06 agosto 2015

La maleta de maternidad

Cualquiera podría pensar que cuando una mujer está llegando al final de su embarazo bastante hace con arrastrarse a sí misma.
Yo, desde luego, así lo creo.
Pero entonces llega la matrona y te dice:
-Toma, la lista de las cosas que tienes que llevar al hospital.
Y tú piensas que se ha vuelto loca, pero entonces vas a hospital a una visita guiada, y al salir te dicen:
-Toma, la lista de cosas que tienes que traer al hospital.
Y sigues pensando que están locos, pero entonces vas a hacerte las pruebas del tercer trimestre y te dicen:
-Toma, la lista de las cosas que tienes que meter en la maleta del hospital.
Y entonces llegas a la única conclusión lógica posible:
Hay una conspiración internacional instigada por la CIA y un laboratorio secreto luso-lapón para volver locas a las embarazadas añadiendo un peso físico y mental extra a la recta final del embarazo.
Por otra parte, será mejor seguirles la corriente, por si son peligrosos.
En fin.
Cuando investigas un poco por internet, te das cuenta de que listas de hospital hay muchas, dependiendo de las manías de cada hospital, pero todas son sospechosamente parecidas (¡conspiración! ¡conspiración!), y van más o menos así:


PARA EL BEBÉ

Un gorro. 
Vale, un gorro.

Dos pares de calcetines. 
Pocos me parecen para lo pequeños que son y lo fácil que se pierden.

Una toquilla o arrullo. 
"Toquilla" y "arrullo" son las típicas palabras que solo por saber su significado te convierten automáticamente en vieja. Mejor pídele a una de las abuelas que se encargue. En serio, cuanto menos sepas del tema, mejor.

Dos bodys de manga corta (verano) o manga larga (invierno).
Vale.

Dos o tres pijamas o dos o tres cambios de ropa o faldón o pantalones según su criterio. 
Eh... ¿Qué?
Dos o  tres pijamas o dos o tres cambios de ropa o faldón o pantalones según su criterio. 
Pero... ¡estoy embarazada!
¡No tengo criterio!
¿No puedes concretar un poco?
Dos o tres pijamas o dos o tres cambios de ropa o faldón o pantalones según su criterio. 
Mira, yo me llevo una toalla y una grapadora y ya le improviso un modelito si eso.

Útiles de aseo.
Gracias, capitán concreto.


PARA LA MAMÁ

Tarjeta sanitaria.
Que no está el tema como para ir indocumentado.

Los informes del último trimestre. 
Si se te olvidan no pasa nada.
Bueno, nada: se pueden negar a ponerte la epidural.
Mejor te los grapas al culo desde ya.

Una bata.
A mí lo de la bata me parecía una solemne estupidez hasta que llegué al hospital y me dieron uno de esos camisones abiertos por detrás que dejan al aire todo el pompis.
Y cuando digo "todo", me refiero a "TODO": el camisón que me dieron no era específico para embarazadas, y con el tripón toda la tela disponible se iba para adelante y no quedaba nada para detrás.
"Bueno", pensé, "al menos no me va a ver nadie".
Entonces la enfermera dijo:
-¿Ya estás? Pues vente conmigo, que te veo muy bien y creo que podemos ir paseando hasta quirófano.
Moraleja: llevaos la dichosa bata.

Uno o dos camisones.
Ya empezamos... ¿uno o dos?
Abiertos por delante para favorecer la lactancia.
Sí, sí, pero ¿uno o dos?
A ser posible de tejidos naturales.
¿PERO UNO O DOS?
Y ya.
Vale, que echo dos.

Sujetador de lactancia.
Según mi matrona, con uno es suficiente para TODA la lactancia.
Yo no voy a opinar al respecto, en vez de eso os voy a contar una anécdota:
Una vez, una mamá reciente me dijo que para ella lo peor de la lactancia era el olorcito a leche agria que llevaba siempre encima.
-¿A ti no te pasa? -me preguntó.
Antes de que mi cerebro tuviese tiempo de intervenir, mi boca ya había contestado.
-No, yo es que me ducho.
Todavía me pregunto cómo salí viva de aquello.

Discos de lactancia.
Eso demuestra el absoluto atraso del sistema sanitario español. O sea, ¿para qué llevar discos, cuando todos los móviles ya reproducen MP3?
Y además, ¿de lactancia? ¿Y varios?
Os juro que me he estrujado la cabeza y solo he encontrado uno:


Braguitas, preferentemente de papel. 
Para que hagan ruidito cada vez que muevas y puedas decir, por primera vez en nueve meses, que estás que crujes.

