30 abril 2017

Eurodisney, parte 4


Previously in Lorz...
En el aeropuerto ya para las vacaciones de agosto.

Si no tenéis niños pequeños es probable que no sepáis que para los viajes se recomienda llevar 6 pañales por cada niño y día porque el pañal se debe cambiar cada 3-4 horas, tanto si está sucio como si no.
Siguiendo esta lógica, y teniendo en cuenta que a Bebé-kun le cuesta hacer caca, para nuestro primer día en Eurodisney puse cuatro pañales en la mochila, y uno en el culete del niño.
5 pañales para 12 horas.
ZaraJota y Nena-chan se fueron a montarse en cosas (#cosas) y Bebé-kun y yo nos quedamos paseando por Fantasyland, hasta que Bebé-kun descubrió los bancos.
Los bancos de Fantasyland tienen una altura estupenda para ser un niño de 19 meses al que le gusta Subirse y Bajarse de Sitios Una y Otra Vez.
Se subía.
-¡BIEEEEEN! -se aplaudía un poco a sí mismo.
Se bajaba.
-¡BIEEEEEN! -se aplaudía un poco a sí mismo.
Se volvía a subir...
Bueno, lo vais pillando.
Cuando vi que el nene lo tenía todo controlado me senté en un ladito del banco y me relajé.
Ay. Me dije. Qué bonito es esto. Y qué relajante. Y qué limpio está todo, no se ve ni un papel en el suelo. Y... bueno... la verdad es que para lo limpio que está huele un poco como a caca. A caca recién hecha, además. Calentita.
-Bebé-kun, ¿te has hecho caca?
-TÍ. ¡BIEEEEEN!
Nos fuimos al baño y le cambié el pañal. Para cuando salimos ya casi era su hora de comer y Bebé-kun estaba entrando en masa crítica, así que hice una cosa de la que avergüenzo ligeramente.
-Hoy nos vamos a tomar el tarrito a temperatura ambiente, ¿vale?
-¡VALE! ¡BIEEEEEN! -y se aplaudió un poquito, para animarse un poco, digo yo, aunque realmente no era para tanto, vaya, que era puré de calabacín y estábamos a 30 °C; además el aceite de palma conserva el calor estupendamente.
El mejunje aquel le sentó muy bien, tanto que se sentó al sol y se relajó. Mucho. Hasta rebosar el pañal o así.
Me lo llevé al baño y le cambié el pañal, con tan mala suerte que se me cayó uno al lavabo y lo tuve que tirar. 
Solo nos quedaba otro pañal limpio, pero con suerte y un poco de contención igual podíamos aguantar hasta que fuéramos al hotel a dormir la siesta.
Salí del baño y me encontré a ZaraJota y Nena-chan, que venían haciendo eses después de montarse en Dumbo en innumerables ocasiones (2).
-Ay, qué bien me vienes -le dije a ZaraJota-. Coge al niño, que voy a hacer pis.
Cuando salí del baño, otra vez, ZaraJota tenía esa expresión de "acabo de hacer algo responsable" que he aprendido a temer.
-Le he cambiado el pañal al niño.
La espalda me hizo esa cosa que dice Stephen King que le pasa a la gente que tiene mucho miedo.
-¿Se había hecho caca?
-No, es que he pensado que ya llevaba mucho rato con ese.
-¡NOOOOOOOOOO!
-Por cierto, no quedan pañales.
Lloré un poco, pero en bajito, por miedo a que Walt Disney en persona viniera a devolverme la felicidad.
Y luego, me rehice.
A ver.
Son las tres y tenemos que ir a comer o perderemos la reserva.
Bebé-kun solo tiene el pañal que lleva puesto.
Por otra parte hoy ha hecho mucha caca.
Sin duda podemos aguantar hasta después de comer con el pañal que le acabamos de poner, ¿verdad?
Y así nos fuimos a comer con toda mi familia al Auberge du Cendrillon, que para el que no lo sepa es el restaurante donde están todas las princesas, y pasan a saludarte mientras comes, y es muy bonito todo y la gente llora, pero yo no porque tengo dignidad, o la tenía hasta que se nos acercó Blancanieves y Nena-chan la abrazó y a tomar viento la dignidad porque me eché a llorar porque la niña ha tenido etapa Frozen y etapa Rapunzel y etapa Trolls, pero la primera y a la que siempre volvemos es a Blancanieves.

(Aunque por supuesto cuando Blancanieves le preguntó cuál era su princesa favorita, Nena-chan contestó "no lo sabo" y me entraron ganas de lanzarle un zapato)

Acababa de irse Blancanieves y estábamos todos los adultos mirando al techo para hacer como que no llorábamos cuando mi madre dijo:
-Qué bonito es todo, desde luego, cuidan cada detalle. Lo que no me explico es lo mal que huele de vez en cuando.
-Pues yo no he notado nada -dije, y de pronto me llegó un aroma familiar.
Le di a ZaraJota una patada para llamar su atención y luego le dije telepáticamente: "Tenemos un problema".
”¿Has vuelto a tragarte el tenedor por accidente?"
"Dos problemas. Tu hijo se ha hecho caca"
"¿ESE OLOR SALE DE BEBÉ-KUN?"
"¡No grites! Disimula. A ver si aguantamos hasta que hayamos comido"
"¿Con esta peste?"
"Me lo voy a quedar en brazos para que no lo esparza, a ver si nadie se da cuenta"
Y lo cogí en brazos. Pero entonces mi madre dijo:
-Ay, Bebé-kun, así no dejas comer a mamá. Anda, ven conmigo...
No llevaba ni tres segundos con el niño en brazos cuando empezó a olisquearlo.
-Lorz -me dijo-, ¡este niño huele muy mal!
Desde luego es que hay que ver cómo somos: diez minutos con la realeza y ya le empezamos a arrugar la nariz a los pobres.

Continuará...

23 abril 2017

Eurodisney, parte 3

Previously in Lorz...
Eh jodío de ehplicar.

Voy a decir una cosa que me va a traer muchos problemas, pero no puedo ocultaros la verdad ni un minuto más:

soy la más normal de mi familia.

Ya está. Ya lo he dicho.

Mi familia tiene puñetitas de todos los modelos, pero la puñetita más general y compartida es la manía de la puntualidad.
Bueno, puntualidad. 
Ser puntual es llegar a la hora que toca.
Para mi familia ser puntual es llegar un cuarto de hora antes, media hora antes para ir con un poco de margen. De hecho, si vas una hora antes, mejor, que siempre te puede surgir cualquier imprevisto.
Cuando estamos por separado todavía somos capaces de disimular la tarita, pero cuando estamos juntos nos retroalimentamos y alcanzamos dimensiones épicas.
Por suerte, casi nunca estamos todos juntos.
Pero claro...


FLASHBACK...

-Todos, Lorz. Nos vamos a Eurodisney TODOS.

FLASHFORWARD...

La neurosis colectiva empezó varias semanas antes de la hora prevista de embarque, pero os voy ahorrar los detalles para que no tengáis pruebas contra nosotros el día que decidan internarnos en un centro especial. 
El vuelo salía a las 8:45 de la fruta mañana de un fruto sábado, y calculé que con salir de casa a las 6:00 era más que suficiente. Vaya, que el aeropuerto está a escasos 20 minutos de casa, y a esas horas ni hay tráfico ni nada, pero bueno, mi idea era llegar, pasar el control, y sentarme a dar tetica tranquilamente frente a la puerta de embarque.
Pero la víspera mi familia alcanzó el punto crítico.
Antes de nada, un poco de contexto.
Me había levando a las 6:00, había llevado a los niños al colegio y me había ido a trabajar. Llevaba toda la tarde intentando encajar el equipaje de cuatro personas (peor: de tres personas y un bebé) en una única maleta (spoiler: no lo conseguí), planchando cositas de última hora, intentando recordar si llevaba todo lo que necesitaba o no. Eran las nueve de la noche, no habíamos cenado, y los niños estaban que se subían por las paredes.
Y entonces mi madre llamó por teléfono.
-Filla -me dijo-, que llevo ya un rato sentada en el sofá con el abrigo puesto.
-¿Vas a montar una granja de pollos?
-No, es para irme ya al aeropuerto.
Jo. Me gustan los pollos.
-¿YA?
-Sí, es que tu hermano dice que deberíamos estar allí a las 6. Y claro, para estar allí a las 6 hay que salir de casa por lo menos a las 4, y para salir a las 4 yo tengo que levantarme por lo menos a la 1, y he pensado que mira, que ni me acuesto.
-Vale, ¿por qué llevas el abrigo puesto?
Que estamos a treinta grados, por el amor de dios.
-Porque he mirado la previsión del tiempo para los próximo diez días, y el martes va a refrescar.
-Claro. Bueno, rebobinemos un poco: ¿que mi hermano ha dicho QUÉ?
Hermano Mediano ha estado en Finlandia, Islandia, Japón y China, en esta última varias veces. Cualquiera diría que a estas alturas ya se habría acostumbrado a todo el tema de los horarios y los aeropuertos.
Sí, cualquiera lo diría.
Pero yo no.
-Que tenemos que estar allí por los menos dos horas antes del vuelo, y como el vuelo sale a las 8...
-¡El vuelo sale a las 8:45!
-Pero la hora de embarque es a las 8:15, así que tenemos que estar allí como mínimo a las 6 y claro, ¡es que es prácticamente hora de salir ya!
Lo primero que pensé es que mi madre se había vuelto loca de pronto. Luego me lo replanteé y me dije que bueno, igual tan de pronto no era.
Pero no se trataba de eso. A mí me daba pánico pensar que iba a pasar tres horas en el aeropuerto, con todo cerrado, nada que hacer, dos niños pequeños, mis padres, mis hermanos y ZaraJota drogado (esa historia para otro día...). Tenía que encontrar la forma de poner un poco de sensatez pero claro, la sensatez no es mi fuerte.
Por eso recurrí a una autoridad superior.
-Pero vamos a ver... ¿padre qué opina de todo esto?
-¿Tu padre? ¡Hace una semana que salió para el aeropuerto!

