24 abril 2014

Antes muerta que sencilla III

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Si desea leer su post ahora haberlo solicitado hace quince días. Coño.

Después de recorrer cuatrocientos cincuenta y cuatro kilómetros llegamos al pueblo para descubrir que todavía teníamos que hacer unos pocos más porque:
La abuela se había muerto en un pueblo, al que llamaremos Pueblo A.
El tanatorio estaba en el Pueblo B.
Para la misa había que volver al pueblo A.
Después de la misa había que ir al crematorio del Pueblo C.
Y finalmente las cenizas debían ser depositadas en el cementerio del Pueblo A.
Un trajín; que más que un ataúd aquello parecía un comando itinerante.
Cuando llegamos al tanatorio nos encontramos a toda la familia allí, en una de esas salitas que tiene una pared de cristal para que puedas ver al muerto. Solo que no se podía ver el muerto, porque el ataúd estaba cerrado.
Menos mal.
Cuando se murió mi abuelo dejaron el ataúd abierto y lo pasamos muy mal porque le habían puesto una mortaja de raso con volantitos, que el pobre parecía un lolailo, y cada vez que lo veíamos nos daba la risa floja, y entre eso y que nos enviaron un cura de esos que.
No saben leer.
De corrido.
Y cada final.
De línea.
Hace un punto y a.
Parte.
pues teníamos un cachondeo que no era propio.
Parecía que en el entierro de la bisabuela no había peligro de choteo, pero de todas formas, como soy de lo que no hay, tuve que preguntar:
-No, no hay mortaja -me contestaron.
-¡NO ME JODAS QUE VA EN PLAN COMANDO! ¡NO ME EXTRAÑA QUE LO HAYAN CERRADO!
-¿En plan comando?
-¿Cómo?
-En pelota picá dentro del ataúd.
-No, no, la han amortajado en una sábana.
-Anda ya. ¿No tenía una mortaja?
Mi bisabuela era una persona alegre y optimista de la vida que tenía preparada su mortaja aproximadamente desde el minuto en que nació. Por si acaso. Y se lo había dicho a todo el mundo, que la tenía y dónde la guardaba. Por si acaso también.
-Sí, tenía una mortaja muy bonita pero la regaló.
Como decía, mi bisabuela era una persona alegre y optimista de la vida... y hacía unos regalos de cumpleaños muy raros.

Continuará...

10 comentarios:

Anónimo dijo...

Por eso tardaba tanto la mujer en morirse, porque sabía que para ese día no iba a tener ná que ponerse...

Genín dijo...

Mira que buena idea, ni mortaja ni hostias, en pelota picá, envuelto en una sabana y pal horno, eso es lo que voy a decir, es que mis hijas no quieren incinerarme, tengo miedo que me traicionen y eso que les he amenazado con volver si no lo hacen y castigarles con apariciones, cuando estén cagando, follando y esas cosas intimas :)
Besos y salud

JuanRa Diablo dijo...

Si Garcia Berlanga hubiera conocido a la Lorz Family!!! :DDD

La Estupenda dijo...


Pobre mujer...con lo que duró y al final no tenía todo preparado. Si es que su hora no era para ese día...le faltaba preparar todo su funeral y lo de después.

Lo siento.

Kiss

pseudosocióloga dijo...

¡Que bueno!

Mi Álter Ego dijo...

Jajajaja. Tu familia es para conocerla, sin duda... Besotes!!!

Borraja dijo...

La imagen de la mortaja lolailo es tremenda. Más más.

serenidadolasyarena dijo...

Qué cosas, esto de los entierros y los velatorios da para una tesis doctoral de sociología. En Cataluña velamos con el ataúd abierto, pero yo, hasta ahora, todos los muertos menos uno los he visto vestidos como si fueran a una boda. Con traje y corbata ellos, con traje chaqueta ellas. Maquillados y con zapatos. Como eran en vida. Y se les entierra así. Eso de las mortajas me suena a algo lejano y antiguo... qué cosas...

Ana María dijo...

Entre la mortaja lolailo con puntillas y tu bisabuela regalando la suya...

Vaya tela marinera xDDDD

Un besito :*

Aloe dijo...

jajaja!!
es que solo puedo decir eso: jajaja
Enhorabuena de como le sacas punta a un tema tan "fúnebre" como la muerte!