21 julio 2015

Hasta los pelos del piticlín

La culpa fue de la matrona, que es que va provocando.
-Cuando lleguéis al hospital, lo primero que os ofrecerán será un enema y un rasurado.
Que a mí no me gusta criticar, pero cuando la gente viene a mi casa lo que les ofrezco es un café o una cervecita, no les digo "¿os apetece que os meta un chorrito por el culo para que os paséis la próxima media hora patilla abajo full power?". Pero bueno, los médicos son así, y luego se quejan de que la gente le coja manía a los hospitales.
En mi caso, cuando nació Bebé-chan no me "ofrecieron" nada: una enfermera entró en la habitación y me dijo:
-Vengo a ponerte el enema.
Así, de pronto, sin anestesia ni nada. Yo le expliqué muy amablemente dónde se podía meter el enema. Bueno. Es un enema. O sea, que ella ya debía saber más o menos por dónde se mete sin que yo se lo explicara. Pero por si acaso.
Supongo que después de aquello ya no le quedaron ganas de "ofrecerme" un rasurado, así que entré en el quirófano con todos los pelos en el piticlín, pensando que ya me lo harían allí, si eso.
Al día siguiente las enfermeras me dijeron que ya podía quitarme el vendaje de la cesárea para que los puntos "respiraran", aunque la verdad es que si habían aguantado veinticuatro horas sin aire a estas alturas ya debía dar igual.
-¿Cómo? ¿Yo?
-Sí, tú.
Y yo que soy muy obediente me levanté, me fui al baño, y entonces descubrí que me habían pegado todo el vendaje encima de los pelos del piticlín.
Ay...
Después de varios intentos con agua caliente, jabón, alcohol y tirones, ZaraJota salió a buscar una enfermera para que nos prestara unas tijeras.
Volvió al rato, cabizbajo.
-Que dicen que no tienen tijeras.
-¿En toda la planta?
-Nada.
Pues vaya m**rd* de enfermeras, que ni rasuran, ni te hacen las curas, ni te quitan los vendajes, ni tienen tijeras ni nada. Si lo llego a saber hubiera aceptado el enema, para que hicieran algo, las criaturas, que se deben aburrir muchísimo.
Volviendo al tema, quitarme aquel vendaje ha sido la experiencia más dolorosa de mi vida.
Más que la cesárea y su recuperación.
Más que los sucesivos cólicos nefríticos.
Más que cuando me picó la medusa y me dijeron "échate agua del grifo y se te pasa" (no lo hagáis NUNCA, por favor).
Más que cuando me freí el dedo gordo.
Más que cuando me rompí el culo.
LO QUE MÁS.
En fin.
Así que cuando la matrona dijo que me ofrecerían un rasurado, de inmediato supe que diría que sí.
Pero luego me puse a pensar. Es que estoy de baja y me aburro mucho, en algo me tengo que entretener.
Y pensé... rasurarse tiene muchas ventajas. Nadie puede pegarte esparadrapo en los pelos que no tienes. Seguro que a ZaraJota le resulta más cómodo para hacerme curas. Y además, con este calor, cuanto menos pelo tenga encima, mejor.
El problema es que luego el pelo del piticlín vuelve a salir. Y eso tiene pinta de PICAR. Y mucho.
Hice una rápida encuesta por twitter y mis sospechas se vieron confirmadas: que te vuelva a salir el pelo del piticlín pica... bueno, pica un piticlín y medio. Y la verdad, no me apetecía mucho pasarme la primera semana de maternidad rascándome la entrepierna a dos manos cual mandril con el culo irritao, especialmente porque seguro que tengo alguna visita, y hoy en día todo el mundo lleva encima un móvil con cámara. .
-¿Qué hago? -le pregunté a ZaraJota.
-Lo que tú decidas estará bien -respondió.

Inciso:
Durante el último siglo, los avances en los derechos de la mujer han obligado a los hombres a elaborar complicadas estrategias para sobrevivir sin ser acusados de machistas retrógrados falocéntricos imperantes. Después de años de investigaciones secretas en un búnker de máxima seguridad, un grupo de científicos ruso-neozelandeses descubrió la fórmula que garantiza la supervivencia del hombre como especie.
"Lo que tú decidas estará bien", hace pensar al espécimen hembra que su pareja la está apoyando, que está siendo comprensivo, tolerante y respetuoso con sus decisiones...
¡cuando en realidad lo que está haciendo el muy mamón es escaquearse!
Fin del inciso.