Estamos apañados.

continuará...

17 abril 2017

Eurodisney, parte 2

Previously in Lorz...
Cuando ahorremoh un poquillo-o-o.


La verdad es que mis padres no habían ahorrao un poquillo, como demuestra el hecho de que nos íbamos ocho personas, cuatro días, a pensión completa, a uno de los mejores hoteles, y que después no nos han dejado pagar ni un café.
Para ser justos, mi madre me dejó pagarle un café. 
1,35 €. 
Ahora que lo pienso, también quiso un croasán para acompañar. 
Otro 1,95 €
Es que mi madre siempre ha sido muy de abusar. 
Mi padre solo puso una condición.
-A mí darme de comer bien.
-Bueno, con el paquete que has contratado tenemos acceso a muy buenos restaurantes; la única pega es que hay que reservar con mucha antelación.
-Pues ocúpate tú, que entiendes de estas cosas.
Me quedé un poco perpleja. ¿De qué cosas? ¿De comer? ¿De restaurantes? ¿De reservar?
Pero bueno, ya que nos íbamos a Eurodisney totalmente por la cara tampoco me iba a negar a hacer unas llamadas.
El teléfono de reservas de Eurodisney te da la opción de atenderte en varios idiomas, entre ellos el castellano.
-Qué bien -pensé, pulsando la opción "castellano".
-Bon jour.
-La p*t*.
-Ah, ¿espagnol?
-Oui. Sí. Yo qué sé.
-Si pguefiegue le puedoo atendeg en espaniol.
-Sí, por favor. Quiero hacer una reserva para el restaurante de las princesas... eh... ¿le Auberge du Cendrillon?
-Oui. ¿Cuantas pegsonas?
-Seis adultos, una niña, un bebé.
-Ocho pegsonas. Paga senag está todo completo-o. Paga comeg tenemos hueco-o a las 11:30. Nada má-ás.
-¡Si queda más de un mes!
-Son muy populague-es, las pguinsesa-as. Espegue-e, tenemos otgo-o hueco a las 15:30.
Estimado dios, si existes, que le pase algo bueno a la familia que decidió anular su reserva en ese preciso momento. Gracias.
-¡Ese! ¡Me lo quedo! Es un poco tag... tarde pero me da igual.
-Es una hora muy espaniola para comeg, jijiji...
-Y queremos una tarta de cumpleaños.
-Pegfecto, ¿qué eda-ad tiene el niño-o?
-Um... sesenta.
-¡Pegfecto-o! Nos gustan los niño-os de todas las edade-es!

Me quedé tan contenta con mi reserva, pero pasados unos días volví a llamar.
No es porque tenga toc y haya llamado unas sesenta veces a confirmar que todo esté correcto, ¿eh?
Es que tardé un poco en cuadrar el planning.
Y además tengo toc.
Pero esta vez la llamada fue un poco diferente.
-Buenoh díah, soy Hosé Cal·los.
Hace poco he leído un libro que decía que el catalán es el único idioma europeo que utiliza la l geminada. Falso: el gaditano la usa continuamente.
-Eh... hola... ¿es el teléfono de reservas de Eurodisney?
-Claro, mujeh.
-Eh... Quiero hacer una reserva para Chez Rémy.
-¿Cuántoh soih?
-Seis adultos, una niña, un bebé.
-A mí dime los culoh que tengo que sentar.
-Eh... -yo no sabía que en Eurodisney se podía tener culo-, um... ocho.
-Ocho. Ehtoy viendo que tieneh una reserva pal Auberch du Sendrillón, con tarta de cumpleañoh.
-Sí.
Miarma.
-Pueh te cuento: aquí tieneh apuntao que quiereh la tarta de fresa y nata.
-Sí.
Albergaba la esperanza de que la nata fuera en realidad chantilly. Por las risas.
-Eh que ahora tenemos también la tarta del veintisinco aniversario.
-Ah, genial. Y ¿cómo es?
-Pueh la verdad, eh mu jodío de ehplicar.
Parece la tarta ideal para mi familia, sí.

continuará...



La jodía tarta. 

12 abril 2017

Eurodisney, parte 1

1992, antigua carretera nacional IV, en algún punto entre Sevilla y Córdoba. 
-Niñoh, ¿oh ha guhtado la Ehpo? -dijo mi padre, mirándonos de reojo mientras conducía.
-¡Sííííííííií!
-¿Dónde quereih que vayamoh la prósima veh?
-¡A URODIHNI!
-Bueno, eso-o-o cuando ahorremoh un poquillo-o-o.


2016, Madrid, en algún punto de Carabanchel. 
-El año que viene cumplo 60 -me dijo mi padre.
-¡GUAU!
-Impresiona, ¿eh?
-No, es que han abierto una tienda de galletas para perros, y quiero ver si doy el pego y me puedo comprar una. ¡GUAU, GUAU!
-... claro... Bueno, que estoy pensando en hacer algo especial. Pero "especial" de verdad, no especial como tú.
-Pues para los 60 no sé qué harás, pero para los 65 podíamos ir todos a Eurodisney.
Que 60 es una cifra muy redondita y muy mona y muy tal, pero el verdadero hito es cumplir 65, jubilarse (ja, ja) y a vivir la vida.
-Bueno -dijo mi padre-, eso-o-o cuando ahorremoh un poquillo-o-o.
O sea: que no.


2017, Madrid, en el mismo punto de Carabanchel que antes. Exactamente el mismo punto. Es que en mi familia somos un poco especiales con el tema de los asientos para comer y tal. 
-No hagáis planes para semana santa -dijo mi padre-, que nos vamos a Eurodisney.
Se me escapó la fanta por la nariz de la impresión.
-Mira -le dijo-, solo porque madre y tú os vayáis a Eurodisney no voy a quedarme yo sin salir, por mucho que vuestro gato sea idiota y le dé miedo quedarse solo en casa.
-Todos, Lorz. Nos vamos a Eurodisney TODOS.
Me quedé sin palabras. Y creedme, eso no pasa a menudo.
-No sé qué te sorprende tanto, Lorz, si fue idea tuya.
-¡Yo dije a los 65! ¡Que ahora me paso el día con la teta al viento y en Eurodisney hace mucho frío!
Coñoyá.
-¡Pero es que hemoh ahorrao un poquillo-o-o AHORA!
Así visto, ahora es un momento estupendo.


continuará...





23 marzo 2017

La dichosa merienda

Dos trabajos.
Dos niños.
Dos horas de transporte público diarias.
Pero lo que REALMENTE me impide actualizar con más frecuencia es que a pesar de tener mis dos cuentas de gmail perfectamente instaladas, hay días en que Google no reconoce la de lorzagirl@gmail.com y no hay manera de acceder al blog.


