13 julio 2020

La mudanza


Hace unas semanas, escribí un hilo (de broma) sobre cómo pensaba que sería la vuelta al cole en la Comunidad de Madrid.
Lo que no me vi venir bajo ninguna circunstancia es que hubiera que sacar la oficina del AMPA del colegio.
-Es para evitar que los padres entren en el edificio principal, donde van a estar los niños -me explicó ZaraJota.
-Ah, pues me parece muy bien, porque la mayoría venimos al cole directos del trabajo y en transporte público y a saber qué miasma traemos encima.
-Entonces, ¿te parece buena idea? ¿De verdad?
Que a ZaraJota le importara mi opinión sobre el particular me tendría que haber resultado sospechoso, porque yo en el AMPA no pinto nada, lo que pasa es que como ZaraJota me habla tan poco cuando lo hace me pongo nerviosa y ya no coordino.
-Claro, me parece genial; lo que es una pena es que se les haya ocurrido hasta ahora, porque la mudanza se podría haber hecho antes de que apretara el calor, pero bueno, eso es problema de quien la tenga que hacer.
-Pues ahora que lo mencionas...
Mi sentido arácnido se volvió loco, en plan, totalmente loco. Que no es que estuviera demasiado cuerdo para empezar, así que imaginaros.
-¿Quién va a hacer la mudanza, ZaraJota?
-Son las cosas del AMPA, la mudanza la tiene que hacer el AMPA.
-Muy bien, muy bien.
Como os decía, yo en el AMPA no pinto nada, así que todo bien.
-Lo que pasa es que claro, estamos en pleno mes de julio y la mayor parte de los papás están o trabajando o de vacaciones o no tienen con quién dejar a los niños, ya sabes...
Mi sentido arácnido se subió a la azotea y se lanzó al vacío para poner fin a su sufrimiento.
-Mira, ZaraJota -le dije-, si crees que en pleno mes de julio, a las cinco de la tarde, a 35º a la sombra y con la dichosa mascarilla puerta te voy a ayudar a hacer una mudanza estás muy, pero que muy equivocado.
Dos días más tarde, en pleno mes de julio, a las cinco de la tarde, a 35º a la sombra y con la dichosa mascarilla puesta estaba ayudando con la mudanza, por supuesto.
-Te odio -le gritaba a ZaraJota cada vez que nos cruzábamos por el pasillo. Bueno, en realidad no gritaba, porque para gritar hay que tener aliento y yo en esos momentos no tenía aliento ni para pensar fuerte. Pero así, con carácter retroactivo, en mi mente le estaba gritando muy fuerte.
Que, la verdad sea dicha, a mí me gustan las mudanzas más que a un tonto un lápiz y además siempre he sido de las que se apuntan a un bombardeo. Lo que pasa es que además del calor y de la mascarilla había una cosa que me inquietaba mucho.
-Oye, ZaraJota, ¿y si los vecinos nos ven sacando muebles del colegio con la cara tapada y creen que estamos robando?
-No digas bobadas, ¿quien iba a ponerse a robar un colegio en pleno mes de julio, a las cinco de la tarde, a 35º a la sombra y con la dichosa mascarilla puesta?
Visto así lo de la mudanza suena mucho más lógico, dónde va a parar.


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