15 abril 2014

Antes muerta que sencilla I

La culpa de todo la tiene la declaración de la renta.
¿El cambio climático? La renta.
¿El mal en el mundo? La renta.
¿Los calcetines arrugaos? La renta.
¿Que las tostadas siempre caigan por el lado de la mantequilla? La renta.
Y todo así.
Hace unos días intentaba ver mi borrador de la declaración de la renta (¿lo veis?) y como siempre me faltaba un dato (¡maldita casilla 620!) y me puse a revolver entre mis papeles como una loca y entre las muchísimas cosas que aparecieron (como, por ejemplo, unos trescientos partes de urgencias, todos míos) me encontré... un flashback:





Hace seis años mi familia en pleno acudió a un entierro, en concreto, el de mi bisabuela.
La experiencia fue tan... interesante que nada más montarme en el autobús de vuelta empecé a escribir, en el mismo billete, (y luego en el de mis hermanos) todo lo que había pasado. Después, como siempre que se trata de mi familia, le pedí permiso a mi madre para subirlo a internet.
Mi madre fue muy comprensiva:
-Ni hablar.
Y luego me e ofreció una explicación razonable: 
-Porque lo digo yo y punto.
Parecía pensar que alguien podría ofenderse (?), que lo que había escrito era irreverente (?) irrespetuoso (?) y que no tenía ninguna gracia (?):
-¡Como todo lo que escribo! -le dije.
Al final conseguí convencerla.
-¡Que he dicho que no y es que no!
Casi. 
Así fue como mis papelitos acabaron en una caja con todas las cosas que tendría que tirar pero nunca me atrevo... hasta ahora.
Porque este año se habrían cumplido 100 del nacimiento de mi bisabuela, que además justo este año habría conocido a tres bisnietas más (y en los últimos dos años, dos tataranietos más, de un total de cuatro) y porque si alguien se pica es que ajos come. 
Además, como ahora soy madre, yo también puedo decirlo: 
Y porque lo digo yo y punto.  



Mi bisabuela era de esas personas que están toda la vida muy malas, muy malas, muy malas... y que viven sin mayor contratiempo hasta pasados los noventa años.
En honor a la verdad, la bisabuela se murió un par de veces cuando ya estaba en los ochenta, pero siempre pudieron reanimarla y se recuperó. De hecho, durante una época, la tía que se ocupaba de ella nos llamaba periódicamente para decirnos que "el médico dice que le quedan veinticuatro horas". Entonces la familia, que por aquella época vivía desperdigada por varios países, reservaba vuelos, desempolvaba trajes, pedía días en el trabajo y, cuando estaba a punto de salir, la tía volvía a llamar para decir que había sido una falsa alarma.
-Que la han reanimado.
-¿Y qué hace ahora?
-Pues nada, aquí está, comiendo.
La cosa llegó a ser tan frecuente que mi por entonces novio acabó rebelándose:
-Mira, a mí avísame cuando esté muerta-muerta, que esto es un no parar.
En 2008 (la bisabuela había nacido en 1914, haced la cuenta) parecía que esta vez sí que de verdad el final estaba cerca.
La bisabuela vivía en un pueblo pequeño, y la noticia corrió rápidamente.
-Se está muriendo...
No es que yo lo viera en ese caso en concreto, pero lo he visto en un montón: mi madre subía a la plaza del mercado ("de abastos", lo llamaban) con todos los críos a rastras, y se le acercaba la cotilla de turno:
-Se está muriendo Fulanita.
Lo decía en voz bajita, como si fuera un secreto, pero a la vez con un regocijo que daba gusto verla. Es que en los pueblos la gente se aburre mucho, y morirse será una mierda, pero no deja de ser una novedad.
Total, que mi bisabuela estaba en trance de morirse otra vez y todas las cotillas del pueblo estaban en trance de encontrarse en la plaza para anunciárselo unas a otras en voz bajita cuando de pronto empezaron a tocar a muerto.
"Tocar a muerto" podría ser una tómbola en la que se rifaran cadáveres, pero no lo es (lo he preguntado), si no que es una forma peculiar de hacer sonar las campanas de la iglesia para que todo el pueblo se entere de que se ha muerto alguien.
¿Y quién se ha muerto?
Pues Fulanita, que esta mañana he subido a la plaza y me han dicho que estaba a punto.
¿Lo veis? Lo tienen todo pensado.
Las cotillas del pueblo se apresuraron a ir a dar el pésame a casa de mi tía, lo cual tiene mucho mérito, porque mi tía vive en lo más alto de la cuesta más empinada del pueblo; y eso es mucho decir porque, según ZaraJota™ el dichoso pueblo "solo tiene cuestas, y todas son para arriba".
Cuando llegaron a la cumbre, llamaron a la puerta de mi tía, que salió a abrirle rauda y veloz.
Más o menos.
Mi tía, es más corredora de fondo que sprinter.
-¿Es aquí la muerta? -le preguntaron.
En el pueblo es que son así: una delicadeza, una diplomacia, un tacto...
-No, todavía no.
Mi tía es que es una optimista de la vida.
-Anda que no, si están tocando a muerto.
-Sí, pero es por Menganito.
-No me digas. ¿Y hemos subido aquí para nada?
Desde luego es que la gente no tiene consideración ni para morirse.

