22 abril 2016

Día del libro 2016

Cuando era pequeña, en plan, más pequeña que ahora, o sea, lo que viene a ser más joven, vivía en un pueblo pequeño, en plan pequeño de verdad, en el que lo más interesante que podías hacer era leer.
Bueno, a juzgar por la ratio de embarazos adolescentes seguro que había algo más interesante que hacer, pero a mí en concreto no me interesaba (por entonces).
A mí lo que me gustaba era leer.
Primero me leí todo lo que había por mi casa, incluida la enciclopedia; luego todo lo que había en la casa de mis abuelos, incluidos los Caballo de Troya; luego todo lo que había en el cortijo, incluidas las revistas de crucigramas.
En serio, leía mucho. Una vez mi padre me llevó a Montilla (un pueblo ligeramente más grande que el nuestro y que nos parecía La Civilización) no me acuerdo a qué, y como premio por haberme portado bien me dijo que me comoraría un libro nuevo, pero no pudo porque ya me había leído todo lo que  tenían en la librería.
 La librera, de hecho,  me llamó "monstruito", por haberme leído ya todos los tomitos de Mafalda, si no recuerdo mal.
Tras rematar las bibliotecas familiares la emprendí con la biblioteca del pueblo, empezando por los infantiles. Ya me había terminado la balda de Stephen King y no sabía por dónde seguir cuando decidí leerme toda la biblioteca, por orden. Cogía prestado un libro, lo leía del tirón y lo  devolvía, por lo general al día siguiente.
Ya os he dicho que no había nada más interesante que hacer.
Total, que ya llevaba un tiempo con esta actividad cuando la bibliotecaria me cogió por banda. Pensé que me iba a echar la bronca por leer libros de mayores, pero no.
Me echó la bronca, sí, porque cogía muchos libros prestados. "Si no te los vas a leer, ¿para qué te los llevas?". Intenté explicarle que sí me los leía, pero no me creyó. No le entraba en la cabeza que un niño leyera, y mucho menos tantos libros y a esa velocidad. Pero lo que más le molestaba era tener que colocar los libros cada día. "Que yo no estoy aquí para eso", dijo.
Me confiscó el carnet.
No lo eché de menos mucho tiempo: después he tenido otros muchos, de otras muchas bibliotecas; y en cuanto tuve mi propia casa la llené de libros hasta que no cupo ni uno solo más.
Llevo años comprando, leyendo, oliendo, sobando, recolocando, regalando y apilando libros, y al final he acabado aceptando que sí, en la vida hay cosas más interesantes que leer.
Lo sé a ciencia cierta porque todas ellas caben en un buen libro.

27 comentarios:

fabio dijo...

Y si no está en un libro, no será tan bueno

Gárgamel dijo...

Precioso. Me he emocionado.

Bárbara dijo...

Te entiendo. Yo tengo prohibido leer desde que tengo uso de razon.

Bettie Jander dijo...

Jajajajajaja. Me siento tan, pero tan identificada, que hasta la bibliotecaria me echó la bronca de pequeña también xDDD En mi caso porque me llevaba un libro, lo leía, y lo devolvía ¡EN LA MISMA TARDE! Y claro, me dijo que me llevase varios, porque lo que a mí me molestaba era no tener nada para leer después XDDD

Besos gigantes, Lorz, de bibliófila a bibliófila.

Patricia Tablado dijo...

Hay cosas de las que cuentas que me han pasado. En los veranos yo iba a mi pueblo y me aburría un montón con la gente de mi edad porque erm teníamos intereses distintos (de hecho hubo cuatro embarazos adolescentes en mi grupo de "amigas" mientras yo me leía todo lo que caía en mis manos). Escuché de todo, que me iba a volver loca como Don Quijote, que me iba a quedar ciega de tanto leer, que quién me obligaba si sacaba buenas notas... vamos, de todo. Por la biblioteca del pueblo no pasé porque solo abría una tarde a la semana y cerraba en agosto así que lo que hacía era pedirle libros prestados a mi tía que me los iba dando de sus amistades. Yo también leí mucho "de mayores" antes de los 15 (y después claro).

Un beso gordo!

Genín dijo...

jajaja Al final, tu, erre que erre...jajaja
Besos y salud

GarcíaOrive dijo...

Qué bonito.
Qué bonito.
Tus hijos leerán,y serán listos y no cometerán faltas de ortografía y... y... y me puede la emoción

Necio Hutopo dijo...