Viendo que no podía contar con ZaraJota, seguí dándole vueltas (ya os he dicho que estoy de baja y tengo mucho tiempo libre), y llegué a la conclusión de que lo mejor era hacer una prueba.
De hecho, el razonamiento era bastante lógico:
Todavía me quedan unas seis semanas de embarazo: si me depilo ahora me dará tiempo a que me crezca antes del parto. Y ademas, me paso casi todo el día sola en casa; si me pica puedo rascarme a gusto.
Me pareció una grandísima idea, y al día siguiente, cuando me quedé sola en casa, me metí en el baño en pelotas, armada con una cuchilla. El problema es que cuando miré hacia abajo, lo único que vi fue una enorme tripa sonrosada.
-M**rd****...
Intenté levantar una pierna, intenté doblarme sobre mí misma, intenté contorsionarme... nada. La tripa estaba siempre en medio, y ni siquiera yo estoy tan loca como para acercarme una cuchilla al piticlín cuando no veo lo que estoy haciendo. Ay. Salí del baño, todavía en pelotas y con la cuchilla en la mano, y rebusqué en mi bolso hasta dar con un espejito de mano. Volví al baño. Situé el espejito. Nada: barriga sonrosada por todas partes. Necesitaba un espejo más grande: en nuestro dormitorio hay uno de cuerpo entero. Probé de frente y nada. Probé a levantar una pierna y nada. Qué mal... Quizá si lo descuelgo y me lo llevo al baño...
Esa tarde, cuando llegó ZaraJota, le dije que tenía que hablar con él.
-Verás -le dije- he estado pensando mucho.
-Ay, dios.
Jo, qué fuerte. Si se va a poner así solo porque he estado pensando mejor no le digo lo que he estado haciendo. 
-Y creo que ya he tomado una decisión con respecto a lo de rasurarme.
-¿Si?
-Sí. Lo he estado pensando mucho y creo que la próxima vez... Será mejor que acepte el enema.

Por si acaso.














Aviso a los navegantes:
Porfiplis, si alguien se quedó con ganas de un ejemplar impreso del libro del #Lorzfunding que me envíe un mail a lorzagirl@gmail.com. No un comentario en un post al azar. No un tuit. No un mensaje directo. Un mail a lorzagirl@gmail.com. Cenquius.








15 julio 2015

Bebé-chan vs los minions

¿Os acordáis de esto?

Todos los lunes en la guarde la seño les pregunta a los niños si han hecho algo especial. Y resulta que los niños son algo así como personas de verdad, con sus propios recuerdos y vivencias e interpretaciones de la realidad. Y nunca sabes por dónde te van a salir. A lo mejor ese fin de semana lo has dado todo y la has llevado al zoo, a la piscina y al parque de atracciones, y cuando la seño pregunta si han hecho algo especial le contestan "¡SIIII! ¡HE COMIDO FRANFURKECHU!".

Pues bien.
A Bebé-chan, como a todos los niños del planeta, le chiflan los BANANA, a.k.a. los minions, y cuando vimos que iban a hacer una película pensamos que era la ideal para convertirse en La Primera Película de Bebé-chan en el Cine.
Lo que no pensamos es que para cuando la estrenaran yo iba a estar hecha una caca, pero bueno, no hay nada que una madre no sea capaz de hacer por estar un rato en un local con aire acondicionado por sus hijos.
Ya que íbamos a hacer el esfuerzo, quisimos que la experiencia fuera a lo grande: le dijimos a la taquillera que era su primera película (la chica respondió con el oportuno entusiasmo), compramos la bolsa de palomitas más grande que había, le dejamos beber todo el zumo que se le antojó, le hicimos fotos con todos y cada uno de los pósters...
La nena estaba alucinada. Se pasó los quince minutos de trailers literalmente con la boca abierta, y cuando empezó la película y aparecieron todos esos BANANA ya no cabía en sí de gozo.
Cuando salimos le preguntamos qué había pasado y nos contó que había visto UNA TELE MU GRANE, que había MUCHOS BANANA, que todo era MU GRANE Y MU BONITO y que quería OTRA VES, FAVOR.
Durante todo el fin de semana se lo estuvo contando a todo el que le preguntara (o no). UNA TELE MU GRANE. MUCHOS BANANA. QUERO MÁS.
El lunes, de camino a la guarde, pensé que sería buena idea recordárselo:
-¿Le vas a contar a la seño que has visto muchos banana?
-¡SÍ! ¡MU GRANE Y MU BONITO TODO!
Le dejé en su clase convencida de que esta vez habíamos triunfado.
En fin.
Para los hechos que voy a relatar a continuación cuento con el testimonio de la seño, que me lo contó después.
Al parecer, como todos los lunes, preguntó:
-¿Qué habéis hecho el fin de semana?
A lo que Bebé-chan, con total seriedad, le respondió:
-PIPÍ Y CACA.
Para ser justos, no puedo decir que la niña mintiera.


Pd: Puede, PUEDE, que la historia fuera un poco más complicada...

10 julio 2015

De baja un batán tan tan 2

Previously in lorz...
Irresponsable, peligroso y estúpido. Sí, suena a algo que yo haría.


