07 marzo 2017

Más caca. Lo siento. Es que los niños son en parte catalanes.

Hace unos días nos fuimos al pediatra porque hacía mucho que no íbamos Bebé-kun tenía fiebre y el pediatra lo miró por todos lados y nos dijo:
-Este niño está con gripe.
-Ay, pobre, la gripe ahora...
-No, no, ahora no. La semana pasada, está acabando ya. ¿No habéis notado nada?
Y ZaraJota y yo nos miramos en plan somos lo peor, pero yo qué quieres que le haga si el niño no ha tenido ni fiebre ni tos ni un triste moco hasta hoy.
-¿Y no ha tenido diarrea? Este año la gripe viene con diarrea.
Pues podía venir con un cromo de regalo, francamente te lo digo, que tendría más éxito y la gente lo llevaría mejor.
-Pues no.
-Bueno, se habrá librado. Pues nada, está estupendo, vente un día de estos que le ponemos la vacuna de los 18 meses.
Y eso hice. Un par de días más tarde cogí al chiquillo y le dije a ZaraJota que me iba a que lo vacunaran.
-No me llevo ni el bolso de los arreitos, es un momento y estaremos aquí a lado.
Bebé-kun tiene tendencia al estreñimiento, que es una caca (obsérvese el brillante juego de palabras) pero tiene la ventaja de que puedes salir de paseo alegremente con un paquete de toallitas y un pañal acartonado que lleva en mi bolso ni se sabe el tiempo, porque total, ya sabemos que caca, lo que se dice caca, no va a hacer.
Íbamos de camino a la consulta de la enfermera cuando nos cruzamos con el pediatra, y claro, Bebé-kun lo vio y tuvo como un flashback.

"Este año la gripe viene con diarrea... ea... ea..."

Y me dijo:
-Oh-oh.
Y sonó "PPPPPRRRRROPOPOPOPÓ".

Y entonces LO OLÍ.

Me gustaría poder decir que Bebé-kun se había hecho caca, pero aquello no era una caca: era una m**rd* con todas sus letras.
Y en qué cantidades.
Le rebosó por encima del pañal y empapó, líquida y calentita, el body y la camiseta.
Menos mal que le había quitado el abrigo.
Le rebosó por debajo del pañal y chorreó pantalón abajo.
Y luego empapó los calcetines. Y llenó los zapatos. Y empezó a rebosar los zapatos.
Ay.
Llamé a ZaraJota.
-¿Puedes venir al ambulatorio con una muda para Bebé-kun y tres botes de ambientador?
-Acabo de meter a Nena-chan en la bañera.
-¿Eso es que sí o que no?
-Dame quince minutos.
-¿ESO ES QUE SÍ O QUE NO?
Bebé-kun, felizmente aliviado de su angustia interior, correteaba por el ambulatorio dejando estela. Era como un incensario humano, solo que no olía a incienso.
(Olía a caca. Por si os habéis perdido en mi trepidante ritmo narrativo)
Cuando se sentó en el suelo se oyó "chof" y al levantarse dejó una distintiva marca de humedad.
(Un charco de caca, vaya)
No podíamos esperar quince minutos.
Me lo llevé al cambiador y lo desnudé.
Ay, ay, ay.
Tenía caca aproximadamente desde el sobaco hasta las uñas de los pies. La cabeza se había salvado. Bueno, se salvó hasta que se la tocó con la mano llena de caca.
La sudadera también estaba relativamente bien. Bueno, lo estaba hasta que Bebé-kun la pisó con el pie lleno de caca.
Ay, ay, ay...
Os voy a ahorrar los detalles.
Con mucha dificultad (y caca) limpié al niño, le puse el pañal acartonado que llevaba, lo envolví en mi camisa (agradezco a mi oficina que siempre haga tanto frío y me obligue a llevar tres camisetas interiores) y lo dejé en el carrito, junto a la puerta del cuarto cambiador. Volví a entrar y lo limpié todo lo mejor que pude.
Cuando salí, Bebé-kun se había quitado mi camisa y la había tirado al suelo. La criatura estaba en el carrito en todo su esplendor, sonriendo en topless como un pequeño Buda de percentil 3.
-¡Bebé-kun!
Le eché por encima la camisa y la volvió a tirar y al final pensé que a la m**rd* (exactamente) todo, que total, en ese ambulatorio hace siempre muchísimo calor.
Cruzamos la sala de espera, Bebé-kun saludando como en una carroza de samba y yo evitando cuidadosamente el contacto visual con los demás pacientes, y de pronto va una viej... anciana y me dice:
-Pero mujer, ¿cómo llevas al niño así? ¡Que se va a resfriar!
Debe ser la madurez, porque en vez de mandarla a la m**rd* verbalmente la mandé a la m**d* olfativamente, pasándole bien cerquita con el carro.
Me acababa de sentar delante de la consulta de la enfermera cuando salió y nos llamó.
-¡Aquí estamos! -le dije mientras se me escapaban los lagrimones de la emoción.
La enfermera nos miró a los dos. Sobre todo al chiquito.
-¿Ya le has quitado la ropa? Pues sí que tienes ganas de que lo vacune.
Es que somos unos cagaprisas.