Zapatillas de estar por casa. 
Total, tus zapatos no te van a caber.

Ropa para el alta hospitalaria. 
¿Qué alta? Joder, ¡al menos decidme qué medidas tiene! ¿O tengo que adivinar la talla también?

Y una vez más:
Útiles de aseo.
En serio,
¿Qué son "'útiles de aseo?
¿Cepillo de dientes, peine y champú?
¿O tengo que llevarme también mi propio papel higiénico y toallas?

En fin.
Hasta aquí lo que te recomiendan llevar los profesionales de maternidad.
Y a partir de aquí, lo que te recomiendo llevar yo.

Un par de calcetines que no te aprieten.
Es el momento de tu vida en el que vas a estar más en contacto con tu femineidad, y todos sabemos que no hay nada más femenino que tener los pies helados, por mucho que la habitación de hospital esté a 40º.

Toalla. 
Las toallas de hospital, si te las dan , rascan que te cagas. Y tu no vas a tener el cuerpo para tonterías.

Pañuelos de papel.
Que lo mismo te da por llorar o algo. Además viene muy bien si al final resulta que no te dan papel higiénico.

Tijeras. 
Por si los pelos del piticlín. También vienen muy bien para abrir sobres de jamón ibérico envasado al vacío (si las has usado para el tema piticlín límpialas antes, hazme el favor) y para cortar los kilómetros de etiquetas de los peluches.

Cargador del móvil, o batería extra. 
Porque todos sabemos que el padre de la criatura siempre tiene el móvil cargado, salvo cuando te pones de parto.

Algo de dinero...
Volvemos al tema de que lo mismo tienes que irte tú sola al hospital: mejor ten algo para el taxi.

Y muchas monedas sueltas. 
Esto es, probablemente, lo MÁS importante que puedes echar en la maleta.
De hecho, puede que la supervivencia de algún miembro de tu familia dependa de ello.
No exagero.
En el hospital hace mucho calor, amamantar da una sed que te mueres, y tú no estás como para inclinarte y beber a morro en el lavabo. Así que lo normal es que le pidas a alguien que te traiga agua fresquita.
Ese alma caritativa se va y aparece a la media hora con una botella de dos litros.
-Es que no tenía monedas para la máquina, he tenido que ir a la cafetería y solo tenían de dos litros -te explica-. Pero mejor, ¿no? Así te dura más.
Tú le sonríes amablemente porque el pobre te ha traído el agua con toda su buena intención, no vas a criticarle encima.
A la media hora el agua ya está a 40º, como la habitación, y llena de burbujitas, pero tú sigues bebiendo porque la teta da una sed tremenda y mejor eso que nada. Entonces alguien te dice:
-¿Te importa si bebo un sorbito?
-Claro que no, bebe -te oyes decir a ti misma antes de que tu instinto de supervivencia pueda intervenir.
"Mierdaaaaa...", piensas. Porque lo cierto es que beber de la misma botella donde ha bebido otra persona te da un asco que te cagas.
Desde ese momento la botella de agua es tabú.
Te está vedada.
No solo eso: se convierte en una presencia amenazante en tu mesilla. Aunque no la mires, sabes que está ahí. OBSERVÁNDOTE. Disfrutando de tu sed. Esperando que te rindas y bebas.
-¡NO LO HARÉ! -le gritas, pero en bajito, no se vaya a despertar el nene. Y te levantas a beber de medio lado en el lavabo.
Al día siguiente, el alma caritativa que te trajo la botella te pregunta si necesitas más agua, pero antes de que puedas contestar se contesta solo.
-Ah, no, ¡si te queda un montón!
"Mierda, mierda", piensas, "tenía que haberla tirado cuando no miraban..."
Tres días más tarde, cuando te dan el alta, la botella sigue ahí. Empieza a tener un tono verdoso y probablemente reúne todas las características de la sopa primordial de la que surgió la vida en el planeta. Tú estás recogiendo tus cosas con la ayuda del alma caritativa que te compró la puta botella de los cojones.
-Bueno, pues ya está todo -dices.
-No, no, se te olvida la botella.
-Anda tírala.
POR FAVOR.
-¿Seguro? Si está casi entera...
-Me da igual.
-Desde luego... Yo no sé para qué pides agua si luego no te la bebes.
Encima recochineo.

17 comentarios:

MEG dijo...

Lo anotaré todo por si acaso alguna vez me encuentro en de parto. Yo añadiría también un gran tarro de vaselina, de esa de la cajita rosa. Una vez que me operaron y estuve tres días en el hospital sin vaselina lo pasé realmente mal, el ambiente era muy seco y terminé con los labios agrietados y es que yo necesito la vaselina para la supervivencia (sé que es exagerado, la gente no me entiende)

MEG dijo...