Estoy harta de las meriendas del colegio.
Ya está, ya lo he dicho.
Hay veces en las que pienso que nos quedan diez años de colegio con sus correspondientes meriendas y me entra una congojo existencial muy gordo.
Técnicamente, la culpa no es de la merienda.
Es decir, la merienda no tiene la culpa de que mi despertador suene a las 6:30, pero Bebé-kun se aferre a la teta hasta las 7:30, y luego tenga que hacer el desayuno, la merienda y mi tupper a toda prisa, con el niño todavía colgando del pecho y la niña negándose a colaborar.
Y desde luego, la merienda no tiene culpa de que después de todo el esfuerzo, Nena-chan no se la coma.
Y eso que lo he probado todo.
Incluido un aproximado millón de veces que he abierto la nevera en el último momento, he visto que no quedaba nada de fruta, y le he metido en la mochila un zumo (sí, con azúcar) y cuatro galletas (sí, con azúcar).
Ni el otro millón de veces aproximado que, en las mismas circunstancias, le he metido una gelatina de esas de chupar. 
Solo soy humana, y además no consigo que me funcione el giratiempos. 
Primero le compré unos tupper monísimos (de Frozen) y no se comía la merienda.
-Es que la mamá de Amiga-chan le pone la merienda en una bolsa de PLÁSTICO.
-¡Pero tu tupper mola más que una bolsa de plástico!
-¡Es que le pone una pinza ROSA! ¡Y le escribe COSAS!
Después de dirigirle mentalmente un par de apelativos a la madre de Amiga-chan, renuncié a los tuppers de Frozen. Pero Nena-chan seguía sin comerse la merienda.
-Es que el plátano estaba asqueroso ASQUEROSO -me dijo un día. Viendo el aspecto del plátano, tenía toda la pinta de que "alguien" se hubiera sentado encima.
-Es que la manzana me picaba en la boca -probablemente porque después de pasar ocho horas a una temperatura de 22 ºC en una bolsa de plástico había macerado hasta alcanzar estatus de sidra.
-Es que no queriba pera -eso es de vez en cuando, que tiene un día sincero.
Entonces empecé a ser creativa.
Le cortaba los sandwiches con un cortapastas de figuras.
Le ponía tomatitos cherry con queso picado.
Le hacía dibujos con rotulados en el plátano.
Por cierto, mala idea. Con el calor despinta. 
Le hacía bocaditos de galleta integral y queso de untar.
Y, el gran golpe maestro: volví a meterle la merienda en un tupper cuyo principal atractivo era... ¡pertenecer a su hermano!
Vivir para ver. 
Cada vez que introducía en el menú algo nuevo funcionaba un par de veces (no consecutivas) y luego volvíamos a las andadas.
-Nena-chan, no te has comido los tomatitos...
-Es que SIEMPRE me pones tomatitos y mis amigas disen que eso no puede ser.
Primero: una vez por semana no es siempre.
Segundo: nos espera una adolescencia terrible.
A la mañana siguiente le pregunté directamente qué quería merendar, porque total, toda resistencia es fútil.
-No lo sé.
-A ver, ¿qué te gusta?
-Lo que tú no me prepares.
-Sí, ya me voy dando cuenta.
Nena-chan se lo pensó un poco.
-Un día mi amiga trajió unos sereales con leche DENTRO. Yo QUIERO.
-Pero entonces te los habré preparado yo y ya nos los querrás, ¿no?*
-...
-Tengo una idea: como estoy casi segura de que la otra niña le pide a su mamá lo mismo que te hago yo a ti, vamos a seguir como hasta ahora y lo compartís.
-¡NOOOOOO! Yo quiero lo mío para mí. Pero que sea lo de ella.
Creo que a partir de ahora voy a optar por el robo organizado de meriendas.






*Efectivamente, cuando le compré los cereales no los quiso.








07 marzo 2017

Más caca. Lo siento. Es que los niños son en parte catalanes.

Hace unos días nos fuimos al pediatra porque hacía mucho que no íbamos Bebé-kun tenía fiebre y el pediatra lo miró por todos lados y nos dijo:
-Este niño está con gripe.
-Ay, pobre, la gripe ahora...
-No, no, ahora no. La semana pasada, está acabando ya. ¿No habéis notado nada?
Y ZaraJota y yo nos miramos en plan somos lo peor, pero yo qué quieres que le haga si el niño no ha tenido ni fiebre ni tos ni un triste moco hasta hoy.
-¿Y no ha tenido diarrea? Este año la gripe viene con diarrea.
Pues podía venir con un cromo de regalo, francamente te lo digo, que tendría más éxito y la gente lo llevaría mejor.
-Pues no.
-Bueno, se habrá librado. Pues nada, está estupendo, vente un día de estos que le ponemos la vacuna de los 18 meses.
Y eso hice. Un par de días más tarde cogí al chiquillo y le dije a ZaraJota que me iba a que lo vacunaran.
-No me llevo ni el bolso de los arreitos, es un momento y estaremos aquí a lado.
Bebé-kun tiene tendencia al estreñimiento, que es una caca (obsérvese el brillante juego de palabras) pero tiene la ventaja de que puedes salir de paseo alegremente con un paquete de toallitas y un pañal acartonado que lleva en mi bolso ni se sabe el tiempo, porque total, ya sabemos que caca, lo que se dice caca, no va a hacer.
Íbamos de camino a la consulta de la enfermera cuando nos cruzamos con el pediatra, y claro, Bebé-kun lo vio y tuvo como un flashback.

"Este año la gripe viene con diarrea... ea... ea..."

Y me dijo:
-Oh-oh.
Y sonó "PPPPPRRRRROPOPOPOPÓ".

Y entonces LO OLÍ.

Me gustaría poder decir que Bebé-kun se había hecho caca, pero aquello no era una caca: era una m**rd* con todas sus letras.
Y en qué cantidades.
Le rebosó por encima del pañal y empapó, líquida y calentita, el body y la camiseta.
Menos mal que le había quitado el abrigo.
Le rebosó por debajo del pañal y chorreó pantalón abajo.
Y luego empapó los calcetines. Y llenó los zapatos. Y empezó a rebosar los zapatos.
Ay.
Llamé a ZaraJota.
-¿Puedes venir al ambulatorio con una muda para Bebé-kun y tres botes de ambientador?
-Acabo de meter a Nena-chan en la bañera.
-¿Eso es que sí o que no?
-Dame quince minutos.
-¿ESO ES QUE SÍ O QUE NO?
Bebé-kun, felizmente aliviado de su angustia interior, correteaba por el ambulatorio dejando estela. Era como un incensario humano, solo que no olía a incienso.
(Olía a caca. Por si os habéis perdido en mi trepidante ritmo narrativo)
Cuando se sentó en el suelo se oyó "chof" y al levantarse dejó una distintiva marca de humedad.
(Un charco de caca, vaya)
No podíamos esperar quince minutos.
Me lo llevé al cambiador y lo desnudé.
Ay, ay, ay.
Tenía caca aproximadamente desde el sobaco hasta las uñas de los pies. La cabeza se había salvado. Bueno, se salvó hasta que se la tocó con la mano llena de caca.
La sudadera también estaba relativamente bien. Bueno, lo estaba hasta que Bebé-kun la pisó con el pie lleno de caca.
Ay, ay, ay...
Os voy a ahorrar los detalles.
Con mucha dificultad (y caca) limpié al niño, le puse el pañal acartonado que llevaba, lo envolví en mi camisa (agradezco a mi oficina que siempre haga tanto frío y me obligue a llevar tres camisetas interiores) y lo dejé en el carrito, junto a la puerta del cuarto cambiador. Volví a entrar y lo limpié todo lo mejor que pude.
Cuando salí, Bebé-kun se había quitado mi camisa y la había tirado al suelo. La criatura estaba en el carrito en todo su esplendor, sonriendo en topless como un pequeño Buda de percentil 3.
-¡Bebé-kun!
Le eché por encima la camisa y la volvió a tirar y al final pensé que a la m**rd* (exactamente) todo, que total, en ese ambulatorio hace siempre muchísimo calor.
Cruzamos la sala de espera, Bebé-kun saludando como en una carroza de samba y yo evitando cuidadosamente el contacto visual con los demás pacientes, y de pronto va una viej... anciana y me dice:
-Pero mujer, ¿cómo llevas al niño así? ¡Que se va a resfriar!
Debe ser la madurez, porque en vez de mandarla a la m**rd* verbalmente la mandé a la m**d* olfativamente, pasándole bien cerquita con el carro.
Me acababa de sentar delante de la consulta de la enfermera cuando salió y nos llamó.
-¡Aquí estamos! -le dije mientras se me escapaban los lagrimones de la emoción.
La enfermera nos miró a los dos. Sobre todo al chiquito.
-¿Ya le has quitado la ropa? Pues sí que tienes ganas de que lo vacune.
Es que somos unos cagaprisas.







Jajaja, me mondo yo sola. 

28 febrero 2017

Carnaval

Educar niños frikis es un deporte de riesgo, aunque uno muy satisfactorio, eso sí.
Cada vez que Nena-chan ve una camiseta/póster/muñeco/lo que sea de Darth Vader y se pone a gritar "¡MIRA, MAMÁ! ¡ES EL PAPÁ DE LA PRINSESA!" se nos caen los lagrimones, y no solo por el pedazo de spoiler, también por el orgullo paterno desaforao que nos entra.
Y cuando se pone el disfraz de Epiriman y va por la calle agitándole a la gente la manita con el índice y el meñique levantados, además de temer por nuestra integridad física, nos llenamos de orgullo y satisfacción.
Tiene sus desventajas, sin embargo.
Por ejemplo, los otros niños del colegio no entienden ni una palabra de lo que la chiquilla les cuenta, lo que en el fondo es un alivio, no digo yo que no. Por ejemplo:
-Mamá-á, hoy le he disido a mis amigos del cole de mayores que mis papás son marionetas que salen por la tele y cantan.
Ay, ay, ay...
-¿Y qué te han disi... dicho?
-Que es MENTIRA.
Alabado sea el señor.
Otras veces, en cambio, nos sale peor.
-Mamá-á, le he disido a mis amigos del cole de mayores que hemos ido al CARNAVAL.
-Muy bien, muy bien.
-Y que yo me he disfrasao de Lerigó...
-De ELSA...
-Y mi hermano de Yoga...
-De YODA
-Y mi mamá de ruja.
-De BRUJA.
-Y mi papá...
-Ay, ay, ay, dime que no lo has dicho...
-Mi papá se ha disfrasao de PAPÁ PRINSESA.
-Iba de jedi.
-¡Como papá prinsesa!
Ay, ay, ay... No me lo puedo creer...
Que sí, que es verdad que a veces ZaraJota se pone mi ropa interior. "Por accidente", según él. Pero no quiero ni imaginar lo que habrán pensado en el colegio cuando hayan oído lo de "papá prinsesa". En Darth Vader seguro que no.
-¿Y qué te han dicho? -le pregunté.
-Que eso no puede ser...
-Ay...
-Porque si mi papá se viste de prinsesa, mi mamá se tiene que vestir de prínsipe.
Visto así tiene su lógica.