Así que el ginecólogo me hizo un informe recomendando que me dieran la baja como que ya, y yo que soy muy obediente me fui a mi médico de cabecera con el informe en la mano.
El problema es que el ginecólogo era un médico privado, mientras que el médico de cabecera era de la medicina pública. Y entre los médicos privados y los públicos hay, digamos, una cierta tensión. En concreto, los médicos de la pública parecen creen que los privados se limitan a seguirle la corriente a los pacientes y darles cualquier cosa que les pidan. Por ejemplo, una baja. Así, por decir lo primero que se me viene a la cabeza.
Por dejarlo claro, eso no es así. Si lo fuera, la fruta prueba de la glucosa se la habría hecho su fruta madre. Por poner también el primer ejemplo que se me viene a la cabeza.
Cuando el médico de cabecera vio el informe con su logo de la clínica privada y todo arrugó la nariz.
-¿De cuánto estás?
-De 29 semanas.
-¿Y no es un poco pronto para coger la baja? -me preguntó.
-Las bajas no se cogen pronto, ni tarde. Se cogen cuando uno las necesita -contesté, cruzando los dedos para que el buen hombre no hubiera visto El señor de los anillos. 
-¿Y qué es lo que dices que te pasa?
-Que cuando ando tengo contracciones, cuando me quedo parada de pie me mareo, cuando estoy sentada tengo sofocos y vértigos y tumbada tengo acidez.
Lo que viene a ser que cada minuto de mi vida es una pura agonía. Sin dramatizar.
-En tu historial consta que trabajas sentada -dijo. Lo que no dijo, pero estaba pensando, es que si trabajas sentada no es para tanto. Y eso me tocó la moral. Porque yo entiendo que un jornalero o un minero o los señores que ponen el asfalto de las carreteras piensen que trabajar sentado no supone mucho esfuerzo, pero que lo piense también un médico de cabecera que, en fin, básicamente trabaja sentado, es un poco el colmo.
-Sí, trabajo sentada. Tengo una silla comodísima y un reposapiés que me he fabricado yo misma con una caja de cartón llena de papel para reciclar. Y tengo el chorro de aire acondicionado justo encima de mi cabeza. Pero también tengo un trayecto en metro con cuatro tramos de escaleras a cada extremo, y cualquier día de estos vamos a tener un disgusto.
-Bueno, si tú quieres la baja, yo te la doy.
Eso me terminó de tocar la moral.
-Yo no quiero la baja. Yo quiero ir a trabajar debajo de mi aire acondicionado. Quiero ser una de esas embarazadas maravillosas que trabajan hasta que les asoma la cabeza entre las piernas, y aun así terminan el informe trimestral antes de ponerse a empujar. Quiero poder con todo yo sola. Pero el ginecólogo opina que no debo.
Coño ya.
El médico me dijo entonces que me daba un par de días de reposo, y que después ya veríamos.
Pasados los días de reposo volví al ambulatorio. Estaba en el mostrador y me estaban contando no sé qué cuando empecé a ver puntitos de colores y a oír un zumbido y lo siguiente que sé es que alguien estaba gritando "¡sujetadla! ¡sujetadla!", y yo pensé vagamente que alguien debía estar intentando escaparse y lo siguiente que sé es que estaba en una silla de ruedas y que una de las chicas de recepción me estaba abanicando.
Fresquito...
Me preguntaron si necesitaba algo y pedí si por favor me podían tomar la tensión, para saber si había sido subida o bajada o qué coño. Empujaron mi silla hasta la consulta de la enfermera, pero cuando se abrió la puerta una viej... anciana se levantó corriendo y se coló dentro.
-Espere un momento, ahora tengo que atender a esta chica -dijo la enfermera.
-¡Me ha dicho antes que ahora me tocaba a mí!
-Ya lo sé, pero esto es una urgencia.
-¡Lo mío también es urgente!
-Sí, pero lo de esta chica es urgente de verdad.
Aquello no le sentó bien a la viej... anciana. Nada bien. Mientras la enfermera me tomaba la tensión y me medía el azúcar ("todo por los suelos, todo") podíamos oír el tumulto fuera.
-Ahora voy a llevarte a que te vea un médico.
-Puedo andar, de verdad.
-De eso nada. Tú te quedas en la silla. Y pon cara de estar muy mala, que nos linchan.
Volví a cruzar la sala de espera en silla de ruedas y poniendo cara de estar muy mala, que tampoco es que me costara mucho, y me dejaron en la consulta de un médico de urgencias.
-¿Esto te pasa muy a menudo? -me preguntó.
-Casi todos los días, pero no pasa nada, de verdad. Estoy acostumbrada.
-¿Tu médico lo sabe?
-Sí, sí, le traje un informe de mi ginecólogo y todo.
-Espera un segundo, voy a preguntar si puede verte.
El médico de urgencias se fue y volvió al rato.
-Tu médico de cabecera dice que no hace falta que te vea... y que aquí tienes tu parte de baja.
Eso, y me lo da ahora que no puedo hacer el bailecito de la victoria.

