22 abril 2019
La pelotita del oído
La convivencia nos está sentando mal.
En concreto, nos está sentando mal convivir en una cama de ochenta con los dos niños todas las noches.
Estamos hechos caca y no paramos de pillarnos resfriados, diarreas y otras dolamas propias del colecho fijo discontinuo en diferido a edades avanzadas.
Por ejemplo, la semana pasada me levanté con un dolor de oído que no podía con él.
Era como si tuviera una pelotita metida en la oreja que rodaba de una lado a otro cuando me movía y que hacía PIIIIIIIIII cuando me tumbaba, pero estaba bastante segura de que no me había metido ninguna pelotita en el oído porque a mí me gusta más usar la nariz.
Además, me dolía mucho la garganta y estaba totalmente afónica, que es una cosa que siempre le da mucha alegría a ZaraJota y nunca he entendido por qué.
–Esto va a ser un resfriado que se me ha subido al oído –le dije.
–Una pena que no se te haya subido al cerebro, así tendríamos una explicación razonable para lo tuyo.
ZaraJota es que es así, siempre empatiza mucho con mis problemas.
Pues nada, me resistí un par de días, pero al final no me quedó más remedio que ir al médico, que la verdad no me apetecía nada, porque había estado como tres días antes para saludar y eso, lo que pasa es que iba haciendo eses por la calle y pensé Lorz, esto te lo van a tener que mirar, que estás tardando el doble para llegar a cualquier lado.
Así que me fui al médico y el médico me dijo "Hola, Lorz, ¿cómo estás?" y yo le dije "Bien, gracias" y se le cayeron dos lagrimones y entonces me acordé de que cuando el médico pregunta que cómo estás lo pregunta en serio y no como la gente que te encuentras por la calle.
–Ah, tengo otitis.
El médico me miró los oídos con el aparato frío de mirar los oídos, que no se debe confundir con el aparato frío de mirar los bajos porque es mucho más pequeño y no hace CRAC CRAC CRAC cuando se abre.
El médico me mira un oído, me mira el otro y me dice:
–Abre la boca.
Será para verme los oídos por dentro, pensé, pero se va a llevar un chasco porque yo ya lo he intentado y no se ve nada. Lo que pasa es que yo soy muy educada y obedecí.
–Intenta abrirla más.
Intenté abrir la boca todo lo que pude, lo que pasa es que pude poco.
–Esto no es otitis, Lorz, esto es bruxismo.
–No me puedo creer que con lo poco que queda para las elecciones sigan apareciendo partidos que no conozco.
–Es por apretar la mandíbula, Lorz.
–Ah.
–¿Has vivido alguna situación estresante últimamente?
–No.
Aparte del trabajo, el asunto del otro trabajo, estar sin casa por un suceso que NO tiene nada que ver con que "alguien" quemara la cocina, dormir (poco) en una cama de ochenta con dos niños, unas cuestiones administrativas que se nos han complicado y que MI VIDA ACTUALMENTE ES UN PURO Y COMPLETO CAOS... No, no se me ocurría nada.
–Pues esto es de apretar la mandíbula.
–¿Y lo de la garganta?
–También.
–¿Y lo de la espalda?
–También.
–¿Y los vértigos y los mareos y la sensación de estar totalmente atontada?
–Los vértigos y los mareos también. Lo de estar atontada me temo que es congénito.
–¿Ves? No paran de salir partidos políticos nuevos.
–Lo que yo decía.
–Bueno, pues dame drogas.
–Lo que pasa es que como estás con la lactancia no puedo darte más que ibuprofeno.
–Claro, claro.
Pues nada, estaba en la puerta de casa con mi ibuprofeno en la mano cuando me di cuenta de dos cosas:
Primero, estaba intentando abrir con la llave de la casa de mis padres la puerta de una casa en la que no vivo desde hace un mes.
Segundo, hace más de un año que dejé la lactancia.
Tercero, la culpa de todo la tienen los partidos políticos.
15 abril 2019
Nosotros los tímidos
Hay tímidos a la gente, como Nena-chan, cuya característica principal es que no son tímidos en absoluto, lo único que les pasa es que culo veo culo quiero y si su hermano tiene un libro pues ella también.
Luego están los tímidos hacia dentro, como ZaraJota. Los tímidos hacia adentro se repliegan y miran a todo el mundo sin abrir la boca y con una ceja levantada. Suelen parecer fríos, distantes y soberbios cuando lo que les pasa es que su vocecilla interior está corriendo en círculo mientras grita y agita los bracitos: "¡ME ESTÁN HABLANDO! ¡DEBERÍA CONTESTAR! ¿PERO QUÉ? ¡SEGURO QUE CONTESTO Y METO LA PATA! ¡MEJOR ARRUGO LA NARIZ Y QUE LO INTERPRETE COMO QUIERA! ¡YA ESTÁ! ¡NONONONO! ¡NO TE VAYAS! ¡QUE NO HUELES MAAAAAAL! ¡QUE LO PODÍAS INTERPRETAR COMO QUISIERAS PERO NO ASÍ!"
Los tímidos hacia dentro sufren mucho. Al menos, sufren mucho por dentro.
Luego están los tímidos hacia fuera, como yo. Bienvenidos al infierno. Los tímidos hacia fuera se ponen tan nerviosos cuando tienen que interactuar con otro ser humano que empiezan a hablar sin parar y a decir tonterías y a ponerse más nerviosos por lo que hablan más y dicen más tonterías y cuando se quieren dar cuenta están atrapados en una maraña de sandeces.
Los tímidos hacia fuera parecen tontos del culo, cuando en realidad lo que les pasa es que su vocecilla interior está en posición fetal debajo de una cama y su boca ha tomado el control absoluto.
Los tímidos hacia fuera también sufrimos mucho. Por dentro, por fuera y, especialmente, contra las paredes, cuando se dan cabezazos contra ellas al grito de "¿PERO POR QUÉ SOY TAN IDIOTA, POR QUÉ?".
El caso es que hace unos meses una persona a la que acababa de conocer me miró a los ojitos y me dijo "siendo tímida no vas a ninguna parte, Angela".*
En aquel momento me quedé en shock porque esta persona en cuestión me había calado hasta las pelusas de los pies así, de un vistazo. Bueno, y porque ya no queda mucha gente que me llame por mi nombre, también.
La cuestión es que aquello me dejó un poco como pensando.
"Si yo no quiero ir a ningún lado", fue lo primero que se me vino a la cabeza.
"Pero –dijo la vocecilla del interior de mi cabeza, cuando salió de debajo de la cama–, a veces te gustaría haber ido a algún lado y no lo has hecho por timidez, ¿no?".
No sé a vosotros, pero a mí que la vocecilla del interior de la cabeza me deje tirada cada vez que tengo que hablar con alguien y luego venga a refregármelo en la cara no me sienta bien.
Además, hay otros motivos.
En internet hay mucha loca suelta. Trolls y cosas así. Y una vez que sales ahí fuera, como la verdad en Expediente X, estás expuesta a que cualquiera te haga daño.
Y además, seguro que en directo decepciono. O sea, que por lo general no voy por la calle quemando microondas. Ni contenedores. Sobre todo, contenedores, GUIÑO, GUIÑO, CODAZO, CODAZO.
¿A dónde voy con toda esta historia?
A que a la m**rd* todo.
A la m**rd* la timidez, el miedo escénico, el terror a que la cámara engorde (¡bastante tenemos con que engorde yo!), a caerme, a quedarme en blanco, a tartamudear, a los trolls y en resumen, el miedo a que la gente se ría de mí, no conmigo.
Voy a participar en una de las charlas Ignite Madrid.
¡Venirse!
Tienen oradores extraordinarios, brillantes, motivadores y divertidos.
