29 agosto 2015

A mi querido, no tan diminuto niño

Dicen que al segundo embarazo se le hace menos caso que al primero, y puedo que algo de verdad haya en ello: resulta un poco difícil concentrarse en el milagro de la vida que se desarrolla silenciosamente en tu interior cuando tienes una fuerza desatada de la naturaleza gritando "QUERO FRANFUR KECHU" en tu exterior.
Con todo, ser el segundo tiene sus ventajas. Mamá ya conocía las señales y en seguida supo que estabas ahí. Notó tu movimiento cuando apenas era un temblor y te sintió crecer paso a paso. Mamá sabía lo que quería, tenía más experiencia, y cometió menos errores... o eso espera.
La verdad es que habría sido difícil ignorarte. Menudo embarazo hemos pasado, majete. Sin tener nada grave, sin haber realmente ningún problema, mamá ha sufrido todas las pequeñas miserias del manual de la perfecta embarazada. Algunas eran dolorosas, otras solo frustrantes o agotadoras. Las peores: el cansancio, la falta de concentración y la irritabilidad. Afectaban a la familia y al trabajo, y requerían de mamá una gran fuerza de voluntad que no siempre ha estado a la altura.
Por eso, aunque me hubiera gustado llevarte a correr grandes aventuras, al final nuestras correrías han sido más de estar por casa.
Por ejemplo, hemos sacado adelante un #Lorzfunding, que no es poco. Un fin de semana de ventisca nos fuimos a la nieve y casi nos quedamos sepultados allí. Recorrimos medio Madrid buscando el colegio perfecto para tu hermana. Libramos grandes batallas para que nos cedieran el asiento en el metro, y ganamos algunas. Sacamos un armario de un rincón, pintamos todo el piso y movimos muebles para hacerte un sitio. Una noche, nos colamos en una fiesta en la embajada italiana. Hicimos pilates y ejercicio moderado. Hemos inundado un bungalow, porque si no hacemos reventar una tubería de vez en cuando no somos nosotros, y hemos sobrevivido, a duras penas, al verano más caluroso de la historia.
Me hubiera gustado hacer mucho, mucho más por ti.
Por suerte, toda la energía que le faltaba a mamá le sobraba a tu hermana.
Y eso que al principio, cuando le dijimos que había un bebé dentro de la barriga de mamá, levantó la Ceja del Escepticismo. Después, en la guarde, le explicaron que iba a tener un hermanito, como una de sus amigas. El hermanito en cuestión tenía alrededor de un año y debía pesar unos diez kilos: cada vez que mamá oía "MI MANITO VA A SER ASÍ" se le ponían los pelos de punta.
-Mamá hará lo que pueda -contestaba-. Pero va a necesitar MUCHA epidural.
Con el tiempo, tu hermana acabó entendiendo que de verdad había un niño dentro de la tripa de mamá, y aprendió a identificar a los bebés recién nacidos. Iba por la calle señalando y gritando "MIRA, MAMÁ, UN BEBE. COMO MANITO CUANDO SALGA TRIPA MAMÁ". Un día se asomó a un cochecito y dijo "QUERO ESTE BEBÉ". Los padres de la criatura se lo tomaron sorprendentemente bien,y ni llamaron a la policía ni nada.
Tu hermanita te ha querido con locura desde que entendió que estabas ahí. Te ha hecho dibujos, a veces pintando directamente sobre la piel estirada de mamá, te ha cantado canciones y leído cuentos. Percutía en la tripa al ritmo de una canción que nos inventamos para ti. Te daba besos de buenos días y buenas noches y de porque sí. Nos ayudaba a escoger tu ropa y guardaba con mimo los juguetes que te iban regalando. Si había chuches, las repartía: "UNA PARA MÍ, UNA PARA PAPÁ, UNA PARA MAMÁ Y UNA PARA MANITO". Mamá estaba encantada porque siempre pillaba doble, claro. Y tú... pronto nos dimos cuenta de que reaccionabas a su voz más que a cualquier otra cosa. Te desperezabas y te movías como si no pudieras esperar a salir para jugar con ella.
Nosotros tampoco podíamos esperar. Teníamos muchísimas ganas de conocerte, de estrujarte y de que te unieras a nuestro circo ambulante de tres pistas, ahora cuatro.
Y ahora que estás aquí... va a ser una gran aventura, y aún más grande gracias a ti, mi pequeño.



