02 diciembre 2015

Un día complicado

Decíamos ayer que la semana pasada Nena-chan estuvo malita con anginas y Bebé-kun penando con los dientes y yo con ambos.
De día se turnaban para llorar y que los cogiera en brazos: cogía a Bebé-kun y lloraba Nena-chan, cogía a Nena-chan y lloraba Bebé-kun, y a veces lloraban los dos y los cogía a los dos. Gracias al sonambulismo que parecen haber heredado ambos, las noches eran igual de interesantes.
El viernes por la tarde, además, fui al dentista.
Cuando llegué allí me preguntó qué tal, porque hacía mucho tiempo que no me veía. 
-Bien, ya he tenido al niño -le dije, señalándome la barriga por si no se había dado cuenta. 
-¡Qué bien, enhorabuena! Espera... ¿le estás dando pecho? 
-Sí, pero me dijeron que no había ningún problema.
-Bueeeenoooo... eso dicen... Prefiero que, por si acaso, te saltes una toma o dos. 
-Eso pensaba, pero justo hoy he sacado mis reservas de leche congelada y las he tenido que tirar porque me olían raro. 
-Qué mala suerte... Bueno, podemos hacer una cosa: pasa a la consulta y veo qué te puedo arreglar sin anestesia. 
Os ahorraré los detalles porque en el fondo os aprecio. 
La cuestión es que al día siguiente estábamos invitados a la inauguración de una librería. Bueno, en realidad no, pero sabíamos que no iban a pedir la invitación en la puerta, así que lo mismo nos daba. 
La inauguración era a las siete. Una pena, tendría que haber sido a las cuatro, que era la hora en la que todavía iba todo bien: niños limpios, comidos y contentos. A las cuatro y cinco, por desgracia, Nena-han hizo eso que hace a veces de cerrar los ojos y roncar. A las cinco decidimos que ya había dormido bastante y empezamos a intentar despertarla, proceso que culminó a las seis de la tarde, cuando Bebé-kun empezó a llorar de hambre. Le enchufé la teta al enano: inmediatamente Nena-chan empezó a llorar porque tenía hambre también. ZaraJota le preparó la merienda para que se la comiera mientras vestíamos a Bebé-kun; luego vestimos a Nena-chan, momento que aprovechó su hermano para hacerse una caca sobaquera. Volvimos a cambiar a Bebé-kun. 
Debían ser las siete pasadas cuando llegamos a la parada de autobús, solo para descubrir que la línea estaba cortada por un partido de fútbol. 
-No pasa nada, a dos manzanas está la parada del 119, que va para el mismo lado -le dije a ZaraJota. 
Caminamos las dos manzanas y miramos la marquesina del bus. 
-Pues por aquí no parece que pase. 
-Uy...
Vale, quizá fueran cuatro manzanas. 
Con los niños en brazos y el bolso cambiador colgando. 
Y frío. 
Cuando por fin llegamos a la parada tuvimos suerte porque justo pasaba un autobús, nos subimos y cuando fui a frotar mi tarjeta... BIP. 
-¿Qué coño...?
La volví a pasar.
BIP.
BIP.
BIP.
-Señora, por más que frote la tarjeta va a seguir estando caducada -me gritó el busero.
Mierda... como llevaba toda la semana sin salir de casa no lo había notado.
Eché mano al bolso para pagar el billete sencillo y entonces me di cuenta de que no llevaba el bolso.
Mierda.
-Eh... ZaraJota, ¿tienes dinero para el bus?
-No, no llevo nada. Espera, sí, creo que tengo las vueltas del pan... ¡Mierda!
-¿Qué pasa?
-Que me han colado diez pesos.
Después de un buen rato haciendo malabarismos en el autobús en marcha con Bebé-kun colgado, conseguí pagar y sentarme.
-Qué bien estamos, ¿verdad? -le dije a Bebé-kun, que me respondió potándome en el escote.
Qué calentito...
Cuando llegamos a la librería estaba llenísima, y la gente empezaba a desparramarse por la acera. Nos encontramos con gente conocida y en algún momento Fanshawe pasó por ahí y pensé que iba a saludar, pero me pareció que dudaba.
Esto es que no se acuerda del nombre, pensé.
-Hola, soy Lorz.
-Eh... ya lo sé, ya nos conocemos.
-Eh... sí.
-Escribiste aquel post, ¿te acuerdas?
-Sí.
-Claaaaro. Claaaaaaro.
Vale, había quedado como una loca otra vez. Por suerte cuando vas con niños siempre tienes alguna excusa para huir.
