04 octubre 2012

Poner a parir III

Previusly in Lorz...
Una imagen vale más que mil palabras. 

Cuando estaba de 34 semanas, el obstetra me revisó de arriba a abajo otra vez.
-Bien, esto está estupendo. Ahora sólo quedan por hacer un par de pruebas más, toma nota:
en la semana 35 te hacemos análisis y un exudado vaginal, 
en la semana 36 tienes que llevarle los resultados de los análisis al anestesista para que te haga la prueba de la epidural, 
en la semana 37, con los resultados de los análisis y del anestesista, te vienes de nuevo, 
¿lo has entendido? 
-No.
-Espera, que te lo apunto. Y no pierdas el post-it, que te veo venir. 
Siguiendo las instrucciones del post-it, al llegar la semana 36, me fui a hacer los análisis.
Una vez que tuve los resultados llamé al hospital para pedir cita con el anestesista.
-Recuerda que tienes que venir en ayunas -me dijo la señorita de recepción.
-¿Por qué?
-Para hacerte los análisis. 
-¡Pero yo ya me he hecho los análisis!
-Tú vente en ayunas y ya.
El día de cita, en ayunas otra vez, mi padre me llevó al hospital en coche. Debió notarme más callada de lo normal y decidió compensar suministrando la conversación él mismo.
-Pues no va tu madre y dice que no compre jamón de sobre, que se reseca... Si hombre, se va a resecar, ¡si no da tiempo! ¿Tú sabes lo que come tu hermano? Pero nada, ya sabes cómo es tu madre, que se empeña en una cosa y no hay quien la saque de ahí... así que ahora tenemos que ir un día a comprar un jamón, para que ella vaya cogiendo según necesite y esté siempre recién cortadito, tierno, jugoso... 
-Padre, tengamos la fiesta en paz, que llevo ocho meses sin probar el jamón y encima hoy voy en ayunas.
Después de mi sutil indirecta mi padre decidió dejar el tema del jamón en paz.
Dicho sea de paso, un par de semanas más tarde compraron el susodicho jamón, ¡y les salió malo! Eso es justicia divina y lo demás son tonterías.
-Bueno, ¿qué te van a hacer hoy?
-Pues ni idea, en el volante sólo pone "prueba de la anestesia".
-Que raro...
-No sé, ¿me pincharán un poco como en la prueba de la alergia?
-Y luego, ¿qué hacen? ¿Te mandan a casa toda endrogá? 
-Ni idea, a lo mejor me tengo que quedar hasta que se me pase, ¿no? Oye, igual tienes que entrar conmigo, por si me mareo.
A mi padre se le cambió la color, porque las cosas de médicos le dan mucho repelús. Me lleva a todas las revisiones, pero no entra nunca conmigo, no mira las ecografías con la carita de su nieta, y nunca, nunca, me toca la tripa. Es más, desde que me quedé embarazada sólo me mira de cuello para arriba, por si acaso ve algo que le de repelús.
Total, que llegamos al hospital, nos sentamos a esperar y mi padre se puso a leer un libro.
-¿No te has traído tu ebook? -preguntó.
-No.
-¿Y eso?
Pues porque me parecía feo pedirte que me acompañaras y luego ponerme a leer, padre.
-Se me ha olvidado.
Mejor no se lo digas, pensé, que se sentirá obligado a dejar su libro, con lo entretenido que está leyendo, que ni tiene ganas de hablar de jamón ni nada.
-Ah. 
Mi padre estuvo leyendo hasta que casi era mi turno de entrar.
-La siguiente soy yo.
-Ah... pues... creo que me voy a la cafetería. 
-¿No podemos ir luego?
-Sí, sí, luego te llevo a desayunar... voy ahora para... eh... para ver donde está. 
-Sabes que lo de entrar conmigo a la prueba era broma, ¿verdad?
-Claro, claro... ahora vengo. 
Y salió corriendo. Bueno, más o menos. Mi padre tiene artritis en las rodillas. Cuando digo "correr" quiero decir "arrastrarse agónicamente ayudado por un bastón".
En cuanto se fue me llamaron para entrar a la prueba.
-Hola Lorz -me dijo el anestesista- ¿Has traído los análisis?
-Sí, tenga.
-Muy bien, esto está muy bien. Quítate la camiseta y túmbate en la camilla. 
Y eso hice, porque soy muy obediente.
-Ahora te voy a poner unas ventositas para hacer un electrocardiograma. 
-¿A mí o al bebé?
-A ti. Hoy la importante eres tú.
-Vaaaaaaya... ¡hace al menos ocho meses que no oía eso!
-Mientras sale, te voy a hacer algunas preguntas, ¿vale?
-¿Ese "vale" cuenta como una?
-Eh... no. ¿Alergia a algún medicamento?
Las primeras preguntas eran más o menos lo que se puede esperar. Alergias, operaciones, antecedentes... Luego empezaron las raras:
-¿Has usado corsé alguna vez?
-¿Has usado algún  aparato? 
Que para mí eran sólo por cotillear, porque ya me dirás que tiene que ver mi vida sexual con la anestesia.
Después de un montón de preguntas el médico me dijo que ya me podía ir.
-¿No me van a hacer análisis? -pregunté.
El anestesista me miró como si fuera una loca peligrosa.
-No, eh... ya los tienes hechos... eh... me los has dado tú, ¿te acuerdas, verdad?
-Ya lo sé, es que la chica del teléfono me dijo que tenía que venir en ayunas de todas formas.
-Sí, bueno, es porque hay gente que se olvida de traer los análisis y hay que hacérselos aquí, así que os decimos que vengáis en ayunas por si acaso. 
-¿Y no sería más práctico recordarnos que trajéramos los resultados?
-Eh... 
Cuando salí de la consulta mi padre me llevó a desayunar.
Estábamos saliendo de la cafetería cuando tuve una contracción y me quedé doblada en mitad del pasillo.
-Espera... un... momento -le dije a mi padre.
-¿Qué te pasa? 
-Contracción...
-Mujer, eso no es nada. 