13 febrero 2017

La crisis de los cuarenta

Mis amigas están empezando a cumplir cuarenta años y eso me preocupa porque empiezo a pensar que es algo que le puede pasar a cualquiera, incluso a mí.
En la familia de mi madre cumplir cuarenta se consideraba un hito importante y se celebraba con una fiesta sorpresa.
Bueno, "sorpresa".
La primera fue sorpresa, la segunda fue sorpresa, la tercera ya empezaba a oler y para la cuarta pues mira, como que se veía venir.
Después ya perdimos un poco el interés, pero no porque las fiestas no fueran sorpresa, sino porque tenemos una capacidad de concentración muy limitadita.
A mis amigas por suerte no les ha dado por el temita sorpresivo, pero fiesta sí.
La última fue el sábado pasado y yo lo tenía ya todo previsto:
10:00 piscina con Bebé-kun.
12:00 piscina con Nena-chan.
14:00 llevar a los niños en casa de los abuelos.
15:00 comer o jugar al parchís con ZaraJota, preferentemente lo segundo, que engorda menos.
17:00 ir al cine a ver La la land, que resulta que sí es una película de verdad, y no que os hubierais puesto todos de acuerdo para reíros de mí.
20:00 cenar usando las dos manos.
22:00 cumpleaños.
22:05 gran regocijo.

Es que soñar es gratis.

El viernes Bebé-kun amaneció ardiendo de fiebre, pero ardiendo en plan mira yo apago la calefacción que el niño gasta menos luz.
Nena-chan solo tenía decimitas, pero se le había puesto esa cara mustia de vete preparando un viaje a urgencias y sacando el bajo de los pantalones que se me van a quedar cortos en una noche.
Y, lo que es peor, de pronto empezó a hacer eso que ella llama "gomitar". Os evitaré los detalles. Baste decir que las camas con dosel no son TAN buena idea como parece.
-Mañana yo me quedo con los niños y tú te vas a la fiesta -me dijo ZaraJota con mucha abnegación.
-Tú lo que quieres es quedarte viendo Netflix.
-Sí, pero con mucha abnegación.
La que de verdad estaba abnegada era mi madre.
-¿CÓMO QUE NO ME TRAES A LOS NIÑOS?
Bueno, "abnegada". Es un decir.
Nena-chan se pasó la noche gomitando por doquier, y ya de madrugada se durmió un par de horas, solo para despertar al grito de "¡mamá, tengo HAMBRE! ¿Me vas a dar el sisiyuno o qué, hombrepordios?".
-Creo que ya está mejor -le dije a mi madre por teléfono.
-Si está mejor se puede venir a casa y así tú te vas al cumpleaños.
-Da igual, ZaraJota se va a quedar en casa con Bebé-kun.
-Ya, pero si me traigo a la niña estará más tranquilo.
-Bueno, supongo que...
No había terminado de hablar cuando oí el helicóptero acercarse a nuestro edificio. Del helicóptero cayó una cuerda y mi madre, vestida de camuflaje pero monísima, se descolgó por la fachada, atravesó la ventana de la terraza en medio de una lluvia de cristales, agarró a Nena-chan y después se lanzó al vacío.
ZaraJota y yo las vimos alejarse, colgando del helicóptero. Con lo que llovía.
-Yo no sé para qué le hemos dado llave a tu madre -me dijo ZaraJota mientras barría los cristales-, con lo que le gusta entrar rompiendo cosas.
Bebé-kun seguía con mucha fiebre y yo me fui al cumpleaños con mucha penita. Y mira que me hacía ilusión ir, pero de pronto estaba como flojita.
Estuve en el cumpleaños apenas un par de horas, pero volví hecha polvo.
-Solo me he tomado una Fanta y encima me ha sentado mal. Debe ser un corte de digestión.
Y entonces empecé a gomitar como si no hubiera un mañana. Por todos los orificios. Os ahorraré los detalles. Baste decir que si lo llego a saber no habría fregado el baño el día de antes. Ni los cinco años anteriores.
ZaraJota me miraba en plan "ya te dije yo que los garbanzos con Nutella no eran buena idea" así como sintiéndose muy superior, y de pronto puso mala cara y salió corriendo al baño, y entonces nos dimos cuenta de que los garbanzos con Nutella no habían sido mala idea (la duda ofende) y que aquello no era una intoxicación sino un virus, y no un virus mortal sino algo mucho peor: UN VIRUS DE COLEGIO.
Las horas siguientes fueron un continuo expulsar fluidos intercalado con peleas a muerte por usar nuestro único baño.
Os ahorraré los detalles. Una imagen vale más que mil palabras.
Gasto de papel higiénico
 per capita disparado. 

A media mañana nos rendimos y le pedimos a mi madre que se llevara también a Bebé-kun.
-Pero usa la puerta, por lo que más quieras, que nos sales carísima.
Mi madre se llevó a Bebé-kun (por la puerta). ZaraJota y yo dibujamos un círculo de tiza (rosa) en el suelo, tiramos dentro una navaja y nos dispusimos a pelear por el siguiente turno en el baño.
Esa noche, con el sistema digestivo más vacío que un arca municipal, estábamos tumbados en la cama y pensando en la eutanasia cuando ZaraJota se volvió hacia mí.
-Lorz -me dijo-. Ya no te gusto. Llevamos prácticamente todo el día en la cama y no hemos jugado al parchís ni una sola vez.
Pues eso va a ser la crisis de los cuarenta, ya verás.




31 enero 2017

Lo normal

Bebé-kun se acaba de dormir, 
Nena-chan se acaba de dormir. 
ZaraJota me ha dicho que se iba a duchar y lleva media hora en el baño, que no quiero ni pensar en lo que estará haciendo allí (lo más probable es que se haya quedado dormido de pie mientras se ducha). 

Y yo iba a escribir algo, pero solo se me ocurre una cosa y no sé si es buena idea, probablemente no. 

Ahora que Bebé-kun ya no mama cada hora nos hemos apuntado a matronatación, que es eso de que llevas a tu bebé a la piscina y lo lanzas al agua y nada perfectamente y entonces comprendes que la Madre Naturaleza es sabia y todos estamos en perfecta comunión con ella, y entonces te dan ganas de tomarte un tinto, porque siempre que oyes la palabra "comunión" te entran ganas de beber tinto, aunque nunca entenderás por qué. 
Lo que pasa es que algo hemos debido hacer mal, porque la primera vez que solté a Bebé-kun en el agua en vez de nadar se hundió del todo y encima el monitor se enfadó conmigo, y por más que intenté explicarle que con esa actitud JAMÁS iba a entrar en comunión (mmmm... tinto) con la naturaleza no me hizo caso, y Bebé-kun acabó envuelto en diversas capas de gomaespuma: un churro anudado en la cintura, una placa metida en el bañador y unos manguitos de la talla del niño. 
Y cuando digo que los manguitos eran de la talla del niño me refiero a que eran de su tamaño. Exactamente su mismo tamaño. 
El monitor me dijo que lo sostuviera por la tripa, pero entre todo aquello yo no veía la tripa por ninguna parte, y además después del experimento de lanzarlo al agua el niño como que me había cogido manía: cada vez que me acercaba empezaba a darme manotazos y a gritar. Así que me pasé prácticamente toda la clase fingiendo que lo sostenía, mientras La-Bola-De-Gomaespuma-Antes-Conocida-Como-Bebé-kun nadaba de un lado para el otro él solo, canturreando. 
La primera sesión, quitando el tema del hundimiento, fue un completo éxito: Bebé-kun estaba encantado. Bueno, esto fue hace ya cuatro o cinco meses, en una época en la que el pobre chiquillo hacía poco más que llorar y retorcerse de dolor, así que verlo reírse durante media hora a la semana a mí me parecía lo más de lo más.
-Vamos a seguir yendo -le dije a ZaraJota, en casa, mientras preparaba la comida.
ZaraJota suspiró. 
-Sabes que eso implica hacer algunos sacrificios. 
-Lo sé, lo sé... Pero he estado pensando mucho, y creo que puedo hacerlo. 
-¿Hablar con otras mamás? ¿En el vestuario? ¿Como si fueras normal?
-Lo que sea por Bebé-kun -le contesté con lágrimas en los ojos. 
Es que estaba picando cebolla. 
Pues bien, los meses pasaron y no os lo vais a creer, pero seguimos con las clases de matronatación, sin cejar en nuestro empeño, y poco a poco fuimos conociendo a otras mamás y a sus enanos, e incluso mantuve conversaciones con ellas. Conversaciones normales de persona normal
Bueno, de persona normal no, de madre. Pero de madre normal
Hasta la semana pasada. 
El día de la clase nos levantamos tempranísimo, como siempre.
Desayunamos a toda prisa, como siempre. 
Preparamos todos los arreos, como siempre. 
Salimos corriendo a matronatación, como siempre. 
Llegamos al vestuario, como siempre. 
Le puse el bañador a Bebé-kun, como siempre. 
Me despeloté, como siempre. 
Me vino la regla a chorro, como siem... ¡ME C*G* EN TÓ LO QUE SE MENEA!
El vestuario estaba a rebosar de mamás y sus respectivos niños, y yo estaba ahí en plan, bueno, ya os imagináis, y Bebé-kun había salido corriendo mientras agitaba mis braguitas (manchadas de ya-sabéis-qué) en la mano, que ahora que los pienso la culpa va a ser de su padre por ponerle Dragon Ball
En fin, no voy a entrar en detalles. El caso es que volví a casa una hora antes.
-Uy -me dijo ZaraJota-, ¿es cosa mía o es que hoy has vuelto antes de lo normal?
-Bueeeeno... define normal. 