En este caso, Bebé-kun estaba pidiendo teta.
Me dijeron que estaría más cómoda en el último piso, y cuando subí me encontré a otras mamás en proceso de alimentar a su progenie. Me senté y me coloqué al enano. Al lado mía había una señora dando biberón a su nieto.
-Come muy bien -le estaba diciendo a otra señora. Y en ese preciso instante le retiró el biberón de la boca y el niño... no sé cómo describirlo. Imaginaos que el niño fuera el Vesubio y la señora Pompeya, y de pronto todo estaba cubierto de una lava patrocinada por Nestlé. Pues así.
Bebé-kun me vio reírme por lo bajini y pensó en repetir el chiste potándome de nuevo, pero esta vez falló: en vez de a mí empapó toda su ropita.
Mierda.
Por supuesto todos los aparejos del bebé se habían quedado en la calle, con ZaraJota.
Mierda.
Y entre ZaraJota y yo se interponían varios millones de personas y una mesa con canapés.
Mierda.
Cuando ZaraJota consiguió llegar, arrastrando la bolsa y a la niña. miré alrededor buscando una superficie para cambiar al bebé, pero no encontré ninguna.
-Me parece fatal -le dije a ZaraJota-, ¡tienen todos los libros por medio!
Un alma caritativa despejó una estantería, y así fue como Bebé-kun acabó desnudo en la trastienda de una librería en su fiesta de inauguración.
Ahora que lo pienso, dicho así suena muy mal.
Mientras tanto Nena-chan se estaba portando muy bien y pensé que merecía un premio.
-Escoge un libro, el que quieras -le dije-, que con toda esta gente seguro que lo podemos mangar.
Era broma, ¿vale? Lo que pasa es que mi sentido del humor es tan sofisticado que Nena-chan no lo entiende.
-¡¡¡NOOOOOOOO!!! ¡¡¡NO QUERO MANGAR!!!
-Shhhh... ¡Era broma! ¡Era broma! Mamá lo paga, ¿vale? ¿Te gusta este?
-¡¡¡NO LO TOQUES!!!
Nena-chan me quitó el libro de las manos y fue a leerlo en una esquina, de espaldas a mí, protegiéndolo con su cuerpo.
Ay.
Al final conseguí convencerla de que escogiera un libro y nos fuéramos a pagar.
Entonces Bebé-kun volvió a pedir teta. Claro, como no para de potarla no le cunde nada.
-Vámonos a cenar, anda -le dije a ZaraJota.
Íbamos de camino al restaurante  cuando nos dimos cuenta de que el Chache no venía. EmeA y Scarlett volvieron a buscarle, pero ya se había ido.
-No entiendo nada -dijo ZaraJota-, le dije que se viniera con nosotros.
-Dime, por favor, cuáles fueron tus palabras exactas.
-Yo le dije "luego vamos a cenar por aquí", y él me contestó "yo también" y se fue.
Sin comentarios.
Más o menos entonces nos dimos cuanta de que EmeA y Scarlett se habían traído a cenar a una tía que no conocíamos de nada.
"¿Y esta quién es?", le pregunté a ZaraJota telepáticamente.
"Ni idea"
"¿Será amiga de EmeA?
"No sé, parece que Scarlett la conoce también"
"Mierda, ¿crees que estuvo en su boda?"
"Es posible"
"Joder, joder, joder, si estuvo en la boda SEGURO que nos la presentaron"
"Joder, joder, joder... ¿qué hacemos?"
"Disimular"
Y eso hicimos: durante toda la cena intentamos mantener un equilibrio social de manera que si la conocíamos no pensara que éramos unos bordes, y si no la conocíamos no pensara que nos tomábamos demasiadas confianzas. El resultado debía parecerse bastante a un sociópata bipolar con sonrisa profidén.
Para rematar, algo así como a las diez de la noche se me escapó un grito.
-¿Qué pasa? -me preguntaron todos a la vez.
-¡Que había quedado con Hermano Pequeño!
-¿Cuándo?
-¡HACE UNA HORA!
-Mierda, mierda, mierda, voy a mandarle un mensaje...
Mientras esperábamos que contestara pedimos la cuenta. Y por supuesto, cuando la trajeron nos acordamos de que ZaraJota no traía dinero encima, y yo me había dejado el bolso en casa.
Mierda.
Mientras nos rebuscábamos los bolsillos, EmeA se ofreció amablemente a pagar.
-¡No hace falta! ¡No somos pobres, solo somos muy, muy idiotas!
-Ajá.
Todavía me sentía bastante abochornada cuando me subí al bus y froté la tarjeta.
BIP
-Señora -me gritó el busero-, tiene la tarjeta caducada.
Mierda...
Tenía que haberle pedido a EmeA que me diera también para el bus.