Continuará...

05 abril 2014

El cambio de hora

La semana pasada cambiaron la hora.
Otra vez.
Se ve que no les gustaba la que había.
Cuando me desperté el domingo por la mañana lo primero que hice fui mirar la pantalla del móvil.
9:00
-Anda, mira, ZaraJota™, hemos dormido hasta las diez de la mañana, como si fuéramos jóvenes de la vida salvaje.
-Déjame en paz.
Pobre ZaraJota™, que mal le sienta dormir hasta tarde.
Luego me fui al Ipad...
9:00
Al ordenador...
9:00
Y finamente a mi reloj de pulsera.
13:30
Bueno, mi reloj nunca volvió a ser el mismo después de que Bebé-chan lo usara de mordedor durante un par de días. Se ver que no era waterproof.
-Que fuerte -le dije a ZaraJota™- ¡se ha cambiado de hora todo solo!
-Lorz -me contestó-. Las nueve de la mañana de hoy son las ocho de la mañana de ayer así que perdona si no comparto tu entusiasmo.
-¿Que qué?
-¡QUE ME DEJES DORMIR!
Pobre ZaraJota™, que mal le sienta el cambio de hora.
La cuestión es que yo me equivocaba: no todo se había cambiado de hora solo.
Había algo que se había resistido tenazmente, pero no nos dimos cuenta hasta la hora de dormir...

22:00, una hora menos en Bebé-chan
-Bebé-chan, ¿vamos a dormir?
-NO.
-Es hora de dormir.
-NO.
-Bueeeeeno, cinco minutitos más y te vas a la cama.
-NO.

22:30, una hora menos en Bebé-chan
Meto a Bebé-chan en la cama, me tumbo a su lado y empiezo a hacerle mimitos.
Se está calentito y a gusto, así las dos pegaditas.
Creo que voy a cerrar un ojo un momento...

22:35, una hora menos en Bebé-chan
-¿Te has dormido? -pregunta ZaraJota™.
-¿Eh? ¿Qué? No, no. Lo tengo todo controlado.
-Entonces supongo que es normal que Bebé-chan se haya quitado el pijama y esté corriendo por toda la casa en pelota picada mientra grita y agita los bracitos.
-Mierda...
-No te preocupes, ya se cansará.

23:00, una hora menos en Bebé-chan
-¡PATATA! ¡PATATA! ¡PATATA! ¡PATATA!
-Pues no se cansa, no.

23:30, una hora menos en Bebé-chan
-Bebé-chan, papá y mamá se van a la cama.
-¡PATATA!
-¿Quieres venir con nosotros?
-NO.

