene que ser mañana mismo.
-Sí.
-Y por escrito.
Ahora vamos a dejar clara una cosa.
A veces soy un poco mala con ZaraJota™.
No siempre soy la mejor esposa del mundo, es más, no siempre soy la mejor persona del mundo.
Realmente, según la definición de persona que uses, es posible que no sea ni una persona.
Sé que no hago todo lo que está en mi mano para que sea feliz como una perdiz, incluso puede que no pueda aspirar a más que a hacerle feliz como una lombriz.
Pobre.
Pero lo cierto es que no dejaría que nada ni nadie le hiciera daño, y desde luego no iba a dejar que se llevara otro berrinche como ese.
Haría lo que fuera por mi mudito maligno.
Lo que fuera.
Al día siguiente me fui al médico y puse cara lánguida.
-Verá, es que me preguntaba... tengo que coger un avión... y una oye taaaaaaaantas cosas... ¿seguro que es sano para mí bebé? No quisiera que le pasara nada, es tan frágil...
-¿Frágil? Tiene una corazón como una máquina, está más sano que yo y agarrado al útero como un koala a un árbol. No le pasaría nada ni aunque te tiraras en paracaídas.
Está bien, me rindo, ZaraJota™ que se busque la vida.
Continuará...
Ah, sí, el haiku...
Mi ZaraJota™
llora en todas las pelis
menudo moñas
17 mayo 2012
Día internacional de la lavadora 2012
Mi lavadora
es combo-secadora
y mola mucho.
Especialmente mola cuando te equivocas de programa y toda tu ropa sale convertida en cartón piedra.
O cuando se te cuela algo rojo y de pronto todos modelitos tienen un moteado granate.
Pero sobre todo, sobre todo, mola la factura de la luz que llega después...
es combo-secadora
y mola mucho.
Especialmente mola cuando te equivocas de programa y toda tu ropa sale convertida en cartón piedra.
O cuando se te cuela algo rojo y de pronto todos modelitos tienen un moteado granate.
Pero sobre todo, sobre todo, mola la factura de la luz que llega después...
13 mayo 2012
La herencia Urodini 2 (B, para Gordipé)
Previously in Lorz ...
¡Mi cuñada me lleva a Eurodisney!
Dos semanas AE (antes de Eurodisney):
De pronto tenemos una mancha en el pasillo. Concretando un poco más: tenemos una mancha en la recién pintada pared de nuestro recién pintado pasillo de nuestro recién pintado piso.
ZaraJota™ y yo la miramos con cara de pasmo un rato.
-Fuga comunitaria -decimos los dos a la vez.
Luego se hace un silencio incómodo.
-Está bien, ya hablo yo con el administrador -le digo.
Diez días AE:
Suena el teléfono.
-Hola, que soy el fontanero. ¿Cuándo puedo pasar a ver la mancha?
-Cuando quiera.
-Vale, pues esta tarde me paso.
Nueve días AE, o sea, al día siguiente:
Suena el telefonillo.
-Hola, que soy el fontanero, que le dije que me iba a pasar.
-Sí, ayer.
-Sí, la llamé ayer, sí.
-No, que dijo que se iba a pasar ayer.
-...
-Suba.
Mientras el fontanero sube me quito la batamanta y el pijama y me pongo ropa presentable, sin dejar de acordarme de su madre ni un minuto porque acabo de hacer la limpieza semanal y no he dejado el piso ehcamondao para que me lo llenen de barro y yeso.
-Bueno, ¿dónde está la mancha?
-En mi alma inmortal.
-La mancha de humedad.
-Sí, aquí.
-Que sitio más raro... Por ahí no pasa ninguna de tus tuberías.
-Ya, por eso pensamos que era comunitario.
-Bueno, pues le voy a abrir una cala a ver de dónde viene.
Abrir una cala es el término técnico para "abrir un agujero en la pared a martillazos".
Terminado el proceso, el fontanero me llama.
-Señora, toque.
-Mire, es que soy una mujer casada, y además no es usted mi tipo.
-...la tubería...
-¿Es obligatorio? Agacharme me hace potar. El olor a humedad me hace potar. Tocar cosas pringosas me hace potar. Resumiendo: si hay que tocar se toca, pero es que acabo de fregar.
-Ah, bueno, no... Es sólo para que vea que aquí no hay fuga.
-¿Y la mancha de qué es?
-La tubería está húmeda, pero creo que viene de más arriba. ¿Le importa que le haga un agujero en el techo?
-¿El recién pintado techo de mi recién pintado pasillo de mi recién pintado piso? Sí, abra, abra.
El fontanero abre el agujero. En su honor diré que era muy pequeño. Y que después cogió dos trocitos de cartón blanco y tapó los agujeros de la pared y casi no parecía que estuvieran ahí.
-Pues aquí tampoco está. Este trozo también está humedo, pero no veo correr nada...
-¿Y qué hacemos?
-Voy a envolver la tubería con papel. En un par de días vuelvo a venir y la miro: si está mojado es que hay una fuga más arriba, y tendremos que hablar con el vecino.
El fontanero se va.
Dos días AE:
ZaraJota™ y yo estamos jugando al parchís (sí, es un eufemismo para sexo) cuando suena el telefonillo.
Mierda.
Entre las potas, el dolor de espalda, los madrugones y los examenes últimamente jugamos poco al parchís. A veces no llegamos ni a cinco veces por semana.
-¿Es tu madre? -pregunta ZaraJota™.
Mi familia ha quedado en venir esta tarde a merendar para ver lo bonito que nos ha quedado el piso.
-No hace falta que parezcas TAN aterrorizado... ¿quién es?
-Hola, que soy el fontanero.
-¿El que iba a venir hace una semana?
-Eh... ¿subo?
-Será mejor que llames a tu madre.
Llamo a mi madre y le digo que el fontanero está aquí y que vengan un poquito más tarde.
Mientras, el fontanero sube y se pone a palpar las tuberías.
-Pues esto sigue mojado, pero fuga no hay. Voy a subir a casa del vecino de arriba a ver si se le ha derramado algo.
El fontanero sube al piso de arriba.
Oimos un martillazo.
Y de pronto...
-Creo que voy a coger la ropa del tendedero -le digo a ZaraJota™-. Parece que oigo llover.
-No hace falta. En la terraza no llueve. Es en el pasillo.
Nos asomamos al pasillo y no lo vemos porque hay una cortina de agua en medio.
-Avisa al fontanero -le digo a ZaraJota™.
ZaraJota™ sale corriendo a buscar al fontanero.
Yo salgo corriendo a buscar la fregona. Intento empapar un poco, pero el agua, sin ninguna consideración por su parte, todo hay que decirlo, cae más rápido de lo que yo recojo.
P*t* violencia estructural.
ZaraJota™ vuelve con el fontanero.
-Anda... -dice, y se va corriendo a cerrar la llave de paso comunitaria.
Mientras vuelve ZaraJota™ y yo alejamos los muebles, localizamos un montón de toallas y empiezamos a formar un dique de contención para que el agua no se extienda por todo el piso... más.
El fontanero cierra la llave de paso de la comunidad y poco a poco deja de salir agua. En mi casa y en la de todos los grifos del edificio, claro.
Es viernes por la tarde antes del puente de mayo y hemos dejado a toda la comunidad sin agua.
-No sé qué ha podido pasar.
¡¡¡PUES QUE SE HA ROTO LA P*T* TUBERÍA!!!, pienso. Pero no lo digo. En vez de eso miro a ZaraJota™. ZaraJota™ me mira. Y nos da un ataque de risa.
-Por lo menos se lo toman ustedes bien.
-Jijiji, es que verá, nos vamos a Eurodisney a pasar el puente, ¿sabe?
-Pues han tenido suerte de que reventara la tubería hoy, revienta mañana y no hay nadie aquí para enterarse.
-Y es que además... jijiji... esta tarde viene a merendar toda mi familia... jijiji... para ver lo bonito que nos ha quedado el piso... jijiji...
-...
-jijiji... está todo inundado... jijiji...
El fontanero no tiene ningún sentido del humor. Se sube a la escalera y empieza a hacer cosas de fontaneros.
Entonces es cuando el bar de abajo se da cuenta de que no tiene agua. El camarero va a portal.
-Quién habrá sido el *mb*c*l que ha cerrado la llave de paso... -se pregunta retóricamente a sí mismo.
Y la abre.
De nuevo en mi piso, el fontanero, está feliz como una lombriz.
-Señora, ya casi lo tengo.
Y de pronto empieza de nuevo a caerle agua encima. A todo chorro.
Hay tanta agua que la pared se empapa y empieza a salir por los enchufes. De pronto salta la luz.
-Voy a cerrar el agua -dice ZaraJota™-. Y a avisar a los vecinos de que está cerrada. Y a quedarme montando guardia para que nadie la vuelva a abrir.
Y se va.
El fontanero se pone a trabajar a toda velocidad, ahora con una linterna.
Y yo empiezo de nuevo: retiro los muebles, formo un dique de contención con las toallas, empapo con la fregona...