Epílogo.
Hermano Pequeño respondió a mis mensajes de madrugada: "Lo siento, no me acordaba de que habíamos quedado. He tenido un día complicado"
Conozco la sensación.




19 comentarios:

Patricia Tablado dijo...

Y si ni tú ni Zarajota llevábais dinero encima, ¿con qué pagasteis los libros?

¡AL FINAL LOS MANGASTEIS!

¡TE PILLÉ!

Amapola Domingo dijo...

Jajaja menuda jornada!
Cuánto trajín y ajetreo !!

Chache dijo...

Y yo me fui a casita sin despedirme porque no os encontré por ningún lao. :_(

Necio Hutopo dijo...

Bueno, según recuerdo, la amiga de EmeA tampoco se enteró muy bien de con quién estaba cenando.
¿Ves? Por eso siempre pregunto por la gente usando sus nicks de internet.

Mi Álter Ego dijo...

Jajajaja. Qué cosas os pasan... Si es que no se puede estar en todo. Un besote!!!

molinos dijo...

Hola, soy tu yo del futuro. Cuando los enanos tienen 10 y 12 años y todo vuelve a ser normalidad y tranquilidad y nadie te vomita encima y duermen por la mañana hasta más allá de las 11....

aquí te espero. :)

Ánimo

Sagra Giron dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Reyes dijo...

Para el futuro consulta e - lactancia.org es la página del hospital de Denia,donde se pueden consultar la compatibilidad de los medicamentos con la lactancia (que por cierto el 80% es compatible, no es como el embarazo) y los médicos (especialmente aquellos que no tienen contacto directo con la lactancia, como los dentistas, o la lactancia) desconocen.... básicamente porque para que voy a querer aprender cosas nuevas.

No tienes que acabar con un dolor de muelas, ni aguantar, ni saltarte tomas.

Nada de nada.

Un beso

Genín dijo...

¿Ves como queda gente maja y caritativa en el mundo? No como otras que instigan a sus inocentes bebés a mangar libros por doquier...jajaja
Besos y salud

Rob Nobody dijo...

Lo siento, pero no estoy de acuerdo con Molinos. Vale, si, cuando crecen un poquito ya no te vomitan encima. Ahí tiene razón... pero en mi caso particular:

A/ Fanboy sigue despertándose a las 7 de la mañana en fin de semana, da igual a que hora le acuestes.
B/ Me informa de que ya está despierto saltándome encima. 42 kilos de niño cogiendo carrerilla por el pasillo y lanzándose en plancha sobre su madre y sobre mi.

Por favor Molinos, dime... ¿que cloroformo les das a las tuyas?? ¿donde lo compras??? :)

molinos dijo...

Rob Nobody, que edad tiene fanboy? las princezaz tienen 10 y 12 y si las dejo pueden dormir hasta las 11 o las 12 tranquilamente...

Rob Nobody dijo...

7 añazos del ala... hemos llegado al extremo de permitirle acostarse a las 2 de la mañana. Y a las 7 del día siguiente... alehop!

Eso si, el fin de semana. Entre semana no funciona.

Unknown dijo...

Rob Nobody, yo estuve levantándome a las siete y antes, da igual la hora a la que me acostase, hasta los 13 años.
Eso sí, a los ocho/nueve ya aprendí a ponerme la tele y entretenerme solita y no molestar a mis padres, por si te sirve de consuelo.
Ánimo

RobNobody dijo...

Si, bueno. Primero se lanza, luego se va a ver la tele... eso si que lo tiene.

Gracias!

África González Alonso dijo...

Cómo se nota que los petit suisse de hoy en día son más potentes... a mí no me sacaban de la cama ni con agua y con 20 sigo igual :D

pseudosocióloga dijo...

Madredelamorhermoso.....o eres muy exagerada o tu vida es un infierno.

Anónimo dijo...

Gentes del futuro, cuando los niños tienen 10 años duermen y no potan sí, pero luego son adolescentes y trasnochan y vuelven a potar, eso sí, intentarán que no os enteréis. Disfrutad de la tranquilidad mientras podáis que os queda poco... (inserte aquí risa maligna).

Alfonso de Lozar dijo...

Mi peque no me pota :-( ¿estoy haciendo algo mal?
Eso sí, estoy seguro de que me pediría su parte de cualquier cosa que estuviera comiendo

Donyaflor dijo...

No es exagerada, es madre