28 enero 2019

Hoy...

Hoy ZaraJota cumple 40 años.

No os preocupéis: sigue siendo sexi.

En la década de los noventa, a mi familia le entró cierta locura por las fiestas de 40 cumpleaños sorpresa. El problema surgió porque a la décima fiesta de cumpleaños sorpresa la víctima como que empezaba a sospechar. La moda de las fiestas de 40 años sorpresa pasó tan rápido como había empezado, que es una suerte por la parte que me toca porque las fiestas sorpresa para los demás me parecen fenomenal, pero para mí misma me dan como repelús.

Pero ZaraJota cumplía 40 años. Y yo quería hacerle una fiesta a lo grande. Y estaba segura de que la única forma de que me dejara hacer una fiesta era no diciéndoselo. O sea: haciendo una fiesta sorpresa.
¡Bieeeeeen!
Lo tenía todo pensado: invitaría a toda la familia y los amigos, la mayor parte de los cuales tendrían que venir de Barcelona, y también a los amigos de los niños porque ya les empezamos a tener como apego, para que vinieran a un parque de bolas para adultos.
Haría camisetas de "ZaraJota mola" para todos.
El día D (de "de esta mi marido me mata"), Hermano Pequeño le contaría a ZaraJota cualquier milonga (Hermano Pequeño es tan raro que nos creemos todo lo que nos cuenta) y lo llevaría al parque de bolas, donde estaríamos todos esperándoles con nuestras camisetas de "ZaraJota mola" y la canción "Nueva Orleans", de Los Toreros Muertos, en versión ZaraJota sonando de fondo.
Lo tenía todo previsto y casi preparado, a falta solo de que el banco me mandara mi tarjeta de débito por undécima vez, porque tengo la bonita costumbre de perderlas.
Por tener, tenía incluso fecha: por diversas circunstancias de agenda, la única disponible era el sábado 19 de enero.
Reservaría en el parque de bolas en cuanto me llegara por correo la tarjeta.
¡Estaba deseando!
Pero el mismo día que recibí la tarjeta también recibí un mensaje de ZaraJota.
Es que nos vemos poco, somos muy desgraciados.
"Me ha llamado mi hermano, que dice que el 19 de enero bautizan al niño".
La madre que los parió a todos.
"¿En Barna?"
"No, en Las Vegas. Pues claro que en Barna"
M**rd*, m**rd*, m**rd*.
"Ya"
"Dice que si no vamos lo entenderá"
QUÉ VA A ENTENDER...
"Claro que vamos, ¿cómo nos lo vamos a perder?"
MIRA COMO MI CORAZÓN SANGRA POR DENTRO.
Cancelé la fiesta que, por suerte, de momento solo existía en mi imaginación.
No solo se trataba de quedarnos sin la única fecha, y sin presupuesto, y de lo difícil que sería que la familia de ZaraJota viniera apenas unos días después de habernos visto allí. Es que además yo estaba a tope de trabajo y no me veía capaz de organizar la fiesta y además un viaje a Barcelona.
En secreto.
Con dos niños.
Así que opté por una versión más sencilla: quedaríamos a cenar con mi familia, y los niños cantarían "Nueva Orleans".
Fácil y mono.
Empecé a ensayar con los niños en el bus, que es el único rato en el que estoy con ellos a solas.
Primero les puse la canción en el móvil y luego empezamos a aprendernos las estrofas una a una, a razón de una al día.

Hola, me llamo
Toni López

Día tras día.

Y ojalá les interese 
escuchar mi historia

Semana tras semana.

Ya tengo cuarenta, 
mido uno ochenta

Durante dos meses.
Y cuando ya la teníamos casi aprendida, una noche estábamos escuchando música mientras cenábamos cuando saltó "Nueva Orleans"
–¡Mamá! –gritó Nena-chan sin el menor rubor–. ¡Es la canción que nos estamos aprendiendo para papá!
ZaraJota, que es muy prudente, fingió un desmedido interés por la mancha de ketchup que tenemos en el techo, y yo aproveché para regañar a Nena-chan por lo bajo.
–¡Era una sorpresa!
–No te preocupes, mamá –me dijo la niña sin el menor reparo ni bajar el tono de voz–. No le he disido que es para cantársela en su cumpleaños.
Mira, yo me rindo con esto.




El resultado de dos meses de ensayo diario, aquí:


3 comentarios:

viñu dijo...

Felicidades.

Necio Hutopo dijo...

Oye, pues no habra sido mucha sorpresa, pero estoy seguro que se derritió muy mucho con la canción (y los constantes "no").

pseudosocióloga dijo...

Ainssssss.....