Cuando parece que está todo controlado, llamo otra vez a mi madre.
-Hola pedorra.
-Hola, filla meva.
-Que nos ha reventado una tubería, ha saltado la luz y todo. El fontanero está aquí todavía, creo que es mejor que no vengáis.
-Vale, pues vamos para allá.
-¿QUÉ? ¡¡¡NO...!!!
Tarde, ya ha cortado.
Me da la risa histérica. Sin motivo aparente, ojo. Las mujeres embarazadas somos así, nos alteramos por cualquier insignificancia.
-¿Se encuentra bien?
A ver... ¿usted que cree? ¿Eh? ¿EH?
-Sí, sí, necesitaba sentarme, es que he estado todo el día con un poco de dolor de espalda.
-¿Le duele ahora?
¿DOLERME? ¿Cómo me va a doler nada, si tengo encima más adrenalina que ajolote cabreao?
-No, no me duele nada, es lo que estaba pensando: la próxima vez que me duela la espalda reviento una tubería y ya está, mano de santo.
El fontanero me mira mal.
-Pues conmigo no cuente.
Jo, que poquita colaboración.
Continuará...
Otro haiku:
En mi pasillo
cae agua como lluvia
todo lo llena
Estoy que me salgo.
¡Mi cuñada me lleva a Eurodisney!
Dos semanas AE (antes de Eurodisney):
De pronto tenemos una mancha en el pasillo. Concretando un poco más: tenemos una mancha en la recién pintada pared de nuestro recién pintado pasillo de nuestro recién pintado piso.
-Fuga comunitaria -decimos los dos a la vez.
Luego se hace un silencio incómodo.
-Está bien, ya hablo yo con el administrador -le digo.
Diez días AE:
Suena el teléfono.
-Hola, que soy el fontanero. ¿Cuándo puedo pasar a ver la mancha?
-Cuando quiera.
-Vale, pues esta tarde me paso.
Nueve días AE, o sea, al día siguiente:
Suena el telefonillo.
-Hola, que soy el fontanero, que le dije que me iba a pasar.
-Sí, ayer.
-Sí, la llamé ayer, sí.
-No, que dijo que se iba a pasar ayer.
-...
-Suba.
Mientras el fontanero sube me quito la batamanta y el pijama y me pongo ropa presentable, sin dejar de acordarme de su madre ni un minuto porque acabo de hacer la limpieza semanal y no he dejado el piso ehcamondao para que me lo llenen de barro y yeso.
-Bueno, ¿dónde está la mancha?
-En mi alma inmortal.
-La mancha de humedad.
-Sí, aquí.
-Que sitio más raro... Por ahí no pasa ninguna de tus tuberías.
-Ya, por eso pensamos que era comunitario.
-Bueno, pues le voy a abrir una cala a ver de dónde viene.
Abrir una cala es el término técnico para "abrir un agujero en la pared a martillazos".
Terminado el proceso, el fontanero me llama.
-Señora, toque.
-Mire, es que soy una mujer casada, y además no es usted mi tipo.
-...la tubería...
-¿Es obligatorio? Agacharme me hace potar. El olor a humedad me hace potar. Tocar cosas pringosas me hace potar. Resumiendo: si hay que tocar se toca, pero es que acabo de fregar.
-Ah, bueno, no... Es sólo para que vea que aquí no hay fuga.
-¿Y la mancha de qué es?
-La tubería está húmeda, pero creo que viene de más arriba. ¿Le importa que le haga un agujero en el techo?
-¿El recién pintado techo de mi recién pintado pasillo de mi recién pintado piso? Sí, abra, abra.
El fontanero abre el agujero. En su honor diré que era muy pequeño. Y que después cogió dos trocitos de cartón blanco y tapó los agujeros de la pared y casi no parecía que estuvieran ahí.
-Pues aquí tampoco está. Este trozo también está humedo, pero no veo correr nada...
-¿Y qué hacemos?
-Voy a envolver la tubería con papel. En un par de días vuelvo a venir y la miro: si está mojado es que hay una fuga más arriba, y tendremos que hablar con el vecino.
El fontanero se va.
Dos días AE:
ZaraJota™ y yo estamos jugando al parchís (sí, es un eufemismo para sexo) cuando suena el telefonillo.
Mierda.
Entre las potas, el dolor de espalda, los madrugones y los examenes últimamente jugamos poco al parchís. A veces no llegamos ni a cinco veces por semana.
-¿Es tu madre? -pregunta ZaraJota™.
Mi familia ha quedado en venir esta tarde a merendar para ver lo bonito que nos ha quedado el piso.
-No hace falta que parezcas TAN aterrorizado... ¿quién es?
-Hola, que soy el fontanero.
-¿El que iba a venir hace una semana?
-Eh... ¿subo?
-Será mejor que llames a tu madre.
Llamo a mi madre y le digo que el fontanero está aquí y que vengan un poquito más tarde.
Mientras, el fontanero sube y se pone a palpar las tuberías.
-Pues esto sigue mojado, pero fuga no hay. Voy a subir a casa del vecino de arriba a ver si se le ha derramado algo.
El fontanero sube al piso de arriba.
Oimos un martillazo.
Y de pronto...
-Creo que voy a coger la ropa del tendedero -le digo a ZaraJota™-. Parece que oigo llover.
-No hace falta. En la terraza no llueve. Es en el pasillo.
Nos asomamos al pasillo y no lo vemos porque hay una cortina de agua en medio.
-Avisa al fontanero -le digo a ZaraJota™.
ZaraJota™ sale corriendo a buscar al fontanero.
Yo salgo corriendo a buscar la fregona. Intento empapar un poco, pero el agua, sin ninguna consideración por su parte, todo hay que decirlo, cae más rápido de lo que yo recojo.
P*t* violencia estructural.
ZaraJota™ vuelve con el fontanero.
-Anda... -dice, y se va corriendo a cerrar la llave de paso comunitaria.
Mientras vuelve ZaraJota™ y yo alejamos los muebles, localizamos un montón de toallas y empiezamos a formar un dique de contención para que el agua no se extienda por todo el piso... más.
El fontanero cierra la llave de paso de la comunidad y poco a poco deja de salir agua. En mi casa y en la de todos los grifos del edificio, claro.
Es viernes por la tarde antes del puente de mayo y hemos dejado a toda la comunidad sin agua.
-No sé qué ha podido pasar.
¡¡¡PUES QUE SE HA ROTO LA P*T* TUBERÍA!!!, pienso. Pero no lo digo. En vez de eso miro a ZaraJota™. ZaraJota™ me mira. Y nos da un ataque de risa.
-Por lo menos se lo toman ustedes bien.
-Jijiji, es que verá, nos vamos a Eurodisney a pasar el puente, ¿sabe?
-Pues han tenido suerte de que reventara la tubería hoy, revienta mañana y no hay nadie aquí para enterarse.
-Y es que además... jijiji... esta tarde viene a merendar toda mi familia... jijiji... para ver lo bonito que nos ha quedado el piso... jijiji...
-...
-jijiji... está todo inundado... jijiji...
El fontanero no tiene ningún sentido del humor. Se sube a la escalera y empieza a hacer cosas de fontaneros.
Entonces es cuando el bar de abajo se da cuenta de que no tiene agua. El camarero va a portal.
-Quién habrá sido el *mb*c*l que ha cerrado la llave de paso... -se pregunta retóricamente a sí mismo.
Y la abre.
De nuevo en mi piso, el fontanero, está feliz como una lombriz.
-Señora, ya casi lo tengo.
Y de pronto empieza de nuevo a caerle agua encima. A todo chorro.
Hay tanta agua que la pared se empapa y empieza a salir por los enchufes. De pronto salta la luz.
-Voy a cerrar el agua -dice ZaraJota™-. Y a avisar a los vecinos de que está cerrada. Y a quedarme montando guardia para que nadie la vuelva a abrir.
Y se va.
El fontanero se pone a trabajar a toda velocidad, ahora con una linterna.
Y yo empiezo de nuevo: retiro los muebles, formo un dique de contención con las toallas, empapo con la fregona...
Cuando parece que está todo controlado, llamo otra vez a mi madre.
-Hola pedorra.
-Hola, filla meva.
-Que nos ha reventado una tubería, ha saltado la luz y todo. El fontanero está aquí todavía, creo que es mejor que no vengáis.
-Vale, pues vamos para allá.
-¿QUÉ? ¡¡¡NO...!!!
Tarde, ya ha cortado.
Me da la risa histérica. Sin motivo aparente, ojo. Las mujeres embarazadas somos así, nos alteramos por cualquier insignificancia.
-¿Se encuentra bien?
A ver... ¿usted que cree? ¿Eh? ¿EH?
-Sí, sí, necesitaba sentarme, es que he estado todo el día con un poco de dolor de espalda.
-¿Le duele ahora?
¿DOLERME? ¿Cómo me va a doler nada, si tengo encima más adrenalina que ajolote cabreao?
-No, no me duele nada, es lo que estaba pensando: la próxima vez que me duela la espalda reviento una tubería y ya está, mano de santo.