0:00, una hora menos en Bebé-chan
-¡VEN... A... DORMIR!
-¡PATATA!
-¡TE LLEVARÉ A RASTRAAAAS!
-Lorz, ya la estás llevando a rastras. Llevas llevándola a rastras media hora. Y no es que no avances, es que te estás alejando.
-¿Tú de parte de quién estás!

0:30, una hora menos en Bebé-chan.
En la cama.
-¡PATATA! ¡PATATA! ¡PATATA!
-Bebé-chan, es muy tarde. Tienes que dormirte.
-NO.
-Muy bien, no te duermas si no quieres, pero papá y mamá tienen que dormir.
-¿Tí?
-Porque mañana madrugan y tienen que ir a trabajar.
-¿PAPAMAMA? OOOOOOOOH...
-ZaraJota™, creo que por fin lo ha entendido.
-¡TIIIII!
PATA, PATAATA
PATA, PATAAA
PATA, PATAAATA
PATA, PATAAA
-¿Nos estás cantando una nana para que nos durmamos?
-¡Tiiiiiii!
Las hay que no pillan las indirectas.

28 marzo 2014

Los infinitos organismos de este planeta

Dos semanas sin escribir... que mal... pensé que no podría escribir nunca más y mi madre me diría "te lo dije, que dije que cuando naciera Bebé-chan ya no tendrías tiempo para tonterías", y yo le diría "pues no he tenido ningún problema los primeros dieciocho meses" y ella me diría "ya salió la lista que todo lo sabe" y todo así. 



Viernes...
-Bebé-chan tiene un sarpullidito en el culete -nos dijeron cuando fuimos a buscarla a la guardería. 
-Ya, ya. 
Es una verdad universalmente conocida que a todos los bebés se les irrita el culete cuando les están saliendo los dientes. Como Bebé-chan tiene la costumbre de echar dientes en grupos de a cuatro, su culete tiende a irritarse tanta facilidad que podríamos llamarla Bebé-Culito Irritado-chan. 
M**rd*. Ojalá se me hubiera ocurrido antes. ¿Ya es tarde para ir al registro a cambiarle el nombre?

El sábado el sarpullidito se había extendido por los muslos hasta llegar a las rodillas.  
-Es como si algo le hubiera dado alergia -le dije a ZaraJota™.
-Algo... o alguien...
-No sé que ha podido ser... lleva todo el día con mis padres.
-Lo que yo decía: alguien.
-Ha debido ser de los pantalones, justo ayer llevaba los nuevos... Cuando los lavé soltaron un montón de color, seguro que le han provocado reacción.

El domingo el sarpullidito se había extendido hasta los tobillos.
-Pues los vaqueros no han sido -le dije a ZaraJota™- porque lo he estado pensando y era por lo menos la segunda o tercera vez que se los ponía.
-Pues será el detergente.
-No, no, porque es el mismo que uso para todo, le tendría que haber salido por todas partes.

El lunes el sarpullidito estaba por todas partes.
Por hablar.
-No puede ser -le dije a ZaraJota™-. Es el mismo detergente que usamos siempre y nunca ha pasado nada.¡Si es hipoalergénico, ph neutro y para pieles sensibles! ¡Es prácticamente saliva con un poco de colorante!
ZaraJota™ no acababa de verlo claro. En la guardería, tampoco.
-Llevadla al pediatra -nos dijeron por la tarde, cuando fuimos a recogerla.
-Sí, sí, es que hasta mañana no tenemos la cita.
-Pues llevadla. Sin falta. A ser posible, envuelta en plástico de cocina.
-Vale, vale.
-Y si os dicen que es contagioso, no volváis.