22 enero 2017

La culpa de todo la tiene un tal Antonio

Apuesto a que ya pensabais que no iba a retomar esto jamás.  


La vuelta al cole ha sido muy dolorosa, pero no tanto como torta que me pegué contra el suelo del pasillo.
Aparte del esguince en el tobillo también me hice daño en un brazo (todavía me duele), un muestrario de moratones (ahora "amarillones") y una hernia de orgullo.  
Pero lo peor era el atasco.
Adiós. 

No, espera, no era eso.
P*t* autocorrector...

A Dios pongo por testigo que no entiendo qué F*CK*NG F*CK*D F*CK le pasa a las tuberías de este edificio (y colindantes). Llevamos apenas cinco años viviendo aquí y si contáramos las capas de pintura como si fueran anillos de un árbol parecería que llevamos un siglo. 
Aunque para ser justos algunas no se corresponden con obras sino con los vómitos masivos de Nena-chan, pero no vamos a entrar en detalles sin importancia. 
Que acabo de comer. 
Como decía antes de pasarme dos semanas con el brazo pocho, era 31 de diciembre y teníamos un atasco, y la mala costumbre de ducharnos al menos una vez al año. Ya sabéis, en año nuevo. 
LO NORMAL. 
ZaraJota echó líquido desatascador y nada, 
Metió una guía y nada. 
Dijo palabrotas y nada. 
Los días pasaban y pasaban y el atasco cada vez iba a peor, tanto que para ducharme (ya sabéis, año nuevo) tenía que abrir el grifo, mojar una parte del cuerpo, cerrar el grifo, esperar que el desagüe tragara, enjabonar, esperar que el desagüe tragara, aclarar, dejar que... Bueno, ya os hacéis una idea. 
El único que estaba feliz con la situación era Bebé-kun, que en cuanto nos despistábamos se iba a chapotear en agua sucia... y eso cuando no se la bebía, que la leche del biberón le da mucho asco, pero el agua de segunda mano ya si tal. 
En fin, que viendo que aquello no se solucionaba terminamos llamando a nuestro fontanero de confianza, al que llamamos así porque viene a casa con tanta frecuencia que al final le hemos dado una llave.
El fontanero estuvo toda la tarde tumbado en el suelo de nuestro baño, enseñando la hucha y emitiendo gruñidos y al final tuvo su veredicto: 
-Esto va a ser comunitario. 
ZaraJota y yo respiramos aliviados porque de pronto el atasco se había convertido en El Problema de Otro. 
-Bueno, pues nada, avisamos a la comunidad y que envíen un desatasco y...
-No, no, va a haber que picar. Pero no os preocupéis. Como mucho serán una par de paredes del baño, y probablemente el suelo. 
-O sea, todo el baño. 
-Jajaja, no, mujer, todo el baño no. No creo que haga falta quitar el plato de ducha. 
A mí me entraron unos sudores fríos intermitentes con probabilidad de chubasco a media tarde. 
-Es que... es que... no hace ni un año que nos reformaron el baño entero...
-Los atascos son así. Bueno, voy a hablar con el administrador para que me autorice la obra y mañana llamo a Antonio. 
-Vale. 
Todos los fontaneros que pasan por mi casa se empeñan en llamar a un tal Antonio, y no sé para qué, porque luego siempre terminan llamando a ZaraJota, que para mí que el tal Antonio es mas inútil que la última rebanada del pan de molde, pero bueno. 
El fontanero se fue y yo me senté en mitad del pasillo a llorar. 
Los niños lo hacen continuamente, y oye, ahora entiendo por qué: el pasillo tiene una cierta cualidad reconfortante. 
Lloré porque estoy muy cansada, 
y lloré porque estoy harta de vivir en una obra permanente, 
y lloré porque me esfuerzo para que los niños lleven una vida medio normal y no hay manera,
y sobre todo lloré porque últimamente ando medio deprimida y cualquier excusa es buena, para que nos vamos a engañar. 
Estaba disfrutando a lo grande de mi berrinche cuando me interrumpió ZaraJota, que es que no tiene respeto por el dolor ajeno, si lo llego a saber me caso con el tal Antonio, que debe ser muy apañao porque si no los fontaneros no le llamarían tanto, digo yo. 
-Lorz -me dijo-, me acabo de duchar. 
-Guay, hasta el año que viene. 
-No es eso, es que de pronto el desagüe va perfectamente. 
-No me jodas. 
-Ya sabes que no, Bebé-kun tiene el sueño muy ligero. Pero volviendo al tema del atasco, ha desaparecido por completo, voy a llamar al fontanero para que no venga mañana. 
-¿Ves? Ese es nuestro problema: NOSOTROS llamamos a los fontaneros. Deberíamos hacer como el tal Antonio, que deja que los fontaneros le llamen A ÉL. Por eso le respetan...
ZaraJota llamó al fontanero. 
-Hola, le llamo para decirle que el atasco ha desaparecido de pronto. 
-¿Ah, sí? Pues eso debe ser que lo he arreglado yo sin darme cuenta. Son 50 €. 
Jo, pues si llega a darse cuenta nos cruje. 



04 enero 2017

El regalo de reyes

Sí, el vecino tenía una fuga en la bajante de fecales.
Pero nosotros teníamos algo peor: un atasco en la bajante de la ducha.
Nos dimos cuenta en la tarde del día 31 de diciembre, cuando ZaraJota quiso ducharse y el desagüe, en vez de tragar agua como es su obligación, empezó a escupirla.
A chorro.
En grandes cantidades.
ZaraJota reaccionó rápidamente: salió de la ducha, agarró la fregona y empezó a dar fregonazos full power.
Yo oí ruidos, me asomé al pasillo, y me lo encontré en pelota picada, con todo colgando, fregona en ristre e impasible el ademán.
-¡¡¡ARRRGH!!! ¿¿¿QUÉ HACES???
-¡¡¡RECOGER AGUA!!!
-¡¡¡PERO ESTÁS EN PELOTA PICADA!!!
-¿¿¿YA NO TE GUSTO O QUÉ???
-¡¡¡ME GUSTAS MUCHO, PERO SI NENA-CHAN CUENTA EN EL COLEGIO QUE SU PADRE ES UN PORNOCHACHO A LA REUNIÓN CON LA DIRECTORA VAS TÚ!!!

Flashback.
Hace unos días mi padre dijo "bueno, me voy ya a trabajar, que tengo que echar gasolina al coche". 
Lógicamente, mi padre se refería a que salía de casa un poco antes de lo normal porque tenía que parar en la gasolinera de camino al trabajo. Obvio, ¿no? 
Bueno, pues no debe ser tan obvio, porque ahora nena-chan está convencida de que el abuelo trabaja en una gasolinera, en concreto en la de la calle Antonio López (no me preguntéis por qué). 
Ahora cada vez que pasamos por delante pregunta si puede ir a ver al abuelo, y cuando le decimos que el abuelo no trabaja ahí se echa a llorar porque el abuelo no tiene trabajo.  
Con esto de las profesiones hay que tener mucho cuidado. 
Flashforward.

ZaraJota abandonó la pornolimpieza y se fue a vestirse.
-¡Ahora sigo! -me gritó. No sé por qué no podía seguir limpiando yo. Ah, sí, tenía a Bebé-kun enganchado al pecho. Y cuándo no.
Al rato ZaraJota salió perfectamente vestido, y me dijo con mucha satisfacción que ya había recogido el agua.
-Genial, Bebé-kun ya ha soltado la teta. Voy a arreglarme.
Me levanté, crucé el pasillo, pisé un charco de agua, resbalé y, durante lo que parecieron horas, floté ingrávida mientras mi vida pasaba ante mis ojos: preparando el desayuno, dando teta, trabajando, dando teta, haciendo la comida, dando teta, duchándome, dando teta...
Muchas, muchas tetas más tarde, aterricé de nuevo en el suelo. Pero no vayáis a pensar que caí de cualquier manera, ¿eh? Que una tiene una gracia y un saber estar que no es ni normal.
La pierna derecha se dobló en su sentido natural, de manera que frené la caída con la rodilla derecha, mientras que la pierna izquierda se retorció varias veces sobre sí misma antes de aterrizar sobre la rodilla izquierda. Y luego me caí de culo.
ZaraJota oyó los numerosos crujidos, vino a buscarme y me encontró de rodillas en el suelo, con los lagrimones cayendo, que solo me faltaba el cirio pascual para quedar estupenda en una procesión.
-Losientolosientolosientolosiento... me he debido dejar un poco de agua... ¿Te has hecho daño?
-Solo en los músculos y en los huesos...
ZaraJota no ha visto Los Simpsons, así que puedo soltarle frases de Homer cuando quiero y siempre piensa que soy muy ocurrente. Y un poco lerda.
Las cosas como son: me dolía mucho el cuerpo entero. Pero era nochevieja, era algo así como el décimo aniversario de cuando no empezamos a estar juntos, y, lo más importante de todo, tenía que estrenar mis zapatos nuevos:

Yo tengo claras mis prioridades. 