Lorzconsejo: Por tu propia seguridad NUNCA le digas a una mujer embarazada de ocho meses que una contracción "no es nada". Especialmente si eres hombre.

-Y una... m**rd* no es nada...
-Que no, mujer, que eso son los dolores de encajamiento. 

Lorzconsejo: Cuando algo duele, es que duele, y da igual que lo llames "contracción", "dolores de encajamiento" o "pepino metido por el culo". Duele y punto. En cualquier caso, si una embarazada de ocho meses te dice que tiene una contracción, es que tiene una contracción. Te tienes que fiar, porque para un observador externo es imposible saber qué pasa dentro de ese cuerpo sólo mirando. Otra cosa sería que el observador externo tuviera visión de rayos-X, entonces podría decir "no hija, no son contracciones, es que tienes un pepino metido por el culo" y le tendría que dar la razón.

-Que... dolores de encajamiento... ni que p*ll*s...
-Que sí, que sí, si lo sabré yo que he pasado por tres embarazos. 

Lorzconsejo: Padre, vamos a ceñirnos al jamón como tema de conversación, que va a ser más seguro para tu integridad física.



Continuará....



8 comentarios:

Aricias Agestis dijo...

Tu padre no tiene miedo a nada ¿eh? decirle a una embarazada que no le duele tanto como dice ¡mecagoentó!
Por cierto, no se tú, yo tengo la ligera sospecha de que médicos y enfermeras se cachondearon de mi durante el embarazo, fíjate qué tontería ¿no?

Bettie dijo...

Pues para el repelús que le dan a tu padre los médicos, parece ser atrevido xDDD

Necio Hutopo dijo...

Pues a mi hermana ya le han mandado reposo absoluto por lo de los pepinos metidos en su cu... mmm... no, creo que es por las contracciones... Sí, por eso debe ser.

COILET dijo...

ummm qué de pruebas... por la privada no? a mí me pusieron la epidural y tira millas ni probar antes ni cardio ni nada... pero está bien eso de que te miren y remiren, aunque me parece que te darían el papel para firmar que se eximen de cualquier responsabilidad y punto, total después si te pinchan mal por muchas pruebas... yo tuve suerte y me pincharon bien pero no sé por qué en ambos casos se me durmió más un lado que el otro... y eso que estuve derecha,no recostada de lado...

A esta alturas te habrás jartado de jamón, no? yo lo no comí fueron mayonesas por ahí ni aliños raros, pero jamón y chorizo de marcas reputadas pues sí! yo creo que es exagerado el temita este de lo que se puede comer o no...

Monstrua dijo...

Dura es la vida de la preña xD

pseudosocióloga dijo...

Mi padre tampoco me tocó jamás la trpa y eso que iba para obstetra.

Camaleona dijo...

Tú es que no escarmientas, y venga de llevarte a tu padre a todas las pruebas...

JuanRa Diablo dijo...

Jajajajajaja. Desde El señor de los anillos no había visto trilogía mejor.