02 junio 2015

La vela

Estoy de 26 semanas, que en klingon significa estar algo así como de seis meses. 
Un poco menos, en realidad. 
Me quedan todavía tres meses de embarazo y en estos momentos estoy así:



Bueno, esta foto es de la semana pasada; esta semana ya no me he podido hacer porque se me sale la tripa del espejo.
Y mi ombligo, esa víctima inocente, está... bueno, está a punto de dejar de estar:

La gente por la calle ya ha empezado a preguntarme si me queda poquito y yo ni les pego ni nada, lo cual dice mucho de mí.
En concreto, dice mucho de mi pérdida de movilidad.
Cuando les digo que me quedan todavía tres meses me dan palmaditas en la espalda; supongo que para ver si soy como un bote de ketchup y el niño sale ya por el otro lado, no lo sé.
Al médico la barrigota no parece preocuparle demasiado, pero está empeñado en que no gane más peso.
-¡Si solo he hecho tres kilos! -protesté en la última visita. Se supone que entre placenta, líquido amniótico, bebé y... bueno, tetas, un embarazo implica algo así como como un kilo extra al mes. En seis meses he hecho tres. Eso significa que Bebé-kun ha ganado los otros tres a mi costa.
Pero el médico lo veía de otra forma.
-Ni uno tenías que haber hecho.
Y me puso a dieta, que no es mala idea así en general, pero si sumas todo lo que las embarazadas no pueden comer por estar embarazadas y todo lo que yo no puedo comer por estar a dieta, el resultado es que básicamente me alimento de agua con un chorrito de limón. Eso sí: ahorro muchísimo.
El médico también me recomendó que hiciera deporte.
-¡Estupendo! Siempre he querido hacer puenting.
-Eh... mira, tú anda mucho y ya está.
Pero lo de andar está difícil porque estamos a algo así como 35º, y yo tengo la tensión muy baja y me mareo, y además tendría que ir a andar con Bebé-chan y en cuanto llevamos un rato enseguida me dice TOY CANCHADA QUERO BRACHOS MAMÁ, y entonces la cojo en brazos, y estamos a algo así como a 35º y yo tengo la tensión muy baja y me mareo, y hace un par de semanas me desplomé en la calle con Bebé-chan en BRACHOS, y desde entonces como que le he cogido tirria al tema de andar sin necesidad. Manías tontas que coge una.
Entonces pensé en ir a la piscina pero me dijeron que el curso de natación para embarazadas termina en junio, que para mí que está un poco mal planteado el tema pero yo no digo nada porque no soy partidaria de criticar a los demás solo porque sean tontos del culo.
Descartada la piscina, la única opción que cuadraba con mis horarios era el pilates.
-¿Me enseñarán a matar con las manos desnudas?
-Eh... no -dijo la recepcionista del gimnasio-. Pero te ayudará a reforzar tu suelo pélvico.
-¿Y podré matar con el suelo pélvico desnudo?
-Eh... no.
Pues vaya mierda.
La recepcionista, ajena a mi decepción, empezó a explicarme cómo iban las clases.
-En realidad no es una clase específica para embarazadas -me dijo.
-¿Entonces?
-Es una clase mixta, vienen alumnos de básico, de avanzado, con lesiones específicas... La monitora hace algunos ejercicios comunes, y otros específicos para las necesidades de cada uno. Pero tú no te preocupes, que ya me encargo yo de avisar a la monitora de que estás embarazada.
Avisar, dice. Ni que estuviera ciega, la tía.
Los primeros días fueron muy bien. La monitora me dijo que de entrada yo podía hacer todos los ejercicios, y que si había alguno que no, me avisaría.
Así que yo iba haciendo todos los ejercicios, hasta que en alguno la monitora gritaba:
-¡LORZ! ¡ESTE NO LO HAGAS! ¡POR DIOS!
Y yo no lo hacía.
Un día, cuando ya llevaba un par de semanas, vino una monitora diferente. Se presentó y nos dijo que tendría en cuenta nuestras peculiaridades, y empezó la clase.
-Ahora vamos a hacer el no sé qué -decía-. Fulanita, tú no.
O bien:
-Ahora vamos a hacer el no sé cuántos -decía-. Menganita, tú no.
Y llegó un momento en el que dijo:
-Ahora vamos a hacer el ejercicio de la vela.
El ejercicio de la vela consiste en tumbarse, levantar la piernas hasta que se quedan en posición vertical, subir la espalda hasta que queda en posición vertical, y luego flexionar las rodillas.
¿Que qué?
Esto:


