01 junio 2014

Gilipuertas, parte 2

Espero que os guste esta entrada, porque no sé cuándo será la siguiente. Previously in Lorz...
La Asociación Española de Pediatría recomienda tener un destornillador siempre a mano.

Visto lo visto, Zarajota intentó desmontar la puerta con un cuchillo. El problema es que nuestros cuchillos son de los de Ikea, modelo Chūrrên, y se deformaban, mientras que los tornillos, que son modelo Kålïdådêndêlågūênên, no se movían ni un milímetro.
Zarajota se puso a buscar como un loco otra cosa que pudiera usar para desmontar la puerta, mientras tanto, yo intentaba convencer a Bebe-chan para que se estuviera quieta, porque no paraba de retorcerse y se estaba haciendo más daño (si es que cabe).
-Tienes que estarte muy quietecita -le dije- para que papá te pueda sacar.
Entonces Bebé-chan respiró hondo y se quedó muy quieta, mientras le caían cara abajo unos lagrimones como puños.
Y de pronto la mano salió sola.
Hay varias teorías al respecto:
1.-La mano habría salido desde el principio si no hubiéramos estado histéricos.
2.-La puerta se movió imperceptiblemente hasta quedar en la posición adecuada
3.-Al no llegar riego a los dedos su tamaño se redujo hasta permitirles salir.
4.-El propio sudor de la nena actuó como lubricante.
5.-Ninguna de las anteriores.
Lo importante es que la mano estaba fuera y en perfectas condiciones.

Vale, no, parecía una ruffles de matutano. Esperad, que os hago un zoom. 

-¡Hielo! ¡Hielo!
Lorzconsejo: nunca, NUNCA, y en ningún caso, NINGUNO, hay que aplicar hielo directamente sobre la piel. EXCEPTO que te encuentres en pleno ataque de histeria y no estés pensando con claridad, en cuyo caso todo vale.
A pesar del hielo, en pocos minutos la mano de Bebé-chan estaba así:
-¡Urgencias! ¡Urgencias!
Una de las cosas que más me gusta de mi calle es que puedes salir a cualquier hora del día o la noche y no esperas más de cinco minutos antes de ver pasar un taxi.
Otro de las cosas que más me gustan es que tengo un hospital a cuatro manzanas.
El hospital en concreto es un ejemplo de lo que debería ser la sanidad pública (y por desgracia no siempre es).
Nos atendieron muy rápido y muy bien.
-A ver, guapo... -dijo el señor doctor.
-Guapa -corregí. A ver si luego tenían que desnudar a Bebé-chan para algo y se llevaban un susto. 
-...guapa, enséñame la manita.
-NO.
-Venga, va, que no pasa nada.
-NO.
-A ver esa mamá, si puede ayudar.
-Y un güevo, que no veas como muerde...
-Ay... Vamos a hacer una radiografía.
El señor ¿radiografista? ¿radiografero? ¿radiografante? ¿radiogratrón? también nos atendió muy rápido.
-Pasen, pasen... Señora, ¿hay riesgo de que esté usted embarazada?
-No. ¿No? No lo sé. ¿Lo hay? Dios mío, no. ¡NO PUEDO ESTAR EMBARAZADA! ¡¡¡POR FAVOR, DÍGAME QUE NO ESTOY EMBARAZADA!!!
-Ay...
La verdad es que en este hospital son muy eficientes, pero suspiran mucho. Deben ser todos asmáticos.
-A ver, ese niño...
-Niña...
-... que ponga la mano aquí.
-NO.
Todo aquello había empezado porque Bebé-chan había puesto la mano ahí, y la nena no estaba dispuesta a cometer ese error otra vez.
-A ver, esa mamá, que ayude.
 -Ay -suspiré. No, si al final iba a ser contagioso-. Mira, Bebé-chan, mamá pone la mano, ¿ves? ¡Que divertido!
Bebé-chan puso su cara de "si tu eres imbécil me parece bien, pero a mí no me metas".
-Mira, papá también pone la mano, ¿ves? ¡Mola mucho!
Bebé-chan subió a "sí, papá también es imbécil, ninguna sorpresa en ese aspecto".
-Mira, y el ¿radiografista? ¿radiografero? ¿radiografante? ¿radiogratrón? este señor tan simpático también. ¡Es genial!
-NO.
-Piojito, si no nos ayudas va a tener que ser por la fuerza, ¿entiendes?
-NO.
Pues por la fuerza. Tres adultos contra un bebé.
-¡NO, NO, NO, NO, NO, NO, NO, NO, NO, NO, NO, NO! -decía Bebé-chan. Que no sé por qué gritaba tanto, si iba ganando ella.
-Será mejor que les deje solos, dijo el ¿radiografista? ¿radiografero? ¿radiografante? ¿radiogratrón?, el muy cobarde. Entonces tomé una medida desesperada. Hice algo que yo sabía  que no debía hacer, pero esperaba que nadie se diera cuenta.
-¡Ya estamos! -grité.
 Y el ¿radiografista? ¿radiografero? ¿radiografante? ¿radiogratrón? hizo lo que quiera que haga, y después nos dijo que esperáramos fuera. En apenas cinco minutos nos llamó de nuevo el señor doctor, que ya tenía la radiografía.
-¿Qué tal? ¿Soy una mala madre? ¿Cómo ha salido? ¿Me odiará cuando sea mayor? ¿Se pondrá bien? ¿Le quedará un trauma para siempre? ¿Está la mano rota? -pregunté, así, sosegadamente.
-Bueno, la mano de la niña no sé... -contestó el señor doctor- pero usted tiene la suya perfectamente.
Pues si se dieron cuenta, sí.