06 julio 2015

De baja un batán tan tan I

Cualquier médico del mundo te dirá que estar embarazada no es estar enferma, y te lo dirá así, como si se lo creyera y todo.
Yo estaba más o menos de acuerdo porque el embarazo de #bebechan, potas y caídas por las escaleras aparte, fue bastante bueno.
Este lo llevo un poco peor. Desde que me quedé embarazada he tenido:
- Gripe. Técnicamente no tenía nada que ver con estar embarazada, pero al estarlo no podía tomar nada y la pasé a pelo.
-Vértigos. Incomprensiblemente, me dan cuando estoy sentada. La parte positiva es que así no me puedo caer.
-Mareos y bajadas de tensión/azúcar.
-Náuseas y vómitos.
-Dolor de boca generalizado, no tengo ni idea de por qué, seguro que el imbécil de Darwin tiene alguna explicación.
-Dolor de espalda mortal.
-Ardor de estómago. En mi pueblo dicen que si tienes ardor de estómago durante el embarazo es porque el bebé va a tener pelito. Al ritmo que vamos, Bebé-kun se va a acabar pareciendo al Primo Eso.
-Infección de orina.
-Pequeñas hemorragias. Es como estar con la regla, solo que no sientes el alivio de pensar eh, mira, al menos no estoy embarazada. Básicamente, porque lo estás.
-Hongos en cierto sitio que mejor no voy a mencionar.
-Ciática. A veces tan fuerte que se me atascaba la pierna derecha, y cuando intentaba correr detrás de bebechan sólo movía la izquierda y lo único que conseguía era dar vueltas sobre mí misma y levantar polvito.
-Calambres en las piernas. Sirven para que te acuerdes de que las tienes, ya que la tripa no te deja verlas.
-Pies y tobillos hinchados. Porque de algo tienen que vivir los fabricantes de sandalias ortopédicas, digo yo.
Con todo, yo he seguido yendo a trabajar.
Que no se diga.
Que mi trabajo consista básicamente en leer sentada debajo de un chorro de aire acondicionado no ha tenido nada que ver con la decisión.
No.
Que va.
Que tenga demasiado orgullo como para admitir que no puedo más tampoco ha influido para nada.
Ni que piense que coger la baja es rendirse y darle la razón al patriarcado falocéntrico imperante que no contrata mujeres porque piensa que se van a preñar a la primera de cambio y van a faltar.
En realidad, el factor determinante ha sido que cuando iba a las revisiones y el médico me preguntaba:
-Hola, Lorz, ¿cómo estás?
Yo contestaba invariablemente:
-Muy bien, gracias, ¿y usted?
En cuanto salía de la consulta, ZaraJota me echaba la bronca.
-¿Pero por qué le has dicho que estás bien?
-¡Pensaba que era una pregunta de cortesía! ¡Como jauduyudú!
-¡Es un médico! ¡Si te pregunta cómo estás quiere saberlo de verdad!
-¡Me he dado cuenta después! ¡Y ya le había dicho que bien, y no podía decirle que no!
Que se va a pensar que estoy loca, jo.
El caso es que el último mes todo ha ido un poco como a peor. Por eso cuando entré a consulta y el médico me preguntó:
-Hola, Lorz, ¿cómo estás?
Y yo contesté:
-Muy bien, gracias, ¿y usted?
ZaraJota me arreó una patada por debajo de la mesa que me dejó la espinilla tonta.
-Ay... bueno, en realidad no tan bien. He tenido algunas contraccioncitas.
-¿Muy a menudo?
-No, no... Solo cuando camino. O subo escaleras. Bueno, en realidad también a veces cuando estoy sentada o tumbada. Pero poca cosa.
-Ya veo... ¿Algo más?
-Pues... ahora que lo pregunta, a veces me mareo.
-¿A veces?
-Muy pocas veces. Solo todos los días, en el metro.
-¿Vas a trabajar EN METRO?
-Sí, pero los mareos no son culpa del metro, ¿eh? También me pasa cuando estoy mucho rato parada de pie.
-¿Cuánto rato?
-No sé, ¿cuánto tarda un semáforo en cambiar de color?
-Lorz, creo que deberías cogerte la baja.
-¡Pero yo no quiero!
-Yo no te puedo obligar. Lo único que puedo hacer es darte un informe para tu médico de cabecera, y tú decides si se lo llevas o no.
-Vale.
Jijijiji. Pringao.
-Pero quiero que sepas que lo que estás haciendo es irresponsable, peligroso, y estúpido.
 Qué fuerte: apenas me conoce y ya es capaz de describirme en tres palabras.

Continuará...





30 junio 2015

Crowdfunding para torpes, explicado por la mayor torpe de todas

Ahora que el #Lorzfunding ha acabado y parece que ha acabado bien, me siento capaz de compartir con los demás todo lo que he aprendido en el proceso, a saber:

1. ¿Qué es un crowdfunding? 
Dice la Wikipedia: 
Micromecenazgo (en inglés crowdfunding), también denominado mecenazgofinanciación masivafinanciación en masa o por suscripcióncuestación popularfinanciación colectiva microfinanciación colectiva, es la cooperación colectiva llevada a cabo por personas que realizan una red para conseguir dinero u otros recursos.
Después de leer esto seguro que os habéis quedado con las patas colgando. Yo también.
A ver si lo aclaramos:
Un crowdfunding consiste en financiar un proyecto gracias a pequeñas aportaciones de terceros.
Como tiene un nombre muy largo, muy raro, y con muy pocas vocales nos puede parecer algo muy moderno. Pues no.
¿Alguna vez has vendido o comprado papeletas para pagar un viaje de fin de curso?
Enhorabuena: ya has participado en un crowdfunding.
¿Has oído de algún monumento "erigido por suscripción popular"?
Crowdfunding.
¿Le has pedido a tu familia que en vez de regalarte 16 bufandas por navidad, se ponga de acuerdo para comprarte una bici?
Crowdfunding.
¿Te han invitado a una boda, y has calculado el regalo para "pagar el cubierto"?
Crowdfunding.
La diferencia es que ahora se organizan a través de internet, y pueden llegar a tener una gran proyección gracias a la redes sociales.

2. Un crowfunding no sirve para ganar dinero. 
Un crowdfunding sirve para financiar un proyecto. Quizá, una vez desarrollado, ese proyecto se pueda comercializar y obtener beneficios, eso sí. Pero el crowfunding, en sí mismo, no está pensado para lucrarse.