El martes fuimos al pediatra.
-Es que le ha salido un sarpullidito.
-A ver... ¡ARG!
-¿Es grave?
-No, no.
-¿Y por qué se está lavando frenéticamente las manos con ácido?
-Eh... ¿porque trae buena suerte?
-Que bien. Entonces, ¿Qué es?
-Es un virus.Por el aspecto, muy contagioso.
-¿Como de contagioso?
-Contagioso nivel "si se la vendes a un terrorista te forras":
-Entonces, ¿puedo llevarla a la guardería?
-Más bien no... aunque seguramente lo ha cogido allí. Espera, ¿la llevasteis la semana pasada?
-Sí, claro.
-Entonces la puedes llevar sin problemas: a estas alturas ya deben estar todos más que jodidos.
Al salir del pediatra llamamos a la guardería.
-¿Qué os han dicho? -nos preguntaron.
-Nada, que la podemos llevarla a la guardería problemas.
-Que raro... tenía pinta de ser contagiable.
-Precisamente: dice que es tan contagioso que a estas alturas ya estarán todos incubando.
Y entonces, sin motivo aparente, Bebé-chan fue expulsada de la guardería.









Pd: De manera temporal, ¿eh? En  cuando desaparezca el sarpullido, la bañemos en desinfectante y quememos todos sus efectos personales podrá volver.



17 marzo 2014

The camera never lies

La semana pasada estuve en la presentación de un libro cuyo nombre no voy a decir para preservar su anonimato. Dos veces. Dos veces estuve en la presentación, no dos veces no voy a decir su nombre para preservar su anonimato.
Mierda, lo acabo de hacer.
Da igual.
Si estuve en la presentación no fue por gusto. Bueno, sí, pero poco, porque ni había croquetas ni nada. Si fui a la presentación, con ZaraJota™ como fiel escudero (léase "adulto responsable") fue con el único objetivo de grabarla en vídeo.
Por las risas y tal.
La grabación fue un desastre. En parte porque la cámara que usamos no es profesional, sino la típica cámara de oferta que te compras cuando acabas de fabricar tus propias marionetas y estás pensando en hacer unos veinte vídeos musicales con ellas (vaya, lo normal), en parte porque la luz no era muy buena, en parte porque en vez de sostener la cámara la dejamos en precario equilibrio sobre una pila de libros y en parte, sobre todo, porque hacia mitad de la charla pasó por la calle una manifestación y se oían más los gritos de la calle que lo que se hablaba dentro.
Y así todo.
Cuando acabó la charla y aplaudimos y tal empezamos a levantarnos, con tan mala suerte que se me cayó el bolso, me agaché a cogerlo y entonces noté una brisilla por los bajos y me quedé paralizada.
-Ay... -dije.
-¿Qué te pasa? ¿Te has vuelto a enganchar el labio en la cremallera del pantalón?
-No...
-¿Entonces?
-Creo que estoy enseñando la hucha.
La hucha, por si alguien no lo sabe, es como se llama finamente a la rajalculo cuando asoma por encima de la cintura del pantalón. Así que cuando dije "estoy enseñando la hucha" lo que quería decir es "estoy enseñando tolculo".
-Sí, ahora que lo dices sí -encima ZaraJota™ animando.
-Jo...
-Venga, levanta.
-Nooooo... me esconderé debajo de la silla y no volveré a salir nunca. Tendré que alimentarme de pelusillas y mis propias uñas, pero es mejor eso que afrontar la vergüenza.
-Deja de decir tonterías: si no te ha visto nadie.
-¿No?
-No. Ahora sí: en cámara has debido quedar estupenda.
Lo que yo decía: encima ZaraJota™ animando.
En cuanto llegamos a casa le pedí que me enseñara el vídeo enterito, plaaaaaaaano a plaaaaaaaano.
-No se ve nada -dije, al final, con bastante alivio.
-¿Lo ves?
-Y además el vídeo ha quedado bastante bien.
-Aparte de la falta de luz, que la imagen no para de temblar y que se oye más la manifestación que al señor que presenta el libro.
-Bueno, sí. Lo que es una pena es la gorda esa que no para de cruzarse.
-¿La gorda?
-Sí, esa gorda imbécil que no para de cruzarse. ¿Es que no se da cuenta de que hay una cámara grabando o qué?
-Lorz, eres tú.
-Sí, Lorz soy yo, y tú eres tú, me lo has explicado muchas veces, pero ahora estamos hablando de la gorda.
-La gorda, Lorz, esa gorda que ves en la pantalla, Lorz, ERES TÚ.
-...
-Exacto.
-¿Y por qué me veo tan gorda?
-No me obligues a responder, por favor.
-Bueno, es que la cámara engorda, ¿no? Eso dicen.
-Pues yo también salgo y a mí no me engorda.
Es que ZaraJota™ cuando se pone a animar no tiene freno. 