 Epílogo
Bebé-chan estuvo un par de días con la mano así. Como es la nena más buena del planeta ni intentaba quitarse las vendas ni nada. A todo el que se encontraba le enseñaba la mano y le decía "pupa". Cuando llevaba un par de días empezó a moverla libremente, le quitamos las vendas y hasta hoy. Todavía tiene moratones, pero mueve la mano perfectamente.

El presunto padre de la criatura durmió, en la noche de autos, unas tres horas, y cuando se levantó al día siguiente tenía un derrame en el ojo. "Esto va a ser del estrés", dijo el médico. Actualmente se encuentra bien.

 La madre de la criatura fue más afortunada: esa noche pudo dormir casi cuatro horas. Se levantó con un ojo muy rojo, y pensó que era de la falta de sueño. Tres días más tarde el ojo estaba on fire. El médico le dijo que era conjuntivitis, del estrés, y le recomendó descansar la vista. La madre de la criatura se cogió un día de vacaciones con ese fin. A la mañana siguiente se levantó con fiebre. "Esto va a ser del estrés", dijo el médico. Para mí que el médico empieza a repetirse.




 Fin

16 comentarios:

Ana Pravia dijo...

Lagrimones de risa.

Tita dijo...

Pobre Bebé-Chan. Pobre Lorzagirl. Pobre Zarajota...

Mi Álter Ego dijo...

Jajajajaja. Lo que no os pase a vosotros... Besotes.

Vanedis dijo...

Aihsss mi angelito, qué mal lo tendría que pasar...bueno, vale, y vosotros, que ese derrame/conjuntivitis post-momeno histérico, dice mucho de lo mal que la pasaríais...
Yo tengo la solución perfecta: desmontar todas las puertas de casa hasta que bebé-chan tenga...no sé....25 años ???
Muchos besos !

itziark dijo...

Abracito!!!

Genín dijo...

Cuanta pupa...
Pobrecitos los tres... :(
Besos y salud

Necio Hutopo dijo...

Pues yo seguí el drama en twitter y no me enteré ni de la mitad... Espero que todos estén bien ahora (bueno, salvo por lo de las potas de Bebe-Chan, pero de eso también espero que hayan disminuido, que hace como 12 horas que no posteas nada al respecto).

Borraja dijo...

Hola.

Ya veo que la historia de Bebe-Chan y la mía, que te conté en el post pasado, terminaron igual, sacando las mano solas y con hielo posterior.
¿Que tal va ese ojo?

El ojo que todo lo lee dijo...

Pobre Bebé-chan, Zarajota, mamá, papa y mama y el espíritu santo. Madre mía, sois los "pupas" menos mal que Bebé-chan se recupera rápido...a ver cuánto tardáis los papis.

Kiss

La Estupenda

maria dijo...

Ayyy pobrecita nena... y papis tambien, porfa no nos dejes sin tus post porfaaa tus fans te queremooos!!!! Un besazo

JuanRa Diablo dijo...

¡¡Qué puerta tan gili!!

Un beso a la heroina de mi parte.

PD. He visto un Zarajota escrito sin enlace y sin TM, pero no te lo tengo en cuenta. Eso va a ser del mismo estrés

pseudosocióloga dijo...

Judas, Judas, juas.....ainsssss

pseudosocióloga dijo...

Quería decir :juas, juas, juas....

Mamá en Prácticas dijo...

jajajaja me parto!!. Qué arte tienes. Aunque pensándolo bien... pobre Bebé Chan :-(

Pilar Rubio Castro dijo...

Lo mío fue aún peor: cuando éramos pequeñas mi hermana y yo, a ella no se le ocurrió otra cosa que meter el dedo índice de no me acuerdo qué mano donde las bisagras de la puerta del comedor de casa, y a mí no se me ocurrió otra cosa que cerrar de golpe. Mi madre llamó al trabajo a mi padre y luego se medio desmayó en un sillón. Mi padre llegó precipitadamente y se la llevó a lo que antes se llamaba la Casa de Socorro, con la sangre chorreando por todas partes y sin dejar de llorar. Yo lloraba, curiosamente, por la paliza que estaba segura me iban a dar después, pues por menos me habían calentado otras veces, pero no, el horror les ofuscó. Mi hermana aún me lo recuerda enseñándome su dedo, en el que la uña nunca volvió a crecer bien. Y yo me lamento por lo sucedido y por haber llorado pensando sólo en mí y no sólo en ella.

Pilar Rubio Castro dijo...

Por cierto, qué bonitas las manos de tu hija, y qué bracitos tiene, es una muñeca...