Creo que tú y yo tenemos un vicio compartido...

Mi Álter Ego dijo...

¿En serio te quitaron el carnet por no tener que colocar los libros? Hay gente que se equivocó mucho de vocación. Leer es algo maravilloso. Nos hace vivir mil vidas diferentes. Besotes!!!

Anónimo dijo...

A mi me hicieron lo mismo en un bibliobus de barrio en Madrid......

Ali EB dijo...

Yo he sido así también desde que tengo uso de razón, y creo recordar que también empezó por aburrimiento veraniego en exceso...
Con bibliotecarias así, da gusto, eh?
Feliz día del libro, qué genial esta entrada!

Jud dijo...

Es que leo los comentarios y me dan ganas de quemar a todas las bibliotecarias que ensucian el buen nombre de mi profesión. Madre mía, luego lloraremos todos cuando los niños no lean y algunos aún se preguntarán por qué...

Perdida en la red dijo...

Oye y no leístes las novelas de Marcial Lafuente Estefanía ??? Porque yo has esas ! :)) ....

Feliz día del libro

remorada dijo...

caben en un buen libro o en varios si van por partes ;)

Anónimo dijo...

es difícil leer algo tan bestia sin ningún afán de exhibicionismo o pose, (lo que sí abunda en algunos blogs )

esa sencillez no se ensaya: sale.

me alegro de que sigas publicando.

sul

Fonsoelegido dijo...

Me alegra ver que no soy el único que se aburría en verano en el pueblo :-D
Además de leer mucho, también aprendí a jugar a las máquinas

maria dijo...

Jajaja yo me leia las del oeste de marcial lafuente estefania de mi tio y las de corin tellado de mi tia tambien, ahora soy mas selectiva ya :-D

Adaldrida dijo...

Qué gran post

Isa dijo...

Vaya con la bibliotecaria, ¿y para qué estaba ella allí'

Tita dijo...

Yo ya lo conté en mi blossss...yo también lo leía todo, hasta ocultar que lo hacía para no dar explicaciones a quien no se creía que leía tanto. Menos mal que en mi caso, el bibliotecario estaba de mi parte. Pero te entiendo. Ahora yo estoy feliz feliz feliz con mi kindle y como 2.000.000 de libros. Cuando se me pasa la ansiedad de pensar que no podré leer todo lo que hay escrito, me pongo muy feliz de tener tanto.

Besos

Elrick dijo...

Hola Lorz,

Jo, crei que era el unico al que le habian confiscado el carnet de la biblioteca por sacar "demasiados" libros. Me alegra saber que no soy un bicho raro (bueno, o si, pero para que ocultar lo evidente :D).

Muchas gracias por seguir publicando. Como padre de dos criaturas a las que llamaremos santan y belial no se de donde sacas el tiempo :).

Un abrazo

Marta dijo...

Me uno al club de las abroncadas :'(
Estrené mi carnet de biblioteca infantil con tres libros que me leí dm tirón el mismo día, fui a devolverlos por la tarde y no me dejaron hacerlo. Aún recuerdo a la bruj... A la bibliotecaria, diciéndome q eso no se podía hacer, que la biblioteca no era para jugar. Por lo visto para leer tampoco.

Marta dijo...

Me uno al club de las abroncadas :'(
Estrené mi carnet de biblioteca infantil con tres libros que me leí dm tirón el mismo día, fui a devolverlos por la tarde y no me dejaron hacerlo. Aún recuerdo a la bruj... A la bibliotecaria, diciéndome q eso no se podía hacer, que la biblioteca no era para jugar. Por lo visto para leer tampoco.

pseudosocióloga dijo...

Una bibliotecaria incapaz de creer que uno se lea un libro diario...mal asunto.

Alicia dijo...

Genial, me encanta, yo también llegué a leerme todo lo que había en la biblioteca de mi anterior pueblo, y de anterior al anterior, pero mis bibliotecarias eran buena gente y le contaban a mis padres (el pueblo era un pueblo-pueblo) la suerte que tenían por tener una hija tan buena lectora ( lo malo es que nunca llegaron a valorar su gran "suerte").

belenan dijo...

Pues yo acabo de terminarme... tu blog. Entero. Y ahora... ¿qué voy a hacer?

Anónimo dijo...

Para escribir tan bien como lo haces tu se debe haber leido mucho antes.
Te leo desde hace muchos muchos años pero nunca te había comentado,mil gracias por volver y seguir arrancandome sonrisas.