09 marzo 2014

Leyendas urbanas

Tengo otra amiga embarazada.
Estoy empezando a preocuparme. Para mí que esto va a ser contagioso... ¡seguro que se lo han pegado por no usar condón!
Bien, pues como todos los padres primerizos, esta amiga (y su pareja seguramente también, pero es que no le estaba haciendo caso cuando hablaba) está llena de dudas. Porque es que sobre esto de tener hijos hay mucha información, pero también mucha desinformación y muchas leyendas urbanas.
Desde el Departamento de Servicios a la Comunidad y Asesoramiento Maternal de Lorzagirl and Foscanetwoks Associated, con nuestros amplios 18 meses de experiencia, hoy ayudamos a despejar esas leyendas urbanas:

Cuando tienes un hijo se acaba el salir de marcha
Gracias a Dios. Por fin. Desde los 16 años esperando una excusa decente para dejar de meterme en esos antros horrendos en los que se mete a presión gente sudada para oír música que no le gusta a todo berrido y beber garrafón a precio de oro.

Cuando tienes un hijo se acaba el dormir
Como si durmieras mucho cuando salías de marcha, piltrafilla.

Cuando tienes un hijo se acaba quedar con los colegas
Tonterías. Puedes quedar con los colegas siempre que quieras. A las seis de la tarde. En un burger king. Con piscina de bolas.

Cuando tienes un hijo se acaba el ver series
Anda ya. ¿Qué es Peppa Pig? ¡Una serie! ¿Y Pocoyó? ¡Una serie! ¿Gumball? Serie. ¿Adventure Time? Serie. Y así una larga lista.

Cuando tienes un hijo se acaba el hacer cosas frikis
Si hay algo más friki que pasar la noche en vela cosiendo un disfraz no se me ocurre, francamente.

Cuando tienes un hijo se acaba el salir a cenar
Es un error muy común. Cuando tienes un hijos sigues pudiendo salir fuera a cenar. A las seis de la tarde. En un burger king. Con piscina de bolas.