Y también me tienen a mí, cerquita de un extintor, por si acaso.
*Que no lleva tilde, que no.
08 abril 2019
La Madre Naturaleza
Como ya sabéis y ZaraJota no para de echarme en cara, estamos pasando una temporada en casa de mis padres por motivos que NO tienen nada que ver con que "alguien" haya quemado la cocina.
A lo largo de las tres últimas semanas hemos probado varias configuraciones nocturnas, hasta que hemos optado por la más cómoda (es un decir): ZaraJota en una cama de ochenta con un niño, y yo en otra cama de ochenta con el otro. Los niños en cuestión nos los vamos turnando porque las patadas voladoras de Nena-chan no son algo que se pueda aguantar muchas noches seguidas.
El caso es que entre unas cosas y otras vamos un poco escasos de sueño y a las nueve estamos que nos caemos por las esquinas y nos retiramos cada uno a nuestros aposentos con el niño que le haya tocado en suerte y el objetivo de estar durmiendo lo antes posible.
Además, así dejamos a mi madre que vea la tele tranquila un rato, se quede gladiator en el sofá o llame a la Tita del Puerto por teléfono.
La Tita del Puerto y mi madre hablan por teléfono casi todas las noches, que es algo que siempre me ha sorprendido porque, con lo alto que hablan las dos, con sacar la cabeza por la ventana tendrían bastante y se ahorrarían pagar la línea.
El caso es que una de estas noches mi madre, muy prudentemente, cerró la puerta del salón para no despertarnos y se puso a hablar con la Tita a gritos.
–HOLA, QUE NO TE HE LLAMADO ANTES PORQUE ESTABA ESPERANDO QUE LOS NIÑOS SE FUERAN A DORMIR.
[–¿YA ESTÁN DURMIENDO?]
Lo pongo entre corchetes porque la respuesta de mi tía no se oía tan bien.
–SÍ, ESTÁN MUY CANSADOS, LOS POBRES.
[–BUENO, PUES HABLA BAJITO.]
–SÍ, SÍ, HE CERRADO LA PUERTA Y TODO.
Llevaban un rato cuando mi padre, que también estaba intentando dormir, decidió hacer una intervención urgente.
–Oye, que me han llamado de la Línea de la Concepción: que repitas lo último que has dicho, que no lo han entendido bien.
–YO NO ESTOY GRITANDO. LO QUE PASA ES QUE TENGO UN TONO DE VOZ ALTO.
–LO QUE TIENES ES UN TORRENTE DE VOZ QUE HAS HECHO SALTAR TRES SISMÓGRAFOS.
–BUENO, PUES YO NO PUEDO HABLAR MÁS BAJO.
–PUES LOS NIÑOS ESTÁN DURMIENDO.
Los c*j*n*s, durmiendo.
–BUENO, PUES CUELGO YA.
–PUES VALE.
–PUES BUENO.
–PUES NADA.
Mis padres se fueron a la cama, todavía rezongándose en tono alto.
Respiré. Los niños no se habían despertado y ya no había peligro de que se despertaran.
–GATITOOO... VEEEEEEEN, BONITOOOO... GATITO...
Mi madre estaba llamando al gato para que se fuera con ella a la cama, que se pasan la vida protestando porque duerme encima de ellos pero claro, es que si no duerme encima de ellos no pueden protestar.
–VEEEEN, GATITO...
El gatito estaba pasando como de comer m**rd*. Ay, no, que es un gato. El gatito estaba pasando mucho.
Venga, gatito, le dije telepáticamente. Ve de una p*t* vez, que tengo un sueño que me caigo.
Pero el gatito no iba.
Entonces me acordé de que mi madre me había dicho que al gato se le forman tapones de cera en los oídos y lo tienen que llevar al veterinario para que se los quiten, pero se le vuelven a formar.
Es curioso, pensé.
A mi hermano también se le forman tapones de los oídos.
A los dos se les forman tapones en los oídos, los dos son los que más tiempo han vivido con mis padres.
Entonces vi la luz, como la vio Darwin el día que se pasó de parada de metro y acabó en las Galápagos.
¿Y si los tapones de cera de los oídos no son un problema, sino una estrategia evolutiva para adaptarse al ambiente sonoro?
¿Y si mi madre le estaba quitando los tapones al gato (mi hermano se los quita solo) y al hacerlo está interponiéndose en los designios inescrutables de la Madre Naturaleza?
De pronto me sentía muy inquieta y no podía dormir.
O sea, que interponerse en los designios inescrutables de la Madre Naturaleza es una cosa muy seria.
Sobre todo si uno tiene el tono de voz alto, que las placas tectónicas son muy sensibles para lo suyo.
A la mañana siguiente yo estaba hecha m**rd*.
Me levanto con el ojo pegao y me encuentro con mi padre que como siempre se ha levantado como si madrugar fuera lo mejor que le ha pasado en la vida.
–Holahijaquiereszumotehagounzumonoquiereszumopuesyomevoyatomarmizumodesdeluegoyoaquícomprandonaranjasparaqueahoranoquierasesquedesdeluego...
–Mátame.
–¿Qué te pasa?
–He dormido muy poco.
–¿Y eso por qué?
–Porque lo he estado pensando mucho... y creo que la Madre Naturaleza ha sido más generosa con el gato que conmigo.
01 abril 2019
La convivencia nunca es fácil
Unos días, seis meses... ¿qué más da?
Volver a casa de mis padres me ha resultado muy difícil entre otras cosas porque cada vez que consigo un juego de llaves cambian la cerradura, es una manía tontísima que tienen y que nunca he conseguido entender.
No sé qué de "para que no entres", dicen, pero no acabo de entender a qué se refieren exactamente.
Al final me he agenciado una ganzúa y oye, fenomenal: por más que cambian la cerradura yo entro y salgo sin problemas.
Bueno, algunos problemas sí que han surgido.
La casa de mis padres está fatalmente comunicada con el trabajo de ZaraJota, que ahora se levanta a las 5:30 de la mañana, que es una hora muy buena para bajar a por churros antes de irse, pero ¿cuántas veces creéis que lo ha hecho? NI UNA.
Que se vaya tan temprano tiene sus ventajas porque así deja una cama libre. Y eso está muy bien porque ahora mismo nos repartimos los cuatro (ZaraJota, los dos niños y yo) en dos camas de ochenta (en habitaciones separadas) y una cama inflable que se desinfla cuando alguien se tumba encima, así que la inflamos todas las noches para que no se sienta discriminada pero no la usamos.
Por otra parte mi madre está intentando librarse de nosotros por el simple procedimiento de cebarnos hasta que reventemos. Nos hace primero, segundo y postre en cada comida y cena y claro, yo es que soy muy educada y no puedo decir que no, sobre todo cuando la pobre mujer cocina sin quemar ninguna habitación, que no lo digo por nadie pero hay gente a la que le pasa.
Pero eso no es lo peor.
Lo peor...
Ay...
Lo peor de toda esta situación es...
[se estremece]
QUE MI PADRE SE LEVANTA DE BUEN HUMOR POR LAS MAÑANAS.
Ya está, ya lo he dicho.
No solo eso: DE BUEN HUMOR Y CON GANAS DE HABLAR.
Que lloro.
Y además... ADEMÁS SE LEVANTA A LAS SIETE DE LA MAÑANA, AUNQUE NO ENTRA A TRABAJAR HASTA LAS CUATRO DE LA TARDE.
Un degenerao, mi padre es un degenerao.
Así que yo me levanto a las siete de la mañana, después de haber pasado la noche en una cama de ochenta con dos niños...
Es que los niños se reparten, pero poco.