23 agosto 2015

Más frases de madre para no decir

En los últimos días me he dado cuenta de que Bebé-chan ha crecido mucho, nuestra relación madre-hija ha evolucionado en proporción, y ha llegado el momento de actualizar mi lista de frases de madre que pensé que nunca llegaría a decir.



¿En la cama con los zapatos?

Esto ni siquiera es una frase de verdad. O sea: no tiene ni verbo. Pero es que las madres somos así, muy del ablativo absoluto.
La verdad es que nunca he tenido nada en contra de que se subiera a la cama con zapatos... hasta que he estado un mes en reposo y me he encontrado en la cama y a merced de esos mismos zapatos. 
Después de varias dolorosas experiencias, la niña ha captado la esencia del mensaje estupendamente: sigue subiéndose a la cama con los zapatos, y mientras da saltos en mis sábanas limpias, me grita "¡CAMA CHAPATOS NO! ¡CAMA CHAPATOS NO!", para después quitárselos y tirarlos contra la pared, donde habitualmente rebotan y me golpean en la cara.
Me estoy empezando a plantear dejarle subir a la cama con los zapatos puestos, que es mucho más rápido y total, mis sábanas tienen un color muy sufridito. 


Tiene un color muy sufridito.
El color sufridito es un color que disimula las manchas. Así puedes llevar la ropa puesta más tiempo. 
Si no eres madre, cuando oyes hablar por primera vez del color sufridito lo primero que piensas es "será cerda la tía... ¿es que no lava la ropa cuando se ensucia o qué?". 
Pues bien: claro que lavo la ropa cuando está sucia. O sea: soy madre. Mi mayor aspiración en la vida es que la ropa se ensucie para lavarla. Va en mis genes. Pero cuando eres madre descubres también que la ropa puede tener manchas sin estar sucia. Por ejemplo: los calcetines de bebé. El bebé no anda. No suda. Ni siquiera le pones zapatos. ¿Cómo es posible que a los cinco minutos de ponerle los calcetines blancos de perlé, ya estén negros de mierdé? Es un misterio.¿Cómo se soluciona? Le compras calcetines de colores, que son más sufriditos. 
Cuando el bebé crece descubres que algún genio de la vida ha decidido que los chandals para niña deben ser rosa. A ser posible, rosa pastel. El chándal rosa solo está 100% limpio los primeros cinco minutos del día que se estrena. A partir de ahí ya no es que lo laves y se ensucie: es que sale directamente sucio de la lavadora, para ahorrar tiempo. 
Entonces te ves obligada a elegir: o sufre el color, o sufres tú. Y empiezas a comprar los chandals de niño, que tienen un color más sufridito. 


¿Dónde vas con todo el pepe al aire?
Esta es una expresión muy fina de mi tierra, cuya pronunciación correcta es
¿Onde vah con torpepe alaireeeee?
Los niños son nudistas por naturaleza, incluso en pleno invierno. Cuando son pequeños a lo más que alcanzan es a quitarse el gorro o los zapatos, pero llega un momento en que adquieren plena autonomía y pueden desnudarse cada vez que les apetece. La verdad es que Bebé-chan nunca ha sido muy exhibicionista (aunque, si le dices que le vas a poner unas braguitas de Hello kitty que molan mucho, se asegurará de enseñárselas a todo el que la salude por la calle, pero vaya, culpa tuya por darle ideas).
Nuestros problemas con el exhibicionismo han empezado este verano, porque en septiembre empezará a ir al cole de mayores (siendo "mayor" un niño de tres años) y en la charla que nos dieron a los padres nos pidieron que durante el verano enseñáramos a los niños a usar el baño y subirse y bajarse la ropita solos.
Nosotros lo de ir al baño ya lo teníamos conseguido, pero Bebé-chan todavía no atina a volver a colocarse la ropa después. Así que hemos dedicado el verano a entrenarla en la difícil tarea de subirse las braguitas.
Y de verdad que es difícil, ¿eh? No os vayáis a creer.
Después de un mes de prácticas, hemos conseguido que lo haga sola en un 90% de las veces. En el 10% restante, estás tan tranquila haciendo tus cosas cuando de pronto ves por el rabillo del ojo a tu hija correteando con las bragas por los tobillos.
Entonces es el momento de decir la frase:
-¿Onde vah con torpepe alaireeeee?
Que sale de las profundidades de tu ser, donde no sabías que llevaba treinta años acechando.