3. Es más, lo más probable es que con el crowfunding pierdas dinero. 
Un crowdfunding consiste en pedir ayuda a los demás para sacar adelante un proyecto. Pedir ayuda significa que tú ya estás poniendo de tu parte todo lo que puedes.
En nuestro caso, pusimos nuestra casa, luz e internet, por supuesto, pero sobre todo pusimos mano de obra, horas y horas de trabajo (que disfrutamos a tope, no penséis que me quejo). A veces se nos echaba el tiempo encima y teníamos que pedir comida para cenar. O necesitábamos paz, y llevábamos a Bebé-chan al parque de bolas para poder escribir. O, simplemente, se nos acababan las pegatinas y bajábamos al chino a por más, y no íbamos a andar descontando un mísero euro del #Lozfunding... Todo eso son gastos que vas acumulando de la manera más tonta.
Repito: no me quejo. Éramos conscientes de que esto iba a pasar, y lo hicimos con todo el placer del mundo. Solo lo digo porque si estáis pensando en montar vuestro propio crowdfunding os interesa tenerlo en cuenta.
Dicho lo cual...

4. El crowdfunding es una actividad económica. 
Y toda actividad económica tiene repercusiones legales y administrativas.
Me refiero, sobre todo, a HACIENDA.
Recordad que hacienda somos todos, y que si de uno en uno ya somos porculeros, todos juntos y en forma de institución no os quiero ni contar.
Informaos muy bien de todas las normas, regulaciones, obligaciones y demás morondangas, y cumplidlas a rajatabla. Lo más seguro es que para cuando hayáis terminado hacienda ya haya encontrado nuevas maneras de tocaros las narices, pero bueno, lo importante es minimizar el daño.

5. Búscate un gestor que te guíe por el laberinto. 
En internet podéis encontrar muchos anuncios de supuestos asesores especializados en crowdfunding. Estos asesores te cobran entre 150 y 200 € por una hora de aleccionamiento vía Skype, y luego si te he visto no me acuerdo: todo el papeleo lo tendréis que hacer vosotros, y las consultas adicionales (que habrá, porque en cada paso surgen nuevas dudas) se tienen que pagar aparte.
Mi consejo no solicitado es que os busquéis a un gestor de los de toda la vida, alguien que no piense que puede cobrar más solo porque la palabra crowdfunding está de moda.
Nosotros tuvimos dos, a Carmelo Medina, de Wacowebs, como guía espiritual (también nos regaló vino, no necesariamente relacionado con lo anterior), y a Kinema, que se encargó de todo el papeleo.
Si antes de llegar a este paso queréis haceros una idea del berenjenal en el que os estáis metiendo, os recomiendo la Guía del Autónomo, de Blackie Books.

6. Elige dónde quieres alojar tu proyecto. 
Hay muchas (cada vez más) páginas web dedicadas a alojar crowdfundings. Ya sabéis que yo estoy encantada con Verkami, pero se trata de que encontréis una que se adapte a vuestras necesidades.
Todas se llevan una comisión por la gestión que realizan.
Si queréis ahorraros esta comisión, también podéis montar vuestra propia página. Wordpress, por ejemplo, tiene una plantilla para que lo hagáis vosotros mismos. Eso sí, va a implicar mucho más trabajo por vuestra parte, y, si queréis que quede algo molón, también de parte de algún colega que sepa de diseño web. A la larga, puede que os compense pagar la comisión y dedicar este tiempo a mejorar y promocionar vuestro proyecto.

7. Haz las cuentas. Y luego, hazlas otra vez.
Que no se te olvide nada, especialmente las comisiones de la página de proyecto, paypal y los bancos, además de los gastos administrativos, las recompensas y el propio proyecto, claro.
Mucho ojo con los gastos de envío que son muy traicioneros (otro día os cuento esa historia).
Si queréis haceros una idea de con qué gastos os podéis encontrar, las cuentas del #Lorzfunding están aquí. 


8. Calcula tu capital social.
Esto va a sonar muy interesado, pero es lo que hay.
Vuestro capital social es la gente a la que sois capaces de llegar: familia, amigos (los de verdad y los de facebook), seguidores en otras redes sociales, los lectores de vuestro blog... Pero también compañeros de trabajo, miembros de club de petanca, la panadera que puede pegar un cartel en la puerta de la tienda...
Toda esa es gente a la que podéis informar de manera directa sobre vuestro proyecto. Eso no significa que vayan a participar, pero al menos van a saber que existe e igual se lo cuentan a sus colegas, dándole difusión.
Una de las razones por las que nosotros nos llevamos una agradable sorpresa con el #Lorzfunding fue porque calculamos mal nuestro capital social. En lugar de mirar las visitas al blog o el número de seguidores, nuestra cuenta fue la siguiente:

A nuestra boda vinieron 100 personas.
Eso significa que en el mundo hay 100 personas que nos quieren lo suficiente como para ponerse traje y torrarse a 35º durante una hora.
Luego nuestro capital social es de 100 personas.

Pero esto nos podía haber salido rematadamente mal.
Así que calculad bien vuestro capital social, porque si sois ermitaños que viven en una cueva aislada de las montañas rodeados de cabras (que molan mucho, pero no suelen tener paypal) y solo tenéis tres seguidores en twitter y encima dos de ellos son bots... bueno, es posible que vuestro proyecto no reciba demasiado apoyo.

