09 agosto 2005

Conclusiones

Estoy afónica. No sé si es por el resfriado o por haber pasado toda la tarde de ayer encaramada a los patines y berreando "no quiero morir, no quiero morir" a voz en cuello mientras me abrazaba a una farola con la más extrema de las desesperaciones.
Por supuesto, ningún dolor de garganta podía haberme impedido volver hoy al Retiro, aunque esta vez he tenido que berrear en silencio, por el dolor de garganta. Lo de no hablar me ha dejado un montón de espacio mental disponible, lo que a su vez me ha permitido observar lo que estaba haciendo (es una técnica que he aprendido del capitán Olimar) y llegar a las siguientes conclusiones:

-Las bufas no son airbags.

-Cruzar los brazos y gritar "escudo para siempre" no evita el trompazo.

-Frenar contra un banco no es buena idea, aunque siempre es mejor que frenar contra un peatón, sobre todo si es un peatón más grande y más fuerte que tú.

-Todas las partes del cuerpo deberían moverse, como mínimo, a la misma velocidad.

-El pie derecho nunca debe estar a más de cinco metros del izquierdo.

-Siempre es mejor aterrizar con el culo que con la cara.

-El secreto está en mantener el equilibrio y avanzar.

En teoría, sabiendo esto, nada puede fallar. Pero fallaba. Mientras veía al resto de los patinadores deslizarse suavemente por el mismo cemento por el que yo me arrastraba, me preguntaba por qué.
Por suerte, una chica ha acudido en nuestra ayuda (sí, hoy también he liado a mi hermano), y nos ha dado un montón de consejos útiles y una dirección web y todo. A partir de ahí hemos empezado a deslizarnos de verdad, a lo largo de tramos de diez o doce centímetros. Y sin apenas dolor. Es una suerte que hayamos topado con alguien así, porque el resto de la concurrencia se limitaba a evitar acercarse a nosotros con todas sus fuerzas. Y no les culpo. Yo también deseaba estar lejos de mí la mayor parte del tiempo. O al menos, lejos del suelo.

2 comentarios:

Bolboreta dijo...

¡Escudo para siempre! NO PUEDO CON MI VIDA, jajaja.
Descubrí tu blog, me meé de la risa y me hice seguidora. Ahora en las soporíferas jornadas veraniegas he decidido leérmelo enterito para sobrellevar el aburrimiento de la jornada laboral y... me encuentro con...
¡escudo para siempre!

ERES LO MÁS GENIAL DEL MUNDO MUNDIAL UNIVERSIALISTICO y GALÁCTICO!

bal dijo...

idem muriéndome de risa unos días
después