01 mayo 2015

Día de la madre 2015: cuestión de estilo

Y no me vengáis con que no es el día de la madre, porque para una madre su día es aquel en el que ha dormido más de cuatro horas seguidas. 


Si eres madre o vas a serlo, seguramente te has enfrentado alguna vez a esa terrible pregunta:

¿Lo estoy haciendo mal?

Hoy, por ser el día que es, y porque me siento generosa, voy a sacaros de vuestra angustia y responder a vuestras dudas.

Sí.
La respuesta es sí.
Lo estás haciendo mal.
De hecho, lo estás haciendo TAN mal que cualquier día la Madre Naturaleza™ abrirá sus carnes de piedra para tragarse a toda la civilización, castigándola por lo mal que lo estás haciendo.

Ojo, que no lo digo yo.

Lo dice tu vecina cuando te grita que llevajarniño mu dehpechugao, que vacogé frío. Y la misma vecina, cuando al siguiente te vuelve a gritar que llevajer chiquillo pa criá polloh, con la caló que hase.

Lo dice tu cuñada cuando te pregunta si piensas darle teta al niño hasta que tenga quince años (para una fruta serie que ve y tenía que ser Juego de Tronos). Lo dice la expresión de la gente cuando les explicas que das biberón porque nunca te subió la leche (eres menos mujer por eso Y LO SABES). Y lo dice muy elocuentemente la matrona cuando le explicas que no quieres dar teta y que vas a enchufar al nene al biberón directamente (my boobs, my rules).

Lo dice tu suegra cuando descubre que colechas (no te apures, cuando queremos jugar al parchís usamos tu cama; ahora que sacas el tema, quizá deberías cambiar las sábanas, puede que haya habido un... eh... accidente). Lo dicen tus amigas cuando descubren con horror que mandaste la cuna y lo que habita dentro a la primera oportunidad (el condenado RONCA).

Lo dice tu tía abuela cuando te aconseja que no lo cojas tanto, que se acostumbra; y cinco minutos más tarde cuando te pide que le dejes cogerlo, que hay que ver como eres, que no la dejas cogerlo nunca (que qué?).

Lo dice esa señora que oye llorar a la nena en el bus y te grita que lo que tienes que hacer es darle chupete (lo siento, a mi hija le da arcadas chupar el látex, no como a tu hija la "actriz"). Lo dice ese señor que te pregunta si piensas dejarle el chupete hasta que cumpla quince años (¿por qué? ¿cree que los niños de quince años deberían estar chupando otra cosa?).

Lo dice tu madre cuando empieza "yo a ti nunca" o "yo a ti siempre" (a mí me lo vas a contar).

Lo dice ese señor cuando murmura con desprecio que en sus tiempos no había tantas tonterías (tampoco había ese arsenal de medicamentos, pagados con MIS impuestos, que TÚ te tomas para seguir vivo, así que supongo que estamos empatados, no?).

Lo dicen los ecologistas que se llevan las manos a la cabeza porque usas pañales desechables (tú sabes lo que contamina ESO?) y los ecologistas que se echan las manos a la cabeza porque usas pañales de tela (tú sabes la cantidad de detergentes que se vierten a los ríos con ESO?).

Lo dicen quienes te preguntan por qué tu hija no lleva pendientes, o por qué tu hijo juega con muñecas.

Lo dice tu pareja cuando te pregunta si estás segura de lo que vas a hacer y te dan ganas de gritarle ¡¡¡PUES CLARO QUE NO!!! ¿¿¿QUIÉN TE CREES QUE SOY, LA FRUTA MARÍA MONTESSORI???

Y lo dice tu conciencia, esa mala pécora, cuando pones FRANFURQUECHU para cenar por tercera noche consecutiva, porque llevas una semana trabajando más de doce horas diarias y no has tenido ni un minuto para ir a la compra.

 En fin, admitámoslo: somos la generación de mujeres con más formación e información de la historia (tanto en lo profesional como en lo maternal), y ni así damos con la tecla. Así que no sé, lo mismo ha llegado el momento de asumir que "hacerlo bien" con los hijos consiste, simplemente, en quererlos mucho.

Todo lo demás es cuestión de estilo.




Pd. Me dice aquí la Monstrua que la próxima semana hay en Coslada un Encuentro Para Mamás que lo Hacen Mal. Animarse, que tiene muy buena pinta.