El fontanero me mira mal.
-Pues conmigo no cuente.
Jo, que poquita colaboración.
Continuará...
Otro haiku:
En mi pasillo
cae agua como lluvia
todo lo llena
Estoy que me salgo.
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09 mayo 2012
La herencia Urodini 1
Hace mucho, mucho tiempo, en una galaxia muy lejana...
...bueno, en Barcelona...
ZaraJota™ tenía una tía.
Y la tía tenía un marido.
Y el marido tenía una joyería. O vendía joyas. O algo así.
Un buen día el marido se fue para no volver dejando tras de sí una cajita metálica con un puñado de joyas dentro. Por lo que oído las joyas eran tirando a feas y con los años el diseño empezó a estar pasado de moda, pero la tía de ZaraJota™, que no tenía hijos, tenía la ilusión de dejar las joyas en herencia a su única sobrina, la hermana de ZaraJota™.
Unos años más tarde hubo una explosión de gas en el piso de la tía de ZaraJota™. La abuela de ZaraJota™ murió en la explosión, la tía de ZaraJota™ se salvó porque estaba al lado del único muro de la casa que no se vino abajo, el piso quedó destrozado y las joyas se churrascaron dentro de su cajita metálica.
Aún así, la tía de ZaraJota™ conservó la ilusión de dejárselas a su sobrina.
-Algo te darán por ellas -decía.
Pasaron los años y la tía de ZaraJota™ empezó a sentirse enferma. Como era una señora de carácter, en lugar de avisar a su familia o de irse al médico se metió en la cama a esperar.
-O me pongo bien o me muero -se dijo.
Pasaron los días y la hermana de ZaraJota™ empezó a mosquearse, porque estaba acostumbrada a ver a su tía en el mercado todos los días, y ahora ni aparecía, ni cogía el teléfono, ni abría la puerta de casa. Al final los mossos tuvieron que tirar la puerta abajo, y se encontraron a la buena mujer en la cama, deshidratada y con una cáncer muy avanzado que daba la cara ya casi al final.
Menudo susto que nos dio.
Aún así, a pura fuerza de voluntad, aguantó para ir a nuestra boda y a la de su sobrina, protestando porque el médico no le dejaba teñirse el pelo ni pintarse las uñas, y no quería salir en las fotos así:
-¡Es que parezco una vieja! -decía.
Al final pudo más el cáncer que ella, y la hermana de ZaraJota™ recibió su cajita de joyas churrascadas.
No muy convencida, las llevó a tasar y descubrió que el oro vale, aunque esté socarrat.
-Debe ser eso lo que llaman “oro negro” -le dije a ZaraJota™.
La oferta del joyero fue sorprendentemente alta. No la iba a hacer rica, pero era un pellizquito. Podía haberse quitado unos cuantos plazos de la hipoteca. O terminar de pagarse el coche, el primer coche de su vida que no se compraba de segunda mano. O podía cambiar los muebles del salón. O irse de viaje. O hacerse la estética. O gastárselo en marisco, yo que sé.
Pero la hermana de ZaraJota™ es una personita muy especial, y lo primero que pensó es en repartir el dinero con sus hermanos. Luego lo pensó mejor. Dividido entre tres, seguía siendo dinero, pero no era tan impresionante. Entonces se le encendió la bombilla y supo que iba a gastarse la herencia en cumplir el sueño de su vida: llevarse a toda la familia a Eurodisney.
A mí me lo dijo algo así como en septiembre del año pasado, y desde entonces he estado repitiendo “¡Mi cuñada me lleva a Eurodisney!” a todo aquél que quisiera escucharme.
Y al que no quisiera, también.
-¡Mi cuñada me lleva a Eurodisney! -le decía al conductor del autobús.
-¡Mi cuñada me lleva a Eurodisney! -le decía al de la luz.
-¡Mi cuñada me lleva a Eurodisney! -le decía a la cajera del súper.
-¡Mi cuñada me lleva a Eurodisney! -le decía a ZaraJota™.
-Ya lo sé, y cómo me lo vuelvas a repetir la convertimos en tu excuñada.
-Jo.
A la última persona a la que se lo dije fue a mí abuela.
-¡Mi cuñada me lleva a Eurodisney! -le dije.
-¿Urodini?
Mi abuela es andaluza y tiene setenta y ocho años. Um... espero haber dicho bien la edad o la próxima vez que me vea me mata.
-No, Euro... bueno, sí, da igual.
-Eso está en Barcelona, ¿no?
Seguro que estáis pensando “mira la vieja, en Barcelona, dice, no se entera”.
Por el contrario: la lógica de mi abuela es irrefutable:
Mi cuñada vive en Barcelona.
Mi cuñada me lleva a Eurodisney.
Luego...
Eurodisney está en Barcelona.
Y eso, sin estudiar ni nada. Un día de estos la matriculamos filosofía y la ponemos a escribir libros de autoayuda.
-No, abuela, en París.
-Anda, qué espléndida tu cuñada... estará forrada.
-No, bueno, es que ha heredado. ¿Te acuerdas de la tía de Zarajota? Se sentó en nuestra mesa en la boda... Pues le ha dejado un poquito de herencia y se la gasta en llevarnos a Eurodisney.
-Ah... ¿Y Zarajota qué ha heredado?
Olvidaros de la filosofía: la ponemos a estudiar económicas y que nos saque de pobres a todos.
Continuará...
Hace mucho que no escribo un haiku:
A Eurodisney
me lleva mi cuñada
con la familia.
Que arte tengo, madre mía, ¡que arte!
...bueno, en Barcelona...
ZaraJota™ tenía una tía.
Y la tía tenía un marido.
Y el marido tenía una joyería. O vendía joyas. O algo así.
Un buen día el marido se fue para no volver dejando tras de sí una cajita metálica con un puñado de joyas dentro. Por lo que oído las joyas eran tirando a feas y con los años el diseño empezó a estar pasado de moda, pero la tía de ZaraJota™, que no tenía hijos, tenía la ilusión de dejar las joyas en herencia a su única sobrina, la hermana de ZaraJota™.
Unos años más tarde hubo una explosión de gas en el piso de la tía de ZaraJota™. La abuela de ZaraJota™ murió en la explosión, la tía de ZaraJota™ se salvó porque estaba al lado del único muro de la casa que no se vino abajo, el piso quedó destrozado y las joyas se churrascaron dentro de su cajita metálica.
Aún así, la tía de ZaraJota™ conservó la ilusión de dejárselas a su sobrina.
-Algo te darán por ellas -decía.
Pasaron los años y la tía de ZaraJota™ empezó a sentirse enferma. Como era una señora de carácter, en lugar de avisar a su familia o de irse al médico se metió en la cama a esperar.
-O me pongo bien o me muero -se dijo.
Pasaron los días y la hermana de ZaraJota™ empezó a mosquearse, porque estaba acostumbrada a ver a su tía en el mercado todos los días, y ahora ni aparecía, ni cogía el teléfono, ni abría la puerta de casa. Al final los mossos tuvieron que tirar la puerta abajo, y se encontraron a la buena mujer en la cama, deshidratada y con una cáncer muy avanzado que daba la cara ya casi al final.
Menudo susto que nos dio.
Aún así, a pura fuerza de voluntad, aguantó para ir a nuestra boda y a la de su sobrina, protestando porque el médico no le dejaba teñirse el pelo ni pintarse las uñas, y no quería salir en las fotos así:
-¡Es que parezco una vieja! -decía.
Al final pudo más el cáncer que ella, y la hermana de ZaraJota™ recibió su cajita de joyas churrascadas.
No muy convencida, las llevó a tasar y descubrió que el oro vale, aunque esté socarrat.
-Debe ser eso lo que llaman “oro negro” -le dije a ZaraJota™.
La oferta del joyero fue sorprendentemente alta. No la iba a hacer rica, pero era un pellizquito. Podía haberse quitado unos cuantos plazos de la hipoteca. O terminar de pagarse el coche, el primer coche de su vida que no se compraba de segunda mano. O podía cambiar los muebles del salón. O irse de viaje. O hacerse la estética. O gastárselo en marisco, yo que sé.
Pero la hermana de ZaraJota™ es una personita muy especial, y lo primero que pensó es en repartir el dinero con sus hermanos. Luego lo pensó mejor. Dividido entre tres, seguía siendo dinero, pero no era tan impresionante. Entonces se le encendió la bombilla y supo que iba a gastarse la herencia en cumplir el sueño de su vida: llevarse a toda la familia a Eurodisney.
A mí me lo dijo algo así como en septiembre del año pasado, y desde entonces he estado repitiendo “¡Mi cuñada me lleva a Eurodisney!” a todo aquél que quisiera escucharme.
Y al que no quisiera, también.
-¡Mi cuñada me lleva a Eurodisney! -le decía al conductor del autobús.
-¡Mi cuñada me lleva a Eurodisney! -le decía al de la luz.
-¡Mi cuñada me lleva a Eurodisney! -le decía a la cajera del súper.
