23 diciembre 2015

Colacao comunitario

La semana pasada...

no sé ni por dónde empezar.

Se me acabó la baja de maternidad, aunque por suerte todavía me queda un mes largo de vacaciones y cuando me reincorpore al trabajo voy a tener un horario chupi. Creo. De vez en cuando me pellizco para estar segura de que no lo estoy soñando.
Entonces fui al colegio a confirmar que Nena-chan empezaría con el horario ampliado en enero, y me dijeron que no quedaban plazas.
-¡Pero si me dijeron que había plazas ilimitadas!
-Eso era cuando lo organizaba el AMPA, ahora lo organiza el ayuntamiento y como es gratis, las plazas son limitadas. Y claro, como es gratis, se han acabado.
-¿Y no podemos ampliar aunque sea pagando?
-No, no, el ayuntamiento no lo permite porque claro, la gente que tenga que pagar se quejaría.
-¡Pero yo quiero pagar y no me quejo! Bueno, sí me quejo, pero solo porque es parte de mi encanto.
Por suerte, la semana anterior había apuntado a Nena-chan a todas las extraescolares que se me habían ocurrido.
Más o menos.
Había ido a apuntar a Nena-chan, pero me habían dicho que estaban muy liados con los recibos del mes en curso, y que volviera otro día, que había plazas de sobra y podíamos hacerlo con más calma.
Y cuando volví resultó que ya no quedaban plazas.
Así que de pronto me encontré con que se me había acabado la baja, y que no tenía dónde dejar a Nena-chan por las tardes. Menos mal que me quedaban vacaciones, ¿eh?

Por su parte, Bebé-kun tiene que incorporarse a la guardería, pero para eso antes tiene que acostumbrarse al biberón. Y no.
Ya lo hemos probado todo:
Darle el bibe antes de que tenga mucha hambre, para que esté más dispuesto a probar.
Dárselo cuando ya tiene mucha hambre, para que esté desesperado y trague con todo.
Darle el pezón, y hacerle el cambiazo a mitad de toma.
Da igual, la respuesta de Bebé-kun es siempre la misma: que me introduzca el biberón por cualquier de mis orificios. Me deja hasta elegir.

Además, me robaron el móvil con tooooodas las fotos de los niños. Y cuando fui a denunciarlo, un tipo entró en comisaría gritando y agitando los bracitos, y cuando la policía lo paró, se negó a quitarse el abrigo, y casi nos hacemos caca encima del susto. Bueno, Bebé-kun se la hizo, pero no del susto. Es que es un bebé.

Después de todo esto, el viernes por la tarde, sin motivo aparente, tenía un tic en el ojo.
-Mañana yo me llevo a Nena-chan a clase de música y tú te quedas en la camita descansando, ¿vale? -me dijo ZaraJota.
-Vale.
Pero se ve que se le olvidó consultarlo con Bebé-kun: a las seis de la mañana del sábado estaba ya despierto y con ganas de fiesta.
-Ajo. Jijijijijiji. Ajo. Jijijijijijijiji. Brrrrrrrrrrup. Ajo. Jiji. Ajo. Babababababababa. Jijiji.
Me lo llevé al salón.
-A las nueve despierto a ZaraJota -me dije.
Pero a las nueve Bebé-kun estaba comiendo.
-Bueno, supongo que ZaraJota se habrá puesto el despertador.
A las nueve y media, viendo que nadie se movía, fui a despertar a ZaraJota. Entonces Nena-chan inició una guerra de cosquillas y me vi tristemente envuelta en el conflicto. No hubo que lamentar pérdidas mortales, pero cuando por fin cesaron las hostilidades eran las diez muy pasadas, estábamos en pijama, sin desayunar, y la clase empezaba a las once.
-Mierdaaaaaaa...
Nos vestimos a toda velocidad, embutimos los múltiples arreos de música en la mochila, salimos de casa...
-Mamá. tengo hambre.
-Mierdaaaaaaaaaaaa...
Hice un colacao a toda prisa, lo metí en un vasito con tapa y se lo di a la cría.
-Que se lo vaya tomando por el camino -le dije a ZaraJota.
Y abrí la puerta del ascensor y a la niña se que cayó todo el colacao dentro.
Enterito.
Vaya mierda de vaso con tapa, por cierto.
ZaraJota se fue con Nena-chan a clase, y yo dejé a Bebé-kun en el carrito y fregué el ascensor y el descansillo de nuestra planta, mientras pensaba que qué suerte que no se le hubiera caído por la ranura entre el ascensor y el suelo, jajaja, menos mal... porque no ha caído, ¿verdad?
Presa de un horrible presentimiento, cogí al niño en brazos, me metí en el ascensor y bajé un piso. La puerta estaba llena de chorreones de colacao y, cuando la abrí, me goteó colacao calentito en la cabeza.
Ay.
Bajé otro piso. Igual.
Otro. Igual.
Otro... en fin. Os hacéis a la idea.
Subí de nuevo a casa a por una bayeta, momento que aprovechó Bebé-kun para anunciar que hacía por lo menos una hora que no comía y que tenía hambre. Me lo enganché a la teta, me volví a meter en el ascensor, y fui bajando piso a piso, limpiando las puertas por dentro con la bayeta.
Cuando llegué al primero una vecina abrió la puerta.
Me miró. Miró al niño, a la teta y a la bayeta.
Yo le devolví la mirada, intentando poner cara de "hoy es el día internacional de Friega el Ascensor con una Teta al Aire, ¿no lo sabía usted?".
La vecina cerró la puerta sin hacer ningún comentario. Supongo que bajó andando. Vaya, vive en el primero; ya hay que ser vaga para bajar en ascensor, digo yo.
Cuando terminé volví a casa, me cambié de ropa, cambié al nene, y volví a salir, porque tenía que ir a la tienda a recoger mi móvil nuevo. En el banco del portal estaba la vecina de antes, con varias de sus muy mejores amigas octogenarias.
En cuanto me vieron se callaron y se hizo un silencio denso.
Jaja, menos mal. Pensé que estarían hablando de mí, pero no, ni siquiera están hablando, jajaja.
Me miraron. Miraron a Bebé-kun.
-Pues sí, pues sí...
-Ya ven.
Claramente la vecina nos les había contado nada. Apenas.
Menos mal.
Me fui al a tienda pensando que ya no me podía pasar nada más, pero cuando llegué el dependiente estaba en la puerta helándose de frío.
-No te lo vas a creer -me dijo-, he salido a fumar y me he dejado las llaves dentro.
Que va. Yo ya me lo creo todo.