...y me encuentro a mi padre en el pasillo, sonriendo COMO SI SE PUDIERA SER FELIZ A ESAS HORAS y con ganas de hablar porque lleva toda la noche callado y así no se puede.
–Hola, Lorz, ¿ya te has levantado? Yo me he levantado también, aunque hoy no entro hasta las cuatro, que no sé qué hago levantado a estas horas pero bueno... ¿quieres un zumo? No quedaban naranjas pero ya que estaba levantado he ido corriendo a Valencia, he comprado ocho kilos y he vuelto, que ahora no veas cómo me duelen las rodillas, pero bueno la artrosis es lo que tiene, ¿te hago el zumo o no?
–Que alguien me mate.
–¿Qué?
–No, gracias.
–Pues vaya, si llego a saber que no quieres zumo no habría ido a por las naranjas, que tengo las rodillas fatal de lo mío, pero bueno, ¿quieres otra cosa? ¿Te hago un vaso de leche? Ya que iba a Valencia y me pillaba de camino he estado en Asturias ordeñando vacas.
–Pobres vacas.
–¿Qué?
–No, gracias.
–Desde luego, contigo no hay quien acierte. Bueno, menos mal que tenemos de todo, a ver, ¿qué te hago? ¿Te hago una tostada? ¿Tortitas? ¿Colacao? ¿Solomillo wellington con salsa de menta? ¿Eh? ¿Nada? Venga, algo tendrás que desayunar. ¿Qué quieres? Dímelo y yo te lo hago. ¿Qué quieres?
–¡QUE TE CALLES! ¡QUIERO QUE TE CALLES! ¡POR DIOS! ¡SON LAS SIETE DE LA MAÑANA! ¡NO PUEDES ESTAR DE BUEN HUMOR! ¡NO ES DECENTE!
–Mira que eres borde, desde luego, cualquiera podría pensar que te molesta que esté de buen humor.
Pues mira, ahora que lo mencionas...
24 marzo 2019
Un poco de publicidad al año no hace daño
18 marzo 2019
La mani-fiesta-acción
Yo era reticente.
No es que fuera su primera mani-fiesta-acción y la anterior había ido muy bien.
Por otra parte, la anterior la había organizado el colegio y todo había sido muy niño-friendly.
–Y además ahora la niña ya sabe leer –me recordó una compañera de trabajo, provocándome un microinfarto instantáneo solo de pensar en la niña llegando al colegio el lunes y gritando según qué cosas.*
Lo que pasa es que la niña insistió, insistió, insistió e insistió y... ¿lo digo o no lo digo? En el trabajo de una "amiga mía", ya sabéis, algunas compañerAs intentaron presionar para que las demás no hicieran huelga porque, en fin, un año está muy bien por hacer la gracia, pero seguir insistiendo año tras año cuando las mujeres ya han alcanzado la igualdad con los hombres es un poco como de rencorosas.
Sin comentarios.**
Y como a mi amiga le gusta llevar la contraria, pues hizo huelga total, aunque inicialmente tenía pensado teletrabajar (para quedarse con los niños y que las maestras pudieran hacer huelga) y rendir como cualquier otro día o más.
En fin.
Que me desvío del tema.
Pues nada, le colgué a la nena un cartel con su nombre y mi teléfono, recogimos a mi madre, que se apunta a un bombardeo, y nos fuimos a la mani-fiesta-acción.
La cosa empezó mal porque aunque la mani era a las 19, a las 17 ya era imposible subirse a los autobuses y el tráfico estaba cortado porque había una marea morada por la calle. Mi plan era unirme a las Mujeres del Libro, pero fue imposible dar con ellas, así que mi madre, la nena y yo nos fuimos por libre.
Nena-chan estaba encantada de la vida. Unas chicas le dieron un globo MORADO y la abuela le trajo un bocadillo DE CHORIZO y nos lo comimos en mitad de LA CALLE y además cantamos "Un bote, dos botes, nosequé el que no vote" y todo el mundo SALTABA.
Pero no sé muy bien cómo acabamos al lado de un sindicato de muy izquierdas. Eran señoras de mediana edad y pensé que estábamos a salvo de consignas peligrosas.
Pero no.
–¡¡¡MADRID SERÁ / LA TUMBA DEL MACHISMO!!!
–Mamá, ¿qué es una tumba?
–El sitio donde se entierra a la gente cuando... eh... se muere y tal.
–¡¡¡ESTAMOS HASTA EL CULO / DE TANTO MACHIRULO!!!
–Mamá, ¿qué es un machirulo?
–Eh...
–¡¡¡LA TALLA TREINTA Y OCHO / ME OPRIME EL CHOCHO!!!
–Mamá, ¿qué es la talla treinta y ocho?
Llegado ese punto mi madre decidió cambiar bruscamente de tema.
–Lorz, ¿has hecho una foto para la Tita del Puerto?
Que ya me dirás tú para qué necesita la Tita del Puerto una foto al azar del 8-m, pero bueno, en ese momento cualquier distracción me parecía una idea estupenda.
–Anda, pues no.
Saqué el móvil y me puse a hacer fotos y así estaba cuando de reojo vi a una niña con el mismo abrigo rojo que Nena-chan pasar por delante de mí y perderse entre la multitud a mi izquierda.
Levanté la vista del móvil y le pregunté a mi madre:
–¿Dónde está Nena-chan?
–Contigo, ¿no?
–¿No está contigo?
–No.
–MIERDA, MIERDA, MIERDA, MIERDA.
En fin. Si habéis visto las noticias seguramente sabéis que a esa mani apenas fue gente: solo la justa para llenar de lado a lado las calles desde la estación de Atocha hasta Cibeles y luego desde Cibeles hasta plaza de España. Y a Nena-chan se la había tragado la multitud.
Empecé a llamarla a gritos mientras apartaba a la gente a empujones, corriendo hacia donde creía que podía estar.
–¡NENA-CHAN! ¡NENA-CHAN!
Nena-chan se volvió hacia mí tan tranquila y me contestó:
–¿Qué?
–¿Dónde vas?
Nena-chan se miró la mano. Estaba cogida de una señora.
–Creía que era la mano de la abuela.***
–¡Pero Nena-chan! ¿Cómo has podido pensar que era la mano de la abuela?
A mi madre le faltan varios trozos de la mano y os aseguro que cuando le das la mano SE NOTA. Pero es que además las manos de la abuela tienen una característica única: al otro lado del brazo suelen llevar pegada a la abuela. No a otra señora al azar que nos hemos encontrado por ahí. A la abuela.
–No sé.
La niña soltó a la señora, la señora se perdió entre la multitud y la nena y yo volvimos con mi madre.
El resto de la mani-fiesta-acción transcurrió sin incidentes reseñables y al final de la noche la niña declaró que aquel había sido el mejor día DE TODA SU VIDA.
Seis años, tienen.
Por mi parte, cuando llegué a casa todavía me temblaban las patas por aquello de haber perdido a la niña en mitad de una manifestación multitudinaria y tal.
–Qué mal lo he pasado –le dije a ZaraJota–. Lo único en lo que pensaba era en que tendría que decirle a la policía que había perdido a la niña por estar mirando el móvil y seguro que me miraban mal.
–¿Y no se te ocurrió pensar en cómo te miraría yo?
Desde luego es que no falla: es entrar en escena un tío y ya tiene que hacerse el protagonista.
* Unos días antes nos enteramos de que la niña había contado a sus amiguitos que iba a ir a una mani-fiesta-acción para odiar a los hombres. El bocinazo que se llevó todavía retumba.
** El mismo día de la manifestación, alguien envió al WhatsApp de padres un enlace para pedir que se prohibiera la manifestación, porque era "cristofóvica" [sic] y porque las feministas no son más que pobres mujeres manipuladas por los políticos. Una vez más, sin comentarios.