22 abril 2015

La parejita

Ya es oficial: Bebé-chan va a tener un hermanito. Con O. De niño.
Todo el mundo se pone muy contento cuando lo digo.
-¡Qué bien! -dicen-. ¡La parejita!
Yo al principio no entendía nada:
Parejita sería si fueran dos niñas, ¿no?
Un par de niñas. Una pareja. La parejita.
Una niña y un niño, en cambio, no son una parejita, salvo, quizá en el antiguo Egipto y en Juego de Tronos, ¿no?
Pero la gente no paraba de decírmelo con muchísima alegría, así que yo no paraba de darle vueltas al tema porque oye, yo fe en la estupidez humana tengo muchísima, pero tampoco hay que pasarse.
En serio, ¿por qué es tan importante tener la parejita?

Aquí mis teorías:

Porque así si estás en la calle y a los dos les da gana de hacer pipí a la vez, mamá puede acompañar a la niña al baño de las niñas y papá al niño al baño de los niños y nadie se estresa.

Porque hay personas que creen que hay juguetes de niña y juguetes de niño, y al tener un niño y una niña te ganas el derecho a tener de los dos.

Porque convivir con el sexo opuesto te ayuda a comprenderlo, apreciarlo y respetarlo y reduce el riesgo de crecer con prejuicios.

Y mi favorita:
Porque así si hay un Apocalipsis Nuclear™ y son los únicos supervivientes tendrán que procrear entre ellos y surgirá una nueva civilización basada únicamente en los genes de ZaraJota y los míos.
Para ser sincera, la parte del incesto me da un poco de asquito, pero luego me acuerdo de la parte de Dominar el Mundo™ y se me pasa.

Quise poner a prueba mis teorías, así que al siguiente que me soltó eso de "¡qué bien, la parejita!", le pregunté:
-¿Qué bien por qué?
-Bueno, mujer -me contestó-: así tienes uno de cada.
Aaaaah...
Así que era eso...
¡Resulta que son coleccionables!




Pd. ¡Hazte con todos!

09 abril 2015

Ejercicio moderado

Esta semana santa estábamos dudando entre irnos a la playa o quedarnos en casa poniendo orden a nuestras vidas, cuando mi suegra dijo que venía a visitarnos y la cuestión quedó resuelta.
-Decidido: ¡a la playa!
Pero ZaraJota no estaba de acuerdo.
-¡No podemos irnos justo cuando viene mi madre!
-Pues no entiendo por qué.
Lo entendí después: la suegra se presentó en casa con una mona.
La mona de pascua es una ideaca catalana que consiste básicamente en chocolate: en la versión más sencilla es simplemente una figurita de chocolate, y en la versión mi suegra era un bizcocho recubierto de chocolate que servía de base a una casita de chocolate cubierta de mariquitas de chocolate. También llevaba una Peppa Pig, pero era de plástico. Sí, lo comprobé.
Cuando la vi miré a mi suegra con cara de "estoy a dieta y os odio a todos".
-Ha sido idea de tu cuñada -dijo.
Así que le mandé un mensaje a mi cuñada en plan "estoy a dieta y os odio a todos".
"¿No te gusta?", contestó ella, "¡lleva chocolate y marihuana!"
Y yo:
"..."
"¡Jajaja! ¡Mariquitas! ¡Lleva mariquitas! ¡El corrector! ¡Jajaja!"
En fin.
Ya que estábamos en Madrid y hacía un tiempo estupendo decidimos aprovechar y Disfrutar del Aire Libre.
Así que un día nos fuimos a Madrid Río y alquilamos una de esas bicis-carrito para cuatro personas porque siempre me ha parecido muy divertido.
Una hora más tarde seguía pareciéndome muy divertido; lo que ya no me parecía era adecuado para una mujer embarazada, sobre todo porque en el carrito, que vacío ya pesaba, iban cuatro personas (y un feto) y solo pedaleaban dos (una de ellas portando un feto), y porque hacía mucho calor, y porque de pronto todo el p*t* Madrid Río parecía estar cuesta arriba, y porque la gente que iba en otros carritos parecía deslizarse grácilmente y sin esfuerzo, mientras que ZaraJota y yo gemíamos y sudábamos como dos ballenas jugando al parchís, pero sin el gustirrinín.
Yo pensaba que iba a ponerme de parto de un momento a otro, pero no me puse, y eso me animó muchísimo.
-¿Qué hacemos ahora?
Mi suegra parecía preocupada.
-¿Seguro que deberías estar haciendo esfuerzos?
-¡Claro! El médico dice que puedo hacer "ejercicio moderado".
Sea lo que sea eso.
Así que en los días siguientes visitamos el Jardín Botánico, recorrimos el Retiro enterito, subimos y bajamos por el Rastro en hora punta y (esto ya sin mi suegra) jugamos repetidamente al parchís.
Y para rematar, cada vez que nos topábamos con un parque infantil, Bebé-chan me decía:
-¡ARA MAMÁ!
Y a mí me hacía mucha gracia y me subía en lo que ella dijera, ya fuera columpio, balancín o tobogán.