Jajaja, me mondo yo sola. 

14 comentarios:

Mamá en Bulgaria dijo...

¿Tu blog no tiene opción de comentarios en audio? Así podría darle a play al empezar a leer y dejarte una grabación de mis carcajadas. Qué arte tienes para hablar de mierda. XD

María Eugenia Victoria Marín dijo...

Vaya con tu niño, que te ha salido juguetón.

Sé que no te consuela, pero creo que eso les ha pasado a más de una madre: el día que fui a ver a mi amiga Carolina, su bebé se había cagado 2 veces esa noche. La primera vez lo cambió el padre y no ajustó bien el pañal, la segunda vez fue más líquida que la primera y la mierda le llegó, literalmente, hasta el cuello. Mi amiga y su marido tuvieron que bañarlo por completo de madrugada, quitar sábanas e intentar quitar la peste de la habitación y al volver a vestirlo, darse cuenta de que no quedaban pijamas limpios. Yo llegué a eso de las 11 de la mañana con un juego de bodys y medias lo cual me agradeció llorando (y no exagero). Ahi me di cuenta de que nunca hay suficientes bodys ni pijamas ni medias para regalar a unos padres primerizos.

Rob Nobody dijo...

Ay, llevaba un día de m**rda y me ha venido tu post de lujo para echarme unas risas! Opino lo mismo que Mama en Bulgaria. Tu arte para hablar de cacas no es ni medio normal

Anónimo dijo...

Es que yo soy en parte catalana también, jajajajaja (Mi propio blog no me permite comentar como lorzagirl #violenciaestructural)

Araspa dijo...

Querida Lorzagirl, a mí mi bebé me cagó encima mientras le daba de mamar en la sala de espera del hospital. Se puso perdido y me manchó la falda y la camisa. Maravilloso todo.
Mi bebé también tuvo estreñimiento y lo llevamos a una nutricionista para que nos aconsejara sobre la alimentación, nos ayudó mucho.

Holden dijo...

Brutal, me he partido de risa. Cagaprisas, si es que lo queréis todo de inmediato :D

Necio Hutopo dijo...

No puedo comentar demasiado... Me estoy riendo, luego que acabe veo si tengo aliento para comentarios.

Maribel dijo...

Bebé-Kun es un campeón y es una lástima que no aprecieis su don de la oportunidad. Ya puedes llevar el equipo de emergencia entero todos los días, que se cagará hasta el cogote en el mismo instante en el que no lleves nada para cambiarlo.

Cuánto talento!!!

Genín dijo...

jajajaja A pesar de que, reconozcamoslo o no, es una entrada de mierda, yo me lo he pasado pipa, hasta casi la huelo...jajaja La entrada, que es lo mismo que decir, la caca de Bebé-Kum...jajaja
Besos y salud

estrella dijo...

Jajajajaja, menudo día de mierda tuvisteis que pasar.
(Creo que entre todos podemos estar días añadiendo chistes sobre mierda).

Mi Álter Ego dijo...

Que conste que detesto los temas escatológicos y, aun así, me he reído. Eso es arte!!

Besotes.

pseudosocióloga dijo...

¿Y te lo vacunaron teniendo gripe?...que raro....claro que si ya era el final...

Cristina Martín dijo...

Los catalanes tenemos esas tendencias mierdiles desde ya bien pequeñitos, el cagatió nos lo inculca

Tita dijo...

A ver, que ya tienes dos, y ya sabes la teoría de que sólo el día que salgas sin muda, se cagará literalmente hasta el cuello JAJAJAJAJAJAJA