03 diciembre 2012

Y yo con estos pelos I

Yo antes iba a una peluquería que me gustaba mucho, hasta que la cerraron por una historia que no viene al caso.

Bien pensado, casi nada de lo que cuento viene al caso, así que esta es la historia:
Eran tres hermanas que se hicieron peluqueras, juntaron unos ahorrillos y alquilaron una peluquería. La propietaria les dejó el alquiler muy barato porque el local estaba en condiciones desastrosas y las chicas se comprometieron a hacer ellas todos los arreglos. Poco a poco y siempre con permiso de la dueña fueron adecentando el sitio: un año pintaron, otro pusieron aire acondicionado, otro cambiaron el mobiliario y finalmente arreglaron las tuberías.
Cuando acabó su contrato de cinco años, la propietaria les dijo que si querían renovar el alquiler tenían que pagar el doble "porque antes el local era una birria, ahora está reformado y vale más".
Las chicas no podían permitirse la subida porque todavía estaban pagando el préstamo de la obra, perdieron el local y tuvieron que meterse en juicios para recuperar la inversión que habían hecho.
Para cuando ganaron el juicio habían perdido la ilusión y ya estaban trabajando por cuenta ajena en otras peluquerías.
Y luego nos preguntamos por qué el pequeño negocio va tan mal.

Yo me enteré de toda la historia porque cuando fui a pedir cita para el día de mi boda estaban en mitad del juicio, y las chicas me lo contaron entre lagrimones.
Desde entonces no he tenido peluquería fija: cuando me quería cortar el pelo me metía en la primera que me encontrara y ya.
Eso me ha proporcionado numerosas anecdotillas.

Una vez pedí que me depilaran las cejas, y la chica me dijo que lo iba a intentar aunque nunca lo había hecho antes porque ella era la especialista en ingles. Salí de la peluquería con las cejas sangrando y muy agradecida  por no haber pedido que me depilaran las ingles.

En otra peluquería me depiló una señora con un esguince en la mano izquierda. Salí con la ceja derecha mucho más gruesa que la otra.

En otra, la peluquera tuvo que buscar por internet que es un "desfilado". Mantuve los dedos cruzados durante todo el corte, pero oye, la chica lo clavó gracias a Google Imágenes.

En otra, la peluquera, recién llegada de Cuba, tenía tal acento que tuvimos que llamar a su jefe para traducir. Luego me explicó que era su primer día como peluquera y "que esperaba aprender pronto con la práctica". Hasta el día anterior había sido camarera. Me pasé un mes llevando coleta a todas partes.

La mejor fue cuando, justo antes de salir de cuentas, quise hacerme un arreglo, ya sabéis, para estar bien cuando saliera del hospital y estuvieran todos los medios esperando en la puerta. Recorrí todas las peluquerías de mi calle:
En la primera, todas las peluqueras estaban en la puerta fumando. Les pregunté si me podían dar cita y me dijeron que ya estaba cerrado... a las seis y media de la tarde.
En la segunda directamente no me abrieron la puerta. Llamé al timbre y les miré a través del cristal mientras se afanaban en teñir de violeta a las viej...ancianas de rigor... ni caso. Al final me fui.
En la tercera no había clientes, sólo un señor barriendo el suelo.
-¿Tienen hueco para cortarme el pelo?
-No.
-¿Y otro día?
-No.
Normalmente no habría dejado ahí, pero ya me habían expulsado de dos peluquerías y empezaba a pensar que olía mal o algo.
-¿Es broma?
-No, es que la peluquera no está y no sabemos cuándo va a volver.
-Y si no tienen peluquera, ¿para que tienen abierto?
-Para no perder clientes.
Y luego nos preguntamos por qué el pequeño negocio va tan mal.

Continuará...

14 comentarios:

Perri (meison) dijo...

Me quedo muerta...¿pero que les pasa a los peluqueros/rías ahí? eso no es normal!. Puedes escribir la Guia de las PEORES PELUQUERÍAS DE...mare mía!!
Lo de la "dueña del local" no tiene nombre, solo espero que los siguientes que hayan venido a su "reformado local" se lo hayan dejado como se merece: hecho una puta mierda, o sea como lo tenía ella. Brrrr!!! qué rabia me dan estas cosas.
El nicho de mercado desde luego ahí es la PELUQUERÍA, porque si esos sitios tan disaster tienen clientes no me puedo imaginar una peluquería con peluqueros que sepan de que ve su profesión, puntuales a su trabajo y con ganas de currar...el no va más.