Si no recoges los juguetes van a la basura. 
Cada vez que digo esta frase me sonrojo de vergüenza, porque aunque no recuerdo que mi madre la dijera nunca, sí recuerdo haber jurado que yo no la diría (supongo que se la oiría a otras mamás, no lo sé, ni idea).
La cuestión es que si nunca has dicho esta frase es que no eres una madre de verdad y es posible que los servicios sociales estén estudiando retirarte la custodia de tus hijos. O sea,  háztelo mirar.
En realidad, las posibilidades de que  mamá tire un juguete rondan el 0%. Para empezar, la mayoría de los juguetes que tenemos rondando por casa son de papá. Además, mamá se ha convertido en una experta en lavar, restaurar, remendar y reparar todo lo que se rompe: la prueba está en el libro del Pollo Pepe, cuya composición actual incluye más cinta adhesiva que libro propiamente dicho. La cuestión es que cuando le digo "si no recoges los juguetes mamá se tropieza y se esmoña" no parece que le afecte mucho.


¿A que voy yo y lo encuentro?
Antes de ser madres o padres seguro qué habéis sido hijas o hijos, y os habéis preguntado cómo es posible que vuestra madre lo encontrara todo a la primera, después de que vosotros hayáis mirado POR TODAS PARTES sin éxito.
Hoy, en exclusiva mundial, voy a desvelar este misterio que ha quitado el sueño a cientos de generaciones de niños desde que el mundo es mundo:

Tu madre sabe dónde están las cosas PORQUE ES ELLA QUIEN LAS HA COLOCADO AHÍ. Porque después de repetirte unas cien veces que si no recoges los juguetes van a la basura, tú has seguido sin recogerlos, entonces ella ha hecho como que los tiraba a la basura cuando realmente lo que ha hecho ha sido PONERLOS EN SU PUTO SITIO. Cuya ubicación exacta desconoces, como demuestra el hecho de que seas incapaz de ponerlos ahí tú mismo.

Pd: queridas madres, usad esta frase con muchísima cautela, y solo cuando esteis seguras de que vais a encontrar lo que sea, porque si no se os queda una cara de gilipollas que no veas.


Deja de darme arrollones, por favor. 
"Arrollón" es una de esos conceptos que solo las madres conocen y entienden, como maxicosi, arrullito o vitaminas. La palabra ha pasado de madre a madre desde que, en tiempos inmemoriales, un Australopithecus Maternalis descubrió que, al alcanzar la edad de dos años, todas sus crías desarrollaban un número desproporcionado de codos, rodillas y pies cuyo único objetivo era clavarse en el cuerpo de su madre de forma continúa, sistemática y dolorosa. Los arrollones aumentaron su impacto a medida que los seres humanos perdían vello corporal, y alcanzaron su punto máximo con el último gran hito de la evolución humana: la invención de las zapatillas de deporte.
El arrollón es una experiencia única y extremadamente dolorosa que solo las madres podemos experimentar en su plenitud, pero si te apetece probarlo puedes hacer un simulacro de forma sencilla y económica: túmbate en el suelo, y pídele al equipo de fútbol del barrio que se ponga las botas de clavos y corra por encima tuyo durante toda una tarde.


