05 marzo 2018

Bamboleoooooo bambolea

Lo primero fue el dolor en el pecho y en un brazo, pero vaya, que no le hice mucho caso porque el colecho es lo que tiene: te duelen cosas donde y cuando menos te lo esperas. 
Lo que pasa es que luego empecé a bandearme de un lado para el otro, pero tampoco le di demasiada importancia porque me pasaba solo cuando salía a la calle por la mañana con el paraguas. 
Bueno. Con el paraguas, Bebé-kun en brazos, su mochila, mi bolso (tupper incluido) y Nena-chan colgada del bolso, dejándose arrastrar como un peso muerto. 
Pero, básicamente, la culpa es del paraguas. 
Seguramente os preguntaréis porqué no llevo a Bebé-kun y a los pertrechos en un carrito. O a los niños en patinete, como veo hacer a otras mamás que viven más cerca. 
Pues porque a metro de Madrid NO LE SALE DE AHÍ poner acceso adaptado, ya sea ascensor, rampa o un puñetero teletransporte. Si llevara carrito, tendría que hacer siete tramos de escaleras cargando con el carrito y los pertrechos sin soltar la mano de Bebé-kun, que todavía es pequeño para semejante escalada. 
Y eso sin contar con que cuando llegas a los tornos no suele haber nadie para abrir la puerta lateral. Sí, esa puerta lateral que han puesto para que pasen las sillas que tienen que llegar ahí mágicamente. 
A lo que iba: que andaba por la calle haciendo eses, pero bueno, como normalmente los hombres que vienen de frente no son capaces de redirigir el rumbo cuando ven a una mujer con niños sino que siguen en línea recta y que se aparten los demás pues me venía hasta bien. 
El caso es que un día estaba sentada leyendo y de pronto la habitación empezó a encoger. 
Jo, pensé, cada vez engordo más rápido. 
Pero luego la habitación volvió a su tamaño. 
Y luego volvió a encoger.
Y luego volvió a su tamaño. 
Verás las estrías que se me van a quedar con tanto cambio de peso, pensé. 
Y luego me levanté y ya no fui capaz de recorrer en línea recta el pasillo de la oficina, que no mide ni dos metros. 
Pero lo peor es que al cerrar los ojos empecé a oír trino de pájaros. Con la que estaba cayendo.
Así que pensé, mira, me voy a urgencias que hace mucho que no voy. 
-¿Has vivido alguna situación estresante últimamente? -me preguntó el médico. 
-No.
O sea, ¿qué es "últimamente"?  
-¿Has levantado peso? 
-No.
Técnicamente no lo levanto: me pongo en cuclillas y los niños me trepan.
-¿Has dormido en mala postura?
-No.
Para dormir en mala postura es requisito indispensable dormir, vaya. 
-Lorz, en tu expediente pone que tienes dos hijos y acabas de destetar al pequeño. 
-Ya estamos sacando conclusiones precipitadas...
Entonces el médico me dijo que me quitara la camiseta y le dije que no podía. 
-¿Por el dolor del pecho?
-No, es que llevo un sujetador muy feo y estoy sin depilar. 
-De verdad, Lorz, me da igual. 
-Pero a mí no. 
-Bueno, levántate la camiseta por un lado. 
El médico me miró por todas partes y llegó a un primer diagnóstico que es que me había mareado por leer. 
-Te he visto leyendo un libro en la sala de espera -me dijo. 
Me mordí la lengua porque vaya, ya es mala suerte que justo lo que me siente mal sea sentarme a leer. Sobre todo porque mi trabajo consiste precisamente en leer y yo diría que ya estoy así como acostumbrada. 
Mejor no se lo expliques, pensé, que este es capaz de darte la baja y si no puedes ir a trabajar a ver cuándo descansas. 
En fin. El médico llegó a la conclusión de que tengo un cuadro de contractura+migraña+vértigo en el que no se sabe qué provoca qué. 
-Podría recetarte una pastilla...
Me encojo. Por un momento pienso que me va a decir "pero no es compatible con la lactancia". 
Entonces me acuerdo: ya no estoy dando el pecho. 
Puedo meterme lo que quiera: alcohol, drogas, barras de uranio. 
Ciertamente, debido a la falta de costumbre me tomo media cerveza y acabo bailando desnuda encima de una mesa. Y con suerte es la mesa de mi casa. O sea, que estoy sin depilar y no es plan. 
Pero lo que es poder, puedo tomar lo que quiera. 
Sonrío como una lunática. 
-¿Sí? -le dijo al médico, para animarle a continuar. Bueno, en realidad es más un "¡SÍ, SÍ!".
-...pues podría recetarte una pastilla, pero uno de sus efectos secundarios es que estimula la producción de leche. 
-TIENE QUE SER UNA P*T* BROMA.
No lo era. 

9 comentarios:

pseudosocióloga dijo...

¡Muy fuerte!...lo tuyo es muuuuuuy fuerte....

viñu dijo...

y has tenido que volver al destete?

Necio Hutopo dijo...

Lo que viene a ser salir de Guatemala para entrar a Guatepeor...

Genín dijo...

Pero por fin ¿Qué te diagnosticó el tío?
Por si tengo lo mismo, aunque pensándolo bien, yo últimamente no he destetado... :)
Besos y salud

Mi Álter Ego dijo...

Vaya cosas te pasan... En fin, espero que por lo menos te sientas mejor. Un besote!!!

Nosu dijo...

en seriooo??' que busquen una alternativa! un generico algooooo

estrella dijo...

Suena chungo, espero que ya estés mejor!!

La bruja Pili dijo...

Lorz,ese final,de verdad no lo esperaba,casi me orino de la risa de imaginarte con la camiseta mojada,pero pasando lo cómico qe te pasa,espero que este mejor,qe los trinos,mareos y esas cosas no suenan bien,abrazos!!

Estrellita dijo...

Uy, uy! Espero que estes mejor..
Lo contas todo tan divertido siempre.. es un placer leerte. saludos!