Misaoshi dijo...

¿Salir de cuentas? ¿Me he perdido tantas entradas? ¿Salir de cuentas?

Misaoshi dijo...

Ostias xDDD diox esto de tener tantos blogs abiertos leía en la parte de arriba "Desde la Parra". Vale vale, casi me muero del susto.

Vaya mierda de peluquerías con las que has dado. ¡¡Vaya suerte has tenido!!

Merengaza dijo...

Madre mía... yo la verdad es que fuí dos veces a la que tenía al lado de la tienda y salí igual que entré (mentira, le dije que no quería peinarme y me dejó con el pelo chorreando en diciembre) así que para la boda de mi cuñado cambié y salí encantada, le dije que no quería peinarme porque hacía un calor impresionante y la chica no consintió en dejarme salir con el pelo mojado, me lo secó y me peinó el flequillo... dentro de poco volveremos a ir los dos.

Besotes y suerte, encontrar una buena peluquería parece que es como echar la primitiva jejeje.

Tita dijo...

Qué sinceridad...

No he visto jamás una profesión con profesionales tan diferentes como la de peluquería. Jamás, en ninguna otra.

No hay dos iguales, por más que los busques, ni en la misma peluquería!!

terminus dijo...

Entiendo, nosotros para abrir la peluquería nos salió más barato pagar una hipoteca que el alquiler. Y si por casualidad fuera mal al ser el local nuestro siempre podríamos usarlo para las fiestas de familia y/o amigos.
Eso si, decían que la junta nos iba a dar alguna subvención.¡Ja! Ni los buenos días dan.

Amaranta Wind dijo...

Hola, Lorz. Tienes un premio, muy merecido, por cierto :D Besotes.
http://cuarentonaencrisis.blogspot.com.es/2012/12/el-liebster-award-ii.html

Anónimo dijo...

Espero que las peluqueras le volvieran a dejar a la arrendataria el local "pelao",
¿Como van tus cejas? ¿Has conseguido hacerte ya un corte desfilado?

Mahel dijo...

Lagrimones como puños de la risa...Que miedo da una novata o no tanto con un poco de cera en la mano. O lo que me pasó a mi, descubrir en el hospital que ya no te rasuran, la de tirones que me hubiera ahorrado.

Necio Hutopo dijo...

Yo por eso no me corto el pelo...

Monstrua dijo...

Sí, lo de las peluquerías es un mundo a parte. A mí en una, se me subía un perro todo el rato encima.

En otra, me pasó lo mismo, me tiré un mes llevando coleta.

En otra, me dejaron peinado estilo guiri. No he pasado mayor vergüenza en mi vida, me faltó poco para rapármelo.

En fin... De todos modos, prefiero peluquería fija cuando encuentro alguna que me gusta. Aunque si las conversaciones de ascensor son míticas, las de peluquería hacen historia.

Por cierto, ¿por qué no te pones el gadget ese que tiene Blogger de 'seguir este blog'? Para mí, y supongo que unos cuantos más, nos sería más fácil saber cuándo actualizas.

Saludos!

pseudosocióloga dijo...

No doy crédito...tú lo que eres es ...una aventurera nata.
¿Porqué no les preguntaste a las hermanas dónde trabajan ahora y te acercas allí?

Camaleona dijo...

Desde que salió mi pequeñajo, hace casi cinco meses, busco una peluquería que me deje el pelo brillante, fuerte y estupendo... como lo tenía durante el embarazo, y sólo me encuentro con peluquerías que me lo dejan estropajoso, áspero y opaco...
Pero tú... tú simplemente buscas una peluquería...
Ya no me quejo más :P

pilarrubio dijo...

Yo recuerdo con horror una peluquería en un sitio muy céntrico de Madrid, en la que entré porque no había clientes. Pensé que me atenderían enseguida. Pronto descubrí por qué no había nadie: el peluquero, chiflado completamente, le gritaba a las ayudantes como poseído y por cualquier cosa, mientras me cortaba el pelo con una navaja. Y no porque tuviera que afeitarme, pues llevaba melena corta. Al final no quedó mal, pero yo pasé un rato muy desagradable, y no suelo ser miedosa. Un abrazo Lorz...