-Seguro que si me quedo sentadita un rato se me pasa -le dije.
Como era de esperar, al día siguiente me dolía todo, y especialmente el tobillo izquierdo.
-Bueno, seguro que si me quedo todo el día estiradita se me pasa.
-Claro.
-Pero primero voy a hacer la comida.
-Ajá...
-Y luego tengo que planchar.
-Ajá...
-¿Me ayudas a quitar las cortinas?
Al día siguiente del siguiente tenía el tobillo izquierdo como el culo de un elefante.
-Creo que voy a ir a urgencias -le dije a ZaraJota.
-De inmediato.
-Sí, sí, en cuanto acabe de hacer las camas, fregar el baño y hacer la comida.
-Lorz, DE INMEDIATO.
ZaraJota es que es así, no tiene claras sus prioridades.
Me fui a urgencias donde, por cierto, me estaban echando de menos.
-Hola, Lorz, ¡cuánto tiempo! No te vemos desde el año pasado.
-Estuve el viernes.
-¡Pero todavía era 2016!
-Ah, claro, jo, el tiempo vuela.
-A ver, ¿qué te ha pasado ahora?
-¡Mi marido ha intentado asesinarme con un charco de agua! Sin duda pretendía que pareciera un accidente. ¡Desde que se hizo pornochacho no ha vuelto a ser el mismo! Ese trabajo te cambia... 
-...
-Me he resbalado.
-Ya veo... Te has hecho un esguince.
-Ah, genial. Pensaba que sería algo chungo y que no podría ir a la cabalgata de Reyes.
-Lorz, no vas a poder ir a la cabalgata.
-Jo.
Nada más salir de la consulta llamé a ZaraJota.
-Bueno, la mala noticia es que no voy a poder ir a la cabalgata.
-¿Y la buena?
-Que ya estoy envuelta para regalo.




30 diciembre 2016

Nochevieja 2017

Ya que dicen que pisar m**rd* trae buena suerte, os traigo una gran noticia: estamos dando nuestros últimos pasos sobre 2016. 

Y por si eso no fuera suficiente, a continuación os ofrezco una reciente anécdota, que me he permitido poner en verso para sumarme al espíritu festivo de estas fechas (también le he puesto música, lo que pasa es que me he levantado un poco afónica hoy). 

Al vecino se le rompió 
la bajante de fecales
que es el tubo que evacua
el agua sucia del váter. 
[Resumiendo mucho]

El agua salió y salió
mucho tiempo y el hueco
del ascensor inundó
con mucha caca. 
[MUCHA caca]

Muy pegadito al ascensor
hay un local comunitario 
alquilado a un asador
que ruste pollos. 
[Y cochinillo por encargo]

Y quiso la suerte 
que el horno del asador
estuviera pegado 
al hueco del ascensor. 
[Lleno de caca]

Y si calientas líquidos
se tienden a evaporar
y el aire caliente
se tiende a elevar. 
[Eso me han dicho]

Y el hueco del ascensor 
es una chimenea natural 
que ayuda al aire a subir
y el olor evacuar. 
[Jaja, "caca", "evacuar". ¿Lo pilláis?]

Salvo que una vez que sube
todo el aire
solo hay una salida 
que sea viable. 
[Pausa dramática]

Las ventanas del último piso 
que resulta ser mi casa 
y desde hace muchos días
huele horriblemente a caca. 
[Aquí me vendría bien un coro griego que repitiera "huele a caca"]

Ay, ay, mi casa huele a caca. 
[Mucha caca]
Ay, ay, mi casa huele a caca. 
[MUCHA caca]

Por suerte tengo hijos
y estoy acostumbrada
a toda clase de olores 
y de sustancias. 
[Y he tenido piojos hace poco. No es como si pudiera criticar la higiene de los demás]

Pero espero con ansia
que llegue el día
en que el seguro repare
la dichosa avería. 
[De hecho la avería ya está reparada, es una licencia poética]

Mientras tanto os deseo
feliz 2017
y si no es feliz 
siempre nos queda el siguiente. 
[Chan]






De vez en cuando me entran unas ganas como de mudarme...

24 diciembre 2016

El gorro de papá noel

2016 ha sido mucho mas largo que otros años, y diciembre de 2016 ha durado por lo menos dos meses. Tirando por lo bajo.
Hemos pasado un mes de correr y correr y correr y correr que al final lo único que pensaba era por favor, por favor, que llegue ya el último día de colegio, que después seguiré corriendo igual pero con una cantidad considerablemente menor de peso encima. 
Pero al final todo llega. Estábamos saliendo de casa (tarde) para el último día de cole y mientras echaba la llave me permití sentirme aliviada. 
Ya está, lo conseguimos, me dije. 
Entonces oí la vocecita de Nena-chan, así como a la altura de mi culo. 
-Mamá...
-Espera un momento, amorcilla, que estoy comprobando una y otra vez que he cerrado la puerta. ¿He cerrado la puerta? Creo que sí. Pero a lo mejor fue ayer. Debería comprobar si la he cerrado. Sí, estaba cerrada. Claro, que a lo mejor al abrir para comprobar si estaba cerrada la he dejado abierta, quizá debería...
-¡MAMÁ!
-¿Qué, Nena-chan?
-Me ha disido la seño que tengo que llevar un gorro rojo. 
-¿Cuándo?
-Hoy, al cole. 
-¿AHORA?
-No, me lo disió ayer. 
-¡Nena-chan! ¡Eso me lo tienes que decir antes!
-¡Te lo he disido ANTES!
-¿Cuándo?
-Hase un momento -ojos en blanco-. ¿Ya se tá olvidao?
-Pero en el boletín de navidad no ponía nada. 
-Me lo ha disido la seño.
-Y ayer estuve con el ampa y no me disie... dijeron nada. 
-Me. Lo. Ha. Di. Si. Do. La. Se. Ño. 
-¡La semana pasada estuve con la seño y no me dijo nada! 
-¡QUE ME LO HA DISIDO! 
Vale, Lorz, no pierdas la calma. A lo mejor perdió ese boletín, no sería la primera vez. A lo mejor las del ampa creían que ya lo sabías, y por eso no lo comentaron. A lo mejor la seño lo decidió después de nuestra reunión y por eso no me dijo nada. A lo mejor me lo dijeron todos una y otra vez y lo que pasa es que soy como Bruce Willis en el Sexto Sentido. ¿Calva? ¡No, lo otro! ¡Lo de que solo oigo lo que quiero oír! No puede ser, no puede ser, no puede ser... CREO QUE ME HE MUERTO Y ESTO ES UN SUEÑO DE RESINES. 
Vale, Lorz, no pierdas la calma. 
¿Qué hora es?
8:35. Genial, vamos tarde. 
¿Da tiempo a buscar el gorro?
No. 
¿Realmente sería tan grave si la niña fuera al cole sin el gorro? 
No. Bueno, aparte de que seguramente ARRUINE por completo su INFANCIA y le quede un TRAUMA de por vida. Nada (ojos mentales en blanco) IMPORTANTE. 
Abrí de nuevo la puerta (¿ves? estaba cerrada, pero claro, ahora la he abierto, así que...), entré en la casa con los dos niños a rastras, los bolsos, mochilas, abrigos y me puse a revolver en el armario como una loca. "Como", ¿eh? Que yo no estoy loca. No podéis demostrarlo. Todavía. 
Encontré el p*t* gorro de papá noel, se lo incrusté a la niña, salimos corriendo de casa, cerré la puerta, nos metimos en el ascensor, salí a ver si había cerrado la puerta, me metí en el ascensor, salí a ver si había cerrado la puerta, me metí en el ascensor, salí a ver si había cerrado la puerta...
-¡MAMÁ! 
Vale, ya paro. 
La niña, el gorro rojo y yo conseguimos dejar a Bebé-kun y su bolsa en la guardería, subirnos a un autobús y llegar a la puerta del colegio incluso cinco minutos antes de que abrieran las puertas. 
Es lo que tiene ser una agonías. 
Ya más tranquila, miré alrededor y no pude evitar apercibirme de que Nena-chan era la única niña que llevaba el gorro rojo. 
-Nena-chan, ¿seguro que había que traer un gorro rojo? -le dije. 
-Sí, me lo ha disido la seño. 
-¿Estás segura? ¿No será una mentirijilla?
Nena-chan se lo pensó. 
-Bueno, alomojó era una broma, jaja. 
Jajaja, pues alomojó me da un infarto. 




¡Felices fiestas!


11 diciembre 2016

Liados

No tengo palabras para disculparme por esto.
Nena-chan, Bebé-kun, no os preocupéis: ya estamos ahorrando para cuando necesitéis un psiquiatra.