9. Aprende de los grandes. 
La mejor forma de aprender cómo funciona un crowdfunding es participar en uno.
ZaraJota, que es muy minucioso, ha participado en muchos: el primero, el de Veronica Mars, y luego otros muchos, entre ellos un disco de Un Pingüino en mi Ascensor y un documental de Lolo Rico; aunque creo que el que le inspiró para que montáramos el nuestro fue el de Murfila.
Ser mecenas te permite estar informado a tiempo real de cómo se organizan otros proyectos, cómo responden a los problemas que les surgen, y conocer el final feliz. Además, te mandan a casa cosas chulas.
Otra forma de aprender es leer sobre el tema. Y, ya que vamos a aprender de los grandes, os recomiendo El arte de pedir, de Amanda Palmer, cuyo nombre no os sonará de nada, pero es la tía que va a traer al mundo otro hijo de Neil Gaiman y solo por perpetuar esos genes merece adoración eterna (la primera mujer de Neil Gaiman también, pero como no ha hecho un crowdfunding no viene al caso). Amanda montó un crowdfunding para financiar un disco: pedía 100.000 €, y consiguió 1.000.000. ¿Cómo? Leed el libro. Bueno, os doy una pista: está como una regadera. Pero, por otra parte, está casada con Neil Gaiman, así que supongo que va un poco en el trabajo.

10. Subid vuestro proyecto, compartidlo en redes, y luego a la cama. 
O al cine o al gimnasio o a dar un paseo. Y no os llevéis el móvil, que ya os veo venir.
Los primeros minutos (u horas) con el contador a cero pueden ser muy angustiosos y quedaros frente a la pantalla dándole a F5 solo servirá para que os salga una úlcera antes de tiempo.
Nosotros, ya lo sabéis, nos fuimos a la cama y nos juramos mutuamente que NO miraríamos la página del proyecto hasta el día siguiente. Pero de madrugada Bebé-chan empezó a potar y cuando cogimos el móvil para ver cuántas horas de sueño nos quedaban y autocompadecernos nos encontramos sopocientas notificaciones de twitter, y el objetivo ya cumplido.
Nos quedamos de pasta boniato, como os podéis imaginar.

11. Planifica una campaña de promoción. 
Ponte en lo peor y prepárate para convencer a los mecenas uno a uno y luchar por cada euro.
Aquí no puedo dar ningún consejo: nuestra campaña de promoción no llegó a usarse nunca, porque una vez alcanzado el objetivo nos daba vergüenza seguir pidiendo más. Así que no sé si habría funcionado o no (supongo que lo averiguaré cuando escriba el siguiente).
Piensa también qué harás si se supera el objetivo antes de tiempo: ¿ampliarás el proyecto? ¿ofrecerás nuevas recompensas? ¿cogerás la pasta y huirás al Caribe?
Lo que sea.
Nosotros jamás pensamos que lo conseguiríamos tan pronto (de hecho, estábamos preparados para poner los últimos 100 o 200 € si hacía falta) y cuando lo vimos nos quedamos a cuadros. Tardamos un poco en reaccionar, y seguramente podíamos haberlo hecho mejor.
Así que pensad en todo, porque nunca se sabe.

12. El fracaso no existe. 
Una de las cosas que más nos echaba para atrás cuando empezamos en esto era el miedo al fracaso. O lo que es lo mismo: lo que nos daba miedo era que NADIE participara y que TODO el mundo lo supiera.
Qué vergüenza.
Luego nos dimos cuenta de que la verdadera vergüenza estaba en no intentarlo.
Es importante recordar que si no conseguís el objetivo económico en el plazo marcado por la plataforma elegida, NO PASA NADA.
Bueno, sí; habéis perdido el tiempo empleado en planificarlo, y encima no habéis sacado adelante el proyecto y eso siempre es un poco plof. Pero nada os impide volver a intentarlo, ni modificar lo que sea necesario hasta que deis con la tecla.

12. Comunícate con tus mecenas. 
Hay dos estupendas razones:
La primera es que tú tenías un sueño, que a cualquiera le hubiera parecido una locura, y estas personas que no te conocen de nada decidieron apoyarte y darte su dinero para que lo hicieras realidad. Les debes, como mínimo, mantenerles informados de lo que haces, y pedirles su opinión sobre lo que vas a hacer.
La segunda es que tú tenías un sueño, que a cualquiera le hubiera parecido una locura, y estas personas que no te conocen de nada decidieron apoyarte y darte su dinero para que lo hicieras realidad. Y eso solo puede significar una cosa: están aún más locos que tú. Mantenlos vigilados. Por tu propio bien.

13. Intenta no quedarte embarazada hasta que lo termines. 
Me explico. El embarazo es perfectamente compatible con un crowdfunding... al menos hasta que el carboncete de tu médico te pone a dieta y una de las recompensas que ofreces a tus mecenas consiste en sugus y además como vas un poco sobrada de presupuesto has decidido enviar chocolatinas también y toda tu fruta casa huele a vainilla mientras tú desayunas un fruto kiwi y un fruto yogur desnatado que ni es de coco ni nada.
Que no lo digo por mí, lo digo por una amiga que le ha pasado.

14. Disfruta del proceso. 
Es agotador, es estresante, es como tener 310 voces dentro de tu cabeza e intentar agradar a todas a la vez... Y a pesar de eso, o precisamente gracias a todo eso, es una experiencia maravillosa, que te pone en contacto con personas maravillosas, y con la que sacas adelante un proyecto que no puedo llamar maravilloso porque sería poco modesto, así que lo vamos a dejar en apañadito.
Así que si tenéis una idea y no podéis hacerla realidad vosotros solos, os animo a probar este gran salto al vacío que es el crowdfunding.
Y luego venid a contármelo, que nunca se sabe en qué locura estoy dispuesta a participar.

28 junio 2015

Vacaciones de relax, 4 y ya

Previously un Lorz...
Pis... ci... na...