-¡Mi cuñada me lleva a Eurodisney! -le decía a ZaraJota™.
-Ya lo sé, y cómo me lo vuelvas a repetir la convertimos en tu excuñada.
-Jo.
A la última persona a la que se lo dije fue a mí abuela.
-¡Mi cuñada me lleva a Eurodisney! -le dije.
-¿Urodini?
Mi abuela es andaluza y tiene setenta y ocho años. Um... espero haber dicho bien la edad o la próxima vez que me vea me mata.
-No, Euro... bueno, sí, da igual.
-Eso está en Barcelona, ¿no?
Seguro que estáis pensando “mira la vieja, en Barcelona, dice, no se entera”.
Por el contrario: la lógica de mi abuela es irrefutable:
Mi cuñada vive en Barcelona.
Mi cuñada me lleva a Eurodisney.
Luego...
Eurodisney está en Barcelona.
Y eso, sin estudiar ni nada. Un día de estos la matriculamos filosofía y la ponemos a escribir libros de autoayuda.
-No, abuela, en París.
-Anda, qué espléndida tu cuñada... estará forrada.
-No, bueno, es que ha heredado. ¿Te acuerdas de la tía de Zarajota? Se sentó en nuestra mesa en la boda... Pues le ha dejado un poquito de herencia y se la gasta en llevarnos a Eurodisney.
-Ah... ¿Y Zarajota qué ha heredado?
Olvidaros de la filosofía: la ponemos a estudiar económicas y que nos saque de pobres a todos.
Continuará...
Hace mucho que no escribo un haiku:
A Eurodisney
me lleva mi cuñada
con la familia.
Que arte tengo, madre mía, ¡que arte!
06 mayo 2012
La hipoteca que surgió del frío 9 y ya
Previously in Lorz...
Lo más sensato que puedes hacer es quedarte en casa de tus padres hasta los sesenta o setenta años.
Piso recién pintado, baldosas colocadas, suministro de luz facilitado...
Sólo faltaba la cocina.
Decíamos ayer que la expropietaria del piso se llevó todos los muebles de cocina.
Bueno, pues en realidad no se llevó todos-todos, se dejó uno, una cajonera de IKEA bastante mona y totalmente nueva, que no se pudo llevar porque tendría que haber desmontado todas las tuberías del fregadero. Ahora que lo pienso, lo raro es que no desmontara las tuberías y se las llevara también.
Nosotros decidimos aprovechar el mueble y compramos el resto a juego.
A mí me hubiera gustado que nos lo montaran los señores de IKEA, pero no pudo ser porque los pintores no acabaron a tiempo.
Visto en retrospectiva, me parece un milagro que acabaran.
Los señores de IKEA nos dejaron los muebles amontonados en mitad del salón (para que los señores pintores pudieran seguir trabajando en las paredes) y se fueron.
-No pasa nada -dijo ZaraJota™-, yo me ocupo de montarlos.
A fin de cuentas, montar los muebles de IKEA es facilísimo, ¡hasta un niño de cinco años podría hacerlo!
Con lo que no contábamos es con que la cocina-cocina, que era esta...
...vendría también totalmente desmontada, es decir, la estructura por una parte, las patitas por otra, el horno por otra, la vitrocerámica por otra, y sin enchufe.
-No pasa nada -dijo ZaraJota™-, no puede ser tan difícil.
Seis horas más tarde, las piezas seguían desperdigadas por todo el salón.
-¿Busco un niño de cinco años para que termine?
-¡No vienen las instrucciones!-gritó ZaraJota™-. ¡Hago lo que puedo!
-¿Has probado a descargarlas de la web?
-¡No están!
-¿Y si...?
-¡No! ¡Voy a montar esta cocina aunque sea la último que haga! ¡ES UNA CUESTIÓN PERSONAL!
Varios días más tarde, por fin. ZaraJota™ apretó el último tornillo y me llamó para que admirara su obra.
-¡Hala! ¡Que bonita! -le dije. Que ni bonita ni nada, era por animar.
-Mira que grande es el horno -dijo, abriendo la puerta.
-Anda, si tiene dos bandejas... ¿y esos papelotes qué son?
A ZaraJota™ le cambió la cara.
Las instrucciones.
O, mejor dicho, las p*t*s instrucciones.
-¿Estaban dentro del horno?
Durante una par de días ZaraJota™ estuvo en estado de shock, balanceándose y repitiendo "dentro del horno, dentro del horno" mientras le caía la babilla por un lateral de la boca.
Para entonces yo ya había descubierto la aterradora realidad: la vitrocerámica no funcionaba.
ZaraJota™ desmontó y volvió a montar todo, esta vez siguiendo las instrucciones, cambió el cable, cambió el enchufe... y nada.
Al final llamé al servicio técnico.
-Eso es que está mal montado -me dijo el técnico por teléfono.
-Me quedaría más tranquila si viniera a verlo.
Y vino. Por suerte, vino un día que ZaraJota™ no estaba. No sé qué habría sido de su pobre cerebrito.
El técnico desmontó la vitro y empezó a resoplar.
-Menuda chapuza le han hecho, señora...
-¿Sí?
-Lo mejor que puede hacer es llamar a IKEA y poner una reclamación.
-Es que no lo han montado los de IKEA...
-Pues tendría que haber llamado a un electricista.
-Oiga, que ha sido un electricista titulado.
Sí, el terrible secreto de ZaraJota™ sale por fin a la luz: ZaraJota™ estudió para ser técnico electricista. Que no quiere decir que se convirtiera en uno, por suerte para la humanidad.
-Señora, el que haya hecho esto no tiene ni idea de electricidad.
-Pues claro que no. Yo he dicho que tiene el título, no que le haya servido para algo.
-...
-Es mi marido, ¿sabe?
-Ya.
El técnico se dio cuenta entonces de que yo era una víctima, me dio un par de palmaditas en la cabeza, arregló la cocina y se fue.
Unos días más tarde los señores de la mudanza nos trajeron todas las cajas, nos instalamos y empezamos a vivir felices como perdices en nuestra casita nueva.
Un domingo por la tarde, mientras estábamos perreando en el sofá medio atontados por el olor a pintura y a muebles nuevos, la vecina de abajo llamó al timbre.
-Hola, es que me ha salido una mancha de humedad en el techo.
-¿Sí? ¿De dónde?
-Es el techo del salón. Creo que viene de vuestro baño.
-No puede ser... el grifo del baño goteaba, pero justo hace un rato lo ha arreglado mi marid... está bien, es culpa nuestra.
Pd para los amantes de los finales felices: cuando ZaraJota™ apretó el grifo para que dejara de gotear, aflojó sin querer la tubería de alimentación del lavabo, que empezó a gotear por la junta y le hizo a la vecina de abajo una imitación muy bonita de las caras de Bélmez. El seguro se hizo cargo de todo, y vivimos felices y comimos perdices hasta que se nos inundó el piso... pero esa es otra historia y tendrá que ser contada en la nueva saga. ¡No se pierdan La Herencia Urodini, próximamente en sus pantallas!
Lo más sensato que puedes hacer es quedarte en casa de tus padres hasta los sesenta o setenta años.
Piso recién pintado, baldosas colocadas, suministro de luz facilitado...
Sólo faltaba la cocina.
Decíamos ayer que la expropietaria del piso se llevó todos los muebles de cocina.
Bueno, pues en realidad no se llevó todos-todos, se dejó uno, una cajonera de IKEA bastante mona y totalmente nueva, que no se pudo llevar porque tendría que haber desmontado todas las tuberías del fregadero. Ahora que lo pienso, lo raro es que no desmontara las tuberías y se las llevara también.
Nosotros decidimos aprovechar el mueble y compramos el resto a juego.
A mí me hubiera gustado que nos lo montaran los señores de IKEA, pero no pudo ser porque los pintores no acabaron a tiempo.
Visto en retrospectiva, me parece un milagro que acabaran.
Los señores de IKEA nos dejaron los muebles amontonados en mitad del salón (para que los señores pintores pudieran seguir trabajando en las paredes) y se fueron.
-No pasa nada -dijo ZaraJota™-, yo me ocupo de montarlos.
A fin de cuentas, montar los muebles de IKEA es facilísimo, ¡hasta un niño de cinco años podría hacerlo!
Con lo que no contábamos es con que la cocina-cocina, que era esta...
-No pasa nada -dijo ZaraJota™-, no puede ser tan difícil.
Seis horas más tarde, las piezas seguían desperdigadas por todo el salón.
-¿Busco un niño de cinco años para que termine?
-¡No vienen las instrucciones!-gritó ZaraJota™-. ¡Hago lo que puedo!
-¿Has probado a descargarlas de la web?
-¡No están!
-¿Y si...?
-¡No! ¡Voy a montar esta cocina aunque sea la último que haga! ¡ES UNA CUESTIÓN PERSONAL!
Varios días más tarde, por fin. ZaraJota™ apretó el último tornillo y me llamó para que admirara su obra.
-¡Hala! ¡Que bonita! -le dije. Que ni bonita ni nada, era por animar.