30 noviembre 2016

La abuela tragó

-Nena-chan, ¿quieres que le demos una sorpresa a papá?
-No especialmente, pero bueno, vale.
-Pues te voy a enseñar una canción y se la cantas, ¿vale?
-Vale.
-Dice: Vamos con afán.
-...
-Venga, repite conmigo: vamos con afán...
-Vamos corasón.
-Todos a la vez...
-Toros otra ves.
-A buscar con ahínco...
-A buscar con ahínco.
-¿En serio? ¿Justo esa la dices bien? Bueno: La bola dragón.
-La abuela tragó.
-¡Genial! Ahora la repetimos hasta que te la aprendas.

Media hora más tarde...
-¡Estupendo, Nena-chan! ¡Ya te la sabes muy bien! Ahora, del tirón.
-Vale: Pinpón es un muñeeeeco
de trapo y de cartón
¡de cartón!
se lava la cariiiiiiita...
-Pero... ¡esa no es la que hemos ensayado!
-Ya, pero esta me la sé del tirón.
Visto así, adelante.

25 noviembre 2016

Atención...

noticias breves
aquí viene
mister quitanieves...

No, espera, no era eso.

Dada la creciente demanda, estamos pensando en imprimir más libros del #Lorzfunding. 

Si alguien está interesado en conseguir uno que se ponga en contacto con lorzagirl@gmail.com

Gracias por vuestra colaboración.

Editado 26/11/2016
A ver, a ver, que estoy recibiendo mensajes muy raros.
Lo que vamos a imprimir es EL MISMO libro del #Lorzfunding, a.k.a. 'Vayamos por partes, primera parte'.
La segunda parte no está lista todavía.

23 noviembre 2016

El copipeis


Esto lo publiqué originalmente en facebook, porque pensé que era demasiado serio para un aquí, y después descubrí que hay gente que no tiene/no usa facebook (¡el fin de la civilización occidental tal y cómo la conocemos!) y que querían leerlo también (¿por qué? ¿POR QUÉ?). 
Además esta semana estoy bastante saturada de actividades y me viene fenomenal hacer un copipeis, para qué nos vamos a engañar. 




Hola, soy Lorz y vengo aquí a indignarme. 
[Adelante, Lorz. Para eso están las redes sociales, Lorz, ¿no lo sabías?] 
Debido a Lo Que Le Pasa a #Bebekun, o, mejor dicho, debido a Que No Tenemos Ni Puta Idea De Lo Que Le Pasa a #Bebekun, estoy leyendo todo lo que cae en mis manos sobre pediatría, pedagogía, psicología y zombis (por variar) y de vez en cuando me estoy encontrando con artículos de presuntos expertos que recomiendan a las mamás, nunca a los papás, que dediquen menos tiempo a las labores domésticas y más tiempo a estar con los niños. 
Ajá. 
Menos mal que nos lo dicen, porque a mí solita jamás se me hubiera ocurrido pensar que el problema de los niños actuales es que a las mujeres nos gusta mucho fregar. Pues nada, soltamos la fregona y solucionado, ¿no?
Por desgracia los expertos se olvidan de algún detalle sin importancia como que los niños necesitan MUCHO estar con sus padres, sí, pero también necesitan otras cosas. 
Necesitan, por ejemplo, comer sano. Para tener siempre en casa frutas y verduras frescas hay que ir a la compra al menos un par de veces por semana. Para convertirlas en una cena saludable se necesita tiempo. Después hay que recoger la mesa y fregar los platos, manías tontas que tiene una. 
Los niños también, al menos cuando salen a la calle, necesitan ropa relativamente limpia. Como mínimo, que no tenga costras de vómito seco (ni húmedo). Sorprendentemente la ropa no se mete sola en la lavadora, no se tiende sola ni se dobla o plancha sola. 
Por último, los niños necesitan un entorno mínimamente higiénico. No hablo de asepsia total; es bien sabido que un poco de mierda es buenísima para el sistema inmunológico. Pero un poco. De vez en cuando, aunque solo sea porque los vecinos se quejan del olor, hay que barrer, fregar y sacar la basura. 
Y aunque en mi casa todas las labores domésticas se hacen en familia, los expertos no consideran que esto sea "tiempo de calidad", y por tanto no cuenta. 
Vayaaaa...
Hay otra cosa que los expertos parecen olvidar: muchas mujeres dedican una parte considerable de su tiempo a trabajar fuera de casa. Bastante más tiempo, incluso, del que dedican a las dichosas tareas domésticas.
Sorprendente pero cierto. 
Y lo hacen, en muchos casos, porque hay una cosa que los niños también necesitan en cantidades industriales: dinero.
No porque vivamos en una sociedad consumista en la que primemos los objetos materiales sobre las relaciones personales, y hay que ver los niños de hoy que tienen de todo y no aprecian nada, no como en mis tiempos que no teníamos nada y éramos mucho más felices (¿en serio? ¿de verdad los niños eran más felices en una época en la que estaba bien visto pegarles?). No estoy hablando de juguetes, videojuegos o ropa de marca. Me refiero a cosas que los niños necesitan DE VERDAD como un techo sobre sus cabezas, calefacción en invierno, frutas y verduras frescas, gafas, visitas al dentista, medicamentos o libros. Si además tienes un niño con necesidades especiales puede que tengas que cubrirlas: me refiero a cosas tan triviales como las mil extraescolares de los niños con TDAH, los productos de higiene específicos para pieles atópicas, los productos sin gluten para celíacos... por no meterme en casos más dramáticos. 
A los presuntos expertos les costará creerlo, pero las mamás somos capaces de tener en cuenta TODAS las necesidades de nuestros hijos CONTINUAMENTE y A LA VEZ, y priorizar la más urgente en cada momento. A veces eso significa que nos pasamos toda la tarde jugando y luego cenamos cualquier porquería precocinada, pero eso no siempre es posible, y al día siguiente tocará ir al mercado, comprar verduras y hacer algo decente para cenar. 
Las mamás somos generales en campaña: estamos en guerra contra el tiempo. No necesitamos que ningún experto de a treinta euros la columna nos diga que tenemos que estar más con nuestros hijos: lo sabemos. Si no lo hacemos es porque humanamente no podemos, y ya nos sentimos lo bastante culpables sin su ayuda, gracias. 
Señores expertos, háganle un favor a la raza humana: en vez de dedicar sus revistas, webs, boletines y blogs para regodearse en su superioridad moral y decirnos a las madres que lo estamos haciendo mal, úsenlos para pedir a los gobiernos políticas de conciliación; que la seguridad social cubra gafas, dentista o cremas; que se subvencionen los libros de texto; o que se cubran las necesidades especiales de todos los niños, porque todos las tienen, en mayor o menor medida. 
Esto SÍ sería una gran ayuda. 
Para sentirnos culpables, se lo aseguro, no necesitamos ninguna.

15 noviembre 2016

Space Invaders, III

Previously in Lorz...
Los piojos han llegado a la cabeza de Nena-chan por generación espontánea. 


Como dijo alguien en los comentarios, lo difícil no es erradicar los piojos de la cabeza, sino evitar que vuelvan.
Lavamos a 60° cualquier cosa que hubiera estado en contacto con nuestras cabezas, incluyendo:

-Almohadas, cojines, fundas de sofás y butacas, nuestra única alfombra, sábanas y toallas.

-Todos los peluches, las marionetas y la ropa de los muñecos de plástico.

-Los disfraces, los gorros y todos mis pañuelos y bufandas, porque habíamos estado jugando a disfrazarnos justo ese fin de semana (también es mala suerte...).

Y, por supuesto, toda la ropa.

Lo que no se podía lavar lo congelamos, lo que no se podía congelar lo metimos en bolsas de basura quince días (la niña nos preguntaba continuamente por qué su habitación estaba llena de basura) y los peines y accesorios del pelo los tiramos directamente.

Nos despiojábamos todos, todos los días. Cada mañana mandaba a una Nena-chan totalmente piojo-free al colegio y cada tarde le sacaba nuevos inquilinos. Se debían autoengendrar espontáneamente, porque si algo me ha quedado claro del capítulo anterior es que Nena-chan era la única niña del universo con piojos.
Volvía a lavar la ropa, el abrigo y la mochila.
Cada día.
Durante dos semanas.
La lavadora no daba abasto, nuestro tendedero es pequeño y no paraba de llover. Teníamos bolsas de basura con ropa sucia por toda la casa, así que de vez en cuando ZaraJota se iba a una lavandería con un saco y un montón de monedas.
¿Os vais haciendo cargo de la situación?
Pues cuando pensábamos que ya no podíamos más, un día salió el sol y la ropa empezó a secarse y de pronto ZaraJota y yo nos encontramos solos en casa, solos sin niños solos y sin necesidad de lavar, tender, planchar u ordenar durante aproximadamente una hora.
Nos miramos.
-Oye -me dijo ZaraJota-, ¿cuánto tiempo hace que no... mantenemos una conversación?
-Un mes, dos semanas, tres días y seis horas, pero ¿quién los cuenta?
-Quizá podamos conversar ahora. Si es rapidito y no divagamos demasiado...
-Claro, claro, nada de divagar.