*** La niña creía que tenía cogida la mano de la abuela, pero la señora en cuestión también tenía los ovarios de plomo. O sea, ¿no se había dado cuenta de que llevaba una niña pegada? ¿Creía que estaba haciendo la conga o qué?
11 marzo 2019
Superar la timidez
Estaba merodeando por la sección de infantil en busca de libros nuevos del Pollo Pepe cuando me encontré con Gastón.
Puede que incluso lo pagara. Cosas más raras se han visto.
Llegué a casa y le dije a Nene-kun:
–Mira lo que te he traído, pero no estoy insinuando nada, GUIÑO GUIÑO CODAZO CODAZO.
Pero antes de que Nene-kun rozara el libro, Nena-chan ya le había dado un repelón.
–Mamá, ¿este es un libro para no ser tímido?
–Sí.
–Pues yo lo necesito porque soy muy tímida.
–¿Desde cuándo eres tú tímida? ¡Si te suelto en el parque y a los cinco minutos ya tienes una muy mejor amiga, los juguetes de una segunda y una galleta que te ha dado la madre de una tercera.
–Ya, pero es que yo soy tímida A LA GENTE.
–...
–¿Puedo llevármelo para leer en el autobús?
–Bueno, vale.
Nos subimos al bus y nos sentamos.
Al lado tenemos a un niño al que no conocemos de nada y que ni nos mira.
Pero eso a la señorita tímida le da igual.
–Hola, me llamo Nena-chan, tengo seis años. Mi hermanito se llama Nene-kun, tiene tres. Vamos al mismo colegio pero él va con los pequeños y yo con los mayores. ¿Tú vas a mi colegio? ¿A qué colegio vas? ¿Ya sabes leer? Yo sé leer. Tengo un libro. Mira. Mi mamá me lo ha comprado porque soy muy tímida A LA GENTE.
La madre del otro niño me mira en plan si esta es la tímida de la familia no quiero ver a la extrovertida.
–El libro le ha ayudado mucho –le digo.
Quizá debamos ofrecernos para promocionarlo o algo así.
04 marzo 2019
La galleta del señor
En medio del trajín, una tarde me llevé a Nene-kun a hacer papeleos varios, y rematamos la tarde en una oficina en la que había varios chavales jovencitos.
Y digo "chavales jovencitos" por no decir "niños", porque para mí que tenían como doce años el que más, pero bueno.
Cuando vieron a Nene-kun empezaron a hacerle cucamonas, le sacaron pinturas, le inflaron un globo, yo qué sé.
–Es que me recuerda a mi hermano pequeño –me decían, y yo pensaba: si tu hermano pequeño tiene tres años, ¿cuántos años tienes tú, Harry Potter? O sea, que la vida fértil de una mujer no da para tanto. ¿Seguro que tienes edad para trabajar?
En fin, que yo me callé porque soy muy educada, pero en una de estas llega un chaval y le dice al niño:
–Hola, campeón, ¿qué has hecho hoy?
–...
Nene-kun cortocircuitó del todo porque es un poco literal para sus cosas y cuando le preguntan qué ha hecho hoy siempre se queda pensando en plan te lo tengo que contar todo o qué.
Pero el chaval era inmune al desaliento.
–¿Has merendado?
–Tí.
Yo sabía perfectamente que el niño no había merendado y me vi venir lo peor.
–¿Qué has merendado?
–Tí.
Estaba claro que Nene-kun solo había entendido la palabra "merendado" (y tampoco del todo) y pensaba que era un ofrecimiento.
Tragué saliva.
El chaval no se había dado cuenta.
–¿El qué? ¿Qué has merendado?
–Tí.
Por favor, pensé para mis adentros sin saber cómo evitar el drama en ciernes, no insistas.
–¿Galletas? ¿Has merendado galletas?
–Tí, grasias.
Y Nene-kun extendió la manita.
Al chaval le hizo una gracia loca, le hizo al niño un par de carantoñas y se fue riéndose, sin saber que había desencadenado fuerzas que escapaban a su comprensión.
–Mamá. tero llalletas.
–Claro que sí, ahora mismo.
–Ahora mismo no, ahora-ahora.
–Es que no tengo galletas.
–Ese señor tene.
–No, no tiene.
–Sí tene. Me lo ha disido a mí. Llalletas merendar.
Ay...
–Espera, gordito, voy a ver si tengo algo en el bolso.
Rebusqué en el bolso y di con una tortita de arroz tan rancia que al olerla se me puso el pelo verde.
–Mira, lechoncillo, mamá tiene una galleta.
–¡NOOOOOO! ¡ESA LLALLETA NOOOOOOO! ¡QUERO LA LLALLETA DEL SEÑOR!
¿La galleta del señor?
Creo que de pronto entiendo la expresión "pedir una hostia a gritos".
25 febrero 2019
Tiempos interesantes
Interesantes en plan bien.
La única pega es que las cosas interesantes quitan mucho tiempo y cansan mogollón.
Sobre todo lo de cansar.
Hay días que los niños se duermen temprano y podría dedicar dos o tres horas a escribir, pero estoy tan cansada que no me siento capaz de pensar o, justo al contrario, mi cerebro es un avispero del que es imposible sacar nada en claro.
Me han asegurado que esta situación interesante se prolongará, como mucho, hasta principios de abril. Eso espero porque, francamente, ya tengo una edad, y además solo cuando escribo me siento persona.
Hasta que vuelva a ser poco interesante, no puedo estar segura de cuando actualizaré, o cómo.
Por supuesto, seguiré leyendo todos vuestros comentarios, los correos (podéis escribirme a lorzagirl@gmail.com) y, obviamente, también estoy en twitter.
SIEMPRE estoy en twitter.
Y para aquellos que tengáis mi teléfono, no dudéis en darle al whatsapp full power: suelo tener el móvil silenciado : )
Seguimos en contacto.
11 febrero 2019
Una tarde en el museo
El primer día iba muy ilusionada porque El Prado me gusta más que a un tonto un lápiz, entre otras cosas porque tiene calefacción y por esas fechas estábamos bajo cero. Nena-chan estaba muy ilusionada porque le molan las princesas y visitar a Margarita de cuando en cuando. ZaraJota estaba ilusionado porque le gusta ir a sitios donde nadie nos conoce y no pueden relacionarnos.
Y Nene-kun estaba de mal humor.
Probablemente necesitaba una siesta, no digo yo que no. Está durmiendo mal últimamente porque intenta subir la media nacional de mocos per capita el solito.
Así que entramos, dejamos la mochila en consigna, empezamos a ver el museo y a los cinco minutos o así Nene-kun empezó a gritar que quería beber agua.
–¡QUERO AGUAAAAAA! ¡QUERO AGUAAAAAAA!
Nos habían confiscado el agua a la entrada, así que salimos corriendo a un baño y le ayudamos a beber agua en el lavabo.
Seguimos recorriendo el museo y a los cinco minutos o así Nene-kun empezó a gritar que quería agua. Otra vez.
–¡QUERO AGUAAAAAA! ¡QUERO AGUAAAAAAA!
Salimos corriendo al baño. Otra vez.
–¡NOOOO! ¡QUERO AGUA DE VERDAAAAAAA! ¡EN UN VASOOOOOOO!
Intentamos convencerlo de que el agua de grifo es DE VERDAD pero no hubo forma, así que salimos corriendo otra vez hacia consigna para recuperar la mochila donde siempre llevamos un vaso de plástico porque ya sabemos que Nene-kun es muy especial con sus cosas.