-Mira que grande es el horno -dijo, abriendo la puerta.
-Anda, si tiene dos bandejas... ¿y esos papelotes qué son?
A ZaraJota™ le cambió la cara.
Las instrucciones.
O, mejor dicho, las p*t*s instrucciones.
-¿Estaban dentro del horno?
Durante una par de días ZaraJota™ estuvo en estado de shock, balanceándose y repitiendo "dentro del horno, dentro del horno" mientras le caía la babilla por un lateral de la boca.
Para entonces yo ya había descubierto la aterradora realidad: la vitrocerámica no funcionaba.
ZaraJota™ desmontó y volvió a montar todo, esta vez siguiendo las instrucciones, cambió el cable, cambió el enchufe... y nada.
Al final llamé al servicio técnico.
-Eso es que está mal montado -me dijo el técnico por teléfono.
-Me quedaría más tranquila si viniera a verlo.
Y vino. Por suerte, vino un día que ZaraJota™ no estaba. No sé qué habría sido de su pobre cerebrito.
El técnico desmontó la vitro y empezó a resoplar.
-Menuda chapuza le han hecho, señora...
-¿Sí?
-Lo mejor que puede hacer es llamar a IKEA y poner una reclamación.
-Es que no lo han montado los de IKEA...
-Pues tendría que haber llamado a un electricista.
-Oiga, que ha sido un electricista titulado.
Sí, el terrible secreto de ZaraJota™ sale por fin a la luz: ZaraJota™ estudió para ser técnico electricista. Que no quiere decir que se convirtiera en uno, por suerte para la humanidad.
-Señora, el que haya hecho esto no tiene ni idea de electricidad.
-Pues claro que no. Yo he dicho que tiene el título, no que le haya servido para algo.
-...
-Es mi marido, ¿sabe?
-Ya.
El técnico se dio cuenta entonces de que yo era una víctima, me dio un par de palmaditas en la cabeza, arregló la cocina y se fue.
Unos días más tarde los señores de la mudanza nos trajeron todas las cajas, nos instalamos y empezamos a vivir felices como perdices en nuestra casita nueva.
Un domingo por la tarde, mientras estábamos perreando en el sofá medio atontados por el olor a pintura y a muebles nuevos, la vecina de abajo llamó al timbre.
-Hola, es que me ha salido una mancha de humedad en el techo.
-¿Sí? ¿De dónde?
-Es el techo del salón. Creo que viene de vuestro baño.
-No puede ser... el grifo del baño goteaba, pero justo hace un rato lo ha arreglado mi marid... está bien, es culpa nuestra.
Pd para los amantes de los finales felices: cuando ZaraJota™ apretó el grifo para que dejara de gotear, aflojó sin querer la tubería de alimentación del lavabo, que empezó a gotear por la junta y le hizo a la vecina de abajo una imitación muy bonita de las caras de Bélmez. El seguro se hizo cargo de todo, y vivimos felices y comimos perdices hasta que se nos inundó el piso... pero esa es otra historia y tendrá que ser contada en la nueva saga. ¡No se pierdan La Herencia Urodini, próximamente en sus pantallas!
28 abril 2012
La hipoteca que surgió del frío 8
Previously in Lorz...
4 8 15 16 23 42
Al día siguiente de protestar en la compañía suministradora, el electricista llamó a mi telefonillo.
-¿Sí?
En el telefonillo siempre contesto “¿sí?” con la esperanza de que alguien me conteste alguna vez “¡NO!”. Pero no hay manera, no. La gente no tiene sentido del humor ni del ritmo narrativo.
-Soy el electricista.
-Estupendo, pues aquí estamos para lo que necesite.
-Ya, señora, yo también estoy aquí.
-Lo que quiero decir es que estamos esperándole aquí arriba, cuando quiera.
-Y yo estoy esperando aquí abajo.
Hombre, pensé, tanto como esperando... acaba de llamar. No le dije nada porque el señor parecía muy cabreado.
-¿Necesita que baje?
-No, señora, usted quédese ahí arriba cómodamente, que ya hago yo todo el trabajo.
-Ah, estupendo.
-Señora, o baja o me voy.
Ahí ya me empecé a mosquear.
No pasa nada, me dije, tú sólo tienes que seguirle un ratito la corriente. Jijiji. La corriente. Jijiji. Al electricista. Jijiji. ¿Lo pilláis?
Baje al descansillo y me encontré al electricista en el cuarto de contadores.
-Muy bien señora, ¿cual es su contador?
-Ah, pues ni idea.
-¿Cómo no lo va a saber?
-Como que no lo sé.
-Jodeeeeeeer con la peña...
Ahí ya estaba muy mosqueada.
-Vamos a ver, ¿cómo quiere que lo sepa si (1) me acabo de mudar, (2) no tengo suministro y (3) LA ÚNICA LLAVE QUE EXISTE DEL CUARTO DE CONTADORES LA TIENE USTED?
-Sí, claro, entonces lo tendré que buscar yo.
-Si me necesita, estaré en mi piso.
Y me fui muy dignamente. O, lo que es lo mismo, corriendo y agitando los bracitos porque tenía muchas ganas de potar.
Al rato, el electricista encontró el contador y empecé a tener suministro de luz.
Y hubo gran regocijo.
Esa misma tarde vino el pintor a terminar unas chapucillas.
Como el pobre hombre llevaba un mes pintando con linterna, lavándose con agua fría y haciendo pis a oscuras, le comuniqué la gran noticia en cuanto entró:
-¡Ya tenemos luz!
Aunque lo cierto es que no se lo podía demostrar porque seguíamos sin tener los casquillos de las lámparas, pero eso es un detalle sin importancia. Al menos nos funcionaban los enchufes, y se podía cargar el móvil.
-Anda, pues si lo llevo a saber me traigo la radial.
-¿No se ha traído la radial? ¿Y cómo piensa cortar las baldosas?
-...
-...
-Mañana vuelvo.
Continuará... (ya queda poco, lo prometo)
19 abril 2012
La hipoteca que surgió del frío 7
Previously in Lorz...
Personas desconocidas pintal mal el techo de la habitación.
Decíamos ayer que la anterior propietaria se llevó todo. Y cuando digo todo, digo que se llevó parte de las baldosas, los casquillos de las lámparas y (esto se me olvidó mencionarlo la vez anterior) el contador de la luz.
Por eso lo de los casquillos nos nos importó demasiado. Total, aunque los tuviéramos nos iba a dar lo mismo, ¿no?
-Pero no os preocupéis por eso -nos dijo la de la agencia-. La expropietaria ya ha dado la orden para que la vuelvan a poner.
Dos semanas después de firmar la hipoteca seguíamos sin luz.
-Pues no entiendo porqué, si yo he dado el parte ya -nos dijo la expropietaria por teléfono-. Hasta tengo el número de incidencia: 4.8.15.16.23.42
La señora me explicó además que estaba de vacaciones y no se podía ocupar personalmente de esto, pero que con el número de incidencia podía llamar yo misma a la compañía a reclamar.
Y claro, llamé a la compañía.
-Hola, estoy esperando que vengan a ponerme el contador y no viene nadie.
-¿Tiene el número de incidencia?
-Claro: 4.8.15.16.23.42
-Ese número de incidencia no es nuestro -me dijeron.
-¿Qué?
-Que no hay ninguna incidencia abierta.
-¿Y si busca por direccîón?
-No.
-¿DNI del titular?
-Señora, que no hay nada.
-Bien... eh... si no hay nada abierto, ¿podemos tramitar un alta nueva a mi nombre?
-Claro, señora.
Tramitamos el alta a mi nombre y me dijeron que alguien se pondría en contacto conmigo en 24 horas.
Tres días más tarde nadie se había puesto en contacto conmigo, así que llamé yo.
-Sí, hola, es que hace tres días llamé para dar un alta, y no se han puesto en contacto conmigo.
-Sí, ya, no se puede tramitar el alta.
-¿Y eso?
-Porque ya hay una incidencia abierta a nombre de otra persona.
-Espere, ¿no será la 4.8.15.16.23.42?
-Señora, si ya lo sabe, ¿para qué llama?
-Eh... ¿me puede decir el estado de la incidencia?
-Está bloqueada.
-¿Por qué?
-Porque usted ha intentado dar un alta nueva, claro. Eso no se puede hacer, ¿sabe?
-Está bien, está bien, ¿pueden anular la petición de alta nueva y reactivar la incidencia?
-Claro. En 24 horas la llaman.
Adivinad qué: no me llamaron. Y volví a llamar.
-Hola, tengo abierta la incidencia 4.8.15.16.23.42 y no me han llamado.
-Sí, ya, está bloqueada.
-¿Y ahora por qué?
-Le hemos enviado documentación por carta y no podemos continuar hasta que nos la devuelva firmada.
-Pero esa incidencia la abrió la expropietaria...
-Sí, bueno, pues se la hemos enviado a ella.
-Verá, es que esa señora va a estar en casa de su hija una temporada, no va a recibir el correo.