Voy a hacer un inciso para aclarar que, lamentablemente, esto ocurrió exactamente así. Ya me gustaría a mí estar inventándomelo. 

Iniciamos la conversación a un ritmo estupendo y antes de darnos cuenta se convirtió en un debate animadísimo, réplica va, contrarréplica viene, y en una de estas de pronto VI UN PIOJO CORRETEANDO POR EL PECHO MUSCULOSO Y PELUDO DE ZARAJOTA.
LO VI CLARAMENTE A PESAR DE QUE TENGO SEIS P*T*S DIOPTRÍAS Y EN ESE MOMENTO NO LLEVABA GAFAS. ASÍ DE GRANDE ERA EL P*T* PIOJO.
Pero, jo, ¡llevábamos tanto tiempo sin conversar! ¡Y estaba resultando una conversación MUY interesante! ZaraJota, desde luego, parecía estar, digamos, disfrutando del intercambio de opiniones, y no me parecía educado interrumpir. Además, no había forma de saber cuándo podríamos hablar otra vez. Y estábamos REALMENTE necesitados de conversación.
Por eso en vez de avisar a ZaraJota agarré el piojo entre el pulgar y el índice, lo crují a conciencia y seguí como si no hubiera pasado nada.
El problema era que sí había pasado. Ahora tenía un piojo (fenecido) en la mano y no sabía qué hacer con él. Mantuve la mano en alto mientras pensaba a la desesperada. ¿Lo dejo caer? De eso nada, que acabamos de barrer el suelo. ¿Lo pego en la almohada? Total, vamos a tener que lavarla otra vez de todas formas. Pero, ¿y si sigue vivo y vuelve mientras acabamos la conversación? ¡Son muy rápidos estos bichos! Será mejor que lo deje en la mano... la mantendré en alto por si acaso... que ZaraJota no sospeche nada, no vaya a perder la concentración...
-Lorz...
...quizá si canto unas sevillanas...
-Lorz...
...no le parezca tan raro que esté con el brazo en alto mientras hablamos...
-¡LORZ!
-¿Qué?
-¿Qué te pasa? Pareces distraída.
-Nada, que tengo un piojo en la mano, pero no te preocupes, podemos seguir charlando.
-Pe-pero... ¡Yo no puedo concentrarme si estás pensando en el piojo!
Claaaro, ahora será culpa del piojo.

Epílogo.
Estábamos haciendo balance de la situación y sintiéndonos bastante miserables cuando me acordé de lo que me había contado otra mamá del cole.
-Podía ser peor -le dije a ZaraJota para animarlo-. A esta mamá se le ha estropeado la lavadora y lleva una semana sin.
-Ahora que lo dices, ¿has notado que la lavadora está haciendo un ruido muy raro?
Mierdaaaaaa...



(Gracias Mamá en Bulgaria por acuñar el término "piojus interruptus", que se adapta perfectamente a nuestra situación)


12 noviembre 2016

Space Invaders,II

Previously in Lorz...
Piojos everywhere. 

Una vez estuvimos todos convenientemente desparasitados y/o rapados al cero apliqué el protocolo habitual en cualquier tipo de epidemia: avisé a todas las personas que habían tenido contacto con nosotros en los últimos quince días, informando debidamente de la gravedad de la situación pero sin caer en alarmismos.

"¡TENEMOS PIOJOOOOOOOS! 
¡TENEMOS PIOJOOOOOOOOOS! 
¡TÚ PUEDES SER EL SIGUIENTEEEEEE! ¡CONFIESA TUS PECADOS Y PREPÁRATE PARA MORIIIIIIR!", le envié a todos mis contactos de whatsapp.
Y luego, para que no cundiera el pánico,

Pero, aunque resulte difícil creer, no tengo un grupo de whatsapp de madres, así que a la mañana siguiente, cuando fui a llevar a Nena-chan al colegio, aproveché para avisar a las otras mamás de que se había producido un... avistamiento. 
La respuesta fue unánime y clamorosa: 
-Mi hija no tiene piojos. 
Suspiré. 
-No digo que tu hija tenga piojos, digo que Nena-chan ha tenido piojos. 
-Pues mi hija no se los ha pegado. 
-No digo que tu hija se los haya pegado. Digo que Nena-chan ha tenido pijos y se los ha podido pegar A TU HIJA. 
-Mi hija no tiene. 
-No digo que tenga, digo que la mires, por si acaso. 
-Mira tú a la tuya, que es la que tiene. 
-Nena-chan ya no tiene, la hemos llevado a una clínica y...
-Sí, sí, mucha clínica, mucha clínica pero bien que tiene piojos. ¿Es que no la miras o qué?
Llegado a ese punto, y ante la posibilidad de iniciar una matanza en la puerta del colegio, me di la vuelta y me fui. 
La madre que las parió a todas. 
Pero como en el fondo soy digna hija de mi madre, o sea, una optimista de la vida, enseguida le vi el lado positivo, por ejemplo, por fin entendía qué pasó en los 80:
-Oye tron, que tengo sida. 
-Pues yo no te lo he pegado. 
-No digo que me lo hayas pegado, te digo que lo mismo te lo he pegado yo a ti
-Yo no tengo sida. 
-No digo que tengas, digo que te mires por si acaso
-Mírate , que eres el que tiene. 
-¡Ya lo sé que tengo! ¡Por eso te lo digo! ¡Porque llevamos seis meses dándole sin preservativo!
-¿Y por qué voy a ponerme yo preservativo? ¡Póntelo , que eres el que tiene sida! 

En fin, al menos yo había hecho todo lo que hay que hacer en estos casos: aislar al paciente, proceder a la descontaminación, comunicarlo a todas las personas que hubieran estado en contacto... 
Solo me quedaba un último paso... 

Continuará...













05 noviembre 2016

Space Invaders I

Las autoridades sanitarias advierten que está entrada puede provocar picores.

-Mamá, ¿me cuentas un cuento de autobús?
-Claro, Nena-chan, pero espera un momento que tienes una cosita en el pelo... uy, otra... debe ser de los árboles del parque, está todo lleno de porquería en suspensión... otro... qué raro, parece que se mueve... ¿esto no estará vivo? Parecen bichitos... sí, son bichitos, Nena-chan, tienes un montón de bichitos en la cabeza... qué cosa más rara, bichit... JODER, JODER, JODER, ¿ESTO NO SERÁN PIOJOS?
Nada más pronunciar la palabra "piojos" el resto de los viajeros dio un paso atrás y se hizo un vacío a nuestro alrededor. Qué considerados, pensé, nos dejan intimidad.
-Mamá, ¿me cuentas el cuento o no?
-Espera un momento, amorcilla, que mamá está traumándose.
Bien, me dije, la niña está plagada de piojos.
Mantengamos la calma.
¿Qué puedo hacer?
Hacerme la loca y llevar a la niña al colegio de todas formas. Total, seguramente los cogió allí. Además, ya debe llevar días yendo con piojos sin que yo me diera cuenta.
PERO ES QUE YA ME HE DADO CUENTA.
Bueno, nadie tiene por qué saberlo.
PERO ES LE CORREN POR LA PUTA FRENTE SEGÚN HABLO.
No estás hablando, es un monólogo interior.
¿Y POR QUÉ NOS MIRA TODO EL MUNDO?
Porque ellos también ven a los piojos correr.
A QUE LLORO.
Vale, la niña no podía ir al colegio.
Llamé a la casa de mis padres.
-Hola, ¿os podéis quedar con la nena hoy?
-¡Claro!
-¡Genial! Es que tiene piojos.
-ESTÁ USTED HABLANDO CON EL CONTESTADOR AUTOMÁTICO DE TUS PADRES. NOS HEMOS IDO PARA NO VOLVER. NO NOS BUSQUES, JAMÁS NOS ENCONTRARÁS...
Jo, me parece súper mal que se hayan ido justo ahora, en mitad de la conversación, pero bueno, supongo que también tienen derecho a hacer sus propios planes. Casi mejor, así no corremos el riesgo de que se los pegue, con la costumbre que tiene de dormirse en la cama de la abuela, qué mal, si en casa ya no colecha, bueno, es verdad que a veces sí, según le da, por ejemplo ESTA NOCHE HA DORMIDO EN MI CAMA.
Joderjoderjoderjoderjoder....

Hay cuatro experiencias que convierten una vida pssseeee en una vida plena:
1. Plantar un árbol (hecho)
2. Escribir un libro (hecho)
3. Tener un hijo (hecho x 2)
4. Llamar a la oficina y decir que hoy no puedes ir a trabajar porque tienes piojos (matadme)

Y si yo tenía...
Cogí el teléfono otra vez.
- Hola, soy la mamá de Bebé-kun. Acabo de descubrir que su hermana tiene piojos. ¿Podéis mirar si el nene también tiene?
-A veeeeer... ¡AAAAAAARGH! ¡Tiene, tiene!
Joderjoderjoderjoderjoder...
Le prometí a la seño que iría a buscar al niño lo antes posible y colgué.
Tenía que hacer una última llamada.
-Hola, ZaraJota... estooo...  ¿tú has notado que últimamente te pique la cabeza?
-Pues ahora que lo dices sí, ¿por qué?
-...
-MIERDA.
No, hombre, precisamente mierda no.