Volvimos a pasar el control con el vaso de plástico, nos fuimos al baño, llenamos el vaso, Nene-kun se bebió el agua, pidió más, se la bebió de nuevo, dijo "Yatá", secamos el vaso y reanudamos la visita al museo, que ya habíamos cruzado de lado a lado tres veces, para que luego digan que no se puede ver El Prado en una tarde.
Pensé que a la tercera va la vencida y que podríamos empezar una visita decente.
Por fin.
Pero no.
Ya os he dicho que Nene-kun tenía un mal día.
–Mamá, disiste que íbamos a ver cosas chulas.
–Esto es muy chulo, ¿no?
–No, son pinturas nada más.
–Pero son muy chulas, ¿no?
–No. Quero cosas chulas.
–Vale. ¿Quieres ver un tesoro? Es superchulo.
–Sí. Pinturas no, solo chulo, ¿vale?
–Vale.
Nos volvimos a cruzar el museo de lado a lado para ver el tesoro del Delfín, que antes estaba en un sótano en unas estanterías del tipo que usan las abuelas para guardar los recordatorios de las comuniones y ahora está en una sala que parece una nave espacial.
A los niños les flipó todo.
Nene-kun no paraba de preguntar.
–¿Qué es eso?
–Una copa.
–Aaah. ¿Y eso?
–Otra copa.
–Aaah.¿Y eso?
–Otra copa.
Y así dos vueltas a la nave espacial, con visita intermedia al baño para beber más agua, dios bendiga al vaso de plástico.
Pasadas las vueltas de rigor, optamos por irnos. Solo que estábamos totalmente desorientados, así que nos metimos en un ascensor.
–Yo le doy al botón –dijo Nene-kun apenas un segundo antes de darle al botón de alarma.
¿Cómo decir esto suavemente?
Empezó a sonar la alarma.
Mucho.
Y después, a todo volumen, algo así como
"LLAMANDO A LA CENTRAL DE ALARMAS. POR FAVOR, ESPERE A SER ATENDIDO. TUUUUUUUU. TUUUUUUU. TUUUUUUUU...".
ZaraJota y yo nos miramos con cara de pasmo, pero Nene-kun no cejaba en su empeño.
–No se cierra puerta. Le doy otra vez.
–¡¡¡NOOOOO!!!
Ha llegado el momento de felicitar a los vigilantes de sala, porque llegaron walkie en ristre a una velocidad prodigiosa.
–El niño... le ha dado al botón... normalmente no están tan bajos...
–Es que esto no es un ascensor, es un montacargas para sillas de ruedas.
–Estooooo... es que estábamos en el tesoro del Delfín... nos hemos desorientado... queríamos salir...
–Y la salida está en otra dirección.
No, si al final nos quitarán el carnet de amigos en la primera visita.
04 febrero 2019
Los pajaritos
21 enero 2019
La incursión
Pues veréis: teníamos un montón de trozos de porexpan, 60 metros de luces de navidad y un faldón con el nombre del colegio. Entonces la junta municipal del distrito nos dio un camión y lo convertimos en una carroza para la cabalgata de reyes.
De paso, aprendí una valiosa lección: no hay nada que no se pueda resolver con bridas y cinta de doble cara.
La pistola de silicona, en cambio, deja de ser práctica en cuanto las temperaturas bajan de cero. Por si os lo estáis preguntando.
Bueno, pues hicimos la cabalgata y así como a las nueve de la noche teníamos a dos niños hiperexcitados, revolucionados y hasta arriba de azúcar, y no de los caramelos (que eran sin azúcar) sino de la merendola que nos habíamos zascado in itinere.
ZaraJota, que acababa de andarse seis kilómetros en el cordón de seguridad de la cabalgata, observó a los niños así como de soslayo y me dijo:
-Me voy a ayudar con el desmontaje me la carroza.
Y se largó, y me dejó a mí con los niños hiperactivos, que no sé por qué nos cogimos el autobús de vuelta porque tal y como estaban podían haber vuelto a casa corriendo. Tres veces. Conmigo en brazos.
Total, que llegamos a casa, consigo tranquilizarlos, los mando a la cama con la vaga promesa de que los mismo vienen los reyes magos esa noche (o no), y me siento en el sofá a tomarme El ColaCao de La Paz, que yo sé que es muy malo y tiene mucho azúcar y lo mismo ya soy un poco mayor, pero esos cinco minutos de tranquilidad mirando al vacío mientras me lo tomo son gloria bendita.
Entonces el grupo de WhatsApp de padres se volvió loco.
"Alguien ha entrado a robar al colegio ☹️"
"Cómo?"
"No puede ser 😥"
"Que sí, que alguien ha entrado a robar"
"Hoy?"
"Ha ido la policía?"
"TODAVÍA ESTÁN DENTRO"
"Hay luz en la biblioteca 😨😨😨"
Entonces recibí una llamada de ZaraJota.
-Soy yo.
-Ya sé que eres tú, lo pone en la pantalla del móvil.
-No, el del colegio.
-¿Y qué haces robando en el colegio?
No es por nada, pero puestos a robar mejor se va uno a otro sitio, sobre todo porque los Reyes Magos y la junta del distrito estaban repartiendo chocolate a menos de cincuenta metros y estaba aquello de bote en bote.
O sea: repartiendo. Comida gratis. En Carabanchel.
No cabía una viej... anciana más, así os lo digo.
Pero ZaraJota seguía ahí, a lo suyo.
-QUE NO ESTOY ROBANDO, JODER.
-Claro que no.
Y le guiñé un ojo. Pero él no lo vio y se lo tomó fatal.
-QUE HE VENIDO A TRAER LOS MATERIALES DE LA CABALGATA.
-Pero hombre, cómo se te ocurre encender las luces del colegio en plena noche, que las ha visto todo el barrio y se han pensado que eran ladrones.
-Si te parece me meto en el colegio a oscuras.
-Hombre, tanto como a oscuras no, con una linterna o algo.
-Claro que sí, y un pasamontañas también.
-¿Un pasamontañas? ¿Por qué? ¿Tienes frío?
-QUE LES DIGAS QUE NO LLAMEN A LA POLICÍA.
-Creo que han llamado ya.
-Ay... espero que el AMPA tenga presupuesto para fianza.
-Pues no sé si el AMPA estará para muchos dispendios: se ve que esta noche han entrado a robar al colegio.
14 enero 2019
La ballena
07 enero 2019
Solo sé que no sé nada, 5 y ya
El wifi, mi archienemigo.
Pues estaba yo tan tranquila sin meterme con nadie durmiendo la siesta mientras mi madre se ocupaba de mis dos hijos en pleno subidón de azúcar cuando llegó la Tita del Puerto.
-Niña, tú que estás más acostumbrada a internet, ¿me ayudas, que quiero comprar una cosa y no puedo?
Me levanté inflada como un pavo. SuperLorz al rescate de la sesentona analógica, allá voy.
Me senté delante del portátil. La Tita ya tenía abierta la web de la tienda.
-A ver, ¿tienes cuenta?
-Claro, mujer: una para los gastos diarios, otra para mis ahorritos...
-De correo. Cuenta de correo. Para entrar en la web.
-Claro: canario@correo.es
Como os podéis imaginar, los datos son falsos.
Pero el resto os juro por la gloria de mi madre que es 100% verídico.
Tecleé canario@correo.es y en la pantalla apareció
cnrio@correo.es
-Pero qué coj...
-Ay, sí, niña, que la a no funciona. Espera -mi tía sacó de detrás del portátil un teclado inalámbrico-. Toma usa este. Es el que uso yo.
Empecé a teclear en el inalámbrico.
canrio
cnari
canao
caca
caca
caca
-¿Qué te pasa?
-No sé, que no me apaño con el teclado inalámbrico.
Entonces mi tía tuvo una idea genial.
Probablemente la más genial de la historia.