Ay.

El lunes estaba un poco como que me moría y tal.

Pensé que era síndrome postvacacional o algo y me fui a trabajar, pero por la tarde estaba peor y me fui a urgencias, porque hacía mucho tiempo que no iba y me debían estar echando de menos.
-Y bien -dijo el médico-, ¿has hecho algo fuera de lo normal estos días?
Me lo tuve que pensar un rato, porque la palabra "normal" siempre me desorienta un poco.
-Bueeeeno... -dije al final-. Mi suegra ha venido a visitarnos y he estado tomando marihuana.
Así, en plan resumido.

28 marzo 2015

El cerezo. Drama costumbrista en tres actos.

ACTO PRIMERO

Delante de la guarde de Bebé-chan hay un árbol mutante de esos que echan las flores antes que las hojas, llámese cerezo, almendro o dubidubidubidú.
Ha estado pelón todo en invierno y de pronto PLUF: una mañana estaba cuajadito de flores.
-Mira, Bebé-chan -le dije-, mira el árbol.
Pero Bebé-chan es un animal de costumbres y aquello no le hizo ninguna gracia.
-¡BUAAAAAA! ¡EL ÁRBOL ESTÁ CHUCHIO!
-¡No está sucio! ¡Mira, son flores!
-¡NOOOOOO! ¡ETÁ TORO CHUCHIOOOO!
Entonces la cogí en brazos para que lo viera de cerca.
-Mira, ¿ves? Son FLORES. ¿A que son bonitas?
-¡CHIIII!
-Tócalas, ¿ves? ¡También son suaves!
-¡OOOOH!
Bebé-chan estaba encantada.


ACTO SEGUNDO
Al día siguiente salimos de casa como siempre.
"Como siempre" en klingon significa "tarde, Bebé-chan haciendo masillas con una galleta y yo cargando con su mochila, mi bolso y mi tupper mientras intento no potar".
Comodísimo todo.
Estábamos a punto de entrar en la guarde cuando Bebé-chan empezó a gritar.
-¡NOOOO! ¡GUARDE NOOOO! ¡ÁRBOL! ¡QUERO TOCAR FLORES ÁRBOL!
Suspiré. Cogí a Bebé-chan en brazos, me acerqué al árbol, acariciamos las flores ("MIRA MAMÁ SON ROCHAAAA") y Bebé-chan se fue a la guarde feliz como una perdiz.
Al día siguiente volvió a hacer lo mismo.
Y al otro.
Y al otro.
Y al otro.
-No te imaginas las ganas que tengo de que se caigan las p*t*s flores -le dije a ZaraJota.


ACTO TERCERO
Un día el suelo de delante de la guarde amaneció cubierto de flores.
-¡BUAAAAAA! -gritó Bebé-chan-. ¡EL CHUELO ETÁ CHUCHIOOOO!
-No está sucio -le expliqué-, son las flores del árbol, que se caen.
-¿FLORES ÁRBOL CAEN?
-Sí -y le di un toquecito a una rama y cayeron unas cuantas flores-. ¿Ves?
-¡BUAAAAAA!
-¿Qué pasa?
-¡¡¡NO QUERO FLORES CAEN!!! ¡¡¡NO QUERO!!! ¡¡¡QUERO TOCAR FLORES ROCHA ÁRBOOOOOL!!!
Ay...


EPILOGO

-Esta primavera -dijo ZaraJota un día-, podíamos llevar a Bebé-chan al Jardín Botánico a que vea las flores.
Lee mis labios: Y UN COJÓN. 

