Retorno a la tierra 6
ZaraJota™ se queda pasmado ante las extensas propiedades de la familia Lorz.
A pesar de las reticencias de ZaraJota™, detrás del muro hay un cortijo, y dentro del cortijo hay una salamanquesa gordísima y un huerto.
-Tenemos que regar -explicó mi madre-, pero no tardamos nada, en seguida vamos para el pueblo.
-Vale.
Así fue como a las 12 de la mañana, 45 ºC a la sombra, ZaraJota™ y yo nos encontramos en mitad de las Estribaciones de la Subbética, sin tele, sin internet, sin nintendo... un desastre.
Visto lo visto, ZaraJota™ se entretuvo en buscar cobertura (dijo no sé qué de llamar a los marines para que le rescataran), y a mí no me quedó más remedio que empezar a comerme los higos de mi madre, con perdón, pero claro, cuando ya llevaba un par de docenas me empezó a doler la boca.
-Pero, Lorz, ¿se puede saber qué haces? -dijo mi madre de pronto, apareciendo detrás de un matojillo.
-¡Dto do he dido!
-¿Es que no sabes que hay que pelarlos antes?
-¡Dí do zabía!
-Anda, deja eso, que te voy a enseñar mi níspero ecológico.
-¿Ecológico?
-Criado sólo con abonos naturales.
-¡Hala! ¿En serio?
-Bueno, se me cayó una semilla y brotó sin más. No se puede ser más ecológico.
-¿Y donde está?
-Ahí.
-No lo veo.
-Ahí. Justo delante tuyo.
-Eh... ¿ese matojito escuálido, agónico y reseco?
-Eso.
-Jijiji, ¿me prestas tu cámara?
-¿Para qué?
-Para nada, madre.
-¿No irás a hacerle una foto a mi níspero ecológico?
-No. Claro que no.
-¿Que no? ¡Vas a hacerle una foto a mi níspero ecológico y a reirte de mí en internet!
Lo que me faltaba: ahora mi madre lee el pensamiento.
continuará...
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