30 abril 2018

La hipotética historia de mi hipotética amiga, hipotéticamente hablando

Esta historia la tuiteé en su día, pero no estaba segura de si debía de contarla por aquí.
La culpa es de google que hace las estadísticas de tráfico de tal forma que hasta un idiota puede entenderlas y claro, voy yo y las entiendo. 
Y las estadísticas me dicen que aquí me lee más gente que en twitter. También me dicen que aquí me lee más gente que me conoce en persona. Y más gente de mi pueblo (¿QUIÉN COJONES HA SOLTADO LA DIRECCIÓN DE ESTO EN MI PUEBLO?, me pregunto retóricamente). Y no quiero que me partan las piernas si algún día se me ocurre pasar por ahí, yo qué sé, porque sea el último lugar del mundo donde venden turrolate o algo así. 
Pero si me resistía a contarlo no era solo por las estadísticas: también porque me doy cuenta de que esto está mal. 
No debemos reírnos de los demás. Sé que parece que es lo único que hago, pero por lo general intento reírme solo de mí. En este caso voy directa a reírme de otros. 
En mi defensa debo decir que durante la eternidad que duró mi vida en el pueblo ellos nunca tuvieron reparos en reírse de mí. Y eso, en los días buenos. 


Os voy a contar una historia hipotética que no le pasó a una amiga, porque es hipotética, que os lo acabo de decir.
A ver si prestamos atención. 
Pues un día estaba el hipotético padre de una hipotética amiga tomándose una hipotética caña en el hipotético bar de su hipotético pueblo.
Con lo a gusto que se está en casa viendo la tele, desde luego es que hay gente para todo. 
Entonces se le acercó un hipotético chaval y le dijo:
-Cucha, ¿me dah eh teléfonoo de tu niñaa?
Quizá penséis que me he saltado el "Hola, don fulanito, ¿cómo está usted?" por agilizar el ritmo narrativo. Pues no. Es que no dijo ni hola. Los pueblos pequeños es lo que tienen, que como se están viendo todo el rato llega un momento en que la gente no se saluda porque sería un no parar. 
El hipotético padre le dio un sorbo a la caña y le dijo con toda la tranquilidad:
-Antes de dártelo le tendré que pedir permiso, ¿no?
Porque el padre de mi amiga cree que las mujeres tienen derecho a darle su teléfono a quién les dé la gana a ellas, una cosa muy loca. Pero el hipotético chaval no iba a dejarse arredrar por una cosa tan tonta como la Ley Orgánica de Protección de Datos.
-Eh que noh vamoh a huntá tó loh del coleguio quentramoh er mihmo añoo, y ella eh lúnica que fartaa.
El hipotético padre no echó la cerveza por la nariz porque ya tiene una edad y no es plan de ir haciendo el guarro en la plaza del pueblo, pero casi infarta allí mismo de la risa.
-Pues si es para eso me parece que vais a seguir sin tener el teléfono.
El hipotético padre no le dio el teléfono de mi hipotética amiga.
No es la primera persona del pueblo que le pide el teléfono y la respuesta ha sido la misma cada vez:

"Padre, tengo el mismo número de móvil desde hace casi veinte años. Un fijo a mi nombre desde hace diez. El mismo mail desde hace quizá quince. Tres cuentas de facebook, dos de twitter, instagram, linkedin. Y un apellido lo bastante peculiar como para que si lo pones mi nombre en google mis datos de contacto aparezcan entre los diez primeros resultados. Si a estas alturas todavía tienen que pedirte a ti el teléfono es que o por falta de interés o de un hervor, y en cualquiera de los dos casos sin duda se trata de alguien con quien no quiero hablar".