21 marzo 2015

El día del nombre

-Si tenemos una hija, quiero que se llame Paula. Y si es un niño, Marc -me dijo ZaraJota™ un día.
En concreto, el mismo día que nos enrollamos. O así.

...repelús...

Yo acababa de salir de una relación larga y no tenía ganas ni de nada serio ni de hacer planes para el futuro, y menos con el pringao este, por muy bien que jugara al parchís, así que le dije:
-Vale.
Ay, mierda.
Bueno, qué más da.
Total, ¿qué posibilidades había?
Cinco años y tres bodas más tarde tuvimos una hija y ZaraJota me recordó que tenía que llamarse Paula por contrato.
-¿Qué contrato?
-El que firmaste de "renuncio al derecho a poner nombre a mi primogénita a cambio de que ZaraJota™ siga jugando conmigo al parchís".
Mierda. Es que juega muy bien al parchís, el jodío.
Por entonces la abuela de ZaraJota™ se había empeñado en que me llamo Paula, así que pensé que llamar así a la niña sería una buena obra: la mujer tendría más posibilidades de acertar cuando llamara por teléfono.
Dos años y ninguna boda más tarde (más) volvía a estar embarazada.
-¡Si es niña se va a llamar Lucía y me da igual lo bien que juegues al parchís! -le dije.
-Vale, pues si es niño, Marc.
-De eso nada.
Mi familia es andaluza. Seguro que todos lo llamarían Mah.
-¡Me lo prometiste! ¡A cambio del parchís!
-¡Y MIRA DÓNDE NOS HA TRAÍDO EL PARCHÍS!
Después de una ardua negociación decidimos que si era niño se llamaría Enrique.
A la familia de ZaraJota™ le gustó mucho el nombre.
-¡NOOOOOO! ¿POR QUEEEEEÉ? -gritaron.
Aunque no lo parezca, sí que les gustó: lo sé porque les pregunté.
-¿Qué pasa, no os gusta?
-Noooo, mujer, que va, imaginaciones tuyas.
De hecho les gustó tanto que cuando llaman por teléfono siempre me preguntan:
-¿Todavía quieres que se llame así?
Mi familia fue menos sutil.
-¿Y no prefieres llamarlo de otra forma? -dijo mi padre- no sé, por ejemplo, como yo. Por sugerir un nombre al azar.
-No.
Mi abuelo, mi padre y mi hermano se llaman igual.
Yo me llamo igual que dos tías y una prima.
Todo es muy confuso siempre.
-No queremos repetir nombres de la familia -explicó ZaraJota™.
Mi madre no dijo nada. En aquel momento no me di cuenta de que estaba buscando argumentos.
Tardó un poco, pero los encontró; las madres es que somos así, muy de argumentar.
Un día, sin venir a cuento ni mediar provocación, me dijo:
-Yo tengo un primo segundo que se llama José Enrique.
Al principio no tenía ni idea de qué me estaba hablando. Lo primero que pensé fue que le había dado por el flamenco.

Yo tengo un primo
Yo tengo un primo
Yo tengo un primo que se llama José Enrique
Que me dice mia mia
Que me dice qué caló

Luego ya caí.
-¡QUE ME DA IGUAL CÓMO SE LLAME TU PRIMOOOO!
-Ah, bueno, nada, como no queréis repetir...
-¡DENTRO DE LA FAMILIA DIRECTA! ¡NO DE UN PRIMO SEGUNDO AL QUE NOS VES DESDE HACE TREINTA AÑOS Y NO RECONOCERÍAS SI TE LO CRUZARAS POR LA CALLE!
-Mujer, tanto como eso...
-¡QUE ME DA IGUAL!
-Bueno, bueno, nada.
Unos días más tarde se fue al pueblo.
-Por favor, dime que no vas a ver si te cruzas con el tal José Enrique solo para llevarme la contraria.
-No, no. Tenemos que hacer unas cosillas -me dijo.
Llevaban allí unos cinco minutos cuando me mandó un mensaje.
"Uno de mis tataratatatarabuelos se llamaba Enrique"
Para mí que "hacer unas cosillas" significa "revisar los archivos parroquiales" en klingon.



Pd: y que caló que caló tengo, que guapa soy y que tipo tengo.

11 marzo 2015

Yo soy la brisa. Yo soy el viento.