¿A mamá se le pega?
Bebé-chan tiene un carácter pacífico y dulce, pero de vez en cuando se le cruzan los
cables y nos da unos bofetones que se nos quedan las retinas temblando. 
-¿A mamá se le pega? -le pregunto. 
-... NO. 
-Muy bien: a mamá no se le pega. 
Entonces suele intervenir ZaraJota. 
-Dile que a papá tampoco. 
Ah, no: aquí cada uno que defienda lo suyo. 


Si no duermes la siesta no podemos ir al parque. 
Esta es, técnicamente, una mentira por omisión.
La frase completa sería "si TÚ no duermes la siesta, YO no puedo dormir la siesta y no podremos ir al parque porque seguro que me duermo en un banco y se me cagan encima las palomas".


¿Cuántas veces te lo tengo que repetir? 
Si has dicho esta frase alguna vez, enhorabuena: ya eres una madre de verdad.
Esta es la única, la definitiva, la que de verdad te asciende al grado de madre, especialmente si eres capaz de decirla con los dientes apretados y los brazos en jarras, irradiando una velada amenaza.
Porque en realidad cuando dices "¿cuántas veces lo tengo que repetir?", lo que estás diciendo es "si lo tengo que repetir una sola vez más se abrirán las puertas del infierno y descenderán sobre ti todos los terrores reservados para el día del apocalipsis".
Porque eres madre y en el fondo como que quieres a tu progenie, pero a la quinta vez que la pillas usando la mosquitera de la terraza como si fuera una cama elástica horizontal (con el consiguiente peligro de que la tela se venza y la nena se de un moñazo épico contra los barrotes de la baranda) mientras grita "EPIDERMÁN, EPIDERMÁN", como que empiezas a perder la paciencia.
Y entonces aprietas los dientes, pones los brazos en jarras y sueltas:
-Eso no es para jugar, ¿cuántas veces te lo tengo que repetir?
A pesar de que sabes que la respuesta es:
-Las que haga falta, porque en eso consiste ser madre. 

19 agosto 2015

#porrabebekun

Me dicen los tuiteros que Bebé-kun está a punto de nacer (ojalá), que todavía no he organizado la porra, y que estoy perdiendo las buenas costumbres

Por tanto, se hace saber, que se abre el periodo de participación en la #porrabebekun.
Para participar, solo tenéis que dejar un comentario en esta entrada anotando la fecha en la que creéis que nacerá el enano.
Quien acierte ganará un sugus de limón, que me comeré yo a su salud, que no estoy como para compartir con nadie.

Antes de hacer vuestras apuestas, hay cierta información que debéis saber.

No salgo de cuentas el 7 de septiembre, pero hay diversos factores que pueden favorecer un parto antes de esa fecha:

  • Por diversas cuestiones administrativas, si me pongo de parto antes del lunes 24 no me pondrán la epidural. Si eso no es tentar a la suerte, que venga dios y lo vea. 
  • E 25 de agosto es mi cumpleaños.Si Bebé-kun nace el mismo día que yo nadie se volverá a acordar de mi cumpleaños en la vida. Es capaz de nacer ese día aposta, el pequeño opresor falocéntrico. 
  • El 4 y el 5 de septiembre tengo una boda. La misma boda, de hecho. Es una de estas cosas modernas. Ya tengo el modelito comprado, por supuesto. Además, imaginaos que gran historia sería. 


Por otra parte, el 8 de septiembre tengo una reunión en el colegio de Bebé-chan a la que no puedo faltar bajo ningún concepto. Y todos sabemos lo que eso significa.


Dicho lo cual, ¡que gane el mejor!
Bueno, el que acierte.
Yo qué sé, lo que sea.



Editado 20/08/2015
El estado de la cuestión en este momento:

21 de agosto: Scarlett (para hoy parece que ya no da tiempo)

23 de agosto: Nora, Bichejo y ZaraJota.
ZaraJota se cree muy listo porque dispone de cierta información privilegiada, pero lo siento, no va a ser. 

24 de agosto: Cigi, Pseudosocióloga, Trivinena, Genin

25 de agosto: Lautiara, Pilar, Pétalo, Julie y yo misma. Es mi cumpleaños y no se me ocurre mejor regalo que un Bebe-kun bien gordito. Además mi madre me ha prometido que si mi cumpleaños me pilla en el hospital me traerá tarta. 