-Bueno, pues que nos la mande cuando regrese.
-¿No podrían mandarla a la dirección de su hija?
-No, no, no. Sólo a la dirección que nos especificó el titular para el envío de cartas.
-¿Y no pueden anular esta incidencia y hacer una alta nueva?
-Bueno, le tendría que mandar una solicitud de anulación de incidencia por correo, nos la tendría que devolver firmada y entonces...
-¡Pero entonces estaría en la misma situación!
-Sí, ya.
-¿Y no le parece un poco kafkiano?
-¿Le importaría repetir la pregunta?
-Bien, escúcheme: hace un mes me compré un piso. No tengo luz. Mi termo es eléctrico, así que tampoco tengo agua caliente. Mi cocina tiene vitrocerámica, así que tampoco puedo cocinar. Me han traido una nevera y una lavadora que no sé si funcionan porque no tengo luz. Me tienen que poner el suelo y no pueden porque se tienen que enchufar la radial en el culo y sorprendentemente no funciona. ¿Y sabe que es lo peor? ¡¡¡QUE TENGO P*T*S NAÚSEAS MATUTINAS TODO EL P*T* DÍA Y CADA VEZ QUE QUIERO POTAR TENGO QUE IR AL P*T* BAÑO CON UNA P*T* LINTERNA PARA QUE NO ACABE TODO EN EL P*T* SUELO!!!
-Lo lamento, pero la Ley de Protección de Datos no nos permite tramitar su solicitud.
-Entiendo. En cambio, la Ley de Protección de Datos sí permite dejar al propietario de la vivienda sin suministro durante un mes porque un tercero que no reside en la misma ha abierto una incidencia.
-Eh...
Al día siguiente me llamó el electricista para colocar el contador.
Adoro la Ley de Protección de Datos.
Pd.: Lo malo de que las compañías españolas se lleven sus plataformas de atención al cliente al tercer mundo para ahorrarse dinero pagando sueldos tercermundistas es que se consigue una atención al cliente tercermundista.
Continuará...
Personas desconocidas pintal mal el techo de la habitación.
Decíamos ayer que la anterior propietaria se llevó todo. Y cuando digo todo, digo que se llevó parte de las baldosas, los casquillos de las lámparas y (esto se me olvidó mencionarlo la vez anterior) el contador de la luz.
Por eso lo de los casquillos nos nos importó demasiado. Total, aunque los tuviéramos nos iba a dar lo mismo, ¿no?
-Pero no os preocupéis por eso -nos dijo la de la agencia-. La expropietaria ya ha dado la orden para que la vuelvan a poner.
Dos semanas después de firmar la hipoteca seguíamos sin luz.
-Pues no entiendo porqué, si yo he dado el parte ya -nos dijo la expropietaria por teléfono-. Hasta tengo el número de incidencia: 4.8.15.16.23.42
La señora me explicó además que estaba de vacaciones y no se podía ocupar personalmente de esto, pero que con el número de incidencia podía llamar yo misma a la compañía a reclamar.
Y claro, llamé a la compañía.
-Hola, estoy esperando que vengan a ponerme el contador y no viene nadie.
-¿Tiene el número de incidencia?
-Claro: 4.8.15.16.23.42
-Ese número de incidencia no es nuestro -me dijeron.
-¿Qué?
-Que no hay ninguna incidencia abierta.
-¿Y si busca por direccîón?
-No.
-¿DNI del titular?
-Señora, que no hay nada.
-Bien... eh... si no hay nada abierto, ¿podemos tramitar un alta nueva a mi nombre?
-Claro, señora.
Tramitamos el alta a mi nombre y me dijeron que alguien se pondría en contacto conmigo en 24 horas.
Tres días más tarde nadie se había puesto en contacto conmigo, así que llamé yo.
-Sí, hola, es que hace tres días llamé para dar un alta, y no se han puesto en contacto conmigo.
-Sí, ya, no se puede tramitar el alta.
-¿Y eso?
-Porque ya hay una incidencia abierta a nombre de otra persona.
-Espere, ¿no será la 4.8.15.16.23.42?
-Señora, si ya lo sabe, ¿para qué llama?
-Eh... ¿me puede decir el estado de la incidencia?
-Está bloqueada.
-¿Por qué?
-Porque usted ha intentado dar un alta nueva, claro. Eso no se puede hacer, ¿sabe?
-Está bien, está bien, ¿pueden anular la petición de alta nueva y reactivar la incidencia?
-Claro. En 24 horas la llaman.
Adivinad qué: no me llamaron. Y volví a llamar.
-Hola, tengo abierta la incidencia 4.8.15.16.23.42 y no me han llamado.
-Sí, ya, está bloqueada.
-¿Y ahora por qué?
-Le hemos enviado documentación por carta y no podemos continuar hasta que nos la devuelva firmada.
-Pero esa incidencia la abrió la expropietaria...
-Sí, bueno, pues se la hemos enviado a ella.
-Verá, es que esa señora va a estar en casa de su hija una temporada, no va a recibir el correo.
-Bueno, pues que nos la mande cuando regrese.
-¿No podrían mandarla a la dirección de su hija?
-No, no, no. Sólo a la dirección que nos especificó el titular para el envío de cartas.
-¿Y no pueden anular esta incidencia y hacer una alta nueva?
-Bueno, le tendría que mandar una solicitud de anulación de incidencia por correo, nos la tendría que devolver firmada y entonces...
-¡Pero entonces estaría en la misma situación!
-Sí, ya.
-¿Y no le parece un poco kafkiano?
-¿Le importaría repetir la pregunta?
-Bien, escúcheme: hace un mes me compré un piso. No tengo luz. Mi termo es eléctrico, así que tampoco tengo agua caliente. Mi cocina tiene vitrocerámica, así que tampoco puedo cocinar. Me han traido una nevera y una lavadora que no sé si funcionan porque no tengo luz. Me tienen que poner el suelo y no pueden porque se tienen que enchufar la radial en el culo y sorprendentemente no funciona. ¿Y sabe que es lo peor? ¡¡¡QUE TENGO P*T*S NAÚSEAS MATUTINAS TODO EL P*T* DÍA Y CADA VEZ QUE QUIERO POTAR TENGO QUE IR AL P*T* BAÑO CON UNA P*T* LINTERNA PARA QUE NO ACABE TODO EN EL P*T* SUELO!!!
-Lo lamento, pero la Ley de Protección de Datos no nos permite tramitar su solicitud.
-Entiendo. En cambio, la Ley de Protección de Datos sí permite dejar al propietario de la vivienda sin suministro durante un mes porque un tercero que no reside en la misma ha abierto una incidencia.
-Eh...
Al día siguiente me llamó el electricista para colocar el contador.
Adoro la Ley de Protección de Datos.
Pd.: Lo malo de que las compañías españolas se lleven sus plataformas de atención al cliente al tercer mundo para ahorrarse dinero pagando sueldos tercermundistas es que se consigue una atención al cliente tercermundista.
Continuará...
11 abril 2012
La hipoteca que surgió del frío 6
Previously in Lorz..
El grifo del baño gotea.
Ya teníamos el piso, o lo que quedaba de él.
Después de meditarlo cuidadosamente, decidimos que los primero que teníamos que hacer era echarnos a llorar.
Completado el primer paso con éxito, el segundo encontrar un pintor que arreglara parte del desaguisado.
Como no conocíamos a ninguno (jijiji) contactamos con una empresa se servicios que nos dijo que le pasaría el encargo a cinco pintores diferentes para que nos dieran prespuesto.
De esos presuntos cinco pintores sólo nos llamaron tres, que insistieron en que tenían que ver el piso.
-¿No me pueden dar el presupuesto con la descripción que les estoy dando? -pregunté.
-Sí, pero si lo que cuenta es verdad no nos lo queremos perder.
Para no liarla parda, cité a los pintores a diferentes horas para que vieran el piso.
Y se presentaron todos a la vez.
Fiestaaaaa...
Y se cabrearon.
Fiestaaaa...
Y no tuvieron ningún reparo en decírmelo.
Fiestaaaa...
Y uno de ellos, además, llamó a ZaraJota™ para quejarse.
-Que sepa usted -le dijo-, que no es ético llamar a más de un reparador para hacer el mismo trabajo.
-Hombre, si le pido presupuesto es para compararlo con otros presupuestos, ¿no?
Curiosamente, este señor pintor fue el que nos ofreció mejores condiciones.
-Me da igual -le dije a ZaraJota™-. Si nos grita sin tener el trabajo asegurado, ¿qué hará cuando empiece a pintar? Que no, que no, que este es el típico que empieza a encontrar faltas en todas partes y el final acabamos pagando el doble porque la junta de las canaletas no estaba bien hecha.
ZaraJota™ estuvo de acuerdo, y contratamos a otro señor que nos prometió que podía hacer el trabajo entre el jueves y el viernes de esa misma semana.
-Pero, ¿seguro que terminarán a tiempo? Que nos traen los muebles de cocina el sábado...
-Claro señora.