Cuando tienes un hijo se acaba el sexo
Si alguien os dice esto alguna vez no le odiéis: compadecedle. Su pareja le ha dejado sin sexo y encima le ha convencido de que es lo normal.
Si tener un hijo matara el sexo, todas las parejas tendrían solo un hijo. ¿O es que el segundo lo traen las cigüeñas de París? Y a veces hay un tercero, un cuarto... Nueve tuvo mi bisabuela, con varios abortos de por medio. Si a ella no se le se quitaron las ganas de fiesta después de tener el octavo, ¿por qué se nos van a quitar a los demás?
Sé lo que estáis pensando: "eran otros tiempos".
Exacto.
Si a mi bisabuela, sin lavadora, sin microondas, sin pañales desechables, sin leche de fórmula, sin papillas y sin epidural no se le quitaron las ganas de fiesta, ¿por qué se nos van a quitar a los demás?
Y si estáis pensando que se veía obligada a cumplir con los deberes conyugales por alguna especie de marido tiránico, os equivocáis mogollón.
Cuenta la leyenda que cuando uno de sus muchos yernos fue a pedirle la mano de una de sus muchas hijas, el bisabuelo le dijo:
-Espero que no le haya salido a su madre y que te deje descansar por las noches.
¡JA!
Es cierto también que el sexo cambia.
Para empezar, no puedes tener sexo cuanto tú quieres (como si antes tuvieras sexo cuando querías, piltrafilla): como mínimo tienes que esperar a que el bebé no esté delante. Si practicas sexo con un bebé delante (o detrás, o en medio) te puedes meter en un jaleo.
Primero descubres esto, y luego descubres que el bebé siempre está ahí.
En momentos de extrema necesidad, ZaraJota™ y yo le hemos pedido a mis padres que se llevaran a Bebé-chan de paseo... Solo para darnos cuenta de que no podemos tener sexo porque seguro que mis padres están pensando que les hemos pedido que se lleven a la niña solo para tener sexo y no podemos tener sexo mientras ellos estén pensando que estamos teniendo sexo.
Así que no tenemos sexo. Lo cual no impide que mis padres piensen que estamos teniendo sexo.
Y eso demuestra que somos rematadamente idiotas, y además estamos a dos velas.
Nuestra segunda opción es esperar a que Bebé-chan se duerma antes que nosotros.
Esto no ocurre con frecuencia, y cuando ocurre nos encontramos con que el tiempo es poco y las cosas que hacer muchas.
A veces tenemos que elegir entre sexo y dormir y elegimos dormir.
A veces tenemos que elegir entre sexo y comer y elegimos comer.
A veces tenemos que elegir entre sexo y ducharnos y elegimos ducharnos.
Pero eso no es así siempre. A veces elegimos sexo. A veces ni siquiera tenemos que elegir: hay tiempo para sexo y dormir. A veces, incluso, hay tiempo para sexo y dormir y elegimos sexo y sexo.
Otras veces elegimos sexo y ducha y cuanto voy a ducharme descubro que ZaraJota™ ha gastado todo el agua caliente y me ducho con agua fría y pienso, jo, tendría, jo, tendría que haberme duchado antes del sexo, así no habría necesitado el sexo y podría haber aprovechado para planchar.
Lo normal.
Incluso cuando conseguimos llegar al momento de tener sexo, la cosa cambia.
A Bebé-chan le cuesta mucho dormirse, pero una vez que se duerme aguanta ocho o nueve horas del tirón.
Excepto cuando estamos teniendo sexo. No Bebé-chan y yo, ZaraJota™ y yo. Si estamos teniendo sexo (ZaraJota™ y yo), de pronto Bebé-chan tiene el sueño ligero, ligero...
-A lo mejor es que tenemos mala suerte y justo escogemos tener sexo en la noche que Bebé-chan va a dormir mal -le dije a ZaraJota™.
-A lo mejor es que alguien grita como una loca y la despierta -me contestó.
Ostras, ¿quién será? ¡Si yo no he oído a nadie!
El resultado es que ahora cuando Bebé-chan se duerme y está roncando como un camionero plácidamente en su cunita, voy a ZaraJota™ y le digo.
-¡Tú! ¡A la cama! ¡AHORA!
-¿Puedes esperar un minuto? Es que estoy hablando por teléfono con mi madre.
-Pues le cuelgas, que estoy salida.
-¡Hola, Lorz!
-Ejem... tengo el manos libres puesto...
ZaraJota™ siempre pone el manos libres cuando habla con su madre. Así si se aburre puede irse y volver más tarde.
-Eh... hola, suegra. ¡ZaraJota™!
-Adiós mare -pip-. ¿Se ha dormido la nena?
-Sí. Vamos.
-¿Puedo darte un besito al menos?
-Vale. Uno. Pero sin mariconadas, que en cualquier momento se despierta y nos deja a medias otra vez.

Así que no, cuando tienes un hijo no se acaba el sexo: lo que se acaba son los preliminares.

02 marzo 2014

Vuelve a casa vuelve... por febrero IV y ya

Previously in Lorz...
Que no quiero su móvil, coño. 