-Vale, pues escribe con el teclado normal, y yo pongo las aes cuando me avises.
-Vale.
Que conste en acta que en aquel momento nos pareció superlógico.
¿Habría sido más lógico que ella escribiera todo donde yo le fuera indicando?
Seguramente sí.
¿Por qué no lo hicimos así?
Porque no se nos ocurrió, señores del jurado. NO SE NOS OCURRIÓ.
Así que tecleé una c.
Le dije a mi tía que pusiera una a.
Tecleé una n.
Le dije que pusiera una a.
Tecleé rio@correo.es.
-Ya está le dije. ¿La contraseña?
-Alpiste.
-Vale, pulsa una a...
Bueno, os vais haciendo una idea...
Pues no. No os hacéis una idea. Porque después de pasar por todo el proceso nos salió este bonito mensaje:
El nombre de usuario o la contraseña son incorrectos.
-Ay, pues nada, prueba con "arroz".
-Vale, pulsa una a...
Media hora más tarde...
-No, arroz tampoco.
-Prueba con "ananas".
-Vale, pulsa la a...
Pero tampoco era ananas, ni amanda, ni lalala...
Entonces se me encendió la bombilla.
-Tita, ¿seguro que tienes cuenta?
-Claro.
-¿Como cliente? ¿De esta tienda online?
-Ah, no. Es la primera vez que entro.
-Ajá.
-¿Pulso una a?
-No. Vamos a crearte un usuario nuevo, ¿vale?
-Vale.
Entramos a crear el usuario nuevo y, salvo el diminuto problema con la a, todo fue más o menos bien.
Los problemas empezaron cuando llegamos a la dirección.
-Voy a ponerlo todo en mayúsculas -le dije-, que queda como más lustroso.
-Vale.
-A ver, dime la dirección.
-Calle Latinoamérica, residencial Argentina, edificio La Pampa, escalera A, puerta A, El Puerto de Santa María, Cádiz.
Esto debe ser el famoso humor gaditano, porque si no no me lo explico.
-Tiene que ser broma -le dije a mi tía.
-No.
-Vale.
Para entonces ya estábamos perfectamente compenetradas, y tecleamos del tirón.
CaLLELaTINOaMERICa
Espera, ¿qué?
-Tita -le pregunté, porque ya me esperaba cualquier cosa-, ¿en ese teclado no funcionan las mayúsculas?
-Claro que funcionan: le estoy dando sin problemas cada vez que tengo que poner una a.
-Ay. A ver. Si yo tengo marcadas las mayúsculas en este teclado, y tú le vuelves a dar en ese, lo que hace el ordenador es QUITAR las mayúsculas. ¿Entiendes?
-No.
-NO TOQUES LAS MAYÚSCULAS.
-Vale.
Volvimos a teclear.
CaLLELaTINOaMERICa
-¡Tita, le estás dando a las mayúsculas!
-¡Es que no puedo evitarlo, es como un tic nervioso!
-Venga, intentémoslo de nuevo: yo pulso la C. Tú NO PULSAS LAS MAYÚSCULAS y le das a la A...
Media hora más tarde:
CALLELATINOAMÉRICA
Espera, ¿qué?
-Ay, niña. Que se me olvidó decirte que en ese teclado tampoco funciona la barra espaciadora.
-Es un programa de cámara oculta, ¿verdad?
-No te preocupes: tú le das a todo en el teclado del portátil, y yo le doy al espacio y a la a...
-SIN PULSAR LA MAYÚSCULA.
-...sin pulsar la mayúscula, en el teclado inalámbrico.
-Vale.
No me voy a entretener en describir la pesadilla que es escribir
CALLE LATINOAMÉRICA, RESIDENCIAL ARGENTINA, EDIFICIO LA PAMPA, ESCALERA A, PUERTA A, EL PUERTO DE SANTA MARÍA, CÁDIZ
con un teclado al que no le funciona la a ni la barra espaciadora, y teniendo que avisar a tu tía para que le dé a la a SIN PULSAR LA MAYÚSCULA y a la barra espaciadora en un teclado inalámbrico cada vez que lo necesitas.
Para cuando terminamos yo sudaba como un jamón del güeno y había perdido cinco kilos, que lo mismo tengo que hacerlo más a menudo, no digo yo que no.
-Bueno, pues ya está -le dije a mi tía cuando por fin completamos la dichosa compra.
-Ay, niña, gracias.
Gracias, dice.
-De nada.
-Es que de verdad, si lo tengo que hacer yo sola hubiera tardado una hora. Pero la gente joven es que abre la pantallita y todo les parece fácil.
"Fácil", dice.
31 diciembre 2018
Solo sé que no sé nada, 4
Blanca navidad.
Mientras los niños y yo estábamos en El Puerto con la Tita y mi madre, ¿dónde estaba ZaraJota, el amor de mi vida, el padre de mis hijos y buen tío en general?
En casa.
Con wifi.
Y yo, ¿tenía wifi?
No, señores del jurado.
NO.
-Tita, ¿tienes wifi?
-Claro, niña.
Le di a buscar red en el móvil y efectivamente me salían varias redes, todas ellas con su candadito porque la gente hoy en día ya no sabe lo que es la generosidad.
-¿Y cuál es la tuya?
-Churruflex
-Eh... ya, pero me salen varias. ¿Sabes cuál es la tuya?
-Fibra.
Miré en el móvil todas las redes disponibles y había cinco Churruflex_Fibra.
Vale, no son tantas. Puedo probar en todas.
-¿Y la contraseña?
-Contraseña1.
Me puse a probar Contraseña1 en todas las Churruflex_Fibra, y no pude acceder a ninguna.
-¿Te acuerdas de si pusiste Contraseña1 en mayúscula o minúscula?
-¿Contraseña1?
-La contraseña del wifi.
-No, si el técnico me la cambió por EstaEsLaContraseñaDelWifi la última vez que vino.
-¿Y eso?
-Para que no se me olvidara.
Vale, no pasa nada. Solo son cinco Churruflex_Fibra, puedo escribir EstaEsLaContraseñaDelWifi en el bloc de notas del móvil, y copiarla y pegarla para probar en las cinco.
Fácil.
No pude acceder a ninguna.
-¿PERO QUÉ COJONES LE PASA A MI FAMILIA CON EL PUÑETERO WIFI?
Primero mi padre y ahora...
¡Mi padre!
Mi padre padece un severo caso de memoria fotográfica y es capaz de recordar las contraseñas del wifi, incluso las que son una mezcla de números y letras en mayúscula y minúscula. Que lleve veinte años trabajando en el soporte técnico de Churruflex lo mismo tiene algo que ver.
Le mandé un mensaje.
"Papá, no puedo conectarme al wifi de la Tita"
"La contraseña es EstaEsLaContraseñaDelWifi"
"Ya, lo que no sé es la red"
"¿Has probado a mirarlo en el módem?"
Ya salió el listo que todo lo sabe.
24 diciembre 2018
Solo sé que no sé nada, 3
Si alguna vez necesitáis una coartada, no se la pidáis a la Tita del Cuerto y del Sur y de Todos los Santos.
Cuando llegamos a casa de la Tita, ella estaba, mira qué casualidad, a punto de ponerse a decorar la casa, y tenía todos los adornos navideños perfectamente organizados en la mesa, que parecía aquello un especial del ¡Hola!.
-Niños, ¿queréis ayudarme a decorar el árbol?
-¡Siiiiii!
-Lorz, tú no.
-Jo.
Desde que tengo hijos todo el mundo se empeña en tratarme como un adulto, es horrible.
-Bueno, niños, esperad un momento que traigo el árbol.
