03 noviembre 2015

La voz de dios

Cuando tienes tres años, a lo más que puedes aspirar en la vida es a adquirir autonomía.
Para los adultos, que un niño adquiera autonomía significa que sea capaz de hacer sin ayuda cosas como, por ejemplo, quitarse y ponerse los zapatos.
Para los niños, adquirir autonomía significa que ya que pueden quitarse y ponerse los zapatos sin tu ayuda, lo van a hacer cuando quieran, donde quieran y como quieran, tanto si te parece bien como si no.
No creáis que es cosa mía, con la constitución ha pasado lo mismo.
Si tenemos en cuenta la definición de autonomía de un adulto, Nena-chan es bastante autónoma.
Si tenemos en cuenta la definición de autonomía de un niño, Nena-chan es muy autónoma. Demasiado autónoma, incluso. Freelance, diría yo.
La autonomía de Nena-chan se manifiesta, sobre todo, en los zapatos: si le compras un par, más te vale asegurarte de que le van a gustar, porque si no no conseguirás ponérselos ni por la fuerza (y tenemos unas zapatillas sin estrenar que lo demuestran). Y aunque le gusten, nada te garantiza que se los vaya a poner cuando tú quieras, porque de pronto puede decidir que quiere ir en zapatos de charol aunque esté nevando, o en botas de esquiar aunque sea agosto y estés en plena ola de calor,o directamente descalza porque caminar por Madrid con zapatos es de cobardes.
Hace unos días teníamos que salir a la calle y era tarde ya, y no conseguíamos que Nena-chan se pusiera los zapatos, ningunos zapatos, ni argumentando, ni pidiéndoselo por favor, ni con promesas, ni con la madre que la parió.
-¡Que te pongas los zapatos y punto! -le dije.
En vez de alterarse, Nena-chan me sonrió.
-Ara no puedo. Tengo que ir a jugar al salón.
Y se fue al salón, y yo me quedé en su habitación con cara de gilipollas.
En fin.
Creo que por lo general tengo bastante paciencia, al menos con Nena-chan, pero hay días y días y ese día había dormido poco, Bebé-kun estaba llorando, estábamos todos sin desayunar, teníamos prisa... qué sé yo.
Ya estaba preparada para ir detrás de Nena-chan y ponerle los dichosos zapatos por la fuerza cuando me acordé del telecomunicador de bebés, que nunca usamos para nada pero ese día estaba encendido dios sabrá por qué. Así que en vez de ir al salón a buscar a Nena-chan me fui a mi dormitorio y cogí el comunicador.
-Nena-chan -dije- ponte los zapatos.
Y en el salón, donde estaba el otro comunicador al máximo de volumen, sonó:
-¡NENA-CHAAAN! ¡POOOOOOOONTEEEEEEE LOOOOOOOOS ZAPATOOOOOOOOS!
Rápidamente Nena-chan echó a correr, se metió en su habitación y empezó a ponerse los zapatos.
-¿Qué haces? -le pregunté.
-Me pongo los chapatos.
-¿Y eso?
-Por que lo ha dicho la señorra.
Ay...
Entonces me fui a buscar a ZaraJota.
-Tengo una noticia mala y una buena.
-No sé qué has roto esta vez, pero no creo que puedas convencer al seguro de que ha sido un terremoto.
-No es eso... Puede ser que quizá haya hecho algo que haya hecho creer a Nena-chan en una entidad superior que nos vigila.
-Ay, dios.
-Exactamente.
-¿Y la buena noticia?
-Bueno... al menos cree que es una mujer.

15 comentarios:

Marta M. dijo...

Hola. muy bueno... qué paciencia tenenos que tener!

Mi Álter Ego dijo...

Jajajajaja. Pues mira, ya tienes una batalla ganada. Besotes!!!

Manjo ExLibris dijo...

Ahora le pones "Dogma" y se lo confirmas, y como sale Alan Rickman la conviertes a la sacrosanta orden de adoradoras de Snape :D

viñu dijo...

Lo que vas a gastar en psicólogo...

Genín dijo...

jajaja Así se debieron inventar Lourdes, los milagros y demás... :)
Besos y salud

África González Alonso dijo...

Buah, el otro día en una serie vi lo mismo.

- Niño vete a la cama.
- No.
- (La señora) Venga, es hora de dormir. (El niño obedece.
- ¿Cómo has hecho eso?
- Me lo proporciona una de las muchas empresas en las que he invertido. Ahora yo puedo ser su colega y la señora se queda con la parte odiosa. ¡Me he pasado la paternidad!

Rob Nobody dijo...

Lo siguiente será intentar convencer a la señora/dios de que le haga los deberes. Y no lo digo porque Fanboy lo intentara la semana pasada, noooo, que vaaaaa...

Bettie Jander dijo...

Te he leído esta mañana desde la sala de profesores (si es que los profesores no trabajamos nada), y me has re-alegrado la mañana. Lo que pasa es que me ha asaltado el pensamiento: luego crecen y pasa lo que pasa XD

Pero NenaChan va a ser guay siempre. Yo lo sé.

Gordipé dijo...

Yo te hago unas grabaciones con esta voz que Carmen de Mairena que me ha dejao el costipado y ponemos a Nena-Chan a raya en un santiamén.

dibujosdenube... dijo...

Mañana mismo me compro un cacharro de esos y adiós penas. Ya tendremos tiempo en la pre adolescencia para volverla adogmática...
TT

Anónimo dijo...

Mi hija, que en ese momento tenía 8 años, insistió en salir de la tienda donde le acabábamos de comprar la ropa nueva de invierno con ella puesta... a primeros de septiembre. En Madrid. A unos 37º. Se lo razonamos todo lo que pudimos pero tan pesada se puso que le dijimos que venga. No habíamos terminado de bajar la calle y ya estaba al borde de la lipotimia, con sus mallas hasta los tobillos y el vestido de manga larga. La dejamos sufrir un poco hasta que entramos en otra tienda y se cambió de nuevo a la ropa que traía.

Quiero pensar que ese día aprendió algo, pero a quién vamos a engañar... En abril ya estaba preguntando que cuándo íbamos a sacar el mono de tirantes.

-- E

Necio Hutopo dijo...

Siempre es interesante presenciar el súbito despertar de la fe...

Juan Carlos Garrido dijo...

Muy divertido el blog, enhorabuena.

remorada dijo...

le ha quedado claro lo más importante x)

pseudosocióloga dijo...

Ja,ja,ja....