Llegamos a Barcelona sin más contratiempos; total, ya los habíamos tenido todos.
Y ninguno consiguió impedir que fuéramos a ver a la suegra. Menuda suerte la nuestra, ¿eh?
Aparte de a la suegra, la cuñada, el cuñado, todo el sobrinerío y varias vecinas, el viaje a Barcelona era, básicamente, para ir a conocer a la hija del Primo Buena Persona, a la que para abreviar llamaremos Hija de Primo Buena Persona chan.
Pero claro, cuando llegamos a Barcelona Bebé-chan estaba malita, y cualquiera que haya experimentado el poder de los virus de guardería sabe que lo mejor es cuarentena y, en ocasiones, cauterizar preventivamente de cuello para arriba.
Por eso llamé al Primo Buena Persona:
-Oye, que Bebé-chan está malita, creo que es mejor que no vayamos a veros.
Lo dije así, con la boca pequeña, esperando que me dijera "mujer, por un ratito que vengáis no pasa nada". Aunque fuera por educación o algo.
Sin embargo, lo que dijo Primo Buena Persona fue:
-¡NI SE OS OCURRA VENIR!
-¿Qué?
-¡QUE COÑO! ¡AHORA MISMO OS VAIS PARA MADRID!
-Pero...
-VISCA CATALUNYA LLIURE! VISCA L'INDEPÉNDENCIA! I EL PA AMB TOMÀQUET! I LES COSETES VERDS QUE ES MENGEN AMB SALSA!
-¡Si tú no eres catalán!
-¡Mi hija es catalana! ¡Y la tuya un peligro público!
Bueno, en realidad no fue así, pero total ¿a quién le importa la verdad cuando se trata de Cataluña?
Al día siguiente Bebé-chan estaba perfectamente recuperada, así que volví a llamar.
-Hol...
-¡QUE NO!
-Eh... Es que Bebé-chan ya no tiene fiebre, ni mocos, ni nada.
-Bien por ella.
-Y ZaraJota™ y yo no nos hemos contagiado esta vez. Creo que podríamos ir sin peligro.
-Está bien. Pero tendréis que envolveros en plástico de cocina antes de entrar y prometer no respirar a menos de diez metros de mi hija.
-Está bien.
Esa tarde ZaraJota™ empezó a quejarse de que le dolía mucho la cabeza.
-No digas bobadas -le dije- ¡si solo llevamos veinticuatro horas con tu madre!
A la mañana siguiente ZaraJota™ estaba casi a 40 de fiebre.
Con tal de llamar la atención es capaz de lo que sea.
Llamamos de nuevo a mi primo.
-Lorz, ven, no vengas, haz lo que quieras, pero déjame en paz de una vez.
-ZaraJota™ tiene mucha fiebre.
-¡COMO VENGAS TE MATO TOAAAAAAAA!
Aclarado este punto,. cambiamos los billetes para volver a Madrid cuanto antes. O, al menos, antes de que ZaraJota™ empezara a potar como había potado Bebé-chan.
Cuando estábamos en la estación sonó el teléfono y, sorpresa, era Primo Buena Persona.
-Hola Lorz, ¿cómo estáis?
-Llamas para asegurarte de que nos vamos, ¿verdad?
-Nooooooo...




Epílogo:
Bebé-chan creció cinco centímetros en un fin de semana.
ZaraJota™ estuvo de baja casi cinco días, agonizando. Quejándose. Incordiando. Dentro de la normalidad, vaya.
Lorz estuvo un par de días con dolor de garganta. "Eso te pasa por dormir sin bragas", sentenció su abuela.
Primo Buena Persona mantuvo a Hija de Primo Buena Persona chan a salvo.


 


24 febrero 2014

Vuelve a casa vuelve... por febrero III

Previously in Lorz...
Potas everywhere.

