16 diciembre 2008

Sustancia no permitida

Sigo con los viajes de trabajo.
Es un rollo, porque paso mucho tiempo lejos de ZaraJota™ y lo paso muy mal.
Por suerte él parece que lo está llevando muy bien. Incluso dice que mis viajes le relajan mucho, aunque no entiendo porqué.
Por otro lado, estoy aprovechando para ver cosas nuevas, y las últimas semanas también para hacer compras de navidad, aconsejada por los indígenas. En el último sitio me recomendaron que comprara bisutería y queso de cabrales, y aunque no me lo recomendaron también compré ropa de abrigo porque se me estaban congelando hasta las pelusas ombligueras.
A la hora de volver me las vi y las deseé para meterlo todo en la maletita-diminuta-pensada-para-llevarla-en-el-avión-sin-tener-que-facturarla.
Temí que me obligaran a facturarla de todos modos, por el peso, pero el chico del chequín me dijo que la podía pasar, así que me fui con ella a pasar los controles de seguridad.
Los controles del aeropuerto son un rollo.
Imagina que con una mano tiras de la maleta, con la otra sujetas una bandeja con el abrigo, el bolso, una bolsita con las cremas y todo lo metálico que cuelga de un cuerpo humano, y cuando llegas al arco te dicen que te quites los zapatos.
Pos como no me los quite con los dientes, oiga...
En fin, que pasé el control y cuando fui a recoger mis cosas al otro lado había un señor con traje caqui y gorra negra esperándome.
-Hola -le dije. Si a alguien se le ocurre algo mejor que decir en un caso así por favor que me informe.
-¿Es esto suyo?
Di que no, Lorz, por lo que más quieras di que no...
-Sí.
-Lleva usted una sustancia no permitida.
Presa del pánico hice una lista mental: crema para la cara, las manos y el cuerpo, un bote de colonia, pasta de dientes, champú... y todo en recipientes de 100 ml y dentro de la bolsita correspondiente.
-No se me ocurre qué puede ser.
-Es cilíndrico, con los lados planos, y del tamaño de un plato de café.
-¿El cabrales?
-Es una sustancia no permitida a bordo.
-Pues no huele tan mal, y además lo he metido en tres bolsas.
-Le acompañaré a la salida para que lo facture.
Salir del control del aeropuerto acompañada por un guardia civil es una experiencia que le recomiendo a todo el mundo. ¡Están tan guapos con el uniforme!
Y además la gente que hacía cola me miraba. Se morían de envidia, seguro.
Pero yo no podía pararme a pensar en eso, porque estaba dándole vueltas a lo del cabrales, porque bueno, es verdad que apesta un poco, pero prohibirlo me parece un poco exagerado.
De vuelta al chequín, el mismo señor que me había dicho que no hacía falta que facturarla la maleta me miró estupefacto.
-Tengo que facturar porque llevo un cabrales -le dije.
-Entiendo.
Jo. Pues yo no.
Cuando llegué a casa saqué el cabrales y lo guardé como un tesoro en la despensa.
Quizá fue por los cambios de presión.
Quizá fue por la temperatura.
El caso es que un par de días más tarde el cabrales explotó, llenando la despensa de apestosos grumos blancos.
Creo que ya entiendo por qué hay que facturarlo.

12 comentarios:

El Hombre Malo dijo...

¡Inconsciente!

Revelando esta informacion te arriesgas a que los jeques arabes empiecen a comprar toda la produccion de cabrales, y pronto tendremos a Rosa Maria Sarda anunciando por television el sucedaneo que nos dejaran a los pobres españolitos.

Mikhon dijo...

Madre mia, ahora resulta que el cabrales es un arma química... quizas temen que con el tufillo los pilotos no sean capaces de aterrizar o se cree una psicosis entre los viajeros o vete-tu-a-saber-que.

Pero al final... el queso ni lo probasteis, no?

Besotes

Yomismo dijo...

Curioso lo de la explosión. Hubiera sido un punto que eso mismo pasara en pleno vuelo, la que podías haber liado con ese olor a bordo.
Ya sabemos otra cosa prohibida en un avión.

Necio Hutopo dijo...

Conque llevando quesos explosivos a los aviones, no?

epHedro dijo...

Ay, es que (er)es la bomba.
En el miniaeropuerto de Sevilla city, una vez iba con mi progenitoramadre y no nos habíamos terminado de tomar el bocadillo y los zumos esos con leche que a tanta gente le dan asco y a mí me encantan.
Así, que por supuesto, el brick herméticamente sellado, pero de 150 ó 200 ml. no pasaba.
Mi progenitoramadre empezó a argumentarle a la guardia que no tenía sentido que la dejaran sin biofrutas de ese. Que si lo llega a saber se mete el trinque antes de pasar por control. Que le expliquen a qué se debe tanta historia.
Servidor de Vds. estaba saliéndose del quicio. Como cuando tu progenitoramadre involuntaria pero eficientemente te avergüenza hablándole a sus amigos de ti, contigo delante. Igual.
La cogí por banda y le dije: mira, guapa, está muy bien que tengamos clarito nuestro papel de paletos de pueblo de ochomilhabitantesymuchoes, pero es que si le da a la guardia por que no vueles no te quiero ni contar, así pues, «que sea la última vez». Andahombre.
Y me sentí padre autoritarioquetecagas.
A veces se me olvida que tengo un blog, sí. Creo que voy a practicar el copiapega en breve.

coletas dijo...

pues que raro que no te lo destriparan en el control...aun recuerdo una portuguesa aeroportuaria sacando puñados de bragas usadas de mi mochila no facturable, buscando quien sabe que...

ynosek(+)kontarte dijo...

diossssssss el cabrales es un arma de destrucción masivaaaaa!!!! ahhhhhhhhhhhhhhhhhh!!!!

tranquila, a mi me quitaron una pulsera porque podría haber matado a alguien con ella fijo ... pero la tiraron a un bonito recipiente ...

TU LADRÓN DE PULSERAS, QUE SEPAS QUE ME QUEDÉ CON TU CARA.

GUANDARRRR dijo...

Dios!! Sadam tenía quesos??

Kato dijo...

qeu va!!!!
gracias por el dato! :D

Sheena dijo...

Osea, a mí me gustaba el cabrales. Mucho. Pero después de esto creo que no voy a volver a meter ninguno en mi nevera.
Tendré que pasarme al de burgos.
besukis!!

Cattz dijo...

Pues por mi propia experiencia en el aeropuerto de Tenerife Norte hay sustancias no permitidas como champú y crema del cuerpo, y sustancias permitidas como un pelapatatas de acero con una hoja de 15 cm que olvidé que llevaba en el bolsillo de la chaqueta.
Es mucho más peligroso estar limpio que pelar patatas, que lo sepáis.

Fonsoelegido dijo...

¡Justo lo mismo que pasó en Asterix en Córcega!