30 agosto 2016

Las vacaciones del horror, 1

Parecía que estaba todo controlado y que nos podríamos ir de vacaciones cuando...
eh...
no sé cómo decir esto suavemente...
mejor lo suelto y ya está...
pues veréis, a Bebé-kun empezó a salirle sangre por el culete.
-¡Nooooooo! -exclamé-. ¡Ahora noooo! ¡Esto se hace en periodo lectivo, para que yo pueda darme importancia delante de las otras mamás! ¡Deja de sangrar ahora mismo!
Pero Bebé-kun siguió ahí, a lo suyo. Los niños es que son muy egoístas.
Llamé a ZaraJota y echamos un piedra-papel-tijeras mental para decidir quién se iba al hospital con el nene y quién se quedaba en casa con la nena.
-Tú vas al hospital -dijo ZaraJota después de unos segundos de furiosa batalla.
-¿Eso es que he ganado o que he perdido?
-No estoy seguro -dijo ZaraJota, mirando de reojo la tele con Word Party a todo volumen, el suelo prácticamente cubierto de juguetes y churretes de zumo y la niña hiperactiva saltando en el sofá.
Me fui a urgencias. Por supuesto, de camino (y son CINCO frutos minutos, el hospital está literalmente al final de la calle) el niño no solo dejó de sangrar, sino que empezó a reírse más feliz que una perdiz. Para cuando llegamos a la sala de espera estaba haciendo los cinco lobitos y cantando teee-ta tetiiita, teee-ta tetiiita... Yo empecé a pensar en autolesionarme, al menos que pareciera que teníamos algún motivo razonable para estar allí. Y tuve MUCHO tiempo para pensar, ¿eh?, porque resultó que solo había un pediatra de guardia y se había ido a atender a una mujer de parto, que digo yo que si no podía atendernos a nosotros antes y que esperara la parturienta, que a fin de cuentas estaba tumbada y le daba igual, pero bueno.
En fin. Porque en el fondo os tengo así como cariño, os voy a ahorrar lo que pasó en el hospital y voy a ir directa a la "revisión en una semana con su pediatra habitual".
Pues para empezar, su pediatra habitual no estaba, y casi me alegré porque no me acaba de convencer*.
El pediatra suplente me vio entrar con los dos niños y se echó las manos en la cabeza.
-Pero, pero... ¡esta niña está fatal! ¿No se ha dado cuenta usted de que está llena de eccema?
-Eh... sí, pero su pediatra dice que no es nada y ya se le pasará.
-Pero mujer, ¿cómo se le va a pasar solo...? Y eso son picaduras que se han enquistado por no tratarlas.
-Es que el pediatra dijo que no las tocáramos, que se irían solas.
-... y esto es costra lactea! ¡TODAVÍA tiene costra lactea!
-El pediatra...**
-Bueno, toma: esto para el eccema, esto para las picaduras, esto para la costra, esto para renunciar a la custodia de la niña a favor de los servicios sociales...
-Estooo... Gracias, gracias, pero yo venía por el nene.
El pediatra suplente me miró mal.
-Desnúdelo que lo voy a pesar.
-¡Está bajo de peso! -le dije, mecánicamente. Cada vez que acudimos a consulta el pediatra lo pesa, y cada vez que lo pesa me dice que está bajo de peso, y al final me ha creado un condicionamiento y cada vez que veo una báscula tengo que decir "¡está bajo de peso!" o reviento. Hace meses que el mercado me ha prohibido la entrada, no digo más.
-A ver, ¿qué es bajo de peso, según tú...? ¡UUUUUH! ¡ESTE NIÑO ESTÁ BAJO DE PESOOO!
-Ya.
-A ver el expediente... Pero, pero, ¿usted no había notado nada?
-Claro que sí, ¿por qué cree que lleva los pantalones grapados al pañal? ¡Porque veo que se le caen! Pero su pediatra dice que la felicidad no se mide en kilos, sino en sonrisas.***
-¡Una cosa es que no haya que obsesionarse, y otra que no se observe la evolución!
-¡SI YO OBSERVO! ¡PERO LUEGO NADIE ME HACE CASO! ¡NI EL PEDIATRA, NI LA MATRONA, NI LA ASESORA DE LACTANCIA NI MARÍA LA CANTAORA!
Entonces el pediatra suplente empezó a preguntarme cosas, y a hacer una cosa rarísima. Mientras yo hablaba, no se puso a teclear en el ordenador y a decir "ajaaaaa" a intervalos regulares. En vez de eso se quedó mirándome y asintiendo. Era como... no sé... como si me escuchara a mí de verdad, en vez de oír solo las cosas que confirmaran sus ideas previas. Y cuando acabé, no me dijo que no importara, ni que las madres somos todas unas locas, ni hizo ningún comentario sobre si doy el pecho o no o cómo o cuánto, ni le quitó importancia a lo que le acababa de contar.
En vez de eso me dijo lo que yo llevo repitiendo ya ocho meses: a este niño le pasa algo. Seguramente no es ni grave ni malo ni importante, pero algo le pasa.
-Vamos a hacerle pruebas -me -dijo-, pero tiene toda la pinta de ser celíaco.
-No, no -le dije-. Es Virgo, como su hermana y como yo.
ZaraJota es Acuario. Si sois aficionados a la astrología, ya habréis deducido que su vida es un fruto infierno.
-Me refiero a que es intolerante al gluten.****
No lo pude evitar, se me saltaron los lagrimones del disgusto. Así que yo aquí como una idiota explicándole que los niños pueden tener dos papás o dos mamás, que la belleza está en el interior, y que todos somos iguales hasta que abrimos la boca y metemos la pata, intentando educarle en la diversidad y el respeto... ¡y va el niño y se me hace intolerante de todas formas!