26 de agosto: JF, Brizna, Clara, Anónimo

27 de agosto: Er-Murazor Asegura que los nacidos en esta fecha salen güenos, güenos. No sé yo. 

28 de agosto: Bettie Jander, Anónimo que quiere que vaya a la boda, Mamá en Bulgaria, Una gata en Jerusalem

29 de agosto: Nialir, Niniel, Jud, Anonimo que tiene una hija que cumple el 29. 

30 de agosto: África González, Anónimo de la luna., Marujaenlaindia

31 de agosto: Brujitastur, Obi-Wan, Donyaflor, Filofóbica

1 de septiembre: Ángela, B.B., Fle

A partir de aquí van todos los que no quieren que vaya a la boda del año:

2 de septiembre: Anónimo que quiere que me compre otro modelo, Mang Zanón, Ana Princesa del Guisante

3 de septiembre: Coccinellidae, Paloma, Anónimo del número de la suerte, Bitxera

4 de septiembre: Ares, Kurai, DarkDrago, Estrella, Vicente Carrasco

5 de septiembre: PGS

6 de septiembre: Lautiara, Olga Arg, Lawilla

7 de septiembre: Anónima que lee entre las sombras, Mi Álter Ego, Troyana, Rapapapel. 

A partir de aquí empieza la gente a la que le debo caer muy mal, porque si no yo no me lo explico.

8 de septiembre: Holden, Carolina Calvo, Pinkycadiz
En plena reunión del cole, ¿eh? Molaría. Además, como es año de elecciones durante este curso el centro cuenta con enfermera. Todo arreglado. 

9 de septiembre: Inés, Wendeling

10 de septiembre: Anónimo que quiere que llevemos sugus al colegio

11 de septiembre: Nils, Lauryncorr, Bluelines, Dibujos de Nube, Necio Hutopo

12 de septiembre: Uma

13 de septiembre: Lauryncorr

14 de septiembre: Mi padre. MI PROPIO PADRE, que es probablemente de mi misma sangre e incluso de mi misma especie, me desea 42 de semanas de embarazo, durante el verano más caluroso de la historia, y sabiendo que en la semana 36 su primer nieto varón ya pesaba cerca de 3 kilos. 
Yo no digo nada, pero seguro que hay leyes internacionales contra esto.



EDITADO 29/8/2015
Como muchos ya sabéis, Bebé-kun se dignó a asomar la cabeza, por fin, el 27 de agosto a las 19:00.
Ahora mismo no puedo ver cuántos acertasteis, pero en cuanto llegue a casa os contaré para saber cuántos sugus de limón tengo que comerme. : ) 

17 agosto 2015

#Lorzfunding: el making of definitivo

Para todos los "que es que yo no tengo twitter", "que es que a mí no me ha llegado nada al correo", y los "que es que qués": el vídeo del #Lorzfunding.






Pd: según mi app, hoy mi embarazo ha llegado a término y #bebekun puede llegar en cualquier momento. A ver si es verdad, que tengo los bajos como cacharritos de feria.

13 agosto 2015

10 cosas que no me gusta que ocurran durante el acto sexual

Ayer leí este estremecedor testimonio y no pude evitar sentirme absolutamente conmovida por el sufrimiento que destila. Jamás se me hubiera ocurrido pensar que los hombres lo pasaran  tan mal durante el acto sexual, ¡y todo por culpa de la falta de consideración de las mujeres! 
Pero ojo, que las mujeres también sufrimos los nuestro. 
Aquí van 

10 cosas que no me gusta que ocurran durante el acto sexual 
(a.k.a. Jugar al Parchís)

Lo siento, ZaraJota, el mundo tiene derecho a saber la verdad. 