Lo anotaré todo por si acaso alguna vez me encuentro en de parto. Yo añadiría también un gran tarro de vaselina, de esa de la cajita rosa. Una vez que me operaron y estuve tres días en el hospital sin vaselina lo pasé realmente mal, el ambiente era muy seco y terminé con los labios agrietados y es que yo necesito la vaselina para la supervivencia (sé que es exagerado, la gente no me entiende)

Genín dijo...

Por una vez, me alegra no tener que tomar nota de nada. Siempre he creído que en el hospital había aire acondicionado, pues si no es así con el calor que hace, pa que te cuento, bueno, espero que te sea leve cuando llegue el momento... :)
Besos y salud

Mamá en Bulgaria dijo...

Sólo tu eres capaz de hacernos reír tanto con algo tan soso como la lista del hospital. A cambio el Universo te debe un parto fácil y rapidito y preferiblemente con pocos puntos.
Un abrazo virtual, que de los de verdad no suelo dar. :)

remorada dijo...

con las monedas esa bolsa debe pesar un montón, pero es por una buena causa!

Necio Hutopo dijo...

Anótolo por si alguna vez estoy de part... Mmm... herm... Por si alguna vez tengo algo que ver con alguien en parto... Sí, eso.
Por lo demás, noto en falta un link por aquí...

Noemi dijo...

Y te asustas de esa lista!! Yo llegué ver una que recomendaban una botella de esas de ciclista, para regarte los bajos en la ducha si ésta estaba fija en la pared!

Marta dijo...

Completamente de acuerdo con los calcetines. Yo pedí en el quirófano que me los dejaran puestos... Un 31 de julio. Todavía veo la cara de flipe de la enfermera.

Marta dijo...

Completamente de acuerdo con los calcetines. Yo pedí en el quirófano que me los dejaran puestos... Un 31 de julio. Todavía veo la cara de flipe de la enfermera.

Marta dijo...

Completamente de acuerdo con los calcetines. Yo pedí en el quirófano que me los dejaran puestos... Un 31 de julio. Todavía veo la cara de flipe de la enfermera.

JF dijo...

La que le dieron a mi mujer incluía "una botella lo mas grande posible de bebida isotónica que la paciente debe beber en su ruta hacia el hospital". La idea es que la futura mama este bien hidratada si el parto se alarga.

En la practica mi mujer se bebió dos litros de Isostar en dos tragos y entro en urgencias preguntando por el baño porque se lo hacia encima.

Ana Pravia dijo...

Qué risas, por favor!!!
Por cierto la Sanidad ya se vé que va por parroquias. En Coruña en la pública, salvo las mudas para llevarte al niño a casina y la bata para mami (qué bien lo cuentas!) no había que llevar nada más; dí tú que mi mayor tiene 8 y el peque va a hacer 5 y con todos los recortes igual empeoró la cosa...
Lo dicho, gracias por hacernos reír tantísimo.

pinkycadiz dijo...

Pues yo lo de los calcetines no lo entiendo, no.Un top deportivo para no tener los pochotes ya hinchados colgando o transparentandose o por si terminas sin camisón en el parto,aunque en esos momentos no se puede tener mucho pudor,pero por lo menos tienes algo tapado.Pero calcetines!! Yo no los aguanto ni para jugar al "parchís"en invierno

pinkycadiz dijo...

Yo te entiendo!! Me pasé el embarazo con los labios como un lagarto,vaselina gloss,miel...y en el hospital me tocó 2 días sin comer ni beber por la inducción, y como terminó en cesárea otro dia sin agua ni comida, el gotero hidrata poco.Y al cuarto día por fin infusión y zumo,mis pobres labios, qué dolor!Y anestesia general con lo que seca la boca

Olga Baselga Calvo dijo...

"Mira, yo me llevo una toalla y una grapadora y ya le improviso un modelito si eso."

Me he meado toa X-D X-D X-D X-D X-D X-D X-D X-D X-D X-D X-D X-D X-D X-D X-D X-D X-D X-D

Anónimo dijo...

Buff!! Leyéndote, parece que en Madrid vivís en el tercer mundo. Yo sólo tuve que llevar las ropa para el alta, tanto par mi bebé como para mí, y utiles de aseo y zapatillas para mí para la estancia en el hospital. Bueno, la tarjeta sanitaria también.

Anónimo dijo...

En Barcelona hace un par de años tenías que llevar hasta la gasa y el alcohol para curarle el ombliguito! Increíble...