Los niños se quedaron en el salón expectantes hasta que mi tía apareció con, no sé cómo explicarlo mejor, cuatro ramas peladas y blancas metidas en un jarrón de cristal.
Muy bonitas. Muy de catálogo de decoración.
Pero lo que se dice un árbol, como que no.
A los niños se les cayó la mandíbula hasta el suelo. O sea: la decepción. Nena-chan es una optimista de la vida, pero en aquel momento estaba claro que ni siquiera ella se sentía capaz de arreglar aquello.
-Eh... ¿Tita? -dijo-. No tiene hojas.
Que lo mismo es que la Tita no se había dado cuenta, ¿eh? No perdamos la esperanza.
La tita miró el jarrón.
-Ya, es que no es un árbol-árbol. Son unas ramitas, de decoración. Queda muy fino y elegante.
Los niños miraron a la Tita, intentando decidir si se había vuelto loca o se estaba burlando de ellos.
-Ajá.
-A... a mí me gusta mucho, ya verás que bien queda.
La Tita estaba perdiendo convicción, probablemente porque mi madre y yo nos estábamos riendo de la situación disimuladamente.
Bueno, disimuladamente no.
Ahí, en toda la cara de los tres.
-Bueno -insistió la Tita-, vamos a decorarlo, ya verás qué bien queda.
-¿Tienes bolas?
-Eh... no... eh... yo le pongo unos... adornitos... mira.
-¿Todos son rojos?
-Sí, rojos y dorados. Queda muy fino y elegante.
Nena-chan suspiró: ni hojas, ni bolas, ni colorines... Eso ni era un árbol de navidad ni era nada. Pero ya os he dicho que es una optimista de la vida, así que ayudó a mi tía a decorar aquello, y Nene-kun siempre imita a su hermana, así que "decoraron" el "árbol" y les quedó muy bien.
Muy fino y elegante.
-Ahora me vais a ayudar con el belén.
-Vale.
Las cosas como son: a esas alturas Nena-chan desconfiaba.
-Las figuritas ya están puestas -dijo mi tía, porque una cosas es el amor a los sobrinos y otra dejarles manipular figuras de cerámica pintadas a mano-. Pero me podéis ayudar a echar un poquito de nieve por encima.
Mi tía sacó entonces una bolsa de nieve de porexpán, la abrió, cogió un pellizquito y los espolvoreó suavemente sobre las figuritas del belén.
A los niños se les pusieron los ojos como bolillas. Agarraron la bolsa, empezaron a coger nieve a puñaos y a arrojarla en plan temporal sobre el belén.
Había nieve por todas partes.
POR TODAS.
Si la Virgen llevara bragas, se había encontrado nieve debajo.
La nieve superó la repisa donde estaba el belén, inundó la de abajo, llegó al suelo, y se expandió por la casa, afectando especialmente a la ropa y al pelo de los niños.
Cuando la bolsa se quedó vacía, los niños me llamaron.
-Mira, mamá, ¿a que ha quedado bonito?
-Uy, sí, precioso.
Muy fino y elegante.
17 diciembre 2018
Solo sé que no sé nada, 2
Yo qué sé.
Llegó un punto en que la única que no sabía el secreto de la sorpresa era Nena-chan, precisamente la persona que iba a darla.
Eso sí, ella estaba emocionadísima.
El día D a la hora H, mi madre y yo nos subimos al tren con los dos niños, los abrigos, dos maletas, su bolso, mi mochila, la mochila de los juguetes, la bolsa de la merienda, la bolsa con los sándwiches de Rodilla que un niño más grande y más fuerte que ella le había obligado a comprar, un ramo de flores y una caja con pasteles.
-Lo bueno de ir a casa de tu tía -me dijo mi madre-, es que tiene de todo y no hace falta que llevemos mucho equipaje.
Yo no hice ningún comentario, pero la verdad es que si eso le parecía poco equipaje me gustaría saber exactamente qué llevaba cuando se fue con mi padre a recorrer Italia, y si alquilaron un remolque o directamente un camión de dos cuerpos.
Mientras nosotras colocábamos la impedimenta, Nena-chan y Nene-kun habían localizado sus asientos, habían bajado las bandejas y dispuesto los juguetes en lo más parecido posible a un bazar.
Mi madre se quedó boquiabierta.
-Estos niños, ¿es que no se extrañan de nada?
Que una vez más me tuve que callar, pero cómo se van a extrañar de nada estos niños, si les hacemos cada cosa que ya están curados de espanto con todo.
Entre nuestros grandes hits vacacionales: tomar un tren, un cercanías y un autobús que nos dejó en mitad de un descampado, desde donde tuvimos que cargar con los dos niños y toda la parafernalia hasta un cámping; alquilar un coche automático que ZaraJota claramente no sabía manejar, y del que nuestras costillas todavía se acuerdan; equivocarnos de parada y bajarnos dos antes, y tener que andar dos kilómetros por un polígono desierto y bajo cero; perdernos en mitad del bosque, por supuesto a pie y con un jabalí acechando; y por favor no olvidemos aquella vez que me pareció una idea grandiosa ir con Nena-chan, entonces un Bebé-chan de un año, y equipaje para un mes a Barcelona, en metro y vuelta hasta la Boquería para ver a la familia de ZaraJota, después en cercanías hasta Blanes, luego en autobús hasta la casa del Tito, autobús y cercanías de vuelta para Barcelona y tren hasta Valencia, donde nos estaba esperando ZaraJota. Y luego que por qué me duele la espalda.
En cualquier caso, los niños estaban encantados con el viaje, la sorpresa, los juguetes y las chuches que les había comprado con la esperanza de comérmelas yo.
Vana esperanza, diría.
Además yo empecé en plan telonero a caldear el ambiente.
-¿Dónde vamos?
-¡Al Cuerto de Santa María!
-¿A quién vamos a ver?
-A la tita del Cuerto y del Sur.
Y de Todos los Santos, amén.
-¿Y ella lo sabe?
-Nooooooo, es una SORPRESA.
-Anda, ¿y cómo vamos a hacer para que nos abra el portal sin enterarse?
-...
-Ya sé, podemos decir que somos un cartero comercial.
-¿Cartero comercial?
-Es el señor que deja en el buzón los folletos de juguetes.
Entre otras muchas mierdas que no voy a entrar a describir.
-Ahhhh.
-A ver, Nena-chan, cómo lo dices.
-Cartero comercial.
-No, no. La voz más grave.
-Cartero comercial.
-Perfecto. Sigue practicando hasta que lleguemos, que mamá se va echar una siesta.
Pues como diez mil horas más tarde, porque los viajes con los niños siempre son eternos, llegamos a la puerta de la Tita del Cuerto, del Sur y de Todos los Santos. Le endosamos el ramo de flores a la niña, los pasteles al niño, y llamamos al telefonillo.
-Holaaaaa, ¿quién es?
-Cartero comercial.
-Ah, sí, pase, pase.
La verdad sea dicha: Dios no llamó a mi tía para el mundo de la actuación. Pero la niña estaba tan emocionada que le dio lo mismo.
Subimos a casa de mi tía, plantamos a la niña, al niño, el ramo de flores y los pasteles delante de la puerta, llamamos al timbre y mi madre y yo nos escondimos en el hueco de la escalera, riéndonos discretamente a todo volumen.
Dios tampoco nos ha llamado para ser actrices, para qué nos vamos a engañar.
Mi tía abrió la puerta y se encontró el panorama niña, niño, flores, pastel.
-Ay, qué sorpresa más grandeeeeee.
Lo siento, Tita, este año el Oscar tampoco.
Mi madre y yo salimos del escondite y entramos todos a la casa, donde mi tía estaba explicándoles a los niños que ella no se lo esperaba PARA NADA.