1 . Que mi madre llame al timbre.
Mi madre NUNCA viene a mi casa sin avisar. Es más: solemos quedar el día de antes, me confirma por la mañana, y me manda un mensaje cuando viene de camino. Pues aún así, es sorprendente el número de veces que llama al timbre cuando estamos en plena faena. Y no entiendo por qué.
¿Somos nosotros, que calculamos mal el tiempo?
¿Es ella, que se mueve más rápido de lo normal?
Seguiremos investigando hasta descubrirlo.
Mientras tanto, gracias mamá por no mencionar nunca lo mucho que tardamos en ir a abrir la puerta.

Mi madre al menos llama al timbre. Mi hija entra en la habitación y se queda mirando, porque es muy educada y no le gusta interrumpir. 

3. Un tirón.
Cuando el único ejercicio que haces habitualmente es correr para que no se te vaya el metro, no es de extrañar que el ejercicio digamos más intenso y prolongado (especialmente si hay implicadas posturitas) provoque tirones.
Lo que no acabo de entender es por qué me dan tirones en los dedos de los pies, cosa extremadamente dolorosa que solo me ocurre en momentos de intimidad y en la piscina. 

4. Descubrir que no quedan preservativos.
Lo que me lleva a afirmar que si dios no hubiera querido que usáramos preservativos no habría inventado las farmacias 24 horas. 

5. Perder el preservativo dentro.
Algunas marcas fabrican los preservativos más pequeños que otros. Y cualquiera podría pensar que  bueno, si es más pequeño más ajustadito queda y menos peligro hay de que se caiga. Pues no. Si es pequeño se enrolla sobre sí mismo, sale disparado hacia las profundidades y hay que pescarlo.No es precisamente lo más erótico del mundo y tiende a cortar el rollo. 

6. Ese pelo que se queda pegado en la garganta. 
Y la tosecilla subsiguiente. Y, ya que estamos, la tos en general, los estornudos, el hipo... y en casos extremos, las potas

7. Las ganas de hacer pipí.
Estoy embarazada, ¿vale? Voy al baño aproximadamente cada diez minutos. O vamos al grano rapidito o lo más seguro es que tenga que interrumpir el tema. 

8. Que se te caiga un cuadro encima. 
Lorzconsejo: deja siempre la cama a un par de centímetros de la pared. 

9. Que me venga la regla.
Que no es que me importe mucho durante, vaya. El problema es después. Sobre todo si en vez de en la cama estás en el sofá. Especialmente si no es tu sofá. Ni tu casa.

10. Ponerme de parto durante.
Para ser sincera, esto todavía no me ha pasado.
Dadme un par de días.


Editado 16/08/2015
Añado por mérito propio:

11. Vía JF.
"Que estando en un hotel, en vez de poner cama de matrimonio, pongan dos camitas juntas que tienen ruedas en las patas, y que a mitad de partida de parchís las camas se separen y te metas un costalazo"

12. Vía Fabio.
"Los preservativos de sabores estan bien para las chicas/chicos a los que no les mole el sabor a latex, pero si lo usas para jugar al parchís, lo más probable es que la habitación termine como si hubieses encendido velas aromáticas en el mejor de los casos, o como una frutería en el peor...en el mío con mi señora, probamos los de sabor chocolate y la habitación termino oliendo a cola cao cosa mala"

10 agosto 2015

interrumpimos la emisión...

... porque Necio Hutopo ha escrito cosas bonitas sobre mí.

Visitadle, que es un amor de persona y además me aguanta: no se puede pedir más.

06 agosto 2015

La maleta de maternidad

Cualquiera podría pensar que cuando una mujer está llegando al final de su embarazo bastante hace con arrastrarse a sí misma.
Yo, desde luego, así lo creo.
Pero entonces llega la matrona y te dice:
-Toma, la lista de las cosas que tienes que llevar al hospital.
Y tú piensas que se ha vuelto loca, pero entonces vas a hospital a una visita guiada, y al salir te dicen:
-Toma, la lista de cosas que tienes que traer al hospital.
Y sigues pensando que están locos, pero entonces vas a hacerte las pruebas del tercer trimestre y te dicen:
-Toma, la lista de las cosas que tienes que meter en la maleta del hospital.
Y entonces llegas a la única conclusión lógica posible:
Hay una conspiración internacional instigada por la CIA y un laboratorio secreto luso-lapón para volver locas a las embarazadas añadiendo un peso físico y mental extra a la recta final del embarazo.
Por otra parte, será mejor seguirles la corriente, por si son peligrosos.
En fin.
Cuando investigas un poco por internet, te das cuenta de que listas de hospital hay muchas, dependiendo de las manías de cada hospital, pero todas son sospechosamente parecidas (¡conspiración! ¡conspiración!), y van más o menos así:


PARA EL BEBÉ

Un gorro. 
Vale, un gorro.