ZaraJota™ se pidió libre el jueves y el viernes para ayudar en lo que hiciera falta.
El jueves los trabajos avanzaron MUY despacio.
El viernes por la mañana los trabajos avanzaron MUY despacio.
El viernes a la hora de comer el pintor habló con ZaraJota™.
-Es una tontería que esté usted aquí perdiendo el tiempo con nosotros. ¿Qué le parece si nos deja llave, nosotros terminamos de pintar esta tarde, y le devolvemos las llaves cuando quedemos para que nos pague? Así puede irse a casa y descansar un poco.
ZaraJota™ les dejó las llaves.
El viernes por la tarde ZaraJota™ y yo, incapaces de descansar, fuimos a ver cómo avanzaba la cosa... y los pintores no estaban.
-Pero... me dijeron que se quedarían hasta tarde y que acabarían hoy... por eso les he dejado las llaves.
-Te han tangao.
-A lo mejor es que van a volver mañana. ¿No?
-Claro, claro, se han escaqueado un viernes por la tarde y van a venir un sábado.
-Pero...
-Asúmelo: te han tangao.
El sábado nos trajeron los muebles de la cocina, pero no los pudieron montar porque todavía estaba todo a medio pintar y con los arreos de los pintores de por medio.
El lunes, después del trabajo, fui al piso a ver si podía hacer algo útil, y allí estaban los pintores, como si no hubiera ocurrido nada.
-¿Creen que podrán terminar hoy?
-Claro, señora.
Un par de horas más tarde entré en el salón y ahí estaban los dos pintores con los pantalones bajados.
-¡QUÉ C*Ñ*! -grité.
Salí corriendo y me encerré en el baño. Un par de minutos más tarde llamaron a la puerta del baño.
-¡¡¡NO ME VIOLEN, QUE ESTOY MUY SENSIBLE!!!
-Señora, ya nos vamos.
-Vale. ¿Han acabado?
-No, mañana.
Ay...
Al día siguiente les estaba esperando con los brazos en jarras.
-¿Le hemos hecho esperar?
-No, no, si no me importa estar tres horas de pie en un piso vacío que huele a pintura. A fin de cuentas, no es como si estuviera embazaraza. Ah, que sí lo estoy. Embarazada y de los nervios. ¿Creen que podrán acabar hoy o qué?
-Claro, señora.
-Bien. Y si se van a cambiar de ropa, o cierran la puerta de la habitación o me avisan para que yo no entre, pero intenten no bajarse los pantalones delante mía sin previo aviso, que estoy muy sensible.
-Claro que no, señora, que cosas tiene...
El martes, por fin, terminaron de pintar.
El miércoles la pintura empezó a caerse.
El jueves conseguí que uno de los pintores viniera a casa, lo cogí de una oreja y le froté los morros contra la pintura descascarillada.
-¡PINTURA CACA! ¡PINTURA CACA!
-Señora, pare ya, que no soy un caniche...
-¡La pintura se está cayendo!
-Eso es porque alguien ha pintado encima de pintura plástica sin sanear antes.
Bien, bien, bien... ¿y quién cree usted que ha podido ser ese alguien?
Continuará...
El grifo del baño gotea.
Ya teníamos el piso, o lo que quedaba de él.
Después de meditarlo cuidadosamente, decidimos que los primero que teníamos que hacer era echarnos a llorar.
Completado el primer paso con éxito, el segundo encontrar un pintor que arreglara parte del desaguisado.
Como no conocíamos a ninguno (jijiji) contactamos con una empresa se servicios que nos dijo que le pasaría el encargo a cinco pintores diferentes para que nos dieran prespuesto.
De esos presuntos cinco pintores sólo nos llamaron tres, que insistieron en que tenían que ver el piso.
-¿No me pueden dar el presupuesto con la descripción que les estoy dando? -pregunté.
-Sí, pero si lo que cuenta es verdad no nos lo queremos perder.
Para no liarla parda, cité a los pintores a diferentes horas para que vieran el piso.
Y se presentaron todos a la vez.
Fiestaaaaa...
Y se cabrearon.
Fiestaaaa...
Y no tuvieron ningún reparo en decírmelo.
Fiestaaaa...
Y uno de ellos, además, llamó a ZaraJota™ para quejarse.
-Que sepa usted -le dijo-, que no es ético llamar a más de un reparador para hacer el mismo trabajo.
-Hombre, si le pido presupuesto es para compararlo con otros presupuestos, ¿no?
Curiosamente, este señor pintor fue el que nos ofreció mejores condiciones.
-Me da igual -le dije a ZaraJota™-. Si nos grita sin tener el trabajo asegurado, ¿qué hará cuando empiece a pintar? Que no, que no, que este es el típico que empieza a encontrar faltas en todas partes y el final acabamos pagando el doble porque la junta de las canaletas no estaba bien hecha.
ZaraJota™ estuvo de acuerdo, y contratamos a otro señor que nos prometió que podía hacer el trabajo entre el jueves y el viernes de esa misma semana.
-Pero, ¿seguro que terminarán a tiempo? Que nos traen los muebles de cocina el sábado...
-Claro señora.
ZaraJota™ se pidió libre el jueves y el viernes para ayudar en lo que hiciera falta.
El jueves los trabajos avanzaron MUY despacio.
El viernes por la mañana los trabajos avanzaron MUY despacio.
El viernes a la hora de comer el pintor habló con ZaraJota™.
-Es una tontería que esté usted aquí perdiendo el tiempo con nosotros. ¿Qué le parece si nos deja llave, nosotros terminamos de pintar esta tarde, y le devolvemos las llaves cuando quedemos para que nos pague? Así puede irse a casa y descansar un poco.
ZaraJota™ les dejó las llaves.
El viernes por la tarde ZaraJota™ y yo, incapaces de descansar, fuimos a ver cómo avanzaba la cosa... y los pintores no estaban.
-Pero... me dijeron que se quedarían hasta tarde y que acabarían hoy... por eso les he dejado las llaves.
-Te han tangao.
-A lo mejor es que van a volver mañana. ¿No?
-Claro, claro, se han escaqueado un viernes por la tarde y van a venir un sábado.
-Pero...
-Asúmelo: te han tangao.
El sábado nos trajeron los muebles de la cocina, pero no los pudieron montar porque todavía estaba todo a medio pintar y con los arreos de los pintores de por medio.
El lunes, después del trabajo, fui al piso a ver si podía hacer algo útil, y allí estaban los pintores, como si no hubiera ocurrido nada.
-¿Creen que podrán terminar hoy?
-Claro, señora.
Un par de horas más tarde entré en el salón y ahí estaban los dos pintores con los pantalones bajados.
-¡QUÉ C*Ñ*! -grité.
Salí corriendo y me encerré en el baño. Un par de minutos más tarde llamaron a la puerta del baño.
-¡¡¡NO ME VIOLEN, QUE ESTOY MUY SENSIBLE!!!
-Señora, ya nos vamos.
-Vale. ¿Han acabado?
-No, mañana.
Ay...
Al día siguiente les estaba esperando con los brazos en jarras.
-¿Le hemos hecho esperar?
-No, no, si no me importa estar tres horas de pie en un piso vacío que huele a pintura. A fin de cuentas, no es como si estuviera embazaraza. Ah, que sí lo estoy. Embarazada y de los nervios. ¿Creen que podrán acabar hoy o qué?
-Claro, señora.
-Bien. Y si se van a cambiar de ropa, o cierran la puerta de la habitación o me avisan para que yo no entre, pero intenten no bajarse los pantalones delante mía sin previo aviso, que estoy muy sensible.
-Claro que no, señora, que cosas tiene...
El martes, por fin, terminaron de pintar.
El miércoles la pintura empezó a caerse.
El jueves conseguí que uno de los pintores viniera a casa, lo cogí de una oreja y le froté los morros contra la pintura descascarillada.
-¡PINTURA CACA! ¡PINTURA CACA!
-Señora, pare ya, que no soy un caniche...
-¡La pintura se está cayendo!
-Eso es porque alguien ha pintado encima de pintura plástica sin sanear antes.
Bien, bien, bien... ¿y quién cree usted que ha podido ser ese alguien?
Continuará...
07 abril 2012
La hipoteca que surgió del frío 5
Previously in Lorz...
La vendedora me quiere tangar
y yo le sigo, le sigo la corriente
porque no quiero que diga la gente
que la vendedora me quiere tangar
Después de una semana de intenso sufrimiento, la chica de la agencia nos volvió a llamar.
-¿QUÉ C*Ñ* PASA AHORA?
-Nada, que la señora ha aceptado la oferta, ahora sólo nos queda ir al notario, ¡y el piso será vuestro!
-¡Por fin! ¿Cuándo podemos firmar? ¿Mañana? ¿Pasado?
-Bueno... es que ahora se ha roto una mano.
-Pues que firme con la otra.
-No, si ese no es el problema. Es que se ve que desde que visitamos el piso por última vez lo ha estado usando de trastero, ¿sabes? Está lleno de muebles y m**rd*s diversas.
-Pero se lo llevará, ¿no?