Toda mi vida pasó ante mis ojos.
Bueno, no.
En realidad lo único que pasó ante mis ojos fue el puto autobús.
Allí estábamos, en mitad de la calle, un sábado a las 7 de la mañana, a -2ºC, oliendo a vómito, con un Bebé-chan, un montón de maletas y cara de pasmo.
-Creo que está empezando a llover -dijo ZaraJota™, que es de esas personas que siempre ven el lado positivo de las cosas.
-¿Qué hacemos?
-Vamos a llamar a un taxi.
-Oooooooh podemos volvernos a casa y meternos en la cama.
-Ahora que lo dices, puedes que Bebé-chan se haya estado limpiando la cara en las sábanas después de potar.
-¡Taxi! ¡TAXIIII!
En menos de un minuto estábamos subidos a un taxi, ZaraJota™, Bebé-chan, las maletas, nuestro olor a vómito y yo. Como sabéis, los niños tienen que usar unas sillas especiales cuando viajan en coche, pero al parecer en los taxis no son obligatorias y pueden ir simplemente en brazos de un adulto.
-Pues no lo entiendo -le dije a ZaraJota™-; el peligro es el mismo en un taxi que en un coche privado, ¿no? Además, si yo la llevo bien agarradita, ¿qué puede pasar?
Entonces el taxista frenó y Bebé-chan se me cayó al suelo del coche.Después de eso ya no me quedaron ganas de seguir opinando sobre el asunto.
Al final llegamos a tiempo y conseguimos subir al ave.
-A ver si ahora Bebé-chan se duerme un rato y nos podemos echar una cabezadita también -nos dijimos.
Pues no.
Se ve que si despierta a un bebé a las seis de la mañana, devuelve, sales corriendo de casa, lo montas en un taxi, se da un golpe en la cabeza y luego vuelves a salir corriendo otra vez luego le cuesta relajarse.
Así de tiquismiquis son.
Bebé-chan estaba bastante de los nervios.
Durante un rato se entretuvo gritando porque no quería sentarse, ni estar de pie, ni que la cogiéramos en brazos, y a mí ya solo se me ocurría que intentáramos colgarla boca abajo con una cuerda, pero ZaraJota™ no me dejó porque decía que nos iban a mirar raro.
Cuando conseguimos que se sentara se entretuvo dando patadas al respaldo del asiento de delante, que hacía un ruidito muy gracioso. La señora que estaba ahí también hacía ruiditos. No tan graciosos. De hecho, parecía bastante cabreada. Por suerte para entonces ya habíamos conseguido sacar los juguetes y entretener a Bebé-chan apilando pollitos.


-Ahora que está entretenida -dijo ZaraJota™-, voy a ir a la cafetería a por algo de desayunar.
Y se fue.
Cuando llevaba un rato Bebé-chan se cansó de apilar pollitos y decidió desapilarlos:
Cogió el primero y se lo lanzó a la señora del asiento de delante.
-¡PATATA!
Cogió el segundo y se lo lanzó a la señora del asiento de delante.
-¡PATATA!
Cogió el tercero...
-¡Bebé-chan! ¡No le tires pollos a la señora!
-Si no me importa -contestó la señora, por alusiones.
-¡PATATA!
Después del quinto pollazo la señora no volvió a decir nada más.
Cuando Bebé-chan se quedó sin pollos se echó a llorar, y ese fue justo el momento en el que volvió ZaraJota™.
-¿Qué le pasa? -preguntó.
-Nada, que se ha liado a pollazos con la señora de delante.
-Ya, y se los has quitado para que no siga tirándoselos.
-Eh... más o menos.
-Los pollos no se tiran, Bebé-chan.
-¡PATATAAAAAA!
-No, patata no. ¿Tu ves que papá y mamá vayan por ahí tirando pollos? No, ¿verdad? Pues tú tampoco.
-¡PATATAAAAAA!
-Los pollos no se tiran. ¿Entendido? Muy bien. ¿Quieres que juguemos al Angry Birds?
ZaraJota™!
-¿Qué?
-¡Que luego la niña coge ideas!
-Vale, vale.
De todas formas Bebé-chan no parecía muy interesada en jugar. En cambio encontró una forma de entretenerse a sí misma: el gritito inesperado intermitente. Cuando llevábamos una media hora de berrido rítmico-musical, la señora del asiento de delante se dignó a dirigirnos la palabra de nuevo.
-En mi móvil tengo canciones para niños. Las llevo siempre para mi nieto.
-Ah, que bien.
-Os lo presto para que la niña se entretenga.
-No hace falta, gracias.
-De verdad, toma -insistió la señora.
-En serio, no hace falta. Estamos bien -insistí yo.
-¡PERO YO NO!
Desde luego hay que ver la gente lo tiquismiquis que es.

Continuará...