En fin. Como no me habían dicho nada, yo levanté mis piernas. Bien.
Luego levanté la espalda. Bien.
Luego flexioné las rodillas. Bien.
Y luego perdí el equilibrio y mis rodillas cayeron sobre mí cara, pero antes toparon con mi tripa y ahí me quedé, hecha una bola, y ni para adelante ni para detrás.
-So-co-rro... -dije.
La monitora vino a mi lado y me ayudó a desenredarme y a quedarme tumbada, y luego se ofreció a ayudarme a repetirlo para que saliera bien.
-Creo que no debería hacer este ejercicio -le dije.
-¿Por qué? ¿Tienes alguna lesión?
-Eh... no. Tengo una preñez.
-¿En serio? No me había dado cuenta.
Pues lo mismo sí que había que avisar a las monitoras...

15 comentarios:

Anónimo dijo...

Pues eso ahora se lo comentas al médico para que te quite la dieta... Si no se te nota!!!!! jejejejeje

Monstrua dijo...

Me partooooooo!! Qué grandeeeee (que no, que no, que lo de grande no iba con segundaaaas!!!)

Holden dijo...

¡Ánimo con los 3 meses que te quedan!

Que vida la de las embarazadas. Ya nos contarás como te va con el deporte :)

Holden dijo...

¡Ánimo con los 3 meses que te quedan!

Que vida la de las embarazadas. Ya nos contarás como te va con el deporte :)

Holden dijo...

¡Ánimo con los 3 meses que te quedan!

Que vida la de las embarazadas. Ya nos contarás como te va con el deporte :)

Genín dijo...

jajaja La monitora, de urgencia tiene que ir al oculista o mejor, directamente a la 11... :(
Salud y besitos

Lapatachunga dijo...

Muchos ánimos Lorz, ya estás en la recta final. Yo huiría a la primera oportunidad de esos 35º.
Y muy instructivo el vídeo, fíjate que no sabía que necesitaba una chimenea para hacer pilates... con razón noto yo que algo falta en casa cuando intento hacer ejercicio... y por lo visto no son las ganas (que también :))

maria dijo...

Solo tres kilos en seis meses??? Yo a los seis meses habia engordado diez por lo menos y no me pusieron a dieta ni nada, tu medico te tiene mania jejeje esta guapisisma esa barriguita, besinos

JF dijo...

Mucho animo Lorz! Piensa que todas esas posturas que aprendes en pilates luego se pueden aprovechar al jugar al parchís.

bitxera dijo...

He llorado.

Mi Álter Ego dijo...

Me congratula saber que hay gente todavía menos observadora que yo. Un besote!!!

Necio Hutopo dijo...

La monitora sustituta se debió creer que lo tuyo eran gases...

Patricia Tablado dijo...

Mi madre tampoco se dio cuenta de que estabas embarazada, lo mismo es el momento de señalizarte con un pin de "esta tripa caduca en tres meses'

Enebea dijo...

Bueno, hay cosas peores.

Si te preguntan de cuánto estás y resulta que no estás preñada... eso da mucha más rabia, ja ja ja.

Que te sea leve el caloret de los próximos meses.

Besotes.

El poder de querer ser madre dijo...

Buenas!!! Me he reído mucho con esta entrada jejejeje. Imagino el agobio que debe ser tener una panza enorme y encima tener que aguantar la calor que hace, y los médicos te mandan caminar, pues como no te vayas a las 12 de la noche como hago yo a veces, el resto de tía es insostenible estar en la calle jejejejeje. Yo ahora mismo estoy en búsqueda de un bebé, a dieta porque con los kilos que me sobra va a ser difícil que me quede embarazada me ha dicho la ginecóloga. Voy leyendo tus andadas con el embarazo que a una le alegran blogs como el tuyo :P