Dos pares de calcetines. 
Pocos me parecen para lo pequeños que son y lo fácil que se pierden.

Una toquilla o arrullo. 
"Toquilla" y "arrullo" son las típicas palabras que solo por saber su significado te convierten automáticamente en vieja. Mejor pídele a una de las abuelas que se encargue. En serio, cuanto menos sepas del tema, mejor.

Dos bodys de manga corta (verano) o manga larga (invierno).
Vale.

Dos o tres pijamas o dos o tres cambios de ropa o faldón o pantalones según su criterio. 
Eh... ¿Qué?
Dos o  tres pijamas o dos o tres cambios de ropa o faldón o pantalones según su criterio. 
Pero... ¡estoy embarazada!
¡No tengo criterio!
¿No puedes concretar un poco?
Dos o tres pijamas o dos o tres cambios de ropa o faldón o pantalones según su criterio. 
Mira, yo me llevo una toalla y una grapadora y ya le improviso un modelito si eso.

Útiles de aseo.
Gracias, capitán concreto.


PARA LA MAMÁ

Tarjeta sanitaria.
Que no está el tema como para ir indocumentado.

Los informes del último trimestre. 
Si se te olvidan no pasa nada.
Bueno, nada: se pueden negar a ponerte la epidural.
Mejor te los grapas al culo desde ya.

Una bata.
A mí lo de la bata me parecía una solemne estupidez hasta que llegué al hospital y me dieron uno de esos camisones abiertos por detrás que dejan al aire todo el pompis.
Y cuando digo "todo", me refiero a "TODO": el camisón que me dieron no era específico para embarazadas, y con el tripón toda la tela disponible se iba para adelante y no quedaba nada para detrás.
"Bueno", pensé, "al menos no me va a ver nadie".
Entonces la enfermera dijo:
-¿Ya estás? Pues vente conmigo, que te veo muy bien y creo que podemos ir paseando hasta quirófano.
Moraleja: llevaos la dichosa bata.

Uno o dos camisones.
Ya empezamos... ¿uno o dos?
Abiertos por delante para favorecer la lactancia.
Sí, sí, pero ¿uno o dos?
A ser posible de tejidos naturales.
¿PERO UNO O DOS?
Y ya.
Vale, que echo dos.

Sujetador de lactancia.
Según mi matrona, con uno es suficiente para TODA la lactancia.
Yo no voy a opinar al respecto, en vez de eso os voy a contar una anécdota:
Una vez, una mamá reciente me dijo que para ella lo peor de la lactancia era el olorcito a leche agria que llevaba siempre encima.
-¿A ti no te pasa? -me preguntó.
Antes de que mi cerebro tuviese tiempo de intervenir, mi boca ya había contestado.
-No, yo es que me ducho.
Todavía me pregunto cómo salí viva de aquello.

Discos de lactancia.
Eso demuestra el absoluto atraso del sistema sanitario español. O sea, ¿para qué llevar discos, cuando todos los móviles ya reproducen MP3?
Y además, ¿de lactancia? ¿Y varios?
Os juro que me he estrujado la cabeza y solo he encontrado uno:


Braguitas, preferentemente de papel. 
Para que hagan ruidito cada vez que muevas y puedas decir, por primera vez en nueve meses, que estás que crujes.

Zapatillas de estar por casa. 
Total, tus zapatos no te van a caber.

Ropa para el alta hospitalaria. 
¿Qué alta? Joder, ¡al menos decidme qué medidas tiene! ¿O tengo que adivinar la talla también?