-Hola, me llamo Lorz y llevo cinco días sin potar.
-Hola, Lorz.



Mi primer embarazo empezó con una frase épica:
-Joder, me encuentro fatal, creo que me va a venir la regla.
Nueve meses más tarde la regla no se había dignado a aparecer, pero había potado como para toda la vida (o eso creía yo).
El médico lo llamaba "náuseas matutinas", término que ha recibido recientemente el premio al eufemismo del siglo porque
1 "náuseas" son "ganas de potar". Y yo no me quedaba precisamente con las ganas.
2 "matutinas" son "relativas a la mañana", y yo potaba durante todo día y gran parte de la noche.
El médico me recetó una pastilla para evitar las presuntas náuseas.
-Tómala DESPUÉS del desayuno -dijo.
Y eso hice. Y luego poté. Y, no sé por qué, la pastilla no me hizo efecto.
-Tómala ANTES del desayuno -dijo el médico en la siguiente visita.
Y eso hice: me tomé la pastilla, me tomé el desayuno. Y poté. Y la pastilla siguió sin hacerme efecto.
-Tómala DESPUÉS de la cena -dijo el médico.
Y eso hice. Me tomé la cena, me tomé la pastilla. Y en mitad de la noche me levanté con ganas de potar, calculé mal las distancias y me pegue un guarrazo contra la pared que se me quedó tatuado todo el gotelet en la frente. Y me da que la pastilla tampoco me hizo efecto, porque acto seguido poté sobre la cama.
Gracias Ikea por hacer rellenos nórdicos lavables.
-Lo siento -le dije a Zarajota.
-No te preocupes. Mientras no vuelvas a potarme en la cara mientras jugamos al parchís no pasa nada.
ZaraJota es que es así: tiene muchas manías con el sexo.
Volví al médico.
-Toma la pastilla ANTES de...
-¿CUÁNDO? ¡Al ritmo que vamos me la voy a tener que tomar el año pasado!
Dejé de tomarme la pastilla.
Para entonces me había leído un libro de esos de la-maternidad-es-maravillosa-y-si-sientes-molestias-es-porque-no-tienes-la-actitud-adecuada-cacho-puta.
El libro no tenía desperdicio y durante un tiempo pensé en hacer un post recopilando las estupideces más gordas, pero luego me di cuenta de que tendría que teclearlo a mano prácticamente entero y me dio mucha pereza.
Este libro afirmaba que para evitar las náuseas los único que tienes que hacer es imaginar que te acaricia una brisa fresca.




















Perdón, es que me ha dado un ataque de risa y he echado la fanta por la nariz.

Yo me esmeré mucho en imaginarme la puta brisa.
Yo soy la brisa, me decía a mí misma, yo soy el viento.
Como no funcionaba, y el libro dejaba claro que lo único que podía fallar era mi actitud, le puse más empeño.
A gritos.
-¡YO SOY LA BRISA! -gritaba-. ¡YO SOY EL VIENTO! ¡YO SOY...!
-¡TONTA DEL CULO! ¡Y COMO ME VUELVAS A DESPERTAR A GRITOS A LAS TRES DE LA MAÑANA VAS A SER UNA TONTA DEL CULO DIVORCIADA!
Zarajota es que es así: nunca me apoya en nada.

El segundo embarazo va mejor: esta vez estoy teniendo náuseas matutinas de verdad.
Bueno, en realidad las tengo todo el día, pero al menos son solo náuseas.
Bueno, en realidad también he estado potando. Pero solo una o dos veces al día. Y así, como de soslayo.
Así que he pasado de pedir la pastilla y he ido directa a la brisa fresca.
-Yo soy la brisa -le decía a Bebé-chan cuando la acompañaba a la guardería-. Yo soy el viento.
-Yo soy la brisa -decía en el metro, y aún así la gente fingía no verme para no tener que cederme el sitio-. Yo soy el viento.
-Yo soy la brisa -me repetía a mí misma (en voz baja) en el trabajo-. Yo soy el viento.
-Yo soy la brisa -decía mientras jugaba la parchís con Zarajota-. Yo soy el viento.
-De verdad que nuestras relaciones conyugales con cada día más raras, Lorz.
ZaraJota es que es así: nunca está contento con nada.


Pd: agua con mucho hielo bebida a sorbitos. Más efectiva que la puta brisa, garantizado.