-Ay, ay, como no habéis avisado no tengo juguetes para vosotros.
-Bueno, no pasa nada -dije.
-¿Qué tal el viaje?
-Mátame -mi madre me dio un codazo. Es que está en contra de la violencia en general, pero no contra mí en concreto.
-Ay, pobres. ¿Queréis tomar algo? Tengo zumos, colacao, franfurkechu, chocolate y galletas. Pero de casualidad, ¿eh? Porque yo no tenía ni idea de que veníais.
Menos mal que era un viaje sorpresa, porque si llegamos a estar encubriendo un asesinato lo llevábamos claro.
06 diciembre 2018
Solo sé que no sé nada
Bueeeeeno, estoy escribiendo directamente en la app de blogger para móvil y tiene literalmente 3 (tres) opciones así que puede pasar cualquier cosa, desde que esto se suba un martes a que se suba tres veces al día o nunca, pero quién dijo miedo.
La culpa de todo la tiene la comunidad de Madrid por declarar el 7 de diciembre no lectivo.
Alguien se tenía que quedar en casa con los niños y me tocó a mí en un sorteo, que para mí que hubo tongo porque ZaraJota dijo:
-Elige un número del 1 al 10.
-38.
-¡Justo el que estaba pensando!
-Jo.
-Lo siento, Lorz, el azar es así.
Ya que tenía que gastar un día de vacaciones, le dije a mi madre que si le apetecía que nos fuéramos a las jornadas de puertas abiertas del congreso de los diputados, que es una cosa muy chula que siempre he querido hacer con mi madre.
-Ay, pues pensaba irme al Puerto para darle una sorpresa a la Tita. Pero me puedo llevar a los niños.
-Bueno, si vas con los niños yo también voy.
-Bien pensado, Lorz, tampoco tengo tanto interés por ir.
-¡Que sí! ¡Ya verás lo bien que nos lo pasamos!
-Me lo pasaría mejor si fuera sola con mis nietos.
-¡Y conmigo!
-Yo. Con mis nietos. Sola.
Empezaba a sospechar que mi madre quería decirme algo, pero no sabía qué y estaba demasiado emocionada con lo de darle una sorpresa a la Tita.
No paraba de imaginarme su cara cuando abriera la puerta, cuando nos viera a los cuatro, cuando le diera un soponcio, cuando la reanimaran...
Estaba tan emocionada que se lo conté a todo el mundo. ¡Tres hurras por WhatsApp!
Pero no a la Tita. Porque era una sorpresa, claro.
Hasta dos días antes del puente, cuando llegó un mensaje del Primo Guapo al Grupo Reprimos:
"Lorz, ¿vais a venir al pueblo en el puente?".
A lo que yo muy sabiamente contesté algo así como:
"Pero si ya te he dicho que en el puente vamos al Puerto para darle una sorpresa a la Tita".
En el grupo se hizo un silencio que se podía cortar con un cuchillo y entonces me di cuenta: la Tita también está en el grupo.
Mierda, mierda, mierda, mierda.
Lorz, elimina mensaje.
¿Eliminar para mí o eliminar para todos?
Eliminar para mí.
¡Nonononononono!
Mierda, mierda, mierda, mierda.
Entonces me fui al Grupo Familia, en el que NO está la tita.
"MADRE, LA HE LIADO PARDA"
"Lorz, sigue el protocolo: corta la luz y echa arena al microondas hasta que se apague el fuego"
"No, eso no"
"..."
"Vale, eso también. Pero además he chafado la sorpresa de la Tita"
"No te preocupes Lorz"
"CÓMO NO VOY A PREOCUPARME HE CHAFADO LA SORPRESA SE VA A DAR CUENTA JODER JODER JODER"
"La Tita ya lo sabe"
"?"
"¿Cómo vamos a presentarnos cuatro personas en su casa sin avisar? Se lo he dicho. Y ella va a fingir sorpresa porque parece hacerle ilusión a cierta persona infantil e inmadura. Y a los niños también".
Vale. La Tita leerá el mensaje y fingirá no haberlo leído para que yo no me dé cuenta de que sabe que vamos y poder fingir sorpresa.
Efectivamente, la Tita no dijo mi mu.
La sorpresa, o al menos el fingimiento de la sorpresa, estaba a salvo.
Todo lo a salvo que puede estar algo en lo que yo tenga que ver.
Porque aquella tarde me di cuenta de que mi abrigo tenía un agujero enorme y entré en pánico porque soy muy friolera.
Así que volví al grupo.
"La estación espacial internacional me ha dicho que tengo tal bujero en el abrigo que lo están viendo hasta ellos.
Tita,
cuando vayamos a verte este finde, ¿me puedes llevar de shopping?".
A mi favor debo decir que esa vez no fue necesario que se hiciera el silencio para que yo me diera cuenta.
Todo lo demás fue exactamente igual:
Mierda, mierda, mierda, mierda.
Lorz, elimina mensaje.
¿Eliminar para mí o eliminar para todos?
Eliminar para mí.
¡Nonononononono!
Mierda, mierda, mierda, mierda.
Entonces me fui al Grupo Familia, en el que NO está la tita.
"MADRE, LA HE LIADO PARDA"
"Hija, plantéate hacerte crudivegana, que no ganamos para incendios"
"No, eso no. La Tita. Que la he vuelto a liar. Con la sorpresa"
"Ya te he dicho que ella lo sabe"
"Pero no sabe que yo sé que ella lo sabe"
"Sí lo sabe"
"¿La Tita sabe que yo sé que ella lo sabe?"
"Sí"
"Pues si la Tita sabe que yo sé que ella lo sabe. ¿Por qué vamos a hacer como si fuera una sorpresa?"
"Pues si te digo la verdad, no lo sé"
Mira que lo sabía...
03 diciembre 2018
El pequeño Spider-error
Pues no. Porque no estábamos hablando de la película, sino del musical, así que...
-¿Billy Elliot ES Spiderman?
-No, Spiderman ERA Billy Elliot, cuando era pequeño y eso. Venga, que es nuestra parada y nos tenemos que bajar.
Y me olvidé totalmente del asunto.
Pero Nena-chan no.
Pasados unos días ZaraJota Me dijo que Nena-chan quería ver Billy Elliot.
-Está emperrada con ir a ver Billy Elliot. Se ve que alguien le ha dicho que Billy Elliot es Spiderman de pequeño.
-...
-Has sido tú, ¿verdad?
-...
-¡Lorz! ¡No le digas tonterías a la niña!
-¡No son tonterías! -le dije-. Es... ¡frikismo básico!
-Ay, Lorz. A ver cómo lo arreglo.
ZaraJota es que es así: se cree supermaduro y superresponsable solo porque es él quien recoge a los niños del colegio, les da de merendar, los lleva a extraescolares, les ayuda con los deberes, los baña, les da la cena, se asegura de que se laven los dientes y los acuesta.
-Nena-chan, Billy Elliot no es Spiderman de pequeño.
-¿No?
-No. Mamá te ha dicho eso porque el actor que hace de Spiderman también hacía de Billy Elliot cuando era pequeño.
-¿El actor?
-Eso es.
-Entonces... ¿Spiderman no existe de verdad?
Arregla eso ahora, señor supermaduro.
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Arreglado.
El sábado pasado fuimos a ver Spider-Man: Un nuevo universo, que es una maravilla y recomiendo 100% (aunque quizá no para niños tan pequeños). Ahora sabemos que hay muchos universos paralelos con muchos Spiderman diferentes.
¿Hay un universo en el que a Billy Elliot le picara una araña y se transformara en Spiderman? No veo por qué no.
25 noviembre 2018
Problemas técnicos
Buscadme en twitter, que de a poco en poco me resulta más fácil.