Continuará....







* En teoría en la comunidad de Madrid hay libre elección de médicos, así que una vez intentamos cambiarnos. Obsérvese el "intentamos". En el ambulatorio nos dijeron que sí, incluso nos pegaron la pegatina nueva detrás de la tarjeta. Pero la primera vez que  intentamos pedir cita, descubrimos que el cambio no se había autorizado porque "el médico de nuestra elección" (no habíamos elegido ninguno, solo pedimos que NO fuera el que teníamos) ya tenía demasiados pacientes. La carta informándonos la recibimos meses después. Seguimos con el mismo pediatra.
**¿Veis por qué no me gusta nuestro pediatra habitual?
***Sonreír engorda, no hay más que verme a mí.
****La versión seria del asunto, aquí. (solo para amigos de FaceBook, me temo).

18 comentarios:

Severus dijo...

Hasta una cosa seria, tirando a grave (si no se interviene a tiempo y bien), la conviertes en pura comedia: impresionante!

Espero que Bebe-kun i Nena-chan se pongan buenitos pronto, que enseguida empieza el cole y tienen que dar la matraca a la seño y llegar cansaditos a casa (baño, cena y a dormir, y a dejaros vivir un poco).

(Jolines! Qué difícil debe de ser eso de la maternidad y de la paternidad! De buena me he librado...).

Besos!

Nemesiss - dijo...

A veces me entran ganas dee comentar aunque lo que diga sea tan obvio, como ahora:
Elige otro pediatra, uno con el cupo no completo. Uno que se interese por tus hijos. ¿Cómo se llamaba la sustituta? Igual merece la pena hasta cambiar de centro de salud, aunque no esté en la misma calle, que eso , hay que reconocerlo, es muy seductor.

Me río como siempre contigo ( no escuches a los que dicen que no tengo sentido del humor, tengo), pero en el fondo, como se de lo que hablas, casi que he llorado.

La LLave Roja dijo...

Animo lorz! De todo se sale y de todo se aprende. Ser celíaco no es el fon del mundo, te lo dice una que además es intolerante a la lactosa y tiene solo un riñón.... Gracias por sacarme siempre una sonrisa! Ah! Si no te fías mucho de las cremas para la demartitis de nena chan prueba la artemisa, la venden en herbolarios huele a horrores pero recuerdo con horror mi dermatitis atópica (diagnosticada por el mismo portento que debes tener de pediatra) que más que ronchas tenía mezcla de sarna y lepra y la artemisa me fue mucho mejor que las cremas con corticoides. Abrazote!

Tita dijo...

Dan ganas de llorar de verdad cuando te escuchan....

Tita dijo...

Dan ganas de llorar de verdad cuando te escuchan....

Anónimo dijo...

Animo!

Necio Hutopo dijo...

Creo que a tu pediatra se le puede denunciar con la comisión de ética médica, ¿no?

Alicia dijo...

Cambia de pediatra ya, coño no hay derecho...

Patricia Tablado dijo...

¡Abajo el pediatrapatriarcado!

La LLave Roja dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Mi Álter Ego dijo...

Pues menos mal que has dado con éste... ¡Mucho ánimo y me encanta tu sentido del humor! Besotes.

Genín dijo...

Yo que tu daria el coñazo hasta que te asignen otro...
Besos y salud

Rob Nobody dijo...

Pobre Bebe-Kun.

La seguridad social funciona a base de dar el coñazo. Que tienes fiebre, llevas toda la noche sin dormir, has vomitado en una papelera en la sala de espera y no tienes fuerzas ni para abrir los ojos? Pasan de ti. Que te has clavado una astilla microscópica en un dedo mientras hacías el animal en el parque y entras en el centro gritando y berreando? Dos enfermeras, un pediatra y una auxiliar (Dos historias totalmente reales de Fanboy)

Así que ya sabes. Da el coñazo, hazte pesada, llama, escribe, protesta, móntale pollos a las de recepción de tu ambulatorio... DA POR SACO

Y animo con Bebe-Kun. Ser celiaco es pesado, pero no es el fin del mundo.

Laaiin dijo...

¿Algún amigo de facebook me hace un resumen de lo que pone?
Madre mía, vaya pediatra. Menos mal que has dado con este. Ánimo y un abrazote.

Laaiin dijo...

¿Algún amigo de facebook me hace un resumen de lo que pone?
Madre mía, vaya pediatra. Menos mal que has dado con este. Ánimo y un abrazote.

Speedygirl dijo...

Ay, pobrete Bebe-Kun!!! Cuídale un montón!!

pseudosocióloga dijo...

Hay que joderse con la SS, insiste en que te cambien YA.

Anabel dijo...

Mucho ánimo espero se ponga bien el peque, tendréis que mirar el tema del pediatra porque hay gente muy incompetente... Besos