12 comentarios:

viñu dijo...

Y al final, por lo menos la mitad de tus problemas, han tenido que ver con la leche. ¿A que santo patrón del sector lácteo has molestado?

Genín dijo...

Menos mal que tengo la capacidad de asombro intacta, leyéndote es imprescindible, es la primera vez que oigo que alguien chorrea de colacao el hueco de un ascensor entero...jajaja
Y lo de ir limpiándolo, trapo, teta y bebé en ristre, hace falta un esfuerzo para no mearse encima cuando uno se imagina la escena...jajaja
Besos y salud

Genín dijo...

Anda, si es 23...
¡FELICES FIESTAS!
Besos y salud

Mamá en Bulgaria dijo...

Sabía que esos tuits daban para un post!! XD
Feliz Navidad

RobNobody dijo...

Felices Fiestas Lorz

pseudosocióloga dijo...

Después de probar todas las tetinas del mercado en distintos biberones, con mi leche ( lo del cambio de leche fue más fácil), la única manera de conseguirlo fue irme de casa un día entero, sin más, sin volver la vista atrás.Ahora, el que se queda las pasa p**** pero funciona.
No hay niño que aguante saltarse dos tomas.

pinkycadiz dijo...

Cachis!!! Que tarde me he enterado del día internacional de limpiar el ascensor con una teta fuera.¿Me miraran raro si lo hago hoy?.Es obligatorio colgarse al niño? Porque el mío ya tiene 15 años y lo mismo es raro

pinkycadiz dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Tita dijo...

Lo felices que serán esas vecinas hablando de ti durante al menos, 45 días, no tiene precio. El mejor regalo de navidad. Y serás la mejor anécdota de sus insípidas vidas al menos, durante 10-15 años ¡felicidades!

Lo del bibe que dice Pseudo, nos pasó igualito, igualito. Te vas, dejas bibe y no hay más. Por un pienso no se muere el borriquillo, ni por dos.
Y creo que el que se queda, no sufre tanto.
No tiene alternativa, o sea que no le corroe la culpa por no dar teta.
Yo con la pequeña, tras intentar quitarle una toma de pecho 3 semanas antes de volver a currar y no conseguirlo, retomé vida normal hasta el día clave. Me dolieron las tetas a su hora exactamente igual que si lo hubiera conseguido esas 3 semanas antes, así que...para que sufrir?? A veces las "adaptaciones" son una tomadura de pelo. También aprovechamos esa toma para introducir los primeros purés, así que no todo era echar de menos la teta.
¡Ánimo!

mjjulieta dijo...

una suerte de catastróficas desdichas.
ni una voz más alta que otra. es algo extraordinario!!!

Carolina Calvo dijo...

¿Has probado a que le de el biberón ZaraJota, preferiblemente estando tú fuera de casa? Es que teniendo teta cerca dirá el crío que guarrerías las justas.

Necio Hutopo dijo...

Buena forma de cerrar el año, de eso no hay duda