Al final lo de "llevarnos a otro bungalow" resultó ser un eufemismo de esos, porque nosotros mismos recogimos todo. Y con todo, me refiero a MUCHO. Por que cuando uno viaja con niños el equipaje se multiplica por diez o doce (cuánto más pequeño es el niño, más equipaje) y porque cuando uno convive con niños descubre que todo tiende a expandirse hasta ocupar un máximo de superficie, así que nos pasamos horas recogiendo juguetes, calcetines y vasitos adaptados de los doquieres del bungalow inundado.
Además, estábamos en pleno proceso de mudanza cuando apareció un señor en el bungalow nuevo.
-Hola, soy carpintero, vengo a arreglarle la puerta.
-¡LE JURO POR DIOS QUE YO NO LA HE TOCAO!
-No, no, me ha avisado el encargado de que ya estaba rota.
Su fruta madre, las ganas que tienen de matarme a sustos entre todos.
Para cuando terminamos con la mudanza y las reformas del hogar ya era hora de comer y habíamos perdido medio de nuestros cuatro preciosos días de vacaciones, con lo cual nuestro nuevo alojamiento no despertaba nuestras simpatías, precisamente.
Aparte, tenía sus desventajas.
-No tenía cama de matrimonio. "Pues junten las camas", nos dijo el fontanero. Y eso hicimos. Pero siempre quedaba un hueco en medio, y como yo no puedo dormir sin achuchar a Zarajota y Bebé-chan no puede dormir sin achucharme a mí, acabamos los tres en una cama de noventa, que es buenísimo para mantener el calor humano pero para la espalda un poco menos.
-El porche estaba pegado al de los vecinos y nos veíamos y oíamos perfectamente, y como nosotros somos un poco asociales tanto contacto humano nos daba un poco de repelús.
-Uno de los vecinos tenía puesta la música a toda leche continuamente. Podría perdonárselo si no tuvieran también la barbacoa encendida continuamente: la usaban hasta para calentar el café. Yo oscilaba entre la fascinación y la intoxicación por inhalación de humos.
-El tendedero era uno plegable, exactamente igual que el que tenemos en casa. Mismo color y todo. Esto parecerá una tontería, pero es que estábamos de VACACIONES, y cada vez que veía el tendedero tenía como dejavús de esos.
-Además, claramente no tenían previsto ocupar el bungalow en breve, porque faltaban algunas cosas del ajuar doméstico, por decirlo finamente. En concreto, apenas quedaba papel higiénico y una de las toallas estaba sucia.
Pero lo que de verdad no podía perdonarle al bungalow era el tic-tac.
No oímos un ruido en todo el día (probablemente gracias a la música de los vecinos) pero en cuanto nos acostamos y apagamos la luz empezamos a oír el tic-tac tic-tac tic-tac tic-tac...
Buscamos el origen por todas partes, sin resultado, y al final, ZaraJota, que es un hombre pragmático, se dio la vuelta y se quedó dormido.
Pero yo no podía dormir.
Seguramente habéis oído que las embarazadas no pueden hacer esfuerzos ni cargar peso. Tonterías. Claro que pueden. El problema es lo que pasa después.
En mi caso, lo que pasa después de pensar que tu marido ha muerto en una explosión, retirar muebles de cocina empapados y trasladar maletas de un bungalow a otro es que cuando llega la noche y me relajo empiezo a tener contracciones hasta que me duele la tripa como si fuera a explotar.
Y resulta que eso me impide dormir. Así que me quedé despierta abrazándome la tripa y oyendo el tic-tac y poniéndome cada vez más nerviosa.
Tic-tac. Tic-tac. Qué raro. No recuerdo haber visto ningún reloj. Tic-tac. Tic-tac.¿Será el mío? Tic-tac. Tic-tac. Juraría que en Madrid no suena tan fuerte, pero aquí con la paz del campo y esas mierdas... Tic-tac. Tic-tac. Voy a ver. Tic-tac. Tic-tac. No, me lo he dejado en casa. Tic-tac. Tic-tac. ¿Qué puede ser? ZaraJota no usa reloj, y Bebé-chan tampoco. Tic-tac. Tic-tac. Y sí... ¿y si hay OTRA PERSONA en el bungalow? Tic-tac. Tic-tac. Podría ser. No esperaban que viniera nadie. Tic-tac. Tic-tac. Si no hubiera explotado el calentador no nos habrían traído aquí. Tic-tac. Tic-tac.Y la puerta estaba ROTA. Tic-tac. Alguien podría haber forzado la puerta para entrar y vivir aquí a escondidas. Tic-tac.Tic-tac. POR ESO QUEDABA POCO PAPEL HIGIÉNICO. Tic-tac.Tic-tac. Y LA TOALLA SUCIA. Tic-tac.Tic-tac. Seguro que cuando nos oyó entrar se escondió en un armario y ahora está esperando que nos durmamos PARA SALTAR SOBRE NOSOTROS CON UN HACHA. 
Tic-tac.Tic-tac.Tic-tac.
Está bien. Tic-tac. Cálmate, Lorz. Tic-tac. Vamos a ser razonables.
¿De verdad piensas que puede haber alguien escondido en un armario con un hacha?
Tic-tac.
Vale, no. Claro que no. Tic-tac. Es imposible. Tic-tac. Cuando llegamos abrí todos los armarios buscando las toallas. Tic-tac. Jajaja. Tic-tac. Que tonta soy. Tic-tac. Por supuesto que no hay nadie escondido en el armario con un hacha...
Tic-tac.
Tic-tac.
Tic-tac.
Debajo de la cama, en cambio...