-Pues ahí está, que con la mano rota no puede, y su hija está de viaje y hasta que no vuelva no le puede ayudar.
-Ya.
-Y luego está el tema de la pintura.
-Sorpréndeme...
-Bueno, ella quiere que tengáis el piso bonito cuando entréis a vivir, y está pensando en dejarlo recién pintado, pero no puede porque su hija no está.
-Pero, ¿no pensaría hacer que su hija lo pintara?
-No, no, pero como es mayor tiene miedo de hablar con los pintores ella sola y que la engañen.
-Ya.
-Además está el tema de la cocina.
-¿Que le pasa a la cocina?
-Nada, nada... que no hay.
-¿QUÉ?
-Se la ha llevado. Ha desmontado los muebles de madera, y se los ha llevado.
-A ver si lo entiendo: ¿la frágil ancianita que tiene miedo de hablar con los pintores ha cogido un martillo pilón, ha desmontado los muebles de la cocina, se los ha echado a la espalda y se los ha llevado?
-Más o menos...
-Mira, me da igual.
Bueno, eso pensé en el momento. Lo único que quería era acabar con la tortura psicológica de una vez, y me daba igual que el piso estuviera en ruinas.
Una semana más tarde, después de mucho sufrimiento, la suegra vino desde Barcelona con cientos de documentos de diversa índole para avalarnos, perdimos una mañana de nuestras vidas esperando a que el notario se dignara a presentarse, firmamos millones de papeles y finalmente nos entregaron las llaves del piso.
Lo primero que hicimos al sair de la notaría fue bailar el bailecito de la victoria.
Después salimos corriendo a ver nuestro recién adquirido piso.
Antes de entrar, pensamos que sería buena idea advertir a la suegra.
-Los de la agencia nos han avisado que la expropietaria ha estado usando el piso de trastero durante las últimas semanas, y no sabemos qué nos podemos encontrar. Por favor, no te asustes. El piso es precioso, no te dejes engañar por las circunstancias.
La suegra asintió, y los tres entramos.
Bien, en honor a la verdad, tengo que admitir que la expropietaria se había llevado todos los trastos.
De paso se había llevado también todos los muebles de la cocina, salvo uno, aunque al principio no nos dimos cuenta porque estaba debajo de varios estratos de roña.
Y ya que estaba, se había llevado las lámparas.
Y las bombillas.
Y los casquillos.
En realidad, era como si no hubiera podido desmontar las lámparas y hubiera dedidido cortarlas de raiz, dejando un par de centímetros de cable que sobresalía del techo.
Las paredes estaban llenas de bultos, y, encima, unas estaban pintadas de morado, otras de granate, y una, sólo una, tenía aplicado gotelé, y el suelo... bien, en el suelo se podían plantar patatas, salvo en un trozo en el que alguien había arrancado varias baldosas sin motivo aparente.
Se me vino el mundo encima. En fin, yo sabía que podía hacer de aquello un lugar habitable, pero en aquel momento no vi cómo. De todas formas, lo que más me preocupaba era mi suegra. La pobre mujer había hipotecado su piso para que pudiéramos comprar... eso.
Por un momento pensé que se enfadaría, o que al menos nos diría algo, pero no dijo nada... entonces.
-Lorz, tengo que decirte algo sobre el piso nuevo -dijo horas más tarde, cuando estábamos intentando recuperarnos del shock.
Ya está, ahí viene...
-¿Qué ha pasado?
-No sé cómo decirte esto... en tu estado... no quisiera agobiarte.
-El piso no te ha gustado, ¿verdad? -pregunté.
-No, no es eso...
-Ya.
-Es que creo que no te has dado cuenta de que tiene un problemilla.
¿Un problemilla? ¿UN PROBLEMILLA? ¡El piso es zona catastrófica!
-¿Sí? ¿Cuál?
-Verás... por favor no te lo tomes a mal, ¿vale?... no es bueno alterarse en tu estado... es que sé que estás muy ilusionada con el piso y no quiero pincharte la burbuja... pero... la cuestión es... no sé si te has dado cuenta... el grifo del baño gotea.
Pues no, la verdad es que no me había dado cuenta.
Continuará...
La vendedora me quiere tangar
y yo le sigo, le sigo la corriente
porque no quiero que diga la gente
que la vendedora me quiere tangar
Después de una semana de intenso sufrimiento, la chica de la agencia nos volvió a llamar.
-¿QUÉ C*Ñ* PASA AHORA?
-Nada, que la señora ha aceptado la oferta, ahora sólo nos queda ir al notario, ¡y el piso será vuestro!
-¡Por fin! ¿Cuándo podemos firmar? ¿Mañana? ¿Pasado?
-Bueno... es que ahora se ha roto una mano.
-Pues que firme con la otra.
-No, si ese no es el problema. Es que se ve que desde que visitamos el piso por última vez lo ha estado usando de trastero, ¿sabes? Está lleno de muebles y m**rd*s diversas.
-Pero se lo llevará, ¿no?
-Pues ahí está, que con la mano rota no puede, y su hija está de viaje y hasta que no vuelva no le puede ayudar.
-Ya.
-Y luego está el tema de la pintura.
-Sorpréndeme...
-Bueno, ella quiere que tengáis el piso bonito cuando entréis a vivir, y está pensando en dejarlo recién pintado, pero no puede porque su hija no está.
-Pero, ¿no pensaría hacer que su hija lo pintara?
-No, no, pero como es mayor tiene miedo de hablar con los pintores ella sola y que la engañen.
-Ya.
-Además está el tema de la cocina.
-¿Que le pasa a la cocina?
-Nada, nada... que no hay.
-¿QUÉ?
-Se la ha llevado. Ha desmontado los muebles de madera, y se los ha llevado.
-A ver si lo entiendo: ¿la frágil ancianita que tiene miedo de hablar con los pintores ha cogido un martillo pilón, ha desmontado los muebles de la cocina, se los ha echado a la espalda y se los ha llevado?
-Más o menos...
-Mira, me da igual.
Bueno, eso pensé en el momento. Lo único que quería era acabar con la tortura psicológica de una vez, y me daba igual que el piso estuviera en ruinas.
Una semana más tarde, después de mucho sufrimiento, la suegra vino desde Barcelona con cientos de documentos de diversa índole para avalarnos, perdimos una mañana de nuestras vidas esperando a que el notario se dignara a presentarse, firmamos millones de papeles y finalmente nos entregaron las llaves del piso.
Lo primero que hicimos al sair de la notaría fue bailar el bailecito de la victoria.
Después salimos corriendo a ver nuestro recién adquirido piso.
Antes de entrar, pensamos que sería buena idea advertir a la suegra.
-Los de la agencia nos han avisado que la expropietaria ha estado usando el piso de trastero durante las últimas semanas, y no sabemos qué nos podemos encontrar. Por favor, no te asustes. El piso es precioso, no te dejes engañar por las circunstancias.
La suegra asintió, y los tres entramos.
Bien, en honor a la verdad, tengo que admitir que la expropietaria se había llevado todos los trastos.
De paso se había llevado también todos los muebles de la cocina, salvo uno, aunque al principio no nos dimos cuenta porque estaba debajo de varios estratos de roña.
Y ya que estaba, se había llevado las lámparas.
Y las bombillas.
Y los casquillos.
En realidad, era como si no hubiera podido desmontar las lámparas y hubiera dedidido cortarlas de raiz, dejando un par de centímetros de cable que sobresalía del techo.
Las paredes estaban llenas de bultos, y, encima, unas estaban pintadas de morado, otras de granate, y una, sólo una, tenía aplicado gotelé, y el suelo... bien, en el suelo se podían plantar patatas, salvo en un trozo en el que alguien había arrancado varias baldosas sin motivo aparente.
Se me vino el mundo encima. En fin, yo sabía que podía hacer de aquello un lugar habitable, pero en aquel momento no vi cómo. De todas formas, lo que más me preocupaba era mi suegra. La pobre mujer había hipotecado su piso para que pudiéramos comprar... eso.
Por un momento pensé que se enfadaría, o que al menos nos diría algo, pero no dijo nada... entonces.
-Lorz, tengo que decirte algo sobre el piso nuevo -dijo horas más tarde, cuando estábamos intentando recuperarnos del shock.
Ya está, ahí viene...
-¿Qué ha pasado?
-No sé cómo decirte esto... en tu estado... no quisiera agobiarte.
-El piso no te ha gustado, ¿verdad? -pregunté.
-No, no es eso...
-Ya.
-Es que creo que no te has dado cuenta de que tiene un problemilla.
¿Un problemilla? ¿UN PROBLEMILLA? ¡El piso es zona catastrófica!
-¿Sí? ¿Cuál?
-Verás... por favor no te lo tomes a mal, ¿vale?... no es bueno alterarse en tu estado... es que sé que estás muy ilusionada con el piso y no quiero pincharte la burbuja... pero... la cuestión es... no sé si te has dado cuenta... el grifo del baño gotea.
Pues no, la verdad es que no me había dado cuenta.
Continuará...
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