Y una vez más:
Útiles de aseo.
En serio,
¿Qué son "'útiles de aseo?
¿Cepillo de dientes, peine y champú?
¿O tengo que llevarme también mi propio papel higiénico y toallas?

En fin.
Hasta aquí lo que te recomiendan llevar los profesionales de maternidad.
Y a partir de aquí, lo que te recomiendo llevar yo.

Un par de calcetines que no te aprieten.
Es el momento de tu vida en el que vas a estar más en contacto con tu femineidad, y todos sabemos que no hay nada más femenino que tener los pies helados, por mucho que la habitación de hospital esté a 40º.

Toalla. 
Las toallas de hospital, si te las dan , rascan que te cagas. Y tu no vas a tener el cuerpo para tonterías.

Pañuelos de papel.
Que lo mismo te da por llorar o algo. Además viene muy bien si al final resulta que no te dan papel higiénico.

Tijeras. 
Por si los pelos del piticlín. También vienen muy bien para abrir sobres de jamón ibérico envasado al vacío (si las has usado para el tema piticlín límpialas antes, hazme el favor) y para cortar los kilómetros de etiquetas de los peluches.

Cargador del móvil, o batería extra. 
Porque todos sabemos que el padre de la criatura siempre tiene el móvil cargado, salvo cuando te pones de parto.

Algo de dinero...
Volvemos al tema de que lo mismo tienes que irte tú sola al hospital: mejor ten algo para el taxi.

Y muchas monedas sueltas. 
Esto es, probablemente, lo MÁS importante que puedes echar en la maleta.
De hecho, puede que la supervivencia de algún miembro de tu familia dependa de ello.
No exagero.
En el hospital hace mucho calor, amamantar da una sed que te mueres, y tú no estás como para inclinarte y beber a morro en el lavabo. Así que lo normal es que le pidas a alguien que te traiga agua fresquita.
Ese alma caritativa se va y aparece a la media hora con una botella de dos litros.
-Es que no tenía monedas para la máquina, he tenido que ir a la cafetería y solo tenían de dos litros -te explica-. Pero mejor, ¿no? Así te dura más.
Tú le sonríes amablemente porque el pobre te ha traído el agua con toda su buena intención, no vas a criticarle encima.
A la media hora el agua ya está a 40º, como la habitación, y llena de burbujitas, pero tú sigues bebiendo porque la teta da una sed tremenda y mejor eso que nada. Entonces alguien te dice:
-¿Te importa si bebo un sorbito?
-Claro que no, bebe -te oyes decir a ti misma antes de que tu instinto de supervivencia pueda intervenir.
"Mierdaaaaa...", piensas. Porque lo cierto es que beber de la misma botella donde ha bebido otra persona te da un asco que te cagas.
Desde ese momento la botella de agua es tabú.
Te está vedada.
No solo eso: se convierte en una presencia amenazante en tu mesilla. Aunque no la mires, sabes que está ahí. OBSERVÁNDOTE. Disfrutando de tu sed. Esperando que te rindas y bebas.
-¡NO LO HARÉ! -le gritas, pero en bajito, no se vaya a despertar el nene. Y te levantas a beber de medio lado en el lavabo.
Al día siguiente, el alma caritativa que te trajo la botella te pregunta si necesitas más agua, pero antes de que puedas contestar se contesta solo.
-Ah, no, ¡si te queda un montón!
"Mierda, mierda", piensas, "tenía que haberla tirado cuando no miraban..."
Tres días más tarde, cuando te dan el alta, la botella sigue ahí. Empieza a tener un tono verdoso y probablemente reúne todas las características de la sopa primordial de la que surgió la vida en el planeta. Tú estás recogiendo tus cosas con la ayuda del alma caritativa que te compró la puta botella de los cojones.
-Bueno, pues ya está todo -dices.
-No, no, se te olvida la botella.
-Anda tírala.
POR FAVOR.
-¿Seguro? Si está casi entera...
-Me da igual.
-Desde luego... Yo no sé para qué pides agua si luego no te la bebes.
Encima recochineo.