A la mañana siguiente vino a visitarnos el vecino del bungalow de al lado.
-Quería preguntaron una cosa -nos dijo-. ¿habéis oído como un tic-tac dentro de vuestro bungalow?
-Sí -contestó ZaraJota.
-Ah, menos mal. Es que en el nuestro también. Jajaja. Me estaba volviendo loco. ¡No he pegado ojo en toda la noche! ¿Y vosotros?
-Ah, no -dijo ZaraJota-. Nosotros hemos dormido perfectamente.
Verás tú si al final la que sale del armario con un hacha voy a ser yo.





Pd: Al final conseguimos ir a la piscina. Bebé-chan cogió una infección de oído, yo cogí una infección de orina, y ZaraJota le cogió manía a ir a la piscina con nosotras. Pero mereció la pena. Ahora Bebé-chan nos pregunta cuando volvemos a la CASA DE MADERA CON PISCHINA.
Cuando termine de afilar el hacha, le contesto. No parece entender la respuesta.

Pd": Me doy cuenta, por vuestros comentarios de ¡QUE NO HE EXPLICADO EL ORIGEN DEL TIC-TAC!
En realidad, nunca llegamos a descubrirlo. Creemos, porque nos parece lo más lógico, que procedía del calentador eléctrico (¿el termostato? ¿la válvula de presión? ¿el asesino del hacha que habita dentro?) que no podíamos ver porque estaba empotrado en el falso techo del cuarto de baño (que, por cierto, era lo bastante amplio como para que cupiera un calentador y un asesino con un hacha). Quizá la próxima vez tenga que hacer un agujero en el yeso para comprobarlo. 

20 junio 2015

Vacaciones de relax, 3

Previously in Lorz...
Quiero mi piscina y la quiero ya.


ZaraJota entró en el bungalow, presuntamente para fregar los platos. Desde el porche, Bebé-chan y yo oímos como abría el grifo.
Y luego oímos una explosión.
Lo primero que pensé es que había explotado el calentador y que ZaraJota estaba fregando los platos justo al lado y empecé a llamarlo pero no contestaba y entré corriendo en el bungalow esperando encontrarme lo peor por favor por favor por favor que no le haya pasado nada y llegué a la cocina y ZaraJota no estaba.
¿Qué?
En ese momento ZaraJota salió del baño y a dios pongo por testigo que jamás en la vida me he alegrado tanto de que le hubiera dado un apretón.
Mientras tanto, de la pared de la cocina salía agua a chorros. Como tenemos mucha experiencia en estas lides (ZaraJota dice que cuando estoy embaraza tengo el superpoder de hacer reventar tuberías, yo creo que más bien es que el árbol Voldemort que teníamos delante nos había echado una maldición ), rápidamente quitamos el microondas de debajo de la catarata, cortamos el gas, cortamos la luz... Lo que no pudimos cortar fue el agua, porque no encontramos la llave de paso.
-Deberían decirte donde está cuando te dan las llaves -dijo ZaraJota.
-Claro. "Y aquí está la llave de paso por si les explota el calentador". Eso siempre da mucha confianza a los huéspedes.
-Bien pensado, mejor no.
-Creo que deberíamos avisar a recepción.
Y entonces ZaraJota salió corriendo mientras gritaba y agitaba los bracitos, presuntamente para avisar a recepción.
-¡Por teléfono! -le grité cuando estaba a unos cien metros.
ZaraJota volvió sin correr ni gritar, pero todavía agitando los bracitos. Inercia, supongo.
Mientras, yo busqué en teléfono del camping por internet, y llamé.
-Para información y reservas pulse uno, para...
Escuché toda la grabación, pero no había ningún "si le ha explotado el calentador del bungalow pulse x", así que pulsé 1, pensando que era lo más parecido: tenía una información que dar, y muchas reservas sobre cómo iban a tomársela.
Pero se lo tomaron bien, y me dijeron que mandaban a alguien a mirar.
ZaraJota, Bebe-chan y yo nos sentamos a esperar en el porche con el canto de los pájaros y el sonido del agua de fondo. Era muy relajante.
Los fontaneros aparecieron en menos de cinco minutos y cortaron el agua en unos tres segundos. Entonces por fin pudimos ver de donde salía el agua.
Los fontaneros nos dijeron que nunca habían visto una tubería explotar así, y al principio no nos lo creímos: "nunca había visto nada como esto" es una frase que todos los fontaneros tienen la obligación de decir, por convenio, en cada avería. Las otras son "porque es usted, señora, que si no yo no meto la mano ahí" y "¿pero quién le ha hecho esta chapuuuuuzaaaa?".
Nos dijeron que la tubería estaría cambiada en media hora y así fue.
El problema es que cuando abrieron el grifo de nuevo en vez de agua salió vapor a presión.
-Uy...
Resulta que el calentador estaba estropeado y calentaba agua sin parar, aunque no hubiera ningún grifo abierto; eso hizo que el agua dentro del circuito se calentara tanto que la tubería no pudo aguantar más la presión y explotó.
-Esto no lo vamos a poder arreglar hoy -nos dijeron-; les vamos a llevar a otro bungalow.
-¿Uno como este?
El fontanero nos miró de arriba a abajo.
-No, uno con termo eléctrico. 
A ver si ahora encima va a ser culpa muestra.