O sea, que lo tiene clarísimo. Pero le contó la historia a mi hipotética amiga, por si ella quería ponerse en contacto con esta persona. Mi hipo...
Mira, esto es muy largo así.
Vamos a dejarlo en Hamiga: como la Hamiga Atómica.
A mi Hamiga le entró un poco de risa, para qué nos vamos a engañar. Para que nos hagamos una idea de la situación, cuando su hija le pregunta que dónde fue al colegio, mi Hamiga responde: "En el infierno". Y si la niña pregunta  si algún día irán a verlo, responde: "No, si puedo evitarlo". Así que la idea de reunirse en una habitación con todos sus excompañeros de colegio le daba como risa.
Mi Hamiga tiende a reírse cuando está estresada, es un tic nervioso, no la juzguéis por ello. 
Pero de todas formas decidió investigar el asunto, porque le parecía muy raro. ¡No era el aniversario "redondo" de nada! Ni de la entrada al colegio, ni de la salida, ni, yo qué sé, del año que hicieron la comunión, ni de nada que ella pudiera pensar. La elección de la fecha era especialmente ridícula porque están cerca de cumplir 40 años, que habría sido una fecha bonita para celebrar. ¡Aquello no tenía ningún sentido!
Entonces usó sus poderes google y descubrió que a una de las promociones del colegio se le había ocurrido montar una cena de estas, y todas las demás habían decidido hacerla también. TODAS EL MISMO AÑO. UNA DETRÁS DE OTRA.
Tres hurras por el propietario del único restaurante del pueblo con capacidad para montar estos saraos. 
Mi Hamiga tiene una especie de sexto sentido para el absurdo y además es una blanda. Pensó: "Mira, alguien se ha acordado de ti y ha tenido el valor para preguntarle a tu padre, con el carácter tan dulce que tiene. Lo mínimo que puedes hacer es contactar, agradecer y rechazar la invitación".
¡Si tan solo alguien hubiera inventado algo que nos permitiera mantener el contacto con la gente a través de internet!
Pues aunque nos cueste creerlo, mantener el contacto con tus amigos era uno de los primeros objetivos de facebook; justo detrás de robarnos el alma y alcanzar la dominación mundial. Mi Hamiga se metió en facebook y le mandó un mensaje al único compañero de clase con el que mantiene el contacto porque, sorprendente pero cierto, le cae bien.
Y le lleva cayendo bien desde que tenían cuatro años. 
Y han pasado casi 34 de eso. 
O sea, una pasada. 
Total, que le mandó un mensaje para preguntarle qué sabía del tema, y le contó que, efectivamente, se estaba montando una reunión de toda la quinta.
Como si se hubieran separado mucho unos de otros, para empezar.
Y que incluso han montado un grupo de whatsapp con "todos", unas cien personas redondeando por lo bajo, calculo yo.
Mi Hamiga se tomó un momento ahí para redefinir su idea de "infierno". 
Y que sí, que era donde le habían dicho. ¿Cuándo?
Pues, como todo esto es muy hipotético y muy presunto, y solo por mantener el ritmo narrativo, que es una cosa que no sé lo que significa pero me gusta mucho decir, digamos que la reunión era mañana.
Para ser justos con el primer hipotético chaval, debo decir que él pidió el teléfono con al menos cuatro días de antelación. 
A mi Hamiga le entró la risa, y esta vez no fue por estrés. Mi amiga entendía que a las personas que viven en un ambiente limitado y reducido les cuesta mucho más ponerse en lugar del "Otro". Por ejemplo, no se les ocurre que quizá no puedan desplazarse 500 kilómetros con un preaviso de un par de días, solo para cenar con unas personas que ya hace treinta años no le caían demasiado bien.
Mi Hamiga también entendía que debía disculpar la falta absoluta de modales que supone invitar a alguien a un evento con tan poca antelación. A fin de cuentas, tampoco deben estar acostumbrados a la idea de tener la agenda llena.
O agenda. 
Pero sobre todo mi Hamiga entendió una cosa: en ningún momento habían tenido la menor intención de invitarla. Seguramente alguien vio a su padre tomando cañas y se dijo:
-Hohtia, ¿suh acordaih de la chiquilla aquella que siempre ehcohiamoh la úrtima cuando había caser equipoh? ¡POH LEMOS GÜERTO HASER!

10 comentarios:

La desconocida dijo...

La leí en su momento por twitter y sigo teniendo el mismo sentimiento de cabreo. Se que nos han dicho toda la vida que es mejor poner la otra mejilla (una m. bien gorda, pero bueno) así que, oye, si te apetece reírte un rato de esta gente, yo te leo encantada y si alguien se ofende... ahí está la puerta.

Maribel dijo...

Hace dos años se hizo la de mi clase de EGB. Yo también fui la que siempre escogían la última en los equipos y a la que prácticamente ninguna chica le hablaba (los chicos son diferentes en esto). Tuve alguna duda sobre si ir o no, pero al final asistí y me lo pasé genial.

Yo ya no soy esa niña de catorce años regordeta y retraída. Soy una mujer de 42 años regordeta pero con mucha vida y muchas cosas que contar, así que para allá que me fui dispuesta a verle la cara a las que me habían ignorado (o incluso agobiado) durante mi infancia y adolescencia.

Y oye, ni tan mal... algunas están bien, otras no, algunas están taradas, otras son inmensamente felices... me gustó verlas a todas y que me vieran a mi tal y oomo soy ahora. Y ellos, majísimos como siempre, sin tonterías en la cabeza y llanotes y simpaticotes como cuando tenían 14 años.

Besos!!!

Scarlett Witch dijo...

Y yo que ni me acuerdo de ningún compañero o compañera.
Ni del nombre. Y me llevaba bien, no tuve ningún problema. Bueno, no, durante los exámenes tenía que pasarles chuletas a los macarras de la clase porque yo sacaba buenas notas y me amenazaban con pegarme (no lo hicieron) Eso sí, nadie les reía las gracias, el resto era buena gente. Tuve suerte.
Pero en fin, perdí el contacto y me da igual, la verdad.

Scarlett Witch dijo...

Siento mucho que tu Hamiga lo pasara tan mal. 😫
Muchos besos.

Marta dijo...

Ni de coña me junto yo otra vez con la gentuza de mi EGB.
¡Aire! (leído en tono de asco, hastío y desprecio, con un chasquido de dedos y giro de cabeza a la izquierda).

La bruja Pili dijo...

Fihate tu Lorz, que tu Hamiga, debe reírse con ganas, yo es que luego creo que debe ser digna de que se haga un evento exclusivo para ella organizado por todos aquellos que la escogeriamos en primer lugar y por sobre muchos otros, el dia que ella pueda en donde ella quiera y todo a pedir de su boca.

Genín dijo...

La última frase de la entrada lo deja todo diáfanamente claro... :)
Besos y salud

Necio Hutopo dijo...

Yo por eso he mantenido mi contacto con la gente que conocí en primaria-secundaría en el mínimo posible, que es básicamente ninguno.

maria dijo...

Pues que sepas que tus lorzfans te escogemos la primera, besazos

Anónimo dijo...

Estoy con maria y la bruja Pili... te escogemos la primera